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Raíces de la HISTORIA CULTURAL

Luis Eduardo Muñoz1

El término historia cultural es rastreado por Peter Burke hasta finales del siglo
XVIII en Alemania, donde Johann Christoph Adelung publicó el texto Vesuch einer
Geschichte der Kultur der menschlichen Geschlechts (Ensayo de una historia de la
cultura humana) en el año de 1782, y posteriormente en los años 1796 a 1799
Johann Gottfried Eichhorn escribió Allgemeine Geschichte der Kultur (Historia
general de la cultura) como introducción a Spezialgeschichte (historia especial) de
las diferentes artes y ciencias. Aunque estos son los primeros lugares donde se
encuentra un vestigio de la «Historia Cultural» el mismo Burke establece que sería
un error hablar para estas épocas de ésta como un «tema» o una «subdisciplina»
de la manera como se conoce hoy.

Burke adicionalmente establece la historia de la «historia cultural» desde los


humanistas de la Italia renacentista, precisamente a partir de Petrarca, donde se
busca eliminar los efectos y consecuencias de la edad media y reviviendo la
literatura y la cultura de la antigüedad clásica, lo que según el autor “implicaba
una concepción de tres edades culturales: la antigua, la medieval y la moderna.
De hecho, como muy bien sabían los humanistas, en Grecia y Roma ya se
afirmaba que el lenguaje tiene una historia, que la filosofía y los géneros literarios
tienen una historia y que la vida humana cambia en virtud de una serie de
invenciones.”2

Sin embargo en el renacimiento el arte no era un tema investigación tan evidente


para los historiadores. No fue sino hasta cuando el escultor Lorenzo Ghiberti en la
Florencia del siglo XV incluyó un esbozo literario de la historia del arte en sus
Comentarios autobiográficos, que se dieron este tipo de fenómenos que registran

1
Estudiante de Historia, Universidad del Valle, Cali-Colombia, Candidato a grado 2011.
2
Burke, Peter, Formas de Historia Cultural, Editorial Alianza, España, 2007, p. 17.
el avance historiográfico del arte, como el caso de Vasari en Italia, quien en 1550
escribió Vidas de artistas, libro que impulsó a otras regiones como Roma, Venecia,
Génova y Bolonia a compilar las vidas de los artistas locales, e incluso fue imitado
por otras regiones de Europa como se observa en el trabajo de Karel van Mander
en los Países Bajos, y en Alemania lo que sería la obra de Joachim von Sandrart.
Aunque en Inglaterra solo hasta el siglo XVIII aparece Horace Walpole con un
equivalente de la obra de Vasari para este territorio.

Entrando en el terreno de la historia de la música se aprecian algunos eruditos del


siglo XVI y XVII como Vincenzo Galilei (padre de Galileo) y Girolamo Mei quienes
lograron notar que a largo plazo se producían cambios estilísticos y los analizaron
dentro de comparaciones de la música antigua y moderna las cuales fueron
publicadas en 1581 y 1602 respectivamente, aunque su objetivo no era desarrollar
algún tipo de investigación seria sobre el tema sino atacar o defender
determinados estilos dentro de los márgenes de lo musical. Realmente el siglo
XVIII es el siglo en que se desarrolla un vivido interés por la música,
principalmente en Francia con la publicación de un importante estudio conocido
como Historie de la musique desarrollado por la familia Bonnet-Bourdelot de
Francia hacia 1715 y por otro lado se hace presente el libro inédito de P. J.
Caffiaux, un erudito benedictino quien desarrolla en el ámbito de la música lo que
él también benedictino Rivet hizo en la literatura. Psando a Italia encontramos un
importante estudio de la música de la Antigüedad, Storia della música de
Gianbattista Martini publicado en 1757. Igualmente en Suiza en 1774 otro
benedictino, Martín Herbert, publicó De cantu et musica sacra. En la Isla inglesa,
relucen dos autores y rivales Charles Bruney y John Hawkins, el primero con A
General History of Music desarrollado entre 1776 y 1789 y el último con General
History of thr Science and Practice of Music publicado en 1776. Por último aprece
en Alemania, J. N. Forkel, de la Universidad de Göttingen, quien resumió las
investigaciones de todo el siglo en su Allgemeine Geschichte der Musik entre 1788
y 1801, donde aparece como se menciona unas líneas atrás el primer registro del
término Historia cultural acuñado dentro de la introducción por Johann Christoph
Adelung quien intenta relacionar en su texto la «cultura espiritual» con la «vida
social» y el «refinamiento de las maneras».

Como se puede apreciar, los registros de los estudios de una historia de la cultura
empiezan en el corazón de Europa, y se preocupaban fundamentalmente por un
desarrollo de lo que posteriormente se denominó alta cultura, que era el punto de
partida para los estudios que se desarrollaban, esta era una época donde la
guerra, la política y la historia de los reyes, los políticos, las grandes familias y
personajes llenaban los libros de historia, por esta misma razón es que para los
siglos XVI, XVII y XVIII asistir a la producción de obras como "Vicisitudes" del
humanista francés Louis Le Roy escrito en 1575, "Advancement of Learning" de
Francis Bacon en 1605 y Voltaire en 1751 con su "Ensayo sobre las costumbres" y
en 1756 "El siglo de Luis XIV" son, como dice Peter Burke: “…manifiestos que
buscaban abogar por un nuevo tipo de historia que deja menos espacio a la guerra
y a la política y más al «progreso de la mente humana».” 3 Aunque esto en la
práctica no era del todo cierto y siempre había una necesidad de reproducir las
temáticas antes mencionadas, si se mantiene el espíritu de generar una nueva
línea de ensayos y producción literaria que empieza a dar cuenta del progreso
intelectual donde también se empiezan a gestar algunas historias de las
disciplinas y el pensamiento. Como se ha podido apreciar el desarrollo del campo
de la cultura en estos términos está fundamentado en las ideas renacentistas y
proliferan los estudios que asisten al término como un complemento de términos
como «genio», «carácter» o «espíritu», donde las diferencias se establecen por las
tendencias de los diferentes países, como por ejemplo en Alemania donde se
hablaba de Kultur y Geist para referirse a los cambios y procesos de las leyes, el
leguaje, la religión, las artes y las ciencias. Mientras que los franceses para
referirse a este tipo de estudios preferían la expresión les progrès de l’espirit
humain, como lo demuestra la historia del mundo de Condorcet de 1793 titulada
Esquisse d’un tableau historique des progrès de l’espirit humain, donde se

3
Ibíd. p. 34.
establecen criterios culturales y económicos para su división interna y dentro de su
contenido se incluyen la escritura, la filosofía cartesiana y la imprenta.

En relación a los estudios del siglo XIX Burke menciona a autores como Jules
Michelet, quien habla de la cultura en su libro sobre el renacimiento francés, al
igual que Ranke y François Guizot y no deja de mencionar La cultura del
renacimiento en Italia de Burckhardt de 1860.

De todo lo anterior podemos inferir que no han sido (y nos lo dice el propio Peter
Burke) los «fundamentos hegelianos» del siglo XIX y XX los que impulsan y dan
vida a la historia de la cultura como pensaba Ernest Gombrich, sino todo un
proceso que como hemos visto parte de generaciones alemanas anteriores a partir
de las cuales Hegel construye su estructura y desarrolla el concepto de Zeitgeist.

Durante este periodo del siglo XIX la historia cultural y la historia profesional
positivista toman caminos diferentes lo que dejará a la primera imbuida en la
política, los documentos y los «hechos», mientras que la segunda reposará dentro
de un camino de reinvención e interdisciplinariedad.