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Proyectos y Actividades Economicas

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PROYECTOS Y ACTIVIDADES ECONOMICAS Y PRODUCTIVAS -Ahorro y MicrocréditoLECCIONES APRENDIDAS ALTO COMISIONADO DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LOS REFUGIADOS

Marcela Laguna Morales Consultora de Género y Producción ACNUR-Comitán Comitán de Domínguez, Chiapas Febrero de 1999 1.- Presentación En el presente documento rescatamos las lecciones aprendidas en el sector de producción y género, para enfrentar la nueva realidad del refugio en la perspectiva de la integración de la población refugiada en el estado de Chiapas. En la búsqueda de soluciones duraderas, el ACNUR-Comitán junto con las organizaciones nogubernamentales y la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, delineamos una propuesta de carácter económico que se concretó en el Programa de Ahorro y en el Fondo de Apoyo para Actividades Económicas. Buscamos atender la problemática económico-productiva de la población, centrando el papel y la visibilización de las mujeres en este proceso. En los últimos años incrementó la participación de mujeres como beneficiarias y sujetos de diferentes propuestas y proyectos productivos, con la participación de las organizaciones no-gubernamentales y la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados. La sistematización de las experiencias nos llevó a reformular nuestra propuesta económica para la integración, centrando los aspectos de autogestión y autosuficiencia, y marcando etapas que permitirían la apropiación del proyecto por parte de la población refugiada, a fin de transitar gradualmente de la asistencia hacia el desarrollo. Resultado de evaluaciones periódicas, sistematización de las mejores experiencias y procesos de diagnósticos con los grupos productivos, consideramos de fundamental importancia fortalecer la participación de las mujeres en una estrategia económica para la integración al estado de Chiapas. Este fortalecimiento implica vincular actividades de capacitación, seguimiento, asistencia técnica, y la formulación de proyectos en base a dos ejes que forman parte de un sólo programa: la articulación adecuada entre el fomento del ahorro y el acceso al microcrédito. Con la intención de asumir una perspectiva de género en los proyectos y actividades económicas con mujeres, algunos de los criterios encaminados a una estrategia de empoderamiento personal y colectivo han sido: • Visibilización de la participación económica de las mujeres refugiadas mediante el diagnóstico y el autodiagnóstico. • Reactivación de la base productiva en que las mujeres participan, atendiendo sus necesidades específicas como productoras. • Promoción del ahorro y de otras formas de autoayuda entre mujeres. • Focalización de las mujeres mismas como beneficiarias directas e indirectas de los proyectos, mediante la generación de ingresos, ahorro, productos y disminución de sus cargas de trabajo. • Metodología que involucre la reflexión sobre su problemática como mujeres en los diferentes ámbitos de su quehacer social y económico. 2.- ¿Por qué proyectos económicos con enfoque de género? 1

El refugio incrementa la participación de la población femenina en las estrategias de sobrevivencia familiares y comunitarias. Los roles tradicionales son diversificados y ampliados con el fin de resistir la condición de vulnerabilidad, afectando especialmente el tiempo de trabajo que las mujeres destinan a suplir las necesidades de la familia. La importancia de trabajar proyectos económicos con mujeres refugiadas deriva del reconocimiento de sus roles en todo el proceso económico: producción, consumo, comercialización, acopio y ahorro. El término de mujer campesina designa a las mujeres que viven en las zonas rurales y forman parte de pequeñas unidades de producción agrícola especializada en cultivos tradicionales. En el caso del refugio, las mujeres, en su mayoría indígenas y campesinas, son parte de estos sistemas de producción familiares que en el desarraigo adquieren algunas características distintas a las familias campesinas tradicionales. Se mencionan: • Los refugiados en general rentan pequeños espacios para cultivar maíz y frijol en los que colabora toda la familia en los ciclos productivos. Sin embargo, estas tierras son las más lejanas y de menor calidad, incrementando con ésto el costo de producción, el desplazamiento de toda la familia para el trabajo en el campo y el cansancio para atender la producción, todo ello en condiciones de inseguridad respecto a la renta de la tierra. • Al no disponer de tierra propia, es difícil implementar mejoras a mediano plazo y apropiarse de tecnología con elementos de agricultura orgáncia, terrazas y en general, conservación de suelos y agua. • Adquirir una conciencia de un manejo sustentable de los recursos naturales presenta difultades porque implica modificación de prácticas culturales en ocasiones demandantes de mayor fuerza de trabajo, lo que refugiados y refugiadas no están dispuestos a realizar, ya que implica mayor esfuerzo para una tierra que no es propia. • Las mujeres por lo regular tienen mucho menos posibilidad de acceder a los recursos productivos, especialmente a la tierra y al crédito. Al igual que la mayoría de mujeres que vive en comunidades rurales, las mujeres refugiadas son las responsables de la reproducción social del grupo familiar. No solamente realizan actividades domésticas que ayudan a la reproducción de la fuerza laboral familiar. En situaciones de alta marginación, las mujeres refugiadas asumen la responsabilidad de la salud de los niños y las niñas, recorriendo usualmente grandes distancias y enfrentando sistemas de salud poco ágiles, sobre todo cuando desconocen los procedimientos administrativos. En casos de emergencias, tienen que solventar gastos imprevistos, adquiriendo deudas o vendiendo a precios muy bajos sus escasos recursos. También asumen la educación de los niños y las niñas y la transmisión de su cultura y lengua tradicionales, aunado a la obligación de la castellanización para integrarse al país de asilo. La mayoría analfabetas y muchas de ellas con dificultades para hablar el castellano, las indígenas refugiadas tienen que realizar esfuerzos cotidianos extraordinarios para comunicarse e integrarse al país de asilo. Además de su colaboración en la manutención del hogar y el saneamiento de la vivienda y su entorno, las mujeres refugiadas realizan actividades productivas en el solar y en la parcela rentada para procurar ingresos, ahorro y/o productos alimenticios. Asímismo tienen una participación activa en la producción agropecuaria y en diversas actividades generadoras de ingresos como la venta de su fuerza de trabajo en el corte de café y en viveros forestales, así como en el comercio en pequeño (tiendas, costura, compra y venta de artículos y otras actividades económicas), realizando por tanto funciones productivas y reproductivas. Aunque la participación económica de las mujeres campesinas e indígenas, permanece invisibilizada en las cifras estadísticas, hemos encontrado que las mujeres refugiadas aportan entre un 30 a un 40% de los 2

ingresos familiares si se cuantifica su aporte a la producción de granos y otros alimentos para la familia. Sin embargo, todas las actividades de las mujeres tienen un carácter económico, porque: a) Con su trabajo doméstico contribuyen a la manutención de la fuerza de trabajo de los esposos e hijos que se emplean como fuerza de trabajo o en la parcela propia o rentada.

