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"Año del Diálogo y la Reconciliación Nacional”

UNIVERSIDAD ANDINA DEL CUSCO


FACULTAD DE CIENCIAS ADMINISTRATIVAS ECONOMICAS Y
CONTABLES

ESCUELA PROFESIONAL DE ADMINISTRACION

ENSAYO SOBRE LA DEMOCRACIA, LOS DERECHOS


HUMANOS Y EL MEDIO AMBIENTE

ALUMNO:
 PINARES MONTESINOS YORDANY FAMIER

DOCENTE : BARRIONUEVO OROSCO, JORGE

MATERIA : LEGISLACION TRIBUTARIA Y COMERCIAL

CUSCO – PERÚ
2018
ENSAYO SOBRE LA DEMOCRACIA, LOS DERECHOS
HUMANOS Y EL MEDIO AMBIENTE

DEMOCRACIA
INTRODUCCIÓN.-

En este ensayo argumentaremos que la democracia es un orden social que garantiza ciertas
libertades que, al menos en teoría, toda persona valora, pues, le brindan la posibilidad de
desarrollarse plenamente. Asimismo, sostendremos que, además de lo anterior, la democracia
es una herramienta colectiva, ya que les permite a las sociedades tomar decisiones que
conciernen a toda la comunidad, considerando la opinión de los ciudadanos, ya sea directa o
indirectamente, lo cual no debe ser soslayado de manera alguna. En el marco de la
democracia, la oposición política democrática es crucial, porque, al apegarse a los votos y a
la ley, al ser tolerante y saber negociar, así como al defender los derechos de toda persona y
no sólo los de sus partidarios, coadyuva a darle durabilidad, viabilidad y solidez al sistema
democrático mismo, lo que es positivo, pues, como dijimos, éste garantiza libertad. El
presente texto está organizado de la siguiente manera: en la primera parte detallaremos lo
que entendemos por democracia. En concreto, vamos a enfatizar que hablamos de un orden
colectivo en el que el sufragio y las leyes (diseñadas éstas a favor del individuo, es decir, a
favor de la libertad) son fundamentales. En el segundo apartado explicaremos por qué la
libertad es relevante. En esencia, destacaremos que, sin ella, el individuo no puede ser, es
decir, ve minimizadas sus posibilidades de realización personal. Asimismo, dejaremos claro
que, en una sociedad democrática, los votos y el marco legal no son lo único que le dan
respaldo a la libertad: las políticas públicas orientadas a minimizar la pobreza y, sobre todo,
a crear igualdad de oportunidades, son también esenciales, pues, quienes sufren de
privaciones mayúsculas no son realmente libres. Aunado a lo anterior, comentaremos que la
utilidad de la democracia no termina con la creación de libertad: el progreso económico y,
por supuesto, el social son otros de sus resultados. En la tercera sección detallaremos qué es
un gobierno democrático y de qué manera contribuye a darle solidez a la democracia misma.
Así, veremos que un gobierno de tal naturaleza respeta la ley en todo momento, protege a los
individuos de abusos por parte de otros y nunca atropella los derechos de nadie. En la cuarta
parte destacaremos la importancia de la oposición. En particular, vamos a subrayar que se
trata de un vehículo para que los grupos que piensan distinto a la mayoría puedan expresar
sus ideas, anhelos, proyectos, etcétera. En el quinto y último apartado resaltaremos que, al
hablar de oposición, no nos referimos a cualquiera sino a una democrática, es decir, aquella
que acepta su derrota en las urnas, se apega a la ley y defiende los derechos/libertades de
todos, no nada más los de sus partidarios, entre otras cosas. Finalmente, cerraremos con una
conclusión.

¿QUÉ ES LA DEMOCRACIA?

