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Los nuevos espacios ganadores y emergentes

Inmaculada Caravaca Barroso

 
Los nuevos espacios
ganadores y emergentes
Inmaculada Caravaca Barroso*

Abstract

Towards the end of the second millenium, it has come an unvoidable reference, in some researches made from different
sciences and points of view, to talk about the deep transformations that have taken place in the economic, socio-labour,
institutional and territorial structures of a several number of countries.

In this context, the aim of this paper is to analyse the changes that are defining new organizational forms of the territory
and the emergence of certain new spaces. This process will be examined taking into account the main contributions made
up till now about the new territorial logic that is emerging at the present.

Resumen

Hacia fines del segundo milenio, las profundas transformaciones experimentadas por las estructuras económicas,
sociolaborales, institucionales y territoriales de un buen número de países se han convertido en referente obligado en
investigaciones realizadas por disciplinas y ópticas diversas.

Ante este contexto, el objetivo de este artículo es analizar los cambios que definen nuevas formas de organización del
territorio y la emergencia de determinados espacios, teniendo en cuenta las principales aportaciones que se han hecho
hasta ahora sobre la nueva lógica territorial que ahora está surgiendo.

* Profesora Titular de Geografía Humana, Universidad de Sevilla.


Ponencia presentada al XV Congreso de Geógrafos Españoles. Santiago de Compostela. 1997.

Revista eure (Vol. XXIV, Nº 73), pp. 5-30, Santiago de Chile, diciembre 1998

 
Los nuevos espacios ganadores y emergentes
Inmaculada Caravaca Barroso

I. Cambios socioeconómicos Tal proceso desregulatorio afecta también al com-


portamiento de un mercado laboral muy alterado,
y sus efectos en la
cuantitativamente y cualitativamente, y cada vez
organización del espacio más fragmentado, pues, junto a la reducción de
un número significativo de empleos y el consi-
Hacia fines del segundo milenio, las profundas guiente crecimiento del paro, aumenta, a su vez,
transformaciones experimentadas por las estruc- tanto el nivel de cualificación requerido como el
turas económicas, socio-laborales, institucionales trabajo precario y la llamada economía informal,
y territoriales de un buen número de países se oculta o sumergida (Lipietz, A.; Leborgne, D.,
han convertido en referente obligado en investi- 1988; Boyer, R., 1992; Gorz, A., 1995...).
gaciones realizadas por disciplinas y ópticas di-
versas. Como señala Dollfus, "los dos últimos En estrecha asociación con estas nuevas formas
decenios del s. XX han sido ricos en concentra- de acumulación y el desarrollo de los transportes
ciones, crecimientos, trastornos, cambios, modi- y las comunicaciones, que permiten alterar
ficaciones de los valores que acrecientan las significativamente la relación espacio/tiempo, se
heterogeneidades y las diferencias" (Dollfus, O., densifican los flujos de productos, personas, ca-
1997,157). No se trata, pues, de transformacio- pital, tecnologías e información entre estableci-
nes coyunturales sino de una verdadera muta- mientos de una misma firma, empresas, sectores
ción de la realidad hasta ahora dominante, que y espacios, dando origen a la formación de redes
está asociada a la transición desde el régimen crecientemente complejas en el contexto de una
de acumulación fordista hacia una nueva fase del economía cada vez más mundializada (Levitt, T.,
capitalismo que indistintamente es calificada como 1983; Ohmae, K., 1985; Michalet, C.A., 1985...).
postfordista, neofordista, tercera revolución indus-
trial, sociedad informacional, etc.
Los impactos territoriales derivados de todos es-
tos procesos son de muy distinto signo, aunque
La masiva incorporación de innovaciones –que todos ellos responden a las diversas formas de
afectan no sólo a los productos sino a los proce- articulación de las sociedades en un sistema glo-
sos de fabricación, las formas de organización de bal. En este sentido, la creciente importancia que
las empresas, las relaciones de producción y los alcanza la incorporación a ese espacio de flujos
factores de localización de las distintas activida- hace necesario, no ya sólo a las empresas sino
des– está provocando una ruptura con el anterior también a los distintos ámbitos territoriales, apro-
modelo tecnológico. Las nuevas tecnologías de vechar sus propias ventajas para conseguir inte-
la información se convierten en núcleos centra- grarse con una buena posición en dicho espacio
les del ciclo de acumulación que ahora surge, (Porter, M.E., 1991). En relación con lo anterior,
creciendo el peso del capital intangible respecto empiezan a revalorizarse y a identificares recur-
al del capital fijo antes dominante, lo que contri- sos alternativos, generalizándose cada vez más
buye a una progresiva terciarización del sistema la tesis de que todo proceso de desarrollo requiere
productivo que evoluciona hacia una economía la utilización imaginativa, racional, equilibrada y
de servicios. Además, estas nuevas tecnologías dinámica de todos los bienes patrimoniales, ya
permiten la automatización flexible, la segmenta- sean estos monetarios, humanos, físico-ambien-
ción en fases de procesos de fabricación antes tales, culturales o territoriales (CEPAL, 1991 y
integrados y la descentralización productiva, es- 1992; Allende, J. 1995; Caravaca, I.; Colorado,
trategias que ayudan a reducir el tamaño medio D.; Fernández Salinas, V.; Paneque, P.; Puente,
de los establecimientos fabriles y lograr con ello R.,1997...).
una más rápida adaptación a los incesantes cam-
bios de la demanda (Castells, M., 1985, 1988,
1995 y 1996; Pérez, C., 1986; Gatto, F., 1990; Es importante, además, tener en cuenta que la
Piore, M.J.; Sabel, C.F., 1990...). Pero esta tenden- competitividad de esta nueva economíaglobal se
cia es contrapuesta a la progresiva concentración ve crecientemente determinada por la capacidad
y centralización de un capital cada vez menos para desarrollar innovaciones (Aydalot, 1986;
sometido a formas de regulación que frenen su Camagni, R. 1991; Castells, M., 1995 y 1996; Mén-
libre circulación. dez, R., 1993, 1997) y es precisamente esta ca-
pacidad innovadora, que permite utilizar mejor los
propios recursos, la que condiciona la forma de

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articulación de los distintos ámbitos territoriales turación productiva y globalización económica, en
en un espacio mundial desequilibrado y muy cam- curso hace ya más de dos décadas, están aso-
biante, en el que se contraponen áreas innova- ciados a importantes cambios espaciales que
doras y bien conectadas en las principales re- definen nuevas formas de organización del terri-
des, a aquellas otras marginales o incluso excluí- torio. Dicha organización está en buena medida
das, por su falta de espíritu innovador y su defi- determinada por la formación de un espacio de
ciente acceso a dichas redes (Guillespie, A., 1993; flujos en constante evolución que, pese a ser in-
Veltz, P., 1996). tangible, afecta, de forma muy concreta y a muy
distintas escalas, al dinamismo o declive de los
diversos ámbitos territoriales. Pero, a su vez, y
En definitiva, como pretende sintetizar la figura 1,
"aunque no de forma hegemónica y mucho me-
los procesos de innovación tecnológica, reestruc-

