IGLESIA IMPERIAL
Desde El Edicto de Constantino 313 D.C.
Hasta la caída de Roma 476 D.C.
La Victoria del Cristianismo
En esta etapa o periodo eclesiástico donde vamos a entrar ahora cubriendo un lapso de tiempo
de 163 años vemos a la Iglesia de pronto lanzada a la cumbre del dominio político y social del
imperio que por casi tres siglos trató de destruirla usando de cuantas torturas, persecuciones a
muerte o poder tenía para alcanzar este propósito no logrado solamente porque Dios luchaba al
lado de ese pueblo. En el año 305 durante el gobierno de Dioclesiano la religión cristiana era
prohibida, perseguidos los creyentes hasta la muerte, sus edificios confiscados y su literatura
quemada; pero en menos de 20 años en el 324 con Constantino en el poder cesó toda
persecución por parte del imperio romano contra los cristianos. En el año 312 cuando
Constantino se preparaba para la batalla contra Magencio dicen los historiadores Lactancio y
Eusebio que el emperador tuvo un sueño donde veía una gran cruz en el cielo sobre el sol y una
frase “in hoc signo vinces” (con este signo vencerás). Él decía que Dios quería y así lo ordenó
a sus soldados bordar en sus estandartes y escudos el signo que él vio en el sueño. En realidad
eran dos letras, “X” y “P”, superpuestas, monograma que recibió el nombre de “labarum”, las
dos primeras letras del nombre de Cristo en griego (Xpistos).
Al día siguiente la batalla se resolvió a favor de Constantino y en el puente Milvio o Milviam
sobre el río Tíber a 12 kms. de Roma se ahogó Magencio quedando así la mitad occidental del
imperio en manos de Constantino. El año 313 se promulga de acuerdo con Licinio, el edicto de
Milán (el llamado edicto de tolerancia fue promulgado por Galerío) porque se aceptaban los
cristianos con su culto. El mismo emperador se hizo cristiano y toda su corte tuvo que aceptar
el cristianismo, esto vino a ser una prueba más para aquellos cristianos que e estaban
preparando para el martirio, para las fieras o las torturas; ahora de pronto se encuentran
alrededor del trono imperial, al lado del emperador rodeados de lujo, boato y del prestigio del
poder. Muchos de los que se llegaban a la Iglesia lo hacían no tanto por conversión sino por
estratégica conveniencia.
CONSECUENCIAS, VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LA UNIÓN DEL ESTADO
CON LA IGLESIA
1. Constantino el primer emperador cristiano.
2. Buenos resultados para la Iglesia:
a) Fin de las persecuciones.
b) Las iglesias restauradas.
c) Cesaron los sacrificios paganos.
d) Templos consagrados como Iglesia.
e) Donaciones a las iglesias.
f) Privilegios concebidos a los clérigos.
g) El domingo proclamado día de descanso.
Algunos buenos resultados para el Estado y la Iglesia (ventajas tanto para el imperio como para
la Iglesia).
a) La crucifixión abolida.
b) Represión del infanticidio.
c) La esclavitud modificada.
d) Los juegos de gladiadores suprimidos.
Algunos males, resultado de la victoria cristiana.
a) Todos en la Iglesia.
b) Costumbres paganas introducidas en la Iglesia.
c) La Iglesia se hizo mundana.
d) Males de la unión de la Iglesia con el Estado.
Si se le hubiese permitido al cristianismo desarrollarse normalmente sin tener el poder del
Estado, y si el Estado hubiese continuado libre del dictado de la Iglesia, tanto el Estado como la
Iglesia hubieran sido mejores que estando separados (Hurlbut).
FUNDACIÓN DE CONSTANTINOPLA
Cuando Constantino completó su largo período de luchas para llegar al poder como emperador
absoluto en todo el imperio romano, posiblemente durante su campaña contra Licinio pudo
percatarse de la importancia estratégica de la ciudad de Bizancio en el punto extremo este de
Europa en el es trecho de Dardanelos y Bosforo.
Roma era una ciudad pagana construida a través de los siglos con mentalidad pagana, llena de
templos y estatuas, se levantaba sobre siete colinas (Palatino, Aventino, Esquilino, Quirinal,
Viminal, Celio y Capitolino) en medio de una llanura, lo que la hacía muy vulnerable a
cualquier ataque enemigo.
Por estas razones el emperador quiso trasladar la capital del imperio de Roma a Bizancio donde
la misma naturaleza producía las defensas de la ciudad, pero fue necesario reconstruirla y
embellecerla haciéndola más acorde a las exigencias de la capital del imperio. En la nueva
ciudad el emperador y el patriarca que así se llamaba el obispo de allí, vivían en armonía, pero
la Iglesia era eclipsada por el esplendor del emperador. La iglesia oriental vino a ser sierva
sumisa del Estado.