Para la mayoría de las personas, el hablar de democracia es lo mismo que hacerlo de votos y
elecciones a la hora de decidir quién gobernará. Esto es correcto, pues, la democracia es un
orden colectivo, es decir, un conjunto de leyes y mecanismos que funcionan como
herramienta o tecnología social, cuyo propósito principal es solventar un problema tan
inevitable como universal: quién va a gobernar y por cuánto tiempo lo hará. En algunas
colectividades, el asunto se resuelve siguiendo un criterio de edad: que gobiernen los viejos,
hasta su muerte. Este es el caso de algunas sociedades africanas, por ejemplo, las cuales han
sido estudiadas en detalle por la ciencia antropológica. En otras, la solución ha consistido en
que gobiernen los más fuertes o carismáticos y que sus hijos los sucedan. Ejemplo de ello
son los grandes imperios que el mundo ha conocido. El punto es que todos los grupos
humanos, sean “modernos” o “primitivos”, “desarrollados” o “subdesarrollados”, etcétera,
tienen que decidir quién gobernará y por cuánto tiempo. La democracia es, precisamente,
como ya apuntamos, una forma de solucionar este problema: de manera periódica, sin
trampas ni manipulaciones, así como recurriendo a la regla de una persona un voto, los
ciudadanos deciden quién los gobernará (la duración del mandato, si hay reelección o no,
etcétera, depende de las preferencias de cada sociedad).
Ahora bien, las sociedades no sólo enfrentan la cuestión de decidir quién gobernará, sino que
también deben asegurarse de que quien quiera que sea que lo haga no cometa abusos de
ningún tipo una vez que ocupe el poder. Imaginemos, por ejemplo, una situación en la que,
en un país X, la gente vota mayoritariamente por el partido A y éste gana las elecciones. Una
vez en el poder, dicho partido decide que una de sus políticas será privar de sus viviendas a
todos aquellos que votaron por B. Si en este país imaginario sólo impera la ley de la mayoría,
es decir, la democracia a secas, quienes favorecieron a B perderán sus casas. En un caso como
el descrito, el gobierno sería “democrático”, porque fue electo por medio de los votos, claro
está; pero, no estaríamos ante una democracia plena porque, a todas luces, se violarían los
derechos básicos de algunas personas y, por lo tanto, su espacio de libertad sería transgredido.
De esta manera, no es correcto pensar que porque en un país haya elecciones periódicas
entonces es democrático: la democracia no consiste nada más en votar cada determinado
tiempo, sino también en tener en pie, y hacer respetar, evidentemente, ciertas reglas o
instituciones que garantizan la libertad de los individuos. En otras palabras, lo esencial en
toda democracia, además de los sufragios, es la existencia de libertad para cada persona, la
cual debe estar claramente enmarcada en la ley y sustentada por la misma. Está claro,
entonces, que cuando discutimos sobre la democracia no nos referimos a cualquiera, sino a
la de corte o naturaleza liberal. Su virtud es que, además de basarse en los votos, está diseñada
para favorecer al individuo: las leyes están ahí para protegerlo y darle libertad. Por ello, en
toda democracia de verdad una de las tareas esenciales del gobierno es aplicar la ley, es decir,
salvaguardar la integridad, propiedad, los derechos, etcétera, de todo ciudadano. Aunado a
ello, en la democracia liberal las acciones de los gobernantes encuentran límites: quien
gobierna no puede actuar contra individuo alguno arbitrariamente. Vale aclarar que dichos
límites giran en torno a un conjunto de derechos básicos que toda persona posee nada más
por ser persona: derecho a la vida, a participar en la actividad política y económica del país,
a la libertad, a la privacidad, etcétera. De esta forma, si bien no se trata de un orden social
perfecto –de hecho, ninguno lo es– la democracia liberal es el menos malo, pues, al estar
construida para el individuo, le brinda a éste ciertas prerrogativas que, al menos teóricamente,
toda persona valora, como la propiedad privada, la igualdad ante la ley (independientemente
de si uno es rico, pobre, hombre, mujer, etcétera) y la oportunidad de participar en las
decisiones de la colectividad. Es importante destacar que la democracia puede ser directa o
indirecta. En la primera de ellas, las decisiones públicas son tomadas por todos los miembros
de la sociedad por medio del sufragio. De esta manera, el gobierno consulta a la ciudadanía
cada vez que se requiere decidir respecto a cualquier tema como, por ejemplo, si aumentar
impuestos o bajarlos, si construir una carretera o no, si implantar la pena de muerte o no, si
permitir el aborto o prohibirlo, etcétera. La gracia de la democracia directa es, por lo tanto,
que las decisiones colectivas responden claramente a los deseos de la mayoría, lo cual es
válido siempre y cuando los derechos fundamentales de las minorías sean respetados,
cuestión que nunca debemos perder de vista. El problema con la democracia directa es, no
obstante, su ineficiencia práctica, pues es muy costoso y engorroso organizar votaciones cada
ocasión que una decisión tiene que ser tomada. Por ello, la alternativa es la democracia
indirecta, la cual consiste en que el gobierno es ejercido por representantes de la ciudadanía,
los cuales son designados por ésta gracias al voto. Estos representantes tienen la obligación
de gobernar respetando los derechos de toda persona.

