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La Generación Decapitada

La generación decapitada es un grupo de poetas ecuatorianos con gran relevancia dentro la literatura del siglo pasado.

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La generación decapitada

Movimiento denominado de esta manera debido a la muerte temprana de sus integrantes, quienes
lograron imponer una nueva corriente literaria en el país: El Modernismo.

La influencia de la literatura parisiense y en especial poemas de Rubén Darío logró que los jóvenes
ecuatorianos plasmaran la realidad en la que vivían, siempre apuntando a la clase burgués.

J.J. Pino Icaza recalca que el nombre ha sido dado de forma equívoca ya que esta sería una
generación asesinada, por toda la sociedad y su medio que los marco como una lacra.

Medardo Ángel Silva

Nació en Guayaquil, en 1898 su infancia estuvo marcada por la falta de


recursos en su hogar, sus primeros estudios los realizó en una escuela
filántropa y asistió al colegio Vicente Rocafuerte, en donde obtuvo varios
reconocimientos por su alto rendimiento.

A los 15 años fue invitado a participar en el Telégrafo, uno de los diarios


más reconocidos de la ciudad, al principio literarios y profesores no
lograban creer la autenticidad de sus poemas y escritos. A pesar de no
poder viajar a París como sus amigos, poseía un gran conocimiento de la
literatura y sociedad de este país. A los 18 años conoce a Rosa Amada
Villegas, su alumna de 14 años, quien logró cautivar con gran locura el
corazón de nuestro joven escritor y años más tarde ocurrió lo mismo con Lauro Dávila Echeverría,
llevándolo a inspirarse y componer la canción Guayaquil de mis amores.

Al poco tiempo su romance fue prohibido, pues la familia de la joven lo consideraron un opiómano,
esto provocó gran depresión en el joven y lo llevó a componer una de los poemas más reconocidos
y exquisitos de Silva “El alma en los labios”, tras entregarle este presente a su ex novia se suicidó en
1919.

Sus poemas aún prevalecen en la memoria del pueblo ecuatoriano e incluso algunos los
encontramos en canciones debido a su musicalidad, siendo interpretados por grandes personajes
como Julio Jaramillo. Sin embargo, es necesario olvidarnos del Silva que dependía del opio o morfina
y reconocer al Silva poeta, sensible y crítico de su realidad y la de su medio.
Ernesto Noboa y Caamaño

Nació en 1891, poeta ecuatoriano perteneciente a una familia


acomodada e involucrada a la política del país, se vio afectado por
neurosis lo que le llevó al consumo de morfina y posteriormente esta
fue una de las causas para su viaje a Europa, en donde pudo refinar
su ya conocido talento en la poesía. En su mayoría su obra se
encuentra en el libro de Romanzas de las Horas, su poema más
destacado a nivel nacional e internacional es “Emoción Vesperal”, su
trabajo fue marcado por la angustia y hastío de su existencia.

Arturo Borja

Poeta quiteño, quien en ocasiones mostraba estragos de soledad, a sus


15 años tuvo que viajar a París para poder recibir tratamientos en su ojo,
en su estancia pudo conocer e interesarse por la literatura europea, de
manera especial los poetas malditos lograron captar su atención, a su
regreso formó un grupo literario con Humberto Fierro, Ernesto Noboa y
Caamaño y Francisco Guarderas, quienes llevaban una vida bohemia.

Se casó con Carmen Rosa Sánchez, sus citas algo novedosas pues eran en
el cementerio, se suicidó en su luna de miel con una sobredosis de
morfina. Su vida estuvo representada por la melancolía y tristeza al
anhelar revivir sus experiencias en la capital del amor, sus obras fueron
pasmadas en la Flauta del Ónix.

Humberto Fierro

es el último de los decapitados, quiteño perteneciente a una familia


acomodada, que siempre se mostró preocupada por la educación de su hijo.

Debido a su gran habilidad en el manejo del francés, dedicaba gran parte de


su tiempo al estudio de majestuosas obras europeas y del nicaragüense
Rubén Darío. Su vida fue bohemia pero un tanto moderado en comparación
a sus compañeros.

Nombre: Belén Cambizaca L.

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