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nos exclusiva, la dimensión territorial permanece Con estos planteamientos de partida se están
como componente sustantivo de muchos de los realizando análisis, desarrollando tesis e incorpo-
procesos que moldean las sociedades contem- rando categorías conceptuales a las nuevas lógi-
poráneas" (Ferrâo, J., 1996, 3), puesto que el es- cas de articulación territorial asociadas a las trans-
pacio no debe considerauSe únicamente como un formaciones socioeconómicas. Como señala
objeto pasivo o simple soporte físico, sino como Boisier, "nada ni nadie parece escapar a la má-
un agente activo y dinámico con influencia en las quina de los cambios..., ¿por qué no habrían de
relaciones socioeconómicas. cambiar los conceptos y el modo mismo de ge-
neración y funcionamiento de los territorios
organizados?" (Boisier, S., 1995, 5).
Ante este contexto, el objetivo principal de este
trabajo es analizar los nuevos espacios ganado-
res y emergentes. Para ello resulta necesario La mayor parte de los análisis se centran básica-
recoger, al menos en parte y sin pretensión de mente en la relación innovación/globalización/te-
exhaustividad, algunas de las principales interpre- rritorio, considerando que en tales procesos se
taciones y aportaciones que se han hecho hasta encuentra la clave de los cambios en las formas
ahora sobre los cambios en las lógicas territoria- de acumulación, de la actual organización de las
les y, más concretamente, sobre aquellos espa- sociedades y de "la emergencia de una nueva
cios que de un modo u otro parecen estar ga- Geografía del desarrollo capitalista" (Harvey, D.,
nando, centrando la atención en las importantes 1996, 245).
diferencias y contradicciones internas que presen-
tan, que son difíciles de apreciar dada la diversi- Como ya se ha señalado, la progresiva apertura
dad y complejidad de los procesos en curso. de los mercados y las nuevas tecnologías de la
información han propiciado un aumento sin pre-
Se trata, pues, de realizar un análisis del estado cedente de flujos materiales e inmateriales y una
de la cuestión, y aunque las panorámicas de creciente interdependencia entre territorios a es-
conjunto llevan siempre a la simplificación de los cala mundial que desbordan las fronteras de las
hechos, resultan, sin duda, necesarias y útiles propias naciones, con la consiguiente pérdida del
para sistematizar la información y facilitar la par- rol de los Estados; es lo que Badie (1995) llama,
ticipación en un debate, que está interesando a no muy adecuadamente, el fin de los territorios.
investigadores de muy diversos campos. Conceptos como globalización (Levitt, T., 1983;
Ohmae, K.. 1985; Porter, M. E., 1986), mundiali-
zación(Michalet, C.A., 1985; Amin, S., 1990;
II. Hacia una nueva lógica de Chesnais, F., 1995), o el menos generalizado de
articulación territorial. tecnoglobalismo (Boyer, R. ,1997), son incorpo-
Algunas propuestas rados al discurso habitual para hacer referencia
a la convergencia mundial de los mercados y a
interpretativas los procesos en los que el sistema económico
está inmerso y "cuyas connotaciones e interre-
Resulta de especial interés la revalorización ex- laciones con otros ámbitos –lo social, lo político,
perimentada durante los últimos años por el pa- lo cultural– generan una dinámica desde la que
pel que ejerce el espacio en el análisis socio- se condiciona y se modula, cada vez en mayor
económico. Se superan así visiones tradicionales medida, la vida de los pueblos" (Delgado, M.,
y simplistas en las que éste era entendido sólo 1997, 1).
como mero escenario que actuaba de soporte
para el desarrollo de los procesos sociales y eco- Pero, sin duda, la principal característica que sin-
nómicos y, cada vez más generalizadamente, los gulariza a esta forma de funcionamiento socio-
científicos sociales, desde diversas interpretacio- económico es que cuenta con la capacidad para
nes y disciplinas, consideran al espacio como un actuar como una unidad a escala mundial en tiem-
elemento activo que constituye una parte impor- po real, es decir, que el tiempo se hace instantá-
tante de tales procesos y que contribuye, ade- neo a escala planetaria, lo que altera signifi-
más, a la generación de ventajas competitivas cativamente la relación espacio/tiempo.
(Aydalot, P., 1986; Sánchez, J.E., 1988; Camagni,
R., 1991; Maillat, D.; Quevit, M.; Senn, L. editores
1995; Santos, M., 1996; Veltz, P., 1996...). Muchos son los autores que llaman la atención
en este sentido basando en ello sus tesis e inter-

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pretaciones. Así, por ejemplo, Dollfus (1997) con- Dado que la intensidad y frecuencia de interacción
sidera que la reducción de la rugosidad y de las entre dos puntos o nodos de una red es más
distancias constituye el principal factor que per- corta, frecuente o intensa si ambos pertenecen a
mite la mundialización. Para Veltz (1996) la cues- la misma, resulta fundamental la forma en que
tión es cómo entender el espacio cuando sus cada ámbito se incluye o excluye en el espacio
principales propiedades –resistencia física a los de las redes. Esto se traduce en un cambio im-
cambios y ordenación según la distancia– se ven portante en la lógica de articulación territorial:
eclipsadas, cuando tiempo y espacio son a la vez las relaciones de polo a polo, las relaciones ho-
más sincrónicos y menos jerarquizados. Por su rizontales, describen mejor la realidad actual que
parte, Harvey (1996) señala que el trastorno ac- las relaciones verticales, jerárquicas entre el polo
tual de la concepción espacio/tiempo es debido y su hinterland. El espacio organizado según la
al proceso de innovación que provoca la acelera- distancia es continuo y jerarquizado. El espacio
ción de cambios, no sólo de productos, proce- organizado en redes es discontinuo y fragmenta-
sos, modos de trabajo y estilos de vida, sino tam- do. En este último sentido, Pradilla (1997) llama
bién espaciales; una "destrucción creadora" la atención sobre el hecho de que la totalización
desintegra formas territoriales para crear otras y la fragmentación constituyen dos característi-
nuevas, provocando una radical reorganización del cas contrapuestas y simultáneas del nuevo mo-
espacio de relación que lleva asociado un incre- delo. Martner (1995) también insiste en ello.
mento de la fragmentación y de lo efímero. Más
allá llega Castells , pues, partiendo de la base de
Al llegar a este punto, resulta imprescindible plan-
que " una revolución tecnológica de proporciones
tear la relación que se establece entre el espacio
históricas está transformando las dimensiones
de los flujos y el espacio de los lugares, entre el
fundamentales de la vida: el tiempo y la distan-
territorio-red y el territorio-superficie, puesto que
cia", saca la conclusión de que el espacio de flu-
dichas relaciones preocupan muy especialmente
jos disuelve el tiempo, desordenando la secuen-
a los investigadores, al considerarlas clave para
cia de los hechos y haciéndolos simultáneos y
la interpretación de las estructuras territoriales.
propone la hipótesis de que "es el espacio el que
organiza el tiempo en la sociedad informacional"
(Castells, M., 1995, 2 y 1996, 376). El espacio de redes está basado en la multiplica-
ción de flujos entre nodos, en los que se ejercen
las principales funciones que rigen los comporta-
El espacio de flujos se convierte, pues, en refe-
mientos de la economía y la sociedad a escala
rente central de las lecturas e interpretaciones
mundial, convirtiéndose, por tanto, en la forma
sobre la emergencia y consolidación de nuevas
espacial dominante de articulación del poder; pero
formas y dinámicas territoriales basadas en la
no puede olvidarse que junto a dichoespacio de
existencia de redes. Dichas redes, controladas por
flujos sigue presente el espacio de lugares, aquel
los grupos que detentan el poder y ejercen las
en el que se desarrolla la vida cotidiana de la
funciones de dirección, cambian de manera cons-
gente y en el que se establecen, por tanto, las
tante, organizando el espacio en función de la
principales relaciones entre las personas. El pri-
posición que ocupan en ellas los distintos luga-
mero, pese a su indudable potencia, es un espa-
res. Así, "cada lugar está definido por las redes
cio abstracto, el segundo es un espacio concreto
que le sirven y organizan" (Dollfus, O., 1997, 66).
y, por eso, mucho mejor percibido. Castells resu-
me todo esto de la siguiente manera: "El espacio
De este modo, al espacio de flujos, de redes no del poder y la riqueza es proyectado a través del
hay que verlo únicamente como la nueva morfo- mundo, mientras la vida de la gente está arraiga-
logía socioterritorial de nuestras sociedades, sino da en lugares, en su cultura, en su historia"
también como la lógica dominante. En definitiva, (Castells, M., 1996, 415).
una nueva lógica espacial está surgiendo, puesto
que los flujos se entremezclan en una complica-
En la misma línea señala Dollfus que el tiempo y
da malla de redes que resulta muy distinta a los
la distancia local no significan lo mismo ni tienen
hexágonos regulares de Christaller (Veltz, 1996).
igual naturaleza que el tiempo y la distancia
"La arquitectura de relaciones entre redes, decre-
mundial. El mismo autor considera absolutamen-
tada por la velocidad de la luz operando en las
te necesario contemplar estas dos lógicas para
tecnologías de la información configura procesos
poder comprender la realidad a distintas escalas
y funciones dominantes en nuestras sociedades"
espaciales, pues "el conocimiento de las situa-
(Castells, M., 1996, 470).

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ciones locales exige descubrir y analizar la forma En relación con lo anterior, Veltz (1996) se cues-
en que los procesos de mundialización se inter- tiona la pérdida de pertinencia del modelo cen-
nalizan en los lugares" (Dollfus, O., 1997, 113). tro-periferia. Argumenta que dicho modelo está
basado en la existencia de fuertes relaciones entre
espacios, aunque éstas sean desiguales, mien-
Con sentido más crítico Milton Santos centra la
tras que el nuevo modelo provoca la división y la
atención en la tensión creciente que se establece
exclusión de determinados ámbitos a los que deja
entre lo global y lo local, al imponerse la lógica
completamente al margen. "La segregación diso-
dominante. "Existe un conflicto, que se agrava,
ciada reemplaza cada vez más a la segregación
entre un espacio local vivido por todos los veci-
asociada... existiendo una diferencia radical entre
nos y un espacio global regido por un proceso
un espacio dominado/dependiente y un espacio
racionalizador y un contenido ideológico de ori-
excluido"(Veltz, P., 1996, 57 y Damette, F., 1995,
gen distante, que llega a cada lugar con los ob-
citado por Veltz, 1996).
jetos y las normas establecidos para servirlos. De
ahí el interés de recuperar la noción de espacio
banal, es decir, el territorio de todos..., y de con- Así mismo, pierde también sentido la tradicional
traponer esa noción a la noción de redes, o sea, contraposición entre áreas rurales, consideradas
el territorio de aquellas formas y normas al servi- como espacios dominados, y áreas urbanas, te-
cio de algunos" (Santos, M., 1996, 128). nidas como espacios dominantes, pues tanto en
uno como en otro tipo de áreas pueden distin-
guirse ámbitos integrados en la sociedad global
En el intento de buscar un concepto que recoja y
de otros que quedan excluidos.
refleje esta doble lógica territorial, A. Morita, di-
rectivo de la empresa japonesa SONY, empezó a
utilizar el término glocalización. Aunque criticado Ante este orden de cosas, ciertos autores no se
por algunos, sobre todo por la fonética de la pa- han limitado a analizar las distintas característi-
labra (Veltz, P., 1996; Boyer, R., 1997; Dollfus, O., cas que presenta la lógica socioeconómica y te-
1997), su uso se está generalizando, tanto por rritorial dominante, sino que proponen interpreta-
parte de los estudiosos (Swyngedouw, E., 1997) ciones de carácter más genérico de las que se
como de los políticos y las instituciones. han recogido aquí algunas muestras.

