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Purnos fNoÍcENAS

y
GnnÍruNA
nE I{oNDURAS
(Una
caracreri zaci ón)
Colección CODICES
(Ciencias
Socinles)
GaniruNA
ur I{oNDURAS
(Una
caractcri zaci ón)
Ramón D. Riaas
rai
t t n l t r I
tIt' r.I[ |
€ditor¡al
9Uaymufas
t,
398
523
Ri vas. Rarnón D.
Pucblos lnclígenus
t,Gur(uut clc Hondunt.s:
Utta curacteri:ución.
lltamón
D. Rivas.-
(Tcguci
gal pa¡:
Cuaynt uras,
2000
492 p: t bt os.
-rCódi ces. ¡
Bi bl i ograf í a
al f l nal de l u oora
l sBN 99926- 15- 53. 2
I . - GRUPOS
ÉTNI COS
@ Edi tori al Guaymuras
Apartado Postal
1843
Teléfonos:
232-5433 y 238-3401
Fax:237-4931
Teguci gal pa,
Honduras,
C.A.
E-mai l : edi tori al
@si qmanet.hn
I SBN: 99926- 15- 53- 2
Primera
edición: noviembre
de lgg?.
Primera.reimpresión: julio
det 2000.
Di seño e l mpresi ón:
Edi tori al Guaymuras
Portada:
Fotografías: Edmundo
Lobo, a excepción
de la mujer misquita, que
es de Mike Bonfigli
y
cortesía de MOPAWI.
Di seño : Sal vador E. Monroy.
l mpr eso y
hecho en Hondur as.
Reservados todos l os derechos.
Indice
PRes¡vr¡clóN
Pág'
...................
1 1
Pnór-oco
. . . . . 13
AGRADECIMIENTO6
. . . . . . . . . . 19
IxrRoouccró¡¡...................
..............25
El porqué
de est a i nvest i gaci ón
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . 27
Breve reseña
sobre l a regi ón
y su pobl aci ón
...............................30
l as
soci edades
tri bal es
o i gual i tari as
...........................................31
Las i nfl uenci as
externas
.......................36
Al ot ro l ado
de Mesoamóri ca
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . 37
Organización
económica-social
....,.....42
La Conqui sta
y sus efectos
...................44
Situación
geográfica
actual
de Ia población
indígena
de
Honduras
y su defi ni ci ón
..............
......46
Referentes
teóri cos
...........4g
Lo6 LH\¡CAS
.:......................j.............53
Contexto
hi stóri co-soci al
y etnográfi co
...........
.......55
Delimi
tación
poblacional
y aspecto
reli gioso_cu I tu ral .... -........
61
RAMÓN D. RIVAS
Elementos del universo mítico de los lencas...............................69
[.a lengua
......26
Primeras instituciones foráneas en la región: Los
Celebradores
de l a Pa1abra...................
........................26
División del trabajo, formas de parentesco y organización
soci a1. . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 80
La si tuaci ón de l a ti erra y
rormas
de producci ón.......................88
Aspcctos soci occonómi cos.............. ..........................95
La vi vi cnda
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 102
La mi l pa
....,.103
Cul t i vo de hort al i zas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 109
Las pl ant aci ones de caf é. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 110
Ti pi fi caci ón del comcrci o en l a rcgi ón y si tuaci ón l aboral ......112
Aspccto educati vo...
.......119
La s.¡l ud y Ia al i mentaci ón ...........
......121
Estructura organi zati va
...................... 125
Al cohol i smo
y organi zaci ón soci al . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 128
Org;rni zaci ón y proyectos de desarrol l o ....................................
1 32
fNDIcE
Actividades de subsistencia y explotación del medio
ambi ent e . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 189
Organi smos que trabaj an en l a regi ón ..................195
Los CIj oRrÍs........................ .........209
Contcxto histórico etnográfico, población y ubicación
geográfi ca .....205
[a época col oni al y sus efectos entre l os chortís .........................209
Del i mi t aci ón pob1aci onal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 212
El aspecto rel i gi oso...... .....214
[ a l engua . . . . . . 277
La f l ora y l a f auna . . . . . . . . . . . . . 220
El aspecto educati vo... ......223
La sal ud .........223
Si tuaci ón de l a vi vi enda ............... ........225
Si tuaci ón soci o-económi ca y producti va. ................227
Organi zaci ón soci al y pol íti ca ......,.......231
Formas de coopcraci ón comunal .................. ...........233
Tenenci a de l a ti erra y producci ón.................. .........236
El ci cl o del trabaj o de l a ti erra .............240
Los G¡n1ruNAS................. ...........255
Contexto histórico etnográfico, población y ubicación
geográfi ca .....257
El aspecto soci o-cul tural y rel i gi oso ................. .......264
l a vi vi enda .......................275
l ¿ sal ud .........275
ta educaci ón .................. ........................279
Actividad socio-económica: orientación producti va y
di fi cul tades ........................280
Si tuaci ón de l a ti erra !.¡r........r........ ........294
El asperto pol íti co........ .....297
RAMÓN D. RIVAS
Estructuraorgani zati va.............¡.......
El caso de Santa Rosa
de Aguán.........
......................302
El caso de Nueva Armeni a
...................302
El caso de San
fuan
............
....................30g
El caso de Tornabé.
...........309
El caso de Li món...
.....,......310
El caso de Cosuna
.............311
Los PECH
Contexto histórico
"r.d;;;,
il;;#s;"sd;
""""""'31e
y número
pobl aci onal
......g21
Actual
pobl aci ón
pech ............
..............325
El aspecto rel i gi oso
cul tural
.............-...327
El aspecto
ecológico
de la región
.........333
Fauna
.............334
La tenencia de la tierra
.....335
Ori entaci ón
producti va.
........................340
Producci ón
y comerci al i zaci ón
-...........g42
Acti vi dades
producti vas
tradi ci onal cs
.........................................344
El cul ti vo de l a yuca
y cl maíz
.............344
Formas
y rel aci ones
dc producci ón
....................................
..........346
La ganadería y cría de animales
..........34g
Rel aci ones
de i ntercambi o...............
.....34g
El aspecto
educati vo
.........350
La sal ud
.........352
[a vi vi enda
........................354
Estructura
soci al organi zati va
..................................355
Organismos
nacionalcs
e intcrnacionales
que
trabajan en las
comuni dades
...................
.......................35g
LosT¿waHrns
365
Contexto histórico
etnográfico,
población
y ubicación
gcográfica
......g62
E
It¡orce
Aspecto
socio-cultural
y división del trabajo
.........322
la vivienda
........................323
I-a salud
.........374
[a
educaci ón..................
....375
El aspecto
socio-económico............
......376
Organización
socio-cultural
e influencia
misquita.....................3g2
El aspecto religioso
...........3g5
Al i nrentaci ón
..................
........................3g6
El aspecto
organizaüvo
....3gT
Estratificación
social y tenencia
de la tierra.
...........3gg
Ori entaci ón
producti va.
........................3g9
Los Mrseurros....................
..........3g7
Contexto histórico
etnográfico:
población
y ubicación
geográfica
......399
El aspecto religioso-cultural
y sus influencias
............... .............407
Organización
social: la ganadería
y el problema
de la tierra....411
Di vi si ón
del trabaj o
..........4t6
Ori entaci ón
producti va
y probl emas...................
....417
Recursos
hídri cos......
........41g
Infraestructura
de caminos,
aeropuertos
y vías fluüa|es..... .....41g
Recursos
productivos
y la economía
de subsistencia
........... .....421
Ia pexa y l a si hraci ón
de l os buzos
........................425
El trabajn asalariado
.........42g
[a expl otaci ón
del hu1e............
.............430
Actiüdades
colaterales
....430
[.os recursos naturales
.....431
la destrucción
de los recursos
naturales
.........,......432
Potencial
agropecuario
.................
........422
Recurso
forestal ......
Ia pesca. ..... ...........:.:....:.::.:.:::..:.:..:::.:..:::..:.:.:.::.:..:::.:::::::::::.:::.:::::.Í3:
Características
generales
......................432
RAMÓN D. RIVAS
PRESENTACION
Con gusto y orgullo me complace presentar
el estudio llamado
Pueblos indlgenasygarífuna
de Hondu¡as del antropólogo Ramón
D. Rivas, quien nos introduce
en el mundo de los pueblos indígenas
de Honduras, considerándolos como protagonistas
de la historia
honrdureña, en igualdad con todos los demás grupos y no como
pueblos vistos como piezas de museo. EI estudio muestra la realidad
a veces cruda y dura de los pueblos indígenas y, al mismo tiempo,
levanta el telón de esperanza que sigue viva y presente en ellos. Más
de 500 años de sufrimiento no han podido quebrantar el alma tan
profundamente sagrada de estos pueblos.
Este estudio se debe a la capacidad de convivencia humana del
investigador con los indígenas, al respeto que guarda por su cultura,
a su paciencia para penetrar en el mundo indígena
y a su infatigable
sed de aprender y compartir la riqueza cultural propia de estos
pueblos.
Para el Serücio Holandés de Cooperación Tecnica y Social
(SNV),
el presente
estudio, que llevó dos años de trabair, serürá como base
para definir su polÍtica
de cooperación con los pueblos indígenas en
los próximos años.
Esperamos que ayude a los lectores a conocer mejor y a respetar
a los pueblos indígenas.
Esta sería la meior compensación por el arduo
trabap realizado por el investigador.
Antonio Coolen
Director SNV-Honduras
Tegucigalpa,l,993
77
PROLOGO
Mantin Barahona
Esta obra del antropólogo
Ramón D. Rivas,
nos viene a recordar
que el pasado
de los pueblos indígenas
de Honduras
no es, necesaria-
mente, una historia superada
por el presente.
por
el contrario, nos
demuestra
con hechos,
cifras ydatos, pero sobre todo, con el testimo-
nio de los propios indígenas,
que la injusticia,
la explotación
y la
condición subordinada
de los más antiguos pobladores
de Honduras,
no son hechos por los
cualcs dcba culparse exclusivamcnte
a los
conquistadores
españoles,
como antaño hemos
creído y repe tido. Nos
demuestra,
además, que
el desconocimiento
y la negación
de la
humanidad
delos indígenas,
como prejuiciocontra
su origenyel
color
de su piel, o como desprecio
a su desgarradora
miseria, conducta por
la que tantas veces se ha
condenado al etnocentrismo
europeo, ha sido
asumida
por nosotros mismos
en simirares niveles de degradación
y
barbarie.
La independencia
nacionar,
si bien riberó
a ros indígenas
de sus
antiguos vínculos
de sometimiento
con la metrópoli
colonial, al mis-
mo üempo los despojó
de un estatuto de proterción
que los humanis_
tas españoles del siglo XVI habían
conquistado
para ellos. De hecho,
la independencia
puso a los indígenas
a merced
de una nueva
tiranía,
sustentada
por las
élites criollo-mestizas
que se hicieron
con el poder
tras la desaparición
del imperio
hispánico
en el continente americano.
Para los indígenas,
la independencia
en poco
o nada había
cambiado
su situación de castas relegadas
a una marginalidad
total. La sociedad
73
RAMÓN D. RIVAS
nacional no fue capaz de otorgarles la categoría de ciudadanos y
mucho menos la de pcrsonas, a las que los indígenas siguen aspirando
con una esperanza que dura ya muchos siglos.
Los indígenas de hoy sigucn viviendo en la misma sociedad
segregada que los españoles crearon durante los tres siglos que duró
su prese'ncia en Amórica. Los indígenas
siguen siendo miembros de
comunidades
o de
"grupos
étnicos", viven aislados en las comarcas
rurales o en la lejanía de nuestros bosqu es tropicales; esto nos recuerda
a los "pueblos de indios" de la sociedad colonial y así los vemos desde
nuestra mentalidad occidentalizada, como miembros de reservacio-
nes inventadas por la tradición histórica colonial, pero
jamás
como
individuos, como personas, como miembros de la sociedad nacional
con plcnos derechos.
Ramr1n D. Rivas nos demuestra, con eiemplos de la vida cotidiana
de los pueblos indígenas de hoy, que la conducta de la sociedad
nacional an te las ctnias no er más que el triste d ilema del esclavo al que
la vida le ofrece la oportunidad de asomarse a la libertad, pcro que al
cntrar cn contacto con ésta se deslumbra, hasta el extremo egoísta de
pensar que la libcrtad es su patrimonio exclusivo, negándole a otros
lo que antes le fue negado a é1.
Esa es la trágica historia de ese híbrido humano al que llamamos
ladino o mcstizo, ese hombre que
en las entrañas de la sociedad
colonial soñó con la independencia y la libertad de los suyos, para
luego olvidarsc de la existcncia aiena. Se trata, ciertamente, de un
hombrc con esca!1¡ vocación libcradora que, en ausencia de los espa-
ñoles, asumió la prepotencia, la arrogancia y la soberbia del poder
para converürsc
en el nuevo verd ugo d e su s hermanos d e pi el c obnza,
de los idólatras y salvaies de antaño.
El hondureño de hoy le niega a los sobrevivientes de las cruelda-
des de la conquista y la colonización ibérica, lo mismo que los imperios
de hoy le niegan a los paupérrimos pueblos del tercer mundo: la
libertad y el derecho a ser personas. Es necesario que asumamos esta
74
PRÓLOGO
realid ad como una verdad que nos señala y acusa; seguir d iciendo que
los europeos y, sobre todo los españoles, han sido los únicos en
cometer actos de barbarie
contra los pueblos indígenas, es querer
exi mirnos de nuestras propias
culpas del presentc,
es evad ir cómoda-
mente nuestro crimen poniéndolo
en espaldas ajenas,
Ra món D. Ri vas no se a treve a deci r todo I o an terior con I a crud eza
que la realidad exige pero, sin ahorrar una sola página de su libro, deja
que losindígenashablen
porsí mismos, quedenuncien
y rcclamen sus
derechos, para que la voz ahogada durante tantos siglos de ignominia
vuelva a encontrar el eco que en su tiempo añoraron Montecinos, Las
Casas, Acosta y tantos
otros humanistas comprometidos
con la causa
i ndígena.
Esta es la voz que resuena
en la obra de Rivas
cuando los hicaques
o tolupanes denuncian que les están robando
sus tierras en el depar-
tamento de Yoro, cuando los tawahkas o sumos exigcn que sc les
pcrmita seguir viviendo
en la cuenca del Río
plátano,
donde también
lo hicieron sus antepasados hace más de quinientos años. Cuando los
campesinos de tradición lenca y chortí exigen que se lcs respetc su
derecho a poseer tierras propiasy a cultivarlas para escapar al fantas-
ma del hambre que persigue
a sus pueblos desde que fueron someti-
dos al vasallaie
colonial. Cuando los pech y los misquitos o zambos
hablan
con nostalgia de su esperanza por una educación bilingüe y un
trato respetuoso a sus tradiciones. Esto y más nos ofrece Ramón D.
Rivas en un libro que no deja lugar a dirusiones
estórilcs sobrc la
condición actual de los pueblos indígenas de Honduras, tal y como su
au tor los ha podido observar in situ, en las diversas estancias y visitas
que ha realizado a esas comunidades en los últimos años.
Pero la obra de Rivas no es solamente un libro de testimonios
orales o de pruebas históricas
documentadas;
es un ambicioso estudio
socio-antropológico,
matizado
con antecedentes históricos relevan-
tes, datos demogáficos
y económicos;
en suma, el cuadro más com-
pleto y mejor logrado
sobre la situación actual de los pueblos autóc-
tonos de Honduras. A la observación directa, Rivas ha sumado el
75
RAMÓN D. RIVAS
material
bibliográfico que pudo localizardentro
y fuera de Honduras,
en diversas lenguas, lo que enriquece la perspectiva
teórica y el
contenido
de su trabaio.
.
En su obra Rivas ha soslayado los problemas
típicos de la discu-
sión sobre los pueblos indígenas,
tales como Ia definición
del indio
en
su contexto
actual, el peso de la cultura indígena y su proyección
hacia
el ambivalente
universo
mental de los mestizos,
o el significado
del
ai sl ami ento
de l as comuni dades
i ndígenas
en el contexto actual . Esto
lo dcja de lado, desde el punto
de vista teórico,
en provecho
del análisis
causal
de los problemas
del mundo indígena
en la Honduras
contem-
poránea.
El lector no encontrará
en la obra de Rivas
las entretenidas
como
intercsantesdisgrecioncs
teóricas con queel investigadorsueleiniciar
sus aproximaciones
al objeto de estudio.
por
el contrario, encontrará
un lúcido
como abigarrado
cuadro de problemas
y preocupaciones
que abaten a los pueblos indígenas
de ho¡
en esa angustiosa
condi-
ción de infrahumanidad
en que los hemos
sumido.
En su obra, Rivas
cnfatiza cn el peso de los valores indígenas
enraizados
cn la continuidad
y la tradición histórica,
en la persistencia
de las
antiguascstructuras
tribales de cacicazgo,el
sincretismo religio-
soy las raíces
culturales, lasformasde
tenenciay usufructo
dela tierra;
la realidad
de desamparo
y miseria
de los indígenas,
el peso del
aislamiento
y el localismo
entre los grupos
étnicos, las profundas
huellas
defadas en la vida de los indígenas
por el mestizaie
y el
cristianismo
a lo largo
dc los siglos.
podríamos
decir que esto es más
que suficiente para un país con una bibliografía indígena que asombra
por su raquitismo, fragmentación
y discontinuidad;
pero
el trabap
de
Rivas
se queda
corto en comparación a la inmensa
deuda que hemos
contraído
con esos pueblos, a los que no sólo hemos despojado
de sus
posesiones
terrenas, sino también de su historia, su lengua y su
cul tura.
La obra de Ramón
D. Rivas tiene ese doble valor que le confieren
la rigurosidad
científica y la aportación testimonial
de sus informan-
PRÓLOGO
tes; éste es un mérito
que seguramente
sabrán valorar mucho más ras
generaciones
futuras
que la nuestra,
cuando el presente
de los indíge-
nas de hoy sea historia
y el trabair de Rivas
sea un nuevo punto de
partida para investigaciones
posteriores.
El valor presente
de esta obra consiste
en la laboriosa
elaboración
de una síntesis
abarcadora
de los problemas
másacuciantes
de nues-
tros pueblos indígenas
en la actuatidad,
una obra por largo tiempo
esperada
entre nosotros.
Hemos tenido trabairs
monográficos
valio.
sos sobre los pueblos
étnicos de Honduras;
sobresalen
ros de A.
Chapman sobre los
tencas,
de
J.
M. Tojeira
sobre los hicaques, de
innumerables
autores
sobre los misquitos y ros
sumos, y bastante
menos
sobre los chortís
y los pech, pero nunca, hasta
hoy, una obra de
conjunto, actualizada,
revarorizada
con testimonios
vivos y heredera
de una bibliografía
que se ha enriquecido
con er aporte
de investiga-
dores éxtranjeros,
pero poco conocida en nuestro
medio.
El lector
crÍtico probablemente
echará de menos
un coniunto más
sistématico
y elaborado
en cuanto al análisis
de las reraciones
entre el
Estado nacional
hondureño
y los pueblos indígenas (a
falta de una
política como tal), así como la presentación
de un cuadro histórico que
contestara a más interrogantes
y que, por lo mismo,
conjuntara más
perspectivas
hacia
el presente.
puesto
que el indio,
como ro han
señalado s. Martínez
peráezy
F.chevalier,
entre otros,
es hechura del
colonialismo
y, como
tat, sólo se le puede definir
y comprender
desde
la historia. Ramón
D. Rivas no es historiador
y el propósito
de su obra
no es desentrañar
la historia,
sino esclarecer el presente,
apoyándose
en el conocimiento
histórico,
aunque utilice a éste
en dosis más bien
pequeñas.
Las citas
a pie de página
y la bibliografÍa
general contribu-
yen a llenar
este vacío,
orientando la búsqueda
de los rectores más
interesados
hacia
otros
caminos, que diversifican
la perspectiva
antropológica.
El libro
está dividido
en siete partes,
seis de ras
cuales
corespon-
den al estudio de los pueblos
autóctonos,
yendo desdelospueblos
qrre
77
RAMÓN D. RIVAS
habitan la región circuncaribe o del intertrópico oriental, hasta los
ubicados
en la pequeña franja mesoamericana del tcrritorio hondure-
ño.
Otra parte está dedicada a los negrosgarífunas, un pueblo que, si
bien es cierto, no debeconsiderarsecomo autóctono de Honduras, fue
forzado por las potenciascolonialesa
establecerse aquídesde fines del
siglo XVIII y tiene en la actualidad una presencia cultural tan signi-
ficativa que, ningrin estudio, cuyo tema sean las minorías étnicas de
Honduras, puede prescindir de su conocimiento.
Lo mismo puede decirse en lo que respecta a los misquitos,
cuya
existencia es de larga data en Honduras, sin ser un pueblo autóctono,
sino más
bien el resultado
de continuas mezclas con otros pucblos,
incluidos los europeos y los africanos.
El estudio se completa con un último apartado, en el que el autor
esboza algunas de sus conclusiones y nos proporciona información
adicional al tema.
Desgraciadamente,
el lector quedará privado de leer, en esta
ocasión, muchas de las ricas experiencias adquiridas por Ramón D.
Rivas en su trabajo con los pueblos indígenas de Honduras, al qucdar
éstas recogidas exclusivamente
en los innumerables
,,diarios
de
campo", que el autor se vio obligado a descartar en este libro, por
múltiples razones, pero que utilizará en estudios posteriores.
En suma,el lector tieneensusmanosunaobra
que, con scguridad,
alcanzará el lugar que merece en nuestra bibliografía nacional
al
enriquecerla con un aporte valioso, actual y minuciosamente elabora-
do. Los hondureños quedamos una vez más en deuda con aquellos
que, sin serlo, se entregan al estudio, investigación y divulgación de
los valores culturales que por tradición reclamamos como nuestros,
pero que los abandonamos a su suerte con la indiferencia que
caracteriza a nuestra cultura.
78
Tegucigalpa,7993.
AGMDECIT{IENTOS
El autor y SNV-Honduras
desean agradecer a las personas y
organismosque,
con su colaboración, hicieron posible este estudio. De
manera espccial, quieroagradeceral
Consejo Asesor Hondureño para
el Desarrollo de la Etnias Autóctonas
(CAHDEA)
por el apoyo y las
facilidades
que me brindaron para entrar en contacto con los pueblos
indígenasdesde
los iniciosdel
estudio. De manera particular agradez-
co a Erasmo Mairena, promotor
de dicha institución,
con un amplio
conocimiento sobre la realidad
indígena a nivel nacional, quien me
acompañó
a muchas de las comunidades; su aporte y comentarios han
enriquecido
este estudio. Agradezco también al Dr. Róger Isaula y al
antropólogo Mario Ardón Mejía, por la amabilidad que tuvieron en
leer parte del documento
y comentarlo. También
agradezco la colabo-
ración
del agrónomo Misael Cárcamo y Horacio
saturnino Martínez,
por
su compañía yaporte
durante lasvisitas
de campo que se hicieran
a las comunidades lencas
y garífunas. A todos mis compañeros de
SNV-Honduras, les agradezco
también su solidaridad para con mi
trabajo.
Quiero
hacer
mención a Erik van der sleen, primer director de
SNV en Honduras, quien
comenzó con la asesoría del estudio, sus
comentarios previos contribuyeron
a su enriquecimiento. A
Joep
van
Hoorn, quien en calidad de director interino
también comentó parte
del estudio; a Antonio
Coolen, actual director
de SNV-Honduras por
sus comentarios y recomendaciones;
a Rob van den Bogart y René
Frenken
por sus comentarios; a la Embajada Real de los
países
Bajos
para centroamérica por
su aporte financiero
para Ia edición de este
79
RAMÓN D. RIVAS
eshrdio; a Anny
Waleska Irías por la amabilidad que tuvo de revisar
e imprimir, en las etapas de corrección, gran partede todo este estudio.
Tengo que reconocer
también la labor de la Editorial Guaymuras
en
las personas
de Manuel de
Jesús
Pineda e Isolda Arita por sus
comentarios y recomendaciones,
a Salvador E. Monroy por el trabajo
de diagramación;
a Wilma por haber trabajado arduamente
en la
corrección y estilo del documento original. sin la colaboración de to-
dos, este libro no hubiera
sido posible.
Los indígenas
de Honduras son los protagonistas de lo que aquí
se presenta y es a ellos a quien se les dedica este estudio.
Ramón D. Rivas
Tegucigalpa,
L993
Es cosa aaeriguada
que aquellos inilígenas
poseen
en común
la tierra,
como Ia luz del sol
y como eI agua,V
Que
desconocen
las palabras
'tuyo'
y
'mío'
,
semilleros
de todos los males...
Pedro
Mártir
Un tasma kuuiña
guahari
chab¡í kukro,
guahar i
chi t i hi ma
ombar pe
akar o
chama¡wá
Nosofros
somos producto
de Ia tierra y del
bosque,
si no hubina
tierra y bosque nos mo_
riríamos
y a por
eso que luchamos
para prote-
ger
eta
fuente
ile oida.
Blas López
Catalán
(Indígena
pech
de Santa María
del
Carbón)
^"^ngft
F
t¡ C€lba
ffn
ot3t.t,
"*. *j
++
+
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¿ ftrb Lérukr
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**
***)
+
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++
Santa
Ros¡ de
Copán
o
+!
a Lgncas
r Tolupanec
r
Garlfunas
+
Mlequltos
o
Pech
.
Tawahkas
x Chortf¡
I lsleños
Cort esí a: COMUNI CA
Introducción
El por qué de esta investigación
Dos inter,ciones
arientan
este estudio: haceruna
exproración
de
sonden para
determinar ros rasgos generales
de ra estructu¡a
econó-
mica, política,
social y curtural que caracteriza
a los pueblo.
ri
dígenas
de Honduras,
así como adquirir
una percepción
globar y concreta de
su situación.
En el reporte
"Definición
de una
colocación
exploratoria
en los
grupos
étnicosde
Honduras,,t,
seespecifica
que,en
Honduras,
existen
instituciones
privadas
de desarrollo
y organismos
esüatales
e intema-
cionales,
así como académicos
que, por su trabaio,
disponen
de
información
sobre estas,,agrupaciones
étnicas,,.
En base a los resurtados
del sondeo ?rimer plan
exploratorio
previo
a la investigación
con los grupos
étnicos
de Honduras,,2,
se
ormprobó
que, los círculos intelechrales (antropólogos)
y los organis-
mos
estatales
y privados
tienen información
de primera
mano sobre
la realidad
y la problemática
indígena.
En la mayoría
de ros casos, ros
conocimientos
son de carácter "compartimentado",
centrado
en labo-
res
concretas
de desarrollo
de la comunidady
con temas
específicos en
áreas determinadas,
como es el caso de las
OpD.
por
ot
"
p"rtu, ,u
observa una fuerte tendencia
a la investigación
sobre determinados
elementos
culturales.
Ramón Rivas,
'Definición
de,'La colocaciónexptoratoria
en los grupo
étnlcc dc
Hondu¡as". (SNV-Honduras).
Noviembre,
199d.
Ramón
Rivas, "Primer
Plan exploratorio
previo
a la investigación
con loe gFupc
ébricos de Hondr¡ras,,.
Febrero, 1 991.
I
2
27
RAMÓN D. RIVAS
Hasta la fecha, no se contaba con un estudio global que orientara
la formulación de una estrategia de trabaio qire contribuya a Ia
superación de los males endémicos del suMesarrollo,
marginación
política, económica y cultural que caracterizan a estos pueblos.
los organismos,
investigadores y "representantes indígenas"
reconocen que estascomunidades siemprehan ocupado
una posición
de marginamiento y discriminación. la constatación previa a la
investigación,
indicó que los estudios existentes, aunque en algunos
casos presentan descubrimientos y planteamientos buenos, se carac-
terizan por serestudios
limitados. Otro problema es quea losestudios
de valor no se les ha dado el seguimiento requerido. A pesar de los
intentos de organismos gubernamentales y particulares, aún no se ha
efectuado una estrategia de trabap con miras al desarrollo integral de
estos grupos.
El Estado ha aplicado políticas, al igual que los organismos
nacionales e internacionales de desarrollo,
pero éstas han partido de
esquemas y estrategias hasta cierto punto ilógicas y academicistas,
caracterizadas
por contener planteamientos aleiados de la realidad.
I¿s iniciaüvas presentadas
(estudios,
congresos, seminarios, ta-
lleres, etc.) no han tenido el impacto esperado. En la actualidad,los
pueblos indígenas enfrentan problemas de carácter socio-económico,
cultural y político, motivados por una especie de "olvido premedita-
do", cuyos orígenes se remontan a la época de la Colonia; mientras, las
formas de producción y dominación imperantes en el país agravan
esta situación.
En esta investigación compartiremos la concepción de
historiado-
res y antropólogos,
en el sentido de que no puede comprenderse
el
presente si no se hace uso de la perspectiva histórica. No olvidemos
que la conquista
y colonización de las sociedades indígenas de Hon-
duras contribuyó al basamento y consolidación de la sociedad hondu-
reña y, por ende, el sistema socioeonómico
y político imperante en
INTRODUCCÓN
el paÍs. El nuevo modo de producción incorpcró a sociedades co-
munitarias y el proceso de interrelación
social y comercial que le
siguió, generó sociedades polarizadas
con características específicas.
El proceso de descomposición
del modo de producción de las
sociedades precolombinas,
de sus estructuras, a partir de la época
colonial, se caracteriza
Wr:
despoio de las mejores tierras agrícolas,
sometimiento de la fuerza laboral,
arrinconamiento en tierras prácti-
camente improductivas
y, en muchos
casos3 en la desvaloración y
despfeclo por su cultura y, de ella, sus expresiones rituales las que, en
vari as ocasi ones
(año
1992), un sector de ta Igl esi a Catól i ca ha prohi -
bido recurriendo,
incluso, a las amenazasa.
La conquista y colonización fuc un proceso dc expropiación, que
produjo una forma nueva de tenencia
de la tierra, caracterizada por
gandes extensi ones
en pocas manos, dando ori gen al l ati funcl i o que,
a travésdc l a pol íti ca col oni al , se fucconsol i dando
hasta nuestros cl ías.
