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Biopolimero Aguacate

1) El documento describe el desarrollo de plásticos biodegradables a partir de materias primas renovables como plantas y bacterias para resolver problemas ambientales causados por la industria del plástico. 2) También describe el desarrollo reciente de un bioplástico producido a partir de semillas de aguacate en México que se degrada en aproximadamente 240 años, comparado con los 150 años del plástico tradicional. 3) El documento analiza los desafíos continuos de desarrollar materiales que cumplan su
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Biopolimero Aguacate

1) El documento describe el desarrollo de plásticos biodegradables a partir de materias primas renovables como plantas y bacterias para resolver problemas ambientales causados por la industria del plástico. 2) También describe el desarrollo reciente de un bioplástico producido a partir de semillas de aguacate en México que se degrada en aproximadamente 240 años, comparado con los 150 años del plástico tradicional. 3) El documento analiza los desafíos continuos de desarrollar materiales que cumplan su
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Polímeros, plásticos y medioambiente

por Bernabé Rivas 16 agosto, 2016


La ciencia se encuentra en busca de una solución a los problemas ambientales originados por
la industria del plástico. Dentro de estas iniciativas está el desarrollo de plásticos biodegradables
a partir de materias primas renovables, derivadas de plantas y bacterias. Estos productos
además son compostables; es decir, se descomponen biológicamente por la acción de
microorganismos y acaban volviendo a la tierra en forma de productos simples que pueden ser
reutilizados por los seres vivos.

Es indudable el aporte de los polímeros y los plásticos al desarrollo en diferentes


ámbitos de la vida. Su versatilidad ha permitido usos que van desde lo más simple,
como las bolsas de plástico, pasando de manera transversal casi por todas las
industrias a usos más sofisticados como, por ejemplo, los implementos médicos.
Sin embargo, es una realidad que los mayores problemas ambientales que existen
en el mundo se relacionan con la contaminación por plásticos.
Por cierto, resultaría difícil prescindir de ellos, no solo por su utilidad sino también
por su importancia económica, ya que es una de las industrias con más altos índices
de crecimiento desde el principio del siglo pasado. Y cómo no, si estos polímeros
llamados plástico son durables, de baja densidad, aislantes eléctricos y baratos.
Los polímeros han estado presentes en la vida y la naturaleza desde sus comienzos
y un ejemplo de ello son las proteínas. No obstante, los polímeros artificiales
surgieron a mediados del siglo XIX y su desarrollo continúa hasta nuestros días. Se
cree que el primer polímero con características artificiales fue elaborado por Charles
Goodyear en 1839, con el vulcanizado del caucho, aunque el primer polímero
totalmente sintético fue la baquelita, desarrollada por el químico estadounidense
Leo Hendrik Baekeland. Este producto tuvo un gran éxito debido a sus particulares
propiedades: se le podía dar la forma deseada, no conducía la electricidad y era
resistente al agua y a los disolventes.
Pronto surgieron otros polímeros que revolucionarían la industria: el poliestireno
(PS) y el policloruro de vinilo (PVC), que fueron sustitutos del caucho y se usaron
para la creación de objetos y utensilios de uso cotidiano. Otros polímeros
importantes son el polimetracrilato de metilo, conocido como plexiglás, usado como
sustituto del cristal; el teflón, utilizado en utensilios de cocina, por sus propiedades
antiadherentes; y el popular nylon, el primer plástico de alto rendimiento.
El avance de la industria de los polímeros se intensificó a partir de 1926, cuando el
químico alemán Hermann Staudinger expuso su teoría de los polímeros: largas
cadenas de pequeñas unidades unidas por enlaces covalentes. Esta industria dio
otro gran salto en la Segunda Guerra Mundial cuando la mayoría de los países,
debido a los embates de la época, no recibían materias primas y se vieron obligados
a desarrollar nuevos polímeros para sustituir lo que utilizaban normalmente para
producir distintos productos o, incluso, para desarrollar armas de combate.
Un ejemplo de ello fue el caucho sintético en Alemania, usado en las ruedas de los
tanques, y el nyon, desarrollado por EEUU, que combinado con otros elementos fue
la base para fabricar los textiles de elementos como paracaídas y prendas de vestir.
Durante la posguerra y hasta nuestros días la industria de los polímeros ha seguido
avanzando a pasos agigantados, desarrollándose nuevos eleméntos como el
polietileno o el polipropileno, dos de los polímeros más usados en la actualidad.
Podemos decir que su desarrollo ha sido uno de los mayores avances tecnológicos
llevados a cabo por el hombre en el último siglo, convirtiéndose en el material base
sin el cual no seríamos capaces de fabricar un gran número de objetos.
Con todo este avance, la ciencia también se encuentra en busca de una solución a
los problemas ambientales originados por esta industria. Dentro de estas iniciativas
está el desarrollo de plásticos biodegradables a partir de materias primas
renovables, derivadas de plantas y bacterias. Estos productos además son
compostables; es decir, se descomponen biológicamente por la acción de
microorganismos y acaban volviendo a la tierra en forma de productos simples que
pueden ser reutilizados por los seres vivos.
Sin embargo, lo que muchas veces es desconocido, es que este tipo de plásticos
requieren condiciones muy especiales para biodegradarse correctamente. Si no se
hace de la forma apropiada, pueden ser aún más nocivos para el medioambiente
que los plásticos convencionales, sobre todo porque cuando los plásticos
biodegradables se entierran producen -durante su descomposición- peligrosos
gases de efecto invernadero.
Por cierto, los científicos en distintas universidades y centros avanzados en el
mundo investigamos para poder dar una solución mediante estos polímeros o
plásticos para contribuir a mejorar la calidad del medio ambiente, sin alterar o
disminuir drásticamente los beneficios que estos indispensables materiales nos
otorgan hoy en día.
Desde ese punto de vista, el gran desafío para la ciencia y la tecnología es generar
materiales que cumplan la función para lo cual están siendo diseñados, sin generar
deterioro en el medio ambiente.
*Dr. Bernabé Rivas, Investigador U. de Concepción.
Bio-polímero basado en semillas de aguacate
Jesús Jiménez 4 Años De Publicado

