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Sin Reservas Sin Reservas J.L. Langley 1

Sin Reservas

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J.L. Langley

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Sin Reservas Prologo Mami, si yo soy un lobo, como papá, ¿por qué no puedo

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Prologo

Mami, si yo soy un lobo, como papá, ¿por qué no puedo convertirme en

uno? Lena Winston levantó la vista del tazón y sonrió a su único hijo. Chay sostenía un coche de

- Brooom Brooom

juguete en cada mano, con los negros ojos mirándola de manera ansiosa.

- Es debido a que no has alcanzado la pubertad, Chay. - Volvió a revolver la mezcla de pastel de chocolate.

- Brooom brooom - Chay volvió a hacer ruido de nuevo y los coches de juguete chocaron contra el suelo. - Mamá, ¿qué es pooberta?

- ¡Uy! tal vez debería haberlo dicho de otra manera. - Lena se volvió, sonriendo por su error.

Chayton era el niño más curioso que jamás había conocido. Por supuesto que le preguntaría eso. -

Umm, significa cuando se es mayor. Un adolescente.

Con sus cuatro años de edad, se sentó en silencio durante

varios segundos y después ladeó la oscura cabeza. - Mamá, ¿cuándo voy a ser un adolescente?

Puso la masa mezclada en el mostrador y removió en una olla de debajo de ella. - En unos once años, cuando tengas quince años o algo así.

Su frente se arrugo un poco.

- Pero, trece y catorce años vienen antes de los quince. ¿No seré un adolescente cuando tenga trece y catorce años?

vertió la mezcla de pastel en la sartén. - Chay, eres demasiado

inteligente para tu propio bien. Sí, serás entonces un adolescente. - Le tendió la taza y cuchara - ¿Quieres lamer el tazón?

Lena sacudió la cabeza y

- Sí, sí, sí. Chay tiró sus coches, se puso de pie y brincó sobre sus lamer el plato, tengo que lamer el plato. Bailó en el lugar.

pies. - Sí, tengo que

- Siéntate en el piso y te lo daré.

El niño se sentó tan rápido que prácticamente rebotó cuando golpeó el linóleo. Su perro Roscoe entró en la cocina, lamió al niño en la mejilla y se tumbó junto a él.

Lena colocó el tazón entre las piernas extendidas y le entregó la cuchara. Trata de no hacer un lío. Voy a hacer la cena, mientras el pastel está en el horno. Chay tomó la cuchara grande de plástico y la metió hasta el fondo de su pequeña boca. La mezcla de pastel escurría por las comisuras de los labios y se extendía a la nariz y las mejillas.

Resignada a que mantenerlo limpio era una causa perdida, puso el pastel en el horno y se dirigió a la despensa. Llevó las papas al fregadero y comenzó a lavarlas cuando escuchó como lamía… ¿o sorbía ruidosamente? Sin siquiera darse vuelta, Lena sabía lo que estaba pasando. – Chayton Montgomery Winston. ¿Qué te he dicho acerca de compartir tu comida con el perro?

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Sin Reservas - Pero, mamá, a Roscoe también le gusta lamer el plato - Chay

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- Pero, mamá, a Roscoe también le gusta lamer el plato

- Chay

Suspiró. - Oh, muy bien. No más, Roscoe, mamá dice que no puedo.

Lena escuchó el chasquido de las uñas del perro sobre el linóleo cuando se marchó. Sacudió la cabeza. El niño no pensó nada al dejar al perro lamer la cuchara y ponerla de nuevo en su propia boca. Qué asco.

- ¿Mami?

Lena cerró la llave del agua y rebuscó en la gaveta hasta hallar su pelador de papas. ¿Si, Chay?

- ¿Cómo sabías que papá era tu compañero si tú no eres un lobo? Papá dice que los lobos conocen a sus compañeros cuando ellos los encuentran.

- Bueno, yo no lo sabía, pero tu padre sí. - Comenzó a pelar las papas. - Como sabes, Chay,

como tu abuelo Mateo es un lobo, crecí alrededor de lobos. Los lobos no escogen a sus compañeros, cariño. Dios los escoge. Pero cuando un lobo se encuentra con su compañera él lo sabe. Así que, cuando tu papá me dijo que yo era su compañera, yo sabía que él decía la verdad. Era mi destino estar con él. - Lena sonrió, pensando en su esposo Joseph.

- Mamá,

príncipe.

mi compañero tendrá el pelo como el sol y los ojos como el cielo. Será como un

- Ella. Es una princesa, cariño, no un príncipe. - Corrigió Lena automáticamente. Recordó lo

que dijo sobre el pelo y los ojos y se sintió hundir. Como si le asestaran un golpe. Suspiró y se recordó que solo era un niño y no conocía nada mejor. No Chay. Tu compañera será de nuestra

gente, no una mujer blanca. Tendrá un bello pelo, largo y negro, ojos marrones y una hermosa piel bronceada. Podría no ser Apache, como yo, - soy Lakota - pero será una de nosotros.

La cuchara raspó los costados del tazón unas cuantas veces más. Pero dijiste que no escogemos a nuestros compañeros, Dios lo hace. ¿Cómo sabes que mi compañero no tendrá el pelo como la luz del sol y ojos como el cielo? Lena rodó los ojos y soltó un suspiro. Porque Dios no nos haría eso Chay. Terminó con la última patata, se volvió hacia el refrigerador y se detuvo en seco. Chayton Montgomery Winston. ¿Qué dije sobre compartir con los animales?

Los ojos de Chay brillaron. Miró al gato de la familia que tenía pastel en los bigotes y regresó la mirada a su madre. Dijiste que no le diera a Roscoe. Nunca mencionaste nada sobre Fluffy.

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- ¿Doctor Wilson? Sin Reservas Capítulo Uno Chay terminó la puntada sobre Bitsy, el gato

- ¿Doctor Wilson?

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Capítulo Uno

Chay terminó la puntada sobre Bitsy, el gato de la Sra. Preston. Sólo entonces miró a su recepcionista. ¿Sí, Cheryl?

- El guardabosque está aquí. Trajo un lobo en y quiere hablarle. Dice que es urgente.

- ¿Qué es lo que quiere Frank Red Hawk? Normalmente dejaría al animal herido y se marcharía. Está bien, lo atenderé. Le sonrió a Tina, su veterinaria asistente. ¿Puedes terminar esto?

Los ojos negros de Tina brillaron sobre la máscara quirúrgica. Seguro, jefe.

Chay se rió en silencio de su exuberancia y se apartó. A Tina le gustaba su trabajo. Ella habría hecho la cirugía entera sola si él le hubiera dejado.

Se lavó y fue al área de recepción.

El guardabosque permanecía al otro lado del mostrador, mordiendo su labio inferior. Mierda. Algo debe de estar realmente mal. Chay rodeo el mostrador.

Frank prácticamente corrió hacia él. Sujetó los hombros de Chay y se inclinó, susurrando tan bajo para que sólo Chay pudiera escucharle. - Chay, te he traído un lobo. Uno de mis ayudantes lo puso en una habitación. Pero necesito hablar contigo. - Levantó su ceja significativamente y miró alrededor. Cuando su mirada cayó sobre Cheryl, se aclaró la garganta.- ¿Podemos hablar en tu oficina?

- Claro. Por aquí. Chay condujo al hombre más viejo a su oficina y cerró la puerta. Rodeó su mesa, apoyando su trasero contra el frente de la superficie de caoba. ¿Qué sucede, Frank?

- El lobo es uno de nosotros, Chay. Yo estaba investigando esta mañana sobre una llamada

acerca de unos cazadores furtivos. He encontrado varios casquillos de bala antes de escuchar un gemido. Había un lobo tirado en el barranco a poca profundidad, justo al norte del territorio

marcado por los lobos. Regresé por mi pistola tranquilizante. Disparé antes de darme cuenta que era un hombre lobo. Pero la cosa es, Chay, el lobo no es de nuestra manada. Es un lobo blanco.

Me refiero a la piel

tiene piel blanca y es muy pequeño

tal vez un adolescente.

Chay pellizcó el labio inferior con su el pulgar y el dedo índice. - ¿Por qué los cazadores furtivos no tomaron el cuerpo?

Frank se encogió de hombros. - No lo sé. Probablemente se asustaron.

- ¿En qué condición esta el lobo ahora?

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Sin Reservas Es una herida en la cabeza, pero no parece demasiado grave. No he

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Es una herida en la cabeza, pero no parece demasiado grave. No he visto una bala. Parece un rasguño. Ya Sabes lo mal que sangran, pero no parece haber sido muy profundo. Estoy bastante seguro de que no penetró en el cráneo, pero sospecho que hay pérdida de sangre suficiente como para hacer difícil el cambiar de forma.

-

Chay asintió. Eso tenía sentido. Aunque también podría ser debido a la desorientación. El cambio a la forma humana podría curar las heridas, pero un golpe en la cabeza podría causar confusión y una incapacidad para cambiar.

Frank se apoyó en el sillón de cuero negro delante de la mesa de Chay, sujetó la tapicería con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos. - Iré directamente a la policía. Después iré a informarle a John Carter.

Chay asintió. John Carter era el líder de la manada. Tenía que ser informados de estas cosas. - Sí, hazlo. No me gusta cómo suena todo esto. No necesitamos cazadores furtivos en nuestras tierras. El hecho de que la noche pasada fue luna llena hace que sea aún más preocupante.

- Sí, esa también fue mi reacción.

- Bien. Será mejor ir a revisar a mi nuevo paciente. - Chay se apartó de su escritorio y le tendió la mano al guardabosque.

Frank la estrechó. Muchas gracias, Doc. Avíseme del costo de la consulta.

- Lo hare, Frank. Chay abrió la puerta, mostrándole la salida al hombre. Se detuvo en el mostrador de la recepción. ¿Cheryl, dónde está el lobo que trajeron?

- En la sala de exanimación cuatro, Doctor Winston. Tommy le ha puesto un bozal, pero esta inconsciente, así que dudo que lo necesitara.

- Bueno. Voy a comprobarlo.

- ¿Doctor Winston?

Chay se giró ¿Sí?

- Bob McIntyre llamó y quiere que valla a la reserva y revise a su nueva yegua. Dice que cree que podría estar embarazada.

Él asintió y miró su reloj. Era casi el mediodía. Había sido un día corto así que podría salir a las doce treinta. Echó un vistazo a la recepción vacía y después a Cheryl. ¿Tenemos alguna cita?

Ella miró el libro abierto delante de ella. No. Ya hemos terminado, a menos que alguien más llegue.

- Bien. Cuando termines cierras y llama a Bob. Dile que iré a su casa.

- Sí, señor. Chay salió de la recepción. Había un lobo que revisar.

Cuando daba la vuelta Tina salía de la sala de cirugías.- ¡Eh! Chay, Bitsy está descansando.

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Sin Reservas Chay chocó sus manos. – Buen trabajo, Tina. Puedes tomarte el resto del

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Chay chocó sus manos. Buen trabajo, Tina. Puedes tomarte el resto del día. Pero antes, ¿puedes llamar a la sra. Preston y decirle que Bitsy está bien y que puede recogerla mañana por la mañana?

Tina le guiñó el ojo y corrió hacia fuera de la zona de recepción. Dalo por hecho, Chay. Nos vemos mañana.

- Oh, espera, Tina.

Ella se dio la vuelta tan rápido que la cola de caballo se movió ante sus ojos. Parpadeó y apartó el pelo hacia atrás. ¿Sí?

- No olvides que tienes hasta las cinco de la tarde y el turno de noche para revisar a los animales.

- Vale. ¿Regresarás esta noche?

- Sí, estaré de vuelta a las tres treinta y ocho, ya que tenemos tres cirugías hoy, pero Tommy se va a quedar aquí toda la noche.

- Genial. Hasta al rato, Chay.

- Hasta al rato, Tina. - Él sonrió reiniciando su camino y continuó por el pasillo a la habitación de exanimación cuatro.

Sus dientes picaron sus encías y sus caninos se extendieron. ¿Qué diablos? Cuanto más se acercaba la habitación su cuerpo reaccionaba extraño. Experimentó una sensación de euforia, como mariposas en el estómago, pero no exactamente. Esto no eran nervios. Su polla se endureció dentro de sus pantalones y sus ojos se volvieron borrosos cuando alcanzó la perilla. Parpadeó, viendo en blanco y negro, en su visión de lobo. Permaneció de pie unos momentos, haciendo caso omiso del sentimiento de ansiedad moviéndose en sus entrañas. Contempló las reacciones extrañas. No había perdido el control de sus instintos de lobo desde que era un cachorro.

Lo comprendió. Mi pareja está al otro lado de esta puerta.

¿Cómo era posible? Nunca había oído hablar de un hombre lobo hembra. Esto era un rasgo genético inherente a los hombres. Las mujeres podían llevar y transmitir el gen hombre lobo, pero no convertirse en lobos. ¿Podría su pareja haberse convertido como resultado de un ataque? ¿Era eso posible? Los hombres lobos rara vez atacaban. Nunca había oído hablar de una mujer que pudiera cambiar, pero sólo porque él no sabía nada, no lo hacía imposible.

Cerró los ojos, apoyó la cabeza contra la fría madera de la puerta. Su corazón latía más rápido. Con sus treinta años, estaba más que listo para esto. Averiguaría cómo era posible que ella pudiera cambiar preguntándole directamente a ella. En este momento, la emoción burbujeaba en su interior. Finalmente había encontrado a su pareja.

Respiró profundo varias veces, mantendría a su cuerpo bajo control. No es que esto molestara a su compañera si estuviera despierta, pero si alguno de sus empleados llegara a entrar los aterrorizaría jodidamente. Después de unos segundos de una profunda concentración, sus dientes retrocedieron. Cuando abrió los ojos, eran otra vez normales. Su polla, sin embargo, seguía totalmente dura. Chay ajustó su parte inferior, tratando de hacer su erección menos obvia, sin mucha suerte. Dispuesto a no esperar más, abrió la puerta.

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Sin Reservas El pequeño lobo blanco estaba envuelto en una manta de color azul oscuro,

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El pequeño lobo blanco estaba envuelto en una manta de color azul oscuro, tumbado en la mesa de examen, con la espalda hacia la puerta. La sangre coagulada resaltaba obscenamente sobre la piel pálida. El pelo no manchado de sangre tenía un profundo toque de oro y Chay podía apostar a que la piel pálida se convertiría en una cabellera rubia platino en su forma humana. De alguna manera, él siempre había sabido que su pareja no sería un Nativo Americano, como su madre aseguraba que sería. Siempre había sido débil ante el cabello rubio, a pesar de que su madre no creía en la mezcla de razas. Su madre seguramente se volvería loca cuando conociera a su compañera. Chay sonrió. Oh bueno. Ella no tiene absolutamente nada que decir en esto. Un lobo no escoge a su compañera, ellas nacen. Es el destino o la voluntad de Dios, o lo que sea. Afortunadamente, su padre no era un hombre de prejuicios.

Las correas del oscuro bozal destacaban sobre la pálida piel, capturando la atención de Chay. Gimió indignado y se acercó a la mesa de examen. Rápidamente desató el artefacto y lo arrojó al suelo. Palpó la arteria carótida con sus dedos, en busca del pulso. Era más rápido de lo que sería en forma humana y más lento que un lobo en alerta, pero no lo suficientemente lento como para preocuparse.

Pasó las manos por la pálida piel, disfrutando de la suavidad mientras buscaba la herida en la cabeza. Frank tenía razón, no parecía ser tan malo, pero Chay necesitaría limpiar para asegurarse. Se volvió hacia el gabinete detrás de él y sacó las gasas y el antiséptico para tratar la herida. Después de asegurarse que sólo era un rasguño la vendó.

No tenía necesidad de preocuparse por un antibiótico y la vacuna antitetánica. Los Hombres lobo no contraían infecciones o virus. Su clase tenía un sistema inmunológico muy eficiente. Luego de cambiar de nuevo a la forma humana la herida en la cabeza se curaría completamente. En casos normales, ya la habría curado, pero la pérdida de sangre de su compañera retrasó la respuesta inmunológica.

Chay se inclinó hacia adelante y hundió la nariz en el cuello de su compañera durante unos segundos.

El aroma era picante y… ¿excitante? Una especie almizclada. Era extraño, la mayoría de las mujeres tienen un olor dulce y floral en ellas. El extraño olor era realmente agradable, embriagador. Su polla tembló, haciéndolo gemir. Se puso de pie y se obligo a comportarse. Tenía que terminar de curar a su compañera. Tendría tiempo suficiente para la exploración más tarde.

Dio un paso atrás, sonriendo como un idiota. - Está bien, Pequeña, vamos a deshacernos de

esto.

Chay agarró el borde de la manta y comenzó a retirarla suavemente. - Tengo que asegurarme que no hay más lesiones. - Chay finalmente desenredó la manta y la arrojó fuera del cuerpo inmóvil.

Estudió la forma de su pareja a partir de la cabeza. Sonriendo ante la piel platino, miró más abajo en la delgada estructura. – Apuesto a que tienes los ojos… - Se quedó sin aliento y

retrocedió torpemente. Se llevó la mano a la boca. No, eso no puede ser cierto. Estaba viendo

cosas

cosas que no deberían estar allí. Chay parpadeó y miró de nuevo. No, estaban allí. Tenía

que ser alguna especie de error. Su cuerpo, sus sentidos, tenían que estar confundidos. No era su pareja. No podía ser cierto

Chay, cerró los ojos y respiró profundo. No podía ser, pero lo era. No podía negar lo que sentía. Era su pareja, pero ¿cómo? No tenía sentido. Al parecer, había tenido razón desde el principio. Las mujeres no eran lobos y su pareja no era una hembra.

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Su cerebro estalló. Sin Reservas Chay había pasado por todos los escenarios posibles que se

Su cerebro estalló.

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Chay había pasado por todos los escenarios posibles que se le ocurrieron para encontrar una excusa válida para la reacción de su cuerpo ante la presencia del lobo blanco. Ninguno de ellos tenía tanto sentido como la hipótesis de que era su pareja. Aún lo más desconcertante de su respuesta, fue el hecho de que no estaba tan perturbado como debería estarlo. Había algo muy atractivo sobre el pequeño lobo. Esto más que nada apoyó la sensación de que era realmente su

pareja. Nunca había encontrado antes a los hombres atractivos. Había mirado a otros hombres, sí,

¿Cierto? Claro,

pero todos lo hicieron alguna vez. ¿No? Una persona bella era una persona bella

él y su compañero de la universidad habían tonteado un par de veces, pero eso fue sólo diversión inocente, ¿no? El punto era que esta vez la tenía difícil. Su polla se había puesto lo suficiente dura

como para cortar cristal desde que había olido la esencia del lobo blanco.

Después de que todos se marcharon cerró el negocio, cambió su ropa, e incluso calentó su camioneta. El día era un poco frío para ser principios de otoño y no quería que el otro hombre tuviera frío. Aún después de hacer todo eso, mantenía una erección. Oh bueno. Los vaqueros la ocultaban un poco y el abrigo le llegaba a la mitad del muslo.

Chay arreglo su maleta para ir a la reserva de Bob McIntyre y acomodó a su compañero en el asiento trasero de su auto. Colocó la manta alrededor del pequeño cuerpo y aseguró el cinturón de seguridad sobre él. Dando a la pálida piel una última caricia suave, cerró la puerta y tomó el volante. Una vez que se puso en camino, tomó su celular para llamar a su viejo.

Joe Winston contestó al segundo timbrazo.- ¡Eh!, Hijo Mío. ¿Qué haces?

- Desearía que no hicieras eso. Es escalofriante.

- ¿Qué? La voz de su padre sonaba divertida.

- Ya sabes qué.

Joe se rió. Para esto sirve el identificador de llamadas. Así sé quién está llamando antes de contestar.

Chay rió. Habían tenido esta conversación una docena de veces. - Sí, pero todavía es raro. ¿Qué estás haciendo?

- Miraba televisión. ¿Dónde estás?

- Yendo al hogar de Bob McIntyre. Él cree que su nueva yegua está preñada.

- Ah. ¿Vendrás el miércoles por la noche para cenar?

- Sí, probablemente. - La pregunta era, ¿sería sólo él o llevaría a su compañero a la cena también? - Chay se estremeció ante la idea.

Tu madre se sentirá decepcionado si no vienes. El tono de su padre dejó en claro que no tenía alternativa.

-

Chay sonrió. Era agradable ser amado, pero a veces ser hijo único acarreaba mucha presión

sobre él. Ajustó el retrovisor y comprobó a su

- Está bien, dispara.

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lobo. - Oye, papá, tengo una pregunta seria para ti.

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Sin Reservas - ¿Cómo sabes cuando has encontrado a tu pareja? - ¿Por qué? -

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- ¿Cómo sabes cuando has encontrado a tu pareja?

- ¿Por qué?

- Vamos, papá, sólo responde a la pregunta.

Joe suspiró. Chay, encontrarás a tu pareja. No eres tan viejo. Yo conocí a tu madre hasta que tenía treinta y dos.

Gracias a Dios su padre no indagó más en la pregunta. No estaba listo para decirles a sus padres, aún no. Tristemente, sospechó que cuando sus padres se enteraran que su compañero era blanco sería la menor de sus preocupaciones.

- Cuando encuentres a tu pareja, hijo, lo sentirás.

Sí, ya había experimentado eso. Pero ¿cómo se siente?

- Es como un intenso deseo. Como una especie de adrenalina. Tu cuerpo responderá antes de

que te des cuenta de que es tu pareja. Realmente no sé cómo describirlo, hijo. Sólo… lo sabrás

Papá, ¿alguna vez alguien se ha confundido? ¿Pensar que encontró a su pareja, pero realmente

no lo era?

Chay suspiró. Eso era lo que pensaba. Y su padre tenía razón, él lo sabía. Es sólo que

- Nadie con el que esté familiarizado. No es algo con lo que puedes confundirte o cometer un error o cualquier otra cosa. Es una especie de reacción instintiva.

