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Realidad

Respecto a la relación del sujeto con el mundo (realidad), desde la filosofía se


han planteado y tratado de resolver dos problemas diferentes, a los que se
refieren como:
 El problema ontológico, se refiere al ser a la existencia: ¿qué es lo real?,
¿hay una realidad tras la apariencia?

 El problema epistemológico, se refiere al conocer: ¿qué es la verdad?,


¿el conocimiento es un producto de la razón o de la experiencia?
En la vida cotidiana en el hombre de la calle se halla muy extendido el
Practicismo o Realismo ingenuo, se admite, sin más reflexión, que la realidad
existe y no se plantean el problema de cuestionar tal existencia.
Sin embargo, para los filósofos, el problema de la existencia o no de la
Realidad Metafísica y la certeza sobre el conocimiento que sobre ella extraen
nuestros sentidos (Epistemología) ha sido, desde los primeros filósofos griegos
(pre-socráticos), y continúa siendo, uno de los grandes problemas filosóficos
que todavía no ha sido resuelto. Es decir, una cuestión sobre la que no
tenemos respuesta unánimemente aceptada por todos los pensadores.
Desde antaño y hasta nuestros días, diferentes corrientes de pensamiento
filosófico (o doctrinas) han tratado de responder al problema de si existe o no la
realidad fuera de nuestra mente.
La epistemología es una rama de la filosofía que se ocupa de la validez y
fiabilidad de los conocimientos que obtenemos los humanos. Viene a ser como
una teoría crítica del conocimiento. Desde el punto de vista epistemológico se
han planteado cuestiones tales como:
¿Se corresponde la realidad con la representación mental que el hombre tiene?
¿O el mundo psíquico es un producto inventado por la mente humana?
¿Es fiable y válida la información que los órganos sensoriales captan? ¿O nos
engañan nuestros sentidos?
¿Cómo llegamos a tener conciencia de la existencia de un espacio poblado de
objetos y sujetos (mundo)?
Seguidamente, destacaremos algunas corrientes filosóficas que han intentado
resolver este difícil problema de la realidad:
El Realismo metafísico sostiene la afirmación de que la realidad, el espacio
contenedor y los objetos o cosas contenidas, existen fuera e
independientemente del sujeto que las percibe. Y que el conocimiento que
obtenemos o adquirimos a través de los sentidos (empíricamente) nos
proporciona una imagen verdadera, real, del mundo.
Entre los filósofos, existen diversos grados de aceptación del realismo, tales
como el realismo radical o ingenuo que llega a confundir la realidad con la
representación mental de ésta. O también, el realismo moderado, que admite
que la representación mental del mundo (realidad) no coincide, exactamente,
con la realidad física, pero existe una correspondencia aceptable entre ambos.
El Idealismo metafísico niega la existencia de la realidad. Considera que todo
lo que llamamos "real" depende, exclusivamente de nuestra conciencia, de
nuestras ideas. El idealismo sostiene que las ideas, la representación mental
del mundo o realidad, es anterior a la materia al mundo. Que el mundo psíquico
(la conciencia) es una construcción mental o idealizada. Que las ideas
preceden a las cosas u objetos (materia).
El Escepticismo sostiene la tesis de que no podemos estar seguros de que la
realidad exista o no exista. Niega la posibilidad de conocer la realidad con
certeza absoluta. Según esta postura filosófica no hay ningún conocimiento
firme, ni puede haber una opción completamente segura de la existencia de la
realidad.
El dogmasticismo admite la posibilidad de conocer la verdad con una
confianza absoluta.
El agnosticismo defiende la relatividad del conocimiento para el pensamiento
humano.
El panteísmo afirma que cuando existe es parte de una substancia, de un solo
ser, que es Dios.
El solipsismo mantiene la creencia de que no puede existir ningún mundo,
independiente del sujeto. Vendría a ser un idealismo extremo o radical.
El constructivismo viene a decir que el saber sobre el mundo (el conocimiento