Desde México nos traen un nuevo proceso para producir plástico biodegradable a
partir de las semillas del aguacate.
El producto se comporta exactamente como el plástico tradicional, con la diferencia
de que se degrada en 240 aproximadamente y no en 150 años como lo hace el
derivado de hidrocarburos.

El bioplástico tiene dos características fundamentales: que se


obtiene de fuentes vegetales y que es biodegradable (…) Pero
tiene el mismo comportamiento que el plástico que todos
conocemos
Scott Munguía, alumno del Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores de Monterrey (ITESM)
La semilla del aguacate contiene un biopolímero que es extraído y luego, unos
procesos de modificación química, permiten que este pueda ser utilizado como
insumo para la producción de plástico.
Ya existen en el mundo algunos plásticos biodegradables producidos a partir de
maíz o cascaras de camarón, la diferencia reside en que este no se obtiene de una
fuente alimenticia.
El aguacate es una fruta bastante cotizada en algunos países, lo cual ha ocasionado
ciertos problemas a los países productores de aguacate para poder cumplir con la
cuota de mercado para exportación. Por este motivo se debe evaluar el impacto que
pueda causar el uso de este en la producción de algo tan masivo como el plástico y
medir que tan sustentable es el proceso sin ocasionar otras consecuencias
medioambientales más referentes al uso de los recursos y menos a la
contaminación.
Según indica Scott, el trabajo de investigación para el bioplástico ya está completo,
por lo que no se piensa desarrollarla más ya que llegó a un punto en el que cumple
los objetivos propuestos, sin embargo, indica que este trabajo sentará las bases
para un nuevo proyecto de investigación para desarrollar un plástico que se degrade
de manera selectiva.
Plástico biodegradable a partir de semillas de aguacate
– 20/12/2012

La empresa mexicana Biofase ha creado un bioplástico degradable en su totalidad


llamado Biocom, utilizando para ello semilla de aguacate, fruto fácilmente accesible y
utilizado en la gastronomía mexicana.

Biocom se presenta como un bioplástico que resulta de una resina termoplástica que permite la
manufactura de productos de plástico biodegradables y compostables.

Además, la utilización del aguacate como materia prima hace que con tan sólo 1’5 Kg de semillas se
pueda producir hasta un kilo de bioplástico dependiendo de las características del producto.

Éste se degrada en un tiempo aproximado de entre seis meses a cinco años con un impacto mínimo
en el ambiente.

Al frente de este proyecto se encuentra Scott Munguía, el cual tuvo esta idea al darse cuenta de que
las materias primas que dominaban el mercado en bioplásticos eran el maíz y la papa, y que éstos
no cumplían por completo con las necesidades de biodegradación de plásticos.
De esta forma, eligió el aguacate como compuesto debido a sus propiedades
biodegradables y su fácil obtención.

La empresa también ha desarrollado Bioblend, un aditivo biodegradable que favorece la


desintegración natural de polietileno, polipropileno, policloruro de vinilo, poliestireno y polímeros de
celulosa.

Ambos se encuentran en proceso de patente, y han permitido la creación y la continuidad de la


investigación de la empresa.

Biofase fue reconocida con el “Premio de la Idea a la Acción” en el


concurso internacional RedEmprendia Spin 2012, y recibió una beca para participar en el Programa
de Emprendimiento de Babson College, en EEUU, abriendo con ello la oportunidad de
extender Biocom como el producto estrella en sostenibilidad.

APROVECHAR DESPERDICIOS
se desperdicia gran parte del residuo del aguacate, en especial el hueso.
De ahí su interés para encontrar alternativas de aprovechamiento, por lo
que junto con sus compañeras desarrolló un método para obtener una
biopelícula de almidón por medio de la sonificación (exposición al sonido)
de semillas de aguacate hass. Esta película puede sustituir al plástico en
la fabricación de popotes, bolsas, platos y vasos desechables. A diferencia
del polietileno que tarda alrededor de 500 años en desintegrarse, este
material se deshace en 300 días, lo que da margen a que pueda ser
comercializado sin contaminar. Otra ventaja de la biopelícula es su
compatibilidad con los organismos vivos, por lo que puede servir para la
fabricación de material quirúrgico que se debe introducir en el cuerpo sin
que haya rechazo, por ejemplo, en prótesis, agujas o hilo para suturar.
Otra característica de esta película es que su composición es
completamente orgánica porque no la combinan con polímeros sintéticos.
De llegar a realizarse este proceso a gran escala, la sustitución del plástico
beneficiará al medio ambiente, además de ser una fuente extra de
recursos para los productores de aguacate en la región, pues en México
se registra 95 por ciento de la cosecha mundial de este fruto.
[Link]
con-huesos-de-aguacate

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