Le dio una rápida mirada al espejo, descubriendo la pálida piel en el asiento trasero. Sólo quería asegurarme de que no es algo en lo que pueda equivocarme por accidente.

- Lo sabrás hijo.

- Cierto. Gracias, papá. - Chay respiró hondo, deseando poder relajarse. No podía hacer nada

si a nadie le gustaba la idea. No es como que él hubiera escogido a su pareja. Era una cosa

buena, no mala. Pero, ¿por qué sentía como si fuera un obstáculo tan grande?

- Tienes que ser el único hombre vivo que ha querido una pareja desde que tenía cuatro años. Hijo, la encontrarás, te lo prometo.

Él, no ella, Chay corrigió mentalmente. Apretó el teléfono entre el hombro y el oído y se pellizcó el puente de la nariz. Señor, ¿por qué esto tiene que ser difícil? Había demasiadas variables. ¿Qué sucedería si su compañero despertaba y no quería saber nada de él? ¿O qué si era un adolescente, como Frank había pensado? Chay no lo creía, pero su compañero era terriblemente pequeño. ¿Cómo reaccionarían sus padres? - Oye, papá, estoy por llegar al lugar de McIntyre. Hablaré contigo más tarde.

- Muy bien, hijo. Buena suerte y déjanos saber sobre el miércoles.

- Sí, haré eso. Adiós, papá. - Chay colgó mientras conducía su auto hacia el lugar de Bob.

Empezó a apagar el camión, pero no sabía cuánto tiempo estaría fuera. ¿Haría demasiado frío? Chay puso los ojos en blanco por su propia idiotez. ¿Qué frío podría conseguir entrar en la piel? No mucho. Apagó el encendido, se desabrochó el cinturón de seguridad y giró, apoyando el brazo sobre el asiento de atrás y la barbilla en su brazo. Con la otra mano, acarició el hombro del lobo. -

¿Qué voy a hacer contigo, Pequeño?

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Sin Reservas Su compañero aún estaba inconsciente. El lobo no se había movido de donde

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Su compañero aún estaba inconsciente. El lobo no se había movido de donde lo había puesto

inocente. Era un hermoso lobo. En realidad, era más bonito

que guapo. No es que fuera exactamente femenino, pero su tamaño no era en absoluto masculino. En la forma humana, probablemente su cabeza sólo le llegaría a la barbilla a Chay. Chay pasó los dedos por el hocico y sobre los ojos cerrados. Podría apostar a que los ojos serían de un azul cielo.

Chay. Se veía muy dulce y pacífico

El pene de Chay se endureció aún más con ese pensamiento. Gimió y apartó la mano para mantenerlo en sus pantalones. Podría haber llamado a Frank para que recogiera al pequeño y remediar todo y fingir que nada había sucedido. Aún así, tenía que permitirle al hombre continuar su camino cuando despertara. Pero Chay sabía que no podía. No tenía ni remota idea de qué hacer con un compañero masculino, pero eso no le impedía querer quedarse con él.

Un golpe en la ventana sacó a Chay de sus pensamientos. Chay abrió la puerta y agarró el bolso del tablero delantero. - Hey, Bob.

- Veo que estás llevándote trabajo a casa. - Bob señaló con un movimiento de cabeza hacia el asiento trasero.

justo antes de salir

para acá. Con suerte, despertará en algún momento de la noche. - Dio unas palmadas en el hombro de Bob y comenzó a caminar lejos de la camioneta. - Vamos a ver a esa bella dama y averiguar si va a ser mamá.

Chay miró a su pareja y sonrió. - Sí, vendrá a casa conmigo. Lo vendé

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Sin Reservas Capítulo Dos Su cabeza iba a explotar. ¿Qué diablos había hecho? Se sentía

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Capítulo Dos

Su cabeza iba a explotar. ¿Qué diablos había hecho? Se sentía como si estuviera en movimiento, pero sabía perfectamente que estaba totalmente inmóvil. Nunca había sido un gran bebedor, por lo que sabía que no había tomado nada la noche anterior. Pero su cabeza se sentía

como si lo hubiera hecho. Había mariposas en su estómago y su polla estaba tan dura que dolía. Y

en

¿por qué estaba todavía en forma de lobo? Espera un minuto. Realmente se estaba moviendo algún tipo de vehículo. Oh-oh.

Keaton parpadeó al abrir los ojos. Se quedó en el asiento trasero del coche

no, era más

grande que un automóvil. Una camioneta. Trató de sentarse. Ouch. Su cabeza dolía ferozmente

Oh Si. Había recibido un disparo.

- Estás despierto. Espera unos minutos más, Pequeño, te llevaré adentro para que puedas cambiar.

La cabeza de Keaton se espabiló ouch ante la profunda voz sexy. ¿Pequeño? ¿Qué

diablos

?

El hombre tenía un hermoso cabello negro, pómulos altos y una tez bronceada. Era evidente que era un Nativo Americano y bastante joven, eso era todo lo que Keaton podía ver desde su posición. Levantó el hocico y olfateó, tratando de ver si el olor del hombre parecía familiar, y vaya, su polla no paró de palpitar. Dios Todopoderoso, que maravilloso aroma. Las mariposas empeoraron. Aun así, notó que el hombre era un lobo, y que definitivamente no lo conocía.

Dejó caer relajado la cabeza hacia atrás sobre el asiento. Al parecer, no estaba en peligro. Este hombre debe haberlo rescatado.

Esta fue primera luna llena de Keaton en su nuevo hogar y ni siquiera había conocido aún a la manada local.

Tal vez debería haber hecho un mayor esfuerzo y cazado en un área protegida. Sabía las reglas. No se había metido en el territorio marcado por la manada. Al menos alguien había sido capaz de recatarlo.

El camión se detuvo. El hombre apago el motor y se volvió hacia él. Si Keaton hubiera estado en su forma humana habría jadeado, pero como lobo sonó más como un gemido.

El hombre era magnífico. Grandes ojos (probablemente negros) sensuales labios, altos

Keaton parpadeó. ¡Dios mío, había sido rescatado por un sueño húmedo

pómulos y su sonrisa

andando! Siempre había tenido una inclinación por los hombres altos, morenos y apuestos.

- Sabía que tenías los ojos azules.

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Sin Reservas El hombre dejó de sonreír, su rostro se ensombreció. – Llegamos. ¿Estás listo

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El hombre dejó de sonreír, su rostro se ensombreció. Llegamos. ¿Estás listo para entrar? Sin esperar una respuesta salió de la camioneta. Estuvo ausente por cerca de un minuto, después volvió y abrió la puerta trasera. - Bueno, así es como vamos a hacer esto. Permanecerás tranquilo y yo trataré de ser cuidadoso y no lastimarte. Desabrochó el cinturón de seguridad y metió la mano por el costado de Keaton. Tirando de él con suavidad, el hombre recogió a Keaton y pateó

la puerta para cerrarla. Gracias a Dios, la cabeza y los pies le dolían tanto que ni siquiera quería

intentar caminar. El hombre llevaba a Keaton a una pequeña y bonita casa estilo rancho. La puerta estaba abierta, por lo que Keaton suponía que es a donde el hombre había desaparecido después

de salir de la camioneta. Caminó derecho y puso a Keaton, todavía envuelto en la manta, en el

suelo, luego cerró la puerta.

Keaton permaneció allí por un minuto observando todo, o por lo menos intentándolo, no

y un buen culo. La polla de

Keaton tembló. El cabello del hombre era un poco largo, le llegaba a los hombros. Probablemente luciría demasiado afeminado en otro hombre, pero con sus obvios rasgos americanos nativos era imposible que sucediera. Era condenadamente sexy

lograba mantener la mirada fuera del hombre. Alto y anchos hombros

.

El hombre giró, sorprendiendo a Keaton mirándolo fijamente, y sonrió. - Sí, un poco extraño,

¿eh? Lo sientes también ¿cierto?

- ¿Qué? - Keaton ladeo la cabeza de forma automática, y deseo no haberlo hecho. Tenía un

maldito dolor de cabeza. Pero, ¿cómo sabía el hombre cómo se sentía Keaton? Espera, si lo

pensaba bien, entonces no era sólo el trauma de ser tiroteado. ¿Qué significaba eso? Keaton miró

el cuerpo del hombre. Oh, él también tenía una erección. El corazón de Keaton empezó a latir

visiblemente.

- ¿Por qué no continuas y cambias para que podamos hablar?

La mirada de Keaton regresó a su rostro. Asintió con la cabeza, sintiendo un poco de

vergüenza al ser descubierto por el hombre.

dejaría de doler. Pero ¿cómo diablos iba a ocultar su erección de este magnífico hombre? Keaton cambió, logrando mantener su mitad inferior cubierta por la manta. Totalmente humano

de nuevo, se sentó, con la polla dura como una roca, el estómago hecho nudos y el corazón latiendo con fuerza. Miró hacia el hombre y de repente la verdad lo golpeó. - Oh, Dios mío. Tú eres

mi compañero.

buena idea. Probablemente su cabeza

Sí, cambiar

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

¡Dios mío, tenía razón. Pequeño era absolutamente el hombre más bonito que Chay alguna vez había visto. Aunque llamarle un hombre podría haber sido forzado un poco. Lo miró directamente, pero sólo un poco. Y no era sólo su delgada constitución lo que daba la impresión de juventud. Sus rasgos eran preciosos. Su nariz era estrecha y recta, ligeramente curvada en la punta. Chay nunca había entendido el significado de tez de melocotones y nata, hasta ahora. Pequeño tenía la piel perfecta. Sus cabellos platino, no manchados de sangre, caían en ondas cortas.

Chay se agachó al lado de su compañero y retiró la gasa de los cabellos del color del sol, retirando un mechón que oscurecería los enormes ojos azul cielo. La herida había sanado por completo, no había ni siquiera una cicatriz en la blanca piel.

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Sin Reservas Miró a Chay con asombro y retiró sus cabellos con una mano delgada

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Miró a Chay con asombro y retiró sus cabellos con una mano delgada y elegante. - ¿Cuál es tu nombre?

Chay sonrió ante el marcado acento del sur. - Chay Pequeño?

Chayton Winston. ¿Cuál es el tuyo,

Arqueó una ceja marrón claro. - Te aseguro que no es Pequeño.

Oh no. Pequeño tenía dientes.

Chay arqueó una de sus cejas.

Pequeño se sonrojó y se aclaró la garganta. Lo siento. Solamente estoy cansado de los comentarios sobre mi edad y tamaño. Creo que soy un poco sensible al respecto. Mi nombre es Keaton. Le tendió la mano. Cuando Chay la estrechó, añadió, - Dr. Keaton Reynolds.

La boca de Chay se abrió sorpresivamente.- ¿Qué edad tienes?

Keaton suspiró. - Veinticinco. Y antes de preguntar, tengo un doctorado en historia.

Wow. Muy impresionante. Al parecer, su compañero era un hombre inteligente y mucho más

de lo que parecía. Chay sonrió y se sentó en el suelo. - Obviamente no eres de aquí. ¿Qué te trae

a Nuevo México?

- Trabajo. Enseño Civilización Antigua en la Universidad del Estado de Nuevo México.

Keaton sonrió y se deslizó en el piso de madera para estar más cerca. - ¿Y tú? ¿Qué haces?

- Soy veterinario.

- ¿Sí? Gracias por rescatarme Dr. Winston.

- Yo no lo hice. El guardabosque lo hizo. Te disparo con un dardo tranquilizante y te trajo a

mi clínica. Yo sólo limpié tu herida.

Keaton se movió, prácticamente se escabulló al regazo de Chay. Gracias Susurró.

Chay se quedó mirándolo, hipnotizado por el puñado de pecas que acababa de descubrir en el puente de la nariz de Pequeño. De nada. El aliento de Keaton golpeaba su cara, pero Chay no retrocedió. ¿Quién hubiera pensado que las pecas podría ser sexys?

El joven parpadeó. Tenía pestañas por las que una mujer mataría, largas y rizadas en las puntas. De cerca, su belleza se hizo más evidente. Keaton se inclinó, presionando sus labios contra los de Chay.

Chay respondió el beso sin pensar.

Los labios de Pequeño estaban realmente calientes. Su lengua jugueteó con los labios de Chay, buscando la entrada. Besarlo no se sentía diferente de besar a una mujer. Chay retrocedió. - Uh, yo no soy gay.

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Sin Reservas Keaton parecía haber sido abofeteado. Parpadeó varias veces y retrocedió, hasta hundirse en

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Keaton parecía haber sido abofeteado. Parpadeó varias veces y retrocedió, hasta hundirse en

sus talones. - Lo siento. Pensé

se puso de pie. ¿Tienes algo de ropa que pueda pedir prestada? ¿Y un teléfono? llamaré a

No importa. Anudó la manta alrededor de su cintura, como pudo

alguien para que venga a recogerme. Saldré para calmarme. Lucía inseguro, avergonzado.

Chay se sentía como un verdadero asno Yo soy el que lo siente. No tienes que marcharte, voy a buscar algo que puedas usar, ¿de acuerdo? Se levantó y se dirigió a su habitación.

Keaton lo siguió. Escucha, Chay. Creo que es mejor que me vaya. Puedo llamar a un taxi para que venga a buscarme.

Chay tomó un par de pantalones de chándal negro de una percha y sacó una camiseta. Cuando se volvió, Keaton estaba de pie en el centro de la habitación con la manta aferrada a sus caderas, luciendo como un perro apaleado. Chay sentía que sería más alto como por dos pulgadas. Suspiró, se acercó a Pequeño y le dio la ropa. Aquí tienes. El baño está justo detrás de ti. Sigue adelante y toma una ducha, después hablaremos. Hay toallas en el gabinete sobre el inodoro.

Keaton tomó la ropa y se dirigió hacia el baño sin dirigirle la mirada.

Chay se apoyó contra la pared. ¿Qué iba a hacer? Sólo tenía que dejar ir Keaton y entonces podrían seguir adelante con sus vidas. Esto podría ser una buena cosa. Podía escoger su propia pareja y Keaton también podría escoger a su pareja. El pánico lo dominó. Sentía una opresión en el pecho ante la idea de no volver a ver a Keaton. No, tendría que pensar en algo. Dejar ir Pequeño no se sentía bien. Chay había quería una compañera desde que podía recordar, ¿sería condenado por el hecho de que su compañero no era una mujer como para que le que le impidiera reclamarlo como su pareja? Llamó a la puerta. - ¿Eh? ¿Tienes hambre?

-

No.

- La respuesta fue cortante y directa, ahogada por el

nuevamente.

sonido del

agua cayendo

Chay, cerró los ojos. Pequeño tenía que tener hambre. Había pasado toda la noche en el barranco. Chay se alejo de la pared y se dirigió a la cocina. No sabía qué le gustaría a Pequeño. Maldición, era un lobo, probablemente comería cualquier tipo de carne. Reunió todo lo necesario para hacer dos sándwiches de mortadela y dos refrescos. Cuando Pequeño apareció en la puerta de la cocina, Chay había terminado de abrir una bolsa de papas fritas. Pequeño se detuvo en la puerta, con el pelo húmedo y el ceño fruncido en su rostro.

- Dije que no tenía hambre. Tengo que marcharme.

Chay sonrió. Sus ropas eran demasiado grandes. Hacían parecer aún más joven a Keaton. El gesto arrogante en aquellos carnosos labios no estaba ayudando de cualquier modo. - Vamos, Keaton, dame un respiro. Lamento haber herido tus sentimientos. Tenemos que resolver esto. Ven, siéntate y come. Sabes muy bien que tienes hambre.

Pequeño permaneció allí durante varios segundos antes de relajar sus hombros. - Muy bien. No estoy seguro de lo que crees que resolveremos, pero estoy escuchando. Se sentó en la pequeña mesa redonda pequeña frente a Chay y le dio un mordisco al sándwich. Umm. Gracias. Tienes razón. Me muero de hambre. Me dispararon antes de que pudiera cazar y después no fui capaz de concentrarme.

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Sin Reservas La opresión en el pecho Chay se relajó un poco al ver comer

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La opresión en el pecho Chay se relajó un poco al ver comer a Pequeño. Comió algo de su propio sándwich y le dio un buen trago a su refresco. ¿Así que eres gay?

- Sí, ¿tienes un problema con eso? Keaton dejo su sándwich y se levantó. Mira esto es

estúpido y una pérdida evidente de tiempo. Gracias por cuidarme. Te enviaré la ropa mañana. Dio media vuelta y salió de la cocina.

Chay permaneció en silencio hasta que oyó atónito la puerta al ser abierta y cerrada. Mierda.

¿Qué demonios había dicho esta vez? Sólo había preguntado si era gay. Maldición, Pequeño

era sensible. Chay corrió a la sala y abrió la puerta. Keaton estaba en el patio frontal con una mano en la barbilla y el labio inferior entre los dientes. Miró a izquierda y derecha. Cuando vio a Chay se agitó y comenzó a caminar por la calle.

Buen señor, el hombre era terco. Era evidente que Keaton no tenía idea de dónde estaba. Y para colmo no tenía zapatos. Chay suspiró y corrió a la casa a buscar las llaves. En el momento en que llegó en su camioneta y alcanzó al hombre ya había llegado a la final de la calle. Chay conducía junto a él. - Entra y te llevo a donde quieras ir.

- No, gracias.

Chay, apretó los dientes para no gritar, sin ningún éxito. - Sube a la maldita camioneta. Pequeño le miró, las cejas arqueadas sobre sus ojos, apretó los dientes y dio la vuelta. - No. - Giró la cabeza hacia adelante y siguió caminando.

- Keaton, súbete a la camioneta

por favor. Tenemos que hablar.

Pequeño levantó las manos y las dejó caer. Se acercó a la camioneta de Chay y se apoyó en la ventana. Soy gay. Tú no. ¿Qué diablos hay más que decir? ¿No tienes una vida agradable? Vaya, ¿culpas al destino? Interesante, su acento sureño se hizo más intenso debido a la ira. Que atractivo.

- Por favor, entra a la camioneta. ¿Tienes alguna idea de dónde estás o dónde vas?

Pequeño suspiró, abrió la puerta y entró. - No, sólo he estado aquí un mes. Vivo cerca del Wal-Mart Supercenter, ¿sabes dónde está?

- Sí. Sé dónde está. ¿De dónde eres, de todos modos?

- ¿Quieres decir que no es obvio? Soy de Georgia.

Chay asintió. - Sabía que estaba en algún lugar en el Sur, pero no sabía exactamente dónde. Viajaron en silencio durante varios minutos, luego Chay decidió que debía llegar a la cuestión importante antes de que Pequeño se cabreara de nuevo. Somos compañeros.

La frente de Keaton se arrugó y cruzó los brazos sobre el pecho. Mira, no tengo nada que ver con ello. No es mi culpa, ¿de acuerdo?

Chay parpadeó. ¿Qué? De todo lo que Keaton podría haber dicho eso era algo que él no había esperado. Lo sé. Provengo de una larga línea de lobos. Sé todo acerca de cómo funciona todo lo de las parejas. Simplemente no preví tener una pareja masculina. ¿Sabes?

- Que te jodan. Tú tampoco eres lo que esperaba exactamente.

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Sin Reservas Chay abrió la boca. Whoa , alguien tenía muy mal genio. Chay cerró

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Chay abrió la boca. Whoa, alguien tenía muy mal genio. Chay cerró la boca nuevamente. No

dije que estaba enojado ni nada de eso, yo sólo

rayos, me sorprendió.

- Sí, creo que tienes tus sentimientos sobre el tema muy claros. Y para que conste, no tengo

ningún tipo de enfermedades transmisibles. Besarme no te dará rabia. El sarcasmo surgió con un

profundo acento sureño.

Así que todo eso se debía al beso

Hey, pensé que deberías de saber, ¿de acuerdo? No

quise decir nada por eso. Fue un beso agradable, sólo eso.

- Sí, mira, lo siento. Estoy siendo un idiota. - Señaló a la izquierda. - Gira aquí. Mi complejo de apartamentos es el siguiente a la izquierda. Es el segundo edificio.

Chay giró y redujo la marcha de la camioneta. - ¿Aquí?

- Sí, está bien. Tendré que buscar al gerente para que me deje entrar. Estoy ahí arriba. Oye,

si quieres esperar entraré y me cambiaré rápidamente para darte tu ropa. El gerente del apartamento vive justo enfrente del mío. O puedo lavarla y llevártela mañana después de que

salga del trabajo. Depende de ti.

Chay sonrió. No es tan fácil alejarse de mí, Pequeño. Keaton se bajó de la camioneta y cerró la puerta. - Bueno, ¿quieres esperar o prefieres que te la lleve mañana?

- ¿A qué hora sales de trabajar mañana?

- Mi última clase es a las tres.

- ¿A qué hora sueles llegar a casa?

- Alrededor de las cuatro y cuarto. ¿Por qué?

- Los conseguiré para mañana, cuando venga para la cena a las seis. ¿tienes una preferencia de ingredientes de pizza?

Keaton frunció el ceño. - Mira, creo que es mejor que separemos nuestros caminos aquí y ahora. Tú no me quieres, y seré maldición si…

- Bien, entonces será Pepperoni. Hasta mañana, Pequeño. - Chay arrancó con una sonrisa de

satisfacción y miró por el espejo retrovisor a un asombrado Keaton. El hombre tarde o temprano

entendería que Chay era tan obstinado como él.

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Sin Reservas Capítulo Tres Keaton acomodó sus gafas en la nariz, miró el libro y

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Capítulo Tres

Keaton acomodó sus gafas en la nariz, miró el libro y leyó la misma frase por tercera vez. ¿Quizás estaba bromeando? Cerró el libro de golpe y se quitó las gafas, poniéndolas sobre el libro cerrado. El reloj en el horno de microondas marcaba las cinco cuarenta y cinco de la tarde. No le preocupaba si Chay no se presentaba. A Chay no le gustaba alguien como él.