A mcdiados
dcl siglo pasado
(1862-1864),el
misionerdManucl
de
JesÍrs
subirana logró que el gobierno
otorgara a las comunidades
i ndígcnas l os títul os de propi edad
sobrc l as ti erras que ocupaban, l o
que sc denomina
como propiedad
comunals. En la actualidad, la si-
tuación no está muy clara, pues existen varias formas
de tenencia de
la tierra y su carácter legal, en muchos
casos, es dudoso. A veces se
trata de tierras nacionalcs en las que la comunidad ejerce derechos
tradicionales de usufructo, pero no están legalizadas;
otras veces, se
trata de tierras que pertenecen a una comunidad desde la época
4
5
Ramón fuvas, "Primer reporte general de sondeo previo a la investigación sobre los
aspectos socio-económicos,_ po-líticos y cultu¡ales que caracterizan a los grupos
étni cos en Fl ondu¡as".
Abrü, 1991.
Nos ¡eferimos al caso conseto de los lencas de la comunidad de
yamaranguila,
departamento
de Inti bucá.
crupo de indígenas que pos€en una extensión de tierra en común. Estatuariamente
se le define como "personería jurídica
colectiva de derecho privado, constituido por
una arcci aci ón de i ¡di vi duos vi ncul ados por l a Eadi ci ón de sus usos y costumúres
y por la posesión de la tierra en común,,.
29
RAMÓN D. RIVAS
colonial, derecho revalidado de vez en cuando por alpin gobierno
nacional posterior¡.
Las tierras protegidas
por estas concesiones y títulos
son, precisa-
mente, las que presentan
situaciones deplorables. [^a lucha
por una ley
másequitativa
y específica
sobrela tierra, involucra
a la mayoría de los
pueblos indígcnas,
que anhelan la recupcración
de la misma.
La situación de la tenencia de la tierra, en las
comunidades
indígenas,
se vuelve
cada día más compleja e inmanejable.
Es necesa-
rio rcsolver
csta situación,
si se pretende trabajar en la búsqueda de
solución a los problemas
del subdesarrollo.
El tratamiento
micro-sociológico
y antropológico
de este estudio,
únicamente
pretende
comprobar y comparar algunos
casos para
scñalar líneas de trabajo y posibles vías de solución.
Breve
reseña
sobre l a regi ón y su pobl aci ón
Al profundizar
en algunos estudios sobre los pueblos indígenas
dc Honduras,
encontramos
que son numerosas las particularidades
que i dcnti fi can
a cada uno de el l os.
por
ubi carse
en el mi smo país,
compartcn
situaciones
en aspectos políticos, económicos y
sociales.
Para abordar estos aspectos y descubrir su funcionamiento,
es necesa-
rio hacer una investigación
apegada a ta realidad histórica
nacional.
Por consi gui ente,
esta i nvcsti gaci ón
pretende estudi ar
el contexto
indígena
dcsde una pcrspcctiva nacional,
tomando
en cuenta que, en
la actualidad, los pueblos indígenas
se involucran
en las relaciones
sociales y de producción imperantes
en el país.
En la época anterior a la Conquista, Centroamérica no formaba
una unidad
social ni cultural. una porción del área centroamericana
formaba parte de un territorio mucho mayor, conocido
como Meso-
amórica. La frontera norte de Mesoamérica se encontraba
al norte del
6 Rodolfo Stavenhagen,
Clas ¿s sbhs en las wbda¡hs agrarías. (México,
l97g): 214.
30
INTRODUCCIÓN
valle de México. La frontera
sur dividió a centroamórica,
social y
culturalmente,
en dos sectores claramente
diferenciados.
Esta fronte-
ra parte desde Truiillo (Costa
Atlántica
de Honduras)
y sigue en
dirección
sur, hacia
el Gorfo de Fonrca;
luego toma rumbo
suroeste,
pasando
por los grandeslagos
de Nicaragua y termina
en la
penínsura
de Nicoya.
Cuando los conquistadores
llegaron
a Mesoamérica,
la
población
se encontraba
organizada
en reinos bastante
complejosT.
El otro ladodeesta
frontera
estaba habitado porgruposdispersos,
muchos
de ellos de origen sudamericano
y con un niver social mucho
menosdesarrollado
queel de losgrupos
ydelas sociedadcs
mesoame-
ricanas.
cuando los conquistadores
llegaron
a Centroamórica,
ra mayoría
de la población
vivía
en el área mesoamericana.
En los rcinos
que
conformaron
csta rcgión
podemos
distinguir
tres momentos.
por
lo
tanto, primero
analizaremos
er proceso
histórico
dc ra Mcsoamórica
centroamericana;
luego,
haremos
unbreve
enfoqucde
losgrupos
más
primitivos,
al otro lado de Mesoaméricas.
Las soci edades
tri bal es
o i gual i tari as
[a formación
social
en Mesoamérica
comenzó
a partir
de grupos
domésticos,
coordinados
en estruch:ras
más amplias,
como las ban-
das, las aldeasy lasasociaciones.
su característica
más rcrevanteera
ra
sol i dari dad,
l a que
estaba fundada
en l a cul tura
común
y en l a
participación
igualitaria
de sus miembros,
manifestada
en la disposi-
ción de los recursot
en la üda
del grupo
y en su organización
política.
Para un estudio detallado
véase:
Eric
tüorf,
puebtos
y curtulas de Mesmmérica.
3,:.Ii?,1t-",ra
rcirnpresión (México:
Ediciones
Era. S.n.
t99I). Tambitn,
Ll"al
Xfl?.t,3,I
Leonardo
LópezLu¡án,
Atlashistórico
ile Mesoamérica.primera"ai.lOn.
(Mexlco:
tcuoones
La¡ousse. 1990).
vfal
1,1
respecto: wiliam
sa-nders T., y Barbara
pnce
J.,
Mesoamerica.
The eoorution
of a cioilizatbn. (New york:
Random
Éouse. 196g).
37
RAMÓN
D. RIVAS
Estos gru pos üvían de las técnicas de captación y de ra a gri cur tura
de roza y quema. con las técnicas de captación
obtenían, mediante la
recolección, raíces,
semillas y frutos silvestres;
carne, a través de la
cacería y de la pesca en lagos, ríos y en el mar. [a agricultura
de roza
y quema
consistía en limpiar la tierra virgen o sin cultivar por largo
tiempo, quemar la vegetación cortada y roturar la tierra ya limpia.
Como no usaban
abono, la tierra solo rendía buenas cosechas durante
un período
corto, el que variaba según la fertilidad natural
del suelo.
Al agotarse su fertilidad, abandonaban la tierra y rozaban nuevos
campos en terrenos incultos. Para que este tipo de agriculhrra pudiera
funcionar
satisfactoriamente,
era neeesario disponer de una reserva
de tierra sin cul tivar, en la que se abrían las nuevas rozas, mientras que
en las tierras abandonadas crecía la vegetación silvestre y se restaura-
ba la fertilidad del suelo. Al cabo de cierto tiempo, esta tierra volvía a
scr cultivada. Esta tecnica de cultivo aún se practica en comunidades
pech, tawahkas
(sumus)
y misquitas.
Todos los micmbros del gmpo podían disponer de estos recursos
sin ninguna restricción. Básicamente,
era igualitaria
entre los difcrcn-
tes subgrupos o individuos y estaba bap la supervisión del
jefe
temporal. Los derechos de propiedad, en todo caso, eran derechos de
usufructo
y el usuario disponía de los productos obtenidos con su
propio trabajo. Sin embargo, todos estaban sujetos a obligaciones
sociales, como las aportaciones a los parientes y las contribuciones a
las actividades
comunales.
Los grupos domésticos predominaban en la organización social
de las pequeñas bandas o caserÍos, los que constituían unidades
político-territoriales.
Con frecuencia, las bandas y aldeas más extensas
eran agn¡pacioncs estacionales, determinadas por las actividades del
ciclo anual de la producción. [a única desigualdad social existente se
limitaba a las diferencias de sexo, edad y capacidad individual.
A
veres había prisioneros en condición de inferioridad, pero vivían
incorporados
a los grupos domésticos.
32
INTRODUCCIÓN
Estos gruposeran políticamente igualitarios. No había ind ividuos
que ejercieran pennanentemente la autoridad fuera de su grupo
domésüco. El ejercicio de la autoridad en las actividades comunales,
como lasbatidas, las incursionesguerreras
o las ceremonias religiosas,
estaban restringidas a la duración de estas empresas y se eiercía para
coordinar la actividad enbeneficio del grupo. Dada la falta de autori-
dad permanente,
no había fronteras tribales bien definidas.
Los cacicazgos. Constituían un nivel intermedio
entre losgrupos
con un mínimo de organización y de diferenciación social y las socie-
dadesconclases
socialesyEstado
organizado. El nombrede ca cicazgo
indica la existencia de desigualdad social pues, por un lado, estaba el
cacique, un indiüduo privilegiado
que dirigía el grupo, con su séqui-
to, y por el otro, estaba la masa de población.
Por lo general, los cacicazgos tenían una agricultura intensiva
bien desarrollada. Con sus técnicas
(uso
de fertilizantes,
obras de
riego, el realce o la nivelación del terreno y la construcción de terrazas)
mepraron la calidad natural del suelo. De esta manera, pudieron
mantener la tierra en producción
constante; en contraste con los
cultivos periódicos y alternativos, utilizaron
el sistema de roza y
quema.
Usaban también sistemas intermedios,
en los que la fertilidad
natural
o el uso de fertilizantes
permitieron que las tieras deransa-
ran solo un breve tiempo.
El cacique dominaba los medios
de producción
y a los miembros
del grupo, lo que le permitía
organizar la producción
en unidades
superiores a los gnrpos domésticos. Asimismo,
asignaba los recursos
a los miembros
del grupo para el uso de las unidades
domésticas y
actuaba
como centro para acumular los bienes que provenían de las
actividades
organizadas por é1, o de las contribucione que recibía de
los miembros
del grupo en forma de primicias y donaciones; también
podía pedir que le prestaran servicios personales.
Asimismo, el cacique actuaba
como cabeza del grupo en las
actividades gueneras,
en la resolución
de los conflictos
y
en las
33
RAMÓN D. RIVAS
ceremonias religiosas.
con frecuencia,
se le atribuía carácter sagrado,
Io que ensalzaba su prestigio, pero también limitaba
su libertad
de
.acción porque estaba
sometido a restricciones rituales.
Este dominio y estas funciones
de gobierno dieron al cacique una
posición preeminente.
Lo definitivo de esta forma de diferenciación
social era que el cacique actuaba como representante
administrativo
y directo del grupo, en beneficio de los intereses
comunes. Era así,
señor de gentes, quienes
eran sus propios
congénereq tenían la misma
filiación étnica e, incluso,
eran miembros de Ia misma parentela
(de
hecho, él era la cabeza).
El cacique no actuaba solo, pues estaba rodeado de su sequito,
cuyos miembros aumentaron las diferencias sociales dentro del gru-
po. El séquito estaba integrado
por miembros
de su hogar y por
caciques de comunidades relacionadas
y dependientes de su gobier-
no, quienes formaban una especie
de nobleza, generalmente
definida
por trasmisión hereditaria.
En cambio, la gran masa de la población
estaba formaba por
individuos en situación inferior y servil. Generalmente, había
entre
ellos, muchos
cautivos hechos
a los grupos enemigos. Algunos
de
éstos podían ser incorporados
a los grupos domésticos de la gente del
común; otros formaban parte del sequito del cacique.
Entrelos
caciques hubo una gran variedad en cuanto a la amplitud
de sus territorios y al número de su población, así como por las formas
de diferenciación
social y en la organización de las actividades de
gobierno.
Los reinos. En estas formaciones sociales se dio una diferencia-
ción social mayor porque había una división social del trabair más
avanzada. Este avance se manifestó
en la existencia de los especialis.
tas. Existía especialización en las distintas ramas de la producción,
creándose la diüsión entre los agricultores y los artesanos. Había
también especialistas en varias artes y en actiüdades intelectuales. La
especialización fue más notable
en las tareas de gobierno, la milicia y
34
INTRODUCCÓN
la organización del ceremonial religioso. La existencia de estas espe-
cializaciones
fue facilitada por la alta productividad de la tecnología
agrícola y, generalmente, por una agricultura intensiva.
[a extensión territorial y la población eran mayores que la de los
cacicazgos e implicaba la diferenciación económica y social entre
distintas regiones, el desarrollo de intercambios entre ellas y la distin-
ción entre campo y ciudad. El Estado surgió como órgano
que se
atribuyó el derecho exclusivo para establecer las normas sociales,
resolver los conflictos y ejercer el gobierno.
En los reinos, la sociedad estaba claramente estratificada' [a
estratificación social surgió al profundizarse las diferencias
entre los
caciques y las gentes del común; además, del surgimiento de los
especialistas en el gobierno, la milicia y la organización del ceremonial
religioso y la diferenciación existente enbe los agricultores
y artesa-
nos.
En estas formaciones sociales, los lazos de solidaridad y comuni-
dad de intereses entre los especialistas de una misma actividad
sustituyeron loslazos étnicosy de parentesco quePredominaran enla
formación social anterior. Los miembros del estrato dominante ya no
fueron los simples representantes del grupo ni actuaron en beneficio
del interes común, sino que actuaron como rePresentantes de un
estrato privilegiado y se mantuvieron a costa del trabaio de los
productores. Es cierto que, al estar encargados de las tareas de gobier-
no, también actuaban como dirigentesdel grupo, pero lohicieron
Para
mantener un orden social en el que ocupaban una posición dominan-
te.
En conclusión, estos tres momentos
-bandas,
cacicazgos y reinos-
deben considerars€ como un proceso de creciente complejidad econó-
mica, social, política, militar y cultural. Es difícil establecer estadios
claramente definidos; son más bien formas de transición hacia una
estructuración social más compleia. En las diferentes fases del proce-
so, se encuentra un gran número de variaciones que deben caracteri-
RAMÓN
D. RIVAS
zarse como formas
de transición
y que, sin embargo, han tenido larga
duración
en un proceso
de variaciones
y recreaciones
cíclicas dentro
del mismo nivel de complejidad.
Las influencias
externas
Este proceso histórico
en la centroamérica
mesoamericana
estu-
vo muy determinado
por la influencia
de otras sociedades
ajenas a la
región.
En efecto, esta región
estuvo ligada a centros más poderosos.
El gran foco de poder
estuvo
en la meseta
central de México,
desde
donde
se ej,erció una fuerte
influencia;
primero
con ros olmecas,
después
con los teotihuacanos
y los toltecas.
las influencias
llegaron
en forma de intercambio
comercial,
de
invasión
o de contacto
culturar y viajaron por dos rutas, las cuares
siguieron la geografía
favorable.
La primera
ruta recorría la costa del
Pacífico,
atravesando
las montañas
que van
desde Tehuantepec
hasta
Soconusco,
al norte
de Guatemala,
continuando por El Salvador,
el
Golfo de Fonseca y la zona racustre
de Nicaragua.
La otra ruta
iba
directamentedesdeel
valle central
de México
al depósito
comercial
de
la Laguna
de Términos (Tabaro),
¡,
desde aquí se dirigía
a los centros
de lengua
chol
(Maya)
éstos ccupaban una
ancha frania
en la
penfn-
sula de Yucatán y, cruzando
el
petén,
concluía
en el enclave
comerciar
de la costa del Golfo de Honduras.
De la costa de Guatemala
pasaban
fácilmente
por las montañas
a los valles y meseüas. Lo mismo
sucedía
en la costa AtlánticadeHonduras.
Enel Golfo deHonduras,ríoscomo
el Motagua,
el Polochic
y el Aguán
conducían al altiplano.
por
estas
rutas llegaron los olmecas, los teotihuacanos,
los toltecasy los aztecas.
El altiplano de Chiapas, los Cuchumatanes,
el oeste de Verapaz y las
áreas montañosas
de Honduras
y del norte
de Nicaragua
quedaron
aisladas y se rnantuvieron
al margen de la influencia
mexicanae.
9 William Sanders T., y Barbara Price
J.
Op. cit.,p.47.
36
INTRODUCCIÓN
Al otro lado
de Mesoamérica
Las sociedades
centroamericanas
ar sur y al este de Mesoamérica
son poco
conocidas,ya
que no se han rearizados
ros
estudios pertinen-
tes' Los grupos
más
conocidos
son ros que habitaron
la zona nororien-
tal de Costa Rica. Lo nuís característico
de estos grupos
fue su organi-
zación
social primitiva.
Los datos
aislados
con que
se cuenta, muee
tran que no lograron
arcanzar
ra comprejidad
sociar
ni curturar
de las
sociedades
mesoamericanas.
Ni siquiera
en las regiones
donde la
cultura sedentaria
había
alcanzado
mayor
desanoilá (río
san
Juan
y
cucnca del
sixaola,
en ra Ilanura
de Taramanca)
hubo
asentamientos
importantes.
La pobración
de estos lugares
estuvo
sometida
ar suero,
dedicada
a las labores
agrícolas.
las condiciones
gmgráficas
hacían
casi imposible
Ia agricultura.
En las tierras
altas, que no eran muchas,
podían
crltirrar
mJ;
pero en
lasbajas,
desde Trujilro
hasta
panamá,
no pudieron
lograr
estecurtivo.
Debido
a eso, al igual
que en muchas
sociedades
sudamericanas,
vivieron
de cultivos
irregulares
de mandioca,
palma
de pejivalle
y
arruruz,
complementando
su dieta
con Ia caza y ra recorección
de
frutos y scmillas.
A lo largo
de la
frontera
con Mesoamérica,
entre las dos
áreas
culturales,
en el oriente
del país,
habitaron
los lencas,
xicaques (tolu_
panes),
pech
(payas)
y sumus (tawahkas).
Cada uno
de estos
grupos
vivía aislado.
probablemente,
su origen no era mesoamericano,
aun_
que los lencas
tuüeron
influencia
de sus vecinos
pipiles
y, posible-
mente, de los mayas.
De acuerdo
a Linda
Newson,
en comjaración
con sus vecinos
del occidente,
los
iicaques
(xicaques),
payas
y sumus
que habitaban
el oriente
formaban
grupos
sociales
más reducidos,
organizados
de manera
iguaritaria.
subsistían
en base a los productos
de Ia agricultura,
cacería,
pesca
y recolección.
Los
puym
y sumus
dependían
más de la agricultura
y la recolección,
mientras
que los
grupos ubicados
en la costa
explotaban,
en alguna
medida,
los recur_
37
RAMÓN D. RIVAS
sos fluvialesycosteros;
los
jicaquesdependíancasi
exclusivamentede
los recursos alimenticios
silvestres.
Segut, parece, todos estos grupos tenían asentamientos perma-
nentes. Sin embargo, los asentamientos
temporaleseran máscomunes
entre los grupos del interior, que dependían más de la caza y la
recolección y tenían que reubicarse más fre.cuentemente,
en función
de la disponibilidad
de recursos.
Otros asentamientos debían ser
reubicados debido a la disminución de la fertilidad de la tierra, pero
los a*ntamientos eran trasladados con menor frecuencia que los lotes
de cultivo. Los sumus del interior se reubicaban constantemente,
según la disponibilidad de plátanos y construían refugios temporales
que duraban solamente unos pocos días; mientras que, aparentemen-
te, los payas se rcubicaban cada cinco u ocho días. El nomadismo era
mayor entre los jicaques,
quienes dependían en mayor grado de los
recu rss alimenticios silvestresro.
Estos pueblos vivían en las extensas tierras bajas del este de
Honduras y norte de Nicaragua,
en la llamada "costa miskita". Eran
grupos dispersos, los cuales hablaban lenguas y dialectos relaciona-
dos con el chibcha, lengua del noroeste de Sudamérica. La población
de la costa misquita tenía gran afinidad con ciertas poblaciones
tropicales selváticas sudanericanas: vestidos de corteza, hamacas e
intoxicación durante las ceremonias religiosas. Practicaban la agricul-
tura de roza según la disponibilidad del terreno; cultivaban mandioca
dulce y otros tubérculos, piñas y palma de peiivalle, pimientos y varias
especies de friioles. También cultivaban maí2, pero no era un cultivo
tan importante
como en Mesoamérica. Más aún, probablemente fue
un cultivo tardío. Esta reducida actiüdad agrícola la complementa-
ban con la caza y la pesca.
En la costa misquita no hayindicios deasentamientospermanen-
tes ni de una sociedad centralizada. [¡s ascnbamientos esüaban en los
l0 Véase,UndaNewson,ElCostodcleC-onquista.Primeraedicióntraducida.(Teguci-
galpa: Editorial Cuaymuras. 1992): 91, T2y 93.
38
INTRODUCCIÓN
terrmos máselevadosque
encontraron a lo largo de lascostas y de los
ríos,
cerca de las plantaciones y en posición defensiva. Residían
en
casas de forma alargada
o palenques. A veces construían villas más
grandes y caseríos, dcfendidos con muros dc varas y arbustos en las
áreas más densamente pobladas; pero los asentamientos
estaban
rodeadas por áreas despobladas. El tipo de vida y sus patrones de
asentamiento muestran
su movilidad; no estaban atados al suelo ni a
los
ciclos agrícolas. Los asentamientos
estaban compuestos por gru-
pos familiares igualitariostl.
[a otra partc
de Centroamérica no alcanzó el nivel de organiza-
ción social de las
culturas mesoamericanas,
debido al aislamiento de
estos grupos respecto
a los centros vecinos más desarrollados,
moti-
vado por las condiciones
geográficas
y ecológicas locales. A pesar
de
la diversidad, no había tierras, ni bajas ni altas ni subhúmedas, como
las había en Mesoamérica,
donde las técnicas agrícolas
se desarrolla-
ron en una erala suficiente
como para propiciar la formación
de los
estados.
Aparentemente,
las condiciones locares no permitieron
la forma-
ción de grandes estados, como en Mesoamé nca, y las
distancias eran
tan grandes que no facilitaron
loscontactos
necesarios
para el desarro-
llo
del modelo mesoamericano
a través
de la interacción
en las
regiones
dcl este y del sur.
Antes de la
Conquista española, Honduras
estaba habitada por
pueblos que se caracterizaban por dos tipos culturales diferentesr2,
11 Véase al ¡especto:
Eduard conzemius, Erhnogra phical suroey of the Miskito an sumo
Indians of Honduras and Nicaragua. (Washin$on
D. C.:t93)). También: Bernard,
Nietchmann, Between l-ond and water: The suúsistanu
Ealogy of the Miskito Iniians,
EastemNicnragtu. (NewYork:1973).Además:
Orlando Roberiét¡i
.Nanati7.ofVoyages
and Excursbns on rtv F-Lst coast and the lnterbr of central America.
tEainburg: t"g2zt.
12 En general, el istmo centroam€ricano
"u
una especie de puente que trne el nárte y el
sur del continente. Durante la época precolonial
fue punto dL encuentro de los
pueblos provenientes de¿mbos
p'ntos geográficos.
l{ondu¡as se constituyó asf en
la frontera de la expansión de ambas áréas cultu¡ales.
RAMÓN D. RIVAS
formado
como producto
delas migracionesquepoblaron
el continen-
te americano
en la época precolombinar3.
las
culturas Maya y Azteca estaban regidas
por el llamado
,,modo
de producción
asiático",
cuya característica
más sobresaliente
era la
existencia
de una economía "sedentaria,,,
basada en la producción
agrícola
(principalmente
maíz), con
,,relaciones
de producción
de
carácter
colectivo" centralizadas
en un poder único que era ejercido
por un conjunto de funcionarios
civiles, religiosos y militaresra.
por
lo
tanto, no eran sociedades igualitarias.
La división de clases se estable-
cía entre los que
ejercían el poder y la mayoría del pueblo.
Estas culturas alcanzaron grandes
progresos
en los diversos cam-
pos
del conocimiento humano,
impulsados por el desarrollo de una
variada
agiculfura
(frijol,
cacao, chile, aguacate y otros) y contaban
con grandes sistemas de regadío.
De esa rrEnera garanrizaban
una
alimentación
adecuada a su numerosa
población. Además, apticaron
tócnicas de gran pcrfección en los
tejidos y la cerámica. Desarrollaron
un intenso y variado comercio. Alcanzaron un alto desarrollo cientÍ.
fico
en las matcmáticas
y la astronomía; además de la arquitectura y
la escultura, que emplearon en la construcción
de grandes
ciudadesrs.
En la sccción noroccidental
de Honduras, predominaban
los
pueblos
con influencia
azteca, como los náhuatl, que habitaban
el valle
de Naco y Trujillo; los chortís grupo mayance localizado en Cortés,
Copán y Ocotepeque y los lencas, que se extendían por los departa-
mentos de Santa Bárbara, Lempira, Intibucá, La
paz,
Comayagua,
Francisco Morazán y Valle y parte de lo que hoy comprende el
territorio de El Salvador.
El resto del territorio hondureño
estaba habitado por pueblos
provenientes
del sur del continente, con una cultura nómada
y
se-
13 Mario
l:!p" l"l"tU""z,
Docttttlrllttas históticos ilc Honilums. Tomo l,la. Ed.
(Teg¡¡d-
galpa: UNAH. 1983):72.
14 Longino Be'cerra,I¡ amunidad primitioo en Llonduras.
(Tegucigatpa:
Edit. Univers!
taria. C-olecc¡ón Cuademos Universitarios,
No.4. 1981).
15 l¡lem.
INTRODUCCIÓN
minómada, regidos por relaciones de producción
comunal primiti-
vas. Entre estos pueblos se encontraban xicaques, pech, tawahkas y
misquitos que, en su coniunto, formaban la mayoría de la población
del paístó. Fue hasta después de la segunda mitad de lZ00 que se
conformaron otros dos nuevos grupos étnicos, a la largo de la zona
costera del litoral Caribe: losgarífunas
y los
"negrosde
habla inglesa',.
La población más numerosa la constituían los lencas quienes, al
momento de la llegada de los españoles, era el nuis extendido y
organizado de los grupos que habitaban el país. En la actualidad, se
sabe muy poco sobre su pasado prehispánico pero, según relatos de
los cronistas, antes de la llegada de los españoles ocupaban parte del
occidente, centro y sur del país: habitaban
en poblaciones
de conside-
rable tamaño, con un promedio de 350 casas y mucho más de 500
pobladores. No tuvieron grandes centros ceremoniales, pero su tipo
de agriculhrra se caracterízaba por el cultivo de maíz y de friirles de
los que obtenían tres cosechas por año. Sus prácticas
culturales, como
la molienda del maíz cocido con ceniza, fiestas religiosas periódicasy
ciertos tipos de autosacrificio humano, testimonian la afinidad del
pueblo lenca con las culturas mesoamericanaslT.
Aunque existen polémicas científicas sobre la descendencia y
origen de loslencas, de acuerdo a Barón Castro, son los restos directos
de los herederos mayas, que no siguieron el éxodo que dio fin al
Antiguo Imperio. A la llegada de los españoles, se encontraban
establecidos en el territorio que hoy comprenden las repúblicas de El
Salvador y Hondurastt. En el actual territorio salvadoreño convivían
con los pipiles, aunque pipiles y lencas formaban, políticamente
hablando,
organizaciones distintas que se diferenciaban, además, por
16 Doris Stone, "Desrarcadón de las culturas pnecolombino
del Norte y C-entro de
Hondu¡as". R¿oistadcl ArchiooyBíblbbca Nacioaal.
(Tegucigalpa:
TomoXIX, Nrs.2-
5; agosto-noviembre, 7940): 65, 67.
17 Anne Chapman, los Lacas dcHoniluras ar eI síglo XVI.
(Tegucigalpa:
INAFL 192]):
26 y ss.
lE Rodolfo Barón castro, It Població¡ fu El salmdo¡. segunda edición.
(san
salvador:
UCA editores, l9E):98.
41
RAMóN D. RIVAS
el lenguaie, la religión y el sistema de vida. Los pipiles eran descen-
dientes de los migrantes nahoas.
,
Los lencas que poblaron
parte de lo que hoy es El Salvador fueron
arrinconados
al otro lado
del río Lempa por las migraciones
nahoas
ocupando,
en términos generales,
la zona denominada por ellos como
Chaparrastique, que en su lengua
significa
,,lugar
de hermosas
huer-
tas", así como el sector norte
de la zona central de dicho territorio.
Las numerosas
colonias pipiles influían
en la culrura lenca,
al
extremo que la mayoría
de ellos comprendía la lengua pipil. Lo
anterior se deduce por la cantidad
de nombres nahoas
con los que se
identifican muchos pueblos lencas.
[a generalización
de la
terminología
,,lenca,,
para designar a estos
pueblos indígenas fue hecha,
en 1853, por el üajero e investigador
E.
G. Squier, quien
escuchó que los indios
de Guajiquiro
(La
paz)
llamaban
"lenca" a su lengua
y, al encontrar
coincidencias lingüísticas
con otros pueblos de [a Paz
e Intibucá, acuñó el vocablo para identi-
ficar a éstos y a los denuis indígenas
del occidente que mostraban
características
similares en su lengua y su culturare.
Organización
económica-social
De acuerdo
a datos históricos,
antes de la llegad a de los españoles,
los pueblos
indígenas que habitaban la región estaban gestando
su
propio proceso
histórico: los relatos,
deiados porloscronistas
colonia-
les, ac€rca
de las
"cruentas guerras,,,
dan fe de una eferverencia
política
que tendía hacia la unificación
de las proüncias y hacia la
consolidación
de poderes hegemónicos.
Aunque
existían las relacio-
nes de producción
comunal primitivas2o.
79 ldeñ.
20 Esto significa que lc relaciones esüablecidas entre los dife¡entes miembros de la
población, m tornoa la producción,
secaracterlzaban
por la propiedad común sobre
lc medios de producrión (tierra
y medios de trabap) y pór ü distribución más o
menos igualita¡ia del producto.
INTRODUCCÓN
S"g"n Linda Newson, en el occidente y en el centro de Honduras,
la agricultura fue la actividad de subsistencia de mayor importancia.
[a cacería, pesca y recolección, probablemente
en ese orden,
jugaron
un papel secundario. Las artesanías estaban altamente desarrolladas
en comparación con las de los grupos tribales de oriente y el comercio
estaba consolidado. La agricultura y la cacería eran actividades esen-
cialmente marulinas, mientras que las muieres se ocupaban de la
pesca fluvial y la recolección. Probablemente, los nobles esüaban
exentos de las actividades rutinarias de subsistencia, de las que se
ocupaban los plebeyos y los esclavosz¡.
En correspondencia al grado de desarrollo de esta sociedad y la
naturaleza de las relaciones de producción que prevalecían en la
misma, la organización social era "la tribu", cuya conducción la
ejercían los ancianos, debido a su condición de depositarios del
conocimiento sobre la fabricación de instrumentos de trabajo, el
maneio de las arrnas, las estaciones secas y lluüosas, los métodos
medicinales, la forma de conservar los alimentos
e incluso, el manejo
de las relaciones diplomáticas con otras tribus.
