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Como ser docente y asumir los nuevos desafíos educativos, impuestos por la sociedad del conocimiento, y no morir en el intento.

Como ser docente y asumir los nuevos desafíos educativos, impuestos por la sociedad del conocimiento, y no morir en el intento.

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Resumen

Estamos inmersos en una época de profundos cambios culturales influenciados por el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación. El enorme impacto producido por tecnologías como Internet, han puesto en jaque los supuestos que fundamentaban el proceso de enseñanza aprendizaje de la pedagogía tradicional. Este nuevo panorama, en el que nos vemos envueltos muchos docentes remece una serie de creencias y practicas con las cuales fundamentábamos nuestro quehacer pedagógico. Esto se ve agudizado con el hecho de que no fuimos formados profesionalmente para este nuevo escenario.
El objetivo de este ensayo es reflexionar sobre la transición desde una sociedad industrial a una sociedad de la información, con la intención de lograr descubrir las claves de los cambios, para transformar este análisis en un punto de partida que nos permita asumir las nuevas competencias profesionales que nos posibiliten educar adecuadamente a los ciudadanos del siglo XXI.
Resumen

Estamos inmersos en una época de profundos cambios culturales influenciados por el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación. El enorme impacto producido por tecnologías como Internet, han puesto en jaque los supuestos que fundamentaban el proceso de enseñanza aprendizaje de la pedagogía tradicional. Este nuevo panorama, en el que nos vemos envueltos muchos docentes remece una serie de creencias y practicas con las cuales fundamentábamos nuestro quehacer pedagógico. Esto se ve agudizado con el hecho de que no fuimos formados profesionalmente para este nuevo escenario.
El objetivo de este ensayo es reflexionar sobre la transición desde una sociedad industrial a una sociedad de la información, con la intención de lograr descubrir las claves de los cambios, para transformar este análisis en un punto de partida que nos permita asumir las nuevas competencias profesionales que nos posibiliten educar adecuadamente a los ciudadanos del siglo XXI.

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Como ser docente y asumir los nuevos desafíos educativos, impuestos por la sociedad del conocimiento, y no morir en el intento

. Natalio Astroza Hurtado.
Licenciado en Educación. Profesor General Básico. Profesor de Historia y Geografía.

Resumen Estamos inmersos en una época de profundos cambios culturales influenciados por el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación. El enorme impacto producido por tecnologías como Internet, han puesto en jaque los supuestos que fundamentaban el proceso de enseñanza aprendizaje de la pedagogía tradicional. Este nuevo panorama, en el que nos vemos envueltos muchos docentes remece una serie de creencias y practicas con las cuales fundamentábamos nuestro quehacer pedagógico. Esto se ve agudizado con el hecho de que no fuimos formados profesionalmente para este nuevo escenario. El objetivo de este ensayo es reflexionar sobre la transición desde una sociedad industrial a una sociedad de la información, con la intención de lograr descubrir las claves de los cambios, para transformar este análisis en un punto de partida que nos permita asumir las nuevas competencias profesionales que nos posibiliten educar adecuadamente a los ciudadanos del siglo XXI. Palabras claves; Sociedad Industrial, Sociedad de la Información, TICs, rol docente, pedagogía tradicional, nuevos paradigmas pedagógicos, nuevas competencias profesionales. ABSTRACT We are living times of deep cultural changes which are mainly influenced by the development of communication and information technologies. The enormous impact that comes from technologies such as Internet has challenged the traditional patterns that have been always taken for granted in the teaching process of traditional teaching. This new scenario in which many teachers are immersed, ruptures a number of beliefs that have always been common ground among these teachers and have also been the stepping stones of the teaching practice. This rupture is stressed by the fact that we have never been professionally trained to face and deal with this new scenario. The aim of this essay is to reflect on the transition from an industrialized society to a society which is information oriented. We intend to find the keys to these changes and to provide a starting point for the analysis of the complex teaching task that we face in order to properly form the new generations of the 21st century.

