2013.

Año del Treinta Aniversario de la vuelta de la Democracia

PROYECTO DE DECLARACIÓN La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires manifiesta su profunda preocupación por la destrucción y contaminación del ambiente y la violación de los derechos humanos de comunidades campesinas y originarias amazónicas de la hermana República del Ecuador, ante la posible impunidad y frustración de la ejecución de la sentencia dictada por la Corte Superior de Sucumbíos en el caso contra la Compañía Chevron – Texaco.

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FUNDAMENTOS

Sra. Presidente, El presente proyecto se fundamenta en el inmenso pasivo ambiental y social, y la impunidad que en Ecuador tiene la empresa Chevron Corporation, como sucesora de Texaco. La deuda de Chevron-Texaco en Ecuador, frente a la demanda presentada y ganada por la Unión de Afectados y Afectadas por la Petrolera Texaco, es de casi de 20.000 millones de dólares, según dos sentencias judiciales dictadas en dicho país hermano y socio del UNASUR. Esa deuda resulta incobrable en territorio ecuatoriano, toda vez que Chevrón –Texaco se retiró completamente del país. Queda habilitada entonces, para tales casos, la persecución extraterritorial del cumplimiento integral del fallo. Argentina tiene firmado con la República de Ecuador, la Convención Interamericana sobre Cumplimiento de Medidas Cautelares Dictadas en el Extranjero, firmada el 11 de julio de 1983. Resulta entonces que nuestro país está obligado, no solo por lazos de solidaridad entre pueblos y naciones hermanas que forman parte del promisorio proceso de convergencia de la UNASUR, sino también por el Convenio, específico, que regula taxativamente tales casos. En 1962 Texaco, una petrolera norteamericana, firmó un convenio con el Estado Ecuatoriano para realizar la exploración y explotación petrolera de distintas zonas del Amazonas ecuatoriano, entre las que se encontraba la zona del Lago Agrio, una zona de alrededor de 1.500.000 de has de selva virgen. Durante la primera década se dedicaron a la exploración y ya para 1972 Texaco estaba produciendo a gran escala. Durante 30 años, hasta principios de la década del noventa, la petrolera operó en esa y en otras zonas del Ecuador. La consecuencia de sus operaciones es uno de los mayores casos de daño ambiental de la historia moderna. Los daños producidos por las operaciones de ChevronTexaco (empresa que surgiría de la fusión de Chevron y Texaco en el año 2001) se produjeron fundamentalmente por dos razones. La primera es por una decisión premeditada de restringir o no utilizar las mejores tecnologías disponibles, según los protocolos y estándares de protección ambiental de la época. La segunda razón es por haber vertido “en crudo” desechos tóxicos al agua y al suelo sin ningún tipo de tratamiento previo. Cerca de 60.000 millones de litros de líquidos tóxicos, 961 fosos con desechos tóxicos sin tratar y muchos hechos más produjeron una catástrofe ambiental y social de gigantescas proporciones. La consecuencia de estas acciones fue la contaminación del agua a las que las comunidades indígenas de la zona accedían, elevando las tasas de enfermedades cancerígenas exponencialmente con respecto a la media ecuatoriana, y destruyendo un ecosistema de manera irreversible en muchas áreas, y/o que requerirá de muchos esfuerzos y recursos para ser remediado y restaurado en otras. Si bien la demanda de los afectados se presentó originalmente en Estados Unidos, a pedido de ChevronTexaco se mudó el caso a la justicia ecuatoriana; finalmente en el año 2011 la Corte Superior de Nueva Loja encontró culpable a la empresa y la sentenció a pagar 19.000 millones de dólares en concepto de reparación. Los indígenas ecuatorianos reclaman llevar a término el dictamen de la Justicia, de modo que la petrolera multinacional ChevronTexaco se haga responsable del daño ocasionado al ecosistema y a la vida de sus comunidades de la Amazonía ecuatoriana y acate la sentencia de la Corte Superior de Nueva Loja que la encontró culpable de la contaminación, para así poder emprender el arduo camino de la remediación y reconstrucción. En una acción privada, 30.000 ecuatorianos amazónicos, entre los que se cuentan indígenas y colonos, demandaron por daño ambiental a la petrolera ChevronTexaco a inicios de la década de 1990. Los firmantes se organizan en la “Asamblea de Afectados por
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Texaco”, que a su vez está representada en el Frente de Defensa de la Amazonía, conformada el 16 de mayo de 1994. El juicio contra la compañía ha sido por vía civil, pidiendo remediación y reparación en dinero; supone a unos 6 dólares de multa por barril extraído (entre los años 1970 y 1990) como compensación de daños, más otros 6 dólares de multas o de "penalidad punitiva" por no haber ofrecido ni tan siquiera disculpas. La remediación medioambiental, de acuerdo con la sentencia de la Corte de Sucumbíos de 2010 fue la siguiente: 600 millones de dólares para la limpieza de aguas subterráneas, 5.396 millones a remediación de suelos en las piscinas de agua de formación de la Texaco, 200 millones (a 10 millones anuales por 20 años) a la recuperación de flora y fauna, 150 millones a planes de agua potable, 1.400 millones por daños imposibles de reparar, como la salud perdida; 100 millones de dólares por daño cultural y retribución étnica, y 800 millones como fondo de ayuda para la salud pública. El 14 de febrero de 2011, el Presidente de