b) Abaratan el costo de la manutención familiar y de los salarios porque una buena parte de la canasta familiar de alimentos y servicios es producida por ellas, ya que las mujeres directamente producen, recolectan y transforman gran variedad de productos alimenticios. c) Son una fuente suplidora de mano de obra barata. De acuerdo a la microregión, las mujeres refugiadas son empleadas temporalmente en el corte de café, cosecha de cacahuate y otros cultivos comerciales. Parte de la problemática que viven se deriva de su creciente participación en actividades relacionadas con la producción en el ámbito de la generación de ingresos, y se estima que la responsabilidad del trabajo productivo-reproductivo les ha incrementado significativamente las horas de trabajo, por lo que es indispensable que la planificación de actividades, el acceso al crédito y a la capacitación y cualquier forma de intervención directa tome en cuenta estas variables. La calidad de vida de las mujeres rurales en general se ha deteriorado a consecuencia de las políticas de ajuste estructural. Esto repercute en una disminución del gasto social y la consecuente escasez de servicios. En el desarraigo y el desplazamiento, se agudiza aún más la situación de pobreza de las mujeres, porque además de ejecutar el trabajo productivo-reproductivo, también se dedican a suplir servicios (salud, educación, cargos comunitarios, etc.) bajo una permanente situación de administración de la pobreza. Usualmente para la definición de políticas de apoyo a las mujeres rurales, esta participación se invisibiliza, por lo que la distribución de recursos de apoyo a la producción y a la economía para el sector rural, también arrastran sesgos de género. De este modo únicamente se apoya al sector masculino, dando por entendido que toda la familia se beneficia mediante un efecto de goteo. Se ha evaluado que en general no hay una repercusión directa en el ámbito familiar si únicamente se realizan proyectos económicos con los hombres, y sí se aumenta la brecha de inequidad entre ambos géneros, tanto en el ámbito doméstico como en el comunitario. Los proyectos productivos y económicos para las mujeres refugiadas, que no consideran su situación específica, han terminado con mayores responsabilidades para ellas sin cuestionar su subordinación, pues agregan mayores cargas de trabajo. Al no diagnósticar su situación integral, son vistas como receptoras pasivas u objetos de los programas. Con esto se reproduce la tendencia macroeconómica de utilizar a las mujeres pobres como "colchón" de la crisis económica y a ser el conducto mediante el cual cubrir las necesidades de las familias de menores ingresos. Consideramos que para la formulación de políticas de apoyo a las mujeres refugiadas en su quehacer económico, deben de considerarse los siguientes aspectos: • La jornada de trabajo productiva-reproductiva de acuerdo a la divisón sexual del trabajo. • La situación de las mujeres en cuanto a estado civil, edad, número de hijos, etnia, escolaridad, alfabetismo, y monolingüismo. • La inseguridad e inestabilidad respecto al acceso y control sobre fuentes de ingresos. • Recursos productivos disponibles (trapatio, parcela principal y recursos naturales). • La necesidad de combinar la operación de los proyectos productivos con el acceso a los servicios básicos y educación. • Necesidades específicas de capacitación, asistencia técnica y acceso a recursos . • Las limitaciones económicas, sociales y de género para su participación en los programas.

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3.- Propósitos y objetivos de programas y proyectos económicos para mujeres refugiadas El objetivo general de los programas y proyectos económicos para mujeres refugiadas se encamina a que las mujeres tengan acceso a recursos económicos y productivos en equidad respecto a los varones, y a construir espacios para lograr cambios en las relaciones de género en perspectiva de empoderamiento de las mujeres. Lo anterior supone poner en el centro de las propuestas el que las actividades sean de beneficio de las mujeres mismas y no solamente para la familia y/o la comunidad. Los objetivos específicos los podemos definir como sigue: • Determinar con las mujeres qué tipo de proyectos pueden beneficiarlas en función de su papel en la sociedad y la posibilidad de integrarse a los proyectos, sin que eso sume mayores cargas de trabajo. • Integrar sus necesidades específicas de capacitación, organización y recursos productivos, que les permita transformar su condición de opresión por razones de género. • En la búsqueda de soluciones durables, considerar el conjunto de las necesidades de las mujeres desarraigadas como son: generar ingresos, acceder a servicios básicos, vivienda, agua, combustible, atención médica, educación y tecnología apropiada y apropiable. • Incluir procesos de diagnóstico y autodiagnóstico para detectar necesidades de capacitación, asesoría técnica, tecnología y acceso a recursos así como para conocer las cargas de trabajo y las posibilidades de incorporarse a diversos proyectos. • Sumarse a la construcción de nuevas identidades y nuevos poderes para las mujeres, mediante prácticas metodológicas que sustenten el enfoque de género.

