Atención a la infancia y justicia de familia

en los Dictámenes de Contraloría
Edición y comentarios de Francisco Estrada Vásquez

2015

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Indice

Dictámenes de Contraloría relacionados con la Ley Nº 20.084, p. 3
Dictámenes de Contraloría relacionados con la Ley Nº 20.032, p. 42
Dictámenes de Contraloría relacionados con la Ley Nº 19.968, p. 66
Dictámenes de Contraloría relacionados con la Ley Nº 19.620, p. 91
Otros, p. 120

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Dictámenes de Contraloría relacionados con la Ley Nº
20.084
Año 2008
Nro. Dictamen: 17560
Fecha: 16-04-2008
Fuentes legales: Ley 20032 art/5 Num/2, Ley 20032 art/4 Num/3/2 lt/b DL 2465/79
art/2 inc/3, Ley 20084 art/3, Ley 20084 art/56 inc/1 Ley 20084 art/56 inc/2, Ley 20084
art/56 inc/3, Ley 20084 art/43 DL 2465/79 art/1 inc/2, Ley 20032 art/12
Dictamen: N° 17.560 Fecha: 16-IV-2008
Se ha dirigido a esta Contraloría General el Servicio Nacional de Menores,
solicitando un pronunciamiento relativo a la procedencia de aplicar a sus
colaboradores acreditados, el régimen general de pago de subvenciones
contemplado en la ley N° 20.032, que establece el "Sistema de Atención a la Niñez y
Adolescencia a través de la Red de Colaboradores del Servicio Nacional de Menores y
su Régimen de Subvención", en aquellos casos en que, durante el período de
ejecución de medidas o sanciones contempladas en la ley N° 20.084, sobre "Sistema
de Responsabilidad de los Adolescentes por Infracciones a la Ley Penal", los jóvenes
que se encuentren bajo la atención de dichos centros, alcancen la mayoría de edad.
Sobre el particular, cabe precisar, en primer término, que el artículo 5°, número 2, de
la citada ley N° 20.032, señala, dentro de los proyectos susceptibles de ser ejecutados
por los colaboradores acreditados del Servicio Nacional de Menores, que dan
derecho al pago de la correspondiente subvención, aquellos que se lleven a cabo en
desarrollo de la línea de acción destinada a la atención de los adolescentes
inculpados de haber cometido una infracción a la ley penal, sujetos a una medida o
al cumplimiento de una pena decretada por el tribunal competente.
Estos proyectos corresponden al "Programa de Reinserción para Adolescentes
Infractores a la Ley Penal" contemplado en el artículo 4°, número 3.2, letra b), de la
ley N° 20.032, que para los efectos de su financiamiento y evaluación, se divide, a su
vez, en el programa de reinserción para adolescentes infractores de la ley penal en
general, y el programa de libertad asistida, previsto para la ejecución de las medidas
y sanciones aplicables a los adolescentes en virtud de la ley N° 20.084.
Luego, es menester precisar que el inciso tercero del artículo 2° del decreto ley N°
2.465, de 1979, que "Crea el Servicio Nacional de Menores y Fija el Texto de su Ley
Orgánica", establece la regla general sobre el límite de edad de los menores
susceptibles de ser atendidos por los colaboradores acreditados de ese Organismo,
haciendo a éstos acreedores de la subvención respectiva. En efecto, esta disposición
determina que las instituciones colaboradoras del Servicio Nacional de Menores
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obtendrán el beneficio hasta el 31 de diciembre del año en que los jóvenes bajo su
atención cumplan veinticuatro años, siempre
que se encuentren aún cursando estudios básicos, medios o superiores, en los
términos y condiciones que explicita, pudiendo además, la extensión de dicho
incentivo, con el mismo límite de edad, ser aplicada a los menores que sean
atendidos bajo la modalidad de deficientes mentales profundos.
Por su parte, el artículo 3° de la ley N° 20.084, en lo relativo a los límites de edad de
la responsabilidad penal juvenil, especifica que sus disposiciones son aplicables "a
quienes al momento en que se hubiere dado principio de ejecución del delito sean
mayores de catorce y menores de dieciocho años, los que, para efectos de esta ley, se
consideran adolescentes".
A su vez, el artículo 56, inciso primero, del mismo texto legal, establece que "en caso
que el imputado o condenado por una infracción a la ley penal, fuere mayor de
dieciocho años o los cumpliere durante la ejecución de cualquiera de las sanciones
contempladas en esta ley o durante la tramitación del procedimiento, continuará
sometido a las normas de esta ley hasta el término de éste".
Resulta menester hacer presente que esta norma regula dos situaciones diversas, a
saber, la del joven que cumple dieciocho años de edad mientras se tramita a su
respecto un procedimiento por haber cometido una infracción a la ley penal, y la del
adolescente que alcanza la mayoría de edad mientras se encuentra cumpliendo
alguna de las sanciones o medidas impuestas como consecuencia de haber cometido
tal infracción. De acuerdo con lo precisado, y dando una interpretación armónica al
referido inciso primero del artículo 56 en comento con el resto de las disposiciones
de la ley N° 20.084, es dable afirmar que dicho precepto constituye una norma
especial, cuyo objeto es dejar sujetos a las disposiciones de ese texto legal, de manera
excepcional, a los jóvenes que han alcanzando ya la mayoría de edad, en las dos
situaciones descritas.
Cabe precisar, finalmente, que los incisos segundo y tercero del mismo artículo 56 se
refieren, de manera particular, a la situación del adolescente que alcanza los
dieciocho años durante el cumplimiento de una condena en régimen cerrado de
privación de libertad. Sin embargo, dado que estos preceptos dicen relación,
específicamente, con la sanción de internación en régimen cerrado, no surgen a su
respecto dudas sobre el pago de subvenciones, pues, de acuerdo con el artículo 43 de
la ley N° 20,084, la administración de los centros cerrados de privación de libertad
corresponde siempre, y en forma directa, al Servicio Nacional de Menores.
En este orden de ideas, y de acuerdo con lo expuesto, se advierte que la ley N° 20.084
contempla casos de excepción respecto a la regla general contenida en el artículo 2°,
inciso tercero, del decreto ley N° 2.465, sobre límites de edad de los menores
atendidos por los colaboradores acreditados del Servicio Nacional de Menores. Esta
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excepción se encuentra, a su vez, amparada por lo dispuesto en el inciso segundo del
artículo 1° del propio decreto ley N° 2.465, que prevé expresamente que se entiende
por niño, niña o adolescente, toda persona menor de dieciocho años de edad, "sin
perjuicio de las disposiciones que establezcan otra edad para efectos determinados".
En efecto, según se ha visto, en el caso en estudio es la propia ley N° 20.084 la que
exige que el adolescente que ha cometido una infracción a la ley penal y ha
alcanzado la mayoría de edad, durante la tramitación del procedimiento, o durante
la ejecución de una sanción impuesta como consecuencia de dicha infracción,
continúe sometido a sus normas. De ello se desprende qué el Servicio Nacional de
Menores deberá seguir prestando la atención respectiva, directamente o a través de
sus colaboradores acreditados, y en virtud de tal deber, se encontrará no sólo
autorizado, sino obligado, a seguir pagando la subvención pactada en el convenio
celebrado con sus instituciones colaboradoras, durante todo el tiempo que
corresponda.
En relación con lo anterior, corresponde tener presente, además, que el artículo 12 de
la ley N° 20.032, prevé la obligación recíproca del colaborador acreditado, quien,
siempre que se trate de una situación para la cual sea competente, debe otorgar
atención al adolescente, a requerimiento, según corresponda, del propio Servicio
Nacional de Menores, o del tribunal respectivo, de acuerdo con las especificaciones
del convenio celebrado por el colaborador con dicha repartición.
En consecuencia, mientras la atención del adolescente que alcance la mayoría de
edad, esto es, que cumpla los dieciocho años de edad, deba seguir siendo prestada
por las entidades colaboradoras, el pago de la subvención contemplada en la ley N°
20.032 por parte del Servicio Nacional de Menores, de acuerdo a la preceptiva
examinada, será plenamente procedente

Nro. Dictamen: 24291
Fecha: 26-05-2008
Fuentes legales: ley 20032 art/3, ley 20032 art/4 num/3/2 lt/b dto 841/2005 justi
art/34 lt/c, ley 20032 art/17 ley 20032 art/5 num/2, ley 20032 art/12 ley 20084 art/13,
cpr art/237, cpr art/238 ley 20084 art/6, dto 841/2005 justi art/39
Dictamen: N° 24.291 Fecha: 26-V-2008
El Servicio Nacional de Menores (SENAME) ha solicitado a esta Entidad de Control
un pronunciamiento acerca de la posibilidad de considerar dentro de las
modalidades de atención subvencionables que establece la ley N° 20.032, la medida
de suspensión condicional del procedimiento que decretan los jueces de garantía
respecto de menores infractores de la ley penal, y que consiste en la sujeción del
imputado al cumplimiento de las condiciones que establece al efecto el Código
Procesal Penal.
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En este sentido, indica que la referida ley N° 20.032, que "Establece un sistema de
atención a la niñez y adolescencia a través de la red de colaboradores del SENAME, y
su régimen de subvención", no prevé un programa de acción específico para quienes
han sido objeto de la medida antes aludida, no obstante lo cual, una vez decretada
por el juez, los menores sujetos a la misma son remitidos a ese Servicio, el cual debe
proporcionarles atención de acuerdo con las modalidades de que dispone, y señala
que, en su opinión, sería posible responder a los respectivos requerimientos
asimilando la medida de que se trata al "programa de libertad asistida", toda vez que
tienen en común su ejecución en el medio libre, de manera que no sería necesaria la
modificación de los contratos correspondientes, que ya han sido celebrados de
conformidad con las bases de los concursos convocados para la obtención de las
respectivas subvenciones.
En relación con la materia, es dable señalar que el artículo 3° de la citada ley N°
20.032, faculta al SENAME para financiar mediante subvenciones las actividades de
sus colaboradores acreditados, relativas a las líneas de acción previstas en dicho
precepto, entre las que se encuentra la denominada "Programas", consistente en un
conjunto de actividades susceptibles de ser agrupadas según criterios técnicos, de las
cuales forma parte, en virtud de lo dispuesto en su artículo 4°, número 3.2, letra b), el
"Programa de Reinserción para Adolescentes Infractores a la Ley Penal", el que, a su
vez, se subdivide en el de reinserción para adolescentes infractores a la ley penal en
general y el de libertad asistida, dirigidos, según lo previsto en el artículo 34, letra c),
del decreto N° 841, de 2005, del Ministerio de Justicia, que aprueba el reglamento del
mencionado cuerpo normativo, a "ejecutar las acciones que la ley encomiende al
SENAME respecto a la responsabilidad de un adolescente como consecuencia de la
comisión de una infracción a la ley penal".
Ahora bien, cabe observar que de conformidad con el artículo 17 del aludido texto
legal, el objeto específico de dichos programas es "la responsabilización de los
adolescentes por sus propias conductas, el resguardo de su reinserción social y
familiar y el respeto por los derechos y libertades de las demás personas", y que, de
acuerdo con su artículo 5°, número 2), se encuentran orientados a la atención de "los
adolescentes inculpados de haber cometido una infracción a la ley penal, sujetos a
una medida decretada por el tribunal competente o a una pena como consecuencia
de haberla cometido", 'los cuales, de acuerdo con el artículo 12 de la citada ley, sólo
serán atendidos por el colaborador acreditado previa resolución judicial.
En este contexto, es útil considerar que el artículo 13 de la ley N° 20.084, que
establece un sistema de responsabilidad de los adolescentes por infracciones a la Ley
Penal, define la libertad asistida como una sanción penal no privativa de libertad que
"consiste en la sujeción del adolescente al control de un delegado conforme a un
plan de desarrollo personal basado en programas y servicios que favorezcan su
integración social", que se ejecutará "en base a las medidas de supervigilancia que
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sean aprobadas por el tribunal, las que incluirán, en todo caso, la asistencia
obligatoria" del menor a encuentros periódicos con el delegado y a programas
socioeducativos, conforme con el plan personalizado a que se refiere.
A su vez, corresponde advertir que de conformidad con el artículo 237 del Código
Procesal Penal, la suspensión condicional del procedimiento es una medida que
decreta el juez de garantía, como alternativa al juicio oral, respecto de un imputado
que reúne los requisitos que indica, señalando las condiciones a que éste deberá
someterse, enunciadas en el artículo 238 del mismo Código, preceptos sobre cuya
base, como ya ha sido señalado, los tribunales han derivado a los adolescentes a que
se refiere la consulta, a la atención del SENAME y de sus colaboradores acreditados.
Como es dable observar de lo expuesto, si bien la suspensión condicional del
procedimiento no se encuentra prevista entre las modalidades de atención a que se
refiere la ley N° 20.032, ya aludida, a juicio de esta Contraloría General, dada su
naturaleza y características, es posible asimilarla al programa de reinserción para
adolescentes infractores a la ley penal en general, reglado en dicho cuerpo
normativo, para los efectos de su atención por parte de los colaboradores
acreditados del SENAME y del pago de la correspondiente subvención.
Ello, atendido que el mencionado programa de reinserción se refiere precisamente a
adolescentes infractores a la ley penal que tienen la calidad jurídica de imputados,
respecto de quienes se pretende aumentar sus posibilidades de rehabilitación y
reinserción en la sociedad, sujetos y objetivos que comparte con la medida de
suspensión condicional del procedimiento cuando el juez, al decretarla, dispone la
derivación del menor a la atención del SENAME.
Esta analogía no concurre, sin embargo, tratándose del programa de libertad asistida
a que se refiere la entidad ocurrente, comoquiera que la misma resulta aplicable en
la hipótesis de la efectiva imposición de una sanción penal en contra del adolescente
respectivo.
En efecto, de acuerdo con el artículo 6° y siguientes de la citada ley N° 20.084, el
programa de libertad asistida supone que el menor ha sido condenado, vale decir, se
ha seguido un juicio en su contra y, como resultado de aquél, se le ha impuesto una
sanción. En cambio, en la suspensión condicional del procedimiento no ha habido
juicio ni condena respecto del menor, pues precisamente es ello lo que se pretende
evitar con la aplicación de dicha medida.
Finalmente, en lo que respecta a la determinación del monto de la subvención a
pagar al colaborador acreditado seleccionado por el SENAME para la ejecución de
determinada medida judicial, con el cual ha suscrito el convenio respectivo, cabe
concluir que corresponde aplicar el criterio zona y el valor base por menor atendido
que establece el artículo 39 del aludido decreto N° 841, de 2005, del Ministerio de
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Justicia, para la línea de acción "Programa" en su modalidad de reinserción para
adolescentes infractores a la ley penal en general.

Nro. Dictamen: 44307
Fecha: 23-09-2008
Fuentes legales: Ley 20084 art/6, Ley 20084 art/17, ley 20084 art/43 CCI art/669
inc/fin, Dto 1378/2006 Justi art/33, DL 1056/75 art/14 Ley 18695 art/5 lt/c, Ley 18695
art/5 lt/f Ley 18695 art/65 lt/e Ley 18695 art/4, Ley 18695 art/1, dfl 1/2006 inter, Ley
18695 art/34
Dictamen: N° 44.307 Fecha: 23-IX-2008
El Ministerio de Justicia ha solicitado a esta Contraloría General un pronunciamiento
acerca de la procedencia de que ese organismo público construya un centro
destinado al cumplimiento de la medida cautelar de internación provisoria, y de las
sanciones penales que importen internación en régimen cerrado con programas de
reinserción social, ambas previstas en la Ley N° 20.084 -que establece un sistema de
responsabilidad de los adolescentes por infracciones a la ley penal-, en un terreno de
propiedad de la Municipalidad de Victoria, el cual le sería cedido o entregado en
comodato.
Sobre el particular, cumple hacer presente que de conformidad con lo establecido en
los artículos 6° y 17 del referido texto legal, la ya citada internación en régimen
cerrado con programas de reinserción social es una de las sanciones que se aplicarán
a los adolescentes, en sustitución de las penas contempladas en el Código Penal, la
cual consiste en "la privación de libertad en un centro especializado para
adolescentes", con las finalidades previstas en su artículo 20, esto es, hacer efectiva la
responsabilidad de éstos por los hechos delictivos que cometan, "de tal manera que
la sanción forme parte de una intervención socioeducativa amplia y orientada a la
plena integración social".
Dicho régimen, según lo dispuesto en el inciso segundo del aludido artículo 17,
considerará necesariamente la plena garantía de la continuidad de los estudios
básicos, medios y especializados de tales adolescentes, incluyendo su reinserción
escolar, así como la participación en actividades de carácter socioeducativo, de
formación, de preparación para la vida laboral y de desarrollo personal. Agrega esa
norma que, además, deberá asegurar el tratamiento y rehabilitación del consumo de
drogas, en su caso.
Enseguida, es necesario señalar que el artículo 43 de la citada ley N° 20.084 prevé
que "la administración de los Centros Cerrados de Privación de Libertad y de los
recintos donde se cumpla la medida de internación provisoria, corresponderá
siempre y en forma directa al Servicio Nacional de Menores", y, asimismo, que el
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reglamento de dicho texto legal, contenido en el Decreto N° 1.378, de 2006, del
Ministerio de Justicia, en su artículo 33, establece que los mencionados recintos "se
crearán, modificarán o suprimirán, mediante decreto supremo del Ministerio de
Justicia".
A continuación, es útil indicar que de conformidad con el acta de la sesión del
concejo municipal de Victoria, de 18 de diciembre de 2007 -cuya copia se ha tenido a
la vista-, el Secretario Regional Ministerial de Justicia correspondiente expuso que el
único centro de esa clase habilitado en la región se ubica en Cholchol, provincia de
Cautín, donde cumplen condena jóvenes provenientes mayoritariamente de la
provincia de Malleco, de la cual forma parte la comuna de Victoria, y que atendido lo
anterior, sería de gran importancia para las comunas de la provincia de Malleco la
construcción de un establecimiento de esa naturaleza en su territorio, puesto que
ello facilitaría el proceso de reinserción de los adolescentes respectivos, al evitar que
sus familias, generalmente de escasos recursos, tengan que desplazarse hasta
Cholchol para cooperar con esa finalidad.
Asimismo, en la referida sesión del concejo municipal, varios concejales aludieron a
la oportunidad de desarrollo económico para la comuna implícita en este proyecto,
que generaría una alta demanda de mano de obra para su construcción y de servicios
para su funcionamiento.
Precisado lo anterior, cumple manifestar, respecto de la cesión de terrenos
municipales, que en conformidad con los artículos 5°, letras c) y f), 34 y 65, letra e),
de la Ley N° 18.695, Orgánica Constitucional de Municipalidades, y tal como se
establece en el dictamen N° 17.923, de 2007, la disposición de bienes inmuebles
municipales sólo procede en la medida que ello obedezca a una necesidad o utilidad
manifiesta y que se cuente con la aprobación del concejo.
Cabe agregar que si bien, por regla general, dicha enajenación deberá efectuarse
mediante remate o licitación pública, el artículo 14 del decreto ley N° 1.056, de 1975,
prevé la posibilidad de enajenación directa, señalando que por decreto fundado del
Ministerio de Hacienda, con la firma del ministro del ramo respectivo, podrá
eliminarse el requisito de subasta o propuesta pública para la enajenación de
determinados bienes, caso en el que en el mismo decreto se fijará el procedimiento y
modalidades a que deberá ajustarse la enajenación pertinente (aplica dictamen N°
31.594, de 2002).
En tanto, respecto de la eventual entrega en comodato de dicho terreno, es del caso
recordar que, por aplicación de los artículos de la ley N° 18.695 antes mencionados,
las municipalidades cuentan con atribuciones para traspasar a cualquier título la
mera tenencia de bienes inmuebles municipales, con acuerdo del concejo, facultad
que comprende la entrega en comodato de tales bienes, ya sea a privados o a
entidades públicas, en la medida que el comodatario colabore con el municipio en el
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cumplimiento de alguna función o atribución municipal (aplica dictámenes N°s
28.318, de 2002 y 28.158, de 2006).
En relación con lo anterior, procede indicar que el artículo 4° de la referida ley N°
18.695 dispone que las municipalidades, en el ámbito de su territorio, podrán
desarrollar, directamente o con otros órganos, de la Administración del Estado,
funciones relacionadas con diversas materias, entre las que se cuentan, en lo que
interesa, la educación y la cultura, la salud pública, la asistencia social, la
capacitación, la promoción del empleo y el fomento productivo, y el desarrollo de
actividades de interés común en el ámbito local.
Siendo así, considerando las actividades educativas, de capacitación, asistencia
social, de salud y de interés común que el referido centro albergaría, y atendido que
parte de su población estaría conformada por jóvenes de la comuna en que éste se
erigiría, como asimismo, la posibilidad de desarrollo económico que su construcción
y funcionamiento representaría para Victoria, cabe señalar que a través de la cesión
o el comodato del aludido terreno, el municipio contribuiría a la ejecución de un
proyecto de interés general para el Estado, el cual también redundaría en beneficio
de esa entidad local, toda vez que se vincula con la finalidad de dicha corporación en
orden a satisfacer las necesidades de la comunidad local y asegurar el progreso
económico, social y cultural de la respectiva comuna, prevista en el artículo 1° de la
ley N° 18.695.
En este contexto, atendido que, en mérito de lo expuesto, en la especie se advierte,
por una parte, la existencia de una causa de necesidad o utilidad manifiesta, y, por la
otra, el desarrollo de las funciones municipales antes citadas, no se observa
impedimento jurídico para la disposición a título gratuito u oneroso del terreno de
que se trata, o, específicamente, para la celebración de un comodato, negocios
jurídicos que, en todo caso, deberán contar con el acuerdo del concejo y cumplir con
todas las exigencias legales pertinentes.
Por otra parte, corresponde señalar que la circunstancia de que la construcción de la
obra en estudio se lleve a efecto en un terreno de propiedad municipal en nada obsta
a que la Administración Central del Estado haga la inversión requerida al efecto,
siempre que cuente con los recursos necesarios, de conformidad con la Ley de
Presupuestos.
Sin perjuicio de lo anterior, y en armonía con lo precisado por esta Entidad de
Control en sus dictámenes N°s 41.056, de 1996 y 26.962, de 1998, cabe recordar que
conforme con lo dispuesto en el inciso final del artículo 669 el Código Civil, si la
Municipalidad de Victoria, en su calidad de dueño del terreno, permite la
construcción del recinto de que se trata, para recobrar dicho inmueble deberá pagar
el valor de lo edificado, pues en caso de que ello no ocurriera, la inversión respectiva
implicaría una donación en beneficio de la entidad edilicia.
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Año 2009

Nro. Dictamen: 198
Fecha: 05-01-2009
Fuentes legales: ley 20084
Dictamen: N° 198 Fecha: 05-I-2009
Esta Contraloría General ha debido abstenerse de tomar razón de la resolución N°
581, de 2008, del Servicio de Registro Civil e Identificación, mediante la cual se
aprueba la orden de cambio N° 2, del contrato de prestación de servicios suscrito con
la empresa Opensoft S.A., para el desarrollo e implantación del sistema
computacional para aplicar la ley N° 20.084, sobre responsabilidad penal
adolescente, sancionado por la resolución N° 165, de 2007, del mismo origen, por
cuanto no se ajusta a derecho.
Al respecto, es menester objetar que se hayan dispuesto modificaciones al
mencionado convenio de prestación de servicios a través del mecanismo de la "orden
de cambio", toda vez que, de acuerdo con la cláusula novena del contrato primitivo,
la finalidad de dicho instrumento es sólo establecer, técnicamente, el alcance y
contenido de las adecuaciones o actualizaciones necesarias del sistema
computacional y plataforma de hardware adquirida por el Servicio de Registro Civil e
Identificación, lo que en ningún caso obsta a la necesidad de aprobar la respectiva
modificación del aludido contrato.
En efecto, tal como lo expresa el párrafo tercero de la referida cláusula novena del
convenio primitivo, "en caso que la adecuación o actualización implique un pago
adicional al precio establecido en el contrato, se deberá formalizar a través de una
modificación al Contrato, la que cumplirá con todas las formalidades que la ley
exige", condición que no se ha cumplido en la especie.

Nro. Dictamen: 24829
Fecha: 13-05-2009
Fuentes legales: Dto 210/2009 Justi, Dto 419/2007 Justi Ley 20084
Dictamen: N° 24.829 Fecha: 13-V-2009
Esta Contraloría General ha tomado razón del decreto N° 210, del Ministerio de
Justicia, mediante el cual se modifica el decreto N° 419, de 2007, del Ministerio de
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Justicia -que creó los centros de internación en régimen semicerrado que indica, en
las regiones de Atacama y del Libertador General Bernardo O'Higgins, para los
efectos de la ley N° 20.084-, en el sentido de señalar el nuevo domicilio del Centro
para la Internación en Régimen Semicerrado de la Región de Atacama, por cuanto se
ajusta a derecho.
Sin embargo, cumple con hacer presente que, en lo sucesivo, modificaciones como
las de la especie deben ser dispuestas por la autoridad administrativa a la época del
inicio de las actividades de tales centros de internación, y no comose ha procedido
en la especie, en que, de los antecedentes tenidos a la vista, aparece que el traslado
de los menores internos y del personal encargado de su cuidado se efectuó en junio
de 2008.

Nro. Dictamen: 59204
Fecha: 27-10-2009
Fuentes legales: dfl 458/75 vivie art/116 inc/4, ley 20084 art/6, ley 20084 art/15 ley
20084 art/17, ley 20084 art/18, ley 20084 art/43 ley 20084 art/31, ley 20084 art/32, ley
20084 art/34 dto 518/98 justi, dl 2859/79 art/3 lt/a, dl 2859/79 art/3 lt/d
Dictamen: N° 59.204 Fecha: 27-X-2009

La División de Desarrollo Urbano del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, se ha
dirigido a esta Contraloría General solicitando un pronunciamiento acerca de si
resulta aplicable a los Centros Cerrados de Privación de Libertad y a los Centros de
Internación Provisoria señalados en la ley N° 20.084 -que establece un sistema de
responsabilidad de los adolescentes por infracción a la ley penal-, la excepción
contenida en el inciso cuarto del artículo 116, del decreto con fuerza de ley N° 458, de
1975, del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, Ley General de Urbanismo y
Construcciones.
Requeridos sus informes, han emitido su parecer sobre la materia el Servicio
Nacional de Menores y la Subsecretaría de Justicia, sosteniendo, ambas
reparticiones, que los Centros de que se trata se encontrarían comprendidos en la
mencionada excepción.
Sobre el particular, cumple esta Entidad de Control con precisar que el citado
artículo 116, luego de disponer en su inciso primero, y en lo que interesa, que la
construcción, reconstrucción, reparación, alteración, ampliación y demolición de
edificios y obras de urbanización de cualquier naturaleza, requerirán permiso de la
Dirección de Obras Municipales y, en su inciso segundo, que deberán cumplir con
esta obligación las urbanizaciones y construcciones fiscales, semifiscales, de
corporaciones o empresas autónomasdel Estado y de las Fuerzas Armadas, de las
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Fuerzas de Orden y Seguridad Pública y de Gendarmería de Chile, preceptúa, en su
inciso cuarto, y también en lo que importa, que sin perjuicio de lo establecido en el
inciso segundo, las obras “de carácter penitenciario” destinadas a sus fines propios,
sean urbanas o rurales, no requerirán de los permisos a que se refiere el inciso
primero de este artículo ni estarán sometidas a inspecciones o recepciones de
ningún tipo por las Direcciones de Obras Municipales mientras tengan este carácter.
En seguida, que de acuerdo con lo preceptuado, entre otros, en los artículos 6°, 15, 17,
18, y 43, de la aludida ley N° 20.084, los Centros Cerrados de Privación de Libertad
son aquéllos destinados al cumplimiento de una condena que importa la privación
de libertad, bajo un régimen orientado al cumplimiento de determinados objetivos
previstos en el mismo cuerpo legal.
A su vez, los Centros de Internación Provisoria, según se desprende de lo dispuesto
en los artículos 31, 32, 34 y 43 de la misma ley, son aquéllos que se encuentran
destinados al cumplimiento de medidas emanadas de la autoridad competente, que
también importan la privación de libertad.
Pues bien, la problemática que, en definitiva, ha suscitado la consulta que se atiende,
radica en establecer si es posible entender que los Centros en comento revisten la
naturaleza de una obra “de carácter penitenciario”, para los efectos de determinar si
resulta aplicable a su respecto la excepción dispuesta en el citado artículo 116, inciso
cuarto, de la Ley General de Urbanismo y Construcciones. Ello, considerando que
dicho precepto, al referirse a tales obras, y a diferencia de lo que acontece con el
resto de las que menciona -esto es, las de carácter militar “de las Fuerzas Armadas” y
las de carácter policial “de las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública”-, no señala que
deban pertenecer a Gendarmería de Chile.
Acerca de dicho aspecto, se estima útil considerar, desde una perspectiva global, que
según el decreto N° 518, de 1998, del Ministerio de Justicia -que aprueba el
Reglamento de Establecimientos Penitenciarios-, la actividad penitenciaria tiene
como fin primordial la atención, custodia y asistencia de detenidos, sujetos a prisión
preventiva y condenados, esto es, a personas privadas de libertad, como
consecuencia, en general, de infracciones a la ley penal, o de su investigación.
Asimismo, que según las pertinentes acepciones del Diccionario de la Lengua
Española de la Real Academia, “penitenciario” es aquello relativo a lo penal, y “penal”
lo concerniente a las leyes, instituciones o acciones destinadas a perseguir crímenes
o delitos.
Por último, es pertinente tener presente que los Centros por los que se consulta,
poseen, de acuerdo al artículo 43 de la referida ley N° 20.084, una guardia armada de
carácter externo, a cargo de Gendarmería de Chile, siendo del caso consignar, en este
sentido, que conforme a lo dispuesto en las letras a) y d) del artículo 3° del decreto
13

ley N° 2.859, de 1979 -Ley Orgánica de Gendarmería de Chile-, a dicho servicio
público le corresponde estar a cargo de la seguridad perimetral de los centros del
Servicio Nacional de Menores para la internación provisoria y el cumplimiento de las
sanciones privativas de libertad de los adolescentes por infracción de ley penal,
controlar el ingreso a los mismos, colaborar en el manejo de conflictos que se
produzcan en su interior -tales como fugas, motines y riñas-, asesorar a los
funcionarios del Servicio Nacional de Menores en el manejo de conflictos internos y
de la seguridad en general, y realizar los traslados de los adolescentes a tribunales y a
otras instancias externas de acuerdo a solicitudes de la autoridad competente.
En tales condiciones, y no advirtiéndose razones que permitan entender excluidos de
la excepción establecida en el inciso cuarto del citado artículo 116 a los Centros antes
mencionados, es menester concluir, coincidiendo en este punto con la Subsecretaría
de Justicia y con el Servicio Nacional de Menores, que para los efectos previstos en la
misma disposición, tales establecimientos revisten, dadas sus características y
finalidades, carácter penitenciario.

Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

Año 2010

Nro. Dictamen: 17261
Fecha: 01-04-2010
Fuentes legales: Pol art/19 Num/15, Ley 19418, Dto 58/97 Inter Ley 20084 art/43 inc/3,
Dto 518/98 Justi art/47 inc/2 Dto 1378/2006 Justi, Dto 100/2005 Sepre
Dictamen: N° 17.261 Fecha: 01-IV-2010

Se ha dirigido a esta Contraloría General la Asociación Nacional de Funcionarios
Penitenciarios (ANFUP) y el Comité de Desarrollo del Personal Santiago Sur,
solicitando la reconsideración del Informe Final Consolidado N° 111, de 2008, sobre
auditoría al Sistema de Rancho por Administración en Gendarmería de Chile,
efectuada por este Organismo Fiscalizador, en cuanto impide la realización de
actividades comerciales dentro de los recintos penales.
Por su parte, el Director Nacional de Gendarmería de Chile solicita un
pronunciamiento respecto a si tal observación, sobre la realización de actividades
14

comerciales, sería aplicable a los establecimientos regulados por la ley N° 20.084, que
establece un Sistema de Responsabilidad de los Adolescentes por Infracciones a la
Ley Penal, atendida la existencia de kioscos pertenecientes a los Comités de Navidad
o de Desarrollo del Personal, en el Centro de Internación Provisoria (CIP) y Centro
de Régimen Cerrado (CRC) de San Bernardo (ex Comunidad Tiempo Joven).
Los recurrentes individualizados en primer término, expresan que la formación de
estos Comités se realiza al amparo de lo dispuesto en el artículo 19, N° 15, de la
Constitución Política, que consagra el derecho a asociarse sin permiso previo, y que
su constitución y funcionamiento, se rige por la ley N° 19.418, sobre Juntas de
Vecinos y demás Organizaciones Comunitarias, cuyo texto refundido, coordinado y
sistematizado se fijó por el decreto N° 58, de 1997, del Ministerio del Interior.
Agregan que si bien las actividades comerciales desarrolladas por los Comités de
Navidad o de Desarrollo del Personal, no se encuentran explícitamente señaladas en
el Reglamento de Establecimientos Penitenciarios, ellas no sólo son un aporte para la
realización de diversas actividades con las familias de los socios, sino que también
constituyen un aporte fundamental al proceso de reinserción y rehabilitación al
interior de los establecimientos penitenciarios del país, dado que dichos Comités
colaboran económicamente con celebraciones como el día del niño y fiestas de
navidad de los hijos y familias de los condenados.
En lo que dice relación con la consulta del Director Nacional de Gendarmería, esta
autoridad hace presente que el artículo 43, de la ley N° 20.084, establece que la
administración de los Centros Cerrados de Privación de Libertad y de los recintos
donde se cumpla la medida de internación provisoria, corresponderá siempre y en
forma directa al Servicio Nacional de Menores.
Agrega que el inciso tercero, de la norma antes referida, preceptúa que para
garantizar la seguridad y la permanencia de los infractores en los Centros Cerrados
de Privación de Libertad y en los Centros de Internación Provisoria, se establecerá en
ellos una guardia armada de carácter externo, a cargo de Gendarmería de Chile, la
cual permanecerá fuera del recinto, pero estará autorizada para ingresar en caso de
motín o en otras situaciones de grave riesgo para los adolescentes y para revisar sus
dependencias con el solo objeto de evitarlas.
De lo anterior, concluye que dichos recintos no son unidades penales, sino que
centros dependientes y administrados por el Servicio Nacional de Menores, en los
cuales existe un destacamento de Gendarmería, que por ley se mantiene en el
perímetro respectivo del centro en cuestión, motivo por el cual esa Dirección
Nacional estima que podrían establecerse los mencionados kioscos, toda vez que la
observación de esta Contraloría General dice relación con actividades comerciales
realizadas al interior de unidades penales, carácter que no revisten los Centros
objeto del presente análisis.
15

Ahora bien, en lo que dice relación con los Comités de Navidad y de Desarrollo del
Personal, se requirió informe a Gendarmería de Chile, quien lo emitió mediante
oficio Ord. N° 14.10.00.1741, de 2009, manifestando, en síntesis, que para regularizar
la actividad de esos organismos al interior de los establecimientos penitenciarios,
surge la necesidad de incorporarla a la normativa del Reglamento de
Establecimientos Penitenciarios, adecuando su accionar a las características
normativas y estructurales de la Institución, en especial en lo que dice relación con
la seguridad de cada establecimiento penal y con el régimen interno del mismo.
Sobre el particular, cabe reiterar que la observación a que se refiere el Informe Final
N° 111, cuya reconsideración se solicita, se basa en que el funcionamiento de dichos
Comités al interior de los recintos penitenciarios, vulnera el inciso segundo, del
artículo 47, del decreto N° 518, de 1998, del Ministerio de Justicia, que aprueba el
Reglamento de Establecimientos Penitenciarios, norma que sólo contempla para la
adquisición de bienes o especies de consumo o uso personal por parte de los
internos, el funcionamiento de economatos, los cuales, según prescribe la misma
norma, en ningún caso podrán tener fines de lucro, circunstancia que no se condice
con la existencia de los kioscos del Comité de Navidad o de Desarrollo del Personal a
que se refiere la consulta, cualesquiera sean las finalidades a que vayan a destinarse
las sumas que genere su funcionamiento.
A su vez, es dable hacer presente, que analizados los argumentos que sirven de base
a la petición de la especie no hay ninguno que permita modificar el criterio
previamente sostenido por el Informe Final N° 111, antes referido, y considerando que
en derecho público sólo se puede hacer aquello que está expresamente permitido
por ley, no cabe sino concluir que no resulta ajustada a derecho la actividad
comercial realizada por los kioscos de dichos Comités al interior de los recintos
penitenciarios (aplica criterio contenido en los dictámenes Nos 1.079, de 2001; 4.281,
de 2002; 4.600, de 2004; 42.164, de 2005; y 8.518, de 2006).
En consecuencia, con el mérito de lo expuesto, cabe desestimar la reconsideración
de la especie, manteniendo la observación formulada por el Informe Final
Consolidado N° 111, de 2008.
De otro lado, respecto a lo consultado acerca de si es posible la realización de
actividades comerciales por parte de estos kioscos al interior de los establecimientos
regulados por la ley N° 20.084, que establece un Sistema de Responsabilidad de los
Adolescentes por Infracciones a la Ley Penal, cabe señalar, que si bien dichos
recintos no son unidades penales, la referida ley ni el decreto Nº 1.378, de 2006, del
Ministerio de Justicia, que la reglamenta, establecen la posibilidad de realizar algún
tipo de actividad comercial al interior de dichos recintos.

16

En estas circunstancias, dado que la normativa vigente no autoriza la realización de
actividad comercial alguna al interior de los establecimientos regulados por la ley Nº
20.084, resulta forzoso concluir que no es admisible el funcionamiento de kioscos de
los Comités de Navidad o de Desarrollo del Personal al interior de dichos recintos,
amén de que en derecho público no puede realizarse más que aquello que está
expresamente permitido por la ley.

Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

Nro. Dictamen: 19167
Fecha: 13-04-2010
Fuentes legales: ley 20032, ley 20084, dto 841/2005 justi art/70 dto 841/2005 justi
art/34 lt/c, dto 841/2005 justi art/39 lt/c
Dictamen: N° 19.167 Fecha: 13-IV-2010
La Contraloría Regional de Magallanes y Antártica Chilena ha remitido a esta Sede
Central, la presentación de don Asterio Andrade Gallardo que, en su calidad de
director ejecutivo de la Fundación Esperanza, solicita un pronunciamiento respecto
de la facultad que tendría dicha entidad privada para retener excedentes
provenientes del Programa Salidas Alternativas, a fin de destinarlos a otros proyectos
que ejecuta y que son subvencionados también por el Servicio Nacional de Menores
(SENAME).
Manifiesta el ocurrente que debido a que el convenio que regulaba el pago de la
subvención contemplada por la ley N° 20.032, que establece sistema de atención a la
niñez y adolescencia a través de la red de colaboradores del SENAME, y su régimen
de subvención, con relación al proyecto denominado “PSA-Suspensión condicional y
salidas alternativas de la Región de Magallanes”, no fue renovado para el año 2009, el
Servicio Nacional de Menores se vio obligado a pagar dicho beneficio económico,
durante el mencionado año, por mes vencido, previa dictación en cada caso de la
respectiva resolución.
Agrega, que debido a la anotada modalidad de pago, no existió un claro incentivo
para realizar las inversiones de rigor, por lo que se generaron excedentes que el
referido Servicio ha ordenado restituir, no obstante el oportuno reclamo que se
formuló, para que se aplicaran las reglas contenidas en las normas sobre rendición
de cuentas de los fondos transferidos en virtud de la ley N° 20.032, que dan la
alternativa para utilizarlos en otros proyectos administrados por la misma entidad.

17

Informando sobre la materia, el Servicio Nacional de Menores expresa que las salidas
alternativas, entre las que se cuenta la suspensión condicional del procedimiento, no
obstante encontrarse reguladas en la ley N° 20.084, -que establece un sistema de
responsabilidad de los adolescentes por infracciones a la ley penal-, no están
previstas entre las modalidades consignadas en la ley N° 20.032, sin embargo, de
acuerdo con lo expresado por esta Entidad de Control, en el dictamen N° 24.291, de
2008, han sido asimiladas a la modalidad de mediación y servicios a la comunidad,
contemplada en la citada ley N° 20.032.
Asimismo, reconoce que debido a la falta de renovación del respectivo convenio
celebrado con la Fundación Esperanza, y ante los requerimientos judiciales y la
necesidad de mantener la continuidad del servicio durante el año 2009, se dictaron
diversas resoluciones para regularizar el pago de las respectivas atenciones otorgadas
por de dicha Fundación. No obstante lo anterior, estima que el programa salidas
alternativas no es de aquellas modalidades de atención de que trata la ley N° 20.032,
razón por la cual no es posible aplicar lo dispuesto en el artículo 70 del decreto N°
841, de 2005, del Ministerio de Justicia, reglamento del referido texto legal, que
permite utilizar los respectivos excedentes en otros proyectos administrados por la
misma entidad.
Ahora bien, sobre la materia es menester considerar que las resoluciones
dictadas por el Servicio Nacional de Menores de la Región de Magallanes y Antártica
Chilena, para regularizar el pago a la Fundación Esperanza, en su calidad de
colaborador acreditado, por las atenciones requeridas por los Tribunales de Justicia,
señalaron expresamente en su parte considerativa y resolutiva, que tal pago se hacía
en el entendido que tales intervenciones correspondían a proyectos de salidas
alternativas, asimilados al programa de mediación y servicios a la comunidad,
contemplado en los artículos 34, letra c), y 39, letra c), del reglamento
precedentemente indicado.
Enseguida, es necesario puntualizar que el dictamen N° 24.291, de 2008, concluyó
que si bien la suspensión condicional del procedimiento no se encuentra prevista
entre las modalidades de atención a que se refiere la ley N° 20.032, a juicio de esta
Contraloría General, dada su naturaleza y características, es posible asimilarla al
programa de reinserción para adolescentes infractores a la ley penal en general,
reglado en dicho cuerpo normativo, para los efectos de su atención por parte de los
colaboradores acreditados del Servicio Nacional de Menores y del pago de la
correspondiente subvención. Ello, atendido que el mencionado programa de
reinserción se refiere precisamente a adolescentes infractores a la ley penal que
tienen la calidad jurídica de imputados, respecto de quienes se pretende aumentar
sus posibilidades de rehabilitación y reinserción en la sociedad, sujetos y objetivos
que comparte con la medida de suspensión condicional del procedimiento cuando el
juez, al decretarla, dispone la derivación del menor a la atención de dicho Servicio.

18

A su turno, en lo que respecta, a la determinación del monto de la subvención a
pagar al colaborador acreditado seleccionado por el Servicio Nacional de Menores
para la ejecución de determinada medida judicial, el dictamen en comento precisó
que corresponde aplicar el criterio zona y el valor base por menor atendido que
establece el artículo 39 del aludido decreto N° 841, para la línea de acción "Programa"
en su modalidad de reinserción para adolescentes infractores a la ley penal en
general.
Luego, es útil anotar que la reiterada jurisprudencia de esta Contraloría General,
contenida, entre otros, en los dictámenes N°s 30.568, de 2003; 3.133, 37.536 y 52.824,
todos de 2009, ha sostenido que, en virtud del principio retributivo de dar a cada
uno lo que le corresponde, el desempeño de un servicio para la Administración o la
ejecución de las respectivas prestaciones por parte de un proveedor de ésta, lleva
aparejado el pago de los estipendios pertinentes, independientemente de que el
contrato o la licitación respectivos hayan adolecido de irregularidades, pues de lo
contrario, se produciría un enriquecimiento sin causa.
Como se puede apreciar, los proyectos insertos en los programas de salidas
alternativas son subsumibles en las hipótesis financiables con cargo a la subvención
prevista en la ley N° 20.032, razón por la cual, a su respecto, es plenamente aplicable
la facultad consignada en el artículo 70, inciso primero, del decreto N° 841, de 2005,
del Ministerio de Justicia, que dispone que en caso que resulten excedentes o saldos
de recursos no utilizados al término de un proyecto, los colaboradores acreditados
podrán utilizarlos en otros proyectos administrados por la misma entidad, con el
objeto de mejorar la calidad de la atención. En caso contrario, los saldos deberán ser
restituidos al Servicio Nacional de Menores, en una sola cuota durante el mes
siguiente a la determinación de la existencia de los mismos.
En consecuencia, en conformidad con lo expuesto, el Servicio Nacional de Menores
debe ponderar, en cada caso, la concurrencia de los supuestos de hecho que hagan
procedentes las solicitudes de la Fundación Esperanza para utilizar los respectivos
excedentes o saldos en otros proyectos administrados por la misma entidad.

Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

Año 2011

Nro. Dictamen: 54836
Fecha: 31-08-2011
19

Fuentes legales: dto 166/88 vivie, dto 193/2005 vivie, ley 20084
Dictamen: N° 54.836 Fecha: 31-VIII-2011
Se ha dirigido a esta Contraloría General la Municipalidad de Pedro Aguirre Cerda,
solicitando un pronunciamiento acerca de la procedencia de que en la zona P.A.C.1,
del Seccional Pedro Aguirre Cerda, que rige parte de dicha comuna, se construya un
Centro de Internación Provisoria para adolescentes infractores de la ley penal.
Sobre el particular, y teniendo presente lo informado sobre la materia, a
requerimiento de esta Entidad de Control, por la Subsecretaría de Vivienda y
Urbanismo y por la Secretaría Regional Ministerial Metropolitana de esa Cartera, es
menester puntualizar que el artículo 21 del aludido Seccional -instrumento que
corresponde a una modificación del Plan Regulador Comunal de San Miguel-,
aprobado por el decreto N° 166, de 1988, del Ministerio de Vivienda y Urbanismo,
luego de referirse a los usos de suelo y a las diversas clases de equipamiento,
contiene una tabla que enumera las actividades permitidas según las distintas escalas
de equipamiento que menciona, señalando que cualquier actividad que no figure,
deberá ser considerada como la más afín a ella.
Luego, que respecto del equipamiento de seguridad, dicha disposición enumera, en
la escala Regional e Interurbana, las actividades “Bases Militares, Cuarteles y
Cárceles”, en la escala Comunal, las “Comisarías, Tenencias, Bomberos”, y en la
escala Vecinal los “Retenes”.
Por otra parte, es dable considerar que el artículo 22 del antes referido Seccional
contempla como usos permitidos para la antedicha Zona P.A.C.1, “Vivienda,
equipamiento a escala Vecinal y Comunal”, y como usos excluidos “Todos los no
mencionados como permitidos”.
Asimismo, y en relación con lo anterior, que si bien ese tipo de escalas ha dejado de
tener aplicación a partir de la dictación del decreto N° 193, de 2005, del Ministerio de
Vivienda y Urbanismo, una interpretación armónica de las disposiciones precitadas
obliga a entender que, en el caso concreto que se estudia, el instrumento de
planificación territorial ha definido particularmente los destinos admitidos en la
zonificación de que se trata, pues alude, de manera inequívoca, a los que, de manera
específica, se indican del referido artículo 21 (aplica dictamen N° 31.812, de 2010).
En ese contexto, cabe concluir que, en el caso del equipamiento de seguridad, las
mencionadas disposiciones del ordenamiento territorial aplicable sólo admiten, en la
zona en cuestión, las Comisarías, Tenencias, Bomberos y Retenes, y las actividades
afines.
Siendo ello así, y frente a la consulta que se formula, corresponde consignar que no
resulta procedente la construcción, en la misma zona, de un Centro deInternación
20

Provisoria para adolescentes infractores de la ley penal, toda vez que, como lo
expresó esta Entidad Fiscalizadora en su dictamen N° 59.204, de 2009, tales
establecimientos, atendidas sus características y finalidades -reguladas en la ley N°
20.084, que establece un sistema de responsabilidad de los adolescentes por
infracciones a la ley penal-, revisten carácter penitenciario en los términos que se
señalan, siendo, por ende, análogos o semejantes al destino “Cárceles”, el cual no se
encuentra admitido en la zonificación analizada.

Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

Nro. Dictamen: 68161
Fecha: 28-10-2011
Fuentes legales: ley 18695 art/99, ley 20500 art/33 num/11, ley 18695 art/100, ley 18695
art/101, ley 20084, cci art/1464 num/3, cci art/2174, cci art/670, cci art/1546
Dictamen: N° 68.161 Fecha:28-X-2011Mediante el oficio N° 4.603, de 2011, la
Contraloría Regional de La Araucanía ha remitido a este Nivel Central la
presentación de don Carlos Eriz Jara -en representación, según expone, de la
organización comunitaria funcional “Consejo Ciudadano de Participación y
Desarrollo” de la comuna de Victoria-, a través de la cual este consulta acerca de la
procedencia de que la Municipalidad de Victoria convoque, a requerimiento de la
comunidad local, a un plebiscito comunal a fin de que la ciudadanía se pronuncie
sobre el contrato de comodato celebrado en el mes de marzo de 2009 entre esa
entidad edilicia y el Servicio Nacional de Menores, respecto del terreno municipal
que indica, para la instalación en él de un centro destinado a la internación de
adolescentes procesados o sancionados con privación de libertad, por aplicación de
la ley N° 20.084, que establece un sistema de responsabilidad de los adolescentes por
infracciones a la ley penal.
Asimismo, solicita un pronunciamiento que incide en determinar si los vicios que, a
su juicio, afectan al referido contrato de comodato, implican la ineficacia de dicho
acto jurídico.
Requerida la Municipalidad de Victoria, esta ha informado sobre el particular
mediante su oficio N° 1.519, de 2011, señalando, en síntesis, que el contrato de
comodato de la especie se ha celebrado válidamente, y que, por ende, encontrándose
perfeccionado tal acuerdo de voluntades, no procede convocar al plebiscito por el
que se consulta.
Es del caso anotar que mediante el decreto N° 1.491, de 2011, ese municipio rechazó
una solicitud que la organización comunitaria recurrente le efectuara, en orden a
convocar a un plebiscito para aprobar o rechazar la entrega de terrenos municipales
para la instalación del referido centro de reclusión.

21

En relación con la materia, cumple manifestar que el artículo 99 de la ley N° 18.695,
Orgánica Constitucional de Municipalidades -modificado por el artículo 33, N° 11, de
la ley N° 20.500, sobre asociaciones y participación ciudadana en la gestión pública,
publicada en el Diario Oficial de fecha 16 de febrero de 2011-, dispone, en lo que
interesa, que el alcalde, por iniciativa de los ciudadanos inscritos en los registros
electorales -en los términos precisados en el artículo 100 de la aludida ley N° 18.695-,
someterá a plebiscito las materias de administración local relativas a inversiones
específicas de desarrollo comunal, a la aprobación o modificación del plan comunal
de desarrollo, a la modificación del plan regulador o a otras de interés para la
comunidad local, siempre que sean propias de la esfera de competencia municipal,
de acuerdo con el procedimiento establecido en los artículos siguientes de dicho
texto legal.
Luego, en primer término, corresponde referirse a la materia que se solicita
plebiscitar, relativa a la celebración del contrato de comodato aludido, aspecto que, a
juicio del municipio, no puede considerarse comprendido dentro de los temas
susceptibles de ser sometidos a dicha instancia de participación ciudadana.
Al respecto, no obstante que la celebración de un contrato como el suscrito por el
municipio puede ser calificada como una materia de interés para la comunidad local,
que constituye, a la vez, un tema propio de la esfera de competencia de la entidad
edilicia, es necesario hacer presente que, en el caso del convenio de la especie, no se
trata de un eventual hecho futuro cuya realización esté siendo o pueda ser analizada
por la autoridad, supuesto básico para que opere alguno de los mecanismos de
participación ciudadana previstos en el ordenamiento jurídico, entre los que se
encuentra el plebiscito comunal.
En efecto, tal como se sostiene en el dictamen N° 46.097, de 2007, dicha institución
constituye una manifestación del derecho de las personas a participar en las
decisiones de los órganos públicos, por lo que, para su procedencia, es fundamental aun cuando no se señale expresamente entre los requisitos contemplados por la ley
N° 18.695- que la autoridad se encuentre legalmente habilitada para adoptar una
determinación relacionada con la materia de que se trate.
En este sentido, no puede dejar de considerarse que el resultado del plebiscito es
vinculante para el municipio, en los términos previstos en el inciso tercero del
artículo 101 de la aludida ley N° 18.695, de modo tal que no corresponde realizar un
proceso plebiscitario cuyas consecuencias no puedan ser asumidas por la entidad
edilicia.
Pues bien, en la especie, como ya se ha indicado, la celebración de la referida
convención no es una eventualidad, sino que, por el contrario, constituye una
situación jurídica consolidada, que afecta derechos de terceros, toda vez que el
anotado contrato de comodato ya ha sido suscrito entre la Municipalidad de Victoria
y el Servicio Nacional de Menores, por escritura pública de fecha 24 de marzo de
2009, siendo útil hacer presente, por lo demás, la existencia de un previo
pronunciamiento de esta Contraloría General respecto de la procedencia de que
dicha entidad edilicia entregara el mencionado terreno en comodato para los fines
descritos, contenido en el dictamen N° 44.307, de 2008.
22

Siendo así, no se trata de una materia que dependa de la sola decisión del municipio,
ya que incide en un acto jurídico bilateral mediante el cual se ha acordado la entrega
en comodato del bien referido por un plazo determinado, sin contemplarse la
posibilidad de que una de las partes le ponga término anticipado de manera
unilateral.
Por lo tanto, no resulta razonable entender que, habiéndose ya adoptado la decisión
respectiva y celebrado el contrato pertinente -hace más de dos años-, proceda que la
ciudadanía se manifieste actualmente sobre el particular a través del aludido
plebiscito, por cuanto ello implicaría admitir la posibilidad de que, por tal vía, la
fuerza vinculante de un convenio que ya ha generado sus efectos entre las partes del
mismo fuera relativizada, al permitirse que, con posterioridad a su
perfeccionamiento, este pudiera ser resuelto por la voluntad de una de ellas.
Dicho criterio armoniza, por lo demás, con lo sostenido en la jurisprudencia de este
Organismo de Control, contenida, entre otros, en el dictamen N° 24.756, de 2008, en
cuanto dispone que los municipios, como órganos integrantes de la Administración,
actúan en el marco del Estado de Derecho y, por ende, están sujetos al principio de
juridicidad, por lo que procede que las decisiones que adopten como parte en los
contratos que suscriben, respeten el principio de buena fe, que, en materia
contractual, consagra el artículo 1546 del Código Civil, aplicable en la contratación
administrativa y en virtud del cual las partes de un contrato deben tender a su
correcto cumplimiento, ajustándose a un modelo de conducta tal que no cause daño
a ninguna de ellas.
En consecuencia, por las razones expuestas, cabe concluir que no procede convocar a
plebiscito en la comuna de Victoria a fin de que la ciudadanía se pronuncie acerca
del aludido contrato de comodato.
Por otra parte, en lo concerniente al segundo de los aspectos planteados por el
recurrente, relativo a la existencia de embargos judiciales sobre el inmueble
respectivo, la falta de tradición del aludido contrato de comodato y la inexistencia
del plano de subdivisión del predio de que se trata, vicios que, según expone,
afectarían la eficacia de dicho convenio, cumple con analizarlos, a continuación, a
fin de determinar si efectivamente obstan a la validez del mismo.
En primer lugar, en cuanto a los embargos judiciales que afectarían al respectivo
bien raíz, cumple manifestar que, en virtud de lo dispuesto en el artículo 1.464, N° 3,
del Código Civil, hay objeto ilícito en la enajenación de las cosas embargadas por
decreto judicial, a menos que el juez lo autorice o el acreedor consienta en ello.
Sin embargo, el contrato de comodato constituye un título de mera tenencia sobre el
inmueble, de manera que, manteniéndose el dominio del mismo en el comodante,
no procede entender que la celebración de dicho contrato se contraponga a la
referida norma legal.
En lo concerniente a la falta de tradición que perfeccione el contrato, cabe señalar
que, no obstante lo dispuesto en el artículo 2.174, inciso segundo, del Código Civil,
que establece que este se perfecciona por la tradición de la cosa, cumple hacer
presente que existe consenso en la doctrina en orden a que ello obedece a una
imprecisión del legislador, que utiliza la expresión “tradición”, debiendo haber usado
23

“entrega”, ya que el comodato no transfiere el dominio sino sólo la mera tenencia del
bien respectivo, de manera que no requiere la tradición del mismo entendida como
modo de adquirir el dominio regulado en el artículo 670 del Código Civil, ni, por
ende, por tratarse de un inmueble, su inscripción en el Conservador de Bienes
Raíces.
Finalmente, en cuanto a la inexistencia de planos de subdivisión del predio
respectivo, los cuales, según se desprende de lo afirmado por el recurrente,
resultarían imprescindibles para determinar con precisión el objeto sobre el cual
recae el contrato en análisis, es del caso indicar que, según consta en la cláusula
cuarta de dicho convenio, la porción del terreno que se entrega en comodato
corresponde a 7,6 hectáreas de la hijuela de propiedad de la Municipalidad de
Victoria -la que, en total, se compone de 39 hectáreas, según aparece en la cláusula
primera-, estableciéndose los deslindes especiales de la misma, delimitación que se
complementa con un plano explicativo anexado al referido contrato, según se precisa
al final de la citada disposición.
Siendo así, no se estima que en la especie pueda aseverarse que no existe una cabida
real determinada del inmueble entregado en comodato, como lo hace el recurrente,
debiendo hacerse presente que la subdivisión del bien raíz respectivo no constituye
un requisito indispensable para efectos de singularizar el predio objeto del
mencionado contrato.
En consecuencia, en mérito de lo expuesto, no se advierte que las circunstancias
referidas constituyan vicios que afecten la validez del contrato de comodato aludido.
Patricia Arriagada Villouta
Contralor General de la República
Subrogante

Año 2013
Nro. Dictamen: 38953
Fecha: 20-06-2013
Fuentes legales: ley 20032, ley 20084
Dictamen: N° 38.953 Fecha: 20-VI-2013
Esta Entidad de Control ha dado curso a la N° 8, de 2013, del Servicio Nacional de
Menores, mediante el cual se aprueba un formato tipo de bases y anexos para
convocatoria de concurso público del programa de reinserción para adolescentes
infractores a la ley penal, modalidad libertad asistida especial, por encontrarse
ajustado a derecho.
No obstante, cabe señalar que de acuerdo al párrafo final de lo resolutivo del
instrumento en examen y al resto de los apéndices del pliego de condiciones, el
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anexo denominado “pauta de evaluación” corresponde al N° 2, y no al N° 3 como se
indica en su encabezado. Además, conforme con el párrafo 3° del numeral 7 de las
bases administrativas y con lo dispuesto en el cuerpo de la aludida pauta de
evaluación, las dimensiones técnica, de recursos humanos y materiales, y recursos
financieros, son ponderadas, respectivamente, con 70%, 25% y 5%, y no con 60%,
30% y 10%, como erróneamente se consigna en el N° 3 del anexo en comento.
Por otra parte, corresponde manifestar que la resolución en análisis se refiere a los
llamados a concurso del programa de reinserción para adolescentes infractores a la
ley penal, modalidad libertad asistida especial, según las leyes N°s. 20.032 y 20.084,
por lo que los destinatarios de dichas acciones no son los niños y niñas, como
genéricamente se alude, por ejemplo, en la letra e) del N° 10 del texto en estudio.
Finalmente, procede tener presente que, tal como se ha manifestado, entre otros, en
el dictamen No 21.400, de 2012, de este Ente Fiscalizador, en lo sucesivo, ese servicio
deberá salvar, mediante firma y timbre de la autoridad competente, todas las
correcciones que hubiere efectuado en su texto, lo cual no se ha verificado en esta
ocasión.
Con los alcances que anteceden se ha tomado razón del acto administrativo en
estudio.
Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

Nro. Dictamen: 41730
Fecha: 01-07-2013
Fuentes legales: ley 20084 art/49 lt/e, dto 1378/2006 JUSTI tit/V par/5 , dto
1378/2006 JUSTI art/79, dto 1378/2006 JUSTI art/80, dto 1378/2006 JUSTI art/81
inc/fin
Dictamen: N° 41.730 Fecha: 01-VII-2013
Se ha dirigido a esta Contraloría General don Carlos Sepúlveda Bahamonde,
Presidente Provincial de la Asociación Nacional de Funcionarios Penitenciarios de
Aysén, consultando sobre la legalidad de las medidas adoptadas por el Alcaide del
Centro de Detención Preventiva de Puerto Aysén y por el Director de Gendarmería
de la Undécima Región de Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo, de prohibir
el ingreso al referido recinto de dos personas por el plazo que indica, porque
tuvieron una indebida conducta al momento de visitar a determinados internos,
afectos al régimen especial de la ley N° 20.084, que establece un sistema de
responsabilidad de los adolescentes por infracciones a la ley penal, determinación
interna que luego fue dejada sin efecto por instrucciones de la aludida autoridad
regional.
Tales sanciones se aplicaron mediante las resoluciones exentas N°s. 2 y 6, ambas de
2013, del mencionado Alcaide del Centro de Detención Preventiva, la primera de
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ellas por insultos a un funcionario de Gendarmería y la segunda debido al intento de
ingresar un teléfono celular, oculto en una zapatilla, lo que fue detectado por el
personal a cargo de practicar los controles correspondientes.
Requerido su informe el Director Nacional de Gendarmería, expresó que las medidas
de suspensión de visitas, por un mes y tres meses respectivamente, ordenadas a
través de las referidas resoluciones exentas suponían una violación a las normas que
establecen el sistema de responsabilidad de los adolescentes que infringen la ley
penal, que no permiten disponer la suspensión del derecho de visitas de este tipo de
internos.
En atención a ello, la Dirección Regional instruyó la dictación de la resolución
exenta N° 7, de 2013, por parte del Alcaide del Centro de Detención Preventiva de
Puerto Aysén, que dejó sin efecto las mencionadas resoluciones exentas N°s 2 y 6,
ambas de 2013, que prohibían temporalmente el ingreso a las dos personas, en los
términos enunciados.
Sobre la materia, la mencionada ley N° 20.084 contempla un régimen especial a que
quedan afectos los internos que cumplen los requisitos que allí se señalan, para cuyo
tratamiento particular además del citado texto legal se dictó su reglamento,
aprobado por el decreto N° 1.378, de 2006, del Ministerio de Justicia, en cuyo Párrafo
5° del Título V, se regulan las visitas, como expresión del derecho reconocido en la
letra e), punto i), del artículo 49 de la aludida ley. El artículo 79 de dicho reglamento
indica que no se puede imponer como sanción disciplinaria la privación o restricción
de visitas, siendo viable sólo la modificación de las condiciones de éstas, en casos
excepcionales, por razones de seguridad o infraestructura.
Por su parte, el artículo 80 de este mismo decreto contempla la posibilidad de que el
director del centro respectivo pueda suspender temporalmente las visitas, a través de
una resolución fundada, cuando las normas de funcionamiento de aquél se vean
vulneradas, entregando copia de ella al adolescente, su familia, el juez de control de
ejecución, en caso de condenados, y al tribunal competente.
Más adelante, el inciso final del artículo 81 del reglamento consigna expresamente la
posibilidad de que el director del centro suspenda el derecho de ingresar como
visitas a aquellas personas que fueren sorprendidas tratando de ingresar ciertos
objetos prohibidos al recinto penitenciario.
A lo señalado, cabe acotar además que Gendarmería de Chile ha aprobado un
Manual de Funcionamiento de las Secciones Juveniles, por medio de la resolución
exenta N° 3.315, de 2008, de su Director Nacional, el que conforme a lo prescrito por
su artículo 1° debe aplicarse junto a la ley N° 20.084 y al indicado decreto N° 1.378, de
2006.
Luego, el artículo 29 de este manual contempla el derecho de que se trata por parte
de los familiares y amigos de los jóvenes internos acogidos al mencionado sistema
particular, señalando que no se podrá imponer como sanción disciplinaria la
privación o restricción de las visitas, admitiendo sólo que en casos excepcionales, por
razones de seguridad o infraestructura, el jefe de la sección juvenil pueda modificar
las condiciones de las mismas, en cuanto a su duración, lugar y día en que éstas se
realizarán.
26

A su turno, el artículo 30 de esa misma resolución exenta, reitera lo ordenado en el
artículo 80 del referido decreto N° 1.378, pues admite la posibilidad de suspender las
visitas, mediante resolución fundada, de manera temporal, cuando las normas de
funcionamiento de la sección sean vulneradas.
Como puede apreciarse, tanto a nivel reglamentario como interno, las medidas de
privación, restricción y suspensión de visitas proceden sólo en casos excepcionales,
que justifiquen que una conducta ilícita sea sancionada de esta forma por las
autoridades.
Ahora bien, se advierte que Gendarmería de Chile puede aplicar la medida de
suspensión en aquellos casos en que se verifiquen los supuestos de hecho antes
anotados, lo que no impide naturalmente que esa medida sea revisada con
posterioridad a su adopción y, conforme al mérito de los antecedentes, que sea
confirmada, modificada o dejada sin efecto.
Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

Nro. Dictamen: 62992
Fecha: 01-10-2013
Fuentes legales: Ley 20084 art/48, dto 1378/2006 art/49 lt/c, ley 10336
Dictamen: N° 62.992 Fecha: 01-X-2013
Se ha dirigido a esta Entidad de Control don Víctor Manuel Martínez Muñoz, para
solicitar un pronunciamiento relativo a la supuesta incompatibilidad que se
presentaría entre lo dispuesto por el artículo 48 de la ley N° 20.084, que establece un
sistema de responsabilidad de los adolescentes por infracciones a la ley penal y lo
prescrito por la letra c) del artículo 49 del decreto N° 1.378, de 2006, del Ministerio
de Justicia, que aprueba el reglamento del cuerpo legal citado.
Al respecto, cabe señalar que de conformidad con las disposiciones de la ley N°
10.336, Orgánica de esta Contraloría General, con las instrucciones impartidas por el
oficio N° 24.841, de 1974, y de acuerdo con la jurisprudencia administrativa,
contenida, entre otros, en los dictámenes N°s. 16.686, de 2008 y 30.993, de 2013, a
ésta sólo le corresponde conocer y pronunciarse respecto de presentaciones
deducidas por particulares en caso de que ellas se refieran a asuntos en que se haya
producido una resolución denegatoria o dilatado una decisión por parte de la
autoridad administrativa, habiéndola solicitado el interesado, circunstancias que
deben ser acreditadas.
En ese contexto, y considerando que la presentación de que se trata no se encuentra
en ninguna de las situaciones antedichas, este Órgano de Control debe abstenerse de
emitir el pronunciamiento requerido.

