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Enciclopedia Bovina (UNAM)

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Piroplasmosis; Fiebre de Texas; Aguas rojas.

Signos clínicos

La infección con B. bigemina generalmente está
acompañada por la presencia de las garrapatas
Boophilus.La transmisión natural es por la alimen-
tación de ninfas y garrapatas adultas infectadas, y
la infección se manifiesta entre 2 y 3 semanas des-
pués de la infestación. Después de la inoculación
con sangre infectada, el período de incubación pue-
de ser entre 3 y 4 días, o menos, dependiendo del
volumen del inóculo de exposición. Normalmente
los terneros son bastante resistentes a la Babesiay
la infección, por lo general, no produce enfermedad
clínica. En animales más viejos, los signos clínicos
pueden ser muy severos, sin embargo, las diferen-
cias en patogenicidad se asocian con diferentes zo-
nas geográficas, aun cuando el aislamiento sea de

Definición

La babesiosis bovina es una enfermedad febril trans-
mitida por garrapatas y causada por uno o más pa-
rásitos protozoarios del género Babesia que
generalmente se caracteriza por una lisis eritrocítica
extensiva que conduce a anemia, ictericia, hemo-
globinuria y muerte.
Existen por lo menos seis especies de Babesia
descritas, que son responsables de la babesiosis bo-
vina; todas pueden, ser agrupadas por su tamaño,
como grandes o pequeñas.
Tanto la diferenciación morfológica como la
serológica son las que determinan la identificación
de varias babesias. Las dos más conocidas o de ma-
yor interés en Nortemérica son: Babesia bigemina y
Babesia bovis, transmitidas primariamente por las
garrapatas el género Boophilus. Estas especies y sus
garrapatas vectoras una vez estuvieron presentes en
grandes zonas de los EE.UU. y aun están presentes
en México y en la mayoría de las zonas tropicales y
subtropicales del hemisferio occidental.

Etiología 1: Babesia bigemina

1.Babesia bigemina. Es grande y pleomórfica;
característicamente se observa y se identifica
por un par de corpúsculos en forma de pera
unidos en ángulo agudo dentro del eritrocito
maduro. También hay formas redondas que
miden entre 2 y 3 micras y aquellas en forma
de pera o alargadas, que miden entre 4 y 5
micras.

La Garrapata es el vector de la Babesia.

Fuente: Queensland government.animal and plant health.tick fever. www.dpi.qld.gov.au./tickfever

Enciclopedia Bovina

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B. bigemina. Generalmente el primer signo es fiebre
alta con temperaturas rectales que llegan hasta los
41.5 °C. Hay anorexia y atonía del rumen. La pri-
mera observación de la infección con frecuencia es
el aislamiento del animal afectado del resto del hato;
se observa inquieto, buscando sombra e, incluso,
puede echarse. El bovino puede estar parado con el
lomo arqueado, tener el pelo grueso o hirsuto y
mostrar evidencia de disnea y taquicardia; las mem-
branas mucosas se ven inyectadas y enrojecidas pri-
mero, pero conforme la lisis eritrocítica progresa, el
color se va tornando a pálido debido a la anemia.
La anemia es un factor que contribuye a la de-
bilidad y a la pérdida de la condición observada en
el ganado sobreviviente a la fase aguda de la enfer-
medad. La anemia puede presentarse en pocos días
con la destrucción de 75% o más de los eritrocitos.
Esto, generalmente está asociado con hemoglobi-
nemia y hemoglobinuria severas. Después del ini-
cio de la fiebre, la crisis generalmente termina una
semana después y si el animal sobrevive, común-
mente hay una severa pérdida de peso, baja de la
producción láctea, aborto y una recuperación pro-
longada. La mortalidad es extremadamente varia-
ble y puede llegar a 50% o más, pero en la ausencia
de un estrés marcado, la mayoría de los animales
sobreviven.