4.- Actividades y lecciones aprendidas Derivado de un procesos de evaluación y autoevaluación con los grupos de mujeres, detectamos que el tipo de proyecto que usualmente se realizaron con ellas, incluyeron entre otros a los siguientes: ganado bovino, hortalizas, molinos de nixtamal, granjas de cerdos, costura, talabarterías, artesanías, panaderías, apicultura y granjas de conejos. En general estos proyectos generaron escasos o nulos ingresos, y no se atendió técnica y financieramente la participación de las mujeres en la producción principal de granos. Por otro lado, la mayoría era proyectos colectivos. En muchas ocasiones, la inversión realizada no correspondió al número de participantes, porque la ganancia mínima se diluyó aún más al repartirla entre las mujeres del grupo. En general, el acceso a los créditos para las mujeres era bajo respecto a los hombres, y la recuperación de los créditos en su mayoría no superó al 30% de lo otorgado. Algunos de los proyectos tuvieron una marcada visión hacia el mercado, sin realizar estudios previos de factibilidad social y económica, por lo que las mujeres no obtuvieron ingresos en relación a sus esfuerzos. Estas se enfrentaron al intercambio desigual al incorporarse a un mercado controlado por acaparadores o grandes productores, así como al encarecimiento de los insumos y los altos costos de producción. Los problemas generales que observamos durante el refugio guatemalteco en la implementación de proyectos productivos con mujeres fueron los siguientes. Desde lo estructural: • • • • El deterioro de los recursos naturales El intercambio desigual entre el campo y la ciudad La falta de acceso a la tierra Dificultades para que las mujeres accedan al crédito y lo controlen 4

• El modelo de desarrollo basado en la utilización de insumos orientado al mercado versus el autoconsumo, lo que provoca una pobreza creciente y descapitalización del campo De las propias mujeres, de relaciones de género y de la organización de los grupos: • • • • • Las mujeres producen pero no tienen poder de decisión sobre los productos obtenidos. Falta de autonomía de los grupos de mujeres para implementar y controlar sus proyectos Baja organización y cohesión de los grupos para ejecutar proyectos colectivos Dificultad para articular lo individual y lo colectivo en la planeación e implementación Dificultad para manejar los conflictos y ausencia de liderazgos democráticos entre mujeres

De lo técnico y administrativo: • Falta de capacitación técnica, contable y administrativa • Limitado acceso al crédito y en condiciones que no posibilitan la recuperación del mismo cuando se otorga sin previo diseño de proyecto • Falta de tecnología apropiada desde la perspectiva de las mujeres • Tecnología que propicia la dependencia de insumos externos • Dependencia de los recursos financieros externos • Falta de rentabilidad económica y social • Falta de viabilidad técnica • Falta de autodiagnóstico para la elección de propuestas • Financiamiento insuficiente para cubrir las necesidades del proyecto Desde la visión de los promotores e instituciones: • No concebir el triple trabajo de las mujeres (productivo, reproductivo y comunitario) • Concebir que los proyectos productivos son la única vía para integrar a las mujeres refugiadas al desarrollo, versus el potenciamiento del ahorro, la actividad productiva del traspatio y otros mecanismos de autoayuda. • El mito de que todos los proyectos tienen que ser colectivos en todas sus etapas • La orientación al mercado antes que a la autosuficiencia • Imposición de proyectos prediseñados Algunas de las lecciones aprendidas mostraron que el impacto de los proyectos debe centrarse primero en las mujeres y después en la familia. Las mujeres campesinas usualmente buscan acceder a proyectos con la esperanza de obtener algún beneficio económico y no tanto un beneficio personal, ya sea en conocimientos, mejoramiento de su autoestima o incremento de su capacidad para tomar decisiones. Esto se puede mejorar si se incorpora la reflexión de género en el proceso de formulación, seguimiento y capacitación. Así las mujeres identificarán las diferencias entre los beneficios personales en relación con los familiares. Además puede avanzarse si aplicamos metodologías con contenidos de género que incluyan la reflexión sistemática sobre su situación y condición, aspecto que les permitirá analizar críticamente su realidad y generar procesos de independencia, autonomía y empoderamiento. Hemos notado que con su participación en el diseño de proyectos que toman en cuenta los elementos anteriormente mencionados, las mujeres logran un conjunto de ganancias personales como una mayor capacidad para tomar decisiones en los grupos y en la familia, la posibilidad de incrementar sus ingresos, o de ahorrar en dinero o en productos. Estos logros permiten a las mujeres valorarse e incrementar su autoestima a nivel comunitario y familiar y así avanzar hacia la modificación de estereotipos, ya que al ser sujetos de atención de los diversos programas, se propicia una valoración comunitara de los roles económicos de las mujeres. Es innegable entonces la importancia de atender las necesidades económicas de las mujeres para contribuir 5

a modificar su subordinación, mediante su participación en proyectos productivos y económicos que respalden su contribución a la producción de alimentos. Por tanto, es necesario construir propuestas integrales a partir de las dificultades y de las necesidades expresadas por las mujeres, con los siguientes lineamientos: • Vincular los procesos productivos y económicos con aspectos organizativos, especialmente en lo referente a la promoción del ahorro en grupo como un mecanismo de cohesión y ayuda mutua, y articulando el crédito en función de estudios de viabilidad de proyectos. • La atención productiva al solar a nivel familiar también se debe de integrar a las estrategias de apoyo a mujeres rurales, centrando la capacitación en agricultura orgánica y en manejo de técnicas sustentables e integrales. • Privilegiar en primera instancia la producción para el autoconsumo y gradualmente ir avanzando hacia la generación de ingresos en la formulación de proyectos económicos. Las siguientes actividades permiten avanzar en propuestas económicas para mujeres refugiadas: 4.1- El diagnostico y autodiagnostico El diagnóstico productivo-reproductivo comprende los siguientes niveles de análisis: a) Características generales de las mujeres refugiadas b) El trabajo doméstico c) El trabajo en el solar d) El trabajo en la producción de granos e) El trabajo pagado a) Características de las mujeres Para ubicar a las mujeres que participan en proyectos productivos y afinar nuestra estrategia, se realizó un estudio que nos permitió visualizar que solamente una minoría de mujeres estaba siendo atendida por los proyectos económicos, y que era necesario generar una estrategia más incluyente. Uno de los resultados que se encontró, fue que las mujeres que participan en los proyectos están unidas o tienen pareja. Esto se debe principalmente a que el universo de atención se ha centrado en esta población de mujeres, cuyas edades son variadas, sin embargo, la mayoría se encuentra en edad reproductiva. Llama la atención que mujeres jóvenes solteras y mujeres viudas, madres solteras o abandonadas no estaban incluídas en los proyectos productivos. Esto puede deberse a que siendo este sector de la población quien tiene que ocuparse de la sobrevivencia de la familia, en ocasiones como único sostén del hogar, estén realizando actividades compensatorias a la sobrevivencia como puede ser el trabajo asalariado. Si bien la mayoría de mujeres se encuentra en situación de pobreza, es posible que las mujeres más pobres estén sin una atención de las instituciones desde el punto de vista económico y productivo. Lo anteriormente mencionado nos deja como reto el buscar incorporar mediante una metodología y seguimiento específicos, a mujeres en situación de mayor vulnerabilidad, para que pueda ser mejorada su situación económica y productiva. CUADRO NO. 1 Estado civil ESTADO CIVIL No. de Mujeres CASADA M SOLTERA SOLTERA VIUDA 21 1 3 1 80.77% 3.85% 11.54% 3.85% 6