Ramiro Mendoza Zúñiga
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Contralor General de la República

Nro. Dictamen: 8330
Fecha: 06-02-2013
Fuentes legales: ley 20502 art/séptimo tran, ley 20084
Dictamen: N° 8.330 Fecha: 06-II-2013
Se ha dirigido a esta Contraloría General la Directora Nacional del Servicio Nacional
para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol, en adelante,
SENDA, solicitando un pronunciamiento acerca de la procedencia de pagar a la
Corporación Programa Caleta Sur, por los servicios prestados durante el año 2010, en
el marco del “Programa de Tratamiento Integral para Adolescentes Infractores de
Ley con Consumo Problemático de Alcohol-Drogas y otros Trastornos de Salud
Mental”, implementado en virtud del convenio de colaboración técnica y de
transferencia de recursos, suscrito entre el Fondo Nacional de Salud, en adelante,
FONASA, el Ministerio de Salud, el Servicio Nacional de Menores y el Ministerio del
Interior, hoy Ministerio del Interior y Seguridad Pública, a través del entonces
Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes, en adelante, CONACE.
Requerido su informe, FONASA señaló que en el marco del citado convenio de
colaboración celebrado con fecha 10 de diciembre de 2009, ese Servicio suscribió un
contrato con la Corporación Programa Caleta Sur para la compra de meses de planes
de tratamiento y rehabilitación para los adolescentes objeto del referido programa y
que, posteriormente, CONACE informó al Subsecretario de Redes Asistenciales, que
se había efectuado una alteración del convenio, la cual no se concretó mediante una
modificación del mismo, terminando su vigencia el 31 de diciembre de 2010,
quedando constancia en su sistema de registro interno que la Corporación realizó las
prestaciones objeto de la modificación, por un monto correspondiente a $12.151.650.Por su parte, la Subsecretaría de Redes Asistenciales manifestó que a la citada
Corporación se le adeuda el monto referido por FONASA por la ejecución, durante el
año 2010, de 35 meses de planes de tratamiento ambulatorios intensivos de
adolescentes infractores de ley, y que en virtud de no haberse formalizado la
modificación al convenio celebrado con FONASA, en el marco del programa de
tratamiento integral de estos adolescentes, los servicios prestados aún no han sido
pagados.
Sobre el particular, cabe precisar que en el marco de la ley N° 20.084, que establece
un Sistema de Responsabilidad de los Adolescentes por Infracciones a la Ley Penal,
se celebró un convenio de colaboración técnica y de transferencia de recursos,
suscrito con fecha 10 de diciembre de 2009, entre el Ministerio de Salud, FONASA, el
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Servicio Nacional de Menores y el Ministerio del Interior, en virtud del cual esta
última Secretaría de Estado, a través de CONACE, colaboró financieramente con
FONASA para la continuidad en la implementación del programa de tratamiento
integral de adolescentes infractores de ley con consumo problemático de alcohol y
drogas y otros trastornos de salud mental, convenio que se mantuvo vigente hasta el
31 de enero de 2011.
Por otra parte, es necesario agregar que la ley N° 20.407, de Presupuestos del Sector
Público para el año 2010, facultó a la aludida Cartera de Estado a transferir recursos a
otras instituciones públicas, para la ejecución de los Programas de Tratamiento y
Rehabilitación.
Precisado lo anterior, conforme a lo dispuesto en las letras a) y b) del numeral dos de
la cláusula segunda del convenio de colaboración técnica y financiera celebrado por
los referidos órganos públicos, a FONASA le correspondía administrar los recursos
recibidos y pagar a las entidades públicas y privadas con las cuales hubiera suscrito
convenios de compra de servicios en el marco del “Programa de Tratamiento Integral
para Adolescentes Infractores de Ley con Consumo Problemático de Alcohol-Drogas
y otros Trastornos de Salud Mental”, así como también, elaborar, celebrar, modificar
y poner término a los mencionados convenios de compra de planes de tratamiento.
En virtud de dichas atribuciones, FONASA suscribió con fecha 4 de enero de 2010 un
convenio de compra de planes de tratamiento con la Corporación Programa Caleta
Sur, sin que dicha entidad pública formalizara el aumento posterior de planes
contratados, mediante una modificación del convenio, en virtud de una reasignación
de los mismos que CONACE decidió efectuar a esa Corporación, lo cual informó al
Subsecretario de Redes Asistenciales, a través del oficio N° 1.484, de fecha 28 de
septiembre de 2010.
Enseguida, tal como se precisara a través del dictamen N° 2.082 de 2012, de esta
Entidad Fiscalizadora, el artículo séptimo transitorio de la ley N° 20.502, que creó el
Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y
Alcohol, radicó los derechos y obligaciones contraídos por el ex-Ministerio del
Interior en el marco de la ejecución del Programa Presupuestario del ex-CONACE en
SENDA.
Por lo tanto, corresponde que la entidad recurrente regularice el convenio en virtud
del cual se compraron los planes de tratamiento aludidos y pague a la referida
Corporación Programa Caleta Sur, aquellos efectuados durante el año 2010 y que aún
se adeudan.

Patricia Arriagada Villouta
Contralor General de la República
29

Subrogante

Año 2014

Nro. Dictamen: 40124
Fecha: 05-06-2014
Fuentes legales: dl 2465/79 art/1, ley 20084 art/43, dl 2465/79 art/3 num/4, dl
2465/79 art/3 num/5, dl 2465/79 art/4, dl 2465/79 art/5 num/1, dl 2465/79 art/5
num/3, dl 2465/79 art/12 num/1, ley 20084 art/43, ley 20084 art/44, ley 20084 art/45,
ley 20084 art/46, ley 18834 art/48, ley 18834 art/10 inc/1
Dictamen: N° 40.124 Fecha: 05-VI-2014
Se ha dirigido a esta Contraloría General, el señor David Covarrubias Retamales,
educador del Centro de Reparación Especializada de Atención Directa Pudahuel, en
adelante CREAD Pudahuel, dependiente del Servicio Nacional de Menores,
SENAME, denunciando una serie de irregularidades vinculadas al manejo de
situaciones de conflicto y a la inexistencia de planes de trabajo individuales para los
jóvenes que acoge, como asimismo la mala administración de ese recinto, alegando
que tras poner en conocimiento de tales hechos a la superioridad de esa repartición,
sufrió una baja injustificada en sus calificaciones y, finalmente, el aviso de la no
renovación de su contrata para el año 2014.
De igual modo expone que el CREAD Pudahuel no considera el perfil psicosocial
para determinar el tratamiento y/o acompañamiento de los usuarios que atiende,
obviando con ello los protocolos del SENAME en la materia y, que tampoco se
distribuiría correctamente a sus internos, toda vez que no se distingue si su
recepción obedece a sanciones penales o a una necesidad de acogida.
Además, añade que ante situaciones de crisis tales como lesiones, discusiones o
peleas entre residentes, no se actúa con la debida celeridad, a su entender, por no
conocer los procedimientos a seguir en cada caso, agregando que tampoco se
tramitan oportunamente los procesos sumariales a que tales hechos dan origen,
añadiendo que muchas veces ni siquiera se hacen presentes las autoridades del
CREAD Pudahuel.
Por último, reclama la demora en la entrega de materiales de uso diario, de aseo y
vestuario, acentuando que serían de una calidad inferior a la existente en el mercado
así como también la falta de mantención de la iluminación de la cancha del centro,
circunstancia que entorpece la práctica deportiva y recreacional de sus internos y el

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cambio de destino de la sala de intervención de ese recinto, la cual se utilizaría
únicamente para celebrar los cumpleaños de sus funcionarios.
Requerido informe, por medio del oficio ordinario N° 778, de 2014, el Servicio
Nacional de Menores manifestó, primeramente, que el mencionado centro atiende a
niños, niñas y adolescentes con diversidad de perfiles, quienes normalmente
presentan daño crónico y alta vulnerabilidad psicosocial, a quienes tras su derivación
por el Tribunal de Familia respectivo, se les realiza una evaluación diagnóstica que
permite determinar su nivel de menoscabo y el sometimiento a un período de
observación de 30 días a cuyo término se les crea un plan de intervención individual
consistente, entre otras, en atenciones psicológicas, terapéuticas y sociales,
quedando registro de los mismos tanto en sus carpetas personales como en la base
de datos del SENAME.
Enseguida, señala que el CREAD Pudahuel posee protocolos de acción ajustados a las
diversas situaciones de crisis a que puede verse enfrentado, haciendo presente que
sus autoridades se hacen parte de los conflictos de los que toman conocimiento,
actuando oportunamente en la coordinación de la acción de Carabineros de Chile o
de ser procedente, con la Fiscalía respectiva, especificando que en los casos de abuso,
se le efectúan intervenciones al sujeto afectado basadas en el acompañamiento
permanente de un educador y, de ser solicitado, su reasignación a una nueva casa
dentro del recinto.
En lo referido a la administración del centro, expresa que el servicio se somete al
sistema de compras públicas para la adquisición de bienes, de modo que sus
estándares de calidad quedan previamente determinados por las bases de la
respectiva licitación o los convenios marcos, según corresponda, haciendo presente
que si bien en ocasiones aceptan donaciones de particulares, estas no se encuentran
motivadas por una falta de abastecimiento y que, existen plazos formalmente
establecidos para el retiro de materiales desde la Bodega Central del SENAME, cuyas
entregas varían entre las 48 o 72 horas y que, únicamente tratándose de casos de
urgencia se conceden inmediatamente.
Finalmente, indica que la luminaria de la cancha de varones del CREAD Pudahuel se
encontraba en malas condiciones, debido a lo cual se dispuso su reparación,
encontrándose en la actualidad completamente habilitada para la práctica de
actividades deportivas, mientras que, respecto a la sala de intervención, aduce que
dicha dependencia es parte del modelo técnico para el trabajo con familias,
utilizándose regularmente para reuniones y atenciones individuales y grupales.
Sobre el particular, cabe puntualizar que de conformidad a lo previsto en los
artículos 1° del decreto ley N° 2.465, de 1979, del Ministerio de Justicia, que Crea el
Servicio Nacional de Menores y Fija el Texto de su Ley Orgánica, y 43 de la ley N°
20.084, que Establece un Sistema de Responsabilidad de los Adolescentes por
31

Infracciones a la Ley Penal, dicho organismo es el encargado de contribuir a proteger
y promover los derechos de los niños, niñas y adolescentes que han sido vulnerados
en su ejercicio y a la reinserción social de los adolescentes infractores de la ley penal,
incumbiéndole especialmente diseñar y mantener una oferta de programas
especializados destinados a su atención, así como estimular, orientar y supervisar
técnica y financieramente la labor que desarrollen las instituciones públicas o
privadas que tengan la calidad de colaboradores acreditados.
A mayor abundamiento, los Nos 4 y 5 del artículo 3° del citado decreto ley, disponen
que al SENAME corresponderá la creación de centros de internación provisoria y de
rehabilitación conductual para administrarlos directamente -calidad que
precisamente posee el CREAD Pudahuel-; y, desarrollar y llevar a la práctica, por sí o
a través de instituciones reconocidas como sus colaboradoras, los sistemas
asistenciales que señale la ley o sean establecidos por el Ministerio de Justicia.
Por su parte, de acuerdo a la estructura orgánica del servicio y a lo consignado por
los artículos 4° y 5° numerales 1 y 3, y 12 1, del referido decreto ley N° 2.465, de 1979,
al Director Nacional del SENAME le corresponderá, entre otras atribuciones, dirigir,
organizar, planificar, coordinar y supervigilar el funcionamiento del servicio; velar
por el cumplimiento de las normas aplicables al mismo y adoptar las medidas
necesarias para asegurar su eficiente funcionamiento; pudiendo, cuando sea
conveniente, delegar sus facultades en los Directores Regionales, a quienes les
compete la dirección administrativa, técnica y orgánica de las casas de menores y
demás establecimientos de prevención, protección y rehabilitación en la región, y los
sistemas asistenciales, conforme a las instrucciones que imparta la Dirección
Nacional.
En último término, es del caso mencionar que conforme a los artículos 43, 44, 45 y
46, de la antes aludida ley N° 20.084, la administración de los centros cerrados de
privación de libertad y los recintos donde cumplan la medida de internación
provisoria los adolescentes infractores de la ley penal, corresponde en forma directa
al SENAME, organismo al que le compete desarrollar acciones tendientes al
fortalecimiento del respeto por los derechos de las demás personas y al
cumplimiento del proceso de educación formal, considerando para ello su
participación en actividades socioeducativas, de formación y de desarrollo personal,
debiendo contemplar procedimientos disciplinarios en la normativa del
establecimiento de que se trate, a fin de contribuir a la seguridad y la mantención de
una vida comunitaria ordenada.
Ahora bien, analizados los antecedentes tenidos a la vista y la preceptiva aplicable al
caso, se debe establecer que el CREAD Pudahuel cumple las instrucciones que a
través del oficio circular N° 25, de 2011, arbitró el Director Nacional del SENAME a
todos los directores de centros de administración directa del servicio, con el objeto
de señalar los procedimientos necesarios que se deben utilizar ante posibles hechos
32

constitutivos de maltrato físico, psicológico o de delitos en contra de niños, niñas o
adolescentes atendidos por esa institución, para comunicar a las autoridades
pertinentes la ocurrencia de esos hechos y adoptar las medidas necesarias para la
protección y resguardo que procedan, siendo su aplicación obligatoria, cualquiera
sea la gravedad o tipo de agravio de que se trate.
En este sentido, se debe precisar que el precitado CREAD se rige por el Protocolo de
Actuación en Situaciones de Conflicto o Crisis en el Marco de la Protección de
Derechos, de agosto de 2012, y las Orientaciones Técnicas Generales, de marzo de
2013, dictadas por la Unidad de Administración Directa dependiente del
Departamento de Protección de Derechos, del Servicio Nacional de Menores. Dichas
normas internas han establecido los distintos tipos de usuarios de los referidos
centros de atención considerando, entre otros factores, su grupo etario, género,
etnia, historia familiar y tipo de vulneración de derechos sufrida, entregando
directrices en cuanto a su tratamiento, reparación y/o rehabilitación y, además,
determinando el conducto a seguir en casos de situaciones complejas y delicadas y
los funcionarios que deben intervenir en ellas, ajustándose a las circunstancias en
que se desarrollen y al tipo de internos que se encuentren involucradas en las
mismas.
En este contexto, corresponde a los educadores de trato directo el primer contacto
con el niño, niña o adolescente, tanto en su tratamiento como en los momentos
críticos que se originan, en cuyo caso deben solicitar el apoyo del coordinador del
centro, en quien recae la evaluación de otras instancias para abordar la situación,
como por ejemplo, la intervención de Carabineros, la que es solicitada por indicación
expresa de su director o el funcionario que, en ese momento, tenga la mayor
jerarquía, y bajo las instrucciones o el conocimiento de la respectiva superioridad
regional del SENAME, de lo cual, debe dejarse constancia en los libros destinados a
dicho efecto, denominados “libros de novedades”.
Por su parte, respecto a los problemas administrativos del recinto, cabe consignar
que no se observa irregularidad en la entrega de los materiales de uso diario y aseo al
recinto, toda vez que esta se rige por fechas y períodos prestablecidos desde la
central de abastecimiento del servicio para el ordenamiento de tales actividades,
mientras que, en lo que atañe a la calidad de los insumos que recibe el citado
CREAD Pudahuel, dado que el SENAME se rige por la normativa de compras
públicas, los estándares de calidad de sus adquisiciones se encuentran determinados
por las bases licitatorias o convenios marcos según corresponda.
Seguidamente, en cuanto a la mala iluminación de la cancha de varones del CREAD
Pudahuel, y el supuesto mal uso de la sala de intervención, cabe indicar que de
acuerdo a lo informado por el servicio, la luminaria fue reparada, permitiéndose el
uso actual de la instalación deportiva, mientras que, tratándose de la referida aula,
su utilización se ajustaría a los fines para los cuales fue erigida, siendo menester
33

recalcar que esta debe ser usada exclusivamente para el desarrollo y cumplimiento
de los objetivos del servicio, vale decir, el tratamiento de sus usuarios, su atención y
la de sus familias, debiendo evitarse el desarrollo de actividades de carácter privado
dentro de la misma.
En otro orden de consideraciones, es del caso mencionar, que se verificó que el
escrito de apelación interpuesto por el recurrente en contra de su informe de
calificaciones para el período 2012 – 2013, fue acogido determinándose subir su
puntaje final de 55,59 a 56,48, procedimiento que se ajustó a lo que sobre la materia
prevé el artículo 48 de la ley N° 18.834 sobre Estatuto Administrativo.
Del mismo modo, tras consultar los registros de personal de esta institución y lo
informado por el portal de Gobierno Transparente del SENAME, no consta que se le
haya puesto término a la contrata del señor Covarrubias Retamales a fines del año
2013, así como tampoco que esta no le haya sido renovada para la presente
anualidad, debiendo advertirse que, en todo caso, de acuerdo a lo consignado en el
inciso primero del artículo 10 de la ley N° 18.834, sobre Estatuto Administrativo, los
empleos a contrata durarán, como máximo, hasta el 31 de diciembre de cada año,
salvo que se haya propuesto su prórroga por quien posea atribuciones para designar
el personal de esa modalidad en la institución, en la especie, el Director Nacional del
Servicio Nacional de Menores (aplica criterio contenido, entre otros, en el dictamen
N° 68.025, de 2013, de este origen).
Por último, es del caso exponer que se constató que se han instruido procedimientos
disciplinarios tendientes a determinar la eventual responsabilidad administrativa de
los funcionarios del CREAD Pudahuel derivada de las demoras en sus actuaciones y
otras irregularidades en situaciones de crisis, sin que haya sido posible verificar su
debido afinamiento, por lo que, en este tópico, el SENAME deberá arbitrar las
medidas que resulten necesarias para agilizar su tramitación, de modo de cumplir
los plazos que para tales procesos contemplan las normas contenidas en la ley N°
18.834, antes mencionada.
En consecuencia, con los anotados alcances, se desestima la denuncia formulada por
el señor David Covarrubias Retamales, sin perjuicio de lo cual, se hace presente que
se analizará la procedencia de incorporar las materias analizadas en el presente
oficio, en futuras fiscalizaciones que este Órgano de Control lleve a cabo en el
Servicio Nacional de Menores.
Transcríbase al recurrente y a la Unidad Técnica de Control Externo, de la División
de Auditoría Administrativa.

Saluda atentamente a Ud.,

34

Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

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Dictámenes de Contraloría relacionados con la Ley Nº 16.618
2013
Nro. Dictamen: 19571
Fecha: 02-04-2013
Fuentes legales: dl 2465/79 art/15, ley 20032 art/14 inc/1, ley 20032 art/14 inc/2, dl
2465/79 art/16 inc/5, ley 19968 art/8 num/7, ley 16618 art/30, dfl 1/2000 justi, cpr
art/166, cpr art/172, cpr art/173
Dictamen: N° 19.571 Fecha: 02-IV-2013
Se ha dirigido a esta Contraloría General don Sergio Felipe Valenzuela Ramos, en
representación de la Congregación Pequeña Obra de la Divina Providencia,
solicitando un pronunciamiento sobre la legalidad de la circular N° 18, de 2011, del
Servicio Nacional de Menores -SENAME-, que informa sobre procedimientos ante
posibles hechos constitutivos de maltrato físico, psicológico o de delitos en contra
de niños, niñas y adolescentes que se encuentran bajo la atención de los organismos
colaboradores del aludido servicio.
Hace presente el interesado que dicha circular establece un deber de denuncia de
todos los hechos señalados en el párrafo anterior ante la autoridad competente en
materia criminal, para los colaboradores acreditados de dicho servicio, lo que, según
su parecer, contravendría lo dispuesto en el artículo 14 de la ley N° 20.032, por
cuanto únicamente las situaciones de vulneración que sean constitutivas de delito
deben denunciarse a la citada autoridad, no así aquellos hechos que no revistan tal
carácter.
Por otra parte, el recurrente expresa que la misma circular dispone que si los hechos
mencionados pueden ser eventualmente atribuidos a trabajadores o dependientes
del colaborador acreditado, éstos deben ser separados inmediatamente de sus
labores, lo que, a su juicio, podría dar lugar a despidos injustificados en los casos en
que los acontecimientos denunciados no fueren comprobados.
Requerido de informe, el SENAME indica, por una parte, que el objeto del citado
deber de denuncia es comunicar oportunamente los hechos relevantes de maltrato a
la autoridad criminal, con el fin de que sea esta última la que efectúe su calificación;
y por otra, que ese organismo no cuenta con atribuciones para ordenar la
desvinculación de los trabajadores de las instituciones colaboradoras, de modo que
lo previsto al respecto en la aludida circular dice relación con el deber de ellas de
adoptar las medidas necesarias para interrumpir el eventual maltrato que pudiera
estar ocasionándose a un menor, a través de la separación del trabajador de sus
labores habituales.
Sobre la materia, en primer término, es preciso mencionar que conforme al artículo
15 del decreto ley N° 2.465, de 1979, que crea el Servicio Nacional de Menores y fija el
texto de su ley orgánica, los colaboradores acreditados del aludido organismo
deberán cumplir las normas o instrucciones que, de acuerdo a ese texto legal, les
imparta el Servicio.
36

En tanto, la referida circular N° 18, de 2011, previene en su numeral 2.1 que “los
directores de colaboradores acreditados de SENAME, los responsables de sus
programas y los profesionales que den atención directa a los niños, niñas o
adolescentes, que tengan conocimiento de posibles hechos constitutivos de maltrato
físico, psicológico o de delitos en contra de alguno de ellos, deberán comunicar esta
situación a la autoridad competente en materia criminal”, específicamente, al
Ministerio Público.
Agrega el numeral 3.1 de la misma circular que “si estos hechos pueden ser
eventualmente atribuidos a trabajadores o dependientes del colaborador acreditado,
se procederá, de acuerdo a la normativa legal o contractual que le sea aplicable, a la
separación inmediata de sus labores, con objeto de prevenir eventuales nuevas
vulneraciones. A su vez, se deberá informar al juzgado de familia correspondiente,
respecto de las responsabilidades de los trabajadores o dependientes afectados con la
medida.”.
En relación al asunto planteado, es menester señalar que de conformidad a lo
previsto en el artículo 14, inciso primero, de la ley N° 20.032, que establece el sistema
de atención a la niñez y adolescencia a través de la red de colaboradores del
SENAME y su régimen de subvención, los directores o responsables de los proyectos
y los profesionales que den atención directa a los niños, niñas o adolescentes en
alguna de las líneas de acción señaladas por esa ley, que tengan conocimiento de una
situación de vulneración a los derechos de alguno de esos menores, que fuere
constitutiva de delito, deberán denunciar de inmediato esta situación a la autoridad
competente en materia criminal.
Enseguida, el inciso segundo del mismo precepto dispone que en los casos indicados
en el inciso primero, así como en aquellas situaciones que, no siendo constitutivas
de delito, hagan necesaria una medida judicial a favor del menor, el colaborador
acreditado deberá realizar la solicitud respectiva al tribunal competente.
En este contexto, cabe manifestar que el artículo 16 del citado decreto ley N° 2.465,
de 1979, prevé que cuando existieren situaciones de vulneración a los derechos de los
niños, niñas o adolescentes sujetos de atención de los colaboradores acreditados, el
juez de menores del domicilio de la institución o del lugar donde funcione el
establecimiento del colaborador, de oficio o a petición del SENAME dispondrá la
administración provisional de toda la institución o la de uno o más de sus
establecimientos.
El inciso quinto del mismo artículo añade que el administrador provisional deberá
realizar todas las acciones inmediatas que aseguren una adecuada atención a los
menores, pudiendo para ello ordenar la suspensión o separación de sus funciones de
aquél o aquellos trabajadores del respectivo establecimiento, siempre que ello sea
necesario para poner fin a la situación de vulneración.
En ese orden de ideas, el artículo 8°, N° 7, de la ley N° 19.968, que crea los Tribunales
de Familia, señala que corresponde a dichos tribunales conocer y resolver todos los
asuntos en que aparezcan niños, niñas o adolescentes gravemente vulnerados o
amenazados en sus derechos, respecto de los cuales se requiera adoptar una medida
de protección conforme al artículo 30 de la ley N° 16.618, Ley de Menores, cuyo texto
37

refundido, coordinado y sistematizado fue fijado por el decreto con fuerza de ley N°
1, de 2000, del Ministerio de
Justicia.
Así entonces, se puede apreciar de la normativa expuesta que los casos de
vulneración de derechos de los menores de edad, cuando se trate de hechos no
constitutivos de delito, son de competencia de los Tribunales de Familia.
Por consiguiente, no existe fundamento para que los colaboradores acreditados
deban efectuar una denuncia ante el Ministerio Público de aquellos hechos que,
configurando maltrato físico o psicológico, no puedan ser enmarcados en una
conducta descrita en un tipo penal.
Lo anterior, por lo demás, concuerda con lo previsto en los artículos 166, 172 y 173 del
Código Procesal Penal, conforme con los cuales al Ministerio Público le corresponde
la investigación de aquellos hechos que tienen el carácter de delito.
En consecuencia, al tenor de lo expuesto precedentemente, cabe concluir que lo
dispuesto en el numeral 2.1 de la circular N° 18, de 2011, del SENAME, no se ajusta a
lo previsto en la normativa que regula la materia, de modo que este servicio deberá
proceder a corregir tal irregularidad.
Ahora bien, en cuanto a lo señalado en el aludido numeral 3.1 de la misma circular,
de acuerdo a lo informado por el SENAME, la obligación de separar de inmediato de
sus labores al trabajador a quien eventualmente pudiere atribuirse la comisión de
hechos constitutivos de maltrato en contra de alguno de los aludidos menores, dice
relación con el deber del colaborador acreditado, en ejercicio de sus poderes de
dirección y disciplinario, de tomar las medidas tendientes a interrumpir la posible
situación de vulneración y evitar nuevas situaciones de esta índole, disponiendo el
alejamiento del trabajador de un posible riesgo para los menores, sin que ello
implique, de forma necesaria, el despido de ese trabajador.
Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República
2009
Nro. Dictamen: 44498
Fecha: 17-08-2009
Fuentes legales: ley 20032 art/44, dfl 150/81 traps, dl 307/74 art/2 lt/f dfl 1385/80 justi,
Ley 20032 art/38, dl 3650/81 art/10 ley 16618 art/44 inc/1, dfl 1/2000 justi art/6, dl
603/74 ley 16618 art/44 inc/2, dfl 150/81 previ
Dictamen: N° 44.498 Fecha: 17-VIII-2009
Se ha dirigido a esta Contraloría General el Servicio Nacional de Menores –SENAME, solicitando un pronunciamiento que determine si la subvención que regula la ley
N° 20.032, es compatible con la asignación familiar del decreto con fuerza de ley N°
150, de 1981, del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, que fijó el texto refundido,
coordinado y sistematizado de las normas sobre sistema único de prestaciones

38

familiares y subsidio de cesantía para los trabajadores de los sectores privado y
público, contenidas en los decretos leyes N°s 307 y 603, ambos de 1974.
De igual modo, la aludida institución pide que esta Entidad de Control determine si
los centros administrados directamente por el SENAME pueden recibir la referida
asignación familiar por los niños, niñas o adolescentes que se encuentran bajo su
cuidado.
Sobre el particular, cabe tener presente, previamente, que la ley N° 20.032, que
establece el sistema de atención a la niñez y adolescencia a través de la red de
colaboradores del SENAME, y su régimen de subvención, en su artículo 44 derogó la
antigua normativa que regulaba la materia, prevista en el decreto con fuerza de ley
N° 1.385, de 1980, del Ministerio de Justicia.
Precisado lo anterior, cumple anotar, que el artículo 38 de la ley N° 20.032, señala
que los preceptos de leyes que hagan referencia al decreto con fuerza de ley N° 1.385,
de 1980, del Ministerio de Justicia, se entenderán hechas a esa ley, en los aspectos a
que dichas disposiciones se refieren.
A su turno, el artículo 10 del decreto ley N° 3.650, de 1981, previene que “la
subvención a que se refiere el decreto con fuerza de ley N° 1.385, de Justicia, de 1980,
será incompatible con la asignación familiar establecida en la letra f) del artículo 2°
del decreto ley N° 307, de 1974”.
De este modo, cabe entender, que la alusión efectuada por el referido artículo 10 del
decreto ley 3.650, de 1981, al decreto con fuerza de ley N° 1.385, de Justicia, de 1980,
debe entenderse hecha a la ley N° 20.032, y a la subvención que ésta contempla.
Lo anterior, guarda armonía, por lo demás, con el dictamen N° 45.770, de 2005, que
determinó que en razón de lo prescrito en el mencionado artículo 10 del decreto ley
N° 3.650, de 1981, es incompatible la percepción conjunta del subsidio que, conforme
al decreto con fuerza de ley N° 1.385, de 1980, perciben las instituciones
colaboradoras del SENAME con el goce de la asignación familiar regulada en el
decreto con fuerza de ley N° 150, de 1981.
En consecuencia, por las razones anotadas, y la jurisprudencia administrativa
existente en torno a la materia, cabe concluir que por expresa disposición de la ley, la
subvención contemplada en la ley N° 20.032 que perciben los colaboradores
acreditados del SENAME, es incompatible con la asignación familiar del decreto con
fuerza de ley N° 150, de 1981, de la cual son beneficiarias las instituciones del Estado o
reconocidas por el Supremo Gobierno que tengan a su cargo la crianza y mantención
de niños huérfanos o abandonados y de inválidos.
Por otra parte, en cuanto a la segunda consulta planteada por el servicio ocurrente,
relativa a la posibilidad de que los centros administrados directamente por el
SENAME puedan recibir asignación familiar por los niños, niñas y adolescentes que
atienden, es dable advertir, que el inciso primero del artículo 44 de la ley N° 16.618,
cuyo texto refundido, coordinado y sistematizado fue fijado por el artículo 6° del
decreto con fuerza de ley N° 1, de 2000, del Ministerio de Justicia, expresa, en lo que
interesa, que la asignación familiar que corresponde a los padres del menor la
percibirán los establecimientos que por disposición del juez, lo tengan a su cargo,
añadiendo su inciso segundo que “en el caso indicado en el inciso anterior, la
39

asignación familiar sólo podrá pagarse a los establecimientos o personas que indique
el juez de letras de menores”.
Por consiguiente, es menester concluir que los centros que son administrados
directamente por el SENAME pueden percibir la asignación familiar del decreto con
fuerza de ley N° 150, de 1981, en tanto se les otorgue el cuidado del niño, niña o
adolescente, causante de dicho beneficio, en virtud de una resolución judicial, y así
lo disponga el juez competente.
Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República
Dictamen 61711, año 2008

Dictamen 10440, año 2008
2006
Nro. Dictamen: 38779
Fecha: 21-08-2006
Fuentes legales: ley 20079 art/13, dfl 150/81 previ art/2 lt/g ley 16618 art/29 Num/4
num/4 dfl 150/81 traps art/2 lt/g
Dictamen: N° 38.779 Fecha: 21-VIII-2006
Se ha dirigido a esta Contraloría General funcionaria del Servicio de Bienestar del
Ministerio de Obras Públicas, solicitando un pronunciamiento que determine si le
asiste el derecho a percibir el bono de escolaridad contemplado en el artículo 13 de la
ley N° 20.079, por su nieta que se encuentra cursando la educación preescolar y por
la que percibe asignación familiar.
Sobre el particular, cabe señalar, en primer término, que la ley N° 20.079, en su
artículo 13, concede a los trabajadores del sector público que indica, por una sola vez,
un bono de escolaridad no imponible, por cada hijo de entre cinco y veinticuatro
años de edad que sea carga familiar reconocida para los efectos del decreto con
fuerza de ley N° 150, de 1981, del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, y que se
encuentran cursando estudios regulares en los niveles de enseñanza prebásica del 2°
nivel de transición, educación básica o media, educación superior o especial, en
establecimientos educacionales del Estado o reconocidos por éste.
Dicho precepto, inserto en el ámbito de la seguridad social, tiene un claro propósito
de protección a los menores, pues otorga una contribución económica a los padres
funcionarios que los tienen bajo su cuidado y que deben preocuparse de su
40

educación solventando los gastos que ello implica, como una forma de proteger su
escolaridad. En este sentido, resulta útil hacer presente, que los abuelos también
deben velar por el cuidado y educación de los niños en caso de falta o insuficiencia
de los padres. (Aplica dictamen N° 5.889, de 2001).
En armonía con lo anterior, el citado DFL N° 150, en su artículo 2°, letra g), señala
que son beneficiarios de asignación familiar, las personas naturales que tengan
menores a su cargo, en virtud de lo establecido en el artículo 29, N° 4, de la ley
16.618, es decir, que los tengan bajo su tuición.
Al respecto, es dable indicar que las personas quienes tienen a un menor bajo su
tuición, al igual que los padres respecto de sus hijos, se encuentran en la obligación
de proveer a su debida educación, asumiendo las expensas que de ello deriven, por lo
cual, existiendo la misma razón, deben recibir un trato similar, puesto que, de lo
contrario, significaría establecer diferencias arbitrarias en perjuicio de los primeros,
lo que pugnaría con el espíritu general de nuestro ordenamiento jurídico, que
reconoce análogos derechos a todos los menores. (Aplica criterio contenido en
dictamen N° 5.889, de 2001).
Siendo, entonces, la educación de los menores un bien jurídico protegido por la
disposición que se analiza, ella debe ser interpretada teniendo siempre en vista su
bienestar superior, cualquiera que sea la situación en que se encuentren, es decir, sin
hacer diferenciaciones al momento de conceder ayuda económica a los menores que
se encuentren bajo el cuidado de sus padres o de otras personas que tengan la
obligación de educarlos.
En razón de lo anterior, y no obstante que el artículo 13 de la citada ley N° 20.079, se
refiere sólo a los "hijos", no es posible excluir del bono de escolaridad consultado, a
quienes tengan bajo su cuidado a menores que den lugar a asignación familiar.
Por consiguiente, en mérito de lo expuesto, cabe concluir, que a la recurrente le
asiste el derecho de percibir el bono de escolaridad por su nieta, por quien percibe
asignación familiar, siempre que se cumplan los demás requisitos establecidos por la
ley para dichos efectos.
2005
Nro. Dictamen: 45770
Fecha: 29-09-2005
Fuentes legales: dfl 1385/80 justi art/2, dfl 1385/80 justi art/3 dfl 1385/80 justi art/11
inc/1, ley 18020 art/1 ley 18020 art/2 inc/1, ley 18020 art/3 lt/c dfl 150/81 previ art/3 lt/f,
dfl 150/81 traps art/3 lt/f dfl 150/81 previ art/2 lt/f, dfl 150/81 traps art/2 lt/f dfl 150/81
previ art/3 lt/b, dfl 150/81 traps art/3 lt/b ley 16618 art/44, dl 3650/81 art/10, dl 307/74
art/2 lt/f dto 110/79 justi, dl 603/74, dl 3501/80 art/8
41

Dictamen: N° 45.770 Fecha: 29-IX-2005
La Directora Nacional del Servicio Nacional de Menores solicita de esta Contraloría
General un pronunciamiento destinado a precisar si la subvención prevista en el
DFL. N° 1.385, de 1980, del Ministerio de Justicia, es compatible con el subsidio único
familiar, regulado por Ley N° 18.020 y con la asignación familiar establecida en el
DFL. N° 150, de 1981, de Previsión Social.
En lo relativo a la posible incompatibilidad entre la subvención del citado DFL. N°
1.385 y el subsidio familiar, señala la ocurrente, que aquélla no se desprende de Ley
N° 18.020, y por otra parte, debe tenerse en cuenta que las incompatibilidades son de
derecho estricto, por lo que deben estar expresamente establecidas en la ley.
En lo concerniente a la incompatibilidad que podría existir entre la subvención y la
asignación familiar, la ocurrente manifiesta que el DFL. N° 150, de 1981, de Previsión
Social, contempla entre sus beneficiarios, a las instituciones del Estado o reconocidas
por el Supremo Gobierno que tengan a su cargo la crianza de niños huérfanos o
abandonados y de inválidos, siendo éstos, causantes de asignación familiar, de
acuerdo con lo dispuesto en el artículo 3° letra f) de ese texto y que, además, el
artículo 44 de Ley N° 16.618 dispone que la asignación familiar que corresponda a los
padres del menor la percibirán los establecimientos o personas naturales que por
disposición del juez o del Consejo Técnico de la Casa de Menores tengan a su cargo
al menor.
Agrega, además, que si bien el artículo 10° del DL. N° 3.650, de 1981, previene que la
subvención a que se refiere el DFL. N° 1.385, de 1980, de Justicia, será incompatible
con la asignación familiar, es necesario recordar que el citado DFL. N° 150, de 1981,
fijó el texto refundido, coordinado y sistematizado del DL. N° 307, de 1974, que
regulaba la materia, y si este último DFL. no estableció tal incompatibilidad, a juicio
de la ocurrente debería entenderse que se derogó tácitamente el artículo 10° de dicho
decreto ley.
Al respecto, cumple señalar, previamente, que el DFL. N° 1.385, de 1980, del
Ministerio de Justicia, que establece el Régimen de Subvenciones para las
Instituciones Colaboradoras del Servicio Nacional de Menores previene en su
artículo 2° que ese régimen propenderá a crear, mantener y ampliar instituciones
asistenciales de menores en situación irregular, cuyas estructuras de recursos
materiales, humanos y demás elementos propios de aquéllas proporcionen un
adecuado ambiente formativo para posibilitar el desarrollo integral de la
personalidad del menor en armonía con las normas e instrucciones que al efecto
dicte el Servicio Nacional de Menores.
A su turno, Ley N° 18.020 establece un subsidio familiar para las personas de
escasos recursos, cuyo monto está señalado en el artículo 1° de esta ley y
42

según lo dispone el artículo 2° de dicho cuerpo legal, son causantes del mismo
los menores hasta 18 años de edad y los inválidos de cualquiera edad, en ambos
casos que vivan a expensas del beneficiario y cumplan los demás requisitos que
ese artículo dispone.
Ahora bien, pronunciándose acerca de la percepción conjunta de ambos beneficios,
por Dictamen N° 27.871, de 2005 -remitido a ese Servicio- este Organismo Contralor
sostuvo que ello no resulta procedente.
Para arribar a esa determinación se tuvo en cuenta, en lo medular, que de acuerdo
con lo dispuesto en los artículos 2°, 3° y 11 inciso primero del aludido DFL. N° 1.385 y
1°, 2° inciso primero y 3° letra c) de Ley N° 18.020, la subvención que otorga el Estado
a las instituciones colaboradoras del Servicio Nacional de Menores tiene por
finalidad ser destinada a aquellos gastos que impliquen la atención integral de los
menores a cargo de esas entidades.
En tanto que el subsidio familiar, prosiguió esa doctrina, sólo favorece a las personas
de escasos recursos, y está destinado a la mantención de los menores de 18 años o
inválidos de cualquiera edad que vivan a expensas del beneficiario y cumplan los
demás requisitos que la normativa establece, fundamentalmente que dichos
beneficiarios carezcan de la capacidad de proveer por sí solos o en unión de su grupo
familiar a la mantención y crianza del causante, de acuerdo con sus condiciones
socioeconómicas.
Por lo mismo, sostuvo ese dictamen que aun cuando las instituciones colaboradoras
del Servicio Nacional de Menores tienen a su cargo el cuidado y mantención del
menor, no tienen derecho a percibir el citado subsidio, por cuanto no cumplen el
requisito de que el beneficiario de éste, de acuerdo con su condición
socioeconómica, no esté en situación de proveer a la mantención y crianza de
quienes están a su cargo, pues la subvención tiene por objetivo, precisamente, cubrir
esas necesidades, sin perjuicio de tener presente también que las instituciones
coadyuvantes de la función asistencial del Servicio Nacional de Menores deben
presentar antecedentes sobre la forma de financiamiento y recursos humanos y
materiales con que han de contar, según lo dispuesto en el Decreto N° 110, de 1979,
del Ministerio de Justicia, para llevar a cabo su cometido.
Luego, en lo que se refiere a la incompatibilidad que podría existir entre la
subvención que perciben las instituciones colaboradoras del Servicio Nacional de
Menores, conforme a lo establecido en el DFL. N° 1.385, de 1980, de Justicia, y la
asignación familiar, cabe tener presente que el DFL. N° 150, de 1981, del Ministerio
del Trabajo y Previsión Social, fijó el texto refundido, coordinado y sistematizado de
las normas sobre sistema único de prestaciones familiares y sistema de subsidios de
cesantía para los trabajadores de los sectores privado y público, contenidas en DL.
N°s. 307 y 603, ambos de 1974.

43

Ahora bien, conforme a lo dispuesto en el artículo 2° letra f) de dicho decreto con
fuerza de ley, son beneficiarios del Sistema las instituciones del Estado o reconocidas
por el Supremo Gobierno que tengan a su cargo la crianza y mantención de niños
huérfanos o abandonados y de inválidos. A su vez, de acuerdo con lo previsto en la
letra f) del artículo 3° del mismo texto, son causantes de asignación familiar los niños
huérfanos o abandonados, en los mismos términos que establece la letra b) de este
artículo (para los hijos y para los adoptados) y los inválidos que estén a cargo de las
instituciones mencionadas en la letra f) del artículo 2°, de acuerdo con las normas
que fije el reglamento.
En relación con la materia, es necesario manifestar que existe una disposición
expresa contenida en el artículo 10° del DL. N° 3.650, de 1981, que establece que la
subvención a que se refiere el DFL. N° 1.385, de 1980, del Ministerio de Justicia, será
incompatible con la asignación familiar prevista en la letra f) del artículo 2° del DL.
N° 307, de 1974.
En este sentido y en lo que respecta al argumento que invoca la interesada en cuanto
a que habiéndose dictado con posterioridad a la vigencia del citado DL. N° 3.650, el
DFL. N° 150, de 1981, del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, que fijó el texto
refundido, coordinado y sistematizado, entre otro, del DL. N° 307, de 1974 -sobre
Sistema único de Prestaciones Familiares- que no contempla la incompatibilidad
entre ambas prestaciones, habría quedado derogada tácitamente la disposición del
artículo 10° del DL. N° 3.650, de 1981, cabe expresar que tal aseveración carece de
sustento jurídico.
En efecto, es necesario señalar, desde luego, que los textos refundidos sólo tienen
por objeto contener en un solo cuerpo armónico y ordenado, todas las disposiciones
legales relativas a una misma materia, debiendo ajustarse a los términos de la norma
delegatoria respectiva.
En la situación particular de que se trata, el DL. N° 3.501, de 1980, en su artículo 8°,
en lo pertinente, facultó al Presidente de la República para que dentro del plazo de
un año fijara los textos definitivos de los DL. N°s. 307 y 603, ambos de 1974, situación
que se materializó a través de la dictación del DFL. N° 150, de 1981, ya aludido, el que,
por las razones anotadas, no pudo incluir entre sus disposiciones el mandato que
contiene el citado artículo 10° del DL. N° 3.650, puesto que, si hubiere ocurrido de
ese modo, se habrían excedido las facultades encomendadas por la ley delegatoria,
que en este caso ordenó refundir los DL. N°s. 307 y 603 y no otras disposiciones
legales.
En consecuencia, en razón de las consideraciones que anteceden, esta Contraloría
General concluye que es incompatible la percepción conjunta del subsidio que,
conforme al DFL. N° 1.385, de 1980, del Ministerio de Justicia, perciben las

44

instituciones colaboradoras del Servicio Nacional de Menores con el goce de la
asignación familiar regulada en el DFL. N° 150, de 1981, de Previsión.
2003
Nro. Dictamen: 3050
Fecha: 24-01-2003
Fuentes legales: cci art/227, cci art/226, cci art/225, cci art/224 ley 16618 art/29
num/4
Dictamen: N° 3.050 Fecha: 24-I-2003
Funcionaria dependiente del Servicio Nacional de Menores, se ha dirigido a esta
Contraloría General solicitando un pronunciamiento que determine si corresponde
el pago retroactivo por concepto de sala cuna y de salidas diarias a visitas al menor
que tiene bajo su tuición, para efectos de su alimentación.
Requerido su informe, la Directora Nacional del Servicio Nacional de Menores, por
Oficio N° 861, de 2002, manifiesta, en síntesis, que conforme a lo dispuesto en el
artículo 227 del Código Civil, en relación con el artículo 225 del mismo cuerpo legal,
la sentencia que declara la tuición de un niño, en favor de terceros distintos de sus
padres, producirá efectos sólo una vez que ésta se encuentre debidamente
subinscrita al margen de la inscripción de la partida de nacimiento del menor.
Agrega, que el Servicio Nacional de Menores no fue parte en dicha causa, motivo por
el cual los efectos de la sentencia sólo alcanzan al referido Servicio desde la fecha de
su competente inscripción al margen de la partida de nacimiento del menor, motivo
por el cual no corresponde el pago retroactivo de los gastos solicitados.
Sobre el particular, cabe señalar, primeramente, que la tuición es el conjunto de
deberes y derechos que corresponden a ciertas personas señaladas en la ley o por el
Juez, respecto al cuidado personal y educación de un menor de edad, y está regulada
en los artículos 224 y siguientes del Código Civil.
Así, no sólo los padres velan por el cuidado y educación de los niños, sino también
quienes los tengan bajo su tuición según los artículos 226 del Código Civil y 29, N° 4,
de Ley N° 16.618, es decir, el Juez puede confiar el cuidado del menor a alguna
persona que se preste para ello, a fin de que viva con su familia y que el referido
Tribunal considere capacitada para dirigir su educación.
Por su parte, la jurisprudencia administrativa de este origen contenida en
dictámenes N°s 19.566, de 1989, y 17.430, de 1993, entre otros, en situaciones análogas
ha manifestado que el derecho a la tuición solo nace con la inscripción de la
sentencia ejecutoriada al margen de la partida de nacimiento del menor, en la
Oficina del Registro Civil correspondiente, pues desde esa data la interesada
adquiere la tuición sobre el niño y se establece el vínculo jurídico entre ambos, que
45

permite al menor tener el carácter de causante de los beneficios que reclama la
interesada.
Pues bien, de lo expuesto se infiere que el derecho al pago por concepto de la sala
cuna y de salidas diarias a visitas al menor, para efectos de su alimentación, se ha
devengado desde que la sentencia que otorgó su tuición a la peticionaria se
subinscribió al margen de su partida de nacimiento, sin que resulte procedente
conceder a tales beneficios efecto retroactivo.
En consecuencia, en mérito de lo precedentemente expuesto, resulta forzoso
desestimar la presentación de la interesada, por carecer de asidero jurídico.
2001
Dictamen 5889, año 2001
Dictamen 23190, año 2001

Dictamen 78612, año 1972
Dictamen 6374, año 1969 (en proceso de poblamiento)
Dictamen 62266, año 1969 (en proceso de poblamiento)
Dictamen 10214, año 1969
Dictamen 53649, año 1968

46

Dictámenes de Contraloría relacionados con la Ley Nº
20.032
2014
Nro. Dictamen: 8894
Fecha: 05-02-2014
Fuentes legales: ley 20032 art/27 inc/1, ley 20032 art/27 inc/2, ley 20032 art/27 inc/3,
ley 20032 art/27 inc/4, ley 20032 art/3, ley 19886, dto 841/2005 Justi art/14, dto
841/2005 Justi art/15 num/8
Dictamen: N° 8.894 Fecha: 05-II-2014
Don Luis Riquelme Navarro, en representación de los organismos colaboradores
acreditados del Servicio Nacional de Menores (SENAME) que señala, consulta
respecto de la ponderación que conforme al artículo 27 de la ley N° 20.032 debe
otorgarse al desempeño que hubiere tenido un colaborador acreditado en la
ejecución de un proyecto, en las pautas de evaluación de los concursos convocados
posteriormente por dicho organismo.
Agrega que el mencionado precepto refleja la voluntad del legislador de consagrar la
continuidad de aquellos órganos ejecutores que hubiesen sido calificados
satisfactoriamente por el SENAME, y por lo mismo, estima que su determinación en
las bases no debiese ser inferior al 10% del puntaje final de la propuesta presentada.
Requerido de informe, este último servicio precisa que las bases de los concursos
convocados al amparo de la ley N° 20.032 contemplan dentro del criterio de
evaluación “Experiencia del Organismo Postulante”, la trayectoria y desempeño del
colaborador acreditado que hubiese ejecutado un proyecto, y que la determinación
de su porcentaje de ponderación es realizada por el SENAME respetando el principio
de trato igualitario.
También se ha tenido a la vista lo informado por el Ministerio de Justicia, a
requerimiento de este Órgano Contralor.
Sobre la materia, el artículo 3° de la ley N° 20.032, que Establece Sistema de Atención
a la Niñez y Adolescencia a través de la Red de Colaboradores del SENAME, y su
Régimen de Subvención, prescribe que este podrá subvencionar las actividades
desarrolladas por los colaboradores acreditados relativas a oficinas de protección de
derechos del niño, niña y adolescente (OPD), centros residenciales, programas y
diagnóstico.

47

A continuación, el inciso segundo de su artículo 27 establece los plazos máximos de
duración de los convenios de que se trata, y especifica que los proyectos de duración
mayor a un año deberán ser evaluados anualmente por el SENAME.
Agregan sus incisos tercero y cuarto que dicha entidad podrá prorrogar tales
acuerdos si las evaluaciones arrojaren resultados positivos, facultad que puede
ejercer hasta por dos veces tratándose de centros residenciales, y por una sola vez
respecto de diagnósticos, OPD y programas, “tras lo cual el Servicio deberá realizar
un nuevo llamado a concurso”, añadiendo que “A dicho proceso podrá postular el
colaborador acreditado que hubiere ejecutado el proyecto respectivo, debiendo
considerarse su trayectoria y desempeño a cargo de este como un antecedente para
la evaluación del nuevo proyecto”.
Como puede apreciarse, en aquellas situaciones en que el SENAME deba convocar a
concurso a sus colaboradores acreditados a fin de subvencionar las actividades que
estos realizan, tendrá que considerar especialmente el desempeño que este hubiere
tenido en la ejecución del proyecto anterior, sin que la norma especifique la
ponderación que deba otorgarle en la pauta de evaluación respectiva, de modo que
su especificación queda entregada al organismo que realiza la convocatoria.
En este mismo sentido, tratándose de procesos concursales regidos por la ley N°
19.886, la jurisprudencia de este Órgano de Control contenida, entre otros, en sus
dictámenes N°s. 11.176, de 2009, 20.710, de 2011, y 743, de 2013, ha sostenido que la
elección de los criterios de evaluación, su respectiva ponderación y asignación de
puntajes es un tema que compete decidir a los órganos de la Administración activa.
No obstante lo anterior, cabe tener presente que el artículo 14 del reglamento de la
mencionada ley N° 20.032, aprobado mediante decreto N° 841, de 2005, del
Ministerio de Justicia, establece que “Cada concurso público de proyectos se regirá
por las respectivas bases administrativas y técnicas que elabore el SENAME, las que
deberán garantizar un tratamiento igualitario a todos los colaboradores acreditados
participantes”. Enseguida, el numeral 8° de su artículo 15 señala como una de las
menciones mínimas que deben contener las bases, “los criterios de evaluación para
la selección”.
De esta manera, y aun cuando corresponde a la Administración la fijación de la
ponderación de los criterios de evaluación de los concursos que convoque, tal
facultad no puede ser ejercida en términos tales que implique infringir el principio
de igualdad de los proponentes, ni desincentivar la participación de las demás
entidades colaboradoras que no tenían a su cargo con anterioridad la ejecución del
proyecto al que postulan.
Transcríbase al SENAME y al Ministerio de Justicia.

48

Saluda atentamente a Ud.,

Patricia Arriagada Villouta
Contralor General de la República
Subrogante
Nro. Dictamen: 71251
Fecha: 12-09-2014
Fuentes legales: ley 20032 art/3, ley 20032 art/25, dto 841/2005 justi Tit/II, ley 19880
art/57
Dictamen: N° 71.251 Fecha: 12-IX-2014
Se ha dirigido a esta Contraloría General don Carlos Poblete López, Subdirector del
organismo colaborador Corporación Privada de Desarrollo Social Epifanía,
reclamando en contra del Servicio Nacional de Menores (SENAME) por haber
cometido las irregularidades que indica en el trigésimo tercer concurso público de
proyectos de la línea de acción Programa de Protección en General, Prevención
Focalizada.
Manifiesta que el plazo de presentación de las ofertas fue menor que el previsto por
el reglamento aplicable en la especie, sin haberse expresado los motivos que lo
ameritaran; que la resolución exenta N° 132, de 2014, que adjudicó el certamen, no
fue fundada y que se seleccionó una propuesta de un organismo colaborador en
cuyas dependencias habían ocurrido situaciones de vulneración de derechos de
niños, niñas o adolescentes.
Asimismo, expone la existencia de un conflicto de interés y uso de información
privilegiada al haberse adjudicado diversos proyectos a la Corporación de Educación,
Rehabilitación, Capacitación, Atención de Menores y Perfeccionamiento CERCAP,
entidad en la cual se desempeña el ex director del Departamento de Protección de
Derechos de la Dirección Regional de Valparaíso del SENAME, quien mantendría
relaciones de amistad y parentesco con funcionarios del servicio. Añade que por un
comunicado público emitido por dicho organismo colaborador, advirtió que la
entidad licitante le filtró los antecedentes de su oferta, sin que se los hubiese
requerido oficialmente.
Indica que en la etapa de evaluación el SENAME no ponderó adecuadamente su
desempeño previo en la ejecución de un proyecto de prevención focalizada, y que
tampoco consideró que las propuestas de los demás participantes del certamen no se
ajustaron a los formatos de presentación de las ofertas.
Por lo expuesto, solicita la instrucción de una investigación sumaria y la suspensión
de la antedicha resolución exenta N° 132.
Por último, denuncia un retraso en el pago de la subvención del mes de noviembre
de 2013 por las prestaciones otorgadas a niños, niñas y adolescentes, y reclama que el
SENAME le transfirió solo una parte del total.

49

A requerimiento de este Órgano de Control, tanto la Dirección Nacional como la
Dirección Regional de Valparaíso del SENAME exponen las razones por las cuales, a
su juicio, las alegaciones anteriores debieran ser desestimadas.
En relación al marco normativo que regula la materia, el artículo 3° de la ley N°
20.032, que Establece Sistema de Atención a la Niñez y Adolescencia a través de la
Red de Colaboradores del SENAME, y su Régimen de Subvención, prescribe que este
podrá subvencionar las actividades desarrolladas por los colaboradores acreditados
relativas a oficinas de protección de los derechos del niño, niña y adolescente (OPD),
centros residenciales, programas y diagnóstico.
Su artículo 25 añade que “Para la transferencia de la subvención, el SENAME llamará
a concurso de proyectos relativos a las diversas líneas de acción reguladas en la
presente ley. Cada concurso se regirá por las bases administrativas y técnicas que
para estos efectos elabore el Servicio”, certámenes que a su vez se encuentran
regulados por el Título II del reglamento de la mencionada ley, aprobado por el
decreto N° 841, de 2005, del Ministerio de Justicia.
Ahora bien, sobre las reclamaciones relativas a la disminución del plazo para la
presentación de las propuestas; la supuesta falta de fundamentación de la resolución
de adjudicación; la selección de un organismo colaborador involucrado en una
situación de vulneración de derechos y un eventual conflicto de interés y uso de
información privilegiada, cabe indicar que tales materias ya fueron analizadas por
esta Contraloría General a propósito de otros reclamos interpuestos en contra del
SENAME por la misma licitación, y sus conclusiones se encuentran contenidas en el
dictamen N° 65.700, de 2014.
En consecuencia, cumple esta Contraloría General con remitir copia del apuntado
pronunciamiento para conocimiento del peticionario.
Seguidamente, cabe referirse a las demás alegaciones formuladas por el requirente,
en el orden que a continuación se señalan.
1) En relación a la supuesta filtración de la propuesta del interesado por parte del
SENAME a la aludida Corporación de Educación, Rehabilitación, Capacitación,
Atención de Menores y Perfeccionamiento CERCAP, es dable hacer presente que
dicha alegación se funda únicamente en un comunicado emitido por este último, de
manera tal que la ausencia de otros antecedentes impide a esta Contraloría General
formarse la convicción de que existió alguna irregularidad en el actuar del órgano
público recurrido.
2) El reclamante también indica que el SENAME no consideró el resultado del
último informe anual de desempeño que correspondía tener en cuenta para evaluar
su experiencia como ejecutor de un proyecto anterior.
Sobre esta materia, el descriptor d) del factor de evaluación “Experiencia Anterior”,
contenido en la pauta del anexo N° 3 de las bases de licitación, previene que uno de
los aspectos a ponderar es la calificación de desempeño que hubiese obtenido el
organismo postulante realizador de un proyecto de prevención focalizada.
En efecto, el SENAME manifiesta que la Corporación Privada de Desarrollo Social
Epifanía se encontraba ejecutando una iniciativa de esta última especie al momento
50

de postular al certamen en cuestión, en cuyo convenio, aprobado mediante la
resolución exenta N° 38/D, de 2011, de la Dirección Regional de Valparaíso del
SENAME, se establecieron tres evaluaciones anuales, la última de las cuales debía
efectuarse durante el mes de octubre de 2013.
Acota que el organismo colaborador presentó la autoevaluación necesaria para que
el SENAME confeccionara la tercera calificación de desempeño el 9 de diciembre de
esa misma anualidad, y atendido que a esa fecha ya se había publicado la
convocatoria al concurso, la comisión evaluadora tuvo en cuenta el segundo informe
de ejecución del proyecto, de abril de 2013.
De este modo, es dable concluir que la actuación del SENAME se ajustó a los
términos que la pauta de evaluación exigía para ponderar la experiencia anterior de
los participantes, considerando que a la época de valorar el proyecto del requirente
tuvo a la vista el último de los informes anuales de desempeño que se encontraba
disponible, al cual le asignó nota 6, correspondiente a la categoría “muy buena”.
3) El interesado sostiene que del examen de las ofertas de los demás participantes del
certamen, obtenidas a raíz de una solicitud de información que efectuó al SENAME
por la ley N° 20.285 de Transparencia de la Función Pública y Acceso a la
Información de la Administración del Estado, pudo advertir que aquellas
incumplieron los requisitos y excedieron los límites de extensión que contemplaban
los formatos de presentación de las propuestas.
Agrega que el organismo recurrido favoreció a dichas instituciones al no haber
considerado esa circunstancia, y perjudicó su postulación, que sí se ceñía a las
mencionadas condiciones formales.
Al respecto, la letra d) del punto 6, que integra las “II. Consideraciones
Administrativas Generales” de las bases administrativas del concurso, establece que
los proyectos deberán acompañarse en el respectivo formulario de presentación,
“cumpliendo con lo establecido en las presentes bases, adecuándose a los objetivos y
exigencias técnicas descritas en las bases técnicas y sus documentos anexos”.
Seguidamente, el anexo N° 3 del pliego de condiciones previene que la adecuación al
formulario de presentación de las ofertas es uno de los aspectos susceptibles de ser
valorado en cada uno de los descriptores de la pauta de evaluación, cuya escala
asigna nota 1 cuando “No se cumple con ninguno de los aspectos señalados en el
descriptor y no respeta aspectos formales de la presentación del proyecto
(adecuación a formulario y otros)”. Esta misma idea fue confirmada por el SENAME
durante el período de respuestas y aclaraciones, al solicitar a los proponentes que se
ajustaran a los formatos, aunque esa causal no implicaba la inadmisibilidad de las
propuestas.
De este modo, y tal como lo menciona el recurrido en su informe, la situación de no
ajustarse a los aludidos formatos sólo puede ser sancionada con la asignación de una
nota 1 cuando concurre además el requisito copulativo de no cumplirse con ninguna
de las circunstancias indicadas en el respectivo descriptor, hipótesis que no tuvo
lugar en ninguno de los proyectos revisados, razón por la cual no se advierte
irregularidad en la actuación del SENAME.