Lesiones macroscópicas

En el ganado que muere en la fase inicial de la in-
fección, los pulmones pueden estar edematosos y
congestionados. El saco pericárdico puede conte-
ner líquido serosanguíneo y hemorragias subepicár-
dicas y subendocárdicas de tipo petequial. El hígado
se encuentra aumentado de tamaño e ictérico, y la
vesícula biliar puede mostrar hemorragias en la su-
perficie mucosa y estar distendida con bilis gruesa
y de color verde oscuro; el bazo está marcada-
mente aumentado
con consistencia pulposa y obs-
cura. El abomaso y la mucosa intestinal se pueden
observar ictéricos y, en algunas partes, con hemo-
rragias subserosas. La sangre está delgada y acuosa.
La vejiga urinaria frecuentemente está distendida,
la orina oscura de color rojo café; la ictericia co-
múnmente está distribuida en el tejido conectivo;
los ganglios linfáticos están edematosos y pueden
presentar petequias. En el ganado que ha sufrido un
proceso más prolongado, las lesiones agudas son
menos evidentes. Se pueden encontrar hemorragias
petequiales subepicárdicas; el cadáver generalmen-
te está emaciado e ictérico y la sangre es delgada y
acuosa, las fascias intermusculares están
edematosas, el hígado de color café, y la bilis pue-
de contener escamas de material semisólido. Los

Glóbulos rojos infestados por babesias de 2 tipos.

Fuente: Queensland government.animal and plant health.tick fever.www.dpi.qld.gov.au./tickfever

Capítulo 4. Enfermedades de los bovinos

Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia-UNAM 99

riñones se ven pálidos, con frecuencia edematosos
y la vejiga puede contener orina normal, dependien-
do de cuánto ha pasado desde la crisis hemolítica
hasta la realización de la necropsia. Aun cuando el
bazo se ve aumentado, la pulpa es más firme que
en la babesiosis aguda.

Esplegnomegalia de vaca muerta por babesiosis

Fuente: J.S. King: Cornell Veterinary Medicine. necropsy show and tell. www.vet.cornell.edu./nst/.

Diagnóstico de campo

Fiebre, anemia, ictericia y hemoglobinuria, son sig-
nos clínicos sugestivos de babesiosis en el bovino
localizado en zonas enzoóticas de garrapatas
Boophilus. Si estos signos están también ligados a
esplenomegalia y a lesiones post mortem asociadas
con destrucción eritrocítica, el diagnóstico de
babesiosis se refuerza. El diagnóstico positivo re-
quiere la identificación de la Babesia en los frotis
sanguíneos o pruebas serológicas positivas y/o ex-
perimentos de transmisión.

Diagnóstico de laboratorio

La infección aguda con Babesia bigemina general-
mente se detecta en los frotis sanguíneos delgados
teñidos con Giemsa. Los frotis gruesos aumentan
la posibilidad de detectar al organismo causal, pero
la morfología característica es más difícil de identi-
ficar con esta técnica. En los casos de infección cró-
nica, el diagnóstico generalmente se hace utilizando
varias pruebas serológicas para la detección de
anticuerpos específicos, ya que el organismo causal

desaparece o esta presente en un número extrema-
damente bajo, después de la infección aguda.

Diagnóstico diferencial

La anaplasmosis, la tripanosomiasis, la teileriasis,
la leptospirosis, la hemoglobinuria bacilar, la
hemobartonelosis y la eperitrozoonosis, son enfer-
medades que deben ser consideradas en el diagnós-
tico diferencial, por su parecido con la babesiosis.

Pronóstico

Después del inicio de la hemoglobinuria, el pronós-
tico es pobre. Entre los animales viejos completa-
mente susceptibles la mortalidad puede llegar a 50%
si no se da tratamiento. Entre los bovinos que se
crían en zonas de babesiosis endémica, las pérdidas
son pocas, aun cuando exista la infección. Esto ge-
neralmente refleja una exposición temprana del
neonato, cuando de forma natural son más resis-
tentes y, probablemente, reciben anticuerpos
calostrales que brindan protección transitoria varia-
ble. Después de sufrir la infección, el bovino tiene
un alto grado de resistencia a la reexposición.

