Está en la página 1de 24

UNA NOCION ALTERNATIVA PARA ABORDAR LA

ENSEÑANZA: LOS SABERES

Hasta aquí hemos hecho referencia al término conocimiento como resultado de la acción cognitiva y
como producto del pensar humano acerca de los fenómenos de la realidad. En los últimos tiempos el
campo educativo asiste a la emergencia del concepto saber y de su plural, saberes. La distinción entre
los términos conocimiento y saber nos parece importante porque aporta nuevas vías para pensar viejos
problemas del campo educativo, ayudando a zanjar varias disputas aparentemente irreconciliables.
Para acceder a esta discusión les proponemos el texto que sigue, en el que encontrará varios ejes de
análisis vinculados a este espacio curricular. A modo de orientación señalamos algunos de los temas
que propone la autora y que se articulan con varios núcleos temáticos que analizaremos. Luego de la
lectura encontrará una guía de actividades que le ayudarán a elaborar el texto.

● En primer término la autora relaciona el concepto de saber con el de episteme o de matriz


epistémica. La episteme es la condición de la posibilidad del pensar de cada momento
histórico dentro de determinada configuración socio-político-ideológica. La episteme establece
los límites de lo pensable dentro de un ordenamiento cultural determinado y también es el
marco que posibilita pensar acerca de los fenómenos y considerarlos a estos como parte de lo
real. La episteme en la que se sustentan las posibilidades del saber acerca de la enseñanza (y
de otros fenómenos de lo socio-cultural) es el proyecto Moderno. En este sentido, el texto
sugiere que las propias condiciones y exigencias de un saber acerca de la educación deben
rastrearse en el suelo de discursos y prácticas instaurados por la Modernidad; proyecto cultural
del cual heredamos un régimen de verdad, un modo privilegiado de acceso al conocimiento del
mundo natural y social y una valoración del conocimiento como herramienta de
transformación del mundo.
● Beillerot propone una diferenciación entre conocimiento y saber, la cual nos es útil para
replantear las interacciones que se producen en la vida cotidiana y en las prácticas
profesionales entre diferentes tipos de saberes y el conocimiento como capacidad organizativa
y clasificadora de los mismos. Por otra parte, esta distinción abre una vía innovadora para
comprender las particularidades de la didáctica como una disciplina científica y, a la vez,
orientada a las prácticas.
● La autora ofrece una caracterización de los saberes como producción humana y social
generada en el marco de las instituciones y los condicionantes históricos. Esta caracterización
constituye una herramienta analítica útil para comprender la constitución del campo didáctico
como un proceso de formación de un saber acerca de la enseñanza y la recursividad con el
campo social en el que se escenifica la enseñanza a través de su práctica y sus regulaciones.
● En su análisis de los alcances del saber y sus interacciones con el pensar, el decir, el saber
hacer, el saber cómo hacer, la autora sugiere conceptos que nos permiten revisar y reveer las
categorías con las cuáles pensamos las tensiones entre teoría-práctica, pensamiento-acción en
el campo de las prácticas de la enseñanza. Además, los desarrollos que la autora propone en
torno a la concepción del saber como proceso ofrece perspectivas innovadoras para que

1
podamos reflexionar acerca del trabajo del saber como condición para la transformación del
docente (de sus formas de decir, sus modos de representarse y de sus actuaciones), problema
central de las teorías didácticas y curriculares.
● Las clasificaciones sobre los saberes que la autora pone en juego en el texto (especialmente la
de Malglaive) contribuye a esclarecer los alcances de los diferentes tipos de saberes que se
ponen en juego en las prácticas de la enseñanza, a la vez que sugieren pistas para comprender
las rupturas y suturas que éstos tienen entre sí. La comprensión de los alcances de cada clase
de saber que opera en el campo de los discursos y las prácticas de la enseñanza amplía la
perspectiva antinómica entre teoría y práctica. De particular interés por las implicancias
epistemológicas y prácticas que tiene esta distinción de tipos de saberes, es la diferenciación
entre saberes prácticos y saber hacer generalmente asimilados en la vida cotidiana.
● Caracteriza “la extraña naturaleza de las Ciencias Humanas” estableciendo sus señas de
identidad y sus rasgos definitorios no desde una perspectiva comparativa en relación a las
Ciencias Naturaleza como ideal de Ciencia, sino desde sus particularidades. El análisis de
Beillerot ofrece un marco amplio en el que pueden fundamentarse las condiciones de
cientificidad de un conocimiento científico acerca de la enseñanza, así como una
transformación en el orden del saber de ella.
● Por último, el texto aborda directamente la relación de las disciplinas del campo de las
Ciencias Humanas con la Filosofía, la ideología y las otras ciencias empíricas. Caracteriza esta
relación como intrincada y examina sus manifestaciones defendiendo que este entramado no es
un obstáculo para la elaboración de un saber, sino su núcleo de identidad como fenómeno. En
ese sentido, aporta desde otro lugar elementos para justificar la posibilidad de un conocimiento
científico acerca de la educación y su objeto más íntimo: la enseñanza.

2
El texto siguiente es parte del libro “Saber y relación con el saber” de Jacky
Beillerot Claudine Blanchard-Laville Nicole Moscón. Ed. PAlDÓS. Buenos Aires-
Barcelona-México, Cap. 1, pp. 19-42.

LOS SABERES, SUS CONCEPCIONES Y SU NATURALEZA

Jacky Beillerot

El término "saber" es de uso frecuente, incluso trivial tanto en la prensa


como en los libros y artículos especializados. Desde la colección "Que sais-
je?" hasta la revista Savoir-éducation-formation, desde la teoría del saber de
J. Schlangerl hasta el coloquio de Espoleto sobre el deseo de saber/ las
expresiones del empleo del término son múltiples, antiguas y recientes, y,
según es probable, cada vez más numerosas.3 Ello no significa, sin embargo,
que el análisis del concepto haya progresado.4

1. Librairie philosophique Vrin, 1978, 188 págs.


2. Informe en Le Motu/e, 17 junio 1992.
3. Prueba de ello es la bibliografía casi exhaustiva titulada "Savoir et rélpport al! savoir", en la que señalamos los títulos de artículos y
libros en los que se ha empleado el término "saber". En los últimos tres años se ha registrado un rápido aumento. Por otra parte, nos
vemos obligados a remitir al lector al capítulo I de la nota de defens¡¡ de nuestra tesis titulada "Savoir et rapport au savoir, disposition
intime et grammaire sociale", Universidad de París V, 1987, en la que estudiamos el contexto en que surgieron, en los últimos veinte
años, las nociones de saber y de relación con el saber.
4. Dado que el término "saber" está de moda, incluso en el campo de la educación o formación, es sorprendente que no haya sido incluido
en la última edición del Thesaurus européen de /'éducation, editado por la Comisión de Comunidades Europeas y el Consejo de Europa

3
4
SABEIR Y RELACION CON EL SABER en el informe titulaldo "Rapport de mission sur l'université a
distance", redactado recientemente .