Después de la fundación de la nueva capital se produjeron muchos conflictos, tal vez por celos
entre Roma y Constantinopla que el imperio terminó por dividirse definitivamente con el
emperador Teodocio que la entregó en manos de sus dos hijos: el occidental llamado latino en
poder de Honorio y el oriental llamado griego con Arcadio.
La división del imperio romano era un presagio de la división de la Iglesia porque así como el
imperio, la Iglesia adoptó el sistema de gobierno imperial, y puso en práctica su sistema de
organización. El obispo de Roma pretendía tener autoridad sobre todos los demás obispos, la de
Roma era una iglesia pujante y ambiciosa de poder.
El cristianismo había triunfado sobre el paganismo, los creyentes enfrentaban ahora otra prueba
tal vez más sutil pero no menos amenazante. Los templos de los dioses habían sido
abandonados a su ruina o habían sido convertidos en templos cristianos, ya no se ofrecían
sacrificios ni ofrendas al emperador, pero éste como representante del imperio tenía muchas
responsabilidades y conservaba muchos títulos paganos como el de “pontifex maximus”; el
cual desde entonces lo adoptan todos los papas.
Surgió por entonces una nueva lucha, la cuestión de las controversias, fueron muchas y aún
desde la misma iglesia apostólica, pero ahora, al estar libre de las persecuciones y tener al
emperador atento a cualquier disputa dentro de la Iglesia, la cuestión se torna más delicada
porque algunos litigantes querían convencer antes al emperador que a la Iglesia.
La primera gran controversia fue acerca de la doctrina de la trinidad, especialmente por la
relación entre el Padre y el Hijo. Arrio sostenía que Jesús no era coeterno con el Padre y que
había sido creado; Alejandro, obispo de Alejandría se le opuso y lo destituyó de sus cargos, este
conflicto se agravó y llegóa los oídos de Constantino quien reunió el concilio de Nicea cerca de
Constantinopla en el año 325 (primer concilio ecuménico). El expositor más fuerte aquí fue
Atanasio, a la sasón un jovencito que no tenía voto pero si voz, logró que la mayoría en el
concilio condenase la postura de Arrio, pero éste era un defensor convencido de su doctrina y
arrastró a muchos en su desvío, incluso a un hijo y sucesor de Constantino.
La segunda gran controversia fue sobre la naturaleza de Cristo, Apolinario, obispo de
Laodicea (360 d.C.) sostenía que la naturaleza divina tomó la naturaleza humana de Cristo, que
Jesús en la tierra no era hombre sino Dios en forma humana. Esta herejía fue condenada en el
concilio de Constantinopla en el 380 d.C.
La tercera y la más extensa controversia surgió en la iglesia occidental con Pelagio, monje
inglés, que vino a Roma como en el año 410; sostenía Pelagio que el hombre era libre de culpa
con respecto a Adán, contra esta herejía surgió Agustín de Hipona que sostenía que Adán como
representante de la raza humana había transmitido la mancha del pecado a la posteridad y que
el hombre no puede recibir la salvación por su propia elección sino solamente por la voluntad
de Dios.
En esta época se hizo notorio el avance de un gran movimiento que en la edad media alcanzó su
apogeo, fue el monasticismo o monacato. En la iglesia primitiva no existían monjes o monjas,
esto fue producto de una necesidad espiritual de algunos cristianos que descontentos con la vida
llevada por muchos convertidos tenían costumbres aún libertinas y paganas sin ningún temor de
Dios. Muchos buenos cristianos querían guardar y cuidar su salvación y aunque en un principio
vivían en medio del pueblo solamente cuidándose y apartándose de la idolatría, ahora muchos
se apartaban a las montañas o al desierto a vivir en cuevas solos o en compañía de algunos que
pensaran de igual forma, se sometían al ascetismo, la meditación, el ayuno, la oración. Este
movimiento comenzó en el Oriente, especialmente Egipto y luego Siria, después también más
tarde Capadocia y así fue penetrando hacia el occidente latino. En Europa fue lenta su
adaptación. Antonio puede ser considerado su fundador (320 d.C.) por ser él con su ejemplo y
predicación quien llamó la atención al monaquismo y muchos se convirtieron en seguidores
suyos, vivía en una cueva en Egipto.
Se les conocían con el nombre de “anacoretas” que significa retiro, los que vivían formando
comunidades fueron llamados “cenobitas”. Surgió una modalidad entre ellos que recibió el
nombre de los “santos de los pilares” por la costumbre que tenían de hacer un pilar y vivir
sobre él. Simón, llamado del Pilar, monje sirio que salió del monasterio y fundo varios pilares
cada vez más altos hasta que el último media 60 pies de altura y 4 de anchura.