Key words: Industrialized society, information oriented society, communication and information technologies, teaching role, traditional teaching, new teaching approaches, new teaching skills. 1.- Introducción. Para muchos colegas, y me incluyo, que ya bordean los 40 años, y ni que hablar de los de 50 y 60, los nuevos requerimientos educativos que nos imponen los cambios culturales y tecnológicos nos producen una serie de incertidumbres. El vislumbrar que la forma en que fuimos educados, y que es con la cual educamos, ya no da respuestas válidas en los nuevos escenarios y que esta brecha se profundiza cada vez con más rapidez, nos enfrenta a un momento de crisis. Los cuestionamientos y el espejismo de que todo tiempo pasado fue mejor, nos llevan muchas veces a desentendernos de la necesidad y la profundidad de los cambios. Este ensayo nace de prácticas pedagógicas personales y el contexto empírico de la misma que involucra testimonios y observaciones del ejercicio docente de colegas de la misma generación. Analizar el tema y profundizar en él, no tiene otro sentido que encontrar respuesta a nuestras interrogantes y de esta forma abrir caminos por los que se pueda transitar con la finalidad de apropiarnos de los elementos que nos permitan transformar las practicas profesionales y sumarnos a los esfuerzos de aportar con una educación acorde a las necesidades de los nuevos tiempos. Con la intención de cumplir con el objetivo antes descrito, pretendemos en un primer momento explorar las causas y profundidad de los cambios culturales que se están produciendo en nuestra sociedad. Luego analizaremos las dificultades a las cuales nos vemos enfrentados y que no nos permiten asumir el cambio. En tercer lugar intentaremos delimitar los saberes y competencias que un profesor debería asumir entre sus recursos profesionales para generar aprendizajes acordes a los cambios sociales en sus alumnos. Finalmente esbozaremos algunas propuestas de acción encausadas a producir cambios, tanto en mí, como en mi entorno más cercano, y que nos permitan asumir los nuevos desafíos impuestos por la sociedad del conocimiento. Este ensayo busca promover un dialogo entre el profesor del siglo XX, el profesor en transición cultural y el profesor para la sociedad del conocimiento que habitan en todos nosotros. Somos muchos los profesores y profesoras que necesitamos entrar en comunión con nuestros prejuicios, temores, anhelos, sueños, limitaciones y aprensiones para de esta forma producir una metamorfosis que nos transforme en agentes pedagógicos capacitados para educar a las nuevas generaciones.

2.- La profundidad del cambio. Desde hace un tiempo atrás, hemos comenzado a escuchar hablar de un gran cambio que se está gestando dentro de nuestra sociedad, la aparición de nuevas fórmulas de organización social, con una simultaneidad de crisis sociales: del trabajo, del Estado, de los individuos, de la sociedad en su conjunto, determina cambios que afectan a todos los subsistemas sociales, algunos hablaron de post capitalismo, otros de postmodernismo, muchos de sociedad postindustrial, sociedad de la información, sociedad del conocimiento, etc. Todas estas denominaciones intentaron capturar el espíritu de un época de cambios, pero actualmente son dos los conceptos que intentan recoger esta nueva estructura social; sociedad de la información y sociedad del conocimiento. Ambos términos arrastran fuertes cargas ideológicas y políticas, pero no es el fin de este ensayo profundizar sobre la denominación más correcta para la nueva época que comenzamos a vivir. Por el contrario nos interesa profundizar en las causas que posibilitan este cambio, sus alcances e implicancias. El primero en hablar de los cambios que sufriría la sociedad capitalista fue el sociólogo estadounidense Daniel Bell en su libro “El advenimiento de la sociedad post-industrial”, donde formula que el eje principal de ésta será el conocimiento teórico y advierte que los servicios basados en el conocimiento habrán de convertirse en la estructura central de la nueva economía y de una sociedad apuntalada en la información, donde las ideologías resultarán sobrando. Ya en la década de los 70 se comienza a vislumbrar la importancia que comenzaría a tener la información, gracias al acelerado desarrollo tecnológico, este avance comienza a posibilitar nuevas estructuras que irán desplazando a las estructuras tradicionales. Si nos remitimos a la historia de la humanidad, en una primera etapa, la llamada era agrícola, los principales factores de producción eran la mano de obra y la tierra. Con la irrupción de la revolución industrial, se produce el primer cambio significativo en el valor de los distintos factores de producción: el capital pasa a ser uno de los elementos indispensables en el nuevo proceso productivo, mientras que la tierra pierde poco a poco relevancia. La sociedad del conocimiento, supone un nuevo cambio en la composición de los factores; el conocimiento se convierte, sin duda, en el factor productivo fundamental, seguido, aunque a cierta distancia, por el capital y la mano de obra. La aparición de la sociedad industrial está ligada a la producción de máquinas, de energía y a su consumo generalizado. La evolución de la misma puede pasar las fases de era agrícola, en la que la economía era de subsistencia, luego una economía basada en el trabajo, a ella se fue superponiendo la era industrial que fue separando cada vez más al humano de la tierra y, finalmente la aparición de la sociedad del conocimiento en que nos liberamos parcialmente de las otras eras para centrarnos en la incorporación de éste a todas las facetas de la vida

