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Aprendices y maestros Capítulo 8

1. La integración de diversos procesos en el aprendizaje


“Todo aprendizaje es asociativo; todo aprendizaje es construcción y significado”.
Aprender es un proceso que va mucho mas allá de asociar o construir, requiere movilizar el
sistema cognitivo. Para aprender un nuevo conocimiento hay que:
Tener motivos para aprender (motivación), hay que atender a los rasgos relevantes (atención),
recuperar lo aprendido (recuperación), aplicarlo a nuevas situaciones (transferencia). Y en
todos esos casos conviene además gestionar el propio aprendizaje (metaconocimiento).

La psicología cognitiva del aprendizaje requiere hacer uso de esos otros procesos auxiliares
en el aprendizaje. El aprendizaje fracasa porque aprendices y maestros no sabemos hacer un
correcto uso de esos otros procesos auxiliares. El proceso de aprendizaje vendría a ser un
“coctel” de todos estos procesos.
2. La motivación

Aprender implica cambiar y los cambios en la memoria necesitan una cantidad de práctica.
Para esto, es necesario tener una buena dosis de motivación, un “que” que nos motive a llevar
a cabo un proceso que requerirá de nosotros tiempo, energías e incluso, dinero. Aprender es
un proceso arduo que puede llegar incluso a arriesgar nuestra autoestima ya que, aprender es
arriesgar nuestra propia identidad. Por esto, es necesario tener un motor, unos motivos que
superen con creces la inercia de no aprender o de nuestra zona de confort.
El problema en cuanto a la motivación no es que los aprendices no lo estén, es solo que, como
en la mecánica newtoniana, un objeto requerirá de una fuerza externa para salir de su inercia
y otra fuerza para detenerse, igual que con la mecánica newtoniana, los aprendices se
moverán por la motivación, pero, no como los maestros esperarían o no con la misma
velocidad. No todos los aprendices reaccionarán igual a los mismos estímulos igual que, no
todos los objetos impulsados por la misma fuerza externa lo harían. No es que los aprendices
no estén motivados en aprender, porque lo están, en sus amigos o en ese videojuego que tanto
les gusta. El principal obstáculo de los maestros que buscan enseñar algo a sus alumnos es
que estos se interesen por ese “algo” que el maestro busca enseñarles.
En palabras de Claxton motivar es: “cambiar las prioridades una persona” pero ¿qué móviles
justifican el proceso de aprender? O ¿Cuáles serían las razones de cambiar nuestras propias
prioridades?
Hoy gracias a la ciencia sabemos que, cuando a una persona, o animal, se le enfrenta a una
situación interesante en la que suceden cosas inesperadas, en la que hay una violación de sus
expectativas, el cerebro llega a liberar dopamina, que entre cuyos efectos esta aumentar la
activación y el procesamiento de esos sucesos, de modo que facilita el proceso de
aprendizaje. Esta liberación de dopamina activa los “centros de gratificación” en las
estructuras cerebrales que:” literalmente nos ponen (en movimiento), una activación que es
apreciable sobre todo cuando los sucesos observados son mejores de lo que esperaba el
aprendiz a partir de sus representaciones previas”. También se llega a liberar dopamina, y
por ende activar estos centros de gratificación, cuando se hace contacto social agradable. Así,
el sistema dopaminérgico se activa con los premios, pero no con los castigos.
En otras palabras, nuestro cerebro está diseñado para moverse en busca de nuevas
representaciones, por curiosidad, ya que obtener mejores resultados de los pensados es
gratificante. Por el contrario, el castigo activa otras partes del cerebro (como el córtex
prefrontal ventromedial).
Las teorías clásicas del conductismo resolvían el problema de la motivación privando a los
aprendices, como palomas y ratas, de una necesidad básica. Las situaban en un 70% de su
peso normal y así se aseguraban de que la rata o paloma tuviese por lo menos un 30% de
motivación. Después mediante castigos, la rata o paloma aprendía a evitar las conductas que
anteponían un castigo, como una descarga eléctrica, o modificar sus conductas por un premio,
como comida.
El conductismo reducía a la más fácil cuestión de manipular, sin mucha sutileza los premios
y castigos. Aunque los humanos difícilmente aprenderían de esta manera, la distribución de
premios y castigos es uno de los móviles mas comunes y eficaces del aprendizaje humano.
Aprender algo por conseguir algo deseado o de evitar algo no deseado, a cambio de aprender.
Es lo que se conoce como motivación extrínseca, una situación en la que el móvil para
aprender esta fuera de lo que se aprende. Sin duda, la rata aprenderá a correr laberintos, pero,
no porque le guste el hecho de resolver laberintos, sino que, tiene hambre.
Los sistemas de premios y castigos funcionan. Sin embargo, hay que tener cautela en
especial, con los castigos. Sostener el proceso de aprendizaje sobre el castigo es poco
conveniente ya que en general tiende a producir un aprendizaje dirigidos a lograr un resultado
inmediato. Por el contrario, el sistema de aprendizaje sostenido en las recompensas tiene sus
propios problemas, como la necesidad de depender de ellas en cada proceso del aprendizaje
o en cada momento en el que se quiera aprender un conocimiento nuevo.