Para concluir esta sección, acentuemos que cuando hablamos de democracia ésta debe
entenderse por democracia liberal, es decir, votos y elecciones periódicos, pero también
reglas o instituciones que protegen los derechos de los ciudadanos sin importar raza, sexo,
religión, etcétera. Subrayemos también que la democracia no es perfecta, pero es el orden
colectivo menos malo que el hombre ha inventado ya que permite a todos los miembros de
la colectividad, aunque sea de manera indirecta, participar en la toma de decisiones que les
conciernen, lo cual no sucede con los gobiernos imperiales, dictatoriales, etcétera. Por último,
debemos resaltar también que la democracia posibilita al individuo asegurarse de que sus
derechos y, por ende, su libertad, siempre estarán vigentes: basta con que los votantes no se
inclinen, nunca, por quien amenaza con arrebatárselos, es decir, por individuos que, pese a
no ser demócratas, se aprovechan de las reglas de la democracia para intentar hacerse del
poder.

CONCLUSIONES
En este ensayo, explicamos qué es la democracia y detallamos el porqué de su relevancia:
gracias a ella, todos los individuos participan en las decisiones que conciernen a la
colectividad, incluso si esto sólo ocurre de manera indirecta. Asimismo, la democracia es
crucial porque provee un marco de interacción colectiva favorable a la libertad individual.
Esto es importante porque, sin libertad, los individuos no pueden ser, es decir, no se realizan,
no llevan vidas plenas, etcétera. Al hablar de democracia nos referimos, entonces, al sistema
democrático de naturaleza liberal. En dicho sistema los votos, y el respeto a éstos, claro está,
son condiciones sine qua non: donde no hay elecciones periódicas y limpias para renovar el
gobierno o, en su defecto, no son respetadas, no hay democracia. Lo mismo vale para las
leyes que potencian la libertad: sin un marco legal que respalde al individuo, la democracia
no es tal. Lo anterior se traduce en que, en una democracia de verdad, quien detenta el poder
debe utilizarlo no para abusar de los gobernados sino para protegerles de cualquier atropello,
sin importar de dónde provenga éste. Paralelamente, el gobierno tiene que ser el primero en
respetar la ley, además de que nunca violentará los derechos de nadie y siempre respetará, y
hará valer, los resultados electorales. Pero más allá de los votos y de las leyes, la democracia
también conlleva que la autoridad, en nombre de la colectividad, implemente políticas
públicas conducentes a que todo individuo pueda ejercer su libertad de manera efectiva, es
decir, sin limitaciones dadas por la pobreza y, sobre todo, la falta de oportunidades. En otras
palabras, el que la legalidad favorezca al individuo y, además, sea respetada, no es suficiente
para que la libertad individual sea real pues también importa que nadie deje de estudiar
porque es pobre, que nadie muera de enfermedades plenamente curables, que nadie padezca
hambre, etcétera: sólo así será posible que la democracia y la libertad que conlleva sean
reales. Asimismo, esta es la única alternativa segura y duradera –en el mediano plazo– para
dejar atrás permanentemente la pobreza y la marginación que, como ya decíamos, tienden a
debilitar a la democracia misma. La oposición democrática es de gran importancia porque
coadyuva a darle solidez a la democracia, obviamente, y a todo lo bueno que ésta trae
consigo. Así, dicha oposición es responsable, es decir, es tolerante y sabe negociar. Además,
no miente ni manipula con el fin de conseguir votos, nunca. Tampoco ataca nada más por
atacar puesto que, si lo hace, no contribuye al debate ni a la construcción sólida de ideas y
propuestas. Aunado a ello, la oposición democrática es respetuosa de la legalidad y vigila
que nadie, incluido el gobierno, evidentemente, la quebrante. Paralelamente, valora los votos
y no cuestiona los resultados electorales (a menos de que cuente con evidencia clara de fraude
o trampas). Igualmente, la oposición democrática defiende los derechos de todos, incluidos
los de quienes no comulgan con ella: la oposición en cuestión aprecia, valora y respeta la
libertad. El punto es, entonces, que la oposición política democrática tiene claro que no hay
mejor forma de gobierno ni mejor orden social que la democracia misma, por lo que nunca
atentará en su contra y, por supuesto, le defenderá a capa y espada ahí en donde está en riesgo.
Además, luchará para que retorne de donde se ha ido e intentará construirla en donde nunca
ha existido. Por todo lo anterior, la oposición democrática es tan relevante como el gobierno
democrático. Es más, juntos pueden trabajar armoniosamente y asegurarse de que la sociedad
sea una de libertad, oportunidades y progreso para toda la ciudadanía. De hecho, la realidad
nos muestra que las naciones liberales y democráticas son las más prósperas del mundo
mientras que aquellas que intentaron la ruta socialista (antiliberal y antidemocrática) no sólo
terminaron colapsándose sino que, además, nunca consiguieron los niveles de bienestar que
las democracias liberales sí alcanzaron y no han perdido. Por ello, pues, la democracia es
esencial. Para construirla, mantenerla y desarrollarla, la oposición política democrática es un
elemento indispensable: ojalá que América Latina entienda esto, y todo lo que aquí hemos
comentado, pronto y, evidentemente, actúe en consecuencia: de eso depende el futuro de la
región.