Los autores, o bien se ven llevados a proponer


definiciones sucesivas, o bien emplean el término
prescindiendo de toda teorización.5 Los SABERES, sus CONCEPCIONES y su
La tarea de esclarecer, precisar, delimitar el NATURALEZA

concepto de saber no puede llevarse a cabo sin


enfrentar obstáculos formidables. En cierto modo puede llamar "saber" a cualquier cosa.
1a historia de la filosofía occidental (para no Recordaremos ante todo en qué condiciones
hablar de la oriental) puede considerarse la larga puede hablarse de saberes y luego
analizaremos dos grandes concepciones. La
historia de una interrogación sobre el
primera, que es la más antigua y aún hoy la
conocimiento y los saberes, en la que
más difundida, considera el saber como un
desempeñaron un papel todos los grandes filósofos
conjunto de conocimientos; la segunda pone el
de cada siglo. Además, en la actualidad ya no es
acento en la representación del saber como
sólo la filosofía la que se interesa en este
proceso. Para finalizar, nos interrogaremos
concepto; también lo hacen la historia, la
sobre la "extraña naturaleza" de algunos
etnología, la sociología, la linglüística, la saberes.
psicología, la biología y la informática, y, más
recientemente, las neurociencias. ¿Cómo hacer
una síntesis de tantos aportes? ¿Cómo hallar una Los SABERES
nueva vía de acceso a la comprensión del saber?
Es necesario resignarse a ser mucho más modesto,
a tratar de no repetir lo que tal vez ya ha sido El campo léxico del sustantivo "saber" es en
expresado muchas veces. Porque subsiste la definitiva reducido.
necesidad de proponer una reflexión sobre el saber La lengua francesa no tiene ningún término
desde el momento en que se tiene conciencia de específico, por ejemplo, para designar al que sabe:
el sujeto que sabe no es un sabio. "Saber" es ante
que lo que está en juego en el saber y los saberes
todo un verbo, respecto del cual el diccionario
es cada vez más importante para las personas y las
Littré afirma que tiene por lo menos veintisiete
sociedades y, por lo tanto, es esencial en todo
usos. Es "retorciendo" el verbo como hemos
proceso educativo o formativo. En consecuencia,
inventado el sustantivo, pese a que a los
no nos ocuparemos tanto de la pregunta" ¿Qué es
anglosajones les basta con la palabra
saber?" ni, incluso, de la pregunta" ¿Qué es el
"conocimiento". Son en efecto los latinos, las
saber?", sino que trataremos de responder a esta lenguas de oc, los germanos y los eslavos los que
otra: "¿A qué se llama saber?". Nos han desarrollado el saber.
conformaremos con aislar una pequeña parte del Para los latinos, "saber" es tener sabor, tener
problema para tratar de crear un orden de un gusto agradable; en sentido figurado llegará a
comprensión en un marco coherente y amplio. significar tener sabiduría y buen juicio. Su uso
¿Cómo se pasa de los saberes al saber? ¿Los como sustantivo comienza en el siglo IX, y hasta
saberes existen realmente? Preguntas extrañas si el siglo XIX se lo emplea sólo en singular: "El
se considera que la respuesta no inspira dudas al saber es el conocimiento adquirido mediante el
común de las gentes ni tampoco a los especialistas, estudio y la experiencia". No hay necesidad de
que hablan tanto de saberes primitivos como de profundizar en la falsa etimología que lo vincula
saberes científicos. El carácter de evidente no a scire: de este verbo latino no deriva saber sino
basta para dar validez a una noción; en especial, la ciencia.' El saber es, pues, lo que es sabido, lo que
proliferación de los saberes y el uso tan frecuente ha sido adquirido, un estado estático y una
del término llevan a pensar que se trata de una apropiación íntima, algo que, se supone, no ha de
noción difusa y que se ser olvidado ni perdido. En el saber hay
certidumbre y carácter definitivo. La proximidad
5. Un ejemplo de los saberes que podrán citarse se encuentra

5
con sabiduría nos recuerda que saber y conciencia la misma operación lingüística que en francés: al
de saber se superponen. Así esta palabra, vieja, de anteponerle un artículo, el verbo se convierte en
mil años, parece simple, y es su simplicidad sustantivo (das Wissen). El agregado de un
aparente lo que nos interesa. sufijo cambia su género gramatical y su
También las civilizaciones germánicas significado: die
distinguen entre conocer (kennen) y saber
(wissen). En lo que respecta al saber, se advierte

6
SABER Y RELACIÓN CON EL SABER 7. Foucault, M.: L’ archéologie du savoir, París,
Gallimard, 1975, 275 págs., cita de págs. 238-239. Es
Wissenschaft es la ciencia, entendida como pertinente asimismo lo que dice al respecto R. Thom:
conjunto ordenado que configura una totalidad "Partir de un examen de las lenguas y los formalismos
que permiten hacer de un fenómeno el objeto de un
de conocimiento. Aquí el origen indoeuropeo de saber", en "Halte au hasard, silence aux bruits", Débats
una raíz común, Veid, tiene el significado de 3, 1980, págs. 119-132, cita de pág. 121.
percibir, de ver, que conducirá al reconocimiento 8. Entrevista a Gilles Deleuze en Le Monde, 5 junio
de 1986, pág. 13.
o a la percepción de la forma, de la imagen
primera de una cosa. Por fin, la composición de '}')

la palabra Wissen dará lugar a la conciencia Los SABERES, SUS CONCEPCIONES Y SU


NATURALEZA
(Bewusstsein). En definitiva, es posible señalar
dos fuentes del pensamiento europeo sobre el Circunscrita de este modo, la noción de saber
saber: una relacionada con ver, con forma, con muestra su utilidad, ya que es posible distinguirla
imagen, que lleva al discernimiento (definición de otras, en especial de la noción de
primera de la ciencia), y otra relacionada con la conocimiento. El conocimiento puede entenderse
experiencia y la sabiduría. de dos maneras: o bien como intimidad, intuición
Sin insistir en la mayor parte de los elementos o experiencia del ser, o bien como proceso
identificados en los escritos anteriores,1 podemos intelectual, abstracto, que pone de manifiesto el
tomar como punto de partida el aná1isis de ejercicio de la razón. Los saberes son dominios
Foucault: "A ese conjunto de elementos, inventariados, catalogados, y el conocimiento
formados de manera regular por una práctica representa una cierta organización de los saberes.
discursiva y que son indispensables para la Según Morin, el conocimiento conduce a la
constitución de una ciencia, aunque no estén selección de los datos pertinentes y al rechazo de
destinados necesariamente a constituirla, se lo los que no lo son; se basa en la selección y la
puede llamar saber. Un saber es aquello de lo asignación de un lugar determinado a los datos
que se puede hablar en una práctica discursiva de acuerdo con un modo de organización
que de este modo resulta determinada: el dominante que aplica dos principios: el de la
dominio constituido por los diferentes objetos
simplificación y el de la separación.9
que adquirirán o no una condición científica ... ".7
Foucault, por su parte, se refiere a los dos
Así, para el autor contemporáneo que más se ha
conceptos en unas líneas que escribe a
esforzado en promover el concepto, un saber es
continuación de la definición que hemos citado:
una práctica de discurso cuyo efecto es "formar"
"En lugar de recorrer el eje conciencia-
mediante esa misma práctica, producir, un
conocimiento-ciencia (al que no se puede eximir
conjunto de elementos de discurso a los que se
del Índice de la subjetividad), la arqueología
encuentra de manera regular de discurso en
recorre el eje práctica discursiva-saber-ciencia,
discurso. El saber es el producto de la razón
[….] la arqueología encuentra el punto de
funcional. De un modo más general, se puede
equilibrio de su análisis en el saber, es decir en
resumir la concepción de Foucault mediante la
un dominio en el que necesariamente el sujeto
fórmula lapidaria de G. Deleuze: "La disposición
está situado y es dependiente, sin poder jamás
de lo que una época puede decir (sus
ser considerado titular; [ ... ]". Los términos
enunciados) y ver (sus evidencias)".8
"saber" y "conocimiento" no son sinónimos y así
lo confirma el uso que se hace de ellos; se
6. Beillerot, J.: L'idéologie du savoir. Militansts conoce a una persona, no se la sabe, aunque se
politiques etenseignants,, París, Casterman, 1978, 189 puede saber algo sobre ella.
págs. Beillerot, J., Bouillet, A., Blanchard-Laville, C. y Al hablar de la disposición de los enunciados
Mosconi, N.:Savoir el rapporl au savoir. Élaborations y las evidencias, G. Deleuze enfatiza las puestas
théorqucs cl c/iniquecs, París, Éditions Universitaires,
en forma. Se trata de enlaces en unidades
1989, 240 págs.
empíricas, reconocibles y estables, al menos por
1
un tiempo, que nos parecen dotadas de finalidad