Por otro lado, se encuentra la motivación intrínseca, que es cuando el aprendiz percibe el
resultado como algo significado, cuando la motivación de empezar el proceso de aprendizaje
se encuentra en lo que se aprende. “No es extraño que cuando el aprendizaje se mueve por
este deseo de aprender, los resultados obtenidos parecen ser mas solidos y consistentes, mas
eficaces y satisfactorios que cuando el aprendizaje está movido por motivos externos”. Así,
hay algunos aprendices que se orientan más al éxito (metas pragmáticas) y otros que se
preocupan mas por aprender (metas epistémicas).
Indiferentemente de las motivaciones a la hora de aprender. Uno u otro tipo de motivación
está ligado a un tipo de aprendizaje. El aprendizaje asociativo tiende a basarse en
motivaciones extrínsecos, es decir, a conseguir metas pragmáticas. Mientras que, el
aprendizaje constructivo está basado en motivaciones intrínsecas, es decir, a conseguir metas
epistémicas.
En todo caso, lo más común es que, a medida que el proceso de aprendizaje va llevándose a
cabo, se produzca una mezcla de motivaciones extrínsecas o intrínsecas. Lo que hace
necesario que, a medida que el aprendizaje requiera mas esfuerzo, es necesario más
motivación para contrarrestar ese desgaste.
La motivación, por otro lado, no solo depende de los móviles que tengamos, sino también de
los resultados que esperamos obtener. Es lo que propone la teoría de la motivación del logro:
“la motivación ante una tarea sería el producto del valor que concedemos a un resultado (el
móvil adquirido en lograrlo) por la expectativa de alcanzarlo y el habito adquirido en
lograrlo. Si un habito no nos interesa, no nos esforzaremos en alcanzarlo”.
Ante cualquier situación de aprendizaje, el si alcanzamos la meta o, por el contrario, no la
alcanzamos, tendrá repercusión sobre la motivación con la que seguiré el aprendizaje y sobre
los siguientes procesos de aprendizaje a los que me enfrentaré. Todas las posibles causas de
mi fracaso pueden clasificarse en tres categorías: puedo atribuir mi fracaso a factores externos
(como un profesor) o internos (mi capacidad de concentración). Estos a su vez pueden ser
estables (el maestro no va a cambiar) o inestables (un dolor de cabeza). Por último, pueden
o no estar bajo mi control (la fatiga, la ayuda del maestro). Pues bien, dependiendo de los
factores a los que atribuya mi éxito o mi fracaso, mis expectativas, y por ende mi motivación,
cambiarán.
Si asumimos que, de una u otra forma, la motivación es un producto de la expectativa de
éxito por el valor de la meta propuesta, hay dos maneras de aumentar la motivación de los
aprendices: aumentando las expectativas de éxito y/o el valor de ese éxito. Así, para aumentar
la expectativa de éxito se puede seguir los siguiente siete principios de intervención:
1. Adecuar las tareas a las verdaderas capacidades de aprendizaje, reduciendo la
probabilidad de fracaso (no solo suspender sino, además, no encontrar sentido a lo
que se está haciendo).
2. Informar a los aprendices de los objetivos concretos de las tareas y los medios para
alcanzarlos. Orientando la atención de los aprendices y guiando su aprendizaje
mediante la activación de sus conocimientos previos. De igual manera, estableciendo
metas compartidas entre aprendices y maestros.
3. Proporcionar información relevante sobre las causas de los errores cometidos.
Mediante una evaluación, que vaya mucho más allá de premios o castigos, para
corregir al aprendiz.
Igualmente, para incrementar el valor de las metas del aprendizaje, podemos:
4. Conectar las tareas del aprendizaje con los intereses y móviles iniciales de los
aprendices. Con el fin de hacer el aprendizaje una tarea interesante que, vaya
generando nuevos móviles y prioridades mas cercanos a los objetivos finales.
5. Promover un aprendizaje basado en la gratificación mas que en el castigo, evitando
mas que todo el miedo al fracaso.
6. Fomentando la autonomía de los aprendices, su capacidad para determinar las metas
y los medios del aprendizaje. Igualmente, promover ambientes de aprendizaje
cooperativo.
7. Valorar cada progreso en el aprendizaje. No solo por los resultados sino también, por
los intereses que se manifiestan. Si los demás esperan que tenga éxito, y me lo hacen
ver, es mas probable que intente tenerlo y, finalmente lo tenga.
3. Recuperación y transferencia
La memoria humana no es un almacén estático de conocimiento, es algo mucho mas
complejo y dinámico en el que: “el tiempo y los nuevos aprendizajes van cambiando las cosas
de sitio, van generando nuevas conexones y formas de organización en las representaciones
allí contenidas”. Además de la naturaleza dinámica de la memoria, el poder recuperar algo
que ya se ha aprendido anteriormente se ve afectado también por la forma en la que
aprendimos ese aprendizaje que intentamos recuperar. De nuevo: “un buen aprendizaje puede
hacer mas eficaz el funcionamiento de otros procesos cognitivos, en un proceso de continua
y mutua interacción”.