51

4) Sobre la solicitud de instruir procesos investigativos por los hechos denunciados
en el trigésimo tercer concurso público, atendido lo expuesto precedentemente, este
Órgano Contralor no advierte que existan motivos que ameriten acceder a ello.
5) En cuanto al requerimiento de suspender los efectos de la antedicha resolución
exenta N° 132, es menester señalar que esa medida sólo puede emanar de los
distintos órganos de la Administración en el ejercicio de la facultad que les confiere
el artículo 57 de la ley N° 19.880 -de Bases de los Procedimientos Administrativos
que Rigen los Actos de los Órganos de la Administración del Estado-, acorde con el
criterio contenido en los dictámenes N°s. 21.499, de 2013, 24.745 y 24.829, ambos de
2014.
6) Por último, el denunciante alega el retraso del pago de la subvención del mes de
noviembre de 2013, y reclama que el SENAME le transfirió solo una parte del total
que le correspondía percibir por las prestaciones efectuadas.
Sobre este punto, el servicio expone que el 15 de diciembre de 2013 solventó un 67%
del monto de los proyectos que indica por las prestaciones correspondientes al mes
de noviembre de esa anualidad, demora que atribuyó al agotamiento de sus caudales
y a la espera de la total tramitación del decreto de modificación que incrementaba su
presupuesto para dar cumplimiento a tales compromisos. Esto implicó que solo
pudiera depositar los recursos restantes a las instituciones colaboradoras el día 30 de
diciembre de ese año.
En este sentido, la jurisprudencia contenida en el dictamen N° 21.459, de 2011, ha
expresado que el ejercicio presupuestario tiene carácter anual y debe coincidir con el
año calendario, por lo que todo egreso debe autorizarse con cargo al presupuesto en
la medida que disponga de los recursos necesarios para ello.
Atendido lo expuesto, tampoco se advierte irregularidad del SENAME en este punto.
Transcríbase a la Dirección Nacional y a la Dirección Regional de Valparaíso del
SENAME, al Ministerio de Hacienda, a la Dirección de Presupuestos, a la División de
Auditoría Administrativa de este Organismo de Control y a la Contraloría Regional
de Valparaíso.
Saluda atentamente a Ud.,
Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

Nro. Dictamen: 65700
Fecha: 26-08-2014
Fuentes legales: ley 20032 art/3, ley 20032 art/25, dl 2465/79 art/15, dl 2465/79 art/17
inc/3, ley 19880 art/57 inc/1, ley 19880 art/57 inc/2, ley 18575 art/8, ley 19880 art/32
pol art/8, ley 18575 Tit/III, ley 18575 art/52 inc/1 ley 18575 art/62 num/2, ley 18575
art/62 num/6, ley 19880 art/12
Dictamen: N° 65.700 Fecha:26-VIII-2014

52

Se han dirigido a esta Contraloría General doña Sandra Oyarzún Cabrera y don
Marco Arenas Oliva, representantes legales de los organismos colaboradores Centro
Juvenil El Puerto y Taller de Aprendizaje y Formación TAF, respectivamente,
reclamando en contra del Servicio Nacional de Menores (SENAME) por haber
cometido las irregularidades que indica en el trigésimo tercer concurso público de
proyectos de la línea de acción Programa de Protección en General, Prevención
Focalizada.
Manifiestan que el plazo de presentación de las ofertas fue menor que el previsto por
el reglamento aplicable en la especie, sin haberse expresado los motivos que lo
ameritaran; que la resolución exenta N° 132, de 2014, que adjudicó el certamen no fue
fundada, y que se seleccionó una propuesta de un organismo colaborador en cuyas
dependencias habían ocurrido situaciones de vulneración de derechos de niños,
niñas o adolescentes.
Asimismo, solicitan la instrucción de una investigación sumaria y la suspensión
de la antedicha resolución exenta N° 132.
Por otra parte, señalan que en el vigésimo concurso público de proyectos en las
líneas de acción y modalidades que indica, el SENAME mediante su resolución
exenta N° 4.897, de 2013, declaró desierta la línea asociada al código N° 2.304 y no
obstante encontrarse pendiente un recurso de reposición y otro jerárquico en contra
de dicho acto, licitó y adjudicó esa iniciativa.
Adicionalmente, reclaman que es habitual que exista atraso en los pagos de las
subvenciones que el SENAME debe enterar a los organismos colaboradores por
concepto de prestaciones regulares y sobre atención, afectando el cuidado de los
niños, niñas y adolescentes.
Por último, tales recurrentes y el organismo colaborador Corporación Prodel,
exponen la existencia de un conflicto de interés y uso de información privilegiada
que habría tenido lugar en el trigésimo tercer y en el vigésimo
concurso a los que se ha hecho mención, al haberse adjudicado diversos
proyectos a la Corporación de Educación, Rehabilitación, Capacitación, Atención
de Menores y Perfeccionamiento CERCAP, entidad en la cual se desempeña el ex
director del Departamento de Protección de Derechos de la Dirección Regional de
Valparaíso del SENAME, quien mantendría relaciones de amistad y parentesco con
funcionarios del Servicio.
A requerimiento de este Órgano de Control, el Ministerio de Justicia y el SENAME
exponen las razones por las cuales, a su juicio, las presentaciones anteriores debieran
ser desestimadas.
En relación al marco normativo general que regula la materia, el artículo 3° de la ley
N° 20.032, que Establece Sistema de Atención a la Niñez y Adolescencia a través de la
Red de Colaboradores del SENAME, y su Régimen de Subvención, prescribe que este
podrá subvencionar las actividades desarrolladas por los colaboradores acreditados
relativas a oficinas de protección de los derechos del niño, niña y adolescente (OPD),
centros residenciales, programas y diagnóstico.
Agrega su artículo 25 que “Para la transferencia de la subvención, el SENAME
llamará a concurso de proyectos relativos a las diversas líneas de acción
53

reguladas en la presente ley. Cada concurso se regirá por las bases
administrativas y técnicas que para estos efectos elabore el Servicio”,
certámenes que a su vez se encuentran regulados por el Título II del reglamento
de la mencionada ley, aprobado por el decreto N° 841, de 2005, del Ministerio
de Justicia.
Seguidamente, cabe referirse a las alegaciones formuladas por los requirentes,
en el orden que a continuación se señalan.
I) Sobre las irregularidades que habrían tenido lugar en el trigésimo tercer
concurso público de proyectos de la línea de acción Programa de Protección en
General, Prevención Focalizada.
1) En cuanto a la alegación relativa a la disminución del plazo para la
presentación de las propuestas, el numeral 7 del artículo 15 del aludido
decreto N° 841, dispone que las bases concursales deberán regular dicho lapso,
el que no podrá ser inferior a 30 días contados desde la publicación del
llamado a concurso. Añade que “Con todo, por resolución fundada del Director
del Servicio podrá disponerse de un plazo inferior al establecido en el
presente artículo cuando circunstancias de urgencia así lo ameriten”.
Al respecto, en los numerales 8°, 9° y 10° de la parte considerativa de la
resolución exenta N° 5.191, de 2013, del SENAME, que aprobó el pliego de
condiciones del concurso en comento, dicho servicio fundamentó la reducción de
ese plazo en 15 días por la necesidad de contar urgentemente con los
colaboradores para la atención de los menores, atendido que ciertos proyectos
se encontraban próximos a expirar.
De esta manera, la posibilidad de disminuir los plazos de la convocatoria se
encontraba prevista en la normativa reglamentaria vigente, y que ello se fundó
en la razón precedentemente indicada.
No obstante lo anterior, atendido el carácter excepcional de dicha medida y en
orden a propender a una adecuada preparación de las propuestas, en lo sucesivo,
el SENAME deberá adoptar los resguardos que resulten pertinentes para efectuar
los llamados a licitación con la debida anticipación, a fin de evitar
situaciones como la analizada.
2) Sobre el reclamo relativo a la falta de fundamentación de la anotada
resolución de adjudicación por no incluir en ésta las actas de evaluación de
cada una de las propuestas, el punto 11 del aludido pliego de condiciones, en
armonía con el artículo 19 del reglamento a que se ha hecho mención, dispone
que “La adjudicación de las propuestas se efectuará mediante Resolución del
Director Nacional, la que deberá ser fundada”, y adicionalmente, publicada en
la página web del Servicio. Agrega que la notificación de los resultados se
realizará mediante carta certificada a los colaboradores acreditados que
hubieren participado en la licitación.
Del examen de la resolución exenta de adjudicación N° 132, de 2014, aparece que
el SENAME sancionó un listado con los organismos colaboradores que fueron
seleccionados por haber obtenido un puntaje de evaluación entre 5 y 7 y que
54

acorde con el punto 9° de las aludidas bases los hacía elegibles. A su vez,
aquella fijó la lista de las propuestas que fueron desestimadas por haber
contado con una puntuación menor al de las entidades adjudicadas, o por haber
sido inferior a 5. Por último, se dispuso la publicación en la página web y su
comunicación en concordancia con la normativa señalada.
En este sentido, el procedimiento adoptado por el SENAME se ajustó a los
requerimientos que contemplaba el pliego del certamen, el cual no estableció la
exigencia de publicar las actas con las calificaciones asignadas a cada uno de
los proyectos analizados.
3) En cuanto a la denuncia de haberse seleccionado a un organismo colaborador
no obstante la concurrencia a su respecto de una situación de vulneración de
derechos, el SENAME precisó en su informe que entre los adjudicados se
encuentra una entidad en cuyas dependencias falleció una lactante en el año
2012.
Añade, que en cumplimiento de los artículos 15 y 17, inciso tercero, del
decreto ley N° 2.465, de 1979, que crea el Servicio Nacional de Menores y fija
el texto de su ley orgánica, la Dirección Regional de Valparaíso dedujo una
querella penal ante el Juzgado de Garantía de San Antonio y procedió a
supervisar y disponer la adopción de las medidas de seguridad para los niños y
niñas que se encontraban al cuidado de esa entidad.
De esta manera, aparece que el SENAME ejerció los deberes de índole penal y de
supervisión técnica que su normativa orgánica contempla ante la existencia de
indicios graves de vulneración de derechos o de hechos que revisten caracteres
de delito.
Además, ni dicha regulación ni la relativa al régimen de subvenciones facultan
a la Administración para impedir la participación de los organismos
colaboradores en sus procesos licitatorios cuando existe una denuncia como la
descrita, de modo que no se advierte irregularidad en la actuación del Servicio.
No obstante lo anterior, ante la existencia de una sentencia condenatoria por
hechos como el señalado, respecto de personas que se desempeñen en algún
organismo colaborador, el SENAME deberá ponderar que en los próximos
certámenes
estos no cuenten con dichos dependientes entre sus trabajadores, tal como lo
dispuso la circular N° 18, de 2011, de dicho Servicio y cuya legalidad, en este
punto, fue establecida por el dictamen N° 19.571, de 2013, de esta Contraloría
General.
4) Sobre la solicitud de instruir procesos investigativos por los hechos
denunciados respecto del trigésimo tercer concurso público y de suspender los
efectos de la antedicha resolución exenta N° 132, cabe señalar lo que a
continuación se indica.
Respecto de la primera petición, atendido lo expuesto precedentemente este
Órgano Contralor no advierte que existan motivos que ameriten acceder a ello.
En cuanto al segundo requerimiento, es menester señalar que la ley N° 10.336 de
Organización y Atribuciones de la Contraloría General, no habilita a este
55

Organismo de Fiscalización para ordenar la suspensión de los actos
administrativos, pues se trata de una medida que sólo puede emanar de los
distintos órganos de la Administración en el ejercicio de la facultad que les
confiere el artículo 57 de la ley N° 19.880 -de Bases de los Procedimientos
Administrativos que Rigen los Actos de los Órganos de la Administración del
Estado-, acorde con el criterio contenido en los dictámenes N°s. 21.499, de
2013, 24.745 y 24.829, ambos de 2014.
II) Sobre las irregularidades que habrían tenido lugar en el vigésimo concurso
público de proyectos en las líneas de acción y modalidades que indica.
Los denunciantes señalan que el SENAME declaró desierta la línea asociada al
código N° 2304 mediante su resolución exenta N° 4.897, de 2013, iniciativa que
fue licitada y adjudicada con posterioridad no obstante encontrarse pendiente
la resolución de los recursos de reposición y jerárquico interpuesto por los
requirentes en contra de dicho acto.
En tal sentido, el SENAME informa que la reposición de los interesados fue
rechazada por ese servicio mediante su resolución exenta N° 134, de 2014, y que
debido a la interposición subsidiaria de un recurso jerárquico, el expediente
respectivo fue remitido a la Subsecretaría de Justicia.
Acerca del punto expuesto, cabe recordar que el inciso primero del artículo 57
de la mencionada ley N° 19.880 señala que la “interposición de los recursos
administrativos no suspenderá la ejecución del acto impugnado”. Su inciso
segundo añade que “Con todo, la autoridad llamada a resolver el recurso, a
petición fundada del interesado, podrá suspender la ejecución cuando el
cumplimiento del acto recurrido pudiere causar daño irreparable o hacer
imposible el cumplimiento de lo que se resolviere, en caso de acogerse el
recurso”.
Interpretando estos preceptos, la jurisprudencia administrativa de esta Entidad
de Control, contenida en sus dictámenes N°s. 836, de 2012 y 16.165, de 2014, ha
precisado que tal suspensión únicamente procede si así lo dispone la autoridad
que conoce el correspondiente recurso, en el evento que concurra alguno de los
supuestos que contempla la citada norma, medida que puede ser ordenada tanto a
petición del interesado como de oficio, en concordancia con lo preceptuado en
los artículos 8° de la ley N° 18.575 y 32 de la ley N° 19.880.
Ahora bien, del examen de los antedichos recursos administrativos se advierte
que los ocurrentes no solicitaron la suspensión de lo resuelto mediante el acto
impugnado, mientras que el SENAME justifica su decisión de licitar y adjudicar
dicha iniciativa en la necesidad de satisfacer los requerimientos de atención
de los niños, niñas y adolescentes del territorio en cuestión.
De esta manera, y en atención a los principios de servicialidad y continuidad
de la función pública, la actuación del SENAME se ajustó a lo previsto en la
normativa que regula la materia.
Sin perjuicio de lo anterior, el Ministerio de Justicia no ha señalado en su
informe el estado de tramitación del recurso jerárquico, por lo que deberán
informar de ello a esta Contraloría General dentro del plazo de 15 días
56

contados desde la comunicación del presente pronunciamiento.
III) Demora en el pago de las subvenciones.
Por otro lado, los denunciantes sostienen que es habitual que el SENAME se
atrase en los pagos que debe efectuar a los organismos colaboradores por
concepto de prestaciones regulares y sobre atención, afectando el cuidado de
los niños, niñas y adolescentes.
Sobre este punto, el servicio expone que el 15 de diciembre de 2013 solventó un
67% del monto de los proyectos que indica por las prestaciones correspondientes
al mes de noviembre de la misma anualidad, demora que atribuyó al agotamiento
de sus caudales y a la espera de la total tramitación del decreto de
modificación que incrementaba su presupuesto para dar cumplimiento a tales
compromisos. Esto implicó que solo pudiera depositar los recursos restantes a
las instituciones colaboradoras el día 30 de diciembre de ese año.
Como lo ha expresado la jurisprudencia contenida en el dictamen N° 21.459, de
2011, el ejercicio presupuestario tiene carácter anual y debe coincidir con el
año calendario, por lo que todo egreso debe autorizarse con cargo al
presupuesto en la medida que disponga de los recursos necesarios para ello.
IV) Denuncia sobre un conflicto de interés y uso de información privilegiada en
la adjudicación del vigésimo y trigésimo tercer concurso público de proyectos a
los cuales se ha hecho mención.
Los recurrentes han indicado que el ex coordinador del Departamento de
Protección de Derechos de la Dirección Regional de Valparaíso del SENAME, se
encuentra prestando servicios en la Corporación de Educación, Rehabilitación,
Capacitación, Atención de Menores y Perfeccionamiento CERCAP, que es una de las
instituciones colaboradoras que se ha adjudicado varios de los citados
concursos regionales. Señalan que habría favorecido a dicha entidad utilizando
las relaciones de amistad y parentesco que mantendría con algunos empleados del
servicio.
Sobre el particular, el SENAME manifiesta que el denunciado si bien es cónyuge
de la funcionaria de la Dirección Regional que indica, esta no participó en el
proceso de evaluación de las propuestas de las licitaciones a que aluden los
interesados, pues en esa época aquella se desempeñaba en una unidad ajena a
tales labores. Manifiesta que si bien en la actualidad trabaja como
fiscalizador técnico de la Unidad de Protección de Derechos, no tiene a su
cargo tal control respecto de los proyectos del organismo colaborador de la
especie.
Al respecto, cabe recordar que el artículo 8° de la Constitución Política de la
República dispone que el ejercicio de las funciones públicas obliga a sus
titulares a dar estricto cumplimiento al principio de probidad administrativa
en todas sus actuaciones, el cual es recogido en el orden legal particularmente
en los preceptos del Título III de la ley N° 18.575, cuyo artículo 52, inciso
primero, ordena que sus autoridades y funcionarios deberán darle estricto
acatamiento, precisando, su inciso segundo, que ello significa observar una
conducta funcionaria intachable y un desempeño honesto y leal de la función o
57

cargo, con preeminencia del interés general sobre el particular.
A continuación, los N°s. 2 y 6 del artículo 62 del referido texto legal,
previenen que contraviene especialmente el consignado principio, entre otras
conductas, “Hacer valer indebidamente la posición funcionaria para influir
sobre una persona con el objeto de conseguir un beneficio directo o indirecto
para sí o un tercero”, e intervenir, en razón de las funciones, en asuntos en
que se tenga interés personal o en que lo tengan el cónyuge y los parientes que
indica, como asimismo, “participar en decisiones en que exista cualquier
circunstancia que le reste imparcialidad”, casos en los cuales las autoridades
y funcionarios deberán abstenerse de intervenir en esos asuntos, informando a
su superior jerárquico de dicha circunstancia.
Asimismo, el artículo 12 de la ley N° 19.880, que Establece Bases de los
Procedimientos Administrativos que Rigen los Actos de los Órganos de la
Administración del Estado, dispone las causales que suponen una falta de
imparcialidad por parte de las autoridades y funcionarios, quienes deberán
abstenerse de intervenir en el respectivo procedimiento.
En ese contexto normativo, la Contraloría General ha precisado, entre otros, en
sus dictámenes N°s. 14.165, de 2012, y 14.664, de 2014, que la finalidad del
deber de abstención es impedir que tomen parte en la resolución, examen o
estudio de determinados asuntos o materias aquellos servidores públicos que
puedan verse afectados por un conflicto de interés en el ejercicio de su empleo
o función, en virtud de circunstancias que objetiva o potencialmente puedan
alterar la imparcialidad con que deben desempeñarse.
Ahora bien, de los antecedentes aportados por el SENAME no se advierte que la
funcionaria de la Dirección Regional de Valparaíso de ese Servicio haya intervenido
en ninguno de los dos certámenes en los que resultó adjudicado el organismo
colaborador en donde se desempeña su cónyuge, ni que haya participado algún otro
servidor que mantenga vínculo de amistad con él. Sobre este último punto, dicho
órgano señala que todos los integrantes de las comisiones evaluadoras de este tipo
de concursos suscriben una declaración en donde manifiestan no encontrarse
afectos a ninguna inhabilidad, incompatibilidad o circunstancia que pudiese afectar
su imparcialidad.
De esta manera, no existen elementos concretos que permitan a esta Contraloría
General formarse la convicción de que ha existido alguna contravención al principio
de probidad administrativa. Sin perjuicio de ello, se remiten los documentos
relativos a los procesos licitatorios en cuestión a la División de Auditoría
Administrativa de este Organismo de Control, a fin de que lo tenga en cuenta al
definir sus procesos de fiscalización.
Transcríbase a los interesados, al SENAME, al Ministerio de Hacienda, a la Dirección
de Presupuestos, a la División de Auditoría Administrativa y a la Contraloría
Regional de Valparaíso.
Saluda atentamente a Ud.,

58

Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República
Nro. Dictamen: 2387
Fecha: 10-01-2014
Fuentes legales: ley 20032 art/3, ley 18600 art/19, dl 2465/79 art/2, ley 18600 art/19
inc/2, ley 18600 art/19 inc/3, ley 18600 art/19 inc/fin, ley 20255 art/segundo tran
inc/2, ley 20255 art/35, ley 20255 art/16, dl 869/75
Dictamen: N° 2.387 Fecha : 10-I-2014
Se ha dirigido a esta Contraloría General el Director Nacional del Servicio Nacional
de Menores, solicitando que se determine la compatibilidad entre la subvención
contemplada en la ley N° 20.032, y los beneficios establecidos en los artículos 16 y 35
de la ley N° 20.255, en el caso de los niños y adolescentes con discapacidad mental
que se encuentran atendidos por los centros residenciales que administren los
organismos acreditados por el aludido servicio.
Sobre la materia, en primer lugar, es preciso señalar que la ley N° 20.032, que
Establece un Sistema de Atención a la Niñez y Adolescencia, a través de la Red de
Colaboradores del Servicio Nacional de Menores, y su Régimen de Subvención,
prescribe en su artículo 3° que éste podrá subvencionar las actividades relacionadas
por los colaboradores acreditados relativas a oficinas de protección de derechos del
niño, niña y adolescente, centros residenciales, programas y diagnóstico.
Por otra parte, el artículo 19 de la ley N° 18.600, que Establece Normas sobre
Deficientes Mentales, expresa en su inciso primero que los menores a que se refiere
el artículo 2° del decreto ley N° 2.465, de 1979, que crea el Servicio Nacional de
Menores y fija el texto de su ley orgánica, esto es, niños, niñas y adolescentes
vulnerados en sus derechos que adolezcan de discapacidad mental, serán
beneficiados con la subvención correspondiente al sistema asistencial a que se
encuentren adscritos, de acuerdo con lo dispuesto en la mencionada ley N° 20.032.
Enseguida, el inciso segundo del mismo artículo 19 señala que a los menores que
sean atendidos bajo la modalidad de personas con discapacidad mental profunda y
que estén recibiendo la referida subvención, se les extenderá este beneficio hasta el
31 de diciembre del año en que cumplan veinticuatro años de edad. A su vez, su
inciso tercero previene que “los hogares que perciban la subvención mencionada,
que continúen atendiendo las personas con discapacidad mental, aún después que
haya caducado el derecho a recibir la subvención, podrán impetrar el beneficio de la
pensión asistencial, cuando ésta sea otorgada a la persona con discapacidad mental
que tienen a su cargo.”, prestación esta última que, al tenor de lo preceptuado en el
inciso final de ese mismo artículo 19, es incompatible con la subvención en estudio.
En este punto, es útil hacer presente que, en virtud de lo previsto en el inciso
segundo del artículo segundo transitorio de la ley N° 20.255, que establece la
Reforma Previsional, las personas que al 1 de julio de 2008, eran beneficiarias de
pensiones asistenciales otorgadas de conformidad al decreto ley N° 869, de 1975,
dejarán de percibir a partir de esa data las referidas pensiones y comenzarán a gozar,
59

a contar de dicha fecha y por el solo ministerio de la ley, de las pensiones básicas
solidarias de vejez y de invalidez, conferida esta última en virtud del artículo 16 de
este texto legal.
De esta manera, dado que la pensión básica solidaria de invalidez por la que se
consulta sustituye a la pensión asistencial, y atendido que el artículo 19 de la ley N°
18.600 hace incompatible esta última -cuando es otorgada a la persona mayor de
edad con deficiencia mental que se encuentre en la situación establecida en el inciso
tercero de ese precepto-, con la subvención conferida por la ley N° 20.032, sólo es
posible concluir que ambos beneficios, subvención y pensión básica solidaria, no
pueden ser percibidos de forma conjunta.
Ahora bien, en cuanto a la compatibilidad entre la subvención en estudio y el
subsidio establecido en el artículo 35 de la ley N° 20.255, cabe señalar que este último
favorece a las personas con discapacidad mental a que se refiere la ley N° 18.600 y
que sean menores de 18 años de edad.
Al respecto, es menester indicar que la jurisprudencia de este Organismo
Fiscalizador, contenida, entre otros, en el dictamen N° 65.163, de 2010, ha
manifestado que las incompatibilidades constituyen, en general, limitaciones de
carácter excepcional, por lo que las normas jurídicas que las establecen sólo deben
aplicarse a los casos expresamente contemplados en el ordenamiento jurídico que las
instituye, no pudiendo hacerse extensivos a otras situaciones.
Así entonces, en la medida que la normativa que los regule no contemple una
incompatibilidad expresa entre la aludida subvención y el subsidio establecido en el
artículo 35 de la ley N° 20.255, estos beneficios son compatibles.
Transcríbase a la División de Personal de la Administración del Estado de esta
Contraloría General.
Saluda atentamente a Ud.
Patricia Arriagada Villouta
Contralor General de la República
Subrogante

2013
Nro. Dictamen: 85121
Fecha: 27-12-2013
Fuentes legales: ley 20032 art/25, ley 20032 art/26, ley 20032 art/32, dto 841/2005 Justi
art/23 inc/2, dto 841/2005 Justi art/23 inc/3, ley 18575 art/3 inc/2
Dictamen: N° 85.121 Fecha : 27-XII-2013
El Director Nacional del Servicio Nacional de Menores (SENAME) consulta si para
los efectos del cálculo del monto que esa entidad tiene que enterar a sus organismos
colaboradores acreditados, debe considerar el valor que tenga la unidad de
subvención al momento en que estos otorgaron la atención a niños, niñas y
60

adolescentes o el reajustado que se encuentre vigente a la época de la solución
efectiva.
Agrega que si bien el referido pago es mensual, en algunas oportunidades y por las
razones que indica, se retrasa en su otorgamiento, efectuándolo al año siguiente de
verificadas las prestaciones.
Requerido su informe, el Ministerio de Justicia señaló que la aludida actualización
busca mantener el valor adquisitivo de las sumas de dinero, protegiéndolas de la
desvalorización producida por el paso del tiempo, de modo que esta ha de ser
incorporada a las cantidades que se traspasan a la fecha de efectuada la
transferencia. Añade, que dicho desembolso corresponde practicarse en la época que
la ley establece, pero cuando ello no es posible y la demora le es inimputable a la
institución cooperadora, no hay motivo para que esta última soporte ese detrimento
económico.
Sobre el particular, el inciso primero del artículo 25 la ley N° 20.032 -que Establece
Sistema de Atención a la Niñez y Adolescencia a Través de la Red de Colaboradores
del SENAME, y su Régimen de Subvención-, previene que “Para la transferencia de la
subvención, el SENAME llamará a concurso de proyectos relativos a las diversas
líneas de acción reguladas en la presente ley. Cada concurso se regirá por las bases
administrativas y técnicas que para estos efectos elabore el Servicio”.
Asimismo, su artículo 26 señala que los convenios celebrados con los colaboradores
acreditados deberán estipular, a lo menos, según su N° 3, la subvención que
corresponda pagar.
Luego, el artículo 32 de igual texto legal prescribe que “La Unidad de Subvención del
SENAME tendrá un valor de $10.000. No obstante, el valor nominal de la USS se
reajustará en el mes de enero de cada año, en el porcentaje de variación que haya
experimentado el Índice de Precios al Consumidor durante el año precedente”.
Por su parte, el inciso segundo del artículo 23 del decreto N° 841, de 2005, del
Ministerio de Justicia, que reglamenta la citada ley, advierte que “El monto de la
subvención se expresará en Unidad de Subvención SENAME (U.S.S.)”. A su turno, el
inciso siguiente consigna que “Sin perjuicio de lo establecido en el artículo 53 del
presente reglamento, el reajuste de que trata el presente artículo operará a partir del
día primero de enero de cada año”.
Finalmente, el último de los preceptos citados, manifiesta que “el SENAME
transferirá el monto de la subvención en forma mensual, y dentro de los primeros 15
días del mes siguiente a la entrada en vigencia del convenio respectivo, y así
sucesivamente”.

61

Al respecto, es menester señalar que la reajustabilidad consiste, en general, en la
actualización del dinero a fin de evitar que se desvalorice por el efecto de la inflación
y así permitir que el capital primitivo conserve su valor adquisitivo. Desde este punto
de vista, el acreedor al obtener lo adeudado en un plazo posterior, está recibiendo la
misma suma que tenía al momento de entregar dicho monto, tal como lo precisara la
jurisprudencia de este Órgano de Control, contenida, entre otros, en los dictámenes
N°s. 48.300, de 2004, 43.714, de 2010 y 24.617, de 2011.
En consecuencia, en aquellos casos en que el SENAME pague a uno de sus
colaboradores al año siguiente al del otorgamiento de la prestación, y a fin de evitar
la desvalorización de la moneda por la inflación que haya experimentado con el
transcurso del tiempo, deberá efectuarlo considerando el valor de la U.S.S. que se
encuentre vigente a la época del desembolso.
Finalmente, lo expuesto no obsta a establecer las eventuales responsabilidades
administrativas de los funcionarios del SENAME, derivada de la dilación en el
cumplimiento de la obligación de que se trata a las respectivas entidades
colaboradoras del mismo, lo cual importa una infracción al artículo 3°, inciso
segundo, de la ley N° 18.575, Orgánica Constitucional de Bases Generales de la
Administración del Estado, que impone a los órganos públicos el deber de observar,
entre otros, los principios de responsabilidad, eficiencia, eficacia y coordinación.
Transcríbase al Ministerio de Justicia.
Saluda atentamente a Ud.,

Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República
Nro. Dictamen: 71918
Fecha: 06-11-2013
Fuentes legales: ley 20032 art/4 num/1, dl 2465/79 art/1, dl 2465/79 art/2 num/3, dl
2465/79 art/3 num/8, dl 2465/79 art/15 inc/1, ley 20032 art/11 inc/1, ley 20032 art/11
inc/2, ley 19628 art/21, dto 65/69 JUSTI art/12 lt/d, dl 645/25 art/6 bis inc/2, dl 645/25
art/1 inc/3, cpe art/39 bis, dto 475/2012 JUSTI
Dictamen: N° 71.918 Fecha: 06-XI-2013
La Dirección del Trabajo consulta sobre la legalidad de la circular N° 15, de 2012, del
Servicio Nacional de Menores (SENAME) -que imparte instrucciones sobre la
obligación contenida en los convenios que se suscriben con organismos
colaboradores de las funciones de este Servicio- y, en particular, respecto de la
obligación contenida en ese instrumento acerca de exigir semestralmente la
presentación de un certificado de antecedentes para fines especiales por parte de
quienes realizan labores en las mismas.
62

Al respecto, el SENAME manifiesta, en síntesis, que en armonía a lo dispuesto en la
ley N° 20.032 -que establece un sistema de atención a la niñez y adolescencia, a
través de la red de colaboradores del Servicio Nacional de Menores, y su régimen de
subvención-, esa repartición pública cuenta con atribuciones para dictar la
consignada circular, a través de la cual se busca velar por el cumplimiento de lo
preceptuado en el anotado cuerpo legal, impidiendo que dentro de los trabajadores
que presten atención a menores se
encuentren personas que hayan sido condenadas, procesadas o formalizadas por
crimen o simple delito que por su naturaleza, ponga de manifiesto la inconveniencia
de encomendarles la atención de éstos.
Sobre el particular, el artículo 1° del decreto ley N° 2.465, de 1979 -que crea el
Servicio Nacional de Menores y fija el texto de su ley orgánica- establece, en lo que
importa, que tal entidad es un organismo dependiente del Ministerio de Justicia al
que le corresponde “contribuir a proteger y promover los derechos de los niños,
niñas y adolescentes”, para cuyo efecto debe, entre otras acciones, “estimular,
orientar y supervisar técnica y financieramente la labor que desarrollen las
instituciones públicas o privadas que tengan la calidad de colaboradores
acreditados.”.
Asimismo, el N° 3) de su artículo 2° señala que la acción del SENAME se dirigirá
especialmente “A todos los niños, niñas y adolecentes, en relación con la prevención
de situaciones de vulneración de sus derechos y promoción de los mismos.”.
A su turno, el N° 8 de su artículo 3° precisa que al SENAME le corresponderá
“Impartir instrucciones generales sobre asistencia y protección de menores a las
entidades coadyuvantes y supervigilar su cumplimiento.”.
En ese sentido, el inciso primero de su artículo 15 sujeta a los colaboradores
acreditados a “cumplir las normas o instrucciones generales que, de acuerdo con esta
ley, les imparta el Servicio; asimismo, deberán proporcionar la información que éste
les requiera y permitir la supervisión técnica de las acciones relacionadas con los
menores a quienes asisten y de sus establecimientos.”.
Por su parte, el numeral 1) del artículo 4° de la anotada ley N° 20.032, define a los
colaboradores acreditados como “las personas jurídicas sin fines de lucro que, con el
objeto de desarrollar las acciones a que se refiere el artículo anterior, sean
reconocidas como tales por resolución del Director Nacional del SENAME, en la
forma y condiciones exigidas por esta ley y su reglamento.”.
Agrega que también pueden adquirir tal condición las personas naturales que tengan
idoneidad y título profesional para el desarrollo de la línea de acción de diagnóstico.
Enseguida, el inciso primero del artículo 11 de ese cuerpo legal indica, en lo que
interesa, que “Los colaboradores acreditados deberán velar porque las personas que,
en cualquier forma, les presten servicios en la atención de niños, niñas y
adolescentes no hayan sido condenadas, se encuentren actualmente procesadas ni se
haya formalizado una investigación en su contra por un crimen o simple delito que,
por su naturaleza, ponga de manifiesto la inconveniencia de encomendarles la
atención directa de éstos”.

63

Añade su inciso segundo que “Sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 21 de la ley
N° 19.628, los colaboradores estarán obligados a solicitar a los postulantes el
certificado de antecedentes para fines especiales a que se refiere el artículo 12, letra
d), del decreto supremo N° 64, de 1960, del Ministerio de Justicia, sobre prontuarios
penales y certificados de antecedentes y a consultar al registro previsto en el artículo
6° bis del decreto ley N° 645, de 1925, sobre Registro Nacional de Condenas.”.
Ahora bien, el inciso tercero del artículo 1° del decreto ley N° 645, de 1925, sobre el
Registro General de Condenas, indica que en la sección especial denominada
“Inhabilitaciones para ejercer funciones en ámbitos educacionales o con menores de
edad (artículo 39 bis del Código Penal)”, se anotarán todas las inhabilitaciones, tanto
temporales como perpetuas, establecidas en esa última disposición legal y que hayan
sido impuestas por sentencia ejecutoriada.
Luego, cabe hacer presente que el inciso segundo de su artículo 6° bis previene que
“Toda institución pública o privada que por la naturaleza de su objeto o el ámbito
específico de su actividad requiera contratar a una persona determinada para algún
empleo, cargo, oficio o profesión que involucre una relación directa y habitual con
menores de edad deberá, antes de efectuar dicha contratación, solicitar la
información a que se refiere el inciso precedente”, esto es, aquella relativa a si una
persona se encuentra afecta a la inhabilitación establecida en el artículo 39 bis del
Código Penal, cuestión que resulta plenamente aplicable a las entidades
colaboradoras del SENAME.
Al respecto, es dable indicar que la antedicha obligación se encuentra desarrollada
en el ámbito reglamentario, en el decreto N° 475, de 2012, del Ministerio de Justicia,
que aprobó el reglamento de la Sección Especial del Registro General de Condenas
denominada "Inhabilitaciones para ejercer funciones en ámbitos educacionales o con
menores de edad (artículo 39 bis del Código Penal)".
En ese marco normativo, la mencionada circular N° 15 consigna que en
cumplimiento de la obligación contenida en el artículo 11 de la aludida ley N° 20.032,
a los ‘colaboradores acreditados’ les corresponderá requerir a los postulantes a
prestar los servicios descritos: 1) un certificado de antecedentes para fines especiales
con una antigüedad no superior a 30 días, y 2) una declaración jurada simple que
exprese la circunstancia de no encontrarse procesado o formalizado, por crimen o
simple delito que, por su naturaleza, ponga de manifiesto la inconveniencia de
encomendarles la atención directa de éstos o de confiarles la administración de
recursos económicos. Luego, previo a su contratación, la pertinente entidad deberá
consultar la sección del Registro de Condenas denominada “Inhabilidades para
ejercer funciones en ámbitos educacionales o con menores de edad (artículo 39 bis
del Código Penal)”.
Finalmente, tal instructivo dispone que una vez contratados, tales trabajadores
deben presentar semestralmente un nuevo certificado de antecedentes para fines
especiales, así como la referida declaración jurada simple.
Acorde a lo expresado, es posible advertir que el SENAME cuenta con la atribución
legal y reglamentaria para dictar instrucciones generales en materia de asistencia y
protección de los menores que se encuentren a cargo de los colaboradores
64

acreditados que cooperan en la función pública de ese organismo estatal, por lo que
no se aprecia irregularidad en el actuar del SENAME.
Por último, es menester señalar que el SENAME y sus colaboradores acreditados se
encuentran en la obligación permanente de prevenir situaciones de vulneración de
los derechos de las personas menores de 18 años, por lo que se justifica una revisión
semestral de la situación procesal y penal de las personas que, en cualquier forma,
les prestan servicios en la atención de niños, niñas y adolecentes, en los términos
expuestos en la circular en estudio.
Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República
Nro. Dictamen: 71371
Fecha: 04-11-2013
Fuentes legales: ley 20559, ley 20642, ley 20032 art/30, dl 2465/79 art/1, ley 20032
art/3, ley 20032 art/4, ley 20032 art/5, ley 20032 art/28, dto 841/2005 justi art/65
inc/2, dto 841/2005 justi art/72 inc/2
Dictamen: N° 71.371 Fecha: 04-XI-2013

Se ha dirigido a esta Contraloría General don Álvaro Chacón Hiriart, en
representación de la Fundación Coanil, para solicitar que se precise si corresponde
que el Servicio Nacional de Menores, en adelante SENAME, o algún otro organismo
del Estado, transfiera los fondos para pagar a todos los trabajadores que se
desempeñan en la sede central de esa institución, los beneficios, a su juicio,
adeudados, de aguinaldo de Fiestas Patrias, de Navidad y bono especial,
correspondientes al año 2012, y bono de vacaciones a solucionar en el mes de enero
de 2013.
En relación con lo expuesto, el ocurrente manifiesta que, históricamente, la ley de
reajuste del sector público ha establecido aguinaldos y bonos para los beneficiarios
que indica, y los ha hecho extensivos a los trabajadores de las instituciones
colaboradoras del SENAME, como es el caso de la Fundación Coanil, hasta el año
2012, en el cual esos haberes solo se pagaron a 15 personas designadas por el servicio.
Requerido su informe, el aludido organismo público expresó que determinó que solo
15 trabajadores de la sede central de tal fundación podían acceder a esos
emolumentos, ya que, de acuerdo con lo indicado en el Informe Final N° 210, de 2011,
de esta Entidad de Control, sobre “Auditoría efectuada a las transferencias de fondos
realizadas por el Servicio Nacional de Menores”, el pago de los aguinaldos y otros
beneficios a los trabajadores de instituciones colaboradoras del SENAME, está
destinado a las personas que prestan servicios para el cumplimiento de los objetivos
de los proyectos cuya administración se
centraliza.
Al respecto, es menester señalar que las leyes Nos 20.559 y 20.642, que otorgan

65

un reajuste de remuneraciones a los trabajadores del sector público y conceden
aguinaldos y otros beneficios, para los años que indican, previenen que los
trabajadores de las instituciones reconocidas como colaboradoras del Servicio
Nacional de Menores, de acuerdo con el decreto ley Nº 2.465, de 1979, como
acontece con la Fundación Coanil, que reciban las subvenciones establecidas en el
artículo 30 de la ley Nº 20.032, tendrán derecho, de cargo fiscal, a los aguinaldos de
Navidad, Fiestas Patrias y bonos que ellas consignan y regulan.
Asimismo, conviene anotar que el artículo 1° del decreto ley N° 2.465, de 1979, crea el
Servicio Nacional de Menores como un organismo dependiente del Ministerio de
Justicia, encargado de contribuir a proteger y promover los derechos de los niños,
niñas y adolescentes que han sido vulnerados en el ejercicio de los mismos y a la
reinserción social de adolescentes que han infringido la ley penal, para cuyo efecto le
corresponderá diseñar y mantener una oferta de programas especializados
destinados a la atención de los aludidos
beneficiarios, así como estimular, orientar, y supervisar técnica y financieramente la
labor que desarrollen las instituciones públicas o privadas que tengan la calidad de
colaboradores acreditados.
En tal contexto, es menester precisar, por una parte, que el artículo 3° de la ley N°
20.032 -que Establece Sistema de Atención a la Niñez y Adolescencia a través de la
Red de Colaboradores del SENAME, y su Régimen de Subvención-, previene que ese
organismo podrá subvencionar las actividades desarrolladas por los colaboradores
acreditados relativas a las líneas de acción que ese precepto señala y, por otra, que su
artículo 4° define a los colaboradores acreditados, en lo que interesa destacar, como
“las personas jurídicas sin fines de lucro que, con el objeto de desarrollar las acciones
a que se refiere el artículo anterior, sean reconocidas como tales por resolución del
Director Nacional del SENAME”.
Luego, el artículo 5° de ese texto normativo expresa que para los efectos del pago de
la subvención, podrán ser sujetos de atención de los proyectos ejecutados por los
colaboradores acreditados, dentro de las aludidas líneas de acción, los niños, niñas y
adolescentes que se encuentren en las hipótesis que describe, y los padres y demás
personas que señala, en los casos que determina.
También resulta necesario anotar que el artículo 28 del referido cuerpo legal
prescribe que los organismos acreditados que ejecuten más de un proyecto podrán
administrarlos centralizadamente utilizando hasta un monto máximo del 10% que
perciban por concepto de subvención, porcentaje que solo se podrá destinar a gastos
de administración que se efectúen para el cumplimiento de los objetivos de los
proyectos, debiendo la respectiva institución comunicar al SENAME su decisión de
acogerse a esta modalidad de gestión.
En este punto conviene añadir que el inciso segundo del artículo 65 del decreto N°
841, de 2005, del Ministerio de Justicia, que reglamenta la citada ley, establece que la
subvención fiscal deberá ser destinada por los colaboradores acreditados al
financiamiento de los egresos que origina la atención de los niños, niñas y
adolescentes, tales como las remuneraciones y otros beneficios legales del personal,
y en general todos aquellos gastos de administración u otra naturaleza que se
66

efectúen con motivo de las actividades que desarrollen para la atención de ellos y la
ejecución de los proyectos aprobados por el SENAME.
Por su parte, el inciso segundo del artículo 72 del referido cuerpo reglamentario,
dispone que los recursos administrados centralizadamente quedarán sujetos a las
normas sobre rendición previstas en su Título VII y a las instrucciones generales que
imparta el servicio en esta materia.
Ahora bien, como puede apreciarse de la preceptiva antes reseñada, el objetivo
fundamental de la subvención es el financiamiento de los gastos que se asocian
directamente con la atención de los niños, niñas, adolescentes y personas que tengan
la condición de beneficiarios de los proyectos ejecutados por los colaboradores, lo
que comprende los egresos que tienen el carácter de administrativos, como las
remuneraciones y los beneficios por los que se consulta.
Luego, en el caso de aquellas instituciones que, adjudicándose varios proyectos del
SENAME y, por cierto, percibiendo la subvención de que se trata, deciden
administrarlos centralizadamente, es menester determinar qué trabajadores de esa
administración centralizada realizan una función que se encuentre relacionada
directamente con el cumplimiento de las actividades y los sujetos de atención de los
proyectos que ejecuta la institución respectiva como colaboradora acreditada del
Servicio Nacional de Menores, para dar cumplimiento a lo ordenado por el artículo
28 de la ley N° 20.032, que previene que el monto máximo del 10% que perciban por
concepto de subvención solo se puede destinar a gastos de administración que se
efectúen para el cumplimiento de los objetivos de los proyectos.
En consecuencia, y en armonía con lo expresado en el Informe Final N° 210, de 2011,
de esta Contraloría General, los empleados de las instituciones colaboradoras del
SENAME que perciban la subvención prevista en el artículo 30 de la ley N° 20.032,
que tienen derecho a los estipendios que les reconocen las leyes Nos 20.559 y 20.642,
son aquellos que trabajan en directa relación con el cumplimiento de los objetivos de
los pertinentes proyectos del SENAME, de manera que, tratándose de la
administración centralizada antes enunciada, compete a ese organismo determinar,
conforme a los antecedentes que le sean proporcionados, quienes cumplen con esa
condición.
Ahora bien, en la especie, y de la documentación tenida a la vista, aparece que la
decisión del SENAME de reconocer esos beneficios a 15 personas de la sede central
de la recurrente, se encuentra fundada en los datos informados por esta en su
proyecto de administración centralizada.
Finalmente, y en lo que atañe a la multa aplicada a la Fundación Coanil por
resolución N° 7944/13/5, de la Inspección del Trabajo Santiago Sur Oriente, cumple
con anotar que, sin perjuicio de las facultades fiscalizadoras de la Dirección del
Trabajo respecto de las relaciones laborales existentes en el ámbito privado, es
potestad de esta Entidad de Control precisar el sentido y alcance de las normas
relativas al funcionamiento de los servicios públicos y el uso de sus recursos.
Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República
67

Nro. Dictamen: 38953
Fecha: 20-06-2013
Fuentes legales: ley 20032, ley 20084
Dictamen: N° 38.953 Fecha: 20-VI-2013
Esta Entidad de Control ha dado curso a la N° 8, de 2013, del Servicio Nacional de
Menores, mediante el cual se aprueba un formato tipo de bases y anexos para
convocatoria de concurso público del programa de reinserción para adolescentes
infractores a la ley penal, modalidad libertad asistida especial, por encontrarse
ajustado a derecho.
No obstante, cabe señalar que de acuerdo al párrafo final de lo resolutivo del
instrumento en examen y al resto de los apéndices del pliego de condiciones, el
anexo denominado “pauta de evaluación” corresponde al N° 2, y no al N° 3 como se
indica en su encabezado. Además, conforme con el párrafo 3° del numeral 7 de las
bases administrativas y con lo dispuesto en el cuerpo de la aludida pauta de
evaluación, las dimensiones técnica, de recursos humanos y materiales, y recursos
financieros, son ponderadas, respectivamente, con 70%, 25% y 5%, y no con 60%,
30% y 10%, como erróneamente se consigna en el N° 3 del anexo en comento.
Por otra parte, corresponde manifestar que la resolución en análisis se refiere a los
llamados a concurso del programa de reinserción para adolescentes infractores a la
ley penal, modalidad libertad asistida especial, según las leyes N°s. 20.032 y 20.084,
por lo que los destinatarios de dichas acciones no son los niños y niñas, como
genéricamente se alude, por ejemplo, en la letra e) del N° 10 del texto en estudio.
Finalmente, procede tener presente que, tal como se ha manifestado, entre otros, en
el dictamen No 21.400, de 2012, de este Ente Fiscalizador, en lo sucesivo, ese servicio
deberá salvar, mediante firma y timbre de la autoridad competente, todas las
correcciones que hubiere efectuado en su texto, lo cual no se ha verificado en esta
ocasión.
Con los alcances que anteceden se ha tomado razón del acto administrativo en
estudio.
Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

Nro. Dictamen: 19571
Fecha: 02-04-2013
Fuentes legales: dl 2465/79 art/15, ley 20032 art/14 inc/1, ley 20032 art/14 inc/2, dl
2465/79 art/16 inc/5, ley 19968 art/8 num/7, ley 16618 art/30, dfl 1/2000 justi, cpr
art/166, cpr art/172, cpr art/173
Dictamen: N° 19.571 Fecha: 02-IV-2013

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Se ha dirigido a esta Contraloría General don Sergio Felipe Valenzuela Ramos, en
representación de la Congregación Pequeña Obra de la Divina Providencia,
solicitando un pronunciamiento sobre la legalidad de la circular N° 18, de 2011, del
Servicio Nacional de Menores -SENAME-, que informa sobre procedimientos ante
posibles hechos constitutivos de maltrato físico, psicológico o de delitos en contra de
niños, niñas y adolescentes que se encuentran bajo la atención de los organismos
colaboradores del aludido servicio.
Hace presente el interesado que dicha circular establece un deber de denuncia de
todos los hechos señalados en el párrafo anterior ante la autoridad competente en
materia criminal, para los colaboradores acreditados de dicho servicio, lo que, según
su parecer, contravendría lo dispuesto en el artículo 14 de la ley N° 20.032, por
cuanto únicamente las situaciones de vulneración que sean constitutivas de delito
deben denunciarse a la citada autoridad, no así aquellos hechos que no revistan tal
carácter.
Por otra parte, el recurrente expresa que la misma circular dispone que si los hechos
mencionados pueden ser eventualmente atribuidos a trabajadores o dependientes
del colaborador acreditado, éstos deben ser separados inmediatamente de sus
labores, lo que, a su juicio, podría dar lugar a despidos injustificados en los casos en
que los acontecimientos denunciados no fueren comprobados.
Requerido de informe, el SENAME indica, por una parte, que el objeto del citado
deber de denuncia es comunicar oportunamente los hechos relevantes de maltrato a
la autoridad criminal, con el fin de que sea esta última la que efectúe su calificación;
y por otra, que ese organismo no cuenta con atribuciones para ordenar la
desvinculación de los trabajadores de las instituciones colaboradoras, de modo que
lo previsto al respecto en la aludida circular dice relación con el deber de ellas de
adoptar las medidas necesarias para interrumpir el eventual maltrato que pudiera
estar ocasionándose a un menor, a través de la separación del trabajador de sus
labores habituales.
Sobre la materia, en primer término, es preciso mencionar que conforme al artículo
15 del decreto ley N° 2.465, de 1979, que crea el Servicio Nacional de Menores y fija el
texto de su ley orgánica, los colaboradores acreditados del aludido organismo
deberán cumplir las normas o instrucciones que, de acuerdo a ese texto legal, les
imparta el Servicio.
En tanto, la referida circular N° 18, de 2011, previene en su numeral 2.1 que “los
directores de colaboradores acreditados de SENAME, los responsables de sus
programas y los profesionales que den atención directa a los niños, niñas o
adolescentes, que tengan conocimiento de posibles hechos constitutivos de maltrato
físico, psicológico o de delitos en contra de alguno de ellos, deberán comunicar esta
situación a la autoridad competente en materia criminal”, específicamente, al
Ministerio Público.
Agrega el numeral 3.1 de la misma circular que “si estos hechos pueden ser
eventualmente atribuidos a trabajadores o dependientes del colaborador acreditado,
se procederá, de acuerdo a la normativa legal o contractual que le sea aplicable, a la
separación inmediata de sus labores, con objeto de prevenir eventuales nuevas
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vulneraciones. A su vez, se deberá informar al juzgado de familia correspondiente,
respecto de las responsabilidades de los trabajadores o dependientes afectados con la
medida.”.
En relación al asunto planteado, es menester señalar que de conformidad a lo
previsto en el artículo 14, inciso primero, de la ley N° 20.032, que establece el sistema
de atención a la niñez y adolescencia a través de la red de colaboradores del
SENAME y su régimen de subvención, los directores o responsables de los proyectos
y los profesionales que den atención directa a los niños, niñas o adolescentes en
alguna de las líneas de acción señaladas por esa ley, que tengan conocimiento de una
situación de vulneración a los derechos de alguno de esos menores, que fuere
constitutiva de delito, deberán denunciar de inmediato esta situación a la autoridad
competente en materia criminal.
Enseguida, el inciso segundo del mismo precepto dispone que en los casos indicados
en el inciso primero, así como en aquellas situaciones que, no siendo constitutivas
de delito, hagan necesaria una medida judicial a favor del menor, el colaborador
acreditado deberá realizar la solicitud respectiva al tribunal competente.
En este contexto, cabe manifestar que el artículo 16 del citado decreto ley N° 2.465,
de 1979, prevé que cuando existieren situaciones de vulneración a los derechos de los
niños, niñas o adolescentes sujetos de atención de los colaboradores acreditados, el
juez de menores del domicilio de la institución o del lugar donde funcione el
establecimiento del colaborador, de oficio o a petición del SENAME dispondrá la
administración provisional de toda la institución o la de uno o más de sus
establecimientos.
El inciso quinto del mismo artículo añade que el administrador provisional deberá
realizar todas las acciones inmediatas que aseguren una adecuada atención a los
menores, pudiendo para ello ordenar la suspensión o separación de sus funciones de
aquél o aquellos trabajadores del respectivo establecimiento, siempre que ello sea
necesario para poner fin a la situación de vulneración.
En ese orden de ideas, el artículo 8°, N° 7, de la ley N° 19.968, que crea los Tribunales
de Familia, señala que corresponde a dichos tribunales conocer y resolver todos los
asuntos en que aparezcan niños, niñas o adolescentes gravemente vulnerados o
amenazados en sus derechos, respecto de los cuales se requiera adoptar una medida
de protección conforme al artículo 30 de la ley N° 16.618, Ley de Menores, cuyo texto
refundido, coordinado y sistematizado fue fijado por el decreto con fuerza de ley N°
1, de 2000, del Ministerio de Justicia.
Así entonces, se puede apreciar de la normativa expuesta que los casos de
vulneración de derechos de los menores de edad, cuando se trate de hechos no
constitutivos de delito, son de competencia de los Tribunales de Familia.
Por consiguiente, no existe fundamento para que los colaboradores acreditados
deban efectuar una denuncia ante el Ministerio Público de aquellos hechos que,
configurando maltrato físico o psicológico, no puedan ser enmarcados en una
conducta descrita en un tipo penal.

70

Lo anterior, por lo demás, concuerda con lo previsto en los artículos 166, 172 y 173 del
Código Procesal Penal, conforme con los cuales al Ministerio Público le corresponde
la investigación de aquellos hechos que tienen el carácter de delito.
En consecuencia, al tenor de lo expuesto precedentemente, cabe concluir que lo
dispuesto en el numeral 2.1 de la circular N° 18, de 2011, del SENAME, no se ajusta a
lo previsto en la normativa que regula la materia, de modo que este servicio deberá
proceder a corregir tal irregularidad.
Ahora bien, en cuanto a lo señalado en el aludido numeral 3.1 de la misma circular,
de acuerdo a lo informado por el SENAME, la obligación de separar de inmediato de
sus labores al trabajador a quien eventualmente pudiere atribuirse la comisión de
hechos constitutivos de maltrato en contra de alguno de los aludidos menores, dice
relación con el deber del colaborador acreditado, en ejercicio de sus poderes de
dirección y disciplinario, de tomar las medidas tendientes a interrumpir la posible
situación de vulneración y evitar nuevas situaciones de esta índole, disponiendo el
alejamiento del trabajador de un posible riesgo para los menores, sin que ello
implique, de forma necesaria, el despido de ese trabajador.
Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

Nro. Dictamen: 166
Fecha: 02-01-2013
Fuentes legales: dl 2465/79 art/3 num/3, ley 20032 art/3 num/2, ley 20032 art/4
num/3/3, ley 20032 art/25, ley 20032 art/26, ley 20032 art/29, dto 841/2005 justi
art/45, ley 19968 art/71 lt/h
Dictamen: N° 166 Fecha: 02-I-2013
El Director Nacional del Servicio Nacional de Menores -en adelante, Sename-, se ha
dirigido a esta Contraloría General consultando acerca del monto de la subvención
que tienen derecho a percibir los colaboradores acreditados que ejecutan la línea de
acción centros residenciales, cuando con ocasión del cumplimiento de una
disposición judicial que ordena la atención de niños, niñas o adolescentes se origina
una situación de fuerza mayor en que es necesario aumentar el número máximo de
plazas de los establecimientos que ellos administran. Esta circunstancia puede
producir un cambio en el tramo del criterio cobertura, que integra el valor base del
señalado subsidio, disminuyéndose, en consecuencia, el monto del auxilio
económico que ese organismo debe transferir en forma mensual a tales entidades.
Requerido su informe, el Ministerio de Justicia expresó que toda prestación adicional
originada en una resolución judicial no debe ser considerada para modificar el
monto a pagar al colaborador acreditado, ya que el incremento obligatorio de la
cobertura del centro residencial no puede repercutir en el cálculo del valor efectivo
de la subvención.

71

Al respecto, el N° 3 del artículo 3° del decreto ley N° 2.465, de 1979, Ley Orgánica del
Sename, dispone que, en especial, corresponderá a este organismo atender en forma
preferente, por sí mismo o a través de las instituciones reconocidas como
colaboradoras, a los menores enviados por los Tribunales de Menores, con el fin de
cumplir las medidas que éstos hayan decidido aplicarles.
A su turno, el N° 2 del artículo 3° de la ley N° 20.032 -que Establece Sistema de
Atención a la Niñez y Adolescencia a través de la Red de Colaboradores del Sename,
y su Régimen de Subvención-, señala que este servicio podrá subvencionar las
actividades desarrolladas por los colaboradores acreditados relativa a la línea de
acción centros residenciales, para cuyo efecto el punto 3.3 del artículo 4° de dicho
texto los clasifica en centros de diagnóstico y de residencias, definiendo a estas
últimas como aquéllas destinadas a proporcionar en forma estable, a los niños, niñas
y adolescentes separados de su medio familiar, alojamiento, alimentación, abrigo,
recreación, estimulación precoz, apoyo afectivo y psicológico, asegurando su acceso
a la educación, salud y a los demás servicios que sean necesarios para su bienestar y
desarrollo.
Enseguida, el artículo 25 de esta misma ley previene que el Sename llamará a
concurso de proyectos relativos a las diversas líneas de acción reguladas en ese texto
legal, rigiéndose cada convocatoria por las bases administrativas y técnicas que
elabore esa institución. Añade que una vez seleccionadas las iniciativas, ese
organismo celebrará con los respectivos colaboradores acreditados un convenio que
de acuerdo con su artículo 26 debe contener, a lo menos, la cantidad de plazas con
derecho a impetrar el referido auxilio
económico, cuando corresponda, las formas de pago acordadas y las cláusulas de
revisión del número de aquéllas.
En este contexto, su artículo 29 preceptúa que para efectuar el llamado a concurso el
Sename determinará el monto de la subvención ofrecida por cada línea de acción
con derecho a ella, según los criterios que indica, entre ellos, la cobertura de
atención.
En relación con lo expuesto, el artículo 45 del decreto N° 841, de 2005, del Ministerio
de Justicia -que aprueba el reglamento de la ley N° 20.032-, entiende el criterio
cobertura como aquel referido a la cantidad de niños, niñas y adolescentes atendidos
en el respectivo centro residencial, distinguiendo cuatro categorías, a saber,
“pequeña cobertura”, “baja cobertura”, “mediana cobertura” y “alta cobertura”,
asociándose un porcentaje a cada una de ellas, correspondiendo el más alto valor
porcentual para los establecimientos con menor número de menores bajo su
cuidado.
Ahora bien, el artículo 80 bis de la ley N° 19.968 -que Crea los Tribunales de Familia, establece que el Sename informará en forma periódica y detallada a cada juzgado
de familia la oferta programática vigente en la respectiva región de acuerdo a las
líneas de acción desarrolladas, su modalidad de intervención y la cobertura existente
en ellas, sea en sus centros de administración directa o bien en los proyectos
ejecutados por sus organismos colaboradores acreditados.

72

A continuación, su inciso segundo prescribe que si el juez estima necesario decretar
una medida respecto de la cual no existe en la región una oferta de las líneas de
acción indicadas en la ley N° 20.032, comunicará tal situación al Director Nacional
del Sename, quien debe adoptar las providencias tendientes a generar las plazas
requeridas en el menor tiempo posible, agregando que si se trata de la cautelar
dispuesta por la letra h) del artículo 71 de la ley N° 19.968 -que se refiere a
internaciones en establecimientos que ofrezcan tratamientos especializados-, y en la
medida que ello sea indispensable frente a una amenaza a la vida o salud del niño,
niña o adolescente que lo requiera, dicho servicio deberá darle cumplimiento de
inmediato y sin más trámite.
Seguidamente, de acuerdo con lo dispuesto en el punto 9 de la resolución N° 765, de
2011, del Sename -que aprueba el formato tipo de las bases administrativas, técnicas y
anexos para los concursos de proyectos relativos a la línea de acción centros
residenciales, modalidad residencias, reguladas en la ley N° 20.032 y su reglamento-,
el número máximo de plazas a licitar y su focalización territorial serán definidas en
cada uno de los llamados que efectúe ese servicio conforme a sus disponibilidades
presupuestarias.
Es del caso señalar que la letra g) del punto 11 de esas bases consignan la posibilidad
de modificar de común acuerdo las plazas inicialmente convenidas en situaciones de
fuerza mayor, siempre que no se alteren las condiciones establecidas en dicho
instrumento ni el proyecto en sus aspectos esenciales, lo cual supone el concurso de
voluntad del colaborador acreditado que, en la situación de la especie, acepta
incrementar la atención de la residencia para cumplir con el requerimiento del
Sename, acorde con la medida dispuesta por los juzgados de familia.
Ahora bien, en el contexto de la hipótesis planteada en la consulta que se analiza,
cada cooperador se compromete a brindar atención hasta por un número máximo de
beneficiarios en la residencia que administra, lo que le da derecho a percibir un
subsidio que es financiado por el Sename.
No obstante, si el cooperador atiende una cantidad de menores superior al
convenido puede producirse un cambio en el tramo del factor cobertura, lo que
eventualmente originaría una disminución de la subvención pactada.
En este contexto, si en virtud de una orden judicial emanada de un Tribunal de
Familia el Sename ordena a un colaborador acreditado recibir un número adicional
de beneficiarios que le haga superar la capacidad máxima acordada, no puede ser de
cargo de éste último soportar el detrimento pecuniario que le significaría asumir esta
exigencia dispuesta por la autoridad administrativa, debiendo, por ende, respetarse
el monto del auxilio económico previamente convenido.

Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

73

74

Dictámenes con relación a Ley Nº 19.968

2014
Nro. Dictamen: 64316
Fecha: 20-08-2014
Fuentes legales: ley 19968 art/80 bis, ctr art/505, dfl 2/67 traps art/1 lt/a, ley 19880
art/14
Dictamen: N° 64.316 Fecha: 20-VIII-2014
Se ha dirigido a esta Contraloría General doña Alba Menares Toro, psicóloga del
Programa de Reparación en Maltrato Infantil del Centro Especializado de Niños
Maltratados de San Antonio, proyecto adjudicado por el Servicio Nacional de
Menores, en adelante SENAME, a la Fundación Mi Casa, manifestando que en
diciembre de 2013, a pesar de encontrarse haciendo uso de un permiso por
maternidad, se le pidió que atendiera de manera urgente dos casos derivados
desde el Tribunal de Familia de esa jurisdicción. Alega, que en otros centros
que conocen de ese tipo de atenciones se remuneran estas con un bono o
incentivo adicional al sueldo, ya que desde el SENAME se destinan recursos
especiales para ello, por lo que pidió ese mismo trato ante sus jefes, quienes
le indicaron que el pago sería autorizado, pese a lo cual solo le enteraron la
mitad de dicho beneficio en febrero de 2014 y no se contemplaron ese ni otros
emolumentos que se le adeudaban en marzo de esa misma anualidad.
Requerido informe, la Directora Nacional del SENAME mediante oficio N° 1.624,
de 2014, indica que la obligación de pagar las prestaciones que se generan por
aplicación del artículo 80 bis de la ley N° 19.968, que Crea los Tribunales de
Familia, se regula en la circular N° 11, de 2013, de ese origen, que impartió
instrucciones sobre la materia. Añade, que dicho instrumento establece que
“encontrándose esta autoridad en el deber de proporcionar la oferta de atención
mencionada, surge la obligación de pagar las prestaciones que se generen con
motivo de las atenciones prestadas, en concordancia con lo concluido por la
jurisprudencia administrativa que reconoce el derecho que le asiste a toda
persona para que sean pagados sus servicios por el tiempo que efectiva o
proporcionalmente haya trabajado, pues en caso contrario se estaría originando
un enriquecimiento ilícito en favor de quien se beneficia con el servicio
prestado, sin retribución alguna de dinero, lo que se opone a la aplicación del
principio retributivo de dar a cada uno lo suyo y a los principios generales
del derecho”.
Precisa, que las derivaciones de la especie totalizaron 8 casos y que las
mismas fueron pagadas íntegramente al centro en el cual se desempeña la
peticionaria, por un total de $1.027.464. Agrega, que la cláusula séptima del
75

convenio suscrito entre ese servicio y la referida fundación, aprobado mediante
la resolución exenta N° 120, de 2007, prevé que el personal de la institución
acreditada no tendrá relación laboral ni de dependencia alguna con el SENAME, y
que este no podrá intervenir en materias laborales de esos trabajadores, por lo
que entiende que está imposibilitado para pronunciarse en relación con la
situación reclamada.
Sobre el particular, es dable señalar que la jurisprudencia administrativa
contenida, entre otros, en el dictamen N° 71.371, de 2013, ha resuelto que sin
perjuicio de las facultades fiscalizadoras de la Dirección del Trabajo respecto
de las relaciones contractuales existentes en el ámbito privado, es potestad de
esta Entidad de Control precisar el sentido y alcance de las normas relativas
al funcionamiento de los servicios públicos y el uso de sus recursos.
Pues bien, consta de los antecedentes tenidos a la vista que el SENAME
retribuyó a la Fundación Mi Casa, empleadora de la recurrente, íntegramente las
atenciones de que se trata, en cumplimiento de las instrucciones que fueron
fijadas por esa misma entidad referidas a la correcta observancia de sus
obligaciones para con los colaboradores acreditados, por lo que no se advierten
irregularidades al respecto.
En consecuencia, considerando que la denuncia de la especie se refiere a un
conflicto laboral ocurrido entre particulares, y atendido lo dispuesto en el
artículo 505 del Código del Trabajo, en relación con la letra a) del artículo
1°, del decreto con fuerza de ley N° 2, de 1967, del Ministerio del Trabajo y
Previsión Social, se remitirán los antecedentes del caso a la Dirección de
Trabajo, de conformidad con lo prescrito en el artículo 14 de la ley N° 19.880,
sobre Bases de los Procedimientos Administrativos que Rigen los Actos de los
Órganos de la Administración del Estado (aplica dictamen N° 25.478, de 2013, de
este origen).
Transcríbase a la interesada y al Servicio Nacional de Menores.
Saluda atentamente a Ud.,

Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República
2013
Nro. Dictamen: 19571
76

Fecha: 02-04-2013
Fuentes legales: dl 2465/79 art/15, ley 20032 art/14 inc/1, ley 20032 art/14 inc/2, dl
2465/79 art/16 inc/5, ley 19968 art/8 num/7, ley 16618 art/30, dfl 1/2000 justi, cpr
art/166, cpr art/172, cpr art/173
Dictamen: N° 19.571 Fecha: 02-IV-2013
Se ha dirigido a esta Contraloría General don Sergio Felipe Valenzuela Ramos,
en representación de la Congregación Pequeña Obra de la Divina Providencia,
solicitando un pronunciamiento sobre la legalidad de la circular N° 18, de
2011, del Servicio Nacional de Menores -SENAME-, que informa sobre
procedimientos ante posibles hechos constitutivos de maltrato físico,
psicológico o de delitos en contra de niños, niñas y adolescentes que se
encuentran bajo la atención de los organismos colaboradores del aludido
servicio.
Hace presente el interesado que dicha circular establece un deber de denuncia
de todos los hechos señalados en el párrafo anterior ante la autoridad
competente en materia criminal, para los colaboradores acreditados de dicho
servicio, lo que, según su parecer, contravendría lo dispuesto en el artículo
14 de la ley N° 20.032, por cuanto únicamente las situaciones de vulneración
que sean constitutivas de delito deben denunciarse a la citada autoridad, no
así aquellos hechos que no revistan tal carácter.
Por otra parte, el recurrente expresa que la misma circular dispone que si los
hechos mencionados pueden ser eventualmente atribuidos a trabajadores o
dependientes del colaborador acreditado, éstos deben ser separados
inmediatamente de sus labores, lo que, a su juicio, podría dar lugar a despidos
injustificados en los casos en que los acontecimientos denunciados no fueren
comprobados.
Requerido de informe, el SENAME indica, por una parte, que el objeto del citado
deber de denuncia es comunicar oportunamente los hechos relevantes de maltrato
a la autoridad criminal, con el fin de que sea esta última la que efectúe su
calificación; y por otra, que ese organismo no cuenta con atribuciones para
ordenar la desvinculación de los trabajadores de las instituciones
colaboradoras, de modo que lo previsto al respecto en la aludida circular dice
relación con el deber de ellas de adoptar las medidas necesarias para
interrumpir el eventual maltrato que pudiera estar ocasionándose a un menor, a
través de la separación del trabajador de sus labores habituales.
Sobre la materia, en primer término, es preciso mencionar que conforme al
artículo 15 del decreto ley N° 2.465, de 1979, que crea el Servicio Nacional de
Menores y fija el texto de su ley orgánica, los colaboradores acreditados del
aludido organismo deberán cumplir las normas o instrucciones que, de acuerdo a
ese texto legal, les imparta el Servicio.
En tanto, la referida circular N° 18, de 2011, previene en su numeral 2.1 que
“los directores de colaboradores acreditados de SENAME, los responsables de sus
programas y los profesionales que den atención directa a los niños, niñas o
77

adolescentes, que tengan conocimiento de posibles hechos constitutivos de
maltrato físico, psicológico o de delitos en contra de alguno de ellos, deberán
comunicar esta situación a la autoridad competente en materia criminal”,
específicamente, al Ministerio Público.
Agrega el numeral 3.1 de la misma circular que “si estos hechos pueden ser
eventualmente atribuidos a trabajadores o dependientes del colaborador
acreditado, se procederá, de acuerdo a la normativa legal o contractual que le
sea aplicable, a la separación inmediata de sus labores, con objeto de prevenir
eventuales nuevas vulneraciones. A su vez, se deberá informar al juzgado de
familia correspondiente, respecto de las responsabilidades de los trabajadores
o dependientes afectados con la medida.”.
En relación al asunto planteado, es menester señalar que de conformidad a lo
previsto en el artículo 14, inciso primero, de la ley N° 20.032, que establece
el sistema de atención a la niñez y adolescencia a través de la red de
colaboradores del SENAME y su régimen de subvención, los directores o
responsables de los proyectos y los profesionales que den atención directa a
los niños, niñas o adolescentes en alguna de las líneas de acción señaladas por
esa ley, que tengan conocimiento de una situación de vulneración a los derechos
de alguno de esos menores, que fuere constitutiva de delito, deberán denunciar
de inmediato esta situación a la autoridad competente en materia criminal.
Enseguida, el inciso segundo del mismo precepto dispone que en los casos
indicados en el inciso primero, así como en aquellas situaciones que, no siendo
constitutivas de delito, hagan necesaria una medida judicial a favor del menor,
el colaborador acreditado deberá realizar la solicitud respectiva al tribunal
competente.
En este contexto, cabe manifestar que el artículo 16 del citado decreto ley N°
2.465, de 1979, prevé que cuando existieren situaciones de vulneración a los
derechos de los niños, niñas o adolescentes sujetos de atención de los
colaboradores acreditados, el juez de menores del domicilio de la institución o
del lugar donde funcione el establecimiento del colaborador, de oficio o a
petición del SENAME dispondrá la administración provisional de toda la
institución o la de uno o más de sus establecimientos.
El inciso quinto del mismo artículo añade que el administrador provisional
deberá realizar todas las acciones inmediatas que aseguren una adecuada
atención a los menores, pudiendo para ello ordenar la suspensión o separación
de sus funciones de aquél o aquellos trabajadores del respectivo
establecimiento, siempre que ello sea necesario para poner fin a la situación
de vulneración.
En ese orden de ideas, el artículo 8°, N° 7, de la ley N° 19.968, que crea los
Tribunales de Familia, señala que corresponde a dichos tribunales conocer y
resolver todos los asuntos en que aparezcan niños, niñas o adolescentes
gravemente vulnerados o amenazados en sus derechos, respecto de los cuales se
requiera adoptar una medida de protección conforme al artículo 30 de la ley N°
16.618, Ley de Menores, cuyo texto refundido, coordinado y sistematizado fue
78

fijado por el decreto con fuerza de ley N° 1, de 2000, del Ministerio de
Justicia.
Así entonces, se puede apreciar de la normativa expuesta que los casos de
vulneración de derechos de los menores de edad, cuando se trate de hechos no
constitutivos de delito, son de competencia de los Tribunales de Familia.
Por consiguiente, no existe fundamento para que los colaboradores acreditados
deban efectuar una denuncia ante el Ministerio Público de aquellos hechos que,
configurando maltrato físico o psicológico, no puedan ser enmarcados en una
conducta descrita en un tipo penal.
Lo anterior, por lo demás, concuerda con lo previsto en los artículos 166, 172
y 173 del Código Procesal Penal, conforme con los cuales al Ministerio Público
le corresponde la investigación de aquellos hechos que tienen el carácter de
delito.
En consecuencia, al tenor de lo expuesto precedentemente, cabe concluir que lo
dispuesto en el numeral 2.1 de la circular N° 18, de 2011, del SENAME, no se
ajusta a lo previsto en la normativa que regula la materia, de modo que este
servicio deberá proceder a corregir tal irregularidad.
Ahora bien, en cuanto a lo señalado en el aludido numeral 3.1 de la misma
circular, de acuerdo a lo informado por el SENAME, la obligación de separar de
inmediato de sus labores al trabajador a quien eventualmente pudiere atribuirse
la comisión de hechos constitutivos de maltrato en contra de alguno de los
aludidos menores, dice relación con el deber del colaborador acreditado, en
ejercicio de sus poderes de dirección y disciplinario, de tomar las medidas
tendientes a interrumpir la posible situación de vulneración y evitar nuevas
situaciones de esta índole, disponiendo el alejamiento del trabajador de un
posible riesgo para los menores, sin que ello implique, de forma necesaria, el
despido de ese trabajador.
Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República
Nro. Dictamen: 166
Fecha: 02-01-2013
Fuentes legales: dl 2465/79 art/3 num/3, ley 20032 art/3 num/2, ley 20032 art/4
num/3/3, ley 20032 art/25, ley 20032 art/26, ley 20032 art/29, dto 841/2005 justi
art/45, ley 19968 art/71 lt/h
Dictamen: N° 166 Fecha: 02-I-2013
El Director Nacional del Servicio Nacional de Menores -en adelante, Sename-, se
ha dirigido a esta Contraloría General consultando acerca del monto de la
subvención que tienen derecho a percibir los colaboradores acreditados que
ejecutan la línea de acción centros residenciales, cuando con ocasión del
cumplimiento de una disposición judicial que ordena la atención de niños, niñas
o adolescentes se origina una situación de fuerza mayor en que es necesario
aumentar el número máximo de plazas de los establecimientos que ellos
79

administran. Esta circunstancia puede producir un cambio en el tramo del
criterio cobertura, que integra el valor base del señalado subsidio,
disminuyéndose, en consecuencia, el monto del auxilio económico que ese
organismo debe transferir en forma mensual a tales entidades.
Requerido su informe, el Ministerio de Justicia expresó que toda prestación
adicional originada en una resolución judicial no debe ser considerada para
modificar el monto a pagar al colaborador acreditado, ya que el incremento
obligatorio de la cobertura del centro residencial no puede repercutir en el
cálculo del valor efectivo de la subvención.
Al respecto, el N° 3 del artículo 3° del decreto ley N° 2.465, de 1979, Ley
Orgánica del Sename, dispone que, en especial, corresponderá a este organismo
atender en forma preferente, por sí mismo o a través de las instituciones
reconocidas como colaboradoras, a los menores enviados por los Tribunales de
Menores, con el fin de cumplir las medidas que éstos hayan decidido aplicarles.
A su turno, el N° 2 del artículo 3° de la ley N° 20.032 -que Establece Sistema
de Atención a la Niñez y Adolescencia a través de la Red de Colaboradores del
Sename, y su Régimen de Subvención-, señala que este servicio podrá
subvencionar las actividades desarrolladas por los colaboradores acreditados
relativa a la línea de acción centros residenciales, para cuyo efecto el punto
3.3 del artículo 4° de dicho texto los clasifica en centros de diagnóstico y de
residencias, definiendo a estas últimas como aquéllas destinadas a proporcionar
en forma estable, a los niños, niñas y adolescentes separados de su medio
familiar, alojamiento, alimentación, abrigo, recreación, estimulación precoz,
apoyo afectivo y psicológico, asegurando su acceso a la educación, salud y a
los demás servicios que sean necesarios para su bienestar y desarrollo.
Enseguida, el artículo 25 de esta misma ley previene que el Sename llamará a
concurso de proyectos relativos a las diversas líneas de acción reguladas en
ese texto legal, rigiéndose cada convocatoria por las bases administrativas y
técnicas que elabore esa institución. Añade que una vez seleccionadas las
iniciativas, ese organismo celebrará con los respectivos colaboradores
acreditados un convenio que de acuerdo con su artículo 26 debe contener, a lo
menos, la cantidad de plazas con derecho a impetrar el referido auxilio
económico, cuando corresponda, las formas de pago acordadas y las cláusulas de
revisión del número de aquéllas.
En este contexto, su artículo 29 preceptúa que para efectuar el llamado a
concurso el Sename determinará el monto de la subvención ofrecida por cada
línea de acción con derecho a ella, según los criterios que indica, entre
ellos, la cobertura de atención.
En relación con lo expuesto, el artículo 45 del decreto N° 841, de 2005, del
Ministerio de Justicia -que aprueba el reglamento de la ley N° 20.032-,
entiende el criterio cobertura como aquel referido a la cantidad de niños,
niñas y adolescentes atendidos en el respectivo centro residencial,
distinguiendo cuatro categorías, a saber, “pequeña cobertura”, “baja
cobertura”, “mediana cobertura” y “alta cobertura”, asociándose un porcentaje a
80

cada una de ellas, correspondiendo el más alto valor porcentual para los
establecimientos con menor número de menores bajo su cuidado.
Ahora bien, el artículo 80 bis de la ley N° 19.968 -que Crea los Tribunales de
Familia-, establece que el Sename informará en forma periódica y detallada a
cada juzgado de familia la oferta programática vigente en la respectiva región
de acuerdo a las líneas de acción desarrolladas, su modalidad de intervención y
la cobertura existente en ellas, sea en sus centros de administración directa o
bien en los proyectos ejecutados por sus organismos colaboradores acreditados.
A continuación, su inciso segundo prescribe que si el juez estima necesario
decretar una medida respecto de la cual no existe en la región una oferta de
las líneas de acción indicadas en la ley N° 20.032, comunicará tal situación al
Director Nacional del Sename, quien debe adoptar las providencias tendientes a
generar las plazas requeridas en el menor tiempo posible, agregando que si se
trata de la cautelar dispuesta por la letra h) del artículo 71 de la ley N°
19.968 -que se refiere a internaciones en establecimientos que ofrezcan
tratamientos especializados-, y en la medida que ello sea indispensable frente
a una amenaza a la vida o salud del niño, niña o adolescente que lo requiera,
dicho servicio deberá darle cumplimiento de inmediato y sin más trámite.
Seguidamente, de acuerdo con lo dispuesto en el punto 9 de la resolución N°
765, de 2011, del Sename -que aprueba el formato tipo de las bases
administrativas, técnicas y anexos para los concursos de proyectos relativos a
la línea de acción centros residenciales, modalidad residencias, reguladas en
la ley N° 20.032 y su reglamento-, el número máximo de plazas a licitar y su
focalización territorial serán definidas en cada uno de los llamados que
efectúe ese servicio conforme a sus disponibilidades presupuestarias.
Es del caso señalar que la letra g) del punto 11 de esas bases consignan la
posibilidad de modificar de común acuerdo las plazas inicialmente convenidas en
situaciones de fuerza mayor, siempre que no se alteren las condiciones
establecidas en dicho instrumento ni el proyecto en sus aspectos esenciales, lo
cual supone el concurso de voluntad del colaborador acreditado que, en la
situación de la especie, acepta incrementar la atención de la residencia para
cumplir con el requerimiento del Sename, acorde con la medida dispuesta por los
juzgados de familia.
Ahora bien, en el contexto de la hipótesis planteada en la consulta que se
analiza, cada cooperador se compromete a brindar atención hasta por un número
máximo de beneficiarios en la residencia que administra, lo que le da derecho a
percibir un subsidio que es financiado por el Sename.
No obstante, si el cooperador atiende una cantidad de menores superior al
convenido puede producirse un cambio en el tramo del factor cobertura, lo que
eventualmente originaría una disminución de la subvención pactada.
En este contexto, si en virtud de una orden judicial emanada de un Tribunal de
Familia el Sename ordena a un colaborador acreditado recibir un número
adicional de beneficiarios que le haga superar la capacidad máxima acordada, no
puede ser de cargo de éste último soportar el detrimento pecuniario que le
81

significaría asumir esta exigencia dispuesta por la autoridad administrativa,
debiendo, por ende, respetarse el monto del auxilio económico previamente
convenido.

Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

2012
Nro. Dictamen: 34060
Fecha: 11-06-2012
Fuentes legales: COT art/519, ley 19968, dl 1263/75 art/30, dfl 1/94 hacie art/1 dfl 1/94
hacie art/32 inc/2
Dictamen: N° 34.060 Fecha: 11-VI-2012
Se ha dirigido a la Contraloría Regional del Bío-Bío la Juez Presidente del Juzgado de
Familia de Coronel, a fin de solicitar un pronunciamiento sobre el destino de los
fondos consignados en la cuenta corriente jurisdiccional de ese tribunal, que se
originan en la aplicación de multas a beneficio fiscal, a que se refiere el artículo 519
del Código Orgánico de Tribunales.
Al respecto, acorde con la ley N° 19.968, que crea los Tribunales de Familia, en
relación con la disposición citada en el párrafo precedente, las multas de la especie
constituyen caudales a beneficio fiscal, que en armonía con el criterio contenido en
el dictamen N° 5.490, de 1991, deben ingresar a rentas generales de la Nación.
Seguidamente, de conformidad con el artículo 30 del decreto ley N° 1.263, de
1975, Orgánico de Administración Financiera del Estado, en relación con el
artículo 1° del decreto con fuerza de ley N° 1, de 1994, del Ministerio de
Hacienda, que fijó el texto refundido, coordinado, sistematizado y actualizado
del Estatuto Orgánico del Servicio de Tesorerías, corresponde a esta última
entidad la función recaudadora de todos los ingresos del sector público, salvo
aquellos que constituyen entradas propias de los servicios.
A su vez, el artículo 32 del mismo cuerpo normativo dispone, en lo que
interesa, que todos los ingresos del sector público, salvo aquellos
expresamente exceptuados por ley, deben depositarse en el Banco del Estado de
Chile en una cuenta corriente denominada Cuenta Única Fiscal, mientras, su
inciso segundo, agrega que aquélla se subdividirá en una principal, mantenida
por la Tesorería General de la República, y en otras subsidiarias, destinadas a
los distintos servicios.
Atendido lo expuesto, cabe concluir que las sumas recaudadas por el tribunal a
que se refiere la consulta, deben ingresarse a rentas generales de la Nación,
82

mediante su depósito en la cuenta única fiscal.
Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

Nro. Dictamen: 19614
Fecha: 05-04-2012
Fuentes legales: ley 19968 art/8, ley 10336 art/6, ley 10336 art/21/B
Dictamen: N° 19.614 Fecha: 05-IV-2012
Se ha dirigido a esta Contraloría General la señora Ximena Badani Rojas,
señalando que la Municipalidad de Vitacura habría contratado a don Mario
Venegas Bonzom, quien, en su opinión, no posee las condiciones personales que
requiere el desempeño de un empleo municipal, en razón de los problemas
familiares que describe, los que habrían sido sometidos al conocimiento del 4°
Juzgado de Familia de Santiago.
Sobre el particular cabe precisar, en primer término, que las situaciones que
describe la peticionaria -relativas al cuidado personal de una menor y una
presunta vulneración de sus derechos-, según aparece de la documentación por
ella acompañada, se encuentran sometidas al conocimiento del indicado juzgado
de familia, por lo que, en atención a lo previsto en los artículos 8° de la ley
N° 19.968, que creó los Tribunales de Familia y 6° de la ley N° 10.336, de
Organización y Atribuciones de esta Entidad Fiscalizadora, no corresponde a
esta Contraloría General emitir pronunciamiento al respecto.
Precisado lo anterior, corresponde indicar, respecto a la alegación formulada
por la interesada, relativa a las condiciones para el ejercicio del empleo
municipal de que se trata por parte del señor Venegas Bonzom, que la facultad
de este Organismo de Control para revisar las designaciones de los funcionarios
municipales dice relación con la posible existencia de vicios de legalidad que
éstas pudieren presentar, en contravención a las leyes y reglamentos que rigen
la materia, y no sobre los aspectos de mérito de las decisiones administrativas
que en tal sentido se adopten, pues éste es un ámbito que corresponde a la
Administración Activa, de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 21B de la
citada ley N° 10.336.
En las condiciones anotadas, esta Contraloría General se abstiene de emitir el
pronunciamiento solicitado, sin perjuicio de lo cual cumple con hacer presente
que la Municipalidad de Vitacura deberá verificar el eventual uso indebido de
recursos municipales a que alude la peticionaria y que, según consta de la
copia de comunicación de 21 de marzo pasado que adjunta, habría sido puesto en
conocimiento del alcalde de esa corporación edilicia.
83

Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

2011
Nro. Dictamen: 78964
Fecha: 19-12-2011
Fuentes legales: CTR art/161 num/7, ley 19968 art/95
Dictamen: N° 78.964 Fecha: 19-XII-2011
Se ha remitido a esta Contraloría General, para el trámite de toma de razón, la
resolución N° 93, de 2011, de la Dirección General del Crédito Prendario,
mediante la cual, al término de la investigación dispuesta mediante la
resolución exenta N° 270, de 2011, se dispone el término del contrato de
trabajo del señor José Guillermo Ramírez González, por incumplimiento grave de
sus obligaciones laborales, de conformidad con el N° 7 del artículo 161 del
Código del Trabajo.
Por su parte, se ha dirigido a esta Entidad' Fiscalizadora doña Marcela Arthur
Nogueira, Presidenta de la Asociación de Funcionarios del citado organismo, en
representación del afectado, para reclamar en contra de tal medida, toda vez
que, en su opinión, ella no se encuentra ajustada a derecho.
Sobre el particular, corresponde manifestar, en forma previa, que el proceso
sumarial de que se trata fue ordenado instruir con la finalidad de determinar
las causas, circunstancias y participación del aludido servidor, por el
abandono de sus funciones como vigilante privado, el día 16 de mayo de 2011,
situación que fue informada por el Jefe (s) del Departamento de Crédito.
Luego, es menester advertir que la superioridad puede disponer el término de la
relación laboral de los servidores públicos regidos por el Código del Trabajo,
situación que se configura en la especie, por alguna de las causales previstas
en su artículo 160, siempre que medie una breve investigación sumaria, la que
no requiere sujetarse a las formalidades estatutarias de un proceso
administrativo formal, bastando para ello que se oiga al acusado, se acredite
la causal de cese de funciones, se formulen cargos al afectado y se le otorgue
la oportunidad de defenderse, para satisfacer, de esta forma, los principios
generales del derecho, tal como se ha manifestado, entre otros, en los
dictámenes N°S 47.717, de 2003 y 2.974, de 2007, de este origen.
En este contexto, se debe indicar que, examinado el proceso sustanciado, es
posible advertir que la eventual responsabilidad administrativa que pudiera
asistir al mencionado empleado en razón de la conducta que se le imputa, no ha
sido ponderada debidamente, ya que no se consideró que el hecho que motivó su
ausencia fue el encontrarse emplazado para comparecer ante un Juzgado de
84

Familia, en cumplimiento de la obligación legal contemplada en el artículo 95
de la ley N° 19.968, precepto que impone a la parte demandada en los
procedimientos contemplados por el cuerpo legal antes mencionado, la obligación
de asistir a la audiencia preparatoria correspondiente, bajo los
apercibimientos que en dicha disposición se indican.
En este contexto, se debe recordar que la jurisprudencia de este Organismo de
Control ha señalado, entre otros, en su dictamen N° 38.285, de 2010, que si un
funcionario público es citado con arreglo a la ley a una audiencia judicial que
interfiera con el cumplimiento de su jornada laboral, deberá utilizar los medios que
el ordenamiento le confiere para ausentarse transitoriamente de sus labores, de
modo tal que, informando de forma oportuna de dicha circunstancia a la jefatura
respectiva, ésta deberá autorizar los permisos que correspondan.
Siendo ello así, no resulta ajustado a derecho que al señor Ramírez González se le
sancione con motivo del abandono de sus labores, puesto que dicho actuar se
encuentra debidamente justificado, sin perjuicio de la responsabilidad que pudiera
asistirle por no haber dado aviso en tiempo y forma de la circunstancia de
encontrarse emplazado válidamente para concurrir ante un Tribunal de la República
en un procedimiento seguido en su contra, aspecto que debería ser indagado, en la
medida que así lo determine esa superioridad.
Atendiendo lo expuesto, se representa el acto administrativo en estudio.
En razón de lo señalado, no cabe pronunciarse, en esta ocasión, sobre las demás
alegaciones que se han planteado en cuanto a la ilegalidad del acto terminal
sancionatorio y del proceso que le sirve de fundamento.

Patricia Arriagada Villouta
Contralor General de la República
Subrogante
Nro. Dictamen: 7446
Fecha: 07-02-2011
Fuentes legales: Dfl 2/2009 Educa art/83, dfl 1/2005 Educa, dl 2197/78 art/1, ley 19968,
dto 763/2008 justi art/4, dto 763/2008 justi art/112
Dictamen: N° 7.446 Fecha: 7-II-2011
Se ha dirigido a esta Contraloría General el señor Salomón Raúl Haddad Moya, para
solicitar un pronunciamiento que determine si el título de Oficial Graduado de la
Academia Superior de Ciencias Policiales de Carabineros de Chile, lo habilita para

85

realizar estudios de mediador familiar en una Universidad y si éste es válido para
inscribirse en el Registro de Mediadores Familiares.
Requerido su informe, Carabineros de Chile ha manifestado, en síntesis, que el título
de Oficial Graduado de esa institución policial contempla cuatro semestres y es
equivalente a un título profesional universitario.
Sobre el particular, conviene recordar que el artículo 83 del D.F.L. N° 2, de 2009, del
Ministerio de Educación, que fijó el texto refundido, coordinado y sistematizado de
la ley N° 20.370, con las normas no derogadas del D.F.L. N° 1, de 2005, prescribe, en
lo pertinente, que la Academia de Ciencias Policiales de Carabineros de Chile podrá
otorgar, además de títulos profesionales, toda clase de grados académicos.
Enseguida, resulta útil advertir que la jurisprudencia de esta Entidad de Control,
contenida, entre otros, en el dictamen N° 41.237, de 2010, ha precisado que el artículo
1° del D.L. N° 2.197, de 1978, previene que los títulos que otorguen o hayan otorgado
los establecimientos y ex establecimientos de enseñanza de las Fuerzas Armadas y de
Carabineros que se indican -entre ellos el de Oficial Graduado conferido por el
Instituto Superior de Carabineros, actual Academia de Ciencias Policiales-, serán
equivalentes a un título profesional universitario, para todos los efectos legales.
Enseguida, es necesario tener presente que el artículo 4° del Reglamento de la ley N°
19.968, que crea los Tribunales de Familia, aprobado por el decreto N° 763, de 2008,
del Ministerio de Justicia, establece que serán inscritos en el Registro de Mediadores
quienes soliciten su incorporación a él, siempre que cumplan con los requisitos
establecidos en el artículo 112 de dicho cuerpo legal, entre los que se encuentran, en
lo que interesa, poseer título profesional de una carrera que tenga al menos ocho
semestres de duración, otorgado por una institución de educación superior del
Estado o reconocida por éste.
En consecuencia, es posible concluir que el título profesional de Oficial Graduado,
tal como lo informó Carabineros de Chile, no cumple con el requisito
del número de semestres mínimo que la legislación sobre la materia exige, por
lo que no habilita a su titular para inscribirse en el Registro de
Mediadores.
Finalmente, en cuanto a la consulta de si puede efectuar estudios de mediación
familiar en una Universidad, cabe manifestar que compete a dichas Casas de
Estudios Superiores determinar los requisitos de las carreras que imparten,
ello en virtud de la autonomía académica, la que comprende la potestad para
decidir la forma como cumplen sus funciones de docencia y la fijación de sus
planes y programas de estudios.
Ramiro Mendoza Zúñiga
86

Contralor General de la República
Nro. Dictamen: 37670
Fecha: 15-06-2011
Fuentes legales: ley 19968 art/7
Dictamen: N° 37.670 Fecha: 15-VI-2011
Se ha dirigido a esta Contraloría General don Miguel González Troncoso,
administrativo jefe del Primer Juzgado de Familia de San Miguel, para requerir que
se determine si el requisito previsto en el artículo 7° de la ley N° 19.968, sobre
acreditación de experiencia y formación especializada en materias de familia e
infancia, de a lo menos dos semestres de duración, es aplicable a los Orientadores
Familiares.
Sobre el particular, cabe señalar que la citada ley N° 19.968 -que crea los Tribunales
de Familia-, establece los requisitos para integrar el consejo técnico, para lo cual se
requerirá poseer título profesional de una carrera que tenga al menos ocho semestres
de duración, otorgado por alguna universidad o instituto profesional del Estado o
reconocido por éste.
Además, se deberá acreditar experiencia profesional idónea y formación
especializada en materia de familia o de infancia de a lo menos dos semestres de
duración, impartida por alguna universidad o instituto de reconocido prestigio que
desarrollen docencia, capacitación o investigación en dichas materias.
Pues bien, atendido que la solicitud del interesado incide en un pronunciamiento
sobre exigencias para acceder a cargos dentro del régimen estatutario, de
remuneraciones y beneficios de los empleados del Poder Judicial, materia cuyo
conocimiento y resolución es de competencia exclusiva de la Excelentísima Corte
Suprema, y en armonía con la jurisprudencia administrativa contenida en los
dictámenes Nos 14.713, de 2005 y 21.478, de 2010, esta Entidad de Control se abstiene
de emitir el pronunciamiento requerido, remitiendo los antecedentes del caso a ese
Alto Tribunal de Justicia, para los fines que procedan.
Osvaldo Vargas Zincke
Contralor General de la República
Subrogante

2008
Nro. Dictamen: 8617
Fecha: 22-02-2008
Fuentes legales: Ley 19968 art/113 inc/1, Ley 19968 art/113 inc/2 Ley 19968 art/113
inc/3, Ley 10336 art/6 inc/3, Ley 19968 art/103 Dto 993/2005 Justi Num/1/3, Dto
993/2005 Justi Num/2/10 inc/1 Dto 993/2005 Justi Num/2/10 inc/3, Dto 993/2005
Justi Num/2/7/c Dto 993/2005 Justi Num/5/6 lt/g, Dto 993/2005 Justi Num/7/2/d
Dto 993/2005 Justi Num/7/7, Dto 993/2005 Justi Num/8/10
87

Dictamen: N° 8.617 Fecha: 22-II-2008
La Contraloría Regional del Libertador General Bernardo O"Higgins ha remitido
la presentación de doña C.Z., formulada en nombre de la empresa denominada
Asociación de Profesionales en Mediación Limitada, acerca de la ejecución de un
contrato de prestación de servicios de mediación familiar celebrado entre dicha
entidad y el Ministerio de Justicia, en virtud de lo previsto en el artículo
113 de la ley N° 19.968.
Expone la recurrente que por licitación pública se le adjudicaron 96 carteras
de causas mediables, en la zona que indica, que corresponderían, en total, a
1.920 causas individuales, celebrándose el contrato respectivo que tiene un
plazo de duración de dos años, no prorrogable.
Agrega que desde el inicio del contrato "las derivaciones de causas desde el
Tribunal de Familia de Rancagua han sido escasas, muy por debajo del nivel
establecido en términos contractuales", precisando que, conforme al cuadro que
adjunta, el número total de causas efectivamente recibidas durante el período
que señala, equivaldría a menos de la cuarta parte de las causas proyectadas en
la licitación, diferencia que estaría afectando severamente la capacidad
financiera de la empresa.
En mérito de lo expresado y atendido que, según afirma, habría planteado esta
situación a las autoridades pertinentes, sin obtener respuesta, la peticionaria
solicita que la Contraloría General "emita un dictamen respecto a la
responsabilidad contractual del Ministerio de Justicia al pago del diferencial
que podría existir entre el número de causas licitadas y las recibidas, una vez
finalizado el contrato".
Requerido su informe, el Ministerio de Justicia manifiesta que no existe
incumplimiento del convenio, de su parte, "ya que la reclamante, antes de
presentar su oferta y suscribir el contrato, estuvo en pleno conocimiento de
que el volumen de causas que se derivarían desde el Tribunal de Familia de
Rancagua no constituía un compromiso contractual asumido por esta Cartera
Ministerial", argumentando que con arreglo a la cláusula tercera del referido
acuerdo de voluntades se contrataban con la peticionaria los servicios de
mediación de un determinado número de causas mediables, para aquellas personas
que contaran con un informe favorable y que fueran derivadas por los tribunales
de familia a los adjudicatarios de la licitación.
Agrega esa Secretaría de Estado que durante el proceso de consultas de los
postulantes, respuestas a éstos y aclaraciones del alcance del llamado, que
contemplan las Bases Administrativas, se precisó que el número de causas a
adjudicar es un máximo que los Tribunales pueden derivar y que no existe un
88

número mínimo de causas seguro y garantizado, y hace presente que para mejorar
el Sistema Nacional de Mediación, el Ejecutivo presentó al Congreso un proyecto
de ley que, entre otras modificaciones a la ley N° 19.968, establece la
derivación obligatoria a mediación en las causas de alimentos, de relación
directa y regular con los hijos y cuidado personal.
Ahora bien, en relación con el asunto planteado cabe señalar, en primer
término, que la determinación de la responsabilidad por los supuestos
perjuicios para la recurrente, derivados de la ejecución del contrato en
referencia, es una materia que está fuera del ámbito de competencia de esta
Entidad Fiscalizadora toda vez que se trata de un asunto que por su naturaleza
es propiamente de carácter litigioso, respecto del cual, de acuerdo con lo
dispuesto en el artículo 6°, inciso tercero, de su ley orgánica constitucional,
N° 10.336, no puede intervenir ni informar.
Sin perjuicio de lo anterior, en lo que concierne al alcance de las normas
legales y reglamentarias relacionadas con la materia, cabe, en primer término,
manifestar que con arreglo al artículo 103 de la ley N° 19.968, se entiende por
mediación familiar el sistema de resolución de conflictos, "en el que un
tercero imparcial, sin poder decisorio, llamado mediador, ayuda a las partes a
buscar por sí mismas una solución al conflicto y sus efectos, mediante
acuerdos", y conforme al artículo 104 siguiente pueden ser sometidas a ella las
materias de competencia de los Tribunales de familia que indica este precepto.
A su vez el artículo 113 del mismo texto legal, prescribe que, en principio, el
costo de los servicios de mediación corresponderá solventarlo a las partes y
éstos tendrán los valores máximos contemplados en el arancel que señala, pero,
en su inciso segundo establece que "en todo caso, quienes cuenten, para este
solo efecto, con un informe favorable de las Corporaciones de Asistencia
Judicial o alguna de las entidades públicas o privadas destinadas a prestar
asistencia jurídica gratuita, podrán optar por recibir la atención sin costo",
agregando que "para ello, el Ministerio de Justicia velará por la existencia de
una adecuada oferta de mediadores en las diversas jurisdicciones de los
tribunales con competencia en asuntos de familia, pudiendo contratar, mediante
licitación pública, servicios de mediación con personas jurídicas o naturales,
a ser ejecutados por quienes se encuentren inscritos en el Registro de
Mediadores".
Con arreglo al inciso tercero de dicho artículo, estas licitaciones "se harán a
nivel regional, en conformidad con las condiciones establecidas en las bases
que para este efecto fije el Ministerio de Justicia según lo dispuesto en esta
ley y su reglamento".
En concordancia con lo anterior, el decreto N° 993, de 2005, del Ministerio de
89

Justicia, aprueba las Bases Administrativas Generales para las licitaciones de
servicios de mediación, establecidas en el precitado artículo 113 de la Ley N°
19.968, cuyas reglas son aplicables en la especie.
En el numeral 1.3., del decreto antes mencionado se precisa que el proceso de
licitación estará regulado por las bases administrativas, los anexos generales
y los anexos regionales, consignándose que estos últimos se establecerán con el
fin de desarrollar las licitaciones en cada una de las regiones del país y que
su normativa no podrá contravenir lo dispuesto en tales bases.
Pues bien, las bases en referencia establecen en su numeral 2.10., en el cual
se regula el universo de carteras de causas mediables a licitar, que cada una
de esas carteras corresponderá a veinte causas derivadas a mediación desde un
determinado Juzgado o conjunto de Juzgados de Familia y/o Juzgados de
competencia común con competencia en asuntos de familia y que representa el
número de causas promedio de las cuales puede hacerse cargo un mediador durante
un mes, previniendo que los anexos regionales fijarán el número mínimo y máximo
de causas mediables que ellas comprenderán.
El mismo numeral prevé, en su inciso tercero, que los anexos regionales de cada
convocatoria fijarán el número total de carteras de causas mediables previstas
o estimadas para un período de tiempo en un Juzgado o conjunto de Juzgados
afectos al sistema de una determinada región, señalando que lo anterior se
denominará universo de carteras de causas mediables a licitar, y, en su inciso
siguiente, se dispone que las ofertas deberán señalar expresamente el número de
carteras de causas mediables al que se postula, con sujeción a lo establecido
en el numeral 2.7.c), punto en el cual se prescribe que, entre otras materias,
los anexos generales y los anexos regionales deben regular la posibilidad de
efectuar ofertas parciales sobre el total de carteras ofrecidas y la exigencia
de mínimos y máximos de carteras de causas mediables a proponer por Juzgado.
Asimismo, el numeral 5.6., letra g), preceptúa que la oferta técnica deberá
contener la cantidad de carteras de causas mediables a las que se postula,
ofrecida sobre el universo de dichas carteras, determinado previamente por los
anexos regionales para los juzgados pertinentes de la región de que se trate.
Por otra parte, dentro de los factores de selección que contempla el numeral
7.2., se encuentra -factor d)- el número y dedicación de los mediadores
disponibles, señalándose al respecto que los anexos regionales podrán
determinar el número mínimo y máximo de carteras a las cuales podrá postular un
oferente y que, en tal caso, será rechazada toda oferta en que la cantidad de
carteras postuladas sea superior o inferior a esos límites, respectivamente. A
su vez en el numeral 7.7. "De la Adjudicación" se ordena que en los actos
administrativos que se emitan para formalizarla, uno de las menciones que
90

obligatoriamente deben incluirse es el número de causas mediables adjudicadas
por oferente.
Por último, debe consignarse que el numeral 8.10., que regula el sistema de
pagos, establece que éste "opera sobre la base de mediaciones terminadas, vale
decir, tanto el pago por los servicios de mediación, como los pagos
extraordinarios, se aplican para aquellas causas mediables efectivamente
derivadas de los juzgados y que, una vez terminadas, cuenten con su respectiva
acta dé mediación", añadiendo que de este modo, los contratos de servicio
licitado de mediación sólo dan derecho al suscrito a que le sean derivadas las
causas a que hacen referencia dichos contratos, siempre y cuando esas causas se
generen en el o los juzgados de la zona correspondiente.
Ahora bien, al tenor de lo previsto en las disposiciones antes reseñadas, las
licitaciones en comento recaen en un número determinado de carteras, dentro de
los mínimos y máximos de causas mediables que para cada una de ellas fijen los
respectivos anexos regionales, en el marco de un universo de carteras de causas
mediables, todo lo cual corresponde a una estimación de la autoridad que
formula el llamado a propuesta.
Sin embargo, conforme a esta preceptiva, el sistema de pagos por este concepto
está fundamentalmente concebido y estructurado sobre la base del número de
mediaciones que efectivamente atienda;el adjudicatario, el cual a su vez
depende directamente del número de causas que en la práctica sean derivadas a
mediación por los Tribunales de Familia.
Por otra parte, según aparece de los antecedentes que adjunta a su informe el
Ministerio de Justicia, es efectivo lo que afirma dicha Secretaría de Estado en
orden a que en las aclaraciones a las bases efectuadas con sujeción a las
reglas aplicables, se dejó constancia de que el número de causas que se
licitaron y adjudicaron en la especie, es un máximo estimado de lo que los
tribunales de familia pueden derivar y que no existe un número mínimo, estable
de causas que dicho Ministerio pueda garantizar.
De esta manera las disposiciones reglamentarias aplicables no establecen un
ingreso mínimo que el Estado tenga que pagar con motivo de las prestaciones en
comento, no obstante lo cual, atendida la naturaleza de este tipo de
licitaciones y el objeto en que recaen, los cuales inciden en el desarrollo de
una actividad económica por los particulares, es del caso tener presente,
también, que no puede la autoridad administrativa, sin mediar una norma legal
que expresamente la autorice, hacer una oferta de celebrar un contrato en la
cual no exista una determinación de las prestaciones que razonablemente permita
un mínimo de certeza en cuanto a la mantención del equilibrio económico y
financiero de la relación contractual.
91

En el mismo orden de ideas debe añadirse que las proyecciones que al respecto
efectúe la autoridad que llama a la licitación, son el punto de referencia
oficial que de acuerdo con las Bases aplicables tienen los oferentes para
formular sus postulaciones, de manera que ellos hacen sus posturas y, luego del
acto de adjudicación, concurren al respectivo acuerdo de voluntades, en la
confianza legítima de la razonabilidad de la actuación administrativa en el
aspecto señalado, por lo cual, desde este punto de vista, no podrían resultar
afectados con motivo de la situación planteada, criterio este último que guarda
armonía con lo sustentado por la jurisprudencia de la Contraloría General,
entre otros, en los oficios N°s. 610 de 2000 y 2.936 de 2001.
En todo caso cabe reiterar que no compete a esta Entidad Fiscalizadora sino a
los Tribunales determinar si en la especie la diferencia entre el número de
causas efectivamente atendidas y las proyectadas en la licitación, de que
.reclama la asociación recurrente, puede haber irrogado perjuicios a esta
última, y, en caso afirmativo, si al respecto existe responsabilidad
contractual del Ministerio de Justicia.
Nro. Dictamen: 61245
Fecha: 24-12-2008
Fuentes legales: Ley 19968 art/6 inc/2, cot art/289 bis inc/fin
Dictamen: N° 61.245 Fecha: 24-XII-2008
Mediante presentación de doña Alejandra Estefanía Castro Méndez solicita la
revisión del proceso de selección llevado a efecto para conformar el Consejo
Técnico del Juzgado de Familia de Los Angeles,
Al respecto, cabe hacer presente que de conformidad con lo dispuesto en el
inciso segundo del artículo 6° de la ley N° 19.968, que crea los Tribunales de
Familia, "Los miembros del consejo técnico son auxiliares de la administración
de justicia".
Por su parte, se señala en el inciso final del artículo 289 bis del Código
Orgánico de Tribunales, que "Tratándose de los miembros de los consejos
técnicos, las ternas respectivas serán formadas por el juez de letras con
competencia de familia, por el juez de familia que cumpla funciones de juez
presidente o por el Comité de Jueces, según corresponda, y serán resueltas por
el Presidente de la Corte de Apelaciones respectiva".
En considerando a lo anterior, y a lo previsto en las disposiciones pertinentes
de la ley N° 10.336, de Organización y Atribuciones de la Contraloría General
de la República, este órgano Fiscalizador debe abstenerse de pronunciarse sobre
el particular.
92

Atendido lo expuesto, y dado que el asunto de que se trata se encuentra en el
ámbito de competencia del Presidente de la Corte de Apelaciones de Concepción,
cumple esta Entidad de Control con remitir a esa magistratura la referida
presentación y sus antecedentes, para los fines que estime pertinentes.

2007

Nro. Dictamen: 54636
Fecha: 30-11-2007
Fuentes legales: Ley 19968 art/45 inc/fin, Ley 19968 art/46
Dictamen: N° 54.636 Fecha: 30-XI-2007
La Contraloría Regional de Atacama ha remitido sendas consultas efectuadas por
las Municipalidades de Chañaral y de Vallenar, mediante las cuales se solicita
un pronunciamiento que precise si resulta procedente que asistentes sociales de
esas entidades edilicias, sean requeridos por los Tribunales de Familia para la
emisión de informes periciales o para comparecer en los juicios seguidos ante
dichas magistraturas.
Sobre el particular, cabe hacer presente que de conformidad con lo dispuesto en
el inciso final del artículo 45 de la ley N° 19.968, que crea los tribunales de
familia, "el juez, de oficio o a petición de parte, podrá solicitar la
elaboración de un informe de peritos a algún órgano público u organismo
acreditado ante el Servicio Nacional de Menores que reciba aporte del Estado,
cuando lo estime indispensable para la adecuada resolución del conflicto".
A su vez y en relación con lo anterior, en el artículo 46 del citado texto
legal, se destaca "el deber que tienen los peritos de concurrir a declarar ante
el juez acerca de su informe".
Ahora bien, del análisis de las referidas disposiciones legales, aparece que
para dar una adecuada respuesta a la consulta de la especie, sería necesario
pronunciarse acerca del sentido y alcance de las facultades que en las citadas
normas legales se les otorgan a los jueces de los Tribunales de Familia, lo
cual importa referirse a las potestades de un órgano jurisdiccional, ajeno, por
lo demás, a la Administración Pública, por lo que esta Contraloría General
carece de atribuciones para manifestarse sobre el particular.
Sin perjuicio de lo anterior, corresponde referirse a la situación estatutaria
de los servidores municipales de que se trata, puesto que el ejercicio de sus
funciones en los respectivos municipios pudiera verse alterado o entorpecido a
93

consecuencia de la participación de aquéllos en los procesos judiciales en
comento.
Al respecto, es dable anotar que de acuerdo a lo previsto en el citado artículo
45, la obligación de elaborar los mencionados informes periciales, no recae
directamente en los funcionarios públicos, sino que en el "órgano público" del
cual ellos dependen, motivo por el cual, la confección de dichos informes
representa, para los respectivos servidores del órgano emplazado, una
obligación vinculada directamente con el desarrollo de las labores propias de
sus cargos.
En relación con lo anterior, resulta necesario indicar que el deber que, de
conformidad con el referido artículo 46, asiste a los empleados públicos que
hayan confeccionado los informes de que se trata, para concurrir a declarar
ante el juez, es una consecuencia de la obligación de elaborar tales pericias,
por lo que dicho deber también se encuentra vinculado al ejercicio de las
funciones del cargo.
Atendido lo anterior y, en armonía con lo informado por esta Entidad Fiscalizadora a
través del dictamen N° 13.751, de 2005, corresponde manifestar que el órgano público
al cual se le solicitare la elaboración de un informe pericial, conforme a las normas
en estudio, deberá disponer las medidas necesarias y otorgar las facilidades
pertinentes, para que sus funcionarios procedan a cumplir tales cometidos,
asumiendo, por cierto, los costos que ello pueda ocasionar.

2006
Nro. Dictamen: 43513
Fecha: 12-09-2006
Fuentes legales: ley 19968 art/19, ley 18834 art/61 lt/a, ley 18834 art/61 lt/e ley 18834
art/73, dfl 29/2004 hacie, ley 18575 art/46 dfl 1/19653/2000 sepre, cci art/45
Dictamen: N° 43.513 Fecha: 12-IX-2006
El Servicio Nacional de Menores, solicita que se precise bajo qué condiciones
pueden los Tribunales de Familia, en virtud de la facultad que les concede el
artículo 19 de la ley N° 19.968, designar curadores ad litem a los abogados del
indicado Servicio; si pueden dichos órganos jurisdiccionales establecer un
turno para estos efectos, que comprenda a los servidores que laboran en dicho
organismo de la Administración del Estado, y si es de cargo de ese organismo
público la contraprestación por las labores extraordinarias que tales
servidores deben realizar en el desempeño de esas curadurías.
Señala el organismo recurrente, en síntesis, que las "labores que realicen los
94

profesionales abogados nombrados como curadores ad litem, deben ser costeadas
por el Servicio, ya que no son otra cosa que funciones propias del cargo".
En relación con la materia, es menester consignar que el referido artículo 19
de la ley N° 19.968 -cuerpo de normas que crea y regula a los Tribunales de
Familia-, luego de señalar que el juez debe velar para que los niños, niñas,
adolescentes e incapaces se encuentren debidamente representados en todos los
asuntos de competencia de esos Tribunales, en que aparezcan involucrados sus
intereses, prescribe que esa autoridad judicial "designará a un abogado
perteneciente a la respectiva Corporación de Asistencia Judicial o a cualquier
institución pública o privada que se dedique a la defensa, promoción o
protección de sus derechos, en los casos en que carezcan de representante legal
o cuando, por motivos fundados, el juez estime que sus intereses son
independientes o contradictorios con los de aquél a quien corresponda
legalmente su representación".
Añade la misma disposición que "la persona así designada será el curador ad
litem del niño, niña, adolescente o incapaz, por el solo ministerio de la ley,
y su representación se extenderá a todas las actuaciones del juicio".
Finalmente, la norma en cuestión dispone que de la falta de designación del
representante de que trata este artículo, podrán reclamar las instituciones
antes mencionadas o cualquier persona que tenga interés en ello.
Consignado lo anterior; es dable manifestar, en primer término, que esta
Contraloría General carece de atribuciones para pronunciarse acerca del sentido
y alcance de la facultad que la citada disposición legal le confiere a los
jueces de los Tribunales de Familia, toda vez que ello importa referirse acerca
de las potestades de un órgano jurisdiccional, ajeno, por lo demás, a la
Administración del Estado.
En ese contexto entonces, cumple con señalar que no procede pronunciarse sobre
las condiciones bajo las cuales, de conformidad con el artículo 19 de la ley N°
19.968, pueden ser designados curadores ad litem los funcionarios del Servicio
Nacional de Menores, así como acerca de la legalidad de la formación de turnos
para tales efectos.
Precisado lo expuesto, es menester añadir, a diferencia de lo manifestado por
la entidad ocurrente en el informe que se acompaña a la consulta, que el
desarrollo de la curaduría que el Juez de Familia puede encargara algún abogado
de un organismo de la Administración del Estado, en virtud de lo prescrito en
el citado artículo 19, no corresponde al desempeño de las labores propias del
cargo público que tal servidor ocupa en la entidad respectiva.

95

En efecto, de conformidad con lo prescrito en los artículos 61, letras a) y e),
y 73 de la ley N° 18.834, sobre Estatuto Administrativo, y 46 de la ley N°
18.575, Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración del
Estado, a los funcionarios públicos les asiste la obligación de desempeñar
personalmente las labores propias de los empleos en los que fueron designados o
contratados, tareas que corresponde determinar, mediante la correspondiente
destinación, al Jefe Superior de los propios organismos de la Administración
del Estado, sin perjuicio, por cierto, de las delegaciones que sobre el
particular hayan podido disponerse.
En ese contexto, las funciones que la ley ha entregado al Servicio Nacional de
Menores, y que puedan implicar la representación de un menor ante los
Tribunales de Justicia, deben ser asignadas al funcionario en particular por el
propio Servicio, y sólo en ese entendido el desarrollo de tales tareas por
parte de ese servidor, puede ser considerado como el desempeño de la función
que deriva del cargo público que aquél ocupa.
Luego, las labores que un funcionario del Servicio ocurrente debe desarrollar
en un juicio, en cumplimiento del encargo que efectúa el Juez de Familia en
virtud de la facultad en análisis, no constituye el desempeño de las funciones
propias del cargo público para el cual dicho servidor fue designado o
contratado.
Lo anterior, en todo caso, no significa que este último se encuentre exonerado
de dar cumplimiento al mandato del juez, toda vez que la designación como
curador ad litem tiene su fundamento en la norma legal establecida en el
referido artículo 19 de la ley N° 19.968, razón por la cual el Servicio
Nacional de Menores debe otorgar al empleado afectado por esa medida judicial,
las facilidades necesarias para dar cumplimiento a ese deber, ajeno, como ya se
anotó, a sus obligaciones funcionarias.
En este orden de ideas, es necesario manifestar que la circunstancia de que el
servidor se vea impedido de cumplir con la jornada de trabajo asignada a su
empleo con motivo de las labores de curador ad litem en análisis, reviste un
caso de fuerza mayor, en los términos definidos por el artículo 45 del Código
Civil, toda vez que se trata de una imposición que, mediante resolución
judicial fundada en el citado artículo 19, afecta al aludido empleado, y que no
depende de su voluntad, sino que de la del magistrado que decide designarlo en
esa condición en un juicio y, por ende, no procede que el respectivo
funcionario extienda su jornada laboral para recuperar aquella parte de ésta
que debió emplear en el cumplimiento de sus tareas como curador ad litem.
En consecuencia, y por las razones expuestas, los funcionarios del Servicio
Nacional de Menores que son designados por los Tribunales de Familia para
96

cumplir con la carga legal indicada, deben percibir el total de las
remuneraciones asignadas a su cargo en el organismo público en que se
desempeñan.
Finalmente, y atendido que los servidores de que se trata se encuentran
cumpliendo con un mandato que les impone la ley, que no dice relación con el
desempeño de sus cargos, no procede que el mencionado organismo público les
pague horas extraordinarias o les otorgue descanso complementario por los
turnos que los Tribunales de Familia les asignen.
Nro. Dictamen: 12127
Fecha: 16-03-2006
Fuentes legales: ley 19947 par/iii cap/vii
Dictamen: N° 12.127 Fecha: 16-III-2006
Se ha dirigido a esta Contraloría General doña XX., formulando un reclamo en
contra del rechazo a su solicitud, presentada en diciembre de 2004, de
inscripción en el Registro de Mediadores establecido en Ley N° 19.947, por
parte de la Secretaría Regional Ministerial de Justicia de la XII Región,
rechazo que fue confirmado posteriormente por ese mismo organismo y por la
Subsecretaría de Justicia con ocasión de los recursos de reposición y
jerárquico que ella interpuso.
Requerida la Subsecretaría de Justicia para que informase sobre el particular,
la División Judicial del Ministerio de Justicia hizo llegar su opinión sobre la
materia.
Al respecto, es del caso anotar que Ley N° 19.947, Ley de Matrimonio Civil,
establece en el párrafo 3° de su capítulo VII, un procedimiento de mediación
para algunas de las materias reguladas en ese texto legal, previendo para tal
efecto la existencia de un Registro de Mediadores que debe mantener
permanentemente actualizado el Ministerio de Justicia.
Asimismo, que los requisitos para incorporarse al Registro se desarrollaban en
los cuatro números del artículo 36 del Decreto N° 673, de 2004, del Ministerio
de Justicia, Reglamento de Ley N° 19.947 de Matrimonio Civil, precepto
actualmente derogado.
Dichos requisitos, en lo que interesa, consistían, según el N° 1 del citado
artículo 36, en "poseer un título idóneo otorgado por una institución de
educación superior del Estado o reconocida por éste", y conforme al N° 2 del
mismo artículo, en "poseer un título o diploma de especialización en materia de
mediación de conflictos familiares, otorgado por una institución de educación
superior del Estado o reconocida por éste", que acreditara estudios en los
97

términos que indica.
Cabe referir también que el artículo 6° transitorio del mismo cuerpo
reglamentario previó que tratándose de solicitudes de inscripción "presentadas
hasta el 1 de marzo de 2005, el requisito a que se refiere el número 2° del
artículo 36 de este reglamento se entenderá satisfecho" del modo que expresa,
el cual importa menores exigencias.
Enseguida, debe señalarse que del examen de los antecedentes acompañados
aparece que la Secretaría Regional Ministerial de Justicia de la XII Región, a
través de su Resolución Exenta N° 2, de 2005, rechazó la solicitud de la
interesada por no cumplir con los requisitos establecidos en los N°s. 1 y 2 del
citado artículo 36, esto es, según se indica en su parte considerativa, "por no
poseer título idóneo ni acreditar la suficiente experiencia práctica idónea",
sin precisar respecto de lo primero -ni ésta ni la Resolución Exenta N° 6 de
2005, que rechazó el recurso de reposición interpuesto- si la objeción se
refería a que la solicitante no tenía título o a que teniéndolo el mismo no era
idóneo.
De igual forma, que la Resolución Exenta N° 1.982 de 2005, de la Subsecretaría
de Justicia, si bien reconoce que no correspondía exigir a la recurrente el
requisito del N° 2 del mencionado artículo 36 sino el del artículo 6°
transitorio, también citado, que sí cumplía, rechaza el recurso jerárquico en
atención, por una parte, a que el título invocado "no es otorgado por una
institución de educación superior del Estado o reconocida por éste", ya que la
entidad que lo otorgó no figura en el listado de instituciones de educación
superior que indica, y, por la otra, a que el recurso habría sido presentado
fuera de plazo.
Puntualizado lo anterior, es menester consignar que de las certificaciones
adjuntas a la presentación de la interesada, emanadas de la Secretaría Regional
Ministerial de Justicia de la XII Región respecto de la fecha de notificación
de la aludida Resolución Exenta N° 2, y de la Jefa de la División de Educación
Superior, del Ministerio de Educación respecto de la calidad de institución de
educación superior que correspondió a la que le otorgó el título invocado,
resulta que, contrariamente a lo indicado en la citada Resolución Exenta N°
1.982 de 2005, de la Subsecretaría de Justicia, el recurso fue interpuesto
dentro de plazo, en tanto que el título fue otorgado por una institución de
educación superior reconocida por el Estado.
En tales condiciones, no cabe sino concluir que las actuaciones reclamadas por
la recurrente, esto es las Resoluciones Exentas N°s. 2 y 6 de la Secretaría
Regional Ministerial de Justicia de la XII Región, y 1.982 de la Subsecretaría
de Justicia, todas de 2005, no se han ajustado a derecho, a lo que es dable
98

agregar que no se advierten las disposiciones en cuya virtud dicha
Subsecretaría dictó su resolución bajo la fórmula "por orden del Presidente de
la República".
Sin perjuicio de lo recién concluido, corresponde hacer presente que con
posterioridad a la Ley N° 19.947, de Matrimonio Civil, se dictó Ley N° 19.968,
sobre Tribunales de Familia, que, en lo que concierne a este pronunciamiento -y
tal como se expresa en la parte considerativa del reglamento de esta última,
contenido en el Decreto N° 957, de 2004, de Justicia-, importa la creación de
un registro único de mediadores que prestarán sus servicios en los casos
establecidos tanto en Ley N° 19.968 como en Ley N° 19.947, razón por la cual en
este Decreto N° 957 se dictan nuevas normas reglamentarias referidas al
mencionado registro único, y se prevé que los mediadores inscritos en el
registro de Ley N° 19.947 pasarán a formar parte del registro único creado por
Ley N° 19.968, siempre que cumplan los requisitos que se indican.
Entre tales requisitos, sin embargo, se cuenta, en su artículo 4° N° 1, y en
armonía con el artículo 111 de Ley N° 19.968, el de poseer un "título
profesional idóneo" -y ya no el de poseer un "título idóneo"-, considerándose
como tal el que se señala.
Ahora bien, el título invocado en la especie por la recurrente fue otorgado por
un Centro de Formación Técnica y, por ende, no constituye un título profesional
de conformidad con lo establecido en Ley N° 18.962, Orgánica Constitucional de
Enseñanza, de manera que dicho título no la habilita para integrar el registro
único de que se trata.
Nro. Dictamen: 60259
Fecha: 06-12-2004
Fuentes legales: ley 19968, dfl 338/60 art/103, dfl 338/60 art/107 ley 14832 art/4
Dictamen: N° 60.259 Fecha: 6-XII-2004
Se ha dirigido a esta Contraloría General, funcionario del Juzgado de Letras de
Menores de Valdivia, solicitando un pronunciamiento que determine si le asiste
el derecho a jubilar por expiración obligada de funciones, ello en virtud de lo
dispuesto en la ley N° 19.968 y la posibilidad de suspender el descuento por
concepto de desahucio, por las razones que expone en su presentación.
Sobre el particular, cumple esta Entidad de Control con informar, en primer
término, que atendida la reiterada jurisprudencia administrativa de este
Organismo Fiscalizador, contenida, entre otros, en los dictámenes N°s. 31.202 y
32.206, de 1990, en el sentido que a esta Contraloría General no le corresponde
legalmente pronunciarse sobre el régimen estatutario del personal del Poder
Judicial, toda vez que ello compete exclusivamente a la Excma., Corte Suprema,
99

por lo que, en armonía con lo concluido en los dictámenes N°s. 26.009, de 1992
y 2.124, de 1993, el interesado debe poner en conocimiento de ese máximo
Tribunal los antecedentes del caso, para los fines que legalmente procedan,
especialmente en orden a determinar la eventual supresión del empleo que alega.
Sin perjuicio de lo anterior, en relación con el beneficio de desahucio, se ha estimado
pertinente señalar que el artículo 103 del DFL. N° 338, de 1960, establece que el
empleado que se retire de la plaza que sirve por cualquier causa, tiene derecho a
percibir, independientemente de la pensión de jubilación o retiro que pueda
corresponderle, un desahucio equivalente a un mes de remuneraciones sobre las
cuales haya efectuado imposiciones para tal fin, por cada año o fracción superior a 6
meses de servicios prestados, sin que el desahucio pueda exceder de 24 veces dicho
valor.
Enseguida, conforme artículo 107 del mismo texto estatutario, el desahucio se
financia, entre otros ingresos, con un descuento practicado sobre las remuneraciones
imponibles que para este fin se paguen a los empleados. Así, el desahucio constituye
un beneficio de naturaleza indemnizatoria que se concede según el tiempo servido
útil para ello, con la limitación que, según un mandato expreso de la ley, el monto de
aquel no pueda exceder de 24 veces el valor de las remuneraciones imponibles para
ese fin, aun cuando de hecho se llegue a imponer en el fondo aludido por un período
mayor a 24 años.
Por la misma razón es improcedente la suspensión del aporte en examen, el que
deberá seguir efectuándose hasta la fecha en que el interesado cumpla con los
requisitos para impetrar la referida indemnización, esto es, cuando se aleje del cargo
que sirve en la actualidad.
Asimismo, es útil anotar que procede la devolución de las cotizaciones efectuadas a
dicho fondo, sólo cuando ellas han sido erróneamente enteradas por una afiliación
indebida a éste, lo que no consta que ocurra en el caso en estudio.
Finalmente, cabe recordar que el texto primitivo del artículo 107 del DFL. N° 338, de
1960, disponía la suspensión del descuento del 6% para el Fondo de Seguro Social,
después de 30 años de imposiciones, sin embargo, esta disposición fue derogada por
el artículo 4° de la ley N° 14.832, de tal manera que, en la actualidad, no obstante
completarse 30 años de imposiciones a dicho fondo, los funcionarios deben
continuar efectuando las cotizaciones correspondientes.

100

Dictámenes con relación a Ley Nº 19.620
2014
Nro. Dictamen: 27099
Fecha: 16-04-2014
Fuentes legales: CTR art/197 bis, ley 19620 art/19, CTr art/200, ley 20545 art/1 num/5,
ley 19620 art/19, ley 19620 art/24, dto 1433/2011 Hacie art/5, ley 20545 art/segundo
tran, CCi art/9, dto 1433/2011 Hacie art/5 inc/2
Dictamen: N° 27.099 Fecha : 16-IV-2014
La Contraloría Regional de Antofagasta ha remitido a esta Contraloría General
una presentación de doña Alicia Reygada Salgado, funcionaria de la Dirección
del Trabajo, quien solicita que se determine si le asiste el derecho
contemplado en el artículo 197 bis del Código del Trabajo luego de que,
mediante una resolución judicial se declarara que la menor de edad, de la cual
tiene su cuidado personal, es susceptible de ser adoptada.
Al efecto, la Dirección del Trabajo señala, en síntesis, que el cuidado
personal de la menor fue otorgado en el año 2011, mientras que el concedido el
año 2013 se trató de la mantención de aquel, motivo por el cual no sería
procedente la concesión del aludido beneficio.
Previamente, es del caso anotar que, con fecha 9 de marzo de 2011, a la
requirente y a su cónyuge, en causa tramitada ante el Juzgado de Familia de
Antofagasta, se les entregó el cuidado personal de la menor de iniciales A. A.
L. L., como medida de protección, por el lapso de un año. Luego, a través de
una resolución de 17 de septiembre de 2013, del Juzgado de Familia de Calama,
se les mantuvo la antedicha medida, pero esta vez conforme a lo indicado en el
artículo 19 de la ley N° 19.620, esto es, en el contexto de los procedimientos
previos a la adopción, regulados en el Título II de dicha preceptiva.
Precisado ello, cabe manifestar que con anterioridad a la entrada en vigencia
de la ley N° 20.545 -que modifica las normas sobre protección a la maternidad e
incorpora el permiso postnatal parental-, el artículo 200 del Código del
Trabajo contemplaba un permiso de doce semanas y el respectivo subsidio para la
trabajadora o el trabajador que tuviera bajo su cuidado un infante de menos de
seis meses de edad, por haber obtenido judicialmente la tuición o el cuidado
personal de ese menor como medida de protección.
Enseguida, luego de la reforma introducida por el N° 5 del artículo 1° de la
citada ley N° 20.545, el artículo 200 del referido Código dispone, en su inciso
primero, que “La trabajadora o el trabajador que tenga a su cuidado un menor de
edad, por habérsele otorgado judicialmente la tuición o el cuidado personal
como medida de protección, o en virtud de lo previsto en los artículos 19 o 24
de la ley N° 19.620, tendrá derecho al permiso postnatal parental establecido
en el artículo 197 bis. Además, cuando el menor tuviere menos de seis meses,
previamente tendrá derecho a un permiso y subsidio por doce semanas.”.
Por su parte, los funcionarios públicos se rigen por lo dispuesto en el
101

artículo 5° del decreto N° 1.433, de 2011, del Ministerio de Hacienda, que
aprueba el Reglamento para la Aplicación del Derecho al Permiso Postnatal
Parental establecido en la ley N° 20.545 para el Sector Público, que preceptúa
idéntica regulación a la anotada precedentemente.
Asimismo, conviene manifestar que el artículo segundo transitorio de la ley N°
20.545 previene que “Quienes hayan hecho uso del permiso de doce semanas
establecido en el artículo 200 del Código del Trabajo, con anterioridad a la
vigencia de esta ley, tendrán derecho al permiso postnatal parental establecido
en el artículo 197 bis de dicho Código. En este caso, el permiso postnatal
parental se contará inmediatamente a partir del término del permiso de doce
semanas antes señalado y se ejercerá de la forma establecida en el inciso
tercero del artículo primero transitorio de la presente ley.”.
Como puede apreciarse, el citado artículo segundo transitorio de la ley N°
20.545 sólo considera el caso de quienes con anterioridad al 17 de octubre de
2011 -fecha de entrada en vigencia de la norma en estudio-, hayan ejercido el
permiso de doce semanas que confería el artículo 200, en su redacción previa a
la aludida modificación, sin contemplar ninguna regla respecto a quienes, antes
de esa data, se les haya otorgado judicialmente el cuidado personal como medida
de protección de un menor con más de seis meses de vida.
Por tanto, dado que acorde a lo preceptuado en el artículo 9° del Código Civil,
la ley sólo puede disponer para el futuro, cabe establecer que las personas que
se encuentren en esa situación no tienen derecho al permiso de que se trata
(aplica dictamen N° 24.930, de 2012).
Con todo, de los antecedentes tenidos a la vista, se desprende que a la
requirente y a su cónyuge, con posterioridad a la entrada en vigencia de la ley
N° 20.545, nuevamente se les concedió por resolución judicial el cuidado
personal de la menor, pero esta vez conforme a lo dispuesto en el artículo 19
de la ley N° 19.620, encontrándose, en consecuencia, en la hipótesis regulada
en los artículos 200 del Código del Trabajo y 5° del decreto N° 1.433, de 2011,
del Ministerio de Hacienda, dado que la causal que justifica tal medida es
distinta a la verificada en el año 2011, la que, por lo demás, sólo se extendió
por el término de un año.
En razón de lo anterior, la señora Reygada Salgado, y en su caso, su cónyuge,
tienen derecho al permiso postnatal parental, el que deberán impetrar conforme
al procedimiento señalado en el inciso segundo del artículo 5° del referido
reglamento.
Finalmente, es oportuno aclarar que el permiso por el que se consulta podrá ser
requerido y otorgado sólo en uno de los supuestos previstos en la ley para su
procedencia, quedando, por tanto, excluido su goce en más de una oportunidad.
Transcríbase a la señora Alicia Reygada Salgado, a la Contraloría Regional de
Antofagasta y a la División de Personal de la Administración del Estado de esta
Contraloría General.
Saluda atentamente a Ud.,

102

Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República
Nro. Dictamen: 76758
Fecha: 22-11-2013
Fuentes legales: CTr art/174, CTr art/201 inc/2, CTr art/201 inc/4, ley 19620 art/19, ley
19620 art/24 inc/3,
Dictamen: N° 76.758 Fecha : 22-XI-2013
Se ha dirigido a esta Contraloría General doña Katherinne Tenorio Banchieri,
exfuncionaria del Instituto de Desarrollo Agropecuario, representada por don
Mario Schilling Fuenzalida, para reclamar por la decisión de la autoridad de
poner término a su contrata, no obstante encontrarse con fuero maternal
producto de la adopción de un menor.
Requerida de informe, esa entidad manifestó, en síntesis, que en virtud de la
protección a la maternidad establecida en el Código del Trabajo, han
reconsiderado la medida denunciada, tramitando la renovación de la designación
de la peticionaria hasta el 31 de marzo de 2013.
Sobre el particular, corresponde precisar que el artículo 201 del Código del
Trabajo dispone que durante el período de embarazo y hasta un año después de
expirado el descanso de maternidad, la trabajadora estará sujeta a lo dispuesto
en el artículo 174, es decir, gozará de fuero laboral, no pudiendo el empleador
poner término a su contrato sin la autorización previa del juez competente.
Enseguida, es dable anotar que los incisos segundo y cuarto del aludido
artículo 201, hacen extensivo el plazo de un año establecido en el párrafo
precedente a las mujeres u hombres solteros o viudos que hayan manifestado al
tribunal la voluntad de adoptar un hijo en conformidad a las disposiciones de
la ley N° 19.620, sobre Adopción de Menores, desde la fecha de la resolución
judicial dictada al efecto, mediante la cual se les hubiese otorgado el cuidado
personal del menor de acuerdo al artículo 19 de la precitada ley, o la tuición
en los términos del inciso tercero del artículo 24 del mismo texto legal, ambas
medidas en el contexto del procedimiento de adopción.
Ahora bien, en armonía con lo expuesto, la jurisprudencia de este Ente
Fiscalizador, a través del dictamen N° 12.439, de 2013, ha sostenido que cuando
la servidora a contrata se encuentra amparada por el fuero maternal, aplicable
en la especie como ya se indicó, no es posible para la autoridad poner fin a la
relación funcionaria por propia voluntad o por la llegada del plazo, sino que,
por el contrario, debe renovar el nombramiento por todo el tiempo que dure el
beneficio de la inamovilidad, a menos que estime procedente requerir la
autorización judicial que permita la desvinculación.
103

En la especie, según lo indicado por el ocurrente y el servicio, la señora
Tenorio Banchieri habría recibido el cuidado provisorio de una menor de edad,
mediante resolución judicial, en el mes de febrero de 2012, por lo que la
aludida prerrogativa habría comenzado en dicho período.
En este sentido, cabe señalar que de los registros de esta Contraloría General,
consta que el Instituto de Desarrollo Agropecuario renovó la contrata de la
interesada hasta el 31 de marzo de 2013, por lo que esta Entidad de Control
entiende que, en virtud de los antecedentes examinados, la situación planteada
fue superada.
Por otra parte, en relación con la denuncia de hostigamiento que podría
configurar una circunstancia de acoso laboral, cumple manifestar que acorde a
la jurisprudencia administrativa de este origen, contenida en los dictámenes
Nos 20.450 y 53.275, ambos de 2012, y 58.430, de 2013, la jefatura dotada de la
potestad sancionadora -en el evento que aún no lo haya hecho- debe ponderar si
tales sucesos ameritan un castigo y, en ese caso, ordenar la instrucción del
proceso sumarial pertinente, sin perjuicio, por cierto, de las facultades de
esta Institución Fiscalizadora.

Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República
Nro. Dictamen: 60470
Fecha: 23-09-2013
Fuentes legales: ley 19620 art/1, ley 19620 art/4, ley 19620 art/20 dto 944/99 Justi
art/10, dto 944/99 Justi art/11
Dictamen: N° 60.470 Fecha: 23-IX-2013
Se ha dirigido a esta Contraloría General don Enrique Sergio Vidal Tobar
solicitando un pronunciamiento en relación a la actuación del Director Regional
del Servicio Nacional de Menores de la Región del Libertador General Bernardo
O’Higgins, que resolvió rechazar el requerimiento presentado por el
peticionario para ser ingresado al registro de postulantes declarados idóneos
para la adopción, de conformidad a las normas de la ley N° 19.620, en razón de
poseer antecedentes penales por la comisión de un delito, lo cual, según
indica, no sería efectivo, toda vez que si bien existe un proceso penal en su
contra, éste se encuentra aún en curso, sin que, a la fecha, se haya dictado en
él sentencia ejecutoriada.
Requerido su informe, el mencionado servicio señala que como parte del
procedimiento para la evaluación de la idoneidad para la adopción del
matrimonio conformado por el recurrente y su cónyuge, se tuvieron a la vista,
entre otros, sus antecedentes psicológicos, sociales y penales, haciendo
104

presente que los mismos interesados proporcionaron la información relativa a la
existencia de un proceso penal seguido en contra del señor Vidal Tobar en la
Fiscalía Naval de Talcahuano, por su participación en calidad de autor en el
delito que indica, lo que constituiría un impedimento suficiente para dar por
no acreditada su idoneidad moral.
Sobre la materia, en primer término, cabe tener en consideración que de
conformidad a los artículos 1° y 4° de la ley N° 19.620, la adopción de menores
tiene por objeto velar por el interés superior del menor, correspondiéndole al
Servicio Nacional de Menores y a sus organismos acreditados hacerse parte en
todos los asuntos que regula dicho texto legal en defensa de los derechos de
aquél.
Luego, su artículo 20 prescribe, en lo que interesa, que podrá otorgarse la
adopción a los cónyuges chilenos o extranjeros, con residencia permanente en el
país, que tengan dos o más años de matrimonio, y que hayan sido evaluados como
física, mental, psicológica y moralmente idóneos.
Por su parte, el artículo 10 del decreto N° 944, de 1999, del Ministerio de
Justicia, que aprueba el reglamento del indicado cuerpo legal, dispone que el
proceso de evaluación para determinar la idoneidad física, mental, psicológica
y moral de los postulantes como familia adoptiva, deberá privilegiar el interés
superior del menor por sobre el interés de las personas motivadas en adoptar.
Con dicho objeto, tal proceso deberá realizarse conforme a las pautas técnicas
elaboradas por la Dirección Nacional del Servicio Nacional de Menores. Cabe
agregar que el artículo 11 del mismo reglamento determina los antecedentes
mínimos que se deben acompañar para efectuar la aludida evaluación.
Así, como se puede apreciar, la preceptiva que regula esta materia establece
como requisito para la adopción que los cónyuges acrediten su idoneidad dentro
del procedimiento, mediante una evaluación que se realiza de conformidad a las
instrucciones técnicas que imparte el servicio.
De ello se desprende que el citado organismo tiene atribuciones para fijar los
criterios por los cuales debe llevarse a cabo la valoración de la idoneidad
moral de los cónyuges, dando preeminencia al interés superior del menor por
sobre el de éstos.
De esta manera, como de acuerdo a lo informado, la decisión del Servicio Nacional
de Menores se ajustó a lo dispuesto en las mencionadas pautas técnicas de
evaluación, conforme a las cuales la sola existencia de un proceso penal seguido en
contra de uno de los postulantes es antecedente suficiente para determinar que éste
no es idóneo moralmente para la adopción, cabe concluir que esta actuación se
conforma a derecho.

Ramiro Mendoza Zúñiga
105

Contralor General de la República
2012
Nro. Dictamen: 24998
Fecha: 30-04-2012
Fuentes legales: dto 68/65 Traps art/62, ley 18703 art/13, ley 19620 art/45 inc/1, ley
19620 art/45 inc/2, ley 19620 art/22, ley 19620 art/37
Dictamen: N° 24.998 Fecha : 30-IV-2012
La Subdivisión de Seguridad Social de la División de Toma de Razón y Registro
de esta Contraloría General, ha solicitado un pronunciamiento en cuanto a la
procedencia de dejar sin efecto la resolución N° 2.089, de 2010, del Instituto
de Previsión Social, mediante la cual se concedió pensión de orfandad, en el
régimen de la ex Caja de Previsión Social de los Obreros Municipales de la
República, a doña María Cecilia Donoso Donoso, en virtud de haber sido adoptada
por el señor Armando René Donoso Muñoz, quien falleció el 23 de junio del año
2009.
Al efecto, la Unidad consultante expresa que la jurisprudencia administrativa
de esta Entidad de Control sobre la materia, contenida en el oficio N° 34.230,
de 1995, ha concluido que los adoptados bajo la vigencia de la ley N° 18.703,
se consideran carga del adoptante para todos los fines de asignación familiar y
cualquier otro beneficio de salud y seguridad social, conforme a las leyes que
rigen dichas prestaciones.
Por su parte, el Instituto de Previsión Social sostiene en la resolución N° 41,
de 2012, que se acompaña a la consulta, que a la indicada beneficiaria no le
asiste el derecho a la pensión de orfandad ya que el reconocimiento que la
vincula al Sr. Donoso Muñoz corresponde a una adopción simple, figura jurídica
que le impide acceder al montepío, de acuerdo con lo dispuesto en la ley N°
18.703, de 1988.
Sobre el particular, y de acuerdo con los antecedentes tenidos a la vista, es
dable expresar que por medio de la resolución N° 2.089, de 2010, se otorgó a la
interesada una pensión de orfandad, atendida su condición de adoptada, en
virtud de la sentencia de fecha 11 de abril de 1997, dictada por el Tercer
Juzgado de Letras de Santiago, que le concedió al causante la adopción simple
de la menor María Cecilia Donoso Donoso, de acuerdo a lo dispuesto en la ley N°
18.703.
Cabe recordar en este punto que el Decreto Supremo N° 68, de 1965, del
Ministerio del Trabajo y Previsión Social, Estatuto de la Caja de Previsión
106

Social de los Obreros Municipales de la República, en cuya virtud se otorgó el
beneficio que se pretende dejar sin efecto, en su artículo 62, confiere al
adoptado el derecho a obtener pensión de orfandad al fallecimiento de su
adoptante, por lo cual no cabe efectuar otras distinciones que van, además,
contra texto expreso de la ley.
Puede acotarse, sin perjuicio de lo anteriormente expuesto, que la ley N°
18.703 señala expresamente en su artículo 13, que el adoptado será considerado
como carga del adoptante para todos los efectos de asignación familiar y
cualquier otro beneficio de salud y seguridad social, conforme a las leyes que
rigen dichas prestaciones. Al respecto, cabe señalar que si bien el inciso
primero del artículo 45 de la ley N° 19.620 derogó la citada ley N° 18.703, los
efectos de la adopción efectuada al amparo de dicha normativa permanecen
vigentes de acuerdo a lo señalado en el inciso segundo de la citada disposición.
En lo referente a las normas que el Instituto de Previsión Social expresa
debieran cumplirse, esto es, los artículos 22 y 37 de la ley N° 19.620, de
1999, cabe observar que dichas normas no resultan aplicables en la especie, ya
que, en virtud de lo señalado en el citado artículo 62 del Estatuto de la Caja
de Previsión Social de los Obreros Municipales de la República, para acceder a
los beneficios previsionales que dicha norma establece, no se requiere el
estado civil de hijo, siendo suficiente al efecto la filiación adoptiva.
En tales circunstancias, sólo cabe estimar que no procede dejar sin efecto la
resolución N° 2.089, de 2010, del Instituto de Previsión Social, por lo cual,
no puede ser cursada la resolución N° 41, de 2012, de dicho organismo, que así
lo dispuso.
Asimismo, y como consecuencia de lo anterior, debe permanecer inalterada la
resolución N° 2.289, de 2009, de la indicada entidad previsional, que otorgó
pensión de viudez a la señora Delfina del Carmen Rojas Jara, por lo que tampoco
debe cursarse la resolución N° 42, de 2012, del mismo origen, que reliquida su
monto, atendido que la señorita Donoso Donoso se mantiene en el goce de su
pensión de orfandad y, por lo tanto, no puede elevarse el monto asignado a la
cónyuge sobreviviente.
Devuélvase el expediente previsional acompañado, y los actos administrativos en
cuestión a la Subdivisión de Seguridad Social.

Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República
Nro. Dictamen: 24930
107

Fecha: 30-04-2012
Fuentes legales: ley 20545 art/1 num/5, CTR art/200 inc/1, ley 19620 art/19, ley 19620
art/24, CTR art/197 bis, ley 20545 art/segundo tran, CCI art/9, ley 18948 art/72, dfl
1/97 defen art/243 inc/1, ley 18948 art/72, pol art/105
Dictamen: N° 24.930 Fecha: 30-IV-2012
Se ha dirigido a esta Contraloría General el Director General de Personal de la
Armada, solicitando un pronunciamiento que determine si las trabajadoras a las
cuales se les haya concedido la tuición o el cuidado personal de un niño mayor
de seis meses de edad como medida de protección, o dentro del procedimiento de
adopción regulado en la ley N° 19.620, con anterioridad a la entrada en
vigencia de la ley N° 20.545, tienen derecho al permiso postnatal parental
establecido en el artículo 197 bis del Código del Trabajo.
Asimismo, consulta si los períodos en que la funcionaria goza de dicho permiso
son útiles para el cálculo del tiempo de abono de años de servicio para el
retiro del personal que ha prestado servicios durante a lo menos un año
continuo en zonas geográficas declaradas aisladas.
Sobre la materia, es menester señalar, que luego de la modificación introducida
por el N° 5 del artículo 1° de la ley N° 20.545, el artículo 200 del Código del
Trabajo dispone en su inciso primero que “La trabajadora o el trabajador que
tenga a su cuidado un menor de edad, por habérsele otorgado judicialmente la
tuición o el cuidado personal como medida de protección, o en virtud de lo
previsto en los artículos 19 o 24 de la ley N° 19.620, tendrá derecho al
permiso postnatal parental establecido en el artículo 197 bis. Además, cuando
el menor tuviere menos de seis meses, previamente tendrá derecho a un permiso y
subsidio por doce semanas.”.
Al respecto, cabe manifestar que con anterioridad a la entrada en vigencia de
la ley N° 20.545, el artículo 200 del referido Código contemplaba un permiso de
doce semanas y el respectivo subsidio para la trabajadora o el trabajador que
tuviera bajo su cuidado un infante de menos de seis meses de edad, por haber
obtenido judicialmente la tuición o el cuidado personal de ese menor como
medida de protección.
Luego, conviene tener en consideración que el artículo segundo transitorio de
la ley N° 20.545 previene que “Quienes hayan hecho uso del permiso de doce
semanas establecido en el artículo 200 del Código del Trabajo, con anterioridad
a la entrada en vigencia de esta ley, tendrán derecho al permiso postnatal
parental establecido en el artículo 197 bis de dicho Código. En este caso, el
permiso postnatal parental se contará inmediatamente a partir del término del
permiso de doce semanas antes señalado y se ejercerá de la forma establecida en
el inciso tercero del artículo primero transitorio de la presente ley.”.
Como puede apreciarse, el citado artículo segundo transitorio de la ley N°
20.545 sólo considera el caso de quienes con anterioridad al 17 de octubre de
2011 -fecha de entrada en vigencia de la normativa en estudio-, hayan ejercido
el permiso de doce semanas que confería el artículo 200, en su redacción
108

anterior a la aludida modificación, sin contemplar ninguna regla respecto a
quienes, antes de esa data, se les haya otorgado judicialmente la tuición o el
cuidado personal como medida de protección, o en virtud de lo previsto en los
artículos 19 ó 24 de la ley N° 19.620, de un menor con más de seis meses de
vida, por lo que, atendido que conforme al artículo 9° del Código Civil, la ley
sólo puede disponer para lo futuro, cabe establecer que las personas que se
encuentren en esa situación no tienen derecho al permiso de que se trata.
Ahora bien, en lo que dice relación a si los períodos de permiso postnatal
parental ejercidos por personal que integra la institución requirente sirven
para el cálculo del tiempo de abono por el que se consulta, debe tenerse
presente que de acuerdo al artículo 72 de la ley N° 18.948, Orgánica
Constitucional de las Fuerzas Armadas, “El personal tendrá derecho a abono de
años de servicios computables para el retiro por desempeñarse en lugares
aislados y por trabajar en actividades perjudiciales para la salud, en la forma
que establezca el Estatuto del Personal de las Fuerzas Armadas.”.
En concordancia con este último precepto, el inciso primero del artículo 243
del decreto con fuerza de ley N° 1, de 1997, del Ministerio de Defensa
Nacional, Estatuto del Personal de las Fuerzas Armadas, expresa que “El
personal que preste servicios durante a lo menos un año continuo, en la
Antártica y otras zonas o guarniciones aisladas, tendrá derecho a que el 40%
del tiempo efectivo de permanencia en estos territorios le sea abonado como
tiempo válido para el retiro”.
Según es dable advertir, las normas aludidas establecen un beneficio para el
cálculo de la pensión, consistente en el derecho a que el 40% del tiempo que el
servidor permaneció efectivamente en los lugares que indica, le sea abonado
como tiempo válido para la pensión de retiro.
Al respecto, debe considerarse que el citado artículo 72 de la ley N° 18.948,
inserto en el Título V, “Del Régimen Previsional y de Seguridad Social” regula
un aspecto previsional, cual es el cómputo de determinado desempeño para el
cálculo de la pensión de retiro, constituyendo una materia propia de dicha ley
orgánica constitucional, acorde con lo previsto por el artículo 105 de la
Constitución Política de la República, que mandata al legislador orgánico para
determinar las normas básicas de las Fuerzas Armadas que señala, entre las
cuales se encuentran las referidas a previsión.
Por lo tanto, atendido que la ley N° 20.545 no abarca materias previsionales de
las Fuerzas Armadas, para lo cual habría requerido, para su aprobación, el
quórum respectivo, no ha tenido la virtud de modificar o incidir en el referido
abono de tiempo servido, de modo que su interpretación debe ajustarse
estrictamente a los supuestos contemplados en la norma, complementada por el
respectivo Estatuto del Personal, cuyo artículo 243 alude a “tiempo efectivo”,
lo que supone realizar las funciones para las que fue encomendado a dichos
territorios y que justifican la obtención de ese beneficio adicional.
En consecuencia, la pensión de los funcionarios que han sido destinados a zonas
109

aisladas sólo se verá favorecida si desempeñan efectivamente las labores en ese
tiempo, lo que no acontece en el caso del permiso postnatal parental.
Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

2011
Nro. Dictamen: 48493
Fecha: 01-08-2011
Fuentes legales: ley 18575 art/1, ley 18297 art/1, ley 18297 art/10 lt/e, ley 18297 art/12,
ctr art/201 inc/2, ctr art/201 inc/4, ctr art/174, ley 19620 art/19, ley 19620 art/24 inc/3
Dictamen: N°48.493 Fecha:01-VIII-2011
La Empresa Nacional de Aeronáutica de Chile (ENAER) ha solicitado a esta
Contraloría General que ratifique el criterio contenido en su dictamen N° 65.176, de
2010, disponiendo que a esta Entidad de Control le compete de manera
exclusiva, en relación a los funcionarios de la mencionada empresa estatal, la
labor de efectuar la interpretación de las normas del Código del Trabajo y sus
leyes complementarias, velar por su correcta aplicación y ejercer su control,
debiendo la Dirección del Trabajo abstenerse de intervenir y, por otra parte,
confirme en la situación que en la especie se plantea, que a la ex trabajadora
no le asiste el beneficio de fuero maternal.
Conforme a lo señalado por el recurrente y de acuerdo a los antecedentes que
acompaña, se advierte que se realizó una visita inspectiva por parte de una
fiscalizadora de la Inspección del Trabajo, a raíz de una denuncia presentada
por una ex trabajadora de ENAER, con el fin de requerir la reincorporación de ésta,
en razón de estimar que le favorecía el fuero maternal, tras haber obtenido el
cuidado personal de su nieta.
Por su parte, la Empresa Nacional de Aeronáutica de Chile no se allanó a la
reincorporación solicitada, argumentando que el cuidado personal de la nieta le
había sido otorgado a la ex trabajadora en forma voluntaria, por medio de una
mediación aprobada por un tribunal de justicia, y no en el contexto de una medida
de protección, situación que, a su juicio, no se encontraba protegida por el beneficio
de fuero maternal.
Requerida al efecto, la Dirección del Trabajo manifestó, por medio de su oficio
N° 2.218, de 2011, que la mencionada fiscalizadora habría incurrido en un error
por desconocimiento del citado dictamen N° 65.176, al notificar a ENAER del
carácter ilegal de la separación de sus labores de la aludida ex trabajadora,
por lo que arbitraría todas las medidas necesarias para difundir la
jurisprudencia administrativa actual y oficiaría a la Inspección Provincial del
Trabajo de San Bernardo para que dejara sin efecto el Acta de Fiscalización de
fecha 8 de abril de 2011.
Sobre el particular, cabe señalar, en primer término, que de conformidad con lo
110

previsto por el artículo 1° de la ley N° 18.297, Orgánica de la Empresa
Nacional de Aeronáutica de Chile, en relación con el artículo 1° de la ley N°
18.575, Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración del
Estado, la Empresa Nacional de Aeronáutica de Chile es una empresa del Estado,
razón por la cual forma parte de la Administración del Estado, cuyo personal
civil se rige por la ley laboral aplicable a los trabajadores del sector
privado, según lo señalado en los artículos 10, letra e) y 12, de la aludida
ley N° 18.297.
Enseguida, corresponde precisar que el artículo 201 del Código del Trabajo
establece que durante el período de embarazo y hasta un año después de expirado
el descanso de maternidad, la trabajadora estará sujeta a lo dispuesto en el
artículo 174, es decir, gozará de fuero laboral, no pudiendo el empleador poner
término a su contrato sin la autorización previa del juez competente.
Luego, es dable manifestar que los incisos segundo y cuarto del aludido
artículo 201 hacen extensivo el mencionado beneficio a las mujeres u hombres
solteros o viudos que hayan manifestado al tribunal la voluntad de adoptar un
hijo en conformidad a las disposiciones de la ley N° 19.620, sobre Adopción de
Menores, desde la fecha de la resolución judicial dictada al efecto, mediante
la cual se les hubiese otorgado el cuidado personal del menor de acuerdo al
artículo 19 de la citada ley o la tuición en los términos del inciso tercero
del artículo 24 de la misma norma jurídica, ambas medidas en el contexto del
procedimiento de adopción.
De este modo, dado que de los antecedentes acompañados no se advierte la
manifestación ante un tribunal, por parte de la ex trabajadora de ENAER, de la
voluntad de adoptar a su nieta y, revistiendo los preceptos sobre fuero el
carácter de normas de excepción y, como tales, susceptibles de ser aplicadas
sólo a las situaciones y casos que ellas contemplan, no le favorecería a la ex
funcionaria el mencionado beneficio maternal.
Finalmente, en cuanto a la competencia de la Dirección del Trabajo respecto a
materias laborales de trabajadores de la Empresa Nacional de Aeronáutica de
Chile, se ratifica el criterio contenido en el dictamen N° 65.176, de 2010, de
esta Contraloría General.
Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

Nro. Dictamen: 12261
Fecha: 25-02-2011
Fuentes legales: Ley 7613 art/1, dfl 1340/30 bis art/29, dfl 1340/30 bis art/31, ley 19620
art/45
Dictamen: N° 12.261 Fecha: 25-II-2011
Se dirigió a esta Contraloría General la señora Elena Beatriz Varela Zelaya,
111

para reclamar porque el Instituto de Previsión Social no le habría otorgado el
seguro de vida causado al fallecimiento de su madre adoptiva, doña María
Mardones Montenegro, quien fuera pensionada en la antigua Caja Nacional de
Empleados Públicos y Periodistas.
Al respecto, es del caso anotar, en primer término, que a través del oficio N°
65.435, de 2010, esta Entidad Fiscalizadora remitió al Instituto de Previsión
Social la aludida petición, a fin de que se diera respuesta directa a la
interesada, por las razones allí expuestas, dando cuenta de ello a este Órgano
Contralor.
Ahora bien, en cumplimiento de esa instrucción, el referido Instituto señala,
en síntesis, que la negativa a otorgar el seguro en examen tuvo como fundamento
que la adopción simple no constituye estado civil.
Sobre el particular, cabe manifestar, primeramente, que de los antecedentes
tenidos a la vista consta que la interesada fue adoptada por la individualizada
causante, de conformidad con las normas de la ley N° 7.613, practicándose la
inscripción especial de adopción bajo el N° 3.816, de 1985, el 7 de agosto de
esa anualidad, por el Servicio de Registro Civil e Identificación de Las
Condes.
Precisado lo anterior, resulta pertinente indicar que conforme con el artículo
29 del D.F.L. N° 1.340 bis, de 1930, el seguro de vida es una asignación por
causa de muerte que consistirá en un año y medio del sueldo de que disfrute el
imponente, calculado sobre la base del promedio de los sueldos por los cuales
se hubieren hecho imposiciones a dicha Caja durante los últimos tres años de
servicios, según lo indica el artículo 20 del mismo texto legal al que se
remite la primera norma citada.
Por su parte el artículo 31 del precitado texto normativo señala que tienen
derecho al seguro de vida únicamente, y en lo que interesa, la viuda y los
hijos del fallecido, correspondiendo a la primera, la mitad y el resto a los
hijos por partes iguales. En caso de no haber hijos legítimos o naturales
-actualmente matrimoniales y no matrimoniales-, las dos terceras partes del
seguro serán para la viuda y a falta de viuda, todo el seguro corresponderá a
los aludidos hijos.
En este orden de ideas, es dable advertir que la ley bajo la cual se realizó la
adopción de la recurrente, establecía en su artículo 1° que ésta no constituye
estado civil, de forma tal que no existe una relación de hijo respecto del
adoptante.
En este sentido, es del caso mencionar que si bien la ley N° 19.620 dispone
112

claramente que la adopción confiere al adoptado el estado civil de hijo
respecto de el o los adoptantes en los casos y requisitos que dicha ley
establece, su artículo 45 estableció la derogación de la ley N° 7.613 y señaló
que quienes tienen la calidad de adoptante y adoptado conforme a tal normativa
legal, continuarán sujetos a los efectos de la adopción previstos en dicha
normativa, incluso en materia sucesoria, por lo que debe concluirse que no
resultan aplicables a la peticionaria las normas de la actual ley de adopción.
En consecuencia, con el mérito de lo señalado, sólo cabe concluir que al no
poseer la señora Varela Zelaya ninguna de las calidades habilitantes para ser
beneficiaria del seguro en comento, no le asiste el derecho a percibirlo.
Patricia Arriagada Villouta
Contralor General de la República
Subrogante

2010

Nro. Dictamen: 65500
Fecha: 03-11-2010
Fuentes legales: ley 19620 art/19 inc/4, dfl 150/81 traps art/2 lt/g, dl 307/74 dl 603/74,
dfl 150/81 traps art/32 inc/1, ley 18695 art/91 dl 3500/80, ley 18695 art/91 inc/2, ley
18695 art/88 inc/1 dfl 1/2006 inter
Dictamen: N° 65.500 Fecha: 03-XI-2010
La Contraloría Regional de Los Lagos, ha remitido la presentación de la
Municipalidad de Queilén, en la que solicita un pronunciamiento que determine
si procede el reconocimiento como carga familiar de un menor que ha sido
confiado al cuidado personal para futura adopción, a un concejal y su cónyuge.
Agrega la referida municipalidad, que a solicitud del concejal le descuenta de
su dieta y paga el valor correspondiente a imposiciones, tanto en el Fondo
Nacional de Salud como en la administradora de fondos de pensiones.
Sobre la materia, cabe tener presente que el inciso cuarto del artículo 19 de
la ley N° 19.620, sobre adopción de menores, previene en lo que interesa, que
los menores cuyo cuidado personal se confíe a quienes hayan manifestado al
tribunal su voluntad de adoptarlos serán causantes de asignación familiar.
A su vez, el decreto con fuerza de ley N° 150, de 1981, del Ministerio del
Trabajo y Previsión Social, que fijó el texto refundido, coordinado y
sistematizado de las normas sobre Sistema Único de Prestaciones Familiares y
Sistema de Subsidios de Cesantía para los trabajadores de los sectores privado
y público, contenidas en los decretos leyes N°s 307 y 603, ambos de 1974,
establece en su artículo 2°, letra g), como beneficiarios del sistema, entre
113

otros, a las personas naturales que tengan menores a su cargo en virtud de una
medida de protección dispuesta por sentencia judicial.
Enseguida, el inciso primero del artículo 32 del mismo cuerpo normativo, indica
que las instituciones del sector público, tanto centralizadas como
descentralizadas, pagarán las asignaciones familiares y maternales
correspondientes a sus respectivos trabajadores, en la misma oportunidad en que
les paguen sus remuneraciones.
Por otra parte, conviene anotar que el artículo 91 de la ley N° 18.695,
Orgánica Constitucional de Municipalidades, en su inciso primero, dispone que
los concejales podrán afiliarse al sistema de pensiones, de vejez, de invalidez
y de sobrevivencia de acuerdo a lo establecido en el decreto ley N° 3.500, de
1980, por el sólo hecho de asumir tales funciones, asimilándoseles para tales
efectos al régimen de los trabajadores por cuenta ajena.
Añade el inciso segundo de dicho precepto, que las obligaciones que las leyes
pertinentes sobre seguridad social imponen a los empleadores, se radicarán para
estos fines en las respectivas municipalidades. Las cotizaciones previsionales
se calcularán sobre la base de las asignaciones mensuales que a los concejales
corresponda percibir en virtud del inciso 1° del artículo 88 de la citada ley.
Ahora bien, como es posible advertir de la normativa antes citada, si bien los
concejales no son funcionarios del municipio, existe texto legal expreso que
impone a dichas entidades cumplir a su respecto con aquellas obligaciones de
seguridad social que el ordenamiento jurídico le entrega al empleador, cuando
ellos se encuentran afectos al decreto ley N° 3.500, de 1980.
Conforme a lo anterior, y dado que la asignación familiar es una prestación de
seguridad social, corresponde que ella sea otorgada a los concejales por los
municipios respectivos, razón por la cual, en la especie, procede que la
Municipalidad de Queilén reconozca como carga familiar al menor de que se trata
y pague el aludido beneficio.
Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

2006
Nro. Dictamen: 384
Fecha: 04-01-2006
Fuentes legales: dfl 1340/30 bis art/29, dfl 1340/30 bis art/20
Dictamen: N° 384 Fecha: 4-I-2006
Doña XX. se ha dirigido a esta Contraloría General, reclamando por el rechazo
por el Instituto de Normalización Previsional, del beneficio de seguro de vida
causado por el fallecimiento de su madre adoptiva, pensionada de la ex Caja
Nacional de Empleados Públicos y Periodistas, en atención a las razones que
114

expone.
Requerido de informe, el precitado Instituto Previsional, mediante Oficio
Ordinario SG. N° 14553-05-4, de 2005, adjunto al Oficio Ordinario N° 3.175, de
2005, elaborado por la Unidad Apoyo Legal de su División Concesión de
Beneficios, y al respectivo expediente, ha informado acerca de la situación
planteada por la interesada, señalando que, con fecha 13 de junio de 2003, la
recurrente solicitó el beneficio de seguro de vida, el cual fue rechazado
mediante Resolución Exenta N° B-6964 del 1 de julio de 2003, de ese origen, en
conformidad al artículo 31 del DFL. N° 1.340 bis, de 1930, el cual no contempla
a los hijos adoptados entre los beneficiarios del citado seguro de vida.
Hace presente que con fecha 28 de junio de 2005, la recurrente efectuó
presentación sobre la misma materia a la Superintendencia de Seguridad Social,
la cual fue respondida directamente mediante Oficio Ordinario N° 33.884, de
igual año, en el cual se le indicó que la disposición mencionada anteriormente
establece en forma taxativa los beneficiarios del seguro de vida contemplado en
el régimen de la ex Caja Nacional de Empleados Públicos y Periodistas, sin
mencionar entre ellos, a los hijos adoptados.
Finaliza indicando que sólo las personas aludidas en dicho precepto pueden
percibir el referido beneficio, siendo el elemento configurante de éste,
precisamente, que a la muerte del causante, existan las personas a quienes la
ley, instituye como beneficiarios, y si no las hay, no se configura el seguro
de vida.
Sobre el particular, es dable señalar que, de conformidad con el artículo 29
del DFL. N° 1.340 bis, de 1930, el seguro de vida es una asignación por causa
de muerte que consistirá en un año y medio del sueldo de que disfrute el
imponente, computado en conformidad al artículo 20. El pago de las sumas que
corresponda a los beneficiarios, se efectuará inmediatamente después que éstos
comprueben sus derechos dentro de las reglas de los artículos siguientes.
Por su parte el artículo 31, del precitado texto normativo señala que tienen
derecho a seguro de vida únicamente, y en lo que interesa, N° 1: La viuda y los
hijos legítimos o naturales del fallecido, correspondiendo a la primera, la
mitad y el resto a los hijos por iguales partes. En caso de no haber hijos
legítimos o naturales, las dos terceras partes del seguro serán para la viuda y
a falta de viuda todo el seguro corresponderá a los hijos legítimos o
naturales. El cónyuge sobreviviente varón, sólo tendrá derecho al seguro de
vida cuando sea mayor de cincuenta y cinco años o compruebe su imposibilidad
absoluta para ganarse el sustento.
Ahora bien, de los antecedentes tenidos a la vista, consta que la interesada
115

fue adoptada en 1959 por la causante, de conformidad a la ley vigente a esa
época, N° 7.613, practicándose la inscripción especial de adopción bajo el N°
188, de 1959, efectuada con fecha 27 de enero de 1959, por el Servicio de
Registro Civil e Identificación de Ñuñoa.
Dicha ley de adopción en su artículo 1° establecía que la adopción por ella
contemplada no constituye estado civil, de tal forma que no existe una relación
de hijo respecto del adoptante.
Al contrario de la anterior, la actual ley de adopción N° 19.620, que entró en
vigencia el 27 de octubre de 1999 , dispone claramente en el inciso segundo de
su artículo 1° que: "la adopción confiere al adoptado el estado civil de hijo
respecto del o los adoptantes en los casos y con los requisitos que la presente
ley establece", lo que luego repite el artículo 37, al indicar: "la adopción
confiere al adoptado el estado civil de hijo de los adoptantes, con todos los
derechos y deberes recíprocos establecidos en la ley", de tal forma que esta
nueva regulación difiere sustancialmente de la anterior Ley N° 7.613, al
conferirle al adoptado, el estado civil de hijo del adoptante.
A su vez, el artículo 45 de Ley N° 19.620, estableció la derogación de las
Leyes N°s 7.613 y 18.703, señalando que quienes tengan la calidad de adoptante
y adoptado conforme a tales disposiciones, continuarán sujetos a los efectos de
la adopción previstos en las respectivas normativas, incluso en materia
sucesoria.
De este modo, no resultan aplicables a la recurrente las normas de la actual
ley de adopción N° 19.620, y por ende, tampoco procede le sea otorgado el
seguro de vida impetrado, al no reunir ninguna de las calidades habilitantes
para ser beneficiaria del mismo, las que están taxativamente enumeradas en el
precitado artículo 31 del DFL. N° 1.340 bis, de 1930. (Aplica dictámenes N°S
34.305, de 1990; 37.829, de 1997, y 60.329, de 2004).
En consecuencia, sobre la base de lo precedentemente expuesto, cabe concluir
que no le asiste a la interesada el derecho que requiere, procediendo, por
ende, desestimar su presentación.
2005
Nro. Dictamen: 23232
Fecha: 13-05-2005
Fuentes legales: ley 19234 art/4, ley 19234 art/5, dl 682/74 art/8 ley 19620 art/4 inc/3,
ley 19582
Dictamen: N° 23.232 Fecha: 13-V-2005

116

Ex funcionaria de la Municipalidad de Viña del Mar, exonerada política, se ha
dirigido a esta Contraloría General solicitando la revisión de la pensión de
régimen de la que es titular, en atención a las razones que expone.
Requerido de informe, el Instituto de Normalización Previsional, mediante
Oficio Ordinario N° 0511/04, de 2004, elaborado por la Unidad Apoyo Legal de su
División Concesión de Beneficios, adjunto al Oficio Ordinario SG. N° 9524-04-6,
del mismo año, y a dos expedientes previsionales, señala que mediante el
Decreto N° 484, de 1973, de la ex Caja de Retiro y Previsión de los Empleados
Municipales de la República, se concedió pensión de jubilación a la señora XX.
a contar del 30 de septiembre de 1973.
Posteriormente, por el Decreto Exento N° 923, de 1998, del Ministerio del
Interior, se reconoció la calidad de exonerada política de la interesada, y se
le concedió un abono de tiempo de afiliación por gracia de 53 meses y 25 días,
razón por la cual mediante la Resolución Exenta N° 1.284, del mismo año, del
Instituto de Normalización Previsional, se reliquidó su pensión de régimen a
$212.380.- al mes, a contar del 1 de septiembre de 1998, considerando 34 años,
6 meses y 25 días como período total de cotizaciones registradas.
Finalmente, indica que la asimilación de grado que solicita la recurrente sólo
tiene aplicación para el cálculo de la pensión no contributiva, por gracia,
beneficio que no le ha sido otorgado.
Sobre el particular, cabe señalar, en primer término, luego de las
verificaciones practicadas, que la señora XX. es titular de una pensión de
jubilación otorgada en el régimen de la ex Caja de Retiro y Previsión de los
Empleados Municipales de la República, beneficio que fue reliquidado a
$212.380.- al mes, a contar del 1 de septiembre de 1998, considerando el abono
de tiempo de afiliación por gracia de 4 años, 5 meses y 25 días, que se le
concedió conforme lo dispuesto en los artículos 4° y 5° de la Ley de Exonerados
en vigor, monto que se encuentra correctamente determinado.
Por otra parte, respecto de la pensión no contributiva que podría favorecer a
la interesada, consta en los antecedentes adjuntos que la peticionaria cesó por
motivos políticos como Oficial Grado 4°, equivalente al grado 21° EUS., cargo
que, a marzo de 1990, corresponde asimilar al grado 13° de la Escala Municipal
de Sueldos, o al grado 14 del mismo orden remuneratorio dependiendo si se
considera la Planta Especializada o la Administrativa, respectivamente, de la
Municipalidad de Viña del Mar, debiendo hacer presente, en todo caso, que, en
cualquiera de los dos casos, el monto del beneficio no contributivo por el que
podría optar es inferior al de la pensión de régimen normal que actualmente
percibe.

117

Ahora bien, luego de las verificaciones practicadas, se ha podido comprobar que
el cargo de Director de Biblioteca Municipal, no está contemplado en la planta
directiva, profesional y administrativa, establecida en el artículo 8° del DL.
N° 682, de 1974, que fijó la nueva ubicación en la escala única para los
trabajadores de la Municipalidad de Viña del Mar, razón por la cual no procede
considerar dicho cargo en el cálculo de la pensión no contributiva que podría
favorecer a la interesada, por cuanto se trata de una simple encomendación de
funciones y no de un nombramiento en un cargo de la planta de dicha Entidad, y
aún cuando así fuera, de igual manera el monto resultante es menor que el de la
pensión de régimen normal de la que es titular.
En este orden de consideraciones, resulta necesario precisar que tal como se
manifestara, entre otros, en el Dictamen N° 4.063, de 1982, la denominación que
no corresponda a un empleo específico contemplado en la planta esquemática de
un servicio, sino que sólo represente una designación interna efectuada por el
Jefe Superior de éste, por la simple encomendación de funciones, en nada altera
la situación previsional del afectado, la que debe configurarse exclusivamente
en base al cargo que en propiedad ejercía al momento de alejarse de la
Administración.
Finalmente, respecto de la pensión de régimen de la señora XX. cabe señalar que
ha transcurrido el plazo de revisión establecido en el inciso tercero del
artículo 4° de Ley N° 19.260, que concede un término de tres años para dicho
efecto, contado desde el otorgamiento del respectivo beneficio. Asimismo, cabe
hacer presente que Ley N° 19.234, modificada por Ley N° 19.582, no permite la
revisión de pensiones concedidas en alguno de los regímenes del antiguo sistema
previsional, sino que solamente autoriza la reliquidación de estas franquicias,
en atención al tiempo de abono por gracia establecido en el artículo 4° de
dicho cuerpo legal, trámite verificado a su respecto. (Aplica Dictamen N°
21.099, de 2001).
En consecuencia, en mérito de lo anteriormente expuesto, cabe concluir que los
beneficios concedidos a la señora XX. en su calidad de exonerada política, se
ajustan a la pertinente normativa.
2004
Nro. Dictamen: 53165
Fecha: 25-10-2004
Fuentes legales: ley 19620 art/6, ley 19620 art/4, dto 944/99 justi art/6 lt/f
Dictamen: N° 53.165 Fecha: 25-X-2004
La Presidenta de la Fundación Instituto Chileno de Colonias y Campamentos y
Hogares de Menores, expone que con arreglo a lo previsto en Ley N° 19.620 dicha
118

institución obtuvo su acreditación para los efectos de ejecutar e intervenir en
programas de adopción.
Agrega la peticionaria que el Servicio Nacional de Menores, aduciendo
determinadas normas de la Convención de La Haya sobre Protección del Niño y
Cooperación en materia de Adopción Internacional, ha impartido instrucciones en
el sentido de que tratándose de esa clase de adopciones es necesario obtener
previamente una autorización de la unidad especializada dependiente de ese
Organismo para proceder a las actividades de enlace, trámite comprendido en los
programas de adopción que consiste en la propuesta de los matrimonios
postulantes al Tribunal competente y gestiones vinculadas al encuentro de los
seleccionados como alternativa de familia, con el niño respectivo.
A juicio de la Fundación recurrente, al tenor de las disposiciones que cita y
en virtud de las consideraciones que plantea, la exigencia anotada no se ajusta
a derecho toda vez que la ley entrega directamente a las instituciones
acreditadas la facultad de realizar las referidas diligencias, por lo cual el
Servicio Nacional de Menores carecería de atribuciones para crear nuevos
trámites habilitantes, que, además, según expresa, importarían demoras y
duplicidades innecesarias para concretar enlaces entre los niños que tiene a su
cargo y los matrimonios que postulan a la adopción internacional.
En razón de lo expresado, solicita un pronunciamiento de esta Contraloría
General sobre la materia, en relación a las facultades legales de los órganos
acreditados y en cuanto a la atribución que le asistiría en orden a llevar
adelante la actividad del "enlace" en forma independiente, sin perjuicio de
quedar bajo la supervisión técnica del Servicio Nacional de Menores.
Requerido su informe, esta última entidad manifiesta en su Oficio N° 829, de 30
de agosto de 2004, que el artículo 6° del Decreto N° 944, de 1999, del
Ministerio de Justicia, contempla en su letra f) las diligencias en que recae
la consulta, pero que esta regulación debe entenderse referida únicamente a la
adopción por personas residentes en Chile porque en tal caso es factible
proponer al Tribunal diversas familias para que éste seleccione, lo cual no
ocurriría en la adopción internacional, en que sólo sería posible "postular al
juzgado competente aquella familia que ha aceptado la asignación de un niño o
niña, mediando además el consentimiento de las Autoridades Centrales de ambos
países, ante el imperativo de dar cumplimiento a la fase administrativa previa
contemplada por el citado Convenio de La Haya".
Expone asimismo que respecto de la adopción por personas residentes en el
extranjero, dicha convención establece que cada Estado contratante deberá
designar una autoridad central encargada de cumplir con las obligaciones
contempladas en ella, calidad que, en el caso de Chile, inviste el Servicio
119

Nacional de Menores, destacando que el mismo convenio prevé diversas
condiciones para la procedencia de todo enlace o asignación que en dicho
carácter le corresponde verificar, "tales como asegurarse que los futuros
padres adoptivos estén de acuerdo, es decir acepten la asignación, y consentir
además en la adopción".
Enseguida consigna que de acuerdo con lo preceptuado en el artículo 22 del
convenio en referencia, las funciones que el Capítulo IV de ese instrumento
entrega a las autoridades centrales pueden ser delegadas en los organismos
acreditados, en la medida que la legislación interna lo permita, requisito que
no concurriría en la especie por cuanto ni Ley N° 19.620 ni su reglamento
permitirían en forma expresa tal delegación y, finalmente, asevera que
resultaría indispensable su intervención previa en orden a consentir cada
asignación, para los efectos de poder certificar en los términos previstos en
el artículo 23 de ese acuerdo internacional, que la adopción respectiva se
ajusta a este último.
En relación con el asunto planteado cabe señalar que con arreglo a lo ordenado
en el artículo 6° de Ley N° 19.620, texto legal que contiene disposiciones
sobre adopción de menores, podrán intervenir en los programas de adopción sólo
el Servicio Nacional de Menores o los organismos acreditados ante éste, calidad
esta última, que posee la entidad recurrente. A su vez el artículo 4° del mismo
ordenamiento, previene que dicho Servicio y tales organismos podrán hacerse
parte en todos los asuntos que regula esta ley, en defensa de los derechos del
menor comprendido dentro de sus normas.
Ahora bien, tal como se indica en los considerandos del Decreto N° 944, de
1999, del Ministerio de Justicia, que aprueba el reglamento de la precitada Ley
N° 19.620, esta legislación fue dictada con el propósito de readecuar la
preceptiva nacional que regulaba la adopción, a la luz de las exigencias y
concepciones emanadas de la Convención Internacional de los Derechos del Niño
-instrumento que sirve de base al convenio específico sobre esta materia a que
se alude en la consulta- y ella contempla habilitaciones para cumplir diversas
funciones de carácter técnico y auxiliares de la labor que compete desempeñar a
los Tribunales de Justicia, que pueden ser desarrolladas directamente por el
Servicio Nacional de Menores como también por instituciones especialmente
acreditadas al efecto.
De igual forma, corresponde indicar que de acuerdo con el artículo 7° del
mencionado cuerpo legal, el programa de adopción "es el conjunto de actividades
tendientes a procurar al menor una familia responsable".
Añade el mismo artículo que "estas actividades las realizarán el Servicio
Nacional de Menores y los organismos acreditados ante éste a través de
120

profesionales expertos y habilitados en esta área" y que el aludido programa
"comprende principalmente el apoyo y la orientación a la familia de origen del
menor, la recepción y el cuidado de éste, la evaluación técnica de los
solicitantes y la preparación de éstos como familia adoptiva".
Por consiguiente, y como es dable apreciar, conforme a la ley y a su
reglamento, las entidades a las cuales se haya otorgado la acreditación se
encuentran legalmente habilitadas para desarrollar por si mismas un programa de
adopción, toda vez que, precisamente para tal efecto, han debido demostrar que
poseen competencia técnica y profesional en los términos previstos en dicha
preceptiva.
Es útil agregar que, en concordancia con lo anterior y conforme a la ley, el
reglamento señalado contiene diversas normas que regulan acciones y facultades
que pueden ser realizadas o ejercidas en idénticas condiciones por las unidades
de adopción del Servicio Nacional de Menores y por los organismos acreditados,
con independencia de gestión dentro del marco de estas reglas y sujetos ambos a
la supervigilancia de dicho Servicio.
Desde esta perspectiva puede anotarse lo dispuesto en sus artículos 2°, en
relación con el 19, ambos sobre supervisión de los programas de adopción; 3°,
sobre acceso a los antecedentes de una adopción; 4°, sobre información para el
registro de matrimonios nacionales o extranjeros que hayan sido evaluados como
idóneos; 6°, que define el concepto de programa de adopción, y 10°, inciso
segundo, relacionado con el 28, sobre presentación de antecedentes por
matrimonios residentes en el extranjero.
Ahora bien, el recién citado artículo 6° del reglamento aludido enumera las
actividades que, a lo menos, debe comprender el programa de adopción,
consignando, en su letra f), el enlace a que se refiere la presentación,
definiéndolo como la propuesta de los postulantes al Tribunal competente y
gestiones vinculadas al encuentro de aquellos que hayan sido seleccionados por
éste como alternativa de familia con el niño de quien se trate.
En este sentido, es del caso precisar que ni el artículo 7° de Ley N° 19.620
que fija el concepto de programa de adopción, ni el artículo 6° de su
reglamento, el ya citado Decreto N° 944, de 1999, que expresa las actividades
que éste comprende, formulan distinción alguna en orden a que el trámite de
enlace estaría referido únicamente a la adopción por personas residentes en
Chile, como lo afirma el Servicio antes mencionado.
Asimismo, procede señalar que del examen de las normas citadas y de las demás
de Ley N° 19.620 y de su reglamento, no aparece que el Servicio Nacional de
Menores cuente con atribuciones para requerir a los organismos acreditados que
121

obtengan una autorización previa de ese Servicio para efectuar el enlace
respecto de matrimonios residentes en el extranjero.
Puntualizado lo anterior, corresponde anotar que las normas antes reseñadas son
perfectamente conciliables con las disposiciones de la Convención sobre Protección
del Niño y Cooperación en materia de Adopción Internacional,
promulgada mediante el Decreto N° 1.215, de 1999, del Ministerio de Relaciones
Exteriores, acuerdo cuyos propósitos, tal como lo señala su artículo 1°, son
establecer salvaguardias que permitan garantizar que las adopciones
internacionales se lleven a cabo en beneficio del niño y respetando los
derechos fundamentales reconocidos a éste por el Derecho Internacional,
contemplar un sistema de cooperación entre los Estados contratantes tendiente a
asegurar el respeto de dichas salvaguardias, evitando con ello el secuestro, la
venta o el tráfico de niños y asegurar el reconocimiento de los Estados
contratantes a las adopciones realizadas de acuerdo con la Convención.
Al respecto y en lo que concierne a las estipulaciones que se relacionan con la
cuestión consultada, debe indicarse, en primer término, que en virtud del
artículo 6° de ese instrumento internacional cada Estado contratante designará
una autoridad central, a la cual el convenio le asigna una serie de funciones
tendientes a proveer al cumplimiento de las prescripciones y objetivos del
mismo.
Dentro de estas funciones cabe consignar las contenidas en el artículo 9°,
letras a) y b), en cuya virtud las autoridades centrales adoptarán,
directamente o a través de las autoridades públicas u otros organismos
debidamente acreditados en su Estado, las medidas pertinentes para reunir,
conservar e intercambiar información sobre la situación del niño y los
eventuales padres adoptivos en la medida necesaria para concretar la adopción y
facilitar, tramitar y activar el procedimiento con miras a obtenerla.
Sobre el particular es útil hacer presente que del análisis de las
disposiciones del convenio y de la ley pertinente resulta que estas funciones
no implican que el Servicio Nacional de Menores en su calidad de autoridad
central, pueda asumir las diligencias respectivas cuando se trata de programas
de adopción ejecutados por entidades acreditadas en Chile, ni incorporar a
estos nuevas exigencias de operación no previstas en la legislación nacional ni
en ese acuerdo internacional.
Por otra parte, de conformidad con los artículos 15 y 16 del convenio en
referencia tanto la autoridad central del Estado receptor como la del Estado de
origen deben preparar, respectivamente, un informe con los antecedentes de las
personas solicitantes que se han considerado idóneas y aptas para adoptar, y
uno con los datos del niño que se ha estimado apto para ser adoptado. Estos
122

informes serán enviados por cada una a la autoridad del otro Estado.
A su vez, el artículo 17 de dicha convención, citado por el Servicio Nacional
de Menores en su informe, establece que sólo se podrá confiar el niño a sus
eventuales padres adoptivos si la autoridad central del Estado de origen se
hubiere asegurado de que éstos estarían de acuerdo con esa medida, que las
autoridades competentes del Estado receptor hayan determinado que tales
progenitores serían idóneos y aptos para adoptar, y que el niño está o estará
autorizado para ingresar y residir en forma permanente en ese Estado.
Asimismo, los artículos 18, 19, 20 y 21, de este instrumento, establecen
salvaguardias en relación con el traslado del menor hacia el Estado de
recepción y su ingreso y permanencia en este último, y su protección en el caso
de que se determine que su colocación permanente con los eventuales padres
adoptivos, no lo beneficia.
Ahora bien, como puede advertirse, por su propia naturaleza las exigencias de
procedimiento que en materia de adopción internacional establecen las
estipulaciones antes referidas, no significan que el Servicio Nacional de
Menores en cuanto autoridad central, por la sola virtud de las cláusulas
señaladas, deba dirigir o ejecutar las acciones o programas destinados a la
adopción ni tampoco intervenir en estos con prescindencia de lo previsto en la
legislación nacional. Lo anterior excedería el ámbito que el propio acuerdo
internacional asigna a dichas autoridades que, en lo sustantivo se traduce en
la obligación de constatar, a través de los mecanismos de verificación
inherentes al convenio, la concurrencia de determinados supuestos que, en el
caso de Chile, coinciden con los que contempla la legislación y reglamentación
interna, tales como el beneficio del niño, la concurrencia de ciertos
consentimientos y la libertad con que han sido expresados, la adecuada asesoría
a los intervinientes en la adopción y la idoneidad de los futuros padres
adoptivos.
Sin perjuicio de lo recién expuesto debe anotarse, además, que el artículo 22
del mismo convenio prevé en su N° 1, que las funciones de una autoridad central
fijadas en el Capítulo IV -en el cual se encuentran los citados artículos 15 al
21- "podrán ser desempeñadas por las autoridades públicas o por los organismos
acreditados en virtud del Capítulo III, en la medida en que la ley de ese
Estado lo autorice", situación que se presenta en nuestro ordenamiento de
acuerdo con Ley N° 19.620, que en concordancia con el convenio y como ya se ha
manifestado, permite expresamente la participación de entidades acreditadas.
Por consiguiente, tampoco el referido acuerdo internacional ha previsto
atribuciones que permitan al Servicio Nacional de Menores exigir a los
organismos acreditados, que obtengan una autorización previa de esa repartición
123

para poder efectuar el enlace respecto de matrimonios residentes en el
extranjero.
En el mismo sentido, no es admisible que pueda crearse esa instancia aduciendo
el argumento de que ella sería necesaria para que esa entidad pública pueda
cumplir sus funciones en el carácter de autoridad central de Chile ante la
convención, como lo plantea en su informe a esta Contraloría.
Sobre este punto, es necesario precisar que la certificación prevista en el
artículo 23 del tratado, invocada al efecto por el Servicio en su informe,
puede otorgarla, en su caso, sobre la base de utilizar la información obtenida
de los organismos acreditados, de acuerdo con las facultades de supervisión
técnica que en virtud de la normativa le asisten, a través del seguimiento de
los informes que al respecto se emitan en el marco de las disposiciones del
mencionado acuerdo internacional, o de cualquier otro medio jurídicamente
idóneo.
Finalmente, en cuanto a lo que se expresa en el informe aludido acerca de que,
con arreglo al artículo 22 de la convención, sería necesaria una delegación de
la autoridad central para que tratándose de adopciones internacionales los
organismos acreditados en Chile pudieran efectuar las diligencias en comento,
cabe hacer presente que, en todo caso, y como ya se señaló, el N° 1 del
referido artículo permite el ejercicio de determinadas funciones de la misma
autoridad, por los organismos acreditados en virtud del Capítulo III en la
medida en que la ley del Estado lo autorizare, sin demandar al efecto un acto
de delegación, siendo del caso reiterar que tales supuestos concurren
plenamente en el caso de las entidades que en Chile han obtenido la
acreditación, pues en la materia que interesa han sido expresamente autorizadas
por Ley N° 19.620.
En mérito de todo lo expuesto y considerando que, tal como se ha referido, en
el ámbito del ordenamiento jurídico nacional es procedente el desarrollo de los
programas de adopción en forma directa por los organismos acreditados, sin que
se establezca en nuestra legislación un trámite de autorización previa por
parte de órganos administrativos para proceder a los trámites de enlace, ni
tampoco se contemple una habilitación de ese género en el referido convenio
internacional, esta Contraloría General cumple con informar que no se ajusta a
derecho la exigencia en que incide la presentación de la especie, formulada por
el Servicio Nacional de Menores.
2001
Nro. Dictamen: 5889
Fecha: 15-02-2001
124

Fuentes legales: ley 19649 art/14, dfl 150/81 traps art/2 lt/g
Dictamen: N° 5.889 15-II-2001
Funcionaria de Servicio de Salud, ha solicitado a esta Contraloría General un
pronunciamiento que determine el derecho que le asistiría para percibir el bono
de escolaridad contemplado en el artículo 14 de Ley N° 19.649, por su nieta de
cinco años que tiene bajo tuición, por la que percibe asignación familiar, y
que se encuentra cursando la educación pre escolar.
En relación con la materia, cabe tener presente que la referida ley, en su
artículo 14, concede por una sola vez a los trabajadores del Sector Público que
indica, un bono de escolaridad no imponible, por cada hijo de entre cinco y
veinticuatro años de edad que sea carga familiar reconocida para los efectos
del DFL. N° 150, de 1981, del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, y que
se encuentren cursando los estudios que esa disposición señala.
Dicho precepto, como puede apreciarse, inserto en el ámbito de la seguridad
social, tiene un claro propósito de protección a los menores al otorgar una
contribución económica a los padres funcionarios que los tienen bajo su cuidado
y que deben preocuparse de su educación, solventando los gastos que ello
implica, como una forma de proteger su escolaridad.
Precisado lo anterior, conviene tener en cuenta, que no sólo los padres deben
velar por el cuidado y educación de los niños, sino también, sus abuelos en
caso de falta o insuficiencia de los padres a que se refiere el artículo 232
del Código Civil, y las personas que los tienen bajo su tuición conforme a lo
dispuesto en los artículos 226 del Código Civil y 29, N° 4°, de Ley N° 16.618.
En armonía con lo anterior, el citado DFL. N° 150, en su artículo 2°, letra g),
modificado por el artículo 46 de Ley N° 19.620, señala que son beneficiarios de
asignación familiar las personas naturales que tengan menores a su cargo en
virtud de habérseles concedido la respectiva tuición.
De este modo, quienes tienen a un menor bajo su tuición, al igual que los
padres respecto de sus hijos, se encuentran en la obligación de proveer a su
debida educación, asumiendo las expensas que de ello deriven, por lo cual,
existiendo la misma razón, deben recibir un trato similar, puesto que, lo
contrario, significaría establecer diferencias arbitrarias en perjuicio de los
primeros, lo que pugnaría con el espíritu general de nuestro ordenamiento
jurídico, que reconoce análogos derechos a todos los menores.
Además, como el bien jurídico protegido por la disposición que se analiza es la
educación del menor, esta norma integrante de la seguridad social establecida a
favor de los trabajadores, debe ser interpretada dentro de ese contexto,
teniendo siempre en vista contribuir a una mejor educación del niño, cualquiera
que sea la situación en que éste se encuentre, imperativo que no se cumpliría
al hacer diferenciaciones y conceder una ayuda económica sólo cuando la
educación de los menores sea de cargo de sus padres y no en los casos que otras
personas tienen la tuición de aquéllos y, consecuentemente, la obligación de
educarlos.
Por tal motivo, no obstante que el mencionado artículo 14, alude sólo a los
125

“hijos” al regular el beneficio de que se trata, no es posible entender, por
las razones indicadas, que queden excluidos del bono en comento quienes tengan
menores bajo tuición, criterio que, por su parte, ha sido reconocido por la
jurisprudencia de este Organismo Contralor a propósito de otros beneficios de
seguridad social concedidos a los trabajadores, como son los que se examinaron
en los Dictámenes N°s. 27.252 de 1997 y 25.787 de 1999.
En consecuencia, en virtud de lo expuesto debe concluirse que doña XX, tiene
derecho a percibir el bono de escolaridad por su nieta bajo tuición, conforme a
lo dispuesto en el artículo 14 de Ley N° 19.649, siempre que se cumplan los
demás requisitos establecidos en esa ley.
Déjase sin efecto el Oficio N° 30.518, de 1995.

Nro. Dictamen: 23190
Fecha: 22-06-2001
Fuentes legales: ley 18703 art/1 inc/2, ley 18703 tit/ii, ley 18703 art/13
Dictamen: N° 23.190 22-6-2001
Fiscal del Ministerio de Obras Públicas, se ha dirigido a esta Contraloría
General solicitando la reconsideración del Dictamen N° 13.031, de 2000,
relativo al derecho que le asistiría a los funcionarios que tengan cargas
familiares reconocidas para percibir el bono de escolaridad por menores
adoptados en virtud de las normas de Ley N° 18.703, atendido las razones que
expone en su presentación.
Al respecto, cabe recordar, en primer término, que mediante el pronunciamiento
cuya reconsideración se pretende, se determinó que los funcionarios que tienen
a su cargo menores, en razón de una adopción simple, según lo establece Ley N°
18.703, no tienen derecho para percibir el bono de escolaridad del artículo 14
de Ley N° 19.649.
Sobre el particular, es menester señalar, que el artículo 14 de la referida
ley, concede por una sola vez a los trabajadores del Sector Público que indica,
un bono de escolaridad no imponible, por cada hijo de entre cinco y
veinticuatro años de edad que sea carga familiar reconocida para los efectos
del DFL. N° 150, de 1981, del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, y que
se encuentren cursando los estudios que esa disposición señala.
Dicho precepto, como puede apreciarse, inserto en el ámbito de la seguridad
social, tiene un claro propósito de protección a los menores al otorgar una
contribución económica a los padres funcionarios que los tienen bajo su cuidado
y que deben preocuparse de su educación, solventando los gastos que ello
implica, como una forma de proteger su escolaridad.
Precisado lo anterior, conviene tener en cuenta, que no sólo los padres deben
velar por el cuidado y educación de los niños, sino también, las personas que
los tienen bajo su tuición conforme a lo dispuesto en los artículos 226 del
Código Civil y 29, N° 4, de Ley N° 16.618, como asimismo, aquéllos que se hacen
cargo de un menor en virtud de las normas de adopción contenidas en Ley N°
126

18.703.
En armonía con lo anterior, el citado DFL. N° 150, de 1981, en su artículo 3°,
letra b), dispone que serán causantes de asignación familiar los hijos y
adoptados, hasta los dieciocho añ os, y los mayores de esta edad y hasta los
veinticuatro años, solteros, que sigan cursos regulares en la enseñanza media,
normal, té cnica, especializada o superior, en instituciones del Estado o
reconocidas por éste, en las condiciones que determine el reglamento.
Ahora bien, es necesario tener presente que, Ley N° 19.620, sobre adopción de
menores, modificada por Ley N° 19.658, en su artículo 45 deroga las Leyes N°s.
7.613 y, 18.703 -que reconocía la adopción simple y plena-, no obstante ello,
señala que los que tengan la calidad de adoptante y adoptado conforme a las
reglas de la adopción simple, continuarán sujetos a los efectos de la adopción
previstos en las respectivas disposiciones.
Así, entonces, cabe señalar que el artículo 1°, inciso segundo de Ley N°
18.703, establece que la adopción simple crea entre adoptante y adoptado sólo
los derechos y obligaciones que se establecen en el Título II, artículos 5° al
20, de dicho cuerpo normativo.
En efecto, el artículo 13 de la citada Ley N° 18.703, señala que incumbe al
adoptante tener al adoptado en su hogar y sufragar los gastos de alimentación,
crianza y educación del adoptado. Se incluirán en esta obligación, por lo
menos, la enseñanza básica y el aprendizaje de una profesión u oficio.
A continuación, agrega la disposición, que el adoptado será ; considerado como
carga del adoptante para todos los efectos de asignación familiar y cualquier
otro beneficio de salud y de seguridad social, conforme a las leyes que rigen
dichas prestaciones; sin perjuicio que el adoptado continuará formando parte de
su familia de origen y conservará en ella sus derechos y obligaciones.
Luego, el artículo 16 del cuerpo legal en examen, señala que la adopción del
hijo suspende la patria potestad de pleno derecho respecto de sus padres
legítimos y pone término ala guarda a que pudiere encontrarse sometido el
adoptado.
De este modo, es posible inferir que aquellos funcionarios que tengan a un
menor a su cargo, en virtud de las normas de adopción simple contenidas en Ley
N° 18.703, al igual que los padres respecto de sus hijos, se encuentran en la
obligación legal y moral de proveer a su debida educación, asumiendo las
expensas que de ello deriven, por lo cual, existiendo la misma razón, deben
recibir un trato similar, puesto que lo contrario, significaría establecer
diferencias arbitrarias en perjuicio de los primeros, lo que pugnaría con el
espíritu general de nuestro ordenamiento jurídico, que reconoce análogos
derechos a todos los menores.
Además, como el bien jurídico protegido por la disposición que se analiza es la
educación del menor, esta norma integrante de la seguridad social establecida a
favor de los trabajadores, debe ser interpretada dentro de ese contexto,
teniendo siempre en vista contribuir a una mejor educación del niño, cualquiera
que sea la situación en que éste se encuentra, imperativo que no se cumpliría
127

al hacer diferenciaciones y conceder una ayuda económica sólo cuando la
educación de los menores sea de cargo de sus padres y no en los casos que otras
personas los tengan a su cargo en virtud de una adopción simple y,
consecuentemente, tengan la obligación de educarlos. (Aplica Dictamen N° 5.889,
de 2001).
Por tal motivo, no obstante que el mencionado artículo 14 de Ley 19.649, alude
sólo a los hijos al regular el beneficio de que se trata, no es posible
entender, por las razones indicadas, que queden excluidas del bono en comento
quienes tengan menores bajo adopción simple regulada por Ley N° 18.703, sobre
todo, si se considera que este cuerpo legal establece como obligación del
adoptante frente al adoptado, precisamente, la de proveerle su educación básica
y el aprendizaje de una profesión u oficio.
En consecuencia, en virtud de lo expuesto en los párrafos precedentes, debe
concluirse que los funcionarios que tengan reconocidos como carga familiar
menores bajo adopción simple regulada por Ley N° 18.703, tienen derecho a
percibir el bono de escolaridad siempre que se cumplan los demá ;s requisitos
establecidos en la ley.
Déjase sin efecto los Dictámenes N°s. 14.896, de 1995 y, 13.031, de 2000.