7
con miras a una acción, a un actuar posible. En no es asimilable al saber nadar; en resumidas
nuestra opinión, la existencia de un saber cuentas, el saber cómo hacer y no saber hacer
depende de la relación entre una lengua y puede considerarse como un saber privado de su
acciones en el campo de una práctica social realización; también en este caso hay una
determinada. Por lo tanto, un saber puede coincidencia con el uso cotidiano, ya que a
considerarse como un sistema simbólico al que quienes sólo saben cómo hacer se les reprocha
se añaden reglas de uso. Así como el verbo saber que no sepan hacer realmente. El saber decir no
se emplea en relación con las prácticas agota su finalidad en sí, 11 sino en su realización.
(recordemos, por ejemplo, que en la lengua El saber
inglesa, que no dispone
10. CL "El saber -que es siempre un saber hacer- no es
9. Se ha demostrado que los autores conceptualizan asimilable al ave de presa que se eleva para abalanzarse
de diversos modos todas estas nociones, y en especial las mejor sobre su víctima." S. Breton, Rien ou quélque chose.
relaciones entre conocimiento y saber. Según M. Roman de métaphysique, Flammarion, 1987, pág. 107.
Boccara, "El conocimiento remite a lo visible; lo que es Citado por Y. Ceflroy, "Le principe de raison à l’épreuve du
invisible pertenece al saber. Se sabe que eso existe, pero
Principe", en Giafd, L. (bajo la dirección de), Philosopher
no se lo conoce". "Un père éloigné: la notion de Dzul
par passion et parraison: Stanislas Breton, Grenoble,
dans la société yucateque", en Le Père: Métafhore
Jér6me Millon, 1990, 237 págs., cita de pág. 110.
paternelle et fonlctinl du père: /’interdit, la jiliation, la
11. Debe decirse su "finalidad total", porque saber cómo
transmision , París, Denoël, 1989,560 págs., cita de pág.
hacer puede tener una finalidad parcial; pensemos por
389.
ejemplo en los críticos de arte, que "saben todo" sobre los
cómo hacer y que sin embargo no crean; ahora bien, su saber
hacer tiene una finalidad parcial, aunque sólo sea 1a de
SABER y RELACIÖN CON EL SABER proporcionar una posición social. Cf. igualmente la opinión
de Haberlas, mencionada en Ferry, J. M.: Habermas,
de un verbo equivalente, no se dice "sé nadar" l’éthique de la communication, París, PUF, 1987, pág. 403,
nota 3. "El 'saber profano' es, para Habermas, el que está
sino "puedo nadar"), también el sustantivo está vinculado (directa o indirectamente) a los imperativos del
vinculado ya sea a prácticas intelectuales, trabajo y a la dimensión de la producción (la apropiación de
la naturaleza
mentales, ya sea a prácticas de transformación
(de la naturaleza, de la materia, de la sociedad, de
las relaciones de los seres humanos entre sí).
Cabe, pues, extraer dos conclusiones: en el
uso hay una especie de oposición entre el
conocimiento, que remite a la teoría -a menudo
entendida como "contemplación"·-, y el saber,
que pone énfasis en las prácticas, tanto del
espíritu como de la transformación del mundo; la
segunda conclusión es que hay contigüidad entre
los términos "saber" y "poder" (el poder es la
capacidad de modificar el ambiente), contigüidad
que tiende a significar que saber es casi saber
hacer, que saber y práctica de saber están
íntimamente ligados.
Pero, ¿saber algo es siempre saber hacer algo?
10
Sí. Sin duda se puede distinguir un saber
discursivo y prescriptivo (un saber cómo hacer)
de un saber hacer; el primero es una técnica de
discurso, mientras que el segundo es una técnica
de transformación de mi relación con el ambiente.
Se puede saber mentalmente cómo nadar y no
saber nadar; pero saber cómo nadar es también un
saber hacer, un saber hacer discursivo (enumerar,
clasificar rubros, etcétera), y el saber cómo hacer

8
Los SABERES, SUS CONCEPCIONES Y SU extrayendo la esencia del saber hacer del
NATURALEZA
esclavo que el saber se convierte en saber de
decir está orientado a la posible transformación amo.12
de lo real que él permite. Podría decirse que el Los saberes dividen y organizan mediante
saber del saber no es, pues, el saber decir sino la los discursos enunciados de múltiples prácticas
ejecución, el acto, la práctica. individuales y sociales; por eso es posible
El saber de una práctica es, en conclusión, un hablar tanto de saberes culinarios como de
saber que no puede prescindir totalmente de la saberes jurídicos o matemáticos.13
práctica porque depende de ella en alto grado;
sin la práctica perdería su razón de ser. Sin
embargo, este punto es difícil porque no externa). En principio es susceptible de aplicaciones
tecnológicas. En la .Edad Moderna se lo diferenció de los
concuerda con la opinión corriente. Si se sistemas de representación del mundo que aseguran la
considera el saber-cómo-hacer y el saber-hacer identidad (mito, religión, filosofía, ideología), que por su
parte están vinculados a los imperativos de la
como un conjunto, lo que produce confusión es
intercomprensión y a la dimensión de la individuación (la
quizás el hecho de que la división entre las dos apropiación de Ia naturaleza interna)."
realidades se cumple a la vez para cada sujeto y 12. Lacan, J.: Leséminaire,, livre XVII. L'envers de la
psychanalyse, París, Le Seuil, 1991, 245 págs. lEd. cast.:
también socialmente entre los sujetos. El saber El Seminario. Libro 17, El reverso del psicoanálisis,
decir cómo hacer se convierte en un en-sí y se Barcelona, Paidós, 1992.] Véase en especial "Le maí'tre et
opone al saber hacer según la división del l'hystérique", págs. 31-42. En el mismo capítulo Lacan
distingue entre conocimiento y saber; este último es el que
trabajo. Lacan hizo hincapié en el pasaje del vincula un significante a otro significante en una relación
saber hacer del esclavo al saber del amo, entre el de razón (el conocimiento, por su parte, pertenece a 1a
representación). El saber es algo que se dice, el saber es un
saber hacer y la episteme. El esclavo es al medio de goce.
principio el saber hacer; la filosofía ha 13. Un saber olvidado deja de ser un saber; de donde
constituido el saber del amo sustrayendo el resulta que un saber que no se sabe no es un saber. ¿Hay
saberes "automáticos"? Yo sé hablar sin tener
saber del esclavo. La episteme ha surgido de necesariamente conciencia de que sé hablar. Otra persona
una interrogación, de una depuración del saber, puede comprobar que sé hablar, pero para mí eso solamente
es saber si sé que lo sé y puedo, llegado el caso,
ya que el esclavo sabe sin saberlo, como lo enunciarlo.
demuestran las preguntas necesarias para que
sepa. El amo priva al esclavo del saber; es