Un último rasgo de la lógica espacial emergente M. Castells (1988,1995 y 1996) es uno de los
requiere, sin duda, especial atención: el refor- que se han convertido en referente obligado en
zamiento de las desigualdades territoriales, aun- este tipo de investigaciones. Partiendo de la base
que éstas se manifiesten con formas nuevas. En de que asistimos a un proceso de transformación
efecto, los nodos que conectan las redes, entre profunda de la economía, la sociedad y el territo-
los que discurren los principales flujos, son los rio, asociado a las nuevas tecnologías de la infor-
que concentran una parte cada vez más impor- mación –a las que considera básicamente respon-
tante de la riqueza y del poder. En ellos se locali- sables de las formas de acumulación en esta nue-
zan las funciones de dirección, gestión, control, va fase del capitalismo–, utiliza una nueva catego-
producción de conocimientos e innovación –lla- ría conceptual: sociedad informacional, para ha-
madas por algunos funciones comando cer referencia al modelo socioespacial que ahora
(Magnaghi, 1981)–, que son las más necesitadas surge. Según Castells, la progresiva dominación
de centralidad y las que rigen el funcionamiento del espacio de flujos sobre el de los lugares "es
socioeconómico. Estos nodos ociudades globales una forma de soslayar los mecanismos his-
(Sassen, S., 1991) en un reducido número (Nue- tóricamente establecidos de control social, eco-
va York, Londres y Tokio, según Sassen) juegan nómico y político por parte de las organizaciones
el papel de centros rectores del nuevo modelo detentadoras del poder. Como la mayor parte de
espacial. Como contrapunto, aquellos ámbitos que esos mecanismos de control dependen de insti-
se encuentran desconectados de las redes, no tuciones sociales de base territorial, escapar a la
es que actúen como subordinados, es que se lógica social inherente a cualquier lugar particular
quedan al margen y son excluidos del nuevo sis- se convierte en el medio de conseguir la libertad
tema-mundo. Las desigualdades se manifiestan, en un espacio de flujos conectado tan sólo a otros
por consiguiente, por el grado de integración o detentadores del poder que comparten la lógica
exclusión de los distintos ámbitos al sistema social, los valores y los criterios operativos
socioterritorial dominante. institucionalizados (Castells, M., 1995, 484).

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De acuerdo con la práctica totalidad de los ana- rritorio mucho más dinámicas y actualizadas
listas interesados en estos temas, piensa Castells (Geoideia, 1994).
que aunque los efectos de este modelo alcanzan
a todo el planeta, su funcionamiento sólo con-
Lacour (1996) se sirve así mismo de una metáfo-
cierne a aquellos ámbitos integrados en las re-
ra para interpretar los fenómenos ocultos o laten-
des; pero dado que la posición de éstos respecto
tes de las dinámicas productivas y territoriales.
a dichas redes es estructuralmente inestable, se
Según indica este autor, aunque su metáfora nace
altera de forma constante la división internacio-
en principio para interpretar únicamente los pro-
nal del trabajo. "Así el nuevo sistema económico
cesos de desarrollo local, posteriormente se
global es al mismo tiempo altamente dinámico,
amplía, ofreciendo una manera alternativa de ar-
altamente exclusivista y altamente inestable en
ticular una teoría del desarrollo.
sus fronteras" (Castells, M., 1996, 102).

Como señala Lacour, su metáfora está basada


Para Veltz "el verdadero problema es aprender a
en las placas tectónicas de los biofísicos. La
pensar el mundo de otro modo que como un
tectónica de los territorios hace referencia a las
mosaico de zonas" (Veltz, P., 1996, 12). El territo-
fracturas, mutaciones y trastornos ocurridos du-
rio es un elemento clave que ayuda a compren-
rante las últimas décadas, puesto que pueden
der las contradicciones producidas por los gran-
considerarse la base que explica más o menos
des procesos en curso, y para entender las rela-
contradictoriamente las dinámicas territoriales más
cionadas con el territorio hacen falta imágenes
recientes. "Es necesario conocer y comprender
nuevas.
los mecanismos latentes, las transformaciones pa-
sadas y sordas que permanecen; como las pla-
En este sentido, utiliza la metáfora del archipiéla- cas tectónicas, ejercen su presión, desarrollan sus
go. Los flujos económicos se concentran en el fuerzas, formando nuevas configuraciones, ten-
seno de una red-archipiélago de grandes polos diendo a coexistir. Lo mismo si hay una explo-
en la que las relaciones de radio largo (entre po- sión o una erupción, la materia está en constante
los, relaciones horizontales) son más fuertes que actividad" (Lacour, C., 1996, 28).
las de radio corto (de los polos con su hinterland,
relaciones verticales). Los polos son las islas o
En la figura 2 se recogen aquellos aspectos es-
espacios emergentes que conforman el archipié-
paciales que cobran más importancia en la ac-
lago, mientras los ámbitos que no se integran en
tualidad y que están condicionando los análisis e
la red quedan excluidos del sistema conforman-
interpretaciones del territorio.
do el espacio sumergido, los fondos marinos.

Esta metáfora del archipiélago está siendo muy III. Los espacios ganadores y
aceptada y utilizada, a veces con ligeras modifi- emergentes
caciones. Así, Dollfus señala que "el archipiélago
megalopolitano mundial formado por un conjunto
Mientras se consolida la nueva lógica territorial,
de ciudades que contribuyen a la dirección del
en la que la importancia de cada ámbito se mide
mundo es una creación de la segunda mitad del
por su grado de articulación al espacio de redes,
s. XX y uno de los símbolos más fuertes de la
se desdibujan los rasgos del modelo anterior y
globalización... Las megalópolis crean excelentes
ciertos territorios pierden su papel hegemónico,
ligazones con otras islas del archipiélago megalo-
llegando a entrar a veces en decadencia, mien-
politano mundial" (Dollfus, O., 1997, 25-26). Por
tras otros, antes secundarios o marginales, se
su parte, Pradilla sostiene que " los territorios
convierten en protagonistas.
homogeneizados por el capital, los incluidos en
la acumulación de capital a escala mundial, no
son continuos, su reducido número los sitúa como Pierde así sentido, por ejemplo, la oposición ur-
islotes de prosperidad en el mar creciente del bano-industrial-progreso/rural-agrario-atraso, en
atraso" (Pradilla, E., 1997, 46). favor de una organización del espacio mucho más
compleja y de la redistribución en el mismo de
las actividades y de las funciones. Procesos de
La metáfora del archipiélago está siendo también
difusión espacial de la industria provocan el des-
utilizada en estudios de carácter empírico, como
lizamiento de determinadas actividades hacia
marco interpretativo que permite lecturas del te-
ámbitos periféricos, ya se trate de países subde-

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sarrollados, regiones atrasadas, coronas metro- ción de conocimientos, el intercambio de infor-


politanas, ciudades medias o incluso áreas rura- mación y la capacidad de innovación; son venta-
les, pero, a su vez, tiene lugar una concentración jas competitivas dinámicas que poco tienen que
creciente de las industrias asociadas a las nue- ver con las tradicionalmente llamadas comparati-
vas tecnologías en los llamados medios innova- vas y cuyo carácter es estático.
dores y de las funciones de dirección, investiga-
ción, gestión y control en las regiones urbanas.
Ante este orden de cosas, no es de extrañar que,
Como señala Milton Santos, "el espacio se orga-
junto a las diversas interpretaciones de la lógica
niza conforme a un juego dialéctico entre fuerzas
socioeconómica que ahora surge y a aquellas
de concentración y dispersión. En este período
otras que pretenden hacer una lectura del territo-
las fuerzas de concentración son poderosas, pero
rio más adecuada a la misma, se hayan ido in-
las de dispersión son igualmente importantes"
corporando también a los análisis nuevas cate-
(Santos, M., 1996, 78). Es lo que Castells (1985)
gorías de ámbitos que pueden ser considerados
llamó en su momento concentración descentrali-
como espacios emergentes. Conceptos como los
zada.
de ciudades globales, regiones urbanas, medios
innovadores, espacios de la innovación, regiones
Aunque el carácter de espacio emergente que inteligentes, sistemas productivos locales, distri-
puede competir con ventaja en la economía-mun- tos industriales o ejes de desarrollo se convier-
do sigue asociado a la posición que ocupa cada ten en referente obligado, centrándose en ellos la
ámbito en la división interterritorial del trabajo, esta atención de una buena parte de las investigacio-
posición no está basada ya en el nivel de indus- nes, ya se trate de estudios de carácter teórico o
trialización ni en la oposición simplista urbano/ de análisis empíricos.
rural, norte/sur o centro/periferia, puesto que se
producen movimientos de difusión industrial a
La figura 3 muestra algunos de los principales
todas las escalas, tanto el norte como el sur es-
rasgos que caracterizan a los nuevos espacios
tán internamente diversificados y existen varios
ganadores y emergentes, así como aquellas ca-
tipos de centros y varias clases de periferias
tegorías conceptuales que, con referencia a este
(Castells, M., 1996).
tipo de ámbitos, han ido surgiendo.