2000
Nro. Dictamen: 31661
Fecha: 21-08-2000
Fuentes legales: dfl 150/81 traps art/3 lt/g, dfl 150/81 previ art/3 lt/g dfl 150/81 traps
art/3 lt/f, dfl 150/81 previ art/3 lt/f dfl 150/81 traps art/3 lt/b, dfl 150/81 previ art/3 lt/b
dfl 150/81 traps art/5, dfl 150/81 previ art/5 dfl 150/81 traps art/7, dfl 150/81 previ art/7
dfl 150/81 traps art/11, dfl 150/81 previ art/11 ley 16618 art/29 num/4, ley 16618 art/44
ley 19620 art/46 num/6, dfl 150/81 traps art/2 lt/f dfl 150/81 previ art/2 lt/f
Dictamen: N° 31.661 Fecha: 21-VIII-2000
La Directora Nacional de Fronteras y Límites del Estado, del Ministerio de
Relaciones Exteriores, se ha dirigido a esta Contraloría General solicitando un
pronunciamiento que determine la procedencia de reconocer a una funcionaria de
ese Servicio la calidad de beneficiaria de asignación familiar por una menor
abandonada y con síndrome de down, confiada a su cuidado personal en virtud de
una resolución judicial.
Se fundamenta la presentación en el hecho que, el Primer Juzgado de Menores de
Santiago resolvió con fecha 20 de agosto de 1998, autorizar como medida de
protección el egreso de la menor J. E. desde el Hogar de Menores "Las
Camelias", confiando su cuidado personal a la funcionaria doña C. O.
Sobre el particular, cabe manifestar en primer término que el artículo 3 del
128

DFL N° 150, de 1981, del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, modificado
por el artículo 46, N° 6, de la ley N° 19.620, sobre Adopción de Menores,
establece que serán causantes de asignación familiar: "g) Los menores, en los
mismos términos que establece la letra b) de este artículo, que hubiesen sido
confiados al cuidado de personas naturales en virtud de lo establecido en el N°
4 del artículo 29 de la ley 16.618."
Ahora bien, la letra f) del artículo 3 del precitado DFL N° 150, de 1981,
previene que serán causantes de asignación familiar los niños huérfanos o
abandonados, en los mismos términos que establece la letra b) de este artículo,
y los inválidos que estén a cargo de las instituciones mencionadas en la letra
f) del artículo 2, de acuerdo con las normas que fije el reglamento.
Luego, el citado artículo 29, N° 4, de la Ley N° 16.618 dispone que el Juez de
Letras de Menores podrá aplicar respecto de los menores que indica alguna o
algunas de las medidas siguientes : "4° Confiarlo al cuidado de alguna persona
que se preste para ello, a fin de que viva con su familia, y que el juez
considere capacitada para dirigir su educación."
A mayor abundamiento, es dable señalar que el artículo 44 de la antedicha Ley
N° 16.618, dispone que la asignación familiar que corresponda a los padres del
menor, la percibirán los establecimientos o personas naturales que, por
disposición del juez o del Consejo Técnico de la Casa de Menores, tengan a su
cargo al menor.
A su vez, con arreglo a lo establecido en los artículos 5 y 7 del referido DFL
N° 150, de 1981, será requisito común para generar y percibir la asignación
familiar, que las personas mencionadas en su artículo 3 vivan a expensas del
beneficiario; mientras que el artículo 11 del mismo texto legal indica que
aquella se pagará desde el momento en que se produzca la causa que la genere,
pero sólo se hará exigible a petición de parte y una vez acreditada su
existencia.
En consecuencia, con el mérito de lo expuesto, cabe concluir que a la señora O.
F. le asiste el derecho a percibir el beneficio de asignación familiar, acorde
a lo previsto en el artículo 3 del DFL N° 150, de 1981, del Ministerio del
Trabajo y Previsión Social, por la menor que tiene a su cuidado personal por
resolución judicial, desde la fecha en que la acredite como carga familiar suya
ante su Servicio empleador. (Aplica dictamen N° 15.772, de 2000).
Nro. Dictamen: 15772
Fecha: 05-05-2000
Fuentes legales: dfl 150/81 traps art/3 lt/g, dfl 150/81 traps art/3 lt/b
Dictamen: N° 15.772 5-V-2000
129

Se ha solicitado un pronunciamiento que determine la procedencia de obtener
asignación familiar por un menor que se tiene a cargo bajo tuición.
De la documentación acompañada aparece que, por resolución del Tercer Juzgado
de Menores de San Miguel, aprobatoria de un avenimiento, a recurrente le fue
entregada la tuición de un menor, a contar del 26 de noviembre de 1999.
Sobre el particular, cabe manifestar que el artículo 3° del DFL. N° 150, de
1981, del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, modificado por el artículo
46, N° 6, de Ley N° 19.620, sobre Adopción de Menores, establece, en lo que
interesa, que serán causantes de asignación familiar: g) Los menores, en los
mismos términos que establece la letra b) de este artículo, que hubiesen sido
confiados al cuidado de personas naturales en virtud de lo establecido en el N°
4 del artículo 29 de Ley N° 16.618.
Ahora bien, la letra b) del artículo 3° del cuerpo normativo en estudio,
establece que la asignación familiar corresponderá a los hijos y adoptados
hasta los 18 años, y a los mayores de esa edad y menores de 24, solteros, que
sigan estudios regulares en la enseñanza media, normal, técnica, especializada
o superior, en instituciones del Estado o reconocidos por éste, en las
condiciones que determine el reglamento.
Luego, el mencionado artículo 29, N° 4 de Ley N° 16.618, dispone que el juez de
letras de menores podrá aplicar alguna o algunas de las medidas siguientes: N°
4) Confiarlo al cuidado de alguna persona que se preste para ello, a fin de que
viva con su familia, y que el Juez considere capacitada para dirigir su
educación.
A mayor abundamiento, es dable señalar que el artículo 44 de la citada Ley N°
16.618 dispone que la asignación familiar que corresponda a los padres del
menor, la percibirán los establecimientos o personas naturales que, por
disposición del juez o del Consejo Técnico de la Casa de Menores, tengan a su
cargo al menor.
En consecuencia, con el mérito de lo expuesto, cabe concluir que a la
recurrente le asiste el derecho a percibir el beneficio de la asignación
familiar, acorde a lo previsto en el artículo 3° del DFL. N° 150, de 1981 del
Ministerio del Trabajo y Previsión Social, por el menor que tiene a su cuidado
personal por tuición declarada judicialmente.

Nro. Dictamen: 13031
Fecha: 13-04-2000
Fuentes legales: ley 19649 art/1, ley 19649 art/14, ley 18703 art/12 ley 18703 art/13, dfl
150/81 traps, dfl 150/81 previ ley 19620 art/45
Dictamen: N° 13.031 Fecha: 13-IV-2009
Se ha dirigido a esta Contraloría General doña M.N., funcionaria del Serviu
Metropolitano, solicitando un pronunciamiento que determine si le asiste el
derecho a percibir el bono de escolaridad contemplado en la Ley N° 19.649, en
130

el caso de una menor que se encuentra a su cargo, en razón de una adopción
simple, según se establece en la Ley N° 18.703.
Sobre el particular, es menester señalar que el artículo 14 de la Ley N°
19.649, concede por una sola vez a los trabajadores del sector público
referidos en el artículo 1° del mismo texto, un bono de escolaridad no
imponible, por cada hijo de entre cinco y veinticuatro años de edad, que sea
carga familiar reconocida para los efectos del D.F.L. N°, 150, de 1981, del
Ministerio del Trabajo y Previsión Social, y que se halle cursando alguno de
los estudios que aquella disposición establece.. Este. beneficio se otorgará
aun cuando no perciban efectivamente el beneficio de asignación familiar.
Asimismo, la Ley N° 19.620, que contiene las nuevas normas sobre adopción,
modificada por la Ley N° 19.658, y que en su artículo 45 deroga, entre otras,
la Ley N° 18.703 -que reconocía la adopción simple y la plena-, señala que los
que tengan la calidad de adoptante y adoptado conforme a las reglas de la
adopción simple de la antigua ley citada en último término, continuarán sujetos
a los efectos de la adopción previstos en las respectivas disposiciones.
Ahora bien, la jurisprudencia de esta Entidad de Control contenida, entre
otros, en dictamen N° 14.896, de 1995, manifiesta que, conforme a lo dispuesto
en los artículos 12 y 13 de la Ley N° 18.703, de la adopción simple no emanan
las consecuencias jurídicas que la normativa vigente consulta de modo exclusivo
respecto de los hijos. Ello, por cuanto los indicados artículos establecen que
este tipo de adopción no constituye estado civil y quienes son objeto de ella
continúan formando parte de su familia de origen y conservan en esta sus
derechos y obligaciones.
En consecuencia, en mérito de lo expuesto, es menester concluir que a doña M.N.
no le asiste el derecho a percibir el bono de escolaridad contemplado en la Ley
N° 19.649, respecto de una menor acogida a la adopción simple que establece la
Ley N° 18.703.

131

Otros

Documento Completo
N° 63.523 Fecha: 19-VIII-2014

Se ha dirigido a esta Contraloría General el señor Federico Alfonso Cortés
Núñez, funcionario del Servicio Nacional de Menores, para reclamar por el
resultado de su calificación 2012-2013.
Requerida al efecto, dicha institución acompañó diversos antecedentes relativos
al caso.
Sobre el particular, en cuanto a que su precalificador -quien, además, elaboró los
pertinentes informes de desempeño-, careció de la objetividad necesaria, dada la
imputación de acoso laboral denunciada en su contra, cabe hacer presente que,
según lo dispuesto en los dictámenes Nos 61.767, de 2011 y 50.301, de 2013, de este
origen, la imparcialidad de la autoridad llamada a intervenir en la evaluación de
un empleado, es un elemento esencial para garantizar la transparencia y
objetividad de un proceso calificatorio, y si bien la normativa que rige la materia
no contempla causales de inhabilidad o recusación respecto de los intervinientes
en él, lo cierto es que el artículo 62, N° 6, inciso segundo, de la ley N° 18.575, en
armonía con el artículo 12, N° 3, de la ley N° 19.880, obliga a los funcionarios a
inhibirse de actuar cuando se configure una situación que les reste ecuanimidad.
Al respecto, es útil anotar que en la documentación tenida a la vista, se advierte
que con anterioridad a que el citado servidor suscribiera los informes de
desempeño y la precalificación del peticionario, requirió la tramitación de un
proceso disciplinario en su contra, por un supuesto acoso laboral hacia aquel.
Precisado lo anterior, es dable señalar que sin perjuicio que en el sumario en
cuestión no se haya podido comprobar el aludido hostigamiento, esta
circunstancia pudo haber comprometido la imparcialidad del jefe directo del
recurrente, por cuanto permiten colegir la existencia de un conflicto entre
ambos previo a la ponderación del desempeño de este último, por lo que el
señor Barraza Mora debió haberse abstenido de participar en la precalificación
de que se trata.
En consecuencia, y en virtud de lo expuesto, corresponde que la autoridad
retrotraiga la calificación del señor Cortés Núñez a la etapa en que el indicado
vicio se verificó, sin que sea necesario pronunciarse sobre el resto de las
132

alegaciones de la ocurrente.
Transcríbase al interesado.
Saluda atentamente a Ud.

Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República
Documento Completo
N° 46.110 Fecha: 24-VI-2014
El Director Nacional (S) del Servicio Nacional de Menores (SENAME), ha
solicitado que sean declarados como materia no esencial, acorde con el
artículo 19 de la resolución N° 1.600, de 2008, de la Contraloría General de la
República, los actos administrativos que dicte en el marco de la ley N° 20.032,
que Establece Sistema de Atención a la Niñez y Adolescencia a Través de la
Red de Colaboradores del SENAME.
Agrega, que antiguamente el numeral 4 del artículo 3° de la resolución N° 520,
de 1996, de este Organismo Fiscalizador, que establecía normas sobre
exención del trámite de toma de razón, disponía que “Los convenios del
Servicio Nacional de Menores con instituciones colaboradoras para la
atención de menores en situación irregular, quedarán exentos”. Sin embargo,
en la actual normativa sobre la materia, no se consignó un precepto en tal
sentido.
Al respecto, es menester señalar que el artículo 19 de la enunciada resolución
N°1.600, de 2008, prescribe que los organismos públicos que demuestren no
haber sido objeto de observaciones relevantes, en número y entidad, en los
actos administrativos emitidos en relación con un determinado contenido, en
el período mínimo de un año, podrán solicitar a la Contraloría General que
tales materias sean consideradas no esenciales, lo que se podrá disponer
considerando ese y otros elementos por resolución fundada, por períodos de
un año, pudiendo dejarse sin efecto en cualquier tiempo según el uso que se
haga de tal liberalidad.
Sobre el particular, es necesario hacer presente que habiéndose revisado las
resoluciones ingresadas por el servicio requirente a la División Jurídica de este
Organismo de Control para su examen de juridicidad durante los años 2011,
2012, 2013 y 2014, es posible apreciar que de un universo aproximado de 79
documentos, si bien ninguno de ellos fue representado, sólo 18 fueron

133

tomados razón sin observaciones por esta Entidad Fiscalizadora.
Los 61 actos administrativos restantes, debieron ser retirados por el respectivo
servicio pues contenían observaciones relevantes de legalidad que hicieron
necesario efectuarles diversas enmiendas.
Ahora bien, en cuanto a las resoluciones mencionadas en la consulta de la
especie, cabe hacer presente que la N° 765, de 2011, del SENAME, ingresó a
este Órgano de Control por primera vez el 16 de junio de 2011, con el N° 424,
retirándose el 4 de agosto de ese año. Luego fue reingresada bajo el N° 653,
siendo nuevamente remitida alSENAME el 30 de septiembre de la misma
anualidad. Finalmente, el mencionado instrumento fue recibido por esta
Entidad de Fiscalización por tercera vez bajo el número precisado en el
requerimiento y tomada razón el 28 de noviembre de aquel año.
En tanto la resolución N° 8, de 2013, del Servicio Nacional de Menores,
ingresó a esta Contraloría General el 19 de enero de 2013, luego el 18 de abril
de esa misma anualidad fue retirada de trámite a fin de ser ajustada a
derecho, reincorporada a tramitación el 15 de mayo y tomada razón el 19 de
junio, ambas fechas del referido año.
En lo relativo a los convenios de asignación directa suscritos por el Director
Nacional o los que son producto de concursos públicos suscritos por los
Directores Regionales a que hace mención la solicitud de pronunciamiento, se
pueden señalar a modo ejemplar la resolución N° 24, de 2012, de la entidad
peticionaria, que aprueba el acuerdo de voluntades con la Fundación
Paréntesis, registrando tres reingresos a este Organismo Fiscalizador y las
resoluciones N°s. 31, 27, 851, todas de 2012, contando al menos con un retiro
del trámite de toma de razón, a fin de enmendar sus observaciones de
legalidad.
Atendido lo anterior, es dable indicar que la norma en estudio previene que
para declarar una materia como no esencial por parte de esta Contraloría
General y consecuencialmente eximir los actos que versen sobre ella del
control preventivo de juridicidad, se debe considerar, entre otros aspectos,
que se trate de un contenido determinado y que los instrumentos respectivos
no hayan sufrido observaciones relevantes en número y entidad por el
periodo mínimo de un año, requisitos que en la especie no se presentan.
Pues bien, atendidos los antecedentes expuestos y que obran en poder de esta
Entidad Fiscalizadora, especialmente los actos administrativos sujetos al
trámite de toma de razón en los últimos 4 años, a juicio de esta Contraloría
General las materias de la especie revisten el carácter de esencial, no
lográndose generar la convicción necesaria para otorgar la aludida liberalidad,
134

por lo que se ha resuelto no acoger, para el año 2014, el requerimiento del
Servicio Nacional de Menores.
Cabe destacar, que además de las observaciones que tuvieron lugar en los
actos administrativos señalados, para desestimar la petición del interesado,
también se tuvo a la vista la incidencia que tienen los enunciados documentos
para el cumplimiento de los fines de la entidad solicitante, su complejidad o
trascendencia y los recursos involucrados o asociados a los mismos.
Saluda atentamente a Ud.,
Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

5.125

Fecha:

21-I-2014

Se ha dirigido a esta Contraloría General el diputado don Guillermo Teillier del
Valle, quien solicita se investiguen presuntas irregularidades acaecidas en el Centro
Metropolitano Norte Til Til, dependiente del Servicio Nacional de
Menores, SENAME.
El recurrente expone que el aludido centro ha destinado para el funcionamiento del
primer semestre del año 2013, en lo que respecta a contratos privados, la suma de M$
915.837, con el fin de otorgar atención a 300 jóvenes privados de libertad, sin
embargo, señala que el servicio informó que por problemas de abastecimiento de
agua, solo atiende a 85. Explica, que a su juicio, tal disminución debería verse
representada en menores gastos del recinto, lo que no acontecería debido a la
suscripción de contratos de servicios con empresas privadas, con ganancias
aseguradas a todo evento. Ejemplifica la situación descrita en la prestación del
servicio de alimentación, la que según indica asciende a la suma de $ 17.800, por tres
raciones diarias, no obstante, esta sería deficiente en calidad y cantidad, de acuerdo
a
lo
que
le
habrían
expresado
los
jóvenes.
Añade, que el centro en cuestión, al mes de abril de 2013 habría sobrepasado el
presupuesto semestral asignado para su funcionamiento, es decir, los M$ 915.837 ya
mencionados, y por ello, la diferencia sería suplementada con cargo al presupuesto
de los otros 9 centros administrados en la Región Metropolitana de idéntica
naturaleza, los cuales acorde a la información de que dispone, cuentan con un
presupuesto semestral total de M$ 997.418, de los cuales el ubicado en San Bernardo
recibe el mayor reparto, alcanzando a la suma de M$ 210.600 para atender a un
promedio
mensual
de
200
jóvenes.
Por otra parte, relata que existen al menos ocho funcionarios pertenecientes a otros
centros del SENAME en los que se desempeñan como educadores de trato directo,
135

quienes en el Centro Metropolitano Norte Til Til deberían ejercer la función de
inducir y/o capacitar a los de la dotación de la Corporación de Educación,
Rehabilitación, Capacitación y Atención de Menores y Perfeccionamiento, CERCAP,
institución colaboradora del servicio, adjudicada para desarrollar el “Proyecto de
Intervención en Régimen Cerrado con Programa de Reinserción para Adolescentes
Infractores a la Ley Penal e Internación Provisoria en el Centro Metropolitano
Norte”,
“CIP
CRC
CERCAP”.
Explica, que dicho personal desarrollaría tareas de atención directa a los jóvenes
infractores, labor por la cual estarían recibiendo viáticos y asignación de horas
extraordinarias, además de su remuneración mensual, con cargo a los centros de los
cuales dependen, cuestión, a su juicio, irregular si se considera que se sigue pagando
íntegramente a la CERCAP la referida subvención por niño atendido, en
circunstancias que parte de estas tareas la realizan empleados de la institución, lo
que
implicaría
un
mayor
gasto
para
el
servicio.
Se requirió un informe al SENAME sobre las situaciones denunciadas por el
recurrente, el cual fue remitido a este Organismo de Control mediante oficio N°
1.763,
de
2013.
En el referido documento de respuesta, el servicio manifiesta que mediante el
decreto N° 809, de 19 de diciembre de 2011, del Ministerio de Justicia, se modificó el
decreto N° 407, de 2007, de la misma cartera de Estado, que creó los centros
cerrados de privación de libertad, de internación en régimen semicerrado y de
internación provisoria, en el sentido de establecer en la Región Metropolitana, entre
otros, el establecimiento que funciona en el inmueble ubicado en Camino Quilapilún
S/N, comuna de Til Til, Provincia de Chacabuco, denominado Centro Metropolitano
Norte, CMN, con una superficie construida de 11.888,89 m2 y 500 m2 adicionales para
la
“Clínica
de
Corta
Estadía”.
Expresa que, a la luz del nuevo marco penal y a la recomendación de expertos
internacionales, la capacidad del centro se determinó en un máximo de 200 plazas,
con el fin de proporcionar una adecuada aplicación de las sentencias condenatorias y
control de los jóvenes, estableciéndose que solo en el caso de una situación de fuerza
mayor y cuando exista una resolución judicial que lo ordene, se admita la posibilidad
de llegar a una población tope de 300. De esta manera, se definió un proceso gradual
de poblamiento del CMN, con un máximo de 200 jóvenes en 6 meses de ejecución
del proyecto. Sin embargo, informa que de acuerdo a la evaluación de la
implementación del plan, realizada al 7 de agosto 2013, la población del centro
alcanzaba a 96 jóvenes y luego, según se consigna en el informe de supervisión
realizado a la empresa proveedora de los alimentos, de 30 de septiembre del mismo
año,
el
número
de
internos
era
de
101.
Asimismo, hace presente, que el bajo número de infractores atendidos en el CMN se
136

debe principalmente a la reducción en la cantidad de adolescentes varones
condenados a régimen cerrado en la Región Metropolitana, los que al 27 de marzo de
2012, llegaban a 234 y al 9 de agosto de 2013 habían disminuido a 210, incluidos
aquellos que ingresan por quebrantamiento de la sanción de semicerrado a régimen
cerrado y, tal como lo señaló el diputado don Guillermo Teillier del Valle, a las
dificultades en el abastecimiento de agua del establecimiento, hechos constatados en
informes técnicos proporcionados por el servicio a la comisión fiscalizadora de este
Organismo
de
Control.
En lo que respecta al presupuesto para el CMN, el SENAME informó que este fue
presentado y aprobado como proyecto de ley bajo la denominación “Programas
Asociados con la Operación del Centro de Internación Provisoria y Cerrado de Til
Til” y, luego, aprobado como parte de los recursos necesarios para el funcionamiento
del SENAME, a través de la Ley de Presupuestos del Sector Público para el año 2013,
en los subtítulos 21, 22 y 24, con lo cual se permite asegurar la operatividad del
recinto.
Agrega, que el presupuesto del subtítulo 22 para la Región Metropolitana, al 30 de
junio de la citada anualidad, alcanzaba a M$ 4.110.961, los que al término de dicho
período presentaban una ejecución de M$ 1.780.509, equivalente al 43% del total
indicado, gastos que permitieron el normal funcionamiento de los Centros de
Administración
Directa
de
la
región.
En cuanto a la ejecución presupuestaria del establecimiento analizado,
el SENAME señala que al 30 de abril de 2013, los gastos imputados al subtítulo 22
“Bienes y Servicios de Consumo” ascendían a M$ 373.860, monto que equivalía al 41%
del total asignado para el primer semestre del mismo año. Cabe agregar, que en su
informe la entidad adjunta los respaldos que permiten constatar sus dichos.
Indica, que para el funcionamiento del nuevo recinto se siguió un modelo mixto de
atención, donde confluyen empresas privadas junto a instituciones públicas. Precisa,
que la incorporación de proveedores quedó establecida en los instrumentos y actos
administrativos que han regulado los respectivos llamados a licitación y concursos
públicos, los que han sido tomados de razón por esta Contraloría General y
presentados para su examen. De esta manera, se han externalizado los servicios de
alimentación, educación, aseo y control de plagas, enfermería o unidad de salud,
capacitación laboral, mantención de equipamiento, mantención de infraestructura,
lavandería
y
transporte.
Expresa, respecto a los convenios de alimentación, lavandería y educación, que el
precio se encuentra conformado por un componente fijo y otro variable, siendo el
último determinado por la población atendida, a diferencia del servicio de aseo y
control de plagas, que se paga por metro cuadrado de edificación, según lo dispuesto
en
las
bases
de
licitación.
137

En lo concerniente al contrato del servicio de alimentación, la autoridad aduce que
el componente fijo considera los costos asociados a la dotación de Gendarmería de
Chile, SENAME y las raciones de las visitas al centro, y que el variable se establece
por el número de internos beneficiados a razón de cuatro raciones diarias
mensuales. A modo de ejemplo, indica que durante el mes de mayo de 2013, el gasto
por el concepto analizado alcanzó a la suma de M$ 31.417, IVA incluido,
correspondiente a un monto de $ 12.320 diario por 85 adolescentes atendidos
durante los 30 días del mes, es decir $ 3.080 por cada ración.
En lo que atañe a los gramajes por ración de alimento, calidad de los mismos y
servicios prestados por la empresa adjudicada, expresa que estos deben ceñirse tanto
a lo definido en las bases de licitación, como en la oferta del proveedor y en el
acuerdo que las partes han suscrito. No obstante, precisa que durante el primer
trimestre de 2013, algunos jóvenes se manifestaron acerca de la poca cantidad de las
meriendas
que
se
les
entregaban,
no
así
de
su
calidad.
La entidad hace presente, que para asegurar el cumplimiento del convenio y la
correcta entrega de las raciones, se instruyó a la nutricionista de la Dirección
Regional Metropolitana aplicar un estricto procedimiento de supervisión de la
minuta alimenticia y de la preparación de los platos directamente en la cocina del
centro, producto de lo cual no se han registrado nuevas observaciones sobre los
aspectos monitoreados. Además, indica que no existen antecedentes en los que
consten registros de incumplimientos graves ni de multas al proveedor.
Respecto a los funcionarios del Servicio Nacional de Menores que se encontraban en
comisión de servicio en el CMN, la institución manifiesta que estos correspondían a
7, conformados por educadores de trato directo provenientes de distintos centros de
internación provisoria y de régimen cerrado del país, destinados a apoyar la
formación en terreno de los equipos de trabajo y por profesionales que se
desempeñan en el Departamento de Justicia Juvenil del Servicio, tarea que se realiza
en atención a que es el único organismo que cuenta con la experiencia en estas
materias y a la necesidad de la transmisión práctica del conocimiento como tarea
básica para la puesta en marcha de los referidos centros, actividad que se mantuvo
durante el período comprendido entre el 21 de mayo y el 23 de junio de 2013, en el
marco del desarrollo del plan general de inducción y capacitación para los
trabajadores
del
CERCAP.
Agrega, que una vez concluida la fase del plan general de inducción, los
profesionales que trabajaron en el CMN regresaron a su lugar de desempeño
habitual. No obstante, hace presente que para efectos de continuar con la formación
en temas focalizados y especializados en la intervención, empleados del precitado
departamento siguen cumpliendo funciones de capacitación en temáticas tales
como: Modelo de Intervención (Orientaciones Técnicas CIP-CRC), elaboración de
138

planes de intervención y análisis de casos, actividad que se desarrolla en todos los
centros
privativos
de
libertad
del
país.
Ahora bien, respecto a lo argumentado por el SENAME para justificar el bajo número
de adolecentes destinados a cumplir condena en el CNM, corresponde señalar que
en la medida en que se resuelva el problema de abastecimiento de agua potable y
aumente la población de jóvenes varones condenados a régimen cerrado en la
Región Metropolitana, se deben arbitrar las acciones que permitan alcanzar un
poblamiento que asegure una distribución eficiente de costos de funcionamiento y
óptimo
uso
del
recinto.
Asimismo, cabe hacer presente que en las indagaciones posteriores efectuadas por la
comisión fiscalizadora de esta Entidad de Control, se verificó que el SENAME realiza
auditorías y validaciones en terreno del cumplimiento de las minutas alimenticias,
respaldadas con informes quincenales y mensuales que dan cuenta del desempeño
del proveedor sobre la prestación del servicio, documento que sirve de sustento de la
aprobación del pago mensual a la empresa prestadora del servicio. Adicionalmente,
realizan encuestas periódicas a los internos tendientes a constatar el grado de
aceptación de las raciones, determinándose las medidas correctivas que eviten las
pérdidas
de
alimentos.
Ahora bien, analizados los antecedentes aportados, los argumentos esgrimidos por la
entidad y las verificaciones realizadas por esta Contraloría General, cabe concluir
que el centro en cuestión, respecto de las materias denunciadas ha desarrollado sus
funciones de acuerdo a lo que la normativa le exige, para lo cual suscribió los
convenios pertinentes, de tal manera de asegurar el funcionamiento del recinto.
Además, ha implementado procedimientos de supervisión y control destinados a
asegurar el cumplimiento de los acuerdos suscritos, con el fin de alcanzar los
objetivos
establecidos
para
dichos
establecimientos.
No obstante lo precedentemente expuesto, corresponde consignar que en la próxima
fiscalización que esta Contraloría General realice al SENAME, se abordarán, entre
otras, las materias denunciadas por el diputado don Guillermo Teillier del Valle, con
la
finalidad
de
verificar
el
correcto
funcionamiento
del
CNM.
Transcríbase

al

Saluda

Servicio
atentamente

Ramiro
Contralor General de la República

Mendoza

Nacional

de
a

Menores.
Ud.,

Zúñiga

N° 2.387 Fecha : 10-I-2014

139

Se ha dirigido a esta Contraloría General el Director Nacional del Servicio Nacional
de Menores, solicitando que se determine la compatibilidad entre la subvención
contemplada en la ley N° 20.032, y los beneficios establecidos en los artículos 16 y 35
de la ley N° 20.255, en el caso de los niños y adolescentes con discapacidad mental
que se encuentran atendidos por los centros residenciales que administren los
organismos acreditados por el aludido servicio.
Sobre la materia, en primer lugar, es preciso señalar que la ley N° 20.032, que
Establece un Sistema de Atención a la Niñez y Adolescencia, a través de la Red de
Colaboradores del Servicio Nacional de Menores, y su Régimen de Subvención,
prescribe en su artículo 3° que éste podrá subvencionar las actividades relacionadas
por los colaboradores acreditados relativas a oficinas de protección de derechos del
niño, niña y adolescente, centros residenciales, programas y diagnóstico.
Por otra parte, el artículo 19 de la ley N° 18.600, que Establece Normas sobre
Deficientes Mentales, expresa en su inciso primero que los menores a que se refiere
el artículo 2° del decreto ley N° 2.465, de 1979, que crea el Servicio Nacional de
Menores y fija el texto de su ley orgánica, esto es, niños, niñas y adolescentes
vulnerados en sus derechos que adolezcan de discapacidad mental, serán
beneficiados con la subvención correspondiente al sistema asistencial a que se
encuentren adscritos, de acuerdo con lo dispuesto en la mencionada ley N° 20.032.
Enseguida, el inciso segundo del mismo artículo 19 señala que a los menores que
sean atendidos bajo la modalidad de personas con discapacidad mental profunda y
que estén recibiendo la referida subvención, se les extenderá este beneficio hasta el
31 de diciembre del año en que cumplan veinticuatro años de edad.
A su vez, su inciso tercero previene que “los hogares que perciban la subvención
mencionada, que continúen atendiendo las personas con discapacidad mental, aún
después que haya caducado el derecho a recibir la subvención, podrán impetrar el
beneficio de la pensión asistencial, cuando ésta sea otorgada a la persona con
discapacidad mental que tienen a su cargo.”, prestación esta última que, al tenor de
lo preceptuado en el inciso final de ese mismo artículo 19, es incompatible con la
subvención en estudio.
En este punto, es útil hacer presente que, en virtud de lo previsto en el inciso
segundo del artículo segundo transitorio de la ley N° 20.255, que establece la
Reforma Previsional, las personas que al 1 de julio de 2008, eran beneficiarias de
pensiones asistenciales otorgadas de conformidad al decreto ley N° 869, de 1975,
dejarán de percibir a partir de esa data las referidas pensiones y comenzarán a gozar,
a contar de dicha fecha y por el solo ministerio de la ley, de las pensiones básicas
solidarias de vejez y de invalidez, conferida esta última en virtud del artículo 16 de
este texto legal.

140

De esta manera, dado que la pensión básica solidaria de invalidez por la que se
consulta sustituye a la pensión asistencial, y atendido que el artículo 19 de la ley N°
18.600 hace incompatible esta última -cuando es otorgada a la persona mayor de
edad con deficiencia mental que se encuentre en la situación establecida en el inciso
tercero de ese precepto-, con la subvención conferida por la ley N° 20.032, sólo es
posible concluir que ambos beneficios, subvención y pensión básica solidaria, no
pueden ser percibidos de forma conjunta.
Ahora bien, en cuanto a la compatibilidad entre la subvención en estudio y el
subsidio establecido en el artículo 35 de la ley N° 20.255, cabe señalar que este último
favorece a las personas con discapacidad mental a que se refiere la ley N° 18.600 y
que sean menores de 18 años de edad.
Al respecto, es menester indicar que la jurisprudencia de este Organismo
Fiscalizador, contenida, entre otros, en el dictamen N° 65.163, de 2010, ha
manifestado que las incompatibilidades constituyen, en general, limitaciones de
carácter excepcional, por lo que las normas jurídicas que las establecen sólo deben
aplicarse a los casos expresamente contemplados en el ordenamiento jurídico que las
instituye, no pudiendo hacerse extensivos a otras situaciones.
Así entonces, en la medida que la normativa que los regule no contemple una
incompatibilidad expresa entre la aludida subvención y el subsidio establecido en el
artículo 35 de la ley N° 20.255, estos beneficios son compatibles.
Transcríbase a la División de Personal de la Administración del Estado de esta
Contraloría General.
Saluda atentamente a Ud.

Patricia Arriagada Villouta
Contralor General de la República
Subrogante
N° 1.207 Fecha: 08-I-2014
La Asociación Nacional de Funcionarios del Servicio Nacional de Menores
(SENAME) consulta acerca de la legalidad de la implementación del “Programa de
Aseguramiento de la Calidad de Residencias”, por parte del Ministerio de Justicia.
Manifiesta que dicho programa importa la supervisión técnica y financiera de las
residencias administradas por colaboradores acreditados del SENAME, respecto de
las cuales esa entidad cuenta con atribuciones privativas, inconciliables con la
intervención de la referida Secretaría de Estado en la materia.
141

Requeridos sus informes, tanto el SENAME como el Ministerio de Justicia han
manifestado, en síntesis, las consideraciones por las cuales este último tiene
facultades para la ejecución de la aludida iniciativa.
Agrega esa Secretaría de Estado que el programa a que se refiere la consulta y que se
encuentra realizando, a través del Departamento de Reinserción Social Juvenil de su
División de Reinserción Social, tiene por propósito actualizar el conocimiento acerca
del desempeño del régimen residencial, y proponer un nuevo sistema de supervisión
de los niños, niñas y adolescentes que acoge.
Precisa que dicha iniciativa comprende la reunión de información, tanto relativa a
las residencias como a los menores que son sus usuarios; la instalación de
competencias en los equipos de trabajo de tales establecimientos; la elaboración de
un modelo de gestión y aseguramiento de la calidad de los centros, y un
procedimiento de seguimiento que modifique el que se utiliza actualmente.
Al respecto, el artículo 22 de la ley N° 18.575 -Orgánica Constitucional de Bases
Generales de la Administración del Estado- preceptúa que los ministerios son los
órganos superiores de colaboración del Presidente de la República en las funciones
de gobierno y administración de sus respectivos sectores, debiendo, para tales
efectos, “proponer y evaluar las políticas y planes correspondientes, estudiar y
proponer las normas aplicables a los sectores a su cargo, velar por el cumplimiento
de las normas dictadas, asignar recursos y fiscalizar las actividades del respectivo
sector”.
A su vez, las letras c) y d) del artículo 2° del decreto ley N° 3.346, de 1980 -que fija el
texto de la ley orgánica del Ministerio de Justicia-, radican en la competencia de esa
Secretaría de Estado las funciones de “formular políticas, planes y programas
sectoriales”, en especial respecto de “los sistemas asistenciales aplicables a los
menores que carezcan de tuición o cuya tuición se encuentre alterada y a los
menores que presenten desajustes conductuales o estén en conflicto con la justicia”,
y de “controlar el cumplimiento de las políticas, planes y programas sectoriales y
evaluar sus resultados”, respectivamente.
Luego, la letra a) del artículo 13 de este último cuerpo normativo señala que a la
División de Reinserción Social del referido Ministerio le corresponde estudiar y
proponer las orientaciones fundamentales que aquel requiera en el campo de la
protección y rehabilitación de los menores que carezcan de tuición o que esta se
encuentre alterada y de los que presenten desajustes conductuales o estén en
conflicto con la justicia.
Por último, la letra e) del artículo 24 del decreto N° 1.597, de 1980, del Ministerio de
Justicia -Reglamento Orgánico de esa Secretaría de Estado-, dispone que al
142

Departamento de Menores de la División de Defensa Social -hoy Departamento de
Reinserción Social Juvenil de la aludida División de Reinserción Social, según lo
indican los numerales 3) y 4) del artículo 4° de la ley N° 20.587, que modifica el
régimen de libertad condicional y establece, en caso de multa, la pena alternativa de
trabajos comunitarios- corresponde realizar investigaciones y estudios destinados a
recoger antecedentes, profundizar conocimientos y detectar modalidades que
permitan una mejor determinación de las directrices que en el área de su
competencia se requieran.
Como puede advertirse, la evaluación de las políticas, planes y programas en
ejecución o susceptibles de realizarse en el futuro, pertenecen al ámbito de las
funciones que, por su naturaleza, corresponde cumplir a los ministerios, en su
calidad de órganos de colaboración del Presidente de la República, tal como lo
precisó el dictamen N° 713, de 2011, de esta Entidad Fiscalizadora.
Ahora bien, de los antecedentes tenidos a la vista aparece que el programa por el que
se consulta consiste precisamente en el estudio de la situación de las residencias que
atienden las entidades colaboradoras para los efectos de definir una política pública
sobre la materia, cuestión que atañe a las funciones que compete desarrollar al
Ministerio de Justicia, y, por consiguiente, corresponde que sea realizado por el
mismo, por lo que debe desestimarse la alegación que se formula al respecto.
Lo anterior no obsta a que las acciones de supervisión de los referidos
establecimientos que se decida implementar en base a los resultados de la iniciativa
de que se trata, deban ser realizadas por el SENAME, de conformidad con lo
dispuesto en el artículo 1° del decreto ley N° 2.465, de 1979 -que crea el SENAME y
fija el texto de su ley orgánica-.
Transcríbase al Ministerio de Justicia y al SENAME.
Saluda atentamente a Ud.,

Patricia Arriagada Villouta
Contralor General de la República
Subrogante

2012
Nro. Dictamen: 74931
Fecha: 03-12-2012
Fuentes legales: ley 20032 art/67, dto 841/2005 justi art/53, res 759/2003 contr
num/5/3, res 759/2003 contr num/3
143

Dictamen: N° 74.931 Fecha: 3-XII-2012
Se ha dirigido a esta Contraloría General, don Rolando Melo Latorre, Director
Nacional del Servicio Nacional de Menores, SENAME, mediante oficio N° 4.484, de
2011, para solicitar un pronunciamiento respecto al procedimiento contable a
utilizar para el registro de las subvenciones que otorga dicha Institución y
autorizar la implementación en forma gradual de la revisión del 100% de las
rendiciones de cuentas de los proyectos, comenzando en el año 2012, con tres
regiones que cuentan con el personal necesario para efectuar dicha labor, a
partir del ejercicio presupuestario año 2012, en atención a las observaciones
planteadas en el Preinforme de Observaciones N° 210, de 2011, de esta Entidad
Fiscalizadora, sobre transferencias de fondos efectuadas por dicho Servicio a
los colaboradores acreditados.
La autoridad del Servicio expresa en su presentación, en síntesis, que a raíz
de la auditoría que se llevó a cabo durante el año 2011, en la Región
Metropolitana, de la cual derivó el Preinforme de Observaciones N° 210, de
2011, ya señalado, se consignaron las siguientes observaciones:
- Título II, "Control Interno", párrafo 2 "Control Financiero Contable": el
Servicio no utiliza el Sistema de Información para la Gestión Financiera del
Estado, SIGFE, para registrar y controlar las subvenciones entregadas a los
organismos colaboradores, producto que utiliza el procedimiento contable E-01
establecido en el oficio N° 54.900, de 2006, de este Organismo de Control, que
norma las transferencias otorgadas a instituciones o personas del sector
privado no sujetas a rendición de cuentas. En dicho sentido, se advierte que no
se estaría dando cumplimiento a lo dispuesto en el reglamento de la ley N°
20.032, aprobado por decreto supremo N° 841, de 2005, del Ministerio de
Justicia, el que establece que los colaboradores acreditados deberán remitir al
SENAME una rendición de cuentas, de acuerdo al procedimiento contenido en la
Circular N° 19, de 2005, del Servicio Nacional de Menores, la que dispone que
las rendiciones de cuentas deben ajustarse a los procedimientos contenidos en
la resolución N° 759, de 2003, que Fija Normas de Procedimiento sobre Rendición
de Cuentas, de este Ente Fiscalizador.
Enseguida, agrega el citado preinforme que las transferencias corrientes por
subvención deben ser registradas contablemente de acuerdo al procedimiento
E-06, del oficio N° 54.900, de 2006, precitado, vale decir, se debe reflejar un
deudor por rendición de cuentas al momento de efectuar la transferencia de
fondos y sólo al momento que es revisada y aprobada dicha rendición,
contabilizar el gasto correspondiente.
Al respecto, el Servicio Nacional de Menores indica que se relaciona con un
número aproximado de 335 instituciones colaboradoras acreditadas, que han
144

percibido fondos de subvención durante el año 2011, quienes administran un
total de 1.496 proyectos a nivel nacional, a los cuales se les transfieren
recursos conforme a las atenciones brindadas en el marco de las coberturas
previamente convenidas. Respecto de la rendición de dichos fondos, éstos se
registran en el sistema informático (SENAINFO) y se remite un informe mensual
el que detalla los ingresos, los egresos y saldos, manteniendo la documentación
de respaldo en los proyectos conforme lo establecido en el artículo 67 del
reglamento de la ley N° 20.032.
Añade, que en cuanto a lo solicitado por esta Contraloría General, en orden a
emplear el procedimiento contable E-06 para la contabilización de las
transferencias a organismos privados, el Servicio en atención a lo avanzado del
año, compromete su implementación a partir del ejercicio presupuestario año
2012, para la cual solicita se autorice a proceder de dicha forma.
Esgrime además, que se hace necesario explicitar que el artículo 53 del decreto
supremo N° 841, ya citado, establece que el SENAME está obligado a transferir a
los colaboradores, la subvención en forma mensual y dentro de los primeros
quince días del mes siguiente a la entrada en vigencia del convenio respectivo.
A su vez, la citada resolución N° 759, de 2003, de esta Contraloría General,
exige la rendición de cuentas de los fondos transferidos dentro de los primeros
cinco días hábiles siguientes al mes que corresponda. Estas disposiciones
implican para el Servicio, contar en la práctica con entre tres a cinco días
hábiles para proceder a la revisión de un total aproximado de 1.496 expedientes
de rendiciones de cuentas, contando para tales fines con una dotación máxima de
61 supervisores financieros, lo que en promedio representa que cada uno de
ellos, revise y apruebe 26 expedientes, en este limitado tiempo.
De tal forma, solicita un pronunciamiento respecto de la correcta
interpretación de la normativa señalada en el párrafo anterior, además requiere
contar con la autorización de este Organismo de Control para implementar el
procedimiento de revisión de las rendiciones de cuentas pendientes, según se
indicara con antelación.
Al tenor de lo precedentemente planteado, se efectuó un análisis y solicitó un
pronunciamiento sobre la materia a la División de Análisis Contable de esta
Contraloría General, cuyas conclusiones se exponen seguidamente.
Es dable hacer presente, en primer término, que la normativa sobre la materia
en estudio está contenida en la ley N° 20.032, Orgánica del Servicio Nacional
de Menores y en el reglamento aprobado por el decreto supremo N° 841, de 2005,
del Ministerio de Justicia, el cual contiene en el título VII, las normas "De
la Rendición de Cuentas de la Subvención", las cuales fueron complementadas por
el SENAME, mediante oficio circular N° 19, de 2005, "Normas e Instrucciones
145

sobre Rendición de Cuentas de Fondos Transferidos en virtud de la ley N°
20.032, de 2005". Luego, la referida circular dispone que las rendiciones de
cuentas deben ajustarse a los procedimientos normados por la resolución N° 759,
de 2003, de este Ente Contralor.
Hechas las precisiones anteriores, las transferencias corrientes por subvención
se deben reflejar contablemente de acuerdo al procedimiento E-06, dispuesto en
el oficio N° 54,900, de 2006, de esta Contraloría General, el cual dispone
reconocer un deudor al momento de la entrega de los fondos y contabilizar el
gasto correspondiente en la oportunidad que la rendición sea recibida y
aprobada.
En tal sentido, puede señalarse que el procedimiento aplicado por el Servicio
no permite el control de las subvenciones, dentro del ámbito contable, toda vez
que hechos económicos, como la falta de rendición, el rechazo de determinados
gastos en una rendición o la entrega de anticipos de fondos, no tienen un
reconocimiento contable.
Por lo tanto, es menester señalar que el criterio de contabilización antes
mencionado, permitirá poner de manifiesto las operaciones de SENAME,
revelándolas a través de la contabilidad, especialmente, en relación con la
responsabilidad que le asiste en orden a cautelar la correcta utilización de
los recursos del Estado que se ponen a disposición de los organismos
colaboradores.
En lo que respecta a los anticipos de fondos, cabe precisar que de acuerdo a la
normativa general contenida en el oficio circular N° 60.820, de 2005, de esta
Contraloría General, dicha operación no afecta al presupuesto al momento de su
ocurrencia, debiendo ser reconocida contablemente en la cuenta 11403 Anticipos
a Rendir Cuenta. A su turno, la aplicación de dichos adelantos, debe
registrarse en las cuentas de Acreedores Presupuestarios que corresponda. En
este caso en particular, en la 21524 Cuentas por Pagar —Transferencias
Corrientes, o en la 21533 Cuentas por Pagar — Transferencias de Capital, según
su naturaleza, conjuntamente con la rendición de cuentas.
En lo que atañe a la vigencia del procedimiento E-06 que se propone, se
considera que éste deberá ponerse en aplicación a contar del presente ejercicio
contable. Por lo cual, ese Servicio deberá efectuar un ajuste contable, sin
efecto presupuestario, que permita reflejar las subvenciones pendientes de
rendición, cargando las cuentas 1210601 Deudores por Transferencias Corrientes
al Sector Privado o 1210602 Deudores por Transferencias de Capital al Sector
Privado, con abono a las cuentas 54 Transferencias Otorgadas del período o
56367 Ajuste a los gastos Patrimoniales de Años Anteriores, según corresponda.
En cuanto a aquellos anticipos de fondos que hayan sido ejecutados
146

presupuestariamente, dentro del ejercicio, deberá reconocerse el activo en la
cuenta 11403 Anticipos a Rendir Cuenta, procediendo a regularizar la ejecución
presupuestaria y el gasto patrimonial, conforme a la normativa vigente.
En cuanto a la solicitud de autorización para implementar de forma gradual la
revisión del 100% de las rendiciones de cuentas, el Servicio Nacional de
Menores deberá adoptar las medidas que estimen necesarias con el objeto de
velar por el cabal cumplimiento de lo consignado en el numeral 5.3. de la
resolución N° 759, de 2003, que Fija Normas de Procedimiento sobre Rendición de
Cuenta, antes mencionada, que previene que las unidades operativas otorgantes
serán responsables de exigir la rendición de cuentas de los fondos entregados a
las personas o entidades del sector privado, proceder a su revisión para
determinar la correcta inversión de los fondos concedidos y el cumplimiento de
los objetivos pactados.
Ahora bien, respecto del plazo que tiene el SENAME para efectuar la revisión de
las rendiciones de cuentas y a la solicitud de autorización para implementar de
forma gradual la revisión de las mismas, esta Entidad de Control cumple con
manifestar sobre la materia, que se deberán adoptar las medidas que estimen
necesarias con el objeto de velar por el cabal cumplimiento de lo consignado en
la resolución N° 759, de 2003, mencionada, especialmente en lo referido al
numeral 3, que consigna que el Servicio deberá "preparar mensualmente una
rendición de cuentas de sus operaciones, dentro de los cinco (5) días hábiles
al mes que corresponda...". Asimismo, ajustarse a lo previsto en el punto 5.3,
de la misma normativa, en orden a "exigir rendición de cuentas de los fondos
entregados a las personas o instituciones del sector privado", a su vez,
"proceder a su revisión para determinar la correcta inversión de los fondos
concedidos y el cumplimiento de los objetivos planteados", manteniendo a
disposición de esta Entidad de Control los antecedentes para su revisión.
Finalmente, en relación a la consulta sobre el lugar donde deben mantenerse los
expedientes de rendiciones de cuentas, cabe informar que dicha materia, entre
otras, está siendo objeto de análisis por este Organismo Fiscalizador, cuyo
resultado se comunicará en su oportunidad.

Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República
Nro. Dictamen: 49813
Fecha: 14-08-2012
Fuentes legales: ley 18575 art/8, ley 19880 art/7, dto 841/2005 justi, ley 20032
147

Dictamen: N° 49.813 Fecha: 14-VIII-2012
Esta Entidad de Control ha dado curso al decreto N° 105, de 2012, del
Ministerio de Justicia, mediante el cual se modifica el decreto N° 841, de
2005, del Ministerio de Justicia, que aprueba el reglamento de la ley N°
20.032, que establece un sistema de atención a la niñez y adolescencia a través
de la red de colaboradores acreditados del Servicio Nacional de Menores y su
régimen de subvención, por encontrarse ajustado a derecho, pero cumple con
hacer presente que ha sido remitido a este Organismo Fiscalizador con evidente
retraso, pues el instrumento en estudio, fue emitido el 17 de febrero de 2012 e
ingresado para su control preventivo de legalidad el 19 de julio del mismo año.
La demora señalada implica una infracción al artículo 8° de la ley N° 18.575,
Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración del Estado, que
impone a los organismos públicos el deber de actuar por propia iniciativa en el
cumplimiento de sus funciones, procurando la simplificación y rapidez de los
trámites, y también a lo previsto en el artículo 7° de la ley N° 19.880, de
Bases de los Procedimientos Administrativos que Rigen los Actos de los Órganos
de la Administración del Estado, relativo al principio de celeridad, conforme
al cual las autoridades y funcionarios deben actuar por propia iniciativa en el
procedimiento de que se trate y en su prosecución, haciendo expeditas las
actuaciones pertinentes.
Atendido lo anterior, el Ministerio de Justicia deberá adoptar, en lo sucesivo,
las medidas que sean necesarias a fin de que sus instrumentos se dicten y
envíen a tramitación en su debida oportunidad.
Con el alcance que antecede se ha tomado razón del acto administrativo
señalado.
Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

2011
Nro. Dictamen: 48488
Fecha: 01-08-2011
Fuentes legales: ley 20032, ley 19880 art/13, ley 18575 art/9 inc/2
Dictamen: N°48.488 Fecha: 01-VIII-2011
Se ha dirigido a esta Contraloría General don Carlos Martínez Carrasco, en
representación de la Corporación Servicio Paz y Justicia -SERPAJ CHILE-,
solicitando un pronunciamiento acerca de la legalidad de la actuación del
Servicio Nacional de Menores -SENAME-, en el marco del Vigésimo Sexto Concurso
Público de Proyectos de Líneas Centros Residenciales convocado por dicho
organismo, al haber adjudicado el certamen, entre otros, a la Organización No
Gubernamental de Desarrollo Centro de Promoción y Apoyo a la Infancia -ONG
148

Paicabi-, pese a que ésta no acompañó toda la documentación exigida por las
bases administrativas en la etapa de admisibilidad de las propuestas.
Añade, que si bien la Comisión de Apertura de las ofertas conformada en la
Dirección Regional de Coquimbo de la citada entidad, certificó en el acta
respectiva que la ONG Paicabi habría omitido presentar la declaración jurada
ante notario público, en original o copia autorizada, de no mantener deudas
previsionales pendientes con los trabajadores que se desempeñen o hayan
desempeñado en proyectos financiados por el mencionado organismo público, como
lo exige el punto 7, letra a), numeral 3), del respectivo pliego de
condiciones, ello fue rectificado posteriormente por la Dirección Nacional del
SENAME.
Requerido su informe, el Servicio Nacional de Menores manifestó que analizada
por su Dirección Nacional la reclamación efectuada por la ONG Paicabi sobre la
observación relativa a la omisión de la antedicha certificación, se constató
que si bien aquélla no adjuntó en la apertura de las ofertas el aludido
instrumento, sí acompañó, en esa ocasión, un certificado emitido por la
Dirección del Trabajo que acreditaba que no registraba deudas previsionales con
sus empleados. Agrega, que con ello se estimó que la Organización en cuestión
cumplía la finalidad buscada en las bases al exigir tal documentación, y que
dicha omisión no afectaba los derechos del Estado ni restaba transparencia o
seguridad jurídica al concurso, pues todas las propuestas fueron sometidas a
las evaluaciones técnicas posteriores siendo, en definitiva, la ONG Paicabi la
de mejor puntuación, adjudicándosele la pertinente línea de proyectos.
Sobre el particular, y de acuerdo con lo dispuesto en la ley N° 20.032, que
establece sistema de atención a la niñez y adolescencia a través de la red de
colaboradores del SENAME, y su régimen de subvención, fue convocado el concurso
en análisis para la red de colaboradores acreditados, disponiendo en el punto
7, letra a), numeral 3), de las bases administrativas aprobadas por resolución
exenta N° 4.690, de 2010, que la Comisión de Apertura considerará admisible una
propuesta sólo si, entre otros antecedentes, el colaborador acreditado presenta
una declaración jurada ante notario público, en original o copia autorizada
ante notario público, suscrita por el representante legal de la institución o
un delegado, con una antigüedad no superior a 30 días corridos anteriores a la
apertura del concurso, de no mantener deudas previsionales pendientes con los
trabajadores que se desempeñan o hayan desempeñado en proyectos financiados por
el aludido organismo público, en virtud de convenios celebrados en la
oportunidad que indica.
Añade, en el mismo punto 7, letra b), que la evaluación de admisibilidad
efectuada por la Dirección Regional será considerada como una propuesta,
correspondiendo al Director Nacional efectuar la declaración de admisibilidad,
mediante resolución que se publicará en la página web del servicio.
Pues bien, de los antecedentes tenidos a la vista se ha podido establecer que
la citada Comisión de Apertura de las ofertas al confeccionar el acta
respectiva, determinó como no admisible el proyecto ofrecido por la ONG
149

Paicabi, por no anexarse la mencionada declaración jurada indicada en las
bases.
Posteriormente, frente al estudio de la documentación aportada por la aludida
ONG, y en atención a que la evaluación de admisibilidad efectuada por la
señalada Comisión es estimada sólo como una propuesta, teniendo a la vista que
el requisito a que se ha hecho mención fue acreditado con el certificado
emitido por la Dirección del Trabajo, mediante resolución exenta N° 259, de
2011, el Director Nacional del SENAME decretó admisible dicha oferta,
estableciendo en los considerandos de ese acto administrativo que el referido
instrumento habría permitido dar cumplimiento al objetivo de las bases,
consistente en que la respectiva entidad no mantuviere deudas con sus
trabajadores.
Precisado lo anterior, es del caso recordar que la ley N° 19.880, de Bases de
los Procedimientos Administrativos que rigen los Actos de los Órganos de la
Administración del Estado, consagra, en su artículo 13, el "principio de la no
formalización", según el cual el procedimiento debe desarrollarse con sencillez
y eficacia, de modo que las formalidades que se exijan sean aquellas
indispensables para dejar constancia indubitada de lo actuado, a fin que en
caso de existir algún vicio en el procedimiento o de forma, sólo afecte su
validez cuando recae en algún requisito esencial del mismo.
Al amparo de dicha preceptiva, la jurisprudencia de esta Entidad de Control,
contenida, entre otros, en los dictámenes N°s. 49.350, de 2003 y 42.621, de
2007, ha precisado que el principio de libre concurrencia de los participantes
establecido en el inciso segundo del artículo 9° de la ley N° 18.575, Orgánica
Constitucional de Bases Generales de la Administración del Estado, persigue
considerar las propuestas de todos los oferentes que han cumplido con las
condiciones exigidas, sin que por errores no esenciales queden fuera de
concurso, ya que mientras más numerosas sean las ofertas válidas que concurran
a una licitación, mayor es el ámbito de acción de la Administración para elegir
la más satisfactoria al interés público.
Así, en un concurso público el objeto primordial de las formalidades que lo
rodean es resguardar los derechos del Estado y otorgar, por la vía de la
transparencia del proceso, seguridad jurídica a quienes postulan, de manera que
la inobservancia de las formalidades producirá o no la ineficacia de una
propuesta sólo en la medida en que se constate que realmente la omisión
tipificada cause desmedro a los intereses estatales, reste transparencia al
proceso o rompa el principio de igualdad de los licitantes, tal como lo ha
establecido la jurisprudencia de este Ente de Fiscalización mediante el
dictamen N° 62.483, de 2004, entre otros.
Atendido lo expuesto, y teniendo presente que de acuerdo con la normativa
aplicable y en el marco de sus atribuciones, el Director Nacional del SENAME
constató mediante el documento otorgado por la Dirección del Trabajo que la
entidad de que se trata no mantenía deudas previsionales con sus trabajadores,
cabe concluir que la omisión de la mencionada declaración jurada no constituye
150

un vicio esencial del procedimiento, pues no ha afectado los intereses del
Estado, la transparencia del concurso ni la igualdad de los licitantes.
Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

Nro. Dictamen: 22695
Fecha: 13-04-2011
Fuentes legales: dl 2465/79 art/3, dl 2465/79 art/1, ley 20032 art/3 ley 20032 art/4
num/3/1, ley 20032 art/29 dto 841/2005 justi art/65 inc/2, dl 1385/80 justi art/11 ley
18758
Dictamen: N° 22.695 Fecha: 13-IV-2011
La Contraloría Regional de Antofagasta ha remitido a este Nivel Central una
presentación de la Alcaldesa de la Municipalidad de Antofagasta, quien consulta
sobre la procedencia de pagar, con cargo a los fondos de la subvención que
establece la ley N° 20.032, los beneficios pactados contractualmente por dicho
Municipio con el personal a honorarios que se desempeña en la Oficina de
Protección de Derechos de la Infancia de esa comuna, tales como permisos,
feriados y licencias médicas; todo ello en el marco del convenio suscrito en
virtud de dicha preceptiva legal, entre ese Municipio y el Servicio Nacional de
Menores.
Lo anterior, por cuanto el Servicio Nacional de Menores, en su Informe de
Supervisión Financiera N° 45, de 2009, de la Dirección Regional de Antofagasta,
objetó el pago íntegro de los honorarios correspondientes a ciertos servidores
que habían hecho uso de esas franquicias, por tratarse, en su concepto, de
prerrogativas de carácter convencional y no legal, en circunstancias que, según
la requirente, no existe inconveniente para ello pues no se produjeron gastos
adicionales a los propios del proyecto.
Requerido su informe, el Servicio Nacional de Menores reiteró el predicamento
invocado en el informe citado, expresando que de acuerdo con las normas que
rigen la subvención de que se trata, ésta únicamente puede ser destinada al
pago de remuneraciones o beneficios de carácter legal, característica que no
poseen aquellos otorgados en virtud de un contrato a honorarios, por poseer el
carácter de voluntarios.
Sobre el particular, cabe hacer presente que el artículo 3° del decreto ley N°
2.465, de 1979 -Ley Orgánica del Servicio Nacional de Menores-, establece que
corresponde a dicha repartición, en lo que interesa, la función de proporcionar
ayuda financiera a las instituciones públicas y privadas que coadyuven al
151

cumplimiento de sus objetivos, uno de los cuales, según el artículo 1° del
mismo texto legal, es “contribuir a proteger y promover los derechos de los
niños, niñas y adolescentes”, a cuya finalidad le corresponderá, según el mismo
precepto, diseñar y mantener una oferta de programas especializados destinados
a la atención de los menores así como estimular, orientar y supervisar la labor
que desarrollen las instituciones públicas o privadas que tengan la calidad de
colaboradores acreditados.
A su vez, el artículo 3° de la ley N° 20.032 -que establece un sistema de
atención a la niñez y adolescencia, a través de la red de colaboradores del
Servicio Nacional de Menores, y su régimen de subvención-, faculta a este
organismo para subvencionar las actividades desarrolladas por sus colaboradores
acreditados, en las líneas de acción que allí se indican, entre las que se
encuentran las “Oficinas de protección de los derechos del niño, niña y
adolescente”, entidades que, de conformidad con el artículo 4°, N° 3.1, del
citado texto legal, constituyen una de las referidas líneas de acción
subvencionables y son definidas como “instancias de atención ambulatoria de
carácter local, destinadas a realizar acciones encaminadas a otorgar protección
integral de los derechos” de los ya enunciados menores.
A continuación, y en lo tocante al destino del aporte estatal en comento, el
artículo 29 del mismo cuerpo legal señala que para determinar el monto de la
subvención que otorgará, el Servicio Nacional de Menores debe considerar como
criterio, entre otros, la disponibilidad y costo de los recursos humanos
necesarios, sin que tal precepto efectúe distinciones relativas al tipo o a la
clase de vínculo laboral a que se encuentre afecto el personal que se desempeña
en las instituciones colaboradoras.
Por su parte, el artículo 65, inciso segundo, del decreto N° 841, de 2005, del
Ministerio de Justicia -Reglamento de la ley N° 20.032-, dispone que esta
subvención fiscal será destinada por los colaboradores al “financiamiento de
aquellos gastos que origina la atención de los niños, niñas y adolescentes,
tales como remuneraciones y otros beneficios legales del personal,
alimentación, vestuario, educación, salud e higiene, deportes y recreación,
consumos básicos, mantenciones y reparaciones de inmuebles e instalaciones y,
en general, todos aquellos gastos de administración u otra naturaleza que se
efectúen con motivo de las actividades que desarrollen para la atención de
ellos y la ejecución de los proyectos aprobados” por el Servicio Nacional de
Menores.
Como es dable advertir, dicho precepto reglamentario, en concordancia con la
normativa legal pertinente, enuncia en forma genérica ciertos rubros que deben
ser financiados con la subvención fiscal de que se trata, de modo que no
procede atribuir un sentido restrictivo a tal formulación en cuanto se refiere
152

a los gastos que se efectúen en materia de personal.
Ello resulta confirmado por lo precisado en el dictamen N° 26.255, de 1993, de
este origen, referido al sentido que debía otorgarse al artículo 11 del decreto
con fuerza de ley N° 1.385, de 1980, del Ministerio de Justicia, que contenía
el régimen legal imperante con anterioridad a la vigencia de la ley N° 20.032,
disposición que fue modificada por la ley N° 18.758, confiriéndole un tenor
similar al del actual artículo 65 del decreto N° 841, de 2005, antes citado.
En efecto, el mencionado dictamen puntualizó, en lo que interesa, que el
antedicho artículo 11 permitía pagar, con cargo a la subvención, las
remuneraciones y otros beneficios legales del personal, toda vez que su nueva
redacción autorizaba utilizar los aportes estatales “no sólo en el pago de los
estipendios del personal”, sino también para solventar otras franquicias
legales y gastos de administración general, evitando efectuar una
interpretación restrictiva de la regla sobre la materia.
En otro orden de consideraciones, cabe indicar que la reiterada jurisprudencia
de este Órgano de Control ha precisado que las personas contratadas a
honorarios no poseen la calidad de funcionarios públicos, por lo que no forman
parte de la dotación permanente o transitoria de la respectiva institución y no
se rigen por el Estatuto Administrativo ni por el Estatuto Administrativo para
Funcionarios Municipales, según el caso, careciendo de los derechos de que
gozan los empleados públicos afectos a tales normativas, sin perjuicio de lo
cual es posible concederles análogos derechos o beneficios, como feriados,
permisos y licencias, siempre que cumplan con las mismas condiciones y
requisitos exigidos al efecto a los servidores públicos y bajo la condición de
que tales franquicias no excedan de las garantizadas a éstos.
De esta manera, entonces, comoquiera que los estipendios cuyo pago ha objetado
el Sename se justifican atendidos los beneficios conferidos en los respectivos
contratos a honorarios, cuales son feriados, permisos y licencias médicas, no
puede sino entenderse que el alcance de tales beneficios, en lo que interesa al
caso del rubro, es precisamente que el contratado a honorarios reciba la
totalidad del pago pactado no obstante ausentarse de sus labores por alguna de
esas razones, siendo posible considerarlos dentro de los gastos de
administración u otra naturaleza a que se refiere el artículo 65 del reglamento
antes citado.
Cumple agregar que tales beneficios, además, se conforman con las exigencias y
limitaciones que en la materia ha establecido la jurisprudencia administrativa
antes comentada, contenida, entre otros, en los dictámenes N°s. 7.266 y 25.694,
ambos de 2005, este último referido a las prerrogativas que pueden incorporarse
en los pactos de que se trata y a los márgenes de actuación a que, en este
153

aspecto, debe ceñirse la autoridad administrativa.
Por lo tanto, resulta procedente pagar con cargo a la subvención fiscal
establecida en el citado artículo 3° de la ley N° 20.032, los beneficios
pactados entre el municipio respectivo y las personas contratadas a honorarios
para desempeñarse en las oficinas de protección de derechos ya referidas.
Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

2010
Nro. Dictamen: 56832
Fecha: 27-09-2010
Fuentes legales: ley 19886 art/4 inc/1, ley 20238 art/uni num/1 lt/a dl 2465/79 art/1
inc/1, ley 20032 art/41 num/1 ley 20032 art/4 num/1, dto 841/2005 justi art/6 ley 20032
art/6, ley 20032 art/7, dto 841/2005 justi art/2 dl 2465/79 art/5 num/4, ley 20032
art/25, ley 20032 art/1 dto 854/2004 hacie, ley 19886 art/1 inc/1, ley 20032 art/4 num/2
Dictamen: N° 56.832 Fecha: 27-IX-2010
Se han dirigido a esta Contraloría General doña Bernarda Montenegro, presidenta
del Sindicato de Trabajadores de la Corporación de Oportunidad y Acción
Solidaria (OPCIÓN) y don Ramiro Orellana, presidente de la Federación de
Sindicatos del Área Infanto Juvenil, reclamando que el Servicio Nacional de
Menores (SENAME) habría adjudicado diversos proyectos a esa corporación, en
circunstancias que dicha entidad fue condenada por prácticas antisindicales por
la Corte de Apelaciones de San Miguel, sentencia que fue ratificada por la
Corte Suprema.
Agregan los recurrentes que, a su juicio, y de acuerdo con lo dispuesto en el
artículo 4°, inciso primero, de la ley N° 19.886, de bases sobre contratos
administrativos de suministro y prestación de servicios, modificado por el
artículo único, numeral 1, letra a), de la ley N° 20.238, dicha entidad no
podría postular a los concursos que se llamen para la adjudicación de proyectos
relacionados con la atención de menores.
Requerido un informe sobre la materia, el SENAME, mediante oficio Ord. N°
1.261, de 2010, señala, en síntesis, que los concursos que llama para la
adjudicación de esa clase de proyectos y sus respectivos convenios, se rigen
por la normativa del decreto ley N° 2.465, de 1979 -que crea el Servicio
Nacional de Menores y fija el texto de su ley orgánica-,su reglamento, la ley
N° 20.032 -que estableció un sistema de atención a la niñez y adolescencia a
154

través de la red de colaboradores de dicho Servicio y su régimen de
subvención-, y su reglamento, por lo que no les son aplicables las normas y
principios de la ley N° 19.886, atendido que no se trata de contratos, a título
oneroso, para el suministro de bienes muebles, ni de servicios que se requieran
para el desarrollo de sus funciones, a que se refiere el artículo 1°, inciso
primero, de ese cuerpo legal.
Al respecto y en primer término, cabe señalar que de conformidad con lo
preceptuado en el artículo 1°, inciso primero, del decreto ley N° 2.465, de
1979, modificado por el artículo 41, numeral 1, de la ley N° 20.032, el
Servicio Nacional de Menores es un organismo dependiente del Ministerio de
Justicia, encargado de contribuir a proteger y promover los derechos de los
niños, niñas y adolescentes que han sido vulnerados en el ejercicio de los
mismos y a la reinserción social de adolescentes que han infringido la ley
penal, de conformidad al artículo 2° de esta ley.
Para dicho efecto, agrega, corresponderá especialmente al SENAME diseñar y
mantener una oferta de programas especializados destinados a la atención de
dichos niños, niñas y adolescentes, así como estimular, orientar, y supervisar
técnica y financieramente la labor que desarrollen las instituciones públicas o
privadas que tengan la calidad de colaboradores acreditados.
Ahora bien, el numeral 1 del artículo 4° de la citada ley Nº 20.032, define a
dichos colaboradores como aquellas personas jurídicas sin fines de lucro que,
con el objeto de desarrollar las acciones a que se refiere la misma ley, sean
reconocidas como tales por resolución del Director Nacional del SENAME, en la
forma y condiciones exigidas por dicho cuerpo legal y su reglamento.
Cabe señalar, asimismo, que la Corporación de Oportunidad y Acción Solidaria
(OPCIÓN) se encuentra entre aquellas instituciones reconocidas como
colaboradora acreditada, tal como lo indica la página Web del SENAME, a lo
menos hasta el 31 de julio de 2009.
A su vez, el artículo 6° del decreto Nº 841, de 2005, del Ministerio de
Justicia, que aprueba el reglamento de la ley Nº 20.032, indica que el
reconocimiento como colaborador acreditado y el ingreso al registro a que se
refiere el artículo 4°, numeral 2, de dicho cuerpo legal, habilitará para
participar en los llamados a concurso de proyectos que convoque el SENAME de
acuerdo a lo dispuesto en el Título II del citado reglamento.
Por otra parte, el artículo 6° de la ley Nº 20.032 establece quiénes podrán ser
acreditados como colaboradores, indicando el artículo 7° del mismo cuerpo
legal, complementado por los artículos 2° y siguientes del reglamento antes
mencionado, cuáles son las inhabilidades o incompatibilidades que les resultan
155

aplicables, los requisitos y procedimientos para ser reconocidos como tales,
debiendo destacar que entre ellos no se encuentra la exigencia de no haber sido
condenado por prácticas antisindicales.
Cabe recordar, asimismo, que las normas que contemplan inhabilidades,
incompatibilidades o prohibiciones, se considera que poseen un carácter de
derecho estricto, o que su sentido y alcance abarca solamente aquellas figuras
o situaciones contempladas por el ordenamiento de modo explícito, y de esa
manera la interpretación y aplicación de las normas que las consagran sólo
pueden extenderse a las materias expresamente señaladas en ellas y no a otras
por análogas o parecidas que fueran (aplica criterio contenido en los
dictámenes Nos 20.950, de 2002 y 8.025, de 2010, entre otros).
En otro orden de consideraciones, cabe destacar que, acorde con lo previsto en
el artículo 5°, numeral 4, del decreto ley N° 2.465, de 1979, al Director
Nacional del SENAME le corresponden, entre otras atribuciones, celebrar
convenios con las instituciones reconocidas como colaboradoras del Servicio,
fijar plazos, condiciones y demás modalidades de los mismos, modificarlos y
ponerles término conforme a las disposiciones de esta ley y su reglamento; y,
en general, ejecutar los actos y celebrar los contratos necesarios para el
cumplimiento de los fines específicos del Servicio, con cargo a los recursos
que legalmente le hayan sido asignados.
Como puede advertirse, el citado precepto distingue claramente entre convenios
celebrados con instituciones colaboradoras del Servicio, por una parte, y
contratos necesarios para el cumplimiento de sus fines específicos, por otra.
Precisado lo anterior, cabe hacer presente que el artículo 1° de la ley N°
20.032, señala que sus disposiciones tienen por objeto establecer la forma y
condiciones en que el SENAME subvencionará a sus colaboradores acreditados.
Enseguida, el artículo 25 de la citada ley N° 20.032, establece que para la
transferencia de la subvención, el SENAME llamará a concurso de proyectos
relativos a las diversas líneas de acción reguladas en esa ley y agrega que,
cada concurso se regirá por las bases administrativas y técnicas que para estos
efectos elabore el Servicio.
Por otra parte, el decreto Nº 854, de 2004, del Ministerio de Hacienda, que
aprobó el Clasificador Presupuestario, en el Subtítulo 24 “Transferencias
Corrientes”, Ítem 01 “Al Sector Privado” comprende, entre otros gastos, las
transferencias a instituciones del sector privado, con el fin específico de
financiar programas de funcionamiento de las mismas, como sucede con las
subvenciones por concepto de convenios celebrados entre el SENAME y las
instituciones reconocidas como colaboradoras del Servicio.
156

A su vez, el Subtítulo 22 “Bienes y Servicios de Consumo” del Clasificador
Presupuestario antes mencionado, comprende los gastos por adquisiciones de
bienes de consumo y servicios no personales, necesarios para el cumplimiento de
las funciones y actividades de los organismos del sector público.
Asimismo, es preciso tener en cuenta que el artículo 1°, inciso primero, de la
ley N° 19.886 previene que los contratos que celebre la Administración del
Estado, a título oneroso, para el suministro de bienes muebles, y de los
servicios que se requieran para el desarrollo de sus funciones, se ajustarán a
las normas y principios de ese cuerpo legal.
Es así como, la prohibición establecida en el artículo 4°, inciso primero, de
la ley N° 19.886, respecto de las empresas que hayan sido condenadas por
prácticas antisindicales, no resulta aplicable a los concursos que llame el
SENAME para adjudicar proyectos relativos a las diversas líneas de acción
reguladas por la ley N° 20.032 ni, tampoco, a los convenios celebrados con las
instituciones reconocidas como colaboradoras del Servicio.
En consecuencia, con el mérito de lo expuesto y disposiciones legales y
reglamentarias citadas, cabe desestimar el reclamo presentado por los
recurrentes en contra del Servicio Nacional de Menores, por haber adjudicado
diversos proyectos a la Corporación de Oportunidad y Acción Solidaria (OPCIÓN),
en las condiciones antes señaladas.

Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

Nro. Dictamen: 30968
Fecha: 10-06-2010
Fuentes legales: dto 841/2005 justi art/65, ley 20032, dfl 1/3063/80 inter art/12 cci lib/i
tit/xxxiii, ley 19880 art/14
Dictamen: N° 30.968 Fecha: 10-VI-2010

Se ha dirigido a esta Contraloría General doña Bernardita del Carmen Valverde
Parra, para reclamar la ilegalidad del despido de que habría sido objeto,
señalando que su empleador, a su entender, el Servicio Nacional de Menores
(SENAME), habría incurrido en una serie de irregularidades, a saber, intentar
obligarla a firmar un contrato con condiciones distintas a las originalmente
pactadas, acciones de hostigamiento laboral y asignación de funciones diversas
a las acordadas en su convenio.
157

Requerido de informe, el mencionado Organismo hace presente que la recurrente
no es funcionaria de esa dependencia, sino trabajadora de la Corporación
Municipal de Desarrollo Social de Colina, entidad colaboradora del SENAME, con
la cual, con fecha 1 de agosto de 2007, suscribió un convenio para ejecutar el
proyecto “PRM-Comunidad y Familia por el Buen Trato de su Infancia”, el que se
aprobó por resolución exenta N° 175/B, de la misma fecha, dictada por su
Dirección Regional Metropolitana.
Agrega, que de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 65 del decreto supremo
N° 841, de 2005, del Ministerio de Justicia, que aprueba el reglamento de la
ley N° 20.032, que establece un sistema de atención a la niñez y adolescencia,
a través de la red de colaboradores del SENAME, y su régimen de subvención, esa
Institución no mantiene ningún tipo de relación laboral con los trabajadores de
los proyectos subvencionados por ellos.
Sobre el particular, cabe señalar, en primer lugar, que de acuerdo con la
doctrina contenida en los dictámenes Nos 43.720, de 2008 y 36.880, de 2009, de
este origen, las Corporaciones Municipales son organismos de derecho privado,
sin fines de lucro, creadas al amparo del artículo 12 del decreto con fuerza de
ley N° 1-3.063, de 1980, del Ministerio del Interior, y regidas por el título
XXXIII del Libro I del Código Civil, por lo que no es posible considerarlas
como órganos de la Administración del Estado, y el personal que labora en ellas
tiene la calidad de trabajadores particulares.
Atendido lo precedentemente expuesto, la jurisprudencia administrativa de este
Órgano Fiscalizador ha concluido, en el dictamen N° 41.231, de 2005, que
corresponde a la Dirección del Trabajo la fiscalización de las relaciones
laborales existentes al interior de las señaladas entidades, como es el caso de
un eventual término de la relación jurídica y las demás alegaciones planteadas
por la ocurrente.
En consecuencia, esta Contraloría General se abstiene de emitir juicio sobre
las materias reclamadas, remitiendo los antecedentes a la Dirección del
Trabajo, de conformidad a lo prevenido en el artículo 14 de la ley N° 19.880,
que establece las Bases de los Procedimientos Administrativos que rigen los
Actos de los Órganos de la Administración del Estado.

Sonia Doren Lois
Contralor General de la República
Subrogante

158

Nro. Dictamen: 19167
Fecha: 13-04-2010
Fuentes legales: ley 20032, ley 20084, dto 841/2005 justi art/70 dto 841/2005 justi
art/34 lt/c, dto 841/2005 justi art/39 lt/c
Dictamen: N° 19.167 Fecha: 13-IV-2010
La Contraloría Regional de Magallanes y Antártica Chilena ha remitido a esta
Sede Central, la presentación de don Asterio Andrade Gallardo que, en su
calidad de director ejecutivo de la Fundación Esperanza, solicita un
pronunciamiento respecto de la facultad que tendría dicha entidad privada para
retener excedentes provenientes del Programa Salidas Alternativas, a fin de
destinarlos a otros proyectos que ejecuta y que son subvencionados también por
el Servicio Nacional de Menores (SENAME).
Manifiesta el ocurrente que debido a que el convenio que regulaba el pago de la
subvención contemplada por la ley N° 20.032, que establece sistema de atención
a la niñez y adolescencia a través de la red de colaboradores del SENAME, y su
régimen de subvención, con relación al proyecto denominado “PSA-Suspensión
condicional y salidas alternativas de la Región de Magallanes”, no fue renovado
para el año 2009, el Servicio Nacional de Menores se vio obligado a pagar dicho
beneficio económico, durante el mencionado año, por mes vencido, previa
dictación en cada caso de la respectiva resolución.
Agrega, que debido a la anotada modalidad de pago, no existió un claro
incentivo para realizar las inversiones de rigor, por lo que se generaron
excedentes que el referido Servicio ha ordenado restituir, no obstante el
oportuno reclamo que se formuló, para que se aplicaran las reglas contenidas en
las normas sobre rendición de cuentas de los fondos transferidos en virtud de
la ley N° 20.032, que dan la alternativa para utilizarlos en otros proyectos
administrados por la misma entidad.
Informando sobre la materia, el Servicio Nacional de Menores expresa que las
salidas alternativas, entre las que se cuenta la suspensión condicional del
procedimiento, no obstante encontrarse reguladas en la ley N° 20.084, -que
establece un sistema de responsabilidad de los adolescentes por infracciones a
la ley penal-, no están previstas entre las modalidades consignadas en la ley
N° 20.032, sin embargo, de acuerdo con lo expresado por esta Entidad de
Control, en el dictamen N° 24.291, de 2008, han sido asimiladas a la modalidad
de mediación y servicios a la comunidad, contemplada en la citada ley N° 20.032.
Asimismo, reconoce que debido a la falta de renovación del respectivo convenio
celebrado con la Fundación Esperanza, y ante los requerimientos judiciales y la
necesidad de mantener la continuidad del servicio durante el año 2009, se
159

dictaron diversas resoluciones para regularizar el pago de las respectivas
atenciones otorgadas por de dicha Fundación. No obstante lo anterior, estima
que el programa salidas alternativas no es de aquellas modalidades de atención
de que trata la ley N° 20.032, razón por la cual no es posible aplicar lo
dispuesto en el artículo 70 del decreto N° 841, de 2005, del Ministerio de
Justicia, reglamento del referido texto legal, que permite utilizar los
respectivos excedentes en otros proyectos administrados por la misma entidad.
Ahora bien, sobre la materia es menester considerar que las resoluciones
dictadas por el Servicio Nacional de Menores de la Región de Magallanes y
Antártica Chilena, para regularizar el pago a la Fundación Esperanza, en su
calidad de colaborador acreditado, por las atenciones requeridas por los
Tribunales de Justicia, señalaron expresamente en su parte considerativa y
resolutiva, que tal pago se hacía en el entendido que tales intervenciones
correspondían a proyectos de salidas alternativas, asimilados al programa de
mediación y servicios a la comunidad, contemplado en los artículos 34, letra
c), y 39, letra c), del reglamento precedentemente indicado.
Enseguida, es necesario puntualizar que el dictamen N° 24.291, de 2008,
concluyó que si bien la suspensión condicional del procedimiento no se
encuentra prevista entre las modalidades de atención a que se refiere la ley N°
20.032, a juicio de esta Contraloría General, dada su naturaleza y
características, es posible asimilarla al programa de reinserción para
adolescentes infractores a la ley penal en general, reglado en dicho cuerpo
normativo, para los efectos de su atención por parte de los colaboradores
acreditados del Servicio Nacional de Menores y del pago de la correspondiente
subvención. Ello, atendido que el mencionado programa de reinserción se refiere
precisamente a adolescentes infractores a la ley penal que tienen la calidad
jurídica de imputados, respecto de quienes se pretende aumentar sus
posibilidades de rehabilitación y reinserción en la sociedad, sujetos y
objetivos que comparte con la medida de suspensión condicional del
procedimiento cuando el juez, al decretarla, dispone la derivación del menor a
la atención de dicho Servicio.
A su turno, en lo que respecta, a la determinación del monto de la subvención a
pagar al colaborador acreditado seleccionado por el Servicio Nacional de
Menores para la ejecución de determinada medida judicial, el dictamen en
comento precisó que corresponde aplicar el criterio zona y el valor base por
menor atendido que establece el artículo 39 del aludido decreto N° 841, para la
línea de acción "Programa" en su modalidad de reinserción para adolescentes
infractores a la ley penal en general.
Luego, es útil anotar que la reiterada jurisprudencia de esta Contraloría
General, contenida, entre otros, en los dictámenes N°s 30.568, de 2003; 3.133,
160

37.536 y 52.824, todos de 2009, ha sostenido que, en virtud del principio
retributivo de dar a cada uno lo que le corresponde, el desempeño de un
servicio para la Administración o la ejecución de las respectivas prestaciones
por parte de un proveedor de ésta, lleva aparejado el pago de los estipendios
pertinentes, independientemente de que el contrato o la licitación respectivos
hayan adolecido de irregularidades, pues de lo contrario, se produciría un
enriquecimiento sin causa.
Como se puede apreciar, los proyectos insertos en los programas de salidas
alternativas son subsumibles en las hipótesis financiables con cargo a la
subvención prevista en la ley N° 20.032, razón por la cual, a su respecto, es
plenamente aplicable la facultad consignada en el artículo 70, inciso primero,
del decreto N° 841, de 2005, del Ministerio de Justicia, que dispone que en
caso que resulten excedentes o saldos de recursos no utilizados al término de
un proyecto, los colaboradores acreditados podrán utilizarlos en otros
proyectos administrados por la misma entidad, con el objeto de mejorar la
calidad de la atención. En caso contrario, los saldos deberán ser restituidos
al Servicio Nacional de Menores, en una sola cuota durante el mes siguiente a
la determinación de la existencia de los mismos.
En consecuencia, en conformidad con lo expuesto, el Servicio Nacional de
Menores debe ponderar, en cada caso, la concurrencia de los supuestos de hecho
que hagan procedentes las solicitudes de la Fundación Esperanza para utilizar
los respectivos excedentes o saldos en otros proyectos administrados por la
misma entidad.

Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

Nro. Dictamen: 14038
Fecha: 16-03-2010
Fuentes legales: Ley 19880 art/57, dl 2465/79 art/1, dl 2465/79 art/5 num/4 dl
2465/79 art/5 num/5, dl 2465/79 art/15, dl 2465/79 art/10 num/7 ley 20032 art/41, ley
20032 art/2, ley 20032 art/31, ley 20032 art/25 ley 18575 art/9, ley 10336 art/21, dto
841/2005 justi art/16 dto 841/2005 justi art/14, dto 841/2005 justi art/19 dto 841/2005
justi art/69, dto 841/2005 justi art/70 inc/2 dto 841/2005 justi art/71, dto 841/2005
justi art/18 dto 841/2005 justi art/63, dto 841/2005 justi art/58 dto 841/2005 justi
art/67
Dictamen: N° 14.038 Fecha: 16-III-2010
Se ha dirigido a esta Contraloría General doña Delia María Del Gatto Reyes,
Gerente General de la Fundación Mi Casa, solicitando que se dejen sin efecto
161

las resoluciones N°s 447/B, 468/B, 487/B, 488/B,489/B, 490/B, 491/B y 492/B,
todas de 2008, del Servicio Nacional de Menores -SENAME-, relacionadas con las
convocatorias Cuarta y Quinta a Concurso Público para la ejecución de proyectos
relativos a programas de protección de menores, por cuanto a través de las
mismas se declaró, a juicio de la peticionaria en forma improcedente, la
inhabilidad de la Fundación que representa para participar en tales procesos a
raíz del presunto incumplimiento de las bases administrativas, materia respecto
de la cual dice que se encuentran pendientes de resolución una serie de
recursos de reposición en contra de tales actos administrativos.
Asimismo, la solicitante requiere un pronunciamiento acerca de la legalidad,
racionalidad y eficacia de las instrucciones del Servicio Nacional de Menores
de la Región del Libertador Bernardo O' Higgins, en orden a solicitar a los
directores de la Fundación en Nancagua y Peumo la entrega de Ias rendiciones de
cuentas y los libros de banco correspondientes a proyectos del año 2003, en
consideración a que, según indica, dichos proyectos se encuentran con cierre
financiero y con sus fondos debidamente rendidos, agregando que la reproducción
fotostática de la documentación acarrearía gastos no contemplados por la
entidad que representa y, además, que de acuerdo con las instrucciones
contenidas en el oficio circular N° 28.704, de 1981, de esta Contraloría
General, dichos documentos podrían incluso encontrarse válidamente incinerados.
Requerido informe fundado sobre la materia al Servicio Nacional de Menores,
éste lo evacuó mediante oficio N° 2.090, de 2008, al cual se adjuntaron los
antecedentes del caso.
Sobre el particular y, como cuestión previa, respecto de los recursos de
reposición presentados por la Fundación Mi Casa en contra de una serie de
resoluciones dictadas por el Servicio Nacional de Menores; que declararon
parcialmente desiertos los concursos públicos en que participó la referida
Fundación, resulta necesario precisar que, si bien es efectivo que, con
excepción de la acción impugnatoria en contra de la resolución N° 468/B, de 28
de agosto de 2008, que fue resuelta por carta 854, de 10 de noviembre de 2008,
del Director Nacional del SENAME, una parte de dichos recursos aún no ha sido
resuelta por el aludido servicio, también procede manifestar que, en
conformidad con lo dispuesto en el inciso primero del artículo 57 de la ley N°
19.880, sobre Bases de los Procedimientos Administrativos que Rigen los Actos
de los órganos de la Administración del Estado, la interposición de recursos
administrativos no suspende la ejecución del acto impugnado.
Respecto de la declaración de inhabilidad de la Fundación para participar en
las señaladas convocatorias es dable recordar, en primer lugar, que según lo
dispuesto en el artículo 1° de la ley orgánica del Servicio Nacional de
Menores, contenida en el decreto ley N° 2.465, de 1979, cuyo texto actual fue
162

fijado por el artículo 41 de la ley N° 20.032, el SENAME es un organismo
dependiente del Ministerio de Justicia, encargado de contribuir a proteger y
promover los derechos de los niños, niñas y adolescentes que han sido
vulnerados en el ejercicio de los mismos y a la reinserción social de
adolescentes que han infringido la ley penal, de conformidad al artículo 2° de
la misma ley. Para dicho efecto, corresponderá especialmente al SENAME diseñar
y mantener una oferta de programas especializados destinados a la atención de
dichos niños, niñas y adolescentes, así como estimular, orientar, y supervisar
técnica y financieramente la labor que desarrollen las instituciones públicas o
privadas que tengan la calidad de colaboradores acreditados.
A su turno, el artículo 16 del decreto N° 841, de 2005, del Ministerio de
Justicia, establece que los llamados a concursos de proyectos, así como la
suscripción de los convenios a que éstos den origen, podrán ser efectuados por
el Director Nacional o por los Directores Regionales, de acuerdo con sus
facultades propias o delegadas, en tanto que el número 4 del artículo 5° del
aludido decreto ley N° 2.465, de 1979, autoriza a su Director Nacional para
celebrar convenios con las instituciones que han sido reconocidas como sus
colaboradoras, pudiendo fijar los plazos, condiciones y demás modalidades de
los mismos, así como modificarlos y ponerles término de conformidad con las
reglas que se indican en el mismo texto legal.
Luego, el numeral 5 del mismo artículo lo faculta para convocar a propuestas
públicas y aceptarlas o rechazarlas, en conformidad con las normas legales y
reglamentarias.
En este contexto, cabe añadir que según lo dispone el artículo 14 del decreto
N° 841, de 2005, del Ministerio de Justicia, que aprueba el reglamento de la
ley N° 20.032, sobre un sistema de atención a la niñez y adolescencia a través
de la red de colaboradores acreditados del Servicio Nacional de Menores y su
régimen de subvención, cada concurso público de proyectos se regirá por las
respectivas bases administrativas y técnicas que elabore el SENAME, las que
deberán garantizar un tratamiento igualitario a todos los colaboradores
acreditados que participen en dichos procesos.
Por su parte, en lo que interesa, el artículo 19 del mencionado decreto
establece que el SENAME, mediante resolución fundada, podrá declarar desierto
el llamado a concurso en caso que no existieren interesados, que no resultaren
convenientes a los intereses institucionales las propuestas presentadas, o
bien, que éstas no cumplan con los requisitos de las respectivas bases.
A su vez, el artículo 69 del citado decreto dispone que el SENAME no entregará
nuevos fondos mientras el colaborador acreditado no haya cumplido con la
obligación de rendir cuenta de la inversión de los montos transferidos,
163

pudiendo solicitar la restitución de los mismos cuando tal inversión no se
ajuste a los objetivos de los proyectos.
Asimismo, según lo dispuesto en los artículos 70, inciso segundo y 71 del mismo
cuerpo normativo, respecto de las sumas que un colaborador deba reintegrar por
las razones que ahí se indican, el SENAME podrá descontarlo de futuras remesas
o, a solicitud del colaborador acreditado, el Director Nacional del Servicio
podrá autorizar la devolución de los saldos adeudados en cuotas iguales, con un
máximo de seis.
Finalmente, sobre la materia, cabe recordar que el artículo 31 de la ley N°
20.032 establece que las autoridades del SENAME deberán resguardar la
transparencia de los procedimientos empleados.
Aclarado lo anterior, es dable precisar que en el inciso primero, punto 1, del
número 10 de las Bases Administrativas de la Cuarta Convocatoria a Concurso
Público de los proyectos ya enunciados, se estableció que sólo podrían
adjudicarse los proyectos a los colaboradores que no tuvieran, al 31 de julio
de 2008, rendiciones de cuentas que hubieren presentado objeciones por parte
del Servicio Nacional de Menores, debidamente notificadas al colaborador
afectado, lo que se acreditaría con los registros que para estos efectos
mantiene el SENAME. No obstante lo anterior, el colaborador acreditado tendría
plazo hasta el 11 de agosto del mismo año para subsanar tales objeciones ante
la respectiva Dirección Regional, en cuyo caso el requisito debía entenderse
cumplido, ocurriendo lo mismo con la Quinta Convocatoria, según lo expresado
por la propia recurrente.
Enseguida, cabe señalar que el inciso segundo del mismo punto agrega que las
rendiciones de cuentas a que se hace referencia, dicen relación con la
inversión de los recursos transferidos por el servicio al colaborador tanto en
virtud de proyectos vigentes como también de aquellos cuya vigencia, conforme
la última supervisión financiera realizada por el SENAME, haya cesado.
Con todo, según se expresa en el párrafo final del numeral 7 de las bases
administrativas de la referida convocatoria, el servicio se reserva el derecho
de ampliar los plazos estipulados dependiendo del volumen de proyectos, lo que
deberá hacerse a través de los actos administrativos correspondientes, de lo
cual se infiere, por una parte, que sólo en razón de presentarse una gran
cantidad de proyectos los plazos podrían ser modificados, y por otra que, con
motivo de disponer el artículo 18 del decreto N° 841, de 2005, del Ministerio
de Justicia, que las bases administrativas deben ser aprobadas mediante la
dictación de un acto administrativo por parte del servicio, forzoso resulta
concluir que una eventual modificación de las mismas también debe cumplir con
idénticos requisitos y formalidades que las bases que se pretenden modificar.
164

En relación con la materia, debe tenerse presente que la reiterada
jurisprudencia administrativa de esta Contraloría General, contenida, entre
otros, en los dictámenes N° 7.819, de 2006, y N°s 14.445 y 51.672, ambos de
2009, ha sostenido que las licitaciones públicas se encuentran regidas por los
principios de estricta sujeción a las bases y de igualdad de los oferentes, los
que constituyen la principal fuente de los derechos y obligaciones tanto de la
Administración como de los licitantes y, acorde a ello, una vez que tales bases
son aprobadas y presentadas las ofertas, se constituyen en obligatorias para
todos quienes intervienen en el proceso, en idénticas condiciones.
Al respecto, de acuerdo con los antecedentes tenidos a la vista, al 30 de julio
de 2008 la Fundación Mi Casa adeudaba al SENAME la suma de $ 23.950.834, monto
que corresponde, por una parte, a gastos rechazados por el Servicio ascendentes
a $ 19.407.404, contenidos en los informes de las supervisiones financieras N°
s. 261, de 2007 y 178, de 2008, efectuadas a la Fundación en San Carlos, Región
del Bío Bío y, por otra, a dos proyectos de la misma entidad en San Antonio,
códigos 1050255 y 1050256, los que, a esa misma fecha, presentaban objeciones
no subsanadas por montos de $ 3.279.257 y $1.264.173, respectivamente. En
cuanto a éstas últimas, con posterioridad al 31 de julio de 2008 y previa
solicitud formulada por el referido colaborador acreditado, el Director
Nacional autorizó su pago en seis cuotas.
Ahora, en lo concerniente a las observaciones formuladas en el referido informe
N° 178, de 2008, es dable señalar que, con fecha 28 de julio de 2008, el
Gerente de Administración y Finanzas de la Fundación remitió al Director
Regional del SENAME una solicitud de plazo adicional para dar respuesta a
éstas, el que fue ampliado hasta el 27 de agosto del mismo año.
El 29 de julio de 2008, el precitado funcionario solicitó al Director Nacional
de SENAME pagar los gastos objetados en el informe N° 261, de 2007, por $
5.450.714, en 6 cuotas, requerimiento que fue autorizado e informado mediante
carta certificada.
En relación con lo anterior cabe dejar constancia, en primer término, que según
se desprende de los respectivos convenios, no era el mencionado Gerente de
Administración y Finanzas quien debía suscribir las solicitudes de plazo para
subsanar las observaciones a las rendiciones de cuentas objetadas o pedir el
pago en cuotas de los montos que debía reintegrar, sino el Gerente General de
la Fundación, por cuanto éste último es quien ostenta la personería para
representar legalmente a esa entidad.
Con todo, sin perjuicio de la validez de tales solicitudes, las facilidades
otorgadas por el SENAME para hacer devolución de las sumas objetadas no tienen
165

la virtud de darlas por subsanadas, circunstancia que sólo ocurre cuando los
respectivos fondos se reintegran completamente. Por lo tanto, teniendo en
cuenta que al 11 de agosto de 2008 la Fundación mantenía deudas por el concepto
señalado, se encontraba inhabilitada para participar en los aludidos procesos
licitatorios, situación que perduró hasta el 15 de septiembre de 2009, fecha en
la cual, previa solicitud de la Fundación Mi Casa y, en aplicación del artículo
71 del decreto N° 841, de 2005, del Ministerio de Justicia, se procedió a
descontar de la subvención correspondiente a los proyectos DAM de Temuco y
Coyhaique, CENIM de Ovalle y CIE de Santa Cruz, el total de $ 25.525.754
adeudados a esa data.
Igualmente, es dable manifestar que el SENAME, al autorizar las solicitudes de
ampliación de plazo presentadas por la Fundación para responder sobre
observaciones y/o subsanar las objeciones de cuentas, no pudo alterar las
fechas de la licitación, puesto que, tal como se indicara anteriormente, cada
concurso público se rige por las bases administrativas y técnicas respectivas,
según indica el artículo 25 de la ley N° 20.032 y demás principios generales
que rigen este tipo de procesos, especialmente los contemplados en el artículo
N° 9 de la ley N° 18.575. Por su parte, las bases correspondientes no prevén
una ampliación de plazo por razones diversas a las que se contienen en el
párrafo final del número 7 de las mismas, no siendo posible entender que un
acuerdo informal entre el servicio y uno de los participantes pueda alterar las
condiciones respecto de éste, en desmedro de los demás oferentes (aplica
criterio contenido en el dictamen N° 25.855, de 2007).
Así, de accederse a la petición que plantea la Fundación recurrente, se
vulnerarían los principios de juridicidad, pues la entidad estaría actuando
fuera del ámbito de sus atribuciones y del marco normativo que regula la
contratación; el de estricta sujeción a las bases, ya que éstas no contemplan
aumento de plazo ni modalidades de subsanación posterior; y, por último, el de
igualdad de los oferentes, considerando que se estaría reconociendo un
beneficio que no fue conocido por los demás interesados en la licitación y, por
tanto, no pudieron tenerlo en cuenta al momento de evaluar su participación
(aplica criterio contenido en los dictámenes N°s 36.724, de 2008 y 56.770, de
2009).
En este contexto, es necesario precisar que a diferencia de lo que afirma la
recurrente, la circunstancia de que el Servicio Nacional de Menores haya
otorgado facilidades a la Fundación Mi Casa para restituir las sumas objetadas,
no significa de manera alguna que las respectivas rendiciones de cuentas se
hayan dado por subsanadas, requisito indispensable para que un colaborador
acreditado fuera considerado en las respectivas licitaciones, ni tampoco ese
hecho pudo incidir en una modificación de las bases administrativas y técnicas
de las mismas, puesto que ello hubiera significado privilegiar arbitrariamente
166

a uno de los postulantes, vulnerando los artículos 25 y 31 de la ley N° 20.032
y el artículo 14 del decreto N° 841, de 2005, del Ministerio de Justicia, en
que se establece que cada concurso público de proyectos se regirá por las
respectivas bases administrativas y técnicas que elabore el SENAME, las que
deberán garantizar un tratamiento igualitario a todos los colaboradores
acreditados participantes, resguardando siempre la transparencia de los
procedimientos empleados.
En lo relativo a la legalidad de que el Servicio Nacional de Menores requiera
la entrega de rendiciones de cuentas y libros contables de los proyectos de la
Fundación Mi Casa de la Región Libertador Bernardo O'Higgins que se encuentran
con cierre financiero, cabe manifestar que, conforme a lo dispuesto en el
artículo 15 de la ley orgánica del Servicio Nacional de Menores, contenida en
el decreto ley N° 2.465, de 1979, los colaboradores acreditados están sujetos a
la obligación de cumplir las normas o instrucciones generales que les imparta
el Servicio y, por su parte, el número 7 del artículo 10° del mencionado
decreto ley encomienda al Departamento de Auditoría del SENAME la tarea de
examinar las cuentas que, respecto de los fondos entregados por el Servicio,
rindan sus entidades colaboradoras, sin perjuicio de las facultades de la
Contraloría General de la República.
Por su parte, el artículo 63 del ya referido decreto supremo N° 841, de 2005,
del Ministerio de Justicia, establece que tales colaboradores acreditados
deberán mantener, a lo menos, los registros técnicos y financieros que se
indican en la citada disposición, para cuyos efectos deberá ingresarse la
información en la base de datos a la que se refiere el artículo 58 de la misma
normativa o mantenerlos en medios materiales, cuando lo anterior no fuera
posible.
A su vez, el artículo 67 del citado decreto supremo dispone que la
documentación constitutiva de la rendición de cuentas se conservará, por los
respectivos colaboradores acreditados, en el mismo orden del registro de
ingresos y egresos y se deberá mantener permanentemente a disposición de los
supervisores del Servicio Nacional de Menores y de la Contraloría General de la
República.
En seguida, es dable consignar que los derechos y obligaciones de la Fundación
se encuentran estipulados en las normas aplicables a su contratación y en los
respectivos convenios suscritos con el SENAME, en los cuales se estableció la
obligación, por parte de dicha entidad, de mantener disponible la documentación
de respaldo, debiendo precisarse, respecto de la eventual facultad de la
Fundación Mi Casa para incinerar los libros y documentos correspondientes a
proyectos respecto de los cuales existe cierre financiero y administrativo por
parte del Servicio Nacional de Menores, que el inciso segundo del artículo 21
167

de la ley N° 10.336 y la circular N° 28.704, de 1981, de este Organismo de
Control, disponen que los libros, documentos y cuentas aprobados podrán ser
incinerados después de tres años de su revisión definitiva, entendiéndose como
tal aquella que efectúa este Organismo Fiscalizador. Por consiguiente, mientras
ello no ocurra, corresponde que la Fundación Mi Casa mantenga a disposición
tanto de la Contraloría General de la República como del Servicio Nacional de
Menores la señalada documentación (aplica criterio contenido en los dictámenes
N°s 41.769, de 1980 y 15.960, de 1989).
En consecuencia, sobre la base de las consideraciones precedentemente
expuestas, esta Contraloría General debe necesariamente rechazar las
solicitudes formuladas por la representante de la Fundación Mi Casa, puesto que
el accionar del Servicio Nacional de Menores en las materias sometidas a
conocimiento de este Organismo se encuentran ajustadas a derecho.
Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

2009
Nro. Dictamen: 9438
Fecha: 24-02-2009
Fuentes legales: Ley 20032 art/2 tran, DL 2465/79 art/1, DFL 1385/80 Justi art/2 DFL
1385/80 Justi art/12, Cir 19/2005 Sename, Cir 13/2005 Sename DL 2465/79 art/5
Num/4, DL 2465/79 art/15 DL 2465/79 art/10 Num/7, Dto 841/2005 Justi art/70
Dictamen: N° 9.438 Fecha: 24-II-2009
Don Edmundo Ruiz Undurraga, Gerente General de la Fundación Consejo de
Defensa
del Niño -CODENI-, se ha dirigido a la Contraloría General, solicitando un
pronunciamiento acerca de la legalidad de las instrucciones que indica,
emitidas por el Servicio Nacional de Menores -SENAME-, que obligarían a
restituir al término de las prórrogas de los convenios suscritos entre ese
Servicio y sus entidades colaboradoras los recursos otorgados por dicho
organismo que no hubieren sido utilizados durante la ejecución de los proyectos
y los bienes muebles adquiridos con esos aportes, tal como acontece con el que
dicha Fundación celebró con el SENAME.
Agrega, que de acuerdo con la normativa vigente la jurisprudencia de esta
Entidad de Control, los fondos otorgados por el SENAME a las entidades
colaboradoras, a título de subvención, para el cumplimiento de los respectivos
proyectos, quedarían desafectados de su naturaleza de caudales públicos y se
incorporarían al patrimonio del organismo receptor, sin cargo para éste, de
168

manera que las citadas circulares y las cláusulas contractuales que exigen el
reintegro de tales haberes y de los bienes muebles adquiridos con ellos,
adolecerían de ilegalidad.
Informando sobre la materia, el SENAME, mediante oficio N° 165, de 2008,
manifiesta que la prórroga de los aludidos contratos tiene su fundamento en el
artículo 2° transitorio de la ley N° 20.032, y que en virtud de ellas se
contempló nuevamente una cláusula ya contenida en los convenios originales,
consistente en la exigencia de restituir, al término de los proyectos, el
remanente de los fondos aportados por el Servicio que no hubieren sido
utilizados durante la ejecución del mismo, los bienes muebles que se hubieren
adquirido con dichos recursos y los bienes que le hubieren sido destinados por
el SENAME.
Agrega que la subvención constituye un aporte que sale del patrimonio fiscal,
incorporándose al del ente receptor, sin cargo de restitución, para ser usado
en los objetivos prefijados por la ley, la cual encomienda, además, al SENAME
el deber de verificar que las entidades colaboradoras efectivamente cumplan con
dichos propósitos.
Por último, indica que, acorde con sus facultades y en el ámbito de la
autonomía de la voluntad y de la libertad contractual, las partes incorporaron,
en los referidos contratos, la cláusula de la especie, la que si bien limita el
dominio de los colaboradores sobre los aportes transferidos y los bienes
adquiridos con ellos, tiene como fundamento la circunstancia de que, como se
viera, tales haberes están afectados a los fines determinados por la propia
ley, de manera que estima que los convenios y las circulares objetadas se
encuentran ajustados a derecho.
Al respecto, es menester señalar que de los antecedentes tenidos a la vista se
ha podido constatar que la circular N° 13, de 2005, del Servicio Nacional de
Menores, fue dictada por esa Entidad en el ejercicio de sus facultades, y
específicamente con motivo de las prórrogas a diversos contratos que dicho
servicio suscribió con sus organismos colaboradores, que se fundamentan en el
artículo 2° transitorio de la ley N° 20.032, que establece el nuevo sistema de
atención a la niñez y adolescencia a través de la red de colaboradores del
SENAME y su régimen de subvención. Este precepto dispone que aquellos convenios
se rigen por la normativa vigente a la época de su celebración, esto es, entre
otros cuerpos legales, por el decreto ley N° 2.465, de 1979, que crea el
Servicio Nacional de Menores y fija el texto de su ley orgánica, el decreto con
fuerza de ley N° 1.385, de 1980, del Ministerio de Justicia, que estableciera
el anterior régimen de subvenciones para las instituciones colaboradoras de
dicho servicio y por las instrucciones que de conformidad con ellas haya
dictado el SENAME en lo concerniente a los citados desempeños, su control y
169

supervigilancia, y en los mismos acuerdos de voluntades aludidos.
Por su parte, la circular N° 19, de 2005, del mismo Servicio, contiene normas e
instrucciones sobre rendición de cuentas de fondos transferidos en virtud de la
citada ley N° 20.032, estableciendo, en lo que interesa, que los proyectos que
se encuentran prorrogados en virtud de los artículos transitorios de dicho
texto normativo, deberán regirse por la normativa interna establecida mediante
la aludida circular N° 13, de 2005.
En este contexto, es menester recordar que el artículo 2° del referido decreto
con fuerza de ley N° 1.385, dispuso que el régimen de subvenciones propendería
a crear, mantener y ampliar instituciones asistenciales de menores en situación
irregular, en los términos que indica y, a su turno, el artículo 12 del mismo
texto normativo, disponía que corresponderá al SENAME velar por el estricto
cumplimiento de sus disposiciones, sin perjuicio de las facultades privativas
de la Contraloría General de la República.
Precisado lo anterior, cabe manifestar que de conformidad con el artículo 1° de
la ley orgánica del SENAME, contenida en el aludido decreto ley N° 2.465, en su
texto vigente a la data de suscripción del convenio de que se trata, el SENAME
es un organismo dependiente del Ministerio de Justicia, encargado de ejecutar
las acciones que sean necesarias para asistir o proteger a los menores de que
trata esta ley y de estimular, orientar, coordinar y supervisar técnicamente la
labor que desarrollen las entidades públicas o privadas que coadyuven con sus
funciones.
A su turno, el número 4 del artículo 5° del aludido decreto ley, autoriza a su
Director Nacional para celebrar convenios con las instituciones que han sido
reconocidas como sus colaboradoras, pudiendo fijar los plazos, condiciones y
demás modalidades de los mismos, así como modificarlos y ponerles término de
conformidad con las reglas que indica.
Por su parte, en lo que interesa, el artículo 15 del referido texto legal
sujeta a los citados colaboradores a la obligación de cumplir las normas o
instrucciones generales que, de acuerdo con esta ley, les imparta el Servicio,
y el número 7 del artículo 10° del mencionado decreto ley encomienda al
Departamento de Auditoría del SENAME la tarea de examinar las cuentas que,
respecto de los fondos entregados por el Servicio, rindan sus entidades
colaboradoras, sin perjuicio de las facultades de la Contraloría General de la
República.
Como puede apreciarse, de la normativa citada, vigente a la época de
suscripción del acuerdo de voluntades a que se refiere específicamente la
consulta, aparece que el SENAME contaba con atribuciones para celebrar
170

contratos con las entidades que han sido reconocidas como colaboradoras de esa
Repartición y para fijar los plazos, condiciones y demás modalidades relativas
a esos convenios, pudiendo prestarles, asimismo, ayuda técnica y financiera
para el cumplimiento de sus cometidos.
Enseguida, la preceptiva legal en estudio establecía, además, el deber de dicho
Servicio de supervigilar y ejercer un control permanente respecto del
cumplimiento de tales acuerdos de voluntades, facultándolo, en tal sentido,
para impartir las instrucciones que fueren necesarias para el logro de los
objetivos previstos, sin perjuicio, por cierto, como se anotara, de las
prerrogativas fiscalizadoras de la Contraloría General.
Por otra parte, es menester recordar que, tal cómo lo ha precisado la
jurisprudencia de este Organismo de Control, contenida, entre otros, en el
dictamen N° 32.048, de 1995, los aportes que efectúa el SENAME se traducen en
una subvención otorgada con cargo a recursos fiscales a las instituciones
señaladas, con el fin de que éstas los inviertan en el financiamiento de los
gastos que implica la atención de los menores, en las condiciones que establece
el decreto con fuerza de ley mencionado.
En otros términos, se trata de un auxilio económico que consiste en una
transferencia de fondos que sale del patrimonio del Fisco y se incorpora al del
ente receptor, sin cargo de restitución por parte de este último, siendo
pertinente añadir, en este aspecto, que si bien, tratándose de instituciones
colaboradoras privadas, como ocurre con la entidad recurrente, tales caudales
quedan desafectados de su naturaleza de públicos, ello no significa que pueda
utilizarlos libremente, sino que, por el contrario, debe invertirlos en la
atención a los menores, a la cual está afectada dicha ayuda financiera de
conformidad a la ley.
Por consiguiente, teniendo en cuenta, entonces, Ias facultades que la
legislación en comento ha conferido al Servicio Nacional de Menores para
establecer las condiciones y requisitos de los mencionados convenios, el
control que debe ejercer sobre aquéllos y la circunstancia de que la subvención
de que se trata sólo puede ser invertida en los objetivos señalados, debe
concluirse que las cláusulas de los mismos y la circular respectiva, que
obligan a restituir los caudales que no hubieren sido empleados en la ejecución
de los proyectos y los bienes muebles adquiridos con tales aportes, encuentran
amparo en las mencionadas prerrogativas y atribuciones.
El criterio expuesto resulta del todo lógico y razonable tratándose de fondos
públicos transferidos a terceros, a los cuales la ley les ha señalado un
objetivo especifico y determinado y, por ende, su propósito es que esos
caudales se empleen efectivamente en el cumplimiento del fin que ese
171

ordenamiento ha procurado satisfacer.
En el mismo orden de ideas, cabe anotar que la naturaleza de las transferencias
al sector privado que revisten las subvenciones, determina que de ellas deba
rendirse cuenta en los términos que establece la resolución N° 759, de 2003, de
la Contraloría General, que Fija Normas de Procedimiento sobre Rendición de
Cuentas, precisamente con el objeto de establecer la correcta inversión de los
fondos concedidos y el cumplimiento de los objetivos pactados (apartado .5.3.).
Ello deja en claro que los recursos sobrantes de esas ayudas económicas, luego
de haber cumplido con el propósito para el cual fueron previstos, deben
restituirse al ente otorgante.
Ello se ratifica, además, con la circunstancia de que la nueva normativa que
regula las subvenciones en estudio, ha recogido el mismo predicamento, al
disponer, en el artículo 70 del decreto N° 841, de 2005, del Ministerio de
Justicia, que aprueba el reglamento de la citada ley N° 20.032, que en caso que
resulten excedentes o saldos de recursos no utilizados al término de un
proyecto, los colaboradores acreditados podrán utilizarlos en otros proyectos
administrados por la misma entidad o, en caso contrario, deberán ser
restituidos al SENAME, en las condiciones que dicha preceptiva establece.

Nro. Dictamen: 70791
Fecha: 22-12-2009
Fuentes legales: Ley 19862 art/1, Dto 375/2003 Hacie art/4 ley 19862 art/6, ley 19862
art/5, ley 20032 art/4 num/2 ley 20032 art/6, Dto 841/2005 Justi art/7, ley 19862 art/4
ley 20032 art/9, DL 2465/79 art/5
Dictamen: N° 70.791 Fecha: 22-XII-2009
Se ha dirigido a esta Contraloría General, el Director Nacional del Servicio
Nacional de Menores, consultando sobre las consecuencias que afectarían a ese
organismo por el incumplimiento de la obligación de las personas jurídicas
acreditadas como sus colaboradoras, de actualizar los antecedentes que se deben
anotar en el registro que se encuentra previsto en la ley N° 20.032 –que
establece el sistema de atención a la niñez y adolescencia a través de la red
de colaboradores de dicho servicio y su régimen de subvención– y le indique las
medidas que dicho servicio debería adoptar para exigir a esas entidades el
cumplimiento de la aludida obligación.
Agrega que para efectos de percibir dicha subvención, las instituciones
acreditadas deben cumplir, además de los requisitos que impone esa normativa,
con los exigidos por la ley N° 19.862, que establece registros de las personas
jurídicas receptoras de fondos públicos.
Asimismo, expresa que no obstante el deber de las entidades colaboradoras de
proporcionar los antecedentes actualizados, algunas de ellas no cumplen con esa
172

exigencia, situación ante la cual, en su opinión, ni la mencionada ley N°
20.032 ni su reglamento contienen disposición alguna que le permita, por ese
motivo, revocar el reconocimiento de colaborador que se les ha otorgado, ya que
no existiría la certeza de que con ello se haya producido la pérdida de alguno
de los requisitos o se haya incurrido en alguna de las inhabilidades o
incompatibilidades establecidas en ese texto legal.
Sobre el particular, cabe manifestar que en conformidad con lo dispuesto en el
artículo 1° de la ley N° 19.862 y su reglamento, aprobado por el decreto N° 375
de 2003, del Ministerio de Hacienda, los órganos y servicios públicos incluidos
en la Ley de Presupuestos y los municipios que efectúan transferencias, deben
llevar un registro de las entidades receptoras de fondos públicos y éstas
tienen la obligación de inscribirse en los catastros respectivos, en los cuales
se incorporará, según el artículo 4° de dicho texto legal, entre otros datos,
la información relativa a la individualización de las aludidas entidades, su
área de especialización, su naturaleza jurídica y sus antecedentes financieros,
condición a la cual se encuentra subordinada la percepción de los fondos
públicos o subsidio de que se trate, de acuerdo con lo ordenado en el artículo
6° de dicha ley.
Conviene destacar, además, que el artículo 5° de la misma ley N° 19.862 -norma
que ha sido reproducida en el artículo 6° de su reglamento-, impone a las
instituciones receptoras la obligación de mantener actualizada la información
relativa a las anotaciones que se analizan.
Enseguida, es preciso señalar que, acorde con lo dispuesto en los artículos 4°,
N° 2), y 6° de la ley N° 20.032, para efectos de percibir la subvención
otorgada por el Servicio Nacional de Menores, las personas jurídicas
reconocidas como colaboradores acreditados, deben encontrarse inscritas en el
registro que contiene el sistema de información de la red de esas entidades a
cargo de dicho servicio, el cual debe incluir las menciones y cumplir con los
requisitos que establece la aludida ley N° 19.862 y su reglamento.
A su vez, el artículo 7° del decreto N° 841, de 2005, del Ministerio de
Justicia, que aprueba el reglamento de la referida ley N° 20.032, faculta al
Servicio Nacional de Menores para requerir de las entidades acreditadas la
información actualizada sobre los antecedentes que señala esa misma normativa
reglamentaria. Lo anterior, agrega dicho precepto, sin perjuicio de la
obligación de esos colaboradores de informar y remitir oportunamente todo
antecedente que incida en algún cambio de circunstancia que les afecte y que
sea de interés para la debida actualización del registro.
Como puede apreciarse, de la interpretación armónica de las leyes N°s. 19.862 y
20.032, y de sus correspondientes reglamentos, así como de lo sostenido por la
jurisprudencia administrativa de la Contraloría General, consignada, entre
otros, en los dictámenes N° 47.557, de 2004, y 49.536, de 2005, la normativa
aludida ha impuesto a los órganos y servicios públicos incluidos en la Ley de
Presupuestos y a las municipalidades, la obligación de llevar un registro de
las entidades receptoras de los fondos públicos que transfieren. Por su parte,
173

a estas entidades les asisten básicamente dos obligaciones, consistentes, por
una parte, en inscribirse en los catastros respectivos, y, por la otra, en
mantener actualizada la misma información que se requiere para su inscripción.
El cumplimiento de estas exigencias es una condición para que puedan percibir
los fondos públicos o el subsidio de que se trate, y en tal sentido, el
ordenamiento jurídico le confiere al servicio recurrente la potestad de
requerir de las entidades acreditadas la información actualizada sobre sus
antecedentes.
De este modo, los colaboradores que se encuentren inscritos deben mantener
actualizada la información a que se refiere el artículo 4° de la ley N° 19.862,
en términos tales que de no cumplir esta exigencia, debe concluirse que no se
encuentran debidamente inscritas en el padrón respectivo y, de manera
consecuente, no podrán percibir los recursos públicos o subsidios a que se
refiere el ordenamiento jurídico.
A su turno, a fin de cumplir con la normativa a que se ha hecho mención, el
servicio requirente puede conminar a las referidas organizaciones para que,
dentro del plazo que razonablemente fije para ello, le hagan saber si les ha
afectado algún cambio de circunstancias que sea de interés para la debida
actualización del registro.
Lo anteriormente expuesto es sin perjuicio, naturalmente, del hecho que,
conforme al artículo 9° de la ley N° 20.032 y su reglamento, si por causa
sobreviniente, se produce la pérdida de alguno de los requisitos señalados en
el artículo 6°, el Director Nacional, según los criterios que indica ese
artículo 9°, pueda revocar el reconocimiento de colaborador acreditado en caso
de pérdida no subsanable de las exigencias a que se ha hecho mención.
De acuerdo a lo manifestado, es dable concluir que el Director Nacional del
servicio se encuentra en el imperativo de requerir a las entidades
colaboradoras la actualización de sus antecedentes, a fin de cumplir con sus
deberes de dirección, control y supervigilancia, contenidas en el artículo 5°
del decreto ley N° 2.465, de 1979, que crea el Servicio Nacional de Menores y
fija el texto de su ley orgánica, con las consiguientes responsabilidades que
de su incumplimiento se siguen.
Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

Nro. Dictamen: 44498
Fecha: 17-08-2009
Fuentes legales: ley 20032 art/44, dfl 150/81 traps, dl 307/74 art/2 lt/f dfl 1385/80 justi,
Ley 20032 art/38, dl 3650/81 art/10 ley 16618 art/44 inc/1, dfl 1/2000 justi art/6, dl
603/74 ley 16618 art/44 inc/2, dfl 150/81 previ
Dictamen: N° 44.498 Fecha: 17-VIII-2009
Se ha dirigido a esta Contraloría General el Servicio Nacional de Menores –
174

SENAME-, solicitando un pronunciamiento que determine si la subvención que
regula la ley N° 20.032, es compatible con la asignación familiar del decreto
con fuerza de ley N° 150, de 1981, del Ministerio del Trabajo y Previsión
Social, que fijó el texto refundido, coordinado y sistematizado de las normas
sobre sistema único de prestaciones familiares y subsidio de cesantía para los
trabajadores de los sectores privado y público, contenidas en los decretos
leyes N°s 307 y 603, ambos de 1974.
De igual modo, la aludida institución pide que esta Entidad de Control
determine si los centros administrados directamente por el SENAME pueden
recibir la referida asignación familiar por los niños, niñas o adolescentes
que se encuentran bajo su cuidado.
Sobre el particular, cabe tener presente, previamente, que la ley N° 20.032,
que establece el sistema de atención a la niñez y adolescencia a través de la
red de colaboradores del SENAME, y su régimen de subvención, en su artículo 44
derogó la antigua normativa que regulaba la materia, prevista en el decreto con
fuerza de ley N° 1.385, de 1980, del Ministerio de Justicia.
Precisado lo anterior, cumple anotar, que el artículo 38 de la ley N° 20.032,
señala que los preceptos de leyes que hagan referencia al decreto con fuerza de
ley N° 1.385, de 1980, del Ministerio de Justicia, se entenderán hechas a esa
ley, en los aspectos a que dichas disposiciones se refieren.
A su turno, el artículo 10 del decreto ley N° 3.650, de 1981, previene que “la
subvención a que se refiere el decreto con fuerza de ley N° 1.385, de Justicia,
de 1980, será incompatible con la asignación familiar establecida en la letra
f) del artículo 2° del decreto ley N° 307, de 1974”.
De este modo, cabe entender, que la alusión efectuada por el referido artículo
10 del decreto ley 3.650, de 1981, al decreto con fuerza de ley N° 1.385, de
Justicia, de 1980, debe entenderse hecha a la ley N° 20.032, y a la subvención
que ésta contempla.
Lo anterior, guarda armonía, por lo demás, con el dictamen N° 45.770, de 2005,
que determinó que en razón de lo prescrito en el mencionado artículo 10 del
decreto ley N° 3.650, de 1981, es incompatible la percepción conjunta del
subsidio que, conforme al decreto con fuerza de ley N° 1.385, de 1980, perciben
las instituciones colaboradoras del SENAME con el goce de la asignación
familiar regulada en el decreto con fuerza de ley N° 150, de 1981.
En consecuencia, por las razones anotadas, y la jurisprudencia administrativa
existente en torno a la materia, cabe concluir que por expresa disposición de
la ley, la subvención contemplada en la ley N° 20.032 que perciben los
colaboradores acreditados del SENAME, es incompatible con la asignación
familiar del decreto con fuerza de ley N° 150, de 1981, de la cual son
beneficiarias las instituciones del Estado o reconocidas por el Supremo
Gobierno que tengan a su cargo la crianza y mantención de niños huérfanos o
abandonados y de inválidos.
Por otra parte, en cuanto a la segunda consulta planteada por el servicio
ocurrente, relativa a la posibilidad de que los centros administrados
175

directamente por el SENAME puedan recibir asignación familiar por los niños,
niñas y adolescentes que atienden, es dable advertir, que el inciso primero del
artículo 44 de la ley N° 16.618, cuyo texto refundido, coordinado y
sistematizado fue fijado por el artículo 6° del decreto con fuerza de ley N° 1,
de 2000, del Ministerio de Justicia, expresa, en lo que interesa, que la
asignación familiar que corresponde a los padres del menor la percibirán los
establecimientos que por disposición del juez, lo tengan a su cargo, añadiendo
su inciso segundo que “en el caso indicado en el inciso anterior, la asignación
familiar sólo podrá pagarse a los establecimientos o personas que indique el
juez de letras de menores”.
Por consiguiente, es menester concluir que los centros que son administrados
directamente por el SENAME pueden percibir la asignación familiar del decreto
con fuerza de ley N° 150, de 1981, en tanto se les otorgue el cuidado del niño,
niña o adolescente, causante de dicho beneficio, en virtud de una resolución
judicial, y así lo disponga el juez competente.
Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República

Nro. Dictamen: 25774
Fecha: 18-05-2009
Fuentes legales: Dto 841/2005 Justi art/34, Dto 841/2005 Justi art/42 Ley 20032 art/4
Num/3/2, Ley 20032 art/25
Dictamen: N° 25.774 Fecha: 18-V-2009
La Gerente General de la Fundación de Ayuda al Niño Limitado solicita un
pronunciamiento respecto a si en la Tercera Convocatoria de Concursos de
Proyectos efectuada por el Servicio Nacional de Menores, priman las bases
administrativas o las bases técnicas que regulan ese certamen, por cuanto, en
su opinión, existirían discrepancias entre ellas, en relación con el Programa
de Protección Ambulatoria para niños y niñas con discapacidad grave o profunda.
Por su parte, el mencionado servicio expresa que no existiría tal
contradicción, atendido que si bien en las bases administrativas y técnicas y
anexos respectivos se hace referencia al "Programa de Protección Ambulatoria
para niños, niñas y adolescentes con discapacidad grave o profunda"
-denominación que le asigna la letra d. 1 iv), del artículo 34, del decreto N°
841, de 2005, del Ministerio de Justicia, que aprueba el reglamento de la ley
N° 20.032-, en las bases técnicas se indica que el sujeto de atención del
servicio no sólo es el comprendido en las situaciones que menciona dicho
programa sino que también el que se encuentra en aquellos casos en los cuales
la protección familiar no ha cautelado los procesos de desarrollo y de
inserción social, de suerte que incluye las situaciones de maltrato, abandono,
176

explotación sexual u otras problemáticas de niñas, niños y adolescentes como
elementos que forman parte del perfil que caracteriza a quienes deben ser
objeto de atención del servicio y que, como factor de complejidad asociado a
esas circunstancias, se adicionan las necesidades especiales o capacidades
diferentes que caracterizan a esos beneficiarios del servicio, para cuya
definición se recurre al concepto que emplea el artículo 42 del citado decreto
N° 841.
Al respecto, es dable señalar que la ley N° 20.032, en su artículo 4°, 3.2),
dispone que para efectos de ese texto legal, se entenderá por programas, un
conjunto de actividades, susceptibles de ser agrupadas según criterios
técnicos, y que existirán, entre otros, el Programa de protección en general,
destinado a la protección, reparación o restitución de los derechos del niño,
niña o adolescente frente a situaciones de vulneración de los mismos que por su
entidad no requieran de una intervención especializada.
La misma ley previene, en su artículo 25, que para efectuar la transferencia de
la subvención destinada a financiar los proyectos relativos a las diversas
líneas de acción reguladas por ese texto legal, el servicio debe llamar a
concurso que se regirá por las bases administrativas y técnicas que para esos
efectos elabore dicho organismo, y en su artículo 29, que para convocar a
concurso, el servicio determinará el monto de la subvención ofrecido por cada
línea de acción subvencionable, según los criterios que establece ese precepto,
uno de los cuales es la edad de los niños, niñas y adolescentes y la
discapacidad que éstos pudieran presentar.
En armonía con lo anterior, el artículo 34 del referido decreto N° 841,
entiende por Programas, un conjunto de actividades susceptibles de ser
agrupadas según criterios técnicos, y a continuación identifica seis tipos de
programas, uno de los cuales es el "Programa de Protección", destinado a
ofrecer al niño, niña o adolescente la atención ambulatoria necesaria para la
adecuada protección, reparación o restitución de sus derechos. A este respecto,
agrega que para los fines de cálculo de la subvención, se distinguirán tres
programas, uno de los cuales es el "Programa de protección en general", que
comprende entre sus modalidades de atención, la señalada en el párrafo d.1 iv),
del aludido precepto, denominado "Programa de protección ambulatoria para
niños, niñas y adolescentes con discapacidad grave o profunda".
A su turno, el artículo 42 del reglamento en cuestión, prescribe que existirá
un criterio denominado discapacidad, considerándose niño, niña o adolescente
con discapacidad, a todo aquél que, como consecuencia de una o más deficiencias
físicas, psíquicas o sensoriales, congénitas o adquiridas, previsiblemente de
carácter permanente y con independencia de la causa que las hubiera originado,
vea obstaculizada, en a lo menos un tercio, su capacidad educativa, laboral o
177

de integración social, conforme a lo dispuesto en el artículo 3° de la ley N°
19.284.
Precisado el contexto jurídico en que se desenvuelve el concurso que se
analiza, cabe considerar que las Bases Administrativas -en particular, en el N°
4, "Marco Normativo", de su capítulo II, denominado "Consideraciones
Administrativas Generales"-, contempla entre las líneas de acción respecto de
la cual se convoca a presentar proyectos subvencionables, el mencionado
Programa de Protección Ambulatoria para niños, niñas y adolescentes con
discapacidad grave o profunda (PAD).
Por su parte, del análisis de las Bases Técnicas -en su capítulo I,
"Presentación", en relación con los capítulos II, "Objetivos", y lll,
"Orientaciones Técnicas Específicas"-, se deduce que la convocatoria está
referida a la presentación de proyectos para la implementación de programas
ambulatorios, para la atención de todos/as los niños, niñas y adolescentes que
se encuentren en la edad que se indica, sin discriminación alguna, con el
objetivo de resolver las situaciones de vulneración de derechos ocurridas en
niños, niñas y adolescentes con necesidades especiales.
Precisan, además, en el Acápite 3.4., denominado "Principios Generales a
considerar en la Intervención", que las bases técnicas adoptarán los principios
generales definidos en la Convención para la Discapacidad, tales como la no
discriminación, entendida a partir de la aceptación y atención preferencial de
los niños, niñas y adolescentes con discapacidad; la participación e inclusión
plena y efectiva en la sociedad de las personas con discapacidad en igualdad de
condiciones con las demás; el respeto por la diferencia y la aceptación de las
personas con discapacidad como parte de la diversidad y condición humana; el
respeto a la evolución de las facultades de los niños y las niñas con
discapacidad y de su derecho a preservar su identidad.
En este contexto, el sujeto de atención de los programas que son objeto del
concurso de que se trata, corresponde a los comprendidos en el Programa de
Protección Ambulatoria para niños, niñas y adolescentes con discapacidad grave
o profunda, indicado en las bases administrativas, no obstante lo cual también
comprende los restantes casos de niños, niñas y adolescentes con necesidades
especiales o capacidades diferentes a que se refieren las bases técnicas, en
las que, para los efectos de su conceptualización, se aplica la definición que
prevé el artículo 42 del mencionado decreto N° 841, de 2005.
En consecuencia, no se advierte que existan discrepancias entre las
disposiciones de las bases administrativas y las de las bases técnicas del
concurso de que se trata, toda vez que la licitación que regulan se refiere a
las acciones del Programa de Protección Ambulatoria para niños y niñas con
178

discapacidad grave o profunda, y las situaciones que pueden corresponder a la
definición contenida en el precitado artículo 42.