9
SABER y REL.ACIÖlN CON EL SABER 14. Juranville, A.: "La philosophie comme savoir",
Études philosophiques, abril-junio de 1982, págs. 177-198.
Dos textos servirán para aclarar el tema. A. 15. Chauviré, c.: "Quand savoir c'est (savoir) faire.
Juranville, 14 al referirse a la filosofía, analiza el Peirce, Wittgenstein, et les problèmes des capacités",
Crtitque, abril de 1989, n° 503, págs. 282-299.
hecho de saber y destaca que saber es una
relación con lo real (lo que hace de la relación
con el saber una relación de relación), que sólo
hay que saber si lo real tiene sentido para mí (lo
que distingue al saber de la experiencia), si es
una disposición que puede servir, que puede tener
un uso potencial, y si ese saber es válido para
todo ser humano. Se da así a entender, en mi
opinión, que hay saber no sólo de la enunciación,
sino por qué ésta expresa un dominio, una
relación de la posible transformación del mundo.
Si París es la capital de Francia, yo no
transformaré la realidad en el sentido de que lo
sea Londres; la transformación para mí es que
puedo trasladarme a la capital de Francia.
La lingüística, si nos atenemos a lo que expresa
C. Chauviré, 15 parece coincidir con esta
concepción. Saber es saber observar una regla, en
tanto que pensar es encadenar signos, y el espíritu
está colmado por un flujo incesante de signos. No
hay en él, por lo tanto, ni presencia instantánea ni
almacenamiento permanente y disponible de
saberes. Según Peirce, comprender es saber
dominar una técnica adquirida mediante el
aprendizaje; comprender y saber son capacidades.
"Saber una lengua es estar dispuesto a (o ser
capaz de) pronunciar la palabra justa o la frase
correcta en el momento oportuno, sin que ello
implique la presencia permanente en el espíritu,
de forma actualizada, de la lengua en su
totalidad, ni la reducción de esa disposición o
capacidad al conjunto de ejecuciones puntuales
exitosas [ ... ]" (pág. 289). Una facultad mental es,
pues, una disposición permanente que puede o no
actualizarse en ejecuciones singulares,
concepción cercana a la de Wittgenstein, para
quien las capacidades son "simples hábitos de
conducta, reales en el sentido de que las
condicionales que los describen siempre serán
verificadas" (pág. 299). Para este autor, saber o
comprender son también capacidades, esto es, el
dominio de una técnica (aprendida). Saber o
pensar no significa tener las cosas presentes en el
espíritu; se requiere un acto cognitivo, es decir,
una intencionalidad.

10
Los SABERES, sus CONCEPCIONES y SU saberes de algunos y no de todos, saberes de
NATURAL.EZA
algunos individuos, grupos o clases, dan forma a
los conflictos sociales y contribuyen a ellos.
El enfoque de Foucault destaca la contingencia
Producen y mantienen las jerarquías (aunque no
(y tal vez, por lo tanto, la indiferencia respecto de
son sus organizadores básicos); en otras palabras,
la verdad) de los saberes: lo que individuos
"reflejan" las relaciones de dominación. Los
"concretos" enuncian, ven y luego disponen en las
conflictos de saberes, los conflictos que giran en
condiciones particulares de una época. He aquí
torno a saberes, son conflictos políticos: quienes
una nueva característica de la noción de saber; los
poseen saberes dominantes tratan de imponer
saberes son producidos en un contexto histórico y
mientras que otros tratan de resistir. Los conflictos
social; hacen referencia a culturas, expresan,
de saberes y los conflictos que giran en torno a
muestran modos de socialización y de
saberes, o sea en torno a su producción y su
apropiación. Al denominar modos de acción en
adquisición, son conflictos sociales de saberes
una sociedad, contribuyen a sus contradicciones y
sociales.
sus conflictos.
Resulta así comprensible que la cuestión de los
Los saberes que designan conjuntos de
saberes esté unida a la de la legitimidad: si los
conocimientos en contextos sociales
saberes son rivales y si se relacionan con las
contradictorios sólo se organizan en función de
estructuras de dominación de una sociedad dada,
normas, de niveles, de lógicas técnicas e
algunos se revisten de legitimidad a expensas de
ideológicas. Así, cada cuerpo de saber comprende
los demás. La legitimidad, operación del poder
operaciones mentales, recuerdos, gestos y
dominante (tanto si la operación de legitimidad es
actitudes, visiones del mundo, modos de uso, y
confiada a instituciones como si se encuentra
cada cuerpo "admite" en su seno las mejores o las
difundida en el cuerpo social por una especie de
peores fracciones de saberes, de saber hacer.
consenso), discrimina los saberes. El "proyecto"
En una sociedad dada los saberes se presentan
de todo saber dominante es convertirse en el saber
como diversos y múltiples, pero sobre todo como
unificador de los demás.
rivales: no sólo como diferentes sino como
decididamente rivales. Se organizan en jerarquías
que son las jerarquías sociales de quienes los
poseen y los practican. Los saberes, al ser siempre

11
SABER y RELAOIÓN CON EL SABER [Ed, cast.:Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión,
Madrid Siglo XXI, 1996.] Cf. también "Le savoir et I'Etat.
Discours des sciences sociailes, Savoirs professionnels et
Si no hay igualdad entre los saberes, si se politiques publiques". Revue internationale des sciences
despliegan de acuerdo con una jerarquía, si sociales 122, Unesco, ERES, noviembre de 1989. Cf
algunos son más legítimos que otros, es porque a Trotignon, P.: Les chemins du philosophe', París, Fayard,
1990, 335 págs.
través de la legitimidad y, en resumidas cuentas,
de la sacralización compiten en el terreno de la
verdad. Al mismo tiempo, los saberes se juzgan y
son juzgados por su eficacia, ya que saber es
saber para actuar. Y la verdad puede ser
relacionada con una operación de eficacia.
Verdad y eficacia nos remiten una vez más a la
historicidad de los saberes.
Los saberes, por último, están vinculados a los
poderes, a causa, como dijimos, de su
constitución, ya que son lo que permite hacer;
pero esta acción posible tiene lugar en
organizaciones sociales de división y de conflicto
de poder social: acceder a saberes es acceder a
órdenes y grupos sociales; es hallar un lugar en la
sociedad. Por eso, si en las décadas precedentes
pudo decirse que los saberes dan acceso a los
poderes, en un sentido más amplio son las
organizaciones de poder las que hacen posibles
los saberes: como lo afirma Foucault, "no hay
relación de poder sin constitución relativa de un
campo de saber, ni saber que no presuponga y no
constituya al mismo tiempo relaciones de
poder".16

Los saberes constituidos por su socialización


y su legitimidad son denominados en primer
lugar por quienes los producen y los usan; se
habla así del saber de las élites y del de los
campesinos. Pero se han hecho grandes
esfuerzos, con mayor aporte de reflexión, para
calificarlos, a menudo oponiéndolos entre sí: de
este modo, los saberes empíricos se opondrían a
los científicos, los sagrados a los profanos, los
colectivos a los individuales, o también los
intuitivos a los explicativos, los implícitos a los
explícitos, los técnicos a los interpretativos.
Hasta tal punto parecen múltiples y
diversificados que muchos autores procuran
ordenarlos relacionándolos entre sí.. Nos
referiremos a tres autores que han intentado
hallar un hilo conductor entre todos los saberes.

16. Foucault, M,; Surveller et punir. Naissance de la


prison, París, Gallimard, 1975,, 328 págs., cita de pág. 32.

12
Los SABERES, sus CONCEPCIONES y SU existen realmente relaciones de aplicación. Los
NATURALEZA
saberes prácticos, por su parte, proceden
directamente de la acción: la práctica inteligente
J. Schlanger distingue siete saberes que, según
de las cosas, tan pronto como se sistematiza, se
él, juntos abarcan la totalidad del saber: el saber
medita, se organiza y se sitúa en un enfoque
perceptivo, el técnico, el ético-político, el estético,
teórico. Los saber hacer, finalmente, son actos
el ontológico, el histórico y el reflexivo.17 Esta
humanos, disponibles por haber sido aprendidos y
tipología se basa en la distancia creciente entre el
experimentados. Pero a esta distinción, el autor
individuo y el objeto de su saber, pero no da
superpone otras dos clasificaciones: los saberes
cuenta de la naturaleza de los saberes en su
científicos, los saberes racionales, los saberes
realidad social.
pragmáticos, los saberes mágicos. El saber
J. M. Van der Maren distingue los saberes relativo a un mismo objeto, a una misma
científicos, a los que siguen los de la ciencia situación, puede entonces presentarse de cuatro
aplicada (saber del ingeniero), los saberes maneras: el saber científico establece las leyes
estratégicos (es decir, los que se utilizan para universales y se basa en verificaciones
tomar decisiones y actuar), los saberes de la praxis experimentales. El saber racional se basa en la
(los que enuncian los procedimientos y las reglas lógica, en las operaciones formales del
de la práctica), y por último los saberes prácticos pensamiento. El saber pragmático se
propiamente dichos.18 La línea seguida aquí es la
de la lógica de la producción de los conocimientos 17. Schlanger, J.: Une Ihéorie du savoir, París, Vrin,
en relación con la transformación de lo real. 1978, 188 págs., cita de pág, 64.
En fecha reciente, G. Malglaive ha presentado 18, Van der Maren, J. M,: "Propositions pour une
un análisis semejante pero más complejo.19 El recherche au bénéfice de ]'éduca-tion", Réseaux 55, 56, 57,
autor propone una primera serie de distinciones: 1989, págs. 129-162.
19. Malglaive, G.: Enseinle r à des adulltes, París, PUF,
los, saberes teóricos se refieren a lo que es; los 1990,285 págs., cita de págs. 91 y sigs.
saberes procesales, que derivan en parte de los
anteriores, permiten crear procedimientos para ')()