Keaton gimió y se levantó de la mesa de la cocina. Maldito Chay. No sólo era un hombre hetero, era precisamente el tipo de Keaton. Era apuesto, inteligente, y, obviamente amable. Keaton rodó los ojos. Chay prácticamente había huido ayer cuando Keaton lo había besado, pero eso no le impidió alimentar el pequeño trasero de Keaton y asegurarse de que llegara a su casa seguro. Para empeorar las cosas, aún después de ser rechazado duramente, esto no le había impedido imaginar anoche a Chay mientras se hacia una paja. El deseaba a ese hombre. Prácticamente había sentido el musculoso cuerpo moviéndose sobre él….

y

Jonathon ni siquiera fue su pareja. Esto era mucho peor. Keaton gimió caminando alrededor de la cocina. Era una jodida situación. Tenía que detener todo antes de que empeorara. Sería lo mejor así, para Chay y definitivamente para él.

Un hombre heterosexual. No podía pasar por eso otra vez, no después de Jonathon

Olió a Chay antes de escuchar el golpe en la puerta. Keaton rodó sus ojos. Incluso el olor de Chay lo atraía. Su polla saltó ante la presencia de Chay. Estúpido sentido del olfato. Malditas feromonas. Keaton suspiró y caminó decidido hasta la puerta. Abrió la puerta y lo fulminó con la mirada. Chay sonrió Maldición - y le tendió una caja de pizza y un six-pack de cerveza.

- No bebo.

Chay rió. - Hola, Pequeño. También me agrada verte nuevamente. gustaría entrar.

¡Caramba!, gracias, me

Keaton gruñó y se apartó, dejando que Chay entrara.

Mi nombre no es Pequeño.

-

La caja de pizza apareció ante él nuevamente, sin darle más opción que tomarla esta vez.

Chay colocó las cervezas en el mostrador habitaciones.

de la cocina

y

empezó a caminar por las

Los labios de Keaton temblaron. El hombre tenía bolas. ¿Por qué estás aquí, Chay?

- Porque eres mío. No he averiguado todavía qué demonios voy a hacer contigo, pero eso no cambia el hecho de que eres mi compañero.

- Por qué no te marchas y finges que nunca nos conocimos. Buscas una bonita chica con la

cual casarte y tener hijos. Nadie además de ti y de mí sabrá jamás que no es tu pareja.

Chay regresó de inspeccionar el de dormitorio de Keaton y miró fijamente a Keaton. No. Sus ojos cambiaron, desapareciendo casi totalmente lo blanco de ellos.

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Sin Reservas Una gran emoción atravesó a Keaton. Sus propios ojos comenzaron a cambiar, pero

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Una gran emoción atravesó a Keaton. Sus propios ojos comenzaron a cambiar, pero trató de mantenerse bajo control. Miró hacia abajo y notó la tienda de campaña en los pantalones de Chay.

cuerpo de Chay y sus instintos de lobo respondían a él, aunque su mente no.

Keaton no estaba seguro de sentirse feliz o molesto por eso.

Al menos el

Era una situación sin salida. Cuanto más tiempo Chay perdía humeando alrededor, Keaton lo tenía para admirar al hombre. No contaba con la gran atracción física. Chay era magnifico, no había nadie como él, maldita sea, el hombre era muy agradable.

Keaton no había estado con muchas personas antes. No era como que él fuera del tipo musculoso y grande como para intimidar, pero era un hombre lobo muy poderoso. El hecho era que había podido mantener a los lobos alejados de él cuando lo quería. Pero no con Chay. El hombre no estaba en lo más mínimo intimidado. De algún modo dudaba poder disuadir a Chay. Keaton podría enamorarse de Chay si se lo permitiera. Pero, ¿para qué? ¿Para ser su mejor amigo? ¿Su amigo? La idea no le agradaba, porque de alguna manera sabía que sus sentimientos por Chay serían mucho más profundos si se daba la oportunidad. ¿Y cuáles eran las probabilidades de que los sentimientos de Chay progresarán hasta ese punto?

- Vamos, Pequeño, comamos, tengo hambre. Traje pepperoni extra. - Chay pasó junto a él,

cogiendo la caja de las manos de Keaton dirigiéndose a la cocina. Puso la caja en el mostrador y comenzó a buscar en la alacena.

Genial. Keaton entró en la cocina y sacó un par de platos, que le entregó a Chay. Tenía hambre. Tal vez después de comer podría explicarle por qué esto era una mala idea.

- ¿Quieres sentarte en la mesa? ¿O en el sofá? Parece que tienes trabajo sobre la mesa.

- Sofá. ¿Quieres un vaso para la cerveza?

- No. Estoy bien. - Chay se acomodó en el sofá y la comida en la mesa del café, llenó el

plato con la pizza. Abrió la lata de cerveza y le dio un trago largo. Tenía un fuerte y agradable cuello. Un cuello que quería lamer y hundir sus dientes en él.

- ¿No comes, Pequeño? ¿O te quedarás ahí mirándome con el vaso en la mano?

Keaton cerró los ojos, cabreado consigo mismo por mirar fijamente a Chay y sus comentarios arrogantes. Llenó el vaso con té helado y se sentó junto a Chay en el sofá.

Comieron en silencio. En cuanto terminaron, Keaton llevó los platos y la caja de pizza vacía a la cocina. Cuando regresó a la sala, Chay estaba estirado en el sofá con los brazos en la espalda y los pies extendidos frente a él. El hombre tenía largas piernas. Debía de ser, por lo menos, seis pulgadas más alto que Keaton. A Keaton siempre le habían gustado los hombres altos.

Keaton se sentó en el extremo opuesto del sofá. Se suponía que debía de sacar a Chay de aquí y no admirar su cuerpo. - Escucha, Chay. Agradezco que intentes arreglar las cosas. Pero no funciona. Sería mejor si no nos vemos más.

Chay se inclinó hacia adelante y tomó la barbilla de Keaton en su mano.

Keaton estaba tan impresionado que sólo pudo quedarse allí sentado.

Chay estaba lo suficiente cerca de Keaton como para sentir su aliento sobre su piel. Todo esto es por el beso, ¿cierto? Lo siento. Solo me tomó por sorpresa. Nunca antes había besado a un hombre.

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Sin Reservas Asintió con la cabeza, su barbilla aún estaba en las manos de Chay.

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Asintió con la cabeza, su barbilla aún estaba en las manos de Chay. - Sí, pero eso no es

Chay lo besó. Posó su boca sobre la de Keaton.

No podía estar haciendo esto. Tenía que detenerlo, pero su cuerpo se negó a escuchar. Lo siguiente que supo fue como la lengua de Chay bordeaba sus labios. Keaton gimió y se abrió para él, deslizando su lengua fuera permitiéndole jugar. Sintió los caninos de Chay con su lengua, y luego el pinchazo en sus encías al alargarse sus propios colmillos.

Chay se alejó un poco, mordiendo el labio inferior de Keaton. Sus ojos eran otra vez los de un lobo. No está mal. Nada mal.

Keaton parpadeó, su visión se volvió monocromática. Gimió, inclinándose hacia delante, prácticamente suplicando. ¿Qué tan patético era eso?

- Eso es Pequeño. No te resistas. Chay sonrió y nuevamente beso a Keaton de manera salvaje.

Dios, él no lo quería, lo necesitaba, pero

Quizás Chay podría desarrollar sentimientos por él.

Keaton retrocedió y se apartó de Chay. Está bien, escucha. Quieres ser mi amigo, conocernos mejor. Bien. Está en contra de mi buen juicio, pero está bien.

Chay sonrió y se deslizó más cerca a él.

Keaton extendió su mano. - Pero no hay más besos. Nada de toques, nada físico…

- ¿Por qué?

Si, ¿por qué? su polla quería saber. Porque no nos estamos involucrando. Somos sólo amigos.

La expresión de Chay decía, ―¿Quieres apostar?‖, pero asintió con la cabeza. – Está bien, Pequeño. Si es lo que deseas.

La polla de Keaton intervino, diciendo que se callara la boca. La ignoró y frunció el ceño ante Chay. Mi nombre no es Pequeño.

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

su aspecto indicaba que no tenía intención de marcharse

pronto. Keaton no podía decidir si irritarse o sentirse aliviado de que Chay tratará de conocerlo

mejor.

Chay se acomodó en el sofá y

Curiosamente tenían mucho en común. A ambos les gustaba la música country, pero a Chay

le

gustaba más el have metal y Keaton no podía soportarlo. A Keaton le gustaban lo música clásica

y

Chay no la toleraba. A ambos les gustaba el fútbol, pero tenían equipos favoritos distintos, le

gustaban los Jaguares y Chay era un fanático de los Cowboys. Muchos de sus alimentos favoritos eran los mismos. Ambos cumplían años en el verano y les gustaba leer. A Chay le gustaban los misterios y el romance erótico, Keaton prefería una buena biografía histórica. Incluso les gustaba el mismo tipo de películas, comedias y acción, aunque Chay admitió el gusto ocasional por las

películas cursis. En general, la noche había sido una experiencia de aprendizaje.

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Sin Reservas Después de tres horas de charla ociosa y conocer más el uno al

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Después de tres horas de charla ociosa y conocer más el uno al otro, Chay miró su reloj. Se levantó y se estiró. Lamento marcharme, pero tengo a las diez el cambio de turno para cuidar a los animales.

- ¿cuidar de los animales? - Keaton sabía que Chay era veterinario

- Sip. tengo que ir a la clínica y asegurarme de que todo esté en orden. Tuve una cirugía esta

mañana y me entregaron algunos cachorros. Son tan lindos. El propietario está fuera de la ciudad, por lo que todavía están allí. ¿Quieres verlos?

Oh, le gustaban los cachorros (los gatitos en realidad) - pero no debería tentar a su suerte. Había sido una buena noche a pesar de sus esfuerzos por arruinarla antes de comenzar. Sacudió la cabeza. Chay rió disimuladamente, lo cogió de la mano y lo levantó. No, no, Pequeño. Vi esa mirada en tu cara cuando te hablé de los cachorros. Te vienes conmigo

- Chay, en realidad, no puedo. Tengo una clase mañana temprano. Y deja de llamarme Pequeño.

Chay se limitó a sonreír. Maldición. Keaton se dijo que era mejor acostumbrarse al apodo.

- Está bien, te acompañaré a tu oficina, pero después tengo que volver a casa e ir a la cama.

Una de las oscuras cejas de Chay se levantó y apareció una sonrisa en sus labios.

Keaton sonrió. Buen Señor, este hombre será mi muerte.- Solo.

- No he dicho nada. Chay se echó a reír y arrastró a Keaton a la puerta.

- Espera. Necesito mis llaves.

- Puedes pasar la noche en mi casa si no consigues entrar en la tuya.

- Ja, ja. ¿Quieres dejar de coquetear conmigo? Keaton cogió sus llaves y siguió a Chay hacia la puerta.

- ¿Es otra de tus reglas, Pequeño? ¿No tocar, no besar, ni flirtear?

- Te olvidas la de no llamarme Pequeño.

- Síp, no me gusta esa. Creo que no me gusta tampoco la de flirtear. - Chay abrió su camioneta, pulsando el botón para abrirle el lado del pasajero.

Oh hermano. Si Chay iba a ignorar las normas que no le gustaban, Keaton estaba en grandes problemas. Se deslizó en la camioneta y se colocó el cinturón de seguridad cuando Chay arrancó. ¿Cómo funciona eso? ¿Ignoras las reglas que no te gustan?

Los sensuales labios se arquearon. – Bueno… si. Quiero decir, hasta ahora ha funcionado. Molesta jodidamente a mi madre

Keaton sonrió. El hombre era mucho más. Su buen humor y actitud despreocupada eran contagiosos.

- Hablando de mi madre…

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¡Oh-oh! Sin Reservas - ¿Qué harás mañana por la noche? Está podría ser la oportunidad

¡Oh-oh!

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- ¿Qué harás mañana por la noche?

Está podría ser la oportunidad de abrir la boca y meter la pata, pero no quería mentirle a Chay. Si iban a tener alguna especie de relación, ésta tendría que ser basada en la honestidad. Y en este punto necesitaba realmente ser honesto. - Lo mismo que hago cada noche. Terminar los proyectos para mi clase, revisar los exámenes y luego leer o ver televisión. Así que básicamente nada. ¿Por qué? ¿Puedo preguntar?

- Cenaré mañana en la noche con mis padres. Quiero que vengas conmigo. Para que conozcas a mis padres.

Puso los ojos en blanco. Sabía que sería eso. - ¿Realmente crees que es una buena idea?

Chay asintió. - Creo que es una gran idea.

Keaton suspiró. - Sí. Oye mamá, papá. Este es Keaton. Sé que soy heterosexual, pero él es mi compañero. Aún no sé qué diablos haré al respecto, pero lo manejaré lo mejor que pueda.

- Tendremos que trabajar en tu actitud pesimista, Pequeño. Eres de la clase que ve el ―vaso medio vacío. Chay se rió. Te presentaré como mi amigo.

- Bueno

está bien, supongo. Pues sí, había definitivamente metido la pata. ¿A qué

diablos había accedido?

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Sin Reservas Capítulo cuatro Cuando Pequeño bajó las escaleras de su apartamento la siguiente noche

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Capítulo cuatro

Cuando Pequeño bajó las escaleras de su apartamento la siguiente noche y se dirigió al camión de Chay, la primera cosa que le vino a la cabeza a Chay fue mío. La segunda fue maldición el hombre luce realmente bien. En algún momento de ayer, que Pequeño fuera un chico

dejó de ser un problema para él. Después de pasar la noche con Keaton y conocerlo mejor, y ver

sus ―ooh‖ y sus ―ahh‖ por los cachorros

era suyo y el hombre más joven iba a tener que lidiar con ello.

de ninguna maldita manera Chay lo dejaría ir. Pequeño

Aparte de tener pene, Pequeño era todo lo que había buscado en una pareja. A Chay realmente le gustó el joven, se sentía intrigado por él. Si bien, tenía que admitir que la atracción física instintiva de su compañero aún estaba presente, pero esa no era la principal razón para querer quedarse con él. Chay sonrió cuando Pequeño entró en la camioneta y cerró la puerta tras él.

Keaton llevaba un par de pantalones color caqui y un jersey azul, y olía endemoniadamente bien. La polla de Chay se endureció dolorosamente. En realidad, su polla se había puesto dura solo con la idea de ver a Keaton nuevamente. Quizás debería sentirse avergonzado sabiendo que Keaton podía oler su excitación, pero no era así. Fue el destino. Por alguna razón, le habían dado una pareja masculina e iba a disfrutar de ella. ¿Quién era él para cuestionar los poderes supremos? Tuvo suerte, algunos lobos nunca conocen a sus parejas.

- Hey, Pequeño. ¿Cómo estuvo tu día?

Keaton se echó a reír y sacudió la cabeza. - Puedo ver que voy a tener que encontrar un apodo igual de molesto para ti, ¿no?

- ¿Por qué dices eso?

- Porque insistes en llamarme Pequeño. Y mi día fue bueno, gracias. ¿Cómo fue estuvo el

tuyo? Keaton miró Chay de arriba a abajo, y luego tomó su cinturón de seguridad y se lo puso.

Chay miró hacia abajo y vio bulto en los pantalones de Pequeño. De alguna manera, se sintió mejor sabiendo que no era el único afectado. El hecho de que, por una vez, Pequeño no le gruñó, lo hizo sentir jodidamente bien. Fue muy bueno. Estás de buen humor.

Keaton se encogió de hombros. Supongo que es por comer comida hecha en casera.

- Hmm, ¿la idea de la ensalada de patatas de mi madre te excita?

Los ojos de Pequeño se abrieron cómicamente, sus labios se abrieron ligeramente y luego se echó a reír. Y el chico, con esos brillantes ojos azul cielo ligeramente cerrados y de buen humor era un maravilloso espectáculo.

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Sin Reservas Bueno, no soy el único. - Pequeño miró hacia abajo, al regazo de

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Bueno, no soy el único. - Pequeño miró hacia abajo, al regazo de Chay. - Aparentemente, es una ensalada de patatas condenadamente buena.

-

Chay rió. Eso fue divertido. Pequeño era muy agradable cuando no estaba quejándose por involucrarse con un ―hombre heterosexual‖.

- Oh, Dios. Espero como el infierno que no la cenemos esta noche. No creo que pueda mantener la cara seria, si lo hacemos.

Pequeño asintió con la cabeza, todavía riendo. También yo. Creo que no quiero explicárselo a alguno de tus padres. - Se secó las lágrimas de sus ojos. - Hola, Sr. y Sra. Winston, gusto en

conocerlos. No es la comida algo gracioso

Chay quiere joder la ensalada de patatas.

- No es a la ensalada de patatas, Pequeño.

Pequeño parpadeó, con los ojos muy abiertos, y sus carcajadas se hicieron más intensas. -No quiero explicar eso tampoco,

Sí, él tampoco. La sola idea de decirles quién era Keaton - para él - era una pesadilla. ¿Por qué se reía tan duro?

Se detuvieron lo suficiente para que Chay echara a andar la camioneta en la carretera. - Sabes, Pequeño, puede no ser una mala manera de romper con ellos. El menor de dos males, por así decirlo. Quiero decir ¿qué es peor, que tu pareja sea un hombre, o la idea de tener una erección por los alimentos?

- Buen punto. - Keaton guardo silencio durante un minuto. - No está pensando decirles, ¿verdad? Su voz tembló ligeramente.

Chay lo miró. Pequeño se movió incómodo. - No, no todavía. Relájate. Te dije que lo haría lentamente y lo haré. Tienes mi palabra. No voy a decir nada hasta que decidas qué está bien.

El ambiente tenso pareció disminuir un poco. - No estoy tratando de ser obstinado, Chay.

no te gustan los chicos de esta manera y ahora, ¿dices que me quieres? Es un poco

Sólo

difícil de creer. No tengo confianza, ¿sabes? No digo que estás mintiendo, pero

es

Chay entendía. Había tenido un momento difícil averiguándolo por sí mismo. Sin embargo, una de las cosas que tenía en claro, era la idea de estar con Keaton, de hacer el amor con él. Todo lo contrario a la realidad. No sé cómo explicarlo. Eres mi compañero y eso es todo lo que importa, podemos afrontar el resto. Pensándolo ahora bien, el sexo gay nunca le había disgustado, simplemente había preferido a las mujeres. Pero, ¿qué le sucedía con Keaton?

un trozo

adicional para ser exacto. Chay frunció los labios, pero logró controlarse rápidamente. De alguna manera, dadas las circunstancias, no creía que Keaton compartiría su diversión. Cuando era pequeño solía soñar contigo.

Keaton tenía lo que había buscado en una pareja. De hecho mucho más en realidad

- ¿Conmigo? Pequeño chilló.

Chay asintió. Sabía que mi pareja tendría los ojos azules y cabello rubio. Sonrió con cariño. Mi madre solía decirme que de ninguna manera conseguiría una pareja blanca. Insistió en que mi compañera sería una de nosotros, Apache o tal vez Lakota como ella. Pero yo sabía. No me sorprendió cuando entré en esa habitación y vi la pálida piel blanca.

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Sin Reservas - Eres un perfecto mentiroso. – Pequeño río entre dientes. - No, no

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- Eres un perfecto mentiroso. Pequeño río entre dientes.

- No, no lo soy. Solía soñar con mi pareja. Pelo como el sol, ojos como el cielo solía decirle a mi madre.

es lo que

- No, no es eso. Creo que yo puedo decir que no he soñado contigo, pero siempre he tenido

una preferencia por los hombres que se parecen a ti. Me refería a mentir acerca de no haberte sorprendido. Apuesto a que te asusté. Quiero decir que sé condenadamente bien que me hubiera asustado de saber que a quien rescaté es mi pareja, una mujer convertida en lobo.

Chay sonrió. Sí, Ok, estaba un poco sorprendido, y traté de averiguar cómo es que había lobos hembras. Nunca había oído hablar de ninguna. Pero no me sorprendió tu pelo rubio.

- Yo hubiera huido. Pequeño susurró.

- ¿Huh?

- Quiero decir, si mi pareja fuera una mujer, me habría marchado. Bueno, quizás no la

hubiera dejado, me habría asegurado que estaba bien, pero nunca le diría que yo era su

compañero.

Chay arqueó una ceja. Él lo había considerado brevemente, pero sabía que nunca podría haberse alejado. Y no creía que Keaton pudiera hacerlo, la atracción era demasiado fuerte. ¿Estás seguro de eso?

Pequeño asintió. Sí, lo estoy.

Chay sonrió. ¿Esta es tu manera de decirme que si yo fuera una chica me arrojarías a la calle, Pequeño?

Keaton sacudió la cabeza, sonriendo. - ¿No me crees? Eres un hombre y estoy tratando de botarte a la calle.

- Touché. Pero ¿adivina qué? No lo lograrás. No lo permitiré

Pequeño se comportó tranquilo después de eso, no lo refutó en lo absoluto. Chay lo tomó como una buena señal y esperaba que Pequeño tarde o temprano se diera cuenta de que esto era realmente verdadero.

Mientras se dirigían a la Reserva, Keaton comenzó a hacer preguntas. El hombre tenía un interés real en la historia de la tribu, no era del todo sorprendente ya que tenía un doctorado en historia.

- ¿Tienes los incisivos en forma de pala?

- ¿Huh? - Chay parpadeó. ¿Cómo habían pasado de la historia de su tribu a los dientes?

- Tus dientes. Recorre con tu lengua curva, como una pala.

la parte posterior de tus incisivos y ve si tienen una

- Sé lo que son los incisivos. Quise decir ¿por qué?

- Es un rasgo de los pueblos indígenas.

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Sin Reservas Se pasó la lengua por los dientes. ¿Bueno, no todo el mundo tiene

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Se pasó la lengua por los dientes. ¿Bueno, no todo el mundo tiene incisivos? Sí, los tienen. - Genial. Keaton prácticamente rebotó.