Distribución geográfica

LaB. bigemina está ampliamente diseminada en el
ganado y ocurre en cualquier lugar en el que se en-
cuentren las garrapatas del género Boophilus, se in-
cluye el norte y el sur de América, Europa, África,
Asia y Australia. La babesiosis también se presenta
en el Caribe y en las islas del Pacífico sur. El bovino
y los hospederos invertebrados (la garrapata) cons-
tituyen el mayor reservorio de la infección. La fau-
na silvestre y los hospederos no bovinos no han sido
incriminados.

Transmisión

Las garrapatas adquieren la infección por Babesia
durante su alimentación en animales infectados. La
infección entonces pasa a los ovarios y las larvas
que están emergiendo son portadoras de la infec-
ción. La Babesia continúa desarrollándose dentro de

Enciclopedia Bovina

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las larvas y generalmente se transmite a un nuevo
hospedero durante las fases de ninfa y adulta. Las
garrapatasBoophilus,Rhipicephalus,Ixodes y
Haemaphysalis son los principales vectores de la
Babesia bigemina. La transmisión mecánica es posi-
ble, pero generalmente de este modo no es suficiente
para mantener la infección si no existen los vectores
específicos o garrapatas.
Huéspedes: El bovino es el principal hospede-
ro, pero se ha reportado que el búfalo de agua y el
búfalo africano también pueden infectarse.
Medidas preventivas: El procedimiento más
viejo y probablemente más efectivo para el control
de la babesiosis es erradicar a su vector, la garrapata
Boophilus. La campaña de erradicación en los EE.UU.
—llevada a cabo en las décadas de los años 20 y
30—, dependió básicamente de sumergir al ganado
cada 2 o 3 semanas en baños cargados con acaricidas
arsenicales. Estos acaricidas han sido reemplazados
por una gran variedad de compuestos mejorados,
incluyendo los hidrocarburos clorados, los
organofosforados, las piretrinas naturales y sintéti-
cas. En algunos países tropicales, la meta es el con-
trol de la garrapata, más que la erradicación. Con
este sistema se intenta obtener una situación esta-
ble, en la cual el número de garrapatas sea suficien-
te para mantener un nivel bajo de infección en el
ganado y, por lo tanto, inmunidad a la babesiosis
aguda, pero con el número de garrapatas por deba-
jo de aquel que induciría pérdidas primarias por la
babesiosis. En ausencia de la reinfección, la Babesia
gradualmente desaparece pero el ganado se vuelve
susceptible, por ello el deseo de tener bajos niveles
de exposición y mantener una infección
inmunizante. En algunas zonas, el control de las ga-
rrapatas ha sido complicado por el desarrollo de
resistencia en las garrapatas contra muchos de los
acaricidas comunes.

Tratamiento

El tratamiento exitoso contra la B. bigemina depen-
de de un diagnóstico temprano y de la administra-
ción rápida de medicamentos efectivos. Hay menos

posibilidad de éxito si el tratamiento es retrasado
hasta que el animal se ha debilitado por fiebre y
anemia. Sin embargo, si se administran los medica-
mentos a tiempo, el éxito es seguro ya que existe
un gran número de compuestos efectivos.
Limpieza y desinfección: Además del control
y eliminación de las garrapatas vectoras, en zonas
enzoóticas la limpieza y la desinfección no son su-
ficientes para el abatimiento en la incidencia de la
enfermedad. Como la mayoría de las enfermeda-
des sanguíneas, se debe tener cuidado en las rutinas
de cirugía (descornado, castración, etcétera) y en los
procedimientos de vacunación, para prevenir la
transferencia accidental de sangre de un animal a
otro y así transmitir la infección.
Inmunización: La forma más común de inmu-
nización contra de la B. bigemina consiste en la ino-
culación de microorganismos vivos (atenuados o
virulentos) en ganado susceptible joven, seguido de
una quimioterapia adecuada para modificar los efec-
tos clínicos, por lo tanto, se induce una inmunidad
coinfecciosa o un estado de premunición.