La lógica socioespacial asociada a esta nueva


fase del capitalismo provoca, pues, cambios en A. Las regiones que ganan son
la división interterritorial del trabajo, basada aho- regiones urbanas
ra sobre todo en la competitividad y en la capa-
cidad de cada ámbito para conectarse a los prin- Sirve de título a este apartado la tesis sostenida
cipales flujos e insertarse en las redes. De tal por Benko y Lipietz (1994), recogiendo el nuevo
modo que los nuevos espacios ganadores y cambio de tendencias en el comportamiento de
emergentes están bien articulados al sistema glo- las grandes ciudades tras la profunda crisis ex-
bal y actúan como nodos que conectan los flujos perimentada por las mismas durante los años
y las redes. Son las islas en el archipiélago mun- setenta y primera mitad de los ochenta, relacio-
dial (Veltz, P., 1996), las zonas luminosas que des- nada con los procesos de reestructuración socio-
tacan frente a las opacas(Santos, M., 1996) y en económica. En efecto, el freno del fuerte creci-
definitiva, las regiones que ganan (Benko, G.; miento registrado hasta entonces por las gran-
Lipietz, A., 1994) en esta fase del desarrollo ca- des aglomeraciones urbanas de las sociedades
pitalista. capitalistas desarrolladas, despertó la atención de
los estudiosos, y "superando la mera interpreta-
Son estos espacios los más valorados para la ción coyuntural del fenómeno, numerosos auto-
localización de las actividades económicas más res llegaron a cuestionar, incluso, su propio futu-
dinámicas y, por tanto, donde se crean fundamen- ro en la perspectiva de modelos territoriales más
talmente los empleos. Pero los flujos de capital, difusos a los que parecía abocar la revolución
las inversiones, no sólo se dirigen prioritariamente tecnológica en curso y las tendencias observa-
a ellos por contar con recursos, infraestructuras y das en el sistema productivo. Así, desde supues-
equipamientos, así como mercados de trabajo y tos teóricos e ideológicos contrapuestos, el pro-
consumo, sino por la existencia de una atmósfe- ceso de desurbanización o contraurbanización fue
ra social que contribuye a potenciar la genera- considerado por muchos como una tendencia

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Los nuevos espacios ganadores y emergentes
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inherente al desarrollo de las sociedades capita- demostró que estas interpretaciones fueron pre-
listas avanzadas, en su transición hacia el mode- maturas, al no haber tenido en cuenta el carácter
lo de sociedad post-industrial augurado por Bell" coyuntural de la recesión, y las metrópolis empe-
(Méndez, R.; Caravaca, I., 1993, 29). Pero la re- zaron de nuevo a ser valoradas, ya que, " a pesar
cuperación experimentada por las grandes ciu- de acontecimientos puntuales... las grandes ciu-
dades desde la segunda mitad de los ochenta, dades del capitalismo moderno han continuado

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Los nuevos espacios ganadores y emergentes
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su crecimiento y expansión" (Scott, A. J., 1994, país la arquitectura de redes reproduce lo mismo
116). en las regiones y los centros locales, así que la
totalidad del sistema llega a estar interconectado
a nivel global". (Castells, M., 1996, 384 y 386).
Son, además, estas áreas las que concentran y
articulan las actividades direccionales, la produc-
ción de conocimientos, el tratamiento de la infor- En este último sentido, parece invalidarse, si bien
mación, lo que se ha dado en llamar funciones sólo en cierto modo, la diferenciación hecha por
de comando (Magnaghi, 1981). Dicha funciona- algunos entre ciudades globales y megaciudades.
lidad está estrechamente ligada al poder, que se Así, mientras Fernández Durán (1993) entiende
concentra así en las grandes aglomeraciones que estas últimas son las situadas en el "sur" y
urbanas, consideradas ahora "los sistemas técni- no sólo cumplen una función muy diferente en la
cos y organizativos fundamentales en nuestro tipo jerarquía urbana mundial, sino que son también
de sociedades" (Castells, M., 1990, 17). muy distintas en cuanto a su estructura, forma y
funcionamiento interno, Castells (1996) señala que
son megaciudades no sólo las del "Sur", como
No se cumple, pues, en modo alguno, el anuncia-
Río, Sao Paulo, Buenos Aires, Ciudad de Méxi-
do fin de las grandes metrópolis que, frente a la
co, Bombay, Shanghai o Calcuta, por citar algu-
paralela expansión de ciudades pequeñas y me-
nas, sino también las del "Norte": Nueva York,
dias, auguraban algunos basándose en los efec-
Tokio, París o Londres, puesto que todas presen-
tos deslocalizadores y desconcentradores de las
tan problemas asociados a su gran tamaño, pero,
nuevas tecnologías de la información (Campos
además, también son ciudades globales, pues
Venutti, G., 1985; Vázquez Barquero, A., 1986;
aunque todas ellas no sean centros dominantes
Ferrer, M., 1991). Muy al contrario, las grandes
en la economía-mundo, sí están globalmente co-
metrópolis salen reforzadas del proceso de rees-
nectadas al sistema y, por tanto actúan como ta-
tructuración capitalista y se convierten en las for-
les.
mas espaciales dominantes que rigen el compor-
tamiento del sistema global. Son las "regiones que
ganan" (Benko, G.; Lipietz, A., 1994). No puede olvidarse tampoco que las ciudades
globales concentran cada vez una parte más
importante de la riqueza y del poder. En efecto,
Para reflejar esta nueva realidad, destacando el
"el marcado carácter estratégico de las ciudades
papel asumido por los principales centros urba-
globales en el sistema urbano mundial está con-
nos, cuya fuerza deriva del poder de control de
virtiéndose en un factor de riesgo para otras
las actividades hegemónicas y del rol estratégico
aglomeraciones urbanas de menor rango, que
que cumplen en relación con la organización de
pierden algunas de las funciones centrales que
la producción a escala mundial, se han ido incor-
ejercían antes en marcos económicos naciona-
porando nuevos conceptos tales como ciudad glo-
les mucho menos abiertos e interdependientes
bal (Sassen, S., 1991), ciudad planetaria (Reich,
que los actuales" (Méndez, R.; Caravaca, I., 1996,
R., 1993), ciudad informacional (Castells, M.,
270).
1995), ometrópolis transnacional (Cordeiro, H. K.,
citada por M. Santos, 1996).
A otra escala muy distinta resultan, así mismo,
de interés las diferencias en el comportamiento
Aunque, en principio, estos calificativos se apli-
interno de las aglomeraciones urbanas, pudien-
caron únicamente a las principales ciudades del
do distinguirse a su vez fuertes contrastes entre
mundo –Nueva York, Londres y Tokio, según
áreas emergentes y marginales. Ha llamado es-
Sassen (1991), a las que Fernández Durán (1993)
pecialmente la atención el creciente proceso de
añade París, Frankfurt y Los ángeles–, se argu-
periferización, tanto de la población como de las
menta ahora que "la ciudad no es un lugar, sino
actividades económicas, hacia coronas metropo-
un proceso" y, por tanto, "el fenómeno de la ciu-
litanas cada vez más alejadas de las ciudades
dad global no puede ser reducido a unos pocos
centrales, y algunos autores se centran precisa-
centros en la cabeza de la jerarquía. Es un pro-
mente en el análisis de lo ocurrido en las ciuda-
ceso que conecta servicios avanzados, centros
des pequeñas y medias que conforman estos
de producción y mercados en una red global con
ámbitos, a los que llaman villas emergentes (Du-
diferente intensidad y a diferentes escalas, de-
bois-Taine, G.; Chalas, Y., directs., 1997). No obs-
pendiendo de la relativa importancia de las acti-
tante, tampoco este calificativo resulta válido en
vidades localizadas en cada área. Dentro de cada