Anne Chapman, refiriéndose a los lencaq afirma que, a la llegada
de los españoles, se encontraban distribuidos en distintos grupos,
constituyendo una considerable población: cares, cerquines, potones
y lencas; aunque sus comunidades estaban aisladas por grandes
distancias, se mantenían unidos porlazosculturales y por una historia
común. Según Chapman, geográficamente los lencas se distribuían de
la siguiente manera:
Cares: comprendían los actuales departamentos
de Intibu-
cá, La Paz, norte de Lempira y sur de Santa Bárbara.
Cerquines: establecidos en el centro y sur de Lempira y sur de
Intibucá.
2l bnda Newson, El Costo de la Conquista. Op, cit, p, 77.
43
RAMÓN D. RIVAS
Potones:
al oeste del río Lempa,
en territorio salvadoreño.
[.encas: ubicados
en el departamento de Comayagua,oriente
de La,Paz,
centro y sur de Francisco Morazán, inclu-
yendo, probablemente,
Tegucigalpa. Los lencas
esta-
ban también en el Valle de Oriente, donde colindaba n
con los potones
de El Salvador
z.
El pueblo garífuna
constituye un caso muy especial, en el sentido
de que es un grupo relativamente
reciente
en Honduras,
siglo XVIII.
Fueron expulsados por los ingleses
de la isla de San Vicente y desem-
barcados, el 12 de abril de 7797,
en la isla de Roatán, luego se
establecieron en el litoral Caribe de Honduras.
La Conquista y sus efectos
la Conquista y colonización
española de Honduras consistió en
un proceso de destrucción violenta de la organización económico-
social de los pueblos indígenasa. La misma no fue tarea fácil para los
españoles, debido a que los indígenas
opusieron resistencia por varios
años.
Un factor que prolongó la lucha fue la organización social con la
que contaban los pueblos indígenas.
La acción de resistencia más
importante contra los colonialistas fue "la rebelión de los lencas,,,
encabezada por el cacique Lempira
en el año 1537. Lempira, que
significa "señor
de la sierra"
,
foryó la unidad de todo el pueblo lenca
(cares,
cerquines, potones y lencas propiamente
dichos) alrededor de
una confederación de tribus, organizada para luchar contra los con-
quistadores.
22 Anne Chapman, Los lzncts ih Honduras cn eI siglo XV I. Op. cit., p. 28.
Véase también: Claudia Marcela Carlas y ot¡os, T¡ailición oral irulígeru ih Yamaran-
8¡il¡.
(TeguciSalpa:
Edit. Guaymuras, 1 9E8): I 6.
23 Para un eh¡dio sobre el resultado de la conquista y la colonización de los pueblos
indlgenas m Honduras, véase: Linda Newson, EI Costo de la Conquísta. Op. cit.
INTRODUCCIÓN
Los lencas dieron batalla en el área comprendida por los ríos
Comayagua y Ulúa. La fuerza indígena se atrinchcró en los peñones
de Congolón, Coyocutena, Piedra Parada, Cerro del Broquel y Cer-
quín. Este último, según las
evidencias históricas, se constituyó en el
centro de opcraciones de la resistencia lenca. Los cronistas españoles
señalan que "toda la ticrra se había alzado y rebelado al tiempo que se
alzó el dicho peñol"2a. Aún muerto Lempira, según testimonios de los
cronistas, la resistencia lenca continuó.
Bajo el peso de la dominación colonial, la población lenca fue
reconcentrada
en lo que los conquistadorcs llamaron "Pueblos
de
Indios", aunque también hubo otros tiposdc reducciones, mucho más
violentas y disolventes del pueblo y la
cultura indígena,
como la
Encomienda y los Repartimientos.
Esto se hacía con cl objcto de
controlar la mano de obra indígcna para cvangclizarla y explotarla
meior.
Estas reducciones atomizaron la población indígena en núclc.os
aislados, con lo que se desarticuló toda perspcctiva
de unidad polÍtica
ocul tural . Con todoesto,gran partedel l cgado i ndígena sefundi ócon
la cultura española,lo que dio lugar a la actual cultura mestiza
dcr país.
No obstante, en algunas partes, los indígenas
se aprovecharon de la
instauración
de los Pueblos
de Indios y la formación de una transfor-
mación
étnica; si bien aceptaron la imposición
de la lengua y la
religión, usaron esta organización para identificarse
como pueblos y
para infilhar,
bap toda forma posible, los elementos de su cultura.
Esto produjo que rituales
agrarios y domésticos, mitos, creencias y
otros muchos elementos culturales contribuyan a perfilar a los indíge.
nas como una etnia diferenciada
culturalmente del resto
de la pobla-
ción.
24
Julián
N. Gucr¡ero y Lola Soriano de Guertero, Cacíques heroicos tb C¿ntroamérica.
R¿belíón indígena de lviatagalpa enl8ll y exytsión de toi
jauitas. (Managua:
l9g2):42.
RAMóN
D. RIVAS
Si tuaci ón geográfi ca
ach¡al de l a pobl aci ón
i ndígena
de Hondu¡as y su defi ni ci ón
Honduras
es un país Iocarizado
en el istmo centroamericano,
con
una extensión
territorial de 112,088 kilómetros
cuadrados.
un 637o de
su tcrritorio
es montañoso (con
una altitud media
de mil metros),
cubierto de pinares,lo
que indica que la rr'yor parte
de su territorio
no cs muy fórtil. Tieneuna población
d e4,z4g.56lmillonesde
habitan-
tes25, en su mayoría
de habla
española y de origen muy heterogéneo
dcsde cl punto de vista étnico. El ritmo de crcrimiento
p,oblacional
es
de3.17o. La división política territorial
esde 1g departamcntos,
con 2g3
municipios,
3,077 aldeas y cerca de 20,000
caseríos2ó.
Honduras
prescnta una rica diversidad
étnica<ultural,
dispcrsa
por las diferentes partes del tenitorio nacional.
por
la tradición y los
rasgos
culturales de la población
en estudio, en esta investigación
utilizaremos
la denominación
de "pueblos
indígenas".
En el caso de
los lcncas, los antropólogos
los dcfinen como "campesinos
de tradi-
ci ón
l cnca"z7,
por tratarsedecomuni dadesyaun
fami l i as ai sl adas que
conservan y elaboran una tradición. Habría que comprobar si tal
definición, cn base a investigaciones,
puede ser adaptada a los demás
grupos indígenas.
En csta invcstigación
vamos a partir, primeramente,
de los datos
pxrblacionales
que s€ maneian a nivcl nacional y que representan un
núrnero
aproximado
de 460,095 habitantes,
distribuidos
en todo el
país en 8 grupos indígenas
culturalmente
diferenciados28.
Estos datos se basan en el último censo de población y üüenda de l9gg.
Luis Mariñas Otero, Honduns.
(Tegucigalpa:
Edit. Universitaria. lggZ).
chapman, Los Hijos del copal y le c^andcla. Tomo l.
(México:
universidad Nacional
Autónoma de Méúco. 198$: 14.
En este estudio exclui¡emos de tratar a ta población Negra de habla lnglesa. si bien
se encuentran
localizados en el litoral de la costa Aüántica e tslas de tiBahfa, es un
erury
poblac-ronal
disperso enue la población garffuna y de ello la dificultad para
trata¡lo e inclui¡lo. en el estu_dio. Esto no quiere decir que no existan --o g*po
culhrralmente diferenciado.
Pensamos, que se hace ncresario un estudio proi.-io
sobre esta población casi desconocjda en Hondu¡as.
25
26
27
28
INTRODUCCIÓN
Por su origen, los actuales pueblos indígcnas de Honduras se
pueden agrupar así: mesoamericanos, no mcsoamcricanos o circum-
caribes, afrocaribeños
y ciertas variacioncs de mestizaje.
Los estudiosantropológicos
y etnográficos localizan a los pueblos
indígenas del país de la siguiente manera: Garít'un"as: en los dcparta-
mentos de Cortés, Atlántida, Colón, Gracias a Dios e Islas de la Bahía,
con una población
de 300,000 miembros
concentrados en 53 comuni-
dades2e. Misquitos: en el departamento de Gracias a Dios, con 35,000
habitantes distribuidos
en 84 comunidades. Pech
(payas):
con una po-
bl aci ón de 1,595 habi tantes, di stri bui dos
en l os muni ci pi os de Dul ce
Nombre deCulmíySan Esteban en Olancho y Brus Laguna en Gracias
a Dios. Tawahkas
(sumoil:500
habitantes
distribuidos en Z comunida-
des, localizadas en la región del Patuca. Xicaqua
(tolupanes):10,000
habitantes concentrados
en 143 comunidades, ubicadas
en la
furisdic-
ción de Yoro, El Negrito y Yorito, en el departamcnto de
yoro
y en los
municipios de Orica y Marales en Francisco Morazán.
Chortís: locali-
zados en los departamentos de Copán y Ocotepeque, con 3,500
habitantes. Lenus: ubicados
en los departamentos de La
paz,
Intibucá,
Lempira y parte del departamento de Ocotcpeque, con una población
estimada en 9O000 habiiantes, distribuidos en 612 comunidades.
Población negra dehablainglesa; localizada
en el Litoral Atlántico
e Islas
de Ia Bahía, con una población estimada en 20,0ü) micmbros.
De los indirs de El Paraíso,
iurisdicción
del mismo nombre, y de los
indios de Santa Bárbara, no disponemos de datos y solamente un estu-
dio podría determinar
su existencia como pueblos indígenasm.
Los datos anteriores muestran que los lencas y xicaques son los
grupos más dispersos
como núcleos poblacionales, a tal extremo que
29 lmportante es mencionar que un buen núme¡o de garlfunas viven en los Estados
Unidos de Norte América, concentrándose principalmente en New
york
y San
Francisco. otra parte ha emigrado a ciudades de Honduras como san
ped¡osúla,
El
Progreso y Tegucigalpa. Estos no se han tomado en consideración
en el estudio.
30 l¡rs datos han sido tomados de SECPLAN, "Primer seminario Taller crrn los Grup.s
Etnicos Autóctonos de flonduras". celebrado en comayagua det 23 al 24 de
ju[á
de
1987.
RAMÓN D. RIVAS
los lencas,
con 612 comunidades, tienen un promedio
de 130 habitan-
tes por comunidad y los xicaques,
con 143 comunidades,
apenas Z0
habitantes por comunidad.
Referentes
teóricos
Esteestudio lo abordamos
desde la perspectiva de la antropología
histórica-social
y cultural y, de ella, seguiremos la
corriente y los
autores que han tratado este fenómcno o que lo han
sistematizado
conforme a la realidad. En el caso de Centroamórica
eskin: canclini3r,
Stavenhagcn32 y WolF.
Hasta ópocas recientes,
al estudiar la bibliografía acerca de
I-atinoamérica
que trata sobre modernización,
encontrábamos
que
ésta se entendía como la aproximación
a los modelos industriales
de
las metrópolis. L¿ cultura, sobre todo las culturas tradicionales,
únicamente
se concebían como
"obstáculos
al desarrollo"; las relacio-
ncs de compadrazgo y parentcsco, las
creencias religiosas y otros
valorcsarcaicos
sólo cran estud iados para
saber cómo eliminarlos. sin
embargo,las evidencias de inaplicabilidad
del modelo metropolitano
en los países latinoamericanos
y la crisis de la concepción unilineal
de
la historia que la sustenta, abrieron el espacio científico a nuevas
maneras
dc ver las funcioncs
sociales y económicas
de la cultura. se
prcsta
creciente atención al papcl
(muchas
veces positivo) de las
diversidadcs
culturales en el crecimiento económico, a la solidaridad
étnica o religiosa
como rerurso de cohesión social, a las tecnicas de
31 Nésto¡Ga¡clacanclini,ed.,"Polfticascultu¡alesycrisisdetdesa¡rollo".En:polí!¡c¡s
culturales
cn América Lctína,
(México:
Griialbo, 1962).
32 Rodolfo stavenhagen, "Dererhos indfgenas y derechos humanoa en América Lati-
na", Instituto Interamericano
de Derechos Humanos, Colegio de México, l9gg.
Tambión: Les cla*s sociales at les sbdades agrarias, Op. cit.
33 E.Wolf,"ClosedcorporateFasantcommunit¡eÉinMesoamericaandC-e¡tralJava,,,
South urstcr¡
louracl
of Anthroplogy
,
(195V:
7, lB.
Ademc: Pcasnts.
(Englewood
cliffs: Prentice-Hall:196ó). Los c-ampesinos,
(Barc¿-
lona: [¿bor, l9l). También: Pucblos y culturas de Ms¡nt¡ice.
(México:
E¡a 1991).
INTRODUCCÓN
producción
y a los hábitos
de consumo
tradicionales,
como base de
formas
alternativas de
desarrollos.
Esta desvalorización
del potencial
de las culturas tradicionales,
en este caso el de las indígenas,
también
la han fomentado
científicos
socialeg
quienes muchasvecesoptan
por
idealizar
una comunidad y,
en vez de contribuir
a su desarroilo,
pretenden
ver a los pueblos
indígenas
como piezas
de museo,
contri-
buyendo
a la postración
que, desde
el punto
de vista polífico,
socio_
económico
y cultural,
viven en la actualidad.
En este estudio se parte
de que los pueblos indígenas
de Honduras
tienen queformar
parte de
la nación
en su totalidad
y que
son precisamcnte
sus formas
y valores
culturales,
por muy
arcaicos que parezcan,
los que la nación
tendría
que integrar
para hacer rearidad
su participación
en ra üda del país.
Sólo así se dará un proceso
en el que se conjuguen,
armoniosamente,
la herencia
del pasado
con los aportes
del presente.
De ningún
modo pretendo
elaborar una teoría, ni discutir a
profundidad
los puntos
de vista
de los diferentes
autoresi
tampoco
extenderme
en discusiones
teóricas,
ya que
se trata de un trabajo de
investigación
directa.
si bien se toman
como base ros trabajos
de los
autores,
esto no significa
que vamos
a teorizar,
sino que vamos a
utilizar la
tmría como un instrumento
para entender
y explicar
el
fenómeno
investigado.
siguiendo
los lineamientos
propuestos
por Iturralde,
partimos
de
que la cultura
es un conjunto
de est'.ategins,
irstrumntto
de instituciona
y
comportamientos
institucionaliz¿dos
que
la práctica
social e histórica
ile un
pueblo
ha corsolidado
como herramienta
wra
asegurar
su sobrn¡iaencia
y
34 Entre los trabaim que consideran
el papel dela curtura en el desarrollo,
se destacan
los de l¡u¡dez
Arizpe, "pluralis''o
i rlt rt"l y Desarro[o
social en ami¡ca
ütrna:
Eremento6para
una discusión" y de Rodolfostavenhagen,
"Notas
sobrela
cuestión
Etnica", ambas en Estudbs_fuciorógi.aos,
Vol. II, nrlmerd4,
enero-abril
rca+,pp
tz
-
2,8 y t3s,- 16| la de
Jorge
Gracioróna; "c¡eacibn
lntetectual;
Eshlos alternativos
de
qesafrouo
y rut'ro de ra ciülización
industrial";
y de celso Fu¡tado,
"creaüvidad
lftural
y desarrollo
independiente",
publicajJ
en el übro de
pablo
Conzáiez
casanova (c-oo
rd.) cuttura y creación
Inútccnet n ¡n¿r¡ca
r.qtiru:naer."
sifr" ix_
UNAM-Universidad
de laó Naciones
Unidas, 1984. pp. 7-24 y 122_128.
49
RAMÓN D. RIVAS
rqroducción efl uru rclación de mutua transfurmación con el medio, El
lenguaje,los conocimie¡ttos y la
t'orma
ile transmitirlos,lamanua de ordenar
los esryios y ocuparlos,las manit'rtacionc ntualc.,los signos y símbolos,
Ias costumbres, no sonhechos aisladm ni meras sobra¡iaencias; reflejan
un
sistema categorial, uru representación de las condiciones y relacionre de la
oida prácticas.
Este concepto será tomado en consideración en la realización del
análisis.
Esta investigación también pretende actualizar nuestro conoci-
miento histórico-etnográfico
del grupo en estudio y delinear algunos
de los procesos viüdos por estas poblaciones. Existen algunos estu-
dios que realizan valiosas derripciones sobre la cultura tradicional de
estos pueblos, pero no aportan mucho sobre las actuales formas de
producción o sobre los lazos políticos y económicos que unen la
comunidad consigo misma y con la nación en general. Además, está
comprobado que no hay una sistematización sobre las posiblesestruc-
turas de poder existentes en las regiones étnicas.
Nuestro propósito es conocer la situación de estos grupos, en base
a información recabada en materiales escritos, conversaciones infor-
males y formales con organismos e instituciones, antropólogos, estu-
diantes, religiosos etc.
El argumento que nos motiva es que la creciente pérdida de la
identidad y, con ello, su actual estado de marginación socio<onómi-
ca, política y cultural, que propician su extinción como indígenas, se
explica en las actuales relaciones de producción.
No obstante el estado de "aculturación" que caracteriza a los
pueblos indígenas hoy día y la reducción acelerada de su población y
su territorio, la tradición indígena sigue aún vigente. En vez de
encontrars€ totalmente integrados a los patrones socio-económicos
regionales y nacionales, como sugieren ciertos informes, los grupos
35 Diego lturralde, La Comuna en le anianlaciótt ilel campainado al Esndo,
(La
Paz: lns-
tih¡to Nacional de Antropologla. 7t79):39
50
INTRODUCCIÓN
étnicos cons€rvan algunos rasgos
de identidad,
algunos elementos
claves de su estructura religiosa
y economía tradicional,
que los ligan
directamente
a su pasado indígena
y los diferencian
de sus vecinos.
Después
de conocer su sistema de vida, de sus ruchas por preser-
var lo suyo a través del tiempo, sólo esperamos
que logren
encontrar
el camino hacia su identidad
y, desde es¿l perspectiva,
proyecten
el
desarrollo y fortalezcan
su ser de pueblos.
Los
LEI\CAS
Contexto histórico-social
y etnográfico
T
La población lenca se localiza en los departamentos
de Lapaz,
Intibucá y Lempira. También
se encuentran en número reducido en
los departamentos
de Santa Bárbara,
Comayagua, Francisco Morazán
y Valle. A nivel ecológico y climático,la rcgión que conforman Lapaz,
Intibucá y Lempira presenta dos zonas perfectamentc diferenciadas;
una zona baja, de clima cálido, y una zona alta con clima de montaña,
correspondicntes
a dos áreas culturales: la de los baps con más
influencia "blanca",
cerca de la zona fronteriza
con El Salvador y la de
la tierra alta, más "india". Esto se debe a que, como es caractcrístico en
todo proceso de conquista, la parte vencedora se apoder<i de las tierras
más fértiles de los valles,
empujando hacia arriba, a las partes de más
difícil acceso, a la población autóctonar.
En este estudio nos centraremos en los departamentos de Lapaz,
Intibucá y Lempira, por ser los lugares en donde se conserva una
diversidad de elementos lencas caractcrísticos:
Un fuerte fundamento
en creencias y prácticas religiosas, un
fuerte fundamento
en los rituales concernientes al ciclo de la vida,
I [a población de la partebaja de lc tres departamentosconsiderados
en esteestudio,
s€ distingue por una menor ca¡acterización
lenca. sob¡e todo en oanto a ¡asgos
flsicos. Históricamente, estas zonas, debido a las dificr¡ltades de comunicación con
el centro del país, han mantenido fuertes lazos cultu¡ales, comerciales y familiares
con El salvador. La gente, en tiempos pasadrx, iba a trabajar en losbeneficios de anil
ydespuesen l os cafel al esdel osdepartamentosdel
otrol adodcl a frontera. Ll evaban
avenderchanchos, gal l i nas y pl antas medi ci nal es. Además, hi stóri camenteel sur de
Inti bucá, Lempi ra y La Paz, han absorbi do una mi graci ón sal vacl oreña de campcsi -
nos sin tierra.
55
RAMÓN D. RIVAS
productivos
y de la naturaleza
y un fuerte
fundamento
en las formas
ancestrales
de organización
socio- económicas y religiosas.
[¡s lencas
viven en más o menos 100
comunidades
consütuidas
por
aldeas, caseríos y pueblos
(en
los últimos
años) muy cercanos a las
carreteras y caminos
vecinales.
un buen número de sus comunidades
se encuentran localizadas
en las montañas
y solo se puede
llegara
ellas
en bestia, en traycctos que pueden
durar de dos hasta
siete horas,
La mayoría
de las comunidades
lencas
se encuentran
ubicadas
en
las zonas másaltasde
Honduras,
a 1,650metros
sobre
el nivel del mar,
en herras improductivas,
donde el clima es templado
durante
casi
todo el año; la
tempcratura
oscila entre 17 y 20 grados
centígrados
y
se vuelve más frío durante
noviembre,
diciembre,
encro y parte de
fcbrcro,
cuando hay lugares
en donde
la temperatura
baja hasta
5
grados centígrados.
En ese tiempo, una
espesa nebrina
cubre ras
comunidades,
desdc las dos de la tarde y parte de la mañana.
Es imposible
dar una
cifra exacta sobre el número
poblacional
propiamentc
lcnca pucs, hasta
el momento,
no se ha reatizado
un
ccn so cspccíf i co; n o obsta n te, CAH DEA maneia u n a ci fra a proxi mada
de 80,000 habitantes.
En este estudio estimamos la población
lenca
de
Hondura
s en, aproximadamente,
1 00,000habitantes2.
Aunqueesta
cifra
sca correcta,
el problema
es especificar
quiénes son los lencas
entre
esta gran población.
Se comparte,
pues, la definición
de que en su
mayor parte
estos 100,000
son "campesinos
de tradición
lenca,,3,
por
tratarse no tanto de un pueblo
con sus propios rasgos,
sino de
comunidades
y aun familias
aisladas
que conservan
y elaboran una
tradiciónf. Por lo tanto, nos refcriremos
a ellos como lencas
o campe-
sinos lencas.
)
5
4
Esta cifra se basa en información
¡ecabada
en fuentes de instituciones
nacionares
e
internacionales
gue trabajan en los trcs departamentos.
1".l" 9"p.3l,
Ins hiiu del copl y ta candeia.
Ritos agrorios y tradicíón
orul d¿ ros rencas
de flonduras. (México:
UNAM, tmprenta Universitária.
Tómo I, l9g5): 13.
fluí
rgnno algtrnos datos que permitirán da¡ una idea de ra proporción
numérica
de los habitantes.
según el censo de 19g6, la población
total ae tos'tres departamen-
56
LOS LENCAS
Existe polémica sobre la dexendencia y origen de los lencad. Sin
embargo, de acuerdo a Barón Castro, los lencas
son los restos directos
de los mayasque no siguieronel éxodo quedio final Antiguo Imperio
Maya y, a la llegada de los españoles, su población se encontraba
ubicada en la parte que hoycomprenden las repúblicasdeElSalvador
y Honduras6.
En la actualidad se sabe muy poco sobre los lencas prehispánicos
pero, según relatos y escritos de los cronistas, sacerdotes, gobernado-
res e historiadores, se sabe que los lencas, antes de la llegada de los
españoles, eran el pueblo más extendido que habitaba la actual
república de Honduras.
Ocupaban parte del occidente, centro y sur
del país y habitaban
en poblados
de considerable tamaño, con un
promedio de 350 casas. No poseyeron grandes
centros ceremoniales
y se caracterizaron por practicar una agricultura basada en el cultivo
del maíz y los frijoles, a un ritmo de tres cosechas al año y por sus
prácticas
culturales, como Ia molienda del maíz
cocido con ceniza y las
fiestas religiosas periódicas. Por otra parte,
ciertos tipos de auto-
sacrificio humano testimonian la afinidad del pueblo lenca con las
cu I turas mesoamericana
s7.
6
7
tos, en donde aho¡a se concentra la población lenca, era de 39,220. Esta cifra abarca
desde luego un ntimero importante de ladinos y otros hondureños, exhanjeros y
campesinos que no son culturalmente indígenas. La densidad poblacional por
departamento
es: La Paz: 39,03, Lempira: 43.ó9 e Intibucá: 39.74. Los habitantes de
los tres departamentos viven en un E6.3% en el área rural.
Fuente: Di¡ección Nacional de Estadísücas y censoo. censos Nacionales de
pobla-
ción y Vivienda,1961,1974y
19Í3E.
En lo que respecta a la generaüzación
de la terminotogfa
'1enca,,,para
designar a
estospueblc indígenas, fue hecha por el viajero einvesügador E.C. Squier; en tasa
escuchó que los indios de Guajiquiro
(La
Paz) llamabana su lengua
,,lenca',
y, at
encont¡a¡ coincidencias lingülsticas con otros pueblos del mismo departamento de
[¿ Paz e Intibucá, acuñó el vocablo para identifica¡ a éstos y a los demás indfgenas
del occidente. Véase al respecto: claudia Ma¡cela c-arfas y otros, Tradición oiel In-
dfgena de Yamarenguih,
(Tegucigalpa:
Edit. Guaymuras, 1989): ló.
Rodolfo Barón Casho, L Pobbción d¿El Salmdor.*gunda edición.
(San
Salvador:
UCA editores, l9E):98.
Anne Chapman,La lzncrc ile Honiluras en cl sigloXVI.
(Tegucigalpa:
INAH, 1978):
26 v ss.
57
RAMÓN D. RIVAS
Segu. la antropóloga e historiadora
Anne Chapman, a la llegada
de los españoles,los lencas estaban distribuidos en distintos grupos,
constihryendo una considerable población:
Carg Cerquín, Potón y
lcnca; eran poblaciones que, si bien es cierto, estaban aisladas por
grandes distancias, se mantenían unidas por lazos culturales y una
historia común. Siguiendo el estudio de Chapman, geográficamente
los lencas se distribuían de la siguiente manera:
Care: Intibucá, La Paz, norte de Lempira y sur de Santa
Bárbara.
Cerquín: centro y sur de Lempira y sur de Intibucá.
Potón: El Salvador; al oeste del río Lempa.
I-enca; departamento de Comayagua, oriente de La Paz, centro y
sur de Francisco Morazán, incluyendo probablemente la capital de
Honduras
(Tegucigalpa).
Los lencas estaban también en el valle de
oriente donde colindaban con los potones de El Salvadod.
, A cada grupo correspondía un territorio bien delimitado, repar-
tido en cacicazgos. La población bajo el mando de un cacique se
organizaba en pueblos. Al momento de la Conquista había por lo
menos 500 poblados. Existía una casta sacerdotal y una de nobles y de
guerreros. Las guerras eran frecuentes entre los diferentes rñoríos;
pero entre los que hablaban la misma lengua, o sea, los cuatro grupos
principales, hacían pactos temporalesde paz, vestigio de los cuales ha
llegado hasta hoy la tradición del Guancasco.
La agricultura que practicaban era de roza y quema, característica
de los pueblos mesoamericanos,
con cultivo de granos y otras especies
que se reproducen por semilla, en contraposición a la agricultura con
especies que se producen vegetativamente, típicas de las culturas de
bosque tropical húmedoe.
Anne Chapman, Los lntcas ile Honduras en el síglo XVl. p.28.
También: Claudia Marcela Carlas y oúos,Trailición Oml ínilfgena deYamaranguíIa.p.
16.
Eric Woll Pwblos y anlturas d¿ Mesumérica. Decimoprimera reimpresión.
(México:
Biblioteca F-r a, 79911: 54¿T3.
58
LOS LENCAS
Los lencas que poblaron parte delo que hoyes El Salvador, fueron
arrinconados por las migraciones nahoas al otro lado del río Lempa.
Ocuparon, en términos generales, lo que hoy es la zona oriental del
país, a la que denominaron Chaparrastique, o sea, "lugar de hermosas
huertas", así como el sector norte de la zona cenfral. Conüvían con
numerosas colonias pipiles, de quienes recibieron marcada influencia,
al exfremo de que la mayoría de ellos comprendían la lengua pipil.
Vestigios de esta influencia es la cantidad de nombres náhoas que se
intercalan entre los nombres lencasro.
De acuerdoa datos históricos, antesde la llegada delos españoles,
los lencas y los demás grupos indígenas que habitaban la región
estaban gestando su propio proceso histórico. Losrelatosacerca delas
"cruentas guerras", deiados por los cronistas coloniales, dan fe de una
eferverencia política que tendía hacia la unificación de las provincias
y hacia la consolidación de poderes hegemónicos. Existían las relacio-
nes de producción comunal primitivastr.
En correspondencia al grado de desarrollo de la población lenca
y a la naturaleza de las relaciones de producción que prevalecían en la
misma, la organización social era la "tribu", cuya conducción era
ejercida por los ancianos, debido a que eran ellos los que habían
acumulado el mayor conocimiento sobre la fabricación de instrumen-
tos de trabajo, manejo de las artrurs, las estaciones secas y lluviosas,
sobre los métodos medicinales, la forma de conservar los alimentos e
incluso,
sobre el manejo de las relaciones diplomáticas con otras
tribus.
Dos características socioeconómicas
básicas inducen a Chapman
a definir como mesoamericanos
a los lencas: la estratificación de la
10
lulián
N. Guerrero y Lola s. de Guerr ero, caciqucs hetoicos de Centroamérica. Rebetíón
indígena de lvlatagalpa cn 1,887 y crVulsión ile los
jesuitas. (Managua,
1982): 111.
I I Esto quiere decir que las relaciones establecidas entre los diferentes miembros de la
población en torno a la producción, s€ caracterizaban por la propiedad común sobre
los medios de producción
(tierra
y medios de trabajo) y por la distribución más o
menos igualitaria de lo producido.
RAMÓN D, RIVAS
sociedad en nobles, vasallos, esclavos y, por otra parte, la agricultura
de cultivo de especies que se reproducen por semilla, logrando una
,producciónrelativamentealta,
doscosechas al año, lo que permitió la
concentración de la población
en pueblos relativamente grandesr2.
la conquista y colonización
española de Honduras
consistió en
un proceso de destrucción violenta de la organización económico-
social de los pueblos indígenas. En el caso concreto de los lencas, de
acuerdo a los cronistas, la conquisüa no fue fácil, pues resistieron por
más de veinte años.