hacer lo que se desea hacer. G. Malglaive hace


hincapié en el hecho de que, en su opinión, no

13
SABER y RELACIÓN CON EL SABER consecuencia es que para mejorar la productividad se necesita
un máximo de saber, pero no un exceso, ya que es preciso
mantener la alienación. O bien, puesto que el saber está
construye en la acción a los fines de su eficacia. El dividido en parce1as, es necesario saber el máximo para
saber mágico también se funda en la acción, pero tomar decisiones, aunque saberlo todo esté excluido.
su ineficacia no conduce a la rectificación, porque
propone causalidades externas al objeto. Por
último, el autor distingue diversas modalidades de
expresión de esos saberes: el modo conceptual, el
retórico, el figurativo (imágenes, dibujos, etcétera)
y el actuado (cuando los saberes se expresan
mediante la acción).
Las distinciones de G. Malglaive me parecen,
por ahora, las más completas. Agregaré solamente
que las fronteras entre esos saberes no son
herméticas, que cada orden contiene -o, más bien,
necesita- a los demás para producirse y utilizarse.
Orientados esencialmente a la comprensión del
acto y de la acción, los saberes, aunque se
distinguen por su grado de realización respecto de
lo real y de su transformación, siguen sjendo, al fin
y al cabo, saberes para hacer.20

Una última cuestión. Hemos hablado de saberes


múltiples y plurales que corresponden a las
diversidades que hemos mencionado. Pero, ¿a qué
nos estamos refiriendo cuando hablamos del saber
en singular? Se trata, por una parte, de la totalidad
de los conocimientos acumulados de la
humanidad, de la totalidad de los enunciados y las
capacidades de hacer cuando están identificados,
codificados, almacenados (la totalidad de los
saberes disponibles excluye los saberes olvidados
o los saberes perdidos). La Encyclopediía
Universalis utiliza el término en este sentido
cuando da el título de "el saber" a algunos de sus
volúmenes. Aunque en este caso el saber en
cuestión es esencialmente el saber filosófico y
científico, es decir un "cierto" saber. Por otra
parte, lo que la noción de saber intenta expresar es
algo más que la simple suma de los saberes: el
saber es también la reflexión sobre los saberes, el
discurso sobre esos discursos, que trata de unificar
en sí mismo todos los saberes. Ahora bien, el
saber, pensamiento sobre los saberes, representa la
búsqueda de la unidad de una época y una
sociedad ya que, como lo

20. Incluso en el ámbito de la economía. Los saberes


científicos y técnicos, en especial, son medios de producción,
y al mismo tiempo contribuyen a la alienación. La

14
SAI3ERES, SUS CONCEPCIONES Y SU
NATURALEZA
en la división entre las personas-sujetos y los
saberes exteriores; a éstos se los compara con
recuerda C. Castoriadis, el contenido y el método minas, con capitales, con inversiones, con bienes.
de producción del saber son tributarios de la Se trata de una concepción economista de los
relación singular que mantiene una sociedad con saberes, que se intercambian, se compran como un
su saber y sus saberes; por ejemplo, la concepción producto o una mercadería. Se los percibe pues
del saber no tiene en Occidente el mismo esencialmente como informaciones que
contenido ni la misma orientación que en otras “duermen" en los libros y parcialmente en las
sociedades.21 memorias. En definitiva, los saberes son
El Saber “singular" es una idea filosófica; es el asimilados al pasado de los saberes.
concepto dominante de una época: en otro tiempo, El segundo enfoque de la noción considera que
la teología; hoy, la ciencia o la ideología. El saber el saber es un proceso; se basa en las relaciones
singular se confunde con las grandes entre saber y psiquismo. La relación de los saberes
interpretaciones reveladas o laicas, a menos que se y el psiquismo se puede abordar de dos maneras
anuncie como esperanza de saber. principales, las cuales coinciden en destacar la
noción de proceso. En primer lugar, se trata de
comprender el aprendizaje de los saberes: ¿cómo
LAS CONCEPCIONES DEL SABER se los adquiere o se fracasa en adquirirlos? ¿Cómo
se facilita su apropiación mediante ciertas técnicas?
La primera concepción, la de la evidencia ¿Cómo surgen y se desarrollan las inhibiciones de
ordinaria, considera que los saberes son conjuntos saber y de aprender? Por último, ¿cómo actúan los
de conocimientos. Inventariados, clasificados, mecanismos cognitivos? Una gran parte de
acumulados, yacen en los libros o en las bases de
datos. Los verbos que se emplean para hablar de 21. Castoriadis, c.: "Technique", en Encyclopedia
los saberes son del orden del haber: se posee, se Uniiversalis, 15, pág. 807. 11
adquiere, se tiene tal o cual saber. El énfasis recae

15
SABER Y RELACIÓN CON EL SABER
diferencia entre hombres y mujeres. Se habla entonces de la
ideología como perversión del deseo de saber.
1a psicología cognitiva del siglo XX logró sacar a
luz las relaciones complejas que mantienen los
sujetos que aprenden con los saberes por adquirir;
se llegó entonces a concebir la idea de que los
aprendizajes de un saber representan la realidad
dinámica del saber: los saberes no son sino los
aprendizajes cuyo objeto es adquirirlos. Esta
concepción psicológica ha dado lugar a múltiples
ensayos e innovaciones pedagógicas que pusieron
énfasis en las situaciones que favorecen el acto de
aprender, lo que equivale a mostrar que aprender es
acto y no sólo impregnación pasiva.
En la primera mitad del siglo XX vieron la. luz
una reflexión y una práctica muy diferentes,
originadas en el pensamiento freudiano. Según
Freud, para el sujeto el saber se relaciona con la
fantasía y nace de un deseo de saber. El deseo de
saber, piedra angular del requerimiento de saber es
una pulsión que tiene como objeto primario el
nacimiento de bebés. Las respuestas que recibe el
niño son siempre mensajes traumáticos, porque él
no tiene el nivel de conocimientos necesario, o sea
que los elementos psíquicos y somáticos de que
dispone no son suficientes para dotar de sentido al
placer sexual. 22 Según el psicoanálisis, el saber
pasa a ser el objeto de una lucha, una apuesta, una
demanda que atrapa al sujeto: para el niñ0, las
preguntas que se hace no son intelectuales. El saber
buscado es el saber de la verdad sobre el deseo; de
este modo el deseo de saber, relacionado con el
secreto sobre el saber, reaparece como elemento
esencial de la cura y la transferencia. Según el
psicoanálisis, el deseo de saber se satisface en el
mito de la unidad reencontrada por medio del saber,
al mismo tiempo que anuncia la negativa a saber.
Gracias a la introducción de la relación entre
saber y psiquismo bajo el doble aspecto de los
fenómenos cognitivos de aprendizaje y