DERECHOS HUMANOS.

Se entiende por Derechos Humanos, al contexto que permiten crear una relación completa
entre la persona y la sociedad, en donde existen las libertades y facultades que tiene el hombre
para hacerse valer y respetar ante una sociedad. Los Derechos Humanos son inherentes a
todos los seres humanos, en donde no existe distinción alguna de nacionalidad, sexo, etnia,
religión, lengua, etc. Todas las personas tenemos los mismos derechos ante la ley, y la
discriminación no cabe en ninguna constitución. Estos derechos son interrelacionados,
interdependientes e indivisibles de un ordenamiento jurídico vigente. Los Derechos
Humanos universales se encuentran contemplados en la ley y garantizados por la misma, por
medio de los tratados, el derecho internacional consuetudinario, los principios generales y
otras fuentes del derecho internacional. Las normas internacionales de los derechos humanos
establecen las obligaciones que tienen los gobiernos de tomar medidas en determinadas
situaciones, o de abstenerse de actuar de determinada forma en otras, cuyo objetivo es
proteger y promover los derechos humanos y las libertades fundamentales de los individuos
o grupos dentro de la sociedad. El principio de la universalidad de los derechos humanos es
la piedra angular del derecho internacional de los derechos humanos. Este principio, tal como
se destacara inicialmente en la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1942, se ha
reiterado en numerosos Convenios, Declaraciones y Resoluciones Internacionales de
Derechos Humanos. En la Conferencia Mundial de Derechos Humanos celebrada en Viena
en 1993, por ejemplo, se dispuso que todos los Estados tenían el deber, independientemente
de sus sistemas políticos, económicos y culturales, de promover y proteger todos los derechos
humanos y las libertades fundamentales. La democracia y la gobernabilidad son mecanismos,
frente a la injusticia social, para tener desarrollo.

