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2.4.1.2. Auxiliares de los Comerciantes.

El tema en mención será visto en una forma muy breve, tomando en cuenta que va hacer
retomado y analizado muy ampliamente en el Capítulo III, ya que es precisamente el tema de
estudio en la presente tesis; por el momento se hará un comentario general de lo que son los
Auxiliares de los Comerciantes.

El Comerciante necesita valerse de otras personas para realizar los negocios que forman el objeto
de su actividad económica.

Las innumerables ventas que se realizan a diario en un establecimiento comercial moderno no las
podrían celebrar su dueño sino contara con un cuerpo de empleados y dependientes que coopera
con él en la atención del público y de los proveedores. No solo los comerciantes sociales son los
que únicamente pueden manifestar su voluntad por medio de sus directores o representantes, sino
también los comerciantes individuales tienen necesidad de requerir el auxilio de los gerentes o
factores que atiendan y dirijan un determinado establecimiento mercantil.

De igual manera si se trata de promover ventas o compras en otras plazas buscando ampliar
mercados, habrá que fundar agencias o sucursales, o buscar cada vez más la colaboración de
personas dedicadas profesionalmente a hacer negocio e intereses o para servicios de otros, tal
como ocurre en el caso de los agentes y comisionistas; y habrá que enviar y recibir a viajeros, útil
los servicios de los llamados “Representantes de Casas Extranjeras” que, de diversos modos,
facilitan la colaboración de pedidos de mercaderías hacia sus respectivas localidades, y habrá que
acudir, en el ámbito nacional e internacional, a intermediarios especializados en ayudar a los
contratantes a encontrarse y ponerse de acuerdo.

Estas actividades, tendientes todas a facilitar al comerciante la consecución de sus negocios,


crean múltiples relaciones jurídicas que se desarrollan en 3 diversos planos: a) Relación entre
comerciante y su colaborador; b) Relación entre colaborador y los terceros a quienes contrata en
ejecución del cargo recibido; c) Relaciones entre estos terceros y el comerciante, con motivos de la
actividad del colaborador.

Estas relaciones jurídicas tendrán consecuencias según sea la clase de colaboración prestada. Así
por ejemplo, si un comerciante, hace a otro el encargo de que le compre unas piezas de telas,
surgirán de ahí varias situaciones jurídicas: El encargado deberá celebrar un contrato (compra-
venta) con el proveedor de telas, y por consiguiente, entre ellos dos exclusivamente se celebrarán
las obligaciones y derechos recíprocos relativos a este contrato, pago del precio, entrega de la
cosa, garantía, etc., sin que estas relaciones trasciendan al comitente que resulte ser para los
efectos de este contrato, un tercero. Una vez hecha la compra, el comisionado tendrá derechos a
que se le reintegre cualquier gasto que haya hecho en el ejercicio del encargo y a que se le
retribuya sus servicios, el comerciante por su parte, podrá al encargado que le entregue la
mercadería que le compró y que le rinda cuentas en relación con el negocio. En cambio, si el
encargo fuera para que, en el propio establecimiento del comerciante en los escaparates, la
situación será distinta: Las personas que entran al establecimiento compran en el entendido de que
están adquiriendo las telas que tienen a la venta “el dueño” del negocio y no el dependiente
encargado de venderlas y que, en consecuencia, el contrato se celebrará con aquel y no con este;
el encargado, aunque se haya hecho entrega de la mercadería y haya cobrado un precio, no
adquirirá personalmente ningún derecho, ni contraerá ninguna obligación propia en ese negocio.
Cualquier reclamo originado en la compra, deberá ser dirigido al dueño del establecimiento y solo
este podrá cubrir el precio, si la venta se hizo al crédito, la relación jurídica del encargo será más
bien con su principal a quien deberá servirle con lealtad y eficiencia (no deberá hacerle
competencia) y a quien podrá cobrarle una retribución por sus servicios.

Como fácilmente se comprende, los casos de cooperación en la celebración de contratos ajenos,


pueden multiplicarse independientemente y asumir innumerables matices con características
diversas para las partes y para los terceros; pero la legislación mercantil ha aislado los casos más
usuales y característicos, a efectos de regularlos bajo las denominaciones de Comisionistas,
Factor, Agente Dependiente, Agente Representante, Agente Intermediario, etc., agrupándolos
todos en nuestro Código de Comercio bajo el Título de “Auxiliares de los Comerciantes”.