22. Laplanche, J.: "Le baquet. Trascendance du transfert",


Problématiques 5, París, PUF, 1987, 315 págs. Laplanche, J.:
“La sublirnation", Problématiques 3, París, PUF, 1980, 251
págs. Dorey, R.: Le désir de sauoir. Nature et destins de la
curiosité en sychanalyse, París, Denoë!, 1988, 219 págs. El
deseo de saber puede organizarse para un individuo o un grupo
como su defensa: una de las funciones de la ideología es
protegerse del deseo de saber algo rnás fundamental e
inconsciente que las apariencias y que, a menudo, es la
ocultación de las diferencias; por ejemplo, prescindir de la

16
Los SAI3ERES, sus CONCEPCIONES y SU respecto de los saberes, la actividad del sujeto para
NATURAl.EZA
actuar. Es la actividad lo que hace el saber, no su
del deseo de saber a la oposición a la rigidez de la almacenamiento; una actividad de segundo grado,
representación de saberes inmutables en reservas podría decirse. El saber no está constituido por la
masa de resultados (informaciones); el saber es
sociales, y, por ultimo, al rechazo de la dominación
saber de lo que él es, de la capacidad de un
de un saber trascendental, se ha llegado a
individuo de dar cuenta y razón de lo que sabe. Por
comprender que la realidad de los saberes es la de
eso aprender es aprender la libre disposición de
un proceso y no la de resultados y productos. En
espíritu que es el saber, una facultad de elegir entre
ese proceso, la dimensión de verdad de los saberes
todas las cosas y las opiniones, de acuerdo con la
es más condicional, menos evidente; deja su lugar a
razón.
una visión más localizada, más singular, en la que
el acento recae sobre las problematizaciones, las J. Schlanger, en Une théorie du savoir (ob.
apropiaciones, y a falta de saber la verdad, nos cit.), destaca que todo saber implica un sujeto que
volvemos sensibles al pasaje de una verdad a otra. conoce, que no existe un saber en sí, que todo saber
Descubrimos entonces que el individuo se produce, es acto y no esencia, y que por lo tanto el saber
produce lo existente, más que lo verdadero y lo consiste en una actividad cognitiva. No obstante,
falso. Sin duda esta perspectiva está en armonía con agrega, aunque el saber es una relación, es también
la época: la relatividad cultural, la valorización de un producto y un resultado. La representación del
la idea de individuo, el nuevo campo de las ciencias saber como reserva omite una parte de la realidad.
cognitivas, transforman también la visión de los Una comparación viene al caso: así como una mina
saberes. de oro no es nada sin el laboreo que produce la
El análisis de las representaciones de los saberes riqueza, un libro es un objeto muerto cuya única
como reservas sociales, la concepción del saber importancia reside en el potencial que representa
como proceso, que pone el acento en la apropiación, para el trabajo del lector; el saber no es el contenido
la construcción de los saberes por los sujetos a del libro sino la actividad mental. Se pone así en
partir de su deseo de saber convergen para tomar en primer plano la noción de
cuenta la actividad del sujeto y de los sujetos

17
SABER Y RELACIÖN CON EL SABER raison économique, París, Galilée, 1988, 302 págs.

trabajo. Trabajo psíquico, trabajo mental, trabajo


colectivo, es el trabajo, es decir la transformación, lo
que se convierte en el paradigma del saber. La
evolución de los saberes se capta mejor cuando se
comprende que, por formar parte de las realidades
sociales, son las crisis sociales y la evolución de las
funciones de las organizaciones y de los puestos de
trabajo lo que rige la evolución de los saberes. 23 Al
saber percibido como del haber y del decir se opone
el saber del pensar y del hacer, es decir, el actuar. El
saber se estaría haciendo y no sería el que es sabido.
Saber algo no es poseer algo: es poder hacer. El
saber como proceso de trabajo no puede ya
confundirse con el resultado momentáneo de ese
trabajo, porque el saber es una acción que
transforma al sujeto para que éste transforme el
mundo (lo que nos acerca a la idea de que el saber es
el de las preguntas y no el de las respuestas).

LA EXTRAÑA NATURALEZA DE ALGUNOS SABERES

Hemos visto que la reflexión sobre la naturaleza


de los saberes consiste en caracterizar cada gran
forma de saber y en comparar luego las formas entre
sí para descubrir "familias de formas" que admitan
un calificativo nominal. Desde hace un siglo los
debates son intensos y no se limitan a los círculos
muy especializados. La reflexión se ha visto
favorecida por el desarrollo del análisis lógico, el
incremento cuantitativo de los saberes y el
surgimiento de nuevos campos de exploración, pero
también por las conmociones económicas y sociales
que han afectado las ideologías de la certidumbre y
el progreso, así como la creencia en el valor
necesariamente liberador del saber. Esta reflexión
sobre la naturaleza de los saberes producidos tiene
un hilo conductor: el de la interrogación relativa a la
ciencia. Filósofos y científicos se esfuerzan en
comprender qué es la actividad científica, cuáles son
sus condiciones de producción y de pensamiento, la
naturaleza de sus proposiciones y de su
organización,

23. El trabajo vuelve a ser una noción sobre la que es esencial


teorizar, como lo prueban dos obras recientes: Schwartz, Y:
Expérience et connaissance du travail, París, Messidor / Éditions
Sociales (colección Terrains), 1988, 907 págs., y Gorz, A.:
Métamorphoses du travai/. Quête dusens. Critiquc de la

18
Los SABERES, SUS CONCEPCIONES y SU expresa: "Es científica una proposición
NATURALEZA
construida y expuesta de tal manera que
cualquier persona
su sistema de pruebas. Todos se dedican a
situar la ciencia en su surgimiento en
24. Cf. Granger, G. G..: Pou r la connaissance
Occidente contra el punto de vista filosófico
philosophique, París, Odile Jacob, 1988, 282 págs.
y teológico que predominaba anteriormente. 25, Thom, R.: "Lettre de René Thom à Paul
El término "científico" se aplica en Gcrmain", en J.. Hamburger (bajo la dirección de): La
philosophie des sciences d' aujourd’hui, París,
primer lugar al estudio de los hechos y los Gauthier-Vil1ars, 1986,187 págs.
fenómenos de la naturaleza, que a partir del 26, Favre, P.: Naissance de la science politique
en France, 1870-1914, París, Fayard (colección
siglo XVI da origen a las grandes ramas: L'espace du politique), 1989, 331 págs., cita de pág. 9.
mecánica, química, física, astronomía,
singular esta última en cuanto no puede
tocar los objetos que investiga. Toda la
actividad científica se desarrolla gracias a la
matematización de los fenómenos naturales;
esto es posible debido a la evolución y el SABER Y RELACIÓN CON EL SABER

considerable desarrollo experimentado por


los conocimientos matemáticos. En la de capacidad equivalente pueda, a los fines de su
segunda mitad del siglo XVIII aparecen verificación (o, más exactamente, de su eventual
nuevos saberes relativos a los hechos y los refutación), repetir su demostración y controlar su
fenómenos de las sociedades. A estos relación con las magnitudes observables". El énfasis
nuevos saberes, los pioneros los califican de se pone aquí en los criterios de lógica, los
"científicos" por su semejanza, cuando no procedimientos de razonamiento correctos y la
su igualdad, con los de sus colegas que confrontación con lo real a través de la medición; un
estudian la naturaleza. Desde hace más de último criterio es el de la repetición de 1a
un siglo, por lo tanto, la semejanza entre los demostración, que implica una comunidad de
dos grandes grupos de ciencias se plantea, capacidades idénticas. La definición estricta sólo
se escruta, se analiza, siempre con el reconoce la actividad de las ciencias físicas,
propósito de determinar qué es científico y haciendo de ellas el modelo absoluto; la definición
qué no lo es. La frontera puede trazarse amplia admite una cientificidad, pero
entre las ciencias de la naturaleza y las particularizada según los campos, siendo la
ciencias sociales o dentro de estas últimas. comunidad de cada campo la que la garantiza. Hay
Para llevar a cabo este ordenamiento todos un último punto de vista que amplía aún más la
los autores intentan caracterizar cada ciencia segunda perspectiva, ya que afirma que existen
en relación con las demás. En la actualidad, varias cientificidades. Para la perspectiva amplia
a propósito del carácter científico, se pueden habría una especie de metacientificidad con
señalar dos definiciones, una estricta y otra cientificidades específicas; para la posición que
más amplia. De acuerdo con el primer punto reconoce varias cientificidades no habría ya
de vista, las ciencias se proponen construir relaciones posibles entre ellas ni criterio alguno para
modelos abstractos de los fenómenos; 1o establecerlas.
logran aplicando el método hipotético- La segunda perspectiva no evita el escollo de una
deductivo; los cálculos y las pruebas esencia de la cientificidad e instala el juicio final en
permiten explicar los fenómenos estudiados el nivel de las comunidades. Se sale así del análisis
y, sobre todo, predecirlos.24 lógico, y la cientificidad se determina por la
El segundo punto de vista es sustentado autoproclamación de un grupo; dicho de otro modo,
por diversos autores. El matemático R. esta segunda perspectiva no puede impedir que un
Thom ha dado una versión25 retomada más grupo cualquiera designe su práctica como
tarde por el politólogo P. Favre,26 quien científica. Por eso, en suma, las comunidades de
especialistas no bastan por sí solas y resulta