Un factor que prolongó la lucha fue la organización social con la
que conüaban; su acción de resistencia más importante fue la cono-
cida como "la rebelión de los lencas", encabezada por el cacique
I-empira en el año de 1 537. Lempira, que significa "señor de la sierra",
forjó la unidad de todo el pueblo lenca
(cares,
cerquines, potones y
lencas propiamente
dichos) alrededor de una confederación de tribus
organizadas para luchar
contra los conquistadores. Lempira fue nom-
brado
jefe
de la resistencia y, con un eiército que fue integrado por
cerca de dos mil combatientes, inició la lucha que, según fuentes
históricas, se prolongó por más de seis mes€s.
[¡s lencas dieron batalla en el área que hoy
comprende el río
Comayagua y el río
Ulúa. La fuerza indígena se centró en los peñones
de Congolón, Coyucutena, Piedra Parada, Cerro del Broquel y Cer-
quín, en el actual departamento de Lempira. Cerquín, según las
evidencias históricas,
se constituyó en el centro de operaciones de la
resistencia lenca. Los
cronistas españotes señalan que "toda la tierra se
había alzado y rebelado al tiempo que se alzó el dicho peñol"t3.
Los españoles reduieron a la población lenca
en lo que ellos
llamaron
'?ueblos
Indios", aunque también hubo otros tipos de
reducciones mucho más violentas y disolventes del pueblo y Ia
12 Alessand¡a C:stegnaro de Foletti, Alfarcrle Inrca Contanp¡ó¡ue ih Horuluras.
(le-
gucigalpa:1989):7,8.
13
Julián
N. Cuer¡ero y [,ola Soriano de Guerrero, Caciqucs hcroias ilc Ccntrumérica,
P. 42.
60
LOS LENCAS
cul tura i ndígena,
como l a Encomi enda
y l os Reparti mi cntos.
Esto, con
el obj eti vo de control ar l a mano de obra i ndígcna para expl otarl a y
evangel i zarl a. Estas rcducci ones
atomi zaron a l a pobl aci ón l enca cn
núcleos aislados, algo caractcrístico
de la población lcnca actual, con
l o que sc desarti cul ó toda pcrspccti va
de uni dad pol íti ca o cul tural .
Con todo esto, gran parte del lcgado indígena prehispánico
se fundió
con l a cul tura español a, l o que di o l ugar a l a cul tura l adi na que
caracteri za a l as comuni dades
de l a regi ón. No obstante, en al gunas
partes, l os i ndígenas
se aprovecharon
de l a i nstauraci ón
de pucbl os
indios y la formación
de una transformación
étnica; si bicn accptaron
la lengua y la religión impucstas, usaron
esta organización
para
identificarse
como pueblos y para infiltrar,
bap toda forma posible,
l os el cmentos de su cul tura prehi spáni ca. Resul tado
de esto es l a
conscrvación
de rituales agrarios y domósticos, mitos, creencias y
muchos
otros el ementos cul tural cs que contri buyen a perfi l ar a l os
l encas
como una
etni a di ferenci ada
dcl rcsto dc l a pobraci ón i ndígcna
del país.
Los lencas representan
en la achialidad una población indígcna
que ti ende a desaparecer,
producto de l a constante l adi ni zaci ón,
l a
pérdida de su lengua y, con ello, el desaparccimiento
de gran partc de
sus rasgos cul tural csl l .
Del i mi taci ón
pobl aci onal
y aspecto
rel i gi oso-cul tural
No toda la región que históricamente
fue ocupada por los lencas
es hoy propiamente
lenca. Es difícil especificar con exactitud qué
comunidadcs
conscrvan
aún rasgos culturales que los definen como
tales. Lo que aún queda
de este grupo lo definimos como
,,campe.-
si nos de tradi ci ón".
Hay al gunos el emcntos que hemos tomado en
14 CAHDEA,
'?ueblos
Étnic.rr de Hondu¡as. Reumen informativo
de los
pueblos
étnicos de Hondu¡as". Folleto. Tegucigalpa,
diciembre, l9gg., p. 1.
67
RAMÓN D. RTVAS
cuenta para definir aquellas poblaciones que todavía conservan mu-
cho de su tradición:
a) Por las creencias y prácticas religiosas;
b) por los rituales del ciclo de vida, productivos y de la natura-
leza y
c) por las formas ancestrales de organización socio-religiosa.
En basc a esta caracterización se ha delimitado buena parte de la
población lenca en los siguientes poblados y sus respectivas aldeas y
cascríos:
Deprtamento de Lempira; La lguala
(con
14 aldeas y 56 caseríos);
Bclón
(con
2 aldeas y 76 ca*ríos); La C¡mpa
(con
7 aldeas y 69
caseríos); San Manuel Colohete
(con
8 aldeas y 89 caseríos); Santa
Cruz
(con
5 aldeas y 53 cascríos); Erandique
(
con 14 aldeas y 120
caseríos); San Andrós
(con
7 aldcas y 121 cascríos) y Gualcince
(con
I l
aldeas y 73 caseríos).
Deprtamento de Intibucá; Yamaranguila
(con
22 aldeas y 62 ca*-
ríos); las aldeas de Azacualpa y Chiligatoro, Togopala,
Quebrada
Honda, Monquecagua, Manazapa, Río Grande, Malguara y Ologos;
San Marcos de la Sierra
(con
3 aldeas y 38 caseríos) y las aldcas de San
Nicolás y Río Blanco en el norte del departamento.
Dryrtamento de La Paz; Marcala
(principalmente
en 2 aldeas y 55
caseríos); Yarula
(
con 3 aldcas y 31 caseríos);Santa Elcna
(con
5 aldeas
y 82 cascríos); Chinacla
(5
aldeas y 24 caseríos); Guajiquiro
(
con 13
aldeas y 111 caseríos) y Opatoro
(con
2 aldeas y 23 caseríos).
Pese a quc, tradicionalmente, se ha sostenido que sólo estos tres
departamentos son de población lenca, también existen poblaciones
en los departamentos de Santa Bárbara¡s, Comayagua, Francisco
Morazán y Valle, que también se caracterizan como "campesinos de
tradición lenca": en Santa Bárbara, Chinda
(con
Taldeas y 26carríos);
Ilama
(con
9 aldeas y 50 caseríos); Gualala
(con
7 aldcas y 20 cascríos);
| 5 En este crtudio noo limltaremo a hatar esa reglón, pue's hay fuertes indlcios que nos
llevan a considerar a esta población con más caracteísticas de la etnia chorl.
LOS LENCAS
Atima
(con
7 aldeas y 25 caseríos); San Nicolás
(con
9 aldcas y 35
caseríos) y El Níspero
(con
6 aldeas y 27 caseríos)r6.
Es importante señalar que no todos los habitantes de estos pobla-
dos son propiamente campcsinos lencas, pucs sc estima que óstos sc
ubican en unos 100 poblados, muchos de los cuales pucdcn catalo-
garse como "mixtos". [a población se encuentra mezclada. Las fiestas
(patronales),
que son un elemento que pucde mostrar rasgos indíge-
nas, son celebradas por toda la población; sólo determinados ritos son
celebrados de manera exclusiva por la población con fucrtc tradición
lenca.
De la población queactualmenteviveen el antiguo tcrritorio lcnca
se puede hablar de grupos bastante diferenciados, quc compartcn en
difcrcnte grado una misma cultura, conscrvando parte de los rasgos
culturales, sociales y económicos propios de sus antepasados y crean-
do, en el transcurso del tiempo, un nuevo univcrso cultural común,
fruto del choque y fusión del mundo lenca con el mundo hispano-
católico.
El universo religioso de los campcsinos de tradición lcnca es el
fruto del traslape-asimilación dcl catolicismo español colonial y las
creencias prehispánicas.
A pesar dcl papcl dominante y avasallador
del elemento cristiano, ambas rcligioncs sc influcnciaron y amolda-
ron, entreteiiendo la trama de lo que hoy es la actual cosmovisión.
Los rasgos prehispánicos coinciden ampliamente con los rasgos bási-
cos del universo religioso mesoamericano, lo quc confirma la tcsis de
la filiación mesoamericana
de los lencas, cuyos rasgos básicos carac-
terísticos son:
a) Vi si ón ani mi sta de l a real i dad.
b) Estructuración
ierárquica
de las entidades espirihrales.
c) Realización
dc oracionescomplejas, de ritosdeofrenda, pago,
enmicnda, etc.
16 Fucntc: D¡ección Ceneral de Estadfsücas y Censoo, Secretarfa de Planificación
y
Presupuesto, SECPLAN, Depto. de Población. 1988.
63
RAMÓN
D-RIVAS
d) Nahual i smo
e) Shamanismo
muy reducido.
Sin
embargo,
es posible
que la hadición
lenca,
aparentemente
perdida,
resurja
transformad
a y quizás fortarcrida.
Esto depende
de
coyunturas
de orden
social, político
y religioso.
Es evidente
que,
si el
proceso
continúa
como hasta
ahora, en una o dos
gencraciones
la
tradición habrá
sucumbido
como sucedió
con ra lcngua,
dejando
rastros
o huellas
de lo que antaño
fue un complejo sistema
simbórico.
Pa¡a los lcncas,
la religión
es cr cuerpo
totarizador
de su curtura.
Profesan
el catolicismo
como lo hace la gran
mayoría
de ra población
dcl país,
no obstante,
de una forma muy propia:
elros Ia reconocen
como "la rcligión
antigua"
y ra diferencian
conscientemente
de ra
ortodoxia
católica. De ra religión
antigua
han perdurado
prácticas
y
concepciones que justifican
esta diferencia.
La rerigión
antigua
es
altamcntc
conservadora,
posee
profundas
alteraciones
de los proyec_
tos católicos
(por
cjcmplo, asocian
a cristo y a la virgen
María con cr
Padre
y la Madre
formadores).
Esta inclusión
dc erementos
autócto-
nos cs lo guc la caracteriza.
practican
sacrificios
de animales
o
,,com-
posturas",
como cllos los llaman,
para agradecero
pedir pcrdón
a los
ángcles
y a los santos; guardan
con celo en su memoria
pasajes
de la
"historia
divina" que no aparecen
en la Biblia
(por
ejemplo, la tradi-
ción relata
con numerosos
detailes
cómo Dios formó las nubes
v el
maíz).
Ahora
bien, la identificación
cultural que en la actualidad
conser-
van sc basa en los rasgos faciales
y algunas
actividades
culturales,
políticas
y religiosas:
su forma
organizativa
como la
,,Auxiliaría
de ra
Vara Alta", que es un tipo
de organización
que ha perdido
sus
funciones,
pero que aún es la institución
indígcna y religiosa
primor-
dial de los lencasrT.
En este culto, las Varas o
,,Majestades,,
son el
l7 En lo que resFcta a esta forma de_organización,
de acuerdo a ra antropótoga
e
historiado¡a
Anne chapman, "...dichaJauxiliarías
tuücron su origen on i* d¡u-
dos y ayuntamientos
indfgenas, que se fundaron
en tos pueblos
libies
(,,pueblos
de
LOS LENCAS
símbolo fundamental
de su unidad. Las personas que poseen cargos,
constituyen
el cuerpo de autoridad que se extiende a tdo el munici-
pio. Dicha autoridad
es política y culrural, por lo que la vida de la
comunidad descansa en estos cargos; los responsables
organizan las
fiestas religiosas
(celebración
del Guancasco, la compostura der maíz
común, colectas de limosnas), velan por los títulos de tierras y, en
general, por la vigencia y el respeto
de la tradiciónrs. El Guancaro
lndios")en el cusodelossiglosXVl y XVII. Lasauxiliarfasprevalecieron
en algunos
plellos de la región lenca hasta principios del siglo actual... A medida que los
cabildos o ayuntamientosindfgenas
fueron destituidos de gran partede sus funcio-
nes políticas, los religiooos y religiosas fueron aumentando; logcabildoa se convir-
tieron, de este modq en auxiliarías. Durante los siglos que sucedieron
at XVII, lc
indígenas, sostenidoe por sus auxiliarlas, habrfan remoderado la enseñanza bíbli-
ca.- yla práctica de lc ritos...Lasenseñanzas
y la instihrción perdu¡an todavía sólo
en los municipios de lntibucá y Yamarangrila...".
[¡ Auxiliaría de la vara Alta está conformada por todosloshabitantes
delas a]deas
y caserfos del municipio de Yamaranguila
¡
en Intibucá, por un buen núrnero de
pobladores
(en
Intibucá la casa de la Auxiliarla está cerradi). En
yamaranguila,
se
calcula que hay miembros en 43 aldeas y caserfos del municipio y tiene suiede en
una casa propia, ubicadaal ladoderechodela iglesia católica. seafirma queen otras
comunidades,
con fuerte influencia de la t¡adición lenca, como Caiquin, La Campa,
santa cruz de la 9iena,
fesus
de otoro y san Marcos aún existen auxiüarlas en
función. Pero,
aunque existen los locales (casas),
la realidad es
que
éstas sólo
funcionan en Yamaranguila e Intibucá. En las otras comunidades mencionadas La
estructu¡a organizativa ha desaparecidq aunque los ancianos añoran revitalizar y
r€€catas dicha instih¡ción.
De acuerdo a René Frenken, Nelson Mejla y silvia González, en entrevistas que
hicieron a miembros de las auxiüalas:'€n la ach¡alidad, el alcalde guardián de las
varas, define al grupo como una instancia para preservar las tradiáones y luchar
contra aquéllos que han querido destsui¡ sus costumbres". Reavivar la tradición us
el obietivo gene¡al en üsta de que, desde la llegada del reverendo clementino a la
parroquia de Intibucá, han desaparecido las fiestas del jueves
santo, san Francisco,
Virgen de c-andelaria, ha recortado la
jugada
del Guancasco. El tipo de estructu¡a
es tradicional ancestral. Los cargos eústentes son adquiridos por medio de un
consenso. Normalmente doce homb¡es omponen et
'consejil'
o ia directiva de las
auxiliarlas de la Vara Alta de Moisés. El conseir lo constihryen un presidente que
lleva el nombre de <onsejo
primero>, un vicepresidente <ionse¡o segundo> y loo
diez consejale má+ los consejos tercer al duodécimo, varios de ios cuales desem-
peñan las funciones de secretario y tesorero. se podrla omparar con un consejo de
ancianoe. Los demás digratarios de las cmperaciones,
los llamados
,principales,
eran nueve en Intibucá; dos autores, tres alcaldes auxiliares, dos regiáores y dos
mayores del arca.
18 claudia Marcela Carfas y otros,Tradición
oml Indígena ilz
yamaranguíla.
p. 30.
65
RAMÓN D. RIVAS
¡epresentó una fiesta de encuenho entre dos pueblos dispuestos a
realizar un pacto de paz. Ahora es el encuentro de dos pueblos, uno
recibe al otro en el marco
de la fiesta patronal. Llegado el día de la
visita, salen las autoridades religiosas caminando y llevando a cuestas
la imagen
de su Santo Patrono,
acompañados
con músicos que tocan
el tambor y la flauta, quienes también llevan una bandera. Uno de los
músicos marcha disfrazado
con una máscara
de madera llamada
gracejo. Avanzan ejecutando música y el pueblo huésped recibe a los
invitados. Al llegar al pueblo,
se dirigen a la iglesia, donde saludan a
Ia imagen festejada y luego los invitados ubican
su propia imagen, que
perrnanece en el local durante los días de festejote.
19 Anne Chapman, bs híjos del copal y la canibta. pp. 75, 26.
Año con año se llevan a caboestas
ceremonias dei cuancasco
(aunque
en losúItimos
3ños
con poca celebridad por la fuerte crftica por parte de la Iglesia Católica de
Intibucá y Yamaranguila), entre sus poblaciones. como ya se ináicaba, este rito es
más bien una manifestación
pública de t¡n acr¡erdo hecho entre dos pueblos, ya sea
por razones de tierra, de biene
(en
el antiguo sentidodelos bienes de las cofrjdlas),
o por cualquier otro motivo.
Es importante señalar que tenfan estas ceremonias
aun
entre lugares a distancias considerables unos de otlos. Todas estas ceremonias se
celebran alrededor del santo
patrón o patrona del resp€ctivo pueblo y consisten en
parte en llevar de visita la imagen de una comunidad a Ia de ora, alternando el sitio
cada año. [.a presencia de un motivo católico se debe al esfuerzo de la Iglesia de dar
unaspecto religioso a un acontecimiento
que tenfa tanta importancia pára el pueblo
indlgena. En el conjunto de la celebración, no obstante, se advierten ciártos vestigioe
del acuerdo que se celebraba.
En el Guancasco,
que
se encuentra todavía meinos
cambiado con el paso de los siglos: el de Intibucá y
yamaranguila,
el uso de varas,
máraras, banderas y música de tambores y chirimías hin de recorda¡ a las
autoridades
de antaño quienes, después de largo pleito, llegaron a un acuerdo de
linderos y a una paz conseoente.
Llaman la alención los rasgos coloniales y
autóctonasqueseadvierten
en elconjuntorihralutilizadoen
el guancasco.
El patrón
de Yamaranguila
es san F¡anciro
de Asfs y la pahona de lntibucá es la virgen de
candelaria. Por eso en Intibucá celebran la ceremonia el dos de febrero. El encientro
de los dos pueblos, es en et mlsmo sido del camino, año tras año,
y
ahl hacen un
intercambio de imágenes. La de Yamaranguila enrega un santo, sán Francisco de
Asls,ysuVaraMayoralade
lnübué. Esun actomarcadopor rezosy gentflexiones,
un baile de adoración de las imágenes, con banderas rolas, doe máscaras y
unos
bastones de caña brava con rafces de
¡rrte
llamados
,,burras,,.
Étos son lanzádos al
ai¡e en imitación de cortesanos y todc son acompañadc con la música de chirimla
y tambor. [a procesión entera sigue el camino hasta la iglesia del pueblo, hojas de
pinoy,avece,floresformanalfombrasen
la vfa y, a inte¡valos,loscohetesresuenan
para ausentar los malos esplritus.
66
LOS LENCAS
La compostura es un rito dedicado a la tierra en el que participan
un rezador, el dueño que ofrece la compostura y los invitados. En el
lugarde la celebración seconstruyeunaltar formado poruna armazón
de ramas, de forma rectangular,
aproximadamente de un metro y
medio de altura en el que
se insertan ramas verdes de pino y se coloca
una cruz; una segunda cruz se elabora con ram¿ts, la que se deja en el
lugar. También se colocan frente al altar plantas parásitas llamadas
somos. Estas plantas simbolizan los espíritus a los que está dedicado
el rito. Al pie del altar se encienden velas y se coloca la chicha, aves
destinadas al sacrificio, copal, etc.D. Estas tres prácticas mencionadas
Después de una misa corla, durante la cual loa "autores,,, que son los dos oradores,
r¡no por cada grupo, cantan y conv(xan bendiciones para los pueblos, todos se
retiran a la casa Auxiüarfa. En frente de ést4 los hombres con las varas forman una
lfnea. Loe bailadores con sus banderas roias y la música atrás enfrentan la gente con
las varas y comienzan unos pasos de homenaie moviendo las banderas al ritmo de
co.mpás. Luego entran a la casa, donde se enc1.¡entra una banca larga para cada
Maiestad. En unaextremidad está un alta¡adornadocon
hojasdepalmá ymatasano,
una cruz de madera en el centrq y velas color café. las Maiestades alzan las varaq
y una atrás de otra las ponen al lado de la cruz con las Varas Mayores más cercanas.
Las bandcras rojas y las burras también van encima del altar con las máscaras a los
lados, pero los tambores están colocados en el suelo. Aunque las imágenes quedan
en la iglesia, la corona de la Virgen y la cmz de San Francisco, además de monedas,
están puestos cerca del centro. Las hojas de pino crrbren el piso.
La Majestad anfitriona tiene preparado chilate, pedazos de carne
(en
otro tiempo
pavo-iolote), tamal, cacao y chicha. A los lados del altar. se agachan las muieres y
niños
iuntos
con las tinajas y huacales. según d local, el alcade o alcatde auxiliai
organiza el arreglo de la concurrencia, y el Autor empieza con la frase, ?ermiso
Señores". Todos los presentes
contestan, ?ermisado,,.
Los autoreshac€n oscilarinciensodecopal
encacharros debarroa los concurrenres,
bendicen lachicha en f¡ente del altar,y empiezan lasoraciones. Éstas en sí, son obras
decomposición yrevelan lascausasmáscercanasal
corazóndelpueblo. Losautores,
besan las manos de las Majestades y los cuatro empleados de cada grupo riegan
cacao en pasta o polvo encima del chilate y enseguida prueban la mezcta. Entonces,
pasan los huacales a las Majestades, pidiendo permiso de rezar y bendecirlas. La
bendición es silenciooa, perohaoenla señaldelacruz a cada miembiodelaMaiestad.
L,os autores continrlan otra vez sus oraciones.
20 I bü. , pp. 109 y ss.
lás compostu¡as son momentos fuertes de expreión religiooa, son ritos agrarios
que hoy se hacen en las casas. Las composturas
se realizan con motivo de iconte-
cimientos, ya sean familiares o comunitarios.
Hoy se haen con motivo de la
celebración de un santo: Compostura de San Antonio, de la Santa Cruz, de San
l¡ldro, d¡ la Virgen Marfa, etc. Como base, las composhrras tienen un culto a la
fecundidad de la tiera.
67
RAMÓN D. RIVAS
pueden catalogarse como las principales herencias de su pasado y
que, en la actualidad, representan los ritos básicos de la cultura lenca.
En Yamaranguila, a principios del mes se reúne la directiva de la
Auúliaría de la Vara Alta y, aunque no tienen un plan de trabajo
escrito, se dejan llevar por la tradición; las actividades están relacio-
nadas con la preparación
de las celebraciones mencionadas2r.
Hay varias categorías de eventos religiosos: la celebración del
santo patrón, romerías, centros extrarregionales y celebraciones cris-
tianas que se han sobrepuesto a antiguas celebraciones, ritos agrarios
de origen lenca. Los numerosos relatos
orales acerca de duendes,
encantos, espantot etc.z, atestiguan la sobreüvencia de creencias
con las
cuales, conjuntamente al respeto de muchas costumbres tam-
bién antiguas,la gente sigue interpretando y ordenando el mundo
hasta hoy.
Generalmente,
se insiste en considerar como patrón general los
relatos de la tradición oral como un producto de la ficción o invención.
En el caso de los lencas y como sucede con los otros pueblos indígenas
del país, los relatos con características míticas forman parte
de la
historia verdadera del grupo y son de gran valor porque están inrri-
tos dentro del ámbito de lo sagrado, eiemplar y significativots.
En el casoconcreto delos lencas, se sabedistinguir muy bien entre
"historias verdaderas
e historias falsas',. Entre las primeras, nos
encontramos con aquellos relatos muy particulares que se refieren a
los seres sobrenaturales que contribuyen
a conformar su cosmogonía
y cosmovisión. En este caso se está haciendo referencia a los espíritus
Es de hacer mención que casi todas las aomposh¡¡as empiezan y terminan con el
etrépito de un cohete al cielo. También lo lanzan para enfatizar uno que otro acto
du¡ante el ritual. Según ellos, loo ruidos que provienen de loe cohetes
i,son
voces a
los ángeles".
21 La autoridad máxima es el alcalde auxiliar, quien e el encargado de custodiar las
Varas Altas de Moisés y de coordinar los rituales agrarioe. El papel de los pobladores
e realiza¡ las actividades que designa el alcalde auxiliar.
JJ !,ease {
respecto: Claudia Marcela Calas
,Tre¡lición
Orat Indlgeru de
yamaranguita.
23 Eliade Mircea, Mito y Rzalidad, Segunda edición.
(Madrid:
Guadarrama, 1973).
68
LOS LENCAS
o guardianes de los cerros, los naguales, los ángeles cuya prescncia se
denota por la caída de los rayos o centellas sobre los árboles; las
conversiones sobrenaturales
de personas del mundo real en seres del
mundo sobrenatural, mediante procesos que, en algunas ocasioncs,
no han intervenido los propios lencas.
Aún bajo circunstancias
de imposición
de la cultura del conquis-
tador sobre la cultura lenca, ésta supo sobreponersc, tomando los
elementos nominales
de las divinidades y concepciones para rendir
culto a sus verdaderas
deidadcs; dualidad que se mantiene hasta el
presente.
Tambión consideran su origen ligado
a losrclatosbíblicosya
que,
a partir
de la colonización
europea de Amórica, los evangelizadores
han insistido en que la presencia de pobladores
en nuestro continente
se debe a las emigraciones
de habitantes
del vieio mundo, muy
especialmente de los pueblos del mediterráneo.
Desde los primeros
contactos con los conquistadores, éstos no
dieron crédito a las culturas autóctonas,
sino a partir de la influencia
y derivacióncivilizadora
europea o asiática y, más aún, vinculándolas
con el origen
judeo-cristiano
del género humano.
Se puede afirmar que entre los lencas tambión es evidente esa
unidad indivisible,
entre el mundo material y el espiritual, en donde
los dem¿ís elementos que conforman el mundo están íntimamente
relacionados. Posiblemente
ésta sea la clave para detcrminar su con-
cepción sobre los elementos materiales
y espirituales
de su entorno.
El ementos
del uni verso míti co de l os l encas
En los siguientes relatos se pueden apreciar, dircrta o indirecta-
mente, los elementos constitutivos
de su cosmovisión.
Origrn de plantas y animales:
El cacalotecomo descubridordelmaí2.
Esta ave fue la quesalióen
busca de la primera mazorquita
de maí2, la encontró y la traio. El
RAMÓN D. RIVAS
Cacalote es un ave negra parecida al zopilote
(casi
extinta), tiene la
costumbrc de sustracr mazorcas de maíz de los bultos cuando se está
cosechando y se las lleva para las cuevas; cuando el maíz escasea, las
saca para comer.
El Cusuco y el tacuacín como descubridores
de las nubes. El cusuco
y cl tacuacín, cuando estaban escarbando, se encontraron por casua-
lidad con las nubes cncerradas en unas tinaias de barro y, cuando las
quebraron, libcraron a las nubes y sc apropiaron de ellas, pero al darsc
cucnta los ángeles de este acontccimiento los capturaron y se las
qui taron.
Los ángeles. Los ángcles constituycn un complejo de divinidades,
las cuales tienen asignadas diferentes funciones, como son: traer la
lluvia, los vicntos, la fertilidad
de la tierra, los males etc. Manifiestan
su prcscncia a los humanos a través de rayos
(ángeles);
cuando caen
sobre algún árbol, los habitantes próximos o propietarios del predio,
dcbcn practicar una ceremonia decomposturaconel fin de rcconciliar
las relacioncs
con estos seres sobrenaturales.
Los ritos y los rclatos con implicaciones míticas relacionadas
con
ángelcs, condicionan la vida concreta y la vida espiritual de los
i ndígcnas l cncas más tradi ci onal esyconservadoresde
su cul tura, aun
participando activamente cn los movimientos
evangelizadores oficia-
les; sobre todo,los promovidos por la Iglesia Católica. El sentido y
función de estos elcmentos sobrenaturales son mejor comprendidos
por ellos y, además, están estrechamente ligados a su üda cotidiana
concrcta. Estos seres sobrcnaturales son capaces de provocar verdade-
ras catástrofcs personales, familiares
y comunitarias, por lo que para
aplacar su ira es necesario realizar complejos rituales en su honor.
Ias Chalchigu¿s, Estas son unas piedras verdes, talladas
(jadeíta),
que producían suerte. Los indios las guardaban en unas
calabazas,
pcro cuando vinieron los españoles la gente comenzó a creer en
Santiago
(se
hicieron católicos) y las chalchiguas dejaron de producir
suerte. Viendo esto, los indígenas las enterraron bien profundo y van
70
LOS LENCAS
a salir hasta que la gente deje de creer en Santiago
(dejen
el catolicis-
mo).
Los Naguala
o espíritus protectores
constituyen un complejo de
relaciones
establecidas entre el hombre
y los animales protectorcs.
Cada indiüduo
nace
con un nagual prcdestinado
y su vida cstá
íntimamente
relacionada
con la del animal que es su nagual.
sus ci-
clos de vida y muerte
están concatenados
de tal manera que, si
sucede algo al nagual, los
efectos tambión se hacen
sentir en la perso-
na cuyo nagual ha sido afectado por alguna enfermedad, herido
o
golpeado' Para el caso, cuando una persona
está enferma sc dice que
su nagual
está débil.
El nagual
se puede conocer a través de diferentes acontecimien-
tos, como ser, características
o síntomas
en las personas quc idcntifi-
quen semejanzas
con algún
animal; por ejemplo, de acuerdo a Mario
Ardón Mejía, una de las informantes
del municipio
de santa Cruz,
Lempira,
manifestó
que a ella lc identificaron
su nagual porque,
siendo pequeña, le salían ronchas
en todo el cucrpo,
como alcrgia,
debido a que las hormigas
habían
picado al cusuco y por eso decían
que su nagual
era el cusuco.
para
tratarle la enfermedad,
tenían que
pasarle por
el cuerpo una
cebadcra,
bolso de fibras torcidas
de una
planta
conocida
como maguey
(agave
americano).
otras formas
de identificar
o escoger naguat
es mediante ritos
celebrados
por especialistas
en el trato con lo sagrado.
Aunque
prefieren
el encubrimicnto
ante L-xtraños, puede afirmar-
se que
el nagualismo
aún sigue vigente
en Ia región mesoamericana,
como uno de los remancntes
de las antiguas
creencias lo cual, en el
caso de los lencas,
ha contribuido
a la conformación
de manifestacio-
nes
sincréticas muy particulares.
Los dueños de los cerros. Todos los
cerros tienen su amo o señor;
es
a ellos a quienes
se les agradece
o se res paga por ros materiales
que
se
extraen, los animales
que ahí se cazan o por
el daño que se re ocasiona
en las diferentes labores
de cultivo. Es en honor de estos seres sobre-
RAMÓN D. RIVAS
naturales que se realizan las composturas, con el fin
de mantenerios
contentos para que no se venguen,
causando males personales,
o a
propicdades
de las personas que no realizan las ceremonias respecti-
vas.
Iaslagunas
y cerros encantados. Algunos fenómcnos
naturales han
impresionado la mentalidad indígena, por lo que atribuyen caracterís-
ticas sobrenaturales a ciertos sitios donde, por ejemplo, las altas
precipi taciones ocasionan la proliferación
de hongos fosforescen
tes;
por las noches, los troncos de los árboles emitcn luz,lacual
se reflcja
sobre las fuentes
de agua, ocasionando espacios iluminados.