También, es importante recalcar que con el pasar de los años la capacidad de aprendizaje
cada vez es mas corta, el envejecimiento produce un deterioro agudo en el aprendizaje.
Existen dos procesos en cuanto a la recuperación de aprendizaje: reconocer y evocar.
El primero -reconocer- se activa ante la presencia de un estimulo que nos hace recuperar una
representación adquirida de ese estímulo, que trae consigo asociada o conectada otra
información. El segundo -evocar- vendría a ser algo como un recuerdo que nos viene de
forma más o menos espontanea.
Sin duda es más fácil recuperar un conocimiento por reconocimiento que por evocación. De
hecho, el reconocimiento es anterior al recuerdo o evocación. Sin embargo, estas dos formas
de practicar memoria pueden integrarse en un modelo que asuma su diferente naturaleza y
eficacia en diferentes contextos y para distintas metas.
Lo que facilita el reconocimiento del aprendizaje es la presencia de ciertos indicios que se
hallan conectados o asociados a una representación, ya sea por que hacen parte de ella o por
que estuvieron presentes en el contexto en el que se aprendió esta. Así pues, se podría afirmar
que cuanto más se parezca el contexto de aprendizaje y el de recuperación más fácil resultará
esta, es lo que se conoce como “principio de codificación específica”. Diversos tipos de
elementos afectan este tipo de memoria, desde el estado de ánimo, se es más propenso a
recuperar algo en el mismo estado de animo en el que se aprendió, hasta el estado etílico.
Algunas de las técnicas para favorecer este tipo de recuperación serian la “reinstauración
cognitiva del contexto”, el “énfasis en la recuperación de todo tipo de detalle”, el “recuerdo
desde diferentes perspectivas” y el “recuerdo de la información desde distintos puntos de
partida”. Algunas de estas técnicas pueden funcionar en contextos de aprendizaje asociativo
o constructivo. Sin embargo, su función difiere según cada uno. Cuando se trata del
asociativo, conviene centrar la atención en los detalles relevantes, pero, sobre todo, hay que
procurar que las condiciones de aprendizaje y recuperación tengan la mayor similitud literal
posible. Cabe recordar que, asociar consiste básicamente en: “yuxtaponer, condensar y
automatizar informaciones para su recuperación conjunta”.
En cuanto a la transferencia, el aprendizaje constructivo, al basarse en tareas más abiertas,
favorece más la transferencia de sus resultados a nuevas tareas. De esta manera, mientras que
la recuperación en los procesos de aprendizaje asociativos se apoya en la semejanza, el
aprendizaje constructivo se apoya mas bien, en la organización explicita de esos elementos.
Si la organización de los materiales de aprendizaje es congruente con la organización de la
memoria del aprendiz, la necesidad de reestructuración será menor y el aprendizaje más fácil
de alcanzar. Esta sería la mejor herramienta que los aprendices -y maestros- pueden usar para
la recuperación, la organización de los materiales de aprendizaje. Mientras que la
información aprendida de modo asociativo se recupera tal como se aprendió, como una
cadena o engranaje que necesita de la parte anterior para poder funcionar. Cuando se aprende
información con significado la mejor forma de recuperarla es relacionarla con otras
informaciones y así, llevar a cabo un proceso de transformación de la información.
Ya en el capítulo anterior se estableció como condición para favorecer el aprendizaje
constructivo, que este tenga una organización o una lógica interna, que sus elementos no
estén yuxtapuestos o encadenados, sino relacionados de modo explícito en una estructura de
conocimiento. Así pues, las estrategias de organización están dirigidas a obtener una relación
explícita más significativa entre los elementos que componen el material de aprendizaje. Un
mapa conceptual, jerarquías o redes causales pueden aumentar considerablemente su
comprensión sobre el tema, pero solo si los aprendices hacen explícitas esas relaciones entre
un concepto u otro, si se fijan en la estructura y no solo en los elementos, a promover su
transferencia y aplicación a otras tareas que tengan la misma organización. Este proceso de
reflexión sobre las estrategias constituye un mecanismo esencial para construir -y recuperar-
representaciones mas elaboradas y substantivas del mundo.
Igual que con la motivación y otros procesos, estos son algunos principios que pueden ayudar
a recuperar esos conocimientos que se han llegado a adquirir.
1. Atender a los elementos contextuales relevantes y señalarlos. De forma que sirvan
de indicios para su recuperación.
2. Diseñar tareas de aprendizaje, de manera que se asemeje en lo más posible a los
contextos que está sumergido el aprendiz.
3. Diversificar y multiplicar los contextos de aprendizaje de un mismo
conocimiento, incrementando así las rutas para su recuperación.
4. Organizar las tareas de aprendizaje de forma explícita, de acuerdo con las
estructuras conceptuales de los aprendices, promoviendo la reflexión y su
transferencia a nuevas situaciones.
5. Instruir en las estrategias relevantes, de elaboración y organización de los
materiales de aprendizaje.