19
necesario recurrir al juicio de todas las Los SABERES, SUS CONCEPCIONES Y SU
NATURALEZA
comunidades, del conjunto de 1a comunidad de los
"científicos", que, precisamente, no puede expedirse 1) hay una denominación de la disciplina que
por carecer de criterios comunes.27 es reivindicada por una comunidad científica y
que se emplea corrientemente;
Dejemos por un instante las ciencias para
2) existe un consenso relativo en cuanto a que
introducir otro término -el de "disciplina"- al que una serie de objetos de estudio incumben en
deberemos recurrir más adelante. P. Favre28 señala especial a esa disciplina;
que hay disciplina cuando se cumplen los criterios 3) hay instituciones de enseñanza y de
siguientes: investigación con probabilidades de perdurar
especialmente a través de un sistema de
27. Se puede consultar un punto de vista muy lúcido sobre reclutamiento, reconocidas como científicamente
1a producción de las ciencias sociales y humanas en Gardin, J. legítimas;
C. y otros: La logique du plausible. Essais d’épistémologie
pratique, París, Éd. Maison des Sciences de l’Homme, 1987, 4) hay medios propios de difusión y de
2a. ed., 298 págs. discusión de los resultados de la investigación
28. Favre, P.: ob. cit., pág. 13, Nota. Cf. Chervel, A.: (coloquios, revistas, libros).
"Histoire des disciplines scolaires: réflexions sur un domaine de
necherche", Histoire de /'édl/cation 38, marzol de 1988, págs. Este conjunto de criterios, aunque clásico, no
59-120. es limitativo. Así resulta posible hablar de
saberes organizados, instituidos, codificados,
enseñados, sin referirse a su naturaleza teórica.
Las prácticas sociales de gestión vienen
oportunamente en nuestro auxilio. El Consejo
Nacional de Universidades ha censado cerca de
cien disciplinas y subdisciplinas que van de la
física a la comunicación, de las matemáticas al
inglés o a la educación física y deportiva. En lo
sucesivo llamaremos disciplinas a los saberes
producidos sobre los hechos sociales y humanos.
Los debates sobre la naturaleza de las
disciplinas sociales y humanas se circunscriben
en gran parte a tres términos, aunque uno de ellos
esté más olvidado en la actualidad que hace
veinte años: ¿cuál es la situación de esas
disciplinas en relación con la ciencia, la filosofía,
la ideología? A pesar de algunas opiniones en
contrario, el hecho de que la filosofía no es una
ciencia se reconoce en forma casi unánime; la
filosofía se sitúa paralelamente a la actividad
científica en la producción de ideas. En cuanto a
la ideología, que no es ni ciencia ni filosofía,
constituye un sistema de representaciones
mentales y de afectos en el que es necesario
distinguir las ideologías espontáneas de las más
complejas, surgidas de oficinas especializadas.
Aunque se ha demostrado29 que incluso en las
ciencias de la naturaleza pueden encontrarse
fragmentos de ideología y elementos de filosofía,
ello no ha llevado a poner en tela de juicio su
realidad de ciencias, salvo en el disparatado

20
episodio de Lyssenko. De igual se dice de él: si el proceso de conocimiento es
modificado por el objeto que estudia, el dominio en
el que nos situamos no tiene la estabilidad mínima
requerida por un proceso estrictamente científico.30
30. Es el mismo modo de pensar que hizo decir a Tocqueville
29. Levy-Leblond, J. M. Y Jaubert, A.: (Auto)critiquee (en L’Ancien régime et la Révolution, cap. 1): "Las grandes
revoluciones que triunfan haciendo desaparecer las causas que las
de la science, París, Seuil (col. Points-Sciences), 1975, 310
produjeron se vuelven incomprensibles debido precisamente a su
págs. Rose, H. y otros: L'idéologie de/dans la science, éxito" (citado por P. Favre, ob, cit., pág, 10).
París, Seuil (col. Points-Sciences), 1977, 257 págs.

modo, aunque la
filosofía se nutre de ciencia y no es inmune a las
ideologías, es indiscutible que existen reglas de una
actividad filosófica propia, En cuanto a las disciplinas
sociales y humanas, la intrincación de lo filosófico, lo
científico y lo ideológico es más estrecha, más
compleja. Esa intrincación es la causa de su extraña
naturaleza.

Uno de los síntomas de esa naturaleza es la tarea


constantemente reanudada del comentario, de la
glosa de los fundadores; esa relectura permanente y
obligada, semejante a la que se practica en la
filosofía, traza una especie de frontera entre las
disciplinas. Muchas disciplinas sociales y humanas
muestran que B no supera a A, porque B integra a A
y propone un conocimiento suplementario, adicional.
Como en la filosofía o en el arte, B se encuentra en
el mismo plano que A. No se puede decir que los
cuadros de Picasso agregan algo a los de Rembrandt,
como tampoco que Nietzsche agrega algo a Kant,
mientras que, por el contrario, se sabe cuál es la real
diferencia entre Newton y Einstein.

La intrincación más intensa de la ciencia, la filosofía


y la ideología se manifiesta de varias maneras. Por
un lado, las teorías son demasiado "vastas" e
introducen, dimensiones imaginarias aunque
pretendan ser abstractas y formales. Por el otro, esas
teorizaciones, simbolizaciones de lo real se expresan
necesariamente en un lenguaje humano ordinario,
con todo lo que esto implica de peso afectivo y social
de las palabras. En tercer lugar, la selección de los
objetos de estudio no es nunca totalmente clara, o sea
que el objeto, los hechos y los contextos no pueden
ser cabalmente separados; y cuanto más los objetos
reales se construyen como objetos de estudio, más
aumenta el riesgo de "artificialidad". En fin, lo que
es esencial, los discursos que se producen sobre el
objeto estudiado forman parte de éste; no son
externos a él; pertenecen a la representación de ese
objeto, de tal modo que éste es modificado por lo que