Porcentaje

Suma total : 26 Fuente: Trabajo de campo. Encuesta realizada con 26 mujeres participantes en proyectos productivos. (Sept. 1997) Bárbara Cadenas y Marcela Laguna. Se observó la relación de número de hijos, un 42% tiene de 0 a 4 hijos, mientras que el 58% se ubica en más de 4 hijos. CUADRO NO. 2. NÚMERO DE HIJOS No de Hijos No. de Mujeres Porcentaje 0 3 11.54% 2 4 15.38% 3 3 11.54% 4 1 3.85% 5 3 11.54% 6 4 15.38% 7 3 11.54% 10 3 11.54% 11 1 3.85% 1 3.85% Fuente: Encuesta realizada a mujeres participantes en proyectos productivos (Sept. 1997). Bárbara Cadenas y Marcela Laguna. Lo anterior permite mostrar que la mayoría de mujeres tiene dobles o triples cargas de trabajo porque son todavía muchos hijos los que hay que atender, incrementando la presión sobre su tiempo. Es muy poca la participación de los hombres y de los hijos e hijas en el trabajo reproductivo, confinando a las hijas en apoyo a las labores domésticas en los momentos en que las mujeres tienen que salir a capacitaciones, o a atender la actividad productiva. Sin embargo, la mayoría de las mujeres tiene que realizar el esfuerzo de hacer su trabajo en el proyecto productivo, llevando a los hijos e hijas más pequeñas con ellas. b) El trabajo doméstico Como se había mencionado, las jornadas de trabajo de las mujeres refugiadas suelen ser muy prolongadas. Resultado de diversos talleres de autodiagnóstico con mujeres, detectamos que las mujeres gastan energía equivalente a más de 18 horas diarias de trabajo, considerando que muchas de sus actividades las realizan simultáneamente y que necesitarían hasta 28 horas al día para realizar su trabajo doméstico invisible. Esto nos permite afinar nuestras estrategias, ya que usualmente no se consideran las cargas de trabajo para el diseño y la formulación de proyectos para mujeres. Los resultados se muestran en el siguiente cuadro:

CUADRO NO. 3. UN DIA DE TRABAJO EN LA CASA ACTIVIDAD HOMBRE MUJER NIÑAS Hacer tortilla Mantener el fuego Lavar ropa limpiar casa leñar acarrear agua cocinar llevar comida 0 .5 0 0 1 .5 0 0 4 1 2 1 1 2 2 1.5 7 4 1 1 .5 1 .5 .5 -

NIÑOS 0 0 0 .5 0 1 0 1

OTRAS MUJERES 4 1 2 .5 1 1 2 0

atender niños 1 12 3 0 1 costurar 0 1 0 0 1 cuidar enfermos .5 1 .5 0 1 TOTAL 3.5 28 12 2.5 14.5 HORAS FUENTE: Talleres de Autodiagnóstico con mujeres refugiadas guatemaltecas en el estado de Chiapas. c) El trabajo en el solar La participación de las mujeres en actividades de traspatio o solar, ha sido crecientemente reconocida por las diversas instituciones que apoyan a las mujeres en el ámbito de la producción. La estrategia de apoyo a las actividades del solar, se ha convertido en un eje de trabajo para favorecer las condiciones en que las mujeres realizan sus actividades, buscando mediante la capacitación, acceso a tecnología, semilla, crédito, donación o fondo revolvente, visibilizar este esfuerzo y convertirlo en un factor de empoderamiento personal para las mujeres que participan. La importancia del solar puede observarse por la cantidad y calidad de alimentos que las mujeres producen, generalmente en condiciones de baja tecnología y poca disponibilidad de capital. No obstante, este espacio representa un potencial de autoconsumo y generación de ingresos sumamente importante, especialmente en épocas en que el trabajo remunerado es escaso en las regiones. En el cuadro siguiente se puede observar que las mujeres crían diveras especies menores, de las cuales, un porcentaje importante es dedicado al autoconsumo, siendo un aspecto sumamente importante para la sobrevivencia de la familia. Como dijera una de ellas: “Además de lo que hacemos adentro de la casa, está el traspatio, tenemos que ir a traer el agua con burro, viniendo nos ponemos a arreglar las hortalizas. Al medio día también encerramos a los animalitos y les damos de comer. A veces tenemos que caminar bastante. Varias cosas tenemos que repetir. Muchas cosas salen del patio y no nos damos cuenta.” CUADRO NO. 4. PRODUCCIÓN ANIMAL EN EL SOLAR. ESPECIE BURROS CABALLO CABRAS CERDOS CONEJOS GUAJOLOTES PATOS POLLOS VACAS TOTAL 7 11 1 34 15 10 1 448 3 530 FUENTE: Trabajo de campo. Encuesta realizada a 26 mujeres participantes en proyectos productivos (Sept. 1997). Bárbara Cadenas y Marcela Laguna. En el cuadro anterior sobresale que la crianza de pollos es una actividad fundamental de las mujeres y que podría diversificarse con otras especies menores, ya que un 84% representó la crianza de aves criollas. En la mayoría de los casos, la explotación de aves se realiza en condiciones de baja tecnología, nula o escasa prevención de enfermedades y sin protección adecuada. Por tanto, esta actividad tiene un potencial de mejoramiento, una vez que puedan introducirse pequeñas mejoras en el solar, tal como la presencia de cercas o mallas y la prevención de enfermedades. En relación al destino de los animales de traspatio, se detectó que en el caso de los cerdos, la mayoría es 8 FRECUENCIA 1.3% 2.1% 0.2% 6.4% 2.8% 1.9% 0.2% 84.5% 0.6%