2008
Nro. Dictamen: 8433
Fecha: 21-02-2008
Fuentes legales: CTR art/183A, Ley 20123 art/3, Ley 20032 art/1 DL 2465/79 art/3
Num/4, DL 2465/79 art/1, Ley 20032 art/6 Ley 20032 art/4 Num/1, Ley 20032 Tit/IV,
Ley 20032 art/25 CTR art/64, CTR art/64 bis, Dto 841/2005 Justi art/65 inc/3 Dto
841/2005 Justi art/65 inc/4, dfl 1/2002 Traps Ley 20032 art/3
Dictamen: N° 8.433 Fecha: 21-II-2008
El Servicio Nacional de Menores, en adelante, indistintamente, SENAME, se ha
dirigido a esta Contraloría General, solicitando un pronunciamiento en relación
a los efectos que tendría la ley N° 20.123, que incorpora en el Código del
Trabajo normas sobre subcontratación, respecto de los convenios que, en el
marco de lo establecido en la ley N° 20.032, celebra ese organismo con sus
colaboradores acreditados y del personal que labora para estos últimos.
Al respecto, cumple consignar que el nuevo artículo 183-A del Código del
Trabajo, incorporado por el artículo 3° de la ley N° 20.123, prescribe que "es
trabajo en régimen de subcontratación, aquél realizado en virtud de un contrato
de trabajo por un trabajador para un empleador, denominado contratista o
subcontratista, cuando éste, en razón de un acuerdo contractual, se encarga de
ejecutar obras o servicios, por su cuenta y riesgo y con trabajadores bajo su
dependencia, para una tercera persona natural o jurídica dueña de la obra,
empresa o faena, denominada la empresa principal, en la que se desarrollan los
servicios o ejecutan las obras contratadas. Con todo, no quedarán sujetos a las
. normas de este Párrafo las obras o los servicios que se ejecutan o prestan de
manera discontinua o esporádica".
Ahora bien, como puede desprenderse de la norma recién transcrita, se requiere
la concurrencia de varios elementos para estar en presencia de un trabajo en
régimen de subcontratación.
En efecto, debe existir un dependiente que labore para un empleador, llamado
contratista (o subcontratista, si éste tiene un convenio con el primero), en
virtud de un contrato de trabajo, y que el contratista celebre un acuerdo con
un tercero, persona natural o jurídica, llamada empresa principal, para
encargarse de ejecutar obras o servicios en una obra, empresa o faena
perteneciente a esta última.
179

Asimismo, resulta menester que esas obras o servicios sean realizados por el
contratista o subcontratista por su cuenta o riesgo, con trabajadores bajo su
dependencia y que tales actividades se ejecuten de manera continua y no
esporádica.
Luego, y conforme a lo resuelto por esta Entidad Fiscalizadora en su dictamen
N° 2.594, de 2008, conviene destacar que el concepto de "empresa principal"
utilizado por el precepto antes reseñado, es amplio, toda vez que abarca a
cualquier persona natural o jurídica, dueña de la obra, empresa o faena en que
se efectuarán los trabajos o se prestarán los servicios, sin distinguir si las
aludidas personas jurídicas son de derecho privado o público, por lo que
resulta forzoso colegir que deben entenderse incluidas en el concepto de
empresa principal, para los efectos de la preceptiva de subcontratación de que
se trata, a las entidades u organismos de la Administración del Estado, entre
las que se cuenta, por cierto, el SENAME.
Sin embargo, ello no significa que en el caso por el que se consulta, resulte
aplicable la normativa de subcontratación introducida en el Código del Trabajo
por la ley N° 20.123, toda vez que es menester constatar la presencia de cada
uno de los elementos que, conforme a lo ya anotado, hacen operar esa figura, de
suerte tal que si no concurre alguno de ellos, tal preceptiva no puede regir
las relaciones que se generan como consecuencia de los convenios respecto de
los cuales existe la inquietud que ahora se analiza.
Teniendo en cuenta el objetivo recién mencionado, cabe señalar que la ley N°
20.032 -que establece un sistema de atención a la niñez y adolescencia a través
de la red de colaboradores del Servicio Nacional de Menores y su régimen de
subvención-, dispone en su artículo 1° que ese cuerpo de normas "tienen por
objeto establecer la forma y condiciones" en que el indicado organismo
"subvencionará a sus colaboradores acreditados", así como determinar "la forma
en que el SENAME velará para que la acción desarrollada" por tales
colaboradores "respete y promueva los derechos fundamentales de los niños;
niñas y adolescentes sujetos de atención y se ajuste a lo dispuesto en esta ley
y en las demás disposiciones legales y reglamentarias relacionadas con la labor
que ellos desempeñan".
Asimismo, es oportuno añadir que, según lo dispone el artículo 3° de la citada
ley N° 20.032, el SENAME podrá subvencionar, conforme a las disposiciones de
esa preceptiva, las actividades desarrolladas por los colaboradores acreditados
relativas a determinadas líneas de acción, a saber, Oficinas de protección de
los derechos del niño, niña y adolescente (OPD); Centros Residenciales;
Programas, y Diagnóstico, sin perjuicio de las facultades del indicado Servicio
para desarrollar tales líneas directamente, de conformidad a lo establecido en
180

el artículo 3°, N° 4, del decreto ley N° 2.465, de 1979, que fija el texto de
su ley orgánica, precepto que -según el tenor fijado por la propia ley N°
20.032-, lo faculta sólo "en casos calificados, y con autorización del
Ministerio de Justicia", para "crear y administrar directamente OPD, centros,
programas y equipos de diagnóstico correspondientes a las líneas de acción
desarrolladas por sus colaboradores acreditados con subvención estatal",
entendiendo por tales "casos calificados aquellos en que los colaboradores no
se interesen en asumir esas líneas de acción, una vez llamados a presentar
propuestas, o bien, cuando la demanda de atención supere la oferta".
Al respecto, es útil indicar que el artículo 1° del mencionado texto orgánico
dispone, luego de su modificación por la citada ley N° 20.032, que el Servicio
Nacional de Menores es "un organismo dependiente del Ministerio de Justicia,
encargado de contribuir a proteger y promover los derechos de los niños, niñas
y adolescentes que han sido vulnerados en el ejercicio de los mismos y a la
reinserción social de adolescentes que han infringido la ley penal, de
conformidad al artículo 2° de esta ley".
Añade esa norma, que para tal efecto, "corresponderá especialmente al SENAME
diseñar y mantener una oferta de programas especializados destinados a la
atención de dichos niños, niñas y adolescentes, así como estimular, orientar, y
supervisar técnica y financieramente la labor que desarrollen las instituciones
públicas o privadas que tengan la calidad de colaboradores acreditados".
Igualmente, es útil hacer presente que el artículo 6° de la ley N° 20.032
dispone que "podrán ser acreditados como colaboradores las personas jurídicas a
que se refiere el artículo 4° N° 1)" de ese texto legal - esto es, aquellos que
no persigan fines de lucro- "que dentro de sus finalidades contemplen el
desarrollo de acciones acordes con los fines y objetivos de esta ley y las
personas naturales que tengan idoneidad y titulo profesional para el desarrollo
de la línea de acción de diagnóstico".
Por otra parte, conviene tener en cuenta que la mencionada ley N° 20.032 regula
en su Título IV "Del Financiamiento y las Evaluaciones", artículo 25 y
siguientes, la transferencia de la subvención a que se ha hecho referencia,
destinada a financiar las diversas líneas de acción previstas en dicho texto
legal, disponiendo que el SENAME llamará a concurso de proyectos relativos a
ellas, y una vez seleccionados, ese servicio debe celebrar con los
colaboradores acreditados un convenio, conforme a las reglas que se indican en
esos preceptos.
Ahora bien, de toda la normativa antes reseñada es posible observar que la
voluntad del legislador ha sido establecer un modelo mixto de atención a la
niñez y adolescencia, que si bien comprende la participación del SENAME, apunta
181

a fomentar la acción prioritaria de otros agentes, públicos y privados, que
serán los encargados de desarrollar, como parte integrante de sus propios
objetivos, las acciones correspondientes a las aludidas líneas de acción.
Siendo ello así, es forzoso colegir que en los casos por los que se consulta no
se presenta uno de los elementos constitutivos de una relación de
subcontratación que deba regirse por la señalada ley N° 20.123, toda vez que
las labores que realizan los colaboradores acreditados son aquellas que
permiten dar cumplimiento a los objetivos propios que tales entidades se han
fijado, con arreglo a la ley N° 20.032, independientemente de la circunstancia
que, para los efectos de obtener la subvención a que alude la citada ley, tales
propósitos, y sus respectivas acciones, se enmarquen dentro de las líneas
establecidas en el cuerpo de normas citado en último término, y que dichas
entidades se sometan a las instrucciones y a la fiscalización del Servicio
Nacional de Menores, según lo dispuesto en esa preceptiva.
Luego, es necesario concluir que, en el evento en análisis, los colabores
acreditados no realizan una obra o prestan un servicio para una tercera persona
-en la especie, el SENAME-, que sea dueña de la obra, empresa o faena en la que
se desarrollan los servicios o se ejecutan las obras contratadas, sino que
tales labores constituyen actividades propias de esas personas jurídicas, y no
ajenas a su giro y objetivos, las que sólo tienen la peculiaridad de ser
coadyuvantes a los fines que persigue también ese organismo administrativo.
En ese contexto, cabe añadir que durante la vigencia de los artículos 64 y 64
bis del Código del Trabajo, preceptos que, en lo que interesa, conceptualizaban
la subcontratación de manera similar a la forma como ahora lo hace el artículo
183-A de dicho texto laboral, se dictó el decreto N° 841, de 2005, del
Ministerio de Justicia, Reglamento de la ley N° 20.032; el que en su artículo
65, inciso tercero, dispuso que "el personal que los colaboradores acreditados
contraten para la ejecución de los proyectos no tendrá relación laboral alguna
con el SENAME, sino que exclusivamente con dichos colaboradores, siendo
responsabilidad de éstos el estricto cumplimiento de las normas laborales y
previsionales", añadiendo en su inciso cuarto que ese Servicio "no podrá
intervenir en materias de orden laboral ni relativas a la relación contractual
establecida entre los colaboradores acreditados y sus trabajadores, sin
perjuicio de la supervisión del gasto y de la calificación técnica de su
personal comprometida en el respectivo proyecto".
Al respecto, es menester expresar que las normas reglamentarias recién
reseñadas tienen su justificación sólo bajo la inteligencia antes expuesta,
esto es, que las labores ejecutadas por los colaboradores acreditados
corresponden al desarrollo de sus propias tareas u objetivos,
independientemente de la circunstancia de que tales acciones deban ajustarse,
182

en virtud del convenio celebrado con el SENAME, a las líneas de acción a que se
refiere la citada ley N° 20.032, lo cual, por lo demás, guarda armonía con lo
manifestado por esta Entidad Fiscalizadora en su dictamen N° 32.048, de 1995.
Luego, si la propia ley ha establecido un sistema especial de desarrollo de las
acciones tendientes a la satisfacción de una necesidad colectiva, como acontece
en relación con la atención de los menores, en la que se permite, y más aún en
este caso, se promueve, la intervención directa de terceros en la ejecución de
esas acciones, asumidas como propias por estos últimos, es lógico colegir que
en tal evento, como se ha visto, el tercero se transforma -únicamente en un
coadyuvante o colaborador de los fines públicos que persigue la institución de
la Administración del Estado, y no en contratista que preste un servicio o
ejecute una obra para una empresa, obra o faena ajena.
Atendido lo expuesto, esta Contraloría General cumple con manifestar que no
resultan aplicables al Servicio Nacional de Menores las normas sobre
subcontratación introducidas por la ley N° 20.123 en el Código Laboral, en lo
que atañe a los convenios celebrados con sus colaboradores acreditados y al
personal que trabaje para estos últimos, toda vez que, conforme a lo anotado,
no se satisface uno de los requisitos constitutivos de una relación de
subcontratación.

Nro. Dictamen: 50387
Fecha: 27-10-2008
Fuentes legales: Dto 841/2005 Justi art/7, Dto 841/2005 Justi art/2 Num/2 Dto
841/2005 Justi art/2 Num/3, Dto 841/2005 Justi art/4 Dto 841/2005 Justi art/47, Ley
20032, Ley 19862 art/4 Ley 19862 art/6, Ley 19862 art/1 tran
Dictamen: N° 50.387 Fecha: 27-X-2008
Se ha dirigido a esta Contraloría General el Honorable Diputado don Gonzalo
Uriarte Herrera, solicitando se investiguen diversos hechos relacionados con la
Organización No Gubernamental de Desarrollo Corporación de Educación El
Quijote, Organismo Colaborador del Servicio Nacional de Menores (SENAME), a
raíz de reiterados reclamos que han surgido por su mal funcionamiento.
En concreto, el señor Uriarte solicita que se examine la legalidad del funcionamiento
de la citada Corporación, la forma y modo en que se le adjudicó la propuesta en
virtud de la cual, en la actualidad, presta servicios al SENAME, los procedimientos de
control y fiscalización a que está sometida, la especialización de sus profesionales y,
las evaluaciones que ha realizado el SENAME en relación con su trabajo.
Con el objeto de atender a dicha solicitud, un funcionario de esta Contraloría
General se constituyó en dependencias del SENAME y de la Corporación de
183

Educación El Quijote, obteniéndose los siguientes resultados en relación con el
trabajo realizado sobre el particular:
Antecedentes Generales
Como cuestión previa, cabe señalar que la normativa que rige al sistema de
atención a la niñez y adolescencia a través de la red de colaboradores del
SENAME y su régimen de subvención se encuentran contemplados en la ley 20.032 y
su reglamento aprobado por decreto supremo N° 841 de 5 de octubre de 2005, del
Ministerio de Justicia.
Por otra parte, la ley 19.862 que ordena establecer registros de las personas o
entidades receptores de fondos públicos, establece en su artículo 4° que en los
registros se incorporará la información relativa a la individualización de las
entidades, su área de especialización, su naturaleza jurídica y sus
antecedentes financieros.
A su vez, el artículo 6° de la citada normativa señala que sólo se les podrá
entregar recursos públicos. o conceder franquicias tributarias a las entidades
aludidas en la ley, una vez que se encuentren inscritas en el registro
correspondiente, y en todo caso, únicamente a partir de la vigencia señalada en
el artículo 1° transitorio.
1.- Sobre la legalidad del funcionamiento de la Corporación de Educación El
Quijote
De acuerdo con los antecedentes tenidos a la vista, ha podido comprobarse que
por oficio ordinario N°540 de 5 de junio de 2002, el Secretario Regional
Ministerial de Justicia de la Región Metropolitana reconoció a la Corporación
de Educación El Quijote como Institución Colaboradora del Servicio Nacional de
Menores.
Luego, en el año 2005, a raíz de la entrada en vigencia de la ley 20.032, dicha
Institución fue reconocida de oficio como colaborador acreditado de las
funciones del SENAME, en virtud del artículo 1° transitorio de la citada
normativa, según resolución exenta N° 866/B de 9 de agosto de 2005.
La entidad cuenta con el Certificado de Vigencia del Registro de Personas
Jurídicas otorgado a esta entidad por el Ministerio de Justicia con fecha 4 de
diciembre de 2006. Además se encuentra inscrita en el registro en la red de
colaboradores de SENAME publicado en la página WEB del Servicio y ha sido
incorporada en el registro de entidades receptora de fondos públicos, en los
términos señalados en la ley N° 19.862 ya mencionada.

184

En cuanto a la constitución del Directorio, cabe dejar establecido que con
fecha 5 de agosto de 2006, la Corporación informó al SENAME su modificación por
medio de fotocopia legalizada ante Notario Público, comprobándose que respecto
de dos de los nuevos integrantes indicados en dicha escritura a saber, don
Fidel Benavides Varas y doña Patricia Sanhueza Rojas, no existía constancia en
el Servicio, conforme lo previene el artículo 7° del Reglamento de la ley N°
20.032, de los certificados de antecedentes o fotocopias simples de las cédulas
de identidades y de las declaraciones juradas simples, en orden a que no se
encontraban afectas por algunas de las incompatibilidades establecidas en el
artículo 2 números 2, 3 y 4 de la citada normativa.
Esta situación será puesta en conocimiento del Servicio con el objeto de que
proceda a su regularización o, en su defecto se determinen las acciones
pertinentes en contra de la Organización. Sin perjuicio de lo anterior, deberá
perseguir eventuales responsabilidades administrativas en relación a este hecho.
2.- Sobre la forma y modo en que el SENAME adjudicó el programa a desarrollar
por la Corporación.
En conformidad con lo dispuesto en la ley 20.032 y su Reglamento, el SENAME
autorizó la octava convocatoria para el concurso de proyectos referidos a la
línea de acción diagnóstica dirigida a la red de colaboradores acreditados de
ese Servicio, cuyas bases administrativas fueron aprobadas por resolución
exenta N°123/B de 5 de abril de 2007 del SENAME.
La Dirección Regional Metropolitana confeccionó un Acta de apertura, en la cual
constan los funcionarios del SENAME que asumieron la Comisión Evaluadora
Regional. Asimismo, quedó establecido que en la ocasión asistieron
representantes de algunos organismos colaboradores participantes.
Como resultado de la evaluación, la citada Comisión determinó que la
Corporación de Educación El Quijote, cumplía con todas las exigencias
formuladas en las bases administrativas, declarando su propuesta admisible.
No obstante, en la oportunidad, la Comisión Evaluadora dejó establecido en Acta
que, ante la consulta efectuada sobre la delegación de facultades que debía
exhibir doña María Cecilia Sarmiento Videla para actuar en representación de la
Corporación y firmar el formulario de presentación del Proyecto, de conformidad
con las bases administrativas, se expresó que de este hecho había constancia en
escritura pública, antecedente que no se adjuntó en la ocasión, sin embargo,
quedó registrado que tal condición se ratificó telefónicamente con la abogada
regionalista del SENAME del nivel central.
Al respecto, es necesario precisar que las bases administrativas estipulaban
185

que si el formulario de presentación de proyectos lo firmaba un delegado del
Organismo Colaborador, éste debía acompañar la correspondiente delegación
especial. Para el caso de los representantes legales no se estipuló ningún tipo
de acreditación, sin perjuicio de ello, examinados los antecedentes que
mantiene la Unidad Jurídica de SENAME respecto de la Corporación en comento, se
pudo verificar que la señora Sarmiento Videla es la Presidenta de dicha
Corporación desde agosto de 2006 y, conforme a los estatutos de dicha entidad
esa sola condición la faculta como su representante legal.
Una vez declarada admisible la oferta de la Corporación y en conformidad con lo
establecido en el punto II. 8. de las bases administrativas, la propuesta fue
sometida a una evaluación técnica a nivel regional del SENAME, a raíz de lo
cual la Corporación de Educación El Quijote obtuvo una calificación de 8,9
puntos. Luego fue analizada por una Comisión Evaluadora Nacional, en los
términos definidos en el citado numeral 11.8, la que le asignó una calificación
de 7,9 puntos al proyecto.
Los criterios de evaluación contemplaron la justificación del proyecto y
planteamiento del problema (20%), la experiencia anterior (5%), definición y
características del sujeto de atención (10%), formulación de una matriz lógica
de objetivos y resultados (20%), diseño de la evaluación (15%), procesos de
auto-evaluación (5%), recursos humanos (20%) y recursos materiales (5%)
De acuerdo con la forma planteada en las mencionadas bases, se ponderó con un
60% la evaluación Regional y con un 40% la Nacional, lo que arrojó un resultado
final de 8,5 en favor de la Corporación de Educación El Quijote, superando la
oferta más cercana cuyo puntaje fue de 7,46, lo que permitió que, en
definitiva, se le adjudicara el Proyecto DAM Centro de Diagnóstico Ambulatorio
Talagante-Melipilla.
Posteriormente, a través de la resolución exenta N°240/B de 23 de mayo de 2007,
el SENAME resolvió y adjudicó la Octava Convocatoria Concurso Público de
Proyectos, línea diagnósticos, en la que se indica, entre otros, que ha sido
favorecida la Organización No Gubernamental de Desarrollo Corporación Educación
El Quijote.
El convenio suscrito entre dicha O.N.G y el SENAME fue aprobado por resolución
exenta N° 118/B con fecha 8 de junio de 2007, con una vigencia de tres años.
Es menester consignar que el número de lazas (atenciones) mensuales adjudicadas
a la Corporación en examen es de 56, a un valor de 8,6 Unidades de Subvención
SENAME cada una.
3.- Sobre los procedimientos de control y fiscalización aplicados a la
186

Corporación
Sobre esta materia es menester informar que a las Direcciones Regionales del
SENAME les corresponde efectuar supervisiones de carácter técnico y financiero
de los proyectos ejecutados por organismos colaboradores de su jurisdicción,
las que están orientadas a verificar el cumplimiento de los objetivos del
proyecto, encargándose, además de impartir instrucciones a dichas
organizaciones y verificar que cumplan con la normativa pertinente.
Al momento de la visita, la Dirección Regional Metropolitana del Servicio había
efectuado dos supervisiones técnicas y dos de carácter financiero al Proyecto
DAM Centro de Diagnóstico Ambulatorio Talagante Melipilla Código 1130711, de la
Corporación de Educación El Quijote, las cuales daban cuenta de los siguientes
hechos:
1) En cuanto a las supervisiones financieras, la primera de ellas realizada el
15 de mayo de 2008, contempló la verificación del correcto pago de bonos y
aguinaldo que la Corporación que debió pagar en los meses de septiembre y
diciembre de 2007 a sus trabajadores, con recursos transferidos por el Servicio
de acuerdo a tramos que se definieron por cada concepto.
En el informe emitido al respecto, se rechazó un gasto por $27.057 pagado en
exceso por aguinaldo de Fiestas Patrias, situación que fue regularizada por la
entidad, mediante el depósito de los fondos en la cuenta corriente del Centro
el 6 de junio de 2008.
En lo relativo a los bonos y aguinaldos de Navidad, la Supervisión Financiera
determinó que el monto transferido por SENAME en la oportunidad fue de
$1.344.128 para seis funcionarios, sin embargo, sólo se pagaron $265.000,
estableciéndose una diferencia de $1.079.178 que fue cancelada el 6 de junio
2008, subsanándose la observación planteada por el Servicio.
La segunda supervisión de esta naturaleza se realizó el 22 de mayo de 2008 y
tuvo como objetivo verificar las rendiciones de cuentas de los meses de enero a
marzo de 2008. En lo esencial, se observaron gastos por $251.277, los cuales
fueron aclarados por el establecimiento con fecha 6 de junio del año en curso,
dándose por superadas las observaciones.
2) Sobre las supervisiones técnicas, la primera de ellas se realizó el 7 de
febrero de 2008, teniendo como objetivo por una parte, ejercer acciones de
asesoría mediante una reunión de inducción y encuadre y por otra, una
evaluación de gestión del Proyecto con la Coordinadora. En dicha Supervisión se
dejó establecido que la Corporación El Quijote había solicitado un aumento de
plazas al SENAME para dar respuesta más oportuna a la alta demanda vigente a
187

esa fecha, requerimiento que no pudo ser atendido por el Servicio por falta de
recursos.
La segunda supervisión técnica se efectuó el 3 de abril de 2008, con el fin de
realizar una reunión de inducción y/o encuadre con el Director y/o equipo
técnico del proyecto a fin de supervisar el funcionamiento y eventuales nudos
críticos del mismo, desde su inicio, el 8 de junio de 2007, hasta abril de
2008, proponiendo estrategias para superarlos si fuera necesario.
El resultado alcanzado en esa supervisión, determinó que la Directora del
Centro reporta como principal nudo crítico la lista de espera que a esa fecha
se mantenía en 72 casos.
4.- Sobre la especialización del personal profesional de la Corporación
La situación académica del personal de la Corporación de Educación El Quijote
en la Comuna de Talagante, a la fecha de la visita, era la siguiente:

Cargo
Nombre
Profesión
Directora
Maribel Vea Escare
Asistente Social
Educador
Erick Martínez Silva
Egresado de Técnico en Trabajo Social 2008
Asistente Social
Elizabeth Arroyo Ubilla
Asistente Social
Asistente Social
María Fernández Cid
Asistente Social
Psicólogo
Claudio Riquelme Valencia
Psicólogo
Psicólogo
Daniel Muñoz Costa
Psicólogo

188

Además, el plantel cuenta con una secretaria y un estafeta.
El artículo 47° del reglamento de la ley 20.032, establece que los proyectos
con un plazo de duración superior a un año, como es el caso de la Corporación
de Educación El Quijote, serán evaluados anualmente por el Servicio Nacional de
Menores.
Por otra parte, el convenio suscrito el 8 de junio de 2007 entre el Servicio
Nacional de Menores y dicha Corporación, que aprobó la ejecución del proyecto,
en la cláusula décima establece que el SENAME evaluará anualmente su ejecución,
disponiendo la primera de ellas una vez cumplidos los doce meses de ejecución,
la segunda, a los veinticuatro meses y finalmente, la tercera, a los treinta y
tres meses de ejecutado el proyecto.
Sobre el particular, el personal de la Dirección Regional Metropolitana del
Servicio responsable de la señalada evaluación, manifestó a esta Contraloría
que la primera evaluación se encuentra en desarrollo desde mediados del mes de
septiembre del año en curso.
CONCLUSION
Con el mérito de los expuesto, es menester señalar que de acuerdo con los
antecedentes examinados, la constitución y funcionamiento de la Corporación de
Educación El Quijote se ajustó a la normativa establecida en la ley 20.032 y su
reglamento aprobado por el decreto supremo N° 841 de 2005, del Ministerio de
Hacienda.
Asimismo, el proceso de adjudicación del proyecto DAM Centro de Diagnóstico
Ambulatorio ejecutado en la Comuna de Talagante por dicha Corporación, se
ajustó a las bases administrativas aprobadas por el SENAME, mediante resolución
exenta N° 123/B de 2007, no determinándose hechos fehacientemente comprobados
que digan relación con irregularidades sobre la materia.
En cuanto a la evaluación del mencionado proyecto, atendido que dicho proceso
se encuentra previsto para el presente mes, conforme se indicó en el cuerpo del
presente documento, se informará de sus resultados una vez que sea puesto en
conocimiento de esta Contraloría General por parte del SENAME.
Por último, en relación con la falta de documentación de respaldo de los nuevos
integrantes del Directorio de la Corporación de Educación El Quijote, se
instruirá al Servicio con el objeto de determinar eventuales responsabilidades
administrativas, sin perjuicio de que adopte las acciones que procedan en
relación con el Organismo Colaborador, de lo cual deberá informar a esta
Entidad de Control.
189

Nro. Dictamen: 43548
Fecha: 15-09-2008
Fuentes legales: ley 20032 art/3, dto 841/2005 justi art/65, dfl 1385/80, ley 18758 ley
19010 art/3 inc/2, ley 19010 art/4 inc/4, ley 19010 art/5 inc/2
Dictamen: N° 43.548 Fecha: 15-IX-2008
Se ha recibido en esta Contraloría General el Oficio N° 6.749 de 2008, de la H.
Cámara de Diputados, a través del cual la Diputada, señora Marisol Turres
Figueroa, solicita un pronunciamiento sobre la procedencia del pago de
indemnizaciones a trabajadores de entidades colaboradoras del Servicio Nacional
de Menores (SENAME) con fondos de dicho Servicio.
Sobre el particular, cabe señalar que la ley N° 20.032, que derogó el D.F.L. N°
1.385 de 1980, del Ministerio de Justicia, establece un sistema de atención a
la niñez y adolescencia, a través de la red de colaboradores del SENAME, y su
régimen de subvención, facultando, en su articulo 3°, al indicado Servicio para
subvencionar, conforme a las disposiciones que consigna, las actividades
desarrolladas por los colaboradores acreditados, relativas a las líneas de
acción que se especifican.
Por su parte, el artículo 65 del decreto N° 841, de 2005, del Ministerio de
Justicia, aprobatorio del reglamento de la ley N° 20.032, dispone que la
subvención fiscal deberá ser destinada por los colaboradores acreditados al
financiamiento de aquellos gastos que origina la atención de los niños, niñas y
adolescentes, tales como remuneraciones y otros beneficios legales del
personal, alimentación, vestuario, educación, salud e higiene, deportes y
recreación, consumos básicos, mantenciones y reparaciones de inmuebles e
instalaciones y, en general, todos aquellos gastos de administración u otra
naturaleza que se efectúen con motivo de las actividades que desarrollen para
la atención de ellos y la ejecución de los proyectos aprobados por el SENAME.
En este orden de ideas y tal como se desprende del tenor literal del recién
aludido artículo 65, el legislador permite que las instituciones empleen con
flexibilidad la subvención que se les otorga; asimismo, de la utilización de la
expresión "otros beneficios legales", de carácter meramente enunciativa, es
dable inferir que éste ha querido evitar una interpretación restrictiva de la
norma.
De este modo, el criterio antes señalado guarda armonía con la jurisprudencia
administrativa de este Organismo de Control contenida, en los dictámenes N°s
26.255 de 1993 y 41.777 de 1996 -cuyas fotocopias se adjuntan-, y que ha
señalado respecto de una norma del todo similar a la que nos ocupa, como lo es
190

el artículo 11 del D.F.L. N° 1.385 de 1980, sustituido por la ley 18.758 -texto
legal vigente hasta la dictación de la ley 20.032- que el legislador autoriza
utilizar los aportes estatales no sólo en el pago de estipendios tratándose del
personal necesario para atender a los menores, sino que, además, para solventar
otros beneficios legales y gastos de administración, permitiendo con ello a las
entidades privadas colaboradoras del SENAME pagar con cargo a la subvención
fiscal que perciben por menor atendido, los desahucios regulados por los
artículos 3°, inciso segundo, y 4°, inciso cuarto, de la ley 19.010, y las
indemnizaciones previstas en el artículo 5°, inciso segundo, de ese mismo
cuerpo legal.
En consecuencia y con el mérito de lo expuesto, cabe concluir que es procedente
que las entidades colaboradoras del SENAME paguen indemnizaciones a sus
trabajadores con cargo a la subvención fiscal recibida por menor atendido,
entendiendo, que éstas se encuentran comprendidas dentro de los beneficios
legales del personal a que alude el 65 del citado reglamento de la ley 20.032.

Nro. Dictamen: 4318
Fecha: 30-01-2008
Fuentes legales: Dto 841/2005 Justi art/53, Ley 20032 art/3, Ley 20032 art/25 Ley
20032 art/26, ley 20032 art/27, Ley 20032 art/29 Dto 841/2005 Justi art/24, Ley 20032
art/37
Dictamen: N° 4.318 Fecha: 30-I-2008
El Servicio Nacional de Menores SENAME- se ha dirigido a la Contraloría General
solicitando un pronunciamiento acerca del procedimiento mediante el cual, los
colaboradores acreditados de dicha institución, deben restituir el anticipo de
subvención que tienen derecho a percibir en los términos del articulo 53 del
decreto N° 841, de 2005, del Ministerio de Justicia.
La recurrente manifiesta que dicha consulta la formula específicamente en
relación con el Programa de Reinserción de Menores Infractores a la Ley Penal,
el cual fue licitado y adjudicado a los colaboradores acreditados
seleccionados, con los cuales el aludido Servicio suscribió los respectivos
convenios. Hace presente que el citado anticipo fue otorgado en relación con
una determinada proyección de atenciones y que, sin embargo, el número de
menores derivados a dicho Programa ha resultado ser inferior al esperado,
motivo por el cual propone diversas alternativas para su restitución, en base
al monto de la subvención efectivamente percibida.
Al respecto, cabe tener presente que el artículo 3° de la ley N° 20.032, que
establece un sistema de atención a la niñez y adolescencia a través de la red
de colaboradores del Servicio Nacional de Menores, y su régimen de subvención,
191

lo faculta para subvencionar, conforme a las disposiciones que consigna, las
actividades desarrolladas por los colaboradores acreditados, relativas a las
líneas de acción que especifica, entre las cuales contempla el Programa de
Reinserción para Adolescentes Infractores a la Ley Penal, que se subdivide en
el de Reinserción para Adolescentes Infractores a la Ley Penal en General y en
el de Libertad Asistida.
Por su parte, el artículo 25 del texto legal en comento, previene que para la
transferencia de la subvención el referido Servicio llamará a concurso de
proyectos relativos a las diversas líneas de acción reguladas en ese texto, el
que se regirá por las bases administrativas y técnicas que elabore dicho
organismo. Añade que una vez seleccionados los proyectos, el Servicio Nacional
de Menores celebrará con los respectivos colaboradores acreditados un convenio
conforme al artículo 26 de misma la ley, precepto que establece que éste debe
contener, al menos, estipulaciones relacionadas con la subvención a pagar, el
número de plazas con derecho a tal aporte, cuando proceda, las formas de pago
acordadas y las cláusulas de revisión del número de plazas, como asimismo, el
plazo de duración del convenio, el cual, según lo prevé el artículo 27 del
citado cuerpo legal, podrá extenderse hasta por cinco años.
Enseguida, los artículos 29 y siguientes de dicho texto, preceptúan que para
efectuar el llamado a concurso el Servicio Nacional de Menores determinará el
monto de la subvención ofrecida por cada línea de acción subvencionable, según
los criterios que contempla, y deberá respetar los rangos que señala, como
valor base, expresados en unidad de subvención SENAME -USS-, añadiendo que
respecto de los Programas de Reinserción para Adolescentes Infractores a la Ley
Penal en General y de Libertad Asistida, la forma de pago es por niño atendido.
Agrega el artículo 24 del decreto N° 841, de 2005, del Ministerio de Justicia,
aprobatorio del reglamento de la ley N° 20.032, que para la determinación del
valor a pagar se considerarán, cuando correspondan, los valores base de
subvención y los diversos criterios que establece la ley, expresados en
categorías y factores. El resultado del cálculo se denominará valor efectivo de
la subvención.
A su vez, el artículo 53 del aludido decreto reglamentario, previene que el
Servicio Nacional de Menores transferirá el monto de la subvención en forma
mensual y dentro de los primeros días del mes siguiente a la entrada en
vigencia del convenio respectivo y así sucesivamente. Añade que el SENAME podrá
anticipar el monto de la subvención equivalente a un mes y solo al inicio del
proyecto. Dicho anticipo será descontado a partir de la segunda subvención que
le corresponda percibir al colaborador acreditado, en un máximo de seis cuotas
mensuales, iguales y consecutivas.

192

Como puede apreciarse, de las normas precitadas se advierte que el reglamento
en estudio contempla la posibilidad de anticipo del referido aporte, bajo las
condiciones que establece, esto es, sólo procede adelantar el monto equivalente
a un mes y siempre que sea al inicio del proyecto.
Ahora bien, dado que, como se viera, el decreto reglamentario en estudio
previene que la devolución de dicho adelanto será descontada por el Servicio
Nacional de Menores en un máximo de seis cuotas, será necesario que el acuerdo
de voluntades que suscriban las partes determine, en definitiva, el número de
parcialidades en que se hará efectiva su restitución, las que en ningún caso
podrán exceder de aquél límite, debiendo, además, ser todas ellas por un mismo
monto y su pago verificarse en forma consecutiva a partir del segundo mes de
otorgamiento de la subvención, atendido lo prescrito en el citado artículo 53.
Enseguida, en lo referente a este último punto, vale decir a la circunstancia
de que el reintegro deba hacerse de manera consecutiva, cabe recordar que la
referida ayuda económica se paga mensualmente, por niño atendido, y de acuerdo
a los parámetros indicados, por lo que si durante un mes el Programa de que se
trata no recibe niños para su atención, no será factible que el Servicio
Nacional de Menores descuente la cuota de anticipo correspondiente, debiendo
postergar su percepción para el próximo período en que se devengue dicho pago
en favor de la entidad colaboradora.
Así entonces, la circunstancia de que la devolución de tal adelanto deba
efectuarse en parcialidades consecutivas, significa que aquél debe ser
restituido en forma sucesiva durante los meses en que el colaborador perciba
efectivamente la subvención, pues de lo contrario, vale decir, si durante un
mes no le corresponde gozar de ella, el Servicio Nacional de Menores mal podría
proceder a su descuento, en los términos que establece el reglamento en comento.
Por lo demás, es dable considerar que aun cuando al colaborador no le corresponda
percibir el pago mensual de dicha ayuda económica, continúa obligado a mantener
en funcionamiento el respectivo Programa, por lo que deberá solventar, entre otros
rubros, los gastos de personal y suministros que se generen en dicho período, de
manera que compelerlo al entero de la cuota del respectivo anticipo frente a tal
situación, podría significar que aquél quedare impedido de cumplir con el señalado
deber.
Finalmente, cabe manifestar que si el Servicio Nacional de Menores pone término
anticipado al contrato por alguna de las causales que establece el artículo 37 de la
referida ley N° 20.032, o éste termina por el cumplimiento del plazo estipulado, y
aún quedaren cuotas por pagar de la suma anticipada, dicha deuda deberá
considerarse de plazo de vencido y tendrá que ser enterada en su totalidad por la

193

institución colaboradora, pudiendo en tal evento el Servicio otorgarle el
correspondiente finiquito.
Lo anterior, por cuanto la subvención, según aparece de las diversas disposiciones de
la normativa en estudio, está precisamente destinada a la ejecución de las acciones
que establece, a fin de posibilitar el resguardo de los derechos de los menores y su
inserción social y familiar, de manera que si ha terminado la relación laboral
existente entre las partes, el señalado objetivo deja de cumplirse, lo que determina,
entonces, que deba procederse a la restitución inmediata de tales sumas anticipadas.

Nro. Dictamen: 24291
Fecha: 26-05-2008
Fuentes legales: ley 20032 art/3, ley 20032 art/4 num/3/2 lt/b dto 841/2005 justi
art/34 lt/c, ley 20032 art/17 ley 20032 art/5 num/2, ley 20032 art/12 ley 20084 art/13,
cpr art/237, cpr art/238 ley 20084 art/6, dto 841/2005 justi art/39
Dictamen: N° 24.291 Fecha: 26-V-2008
El Servicio Nacional de Menores (SENAME) ha solicitado a esta Entidad de Control
un pronunciamiento acerca de la posibilidad de considerar dentro de las
modalidades de atención subvencionables que establece la ley N° 20.032, la medida
de suspensión condicional del procedimiento que decretan los jueces de garantía
respecto de menores infractores de la ley penal, y que consiste en la sujeción del
imputado al cumplimiento de las condiciones que establece al efecto el Código
Procesal Penal.
En este sentido, indica que la referida ley N° 20.032, que "Establece un sistema de
atención a la niñez y adolescencia a través de la red de colaboradores del SENAME, y
su régimen de subvención", no prevé un programa de acción específico para quienes
han sido objeto de la medida antes aludida, no obstante lo cual, una vez decretada
por el juez, los menores sujetos a la misma son remitidos a ese Servicio, el cual debe
proporcionarles atención de acuerdo con las modalidades de que dispone, y señala
que, en su opinión, sería posible responder a los respectivos requerimientos
asimilando la medida de que se trata al "programa de libertad asistida", toda vez que
tienen en común su ejecución en el medio libre, de manera que no sería necesaria la
modificación de los contratos correspondientes, que ya han sido celebrados de
conformidad con las bases de los concursos convocados para la obtención de las
respectivas subvenciones.
En relación con la materia, es dable señalar que el artículo 3° de la citada ley N°
20.032, faculta al SENAME para financiar mediante subvenciones las actividades de
sus colaboradores acreditados, relativas a las líneas de acción previstas en dicho
precepto, entre las que se encuentra la denominada "Programas", consistente en un
194

conjunto de actividades susceptibles de ser agrupadas según criterios técnicos, de las
cuales forma parte, en virtud de lo dispuesto en su artículo 4°, número 3.2, letra b), el
"Programa de Reinserción para Adolescentes Infractores a la Ley Penal", el que, a su
vez, se subdivide en el de reinserción para adolescentes infractores a la ley penal en
general y el de libertad asistida, dirigidos, según lo previsto en el artículo 34, letra c),
del decreto N° 841, de 2005, del Ministerio de Justicia, que aprueba el reglamento del
mencionado cuerpo normativo, a "ejecutar las acciones que la ley encomiende al
SENAME respecto a la responsabilidad de un adolescente como consecuencia de la
comisión de una infracción a la ley penal".
Ahora bien, cabe observar que de conformidad con el artículo 17 del aludido texto
legal, el objeto específico de dichos programas es "la responsabilización de los
adolescentes por sus propias conductas, el resguardo de su reinserción social y
familiar y el respeto por los derechos y libertades de las demás personas", y que, de
acuerdo con su artículo 5°, número 2), se encuentran orientados a la atención de "los
adolescentes inculpados de haber cometido una infracción a la ley penal, sujetos a
una medida decretada por el tribunal competente o a una pena como consecuencia
de haberla cometido", 'los cuales, de acuerdo con el artículo 12 de la citada ley, sólo
serán atendidos por el colaborador acreditado previa resolución judicial.
En este contexto, es útil considerar que el artículo 13 de la ley N° 20.084, que
establece un sistema de responsabilidad de los adolescentes por infracciones a la Ley
Penal, define la libertad asistida como una sanción penal no privativa de libertad que
"consiste en la sujeción del adolescente al control de un delegado conforme a un
plan de desarrollo personal basado en programas y servicios que favorezcan su
integración social", que se ejecutará "en base a las medidas de supervigilancia que
sean aprobadas por el tribunal, las que incluirán, en todo caso, la asistencia
obligatoria" del menor a encuentros periódicos con el delegado y a programas
socioeducativos, conforme con el plan personalizado a que se refiere.
A su vez, corresponde advertir que de conformidad con el artículo 237 del Código
Procesal Penal, la suspensión condicional del procedimiento es una medida que
decreta el juez de garantía, como alternativa al juicio oral, respecto de un imputado
que reúne los requisitos que indica, señalando las condiciones a que éste deberá
someterse, enunciadas en el artículo 238 del mismo Código, preceptos sobre cuya
base, como ya ha sido señalado, los tribunales han derivado a los adolescentes a que
se refiere la consulta, a la atención del SENAME y de sus colaboradores acreditados.
Como es dable observar de lo expuesto, si bien la suspensión condicional del
procedimiento no se encuentra prevista entre las modalidades de atención a que se
refiere la ley N° 20.032, ya aludida, a juicio de esta Contraloría General, dada su
naturaleza y características, es posible asimilarla al programa de reinserción para
adolescentes infractores a la ley penal en general, reglado en dicho cuerpo

195

normativo, para los efectos de su atención por parte de los colaboradores
acreditados del SENAME y del pago de la correspondiente subvención.
Ello, atendido que el mencionado programa de reinserción se refiere precisamente a
adolescentes infractores a la ley penal que tienen la calidad jurídica de imputados,
respecto de quienes se pretende aumentar sus posibilidades de rehabilitación y
reinserción en la sociedad, sujetos y objetivos que comparte con la medida de
suspensión condicional del procedimiento cuando el juez, al decretarla, dispone la
derivación del menor a la atención del SENAME.
Esta analogía no concurre, sin embargo, tratándose del programa de libertad asistida
a que se refiere la entidad ocurrente, comoquiera que la misma resulta aplicable en
la hipótesis de la efectiva imposición de una sanción penal en contra del adolescente
respectivo.
En efecto, de acuerdo con el artículo 6° y siguientes de la citada ley N° 20.084, el
programa de libertad asistida supone que el menor ha sido condenado, vale decir, se
ha seguido un juicio en su contra y, como resultado de aquél, se le ha impuesto una
sanción. En cambio, en la suspensión condicional del procedimiento no ha habido
juicio ni condena respecto del menor, pues precisamente es ello lo que se pretende
evitar con la aplicación de dicha medida.
Finalmente, en lo que respecta a la determinación del monto de la subvención a
pagar al colaborador acreditado seleccionado por el SENAME para la ejecución de
determinada medida judicial, con el cual ha suscrito el convenio respectivo, cabe
concluir que corresponde aplicar el criterio zona y el valor base por menor atendido
que establece el artículo 39 del aludido decreto N° 841, de 2005, del Ministerio de
Justicia, para la línea de acción "Programa" en su modalidad de reinserción para
adolescentes infractores a la ley penal en general.

Nro. Dictamen: 17560
Fecha: 16-04-2008
Fuentes legales: Ley 20032 art/5 Num/2, Ley 20032 art/4 Num/3/2 lt/b DL 2465/79
art/2 inc/3, Ley 20084 art/3, Ley 20084 art/56 inc/1 Ley 20084 art/56 inc/2, Ley 20084
art/56 inc/3, Ley 20084 art/43 DL 2465/79 art/1 inc/2, Ley 20032 art/12
Dictamen: N° 17.560 Fecha: 16-IV-2008
Se ha dirigido a esta Contraloría General el Servicio Nacional de Menores,
solicitando un pronunciamiento relativo a la procedencia de aplicar a sus
colaboradores acreditados, el régimen general de pago de subvenciones
contemplado en la ley N° 20.032, que establece el "Sistema de Atención a la Niñez y
Adolescencia a través de la Red de Colaboradores del Servicio Nacional de Menores y
196

su Régimen de Subvención", en aquellos casos en que, durante el período de
ejecución de medidas o sanciones contempladas en la ley N° 20.084, sobre "Sistema
de Responsabilidad de los Adolescentes por Infracciones a la Ley Penal", los jóvenes
que se encuentren bajo la atención de dichos centros, alcancen la mayoría de edad.
Sobre el particular, cabe precisar, en primer término, que el artículo 5°, número 2, de
la citada ley N° 20.032, señala, dentro de los proyectos susceptibles de ser ejecutados
por los colaboradores acreditados del Servicio Nacional de Menores, que dan
derecho al pago de la correspondiente subvención, aquellos que se lleven a cabo en
desarrollo de la línea de acción destinada a la atención de los adolescentes
inculpados de haber cometido una infracción a la ley penal, sujetos a una medida o
al cumplimiento de una pena decretada por el tribunal competente.
Estos proyectos corresponden al "Programa de Reinserción para Adolescentes
Infractores a la Ley Penal" contemplado en el artículo 4°, número 3.2, letra b), de la
ley N° 20.032, que para los efectos de su financiamiento y evaluación, se divide, a su
vez, en el programa de reinserción para adolescentes infractores de la ley penal en
general, y el programa de libertad asistida, previsto para la ejecución de las medidas
y sanciones aplicables a los adolescentes en virtud de la ley N° 20.084.
Luego, es menester precisar que el inciso tercero del artículo 2° del decreto ley N°
2.465, de 1979, que "Crea el Servicio Nacional de Menores y Fija el Texto de su Ley
Orgánica", establece la regla general sobre el límite de edad de los menores
susceptibles de ser atendidos por los colaboradores acreditados de ese Organismo,
haciendo a éstos acreedores de la subvención respectiva, En efecto, esta disposición
determina que las instituciones colaboradoras del Servicio Nacional de Menores
obtendrán el beneficio hasta el 31 de diciembre del año en que los jóvenes bajo su
atención cumplan veinticuatro años, siempre que se encuentren aún cursando
estudios básicos, medios o superiores, en los términos y condiciones que explicita,
pudiendo además, la extensión de dicho incentivo, con el mismo límite de edad, ser
aplicada a los menores que sean atendidos bajo la modalidad de deficientes mentales
profundos.
Por su parte, el artículo 3° de la ley N° 20.084, en lo relativo a los límites de edad de
la responsabilidad penal juvenil, especifica que sus disposiciones son aplicables "a
quienes al momento en que se hubiere dado principio de ejecución del delito sean
mayores de catorce y menores de dieciocho años, los que, para efectos de esta ley, se
consideran adolescentes".
A su vez, el artículo 56, inciso primero, del mismo texto legal, establece que "en caso
que el imputado o condenado por una infracción a la ley penal, fuere mayor de
dieciocho años o los cumpliere durante la ejecución de cualquiera de las sanciones
contempladas en esta ley o durante la tramitación del procedimiento, continuará
sometido a las normas de esta ley hasta el término de éste".
197

Resulta menester hacer presente que esta norma regula dos situaciones diversas, a
saber, la del joven que cumple dieciocho años de edad mientras se tramita a su
respecto un procedimiento por haber cometido una infracción a la ley penal, y la del
adolescente que alcanza la mayoría de edad mientras se encuentra cumpliendo
alguna de las sanciones o medidas impuestas como consecuencia de haber cometido
tal infracción. De acuerdo con lo precisado, y dando una interpretación armónica al
referido inciso primero del artículo 56 en comento con el resto de las disposiciones
de la ley N° 20.084, es dable afirmar que dicho precepto constituye una norma
especial, cuyo objeto es dejar sujetos a las disposiciones de ese texto legal, de manera
excepcional, a los jóvenes que han alcanzando ya la mayoría de edad, en las dos
situaciones descritas.
Cabe precisar, finalmente, que los incisos segundo y tercero del mismo artículo 56 se
refieren, de manera particular, a la situación del adolescente que alcanza los
dieciocho años durante el cumplimiento de una condena en régimen cerrado de
privación de libertad. Sin embargo, dado que estos preceptos dicen relación,
específicamente, con la sanción de internación en régimen cerrado, no surgen a su
respecto dudas sobre el pago de subvenciones, pues, de acuerdo con el artículo 43 de
la ley N° 20,084, la administración de los centros cerrados de privación de libertad
corresponde siempre, y en forma directa, al Servicio Nacional de Menores.
En este orden de ideas, y de acuerdo con lo expuesto, se advierte que la ley N° 20.084
contempla casos de excepción respecto a la regla general contenida en el artículo 2°,
inciso tercero, del decreto ley N° 2.465, sobre límites de edad de los menores
atendidos por los colaboradores acreditados del Servicio Nacional de Menores. Esta
excepción se encuentra, a su vez, amparada por lo dispuesto en el inciso segundo del
artículo 1° del propio decreto ley N° 2.465, que prevé expresamente que se entiende
por niño, niña o adolescente, toda persona menor de dieciocho años de edad, "sin
perjuicio de las disposiciones que establezcan otra edad para efectos determinados".
En efecto, según se ha visto, en el caso en estudio es la propia ley N° 20.084 la que
exige que el adolescente que ha cometido una infracción a la ley penal y ha
alcanzado la mayoría de edad, durante la tramitación del procedimiento, o durante
la ejecución de una sanción impuesta como consecuencia de dicha infracción,
continúe sometido a sus normas. De ello se desprende qué el Servicio Nacional de
Menores deberá seguir prestando la atención respectiva, directamente o a través de
sus colaboradores acreditados, y en virtud de tal deber, se encontrará no sólo
autorizado, sino obligado, a seguir pagando la subvención pactada en el convenio
celebrado con sus instituciones colaboradoras, durante todo el tiempo que
corresponda.
En relación con lo anterior, corresponde tener presente, además, que el artículo 12 de
la ley N° 20.032, prevé la obligación recíproca del colaborador acreditado, quien,
198

siempre que se trate de una situación para la cual sea competente, debe otorgar
atención al adolescente, a requerimiento, según corresponda, del propio Servicio
Nacional de Menores, o del tribunal respectivo, de acuerdo con las especificaciones
del convenio celebrado por el colaborador con dicha repartición.
En consecuencia, mientras la atención del adolescente que alcance la mayoría de
edad, esto es, que cumpla los dieciocho años de edad, deba seguir siendo prestada
por las entidades colaboradoras, el pago de la subvención contemplada en la ley N°
20.032 por parte del Servicio Nacional de Menores, de acuerdo a la preceptiva
examinada, será plenamente procedente.

2007

Nro. Dictamen: 25855
Fecha: 11-06-2007
Fuentes legales: Ley 20032 art/3, Ley 20032 art/12 inc/1, Ley 20032 art/12 inc/2 Ley
20032 art/18, Ley 20032 art/19, Ley 20032 art/25 Num/1 Ley 20032 art/3 Num/1, Ley
20032 art/25 Num/2 Ley 20032 art/27 inc/fin, Ley 20032 art/26 Ley 20032 art/4
Num/3/2 lt/f, Ley 20032 art/37 Ley 20032 art/4 tran, Ley 18575 art/9 DFL
1/19653/2000 sepre
Dictamen: N° 25.855 Fecha: 11-VI-2007
Se ha dirigido a la Contraloría General el Servicio Nacional de Menores, solicitando
un pronunciamiento en torno a la posibilidad de efectuar, de común acuerdo con los
colaboradores acreditados, modificaciones a los convenios que ese Servicio celebra
en el marco de la ley N° 20.032, especialmente en lo que concierne a innovaciones de
las coberturas de atención de niños y adolescentes que fueron inicialmente pactadas.
Agrega que la señalada normativa legal autoriza al indicado Servicio para poner
término o modificar unilateralmente dichos convenios, en las situaciones que señala,
y, también, para prorrogarlos, modificando las plazas inicialmente acordadas,
cuando las necesidades reales de cobertura de atención lo requieran.
Expone enseguida que los antedichos convenios son celebrados, por regla general,
previo procedimiento concursal, y excepcionalmente, por trato directo, en los casos
a que se refieren los artículos 25 y 4° transitorio del citado texto legal.
Concluye indicando que estima que, en aquellos casos que configuren .caso fortuito
o fuerza mayor, tales como resoluciones judiciales dictadas por tribunal competente
que ordenen al colaborador acreditado otorgar atención a niños, niñas o

199

adolescentes, sería posible realizar en forma bilateral modificaciones a los indicados
convenios.
Al respecto, cabe tener presente que la ley N° 20.032, que establece un, sistema de
atención a la niñez y adolescencia, a través de la red de colaboradores del SENAME,
y su régimen de subvención, faculta en el artículo 3° al indicado Servicio para
subvencionar, conforme a las disposiciones que consigna, las actividades
desarrolladas por los colaboradores acreditados, relativas a las líneas de acción que
se especifican.
Por, su parte, el artículo 12 del mismo texto legal, establece que el colaborador
acreditado estará obligado a otorgar atención a todo niño, niña o adolescente que lo
solicite directamente o por medio de la persona encargada de su cuidado personal, a
requerimiento del SENAME, del tribunal competente o de la oficina de protección de
derechos respectiva, siempre que se trate de una situación para la cual sea
competente, según el convenio, y cuente con plazas disponibles.
Agrega el inciso segundo que respecto de los centros residenciales y los programas
de reinserción para adolescentes infractores de ley penal, el colaborador acreditado
sólo atenderá a los niños, niñas o adolescentes previa resolución judicial, sin
perjuicio de lo indicado en los artículos 18 y 19 de la misma ley N° 20.032, que
contemplan las situaciones especiales en que dichos centros y los de diagnóstico
podrán acoger a niños, niñas o adolescentes, sin que previamente exista una orden
judicial para ese efecto.
Ahora bien, en lo que respecta al financiamiento de las atenciones de que se trata, el
artículo 25 del cuerpo legal señalado previene que para la transferencia de la
subvención que con ese fin otorga el SENAME, esta entidad llamará a concurso de
proyectos relativos a las diversas líneas de acción reguladas en ese texto, rigiéndose
cada concurso por las bases administrativas y técnicas que elabore dicho organismo.
Añade que, una vez seleccionados dichos proyectos, el SENAME celebrará con los
respectivos colaboradores acreditados un convenio conforme al artículo 26 de la ley,
precepto que establece que, dentro de las estipulaciones que debe contener el
contrato, corresponde indicar el número de plazas con derecho a la subvención,
cuando corresponda, las formas de pago acordadas y las cláusulas de revisión del
número de plazas.
Por otra parte, es dable considerar que el inciso tercero del citado artículo 25
prescribe que estarán excluidos del llamado a concurso los proyectos de emergencia
a que se refiere la letra f) del N° 3.2 del artículo 4° del texto legal señalado, tendientes
a apoyar a los colaboradores acreditados frente a situaciones de emergencia o
catástrofe que pudieran afectar la normal atención de niños, niñas y adolescentes.
Asimismo, dicha disposición agrega que, mediante resolución fundada, podrán
excepcionarse de la licitación, quedando facultado el SENAME para establecer un
200

convenio en forma directa, los casos que indica en sus números 1) y 2), esto es,
cuando habiéndose realizado el respectivo llamado a concurso, éste hubiere sido
declarado desierto por no existir colaboradores interesados, y cuando se tratare de
asegurar la continuidad de la atención a niñas, niños o adolescentes usuarios de
algún proyecto que haya debido terminarse anticipadamente.
Enseguida, el artículo 27 de la misma ley N° 20.032 establece los plazos máximos de
duración de los convenios señalados, dependiendo de la línea de acción de que se
trate, y dispone al efecto, en el inciso tercero, que el SENAME podrá prorrogar los
convenios, sin necesidad de un nuevo llamado a concurso, si las evaluaciones a que
son sometidos periódicamente los colaboradores acreditados, arrojan resultados
positivos. Dicha facultad puede ejercerse hasta por dos veces respecto de los
convenios relativos a centros residenciales, y una vez en el caso de las demás líneas
de acción, tras lo cual el Servicio deberá realizar un nuevo llamado a concurso. En el
caso de los centros residenciales, el inciso final de aquel precepto determina que el
SENAME podrá ejercer la facultad de prórroga de los convenios, modificando las
plazas inicialmente acordadas, atendiendo a las necesidades reales de cobertura de
atención.
A su turno, el artículo 37 de aquel cuerpo legal establece que el SENAME estará
facultado para poner término anticipado o modificar los convenios, cuando los
objetivos no sean cumplidos, o los resultados no sean alcanzados en el grado
acordado como mínimamente satisfactorio o, cuando los derechos de los niños,
niñas o adolescentes no estén siendo debidamente respetados.
Finalmente, el artículo 4° transitorio de la ley N° 20.032, dispone que, mientras de
acuerdo a la ley los menores de 18 años infractores a la ley penal permanezcan en
establecimientos penitenciarios administrados por Gendarmería de Chile, dicha
atención podrá subvencionarse bajo la línea de centros residenciales, en las
condiciones que establece, excluyendo esta modalidad del procedimiento de
licitación indicado,
Sobre la materia, es dable, en primer término, anotar que de las normas transcritas
de la ley N° 20.032, aparece que el SENAME, para los fines de otorgar recursos por
concepto de subvención para financiar los proyectos relativos a las diversas líneas de
acción que le encomienda la ley, debe, como regla general, llamar a concurso, según
las bases administrativas y técnicas que con tal objeto confeccione, y,
consiguientemente, una vez seleccionados los proyectos pertinentes, proceder a
celebrar, con los respectivos colaboradores acreditados, un convenio, según las
reglas prefijadas en el señalado cuerpo
legal.
No obstante, se advierte que la ley en comento contempla excepciones al
procedimiento de licitación, en cuanto excluye expresamente de dicho mecanismo a
201

los proyectos que califica de emergencia, en los términos que señala, y las
situaciones especificadas en los números 1) y 2) del artículo 25. Por otra parte,
también se ha visto que el artículo 4° transitorio de la ley margina directamente de la
exigencia de licitación, la subvención a la atención que se presta por Gendarmería de
Chile.
Precisado lo anterior, y en cuanto al aspecto relativo a la procedencia de modificar
los convenios celebrados por SENAME con los colaboradores acreditados, para la
prestación de las atenciones de que se trata, es preciso, en primer término, tener en
cuenta que los convenios suscritos, previo procedimiento de licitación pública,
están, por cierto, sujetos al estricto cumplimiento de las bases respectivas y demás
principios generales que rigen un certamen de esa índole, acorde con la normativa
legal vigente, especialmente el artículo 9° de la ley N° 18.575.
Con todo, se ha podido ver que el artículo 27 autoriza expresamente al SENAME
para disponer las prórrogas de dichos contratos, sin nuevo llamado a concurso, y
siempre y cuando, como lo previene el precepto citado, las evaluaciones que haga tal
repartición, determinen resultados positivos.
A su turno, aparece de la ley que, en lo tocante especialmente a la atención brindada
en los centros residenciales, el SENAME está autorizado para, en esa oportunidad,
modificar unilateralmente las plazas inicialmente pactadas, según lo exijan las
necesidades reales de cobertura de atención.
En torno a este punto, es dable agregar que el artículo 37 antes citado de la ley N°
20.032 le confiere al SENAME potestad para poner término anticipado o introducir,
también en forma unilateral, modificaciones a los contratos, cuando ocurran los
hechos o circunstancias que ese precepto indica.
Sin perjuicio de lo expuesto, y en cuanto a la procedencia que el SENAME pueda, al
margen de las situaciones descritas, modificar, de común acuerdo con las entidades
colaboradoras, los convenios celebrados con éstas para los fines ,antes señalados;
cabe, en primer término, manifestar que si los convenios contemplan cláusulas de
revisión del número de plazas, se deberá estar a lo que ellas indiquen. En caso que
no se haya previsto en los convenios dicha posibilidad, se tendrá que aplicar lo que al
respecto establezcan las bases de licitación, y si éstas no prevén esa contingencia, no
será posible, en virtud del principio de estricta sujeción a las bases, efectuar
alteraciones a los convenios referidos.
No obstante lo anterior, corresponde indicar que la jurisprudencia administrativa,
contenida, entre otros en el dictamen N° 35.996, de 2005, ha estimado que
modificaciones esenciales a los contratos ya celebrados, previa convocatoria pública,
sustentadas en actos de autoridad que establezcan nuevas exigencias que hagan
variar las condiciones inicialmente convenidas, al introducir elementos nuevos no
202

contemplados al momento de la celebración del contrato, como por ejemplo una
orden judicial que dispone la atención de niños, niñas o adolescentes, que
inicialmente no estaban considerados en la cobertura del convenio, no vulneran las
bases de la misma, por cuanto en tal hipótesis se configura una situación de fuerza
mayor.

N° 85.121 Fecha : 27-XII-2013
El Director Nacional del Servicio Nacional de Menores (SENAME) consulta si para
los efectos del cálculo del monto que esa entidad tiene que enterar a sus organismos
colaboradores acreditados, debe considerar el valor que tenga la unidad de
subvención al momento en que estos otorgaron la atención a niños, niñas y
adolescentes o el reajustado que se encuentre vigente a la época de la solución
efectiva.
Agrega que si bien el referido pago es mensual, en algunas oportunidades y por las
razones que indica, se retrasa en su otorgamiento, efectuándolo al año siguiente de
verificadas las prestaciones.
Requerido su informe, el Ministerio de Justicia señaló que la aludida actualización
busca mantener el valor adquisitivo de las sumas de dinero, protegiéndolas de la
desvalorización producida por el paso del tiempo, de modo que esta ha de ser
incorporada a las cantidades que se traspasan a la fecha de efectuada la
transferencia. Añade, que dicho desembolso corresponde practicarse en la época que
la ley establece, pero cuando ello no es posible y la demora le es inimputable a la
institución cooperadora, no hay motivo para que esta última soporte ese detrimento
económico.
Sobre el particular, el inciso primero del artículo 25 la ley N° 20.032 -que Establece
Sistema de Atención a la Niñez y Adolescencia a Través de la Red de Colaboradores
del SENAME, y su Régimen de Subvención-, previene que “Para la transferencia de la
subvención, el SENAME llamará a concurso de proyectos relativos a las diversas
líneas de acción reguladas en la presente ley. Cada concurso se regirá por las bases
administrativas y técnicas que para estos efectos elabore el Servicio”.
Asimismo, su artículo 26 señala que los convenios celebrados con los colaboradores
acreditados deberán estipular, a lo menos, según su N° 3, la subvención que
corresponda pagar.
Luego, el artículo 32 de igual texto legal prescribe que “La Unidad de Subvención del
SENAME tendrá un valor de $10.000. No obstante, el valor nominal de la USS se

203

reajustará en el mes de enero de cada año, en el porcentaje de variación que haya
experimentado el Índice de Precios al Consumidor durante el año precedente”.
Por su parte, el inciso segundo del artículo 23 del decreto N° 841, de 2005, del
Ministerio de Justicia, que reglamenta la citada ley, advierte que “El monto de la
subvención se expresará en Unidad de Subvención SENAME (U.S.S.)”. A su turno, el
inciso siguiente consigna que “Sin perjuicio de lo establecido en el artículo 53 del
presente reglamento, el reajuste de que trata el presente artículo operará a partir del
día primero de enero de cada año”.
Finalmente, el último de los preceptos citados, manifiesta que “el SENAME
transferirá el monto de la subvención en forma mensual, y dentro de los primeros 15
días del mes siguiente a la entrada en vigencia del convenio respectivo, y así
sucesivamente”.
Al respecto, es menester señalar que la reajustabilidad consiste, en general, en la
actualización del dinero a fin de evitar que se desvalorice por el efecto de la inflación
y así permitir que el capital primitivo conserve su valor adquisitivo. Desde este punto
de vista, el acreedor al obtener lo adeudado en un plazo posterior, está recibiendo la
misma suma que tenía al momento de entregar dicho monto, tal como lo precisara la
jurisprudencia de este Órgano de Control, contenida, entre otros, en los dictámenes
N°s. 48.300, de 2004, 43.714, de 2010 y 24.617, de 2011.
En consecuencia, en aquellos casos en que el SENAME pague a uno de sus
colaboradores al año siguiente al del otorgamiento de la prestación, y a fin de evitar
la desvalorización de la moneda por la inflación que haya experimentado con el
transcurso del tiempo, deberá efectuarlo considerando el valor de la U.S.S. que se
encuentre vigente a la época del desembolso.
Finalmente, lo expuesto no obsta a establecer las eventuales responsabilidades
administrativas de los funcionarios del SENAME, derivada de la dilación en el
cumplimiento de la obligación de que se trata a las respectivas entidades
colaboradoras del mismo, lo cual importa una infracción al artículo 3°, inciso
segundo, de la ley N° 18.575, Orgánica Constitucional de Bases Generales de la
Administración del Estado, que impone a los órganos públicos el deber de observar,
entre otros, los principios de responsabilidad, eficiencia, eficacia y coordinación.
Transcríbase al Ministerio de Justicia.
Saluda atentamente a Ud.,

Ramiro Mendoza Zúñiga
Contralor General de la República
204

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