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Los nuevos espacios ganadores y emergentes
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todos los casos, pues, como contrapunto a aque- Haciendo hincapié en la importancia de las redes
llas áreas verdaderamente innovadoras y con alta para el funcionamiento de estos medios inno-
calidad paisajística y ambiental, existen otras con vadores, Camagni (1991) las define como redes
importantes déficits infraestructurales y de de relaciones sociales formales e informales,
equipamientos y graves problemas socioeconó- manifiestas y latentes, desarrolladas en un área
micos y ambientales. geográfica concreta que genera una imagen ex-
terna específica y un sentimiento interno de per-
tenencia que propicia el desarrollo de sinergias y
B. Los medios innovadores de procesos de aprendizaje colectivo. Es por ello
por lo que "el medio emerge como un elemento
El carácter estratégico de la innovación tecnoló- necesario y crucial en los procesos de innova-
gica y su decisiva influencia en la organización ción" (Camagni, R., 1991, 142).
productiva y territorial es hoy un hecho completa-
mente aceptado y fuera de toda duda. Las nue- Es necesario destacar, pues, que "el territorio no
vas tecnologías han permitido el desarrollo de la actúa como simple escenario inerte y neutral don-
sociedad informacional y de la nueva lógica es- de se localizan las empresas y desarrollan sus
pacial basada en la existencia de redes; pero, a procesos de innovación, sino que interactúa con
su vez, las industrias neotecnológicas son ahora ellas, favoreciendo o dificultando su avance, al
las actividades motrices capaces de impulsar de tiempo que orienta la evolución seguida en una
forma directa e indirecta el crecimiento económi- determinada dirección o trayectoria, lo que
co; además, no se puede olvidar que la genera- da lugar a procesos acumulativos" (Méndez, R.,
ción de innovaciones es la base que sustenta las 1997, 8).
ventajas competitivas. De este modo, aquellos
ámbitos en los que se localizan las industrias de
alta tecnología y, sobre todo, aquellos que resul- La coincidencia de algunas de las características
tan especialmente propicios para el desarrollo de señaladas con las que son propias de los distri-
innovaciones, cuentan con mayores ventajas para tos industriales o sistemas productivos locales,
competir en mercados cada vez más abiertos y que son analizadas posteriormente, ha llevado a
cambiantes y, por lo tanto, son también nuevos algunos a utilizar el término distrito, aunque con
espacios emergentes. el calificativo de tecnológico, para hacer referen-
cia a este tipo de espacio emergente (Storper,
M., 1993). Por su parte Pecqueur (1989) precisa
El concepto de medio innovador incorporado por más considerando a los distritos tecnológicos
Aydalot (1986) y desarrollado después por otros como la segunda generación de sistemas indus-
investigadores del Groupe de Recherche Euro- triales locales, aunque ligados en este caso a las
péan pour les Mileux innovateurs (GREMI) (Ca- nuevas tecnologías.
magni, R. edit., 1991; Maillat, D.; Quevit, M.; Senn,
L. edits, 1993; Maillat, D., 1995; Ratti, R.; Gordon,
R.; Bramanti, A. edits, 1995), se basa en la idea El ejemplo paradigmático de los medios innova-
de que la innovación no se realiza la mayor parte dores es el Silicon Valley, que, situado en el Con-
de las veces de forma individual sino colectiva, dado de Santa Clara en California, es considera-
por lo que la existencia de un clima empresarial, do como prueba de la estrecha vinculación exis-
social e institucional favorable en determinados tente entre desarrollo tecnológico y económico.
ámbitos propicia su generación. En 1950 era una zona principalmente agrícola y
sólo contaba con 800 trabajadores en industrias
agroalimentarias, en 1989 concentraba 330.000
Entre los factores que contribuyen a la creación empleos de alta tecnología; este espectacular
de tal clima destacan la existencia de recursos crecimiento se ha debido a la extraordinaria ca-
humanos con alto nivel de formación, centros de pacidad de innovación, dado que "la compe-
investigación, universidades, sociedades de ca- titividad en la economía mundial depende en gran
pital-riesgo...; pero es así mismo fundamental la medida del acceso al tipo de excelencia tecnoló-
proximidad espacial que propician las relaciones gica que tan profusamente se concentra aquí"
interempresariales, facilitando los intercambios de (Castells, M.; Hall, P., 1994, 35). Aunque menos
información y conocimiento, el trasvase de traba- conocido, puede servir también como ejemplo el
jadores, la utilización conjunta de servicios avan- caso de la carretera 128 de Boston, otro ámbito
zados. innovador de este tipo, si bien en este caso su

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Los nuevos espacios ganadores y emergentes
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origen es algo distinto, puesto que se trata de do con la innovación y la producción de conoci-
una zona de industria tradicional en la que se mientos, que puede ser utilizado para calificar a
produce un fuerte proceso de reconversión se- ciertos territorios, el deregión inteligente. Florida
guido de otro de reindustrialización basado preci- (1995) lo propone al considerar que esta nueva
samente en actividades vinculadas a las nuevas fase del capitalismo, en la que la innovación ad-
tecnologías. quiere un especial protagonismo, requiere nue-
vos comportamientos no sólo de las empresas
sino también de los territorios, si éstos quieren
Este último caso pone de nuevo en evidencia que
integrarse de forma competitiva en el espacio
son las aglomeraciones urbanas las que se con-
global de redes. En este sentido el concepto de
vierten en protagonistas, puesto que es en sus
región inteligente se podría aplicar a aquellas ca-
periferias donde han surgido principalmente me-
paces de funcionar como "colectoras o deposita-
dios innovadores. Es el caso del área surocci-
rias de conocimientos e ideas y que poseen un
dental de París en torno a la ciudad de Massy,
ambiente y unas infraestructuras que facilitan los
del Corredor M-4 situado al oeste de Londres, de
flujos de conocimientos, ideas y prácticas de
los alrededores de Munich, del Condado de
aprendizaje" (Florida, R., 1995, 527). Creación de
Orange al sur de Los ángeles y del área metro-
conocimientos y perfeccionamiento continuo son,
politana de Tokio, "que es sin duda alguna la zona
pues, los principales factores de competitividad
industrial de alta tecnología líder de todo el mun-
en este tipo de regiones; como señala Ferrâo al
do" (Castells, M.; Hall, P. 1994, 229). Es, por
respecto, "una región inteligente será aquella que
supuesto, a estos ámbitos a los que podría apli-
consiga desarrollar prácticas permanentes de
carse con entera propiedad el título de villas
aprendizaje colectivo" (Ferrâo, J., 1996, 101).
emergentes, que como ya se señaló antes, está
siendo utilizado por algunos estudiosos por ana-
lizar los procesos recientes ocurridos en las co- Este último autor llama así mismo la atención
ronas metropolitanas (Dubois-Taine, G.; Chalas, sobre la importancia de incorporar un nuevo con-
Y. dirs, 1997). cepto que centra el debate en las condiciones de
los territorios para el desarrollo, complementan-
do así aquellas otras visiones más tradicionales
Junto a los anteriores, existen otros tipos de es-
cuyo principal objetivo de análisis son los impac-
pacios emergentes ligados a las nuevas tecnolo-
tos generados en el territorio.
gías, aunque en ellos el territorio parece actuar
sólo como mero soporte de las actividades. Son
las tecnópolis, las ciudades de la ciencia y los C. Los distritos industriales
parques tecnológicos y científicos, que han sido
especialmente planificados con objeto de poten-
ciar la producción y difusión de innovaciones, si Entre el conjunto de modificaciones surgidas
bien sólo en algunas ocasiones han logrado como respuesta a la crisis del modo de acumula-
dinamizar el entorno más próximo. Las tecnópolis ción fordista, los procesos de descentralización
japonesas, Sofía Antipolis en la Costa Azul fran- productiva y especialización flexible constituyen
cesa y Cambridge en Gran Bretaña, son quizás formas alternativas de organización industrial que,
algunos de los más conocidos aunque sólo un entre otros efectos, están provocando una reduc-
ejemplo, puesto que existen ya multitud de ámbi- ción del tamaño medio de las fábricas, una
tos de este tipo repartidos por el mundo, y desde densificación de las redes de flujos interem-
luego España no constituye una excepción. No presariales y una difusión territorial de dicha ac-
obstante, la mayor parte de los casos en modo tividad que contribuye al crecimiento de algunas
alguno pueden incluirse dentro de la categoría ciudades pequeñas y medias, así como de cier-
de espacios emergentes, tratándose únicamente tas áreas rurales (Piore, M. J.; Sabel, C.F., 1990;
de núcleos aislados, de parques industriales o em- Moulaert, F.; Swyngedow, E., 1991; Méndez, R.,
presariales de alta calidad en los que se locali- 1994...).
zan algunas actividades más o menos inno-
vadoras. En efecto, "los procesos de descentralización pro-
ductiva y formación de redes constituidas por
No es posible terminar este apartado sin hacer PYMEs especializadas encuentran su mejor ex-
referencia a un nuevo concepto, muy relaciona-