Los Derechos Humanos con relación a diversas filosofías jurídicas, son aquellas libertades,
facultades, instituciones o reivindicaciones relativas a bienes primarios o básicos en donde
rodean a un individuo, por el simple hecho de su condición humana. Los Derechos Humanos
históricamente se establecieron en el Derecho Internacional desde el inicio de la II Guerra
Mundial y, con su conclusión, se elaboraron documentos destinados a, favorecer su
protección, declarar su importancia y sobre todo la necesidad de respetarlos. La Declaración
Universal de Derechos Humanos, aprobada por las Naciones Unidas el 10 de diciembre de
1948, que distingue entre derechos relativos a la existencia misma de la persona y los
relativos a su protección y seguridad, a la vida política, social y jurídica de la misma, y los
derechos de contenido económico y social. Son, asimismo desde el punto de vista histórico
relevantes: la Declaración de Derechos del Niño, firmada el 20 de noviembre de 1959; la
Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer, suscrita el 20 de diciembre de 1959;
el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto de Derechos Civiles y
Políticos, estos dos últimos adoptados por las Naciones Unidas el 16 de diciembre de 1966.
Según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, todo ente viviente es y debe ser
considerado como persona ya que desde el momento de su nacimiento y hasta el momento
de su muerte pertenece a una sociedad y por lo tanto tiene derecho a ser respetado, oído y
considerado como a una persona importante y así mismo desde su nacimiento rige sobre él
todo derecho que favorezca al resto de la comunidad. La importancia de los derechos
humanos depende del simple hecho que todos somos iguales y pertenecemos a una sociedad
que aunque se encuentre dividida políticamente en países y Estados sigue siendo una
comunidad única en la cual todos tenemos una labor que cumplir para lograr el mejoramiento
del mundo entero o por lo menos evitar su destrucción. Ante todo, la importancia de la raza
humana es mayor que todo lo demás por lo tanto se crearon leyes para mejorar la
supervivencia y convivencia de los humanos, estas leyes están reunidas en la Declaración
Universal de los Derechos Humanos para evitar actos de destrucción y de barbarie que
puedan afectar la vida humana. Los Derechos Humanos tienen como finalidad perdurar la
vida en comunidad y hacerla menos problemática, sobre todo en el ámbito social que es el
que nos muestra las fallas de la sociedad actual y las repercusiones que puedan tener en las
generaciones futuras; para evitar dichos problemas se crearon ciertas normas que protegen a
todo hombre. Los Derechos Humanos aunque no son muy respetados actualmente nos han
demostrado a lo largo de la historia que si no existieran ciertas leyes que protegen a todos y
cada uno de los ciudadanos del planeta tierra, las guerras y los problemas que ya hacen parte
de la historia todavía estarían vivas no solo en el recuerdo de las personas sino causando más
daño a nuestro planeta. Los Derechos Humanos no solo son aquellos que respetan la vida y
la dignidad de la persona, sino que están divididos en diferentes clases, como lo son los
derechos civiles y políticos, los derechos Económicos, sociales y culturales, y el derecho a la
paz.

MEDIO AMBIENTE
INTRODUCCIÓN:
El medio ambiente es todo lo que nos rodea plantas, animales, etc. sin exceptuar elementos
como el oxígeno, nitrógeno, hidrógeno. Los problemas ambientales siempre han existido, Sin
embargo en la actualidad nos encontramos con muchos factores determinantes, que
perjudican a todo el planeta; uno de los más importantes es la contaminación que es cuando
se altera el estado físico y químico de la naturaleza.
DESARROLLO:

Los tipos de contaminación que afectan nuestro medio ambiente son: la contaminación del
agua al utilizar detergentes y residuos industriales, contaminación del aire por medio de
emisiones de gases, y la contaminación del suelo al utilizar fertilizantes no aptos para algunas
tierras. Los ya mencionados son solo algunos agentes contaminantes, sin embargo existen
ciertos productos que al parecer son inofensivos pero al final de un proceso repercuten
gravemente en la calidad de nuestro planeta; también se mencionaran algunos de los estragos
que mas que verse a un futuro de la contaminación, ya forman parte del presente como pueden
ser los cambios climáticos, adentrándonos en el calentamiento global, y algunas
enfermedades que se han generado , además de mencionar algunas propuestas, como medidas
para conservar el medioambiente y evitar deteriorarlo mas ya que todavía se está un poco a
tiempo de tomar las medidas necesarias, para no seguir contaminando, ya que si este
problema se ignora pronto estaremos acabando con todo lo que nos rodea, y todo lo que la
humanidad ha ido creando sea el motivo de la extinción de todo ser vivo sobre la tierra, entre
ellos está el propio ser humano; ya que ningún gobierno en el mundo ha sido capaz de tomar
medidas drásticas que sean verdaderamente aplicadas al cuidado del medio ambiente,
tomando en cuenta primeramente su economía y sus intereses políticos.

CONCLUSIÓN:

El medio ambiente se desarrolló hace cientos de miles de años, y básicamente se puede decir
que es todo lo que nos rodea, como lo son las plantas, animales, árboles, aire, nubes, suelo,
etc., sin embargo a lo largo de la historia, la humanidad se ha encargado de tener el poder de
cambiar el estado del ambiente por medio de alteraciones que cada vez repercuten en mayor
escala no solo el desarrollo de los seres humanos, sino de todos los seres vivos existentes en
el planeta.

