Podemos hacer otras comparaciones igualmente odiosas de las prioridades militaristas de nuestros gobernantes.

Por ejemplo, la deuda militar contraída en el ciclo armamentista de compra de armas de invasión desde 1988 hasta 2011 supone en este momento 36.000 millones de €, cifra aproximada a lo que el estado paga anualmente por prestaciones por desempleo. ¿Cuánto se podrían incrementar las políticas activas de empleo o las políticas de solidaridad con los parados con solamente negarse pagar esta deuda militar innecesaria e injusta? Del mismo modo, el aporte del estado al saneamiento de la banca supone más de 30.000 millones de euros y el déficit de España que tanto preocupa a los organismos internacionales y que ha obligado a fuertes ajustes presupuestarios en las partidas sociales una cifra similar. ¿Cuántos de los problemas se pueden resolver reduciendo drásticamente el gasto militar?

PARA SABER MÁS
Informe Desarrollo Humano 1994. PNUD Global day of action on military spending http:// demilitarize.org/fact-sheets/military-spending-vs-millenniumdevelopment-goals/ Gastos militares para gastos sociales. Centre d´investigació per la pau JM Delás. http://www.centredelas.org/index.php?
option=com_content&view=article&id=691&Itemid=136&lang=es

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MATERIALES INFORMATIVOS

Los retornos del militarismo
Como vemos, no sólo es que el gasto militar no es gasto social, gasto útil, sino que donde se gasta en ejércitos se deja de gastar en otras cosas mejores. Aunque esta es una razón aplastante, los políticos militaristas y los militares encuentran una justificación al gasto militar en los “retornos” que genera este tipo de gastos. Por retornos entiende el ministerio que por cada euro gastado en gasto militar, se produce una cantidad superior (el ministro habla de tres) que revierten a la economía. Debe advertirse que este planteamiento no se sostiene en estudios técnicos y que la existencia de retornos, cuando existen, no es generalizable a todo el gasto militar. Por otra parte, en principio toda actividad económica genera retornos y el hecho de que los genere no es un argumento definitivo. Debe conocerse la calidad de dichos retornos y el beneficio social que produce para verificar su idoneidad. Pongamos dos ejemplos claros: la industria automovilista genera unos grandes retornos en términos de empresas dependientes de éste sector, ya sea talleres, dispensarios de combustible, fabricación de ruedas, rciclajes, tiendas de venta de consumibles para vehículos, etcétera. Este es el retorno favorable de esta industria, pero tiene otro indeseable: la generalización de los vehículos produce contaminación, inviabilidad en las ciudades, dependencia, empleo de baja calidad y poca estabilidad, etcétera; un retorno indeseable. Por contra las energías renovables generan retornos en términos de tiendas de accesorios, investigación, gestión de conocimiento, tiendas de instalación, etcétera. Pero además generan otros retornos más en términos de desarrollo, sostenibilidad, mejora de la calidad de vida, etcétera.

GASTOS MILITARES PARA FINES SOCIALES

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Editado en abril de 2012

¿Es el gasto militar un gasto social?
Según el ministro de Defensa Pedro Morenés, lo que se gasta en defensa no debe ser considerado como un gasto, sino como una inversión social. El ministro afirma que la política de defensa es un bien público muy rentable para los españoles: “de cada euro que invierte el estado en defensa se generan casi tres de retorno a la sociedad”, ha dicho. Ahora bien, ¿Es eso cierto o es pura propaganda? Ante unos recursos limitados optar por más gastos en cañones o en mantequilla es una opción determinante y muestra las preferencias políticas en juego. Si la lógica del gasto militar es funcional para el mantenimiento del modelo depredador de dominación y violencia de nuestro actual sistema de capitalismo globalizado, es , por ende, antagónica con la aspiración de lucha por una sociedad alternativa, de cooperación y no violencia, basada en la justicia y la solidaridad. Si nos preguntamos por las principales preocupaciones de la sociedad aparecerán (CIS): el paro (84%), la economía (52,3%) la clase política (19.4%), la corrupción (8,6%), la sanidad (7,1%), la educación (6´3%) y la vivienda (5,7%); y en los últimos lugares el terrorismo de ETA (1´7%), la participación española en guerras, las guerras o el terrorismo internacional, que ni siquiera cuentan con un 0´1%. Igual ocurre si acudimos a los principales retos de la sociedad. Si visitamos la Declaración del Milenio, donde se establecen los principales objetivos de desarrollo para el conjunto de las naciones encontramos que los Objetivos del Milenio son la erradicación de la pobreza y del hambre, conseguir la educación universal, la igualdad de género, reducir la mortalidad infantil, conseguir mejorar sustanciales en salud maternal y en lucha contra el VIH y otras enfermedades endémicas o lograr sostenibilidad medioambiental, objetivos todos ellos muy alejados de los objetivos militares y de los ejércitos. Por eso somos muchos los que sostenemos que a mayor gasto militar menor cobertura para las necesidades sociales y menores oportunidades de desarrollo humano.

