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Acciones hereditarias

Antes de entrar de lleno en el tema de nuestro trabajo de acciones


hereditarias, debemos repasar muy someramente cómo funcionaban las herencias
en Roma.

El concepto de herencia no siempre tuvo el mismo significado a lo


largo de la historia del Derecho romano, sino que sufrió una paulatina
evolución en el transcurso del tiempo.

Partiendo de eso la herencia como una unidad compuesta por personas y


bienes materiales dependientes del pater familias, que ostentaba el poder sobre
los mismos. Por tanto, la sucesión hereditaria no se entendía como el traspaso de
un patrimonio de una persona a otra, como sucedió después y como hoy sucede,
sino que en aquella primitiva época lo importante en la sucesión era la continuidad
del grupo familiar, constituyendo el derecho sucesorio el conjunto de normas que
regularían la situación familiar a la muerte del pater, esto es, en qué forma y de
acuerdo a qué principios debería continuar esa unidad familiar (bienes y personas)
que formaban la familia agnaticia.

Así pues, la adquisición del patrimonio no era la finalidad principal de la


sucesión, y el heredero recibía, en primer lugar, la soberanía doméstica que el
pater tenía en vida, y sólo como una consecuencia lógica y natural de ella, recibía
también el conjunto de bienes materiales, excluyéndose los bienes incorporales o
derechos.

Identificación de la noción de herencia en época clásica con pecunia,


con dinero

Pero gracias a los grandes progresos sociales y a la profunda


transformación de las costumbres, ya a principios de la época clásica, el concepto
de herencia adquiere un matiz económico decisivo, comenzando a identificarse la
noción de herencia con pecunia, dinero, bienes de cambio en definitiva, y
lográndose al mismo tiempo distinguir claramente entre conceptos tales como :

Derecho hereditario

Derecho hereditario como un derecho que corresponde al heredero, y que


consiste en la transmisión patrimonial de los bienes del difunto en concepto de
herencia.
Sucesión

Sucesión, entendida como reemplazo en la misma situación jurídica que


tenía el causante antes de morir.

Herencia

Herencia, equivalente a la masa hereditaria, esto es, a la totalidad de los


bienes del difunto, a su entero patrimonio.

- Configuración definitiva de la herencia en época justinianea

Todos estos conceptos fueron consolidándose paulatinamente durante toda


la época clásica, hasta adquirir una configuración jurídica definitiva en época
justinianea, y cuyas características, en esencia, se han transmitido a los Códigos
modernos.

Características principales de la herencia:

1-El heredero representa al difunto, denominado causante o de cuius,


y asume su personalidad jurídica

De cuius es la expresión abreviada que los romanos utilizan para referirse, en el


ámbito de las sucesiones, a la persona que ha fallecido y de cuya sucesión se
trata.

2-El heredero sucede indistintamente en todas las relaciones


patrimoniales del difunto, tanto activas como pasivas

Esto es, hereda tanto los derechos como las obligaciones y cargas.

3-El heredero adquiere en bloque el caudal hereditario, de forma


directa, sin intermediarios y en un solo acto
Desde luego la presencia de otros coherederos puede limitar su derecho a
una parte alícuota. Aquél que no recibe más que bienes determinados, es un
simple legatario que no sustituye al difunto en su esfera jurídica.

4-La sucesión particular no existe, ni inter vivos ni mortis causa


Cuando se transmite una cosa singular y determinada no se puede hablar
de sucesión sino de adquisición, y el adquirente de cosas específicas no ocupa la
posesión jurídica del transmitente.
5-La sucesión está necesariamente ligada al nombramiento de
herederos

Estos pueden ser nombrados por voluntad del causante dispuesta por
testamento (sucesión testamentaria), o por la ley, que llama a los herederos
siguiendo un orden establecido en base a relaciones agnaticias, gentilicias o de
parentesco, según la época (sucesión intestada o ab intestato). La ley sólo debe
llamar a heredar cuando el causante ha muerto intestado, o cuando el testamento
es inválido, pues la sucesión ab intestato tiene carácter subsidiario, tal como
ocurre en nuestro Derecho.

6-Ambos sistemas de sucesión, testamentaria y ab intestato, se excluyen y


son incompatibles

La sucesión testada e intestada se excluyen mutuamente; si en las


disposiciones del testador no quedaba agotado el caudal hereditario, el remanente
no pasaba al heredero ab intestato, sino que acrecia a los instituidos.

Con la adquisición de la herencia, el heredero entra en la situación jurídica


del difunto, sustituyéndolo en todas sus relaciones jurídicas: se convierte en
propietario de las cosas corporales del difunto, acreedor respecto a sus
acreedores y deudor respecto a sus deudores.

7- El Derecho civil y el Pretor protegen al heredero

Ahora bien, para reclamar las mismas cosas corporales y exigir los mismos
créditos, el heredero (sea civil o pretorio) tiene algunas acciones que el difunto no
tenía y que se basan, precisamente, en su cualidad de heredero. El Derecho civil
protege al heredero mediante la hereditatis petitio, y el Pretor concede al bonorum
possessor el interdictum bonorum.

8-Hereditatis petitio o petición de herencia

La petición de herencia es una acción real, semejante a la reivindicatio, que


el heredero puede ejercitar contra cualquier poseedor para que le sea reconocido
su derecho a la herencia, y por consiguiente la restitución de las cosas
hereditarias.