A Chay le gustó ver lo emocionado que Pequeño se puso. Lo archivo en su memoria. Keaton + historia = un eufórico y emocionado Keaton.

Después de eso, Pequeño soltó todo tipo de preguntas. ¿Hablaba Chay la lengua Apache? ¿Alguna vez participó en alguna de las danzas tribales y ceremonias? Y así sucesivamente. En el momento en que llegaron a casa de los padres de Chay, éste temía ser disecado y puesto bajo el microscopio. Aparcaron frente a la casa de sus padres y Pequeño guardo silencio nuevamente. Chay Apagó la camioneta y guardó las llaves. ¿Qué sucede, Pequeño?

- ¿Y si me odian?

- No lo harán. Vamos. Dios, esperaba no equivocarse. Su madre podía ser una verdadera

arpía a veces. Tenía un gran prejuicio contra los blancos. Abrió la puerta y salió. Por costumbre se

dio la vuelta y tomó la manija de la puerta de Pequeño.

Pequeño le frunció el ceño y abrió la puerta. Puedo abrir mi propia puerta, Chay.

Chay se rió entre dientes, esperando un poco para decirle a Keaton que esto no era una cita y que él no era una chica. Pero Keaton sólo movió la cabeza y caminó por el pasillo delante de él. Su atención se concentró en ese culito balanceándose delante de él. Pequeño tenía un culo bonito. Mierda. Su polla estaba dura nuevamente.

Pequeño se detuvo en el porche y giró la cabeza hacia él. - ¿Chay? ¿Vienes?

No aún, te burlas de mí, pero, puedes apostar a que seremos aún más cercanos. Si. Dio un último vistazo al culo de Pequeño y trotó sobre el piso. Respiró profundamente, dispuestos a relajarse, y abrió la puerta.

- Chay. Joe Winston se levantó del sillón y cogió a su hijo en un fuerte abrazo, golpeándolo en la espalda.

Chay jadeó dentro del aplastante abrazo, pero devolvió el gesto. - Papá, él es Keaton Reynolds. Dio un paso atrás y señaló Keaton. - Pequeño, este es mi papá.

Pequeño lo miró fugazmente y se volvió hacia el padre de Chay. Le ofreció la mano, bajó los ojos y e inclinó la cabeza, mostrando su cuello como señal de respeto. Gusto en conocerlo Mr. Winston.

Los ojos de Joe abrieron como platos. Hijo, por lo que mis sentidos me dicen, debería mostrarte mi garganta. Eres un lobo muy fuerte, pero también es un placer conocerte. Por favor, llámame Joe. Tú debes de ser el lobo que Chay mencionó el otro día.

Chay frunció el ceño. ¿Por qué su padre creía que Pequeño era un lobo fuerte? Su padre era el beta de su manada. Él era muy fuerte. Un momento. Él no le había dicho a su padre sobre Keaton, ¿cierto? ¿Cómo te enteraste de eso?

La frente de su padre se arrugó ligeramente. Frank Red Hawk me lo contó. Volvió a mirar a Keaton y sonrió. Así que, Keaton, ¿de dónde es eres?

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- De Georgia, sir. - ¿Planeas quedarte aquí? Sin Reservas - Uh, tal vez. Quiero

- De Georgia, sir.

- ¿Planeas quedarte aquí?

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- Uh, tal vez. Quiero decir, por el momento. Mi trabajo está aquí.

- Joe le dio unas palmaditas en la espalda a Keaton y lo llevó al sofá. Lo empujó hacia abajo y

se sentó frente a él. Háblame de ti, hijo. ¿Cómo está tu cabeza? ¿El disparo no fue demasiado profundo? Miró Chay.

Chay negó con la cabeza. ¿Qué demonios estaba haciendo su padre? El hombre siempre era amable, pero nunca había tenido este tipo de interés por los amigos de Chay.

- Bien, bien. ¿No eres un adolecente?

Keaton parpadeó. Al parecer, Pequeño estaba tan confuso como Chay. No, señor. Tengo veinte y cinco años.

- Eres sólo un poco más joven que Chay. ¿A qué te dedicas Keaton? Y por favor llámame Joe. Somos familia después de todo.

- ¿Qué? Chay no estaba seguro de quién chilló más fuerte, si él o Pequeño.

Chay se aclaró la garganta y preguntó nuevamente. ¿Qué?

Keaton sólo miraba con los ojos muy abiertos.

Su padre lo miró con una gran sonrisa en su rostro. Va a integrarse a la manada ¿no? Quiero decir, él dijo que no iría a ninguna parte. Volvió a mirar a Keaton. ¿Cierto?

Pequeño asintió, relajado un poco. – Si, señ… Joe.

Sip. El viejo estaba tramando algo, pero Rayos si Chay sabía lo que era. De ninguna manera podría su padre saber que Keaton era su pareja. Chay se sentó junto a Keaton, viendo fijamente a su padre.

Se sentaron allí durante varios minutos, Pequeño respondiendo preguntas sobre él, hasta que su madre se asomó fuera de la cocina. ¿Chay? ¿Dónde está tu nuevo amiOh. Miró a Keaton y caminó hacia Chay.

Chay evitó soltar un suspiro. Vamos, mamá, no digas ninguna mierda

por favor.

Keaton, se puso de pie, extendiendo su mano. Sra. Winston, un placer conocerla. Soy Keaton, un amigo de Chay.

Lena se sobresaltó, pero estrechó la mano de Pequeño. Mucho gusto, Keaton. Admito que no eras lo que yo esperaba.

- ¿Alguien un poco más alto? - Preguntó Keaton sonriendo.

- Alguien un poco más oscuro.

- Mamá. Chay se puso de pie.

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- Lena. – Joe hizo lo mismo. Sin Reservas - La cena está lista. –

- Lena. Joe hizo lo mismo.

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- La cena está lista. Lena dio media vuelta y volvió a la cocina.

Chay colocó una mano sobre el hombro de Pequeño. Lo lamento. Ella es un poco, bueno, ella no

Joe dio unas palmaditas en los hombros Chay y Pequeño. Lo que Chay trata de decir, es

que mi esposa es un poco prejuiciosa. Pero no te preocupes, hijo. Eres bienvenido en nuestra

casa. Ahora

vamos a comer. Se dirigió lentamente a la cocina, dejando a Chay a solas con

Pequeño.

Pequeño arqueó una ceja de color marrón claro. Podrías haberme advertido.

- Lo siento. No sabía que ella sería tan evidente. Después de todo, tolera mi amigo Remi.

- ¿Es blanco?

- eso probablemente no cuenta ya que luce como Apache.

Algo. Bueno

- Vamos, muchachos. La carne se enfría. El gritó de Joe resonó por toda la casa.

Pequeño sonrió. Me agrada tu padre.

Chay asintió. A mi también. Vamos antes de que se coma toda la comida.

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

Incluso con la actitud distante de su madre, la noche había sido buena. Keaton pareció relajarse y disfrutarla. El hombre podía ser realmente encantador cuando quería. Chay se sorprendió mirándolo más de una vez durante la cena. No podía evitarlo. Keaton lo atraía como la polilla a la llama. No podía esperar para enredar sus manos en los rizos rubios. Quería saber si ese pelo era tan suave en la forma humana como lo era en la de lobo. Y esos ojos, maldita sea, tenía bonitos ojos. Realmente brillaban cuando Pequeño reía. Y hoyuelos. Pequeño tenía hoyuelos. Chay no los había visto antes. Por supuesto, podía ser debido a que no había visto muy seguido la sonrisa de Pequeño.

- Me agrada tu familia, Chay.

Miró hacia el lado del pasajero de la camioneta, la mirada fija en ese rostro angelical. Bien.

lo hará con el tiempo. Eso

Creo que también les agradaste. Por lo menos a mi padre. Mamá espero.

- ¿Lo crees? De hecho, no creo que me ayudara el hecho de reírme en su cara cuando me preguntó si quería ensalada de patatas.

Ambos soltaron una carcajada. Puede que tengas razón. Pero eventualmente, aceptará el hecho de que eres un desafío a la melatonina.

Keaton se rió. Sí, tal vez, pero algo me dice que cuando se entere que somos compañeros, tendrá un problema más grande con mi pene que el que tiene por mi pigmento.

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Sin Reservas Chay sospecha que Pequeño tenía razón. Entró en el estacionamiento del apartamento de

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Chay sospecha que Pequeño tenía razón. Entró en el estacionamiento del apartamento de Pequeño y rodearon el edificio de Keaton. Se estacionó a un costado del auto de Keaton.

- Gracias, Chay. Disfruté la cena.

- Yo también, Pequeño. Yo también.

Cuando Pequeño tomó la manija de la puerta, Chay sujetó su brazo y lo jaló hacia él. Antes de que Pequeño pudiera protestar, Chay hizo lo que había estado muriendo para hacer toda la noche. Tomó la cabeza de Pequeño en sus manos, enredó sus dedos en los mechones pálidos e inclinó su boca sobre la de Pequeño. Si, el cabello de Pequeño se sentía tan suave en su forma humana.

Pequeño dudó medio segundo antes de relajarse y permitirle continuar a Chay.

Tomó completa ventaja. Empujo su lengua en la boca de Keaton, tocando, probando, devorando. Eso es bueno. El sabor embriagador de Keaton y, por Dios, cómo besaba ese hombre.

Cuando terminó, Chay se enderezó en el asiento, sintiéndose tan bien por lo obtenido, incluso había chupado el labio inferior de Keaton.

La polla de Chay se endureció como una jodida roca. No podía recordar ponerse duro tan rápido antes. Tal vez en su adolescencia, pero no recientemente. Si no lo detenía ahora, no lo haría. No es que fuera malo, pero se lo había prometido. Retrocedió jadeando por la falta de aire.

Pequeño lo imitó, poniendo su cabeza sobre el hombro de Chay, respirando con dificultad. Chay cedió una última vez y enredó los dedos en el cabello Pequeño. Lo siento, Pequeño. Perdí la cabeza.

Keaton asintió. Sí, es-es-esto

es lo que se supone que no debemos hacer.

Chay sonrió. Un Pequeño tartamudo era muy lindo. Chay quería continuar y ver si podía hacer que Pequeño tartamudeara un poco más, pero estaba bastante seguro de que Keaton no le permitiría besarlo nuevamente. Chay se conformó con una caricia en esa pálida mejilla.

Pequeño disfrutó la caricia por un segundo, después abrió la puerta y salió.

Chay bajó la ventanilla. Mañana por la noche, partida de póquer.

Keaton se detuvo a medio camino y giró. - ¿Huh?

Chay sonrió, poniendo el camión en reversa. - Nos vemos mañana alrededor de las seis. Voy a llevarte a cenar y después juagarás una partida de póker conmigo.

Pequeño sacudió la cabeza cuando Chay comenzó a subir la ventanilla. De ninguna manera iba a permitir que el hombre le dijera que no. - Seis de la tarde. Prepárate bebé… - Sacó su trasero del estacionamiento con una gran sonrisa en el rostro. Tarde o temprano Keaton se daría cuenta de sus trucos, pero, sería jodidamente divertido mientras durara.

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Sin Reservas Capítulo cinco Cuando tocaron a su puerta, Keaton sonrió, y se arrepintió de

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Capítulo cinco

Cuando tocaron a su puerta, Keaton sonrió, y se arrepintió de hacerlo. Se había dicho que no iba a emocionarse cada vez que Chay viniera. Pero no podía evitarlo, cada vez que Chay se presentaba lo sentía como una pequeña victoria, por no mencionar el hecho de que Chay había cumplido con su palabra y realmente llegó a la hora acordada. Jonathon nunca lo hizo. Chay ya había demostrado ser mejor que Jonathan. Le había dicho a Chay que le daría una oportunidad, y por Dios que lo haría, y eso incluía no compararlo con el ex bastardo novio.

Llamaron a la puerta de nuevo. Pequeño. Sé que estás ahí.

- Vamos. - Keaton intentó controlar un poco su emoción y fue directo a la puerta. Realmente

le gustaba que Chay fuera difícil de disuadir. Le daba una pequeña esperanza. Tal vez Chay podría quedarse a su lado. Keaton negó con la cabeza. No volvería a equivocarse, no nuevamente. Había un largo camino por recorrer, y él lo sabía. A Chay le gustaba ahora. Eso no significaba que

el hombre se quedaría una vez que sus amigos y familia comenzaran a ejercer presión sobre él. Abrió la puerta y Chay casi cayó sobre él.

- Hey, Pequeño. - Chay

sonrió y lo

sujetó de la nuca para

acercarlo a él y besarlo.

Keaton se derritió enredando su lengua con la Chay, hasta que su cerebro lo pateó. Desafortunadamente, también lo hizo su polla. El beso, el aroma de Chay, todo estaba en su contra. Su polla se endureció en un segundo. Retrocedió jadeando sin aire. Cuando miró hacia arriba, los ojos de Chay habían cambiado a los de lobo.- Chay.

- ¿Huh? - Su mano acariciaba la mejilla de Keaton, pero su mirada no se despegaba de sus labios. Tienes unos preciosos labios, Pequeño.

La polla de Keaton vibró. Maldito. ¿Cómo podía ser indiferente a eso? El hombre no podía fingir el cambio en sus ojos o una erección, Chay lo quería. Y el cuerpo sobre-hormonal de Keaton reaccionó. Con los ojos nublados, Chay intentó besarlo nuevamente. Retrocedió con un gemido y parpadeó varias veces, tratando de recuperar el control. Nunca había sentido una atracción física tan grande por alguien. - Chay, pensé que iríamos por algo para comer.

Chay parpadeó y se echó atrás, el aturdimiento se reflejaba en su rostro. - Oh, sí. Si. Tenemos que comer. En los juegos de póker por lo general solo se bebe. Así que es mejor tener algo en el estómago antes de ir. Se hizo a un lado y permitirle salir a Keaton, se aseguró de cerrar la puerta con llave.

- No bebo, ¿recuerdas?

- ¿Ni un poco?

Keaton sacudió la cabeza. No. Hago cosas estúpidas cuando bebo.

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Sin Reservas Chay sonrió y abrió la puerta del lado del pasajero de su camioneta

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Chay sonrió y abrió la puerta del lado del pasajero de su camioneta para Keaton. - ¿Como qué?

Keaton rodó los ojos ante la puerta abierta, pero no dijo nada. Se sentía ridículo por que le abriera la puerta, pero también era agradable, por lo que optó por callarse y no decirle nada. Me rio tontamente. ¿Sabes que el beber da una sensación de mareo? Bueno, yo me siento aterrado por caerme, por lo que me arrastro.

- ¿Te arrastras? - Chay cerró su puerta y se apresuró a abrir la del lado de Keaton. ¿En el suelo, a gatas?

- Sí. ¿Hay alguna otra forma de arrastrarse, además de andar sobre tus rodillas?

- Uh, no, pero la visión de ti arrastrándote por el suelo con ese bonito culo tuyo en el aire, debe ser muy buena…

Keaton se atragantó. ¿Chay pensaba que tenía un bonito culo? Infiernos, se preguntaba que haría Chay si se lo ofreciera. No. Mal. Se suponía que debía tomar las cosas con calma. - Uh, ¿Chay?

- ¿Sí?

- Déjalo.

- Sí, buena idea, lo siento. Supongo que necesito calmarme, no creo que los chicos aprecien que llegue a la noche de póker con una erección.

Sí, eso es a lo que Keaton le temía, y él también estaba jodidamente duro. Dios, ¿en qué se había metido? Noche de Póker con un grupo de hombres heterosexuales. Oh Buen Dios. - Esto es una mala idea.

- No, no lo es. Conocerás a mis amigos gradualmente.

- Chay, soy un antisocial. No me llevo bien con los demás.

- Lo hiciste bien con mis padres.

- Sí, pero son mayores. Y no fue exactamente bueno con tu madre. De todos modos, siempre

me he llevado bien con las personas mayores. Pero con la gente de mi edad

Prefiero estar en casa leyendo o viendo un documental sobre las tácticas de campañas militares de

la Guerra Civil. Incómodo a la gente.

soy un nerd.

Chay rió. - ¿Estás tratando de decirme que te estás perdiendo un programa sobre la Guerra Civil?

- No. Lo deje grabándolo.

- Estarás bien, Pequeño. Y para dejarlo en calor, a mi no me incomodas.

Keaton resopló. - Sí, pero tú eres extraño. Incluso eres un lobo y no te intimido.

- ¿Qué quieres decir? - Chay lo miró con las cejas fruncidas.

- Chay, la mayoría de los lobos se alejan de mí. ¿No viste la reacción de tu papá?

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Sin Reservas Se encogió de hombros. - Dijo que eras fuerte. Es cierto, pero él

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Se encogió de hombros. - Dijo que eras fuerte.

Es cierto, pero él lo había mencionado. La mayoría de los lobos sentían la fuerza de Keaton y

lo evitaban. Chay fue una excepción. - ¿Tus amigos son miembros de la manada?

- No. Sólo uno de ellos, Bobby. El resto no tienen ni idea de que existen los hombres lobo.

Keaton suspiró. No estaba seguro de si eso era molestarían.

bueno o

malo.

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

Al menos lobos

no

lo

Después de la cena pasaron por la tienda a comprar un six de cervezas y un poco de agua para Keaton, y luego se dirigieron la casa de un amigo de Chay. Luego de una serie de presentaciones rápidas se sentaron a jugar póquer. Había sólo tres amigos de Chay. Bobby, el único lobo además de ellos, Simón, el dueño de la casa y Remi.

Remi era, bueno, era otra cosa. Lucia como Apache, su largo cabello negro le llegaba al

hombro, pómulos salientes y hermosa piel bronceada, pero poseía los ojos más verdes que Keaton

era de la misma estatura y

constitución a la de Chay. Yum. De hecho, el hombre podría ser el clon de Chay visto de espalda.

Era simplemente magnifico. Desafortunadamente, era uno de los más grandes bastardos que Keaton había conocido.

jamás había visto. Le recordaron a los Olivos. Y su cuerpo

Estaban jugando Texas Holdem y hablando de deportes cuando Remi puso sus fichas sobre sus cartas, saliendo así de la redonda, y se recostó en la silla. Su atención se centró en Keaton. Así que, Keaton, ¿alguna vez saliste con alguna de las chicas de la universidad en la que enseñas?

Sabía que esto sucedería, no eso específicamente, pero si una pregunta sobre su sexualidad

o algo similar con la cual obtener de manera indirecta una respuesta. Remi había estado

observándolo toda la noche, haciendo comentarios maliciosos aquí y allá. Keaton miró Chay.

Chay se encogió de hombros y regresó la vista a sus cartas.

-

No,

no

lo

he

despedirme por eso.

hecho. No es ético que un profesor salga con

sus alumnos. Pueden

Remi bufó. - Vamos. Está bien, ¿pero no lo has pensado? Quiero decir ¿Cómo puedes no hacerlo?

Keaton rodó sus ojos. Nunca. Me gusta mi trabajo.

- Lo sabía. Eres un marica.

- Remi.- Chay, Bobby y Simon le gritaron a la vez.

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Sin Reservas Keaton sonrió. Sabía desde el momento en que accedió a venir con Chay

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Keaton sonrió. Sabía desde el momento en que accedió a venir con Chay que esto podría suceder. No era que se comportara como una reina o algo así, pero su tamaño y apariencia juvenil

siempre hacían pensar a los heteros machistas ―gay‖. Que él lo era, pero

bueno, sí que lo era,

por lo tanto era un punto discutible. Tenía toda la intención de responder en forma afirmativa, pero antes de hacerlo la mesa tembló ligeramente.

Remi se levantó de un salto, mirando furioso a Chay. ¿Por qué mierda hiciste eso?

Chay se puso en pie, mirándolo de igual manera. Deja de ser un idiota. Te has comportado

como una mierda con Keaton desde que llegamos aquí. Primero lo llamas cobarde por no beber,

ahora

deja de ser un imbécil.

Simon arrojó sus cartas sobre la mesa y miró a los dos hombres. Déjalo Chay, siempre ha sido un gjilipollas desde la escuela primaria. Miró a Keaton. Lo siento, hombre. Simplemente ignóralo. No lo tomes demasiado personal. Remi es un idiota con todos.

Bobby le dio a Keaton una mirada de disculpa y se aclaró la garganta. Uh, ¿Chay? ¿Remi?

- ¿Qué? Ambos respondieron. Ninguno de ellos se movió una sola pulgada. Sopesando la idea de golpear el uno al otro.

- ¿Jugaremos o no? Bobby preguntó.

Chay suspiró y se sentó. Sí.

- Hey, yo solo jugaba. Chay es el que ha saltado sobre mí. Remi tomó asiento. Le dio una última mirada a Keaton y tomó un trago de su cerveza

Las cosas se calmaron durante unas tres rondas más,

después de eso Remi comenzó de

nuevo. Subió la apuesta un dólar y miró de Chay a Keaton. ¿Dónde conociste a Chay?

Keaton miró a Chay, y de nuevo a Remi. En su clínica. Le lleve un herido, un perro.

Me refiero a que ¿tú eres quién

llevó al perro? Mi hermano lo mencionó la otra noche. Escucho del guardabosque que alguien disparó a un perro y Chay lo atendió. Me alegra que lo hiciera. Las autoridades tienen que tener

eso en cuenta, no podemos tener gente a nuestro alrededor que le dispara a los perros.

Bobby se movió un poco en su asiento. - Tú eres el lob-perro

Keaton asintió. Primero, Joe Winston, y ahora Bobby. Al parecer, a la manada de Chay le gustaba cuchichear. Ese fui yo.

- ¿Ya conociste a Jasmine? Remi preguntó con una sonrisa.

- ¿Jasmine? Keaton arqueó una ceja.

Chay se aclaró la garganta y abrió la boca para hablar, pero Remi le interrumpió. La novia de Chay.

¿Qué? Keaton trató de no reaccionar, pero no estaba seguro de que tanto lo consiguió, sintió un puñetazo en el estómago. El aire no llegaba a sus pulmones. ¿Puede una persona perder el conocimiento a causa del dolor? No miró Chay. No podía. Sacudió la cabeza y le sonrió a Remi.