humana. La industria liberó mano de obra que a su vez descubrió nuevas fuentes de energía y liberó más personas para el conocimiento. La aparición de la imprenta y la democratización del conocimiento que esto supuso al poner al alcance de las masas el conocimiento y la cultura producida por la humanidad hasta entonces, fue también un progreso destacado en el camino hacia la sociedad del conocimiento. (Cantón Mayo, 2003,p. 3) Históricamente estamos viviendo un cambio de época, la transición entre formas y modos de entender y aceptar la realidad. No se trata solo de avances tecnológicos, sino de cómo ese desarrollo tecnológico esta cambiando nociones tan básicas como las percepciones de espacio y tiempo, dimensiones fundamentales de la experiencia humana. Frente a este aspecto Manuel Castells (2002) señala “se trata de una sociedad en la que las condiciones de generación de conocimiento y procesamiento de información han sido sustancialmente alteradas por una revolución tecnológica centrada en el procesamiento de información, en la generación del conocimiento y en las tecnologías de la información” La revolución de las nuevas tecnologías permitió el nacimiento de una sociedad de la información, globalizada, interconectada en redes, transmisible en tiempo real. Pero la información no es conocimiento en si mismo, y se necesita una serie de capacidades intelectuales para transformar la información en conocimiento. Frente a esto la UNESCO advierte: Es necesario que los instrumentos que permiten tratar la información estén a la altura. En las sociedades del conocimiento todos tendremos que aprender a desenvolvernos con soltura en medio de la avalancha aplastante de informaciones, y también a desarrollar el espíritu crítico y las capacidades cognitivas suficientes para diferenciar la información “útil” de la que no lo es. (UNESCO,2005,p 20) El nuevo contexto es una sociedad donde el conocimiento es reconocido como el recurso fundamental, y de esta forma debe ser eficientemente administrado. La materia prima de las naciones ya no está en los recursos naturales, esta radica en la capacidad de las personas para recoger, compartir, discriminar, potenciar y consolidar lo que sabe del mundo, de la persona y las cosas. Para Cantón Mayo las bases que configuran y enmarcan esta nueva sociedad del conocimiento son que “hemos pasado de un contexto donde la información era un recurso escaso a un contexto donde existe excesiva información, por lo tanto habrá que enseñar para la selección, evaluación y aprovechamiento de la misma” (Cantón Mayo, 2003,p. 4).