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Los nuevos espacios ganadores y emergentes
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presión en ciertos territorios donde a lo largo del El crecimiento industrial y la dinamización
tiempo se ha generado un efecto de condensa- socioeconómica experimentados en algunos de
ción capaz de favorecer el surgimiento de inicia- estos distritos –la llamada Tercera Italia es el
tivas locales, acompañadas a veces por la lle- ejemplo más destacado, aunque existen muchos
gada de inversiones exógenas, junto con unos otros en muy diversos países; en España el caso
crecientes vínculos entre las empresas y de és- de Valencia ha sido el más estudiado (Ybarra,
tas con las instituciones, apoyadas en un contex- J.A., 1992; Pyke, F.; Beccattini, G.; Sengerberger,
to social determinado. Estas áreas, conocidas ha- W., 1992; Naciones Unidas, 1994; Benko, G.;
bitualmente bajo la denominación genérica de sis- Lipietz, A., 1994...), explican que se consideren
temas productivos locales, encuentran su referen- espacios emergentes, contribuyendo así a la su-
te inicial en la noción de distrito industrial pro- peración de la tradicional relación rural/agrario/
puesta por Alfred Marshall a principios de siglo y atraso, despertando el interés por el desarrollo
recuperada décadas después por Becattini" local y la atención de los investigadores por la
(Méndez, R.; Caravaca, I., 1996, 204). interacción de lo global con lo local (Furio, E.,
1994; Santos, M., 1996; Swyngedow, E., 1996).
Se trata, pues, nuevamente de la acumulación
de una serie de ventajas que permiten incremen- Como ya se ha señalado, parece existir una cier-
tar la competitividad de las empresas en determi- ta coincidencia entre la lógica de los distritos y la
nados ámbitos; lo que nos acerca de nuevo a la de los medios innovadores, por lo que no puede
revalorización del entorno territorial como factor extrañar que a estos últimos se les llame tam-
estratégico. bién distritos tecnológicos o sistemas productivos
locales de segunda generación ligados a las nue-
vas tecnologías (Pecqueur, B., 1989; Courlet, C.;
Los distritos se caracterizan por la existencia de
Pecqueur, B., 1994). El carácter más o menos
los rasgos siguientes: concentración de PYMEs
tradicional de la industria en la que los distintos
en áreas antes poco industrializadas, especiali-
ámbitos se encuentran especializados y el mayor
zadas en una rama o producto, con intensa divi-
o menor énfasis puesto en la innovación parecen
sión interempresarial del trabajo, gran movilidad
ser las diferencias principales.
laboral, frecuente presencia de autoempleo y, a
veces, economía sumergida. Estas empresas a
la vez que compiten, mantienen relaciones de D. Los ejes del crecimiento
cooperación mediante la creación de asociacio-
nes, la utilización de infraestructuras y servicios
comunes y la realización de acuerdos tempora- Aunque la importancia de las infraestructuras de
les. Todo ello supone la consecución de benefi- transporte y comunicación como factor que con-
cios basados en la existencia de economías que diciona los procesos de desarrollo ha sido siem-
son externas a la empresa, pero internas al dis- pre conocida, se está revalorizando ahora al ob-
trito. servar la existencia de espacios dinámicos que
se conforman a lo largo de aquellas vías de co-
municación que unen a las principales aglomera-
Pese a la gran diversidad de situaciones recogi- ciones urbanas y a éstas con otros ámbitos emer-
das en numerosos estudios de casos (Garofoli, G., gentes. Una difusión de las actividades económi-
1986; Capecchi, V., 1992; Courlet, C., Pecqueur, cas de carácter axial da, así, lugar a la consoli-
B., 1994; Caetano, L., 1995...), que llevó a Garofoli dación de los llamados ejes de crecimiento.
(1986 y 1994) a distinguir entre áreas de espe-
cialización productiva, sistemas productivos loca-
les y áreas sistemas, en función del menor o En efecto, el interés de las empresas por mante-
mayor grado de complejidad y solidez que pre- ner una elevada accesibilidad a las infraestruc-
sentan en su desarrollo, estos procesos han teni- turas y servicios, así como a los contactos con
do lugar sobre todo en ámbitos territoriales con abastecedores y clientes, explica que se locali-
una malla urbana de ciudades pequeñas y me- cen nuevas actividades a lo largo de los principa-
dias, en interacción con áreas rurales cuya es- les corredores de transportes multimodales for-
tructura agraria cuenta con un claro predominio mando verdaderas redes de núcleos interrela-
de pequeños propietarios y arrendatarios. cionados y especializados en actividades diver-
sas que contribuyen, a su vez, a que se produz-
ca una difusión por contigüidad de las mismas.

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Los nuevos espacios ganadores y emergentes
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Es lo que La Bras (1993, citado por Veltz, P., 1996) que, debidos a la disolución de la antigua U.R.S.S.
considera una alineación del crecimiento, debida y la consiguiente apertura económica de los paí-
a una polarización en cadenas, en redes linea- ses del Este, contribuirán a complejizar aún más
les, en filamentos, que contrasta con la polariza- el espacio europeo.
ción aerolar tradicional. Veltz encuentra esta con-
clusión fascinante, y la utiliza en sus argumenta-
A otra escala muy distinta, el ejemplo español re-
ciones para desarrollar la tesis de la economía
sulta también interesante. Los ejes Mediterráneo
de archipiélago.
y del Ebro, conectados a las principales aglome-
raciones urbanas por una densa red de autopis-
Estos ejes de crecimiento pueden formarse a muy tas, cuentan con sistemas de ciudades bien
distintas escalas geográficas . jerarquizados y distribuidos por un territorio den-
samente poblado, y sus estructuras productivas,
que se caracterizan por ser equilibradas y
Son bien conocidos los grandes ejes de creci-
diversificadas, están evolucionando con un ma-
miento europeos que dejan obsoleto al tradicio-
yor dinamismo que el alcanzado por la media
nal triángulo Londres-París-Cuenca del Ruhr. Se
española.
conforma así, en Europa, un espacio dinámico
mucho más extenso y complejo que se desarro-
lla a lo largo de las principales vías de comunica- Junto a los anteriores, algunos investigadores
ción. están identificando en España la existencia de
otros ejes de crecimento, como el Atlántico (Del
Castillos y otros, 1990); el deslizamiento y la di-
En efecto, a partir del núcleo económico tradi-
fusión de algunos de los existentes hacia regio-
cional, se extiende el desarrollo hacia los Midlands
nes consideradas hasta ahora como periféricas;
ingleses, el Benelux, la Renania alemana, Suiza
tal es el caso de la posible extensión del Eje
y el norte de Italia, formando un eje o arco cono-
Mediterráneo por Murcia y Andalucía (VVAA,
cido como la Gran Dorsal Europea, territorio en
1993) e incluso el inicio de la formación de otros
el que viven más de ochenta millones de perso-
nuevos, como el del Corredor Irún-Aveiro
nas y en el que se genera prácticamente la mitad
(Sánchez Hernández, J., 1997).
de la riqueza de Europa occidental (Alburquerque
F., 1993).
IV. Reflexiones críticas sobre
Con posterioridad, se empezó a difundir el creci- los espacios emergentes
miento hacia el Sur, formándose un nuevo eje de
dinamismo económico que se extiende hacia el
Llegado este momento, parece ya imprescindible
Mediterráneo por el Sur de Francia, Centro de
abordar algunas cuestiones que resultan, sin
Italia y Nordeste y Este de España. Es el deno-
duda, claves y que, hasta ahora, se han ido dejan-
minado Arco Mediterraneo o Arco Latino (De
do intencionadamente al margen: ¿qué es un es-
Gaudemar, 1992 citado por Alburquerque , F.
pacio emergente?, ¿por qué se considera a cier-
1993).
tos ámbitos como ganadores?, ¿hay alguna dife-
rencia entre espacios emergentes y ganadores?
Con la unión de ambos ejes se forma lo que al-
gunos llaman la lambda europea del desarrollo,
Antes que nada, parece necesario empezar dis-
que se caracteriza por la existencia de "procesos
tinguiendo entre los ámbitos que ya antes eran
diversificados en sus sistemas industriales y de
considerados centrales, pero que aún refuerzan
servicios (especialmente los productivos), eleva-
más sus posiciones en este nuevo contexto (caso
do grado de innovación, desarrollo de las funcio-
de las grandes aglomeraciones urbanas) y aque-
nes metropolitanas a nivel internacional, así como
llos otros que antes estaban deprimidos y
por la disponibilidad de avanzados sistemas de
actuaban como periféricos, pero que ahora des-
comunicacón y poderosas redes infraestructurales
tacan por su dinamismo (los distritos industriales
que permitan una alta accesibilidad a los merca-
y buena parte de los medios innovadores); los
dos y a las zonas industriales" (Del Castillo, J. y
primeros son espacios ganadores, los segundos
otros, 1990, 84).
emergentes.