También
hay lagunas a cuyas aguas les atribuyen la propiedad
de convertirse
en sangrey hastaque
ticnen períodos
similaresa losciclos menstruales
de las muieres. A muchos cerros de la región,
en algún momento
determinado,
se les atribuye la virtud del crecimiento de sus cimas,
llcgando
en algunoscasos a realizar
ceremonias, tanto las fuertemente
marcadas por los ritos sincréticos, como las realizadas con la partici-
pación de los propios evangelizadores católicos. Al respecto, scgún
Mario Ardón Mcjía, uno de sus informantes lc manifestó: "Ahora
los
ccrros son benditos, los padres
(sacerdotes)
han venido a bendecir-
l os".
Los Gigantes. Son seres de tamaño descomunal, procedentes
de
ccrros ubicados tanto en la República de El Salvador como en Hon-
duras; se introducían
a los poblados
con el propósito
de clausurar o
dcstruir los templos construidos por el conquistador español.
Los Sisimita. Se lesconsidcra como un animal grande, bien cubier-
to de pelos, que camina con la punta de los pies hacia atrás.
por
eso,
cuando se encuentran sus huellas, sobre el lodo o el polvo, se le puede
scguir la pista, si se le busca en sentido contrario a la dirección que
i ndi ca l a punta de sus pi es.
En algunas referencias se ascgura que tiene el cuerpo formado
por mitad animal y mitad humano. Los sisimites sccuestran mujeres
y las llevan a sus cuevas y, en casi todos los relatos, procrean un hijo
72
LOS LENCAS
que es el que luego les da muerte;
después, trata de integrarse
iunto
con su madre para conüvir con los humanos,
hasta que se convence
que él no pertenece, ni comprende, ni puede ser comprendido en ese
mundo. Regresa a las cuevas donde,
esporádicamente,
continúa al
acecho de las muieres. Este personaie
también es muy común encon-
trarlo
en la tradición oral ladina,
en similares situaciones y actitudes.
Los Enguegan o Seguegan Hombres
pequeñitos que usaban
som-
breros de cera, considerados como expertos en la elaboración
de
piezas de alfarería. No podían
salir al sol, pero en uno de sus intentos
por llegar hasta
é1, en el camino se les derritieron los sombreros y la
cera los cubrió; perdieron la vida, con la vista vendada por la cera
derretida. Y es desde ese entonces que Dios, para que la humanidad
continuara
existiendo y que el sol no la mortificara, le formó un
manto a la estrella solar y así esquivar
el calor.
El
Duende. El duende, como un espíritu de los c€tros, es compar-
tido por la población ladina. Engarza muy bien dentro del universo
mítico de los lencas.
En la tradición de raigambre
europea, de la cual soñ portadores
la
población
de ascendencia ladina,
al duende se le concibe como un
eterno
enamorado de las
jóvenes,
amantes de la música de guitarra y
de las flores; a cambio de ser aceptado, favorece
con riquezas y
serenatat etc. De lo contrario, se burla y se venga molestando
a la
joven
que no accede a sus pretensiones.
En cambio, en muchos de los
relatos que se encuentran entre loslencas,
se hace presente
el elemento
del pago, por las riquezas prodigadas
a cambio de la entrega de niños;
se le considera como dueño del cerro.
San Daiderio. Se le conoce con el nombre
de
,,el
choco',, porque
dicen que le falta un ojo. Es un personaie
cristiano-pagano
que durante
los ritosde
la compostura representa
el papel del ángel del mal, para
el cual se prepara una cruz rústica,
con palos rollizos. También
se le
hacen ofrendas especiales con el fin de evitar su ira contra los huma-
nos' A la ira de san Desiderio
se le atribuyen los vientos que botan las
plantas de maíz y que
enferma a los niños con su soplo.
73
RAMÓN D. RIVAS
Porotra parte, seobserva
el antagonismoentleel
bien yel mal. El
bien por lo general es atribuido
a Dios
("Nuestro
padre
Formador,,)
y
el mal al diablo. En la tradición
oral se hace expreso el antagonismo
entre el poder que ostenta
el Dablo versus el poder de Dios. En
resumen,
cada quien en lo suyo, pero los dos son rñores. Este
antagonismo
entre Dios
y el espíritu del mal
(el
Diablo) se puede
apreciarhasta
en los relatos
de la creación simultánea o repartimiento
de lo creado, a manera de ejemplo: el estiquirín
(búho),la
lechuza y el
pucuyo
(las
tres'aves noctumas)
son consideradas como diabólicas;
por lo tanto, "pertenecientes
a la religión del demonio,,. Estos anima-
les fueron
ganados por el demonio en una contienda con Dios, en la
cual se llegó a un acuerdo,
donde la regla era: que todo aquel animal
que saliera a cantara lasonce
de la noche,pertenecería
a la religión
del
demonio
y los que se durmieran
o cantaran a otra hora, pertenecerían
al señor
(Dios).
Estos tres animales
también no cantaron a la hora
oue
el demonio quería, pero
el demonio en su furia los fue a patear en la
cabeza y es por eso que la cabeza de estas aves es de forma achatada.
[.as aves de corral y las aves de costumbres
diurnas pertenecen
a
Dios, porque se quedaron
calladas
o no cantaron cuando el demonio
quería. Esta dualidad entre Dios y el demonio se hace evidente
en
los relatos que los lencas narran
sobre el origen y creación de los
animales:
Dios crea:
El peno
EI ganado y lo bendice
El pollo
El chancho
El gato de casa
la culebra parada
El Diablo c¡ea:
El coyote
la mula maldita
El tecolote y el gavilán
El chancho de monte
El gato de monte
El diablo la bota y la deja
con las patas secretas.
74
LOS LENCAS
Este antagonismo llegó a su fin hasta la intervención
del Arcángel
San Miguel, quien venció al diablo, con lo cual termina esta contienda.
En los rela tos ligados al origen, por ejemplo, en los inicios del maíz
como culüvo, fusionado
con los relatos bíblicos de la creación de la
humanidad, conforman relatos esfructurados producto de una rein-
terpretación sincrética de los elementos de ambas fuentes culturales.
En muchos de los rela tos, Adán aparececomo cultivadordel maí2,
creyente y practicante de las mismas
ceremonias agro-religiosas que
practican hasta ahora los lencas. Es un buen eiemplo del sometimiento
de la cultura del conquistador, de recreación, de volverla propia y,
además, legitimarla.
Tambión se puede apreciar la importancia y trayectoria simbólica
de los ritos agro-religiosos como la compostura, los cuales se remon-
tan a los orígenes, como se puede apreciar en el siguiente fragmento:
"desde que se sembró el maíz por primera vez, se hizo una compos-
tura". Esto significa que existe la concepción de que dichas prácticas
son parte de una continuidad ininterrumpida.
Los portadores actuales de estas manifestaciones, conscientes o
inconscientes, no consideran conveniente hacer expresas sus concep
ciones en presencia de un observador extraño, lo que dificulta la
posibilidad
de situar su cosmovisión, en su contexto socio-religioso
más original; por lo tanto, esto sólo pretende ser un acercamiento a lo
que constihrye el universo mítico de esta población2{.
24 Gracias al apoyo del Conseir Aseso¡ Hondu¡erlo para el Desarrollo de las Etnias
Autóctonas
(CAHDEA)
y al vfnculo que dicha organización tiene con dirigentes y
caciques lencas, fue posible presenciar buena parte de los ritos de este grupo.
También fueposiblerecopilar muchmrelatos, contadoe porancianoodeSantaCruz
(Lempira),
Yamaranguila
(lntibué)
y Guajiquiro
(la
Paz). Mi reconocimiento
también paralos dirigentes de la Organización Nacional Indlgma Lenca de Hondu-
¡as
(ONILFD
que hicieron posible mi acercamiento a las comunidades lencas.
Asimismo, al antropólogo Ma¡io Ardón Me[a, quien en forma desinteresada
compartió conmigo sus conocimientos sobre esta población.
/ J
RAMÓN D. RIVAS
La l engua
la lengua se extinguió en las últimas decadas del siglo pasado y
las primeras del presente. Pueden
encontrarse aún algunos ancianos
que recuerdan palabras lencas
que oyeron de sus padres o abuelos,
pero el idioma vivo ha dejado de existirs. Aunque existe la posibili-
dad de que algunos ancianos hablen la lengua, muestran gran celo
para revelarlo. La población en general ya no muestra ni evidencias
de la posibilidad de reratar una lengua estructurada. Los lencas de la
región hablan el español como lengua materna, aunque su mancra de
expresarse revela resabios del idioma perdido en la sintaxis, en la
entonación y en el léxico, así como muchos mexicanismos, especial-
mente palabras nahuas. Además, su forma de hablar es rica en
arcaísmos castellanos26. Se constató que la entonación varía de región
en región.
Primeras instituciones foráneas
en la región:
Los Celebradores de la Palabra
En el aspecto cultural, en el transcurso de las últimas dócadas, se
han dado cambios considerables. Los sacerdotes de la Iglesia Católica
de [a Esperanza, Intibucá, por razones doctrinales de formación y de
contexto, impulsaron la formación
de celebradores de la palabra, sin
conocer y reconocer a los "rezado¡€s
tradicionales". Con esto, ignora-
ron todo el contenido cultural-religoso y sus concepciones rihrales,
etc. Por lo tanto, se socavó la estructura y los contenidos de una
organización muy importante
entre "los campesinos de tradición
lenca", como es la Auúliaría de la Vara Alta. Por muchos años, los
25 Lyle Ridrard C-ampbell,'TheLost Lenca".l¡ tcttutúttulloumalof AmaicanLínguistics.
Vol . N. 1. ,
W. 7*7E.
26 Lyle Ridtard Campbell,
'The
Lingristic Prehistory of the southern Mesoamerican
Peripher/'. XIV Mesa redonda de la Sociedad Mexicana de Antropologla. Teguci-
galpa. Las Fronterre d¿ Mesamhica. México, T.1.1976., pp.7!78.
LOS LENCAS
lencas viüeron y practicaron sus c¡sencias y, si bien fueron siempre
fuertemente criticados y üstos como hereies por la Iglesia, ellos
realizaban sus prácticas religiosas. No fue sino hasta principios de los
años sctenta que la lglesia Católica, dentro de su "nueva evangeliza-
ción", fue creando agrupaciones entre los campesinos y habitantes de
los pueblos. Los grupos se reunían para practicar lo que ellos llamaron
"la palabra de Dios" y los quc lideraban estos grupos en las comuni-
dades se denominaron "Delegados
de la Palabra o Celebradores de la
Palabra"27. Los miembros se reunían
(aún
hoy día) una o dos veces a
la semana y en muchas aldeas y barrios, construyeron sus propias
capillas. las personas más dispucstas/ a menudo hombres jóvenes,
siguen cursos de formación religiosa cn pueblos cercanos o en ciuda-
des, para luego encargarse de dirigir las "celebracioncl'
en sus aldeas
o barrios de origen.
Los Delegados de la Palabra son dirigentes laicos. Lecn y promul-
gan la "palabra" del Nuevo Testamento con una moral y, a veces, un
entusiasmo evangélico. Desde luego, ven tda manifestación religiosa
sincrética corio una corrupción del cristianismo2t. Predican contra el
alcoholismo, la infidelidad
y demáscomportamientos rcputados como
inmorales. Cualquier desviación está condenada como obra del diablo
y la tradición religiosa lenca es un blanco de su fcrvor. Piden si no el
arrepentimiento, por lo menos la renuncia y la reconvcrsión de los que
profesan y se adhieren a la tradición indígena. En algunas comunida-
27 Ante' sdequeentraran institucionesexternas, encabez:daspor la lglesia Católica, en
comunidades como Intibucá y Yamaranguila, funcionaban estruchtras organizati-
vas t¡adicionales como la Auxiliarfa de la Vara Alta, a la par de la estructura
oficialista delasresp€ctivas municipaüdades. También funcionaba
(aunque
todavla
funciona pero con menor énfasis) la estructura producüva social de la "mano
vuelta". Con la formación de los Celebradores de la Palabra cambió el panorama.
Los primeros Celebradores fueron formados en los añ,e_ 75-76 y, en algunas
comunidades, hasta a principio de los añoe E0. La Celebración de la Palabra provocó
en muchos casos un choque con las autoridadcs y costumbres antiguas.
28 Un buen número de estos celebradores de la palabra. por el hccho de predicar al pie
de la letra
'1a
palabra" y, en la mayorfa de los casos, por s€r coordinados por
sacerdote'sconservadores y hasta ciertopunto,enemigos de todoloquetienequever
con tradición, s€ han vuelto "acérrimoo
enemigos de la tradición lenca".
77
RAMON D. RIVAS
des, como Yamaranguila e Intibucá,
en donde funciona aún la Auxi-
liaría
de la Vara Alta, se ha creado un cisma entre éstos, que son
apoyados por la ONILH2e y los cclcbradores de la palabra.
pero
la
orientación de los gmpos varía considerablemente,
dada la responsa-
bilidad que recae sobre los dclegados y no todos siguen rigurosa-
mente su comctido. Aquí cabe mencionar la posición de muchos
Delcgados
de la Palabra que, desde 1989, se han agrupado
en la
Asociación
para el Desarrollo
de la Región de Occidente
(ADRO)$,
en
cl scntido de que, si bien no ticncn un proyecto concreto con los lencas,
valoran y rcspetan la tradición.
Es i mportantc scñal arquc un grupo de sacerdotes, consci entesdel
"nuevo
papel social de la lglcsia"
y la obligación que se ticne de
rcplantearse
cl trabajo pastoral con la población indígena, orientan su
l abor dc¡rtro de l o que el l os dcnomi nan "teol ogía
i ndi a,,.
29 Esta es una organi zaci ón i ndígcna rcl ati vamente nueva. su estructura organi zati va
l a comp.nen l m consei os l ndÍgenas Local es
(cl L)
que, de acuerdo a sus ári gentes,
en un futuro cercano pretenden scr l a representaci ón de todas l as .n-uni dod"s
l encas arri ba menci onadas. Los cl L están representados en un consej o Indígena
.
Muni ci pal y óstc a su vez está rcpresentado en el consej o Indígena Departa.ütul .
La ONILI I cucnta además, a ni vel naci onal , con una
Junta
Di ecti va i entral y
una
asambl ea de del egados. f)eacuerdo a l osdi ri gentes,
con l a Auxi üarfa del a VaráAl ta,
se. i ntenta l cgrti mar l as estruchrras de organi zaci ón de tal manera que, tanto l a
ONILH como l a Auxi l i a¡ía de l a Vara Al ta, cami nen de l a mano.
Porotra parte, aunque noen su total i dad.l as i ntromi si onesdea.l gunosmovi mi entos
campcinos en el seno de la oNILH los ha dispersado. En varios cll
(sobre
todo en
La I' az y Lempi ra) exi sten probl emas dcbi doa quel as comuni dadesse quej an de que
no son atendi dos adc.cuadamente.
En l a actual i dad, hay un total de s0 cl L que
enfrentan probl emas de funci onami cn to.
La
j unta
di recti va el egi da en j ul i odc
1991, muestra muchoentusi asmoy
dedi caci ón,
pero se ven con la limitante de que no puedcn atender un territorio tan grande. En
estc momento solamente contaban con un oromotor.
La oNILI I trabaja en estrecha vincr¡lación
con GAFIDEA, que es un organismo de
asexrramiento y apoyo financiero. Esta organización estuvo apoyando los r¡ltimos
- _-
seis mcscs en organización, planificación y metodologías de participación popular.
30 Este organi smo, en su corto ti empo de exi stenci a, ha l ograáo orgi ni zar' ui b.,un
número de comu¡i dades. El obi eti vo pri mordi al es el desarroüo de l a capaci dad de
autogcsti ón de l as comuni dadcs de l a regi ón occi dental , para sati sfacei l as necesi -
dades sociales y culturales, baio el impulso de proyectos de desarrollo comunal.
78
LOS LENCAS
Un documento preparado por el obispo Luis Santos, pretende
atenuar los conflictos habidos entre los párrocos de Intibucá y Yama-
rangui l a y l as autori dades de l a Auxi l i aría dc l a Vara Al ta. l a i ntenci ón
es mostrar que el movimiento
de los Dclegados dc la Palabra rcalizan
una actividad positiva, pese
a su insistencia cn dcstruir lo que para
muchos campesinos
es un apremiante debcr rcligioso y una fe profun-
da, heredada de sus ancestros.
El movimiento de Delcgados de la Palabra realza los derechos de
la mujcr en la medida que predica el cumplimicnto dc los debcrcs
conyugalesy apoya la campaña contra la embriagucz, hábito mascu-
lino que a menudo incita a maltratar a la mujcr. Tambii'n, cn ciertas
comunidades, parece que ha creado o reforzado un sentimiento dc
solidaridad frente a problemas como el de las tierras, la educación
y la
sal ud.
Las organizaciones
campesinas comenzaron su trabajo en la zona
al establecerse los grupos dc ANACH en Santa Cruz y Santa Fe, en
1983. La UNC entró en 1988 en La Unión, Lcmpira y, por último, llegó
l a OCH a Cuansauce, en 1991. A fi nal esde l osaños 80. cntra ADROcn
esccna e inicia su trabajo de organización a travós de los Celebradores
dc l a Pal abra. En l a parte norte de Inti bucá, en comuni dades cafetal c' .
ras, APROHCAFE, por medio
de su
junta
local, se proyecta en progra-
mas de alfabetización.
Estasorganizacioncs impulsaron su trabaio por
medi o de l as estructuras formadas por l os l íderes de l a l gl esi a. Es
común encontrar a la misma gente conformando las directivas del
patronato, la sociedad de padres de familia, etc. Por esta razón, los
planteamientos de un grupo coinciden con los otros.
Otro factor que ha afectado el aspecto cultural dc los lencas es la
implantación
del pcnsamiento
evangélico. L,a lglesia protestante ha
hecho que la gcnte rechace y hasta se avergüence de todo lo que üene
que vcr con lo tradicional. Muchas prácticas culturales lencas son
vistas como "diabólicas".
Además, muchas de estas scctas enfatizan a
la población que su situación de pobreza no es el resultado de la
79
RAMÓN D. RIVAS
injusticia o del deruido de los gobiernos; que tampoco la corrupción
tienc nada que vcr, sino que su miseria es producto
de esa costumbre
de "andar venerando imágenes".
Y, a la par de tal prédica, las iglesias
norteamericanas
envían grandes
cantidades
de dinero para invertir
en las comunidades.
Así, podemos concluir que desde hace varios años la tradición
religiosa lenca ha sufrido rudos golpes por parte del Estado y de la
Iglesia y lo que ahora se observa en las diferentes comunidades
es una
situación de dcsintegración
socio<ultural.
División
del trabaio, formas
de parentesco
y organización
social
Entre los lencas las relaciones
hombre-muier
están definidas.
Es
evidentc la división
del trabajo por sexos.
A difcrencia
de los campesinos
de la región sin tradición3r, una
práctica importante
y generalizada
entre los lencas, para la reproduc-
ción de la fucrza de trabajo
y de las condiciones
de producción,
es la
cooperación
en el trabajo. Esta forma
de solidaridad
solventa el dóficit
de fuerza
de trabajo para ciertas formasde
producción
y se fundamen-
ta en las relaciones
de parentesco,
bajo el carácter de familia
extensa.
Asimismo,
es uno de los elementos que permite apreciar la identidad
ótnica al interior
del grupo.
Por mcdio de las relaciones familiares
se involucra
a un grupo
extendido en la dinámica de la producción,
impelido por la solidari-
dad y la cooperación.
se pierde entonces,
el carácter de contrapresta-
ción medida y compensada
con dinero, propio de las relaciones
de
producción
capitalista.
31 Esta afirmación de "campesinos sin hadición", la hacemos con mucha prudencia
pues no se ha constatado que no dispongan de una tradición. Aqul nos referimos
a
los campesinoe más ladinizados.
LOS LENCAS
La familia
extensa lenca juega
un papel importante
en la produc-
ción, aportando
el recurso fuerza
de trabaio, a partir de una diüsión
natural,
según sexo y edad. Es necesario
considerar que, para incen-
tivar la permanencia
de este recurso en el seno de la economía
campesina lenca, se utilizan mecanismos de cohesión como la heren-
cia o la donación de tierras.
I¿ familia campesina lenca sustenta la reproducción
de la fuerza
de trabap de un grupo
extenso en su posibilidad
de adecuar la
dinámica productiva
a partir de la producción
de subsistencia, abara-
tando los costos de reproducción,
contrario a los de una familia
proletaria,
en donde la reproducción
de la fuerza
de trabajo se encuen-
tra en directa dependencia del salario.
Seg"^ la división del trabap en la economía lenca,la función de
la
muFr adopta diferentes modalidades, orientadas hacia la produc-
ción de servicios domésticos, cumpliendo una función básica para la
reproducción
de la fuerza de trabajo familiar. La mujer eierce una
participación
direrta en la producción
agrícola; sin embargo, es reem-
plazada progrcsivamente
en estas labores a medida que los hijos
creten.
I-a tierra es el recumo clave para la existencia social del grupo.De
ella adquiere la mayor parte de su alimentación y muchos recursos
complementariosque
utilizan en la construcción de sus viviendas, en
la fabricación
de artesanías, para efectuar curaciones, etc. [a tierra y
Ias relaciones que los campesinos
establecen con ella es lo que da
coherencia social al grupo y lo que explica su existencia y persistencia
como tal. En la variada gama de rasgos cr¡lturales lencas, la mujer
asume un papel
activo y es ella quien los transmite a las nuevas
generaciones;
üve relegada
en sus tareas hogareñas y en algunas
industrias
domésticas que, a la larga, son expresiones culturales:
produciendo
derivados de la leche,
alfarería, cestería y ocupada en el
transportey venta de productos
en sus pueblosy mercados vecinales.
87
RAMÓN D. RIVAS
Entre los campesinos de tradición lenca la familia constituye una
armoniosa unidad productiva;
los niños acompañan a los adultos
a la
pilpa
y la mujer realiza las mismas tareas que el hombre.
Debido
al constante proceso
de ladinización
de la población
con
tradición lenca, muchos de los valores representativos
concernientcs
a la división
del trabajo, específicamente
las tareas de la mui:r, son
relegadas
a un plano inferior.
En la rcalidad concreta,la muier
com-
plementa
la actiüdad del hombre; aunque parece que es el hombre
quien dirige y hace los arreglos
correspondientes
en el hogar,
existe
una complementariedad
en el trabajo:
,,una
mujer no puede vivir sin
el hombre
y el hombre no puede vivir sin una mujer. El hombre nace
para crecer, formar la naturaleza
por medio
del trabajo y después
casarse para hacer la familia
y después irse para el descanso
etemo y
Io mismo pasa con la mujer; lo mismito que Dios ha hecho
para el
hombre,
ha hecho para la muje/'. Estas afirmaciones
muestran
que la
división del trabair es algo
tradicionar,
enraizado
en ra cultura
y que,
tanto hombres
como mujereq
conocen su papel dentro de su contexto
social.
A simple vista, pareciera
que la labor
de la mujer
no fuera
reconocida
por el hombre,
ya que muchas
veces se considera que su
trabajo no requiere más
de la mitad
der esfuerzo rearizado
por er
hombre.
las mujeres piensan
que:
,,Dios
ha querido que las mujcres
tengamos
que trabajar más, pues somos madres también, y solo por
eso tenemos que trabajar
más.
cuando nosotras
tenemos
crías, ros
hombres
también tienen que
trabaiar más, tienen que buscar para la
comida". Esto significa que la mujer reconoce
su situación de mujer y
la acepta.
I-a división de trabajo
por sexos comienza
a temprana
edad y se
basa en la tradición: desde niña, la mu jer
aprende
el oficio doméstico,
tiene que atender a su padre
y hermanos.
El niño, por
su parte,
aprende
el trabajo de su padre y tiene que
atender
(cuidar)
a sus
hermanas
y madre. La idea
de que cada uno
tiene su función
es clara,
LOS LENCAS
derivada en gran parte de la tradición y de la propia religión. Cuando
la mujer queda viuda, es quien eierce el papel de padre y madre y los
hijos reconocen y respetan ese
PaPel.
Silvia González ha recolectado algunos testimonios entre
los
Iencas, que ayudan a complementar lo indicado, en el sentido de cómo
los pobladores mismos
iustifican
esa división: "...e1 hombre vale para
el trabajo del campo y la mujer para el de la casa..."
,
"cada uno tiene
sus obligaciones", "...e1 Señor deió todo preparado, al hombre para
que trabaje en el campo y a la mujer para la casa, si la mujer se va a
trabajar al campo, quién se queda en la casa..."32.
Entre los lencas la mujer es desvalorizada tanto en palabras como
en acciones. Esta desvalorización tiene que ver, en gran
Parte,
con la
influencia cultural europea, principalmente la española y también
con el papel dominante de la religión Católica, en la cual el hombre es
puesto en lo más alto de la creación.
Observando los acontecimientos de la vida diaria, se pres€ntan
sihracioncs concretas que dan lugar a desvalorizaciones motivadas
por las relaciones sociales existentes y por la influencia de la cultura
ladina. Silvia González, en su estudio sobre la mujer, especificaba al
respecto, en base a expresiones de la gente misma:
"las mupres y los
hombres son distintos porque la mujer no tiene el mismo valor
(entendido
como valentía) que el hombre". "Porque la muier no tiene
la capacidad de trabaio como el hombre". "Las mujeres son más
débiles en capacitaciones de valor en el trabaio".... "El hombre trabaja
más y la mu
jer
es más perezosa" . Estas son concepciones que se basan
en la fuerza y salud del hombre para enfrentar el trabajo en el campo.
32 La educación no formal contribuye también a que la mujer ordene su mundo de esta
forma, pues es distinta en ambos sexoa: la práctica demuestra que se educa a las
niñas para quesean sumisas, calladas, que respeten a sus padres y hermanos, seles
prepara para que en el futuro puedan llevar r¡na casa y para encontrar wt buen
marido. Los niños, por eI contrario, son educados para ser libres, fuertes y valientes
para que puedan ganarse la vid a en el campo y asl mantener a su mujer e hiios. Véase
al respecto: SilviaConzáúez, "lnforme de las giras. Trabajo con la Mujer". Proyecto
de Investigación ANDAR/SNV. Enero 1992.
(Bo¡rador)
83
RAMÓN
D. RIVAS
I¿ aludida investigadora
también
encontró conc€pciones
de dife-
rcnciación intelectual
o rnental: las muieres
se consideran más débiles
intelectualmente, ya que la inferioridad
se ha interiorizado a niveles
mentales y fundamenta
la misma desigualdad.
Esto está relacionado
con las condiciones de vida y con los esquemas religiosos, que propi-
cian expresiones como estas: "en las muieres los pensamientos no
están cabales...", "las mujeres no se meten en las reuniones porque son
más tímidas para hablar y así no agarran nada,,$.
la subordinación de la mujer entre los lencas es producto de las
relaciones sociales, que han sido influidas
desde el exterior. I-a vida de
la muier lenca se plantea así desde que nace y por eso su marco social
no le permite realizarse:
si nace un varón, la partera,
comadrona o
sahumadora, como se les llama a las que atienden los partos, recibe
doble pago, o sea dos gallinas.
Si es niña la que nace, la comadrona
recibe sólo la mitad de lo que se paga por un varón. Este es un
fenómeno que se ha presentado
en los últimos 60 años y,por consi-
guiente, no es propio de la cultura lenca. Lo mismo podríamos
plantear acerca de la subordinación.
En un buen número
de comunidades,
aún se oonserva la costum-
bre de "la
pedida"s. Es a traves de esta práctica que las mujeres se
unen en matrimonio
con los hombres a quienes, en muchos casos,
ellas no conocen. [a enhega por los padres indica que éstos, por algún
interes en particular, han decidido que es conveniente dicha unión,
con lo que la muier, que ya ha sido educada para ser esposa y madre,
33
glvia
ContAla,
"Informe de las glras. Trabaio con le muFrr.
proyec,fo
SNV/
ANDAR. Enero. 192.
34 "l-a pedida"-es tura práctica tradicional
lmca por la cual la hija es enhegada por loo
padres a su futuro marido.
También se presenta, con mucha frecuenda,
,,robo
de la mujer,, por parte del novio.
los padres no están de acuerdo con el novio, tal vez por su po"l.ién económica o
porque mtre los padre de ambos ha existido alguna discordia. El novio
,,roba,,
(en
mutuoconsentimimto) a lanovia y vuelven alacase por lo geneal, depués de tres
o cinco mese, cuando la muje¡ se encuentra en estado de embarazo. En t¡n 90% de
los casos, los padres de la novia perdonan el hecho y se ¡ealiza el casamiento.
84
LOS LENCAS
no puede
decidir su matrimonio.
Para afrontar los probtemas
econó-
micos y de vivienda, las parejas recién
casadas se hospedan
,,tempo-
ralmente"
en casa de los padres
del novio. Esa temporalidad
se
prolonga para toda la vida y es por eso que en una casa habitan
dos o
más familias.
Esto es una afirmación
de que entre los lencas,
en un
pasado no lejano,
existió la familia
extendida. [a costumbre de la
"pedida"
no es propiamente
lenca,
sino que es de origen hispánico
y
fue muy utilizada
entre los ladinos
de la región para fortalecer
lazos
de poder entre familias.
Algo parecido
a los
,,compadres,,,
que no es
más que otra estruchrra
de poder.
Desde el nacimiento,
a la muier renca se le varora o reconoce
ra
mitad de lo que representa
su esfuerzo.
otra costumbre
que ilustra su
situación
es que, antes del matrimonio,
permanece
bajo la autoridad
del padre; despuós queda
suieta al esposo y, cuando
el esposo muere,
el padre asume la autoridad nuevamente.
La rcaridad
cultural mues-
tra que el papel del padre es solamente
de conscjero
y responsable
moral. Al parecer,
existe una negación
al interior
de la cultura,
que
estriba en que es la labor
de la mujcr la que genera ingresos
para la
economía familiar,
tanto en especies
como en efectivo,
por lo que hay
quienes
consideran
a la mu jer
desde el punto
de vista lad ino,
como
,,la
productora
invisible"$.
La cultura
es la que determina
la situación de
la mujer lenca
y, las dcsviaciones
existentes,
son sóro el resultado
der
proceso de ladinización,
que ha contribuido
a ra desvarorización
de ra
mujer.
El trabajo
doméstico
comienza
desde la madrugada,3-4
a.m.,
hasta la noche, 7-8 p.m., poco antes
de acostarse.
Se levantan
a moler
maí2, calentar
o hacer la comida para
dar er desayuno
a los que se
marchan
a trabaiar
al campo, van a lavar y a tracr agua al río o pozos
circundantes,
buscan los productos
que hacen
falta en la casa,
buran leña, limpian,
abonan la parcela familiar
y, cuando
disponen
35
Y+:.A199n,
"La Mujer Lenca en la Economfa
Domestica,,.