De esta forma, las competencias necesarias para interactuar con esta nueva realidad son diferentes a las que fuimos formados como escolares y docentes. Los hombres y mujeres que interactúen en una sociedad del conocimiento deben formarse en nuevas competencias. La UNESCO (2005) en su publicación “Hacia las sociedades del conocimiento”, entrega una perspectiva del sentido de las nuevas competencias que las personas deben adquirir para avanzar hacia una sociedad del conocimiento, “capacidad para identificar, producir, tratar, transformar, difundir y utilizar la información con vistas a crear y aplicar los conocimientos necesarios para el desarrollo humano”. Estamos presenciando la transición cultural desde una sociedad industrial hacia una sociedad del conocimiento, no se trata solo de cambios tecnológicos, se trata de cambios conceptuales, entre los cuales se encuentra el concepto de aprendizaje, debemos integrar nuevas formas de apropiarnos de la realidad, de transmitir esos conocimientos logrados. Por otra parte se trata de entregar sentido a este nuevo esquema, comprender que la tecnología no es un fin en si mismo, si no que constituye una herramienta para el progreso de la humanidad. La profundidad de los cambios implica también el debate axiológico, la toma de postura frente al tema. 3.- El docente frente al nuevo paradigma. Los potentes cambios sufridos por la sociedad, posibilitados por el desarrollo tecnológico y científico, específicamente por las tecnologías de la información y la comunicación, también han afectado fuertemente a la educación. Los nuevos esquemas culturales han logrado permear fuertemente a las instituciones educativas, las cuales habían permanecido invulnerables a través de la historia a una serie de cambios sociales, políticos y tecnológicos. La resistencia natural a los cambios manifestada desde siempre por la institución educativa ha ido viéndose acorralada frente a la desnaturalización de la función de la escuela, la cual al alejarse de los nuevos requerimientos transforma su enseñanza en letra muerta y añeja, marcando una distancia entre las necesidades reales de los estudiantes y los saberes estimulados desde la escuela. De esta forma “es necesaria una nueva concepción de la educación que no escapa a la influencia de la renovada ideología social”( Martínez y Prendes, p 2). De no ser así el divorcio entre el entorno socio cultural y educación será total, condenando a la escuela a un crisis total. En medio de esta encrucijada nos encontramos los docentes, atareados con el día a día, sin tiempo, ni ganas para reflexionar, sin la capacidad de entendernos como sujetos participantes de los cambios. Son variadas las razones que no nos permiten asumir en su totalidad el nuevo paradigma. Se hace necesario ahondar en las causas que dificultan la toma de conciencia y la necesidad de cambio, no como una forma de justificar o explicar estas actitudes, sino más bien como elementos de análisis que nos permitan configurar el momento que viven muchos docentes. Entre las dificultades podemos mencionar:

3.1.- La inmediatez de las condiciones de trabajo. Por todos son conocidas las condiciones laborales en las cuales se ven forzados a trabajar un importante número de profesores. Inestabilidad laboral, sujeto a contratos a plazo fijo, alumnos en riesgo social y con bajo capital cultural, bajo prestigio social de la profesión, un sistema educacional fuertemente determinado por el nivel económico de los alumnos, bajos sueldos, lo que obliga a desempeñarse en varias instituciones a la vez, por enumerar algunas. Muchas veces estas condiciones generan una miopía y no permiten mirar al futuro. 3.2.- La formación inicial. Nuestra formación inicial se encuentra marcada por el yugo del academicismo, y no solo nuestra formación profesional, sino que nuestras experiencias como docentes, no solo somos profesores de la era industrial, sino que fuimos alumnos de la era industrial. Por otra parte son todavía insipientes los modelos que desarrollan las miradas contructivistas. Es más las instituciones educativas, en todos los niveles, mantiene una lógica academicista, la cual ablandan muchas veces con discursos modernos, pero en general las practicas suelen ser de tipo tradicional. Esto sumado a que se mantiene esquemas administrativos, burocráticos y técnicos centrados en la reproducción del conocimiento, los cuales suelen colocar trabas a nuevas perspectivas cercanas a enfoques no tradicionales. 3.3.- Somos inmigrantes digitales. Si bien tenemos experiencias con las TICs, estas han sido adquiridas por las necesidades del desarrollo de estos medios, no hemos nacidos envueltos en este tipo de sistemas. Internet es un fenómeno relativamente nuevo, 15 años a lo más, y su etapa de difusión masiva esta recién comenzando. Como es natural frente a todo lo nuevo tenemos ciertos niveles de aprensión y resquemor. Hemos sido forzados a participar de una cultura que nos es ajena, altamente invasiva, en la cual estamos recién comprendiendo sus formas y sentidos. 3.4.- La formación continua del profesorado. Frente a este tema, debemos decir que la formación continua es fragmentada y desarticulada. Por lo general es responsabilidad del propio docente y se orienta a criterios más personales que institucionales. Fundamentalmente se produce el fenómeno que Lea (2007, p 17) denomina credencialismo y que se traduce en que los docentes asisten a los cursos de perfeccionamiento motivados principalmente por la necesidad de obtener una credencial para participar de beneficios salariales. Por otra parte, los cursos de postítulos y pregrados son de