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Sin Reservas - No, no lo hecho. Tal vez Chay me la presente después, podríamos

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- No, no lo hecho. Tal vez Chay me la presente después, podríamos tener una cita doble en

algún momento. Está bien, fue mezquino, pero no estaba contento con Chay en el momento. Él podría haberle dicho a Keaton sobre su novia.

- No, no podemos, porque Jasmine no es mi novia. Salimos exactamente un par de veces. Eso no constituye una relación.

- Pero te la cogiste. Remi sonrió tan grande que sus blancos dientes brillaron, y alternó la mirada entre Chay y Keaton.

Oh, Dios. Keaton se sentía mal del estómago. Lógicamente, él sabía que Chay no era virgen. Incluso sabía que había estado con mujeres, pero ¿por qué le dolió tanto oír al respecto? Él no

tenía ningún derecho sobre Chay

no realmente.

¿Chay había estado yendo en serio con esta mujer antes de que Keaton apareciera en la mesa de operaciones?

Chay se recostó en la silla y tomó un trago de su cerveza, actuando ante todos como si la conversación no fuera importante. Aunque Keaton podía oler el aroma de inquietud emanado de él.

Es irritante. ¿Está prácticamente comprometido con todo el que jode?

Remi se encogió de hombros. Ok, buen punto. Recogió sus cartas y los miró de nuevo, sus ojos brillaban sobre ellas, y Keaton podía sentir su mirada sobre él.

No tenía idea de cuál era el problema de Remi, pero el hombre realmente lo tenía en contra de él. Esto no molesto a Keaton, hasta que Remi y Chay comenzaron a recordar (por insistencia de Remi, por supuesto) dejando en claro que los dos habían sido amigos durante mucho tiempo.

En el momento en que se marcharon, Keaton se sentía francamente desanimado y para empeorar las cosas, el regreso a casa lo hicieron en completo silencio. No es bueno. Keaton sabía que Remi lo había molestado a propósito, y maldita sea, lo había hecho muy

bien. El hombre había sacado a la luz lo que ya sabía desde el principio. Él no pertenecía al mundo

de

Chay.

De algún modo, después de la reunión con los padres de Chay, el había estado imaginando sobre la idea de que todo sería más relajado después de que Chay asumiera ―la cuestión gay‖. Lo cual era una estupidez por varias razones. Número uno, a él realmente le importaba Chay. Chay era una buena persona, de ninguna manera estaba dispuesto a ver como la vida del hombre se va a la mierda por su culpa. Número dos, Chay sería miserable siendo un paria de sus amigos y familiares. A diferencia de Keaton, el hombre era un ser social, que le gustaba la gente. Número tres, al infierno, la número tres en realidad no importaba, porque la número uno y dos hicieron a Keaton cambiar de opinión.

- Pequeño, lo siento. No sé qué se le metió a Remi esta noche. Por lo general no es tan desagradable

Keaton suspiró. Maldita sea, le había pedido a Chay que dejara de llamarlo Pequeño. ¿Qué mierda era eso? No te preocupes, Chay.

La camioneta se detuvo junto al coche de Keaton. ¿Y si mañana conseguimos algo para comer aquí y vemos el documental que grabaste?

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Sin Reservas Cerró los ojos y presionó su frente contra la ventana. Sería fácil aceptar

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Cerró los ojos y presionó su frente contra la ventana. Sería fácil aceptar y no estar en casa mañana, cuando Chay llegara hasta aquí, pero él no era un cobarde. No. No creo que sea una buena idea. Miró a Chay. Esto no está funcionando, Chay. Tenemos que seguir adelante.

- ¿Qué? No jodas, Pequeño. No me alejarás solo porque mi amigo fue una mierda contigo.

¿Por qué no podía ser esto fácil? Keaton debería haber sabido que quien estuviera destinado

a ser su compañero sería igual de obstinado que él. Por otra parte, habría pensado que su

compañero sería gay también. Chay, no voy a discutir contigo sobre esto. No quiero volver a verte. Adiós. Salió de la camioneta y no regresó. Hizo todo el camino a su apartamento y se apoyó contra la puerta antes de comenzar a cuestionar su decisión.

Esperaba como el infierno estar haciendo lo correcto para que su corazón no doliera. Apenas conocía a Chay, pero la idea de no volver a verlo lo destrozaba como un cuchillo.

Keaton se deslizó por la puerta y abrazó sus rodillas, con la cabeza apoyada en ellas. ¿Por qué todo en su jodida vida tiene que ser complicado? ¿Por qué Chay no puede ser gay? ¿Por qué

mal. Su nariz estaba

tenia que querer a ese hombre en tan poco tiempo? Dios, su pecho dolía

tapada por lo que respiraba dificultosamente y sus estúpidos ojos estaban borrosos. Joder. Estaba llorando.

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

Chay se quedó sentado, aturdido, durante unos cinco minutos, antes de que la ira se hiciera presente. No iba a hacer esto cada vez que Pequeño se molestara por algo. Pronto Pequeño entendería que esto era lo mejor. Chay salió de su camioneta y subió las escaleras hasta el apartamento de Keaton. Ni siquiera se molestó llamar. Sabía que Pequeño podía oírlo, olerlo. Keaton, abre la maldita puerta.

La cerradura giró y la puerta se abrió. El ceño fruncido de Pequeño apareció por la rendija de

la puerta. ¿Por qué sigues aquí?

¿Los ojos de Pequeño estaban rojos? ¿Olía lágrimas? Chay lo empujó y entró en el apartamento. Porque mi compañero está haciendo una rabieta.

- ¿Qué? Pequeño cerró la puerta, se dio la vuelta y se apoyó en ella. No estoy haciendo

Tú no me

una rabieta. ¡Maldita sea, Chay! No lo puedes asimilar con esa cabeza dura tuya

quieres.

¿Qué? No tienes ninguna idea de lo que yo quiero. Puedes ser un maldito genio, Dr. Reynolds, pero no lo sabes todo. ¿Por qué no lo entiendes? Tomó dos puñados de esos gloriosos rizos platino y acercó la cara de Pequeño a la suya. Fue más brusco de lo que debería ser, pero se consideraba con derecho. Estaba molesto. Inclinó su boca sobre la de Pequeño. Su lengua se hundió apoderándose de la boca de Keaton, ahogando sus protestas. Entiéndelo Pequeño.

Sorprendentemente, Pequeño le devolvió el beso. Sujetó los antebrazos Chay e hizo un dulce gemido que fue directamente a la polla de Chay. Maldición, que dulce sonido.

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Sin Reservas Rompió el beso con la mirada fija en su compañero. Keaton había estado

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Rompió el beso con la mirada fija en su compañero. Keaton había estado llorando. Había lágrimas en su rostro. Chay relajado su agarre sobre el pelo de Keaton. ¿Qué más podía decirle al hombre para llegar hasta él? Finalmente se decidió por la verdad. Siempre te he querido. He deseado a un compañero desde que tenía cuatro años. Y siempre has sido tú. Yo no lo sabía al principio, pero lo hago ahora. Pasó la mano por ese rostro angelical sintiendo la mejilla de Pequeño. Yo soñaba contigo. Con este rostro. Se inclinó y besó la mejilla de Pequeño, donde había acariciado. Con estas pecas. Sus labios rozaron el puente de la nariz de Keaton. Estos impresionantes ojos azules. Este pelo tan rubio. Eras tú. ¡Dios mío, eres precioso!

Keaton gimió de nuevo y deslizó sus brazos alrededor del cuello de Chay.

Chay gimió. Joder, estaba tan duro. Su polla se sentía tensa contra sus pantalones, lo que le molestaba como el infierno. Antes de sellar sus labios, Chay mordió el labio inferior de Pequeño. Esta vez el beso fue sensual, destinado a explorar y saborear, no a castigar. Trazó cada centímetro de la boca de Pequeño antes de buscar la lengua. Él tomó y Keaton dio. Era dulce y excitante.

Chay olía lágrimas nuevamente y retrocedió, mirando hacia abajo a Pequeño. Los ojos de Pequeño se llenaron de lágrimas. Chay parpadeó, dándose cuenta de que todo apareció en blanco y negro, sus ojos habían cambiado.

- Tú no me quieres. Pequeño sacudió la cabeza. - Y yo no te quiero. Vete a casa Chay. Pequeño intentaba alejarlo, pero sus palabras sonaban opacas.

Maldita sea, el hombre era terco. Su cuerpo y el corazón, decían una cosa y su mente otra. Era demasiado analítico para su propio bien.

Chay sonrió. Pequeño era perfecto. Abso (jodidamente) - lutamente perfecto. Terco,

hermoso, divertido, inteligente

quieres, ¿por qué estás tan jodidamente duro? Chay sujetó el duro pene a través de los vaqueros

de Keaton, probando su punto. No estaba seguro de quién de los dos gemía más fuerte. Keaton estaba duro y, maldita sea, Pequeño, no era pequeño allí. Chay lo sujeto y comenzó frotar.

él era todo lo que siempre había querido Chay. Si no me

Pequeño cerró los ojos y se empujó en la caricia. Debido a tus feromonas, estúpido. Odio tus feromonas.

Chay se echó a reír y se apoyó en el joven, apretando su pequeño cuerpo contra la puerta. Mis feromonas te odian también. Acarició el cuello de Pequeño, mordisqueando y lamiendo.

Pequeño le hacía lo mismo, y ahí estaba ese dulce sonido nuevamente. Sacó la polla de Keaton, hurgando en los pantalones de Pequeño. Se sentía duro como una barra de acero. Desabrochó los vaqueros y los deslizó hacia abajo de las caderas de Pequeño.

Keaton jadeó, retrocedió y parpadeó mirando a Chay.

Retrocedió también, mirando la polla gruesa que había revelado. Gimió sin poder evitarlo.

Keaton era tan grande como él, y Chay no era un hombre pequeño según los estándares de nadie. No podía decidir si era una cosa buena o no. Sin embargo, era estéticamente agradable. Nunca había considerado a las pollas bonitas, pero la de Pequeño lo era. Larga, gruesa, con un tinte rojizo atractivo en la misma y curvada hacia el vientre ligeramente. Su pubis era del mismo color platino hermoso como en la cabeza.

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Sin Reservas Chay envolvió su mano alrededor de la bonita polla, deslizándola hacia arriba y

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Chay envolvió su mano alrededor de la bonita polla, deslizándola hacia arriba y abajo, ligeramente, antes de sujetarla firmemente. Su propia polla dio un pinchazo dentro de sus ajustados vaqueros. Había hecho esto antes, a su compañero de la universidad, pero no había sido tan excitante.

La polla de Pequeño latía en su mano, comenzando a escurrir el pre semen de él. Saber qué Pequeño estaba duro por él era un poderoso afrodisíaco. Demonios, Keaton había dado un giro inesperado. Todo en el hombre atraía a Chay. Keaton lo hacia querer cosas que nunca había admitido, ni siquiera sí mismo.

Pequeño se retorcía, los ojos muy abiertos, lo blanco engullido por el azul, su visión de lobo. ¿Chay?

Chay continuaba acariciando. Lento y suave al principio, luego más rápido cuando las caderas de pequeño se inclinaron hacia delante, jodiendo su mano. Capturó la boca de Keaton, la lengua empujando profundo, sumergiéndola dentro y fuera al mismo ritmo de su la mano. Sus dientes picaron sus encías cuando sus caninos se alargaron.

Necesitaba un alivio, pero no iba a dejar ir a Pequeño para conseguirlo.

Tenía a Keaton justo donde quería, se retorcía jadeando y gimiendo. Fue la cosa más atractiva

que Chay había presenciado jamás. No podía recordar estar tan caliente por nadie más

Nunca había perdido el control de su estado de lobo con nadie más de Pequeño. Ninguna mujer había hecho que sus dientes y ojos cambiaran. Se apretó contra Keaton, moliendo su polla contra la cadera de Keaton, mientras seguía bombeando la polla de Pequeño.

nunca.

Pequeño estaba por terminar. Sus movimientos eran erráticos, su corazón se había acelerado y sus gemidos subieron de tono. Por último, Pequeño se retiró. Sus ojos miraban a los de Chay. Su espalda se arqueó contra la puerta y un gemido gutural surgió de su pecho cuando terminó.

El intenso olor de semen llenó el aire cuando Pequeño terminó en la mano de Chay. Pequeño se deslizó por la puerta, sentado, jadeando.

Chay mordió su labio inferior, sus bolas estaban increíblemente apretadas ante la vista de

Keaton tendido a sus pies, con los jeans abiertos, la polla fuera, y las gotas de esperma todavía se

aferraban a él

Chay apoyó la cabeza contra la puerta. Estaba demasiado cerca y no quería conducir a casa con los pantalones pegajosos. Respiró profundó y cerró los ojos, concentrándose en la fría puerta debajo de su cabeza.

a los vaqueros y la parte inferior de la camisa también. Joder, el hombre es sexy.

No estaba seguro de cuánto tiempo se quedó allí, pero un rumor sonaba por debajo de él y luego los dedos de Pequeño comenzaron a abrir la bragueta de sus pantalones. Pequeño, ¿qué

Keaton tiró de los pantalones y bóxers hasta sus rodillas en un solo movimiento. Inmediatamente su polla estaba envuelta en un calor húmedo. - Oh, mierda.

Pequeño agarró su culo, instándolo a moverse. Pequeño deslizó la mitad en su boca y retrocedió tomando más de la polla de Chay. Se sentía condenadamente bien. Esta iba a ser la más corta mamada de la historia.

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Sin Reservas Miró hacia abajo sólo para encontrar ese rostro angelical que apareció ante él,

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Miró hacia abajo sólo para encontrar ese rostro angelical que apareció ante él, las mejillas suaves abultadas de Pequeño por estar chupando. Aquellos grandes ojos azules cielo sostuvieron su mirada. Entonces, Pequeño hizo lo más sorprendente, tomó cada centímetro de la polla de Chay en la boca y tragó. La visión de la nariz pecosa enterrada en los rizos oscuros por encima de su polla fue la gota que colmó el vaso. Chay estaba perdido. Sus pelotas se apretaron, sacudió su polla en la boca de Pequeño y se vino. - ¡Keeeeaton!

Pequeño tragó hasta la última gota. No soltó la polla de Chay hasta que estuvo completamente limpia. Chay decidió en ese momento que el hombre era un Dios. Se deslizó hasta el suelo y terminó tumbado junto a Pequeño. Lo sujetó de los brazos tirando de él, sosteniéndolo con fuerza, y besó la parte de atrás de su cuello.

- ¿Supongo que esto significa que no te irás? Pequeño se acurrucó junto a Chay.

- No. Es mejor que te acostumbres a mí en tu vida. Estoy aquí para quedarme.

- No va a ser fácil. Probablemente terminaras odiándome.

- Nada de lo que vale la pena es fácil. - Chay besó la nuca de su compañero de nuevo y lo

apretó a un más. - Nunca podría odiarte, Pequeño. Mis feromonas, por otra parte, no pueden resistirse a tu culo.

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Sin Reservas Capítulo Seis Keaton, finalmente cedió al insistente tirón en la pierna de su

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Capítulo Seis

Keaton, finalmente cedió al insistente tirón en la pierna de su pantalón y cerró su libro. Chay estaría aquí pronto de todos modos. Se acomodó las gafas en la nariz y se apartó de la mesa para mirar hacia abajo su reciente regalo. Le sonrió a los grandes ojos dorados que lo observaban. Chay había le había traído el día de ayer un pequeño cachorro Golden Retriever 1 después de haber salido del trabajo.

Después de su episodio como Chay lo llamó Chay comenzó a traer regalos. Keaton le había dicho que se detuviera, pero como de costumbre Chay no escuchó. El primer día trajo un libro sobre la historia y cultura Apache. Al día siguiente fue un libro sobre la historia y cultura Sioux. Anoche Chay le dio un cachorro. Keaton, a su vez se había aficionado por hacer cosas para Chay. Él había comprado el nuevo libro de misterio de una serie que había leído y una bata de laboratorio nueva, porque él era suyo, bueno ―puack‖, sólo Dios sabía qué lo era.

La noche del ―episodio‖, había aceptado a regañadientes olvidar la posibilidad de que su relación no funcionaba. A su vez, Chay, había declarado un hecho, eran una pareja. Así que ahora Chay lo volvió a cortejar lo que era una tontería teniendo en cuenta que el mismo Chay había dicho que esto no era una relación de prueba, que era real y él a su vez cortejaba a Chay. Chay pensó que ayudaría a llegar a conocerse y hacer a Keaton menos ―nervioso‖. Era casi como un verdadero comienzo de una relación, como una cita real, sólo ellos lo sabían, o eso es lo que esperaba de cualquier manera.

Keaton todavía tenía sus dudas, pero estaba tratando con ellas. Él amaba verdaderamente estar alrededor de Chay y él realmente le gustaba. Ok, quizás algo más que gustar. Cosa que le molestaba, porque Chay podría fácilmente convertirse en todo para él. Infierno, ya estaba a mitad de ese camino, pero Keaton trataba de no pensar en ello. Estaba siguiendo el ejemplo de Chay al ir con él. No dudaba de la sinceridad de Chay tanto como de los factores externos. Una de las cosas que había aprendido sobre Chay es que era honesto hasta la exageración, incluso cuando se trataba de decirle que sus zapatos eran feos, - lo que hizo el otro día - si el hombre decía que se mantendría su alrededor, Keaton estaba seguro que realmente quería decir eso.

El cachorro le dio otro tirón al momento que llamaron a la puerta. Esta abierto, Chay.

La puerta se abrió y la cabeza oscura de Chay asomó por ella mirando a su alrededor. Keaton supuso que tratando de encontrar al cachorro.

1 El Golden Retriever es una raza de perro relativamente moderna y popular, sobre todo en Estados Unidos y Europa. Con sus características de perros cobradores como, sabuesos, bloodhound y spaniel de agua, es un hábil perro de caza con habilidades para rastreo.

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Sin Reservas - Está por aquí. – Señaló al perro que tiraba de sus vaqueros.

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- Está por aquí. Señaló al perro que tiraba de sus vaqueros.

Chay sonrió y salió por la puerta. Hola, Pequeño.

El

cachorro

se

soltó

de

los

pantalones

de

Keaton

y

corrió

hacia

Chay,

agarrando

inmediatamente la pierna de su pantalón, gruñendo y sacudiendo la cabeza como un demonio.

Chay se echó a reír y se dirigió, - con gran dificultad, debido a la sensación de tirantez, gruñendo en sus pies a Keaton. ¿Ya tiene nombre? Le dio a Keaton un rápido beso en los labios.

Keaton sonrió y le devolvió el beso. Todavía le sorprendía lo cómodo que Chay se sentía con él. La mayoría de los hombres tendrían una crisis de identidad importante en la misma situación, pero no Chay. Chay era feliz como un cerdo en la mierda. El hombre parecía tan cómodo en su propia piel que era casi repugnante. Pita.

Chay parpadeó. Peta, como en el ¿pueblo étnico para el tratamiento de los animales?

- Nop. Pita, como en ―Dolor en el culo‖. 2

Chay se echó a reír y miró hacia abajo a Pita, sacudiendo la pierna un poco, jugando a tira y afloja. Le queda perfecto. Chay sacó una silla y se sentó. ¿Lo mantuviste toda la noche?

- Lo Habría hecho, pero es inteligentes y se subió en la cama conmigo.

- Es muy valiente. ¿No se orinó en la cama?

- No, tuvimos una larga y agradable charla sobre lo que les sucede a los cachorros que se hacen dentro de la casa.

Chay sonrió y agachó la cabeza bajo la mesa. El rugido se había detenido. ¿Qué es ese olor…? ¿Estás seguro de que habla inglés? Porque acaba de hacer en la casa.

- Oh, maldición. Había estado sacando al patio a Pita cada hora. Keaton miró el reloj.

Mierda, había estado envuelto en la lectura del libro Apache que Chay le había dado y se había olvidado de sacar a la plaga al exterior. Miró a Pita y señaló. Perro malo. Agarró el cachorro por el cuello, le mostró el charco y le aplastó el trasero en él y lo llevó afuera. Pita había hecho todos

sus negocios dentro, porque una vez que Keaton lo dejó fuera la plaga se abalanzó sobre un saltamontes. Keaton sacudió la cabeza.

Olió a Chay, antes de oír cerrarse la puerta. Dos manos se posaron en sus hombros y comenzaron a masajear. Limpié el charco.

- Gracias.

- De nada. Tenemos que ir con John, el líder de mi manada, en aproximadamente una hora. Chay se inclinó y besó su nuca, antes de enderezarse.

Eso estuvo bien. Keaton se estremeció ante la sensación. Y vaya si su polla no se elevó hacia arriba. Bueno, no hacia arriba, hacia el lado. Tuvo el impulso de tomarla y aliviarse. Se movió un poco, de un lado a lado. No sirvió de nada.

2 En el original es “Pain in the ass” (PITA) cuya traducción sería dolor en el culo.

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Sin Reservas Chay rió. – ¿Qué estás haciendo? – Deposito un beso en el cuello

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Chay rió. ¿Qué estás haciendo? Deposito un beso en el cuello de Keaton.

- Basta ya.

- ¿Por qué? Las palabras de Chay golpearon a través de la piel desnuda sobre el cuello de su camisa.

No es justo. Keaton se estremeció de nuevo. Me estás provocando una erección.

Chay apretó sus hombros con sus pulgares. ¿Eso es malo?

Oh, realmente, no es justo. Dejó caer la cabeza hacia adelante, relajada con el masaje

- Lo es cuando tenemos una cita a la que acudir.

- No te he tocado desde la otra noche.

¿Eso fue un puchero? La polla de Keaton se contrajo. Maldita sea, Chay era otra cosa. El hombre parecía decepcionado. Sonrió recordando ―la otra noche‖. – ¿Desde el ―episodio‖?