Boletín del CODET I. No.
78, julio
1991.
85
RAMÓN D. RIVAS
de tiempo, realizan trabajos de artesanías para el uso propio o para la
vcnta
(cn
pcqucñas proporciones),
aunque éste no es considerado
trabalo. Hay que tomar en considcración que, entre los lencas,
trabaio
por divertimento y trabajo para generación de ingreso tienen diferen-
tes significaciones.
Asimismo, González hace una observación interesante:
,'al
pre-
guntarle a las mujeres si todas trabajan, contestandirectamente
que no
o que solamente en la casa". Según la investigadora, esto se dcbe a quc
el trabajo doméstico esconsiderado como algo natural, como caracte-
rística rxual, una extensión de la procreación, en fin, un hecho
natural, no social. Entonces, es importante definir qué es lo que ellos
enticnden por trabajo doméstico.
Por otra parte, las mujeres son quienes transmiten la cultura a las
nucvas gcneraciones y las que están menos influidas por los elcmen-
tos extcrnos.
Ahora bien, la familia nuclear, constituida por el padre, la madre
y los hijos que habitan una casa, es la base de la organización social de
este grupo, tan fucrtementc integrada por una serie de relaciones
económicas y sentimcntales, quc hace casi imposible la vida del
individuo fucra del núcleo familiar.
Como ya lo indicábamos, la
división del trabajo por sexos determina la interdependencia
entre el
hombre y la muicr, que hace de la familia una institución sólidamente
intcgrada: corresponde al hombre labrar la tierra, sembrarla y cose'
char los frutosde la milpa, construir y rcparar la casa, haciendo uso de
la "mano vuclta"$. En ocasiones, rcbre todo cuando las lluvias sc
adclantan y no se ticne preparado todo el terreno para la siembra, la
mujer ayuda al hombre en las labores del campo. A la rnu)er corres-
ponden los oficios domésticos, la elaboración de las prendas de vestir
v cl cui dado v atenci ón de l os ni ños.
36 Este c's un aclo de ayuda rerfproca que también se efectúa en otras comunidades
cstudiadas: garífunas, tawhakas y misquitos.
LOS LENCAS
El matrimonio ofrece grandes ventajas económicas y de carácter
pcrsonal; la división estricta de las ocupaciones entre el hombre y la
mujer induce a una interdependencia de los sexos para mantener la
subsistcncia: el hombre está obligado a proporcionar los alimentos y
la mu jer
a prepararlos; el hombre construye la casa y la muicr produce
el vestido, pero, al mismo tiempo, esta relación de interdependencia
implica renunciaciones, tales como la prohibición de las relaciones
sexuales extraconyugalcs.
El parentero se define por línea paterna; no ocurre lo mismo con
la herencia de la tierra y de los biencs cconómicos en gencral, que es
bilineal: materna y paterna.
La organización de nuestra familia, dondc el parcntesco se esta-
bl ece de manera
bi l i neal , ha i nfl ui do en l a organízaci ón de l a fami l i a
lenca; sin embargo, la esposa sc sientc cn muchos casos como una
extraña entre los familiares dcl marido y busca siempre protección con
sus familiares consanguíneos. [¡ prcfercncia de los hiirs varonet por
scr los que perpetuan el nombrc del padrc y la rcsidencia patrifocal,
son manifestaciones que acusan la organización patrilincal del paren-
tesco, sin que porello la madre y sus paricntes consanguíneos dejcn dc
ser consi derados como pari entcs dc l os hi i os. De aquí que, en l a
real i dad, l osl azosque l i ganal ni ñocon su padrc noson menosque l os
que lo ligan con su madre y sus paricntes3T. La familia extcndida o,
mcj or di cho, l a parentel a, es l ocal i zabl e como una i nsti tuci ón de l a
comuni dad.
De acuerdo con Silvia Conzález,el promedio de hiios por muier
en la zona donde ella realizó el estudio
(montaña
dc Yamaranguila) es
de 6 a 7, lo que puede ser válido para un 87Vo de las comunidades
lencas. Sc considera como una bendición de Dios tener muchos hijos
y es una desgracia no podcr tenerlos o tencr pocos. Para ellas, signi-
fica una forma de realizarse o de
'lavar
el pccado'cometido con las
37 Melville
J.
I lerskovits, F.I I lombrey sus obras. (México:
Fondo de Cultura Económrca,
1952\:322-323.
RAMÓN D. RIVAS
relaciones
sexuales, lo que está muy relacionado
con la pcrcepcién
de
su scxualidad. l¡ maternidad
es un atenuante del ejercicio de la
sexualidad, ya que ésta es entendida
como algo malo por sí mismo
para la muier, lo que deriva en el poco
conocimiento
del tema, de su
cuerpo y de la higiene
corporal. La influencia
de la religión
católica
pesa mucho
en las
concepcioncs que las mujeres
tienen sobre su
sexualidad y, a veces,
a pesar de tener información
adecuada,
siguen
prevaleciendo
sus valores religiosos.
Hasta el momento
no hay un
trabaio de investigación
sobre este tema.
En conclusión, podemos
decir que aún hay vestigios de la organi_
zación ancestral,
como
es el caso de la Auxiliaría
de la Vara Alta, con
sus alcaldcs
auxiliares,
pcro
ésta ya no representa
la función
de épo-
cas pasadas.
Lo que aún queda
de ra organización
de ros lencas
puede
conside-
rarsc como un coniunto
de comunidades
integradas
por familias, más
quc por individuos;
el grupo familiar
es el que actúa y recibe la acción
de otros grupos. Existc una fucrte
solidarida<j
entre los parientcs.
La si tuaci ón
de l a ti erra y formas
de producci ón
Uno de los mavores
problemas
en gran parte
de la región
es la
desigual
distribución
de las tierras y la deficiencia
de los terrenos
minifundistas.
La lucha por la tierra
coloca a los lencas
en contacto con
los problemas
nacionales,
siendo esta situación un medio
efectivo
para propiciar
el cambio
de indígena
a finquero; provocar
y organizar
la lucha por la tierra para liquidar
el régimen
de explotación feudal
que prevalece
en la región, sobre
todo en aquellas zonas donde
se
culhva el café, es la
base de la transformación
cultural
dc la región
i ndígena.
En gran parte
de la zona,
como es característico
en las demás
regiones ¡nontañosas
de Honduras, pre'domina
el minifundio.
Aun-
que hay campesinos
lcncas que viven en los barrios periféricos
de los
LOS LENCAS
pueblos, la mayoría habita en el campo, en aldeas, que generalmente
son las cabeceras municipales, y caseríos. El único acceso a esas
comunidades es a caballo. Ya no existen comunidades aisladas, pues
los campesinos lencas suelen baiar a los pueblos o a las cabeceras
municipales con bastante frecuencia para cumplir con sus obligacio-
nes religiosas, ir al mercado o por alguna diligencia oficial. Inclusive,
muchos, sobre todo los hombres
iivenes,
salen a buscar trabajo
temporal a las fincasdecafé u otrasgrandes explotaciones agrícolas de
los departamentos
colindantes y a las compañías bananeras de la
costa norte del país.
Este juego
de fuerzas
da a la economía lenca características
complicadas, por las relaciones que
se crean: una economía de subsis-
tencia por sus formas tecnológicas, una distribución de tipo feudal,
afectada por las normas que impone el sistema de producción capita-
lista, sistema del cual ellos participan.
El lenca que participa como suieto económico en la economía
regional
o nacional,
entra en dependencia, como cualquier otro indi-
viduo, con las fuerzas y norrnas que rigen la economía capitalista; con
la diferencia de que el lenca interviene con una mentalidad económica
"primitiva"
de producción
e intercambio,
orientada básicamente por
el principio igualitario
de satisfacer sus necesidades;
esto lo coloca en
desventaja cuando hace sus transacciones
con los ladinos, cuyo móvil
es el lucro, lo que facilita que el lenca sea víctima del robo y de la
explotación.
La estructura económica lenca
es la familia;
en ella prevalece Ia
estructura prehispánica; por ello la competencia y el lucro no existen
como factores
determinantes en la producción,
sino la
cooperación
simple y el igualitarismo
que se desprende de la división de trabajo
por sexos/ con orientación a satisfacer las necesidades
del núcleo
fami l i ar.
En las parcelas que los
campesinos lencas
trabajan, el cultivo de
mayor envergadura
es el de la milpa: el trinomio maí2, friioles y
calabazag sembrado
en el mismo terreno, que a veces es a¡Tendado o,
89
RAMÓN D. RTVAS
si no, del patrimonio
eiidal. Los campesinos-indígenas
propietarios
de minifundios
cultivan solamente
de una a tres manzanass
de
milpa al año por familia,
de aproximadamente
cinco personas; aun-
que tengan más terreno, éste queda
en barbecho. La necesidad
básica
de una familia de cinco personas
es el producto de tres manzanasi
o
sea, un promedio de 1,350 Kgs. de maíz al año. De acuerdo a estudios
realizados en una aldea de Intibucá, es casi imposible para un solo
hombre
(dada
la tecnología)
desmontar más de cinco manzanas
al
año. En la mayoría de las familias
solo hay un varón adulto que trabaja
a tiempo completo3e.
En el caso de la región de La Esperanza,Intibucá,
ya desde l9g0 se
indicaba
(la
situación persiste) la principal característica sobre el
cultivo de la tierra: la existencia
generalizada, a nivel de municipio,
de
minifundios
de explotación agrícola que tienen como resultado una
producción y productividad muy baias. En comunidadesde Intibucá,
como Membrillo y Toco, se consüató que la región es muy árida y que
los pobladores no disponen de su propio "pdazo', de tierra para el
cultivo de granos básicos. En San
fuan,
poco a poco han surgido
latifundistas. Es hasta hace más o menos ocho años que se comenzó a
cultivar café en sus contornos,
sobre todo en las zonas de menor
altihd. Se está produciendo
un proceso fuerte de acaparamiento
de
tierra. Por ser tierras de carácter ejidal, algunos pobladores pudientes
de Gracias
(Lempira)
y La Esperanza
(lntibucá)
acapararon los terrc,.
nos aptos para el cultivo de café y arrinconaron más a la poblaciónrt.
No se sabe con exactitud el porcentaie
de campesinos que carecen de
tierras y, por tanto, se ven obligados a alquilarla, a trabajar como
38 una manzana mide aproximadamente
siete mil met¡os cr¡ad¡adoE r¡na hectárea,
diez mil.
39 Ted W. Dun an, Adaptiu Strategizs of Swiücn Cultioators in Western flc¿tduras. 1976.,
p. &3. Gtado por Anne Chapm an, Los H ijos del Copat y la Can deta. p.l9.
4o Y éase', cub il¿ desanollo urbano dc la Espranzt e Intíbucú.Tegucigalpa, secretarfa de
Comunicaciones, Obras Priblicas y Transporte, 1980., p. 28.
41 sólo el casco poblacional de san
Juan
lo componen unos mil doscientos habitantes.
90
LOS LENCAS
asalariados, o a emigrar durante una parte del año para prestar sus
servicios como
jornaleros
en los departamentos colindantes o estable-
cerse en los centros urbanos o bananeros de la costa norte.
En el caso de
Quebrada
Honda y Río Grande,{2 departamento de
Intibucá, de una forma u otra, parte de la producción de los campesi-
nos es extraída para alimentar o suministrar materia prima agrícola a
los no cultivadores. Los mecanismos mediante los cuales este "supe-
rávit" es extraído, varían de lugar en lugar y de tiempo en tiempo,
siendo las principales dcterminantes el modo de producción agrícola
y el sistema de tenencia de la tierra. Los campesinos arrendatarios
pagan alguna forma de alquiler
(dinero
en efectivo, partede la cosecha
o mano de obra para el arrendador). Por otra parte, Los tenedores a
título, además de pagar impuestos, venden por lo menos una parte de
su producción, a precios generalmente ventajosos, a los intermedia-
rios y consumidores, o trabaian por temporadas o en forma esporád ica
como
iomaleros
para grandes empresas agrícolas.
El caso de la comunidad de Cabañas, departamento de La Paz,
también es ilustrativo: en un censo que se realizó en 1974
(la
situación,
hoy día es la misma) muestra que el 68,5Vo delatierra es de propiedad
privada; el8,97o es tierra alquilada; el3,77o es tierra alquilada a otros
y e178,37o es tierra trabajadabap una combinación mixta.sóloellA%
de los campesinos-indígenas
trabajan tierras nacionales o ejidales en
forma privada€.
42 Desde juüo
de 1991 se puede llegar muy bien en auto hasta la comunidad de Rfo
Grande.
43 Cretchen M. Eoff, "las C-abañas: estudio de caci¡o en una municipaüdad campesina
orientada hacia la subsistencia". CEBDSA, 1978. T.ll: l-61., pp.3640.
De acuerdo a los investigadores René Frenken, Nelson Mejla y Silüa Conzález, el
informe de proyeclo "Honduras"
(HG0O{2):
Proyecto de Desarrollo Rural Lapaz-
Intibucá, en el que se planteaba un fuerte apoyo á la reivindicación de tierras en la
zona, aparentemente no ha podido curnplirse, lo que muestra la debiüdad del
moü¡nientocampesinoen
lntibucá en la acrualidad, Según los investigadores,en el
año 87, se indicaba que unas 1,400 famiüas
(de
r¡n total de 12000) que ocupaban
tierras conforme a los términos de la Ley de Reforma Agraria vigente, tenfan
problernas de tenencia. Estas familias estaban agrupadas en 61 asentámientos que
97
RAMÓN
D. RIVAS
Además, hay casos extremos de tenencia de la tierra como es el
caso en I^a Florida,
también en el departamento
de la
paz,
una región
montañosa
dedicada al monocultivo
del café. En esta región existeaún
una forma de feudalismo;
la tierra está en manos de la familia
Martínez y los campesinos-indígenas,
que viven arrinconados en las
laderas de los cetros, tienen que pagar en productos por el derecho a
tener su rancho "cn propiedad que no es de ellos". [¿ forma de cultivo
de la gente es de subsistencia pues no disponen de tierra. Noviembre,
diciembre, enero y febrero son los meses del año en que se emplcan
como cortadores de café, pero en las mismas fincas los Martínez
instalan pulperías
en donde los cortadores deian de nuevo lo que
ganan, pues es ahí donde compran los productos de consumo diario
como maí2, aútcar,arroz,rnanteca
y, en algunos casos, ropa y zapatos.
Pasado el período de la cosecha, reina en la región un fucrte receso
económico.
cubrlan en coniunto 12,646 has. De estos 6l asentamientos,33
(874
familias con un
total de 1Q733 has.) contaban con las condiciones necesarias para acogerse, sin
mayores problemas
iurídims,
a las disposiciones de la Ley de Reformá Agraria
(tienen
más de 5 has. por farnilia-como mínimq según la ley). Los otros 23 gupos
(534
famiüas con un total de 1,913 has.) no cumplían con ese requisito. De aáueido
a los investigadores, estos datos de hace cinco años se refieren no solamente a
Intibucá, pero sf dan u¡a idea sobre cómo era la situación cuando empezó el
proyecto La Paz-lntibucá. Los investigadores hacen referencia también, así se
confirmó en este estudio, a que, según se colige de las respuestas dadas por
miembros de organizaciones campesinas y del INA, la situación de las reiündica-
ciones de la tierra en la zona se diferencia con la de otras parte del país; sobre todo
la de el municipio de Intibucá y el norte de Yamaranguila. Allf, la gran parte de la
tierraes de ca¡ácter ejidal y por varias razone"s, principalmente la falta deaccc¡;o, casi
no ha entrado el latifundio. La tierra pertenece a las familias que, desde tiempos
ancestrales, hacen aül sus labranzas, sin tener un tÍhrlo legal. Los investigadores
recalcan que ésas podrfan ser las razones por las cuales no se manifieste la moda-
lidad del habajo en proyectos colectivos en la región, tan estrechamente vinculada
con la polltica de las organizaciones campesinas y el INA en otras partes del país. El
mismo fenómeno se ha encontrado en otras regiones poco accesibles en otr6
departamentos con población lenca, como Lempira y LaPaz.
Aparentemmte hubo más recr¡peraciones de tierra, al estilo de invasiones, en el sur
del departamento de Intibucá, en donde la situación de la tenencia de la tierra
p¡es€n ta otras caracterf sticas.
Véasealrespeclo; NelsonMeifa,Silvia González, René Frenken, ProyectoANDAR/
SNV. Esl¡díod¿ Oti¿¡tación enlasub región de la montaña d¿Yanuran3uila.
(Borrador)
Tegucigalpa, 7941
-92.
pp. 3, 4.
92
l-_,
LOS LENCAS
En comunidades
como Lepaera, Las Flores, El Carmen y en sus
contornos, predomina el monocultivo
del café. Debido a ello, cicntos
de campesinos trabajan
en los cortcs de café. Los propietarios de las
fincas
son terratenientes
de Gracias, Santa Bárbara y Lepaera, Lempi-
ra. Existe un buen número
de pcqueños productores
entre los lencas,
pero no disponemos de datos precisos. Los campesinos lencas se ven
obligados a alquilar la tierra por un año, pero con frecuencia sucede
que, cuando la tierra ya está preparada o el campesino ha pagado, se
l a qui tan.
En I-a Esperanza, Intibucá,
el problema mayor es que muchas
tierras trabajadas por los pobladores
son de carácter cjidal y
,,las
leyes
no son tomadas al pie de la letra" y como para los acaparadores de
tierra "lo que es ejidal no es de nadie" la ocupan. Ahora, muchos
pobladores que por años han trabajado la ticrra se han propuesto la
tarea de legalizar los prcdios que ocupan. En todo el departamento,
sólo un porcentaje
mínimo de pobladores no dispone de tierra.
pcro,
hoy día, sienten inscguridad por no disponcr de documcnto algunos.
Por el momcnto, los campesinos tienen la posibilidad de cultivar de 3
a 5 manzanas. En el sector norte del departamento
(Nueva
Esperanza
y I"a Pal ca) l a gente ti ene que al qui l ar o, como el l os l o l l aman,
,,qui nti ar
la tierra" para realizar
sus siembras. Actualmcnte
sc cobra de 40 a 50
lempiras* por manzana
o sc paga con mano dc obra.
En el sur del departamento
de Intibucá,
cn los municipios de
Camasca, San Antoni o,
Santa Lucía, Magdal cna,
Concepci ón y Col o-
moncagua,
no hay grandes terrateni entes.
Un mi ni fundi o gcncral i za-
do caracteriza la región. Al momento
del estudio, los pobladores
al qui l aban
a 120-l 30l cmpi ras l a manzana
de ti erra, ya que l as parcel as
que poscen no son productivas
por lo empinado del terreno o, simple-
mente, por la baia calidad del mismo. Hay que consiclerar que en esta
¿14
En l as ti erras aptas para cl cul ti v. dcl cafó (en
donde hay ti crras ei i dal es) se está
dando una fuerte movi l i zaci ón
de terrateni entes,
qui cnes qui cren acaparar l as
tl erras.
r
Al momento dereal i zar este estudi o el l empi ra se coti zaba a. aproxi madamente,
5.50
por dól ar.
93
RAMÓN D. RIVAS
región, gran parte
del año
(GZ
meses), no llueve. El mismo fenómeno
se prescnta en el sur de l¿ Paz y Lempira.
En Erandique,
Lempira, y en el sur del mismo departamento,
el
latifundio
caracteriza la forma de tenencia de la tierra. las mejores
tierras están en manos
de la familia
castillo y, en el sur, en manos de
la familia Torres6.
En Azacualpa
y Santa Cruz, Lempira,
si bien la
ticrra en su mayoría
es de carácter cjidal, los pobladores
disponen de
ella para sus cultivos pero tambión hay algunos que
poseen
,,su
terrenito propio".
Hay tambión un bucn número de pobladores
que
di sponen de al guna parcel a de baj a cal i dad. En regi ones
al tas de l a
zona
(tcrrcnos
qucbrados)
como Azacualpa y San Andrés,
Lempira,
desde hace algunos
años se cultiva papa con muy buenos resultados.
En Cualcince, Lempira, un 57o de los pobladores no
disponen
de
ticrra y se ubican
como jornalcros
en las tierras bajas de la frontera
con
El Salvador.
En la época de los cortes de café, son muchos
los pobla-
dores de toda la región
que llegan a los municipios
de Gualcince a
cortar. El l ati fundi o
caracteri za en buen parte al muni ci pi o
y l as
familias que
ocupan la mayor parte de la tierra dc la región
son: la
familia Pórcz
y la familia lgresias. En gran parte de la zona predomina
el cul ti vo del café. En el muni ci pi o hay unbuen número
decampcsi nos
"bien
acomodados";
es decir, campesinos que disponen
de cinco o
más manzanas
de tierra cultivadas
de café, así como de 5 a 10 cabezas
de ganado' En gran parte de la región
se evidenció el deseo de que
organismos
internacionales
y nacionales
se interesen
en
el problema
de la salud, asícomo
en la tccnificación
de las formas
"primitivas,,
de
agricultura.
se hizo refercncia a que promotores agrícolasde
Recursos
Naturalesestán
tecnificando
el abono orgánico en la zona,
en lo que los
pobladores
han mostrado interós.
se constató también
descontento
por parte de muchos pobladores, ya que
,,el
que no tiene qué ofrerer
no recibe ayuda".
45 En el sur del dcpartamento de Lempira gran pa¡te de la tierra
es de extcnsión
ganadera.
LOS LENCAS
Es necesario
señalar que la región
comprendida por los departa-
mentos de Lempira,
Intibucá y La
paz,
es la zona
con la mayor
cantidad de tierras
ejidales; más d els}vo de estas ticrras están cultiva-
das' Por l o general , l os
terrenos ej i dal es son asi gnados
a i ndi vi duos y
manejados como si fueran posesiones
privadasa6.
Los pobladorcs
poseen pequeñas
parcelas improductivas.
Un
buen número
de ellos no dispone
de tierraaz. Existe una
subutilización
de la poca tierra de que disponen,
debido al uso dc tócnicas tradicio-
nales y a la falta
de conocimientos y
técnicas modernas
en materia
agrícola.
En términos gcneralcs, la concentración de la propicdad agrana,
en algunos casos, por el despojo y en otros por el comcrcio
de la tierra,
ha obligado a la población lenca a sumarse al proretariado
rural o al de
l as ci udadcs.
Aspectos
soci oeconóm i cos
El parón
económico de los campesinos lcncas mucstra una estra-
tegia diversa y compleja, que varía de acuerdo a las oportunidades y
recursos disponibles
en el tranrurso
del año. Aunque
se ha descrito
como un grupobási camenteagri cul tor,
esevi dente que expl otan otras
fuentes no agrícolas
(artesanías).
En la partc sur de la región
existen muchas prácticas quc podría_
mos llamar rasgos
socioeconómicos
culturales de carácter domóstico,
ya que son cul ti vos
de gran val or a ni vel de l a subsi stenci a fami l i ar,
constituidas por huertas que incluyen
banano, yuca,
camote, caña de
azitcar,pataste,
maicillo, chía y aionjolí. Arboles frutales
como duraz-
46 El ejido, terreno del municipio, es una forma de propiedad comunal heredada de la
época colonial, de gran importancia
aún para algunco municipios predominante-
mente indígenas.
47 Re_cientemcn-te,
organismos de desanollo como ccD crN y sNV, juntamente
con
el INA y oNIL['I, constituyeron
un comité coo¡dinador pará la tituíación de tierras
a las comunidades
lencas. Actualmente (septiembre
de 1993) s€ encuentran en
proceso de titulación
las tier¡as de 88 comt¡nidades en los tres departamentos:
Lempüa. Intibucá y La Paz.
95
RAMÓN D. RIVAS
no, naranio, membrillo, aguacate y granad illo se cul tivan pa ra la venta
de sus frutot lo mismo que la chía. Tambión venden maí2, aunque
después tengan que comprarlo para sus necesidades alimenticias.
Esta forma doméstica de cultivo fue practicada en la ópoca colonial y
algunos cultivos se remontan a la época prehispánica, como es el caso
de la yuca, el camote, cl pataste y la chía.
Los implcmcntos utilizados para
estos cultivos son: La nucana o
coa de scmbrar con punta de madera o de metal, machctcs de diferen-
tcs formas,el azadón, l a pal a,el hacha, varasl argasdeaceroo
dehi erro
y el arado de madera tirado por bueyess. Salvo el último, estas he-
rramicntas
solamente aumentan o facilitan el rendimiento físico del
trabajador, no aportan otra fuente de energía. En un buen número de
comunidades, combinadas con una tecnología arcaicaae, no permiten
sobrcpasar un nivel de subsistencia.
El traba
jo
agrícola es efcctuado por el núcleo familiar. Es bastante
común ver a las mujeres cooperar en esas tareas y, a veccs, realizarlas
si n l a ayuda del hombre, al i gual quc l as campesi nas l adi nas deescasos
rccurs{)s.
Paricntes
o vecinos trabajan recíprocamente a la "mano vuelta,,,
en facnas de desmontc, siembra y cosecha. Es muy común cncontrar
jornaleros (mozos),
para esos trabajos, aun departe de familias pobres,
48 En forma gencralizad4los pabones agrfcolas y alimenticiosson fundamentalmente
l osmi smmqueenl ost i empospr ehi spáni cos. Sepr act i caunaagr i cul t ur a
det <>zay
qucma. Aún pcrdura, donde es posi bl e, un ti po de agri cul tura mi gratori a, a.l ínteri or
de una mi sma zona cl i máti r¿ o entre zonas di ferentes, montaña y baj ío. En cüma
cálido se culüvan los frutales y otros productos complementarios a l<x de tierra fría,
además de maí2, mai ci l l o y fri j ol . Esta costumbre refl ej a una tradi ci ón muy anti gua,
scgu¡amente prehispánica, relacionada más que todo al abastecimiento de cacao y
algodón. Todo el núcleo familia¡ participa en labores agrfcolas.
49 El arado con tracción de bueyes y el cultivo del trigo datan del neolítico en el Medio
Oriente y fueron i¡troducidos en la América hispana durante la Cotonia pero, al
parecer, el trigo nunca fue cultivado de manera intensiva en esa región, a pe.sar de
la gran popularidad del pan elaborado con ese grano. Según especialistas en la
agi cul tura de l a regi ón, muchas ti erras de l a zona son aptas para el cul ti vo del f i go
pero, en vezdeesecul ti vo, sehai nhoduci doel del a papa,queti ene mucha demanda
en el resto del pals.
96
LOS LENCAS
quienes muchas vece's pagan sus servicios con productos y dándoles
los tres tiempos de comida.
Algunas familias pobres llevan leña sobresushombros
(losmeca-
paleros) para venderla enlospuebloso lasaldeas. Lo mismo hacencon
la verdura, reconiendo trayectos durante siete u ocho horas.
Como en muchas otras regiones de Centroamérica, el maíz se
come en forma de tortilla o tamal y los demás alimentos son cocidos
o asados. Su dieta, que es muy deficiente, incluye poca carne y la
consumen, generalmente, dentro del tamal o en soPa.
En algunos lugares cazan pequeños animales como coneios,
armadillos, mapaches, iguanas o garrobos y, en algunas ocasiones,
venados. El rifle ha sustituido al arco y la flecha. Pero aún hay muchos
lugares en donde los lencas utilizan el arco y la flecha. En algunos ríos
pescan con anzuelos y atarrayas o simplemente secan parte del ríos.
Los animales domésticos son de gran importancia en la economía
familiar, sobre todo las aves de corral. Hay algunos que disponen de
una o dos vacas y algún caballo o burro. Los bueyes son utilizados no
solamente para la tracción del arado, sino para la carreta en el
transporte de las cosechas, leña, madera, etc. Las vacas son apreciadas
por su leche que, se da cruda a los niños y, además, sirve para hacer
cuajada, requesón y mantequilla. Esta es una fuente de ingresos,
aunque se vendeen poca cantidad, entre vecinosy en los mercadosde
los pueblos y ciudades cercanas. El consumo familiar de reses no
parece muy común. El ganado bovino y el porcino son una especie de
cuenta de ahorros pues no suelen venderlos a menos que la familia
esté muy necesitada de dinero. Son ofrecidos a los vecinos o a algún
campesino de mayores posibilidades. A veces, se vende la carne en
trozos, sobre todo en los lugares aislados. TodavÍa se cría ganado
caballar, aunque en menor cantidad que en años anteriores.
50 S"gún fr¡ncionarios de Recu¡sos Natu¡ales, desde hace algunos años la institución
desarrolla una ampüa campaña de concientización sobre el daño que causa a la
fauna la pesca con explcivos y plantas venenosás.
RAMÓN D. RIVAS
Ias aves de corral son comunes
en los patios de las casas. Los
huevos son utilizados
para el consumo familiar
y para la venta en
pequeña escala. Todos,
excepto los gansos, tienen gran demanda para
los rituales.
la cría de
iolotes,
pollos y, en algunos casos, cerdos y vacas,
representa una fuente importante
de proteínas animales
o de dinero.
Pero la producción
avícola-pecuaria
es baja. Hay poca demanda de
huevos en las comunidades, puesto que la mayor parte de las familias
tiene cría de gallinas.
[a cría de cerdos es frenada por ra escasez de
maí2, ya que solo poseen una pequeña parcela de tierra que es poco
rentable por lo árido del suelo.
En muchas
comunidades
se elaboran artesanías: canastos, peta-
teq sombreros, sogas y cerámica, pero esta actiüdad está orientada a
la satisfacción
de ncresidades
domésticas. Habría que
buscar los
mecanismos
para fomentar la producción
comercial.
[a manufactura
de canastas y alfarería
está arraigada en el pasado
indígena,
aunque las formas
y la calidad de los objetos hayan cambia-
do radicalmente.
En muchas comunidades
se fabrican
scncillos artícu-
los de barro para uso doméstico
y venta a los vecinos. I-a manufactura
por especialistas
existe en ciertas comunidades
como La Campa y
santa cruz, Lempira,
donde, además
de oilas y comales, las alfareras
hacen candeleros usados en las iglesias, figuras de animales y otras
pequeñas piezasdeadorno
que llegan
a los grandes mercados
del país
y a las üendas que venden a los
turistas.
Hay una impresionante
producción
de canastas
en el departa_
mento de Intibucá, realizada por hombres y mujeres
en sus casas. son
llevadas,
por lo general al hombro por los llamados mecapaleros,
a los
mercados
locales y de allí en camiones a mercados
distantes como
santa Rosa de copán y san Pedro sula; también las comercializan
en
casi todos los pueblos y las aldeas grandes
de la región. se venden
buenas cantidades de ellas en los mercados de Intibucá y Marcala.