alto costo, lo que se traduce muchas veces en un costo que el profesor no está en condiciones de asumir.

3.5.- Estamos viviendo el comienzo de un proceso de transformación cultural. Si bien, cada vez el impacto de las tecnologías de la información y la comunicación es más notorio en todos los ámbitos sociales, es también ostensible que este es un proceso que recién se inicia. Nos encontramos en la puerta de un cambio de época, innegable que estos cambios son más acelerados y más radicales que los anteriores, pero estamos viviendo una transición cultural, con todo lo que esto implica, las aprensiones, prejuicios y resistencia al cambio. Estos procesos de cambio mantienen una inercia con los valores y costumbres de la etapa anterior, situación que no permite vislumbrar la profundidad de los cambios que se avecinan. Si a esto le sumamos que muchos de los análisis de las transformaciones se centran en el desarrollo tecnológico y que este desarrollo todavía no es equitativo, no es extraño que muchos profesores no logremos identificar las características de la nueva sociedad y la forma de integrarnos en ella. 4.- El rol docente en una sociedad del conocimiento. El nuevo contexto social que comienza a forjarse de mano de las tecnologías de la información y la comunicación conlleva que “los profesores deben ser capaces de acomodarse a continuos cambios –dramáticos en algunos países – tanto en el contenido de su enseñanza como en la forma de enseñar mejor”. ( Fernández, sf,p 4). Estamos frente a nuevos paradigmas educativos, que nacen impulsados por los nuevos esquemas culturales, los viejos modelos nacidos de la sociedad industrial pierden eficacia y no dan respuesta frente a los nuevos contextos. Los conceptos de aprendizajes, nacidos de los requerimientos de la sociedad industrial, van quedando obsoletos. Las concepciones sobre el proceso de enseñanza aprendizaje imperantes en la perspectiva tradicional, responden a esquemas que serán superados por los nuevos condicionamientos de una sociedad fuertemente influenciada por las tecnologías de la información y la comunicación. Los preceptos bases, de la perspectiva tradicional, pierden aclaradamente vigencia, entre los cuales podemos nombrar: a.- Aprender es un proceso complejo y difícil. b.- El aprendizaje se basa en un modelo centrado en el déficit. c.- El aprendizaje es un proceso de transferencia y recepción de información.