Etiología 2: Babesia bovis

2.Babesia bovis. Es pequeña y pleomórfica, está
típicamente identificada como un sólo corpús-
culo, como pequeños corpúsculos redondos o
como corpúsculos en pares en forma de pera
unidos en ángulo obtuso dentro de un eritrocito
maduro. Las formas redondas miden de 1 a 1.5
micras y las de forma de pera de 1.5 a 2.4 micras.

Signos clínicos

Las infecciones de B. bovis se asemejan en muchos
aspectos a aquellas observadas en las de B. bigemina,

pero existen algunas diferencias características:
La hemoglobinuria y la hemoglobinemia no se
observan con frecuencia en las infecciones por B.
bovis
, aunque pueden presentarse.
El nivel de anemia frecuentemente es menos
severo, pero con mayor frecuencia se ve involucrado
el sistema nervioso central. Generalmente se acep-
ta que la B. bovis es la más virulenta de ambos orga-

Capítulo 4. Enfermedades de los bovinos

Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia-UNAM 101

nismos; esto es cierto en Australia, pero lo es me-
nos en África y en el hemisferio occidental.
Comúnmente los animales desarrollan
incoordinación y depresión postrándose con la ca-
beza extendida que más tarde echan hacia atrás,
con movimientos involuntarios de las piernas du-
rante la postración lateral; después sigue la muerte.

Incubación

LaB. bovis tiene un período de incubación más pro-
longado que el de B. bigemina.

Lesionespost mortem

Los cambios aparentes, son similares a los descritos
paraB. bigemina. Los capilares de la materia gris,
del cerebro y del cerebelo están distendidos con
eritrocitos infectados. Generalmente no hay eviden-
cia de una degeneración neuronal o de hemorragia.
Sin embargo, hay dilatación de los espacios peri-
vasculares y edema intersticial.

Diagnóstico

Además de los métodos discutidos para B. bigemina,
se ha descrito una técnica de biopsia de cerebro que
ha probado ser muy útil para detectar y diagnosti-
car las infecciones por B. bovis. La característica de
baja parasitemia en la sangre circulante hace a esta
técnica muy útil para mejorar las posibilidades de
observar al organismo causal. Hay una marcada con-
centración de eritrocitos infectados en los capilares
del cerebro. Las técnicas serológicas de diagnóstico
son similares a las descritas para B. bigemina. Ac-
tualmente, la prueba de inmunofluorescencia in-
directa es la prueba de elección para el diagnóstico
serológico de B. bovis.

Diagnóstico diferencial

Además de las condiciones mencionadas para B.
bigemina
, los efectos cerebrales o del sistema ner-
vioso central que son comunes para B. bovis, pue-
den ser confundidos con rabia y otras encefalitis.

Pronóstico

Una vez que los signos del sistema nervioso central
se establecen, el pronóstico es pobre. Generalmen-
te,B. bovis produce una respuesta clínica mucho
más severa que la de B. bigemina.

Distribución geográfica

LaB. bovis se presenta generalmente en las mismas
zonas que la B. bigemina y en asociación con garrapa-
tasBoophilus, sin embargo, ha sido descrita en algu-
nas partes de Europa, en donde la garrapata Boophilus
no existe, lo cual sugiere otros posibles vectores.

Transmisión y hospederos

Las mismas garrapatas (B. annulatus,B. microplus)
que transmiten la B. bigemina, generalmente son
capaces de transmitir a la B. bovis.
Medidas preventivas: Igual que con B.
bigemina
la erradicación de la garrapata Boophilus,
que es su vector, puede eliminar la transmisión de
B. Bovis y después de un período de tiempo la infec-
ción desaparece por sí misma.

Tratamiento

Generalmente, la quimioterapia es efectiva, utili-
zando esencialmente los mismos medicamentos que
para la B. bigemina. La B. bovis es un poco más difí-
cil de tratar y es deseable un segundo tratamiento o
un ligero aumento en la dosis.

Enciclopedia Bovina

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