Pero, pese a la demanda y al volumen de la producción,
representa un
ingreso módico para los artesanos.
98
LOS LENCAS
La compraventa y el trueque entre vecinot ocurre todos los días
en lugares
destinados para tal fin. se intercambian
pequeñas cantida-
des de productos agrícolas,
cuajada, huevos, pan, ollas de barro,
canastas, etc. Esto es típico de una
economía de subsistencia bajo un
régimen
de minifundios. Este modo
de intercambio
simplemente
redistribuye
los productos al interior
de la comunidad.
El mercado
es de suma importancia
porque
allí el campesino-
indígena lleva un producto, lo vende y compra otros que necesita y
que, por lo general, no se producen en la comunidad. La gente siempre
lleva algo para vender;
de lo contrario, no tendría
con qué comprar.
En cuanto más disminuye la producción
del minifundio,
tanto
más el campesino-indígena
se empeña en conseguir dinero, ya sea
para adquirir lo mínimo necesario para la üda,
o bien, para invertirlo
en mejorar
su producción.
unx)To de la población
de las comunidades
visitadas desarrolla
una economía agrícola para el autoconsumo,
que tienecomo
soportes
principales
loscultivos
tradicionales,
el maíz y el frijol
(en
la zona baja
árida de la frontera: Intibucá,
Lapazy
Lempira,
se cultiva maicillo
en
Sran ProPorción).
No obstante, la mayoría
de familias
campesinas
participan
en procesos productivos
fuera de la zona. Esta participa_
ción se hace
a través del padre y los hijos mayores
de cada familia,
quienes
se trasladan
durante los meses
de noviembre
a febrero a las
zonas productoras
de café.
se puede
afirrr'ur que ra ocupación
principal
es ra agricurtura.
No
obstante, existen otras de carácter doméstico,
como sastrerías, as€rra-
deros de madera,
albañilería, panadería,
horneras,
canasteras, tejedo-
ras, alfareras. Estas labores
se realizan fundamentalmente
para
el
autoconsumo.
[a situación de los
cortadores de café, quienes
en su mayoría son
lencas,
es bastante difícil. En la zona
de las montañas de Marcala,
donde se cultiva café, lo común es pagar
Lps. 2^50 por galón cortado.
Eso no incluye la comida.
si se dan los tiempos de comida entonces se
99
RAMÓN D. RIVAS
paga solo Lps. 2,00 por galón. En algunoslugares, el galón
de 60libras
se paga a Lps. 3,00.
En algunos casos, los cafetaleros quieren pagar Lps. 1
,50
por galón
y sin comida. Como, bap el liderazgo de una organización campesina,
loscortadores no quisieron trabaiar, un terrateniente incluyó la comi-
da en el pago de 1,50 por galón. En este tipo de actividad, un hombre
que trabaja diez horas, de 5 de la mañana a 3 de la tarde, suele hacer
unos cinco galones al día. Se obtienen 10 lempiras diarios por un
trabap extremadamente duro, entre lodazales, lluvia y frío, que se
expresaenel daño delasmanos. Lasmujeresy niños también trabajan.
Si no viven en el lugar del corte, tienen que caminar distancias
considerables: entonces una mujer puede trabajar siete horas y ganar
unos T lempiras por la cantidad cortada. Respecto a 1991, el salario en
la zona ha subido 50 centavos por galón. Es interesante observar cómo
han subido los insumos básicos que utiliza el campesino en su trabajo.
En 1990, un machete costaba 15 lempiras y una lima 3 lempiras. Ese
mismo machete cuesta, un año más tarde,22 lempiras y la lima 3.f) ó
4 lempiras. En 1990, las botas de hule costaban 22 lempiras y los
zapatos l5lempiras. En 1991, las botas subieron a 30 y los zapatos a 28
lempiras.
Es necesario mencionar que el campesino, pequeño productor de
café, algunas veces üene que vender su cosecha en flor, por lo que
obtiene 1 00 lempiras por carga; con suerteconsigue hasta 200 lempiras.
la carga vendida a "los coyotes" se tasa entre 430 y 460lempiras.
Una carga de café pergamino
consta de 408 libras. Fácilmente, el
"coyote" vende a las exportadoras esa carga por el doble del precio
pagado.
I-a información obtenida, nos da pautas para calcular un ingreso
diario por persona, que oscila entre 8 y 10 lempiras, por
iornadas
diarias de entre diez y doce horas; es en este período
(cortes
de café)
cuando la familia obtiene un ingreso mayor, con el que solventa todas
sus necesidades básicas: vestuario, salud, etc. Durante el resto del año
LOS LENCAS
no habrá rnás ingresos, pues la cosccha de frijol scrá reservada
para el
consumo familiar. Las personas mostraron
preocupación
porque las
cosechas de 1991 no alcanzaron
y eso los obligó a salir a
jornalear (a
las
partes
bajas de los departamentos)
a cambio de maí2.
La tendencia de los trabajadores
agrícolas temporalcs, quc emi-
gran en tiempos
de cosecha, es la de retornar; no sc constató ningún
caso de persona
que se quedara en otros lugares.
euizá
csto tenga que
ver, en gran medida, con el hecho de que todas las familias
tienen
acceso a la tierra, en promedios
de 4 a 5 manzanas
Muchos de aquél l os que no ti enen ti errasr y quc sabcn que en l as
fincas de café, o como
prnaleros,
no ganarán m¡ís de 300 lempiras por
mes
(solo
durante la temporada),
prefieren
emigrar a las ciudades
grandes como San Pedro
Sula o Tegucigalpas2. Esto provoca que se
sumerjan en una situación de miseria
y marginación
en et centro
urbano
que los acoge.
Como ya lo señalábamos, entre los lencas, la utilización
de los
recursos
naturales para obtener los alimentos, la vivicnda,
el vestido
y las herramientas
de trabajo, no sc ha alejado mucho de las formas
prehispánicas.
sin embargo, algunos
medios tócnicos dc origcn euro-
peo han reforzado
sus técnicas. Entre los más importantcs hay quc
citar el uso del azadón, como herramienta
básica de ra agricultura y la
uti l i zaci ón
de abonos dc ori gen ani mal , el ementos que han susti tui do
la tócnica de roza por la tecnica de azada.
5l No hay estadlsticas que señalen fielmente
cuál es el fndice de personas
sin tierra en
la región.
52 Aunadoaesto,estáelconstanteprocesodeladinizaciónqueelgrupohatenidoque
afrontar. un buen número deiSvenesdeambossexosdeambula-n
pór las principáes
ciudades del pafs, en busca de trabaio.
prostih¡c,tón,
desamparo y explotación son
mudras veces agravantes de este p¡oceso migratorio,
lo que a ta Íarga ha llegado a
producir
la ladinización y la perdida de identidad
"omo
g-po
i,
p", tuit", t"
negación de sus valo¡es culhuales. [,os que se quedan en suJlugares de origen son
los que, con un sistema dominante impregnado
en su cultu¡a, ha"n tenido quE imitar
e integrarse como r¡n mecanismo de defensa para sobrevivir
107
RAMÓN D. RIVAS
la explotación del medio ambiente local solo satisface mínima-
mente los requerimientos
de subsistencia
de los lencas, y proporciona
muy poco dinero para adquirir los artículos necesarios que no se
producen localmente. Los campesinos de tradición lenca tienen una
conciencia ecológica y su cosmovisión les impone una actitud de
respeto
y responsabilidad hacia el ambiente que los rodea, aunque las
mcdi das
tradi ci onal es que adoptan hoy, no sean sufi ci entemente
eficaces.
El complcjo de la milpa se ha enriquecido con el cul tivo de algunas
hortalizas
de origen europeo.
[a utilización dcl ganado mular, como bestia de carga, es otra de
las técnicas integradas en la vida económica de los lencas; no así la
utilización
del buey como animal de tiro, ya que el arado sólo se usa
en l os tcrrenos pl anos.
La vi vi enda
[¿ vivicnda no ha sufrido ningún
cambio sensible, excepto algu-
nos casos en los que ha sido sustituido
el techo de zrcate por el de teja
o zinc. Por lo gencral, son rairchos
de uno o dos cuartos, con paredes
de baharequc, los techos de zacate y los pisos de tierra aplanada;
siguen siendo el hábitat más común, sobre todo en las comunidades
más alejadas de las vías de comunicacións3.
Sería difícil hablar
de una
arquitectura puramente lenca, pues la influencia ladina ha
jugado
un
papcl importante
en la combinación de formas constructivas, que
vicncn a mostrar diferentes estilos. los restosde la arquitcctura lenca
se pueden
encontrar en lo que fue la fortaleza de Coyocutena que, en
la actualidad, no es más que un amontonamiento de piedras.
Según
relatos históricos, los lencas, inicialmente,
construyeron con ramas
y
53 Para un estudio más detallado sobre la arquitectu¡a de los lencas, véase: Iris Milady
Salinag Alquitccturr ile los grups étnias d¿ Llonduras.
(Tegucigalpa:
Edit. Cuaymu-
¡as.799'll:79-9.
LOS LENCAS
hojas en los huecos de las montañag
despuós construían las casas
completamente de piedras. Las vivicndas las construye el
iefe
de la
familia, ayudado por los vecinos bap el sistema dc
,,mano
vuelta,, o
con el empleo
de
iornaleros
vecinos.
En algunas aldcas se ven casas
modernas de adobe, con techos de teja o de zinc y pisos de cemcnto.
Los muebles
de madera
son hechos en la localidad. En ras casas lencas
no falta un altar consistente en unas cuanüas estampas o pequeñas
imágenes de madera. En las comunidades más alejadas, el único
mueble moderno es la radio de baterías, que
es adquirido por
casi
todas l as fami l i as.
El maíz l oguardan
api l ándol oen
una construcci óndepal os,o
sea,
en una troje. Al lado de muchas casas hay pequeños homos redondos
para hornear
pan, construidos
de lodo y piedra.
Las familias más pobres
(un
90zo) cocinan en hornillas
de barro,
repelladas
con tierra y excremento
de vaca y utilizan leña
como
combustible.
Los enseres domésticos
son aún primitivos: la piedra de morer,
el
comal y los recipientes
de barro; pero
éstos son, a menudo, reempla_
zados por sartenes y ollas de metal, vasos y
jarros
dc porcelana,
cristal
y plástico. Muchas familias
emplean molinos de metal para quebrar
los granos
de maíz; la masa y los ganos
de cacao, los procesan
en
piedras de moler. A falta
de una yunta
de bueyes y una carreta para
transportar
la leña, ósta
es recogida
por las mujeres y los niños
mavores.
La mi l pa
La agricultura
cntre los lencas tienealgunas
peculiaridadesquees
nccesario
analizar: tecnicamente
es una agricultura
de
,,azada,,,
en un
54 véase
al respecto, Eugenia
R<¡binson, |.os
pu¿blos
ttel clásico rafutb del vatte ih suta.
(Tegucigalpa:
Instituto
Hondureño de Antropologfa e Historia. Votumen Ill. l9g5).
103
RAMÓN
D. RIVAS
compleio de milpa, porel
uso del azadóns
como herramienta
básica,
con la utilización
exclusiva
dc la fuerza humana para
el trabaio y con
el uso de abonos
de origen orgánico,
en ras últimas
decadas. Los
cultivos se reducen
a pequeñas parcelas,
con una serie de plantas
de
hortalizas
en torno a las siembras
básicas de maíz
y de frijol; los
cultivos secundarios
que forman
este complejo de milpa
son: la papa
(en
la parte alta de Intibucá y algunas partes de Lempira)
y el ayote. En
los últimos
años, en muchas comunidades
se ha introducido
el cul tivo
de hortal i zas
para enri quecer l a
di eta al i menti ci a.
La acumulación
de diversas plantas de cultivo en el mismo
terreno donde se siembra el maí2, responde
a ra necesidad
de obtener
el mayor rendimiento
posible del suelo, como consecuencia
de la
escascz de tierra de cultivo; a esba forma de agricultura
se le llama
"cul t i vo
ci c mi l pa".
Hay además,
otra serie de plantas que no siembran, pero que
forman parte del complejo de la milpa, cuyos productos
se recolectan
para el consumo y cuya reproducción
se ascgura dejando algunas
matas
para que den scmi l l a que el vi ento di semi na; entre el l as se
encucntra una varicdad de rábano, el nabo, la rnostaza y una variedad
de papa que vcgcta en el suelo, que s€ cosecha cuando se prepara la
tierra para cl cultivo, dejando enterradas las papas más pequeñas para
que sereproduzcan.
Entre l as pl antasquecrecen
en l a mi l pa yque son
recolectadas
están el tomate verde y rojo, los chittepes,
etc., que
pueden
ser considerados
como parte del
,,complejo
de la milpa,,.
A la prcparación
de la tierra para el cultivo se denomina
,,quie.
bra". En muchas partes de la región lenca, la quiebra se realiza con
azadón, el arado de madera tirado por bueyes y, en algunos
casos, los
más podcrosos alquilan un tractor
(éste
es un número reducido).
55 ceneralmente, los cultivos los realizan en tenenos quebrados; debido a eso,
prefieren usar azadón, ya que no dis¡rnen de medioo para hace¡se de herramientas
más apropiadas.
LOS LENCAS
la preparación
de la tierra para ra siembra se hace en los meses
previos
a las primeras
iluvias. En ra preparación
de ra tierra participan
con frecuencia
las mujeres y los niños.
Los lencas
pobres,
que no
disponen
de recursos
para alquilar
bueyes,
emprean procedimientos
rudimentarios
en la preparación
del suelo para los cultivos.
cuando
se aproxima la época de siembra y no se ha quebrado
aún
el terreno,
s€ rompe
la tierra
en tiras de unos
55 a 60 centímetros
de
ancho,
dejando
sin roturar
de 40 a 45
centímetros
de ancho; es decir,
se economiza
de un 40To a un 4s%o
del trabajo en derrimento
de ros
rendimientos
en la cosecha. Este
procedimiento
se aplica en los
terrenos
que han sido totalmente
quebrados
el año anterior;
en las
tierras roturadas
con er azadón
se deposita la semi[a. Hay
otras
formas
de cultivo en las que
se economiza
tiempo pero, por falta de
datot no hacemos
referencia
a ellas.
Cuando
el terreno
ha deiadodecurtivarse
por rruísde un año, debe
quebrarse
en toda la
superficie porque,
de no hacerlo
así, el pasto
invade
el terreno
y no deja crecer la milpa.
A pesar
de la variedad
de cultivos,
de su rotación
en los paraies
donde
el suelo
conserva la humedad
por todo el año, siempre
el maíz
es el cultivo
básicq
fcon
mayor
razón
donde las tierras
son secas. En
las partes
altas
de la región,
se cultiva er maíz amariilo
y en las partes
bajas el blanco.
se constató que la gente
prefiere
el maÍz blanco
en la
alimentación-
Esto no quiere decir
que
er amariilo no se utilice.
[a escasez
de la tierra,
su pobreza
en materias
orgánicas,
hace
que
los pobladores
se esfuercen
todo lo posible para
obtener
de una
mínima
superficie,
el máximo rendimiento.
[¿ selecciónde
ra semilla sehacedurantela
cosecha;al ir tapiscan-
do, se escogen
las mejores
mazorcas
para la siembra
del año próximo.
A las mazorcas
seleccionadas
les deian unas hojas
de enrrolüra,
para
atarlas
en racimos
que son colgados
de una reaüa,
dentro
de la
habitación,
sobre las hornillas
o son amarradas
en parejas
o grupos
de
cuatro y colgadas
en las ügas
dentro
de las cocinas.
RAMÓN D. RIVAS
Se erogen para semi lla las mazorcas más grandes o I as que haya n
alcanzado su total desarrollo;
es decir, que todo el elote haya sido
cubierto con granos
de ma:¿; las mazorcas que tienen descubierta la
punta no sirven para semilla; se busca, además, que las hileras
de
granos sean rectas y paralelas.
[a siembra se hace utilizando
un palo al que se le adapta una
punta de fierro, por eso se llama "punta o macana,,. En cada pocito se
dej an caerde tresa ci ncogranosde
maíz; entrepoci to y poci to hayuna
distancia de un metro; si la semilla es buena, nacen todos los granos,
pero no todos dan frutos.
Cuando la tierra ha sido abonada, los tallos de maíz alcanzan una
al tura de unos tres metros y medio;
en otras alcanzan unos 4,1 5 m.
para
cortar la mazorca
es necesario
doblar los tallos; en cambio, en otras
milpas, los tallos alcanzan
escasamente un metro de altura. Esto se
constató principalmente
en la zona
sur de los tres departamentos.
La milpa tiene que desyerbarse
dos veces durante su desarroilo;
aeste proceso selellama "limpiaochapoda,,;
la primera limpia
se hace
en el mes de mayo y se vuelve a cortar la maleza
en el mes de
junio
o
j ul i o.
El acto de cortarla rruzorca
de la planta de maíz se llama tapisca;
esta labor
se hace ayudándose
de un pcdazo de palo encorvado o de
un machete,
con el cual serompenlas hojas queenvuelven la mazorca;
ésta se desprende de la caña y se deposita en la red
(matate)
que el
trabajador lleva colgada del hombro.
El desgranado del maí2, por lo general,
es una tarea realizada por
las mujeres, quienes desprenden
con la mano los granos hasta que el
ol ote queda l i mpi o.
De la planta del maíz se aprovechan los tallos, que son enterrados
cuando se quiebra la tierra para que, al desintegrarse, sirvan como
abono; los más grandes y más gruesos son u tilizados para hacer cercas
que protegen los pequeños huertos. Las hoias que cubren las mazorcas
tienen también muchos usos: para limpiar el comal, envolver comida,
LOS LENCAS
sirve para envolver ]os tamales y los huevos
Para
transportarlos
al
mercado, etc.
El maíz se consume en forma de tortilla, tamal$ y atole. Es cos-
tumbre que
"las mujeres cuando están amamantandu, deben tomar
mucho atol para tener suficiente leche". El rendimiento de ia cosccha
de maíz varía de acuerdo con muchos factores: el clima, el suelo, Ios
abonos, las plagas, etc.
El cultivo del frijol le sigue en importancia al cultivo de maíz.Hay
algunas variedades que ticnen más preferencia. Cada una de estas
variedades tiene su propia forma de cultivo y, además, su respectivo
período. El cultivo de fripl es de hortaliza y, generalmente, la mufer
interviene en la siembra, pero el trabajo es esencialmente una activi-
dad realizada por los hombres. Se constataron variedades de frijol que
se cultivan
juntamente
cuando se siembra el maí?7.
En lo que respecta a la papa, en las aldeas cercanas al municipio
de La Esperanza, Intibucá,sucultivo ticneuna importancia tangrande
como el cultivo del friiol.
(Actualmente
se está introduciendo también
en l as partes al tas de Lempi ra).
A pesar de que este cultivo requiere cierta clase de tierra, de
preferencia arenosa para que los tubérculos puedan desarrollarse, se
puede decir que en la región alta del departamento se pueden encon-
trar tierras adecuadas; el clima fresco es ideal para este cultivo.
Los agricultores lencas que, año con año, siembran papas saben
que éstas requieren de un terreno arenoso al que ellos llaman "tierra
porosa". A la ticrra que tiene una mayor proporción de arcilla la
llaman
'barrosa";
en la porosa se desarrolla meior la papa, pero
también existen muchos gusanos que la atacan y se la comen.
El uso de pesticidas es un problema que en los últimos años se ha
acelerado en la región. El cultivo de la papa es delicado y complejo, ya
56 Existen diferentes clases de tamal: de elote, pisque y zipe; según la forma de
preparación y de los ingredientes.
57 En este eshrdio no se especifican las variedades de frijol existentes en la zona, pero
se sabe que son mudras.
107
RAMÓN D. RIVAS
gue es susceptible
a las plagas
y enfermedades,
lo que requiere
de
atención constante y condiciones
climáticas favorables.
otro obstáculo
es que el precio pagado
al productor
varía mucho
deacuerdo a la ofertay la demanda.
poresoel
cultivo conlleva grandes
riesgos
económicos y su rentabilidad
no
siempre está asegurada.
pese
a estos problernas,
el cultivo
de papa tiene mucha
demanda, debido a
la gran aceptación
para
el consumo humano
y su procesamiento.
ocupa el quinto lugar
entre los principales
cultivos alimenticios.
De acuerdo a lasestadísticasexistentes,
en Intibucá
se cosecha el
90Vo de la papa que se consume a nivel nacional,
cantidad que s€
obtiene de ll00 manzanas
que tienen en producción
arrededor
de
5,000 agricultores.
Al cultivo de la papa se dedican tanto los ladinos
como los lencas, pero son estos últimos
los que se involucran más
en
el proceso
de producción,
pues los ladinos generalmente
sólo super-
visan
"el
trabajo que sus empleados realizan
en sus predios',s.
En la temporada
de lluvias nacen
en los campos sembrados
algunas plantas que no reclaman
ninguna atención especial de los
58 El cr¡ltivo
de la papa
se inició en l!)60 a nivd semicomercial, en los municipios de
lntibué y k Esperanza, cuando
un extranjero
radicado en la cabecera deparLmen-
taf llev-ó especies meirradas y expandió su o¡rtivo. sin embargo, ya án lg90 se
sem-brab.a papa en la región, aunque con tecnolo{¡fas empfricas
lue
no permitían
produccion es
-ren
tables.
Err 1976, Recr.¡rsos
Nah-'ale creó el Departamento de
papa,
con el propósito
prindpal
de desarrollar la producción
nacibnal de semilla; raáicando en sus inioos
m el centro de lnvestigación
Agrlcota, ubicado m santa catarina, lntibucá, en loe
predios
de la Dirección Regional.
segúm Lisandro Mejfa, coordinador de invetigación
regional, el trabajo de investi-
gación
ry
c€ntra €n la producción
rápida de materiales prebásic-os,
básios en lc
invernaderc,
cf cnmo la producción
in viEio; teniendo á la vez la responsabilidad
dg-invqiqa¡ materiales que pueden susütui¡
a los que tradicionalmente se han
utilizado. Mediante eta ayuda se ha logrado disminuir considerablemente
ta
importación de sernilla de papa, que hastá los años
güs
era de unos 10 ó 20 mil
quintales traldos de Holanda y Guatemala.
!-abe
senal1 gl1_e! proyecto de papa recibe apoyo de la Coperación St¡iza al
Desarrollo(CGUDE)
ydel ltograma Regtonal C.ooperaUvode
papa
(pREC@EPA),
instituciones
que han contribuido en investigación, extensión y producdón
de
semilla lo cr¡al, además de evitar la fuga di divisas, asegr¡ra ai productor la
dispcición oportuna
deeste insumo.
708
LOS LENCAS
agricultores,
las cuales
se cortan para
alimento
de los dueños
de las
milpas; pueden
ser recolectadas
por otras personas,
siempre
y cuando
cuenten
con el permiso
del dueño de la parcela.
Cul ti vo de hortal i zas
El aprovechamiento
constante
de ra tierra, con pequeños
curtivos
de hortaliza
permite
a los lencas
obtener una gran variedad
de
productos
para su arimentación
y para
el mercado.
Aunque
se consta-
tó que,entreloslencas,
seconsumen
muy pocas hortalizasy,
al mismo
tiempo,
son pocos los que realizan
dicha
siembra. Sin embargo,
en los
últimosaños,en
toda ra región se ha venido
tomando
concicncia sobre
la necesidad
e importancia
de su curtivo y consumo.
No obstante,
es
común ver,
en torno
a algunas
casas, pequeños
lotes
scmbrados
de
maí2, fnpl
cebolla,
ap, lechuga
y caña
de azúcar,
allí donde cl clima
lo permite.
Se puede
observar
algunas
pequeñas
superficics
en prepa_
ración
para
el culrivo,
otras tienen
plantas
en desarrollo,
otras
en
floración
y otras
en plena
cosecha.
Un buen númcro
de OpD,s han integrado,
dentro de sus progra-
mas, la promoción
del
cultivo de hortalizas,
sobre todo en
"qr.,"llu,
zonas
en donde la dieta alimenticia
no varía.
[a recuperación
de los elementos
que ras prantas
de curtivo
absorben
de la tierra,
se logra dejando
de scmbrar
en tas tierras
agotadas.
La nitrogenación
der suero
por tos efectos
del sol y del aire
es un proceso
muy lento.
Los lencas
saben esto y, cuando los
terrenos
ya no
dan muy buenos
frutos,
dicen que la tierra está cansada;
entonces hay que dejarla
descansar
por dos, tres y hasta
cuatro años.
El problema
es que los lencas
mismos
son conrientes
de que, por la
escasez
de tierra,
es imposibredeiar
de cultivar un año. [,os terrenos
se
agotan con rapidez
en algunas regiones,
debido
al comprejo
de curti-
vos que
se siembran
en las milpas,
ya que
no es raro encontrar
sembrado
en el mismo
terreno
maí2,
frijol, ayotes
y hasta papas,
RAMÓN D. RIVAS
además de las otras plantas que forman parte del complcjo milpa sin
ser scmbradas
por el hombre.
En l a mayor parte de l a rcgi ón,l a
pobreza de l a ti erra cs tanta que,
si no fuera porque son abonadas constantemente, no darían frutosse.
Adcmás, la capa de ticrra vegctal es muy delgada en gran parte de la
región. Se incentiva muy poco el uso de abono natural, aunque su
utilización
podria resolver parte del problema.
Porotra parte, l as comuni dades están rodeadas debosques l ati fo-
l i ados y, en al gunos l ugares, más que en otros, aún exi sten ani mal es
de caza. En l as comuni dadcs cxi ste descontento con entcs estatal es
conlo Rcrursos Naturales y COHDEFOR, por la "ineficacia y caráctcr
burocráti co de sus acti vi dades cn funci ón de l as comuni dades' ,.
Las pl antaci ones
de café
Las plantacioncs de cafó sc localizan en la parte montañosa de los
dcpartamcntos
de La Paz: Marcala, Tufule, t-a Florida y, en pequeña
escal a, en otras regi oncs dcl departamento. En Lempi ra: Lepaera, La
Uni ón y San Rafacl . En Inti bucá
se cul ti va café en vari as zonas
"di spersas",
qui zás por scr terrenos no aptos para el cul ti vo; cn San
Juan
y sus contornos, así como en la zona norte colindante con Santa
Bárbara
(Nueva
Esperanza, La Ceibita, Agua Sucia, etc.) cultivan café
con fines comcrcialcs, así como en la zona de Ojo de Agua y
picdra
Rayada.
Actualmente se está cultivando
café en lugares que, de
acuerdo a espctialistas, no son propicios. Esto, naturalmente,
a costa
dc la producción de granos básicos. [¿s fincas de café son empresas
particulares que ticnen todas las características de una explotación
agrícola capitalista: utilizan tccnicas y maquinaria modernas para el
cultivo y en el proceso debcncficio;operan
sobrela basedecródito
con
59 Este cs otro problema; como cada año los precios de los insurnos suben y el de loe
productos queda estable, el productor sale perdiendo. Muchos pequeños producto-
res, como no utilizan insumos por el alto crcsto, se conforman con lo que su milpa
ri ndc que sól o l es al canza para el consumo propi o.
170
LOS LENCAS
Ios
bancos del país, como BANHCAFE
y organismos
que dan apoyo
técni co
como el IHCAFE
y ApRoHCAFE.
Este úrti mo,
en argunas
comuni dadcs
0nti bucá
)
i ntenta
fortal eccr l as
organi zaci ones
l ocal es.o
Además,
gesti onan
er estabreci mi ento
de una coopcrati va
de scrvi ci os
agropccuari os
para l os
cafi cul tores,
productores
de granos bási cos
y
pequcños
ganadcros
del sector norte
del departamento (Nucva
Espe-
ranza, La
Ceibita,
etc.), ya que
se hace nccesario
organizar
y mcjorar
la comercialización
del café. Estos
organismos
tienen
sucursales
en la
ci udad de Marcal a,
La
paz,
Graci as,
Lepaera
y La Esperanza.
Es
i mposi bl e
mecani zar
todo el proceso
de l a producci ón,
ya que l as
plantaciones
se encuentran
en terrenos
quebrados.
por
eso, son nece-
sarios grandcs núcleos
de trabajadores
para scmbrar
ra prantación
de
café y dc los árboles
de sombra.r,
para ra limpia
de los
cafetales,
el
deshi¡e y Ia poda y, sobre todo, para la cosccha,
que se hace
a mano,
ya
que rrencn
que cortarse
sol amente
ros frutos maduros;
el producto
sc,
dcsti na al mcrcado
mundi al .
El cul ti vo de café en l a zona
comcnzó
a medi ados
de ra dócada
de
l os años sesenta.
En un
pri nci pi o,
sc i ni ci ó con pequeños
experi mcn_
tos, realizados
por algunos
terratcnientes
de la región.
Muy pronto
tomaron
l a i ni ci ati va
emprcsas
capi tal i stas,
qui cnes
comenzaron
a
apoyar, i nvi rti endo
fuertcs
canti dades
de di nero
en crédi tos
para
establecer fincas
en las tierras
vírgenes
a ro largo
de las sie.rus.
Aprovechando
l a si tuaci ón
de l a tenenci a
de l a ti crra
que,
cn un70To,
es de carácter ej i dal , l os fi nqueros
adqui ri eron
ras ti erras
que necesi -
taban,
del i mi tando
l os terrenos
si n pagar
centavo al guno62.
6{) Pa¡a un estudio
sobre la identificación
de ros principares
problemas
que han venido
afectando
el desarroto
del scctor cafetarero
y,
"n
ánr"*"n.,r,
ri mi i ando el me¡o
rami cnto del ni vel de vi da d: l o.s
ryqu:ños
productores,
véase:
Juan
R. Mol i na,
El
cultioo tl¿l café.
problemática
fucío-F.co ómica
y
porítíca
dc los
pequeños
productores
¡rc
,
I l onduras. (Tcguci gal pa:
Al IPROCAFE,
l 9S9i .
6l En l os úl ti mos años se ha dado una vari edad
de café que no necesi ta sombra.
62 En la actualidad, existe un número no especificado
a" p.q".ño";;;;ü;;;
q""
poseen de 1 a 5 manzanas
cultivadas
de cáfé, por lo general,
en los contornos
de sus
117
RAMÓN D. RIVAS
Durante los primeros años, los finqueros no encontraron dificul-
tades para conseguir la mano de obra que necesitaban, puesto que la
labor que más brazos requiere es la de la cosecha y las plantaciones de
café necesitan cinco años para empezar a dar sus frutos; además, se
empczó por sembrar pequeñas superficies, las que fueron extendién-
dose año con año.