CONCLUSIONES

Los participantes consideran que en el ámbito de la concepción político-institucional existe:

· Falta de prioridad política e institucional de la gestión ambiental; escasa presencia en las


propuestas de los gobiernos locales.
· Poca relevancia de los temas ambientales en los planes locales de desarrollo integral,
fundamentalmente en la asignación de recursos económicos y financieros.

· Débil visión de conjunto de la problemática ambiental, generando una consideración


sectorializada de los problemas: contaminación, salud, recursos naturales, saneamiento
básico, gestión territorial.

· Desequilibrio entre el impacto ambiental de los procesos de urbanización y las acciones y


esfuerzos de rehabilitación ambiental emprendidos a nivel municipal, de las empresas o de
la propia comunidad.

· Condicionamientos y limitaciones de la legislación y normatividad de los países para una


adecuada gestión ambiental local.

· Insuficiente definición del papel de los agentes locales no gubernamentales en la gestión


ambiental.

· Escasa prioridad a la acción y participación ciudadana en la gestión ambiental local.

En el ámbito de la capacidad de gestión observaron:

· Débil articulación de la gestión ambiental a nivel intergubernamental, intersectorial y dentro


de los propios gobiernos locales, situación que genera dispersión o duplicación del esfuerzo.

· Existencia de una multiplicidad de disposiciones normativas y operativas de orden nacional,


estadual y municipal que generan conflictos por superposición jurisdiccional, dificultando y
limitando la aplicación efectiva de las mismas por los gobiernos locales.

· Inadecuada institucionalización, en la mayoría de los gobiernos locales de la región, de


mecanismos de participación que comprometan la acción ciudadana en la gestión ambiental.

· Ausencia o carencia de mecanismos para la resolución de conflictos derivados de la gestión


ambiental, tanto en el ámbito del gobierno local como de la propia comunidad.

· Limitación de recursos humanos, económicos y tecnológicos para atender los


requerimientos de una eficiente gestión ambiental local.
· Insuficiencia de conocimientos técnicos o poco accesibles para autoridades, funcionarios o
ciudadanos de los gobiernos locales.

· Ausencia o insuficiencia de información relevante para la gestión ambiental local.

· Escasa consideración por los organismos de financiamiento internacional y regional del


tema de la gestión ambiental local tanto en los proyectos de descentralización como en los
de desarrollo institucional que financian.

RECOMENDACIONES

En vista de lo anterior, los participantes decidieron recomendar las siguientes acciones:

· Priorizar por parte de los gobiernos locales su acción ambiental en los diferentes ámbitos
de gestión: político, social, económico y tecnológico.

· Institucionalizar la gestión ambiental local en un marco de desarrollo sostenible.

· Establecer plazos y mecanismos participativos concretos, para definir una Agenda 21 para
cada localidad, integrados a los correspondientes sistemas regionales y nacionales de gestión
ambiental.

· Promover y fortalecer mecanismos de planificación participativa en los gobiernos locales,


vigorizando la acción comunitaria en procesos de desarrollo sostenible.

· Promover una definición e identificación clara de las autoridades ambientales, su papel,


funciones y competencias en cada nivel de gestión y gobierno.

· Promover a nivel nacional y regional la revisión de la organización y funciones de los


gobiernos locales, para la institucionalización de mecanismos estructurales que impulsen una
efectiva gestión ambiental y del desarrollo local integral y sostenible.

· Promover una articulación orgánica de estructuras, programas y proyectos de los diferentes


niveles de gobierno, instituciones o sectores en sistemas nacionales de gestión ambiental.
· Crear o fortalecer ámbitos y mecanismos de identificación, tratamiento y solución de
conflictos derivados de la acción y gestión ambiental en la comunidad, la localidad, la región
y/o el país.

· Desarrollar programas nacionales de formación ambiental para municipios, en sus


diferentes planos y ámbitos de acción local, pública, empresarial o comunal.

· Crear o fortalecer redes nacionales y regionales de información que den soporte a los
procesos de mejoramiento de la gestión ambiental local.