d.- El aprendizaje es un proceso individual/solitario. e.- El aprendizaje es más fácil cuando el contenido educativo es fraccionado en pequeñas unidades. f.- El aprendizaje es un proceso lineal. (UNESCO, 2004, p 21) Estos preceptos refutados desde el siglo XX, incluso han sido superados por la investigación pedagógica, desde donde se han propuestos nuevas bases teóricas para sustentar el fenómeno. No obstante en la práctica la perspectiva tradicional gozo de buena salud durante todo el siglo recién pasado. Es la irrupción de las nuevas tecnologías y el nuevo orden mundial que comienzan a implantar las que vienen a poner en jaque el modelo, no solamente en lo teórico, sino que en la realidad cotidiana de las aulas, toda vez que van cambiando nuestras expectativas acerca de lo que los estudiantes deben aprender para funcionar de modo efectivo en la nueva economía mundial. Estos nuevos referentes imponen nuevas competencias que la educación debe entregar a las futuras generaciones. El nuevo escenario debe ser enfrentado por personas preparadas para desenvolverse en un entorno rico en información, que sean capaces de analizar y tomar decisiones, y dominar nuevos ámbitos del conocimiento en una sociedad cada vez más tecnológica. Deberán asumir el proceso de aprendizaje de por vida, colaborando con otros sujetos para realizar tareas complejas, utilizando de modo efectivo los diferentes sistemas de representación y comunicación de conocimiento. De esta forma son otras las ideas fuerzas que deben movilizar el proceso de enseñanza aprendizaje. a.- El aprendizaje es un proceso natural. b.- El aprendizaje es un proceso social. c.- El aprendizaje es un proceso activo, no pasivo. d.- El aprendizaje puede ser tanto lineal como no lineal. e.- El aprendizaje es integrado y contextualizado. f.- El aprendizaje está basado en un modelo que se fortalece en contacto con las habilidades, intereses y cultura del estudiante. g.- El aprendizaje se evalúa según los productos del proceso, la forma en que se completan las tareas y la resolución de problemas reales, tanto por parte de cada estudiante como del grupo. (UNESCO, 2004, p 25) Es natural, que el nuevo orden social que comienza a tomar fuerza reorganice las bases conceptuales que dirigen el proceso de enseñanza aprendizaje, en busca

de satisfacer sus necesidades y de esta forma se comienzan a establecer nuevos roles en el desarrollo profesional de los docentes. El siguiente cuadro presentado por Fernández, entrega claridad sobre el giro que debe tomar la función del profesor. Rol del profesor Modelo tradicional o clásico Modelo tecnológico 1.- El profesor como instructor. 2.- Se pone el énfasis en la enseñanza. 3.- Profesor aislado. 4.- Suele aplicar los recursos sin diseñarlos. 5.- Didáctica basada en la exposición 6.- Sólo la verdad y el acierto proporcionan aprendizaje. 7.- Restringe la autonomía del alumno. 8.- El uso de nuevas tecnologías está al margen de la programación. 1.- El profesor como mediador. 2.- Se pone el énfasis en el aprendizaje. 3.- El profesor colabora con el equipo docente. 4.- Diseña y gestiona sus propios recursos. 5.- Didáctica basada en la investigación y con carácter bidireccional. 6.- Utiliza el error como fuente de aprendizaje. 7.- Fomenta la autonomía del alumno. 8.- El uso de nuevas tecnologías está integrado en el currículum. El profesor tiene competencias básicas

Al llegar a este punto nos encontramos que las nuevas condiciones no tienen que ver solo con la integración de tecnología en las aulas, se trata de cambios profundos en la forma de entender y asumir nuestra profesión, se trata de cambiar de ideas que sustentan nuestro quehacer. La OIT/Cinterfor, en el capítulo 5 de su libro “Las tecnologías de la información y comunicación y la formación profesional” realiza una interesante reflexión, que centra la potencia de los cambios en el proceso de enseñanza aprendizaje , más que en el desarrollo tecnológico El mayor desafío, en ese sentido, tiene que ver con la creación efectiva de ambientes pedagógicos participativos, con la generación de estrategias didácticas para la promoción y el mantenimiento de la interacción. Paralelamente, posicionar al alumno como protagonista del proceso de enseñanza-aprendizaje y fortalecer sus competencias para aprender a aprender permanentemente, como se ha planteado reiteradamente, requiere no solo de una nueva organización curricular sino de recursos pedagógicos para fortalecer el desempeño de competencias y, ante todo, de la capacidad para contribuir a la solución de problemas, no a partir de las propias respuestas y estrategias, sino acompañando al alumno para que identifique sus potencialidades y sus frenos.( OIT/Cinterfor, 2008,p 108)