de la realidad) es construido, por el ser humano, ordenado, de la mejor manera
posible, el flujo de experiencias, que proporciona la interacción con la realidad,
en hechos repetibles, en regularidades.
La Fenomenología elude el problema, dice que no le interesa saber si la
realidad existe o no existe. Simplemente se abstiene de emitir cualquier juicio
sobre la existencia del mundo, afirmativo, negativo o dubitativo. El filósofo
Husserl sugiere que las afirmaciones sobre los objetos del mundo exterior se
pueden traducir a afirmaciones sobre la posibilidad de la propia experiencia.
Distingue entre fenómenos (lo que nos aparece en la mente, la experiencia
sensorial) y noómenos (lo que ocurre en el mundo real o realidad). A la
fenomenología le interesan los fenómenos, no los noómenos.
En definitiva, el hecho de que haya argumentos sólidos para defender todas
estas posturas y también haya argumentos con fundamento para criticarlas,
nos debe conducir a la conclusión de que, mediante el debate y la discusión
filosófica, desde sus tres principales ramas (Metafísica, Epistemología, Lógica),
no ha sido posible resolver el problema de la realidad.
De acuerdo con Sigmund Freud, autor del psicoanálisis, qué es más real para
una persona, ¿la realidad física o la realidad psíquica? Este notable psiquiatra
vienés ponía el ejemplo de una mujer que padece un delirio de celopatía, es
decir, que estaba convencida de que su marido la engañaba y actuaba, en
consecuencia, recriminándole su infidelidad. En realidad, su esposo jamás la
había engañado. Esa mujer estaba actuando y comportándose, no de acuerdo
con la realidad externa, sino de acuerdo con su realidad psíquica. En otras
palabras, estaba convencida de que su realidad interna era la verdadera y
auténtica realidad.
Así que no percibimos toda la realidad. De hecho, los seres humanos no vemos
la realidad, sino una representación de ella. Los rayos de luz entran en el ojo
por la pupila, son enfocados por la córnea y el cristalino (en su caso, ayudados
por las gafas) y forman una imagen invertida en la retina. Unas células muy
especializadas convierten la imagen en impulsos nerviosos, convertidos en
estímulos eléctricos. Los impulsos nerviosos llegan al cerebro descompuestos
en informaciones diversas.
La forma del objeto, las tres dimensiones, la profundidad y la distancia, el color,
el movimiento o la posición exacta no son percibidos ni al mismo tiempo ni en
el mismo lugar. El cerebro asocia esas informaciones, consulta otras
percepciones subjetivas y emocionales y fabrica las imágenes finales. Lo que
vemos no está ahí: está en nuestro cerebro.
La realidad física está constituida por todo aquel medio externo en el cual
estamos inmersos y al cual accedemos a través de nuestros órganos de los
sentidos, entendidos estos en su forma más amplia (sensibilidad al calor, dolor,
presión, vibración, etc.).
La mayoría de las personas, ajenas a los problemas filosóficos, asumen que
existe un mundo físico y que su existencia es independiente del observador
(perceptor) y externa a él. Cuando la energía física externa entra en contacto
con nuestros sensores (receptores sensoriales), tras ser codificada
(bioeléctricamente) y procesada (transformación de energía en información),
podrá ser interpretada en un nivel superior del procesamiento, con lo que se
transforma de información en conocimiento, informándonos sobre la estructura
del mundo físico externo. Como resultado del procesamiento, no se sabe de
qué modo, surge la conciencia de un mundo externo (el-los objetos y el espacio
que ocupan), lo que está allá fuera y que es distinto del mundo interno, el yo, el
sujeto. El problema radica en que muchas personas identifican y confunden el
mundo percibido (interno o psíquico) con el mundo físico. Es propio de esta
especie confundir la realidad con la representación de ésta. Cada ser humano
tiene una experiencia subjetiva (personal) con el mundo físico, lo que le
conduce a una cosmovisión, es decir, a tener una concepción del mundo o una
teoría implícita de él, que no siempre es capaz de verbalizar (explicitar).