- Exactamente. Y deja de reír por mi terminología. Los dedos Chay se hundieron más en él, amonestándolo

- No lo hago. Inclinó la cabeza hacia un lado, y luego levantó la mirada para comprobar a

Pita.

- Sí, lo haces. Puedo escucharlo en tu voz. Besó el cuello de Keaton. Lo había llamado un berrinche, pero te opusiste a eso.

Keaton resopló. Yo no estaba haciendo un berrinche.

- Lo que tú digas, Pequeño.

Se volvió hacia Chay, riendo, haciendo a sus gafas deslizarse hacia abajo. Eso es cierto, no lo olvides. Lo que yo digo se hace, y nos llevaremos muy bien.

Chay sonrió con sus ojos brillantes. Retiró las gafas de Keaton de su nariz, antes de deslizar las manos en las caderas de Keaton. Te ves sexy con gafas.

- Me veo como el nerd que soy.

- No, te ves inteligente. Son sexis. Corrió el dorso de los dedos por la mejilla de Keaton. ¿Sólo las necesitas para leer?

- Uh-huh. Tengo miopía. Keaton se inclinó ante el toque de Chay.

Chay acariciaba su cuello, mirando a los labios de Keaton. ¿Tienes problemas para ver en tu forma de lobo?

Keaton negó con la cabeza. Maldita sea, el olor de la excitación emanaba fuerte de Chay. Sabía que si miraba hacia abajo, Chay estaría tan duro como él. Hacía que su cabeza diera vuelta. Le encantaba la forma en la que Chay siempre lo tocaba.

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Sin Reservas ¿Qué había preguntado Chay? Oh, sí. – No, Dr. Winston, tengo una visión

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¿Qué había preguntado Chay? Oh, sí. No, Dr. Winston, tengo una visión perfecta en forma de lobo.

- Sí, eso tiene sentido. Los ojos caninos y los humanos son diferentes. Chay bajó la cabeza hacia él, los ojos negros todavía concentrados en los labios.

Keaton se levantó en las puntas de sus pies, en espera de los sensuales labios. Una bocina sonó sacándolo de su aturdimiento. Estaban en el exterior de la casa de Keaton. Geez. Este hombre le hizo perder la cabeza. A Chay podría no importarle lo que la gente pensaba de él, pero Keaton sí. No quería que Chay terminara siendo un paria. Dio un paso atrás.

Chay parpadeó y lo miró. Pasa el fin de semana en mi casa.

Whoa. Tenía que rechazarlo, sabía que debería, pero no quería. Se mordió el labio inferior.

- Lo deseas. Lo veo en tus ojos. Geez, Pequeño eres tan duro como yo, puedo verlo, olerlo.

Sólo acepta. Pasó el pulgar sobre el labio inferior de Keaton, liberándolo de sus dientes.

Chay juró que sabía en lo que se estaba metiendo. Yo quiero. Pero

- ¿Pero qué? Aún no estas seguro sobre la cosa de ser o no ser gay, ¿cierto?

No tanto, pero temía condenar a Chay al aislamiento por amarlo. Bueno, en el fondo de su mente existía el temor de que Chay se despertará un día y decidiera que no quería saber nunca más de él.

- Salí con este tipo en la universidad. Era hetero, o al menos lo era. Dijo que sólo era yo, o

algo sobre mí. - Se encogió de hombros. No lo sé. Era un lobo también. Aunque yo no sentía nada, traté de convencerme de que era mi compañero y por eso estaba tan atraído por mí. Después de conocerte a ti, sé que fue una idea estúpida. Cuando sus amigos se enteraron que estaba saliendo conmigo trató de negar que yo fuera su novio. Más tarde me enteré que nunca había terminado con su novia. Yo era una especie de experimento o algún tipo de exploración sexual para él. Me cansé de él.

Chay lo besó allí en público, delante de su apartamento en el que cualquiera los podía ver. Fue un beso suave, tierno.

por el bien de Chay, pero era

demasiado agradable. Su polla palpitaba, cada vez más incómoda. Rápidamente decidió

retroceder por su propio bien.

Keaton suspiro en la boca abierta de Chay. Él debía retirarse

Chay se lo permitió. Yo no soy así, Pequeño. Lamento que te lastimaran, pero estaré aquí por un largo tiempo. Estás atado a mí. Esto no es una especie de crisis de identidad sexual para mí. Tú eres mi compañero. Mío. Tú me perteneces. Y, francamente, incluso si no lo dices, creo que me quieres.

Whoa. Keaton sintió como la tierra se movió bajo de él. Se quedó sin palabras, pero era un silencio agradable. Sabía que Chay decía la verdad. Aún era difícil de creer, pero él lo creía. Keaton hizo una mueca.

Chay le devolvió la sonrisa. ¿Eso significa que pasarás el fin de semana conmigo?

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Sin Reservas Él asintió con la cabeza. – Sí, lo haré. Déjame ir por algo

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Él asintió con la cabeza. Sí, lo haré. Déjame ir por algo de ropa y las cosas de Pita y el alimento para perros. Iremos a conocer al líder de tu manada, y seré todo tuyo hasta la noche del domingo.

- Me gusta cómo suena eso. Pero no necesitas llevar nada para Pita. Le compré cosas para él en mi casa también. Oh, chico. Eso olía a compromiso.

Keaton se lanzó sobre Chay, obligando al hombre a atraparlo. Besó a Chay sin aliento. Ni siquiera se dio cuenta que Chay lo sostuvo en el aire hasta que Chay lo puso sobre el piso.

Chay se echó a reír y miró a sus pies.

Keaton escuchó un gruñido y vio el balanceo leve de Chay y miró hacia abajo. Pita había estaba sujeta de los pantalones Chay nuevamente, gruñendo y sacudiendo la cabeza. La cola del cachorro se movía de un lado a otro.

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

Cuando se dirigían a la casa de John Carter, el lugar estaba rodeado de coches. Parecía una reunión de la manada. Eso fue extraño. Chay se rebanó los sesos tratando de recordar una razón para que toda la manada estuviera aquí, pero no recordaba ninguna.

- ¿Hey, no es ese tu papá? Pequeño saludó a alguien.

Efectivamente, era su padre, de pie en el patio, acompañado de un par de miembros de la manada. Su padre los saludo. Sí. Chay le devolvió el saludo y estacionó su camioneta a varios metros de la casa del líder de la manada.

- Uh, ¿Chay?

- ¿Huh?

- ¿Por qué hay tanta gente aquí?

- No tengo ni idea. Pensé que sólo seriamos nosotros y John. Normalmente así es como

funcionan las cosas. Cumples las órdenes del Alpha, y corres con la manada por un par de lunas

llenas y luego se decide si formas parte o no de la manada.

- Sí, así es como funciona en mi manada también.

- Bueno, sea lo que sea, no es malo. Mi padre nos hubiera advertido. ¿Estás listo?

Pequeño asintió con la cabeza y tomó a Pita en sus brazos. Sí, vamos.

Se bajaron de la camioneta y su padre se reunió con ellos. Hey, chicos. ¿Qué tienes ahí, Keaton?

Pequeño sonrió y mostró al cachorro. Se llama Pita.

.

Joe rascó la cabeza del cachorro. ¡Eh, amigo!

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Sin Reservas - Puedo ver de dónde sacó Chay su amor por los animales. –

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- Puedo ver de dónde sacó Chay su amor por los animales. Pequeño le guiñó un ojo a

Chay.

¡Oh hombre! Pequeño estaba coqueteando con él. Chay sonrió, e ignoró el aleteo en su estómago y golpeó a su padre en el hombro. ¿Qué está pasando? ¿Por qué todo el mundo aquí?

Joe levantó la vista sin dejar de acariciar a Pita. Bueno, para dar la bienvenida a Keaton a la manada, por supuesto.

¿Qué? Pero, papá, Keaton ni siquiera ha conocido a John. Chay miró a Pequeño.

Pequeño se encogió de hombros y pareció tan sorprendido como Chay.

Joe tomó a Pita de los brazos de Pequeño y sonrió. John los está esperando a ambos en la cocina. Cuidaré de Pita. Iré nuevamente por una hamburguesa. Los veré a ambos cuando hayan terminado. Dio media vuelta y se marchó. Inmediatamente varios pequeños que habían acompañado a sus padres a la reunión, se lanzaron sobre él para acariciar al Golden Retriever.

Bueno, algo extraño estaba pasando. ¿Por qué John admitiría a Keaton en la manada sin conocerlo primero? Chay sabía que su padre era el beta de la manada, pero John nunca había permitido que alguien se les uniera sin conocerlo primero. Chay frunció el ceño. A menos que ¿Sabían que Keaton era su pareja?

- ¿Qué? Te ves como si algo te molestara. Pequeño lo tocó en el brazo.

Chay lo miró y negó con la cabeza. Nada. Vamos, vamos ver a John y luego podemos comer. Huele a que están asando hamburguesas.

Pequeño arqueó una ceja, pero no preguntó más.

Encontraron a John y a su esposa Mary en la cocina, recogiendo los condimentos, utensilios de plástico y platos de papel. John fue ante ellos tan pronto como entraron, sus ojos marrones se arrugaban en las esquinas mientras sonreía. Chayton.

- John.

Los ojos del Alpha de la manda se abrieron cuando miraron a Keaton.

Keaton inmediatamente volvió la cabeza, mostrando su garganta en una muestra de respeto. John frunció el ceño y ladeó la cabeza, un mechón de su pelo corto cayó sobre sus ojos. ¿Por qué no eres el líder de tu propia manada?

Pequeño levantó la cabeza y sostuvo la mirada de John. No tengo ningún deseo hacerlo. En realidad soy el próximo en línea para el dirigir a mi manada de nacimiento, pero no tengo ninguna intención de tomar el trabajo.

¿Dirigir? Chay frunció el ceño. ¿De qué se había perdido?

John asintió con la cabeza y extendió la mano a Pequeño. John Carter.

Pequeño lo saludó con un apretón de manos. Keaton Reynolds. Mucho gusto, señor.

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Sin Reservas - Es un gusto también conocerte Keaton. Joe no ha dicho más que

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- Es un gusto también conocerte Keaton. Joe no ha dicho más que cosas agradables sobre ti.

Dio un silbido. ¿Realmente no deseas dirigir a tu propia

manada? No creo jamás haber conocido a un lobo que tiene tres formas de cambiar que no quiera

dirigir a una manada.

Él dijo que eras poderoso, pero

¿Tres formas? ¿Pequeño tenía tres formas? Chay miró a Pequeño como nunca lo había visto antes. ¿Cómo no se había dado cuenta antes? Es extremadamente raro encontrar a un lobo que tenga tres formas. Todos los lobos pueden pasar de humano a lobo, pero algunas raras veces también pueden cambiar a mitad lobo, mitad hombre.

John se rió. emanando de él?

Pareces sorprendido, Chayton. ¿No lo sabías? ¿No puedes sentir la energía

Chay, negó con la cabeza. Estaba demasiado ocupado tratando de controlar su polla cuando Keaton estaba a su alrededor. La única energía que sentía era debido al vínculo de su compañero.

- Ah, interesante. Tus sentidos se confunden, debido a lo que él es para ti.

Pequeño lo miró sorprendido.

¿Qué significa eso? ¿Cómo sabía John que Keaton era su pareja? Antes de que pudiera preguntar, John le dio unas palmaditas en el hombro de Pequeño y sonrió.

- Tengo que admitir que estoy un poco recelosa de tu poder, pero eso ya lo sabes, puedes sentirlo, ¿cierto?

Keaton asintió. Sí, señor. Estoy acostumbrado a ello.

John sonrió, las arrugas en las comisuras de sus ojos cada vez más pronunciadas. Apuesto a que haces. Debido a Chay, haré algo inusual. Extendió su mano hacia Keaton de nuevo. Bienvenido a la manada, Keaton.

Keaton estrechó la mano de John de nuevo. Gracias.

- Ven, te presentaré a mi esposa Mary, y luego podrás salir a conocer a la manada. De esa

manera, todos podemos comer. Está agradable afuera, decidimos colocar mesas en la parte de atrás. Pensé que este puede ser el último buen día de otoño para pasar. ¿No estás de acuerdo, Chay?

- Sí, señor. Es bonito.

John llevó Keaton junto a Mary, mientras que Chay se quedó allí, profundamente sorprendido. ¿Cómo es que John sabía acerca de ellos? ¿Su padre de alguna manera lo había adivinado? ¿Y cómo diablos no había notado lo poderoso que era Pequeño? Chay nunca antes había conocido un lobo con las tres formas, pero estaba seguro de que lo reconocería si lo hiciera. Podría decir cuando un lobo era un alfa o no, y no se había dado cuenta de que Pequeño era dominante. Estaba claro que no era un lobo omega, pero Chay no había pensado que Pequeño era un alpha, más poderoso que él y su padre.

- ¿Chay? ¿Te importaría ayudarme a llevar a estas cosas?

Chay miró a Mary y parpadeó. ¿Cuando habían salido de la habitación Keaton y John? - Claro, Mary. - Cogió el trozo de hielo que le indicó y abrió la puerta, permitiéndole pasar con los platos y una cesta de picnic llena de condimentos.

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Sin Reservas Me gusta tu amigo, Chay. Él es muy amable. Aunque se ve muy

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Me gusta tu amigo, Chay. Él es muy amable. Aunque se ve muy joven. Un muchacho tan apuesto.

-

Chay sonrió. Sí, Pequeño era apuesto. El hombre más apuesto que había visto, con la tez muy

pálida, lisa y los grandes ojos azules

seguro de a que pregunta había respondido, pero Mary no preguntó más, y él no se molestó en aclarar.

Maldición, su polla se estremeció. Sí, lo es. No estaba

Después de ayudar a Mary, Chay fue bombardeado por preguntas sobre Keaton por los miembros de la manada. Todo el mundo quería saber de dónde era y por qué no era un líder de manada. Y la pregunta más frecuente fue acerca de su edad. Chay decidió no decirle a Pequeño sobre eso, sabiendo que no sería divertido.

- Chay.

Chay se volvió para encontrar a su padre, John Carter y Frank Red Hawk detrás de él. ¿Sí?

John le hizo una seña. Chay. Hablé con Keaton sobre los disparos de la otra noche y parece estar de acuerdo con Frank que fueron cazadores furtivos. ¿Qué opinas tú?

- Bueno, no hemos tenido cazadores furtivos en tierras de la manada o en la reserva en años, pero no veo ninguna evidencia que indique que no son cazadores furtivos.

Su padre asintió. - Eso es lo que he dicho.

John bajó la cabeza. - Dado que Keaton es nuevo aquí y nadie tiene una razón para querer matarlo, creo también que es la conclusión más lógica. Sin embargo, Tenemos que estar alertas por si acaso. Chay, nos informarás si encuentras algún otro animal con heridas de bala.

- Sí, señor. Lo haré.

- Y, Frank, ¿nos mantendrás informados sobre lo que pueda ocurrir?

- Seguro.

- Bien, bien. Iré a buscar a mi compañera. John saludó y se fue, dejándolo con su padre y

Frank.

Frank sonrió. Parece que nuestro pequeño lobo blanco es un adulto después de todo. Un profesor universitario, ¿eh? Un tipo agradable. Cuando John nos presentó, me disculpe con él.

Chay sonrió. Sí, su compañero era un tipo agradable cuando lo conocías. Que otros también podían ver eso hacía sentir bien a Chay. Sí, él enseña Civilizaciones Antiguas. Tenga cuidado. Tiene bastante interés en el Apache. Es implacable con sus preguntas.

Frank se rió. Lo sé. John le dijo que mi hermano era jefe de la tribu cuando nos presentó. Bobby vino a mi rescate. Dijo que se reunieron la otra noche en un juego de póquer. El estomago de Frank gruñó haciéndole reír. Creo que es mi señal. Voy a ir a buscar una hamburguesa. Hablaremos más tarde.

- Hasta luego, Frank.

- Chay. Su padre lo llamó.

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Chay se agitó. Sin Reservas Su padre sonrió. – Keaton parece encajar muy bien. John

Chay se agitó.

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Su padre sonrió. Keaton parece encajar muy bien. John y yo le presentamos mundo.

Chay asintió. ¿Dónde está?

a todo el

- La última vez que lo vi, estaba comiendo una hamburguesa y hablando con Bobby.

- Papá, ¿qué está pasando? ¿Por qué John permitió que Keaton se uniera a la manada tan rápidamente? No me estoy quejando, pero

- Joe. Un par de amigos de su padre se acercaron y comenzaron a hablar con él. La presencia de Chay pronto fue olvidada.

Chay suspiró y sacudió la cabeza. Oh, bueno, lo descubriría más tarde. No era como que no sabía por dónde llegar a su padre. Se fue en busca de alimentos y de Pequeño. Estaba caminando alrededor, comiendo una hamburguesa y bebiendo una Coca-Cola, cuando se encontró con su compañero desaparecido. Escuchó a Pita antes de ver a Pequeño.

Pequeño rodó en el césped jugando con Pita y cuatro niños pequeños. Fue la cosa más linda. Los niños, Pequeño y el cachorro eran una multitud, riendo y haciéndose cosquillas entre sí.

Dios, el hombre era dulce. Se preguntó si Pequeño tenía idea de lo atractivo que era cuando reía. Chay tenía ganas de ir a unirse a la diversión, pero imaginó que la gente podría no apreciar verlo rodando por el suelo besando a Pequeño con niños presentes.

Sabía que Pequeño no se sentía cómodo entre la gente de su edad. Él debería haber sabido que Pequeño se llevaba bien con los niños.

Pita vio a Chay primero. El cachorro brincó y mordió los pantalones de Chay, gruñendo y tirando.

Chay rió, se agachó y acarició a la plaga.

Sonriendo, Pequeño miró a Chay con los ojos brillantes. Hey. Se empujó a sí mismo y fue corriendo hacia Chay, dejando a los niños jugando juntos detrás de él. Ellos me rescataron.

- ¿Te Rescataron?

Pequeño se inclinó y le susurró: - Sí, mira a tu izquierda.

Chay miró y vio a tres de las hijas adolescentes de algunos miembros de la manada, riendo y mirando a Keaton. Chay echó atrás la cabeza y se rió. Al parecer, Pequeño tampoco se sentía cómoda alrededor de las mujeres.

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Sin Reservas Capítulo siete Fue una noche extraña. Pero agradable. Keaton ajustó la temperatura del

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Capítulo siete

Fue una noche extraña. Pero agradable.

Keaton ajustó la temperatura del agua en la ducha y comenzó a desvestirse. Olía como un perro justo después de revolcarse en el pasto. Había olvidado lo divertido que era jugar con los pequeños. En su manada siempre se había llevado mejor con los cachorros que con los adultos. Ahora, él era un miembro de la manada de Chay. A diferencia de su manada de nacimiento, todo el mundo había sido amistoso. En realidad me sentía bienvenido. La gran pregunta era ¿si se sentiría de esa manera después de que su nueva manada se enterara de su orientación sexual? Curiosamente, a juzgar por esta noche, pensó que tal vez sí.

Sospechaba que John Carter sabía que él era el compañero de Chay. El hombre nunca llegó a decir nada, pero hizo alusión a ello. Keaton se había mantenido tranquilo, no iba a soltar la sopa. Correspondía a Chay decidir, cuándo, dónde y con quién, hablar de su relación. Aunque, si él no estaba equivocado Joe Winston sabía demasiado, pero nuevamente eso no era positivo.

- Hey, Pequeño

Una respiración fuerte y el aroma de la excitación llenaron el cuarto de baño. Suprimió la necesidad de sonreír y terminó quitándose la ropa interior antes de darse la vuelta ¿Sí?

Chay se encontraba allí mirando fijamente, su boca entreabierta. Maldición, sólo

maldición.

El calor en la mirada de Chay hizo sentir a Keaton un poco tímido, rápidamente se hizo a un lado tratando de ver a Chay. Estaba sin camisa y descalzo, cubierto sólo con sus pantalones azules. El pecho del hombre era una obra de arte. Músculos bien definidos sin llegar a ser voluminosos. No había un pelo a la vista sobre aquel pecho maravillosamente bronceado o esos abdominales tonificados. Oh Chico. La erección impresionante fue evidente en los pantalones sueltos. Wow. Eso era para él. Tenía que ser. La propia polla de Keaton comenzó a temblar.

Chay todavía estaba en la puerta, mirándolo con grandes ojos, apareció en la esquina de su boca una sonrisa seductora.

Keaton se atragantó. ¿Cómo podría este hermoso hombre estar allí mirándolo a él como si

bueno,

flaco era la mejor palabra. Él no tenía el cuerpo cincelado que Chay tenía. Era pequeño de

estatura, delgado y

fuera una especie de Adonis o algo así? No lo entendía. ¿Qué podría Chay ver en él? Era

- Basta. Puedo ver lo que estás pensando y no es cierto. Eres un hombre bien parecido, Pequeño.

- Chay dio unos cuantos pasos y cogió la cintura de Keaton atrayéndola hacia la propia, ahogando la protesta de Keaton.

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Sin Reservas A cambio gimió, abriendo la boca y dejó que la lengua de Chay

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A cambio gimió, abriendo la boca y dejó que la lengua de Chay entrara. Sintió el pecho

caliente y firme contra él. Acopló las palmas de sus manos contra el pecho de Chay, sintiendo el latido del corazón acelerado y la respiración entrecortada. Maldita sea, Chay lo dejó fuera de balance. Si no se calmaba, estaría pidiéndole al hombre que lo jodiera. Dio un paso atrás y miró a los ojos de color ámbar de lobo. ¿Q-q-querías algo?

La sonrisa de Chay fue francamente salvaje. ¿Es una pregunta capciosa?

- ¿Huh?

- Nada. En realidad vine a ver si podía tomar una ducha contigo. Chay no espero una

respuesta. Presionó su erección oculta por el algodón contra Keaton, moviendo sus caderas de un lado a lado.