Ahora bien estos cuestionamientos a la perspectiva tradicional de la educación, no son nuevos y vienen planteándose durante todo el siglo XX. Lo nuevo es el contexto histórico cultural que han promovido las nuevas tecnologías, este posibilita el avance de nuevos enfoques que permitan superar el academicismo reinante, “la cultura en la que la escuela ha de desarrollar su labor es una cultura para vivir y caracterizada por el desarrollo y el impacto de las tecnologías. La nueva escuela exige un reajuste curricular a todos los niveles: hábitos, actitudes, contenidos, estrategias” (Martínez y Prendes, sf, p 2) Desde esta perspectiva la cultura de la escuela tradicional se ve fuertemente cuestionada y de paso involucra el rol docente y por ende las competencias que cada profesor debe movilizar en su tarea pedagógica. El plantearse las nuevas competencias que el profesorado debe tener nos permite acercarnos a las nuevas necesidades educativas y de paso comenzar a prepararnos en la adquisición de ellas. 5.- Nuevas competencias profesionales. Los nuevos desafíos impuestos desde la sociedad al trabajo docente, han hecho que se replanteen las competencias necesarias para realizar la labor pedagógica. Son muchos los estudios y reflexiones que se han llevado a cabo, la gran mayoría apuntan a la formación de nuevos docentes. Escolano Benito (1996, citado en Fernández) al definir la profesión docente, lo hace en torno a tres papeles básicos: a.- Papel técnico; el cual identifica al docente como un profesional experto en el proceso instructivo, conocedor de reglas metodológicas mediante las cuales puede guiar el aprendizaje de sus alumnos, incorpora funciones relacionadas con los nuevos escenarios educativos como las relaciones con la tutoría, la gestión didáctica y la innovación. b.- Aspectos éticos y socializadores de la profesión; se vinculan a está área las competencias relacionadas con la inclusión de los alumnos al tejido social. El docente entrega valores, actitudes y normas que permiten al educando integrarse con éxito a la sociedad. c.- Satisfacción de las necesidades de autorrealización de los individuos en formación y de sus demandas de bienestar. Por su parte Philippe Perrenoud ( 2004) presenta diez competencias necesarias para enseñar en una sociedad en transición cultural: 1.- Organizar y animar situaciones de aprendizaje. 2.- Gestionar la progresión de los aprendizajes. 3.- Elaborar y hacer evolucionar dispositivos de diferenciación. 4.- Implicar a los alumnos en sus aprendizajes y su trabajo.

5.- Trabajar en equipo. 6.- Participar en la gestión de la escuela. 7.- Informar e implicar a los padres. 8.- Utilizar las nuevas tecnologías. 9.- Afrontar los deberes y los dilemas éticos de la profesión. 10.- Organizar la propia formación continua. Son muchos los modelos que se plantean en cuanto a las nuevas competencias profesionales que deben presentar los docentes, nosotros hemos querido presentar dos que nos parecieron pertinentes. Por lo general,, como lo hemos dicho, la mayoría se enfocan en la formación profesional, es decir en los cursos de pregrado para futuros profesores y responden a la preocupación de las universidades frente a los perfiles que deben tener sus egresados. En todo caso la mayoría intenta centrar la discusión en las transformaciones del rol que los docentes debemos cumplir en el nuevo milenio. En todas se presentan elementos en común: a.- Una fuerte preparación teórica, sustentada en el conocimiento de diferentes teorías que confluyen para explicar y sustentar una concepción acorde a los tiempos del proceso de enseñanza aprendizaje. b Una sólida base de conocimientos profesionales en el área técnica, fuerte nociones en el área del currículum, evaluación y didáctica. c.- Capacidad de reflexión frente a las problemáticas axiológicas que surgen del quehacer pedagógico. Tener la capacidad de participar activamente de los debates que impone las encrucijadas en que se ve involucrada la educación. d.- Apropiación de las TICs y su integración al currículum, así como promover procesos de innovación y gestión del conocimiento.

