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Introducción

En el siglo XVI, el astrónomo polaco Nicolás Copérnico remplazó la tradición


de la tierra como centro del movimiento planetario con uno en el cual el sol
es el centro y los planetas se mueven alrededor en círculos y los
astrónomos comenzaron a aceptar la idea de que la Tierra y los planetas
giraban alrededor del Sol, en lugar de que el Sol y los planetas giraran
alrededor de la Tierra.

A través de el modelo de Copérnico llegó a ser cercana la predicción correcta


del movimiento de los planetas. Esto llega a ser particularmente evidente en
el caso de el planeta Marte, cuya órbita fue medida muy exactamente por el
astrónomo danés Tycho Brahe, sin embargo los astrónomos no eran capaces
aún de describir el movimiento de los planetas con precisión.

El astrónomo alemán Johannes Kepler fue quien finalmente tuvo la


capacidad de describir el movimiento planetario utilizando tres expresiones
matemáticas, las cuales llegaron a ser conocidas como las leyes de
movimiento planetario de Kepler, quien además encontró que las órbitas
planetarias no eran circulares, sino elípticas.

Las tres leyes referentes al movimiento de los planetas en sus órbitas


alrededor del Sol, descubiertas por Kepler.

Las leyes de Kepler no solo se aplican a los planetas que orbitan alrededor
del Sol, sino todos los casos de cuerpos celestes que orbitan otro bajo la
influencia de la gravedad.

Primera Ley
“Los planetas en su desplazamiento alrededor del Sol describen elipses, con el
Sol ubicado en uno de sus focos.”
Debe tenerse en cuenta que las elipses planetarias son muy poco excéntricas
(es decir, la figura se aparta poco de la circunferencia) y la diferencia entre
las posiciones extremas de un planeta son mínimas (a la máxima distancia
de un planeta al Sol se denomina afelio y la mínima perihelio). La Tierra, por
ejemplo, en su mínima distancia al Sol se halla a 147 millones de km,
mientras que en su máxima lejanía no supera los 152 millones de km.

Segunda Ley
“Las áreas barridas por el segmento que une al Sol con el planeta (radio
vector) son proporcionales a los tiempos empleados para describirlas”

Esta ley implica que el radio vector barre áreas iguales en tiempos iguales;
esto indica que la velocidad orbital es variable a lo largo de la trayectoria del
astro siendo máxima en el perihelio y mínima en el afelio (la velocidad del
astro sería constante si la órbita fuera un círculo perfecto). Por ejemplo, la
Tierra viaja a 30,75 km/seg en el perihelio y "rebaja" a 28,76 en el afelio.

Tercera Ley
“El cuadrado del período de revolución de cada planeta es proporcional al
cubo de la distancia media del planeta al Sol.”

La tercera ley permite deducir que los planetas más lejanos al Sol orbitan a
menor velocidad que los cercanos; dice que el período de revolución
depende de la distancia al Sol.

Pero esto sólo es válido si la masa de cada uno de los planetas es


despreciable en comparación al Sol. Si se quisiera calcular el período de
revolución de astros de otro sistema planetario, se debería aplicar otra
expresión comúnmente denominada tercera ley de Kepler generalizada.

Esta ley generalizada tiene en cuenta la masa del planeta y extiende la tercera
ley clásica a los sistemas planetarios con una estrella central de masa
diferente a la del Sol.