Eso era agradable. Keaton cerró los ojos y arqueó la espalda. Labios calientes se cerraron sobre su hombro, seguidos de una mordida. Le encantaba la parte dominante de Chay. El hombre podría no tener experiencia con parejas del mismo sexo, pero carajo era un torbellino en todas las cosas sexuales. Sin duda sabía cómo estimular a su pareja. Los músculos del estomago de Keaton se contrajeron y cada pelo que cubría su cuerpo, desde la cabeza a los pies, se erizó. Ooh. ¿Eso fue una lamida? Inclinó su cuello hacia un lado, dando un mejor acceso a Chay. Chay mordisqueaba su cuello, y luego se retiró. Un dedo se arrastró por su nariz.

¿Por qué se detuvo? Parpadeó con los ojos abiertos solo para encontrar a Chay

estudiando su rostro con una pequeña sonrisa serena en los labios. Tan hermoso. El dedo trazó el puente de la nariz de nuevo y Chay lo siguió con la mirada. Me encantan estas pecas.

¿Qué

?.

Keaton sacudió la cabeza. No soy hermoso.

- Sí, lo eres. Mi hermoso Pequeño. Chay lo besó en la nariz.

Giró sus ojos. Buen Señor. Te das cuenta que no soy una mujer, ¿cierto?

Chay rió. Oh, sí. Sujetó el pene de Keaton. Es obvio.

Keaton contuvo el aliento.

- Obvio de un modo muy grande. Se inclinó hacia fuera, mirando la polla de Keaton. La apretó y acarició, sus ojos pegados a la acción.

El calor y el entusiasmo que irradia Chay hicieron que los dedos de sus pies se erizaron. Oh.

Joder, era sexy cuando quería. Su polla tembló en la mano de Chay.

- Mmm. ¿Te gusta Pequeño? El aliento caliente sopló en la mejilla de Keaton.

Keaton se estremeció y asintió. ¿Cómo podía no gustarle? Gustar era una palabra corta para lo que sentía. Se estremeció en la mano de Chay, tratando de mostrar lo mucho que le gustaba. Chay lo soltó bruscamente y retrocedió. Le sonrió a Keaton y logró desatar sus ropas.

Keaton gimió por la pérdida, pero se recuperó rápidamente, cuando Chay se quitó los bóxers se quedó sin palabras. Había visto la polla de Chay la otra noche, incluso la probó. Pero ahora tenía un aspecto realmente bueno. Era muy bonita y gruesa, aproximadamente del tamaño de la suya, pero más obscura, más roja. No tenía pelo, apenas un puñado sobre ella.

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Sin Reservas Incluso las piernas tenían muy poco pelo. Y, hombre, eran unas muy buenas

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Incluso las piernas tenían muy poco pelo. Y, hombre, eran unas muy buenas piernas. El hombre parecía simplemente hermoso.

Chay lo cogió de la mano y tiró de él hacia la ducha. Vamos, Bebé. Entremos en la ducha. Abrió la puerta de vidrio y tiró de Keaton con él.

Maldita sea, el hombre tenía un culo genial, con firmes múscul…– ¿Qué? ¿Bebé?

Chay cerró la puerta y lo empujó contra la pared de azulejos. Sí, Pequeño, bebé. Mi precioso bebé.

Antes de que Keaton pudiera corregirlo o quejarse de los azulejos fríos, Chay agarró su culo con ambas manos y tiró de él.

Keaton lo sujetó de los hombros.

Chay tomó su boca en un beso hambriento.

La mente de Keaton se desconecto. Le importaba un bledo que Chay lo llamara precioso, Pequeño o Bebé. Su cuerpo entero se sentía vivo. Su espalda se presionaba contra los azulejos fríos, su frente apretada contra Chay, el agua caliente caía sobre ellos y la boca de Chay devorando la suya.

La dura polla de Chay resbalaba al costado de sus caderas.

Keaton retrocedió frotando su polla contra la de Chay. Su polla estaba tan dura que todas las pequeñas sensaciones se incrementaban. Se quedó sin aliento en la boca de Chay, su polla palpitaba por el placer.

Chay rompió el beso, él retiró el agua de sus ojos. Joder, Pequeño. Esto se siente bien. cogió su polla y la de Keaton en una mano. Chay empujó sus caderas contra las de Keaton.

Keaton jadeó y afirmó su agarre sobre el cuello de Chay, tratando de apoyar un poco su peso. Movió sus caderas ayudando lo mejor que podía.

Chay mordió el labio inferior de Pequeño, los dientes caninos más largos de lo usual, mientras miraba fijamente a Keaton. Los ojos de Chay eran de color ámbar, el iris más grande de lo normal. Oscuras y largas hebras de cabello se pegaban al lado de su delgada cara y altos pómulos.

Keaton se quedó mirando, asombrado por la belleza de su rostro, por las cejas arqueadas de Chay y el cuello tenso. El orgasmo de Keaton estaba tan cerca que casi no podía concentrarse en sus movimientos. Los dedos de sus manos y pies se tensaron, y su espada se puso rígida. Su coordinación se esfumó. Estaba demasiado encendido, su capacidad de razonar se había ido de excursión. Lo único que sabía era la necesidad de terminar.

Afortunadamente, Chay parecía no tener el mismo problema. Chay los mantenía unidos, las caderas y la mano en movimientos más rápidos. Oh sí, bebé, eso es todo. Termina conmigo. Chay arqueó la espalda y gimió, cerrando fuertemente los ojos. Su cuerpo se apretó y el calor surgió a través de la polla de Keaton y el estómago.

El olor del semen y la suplica de Chay lo llevaron directamente al borde. Sus bolas se tensaron y la sensación eléctrica del orgasmo recorriendo por su columna vertebral, lo puso rígido. ¡Chay!

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Sin Reservas Terminó con tanta fuerza que le tomó varios minutos a su mente comenzar

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Terminó con tanta fuerza que le tomó varios minutos a su mente comenzar a trabajar nuevamente.

Chay se inclinó sobre él, presionándolo entre su grande cuerpo y la pared, continuo bombeando lentamente sus pollas hasta que ambos estaban sólo semi-erectos.

Chay sonrió en su cuello, y subió y acarició su mejilla. Después de depositar un beso en su cuello, Chay se enderezó, todavía aferrándose a él. ¿Puedes levantarte?

Keaton sonrió estúpidamente. Él sabía que parecía un tonto, pero no podía evitarlo. Chay había drenado su energía. Se preguntaba, si era una pregunta capciosa, pero no estaba seguro de recordar cómo hablar, así que sólo asintió con la cabeza.

Chay se alejó el tiempo suficiente para coger el gel de ducha y la esponja de malla, y luego regresó, para lavarlo.

Keaton suspiró y cerró los ojos, relajándose con ayuda de Chay. Tal vez debería protestar, pero no tenía ganas. Chay podía hacer lo que el jodidamente quisiera, y a él no le importaba. Se sentía demasiado bien. Demasiado relajado.

Fue lavado y enjuagado, y luego estaban los dedos en su cabello masajeando su cuero

cabelludo con el champú. - Ah

Eso era agradable

Chay enjabonó su cabello y besó la frente de Keaton.

El inclinó la cabeza hacia arriba, ofreciendo sus labios.

Chay rió de nuevo, le dio un beso casto en la boca y lo movió en contra de las baldosas.

Frío.

- ¿Crees que puedes permanecer aquí sin caerte, mientras me lavo?

Keaton se apoyó en la pared y asintió.

Un par de labios se apretaron contra su frente. Precioso bebé.

Abrió los ojos examinando los de Chay. Los ojos de Chay ojos eran nuevamente negros, humanos. Chay sonrió y elevó una ceja. Idiota.

Keaton se encogió de hombros y cerró los ojos otra vez. La vida era buena. Acababa de tener un orgasmo capaz de adormecer la mente. Su compañero se sentía físicamente atraído por él, a pesar de que era un hombre. Tenía una manada nueva y un cachorro. Sip, la vida era buena. Chay podría llamarlo todo lo que quisiera.

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

Chay peinaba ociosamente el cabello de Keaton. ¿Keaton?

El masaje en su cuero cabelludo se sintió tan bien que estaba casi dormido, pero Chay debía tener algo en mente si le llamaba Keaton en lugar de Pequeño. ¿Uhm? Keaton levantó la cabeza del pecho de Chay y lo miró. ¿Qué pasa?

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Sin Reservas - ¿Cómo es que yo no sabía que tienes tres formas? ¡Oh-oh! ¿Chay

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- ¿Cómo es que yo no sabía que tienes tres formas?

¡Oh-oh! ¿Chay estaría molesto por eso? Lo siento. No pensé que era la gran cosa. No es que yo realmente use mi tercera forma.

- ¿Perdón? ¿Por qué te disculpas?

- ¿Estás molesto?

- ¿Qué? No, no estoy molesto, sólo confundido. No puedo creer que no me di cuenta de lo

poderoso que eres. No actúas exactamente como un líder importante a mí alrededor. ¿Por qué

restarle importancia? Lo minimizas tan condenadamente bien que ni siquiera me di cuenta.

Keaton hizo una mueca. No me gusta pelear. Y no soy un líder.

Chay sonrió y movió la cabeza. Eres un amante no un luchador, ¿eh?

Oh, sí, especialmente cuando se trataba de Chay. Se echó a reír. Algo así.

Mencionaste que eres el siguiente en la línea para ser el líder de tu manada de nacimiento. ¿Cómo acabaste siendo el próximo en la línea de todos modos? ¿No tienes que luchar por la posición?

Keaton se movió al lado de Chay, descansando su cabeza sobre su regazo, para ver la cara de Chay más fácilmente. Una especie de lucha, de una manera indirecta. Cuando salí 3 , mi hermano mayor y sus amigos se ofendieron por tener a alguien ―raro‖ en la manada. Me cayeron encima en una reunión de la manada, en uno de mis descansos de la universidad.

Los ojos de Chay se abrieron como platos. Se volvió a su lado frente a Keaton, con la cabeza apoyada en su brazo también. Maldición, ¿Tu propio hermano?

- Si. Eso realmente había dolido en ese entonces. Hacía largo tiempo que había perdido a su familia.

- ¿Cuántos años tenías?

- Dieciséis.

- ¿Cuántos fueron los que te atacaron?

- Cinco, incluyendo a mi hermano.

- Mierda santa, Keaton. ¿Los venciste a todos ellos?

Se encogió de

hombros. Nadie se metía conmigo. La manada se dio cuenta de que yo era más fuerte que mi hermano y asumieron que yo sería el próximo Alfa de la manada después de mi papá.

Él asintió con la cabeza. Sip, derribé a todos ellos. Después de eso

- ¿Tu hermano no tiene tres formas?

Keaton negó con la cabeza. Sin embargo, mi papá si las tiene.

3 Se refiere a “Salir del armario”. A admitir su condición sexual.

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Sin Reservas Entonces, ¿por qué te fuiste? Suena como algo que no harías. Obviamente te

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Entonces, ¿por qué te fuiste? Suena como algo que no harías. Obviamente te ganaste el respeto de tu manada.

-

Él había pensado lo mismo en el momento. Incluso había pensado que su padre estaría orgulloso de él. Mis padres pensaron que me estaba rebelando cuando les dije que era homosexual. Me gradué de secundaria a los quince años e iba en mi primer año de universidad. Supongo que pensaron que lo superaría con el tiempo. Yo no. Cometí el error de traer a casa a mi novio de la universidad, estaba estudiando para mi doctorado. Mis padres se asustaron. Casi me repudiaron, o lo habrían hecho se me hubiera quedado. Mi padre trató de lanzar mi fondo fiduciario en mi cara. Sujeté el fajo de papeles con la cuenta del fondo fiduciario que se balanceaba sobre mí y lo arrojé sobre su rostro. Dejé mi coche allí y mi novio y yo utilizamos el dinero que llevábamos encima para conseguir un autobús de vuelta a la escuela. Conseguí un trabajo cuando llegué allí y obtuve un préstamo de estudiante y eso fue todo. Demostré que no necesitaba de mis padres o de su dinero. La parte realmente triste es que terminé con mi novio tres días después.

- Oh, bebé. Chay lo abrazó, apretándolo contra él.

Maldita sea, era agradable. Los recuerdos no lo lastimaban más, pero la preocupación obvia de Chay por sus sentimientos lo hizo. Sólo por eso decidió que no golpearía a Chay por llamarlo bebé. Hundió el rostro en el cuello de Chay, abrazándolo. Besó la barbilla de Chay y se encontró con su mirada. Está bien. Terminé con eso.

- No importa. Eres mío ahora y no te devolveré. Es su pérdida.

Infiernos. Chay iba a ir a su cabeza si seguía hablando de eso. ¿Qué había hecho él en el mundo para merecer a este hombre? ¿Y cómo diablos había considerado renunciar a él?

Un fuerte gimoteo lloroso surcó el aire. Y se escuchó el sonido de unas uñas corriendo una carrera frenética por la habitación.

Chay rió. Tu cachorro está despierto.

- Me di cuenta. Keaton se inclinó sobre el borde de la cama. Pita se levantó sobre sus patas

traseras, con sus patas delanteras en el lado del colchón, saltando arriba y abajo, intentando saltar sobre la cama.

Chay retiró las cubiertas y se

levantó. Agarró un par de calzoncillos y se dirigió a la puerta, silbando. Vamos, costal de plagas. Si estás considerando dormir en mi cama, primero estarás fuera.

Tan pronto como lo vio Pita los gemidos se volvieron ladridos.

El cachorro dejó de ladrar y brincó sobre Chay.

Keaton no podía dejar de sonreír cuando Chay levantó a Pita, recibiendo besos del cachorro en la barbilla, y abandonó la habitación, riendo. Que hombre. Keaton no podía pensar en ningún otro hombre que se levantara de la cama para tomar un cachorro, que no era suyo, y llevarlo fuera. Por supuesto, tampoco conocía a ningún otro veterinario. Dios, sólo tenía que amar a un hombre que amaba a los animales.

Ambos regresaron en poco tiempo. Chay dejó a Pita sobre las sabanas y se arrastró debajo de ellas. Arrastró a Keaton a su lado, besando la parte superior de su cabeza. ¿Pequeño?

- ¿Sí?

- Múdate conmigo.

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Sin Reservas Debería decir que no. Era demasiado pronto. Chay iba a tener que explicar

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Debería decir que no. Era demasiado pronto. Chay iba a tener que explicar su relación con su familia y amigos si se mudaba con él. Era una idea realmente mala. Ok.

Chay le besó la frente nuevamente. Gracias por no discutir.

- Debería.

- No, no debes. ¿Cuándo vas a aprender que te conozco mejor?

Keaton resopló. Cuando entiendas que mi nombre no es Pequeño, Bebé o Precioso Bebé, o cualquiera de las otras cosas ridículas que me llamas.

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

Chay despertó más duro que una roca. Que no era tan inusual. Había tenido una erección cada mañana desde que tenía catorce años. Lo que era inusual era el cuerpo cálido y agradable acurrucado junto él.

Pequeño estaba a su lado frente a él. Tenía una pierna sobre Chay y sus brazos envueltos alrededor de uno de los brazos de Chay. Su rostro estaba enterrado en el hombro de Chay. Los rizos rubios parecían pálidos contra la piel oscura de Chay. Chay giró a su lado y pasó los dedos sobre los suaves mechones.

Keaton suspiró entre sueños, apoyándose en el toque. Maldición, era lindo. Su dulce y pequeña nariz se arrugó ligeramente y sus pestañas se agitaron, pero no se despertó. Chay no podía recordar despertarse con un compañero de cama tan atractivo. Pequeño podía negarlo, pero era bonito, más bonito que cualquier mujer con la que Chay había salido. Tenía un aspecto angelical. No era exactamente femenino, pero no era precisamente el chico del anuncio de la masculinidad, o bien, Chay nunca le diría eso.

Besó las pecas en el puente de la nariz de Pequeño y metió la mano por debajo de las mantas. Acarició los costados de Pequeño y las caderas y luego deslizó su mano alrededor

buscando

Oh, sí, allí estaba, bonito y duro.

Pequeño giró sobre su espalda, estirando las piernas, aún dormido.

Chay sonrió y aprovechó la oportunidad. Sacó las mantas y explorando, tomándose su tiempo para realmente mirar a su compañero.

Los músculos del brazo de Pequeño eran firmes, pero no distintos. Era delgado, con un toque de definición en sus pectorales y un poco más en sus abdominales. Como Chay, Keaton no tenía ningún exceso de vello corporal. Su piel era fascinante, diferente del color de la piel de Chay. Estaba muy pálido. Si tuviera un bronceado, Chay no podía verlo. Incluso podía ver débiles trazos de venas azules en algunos lugares.

Los hombros de Pequeño eran ligeramente más anchos que sus caderas estrechas. Y sus huesos de la cadera eran muy prominentes. Realmente era sexy. Diablos, todo sobre Keaton le gustaba. Chay estaba completamente fascinado por él. Era extraño realmente. Chay había tonteado un poco con su compañero de la universidad y siempre había pensado que Jason tenía un cuerpo bonito. Jason tenía una constitución similar a la suya. Siempre había admirado a los hombres con un físico musculoso.

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Y las mujeres Sin Reservas a él le gustaban las mujeres voluptuosas. Lo delgado nunca

Y las mujeres

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a él le gustaban las mujeres voluptuosas. Lo delgado nunca había sido lo

suyo, pero dada la elección ahora, él tomaría a Pequeño sobre cualquiera.

El único lugar donde Pequeño no era delgado y pequeño en tamaño era su polla. Era una cosa

de belleza, gruesa y dura. Chay todavía no estaba seguro de si eso era bueno o malo. Jason no había sido tan bien dotado, pero nunca había hecho nada más que usar sus manos sobre Jason. Quería hacer mucho más con Keaton. Lo deseaba de una fuerte manera, se trata más de una compulsión. Necesitaba saber cómo probar a Pequeño, ¿cómo se sentiría Pequeño en su boca en su culo? Y chico, quería sentir el agujero de Keaton alrededor de su polla.

El vientre de Chay se contrajo ante el pensamiento. No podía esperar para follar a Pequeño.

Pequeño era sensible. Tendría un aspecto precioso montando la polla de Chay. Se estremeció

ante la idea. Sólo viendo al hombre correrse fue una delicia. Siempre le había gustado el sexo

anal. Que no podría ser distinto con un hombre y una mujer

¿cierto? Bueno, a no ser por las

partes adicionales con las que había que tener cuidado y no aplastar. Mmmm

ante la imagen de Keaton retorciéndose de placer debajo de él.

Su polla palpitaba

Recorrió con la mano desde la rodilla de Keaton hasta el interior del muslo, sintiendo la piel

suave de bebé ligeramente peluda, por los platinados pelos. Pequeño abrió más sus piernas dando

a Chay una excelente vista de sus bolas. Chay trazó el mismo camino de vuelta y acarició con los

nudillos los testículos de Pequeño. Se endurecieron aún más ente el toque y Pequeño se retorció

un poco.

Chay lo hizo otra vez, y otra vez. Keaton intentó moverse fuera de alcance. Chay sonrió. Había encontrado un punto delicado. Fue divertido. Le gustaba ser capaz de explorar sin Pequeño discutiendo con él, diciéndole que era heterosexual y no quería hacer eso. Chay se preguntó qué diría Pequeño si le hablara sobre Jason. Había que hacerlo más tarde, sólo para ver a Pequeño despotricar y todo consternado. Era lindo cuando se ponía nervioso.

Chay se escurrió con prisa hacia abajo, empujando más las piernas de Pequeño con sus hombros. Siempre se había preguntado cómo se sentía chupar una polla. Se encogió de hombros, sólo había una manera de averiguarlo. Se inclinó hacia adelante y pasó la lengua sobre las bolas de Pequeño.

Keaton continuó inquieto, pero no mucho. Interesante.

Lo hizo de nuevo y cerró la boca sobre ellos, aspirando ligero, porque siempre le había gustado cuando se lo hacían a él.

Pequeño gruñó en su sueño.

Chay lamió a lo largo de la polla de Pequeño y chasqueó la lengua alrededor de la cabeza. Era

suave y caliente. Se sentía agradable en sus labios. Se tomó su tiempo, corrió los labios de arriba abajo, lamiendo, probando, explorando. Finalmente, envolvió el pene de Pequeño en una la mano

y la llevó a su boca. Envolvió sus labios alrededor de la cabeza y luego la deslizó hasta su boca. Ahora realmente sentía el sabor puro en la lengua. Sabía que se sentía condenadamente bien cuando se lo hacían.

- Puta mierda. ¿Qué estás haciendo?

Miró hacia arriba a los sorprendidos ojos azules y se rió entre dientes, los labios aún envueltos alrededor de la cabeza de la polla de Pequeño.

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Sin Reservas Keaton gimió y dejó caer la cabeza hacia atrás en la cama. –

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Keaton gimió y dejó caer la cabeza hacia atrás en la cama. Oh Dios.

Chay humedeció los labios y su boca se deslizó más abajo, chupando en el camino. Los muslos de Pequeño se tensaron, por lo que lo hizo de nuevo. Todo el tiempo observaba a su compañero.

Las manos de pequeño sujetaban las sabanas, con todo su cuerpo rígido. Si Chay no lo conociera, habría pensado que el pequeño hombre sentía dolor.

- Chay, no tienes que hace… –

Chay bajaba cada vez más, hasta recorrer casi todo el camino. Podría haberlo hecho todo, pero sus reflejos se hicieron presentes y sintió arcadas, por lo que retrocedió.

- ¡Oh, mi Dios! Haz eso nuevamente.

Se aguantó las ganas de reír y lo hizo otra vez y otra vez y otra vez. No estaba seguro de qué hacer, así que hizo lo que le gustaba que le hicieran a él. Cuando Pequeño se sintió suave y agradable con su saliva, comenzó a usar su mano demasiado, trabajando de arriba a abajo, apretando un poco. Esto era mucho más fácil que hacerlo con una mujer. No había, ―Justo ahí. No, no importa.‖ Todo era tan claro y ayudaba que él sabía lo que se sentía bien.