9- Objeto de la petición de la herencia


El objeto de la petición de la herencia no consiste en una o más cosas
corporales, sino en la herencia misma, esto es, en una abstracción, un patrimonio
independiente de sus bienes concretos. Por eso, el heredero puede reclamar con
ella, no sólo las cosas corporales sino también los créditos hereditarios, para los
cuales, sin esta acción, no tendría más remedio que recurrir a una acción
personal.

10-Actor (heredero civil) y demandado

El actor debe ser el heredero civil, que por ello, debe probar ante todo su
cualidad como tal. Demandado debe ser, no sólo el que posee las cosas
hereditarias con la pretensión de poseerlas como heredero (pro herede), sino
también el poseedor que posee las cosas hereditarias sin más título que la
posesión (pro possessore). En todo caso, el demandado es el que se opone de
hecho al derecho hereditario del actor.

11- Interdictum quorum bonorum, interdicto del Pretor

Como el bonorum possessor no podía ejercitar la acción de petición de


herencia, el Pretor le concedía este interdicto contra el que poseía las cosas
corporales hereditarias, bien pro herede bien pro possessore, con el único fin de
obtener la restitución.

Efectos de la adquisición de la herencia

-Comunidad hereditaria y división de la herencia

-Responsabilidad del heredero por las deudas y cargas hereditarias

-Derecho de acrecer

-Colaciones
Ya conociendo todos los aspectos básicos de las herencias en Roma
entremos en la materia de este trabajo, las acciones hereditarias. Comencemos
diciendo que las acciones que son transmisibles y no se extinguen por la muerte
del “de cuius” corresponden al heredero las acciones que ostentab el causante
para defender los derechos, una acción fundada en la cualidad de heredero es la
denominada “petitio hereditatis”, esta esta destinada al reconocimiento del
derecho hereditario en su conjunto concebido como unidad, se transforma en
acción universal.

En cuanto a su funcionamiento es una “ rei vindicatio” es un juicio entre


pretendientes a la herencia, ene l proceso formulario se entabla no solo contra el
poseedor como heredero, sino también contra el que posee sin ninguna clase de
título posesorio.

Como podemos ver por los conocimientos de los puntos anteriores y lo visto
en clases es una acción reivindicatoria, esto implica que el demandado no puede
ser obligado a comparecer en juicio, si bien, se niega intervenir, se puede incoar
en su contra con un interdicto “ quam hereditatem” que tiende a la restitución de
los bienes hereditarios e impide mas tarde oponer a la otra parte su falta de
cualidad de heredero.

Son objeto de la acción no solo cosas corporales que componen la masa


hereditaria, es todas las responsabilidades del heredero frente a terceros, ejemplo
cosas dada a prenda al difunto.

La acción puede ser interpuesta contra el deudor de la herencia que se


niega a pagar su deuda, contra el poseedor que tiene en su poder el precio de las
cosas de la herencia vendida, contra el poseedor, como si fuera heredero que ha
sido despojado de los bienes por la fuerza, puesto que pueda recuperarlos y es
considerado como si los poseyera.

El “ senatusconsultum iuventianum” pone nuevas regulaciones para esta


acción, distinguiendo al poseedor de buena fe, quien se estimo el mismo como
heredero, o mala fe , si se entromete en los bienes de la herencia sabiendo que no
le pertencecen, El de buena fe debe restituir la herencia como se encontraban al
tiempo de la “litis contestatio” asi como los frutos recibidos. El de mala fe debe
restituir todos aquellos bienes de los que se hubiera desprendido, además de
todos los frutos incluso no recogidos por su negligencia.

El perecimiento de las cosas hereditarias antes de la “Litis


contestatio” no afecta al poseedor de buena fe, aunque fuera su culpa. En cambio
el de mala fe si la perdida es por su culpa responde rigurosamente. Despues de la
“Litis contestatio” ambos se equiparan.
En caso de venta de bienes hereditarios origina una responsabilidad
diferente en uno y otro caso: el poseedor de buena fe responde por lo que se
enriquecio, devolvió lo recibido o cedia la acción por su causa contra el
adquiriente; el de mala fe responde del precio obtenido a elección del actor.

En cuanto a gastos, funciona también igual a la acción reivindicatoria,


todo poseedor, de buena o mala fe, tiene derecho al integro resarcimiento de los
gastos necesarios. Pero el de buena fe puede exigir gastos útiles, ambos de
buena y mala fe tienen derecho a retirar las accesiones de lujo mientras sea útil al
mismo poseedor.

El “senadoconsulto” admite la legitimación pasiva de la acción para el


que dejaba de poseer antes de la “Litis contestatio”, asi como el que se opone al
pleito.

Esta acción es mixta, real y personal, es un proceso de buena fe, su


fin obtener la titularidad y propiedad sobre la universalidad de derechos y cosas
que forman la herencia.

Otro recurso procesal con que cuenta el “bonorum possesor” es el


interdicto “quorum bonorum” aplicable contra todo poseedor incluso con el que
descaradamente deja la posesión antes de la Litis. Frente al que posee un título
de legado, este puede interponer el interdicto “ quod legatorum”, este puede
hacerlo cualquier heredero.

En general la acción hereditaria es una acción reivindicatoria con


algunas características únicas pero son realmente parecidas.
Bibliografia

Derecho Privado Romano, Antonio Ortega Carrillo de Albornoz. Páginas 310 – 330

Curso de Derecho Privado Romano, Rafael Bernard Mainar. Páginas 651 - 653
Caracas 08 de diciembre de 2017

Universidad Catolica Andres Bello

Curso de Derecho Privado Romano

Profesor Salas

Turno Diurno.

ACCIONES
HEREDITARIAS

Diego Dos Ramos

C.I: 26.131.003