dedicada a la venta, mientras que las aves se destinan primordialmente al autoconsumo. El caso de los cerdos es controversial, ya que en general se ha encontrado que la producción de cerdo no es rentable, sin embargo, un alto porcentaje de mujeres cría esta especie en su solar, para lo cual se tendría que contar con técnicas alternativas que a la vez que mejoren la producción, abaraten los costos, específicamente en lo que a alimentación se refiere. En este sentido, es urgente una estrategia técnica para el manejo de cerdos de traspatio y pensar si habría que eliminar la introducción de granjas de cerdo mejorado para mujeres o bien, que antes de introducir nuevas especies y formas de explotación animal, se realicen rigurosos estudios de factibilidad social, técnica y financiera. Esto es debido al fracaso de la mayoría de este tipo de proyectos por su inviabilidad económica y social y por prolongar la jornada de trabajo de las mujeres, no solo en el trabajo en sí de la granja, sino también por el desplazamiento que implica para las mujeres. A continuación se presenta la información respecto al destino de los animales en el traspatio.

CUADRO NO. 5 DESTINO DE LOS ANIMALES TIPO DE ANIMAL Número de Animales Venta Autoconsumo o uso familiar

CABRAS CERDOS CONEJOS GUAJOLOTES PATOS POLLOS VACAS total

1 16 4 2 1 23 1 59

14

1 2 4 2 22 1 43

1 1 16

Fuente: Trabajo de Campo. Encuesta realizada a 26 mujeres participantes en proyectos productivos (Sept. 1997). Bárbara Cadenas y Marcela Laguna. “Los trabajos que nosotras realizamos en el patio, son siembras que hacemos. Metemos ahí a nuestros pollos. Aseamos los corrales, regamos las plantillas “. El trabajo que las mujeres realizan en su traspatio es de carácter permanente y tiene mayor importancia en el tiempo de escasez de trabajo asalariado o bien, de escasez de alimentos, ya que la mayoría de los productos del traspatio es de autoconsumo. Como se notó arriba, el cerdo constituye una estrategia de generación de ingresos, pero no se cuantifica el tiempo de trabajo que se destina al cuidado de los animales, ni el consumo de maíz que suele ser elevado en razas mejoradas. En en un encuentro de mujeres productoras, se encontró que durante toda la semana las mujeres destinan por lo menos entre 1 y 2 horas diarias al traspatio durante todos los días de la semana, como se puede observar en el siguiente cuadro. CUADRO NO. 6. NUESTRA SEMANA EN EL TRASPATIO AL AMANECER MEDIODIA soltar los animales limpiar los corrales meter los animales darles su alimento traerles agua, regar darles de comer las plantillas * * * * * * * * * * * * * * * * * * 9

DIA lunes

martes miércoles jueves viernes sábado domingo

Fuente: Encuentros de mujeres productoras

d) El trabajo en la producción de granos básicos Otro de los ámbitos en que las mujeres refugiadas tienen una activa participación laboral, es en la producción de granos básicos en la parcela rentada, prestada o a nombre de los hijos. La importancia de la participación de las mujeres en la producción de granos básicos ha sido escasamente estudiada. Datos preliminares demuestran que en general, su fuerza de trabajo representa desde un 20 hasta un 30% de los jornales familiares empleados en la milpa, como se observa en el siguiente cuadro. CUADRO. NO. 7 LA SIEMBRA DE MAIZ Y FRIJOL JORNALES MUJER % Preparar la tierra 10 Siembra 30 Fumigar 30 Limpiar 30 Fertilizar 20 Doblar 25 (mano) Tapizcar 25 Acarreo 20 Desgrane y selección de 60 semilla majado y almacenamiento 25 25 prensado de mazorca 20 Trabajo con frijol 80 Totales MILPA 26% Totales 80% FRIJOL

HOMBRE % 80 30 70 30 60 50 (machete) 25 60 0 25 50 60 5 45% 5%

NIÑOS Y NIÑAS 10 40 0 40 20 25 50 20 40 50 25 20 15 29% 15%

Fuente: Talleres de diagnóstico y autodiagnóstico con población refugiada y técnicos de México y Guatemala. Las principales labores que las mujeres realizan son el abonado, el desgrane, la fumigación (acarreando agua para la bomba), el deshierbe, la selección de semilla, la tapizca y la siembra. Sin embargo, en intensidad, es el desgrane, el que más trabajo ocupa de las mujeres, actividad que al estar asociada a la elaboración de tortilla, no es considerada como un trabajo productivo. El desgrane se realiza manualmente y durante todos los días. Por tanto, esta actividad podría ser facilitada mediante la introducción de desgranadoras mecánicas por campamento. El nivel de intensificación del trabajo de las mujeres en la milpa depende de un conjunto de factores como la microregión, la situación económica de la familia, la etnia y el estado civil. Este tipo de diagnóstico nos permite formular con mayor precisión los contenidos de los programas de capacitación en función de quien realiza las diferentes actividades en la milpa. En el siguiente cuadro se analiza la participación de las mujeres en las distintas labores culturales. CUADRO NO. 8 TIPO DE LABORES DE CULTIVO Y JORNALES DE LAS MUJERES. TIPOLABOR No. de Mujeres Promedio de jornales al año 10

ABONAR ACAHUALEO (Limpia de terreno) DESGRANE DOBLAR FUMIGAR LIMPIA (Deshierbe) QUEMA SELECCION SIEMBRA TAPIZCA (Cosecha)