21
Los SABERES, SUS CONCEPCIONES Y SU diferente, dando lugar al pluralismo de
NATURALEZA
la realidad científica al que nos
referimos antes? Pero tropezamos con la
¿Cómo comprender la intrincación
cuestión siguiente: ¿por qué utilizar en
más densa de los tres temas
todos los casos el término cientificidad
mencionados? ¿Dónde se sitúa esa
si se trata de fenómenos diferentes? La
intrincación? Una de las explicaciones
introducción de la hermenéutica como
más comunes que suelen darse del
modo de conocimiento, en especial,
hecho de que las disciplinas sociales y
reactiva el debate: habría una
humanas sean una mezcla de esos tres
cientificidad específica, original, de
ingredientes (ciencia, filosofía,
interpretación de los hechos sociales y
ideología) invoca la especificidad y la humanos que nos introduciría en una
complejidad de lo humano. Sin duda especie de saber "clínico".
cabe reconocer que es más difícil De la cientificidad que se reconoce
mantener una posición objetiva cuando sólo a la física o a la química se puede
se intenta estudiar racionalmente lo pasar a una cientificidad ampliada,
humano que cuando se estudian las como se ha mencionado en las
estrellas; pero a medida que se definiciones precedentes; en efecto, si la
desarrolla el pensamiento, también la definición es demasiado estricta, es
capacidad de tomar distancia, e incluso
decir, si la ciencia es sólo explicativa y
el análisis de la distancia, se desarrolla y predictiva, muchas disciplinas no
acrecienta. pueden pretender ser científicas, sobre
Frente a todas estas cuestiones, todo las disciplinas sociales y humanas.
muchos historiadores y filósofos dudan Vemos así que la realidad
de la cientificidad de cualquier epistemológica se convierte en una
disciplina que no sea la física o la realidad social, como lo demuestran los
química, si se admite que la cientificidad conflictos, a menudo violentos, que las
sólo se puede definir según el modo de disciplinas libran entre sí para
estas disciplinas. Esta duda da origen a conquistar el calificativo de científicas.
dos series de preguntas. La primera serie La segunda serie de preguntas surge
se refiere a la cientificidad misma: si cuando adherimos a la concepción
ésta es definida por dos o tres estrecha de cientificidad que, como
disciplinas, ¿es pertinente querer sabemos, remite a
aplicarla a las demás? ¿O es necesario
buscar, para cada disciplina o grupo de
disciplinas, una naturaleza científica

22
SABER y RELACiÓN CON EL SAlBER

las ciencias de la naturaleza. ¿Qué hay de realmente científico, en especial según el criterio de predictividad, en cada
campo de conocimientos o en cada disciplina? Aquí las respuestas son de dos clases. Una posibilidad es ordenar las
disciplinas en una jerarquía que abarque desde lo más científico hasta lo menos científico, desde lo verdaderamente
científico hasta lo casi científico: así, la biología sería más científica que la historia, y la demografía, más que la
sociología. O bien se pueden buscar en cada caso las partes científicas en un conjunto que no lo es: en un conjunto
disciplinario habría lo científico en sentido estricto, lo científico en sentido amplio y lo no científico. Daremos tres
ejemplos: en lingüística, la fonología sería casi científica, pero no el análisis del origen de las lenguas; en historia, la
epigrafía y las dataciones arqueológicas serían científicas, pero no el estudio de las mentalidades; en geografía, la
geología se opondría a la geografía humana… En cuanto a las grandes interpretaciones, como el marxismo, sólo
serían no científicas, contrariamente a la condición que reivindican para sí mismas.
Por lo tanto, habría que estudiar los subconjuntos en cada disciplina, requerir la opinión de los especialistas pero
también de personas ajenas a esos círculos.31 Una disciplina, constituida como tal por razones históricas, sociales e
institucionales, sería entonces un conjunto de saberes de variada naturaleza, en el que las dos cientificidades
mencionadas se mezclarían con el saber de sentido común, el filosófico y el ideológico).
Esta comprensión de la naturaleza de las disciplinas permite imaginar que en su evolución incrementarán la
cientificidad de sus subconjuntos coherentes, pero no permite prever que puedan pasar en su totalidad de lo poco
científico a lo científico.

Las disciplinas sociales y humanas, en especial, contienen, como ya dijimos, una gran parte de filosofía y de
ideología, muy necesarias puesto que pueden servir para imaginar protocolos, planes de estudio y de análisis: la
importancia de la teoría es tal vez mayor para las disciplinas sociales y humanas que para las demás, dado que infiltra
la construcción de todos los objetos.
¿Tienen algunos saberes una extraña naturaleza, corno habíamos dicho? Sin duda, ya que los saberes de las
disciplinas sociales y humanas incluyen partes relativamente científicas y otras que casi no lo son, están impregnados
de ideología y filosofía, se integran en unidades cuyos objetos y métodos son imprecisos y variables. A esos saberes
podríamos haberlos llamado saberes "X" para no especificarlos mediante algún término, puesto que, justamente, son
múltiples; sin embargo, el hábito de poner nombres y la necesidad de identificar están tan arraigados, que nos
arriesgaremos a llamarlos, siguiendo a Foucault (que no les dio nombre pero los caracterizó de ese modo), saberes
intermedios o, más bonitamente, "configuración de un saber positivo"32 saberes eminentemente críticos cuyo valor
heurístico puede compensar su debilidad predictiva.33
La función crítica que asegura las disciplinas sociales y humanas, algunas más que otras, función que el deseo de
ser científico marca a veces mostrando la tensión a producir saberes cada vez más rigurosos, sigue siendo esencial
desde que se trata de hacer hablar, a través de la conciencia, el discurso del inconsciente, no para reducirlo ni para
revelarlo, sino para señalar lo irreductible de su existencia. 34

31. La índole de este trabajo no me permite hacer un balance. El lector puede consultar dos obras recientes: Godelier, M.: Les sciences del’homme et
de la societé en France. Analyse et propositions pour une politique nouvelle. Informe presentado al ministro de Investigación e Industria, Paris, La
documentation Française, 1982, 559 págs. Guillaume, M. (bajo la dirección de): L`état des sciences sociales en Franec, Paris, Éd. La Découverte, 1986,
587 págs.
32. Foucault, M.: Les mots el les choses. Une archéologie des sciences humaines, París, Gallimard, 1966, 400 págs. El autor señala el problema que
plantean las ciencias humanas, de las que afirma que "no son ciencias en absoluto" (pág: 378). [Ed. cast.: Las palabras y las cosas: una arqueología de las
cienciashumanas, Madrid, Siglo XXI, 1997.]
33. Compárese con el texto siguiente: "La paradoja es que la ciencia política, o más exactamente las 'ciencias políticas', han aumentado
incuestionablemente -al igual que las demás ciencias sociales- nuestros conocimientos; y que, al mismo tiempo, este incremento se ha revelado en gran
medida improductivo, e incluso, en cierto modo, contraproductivo. Dicho de otro modo, las ciencias políticas han multiplicado nuestros conocimientos
sobre y en la política, incluso reduciéndola en relación con lo que era en la época de la filosofía política, que esas ciencias han pretendido reemplazar.
Después de casi dos siglos de 'ciencias sociales' no sabemos o ya no sabemos qué es la política; hasta el punto de que algunos consideran un error
epistemológico la voluntad de determinar el objeto de la 'ciencia política'; sólo las ciencias balbuceantes aún contaminadas por la filosofía se
preocuparían por definir su dominio antes de adquirir sobre él conocimientos positivos. En lugar de conservar el recuerdo de sus orígenes, la 'comunidad
de investigación de la ciencia política' cree constituir 'la más joven de las grandes ciencias sociales". (…)
"Ante la proliferación anárquica de los conocimientos políticos, necesitamos un método que restituya. al dominio su unidad teórica. Un método que
no consista en decir lo que la política debería hacer en cualquier circunstancia, sino en describir el modo en que las unidades políticas y los individuos
autoorganizan recíprocamente y reorganizan perpetuamente sus interacciones en y a través del medio que es propio de unas y otros (medio económico,

23
cultural, estratégico, etc.). Sólo si se cumple esta condición la ciencia política, siendo en sí misma una actividad de conocimiento propiamente dicha y un
medio de redescubrir los posibles más allá de lo que es o ha sido, podrá contribuir a 1a plenitud del Hombre". VulIierme, J. L.: “Politique de la science”,
en Arguments pour une méthode (autour d' Edgar Morin), Coloquio de Cerisy. París, Le Seuil, 1990, págs. 128-129 y 133.
34. Berthelot, J. M., en L’intelligence du social, París, PUF, 1990, 249 págs., desarrolla un marco teórico muy importante para delimitar la comprensión
de los objetos de estudios y los esquemas de inteligibilidad.

24