Se conoce como auxiliares de los Comerciantes, a aquellas personas que intervienen en los
negocios mercantiles sin ser comerciantes; o sea que no son los titulares de la empresa mercantil,
sino que únicamente colaboran con éstos en el ejercicio del comercio.

De acuerdo a nuestra Legislación, son Auxiliares de los Comerciantes: Los Factores, Los
Dependientes y Los Agentes de Comercio; estos últimos pueden ser de tres clases: Agentes
Dependientes, Agentes Representantes o Distribuidores y Agentes Intermediarios.

2.4.1.2.1. Factor

Nuestro Código de Comercio conceptúa al Factor como aquellas personas que está encargada por
cuenta ajena, de la dirección de una Empresa, rama especial de ella o de un establecimiento de la
misma. (15)

Según Ramírez Gronda nos dice que: Factor es la persona a quien un comerciante encarga la
administración de sus negocios, o la de un establecimiento comercial. (16)

El factor es mandatario mercantil especializado en el manejo total o parcial de las empresas


mercantiles. Como mandatario, tiene todas las limitaciones propias de su cargo, esto es que no
puede hacer competencia al principal, ni puede negociar con él; está obligado a hacer constar en
cada negocio, que actúa en representación del principal y responde solidariamente con este de las
obligaciones contratadas para con terceros. El solo hecho de que el Factor figura al frente del
negocio mercantil o de una rama del mismo, hace presumir que tiene las facultades necesarias
para realizar los negocios propios de la gestión que le ha sido encomendada. El nombramiento y
las facultades conferidas al Factor se inscriben en el Registro de Comercio, así como la revocación
de su mandato.

2.4.1.2.2. El Dependiente.

Son aquellas personas subordinadas, a quienes el comerciante encomienda la relación diaria y


constante de gestiones particulares Propias de su establecimiento, es un verdadero subalterno y
son de dos categorías: Los que prestan servicios dentro de los locales de la Empresa y los que
prestan sus servicios fuera de ella o Dependientes viajeros; esta última categoría no estaba
regulada en el Código de Comercio anterior. Dentro de las gestiones que el Dependiente realiza,
están la venta y el cobro del precio de la mercadería.

2.4.1.2.3. Agentes de Comercio.


Son las personas que gestionan el traspaso a terceros de mercaderías propiedad de un
comerciante y dicha gestión puede ser duradera, o sea para un número indeterminado de actos; o
eventual, que se agotan en un solo negocio.

Nuestro Código de Comercio no da una definición de lo que son los Agentes de Comercio, pero sí
su exposición de motivos: “Son los que promueven o intervienen en los negocios mercantiles de
otros considerados como sus principales”.

El Agente de Comercio está vinculado con una relación permanente con la casa por la que actúa.
No se concibe la actuación de un Agente de Comercio, sino mediante la realización de una serie
de actos iguales y reiterados.

El contenido de la actividad del agente consiste en preparar o realizar contratos mercantiles, según
el alcance de sus facultades. Preparar contratos cuando se limitan a transferir las ofertas que
reciben a la casa o casas por las que trabajan; concluir contratos cuando su poder les permita,
cerrarlos en nombre y por cuenta de dicha casa. (17)

2.4.2. Los que de Manera Accidental Ejecutan Actos de Comercio.

Existen personas que no siendo comerciantes pueden realizar actos de comercio, sea cual fuere la
razón de su comercialidad.

Por ejemplo:

a) Una persona no comerciante se constituye fiador de una deuda mercantil realizando así un acto
de comercio por conexión.

En estos ejemplos, la relación jurídica integra, incluidos los sujetos, queda regulada por el derecho
mercantil. No hay pues, dificultades relativas a la posibilidad de que una persona no comerciante
realice actos de comercio y por consiguiente, está ejecutando accidentalmente actos de comercio.
(18)

FUENTE: Pineda, L. A. (1993). LA VIGILANCIA DEL ESTADO. Tesis, Universidad de El Salvador, San
Salvador. Obtenido de http://www.csj.gob.sv