La cabeza de Pequeño comenzó a golpear hacia adelante y atrás en el colchón. Sus nudillos estaban blancos por sujetar las sabanas. Se retorció y gimió, haciendo sentir a Chay como un rey.

Podía sentir cada gemido que Keaton hizo. Escuchaba los latidos cardíacos de Pequeño, su respiración rápida. Chay se excitaba cada vez más y minuto a minuto. Su polla se filtró en la cama y movió sus caderas tratando de obtener alivio.

- Chay, yo

yo

me voy a venir. Yo

más, sus ojos suplicando.

yo

La cabeza de Keaton salió de la cama una vez

Chay no cedió, chupaba más duro. Quería que Pequeño se viniera. Necesitaba saber lo que le gustaba a su compañero.

No pasó mucho tiempo. Keaton arqueó la espalda y un gemido irregular escapó de sus labios mientras derramaba su esencia en la garganta de Chay.

El sabor salado se apoderó de la lengua de Chay, sorprendiéndolo. Pero no se detuvo. Él continuó trabajando el pene de Pequeño, obteniendo todo lo que Pequeño tenía. No se detuvo hasta que Pequeño se relajó sobre la cama. Para entonces, ya estaba condenadamente necesitado, soltó el todavía semi-erecto pene de su boca y se arrastró hasta el cuerpo de Pequeño, a ambos lados de sus caderas. Cogió su propia polla y bombeo. Por alguna extraña razón tenía esta necesidad insaciable de terminar en Pequeño, de marcarlo como el suyo. No tenía idea de donde provenía tal pensamiento primitivo, pero lo hacía sentir aún más caliente.

Los ojos de Keaton se abrieron, gimió y se acercó a Chay.

Chay estaba perdido. Su espalda se arqueó. Se las arregló para acariciarse a sí mismo una vez más y logró venirse. Miró a los ojos de Pequeño. Había semen salpicado sobre la mano de Chay y el estómago de Pequeño. Chay suprimido la necesidad de frotar esto y se dejo caer hacia adelante, una mano todavía envuelta alrededor de su polla, la otra apoyada al lado de la cabeza de Pequeño. Respiró hondo y cerró los ojos. Joder. Despertarse con este hombre en su cama todos los días iba a matarlo.

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Pero qué manera de terminar. Sin Reservas Su respiración finalmente se calmó. Keaton tiró de

Pero qué manera de terminar.

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Su respiración finalmente se calmó. Keaton tiró de él, haciéndolo acostarse, la mitad en la parte superior de Pequeño, y la otra mitad en la cama.

Pequeño besó su mandíbula.

No estaba seguro, pero le pareció oír, - Gracias, Chay. Estaba a punto de decirle que era un placer a Pequeño cuando

- Uh, Pequeño.

- Sí.

- Tu perro está masticando mi dedo gordo del pie.

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Sin Reservas Capítulo Ocho Keaton terminaba de hacer la cama, apagó la luz y salió

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Capítulo Ocho

Keaton terminaba de hacer la cama, apagó la luz y salió de la habitación. No le importaba la

Chay resultó

limpieza, nunca había sido su actividad favorita, pero si eso mantiene feliz a Chay ser una especie de maniático del orden.

Keaton fue particular acerca de su servicio de lavandería, así como la cocina, la organización de su vida había estado bastante bien.

Él se había mudado una semana después de que Chay se lo había pedido. No había sido la gran cosa, porque sólo había firmado un contrato de tres meses y todo el mobiliario había sido alquilado con el apartamento. No había desembolsado nada de dinero (a excepción de los dos meses de alquiler del apartamento) y el movimiento había sido bastante simple.

La mala noticia era que ni a él y ni a Chay les gustaba cocinar. Lo que no era bueno, porque terminarían esperando hasta que ambos murieran de hambre, antes de que cualquiera de ellos hiciera algo para la cena. Hasta ahora, la cena consistía en carnes frías, ordenar pizza o pizza sobrante de la noche anterior.

Estaba intentando convencer a Chay para tomar una clase de cocina, pero hasta ahora Chay se negaba. El hombre había puesto el número de la pizzería en los números rápidos en respuesta a la sugerencia de Keaton. ¿Se preguntaba qué tan difícil sería enseñar al perro a cocinar? El cachorro era inteligente, y ya estaba domesticado. Si sólo pudieran conseguir que la bestia durmiera en su cama en lugar de la de ellos

Oooh cama. Le gustaba ir a dormir. Ellos en realidad aún no habían tenido sexo. Conseguían distraerse y terminar demasiado excitados para llegar a ese punto, pero seguro que sí se habían restregado el uno al otro y masturbado.

Keaton se estremeció y se inclinó para tomar una cucharada de detergente para la ropa.

Pensar en Chay y sexo lo puso duro. Depositó la taza de detergente en la lavadora y cerró la tapa. Sonrió, preguntándose dónde estaría Chay y cuánto tiempo tenían antes de que se marcharan. Esta era la primera luna llena que pasarían juntos. Keaton no podía esperar para ir a cazar con su compañero.

Unos cálidos labios besaron la parte posterior de su cuello y un par de brazos lo envolvió. Un brazo lo sujetó aún de espalda, tirando de él contra un pecho musculoso, la otra mano envolvió sus bolas.

Oh, había encontrado a Chay. ¿O Chay lo había encontrado a él? No importaba cuál era la respuesta. Me preguntaba dónde estabas. Programó la lavadora y se apoyó en su compañero.

- Umph. Chay había mordido el hombro de Keaton.

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Sin Reservas La piel de sus brazos se erizo, como la piel de gallina. –

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La piel de sus brazos se erizo, como la piel de gallina. ¿Terminaste la de poner la puerta para perros?

- Ummm

La mano en su pecho se deslizó bajo la camisa y le pellizcó los pezones.

Keaton chilló. Fue bastante vergonzoso, pero no podía evitarlo. Sus pezones eran sensibles. Chay lo había encontrado por accidente la otra noche y había estado jugando con ellos desde entonces.

La mano que acariciaba sus bolas se deslizó hasta frotar su erección a través de sus vaqueros, presionándolo más cerca de su amante. Su polla se endureció aún más.

La polla de Chay se presionaba contra la parte baja de su la espalda. Dios, amaba saber que Chay se ponía duro por él.

El pelo de Chay cayó sobre el hombro de Keaton al enterrar la cara en el hueco del cuello de Keaton, lamiendo y mordisqueando. Le hacía cosquillas, pero también se sentía agradable. Keaton trató de girar y envolver sus manos alrededor del cuello de Chay, pero se le adelantó girándolo hasta tener su rostro frente a él.

Chay agarró su culo y jaló a Keaton contra él. Sí, alguien estaba realmente caliente. Keaton sintió como sus pies abandonaron el suelo cuando Chay lo subió a sus caderas.

Keaton se estremeció y llevó sus manos hacia atrás, en la lavadora

- Me vuelves loco, bebé. Vine aquí para preguntarte si querías comer antes de ir a cazar y veo tu apretado culito inclinado buscando el jabón. Joder, eres sexy. La voz de Chay sonaba profunda y sensual cuando empujó sus caderas contra Keaton.

Quizás los dos eran ese alguien que estaba caliente. Esa voz suave y sexy provocó un tirón en la polla de Keaton y que sus bolas se endurecieran. Movió las caderas contra Chay, mirando a los grandes ojos negros. Joder, el hombre era un sueño húmedo andante.

- Quítate la camisa. Los ojos de Chay ojos se cerraron. Cuando los abrió de nuevo, brillaban de un color ámbar.

- ¿Qué?

- Quítate la camisa. gruñó.

- No puedo, me caeré.

- No, no lo harás, yo te sostengo. Suelta la lavadora y sujeta mi cuello.

Hizo lo que le indicaron, apoderándose del hombro de Chay con una mano y sujetó su camisa con la otra.

Chay bajó la cabeza y atrapó el pezón de Keaton entre los dientes, al tiempo que movía sus penes juntos a través de sus pantalones.

Todo el cuerpo de Keaton se sacudió y contuvo el aliento al sentir la succión de los dientes en su pezón. Su polla latía dentro de sus vaqueros y su cuerpo se estremecía.

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Sin Reservas Chay, se trasladó a otro pezón, luego levantó la cabeza. Sus dientes se

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Chay, se trasladó a otro pezón, luego levantó la cabeza. Sus dientes se alargaron. El control de Chay se desvaneció con la aparición de la luna llena.

Keaton sabía que era mejor hacer algo antes de terminar masturbando a un lobo en el suelo de la sala de la lavandería. Por triste que sonara, estaba tan condenadamente caliente que iba a hacer precisamente eso. Se inclinó hacia adelante, hundió sus dientes en el hombro de Chay y bajó sus

Chay tuvo que acercarse más, ya

caderas con más fuerza contra Chay. Más rápido,

que Keaton estaba a punto de perder su maldita mente. Sintió la mirada borrosa a medida que cambiaba, y cerró los ojos.

Finalmente Chay gritó contra él, sus caderas moviéndose de forma errática cuando se vino.

Keaton llegó al clímax casi de inmediato. Su cuerpo se tensó contra el de su compañero. Sus pelotas se apretaron y se vacío en los pantalones. ¡Oh, Joder. Chayton!

Chay colocó los pies de Keaton en el suelo antes de que sus cuerpos dejaran de temblar por el clímax.

Las rodillas de Keaton cedieron y se deslizó hasta el suelo.

Chay lo siguió. A Keaton le tomó varios segundos darse cuenta que Chay estaba cambiando. Se quedó allí y vio como Chay terminó convirtiéndose en un gran lobo negro y fuerte. Maldición, el hombre era incluso hermoso como lobo.

Keaton sonrió y sacó la camisa de Chay fuera de él.

Chay salió de sus vaqueros y Keaton lo despojó de los bóxers. La piel en el vientre de Chay y los costados estaban húmedos.

Keaton se rió. Tendrás semen seco pegado a la piel.

Chay gruñó y luego le lamió la cara.

- Ok, ok, te limpiaré. Tan pronto como mis piernas funcionen nuevamente.

Chay se recostó junto a él ociosamente, lamiéndole el mentón, los labios, el cuello.

Rascó detrás de las orejas de Chay y hundió el rostro en el pelo negro y espeso, mientras se relajaba, haciendo a sus ojos cambiar. Uno de ellos necesitaría pulgares. Supongo que esto significa que seré yo quien nos lleve a la reserva.

Keaton permaneció allí varios minutos, se acurrucó contra el tibio cuerpo peludo de Chay. Ambos estaban casi dormidos cuando escuchó el sonido de uñas contra el suelo de linóleo de la sala de la lavandería. Oyó el jadeo y olfateó el apestoso olor (había estado afuera jugando) del cachorro.

Entonces Chay aulló.

El aullido fue seguido de un pequeño gruñido feroz poco inmaduro.

Chay aulló de nuevo y saltó.

Keaton abrió los ojos a tiempo para ver a Pita rodar por el suelo, terminando con la espalda contra la secadora. Volvió a mirar a Chay.

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Keaton se echó a reír. Chay lo miró. Sin Reservas El cachorro, sin embargo, se

Keaton se echó a reír.

Chay lo miró.

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El cachorro, sin embargo, se levantó y se lanzó nuevamente sobre Chay, su cola moviéndose. Al parecer, Chay en su forma de lobo no se preocupaba de la plaga en absoluto. Quería jugar. Esta vez consiguió morder la piel del pecho de Chay, gruñendo y sacudiendo la cabeza. Keaton se sentó. No podía parar de reír. Se preguntó si Pita se daba cuenta que era Chay y luego decidió que eso era lo más probable, porque el olor de Chay era el mismo. Probablemente eso fue lo que hizo que el cachorro creyera que era tiempo de jugar. Chay permanecía en el piso jugando con él.

Chay gruñó y sujetó al cachorro con el hocico por la piel de su cuello, y se lo llevó a Keaton. Dejó a Pita en el regazo de Keaton y mordisqueó la barbilla Keaton.

- Ok, Ok, Lo siento, no fue de nuevo.

Demonios, sí que fue divertido. Lo siento

Comenzó a reír

Cuando finalmente consiguió poner su alegría bajo control, se levantó. Terminó encerrando a Pita en el cuarto de lavado porque no dejaba de saltar sobre chay. Primero, fueron las orejas de Chay, después la cola. Chay se puso muy nervioso, por lo que Keaton había tenido piedad de él.

Se limpió a sí mismo y a Chay, se cambió de ropa y le consiguió algo de ropa a Chay para mañana. Keaton condujo a la tierra de la manada en su Impala y se estacionó en un grupo de árboles junto al coche de Joe Winston. Chay le había dicho sobre el lugar el otro día. Era aislado y nadie se metía con sus vehículos aquí. Bueno, aquí estamos. ¿Se supone que alguien vendrá por nosotros?

Chay, sacudió la cabeza.

- ¿Estamos por nuestra cuenta?

Chay asintió.

- Ok, entonces en marcha. Salió y se dirigió hacia el lado del pasajero. Abrió la puerta para

Chay y arrojó las llaves y la cartera debajo del asiento del pasajero. Cuando salió Chay, Keaton se sentó en el asiento del pasajero y comenzó a quitarse los zapatos y los calcetines. Miró hacia

arriba y se dio cuenta que Chay lo estaba mirando. Sonrió, extendiendo la mano y acariciando la cabeza de su compañero. Escucha, Chay, hay algo que olvidé decirte.

Chay inclinó la cabeza hacia un lado.

Keaton respiró hondo y se sacó la camisa. Tendría que haberle dicho esto antes. Esperaba

infierno que Chay no se asustara. En forma de lobo y en la de hombre/ lobo, puedo

como el

comunicarme telepáticamente.

Los ojos de Chay se agrandaron.

- Sí, lo siento. Supongo que tendría que haberlo dicho antes. Es sólo que es un poco raro.

Sé que muchas personas no pueden hacerlo, y bueno

contigo de esa forma.

si te asusta de alguna manera, no hablaré

Chay se adelantó, poniendo sus patas delanteras en el coche y levantó la cabeza para lamer la mejilla de Keaton.

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Sin Reservas Suspiró con alivio y abrazó el cuello de su compañero. Después de un

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Suspiró con alivio y abrazó el cuello de su compañero. Después de un momento se levantó y terminó de desnudarse. Cerró la puerta del auto y cambió rápidamente. Cambiado completamente, miró hacia arriba y vio a Chay mirándolo.

Inclinó la cabeza y luego se dio cuenta que Chay estaba esperando por él para ―hablar‖ con él. Si

hubiera podido, habría sonrió. Movió la cola y se acercó a Chay, se colocó a su lado, con la cabeza

bajo la barbilla del lobo más alto. Bueno

habló telepáticamente a Chay. Contuvo la respiración, esperando la reacción de Chay. Esto no era algo que la mayoría de los lobos podían hacer. Su padre y él podía comunicarse entre ellos, pero los lobos, sin el poder sólo podían escucharlo. Su hermano siempre lo había odiado por hablarle de esta manera.

¿A dónde? Tú conoces esta zona mejor que yo. Le

Chay le lamió el hocico, y luego le dio un codazo en el hombro y se echó a correr.

- Hey, espera

Jugaron y exploraron durante varias horas hasta que finalmente atraparon un conejo para compartir. Varias veces durante la noche, sentía como si alguien los seguía, pero no había ningún olor. Quien quiera que fuera permanecía a favor del viento. Preguntó a Chay al respecto, pero Chay no podía oler a nadie. Probablemente eran algunos de los jóvenes lobos jugando con ellos. Por último, alrededor de las dos o tres de la mañana, Chay, lo llevó a una pequeña cueva donde se acurrucaron juntos y se quedó dormido.

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Chay despertó tan caliente que prácticamente sus caderas se restregaban en el aire. Lentamente se dio cuenta del calor en su espalda. El olor de su compañero bullía en su nariz, haciendo dolorosa su necesidad. Se puso de pie, mirando al pequeño lobo blanco.

Pequeño estaba sobre su estómago, su cabeza descansaba entre sus patas delanteras, las patas traseras acurrucadas bajo él y la cola hacia fuera.

Chay, antes de darse cuenta lo que estaba haciendo, estaba de pie sobre el cuerpo pálido, su boca se pegó a la parte posterior del cuello de Pequeño.

Las orejas se Keaton se levantaron, pero no se movió. El acento sureño arrastró lentamente las palabras en su cabeza. ¿Uh, Chay? Odio ser aguafiestas, pero no tenemos pulgares, ni labios para hablar, y nada de lubricante. ¿Te importa si terminamos esto en casa?

Chay parpadeó y soltó el cuello de Pequeño.

Pequeño se dio la vuelta, sus grandes ojos azules de lobo miraron hacia arriba, a Chay.

¡Joder! ¿Qué estaba pensando? No podían hacer eso en esa forma. Bueno, sí, probablemente

No,

no desfilaría con el culo desnudo al aire todo el camino de regreso al auto. Se arrastró fuera de Pequeño y le dio un codazo en la nariz para ponerlo en movimiento.

podrían, pero no aquí, no ahora y definitivamente no para su primera vez. Podrían cambiar y

Aparentemente, Keaton captó el mensaje. Se levantó sobre sus patas y lamió el hocico de Chay. Muéstrame el camino.

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Sin Reservas No perdió tiempo. Salió de la cueva y corrió hacia el coche, sabiendo

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No perdió tiempo. Salió de la cueva y corrió hacia el coche, sabiendo Keaton le seguía, por su olor. De hecho, eso era todo en lo que podía concentrarse. El aroma lo enloquecía y apostaría a que Pequeño estaba tan caliente como él.

- Sabes, realmente tienes una linda cola.

Sí, Pequeño estaba caliente como él. Habría reído si hubiera podido, en cambio, apresuró el paso.

Cuando llegaron al coche, varios miembros de la manada estaban allí, incluyendo a su padre. Por lo menos ellos pensarían que su excitación se debía a su edad y al hecho de que acababa de despertar. No es como si importara, ellos lo ignorarían. Era una mala forma de reconocer la emoción de otros. Sólo esperaba que ninguno de ellos decidiera entablar una conversación. Realmente quería llegar a casa.

Pequeño cambió antes que él y abrió la puerta del coche, obteniendo su ropa. No iba a ver el bonito, redondo y pequeño culo de Pequeño. No, no lo haría. Oh, mierda, ese no fue su gemido ¿cierto?

- Buenos días, chicos. ¿Los dos pasaron una buena noche? Joe gritó por encima del capó de su coche.

Pequeño saludó y se puso los calzoncillos, cubriendo ese tentador trasero

Joe. Tuvimos una caza agradable. ¿Y tú? La próxima vez tendremos que ir todos juntos.

gracias Dios. Hola,

Su padre se acercó cuando Chay ya había cambiado. Mentalmente gimió, pero no podía ser grosero y salir corriendo. Llamaría la atención y la especulación. No es que le importaba que todo el mundo se enterara, pero no tenía ganas de explicarlo ahora. Quería llevar a casa a Pequeño y desnudarlo otra vez.

Llegó al lado de Pequeño, cogió sus calzoncillos y vaqueros del asiento y rápidamente se los puso. Hola, papá.

- Buenos días, hijo. ¿Quieren ir a desayunar?

Diablos, no. No, a menos que Pequeño esté en el menú. Uh

Pequeño se puso la camisa y le entregó a Chay la suya. ¿Podemos verificar el control de la lluvia? Tenemos que llegar a casa y dejar que el cachorro salga. Lo encerramos la noche anterior.

Sí. Gracias, Pequeño. Chay tiró de su camisa por encima de su cabeza y asintió. - Sí, Pita probablemente esté cruzando las piernas.

Joe rió. - O la casa esta inundada.

Pequeño se rió. Espero que no. Creo que lo tenemos entrenado.

- Me voy a desayunar. Chicos, si cambian de opinión, llámenme. Dio media vuelta y regresó

a su automóvil y se detuvo. Por cierto, los espero para la cena de la próxima semana. Hablaré

con tu madre y sabrás qué noche. Saludó y se metió en su coche.

Pequeño levantó la vista de sus zapatillas de deporte y arqueó una ceja.

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Sin Reservas Maldición, Pequeño tenía sexis cejas. Chay gimió. Sexy cejas. Buen señor . Al

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Maldición, Pequeño tenía sexis cejas. Chay gimió. Sexy cejas. Buen señor. Al parecer, una importante cantidad de sangre que usualmente bombea a su cabeza se había desviado a su

polla

haciendo todo el trabajo de pensar. Chay se encogió de hombros y se puso los zapatos y los calcetines. - Siempre tengo una cena con ellos una vez a por semana. En las últimas dos semanas no las soporté.

eso o había perdido la maldita cabeza. La única cosa buena era que su polla estaba

- ¿Estás listo?

- Infiernos, Sí. En un tono de voz más tranquilo añadió, en beneficio de los otros que podrían estar escuchando. Debemos apresurarnos. Pita, probablemente, estará hambrienta.

Pequeño le guiñó un ojo, subió en el asiento del conductor y arrancó el coche. - Chay, saca mi cartera de debajo de tu asiento.

Chay entró, cerró la puerta y buscó debajo de su asiento. ¿Por qué? ¿Tienes un condón en ella?

Keaton resopló. De ningún modo. Los lobos no atrapan o transmiten enfermedades.

- Sí, pero lo hiciste y estás pre-lubricado…

Los ojos de Pequeño se abrieron grandemente mientras conducía a la carretera. ¿Significa esto que vamos…–

- ¿Joder? Diablos sí. Quiero decir, si estás de acuerdo, por supuesto.

El auto aceleró. Estoy de acuerdo. He estado esperando por ti.

Chay lo miró, notando el bulto en los jeans de Pequeño y no pudo evitarlo. Extendió la mano y lo

Maldición. Le encantaba la

cogió. Sí, Keaton estaba duro. Chay ya sabido que era, pero

sensación de la verga palpitante en su mano. Joder, Pequeño, date prisa.