Por tanto, a partir de estas reflexiones, podemos preguntarnos ¿Qué es la


realidad? Desde un punto de vista convencional, lo que nosotros manejamos
conscientemente de dicha realidad no es otra cosa que su mera representación
mental. Esos procesos mentales se llevan a cabo en el cerebro. Así las cosas,
nos topamos con una restricción: dicho órgano está especializado en procesar
señales electroquímicas codificadas. De ahí que, sea cual fuera la naturaleza
del estímulo que recibamos tanto del medio externo como del interno (luz,
sonido, olor, sabor, temperatura, presión, vibración, dolor), estructuras bien
diferenciadas (tales como la retina o las papilas gustativas) tendrán que traducir
dichos estímulos, normalizándolos a señales electroquímicas codificadas. Es
de Perogrullo afirmar que no nos está dado aprender esa realidad física como
tal. Por lo que la realidad, es para cada ser humano, ni más ni menos que una
serie de señales bioeléctricas que contienen información codificada sobre el
mundo exterior. Al procesar esas señales, previamente captadas por el
hardware fisiológico, mediante nuestro aparato psíquico (software: sistema
operativo y programas), al interpretar estas señales bioeléctricas, inferimos que
existe un mundo externo al yo. Pero nadie puede asegurar la certeza absoluta
de esta inferencia. Y, en consecuencia, cada persona solo tiene constancia de
su subjetividad. Y cuando el ser humano constata un alto grado de consenso
en las subjetividades de otros seres humanos, otorga a este conocimiento la
categoría de objetividad.
OBJETO
 Todo lo que puede ser materia de conocimiento o sensibilidad de parte
del sujeto, incluso este mismo.
 Aquello que sirve de materia o asunto al ejercicio de las facultades
mentales.
 Término o fin de los actos de las potencias.
 Fin o intento a que se dirige o encamina una acción u operación.
 Materia o asunto de que se ocupa una ciencia o estudio.
Para realizar una investigación, es necesario que se acote el objeto de estudio,
es decir, definir qué aspectos concretos se quiere estudiar y plantear los límites
determinados, aspectos que, aunque también son interesantes, por extensión,
por falta de información u otros motivos, no se va a investigar.
Entre los aspectos que se debe acotar, se incluyen:
 El elemento del patrimonio que se va a investigar: un inmueble, una obra
artística, una región, un elemento inmaterial. Es recomendable que el
elemento que se escoja sea de un entorno cercano, para que sea fácil
acceder al mismo.
 El período temporal que se va a abarcar: una década, un siglo, todo el
período de vida (desde su nacimiento hasta su desaparición / la
actualidad).
 El fenómeno que, en relación al elemento, se va a estudiar: cuál es su
origen, cuáles han sido sus usos, cómo se conserva, qué motivó su
desaparición, cómo ha influido en su entorno. En historia, son
especialmente interesantes los fenómenos que responden a preguntas
de “cómo” y “por qué”.
 El espacio geográfico: el espacio donde se ubica el objeto, la localidad,
el país, varios países…
No se debe abarcar demasiado; cuanto más concreto sea el objeto de estudio,
más se podrá profundizar y mayor facilidad se tendrá para decidir qué
información se incluye y cuál no. Además, ayudará a ahorrar tiempo, ya que no
se dedicará tiempo a temas que finalmente no se presentará en el trabajo. El
tema tampoco debe ser excesivamente limitado, ya que en tal caso puede que
no se encuentre fuentes suficientes o no se consiga la información para
relacionar dicho elemento con el entorno y con la historia que la rodea.
Así mismo, plantear el objeto de estudio en forma de interrogante puede servir
para diseñar la investigación, ya que se podrá preguntar en todo momento si lo
que se está haciendo ayuda a responder a dicho interrogante.
Finalmente, se tiene que tener en cuenta que el objetivo de toda investigación
es profundizar y descubrir nueva información. Por ello, se debe evitar limitar a
recopilar información y repetir lo que otros autores ya han escrito sobre un
tema.
HECHO
Hecho Social:

Se refiere a todo comportamiento o idea presente en un grupo social,


sea respetado o no, y sea compartido o no.
Los hechos sociales pueden ser de 3 tipos diferentes:
 Morfológicos: Dan forma a la sociedad
 Instituciones: Ya están impuestos en la sociedad.
 Corrientes de opinión: También puede ser llamado como moda, es
algo que no perdura en el tiempo.
Es hecho social todo modo de hacer, fijo o no, que puede ejercer una
coerción exterior sobre el individuo; que es general en todo el ámbito de
una sociedad dada y que, al mismo tiempo, tiene una existencia propia,
independiente de sus manifestaciones individuales.
Hecho Jurídico:
Es todo fenómeno de la naturaleza o del comportamiento humano que el
legislador considere atribuirle consecuencia jurídica.
Los hechos jurídicos son calificados por el derecho de acuerdo a ciertos
valores, atribuyéndoles determinadas consecuencias, configurándolos y
tipificándolos objetivamente como integrantes del supuesto de la norma,
llámese ésta: ley, tratado, ordenanza, decreto, resolución, costumbre,
precedente judicial, principio general del Derecho, contrato, testamento,
etc. Es decir, son esa inmensa variedad de hechos naturales o sociales
que por la trascendencia que tienen en la vida de relación del ser
humano son configurados abstractamente en el supuesto de hecho de
las normas que integran el ordenamiento jurídico, enlazándose
determinados efectos, constitutivos, modificativos o extintivos de
relaciones jurídicas. Por eso se dice que los hechos jurídicos son los que
están previstos por el ordenamiento jurídico o, también, que son los
hechos que están insertos en la estructura de la norma, constituyendo el
contenido del supuesto normativo.
Hecho Imponible:
Es un concepto utilizado en Derecho tributario que marca el nacimiento
de la obligación tributaria, siendo así uno de los elementos que
constituyen el tributo.
Otra corriente doctrinaria opina que el hecho imponible no tiene el
carácter generador de la obligación tributaria, siendo la obligación
tributaria quien determina el nacimiento de dicha contribución. Por lo
tanto, el hecho imponible genera una especie de pre-relación jurídica
tributaria.
Se trata de un hecho jurídico establecido por una norma de rango legal,
cuyos efectos también habrán de estar contemplados y determinados
por la ley. Además, el acreedor y el deudor de la obligación tributaria
tienen nula capacidad de disposición o negociación sobre los efectos del
hecho jurídico cuya realización genere, por ley, una obligación tributaria.
Hecho Científico:
Según el empirismo lógico (concepción heredada de la filosofía de la
ciencia), es una observación verificable y objetiva, en la que los hechos
se identifican con las observaciones.
Según el realismo científico, es un acontecimiento que puede ser
descrito de manera verificable y objetiva.
Hecho Económico:
El hecho económico es la representación y reconocimiento de un
fenómeno social o natural con incidencia o impacto económico, este
acontecimiento o proceso observable está relacionado con la economía
de la sociedad.
Los hechos económicos son los que se relacionan con actividades que
los hombres desarrollan, no aisladamente si no como miembros de
grupos humanos lo cual nos autoriza calificarlos de sociales. Son
aquellos hechos que los mismos hombres despliegan en sus esfuerzos
para procurarse medios de satisfacción que no pueden allegarse de
manera gratuita. Se trata de hechos cuantificables, medibles y reducibles
a números.

Hecho Geográfico:
Un hecho geográfico es aquel que ocurre en la superficie terrestre, y que
se caracteriza por su permanencia, estabilidad y porque su formación es
un proceso más o menos largo. Por ejemplo, los orígenes de una
llanura, la formación de los ríos, etc.
Hecho desde el punto de vista filosófico:
La palabra hecho es un término, según el filósofo Ludwig Wittgenstein,
que puede ser definido como "lo que es el caso", pero se refiere a una
noción muy primitiva.
Desde el punto de vista intuitivo, hecho es cualquier cosa que realmente
ha pasado, ya sea que se continúe en el tiempo o no.
El hecho no puede ser cuestionado. Un hecho puede invalidar una
opinión, pero una opinión nunca puede cambiar un hecho.