El gasto militar es insolidario y arremete los derechos que queremos defender
Pero el gasto militar no sólo es escandaloso por su aspecto cuantitativo y por su elevada cifra, que lastra los presupuestos públicos, sino porque las partidas a las que se destina sirven para el peor de los ingenios humanos, para crear maquinarias de dominación, para proveerse de armas con las que agredir a los otros pueblos. Por ejemplo, las principales partidas de inversión del ejército español se usan para comprar armamento “de proyección” (es decir, pensado para enviarlo a miles de kilómetros a sostener guerras) como aviones cazabombarderos, tanques, portaviones y fragatas para agredir en otros mares, submarinos, etc; con lo que nos convierte en una potencia agresiva que lucha por la dominación mundial, por el suministro de recursos energéticos y por el mantenimiento de un status quo injusto. ¿Es eso lo que queremos defender?

comparativa gasto militar/objetivos milenio 2010 en bill. de $
5% 8% educación primaria mortalidad infantil Sida y enfermedades infecciosas democracia pobreza extrema sostenibulidad gato militar 2% 1% 1% 0%

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Seguridad humana
Como decimos, el gasto militar fortalece el militarismo y la defensa de los intereses del estatus quo injusto y por ello está en franco conflicto con los intereses de cambio social y de avance en logros sociales. Lo que se invierte en armas se deja de invertir en necesidades sociales básicas. Gasto militar y necesidades sociales son como agua y aceite, no se pueden mezclar. El propio Plan de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) acuñó hace ya unos años el término Seguridad Humana para referirse a una nueva idea de seguridad llamada a superar la idea vinculada a la defensa, al gasto militar, a las guerras y a los ejércitos. Según el concepto de seguridad humana, la seguridad tiene que ver con el ser humano y sus necesidades y no con la seguridad militar. Según el informe del PNUD de 1994, donde se acuñó la idea de la seguridad humana, tendente a superar la seguridad militar y de los estados nación, la seguridad tiene que ver menos con invertir en armas y más en invertir en desarrollo humano, más con garantizar los bienes básicos para las sociedades que con ejércitos, más con políticas públicas que tomen en cuenta los incipientes dividendos por la paz, más con ahondar en la idea de desarrollo humano compartido. Sin embargo, la lógica vigente invierte más en armas que en paz y en desarrollo. Vivimos un mundo al revés.

¿ Y en España?
La comparación del gasto militar con los gastos sociales nos dará de nuevo unos datos sorprendentes sobre las prioridades políticas de nuestros gobernantes. Si atendemos a la distribución de los gastos en España encontramos la siguiente representación gráfica

35.000,00 €

30.000,00 €

25.000,00 €

20.000,00 €

15.000,00 €

10.000,00 €

Prestación por desempleo Gasto Militar Seguridad ciudadana/ prisiones Política Exterior Justicia servicios sociales Educación Fomento empleo Acceso a la vivienda Sanidad Cultura Ayuda al desarrollo Infraestructuras Industria y energías Agriultura, pesca y alimentación Comercio y turismo

5.000,00 €

0,00 €

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