la Corte Superior de Sucumbíos, emitió la primera sentencia en contra de Chevron Texaco. El veredicto fue en favor de los demandantes y se sentenció a la petrolera al pago de 9,5 mil millones de dólares, a ser empleados en la reparación del daño ambiental: limpieza de los suelos, instalación de sistemas de agua e implementación de sistemas de salud para la zona. Además se impuso una sanción punitiva que consistía en que la empresa debía pedir disculpas públicas a los Afectados, en un plazo de 15 días posterior a la sentencia. En caso de no hacerlo la sanción se incrementaría al doble del monto señalado. La petrolera decidió hacer caso omiso de esto. Acatando esta disposición, ahora la petrolera debe a los Afectados más de 19 mil millones de dólares, monto que servirá además de lo dispuesto por el juez para implementar un plan para la recuperación y fortalecimiento de los pueblos ancestrales, la limpieza de vías donde se arrojó crudo y la implementación de un plan económico para los campesinos que tienen tierras afectadas por la contaminación. No existen indemnizaciones a personas particulares sino al colectivo de damnificados representados por los demandantes, y se añade un diez por ciento para gastos de gestión del fideicomiso que el Frente de Defensa debe constituir. La falta de disculpa de Chevron ha llevado, según había previsto la sentencia, a doblar ese monto total. La región amazónica es conocida por el aporte que brinda al ecosistema global. Su extraordinaria riqueza silvestre y las características propias de su ecosistema, sumado a la extraordinaria riqueza de su diversidad cultural han determinado que se la catalogado como una de las regiones de mayor importancia estratégica y ecológica del mundo. Actualmente concentra la mitad del patrimonio biológico del mundo; en tan solo el 7% de territorio mundial. La cuenca Amazónica posee una quinta parte del agua dulce del planeta. El río Amazonas aporta al Atlántico un caudal promedio de alrededor de 200 mil metros cúbicos por segundo. Los bosques tropicales son depositarios de esta gran cantidad de agua. La reserva de carbono en su biomasa es fundamental para mantener el equilibrio del ecosistema global. Además posee una reserva considerable de germoplasma, flora y fauna, cuyo aporte a la medicina y alimentación del mundo es incuestionable. Además de la diversidad de culturas nativas, que se estima están en alrededor de 4.000 comunidades indígenas, ha permitido el mantenimiento del equilibrio del ecosistema amazónico. A lo largo de 26 años, tiempo que duró la concesión de ChevronTexaco (1964 y 1990) en la Amazonía ecuatoriana signados por las malas prácticas extractivistas que afectaron al entorno, a las personas, a las especies, se alteró el ambiente al punto tal que se desplazaron a poblaciones indígenas de sus territorios ancestrales. Los pobladores de la Amazonía evidenciaron como ChevronTexaco abrió cientos de fosas y las llenó de petróleo. Estas fosas eran excavaciones sin ningún tipo de recubrimiento o material que impidiera que se filtrara el crudo. Esta práctica no era
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aprobada ni realizada en ninguna parte del mundo, pero ChevronTexaco lo hizo en la selva amazónica, no por desconocimiento ni falta de tecnología adecuada. A pesar de todo lo expuesto anteriormente, ChevronTexaco se ha negado sistemáticamente a respetar la sentencia dictada por la Corte Superior de Sucumbíos. A tal punto esto es así, que vaciaron todos sus activos de Ecuador previo a la sentencia. En el marco de esta campaña de persecución, ChevronTexaco ha iniciado demandas tanto en los tribunales internacionales de La Haya como en diferentes tribunales de los Estados Unidos con la intención de desconocer la sentencia de la corte ecuatoriana y sembrar dudas sobre la legitimidad de la misma. Siendo un principio fundamental el respeto a la soberanía de los Estados y por tanto a lo actuado en la Corte Provincial de Sucumbíos de Ecuador, los demandantes, en vista de que no pueden ejecutar la sentencia en el país donde se cometió el perjuicio, han decidido hacer los trámites correspondientes para cobrar a la petrolera en países donde mantengan inversiones, como es el caso de Argentina. Cabe destacar que la sentencia es ejecutable en cualquier parte del mundo. En diciembre del año 2012 la empresa Chevron firmó un acuerdo de entendimiento con YPF, la petrolera estatal, para explotar conjuntamente este yacimiento. El acuerdo contemplaba una inversión inicial de U$S 1.000 millones para la explotación de cien pozos petroleros, con la posibilidad de expandir el área de explotación, lo que conllevaría una inversión total de U$S 15.000 millones. Sin embargo, la empresa ha dicho a través de numerosos comunicados de prensa que de prosperar el embargo no podrán honrar el acuerdo. Con los motivos expuestos se pone de manifiesto cómo esta empresa multinacional, una de las principales petroleras del mundo, intenta comprar su impunidad arrastrando a la comunidad ecuatoriana afectada a un proceso largo, costoso y sin sentido. Esta Legislatura manifiesta su solidaridad con el pueblo ecuatoriano e insta a la totalidad de las instituciones gubernamentales y jurisdiccionales de la República Argentina para que, en el marco legal correpondiente, se conceda una respuesta cierta patrimonial respecto de quien resulta el responsable de uno de los mayores casos de daño ambiental de la historia moderna.

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