· Fortalecer la capacidad institucional de los municipios - sus recursos humanos, financieros


y particularmente tecnológicos - para una adecuada gestión ambiental.

· Promover criterios para la asignación de recursos de cooperación multilateral y bilateral y


para programas nacionales que incorporen el fortalecimiento de la gestión ambiental local e,
igualmente, elementos de sostenibilidad ambiental en programas y proyectos de reforma del
estado, descentralización, desarrollo local y municipal.

· Solicitar a la Organización de los Estados Americanos su apoyo para la creación de una red
continental de la gestión ambiental y desarrollo, a la que accedan gobiernos nacionales y
locales, organismos no gubernamentales, empresas u organizaciones diversas de la sociedad
civil, que promueva el fortalecimiento de procesos de desarrollo local sostenible, en el marco
de los esfuerzos de integración y complementación regional y subregional que vienen
realizando nuestros países.

Tema 2: Participación ciudadana en la gestión ambiental local

El grupo de trabajo que analizó este tema lo hizo considerando dos aspectos fundamentales
de la participación ciudadana en la gestión ambiental local que surgieron de las exposiciones
y debates en el Seminario: el grado de avance que se ha realizado en los países en cuanto a
la participación de la sociedad civil y las dificultades para esta participación:

CONCLUSIONES
Con relación al grado de avance de la participación ciudadana, los participantes concluyeron
que:

· Existe una estructura jurídico-legal en los países que en general garantiza el derecho de
participación de la ciudadanía en los procesos de gestión ambiental.

· Existen experiencias puntuales, en cuanto a mecanismos de participación, que han resultado


positivos y que pueden constituirse en modelos reproducibles con las adaptaciones a las
particularidades de cada medio.

· Se ha desarrollado en los últimos años una creciente conciencia, tanto individual como
colectiva, sobre la importancia de influir en las decisiones de orden ambiental por parte de la
comunidad.

· Los gobiernos en su esfuerzo por la descentralización y desconcentración política y


administrativa están abriendo espacios para una real participación ciudadana en la gestión
ambiental.

· Existen divergencias en cuanto a qué es la participación, quién participa, cómo y cuándo


participar.

En lo que se refiere a las causas que dificultan la participación ciudadana, expresaron que:

· No existe en forma generalizada una cultura de participación pública.

· Es limitada la capacidad de los estamentos municipales y de la propia sociedad para


concretar la incorporación de la opinión pública en los procesos de toma de decisiones.

· La lucha de intereses entre actores políticos lleva muchas veces a desvirtuar la participación
de la comunidad.

· Falta la capacitación tanto de actores sociales como de los gobiernos municipales en los
procesos de gestión ambiental.

· Los mecanismos existentes en los países para viabilizar la participación ciudadana son
incipientes.
RECOMENDACIONES

Por lo tanto, los participantes acordaron recomendar a los países:

· Crear y/o perfeccionar mecanismos de participación para la gestión ambiental, de manera


que esta participación se produzca desde el inicio de la consideración de una idea y no
solamente cuando el ciudadano se siente afectado, en ajuste al principio de prevención de los
conflictos ambientales.

· Institucionalizar los instrumentos de participación ciudadana, utilizando preferentemente


las estructuras y organizaciones ya existentes.

· Elaborar a nivel de los gobiernos locales una estrategia de participación tanto de carácter
formal como informal, que no solamente reciba la opinión, sugerencias o reclamos de la
ciudadanía, sino que además la haga partícipe de las decisiones que se tomen y se le informe
de los resultados de las acciones que se desarrollen, así como que se le dé la posibilidad de
apelación.

· Crear o fortalecer los entes técnicos que faciliten la participación ciudadana.

· Promover y diseñar, por parte de los organismos regionales e internacionales, programas de


capacitación para agentes y actores de los municipios y de grupos organizados para mejorar
su capacidad de gestión ambiental, dentro de los cuales se destacan:

- la realización de talleres regionales y nacionales sobre gestión ambiental local y


participación ciudadana.

- la preparación de documentos de difusión de experiencias exitosas en gestión ambiental


local en países del Hemisferio.

- la organización de visitas de intercambio entre países para conocer experiencias exitosas en


la materia.

- la creación de un programa que promueva el funcionamiento de redes temáticas que


faciliten la participación ciudadana.