15 5 14 5 16 6 5 9 4 14

2.60 3.80 39.50 6.20 2.88 6.00 2.00 2.33 4.50

4.50 74.31 FUENTE: Trabajo de Campo. Encuesta realizada con 26 mujeres participantes en proyectos productivos (Sept. 1997). Bárbara Cadenas y Marcela Laguna. Sobre la toma de decisiones respecto al producto del trabajo, las mujeres comentan: “Participamos en la cosecha, y el hombre decide el dinero y la venta. Y si no nos da para la ropa, nosotros lo utilizamos para la medicina pues de los niños. Pues qué pasa en una comunidad: los hombres discuten y toman acuerdos, y nosotras no pedimos la palabra y no hablamos, y nos metemos en un rincón de oyentes. Y esa no es una participación, nosotras pues debemos entender que somos parte de la familia y en las tomas de decisiones. Es la educación que nos dieron desde que nacimos; si es varón hay que matar a una gallina para darle a la mamá. Vamos a la escuela y es igual, el hombre es diferente a la mujer. ¿Cómo pensamos cambiar esta situación? El trabajo de la casa no se ve, en el campo y en el traspatio tampoco se valora; que da alimento y producción para la familia y la comunidad. De plano es importante que desde la familia empecemos a cambiar pues, que las mismas mujeres valoricemos nuestro trabajo y lo que somos nosotras, y entonces pues participar.” e) El trabajo pagado El papel económico de las mujeres también puede ser visibilizado si investigamos los tipos de empleo remunerados en que las mujeres participan, realizando con ésto la llamada “jornada redonda”. Como puede observarse en el siguiente cuadro, un 70% de las mujeres de la muestra ha realizado algún trabajo que le generó un ingreso. Las principales actividades que provéen un ingreso estacional o esporádico a las mujeres son el corte del café, los jornales en la milpa y el trabajo en el vivero. Llama la atención que el jornal peor pagado se ubica en el corte de café, el cual generalmente es a destajo. Asimismo llama la atención que un alto porcentaje de mujeres ha obtenido ingresos mediante el trabajo en los viveros, lo cual demuestra la importancia del proyecto de trabajo asalariado COMAR-ACNUR y de la política de cuotas de participación por género que se ha establecido en los últimos años. También cabe decir que es el trabajo del vivero el mejor remunerado (por ser el salario mínimo) y que emplea considerablemente mayor número de jornales al año.

11

CUADRO NO. 9. TRABAJO REMUNERADO Número y Precio de Jornales en que se emplean las mujeres TRABAJO REMUNERADO CAFE 4 24 28 (15.22%) MAIZ 15 (8.15%) 12 10 Jornales al año Precio del jornal

20

VIVERO

12 19 12 19 18 22 18 22 18 22 18 22 45 19 141 (76.63%) Fuente: Trabajo de campo. Encuesta realizada a 26 mujeres participantes en proyectos productivos (Sept.1997). Bárbara Cadenas y Marcela Laguna. Sobre el trabajo remunerado, en el Encuentro de Mujeres Productoras se expresó lo siguiente: “Ocupamos nuestro tiempo para trabajar. En el mes de febrero y marzo cortamos jocote, se levanta el cacahuate a veces en los campos. A veces en las casas nos dicen que vayamos a planchar ó lavar y nos pagan, y solo eso es valorado, y lo demás que hacemos en casa no es valorado. Ya las mujeres apoyan a los hombres cuando van a sembrar, acarreando agua. A veces los hombres pues no reconocen nuestro trabajo, no lo valorizan. ". f) El trabajo comunitario Aunado a los trabajos anteriores, la participación social y comunitaria, requisito para acceder a servicios de salud, saneamiento ambiental, asistencia alimentaria y trabajo asalariado, se resienten por las mujeres en duras y excesivas jornadas de trabajo para compensar el peso de una economía deteriorada.

5.- Formulación de propuestas sobre la base de los diagnósticos y autodiagnósticos El diagnóstico de los proyectos productivos impulsados con las mujeres nos permitió concluir que el diseño de una estrategia económica con perspectiva de género tendría que considerar los siguientes componentes: -Involucrar la metodología de los autodiagnósticos productivos-reproductivos para conocer la situación integral de las mujeres en todo el ciclo económico de sus diversas actividades. -Diseñar proyectos que contemplen e integren la promoción del ahorro en grupo, el abasto, el consumo, y la reactivación de la actividad productiva en que las mujeres tengan un papel fundamental, así como el acceso al microcrédito y a la capacitación con elementos de género. En el refugio guatemalteco, a través de un programa piloto, pudimos observar que la educación y la 12

organización para el ahorro son elementos indispensables en una estrategia de fortalecimiento de la economía de las familias y comunidades refugiadas, especialmente para las mujeres, ya que el manejo de los recursos que ellas mismas generan les permite incrementar su visibilidad comunitaria y acceder a la toma de decisiones en la familia y la comunidad. 5.1.- Articulación del ahorro y del crédito Usualmente los programas de asistencia y desarrollo no incluyen la articulación entre recursos internos y recursos externos dentro de sus estrategias. En base a la experiencia en Chiapas, consideramos que ambos elementos tienen que interactuar para solventar de manera más integral las necesidades de la población refugiada, especialmente de las mujeres. Implica un proceso de transición y ruptura del asistencialismo hacia la autosuficiencia. La estrategia de incorporar procesos de ahorro en grupos y entre comunidades, permite que las propias mujeres valoren los recursos que ellas generan mediante su trabajo visible e invisible; además permite que tengan mayor poder de negociación. Al mismo tiempo de que se capacitan, tienen posibilidad de acceder a préstamos provenientes de su ahorro para situaciones de emergencia o micro-proyectos, y a organizarse en torno a su propio dinero. Este aspecto tiene un elemento de reeducación, ya que el fomentar que las mujeres manejen dinero, trastoca los roles tradicionales de las mujeres. Sin embargo, el empoderamiento de las mujeres no es automático al manejo de recursos, sino que ésto supone trabajar explícitamente con las mujeres la reflexión sistemática de su situación de subordinación y las formas en que el ahorro grupal les permitirá superarla. 5.2.- Componentes del ahorro La estrategia de educación para el ahorro y el consumo tiene como base los siguientes componentes: a) Eje económico. En tanto las mujeres y las comunidades están inmersas en una economía monetarizada, el ahorro en dinero es una forma de conservar sus recursos y frenar la pérdida de la riqueza que produce su trabajo, provocando su descapitalización.