Más recientemente, empieza a hablarse del de-


En general, sea cual sea su origen y carácter,
sarrollo de nuevos ejes en dirección Este-Oeste,
tanto uno como otro tipo de espacios resultan

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Los nuevos espacios ganadores y emergentes
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benificiados, existiendo cierto acuerdo en que en Otros autores centran la atención sobre las des-
mayor o menor medida todos ellos atraen pobla- igualdades intraurbanas, poniendo de manifiesto
ción, son capaces de generar más riqueza y las diferencias sociales en la forma de percibir y
empleo, cuentan con mejores infraestructuras y vivir un mismo espacio: "el parado de Harlem en
servicios... Pero ¿es en ellos donde se obtiene Nueva York no vive el mismo espacio que el fun-
mayor calidad de vida?, ¿donde los niveles de cionario que trabaja en las Naciones Unidas; uno y
bienestar social son más altos?; es precisamente otro no tienen las mismas conexiones, ni los
en relación a estos últimos aspectos donde se mismos horizontes, ni las mismas ambiciones",
plantean las principales contradicciones. existe así una gran distancia social en un mismo
lugar mientras se reduce la distancia física entre
lugares, lo que resulta "una de las paradojas del
En primer lugar, no todo son ventajas en los es-
mundo actual "(Dollfus, O., 1997, 74).
pacios considerados privilegiados en el nuevo
modelo territorial por su capacidad para competir
en la economía-mundo. Estrechamente asocia- Pero, aunque sea precisamente en las regiones
dos a los procesos de reestructuración y ganadoras, en las grandes aglomeraciones urba-
globalización se producen otros de precarización nas en donde se produce esa "explosión del des-
y marginación de sectores sociales cada vez más orden" de la que habla Fernández Durán, R.
ámplios, que llevan asociados graves problemas (1993), también en otros de los espacios consi-
y un creciente desorden. Se asiste, además, a derados emergentes afloran un buen número de
una reducción ostensible de importantes conquis- problemas y contradicciones. Así, por ejemplo,
tas sociales relacionadas precisamente con el algunos estudiosos se llegan a cuestionar el pa-
bienestar y la calidad de vida. pel ejercido por los distritos industriales en el
nuevo modelo socioeconómico, señalando que se
sobreestima su importancia al considerarlos
Las contradicciones y desórdenes se manifiestan
generalizadamente como nuevos centros de cre-
sobre todo con mayor intensidad en las grandes
cimiento del sistema mundial (Amín, A.; Robins,
aglomeraciones urbanas, núcleos principales de
K., 1994). Pero, además, las graves condiciones
acumulación y consumo considerados como los
de precariedad e informalidad en que se desa-
espacios que ganan por excelencia. Dichos ám-
rrollan las relaciones laborales en algunos de
bitos actúan también como núcleos clave de apro-
estos ámbitos o la escasa, o incluso nula, suje-
piación de todo tipo de recursos, generando así
ción a normativas urbanísticas y ambientales ha
mismo graves impactos sobre el entorno, y es en
llevado a otros a plantear la diferencia entre los
ellos en donde se producen las mayores desigual-
distritos y los "detritos industriales" (Castillo, J.J.,
dades sociales y las nuevas formas de pobreza,
1994).
al crecer considerablemente el número de perso-
nas marginadas o excluidas, que conforman lo
que algunos llaman el cuarto mundo (Sandoval, En relación con los espacios emergentes un se-
V., 1991, citada por Fernández Durán, R., 1993). gundo interrogante, que no es en absoluto nue-
Es por esto, que, pese a mostrarse "aparentemen- vo, despierta, así mismo, la atención: ¿Es una
te como los puntos más fuertes del territorio, son región ganadora aquella que destaca por sus
realmente los elementos más frágiles y vulnera- propios recursos y potencialidades o su ventaja
bles del modelo y en ellos se condensarán las para competir consiste en vivir a expensas de
principales tensiones del futuro" (Fernández otros territorios que pierden incluso a una parte
Durán, F.; Vega Pindado, P., 1994, 304). En el de sus propios habitantes?
mismo sentido, aunque con ciertas matizaciones,
se expresa J. Borja cuando dice que "las ciuda-
En este sentido, Benko y Lipietz (1994) se plan-
des son el escaparate de lo mejor y de lo peor
tean si el nuevo modelo territorial es resultado,
de nuestro modo de vida sin que sirva de nada,
más o menos provisional, de un triunfo desigual
ni política ni intelectualmente, enfatizar uno de
o de una relación de dependencia en la que la
los dos extremos. Ellas nos ofrecen las posibili-
emergencia de unos pocos ámbitos se apoya en
dades de innovación y de crecimiento económi-
recursos ajenos; este planteamiento sirve de
co, pero también nos presentan los problemas
marco introductorio a una serie de trabajos en
sociales más graves que actúan de freno al pro-
los que se debate acerca de lo que estos autores
pio desarrollo" (Borja, J., 1993, 45).
llaman la nueva ortodoxia del desarrollo: el desa-
rrollo endógeno de los distritos industriales. Pero,

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Los nuevos espacios ganadores y emergentes
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como ellos mismos señalan, este debate no está acrecentarse dramáticamente las diferencias en-
más que iniciado, puesto que "las teorías nacen tre las áreas que participan activamente en el
de una realidad aún inestable, titubeante, que lla- funcionamiento de las redes y aquellas otras que
ma a la reflexión a los investigadores." (Benko, quedan al margen y son excluidas.
G.; Lipietz, A., 1994, 36).
Castells llama la atención respecto a que, a dife-
Dejando aquí al margen la polémica sobre los rencia de etapas anteriores, en la economía glo-
distritos, de lo que no cabe ninguna duda es del bal la división espacial del trabajo no tiene como
carácter polarizador del modelo y ello pese a la principal base a las naciones, sino que está cons-
existencia de ciertos movimientos difusores. En truida en torno a cuatro posiciones diferentes de
efecto, como viene siendo una constante, tam- los agentes económicos en el sistema-mundo:
bién ahora los procesos de acumulación capita-
lista provocan desigualdades, de tal modo que la
– productores de alto valor, basados en trabajo
focalización del crecimiento en las grandes regio-
informacional
nes urbanas y el agravamiento de las disparidades
territoriales son dos de las principales tendencias. – productores de alto volumen, basados en
bajos costos
– productores de productos sin transformar,
Respecto a la primera de dichas tendencias, como basados en recursos naturales.
ya se ha comentado en páginas anteriores, es en – productores reducidos a trabajos devaluados.
las principales regiones urbanas donde se con-
centra el poder al localizarse en ellas las funcio-
nes de gestión, coordinación y control considera- La nueva división espacial del trabajo a escala
das estratégicas para el funcionamiento de la mundial está, pues, estructurada entre agentes
economía global, lo que provoca una creciente económicos que operan en redes, de modo que
polarización demográfica y económica. Así por "todos los países son penetrados por las cuatro
ejemplo, mientras el crecimiento poblacional de posiciones indicadas... y ciertamente las más
Ile de France representó un 12% del total nacio- poderosas economías tienen segmentos margi-
nal en el período 1975-82, la cifra había ascendi- nales de su población (y de su territorio) en la
do al 20% durante los años 1982-90; pero aún posición de trabajo devaluado (Castells, M., 1996,
fue mayor la concentración del empleo, pues en 147).
ese mismo período se localizaron en la aglome-
ración urbana el 52,8% de los puestos de trabajo En definitiva, este nuevo modelo territorial que
creados en Francia. El caso de Japón es similar, ahora surge sólo articula e integra aquellos terri-
de tal forma que en la región de Tokyo la renta torios que necesita por ser funcionales y renta-
por habitante, que en 1975 era un 40% superior bles para la acumulación capitalista, " los demás
a la media nacional, había llegado a suponer un territorios y sus pobladores, ineficientes y poco
48% en 1988, siendo además el saldo migratorio competitivos para el capital, son excluidos del
de la principal aglomeración urbana el más alto procesos totalizador capitalista o mantenidos
del país (Veltz, P., 1996, 42 y 51). como reserva de mano de obra barata o depósito
de sus desechos peligrosos" (Pradilla, E., 1997,
En España, el proceso de concentración de las 46).
actividades y funciones más estratégicas en las
dos mayores aglomeraciones urbanas es también La exclusión, tanto social como territorial parece
un hecho comprobado (Méndez, R.; Caravaca, convertirse, pues, en uno de los principales atri-
I.,1993). butos de la llamada sociedad informacional. En
este sentido, Castells considera que economía
Obviamente, este proceso de concentración, que global, no es lo mismo que economía planetaria,
a diferencia de lo ocurrido anteriormente es aho- puesto que ésta "no abarca todos los procesos
ra selectivo, contribuye no sólo al mantenimiento económicos del planeta, no incluye a todos los
de las disparidades territoriales ya existentes, sino territorios y no incluye a todas las personas en
que incluso las aumenta sustancialmente; no hay sus trabajos, aunque afecta directa o indirecta-
que olvidar que el nuevo modelo espacial, basa- mente a toda la humanidad" (Castells, M., 1996,
do en la existencia de redes, a la vez que es más 102).
interdependiente es también más fragmentado al
Estos nuevos desórdenes y contradicciones
cuestionan, al menos en parte, la validez de la