6.- A modo de conclusión. La educación se ve fuertemente impactada por los cambios culturales en los que se ve involucrada nuestra sociedad. Hoy como nunca estos nuevos requerimientos acorralan a la Escuela desafiándola a tomar nuevos caminos. Los cambios tecnológicos han impactado fuertemente conceptos fundamentales relacionados con la apropiación de la realidad. La forma de aprender ha sido fuertemente cuestionado por al sociedad de la información y cada día se invalidan las formas propuestas por las instituciones educativas. La conmoción causada por las tecnologías de la información y la comunicación han desestructurado las nociones de conocimiento determinadas en la era industrial. Nos vemos enfrentados a un escenario completamente diferente, hemos

pasado de un momento donde la información era escasa a otro donde abunda la información y como si fuera poco se produce y reproduce a pasos acelerados, además se encuentra en red, disponible solo con un clic. En este panorama los docentes nos vemos fuertemente cuestionados, tanto por la sociedad en su conjunto, así como por nuestras propias conciencias, aunque nos queramos hacer los sordos. La sociedad industrial esta dando paso a otras formas culturales, fuertemente influenciadas por el manejo de la información. Es en estas condiciones en las que debemos desarrollar nuestro trabajo. Las alternativas no son muchas, por una parte podemos hacer de cuenta de que nada pasa y esperar “tranquilos” nuestra jubilación, aunque para eso falta mucho tiempo y considerando lo vertiginoso de los cambios quizás no sea lo más aconsejable, o simplemente asumir y aceptar el desafío. Esta segunda alternativa nos abre aun mundo lleno de oportunidades. Se trata de salir decididos a enfrentar el futuro, con el cuidado de que también es importante estudiar el problema e intentar comprender la esencia del fenómeno. Debemos entender que el centro del dilema no está en el uso de la tecnología en el aula. Es más, centrar en este punto el debate puede llevarnos a desgastarnos en un proceso que se va a producir, de todas formas, por la fuerza propia de la cobertura alcanzado por las TICs. Además se corre el riesgo de no comprender a las TICs como una herramienta y centrar el proceso en ellas.”Las innovaciones tecnológicas han de ir asociadas a cambios metodológicos, cambios de procedimientos, cambios de actitudes en el profesorado, cambios en los objetivos, flexibilidad en el diseño de tareas, cambios organizativos” (Martínez y Prendes, p 5). De no ser así se corre el riesgo de integrar a las TICs dentro del enfoque academicista, reemplazándolas por otros medios de reproducción de información. Continuando con la lógica anterior, el dilema es mucho más amplio y trascendente, se trata de comprender y recuperar el verdadero sentido de la educación, desarrollar las condiciones para formar personas libres, concientes, creativas, justas, plurales y con una fuerte conciencia ecológica, con la intención de progresar a estadios de organización social más solidarias, justas e integradoras. “Se trata de una sociedad global, no un mercado global de la información” (Cantón Mayo, sf, p 7). Estamos presenciando un fuerte cambio cultural posibilitado por el desarrollo de las TICs, pero además estamos enfrentados a la posibilidad de progresar hacía enfoques más integradores en cuanto al conocimiento. Es por esto que se hace necesario asumir una posición activa, que se traduce en el estudio del tema, investigación constante y la elaboración de propuestas didácticas que nos permitan asumir la totalidad de los cambios propuestos desde una perspectiva progresista, integrando a las TICs, como medios de producción, divulgación y de conocimiento generado por nuestros alumnos. Referencias

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