b) Eje organizativo. El ahorro en colectivo es un proceso organizativo que permite el desarrollo de liderazgos y la toma de decisiones a nivel grupal; además facilita los procesos de comunicación y capacitación. Es un instrumento para analizar los problemas específicos de las mujeres. c) Eje educativo y de capacitación. El ahorro en grupo es un instrumento educativo en sí mismo, ademá de que se aprovecha el espacio y tiempo del ahorro para prepararse teóricamente y fortalecer la participación de las mujeres. En este espacio se suman esfuerzos para desarrollar habilidades técnicas, administrativas y organizativas que contribuyen a su empoderamiento. 5.3-. Objetivos específicos de un proceso de ahorro grupal con mujeres refugiadas: Lograr que las mujeres integren una visión de su quehacer económico. Disminuir el intercambio desigual entre el campo y la ciudad, conservar los recursos y formar circuitos de capital en la comunidad. Fortalecer la capacidad económica de las mujeres para emprender procesos de desarrollo sustentables y no dependientes. Promover y revalorar formas de ayuda mutua entre mujeres. Visibilizar el trabajo de las mujeres. Fomentar el hábito del ahorro frecuente. Fortalecer la participación crítica y la autonomía de las mujeres. Crear las condiciones para que las mujeres cuenten con fondos propios para resolver emergencias a través de préstamos internos. Reaprender a trabajar en grupo y resolver problemas comunes. Impulsar espacios propios de las mujeres para reunirse, aprender, conocer otras mujeres y convivir.

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5.4.- El crédito y el microcrédito Como otra parte fundamental de una estrategia económica para población refugiada, consideramos que el acceso al crédito para las mujeres es un asunto de equidad económica y social, considerando la descapitalización en que han vivido. Este componente, junto con el ahorro, tendrá que articularse en una propuesta integral en la que ambos componentes tiendan a reahabilitar, potenciar y transformar la base económica y productiva de las mujeres refugiadas. Los criterios que proponemos para la formulación de proyectos a ser apoyados con el crédito productivo, así como para el acceso al mismo son: Asegurar que las mujeres solicitantes de crédito participen en grupos de ahorro y cuenten con porcentajes de ahorro respecto del crédito solicitado, para transformar las relaciones de dependencia entre el capital interno y el externo. Diseñar participativamente los proyectos a los que será aplicado el crédito, con elementos claros sobre el control de la administración del proyecto por parte de las mujeres. Detectar las actividades productivas que las mujeres realizan y apoyarlas, antes de introducir nuevos proyectos que probablemente resulten una carga adicional para ellas, requieran mayor inversión y por tanto, impliquen mayor probabilidad de fracaso técnico y económico. Definir proyectos ecológica, económica, tecnica y organizativamente sustentables. Disminuir los insumos externos. Diversificar la producción. Privilegiar el autoconsumo frente al mercado. Buscar que los proyectos destinados al mercado tengan ganancias concretas para las mujeres. Buscar distribuir el poder entre todo el grupo a través del conocimiento para todas las mujeres. Potencializar colectivamente al grupo. Fortalecer la organización de los grupos. Asegurar capacitación práctica y durante toda la implementación del proyecto, no sólo al inicio. Incluir capacitación agroecológica. Intensificar el seguimiento para evitar que los hombres pretendan incidir en las decisiones y para que las mujeres se apropien de la administración y toma de decisiones. Trabajar el enfoque de género con hombres y mujeres sobre responsabilidades en la casa y toma de decisiones familiares y comunitarias. Buscar mecanismos para que las mujeres visibilicen sus conocimientos en la comunidad y con ésto fortalecerlas. Valorar las habilidades técnicas de las mujeres e introducir pequeños elementos adicionales para posibilitar la independencia de productos químicos.

6.- INDICADORES 6.1.- PROYECTOS PRODUCTIVOS Incremento de alimentos para el consumo familiar (producción, compra, cambio, recolección - animal y vegetal). Tipo de alimentos que se lograron producir y que no se producían. Mejoramiento de la alimentación de las mujeres. Diversificación de la producción. Tipo de tecnologías apropiadas asumidas. Número y porcentaje de proyectos generados mediante auto-diagnósticos productivos-reproductivos. Número de estudios de oferta real y potencial elaborados, proyección de costos de producción, precios de venta y ganancia en proyectos para el mercado. Tipo de habilidades productivas de las mujeres que se consideraron para el proyecto. Incremento del ingreso económico y obtención de ganancias económicas en proyectos productivos. Disminución de horas de trabajo para las mujeres. Ampliación del tipo de actividades apoyadas por los hombres y demás integrantes de la familia. 14

6.2- AHORRO Adecuación de los mecanismos de ahorro de las mujeres. Formación o surgimiento de nuevos grupos de ahorro. Número de mujeres participantes en los grupos de ahorro. Permanencia y número de participantes en los grupos de ahorro. Número de préstamos dados y el uso de los mismos. Préstamos a proyectos productivos autofinanciados con el ahorro. Número de mujeres jefas de familia en los grupos de ahorro (mayor o menor en proporción). Mayor participación y aporte de los miembros de la familia en facilitar el trabajo de las mujeres. Distribución de beneficios, de acuerdo a los aportes y compromisos. Socialización de la toma de decisiones en los grupos de ahorro y la comunidad. Solicitudes e ideas de proyectos surgidas de los grupos. Incremento de mecanismos de ahorro, acopio y resguardo de alimentos. Disminución de consumo de productos chatarra. Aumento del ahorro en dinero o en especie. Apropiación por parte de las mujeres, de la organización de su tiempo. Realización de actividades sin la presencia de asesores. Uso racional de recursos locales en la ejecución de los proyectos. Disminución en la compra indiscriminada de insumos externos. Generación de tecnología apropiada o alternativa a la región. Compras colectivas o tiendas comunitarias. Organización para la venta de productos. Vinculación con otros grupos. 6.3.- ORGANIZATIVOS Elaboración de documentos de proyectos, por las mujeres mismas. Utilización y manejo de los formatos de seguimiento a los proyectos implementados. Solución de problemas enfrentados durante la ejecución de proyectos o al interior de los grupos. Presencia de miembros de grupos de ahorro en los espacios de decisión y representación grupal y comunitaria. Número de mujeres que opinan y deciden. Tipo de decisiones tomadas colectivamente. Participación de las mujeres en gestiones y/o capacitación fuera de la comunidad. Número y tipo de actividades concretas realizadas para propiciar la relación y el intercambio de experiencias con otros grupos y con las organizaciones de mujeres. Liderazgo compartido. Nivel de cohesión o desintegración. Deserción de las mujeres en los grupos. Obstáculos que se superan para promover la organización de las mujeres. Fortalecimiento de grupos, organizaciones de mujeres formales e informales, tradicionales y nuevas. Fortalecimiento de las relaciones con organizaciones similares, con organizaciones de la comunidad y con organizaciones regionales. Nivel de conciencia de las mujeres respecto a la organización como un medio para incrementar su poder de negociación y solucionar necesidades prácticas y estratégicas. 6.4.- EMPODERAMIENTO Tipo de habilidades desarrolladas por las mujeres. Tipo de decisiones que toman en el grupo, en la familia y en la comunidad. Incremento de la capacidad de negociación y gestión. Mejoramiento de la salud personal. Incremento de la autovaloración personal. Nivel de conciencia crítica de su subordinación. Incremento en el acceso y control de recursos. 15