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Los nuevos espacios ganadores y emergentes
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lógica productiva y territorial emergente, llegando cursos en el futuro; pero también solidaridad en
a dudar algunos incluso de su carácter innova- el espacio, dado que se basa en la equidis-
dor. Así, Delgado Cabeza se pregunta al respec- tribución de la riqueza tanto desde una perspec-
to "hasta qué punto supone la aparición de un tiva social como territorial.
nuevo orden o, por el contrario, estamos ante un
intento de que perviva lo viejo, en una mera pro-
longación de las etapas anteriores... la IV. La necesaria revisión de
globalización, ansiada como meta desde los los análisis territoriales
ámbitos más ‘modernizadores’ e incluso ‘progre-
sistas’, ¿es la solución o, por el contrario, forma
Dada la aceptación generalizada de que los pro-
parte del problema?" (Delgado, M., 1997, 2).
cesos de reestructuración productiva y globali-
zación socioeconómica en curso de realización
Pese a que aún resulta difícil, y quizás prematu- están asociados a transformaciones espaciales
ro, sacar conclusiones acerca de los efectos de de primer orden, que definen una nueva lógica
todos los grandes cambios en curso sobre la territorial, los analistas nos encontramos ante el
sociedad y el territorio, sí parece cierto que el reto de avanzar en nuestras investigaciones,
modelo que ahora se vislumbra no se ajusta ni adecuando las reflexiones e interpretaciones so-
se acerca en modo alguno a lo que Galbraith lla- bre el territorio a los nuevos marcos generales
ma "una sociedad buena", que es aquella en la de referencia. Este necesario cambio de enfoques
que "todos los ciudadanos deben tener libertad en los análisis de las nuevas realidades genera,
personal, bienestar mínimo, igualdad racial y no obstante, bastantes dudas e indefiniciones,
étnica y la oportunidad de acceder a una vida sobre todo a la hora de realizar investigaciones
satisfactoria" (Galbraith, J.K., 1996, 16). empíricas, siempre imprescindibles para poder
avanzar en la reflexión, la interpretación y el de-
bate.
Uno de los pilares que sustentan la lógica del
nuevo modelo: la competitividad, ayuda, sin duda,
a entender tal situación. Harvey (1985) denuncia No puede extrañar tal situación, puesto que para
la creciente rivalidad entre ciudades, lugares y analizar los principales problemas socioeconó-
regiones, la competencia en la división espacial micos y territoriales que están surgiendo, no sólo
del trabajo y del consumo por las funciones de hay que encuadrar las investigaciones en los
liderazgo y por la redistribución del capital; tam- nuevos marcos teóricos que se vienen proponien-
bién Castells (1996) insiste en que la lógica de la do, sino también seleccionar los temas de mayor
economía global se basa en la competición entre interés y utilizar metodologías de trabajo más
los agentes económicos y los territorios, y todos adecuadas a las nuevas realidades. Como com-
los textos de Porter (1986, 87 y 91) incluyen en plemento a lo anterior, es así mismo necesario
sus títulos el término competitividad. diseñar nuevas políticas y estrategias de actua-
ción más imaginativas y dinámicas que, basadas
en la racionalidad y la solidaridad, ofrezcan solu-
La cultura de la competencia se impone en todos
ciones alternativas. La figura 4 pretende recoger
los niveles, poniéndose el énfasis en el individua-
todos estos aspectos.
lismo, en las diferencias necesarias para lograr-
la, y esto tanto desde un punto de vista social
como territorial. La competitividad gana así terre- Los estudiosos del territorio no estamos solos,
no frente a otros valores con mayor contenido sin embargo, frente a esta tarea, pues la renova-
moral como la solidaridad. ción temática y metodológica que intenta adaptar
los objetos y las formas de análisis a los acelera-
dos y profundos cambios que experimentan la
Ante todo lo expuesto, el modelo socioeconómico
sociedad, la economía y el territorio está afectan-
y territorial que ahora surge no parece que esté
do a todas las ciencias sociales. Es por ello, que,
contribuyendo a la consecución de ese desarro-
más que nunca, resultan ahora de interés las
llo sostenible y equilibrado al que se alude repe-
conexiones con investigadores de otros campos,
tidamente en todo tipo de estudios, discursos y
que con enfoques y metodologías diversas, que
actuaciones políticas, y que se sustenta precisa-
en bastantes ocasiones pueden además ser adap-
mente en la solidaridad. Solidaridad en el tiem-
tadas a estudios territoriales, aportan visiones
po, puesto que asegura la utilización de los re-
complementarias de una misma realidad ayudan-

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Los nuevos espacios ganadores y emergentes
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do así a avanzar en el conocimiento y al enrique- – En primer lugar, con la incorporación de las


cimiento del debate. llamadas nuevas tecnologías, basadas en la
generación y difusión de información –que
impulsan nuevas formas de producir basadas
En relación al espacio, ciertos aspectos y consi-
en la incesante y cada vez más rápida incor-
deraciones adquieren protagonismo, convirtiéndo-
poración de innovaciones, y que permiten
se en nuevas claves para entender e interpretar
sustanciales cambios en los modelos de lo-
las lógicas territoriales emergentes. Entre ellas
calización empresarial, menos limitados aho-
cabe destacar las siguientes:

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Los nuevos espacios ganadores y emergentes
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ra por el factor distancia, y provocan el desa- bre los distintos ámbitos concretos. Tales
rrollo de la sociedad informacional–, la rela- premisas ayudan a reconocer cuáles son los
ción espacio/tiempo cobra un renovado in- territorios ganadores y emergentes en cada
terés. De este modo dicha relación, siempre momento, así como a analizar las claves esen-
fundamental, exige ahora ser observada des- ciales de su éxito, considerando cómo y por
de nuevas perspectivas. qué éstos destacan sobre el resto del espa-
cio, que, por supuesto, no requiere menos
atención. Resulta imprescindible, por supues-
– Requiere así mismo especial atención la pro-
to, no olvidar aquellos aspectos más vincula-
liferación de todo tipo de flujos, materiales e
dos a la calidad de vida y al nivel de desarro-
inmateriales, que conforman el espacio de las
llo, entendido éste en un sentido amplio, es
redes, cuya lógica explica el proceso de
decir, como "la capacidad de una sociedad
globalización y se convierte en dominante.
para innovar, para ser solidaria, para reaccio-
nar y para regularse" (Furio, E., 1994, 198).
Se trata de un espacio abstracto complicado
de entender, conceptualizar, analizar e inter-
Durante los últimos años son ya muchas las in-
pretar por sí sólo y quizás aún más cuando
vestigaciones que, incorporando renovados plan-
se trata de relacionar con el espacio concreto
teamientos, se dedican a describir e interpretar
de los lugares; no obstante, su consideración
las nuevas realidades, buscar soluciones a los a
resulta inevitable, lo que exige aún muchas
veces graves problemas a ellas asociados, y pen-
horas de reflexión y debate. Poniendo en evi-
sar y proponer nuevas estrategias de desarrollo
dencia este reto señala Veltz: "la combinación
territorial. No obstante, faltan aún estudios de
de flujos y de lugares, del territorio-extensión
casos concretos que permitan sacar más conclu-
y del territorio-red es difícil de pensar y repre-
siones al respecto. Mucho más escasos, sin
sentar" (Veltz, P., 1996, 246).
embargo, son los estudios empíricos que inten-
tan obtener una panorámica de conjunto incorpo-
– Es muy importante tener en cuenta, además, rando como marco analítico de referencia algu-
que el interés despertado por el espacio está nas de las interpretaciones teóricas sobre la nue-
alcanzando una dimensión antes desconoci- va lógica territorial hasta ahora realizadas. En este
da, llegando a interesar a estudiosos de muy último sentido, puede constituir un buen ejemplo
diversos campos.En efecto, el espacio deja el estudio efectuado en Portugal a escala nacio-
de ser concebido como mero escenario de nal que, utilizando la metáfora del archipiélago,
los acontecimientos, para mostrarse en sí identifica las islas emergentes a las que conside-
mismo como un condicionante, como un acti- ra espacios de solidaridad y acción; su objetivo
vo más que puede contribuir, en mayor o principal es facilitar una gestión del territorio
menor medida, a potenciar o a frenar el de- espacialmente solidaria y coherente (GEOIDEIA,
sarrollo. El medio, el entorno, el territorio 1994). Se destaca así en el trabajo citado otra
como recurso no sólo comparativo sino tam- idea importante que en absoluto puede pasar
bién competitivo, adquiere así un nuevo valor, inadvertida: la necesidad de nuevos enfoques y
centrándose algunas investigaciones en la conceptos que permitan el desarrollo de políticas
interrelación dialéctica entre territorio, innova- alternativas de ordenación territorial.
ción y desarrollo.
Ante este orden de cosas, parecen más necesa-
– Estas renovadas visiones o nuevas concep- rias que nunca todas aquellas reflexiones que
ciones espaciales resultan, sin duda, impres- ayuden a interpretar la creciente complejidad del
cindibles a la hora de identificar tanto las for- territorio y a plantear y resolver las graves contra-
mas en que cada ámbito se integra en el lla- dicciones que le afectan, permitiendo así avan-
mado espacio global, en el sistema-mundo, zar en un debate abierto hace ya algunos años
como las especiales características que ad- pero ni mucho menos concluido.
quieren los procesos generales al actuar so-

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