Incremento del poder de negociación sobre el ingreso, el ahorro y la producción. Incremento de la visibilidad económica del quehacer productivo y reproductivo de las mujeres. Reconocimiento de la importancia de la organización y espacios entre mujeres. Identificación de necesidades resueltas por el proyecto y capacidad de evaluación y planeación. Cambios en la división sexual del trabajo. Número y porcentaje de mujeres beneficiadas de los estratos más pobres. Fortalecimiento y potenciación del rol económico de las mujeres. Capacidad de negociación con instituciones, sobre objetivos y métodos de intervención.

7.- Instituciones Especializadas -Asociación de Empresarias Mexicanas, A.C. (ADEM) Calle Flores Magón No. 1145, Colonia Zaragoza, Veracruz, Veracruz 91910 Tel. (29) 37-20-97 -Asociación Ecologista Viva Natura, A. C. Calle Reforma No. 140, Col. Morelos, Uruapan, Michoacán Tel. (452) 412-43 -CADHAL Calle Espinoza Oriente No. 851, Monterrey, Nuevo León 64000 Tel. (8) 343-25-30 -Centro de Apoyo al Movimiento Popular de Occidente, A. C. (CAMPO) Calle Ramos Millán No. 871, Sector Hidalgo, Guadalajara, Jalisco 44280 Tel. (3) 826-75-29 -Centro de Capacitación en Ecología y Salud para Campesinos (CCESC) Apartado Postal 241, Calle Cinco de Mayo No. 21, Barrio de Mexicanos, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas Tel. (967) 400-79, 806-97 -CECISOL, A. C. Calle Monte Albán No. 507, Colonia Narvarte, México, D.F. 03020 Tel. (5) 672-98-91 -Centro de Estudios para el Desarrollo Rural, A. C. (CESDER) Apartado Postal 47, Colonia Contla, Tlatlauquitepec, Puebla 73900 Tel. (23) 18-03-21 -Centro de Estudios Sociales y Ecológicos, A. C. (CESE) Calle Narvarte No. 50., Colonia México, Morelia, Michoacán 61600 Tel. (434) 233-68 -Chi’iltak, A. C. Calle Flavio A. Paniagua No. 20-B, Barrio del Cerrillo, San Cristobal de Las Casas, Chiapas 29220 Tel. (967) 838-68 -Desarrollo Sustentable para la Mujer y la Niñez, A. C. (DESMUNI) 5ª Calle Norte Poniente No. 101, Comitán, Chiapas Tel. (963) 20838 -Grupo de Estudios Ambientales, A. C. (GEA) Calle cerrada de Tochtli No. 10, Colonia Santo Domingo de los Reyes México, D.F. 04360 16

Tel. (5) 619-09-35

8.- Bibliografia Aranda Bezaury, Josefina (Comp.), Las mujeres en el campo. México, Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. ----------------------, “Políticas públicas y las mujeres campesinas en México”. Trabajo presentado en el Seminario de Antropología de la Mujer. CICAE/El Colegio de México, mayo 1990. Arizpe, Lourdes y Botey, Carlota, “Las políticas de desarrollo agrario y su impacto sobre la mujer campesina en México”, en León, Magdalena y Deere, Carmen Diana de. La Mujer y la Política Agraria en América Latina. Bogotá, Editorial Siglo XXI, 1986. pp. 133-149. Batliwala, Srilatha, Empoderamiento de las mujeres en Asia del Sur: Conceptos y prácticas, traducción de J. H. Bain. 2o borrador. Roma, FAO, El Departamento de Educación para Adultos del Pacífico Asiático del Sur y por la Campaña Liberación del Hambre/Acción para el Desarrollo, 1993. Bartra Roger, “Teoría del Valor y la Economía Campesina: Invitación a las lecturas de Chayanov”, Revista Mexicana de Comercio Exterior, Vol. 25, No. 5, mayo 1975. pp. 517-524. Calva, José Luis, Crisis agrícola y alimentaria en México 1982-1988. México, Fontamara, 1988. Campillo, Fabiola, “Sesgos de género en políticas públicas para el mundo rural”. Ponencia en el IV Congreso Latinoamericano de Sociología Rural. Santiago de Chile, 1994. Campaña, Pilar y Lago, Soledad, “....Y las mujeres también trabajan”, Resultados de Investigaciones, No. 10, Santiago de Chile, Grupo de Investigaciones Agrarias, 1984. Costa Leonardo, Nuria (Coord), La mujer rural en México. Cuaderno No. 7. Situación de la mujer en México: Aspectos Económicos. México, Comité Nacional Coordinador para la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer: Acción para la igualdad, el desarrollo y la paz, 1995. Moser, Caroline, “La planificación de género en el tercer mundo: Enfrentando las necesidades prácticas y estratégicas de género”, en Guzmán, V. y Portocarrero, P. (Comps.), Una nueva lectura: Género en el desarrollo. Lima, Perú, 1991. Zapata Martelo, Emma y Cañada M., Rocío, “La mujer y las políticas públicas: Una negación a su condición de género”, en Navarro, et. al (Coord.), Enfoques y perspectivas en el desarrollo rural. México, CEDERU, Colegio de Postgraduados en Ciencias Agrícolas, 1991. Zapata Martelo, Emma, González Mercado, Marta y López Arellano, Blanca, Mujeres rurales ante el nuevo milenio. México, CEDERU, Colegio de Postgraduados en Ciencias Agrícolas, 1995.

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