Durante la cosecha,que es de mediados de noüembre a principios
de febrero, hombres, muieres y niños se ocupan en los cortes.
Para la gran mayoría de pobladores de las regiones
cafetaleras, el
período del corte de café es la única época en que tienen la oportuni-
dad de devengar el dinero que cubrirá, escasamente, sus necesidades
durante todo el año.
Tipificación del comercio en la región
y situación laboral
I-a interrelación entre la ciudad y el campo hace que la economía
de los lencas sea dependiente de los centros urbanos más importantes
de la región; en este caso, Gracias, Marcala y La Esperanza.
El comercio existe, aunque no en grandes proporciones. En los
últimos 15 años, el gobierno, por medio de la Secretaría de Obras
Públicas y Transporte
(SECOPT),
ha abierto caminos a un buen
número de aldeas, lo que ha hecho posible que transiten camiones que
sacan los productos. Esto permite que se conüertan en comerciantes
que movilizan los productos a mercados nuís amplios de lugares
alejados de la cabecera departamental.
Aunque no son muchos los lencas que se dedican al comercio,
podemos decir, en cambio, que cada lenca es un vendedor de sus
propios productos; cada familia produce algo que lleva al mercado
local máspróximo, al de su pueblo oal mercadoregionaldondevende
para comprar los recursos alimentarios que no produce: sal, ca fé,pan,
ropa o artículos para sus actividades religiosas.
172
LOS LENCAS
la organización
de muchas fincas y haciendas de la región,
corresponde a una explotación de üpo feudal, con su baia tecnología
en la explotación del suelo y con una organización
del trabap
basada
en la servidumbre,
en su mayoría de tradición lenca, quienes trabajan
un determinado número
de días en los cul tivos, a cambio de que se les
permita
sembrar un pedazo de üerra para mantener
a su familia.
A
este sisterna se le llama de
,,colonos,,)
y abastece de mano de
obra barata, debido a la escasez de tierras de cultivo para la gente
de
los pueblos y aldeas.
[a región sureña y occidental
son consideradas zonas marginales
con respecto
a los polos
de desarrollo
del país. El patrón de asenta-
miento es disperso o con pequeños
caseríos y aldeas. En toda el área
se practica
una agriculhrra
de subsistencia
con producción
de granos
básicos. También se acostumbra
la cría de animales
menores, sobresa-
liendo la cría del pato
y el guaiolote (pavo
americano).
Er trabap
artesanal
es muy difundido, sobre todo en el sur y a nivel de autocon-
sumo o mercado vecinal.
Es característica
también,
sobre todo en el
sur, una industria alimenticia
casera muy diversificada
y activa.
Principalmente,
la panadería,
que utiliza el horno
de leña;
elaboran
muchas clases de productos
en base a maíz,que
son vendidos en el
vecindario.
se constató que las medianas y grandes fincas
comerciales
dispo-
nen de facilidades
y empréstitos,
así como de asistencia
técnica por
parte
del Esüado,
organismos particulares
y bancos nacionales
e
intemacionales;
eso no sucede con los pequeños
finqueros.
Las medianas y grandes
explotaciones
de la región son fuente
de
trabair para
el campesino-
lenca, aunque
su potencial
de absorción
de
la mano
de obra local
es reducido
en proporción
a la disponible.
por
esta razón,
y por el bair nivel del salario, muchos
se ven obligados,
o
prefieren
buscar trabair
en otras partes
del país. Ia industria
tampoco
sol venta
el problema.
En los departamentos
de
concentración lenca,
la
773
RAMÓN D. RIVAS
actividad
industrial es muy baia. Casi nula. Los campesinos-lencas
que optan por quedarse en la región, se ven presionados a comPletar
su ingreso con un salario, pero por ser temPoral y de importe baio, no
les permite meiorar su raquítica economía. La venta de sus productos
(agropecuarios
y artesanales) tamPoco le brinda
una salida por ser
poca la ganancia. Aunque para la familia son
indispensables los
ingresos en efectivo, éstos no representan una meioría efectiva en su
nivel de vida.
En las últimas décadas, se han acercado a la región diversos
organismos
nacionales e internacionales6, sus intervencionesr, en
parte, han beneficiado a la población, peto se han visto con
limitantes
de tipo político y cultural. Los aportes tecnológicos
de mayor signifi-
cación para los campesinos-lencas, en las últimas décadas, son los
fertilizantes e insecticidas químicos, meirra de semillas, servicio vete-
rinario, sistema de riego, maquinaria agrícola, salud, alfabetización y
63 ADRGCTN por su parte, ha hecho presenda m buma parte de la zona lenca,
Pero
su trabajo no se centra espedficamente con e3te grupo étnlco, su traba¡) es catalo8a-
do como "integrado". Se podrf a decir que ADRO es un movimiento que, en el corto
üempo de exGt'mcia
(dos
añoo y medio al momento de este estudio), ha logrado
proyectarseen rmaampüaregi6n:F-nl-aPaz,77
comunldades: Marcala
(10),
Yarula
i6),3anta
Elena
(21),
Florida
(sectorsu¡
deOPatoro)
(ó),Sector
NortedeOpatoro
(8),
Sector Bair de Guajiquiro
(8),
Sector C¡nhal Guajiquiro
(8),
S€ctor Santiago, Santa
Ana
(3)
y m el sector fronterizo
(6).
En Intibucá, 32 comunidades, La Esperanza,
secto¡ cent¡o
(16)
y elsectornorte, Yamaranguila(16). En Lempira,50comunidades,
Gracias
(24),
La lguala
(26).
Al momento de la investigación, an cada comunidad se
trabajaba con un total de 12 a 20 personas.
Aparie de sus habajc de organización, en la mayor parte de estas comunidades,
AbRO ha ooperado con pequeñoe créditos para agrtcultura, tiendas de consumo,
alfarerfa, corte y confecdón, etc.
64 ADRO,porejemplo,gueestápresentetambiénentodalapartedela-MontañaVerde
de
yamarangUilá,
juntamente con la población, está tramitando 29,000hectáreas
de
tierras ejidales. El objetivo es legalizar estas tierrc para la respecüvre comunida-
des, antes de quellegu.mlos terratenientes en masa,lcqueya "seestán,metiendo"'
Deacuerdo a loepobladores de la zon4 un hechoimPortante
esque "lalegalización
no tiene que darse de tipo privado, sino que comunal; las tierras tienen que ser
trabajadas portodos". Allograrseesteobjetivo
seestarla concretizandola tradición
lmcade habaiar l,a tierra en forma comunal. Es como revitalizar el pasado indfgena.
774
LOS LENCAS
cróditoss. Es necesario determinar los frutos de tales proyectos6, y hacer
algunos señalamientos que son de utilidad para futuros proyectos de
desarrollo en la zona. Entre éstos, es indispensable tomar en conside-
ración: la participación de la población que se dio, en buena medida,
en Guajiquiro y Opatoro, que fueron las regiones de mayor recepción
al proyecto. Además, esüa zona fue caracterizada como la que poseía
la mayor cantidad de recursos naturales, tierra eiidal en abundancia y
bien distribuida entre los miembros de la comunidad.
En las comunidades de Santa Elena, Yarula y Santa Ana se
detectaron problemas en el sentido de que los terratenientes creyeron
que serían favorecidos
con el proyecto pero, cuando se dieron cuenta
que sacaban pocos beneficiog comenzaron a poner resistencia y se
negaron a colaborar. En Marcala, se rropezó con la barrera de que gran
parte de la tierra está bair control de unos pocos terratenientes. En
comunidades como Santa Elena, hubo problemas con los militares
65 Cabe hacer mención del proyecto integral denominado MARGOAS, desarrollado
por COSUDE en el sector de Marcala y Goascorán,LaPaz, desde principios de los
años80y-querecientementeterminó(1992).
Aunque elproyectono tenfa un enfoque
étnico, abarcó una buena parte de estos grupos. El pioyácto se consetizó en áos
regiones: la región dela partealüa-de [a Paz, comprendida por lospoblados y aldeas
de Guajiquiro,Opatoro, Santa Elena, Marcala, Chinacla y Varutá y la regi6n de la
parte baja del departamento,_ comprendida por los pobladós y a--ldeas de
Aguanqueterique, Lauterique y San Antonio del ñorte. Ambas zonas muy diferen-
ciadas en lo que respecta al aspecto geográfico y etnológico:
L^a parte alta áe La
paz
se caracteriza por ser una región con población mayoritariamente indigena
flenca)
yen lapartebaja-seconcentra
lapoblación ladina. MARGOASpaTúadellnfoque del
lesaloJlo
Rural Integrado (DRI)y
susaccioness€centraron
en loocamposagricolas,
de salud, infraestructu¡ales, alfabetizadón y organización empresariil.
"
Por ot¡a parte, desde- hace año y mediq ASEPÁDE
(Asesorei
para el Desarrollo)
trabaja en la zona de Guajiquiro
(La
Paz) en un programa de créditos. La nueva meta
de trabajo es: la reactivación del comercio, orientación sobre asistencia técnica v
asistencia agrícola.Notienen
co-mocoordenadaprincipat
alapoblación indlgenadá
la zona. su trabajo está mfocado hacia la pobhbón en geneial. Al momer*"to de la
investigación, en la comunidad de santa Rosita, se estabátrabaiando
con r¡n total de
43 miembros. La idea
T
p¡oyectars€ más en la zona, principalmmte en aquellas
regiones más aisladas. Hasta el momento
no se ha realizldo
un trabajo de orginiza-
ción.
66 El proyecto tuvo algunos limitantes en cuanto a su proyección cultu¡al, al no tomar
en. cuenta los aspectoo culh¡rales de la zona
(el
caio áe la inhoducción del
'
friirl
chinapopo"),
la gen-te que participaba en los proyectos, prácticamente,
,,s€
vieron
obligados a comer del friiol introducido,,, No obsiante, ei proyecto dejó una buena
base organizativa y gente
alfabetizada.
77s
RAi'ÓN D. RIVAS
(estrictoscontrolesydesconfianza
para con la población
civil), con los
políticos
(manipulaciones)
y por parte
de la lglesia
(nranipulación
religiosa: los pobladores
tenían que pagar buenas canüdades de
diezmos y primicias a las iglesias)ó7. Es necesario señalar que muchas
comunidades, en donde los pobladores
se han acostumbrado
a los
pesticidas,los utilizan
sin prevención
als^a. En cuanto a los cultivos
comerciales de importancia
en la región, los más recientes son el café
y la papa. También el repollo y otras hortalizas son relativamente
nuevas en la zona$.
En lo que concierne
al salario, se presenta un fenómeno de
estancamiento muy grande, en relación
con el alza al costo de la vida;
este fenómeno obedec€,
en gran parte, a la relaüvamente
baia depen-
dencia de la población
del trabaio asalariados. A medida que una
comunidad depende más del intercambio
comercial, el salario tiende
a subir, siguiendo el ascenso de los costos de vidan. En el esüanca-
67 A pesar de que estrba prevlsto que el proyecto
durarfa ll años y que, en et corto
tiempoderealización, brindó buenoe resultados, senooinformó que tres habfan sido
las razones prindpales para su finalizadón: 1. Ya se tenla previsto el término plazo.
2. Las políticas internacionalesde cooperadón variaron; y3. Por razones internas de
CO6UDE.
Esimportante señalar qge un f)% dela coopemción era brtndada por la conbaparte
del proyecto, el gobierno
de Honduras, altl¡liz¿6ts por medio-de las diferentes
instancias gubernamen tales.
6E En 1980, un estudio m la región de lntibucá, que arln tiene vigenc{a, indicaba: que
el 42,9Vo de familias producen
el mafz equivalente al26,48o de la producción,
se
deduce que este oiltivo es realizado por gran cantidad de minifundistas, cuya
producción se realiza en pequeña escala y apenas cubre los niveles de subsistencia.
Esta mis¡¡ra caracterfstica se ob!€n a en lc siguientes cultivoe: frijol, café, hortalizas
y frutas.
Ia papa eselrínio culüvoque tienecaractelsticascomercializabteo y esllwadode
looentrcdeproducciónhasta
losdistintcmercadosnacionales.
Ningunodeestos
productc hascimde a mercados intemacionales, Véase: Guú il¿ Desnollo lJrbano
dc Ie Espnvn c lntfuucá.
(Tegudgalpa:
Secreta¡la de C-omunicaciones, Obras
pú-
blicas y Transporte. 1980): pp.37-39.
69 Nos referimos siempre a aquellas regiones de concentración tenca.
70 Como el cco ilus&ativo de la comunidad de Miratoro, al norte de Tuh¡le
(La
Paz),
m donde los pobladore manüetaron
(después
de tses añoc) no saber sobre las
medida de devaluación y no se explicaban locaro delos productosde fue¡a, o¡ando
eüos segulan las hansacciones comerciales considerando los precios anterior€s.
176
LOS LENCAS
miento de los salarios
desempeña un papel de primer orden el
aislamiento de las
comunidades y su relativa distancia del centro
urbano,Tr regulador
de los prercios y de los salarios. En muchas
comunidades
el salario por
iomal
no ha variado en los últimos
tres
años. Hay otros lugares
en donde se paga 5J0lempiras por
jornal
y el
iornalero
tiene que llevar
su propia alimentación.
Según la Ley del Salario Mínimo, para los municipios
de la región
el salario oficial actual es de Lps. 8J0 por
irrna
l, pero la realidad
es que
el que contrata, paga lo que meior le conviene. En algunos lugares el
iomalero
gana Lps. 5,30
(con
comida y, en otros lugares,
sin comida).
la alimentación
consiste en tres tortillas con un puñado
de frijoles y,
cuando se come bien, un puñado
de arroz. Estas situaciones se
presentan
sobre todo en aquellas
comunidades en donde no hay
presencia de movimientos
campesinos o, si la hay, su presencia es
mínima,
como el caso de la región
de los pueblos de la frontera
pertenecientes
a La Paz, Intibucá y Lempira. En un bucn número
de
Miratoro, es una aldea consütuida por unas 325 perrcnas de marcada decendencia
lenca. El lugar se mtuentra en la cima de una montaña, gran parte de sus tierras
presentan
erosión, debido a que
9on terrenog con pendientes y a la tala de rí,rboles
en Ia preparación
del terreno para la siembra de café. Al momento de la üsita de
campo, la gente s€ estab-a_ reponiendo
de una epidemia de sarampión que había
azotado la comunidad.
una promotora
social, que habla llegado de un pueblo
aledaño,
me comu¡icó
que la epidemia habfa siáo tan contagiosa que múrieron
varios niños y adultos y que por csta razón, ra aldea tuvo que ser deciarada por el
Ministerio de salud como
"zona peligrosa-. l¡ reunión en la que estuve presente
tenla que ver con el funcionamiento
de la TAC
(Tienda
de Abaitecimientó comu-
nal),promovidaporun
moümientocamp€sinodela
zona,la GNTC. LaTACerauna
tiendita
miserable que solo ofreda unas aspirinas que colgaban de la pared, pan que
hada una semana habían_trafdo
de Tut,lé y unasi2 boliitus de clrurros
eálosinas
de mafz), una- caja de refrescos
que eltoo mismo* habían fabricado con"azúcar y
colorante verde, seis bolsitas contlniendo
medidna para polloe.
La gente comenzó
la ret¡nión quejándose
de que la tienda no tenla friirles, malz, sal
i
azúcar desde
hacla mucho tiempo.
Fue en Miratoro donde consíaté que la'comlnidad
aú¡ no
sabla sob¡e las med.idas de devaluación de la moneda, áecretadas muchos meses
atrás. [¿ promotora
social exponla: "Es diflcil explicar, sólo imagínense asf; lo que
anles se compraba con diez lempiras, ahora se compra con cien'7. En la reunión se
informó sobre los muertos por li epidemia.
71 Aislamiento en el sentido de que no pueden sacar fácilmentc sus
productos
a los
centros
de comercialización.
717
RAMÓN D. RIVAS
fincas de café, la situación, en cuanto al salario, había mejorado por la
presencia de rnovimientos campesinos, así como de organismos de
desarrollo como ADRO, que han venido realizando un trabajo de
acompañamiento y organización. Esto sucede nuís que todo en la
parte alta de dichos departamentos.
Por o tra parte, en un buen nú mero de comunidades, la s artesanías
constituyen un complemcnto de Ia economía de subsistencia. En lo
que respecta al precio de los productos artesanales lencas, objeto de
comercio: cestas, canastos, cerámica, etc., no hay precios estables,
éstos varían de comunidad en comunidad. Los precios son muy baios,
si se toma en cuenta el ticmpo requerido para su elaboración.
Quienes
se benefician con la comercialización de estos productos son los
l adi nos y
"coyotes".
No se encontró un organismo que colabore con esüa gente para
realizar un trabajo de comercialización
en una forma más
iusta
y
equitativa. COSUDE fabajó en proyectos de comercialización en La
Paz
(Proyecto
MARGOAS) y, por su parte,la CCD en [a Esperanza
está trabajando, sobre todo con mujcres, en proyectos de comerciali-
zación. Hubo un tiempo en que COPRODEIM desarrolló labores de
comercialización en lugares como La Campa
(Lempira),
con produc-
toresde cerámica. En comunidades en lasque se producecerámica no
hay organismo alguno que fomente
la comercialización, a pesar de
que existe un número considerable
de comunidades dedicadas a
dicho rubro; en La Paz: La Victoria, Chiflador-Mogola, Sisiguara-
Chusmuyo; Las Aradas, las Huertas;
Quiscamote4uazore,
Llanos
de Maco-Hualinga, El Potrero; Planes; El Zacatón-El Pedernal,
Cori nti l l o, San Mi guel i to, Cuqui nque, Estanci as, San Antoni o-
Juniguara,
Santiago de Santa Ana y San Isidro de Santa Ana; San
fosé,
Tenamaní y El Roble. En Lempira: [a Campa; La Nueva Esperanza
(antes
El Cantarón) y en la aldea de Cruz Alta. En Intibucá: Yamaran-
guila; Cofradía, Semane; Cacauchagua, San Lucas; El
]icaral
(San
Sebastián); casco municipal y en los municipios de Magdalena,
116
LOS LENCAS
Concepcióny Colomoncagua se produce también loza, peroen menor
cantidad ydemenorfama. Comerciantesde fuera llegan a comprarlos
productos, quieneslos revenden
en los centros comerciales de la zona,
llegando también hasta San Pedro Sula y Tegucigalpa. Se constató que
un
iarrón
que en [a Campa cuesta Lps. 2J0, en Gracias
(Lempira)
cuesta nueve lempiras. En San Pedro Sula y Tegucigalpa
de seguro
costará más. Los artesanos manifestaron la necesidad de comerciali-
zar ellos mismos sus productos. I-a demanda de la cerámica y la loza
ha disminuido, con respecto al pasado, debido a varios factores,
entre
ellos: la construcción
de acueductos y la conexión de tuberías para
agua en muchas aldeas
(desde
mediados de los años 80). Además, la
gente prefiere los cántaros y porrones
de plástico, ya que
,,no
se
quiebran y pesn menos".
Aspecto
educativo
S"gu. el Colegio de Profesores
de Educación Media
(COPEMH),
el analfabetismo en Honduras alcanza actualmente
(lg9Z)
un índice
del 45 por cientoz. Entre la población lenca, la situación es peor, por
ubicarse la mayor parte de sus comunidades en lugares aislados. No
podemos proporcionar un dato exacto, ya que no existen; pcro pode-
mos afirmar que un 887o de la población
en estudio es analfabeta o
semi-analfabeta.
Un buen número de ellos sólo ha cursado hasta
tercero o scxto grado pero,porno poneren práctica losconocimientos
adquiridos, después de dos o tres años se convierten en analfabetas
funcionales. Hay que resaltar que en un 95Zo de las comunidades, hay
una escuela. Aunque la gente se queia de que, la mayor parte del año,
los maestros
brillan por su ausencia. Algunos maestros manifestaron
no sentirse estimulados por las respectivas instancias locales del
Ministerio de Educación.
z2 En Hondu¡as no hay estadfsticas que señalen exactamente cuál es el fndice de
analfabetismo; pero cifras extraoficiales extrafdas de estudios realizados por
insti-
tuciones no gubernamentales lo sitúan entre el 45 y el 50 por ciento.
119
RAMÓN D. RIVAS
El analfabetismo
alcanza los mismos niveles
en hombres
y muje-
res
(48
y 45v"). Entre los
iivenes
el analfabetismo
alcanza un porcen-
taie alto, principalmente
en los jóvenes
de edades
comprendidas
entre
10 a 15 años
(los
que han dcjado la escuera), un
ggzo.
En las edades
comprendidas
entre 15 y 20 años, ufr
g070
es analfabeta.
[a situación
varía de lugar en lugar;
el porcentaje
de ingreso
a la eruela, por sexo,
es igual. Para los padres,
es necesaria
ra educación
de ambos sexos,
pero si por alguna razón
un hijo debe dejar de estudiar,
son ras niñas
las que abandonan la
escuela, ya que
existe ra idea
de que la niña no
necesita
de esa educación
formal para realizarse
en la vida.
se consta-
taron muchos casos
de deserción
escolar por parte de ros niños
quicnes,
en épocas de cultivos
(mayo,
junio)
tienen
que ayudar
en las
tareas agrarias. También
sucede que las madres,
al necesitar ayuda
en
el trabajo del hogar,
privan a sus hijas de asistir a la eruela, o sóro
mandan
a alguna de ellas: "es de esta forma que las niñas
crecen con
la idea de que su función
es el trabair
doméstico,,.
En Ia población
adulta existe una diferencia
entre hombres
y
mujeres que han asistido
a la eruela. En otros tiempos,
sin la infruen-
cia de instituciones
de fucra, la asistencia
de la mujer a la escuela era
escasa. En este aspecto
se ve que er acercamiento
de organismos
de
fuera,
de cualquier idmlogía,
quiérase
o no,
ha contribuido
a que
algunos patrones
culturales,
concemientes
a ras posibilidades
de
ambos
sexos, cambien.
En algunas comunidades
de La
paz,
Lempira
e Intibucá, funciona
un programa
de arfabetización
de adurtos de ApROHCAFE.
No
obstante que los programas
tienen un objetivo positivo,
se comprobó
que los que salen favorecidos
son los hombres,
pues las mujeres, por
suslabores hogarcñas,
tienenuna
mínima participación.
sonpocas ras
que "hemos
aprendido
algo,,, manifestaron.
En toda la zona lenca
trabapn organismos
de desarroilo
que contemp¡an
dentro de sus
planes de trabap la alfabetización.
Entre ellos están;
Visión Mundial,
APROHCAFE,
ADRO,
CCD. EDUCSA, pero
es solamente
CCD que
720
LOS LENCAS
dentro de sus planteamientos
contempla lo indígena. Los demás
organismos dirigen sus programas
a la población
en general.
La sal ud y l a al i mentaci ón
Un78Vo de los lencas de las comunidades
estudiadas presentan
graves niveles
de desnutrición. Entre los niños menores de 10 años, la
situación es aún peor. según las estimaciones
de los enfermeros de los
centros de salud visitadosñ, los problemas
más graves son las enfer-
medades intestinales,
gue causan la mortalidad hasta
del60zo de la
población infantil menor de 7 años; las enfermedades de las vías
respiratorias,bronquitis
y tuberculosis,
en la población adulta.
pero
el
problema fundamental radica
en la anemia hipoferrosa;
esto es, la
desnutrición
y el hambre.Segrn
informes, probablenente
el
g07o
de
los infantes padezcan
anemia crónica. En los lugaresdonde
hay centro
de salud, s€ encuentra sin medicamentos
y sin equipo indispensable,
(a
veces falta hasta hilo y aguja para suturar). El Ministerio
de salud
hace muy poco para solventar este problema. El promedio
de vida se
considera
en 47 años para los hombres
y 57 años para las mujeres.
La alimentación
es deficiente. La preparación
de los alimentos es
tradicional, a pesarde la capacitación en preparación dealimentosque
han impartido promotores de la Iglesia
Católica
(En
Gracias, Lempira
y Marcala, LaPaz, por medio de cooperantes de CID) en el marco de
los programas
de la OPI
(Pastoral
parroquial
Integrada), ADRO y
organismos protestantes baio la coordinación de la CCD en comuni-
dades de [a Esperanza y Santa Bárbara,
además de Recursos
Natura-
les. Estacapacitación
ha sido asimilada
pormuypocasmujeres.
Segun
algunos promotores, es difícil abandonar formas tradicionales
de
alimentación,
"pues lo que el indio nunca ha comido ni a la fuerza
se
73 En un 98% de las comunidades lencas no hay médico. Los c€n tros son atendidoe por
enfermeros/ras.
727
RAMÓN D. RIVAS
hace que se lo coma". las mujeres son el sector poblacional que más
padece por los problemas de salud. Entre las causas que influyen en
las deficiencias sanitarias en la mujer eskín:
-
El número elevado de hijos que suelen tener, sin un cuidado
especial en los períodos de gestación y parto.
-
las pocas parteras en cada comunidad no cubren todas las
necesidades. En comunidades lejanas, las mismas mujeres se las
tienen que arreglar por sí mismas.
-
Il higiene
es pésima, sobre todo en períodos de postparto. El
cuidado del recién nacido es inadecuado
y, como consecuencia, de 10
nacidos mueren de 5 a 6.
las principales
enfermedades que se padecen en la zona son
consecuencia directa de la desnutrición, de la que derivarían la tuber-
culosis, parasitismo, y diarrea, que es la principal causante de la
mortalidad. Hay muchos casos de enfermedades respiratorias,
como
resultado del inadecuado
acondicionamiento
de las viviendas: la
humedad, el humo de las homillas, compa.rtir la habitación con
animales, etc. Los problemas que enfrentan las instituciones a la hora
de emprender un programa de salud, son la poca accesibilidad y la
falta de saneamiento básico: falta de agua potable, letrinización y
saneamiento de las viüendas7..
En forma generalizada,
entre la población ladina y lenca de la
región,la dieta básica diaria es deficiente y, en un buen número de
comunidades, muy mala. Hay comunidades donde, en los meses de
marzo, abril y mayo,los pobladores no comen más que tortilla de maíz
o maicillo con sal y limón. En términos generales, se puede decir que
Ia dieta principal
son el maíz y los frijoles
(cuando
los hay). Su dieta
alimenticia incluye poca carne y pocos productos lácteos. Aprovechan
74 Es nec€sario destacar el trabai) de instalación de agua potable que CRS ha venido
realizandoen un bum númcrodepobladc en el surdela región. Con los programas
de saneami€nto emprendidos por esta institución se ha solventadq en parte, los
probleuras de salud e¡ una buena parte de la región.
722
LOS LENCAS
también las cosechas de legumbres
(sobre
todo en tiempo de milpa)
y los frutos en sus épocas: desde mangos en las partes bajas, hasta
manzanas en la parte alta. Algunas mujeres
(gtrpo
muy reducido)
hacen pan de trigo de la harina que compran en las ciudades, pues la
cultura de la siembra del trigo aún no se ha generalizado en la región,
aunque hay posibilidades de cultivo en la parte alta de Intibucá, La
Esperanza y Lempira. Es común que las fnujeres horneen pan de
harina de maíz el que, por lo general, es para consumo propio. En la
mayor parte de la zona, el ganado vacuno es muy eraso y, por lo tanto,
hay dificultades para la obtención de leche. Diversas instituciones han
venido promoviendo el cultivo de la soya, pero en muchos casos su
producción es dificultosa, ya que requiere de muchos cuidados y no
tienen suficientes conocimientos para prepararla.
Existen comunidades de las que el centro de salud nuás próximo
se eñcuentra a 6 ó 7 horas de camino a pie o en bestia. Por otra parte,
se comprobó que los centros de salud, solo son visitados cuando el
paciente se encuentra gravementeenfermo. Partede problema es que,
por la incomodidad
del viaie, los pobladores prefieren tratar a los
enfermos con "medicinas caseras", que "en el mayor de los casos dan
muy buenos resultados". En una comunidad del municipio de San
Sebastián, Lempira, se presentó un caso de cólera; la gente ideó darle
al paciente "una
toma de aguardiente revuelta con limón", la que dio
resultadoTs.
Organismos como EDUCSA,CCDy ADROimpulsan
el rescate de
la medicina tradicional a partir de la capacitación, promoción, divul-
gación y uso de las plantas medicinales.
75 Natu¡almente, no se sabla cpn exactitud si se trataba de dicha enfer¡redad, to cierto
es que fue un medicamento efectivo.
Con respecto al cólera, se pudo observar que la campaña gu.bernamental difundida
por la radio, ha terrido sus efectos en toda la región visitada. La gente ha tomado
conciencia acerca de la gravedad de la epidemia y ha tomado las debidas precau-
ciones. En algunas comunidades, a iniciativa de la gmte misma, s€ emprendió lia
conshucción de letrinas púbücas.
723
RAIUÓN
D. RIVAS
En un 957o de las comunidades la higiene es deficiente.
sólo del
g
al 70vo de los pobladores
disponen de una retrina.
Hay un buen
número de pueblos
en donde las aguas negras
corren por las
cailes.
Otro aspecto importante
de mencionar
es el hecho
de que un gran
porcentaje
de gente toma agua de pozos naturales
al descubierto,
o de
losríos. Todo esto contribuye a que se enfermen. Hay comunidadesen
donde,
esporádicamente,
se pres€ntan
casos de tuberculosis;
sobre
todo en laszonasaltas,donde
las condiciones
para sobrevivir se hacen
más dtfíciles, por la falta de alimentos
(principalmente
en los meses de
marzo, abril y mayo) y las pesimas
condiciones
de salud. Otras
organizaciones que trabaian
en el área de salud son: visión Mundial,
CID, COSUDE
(hasta
este año 1992 en el proyecto MARGOAS, La
paz)
Vecinos Mundiales, Los Menonitas,
CRS
(indirectamente
en proyec-
tos de agua potable
en el sur de Lempira y sur de Intibucá), FEDECOH
(también
indirectamente)
y COHASA, que actualmente
está en la
etapa deestudio en un programa
de Desarrollo Rural Integrado
(DRI)
en Lempira, Erandique y sus contornos
(San
Andrés y Santa Cruz), en
el que también se pretende integrar
el aspecto de la salud. En febrero
de 1992, la FAGRRNN iniciaron un proyecto
similar al impulsado
por
COHASA76, en el sur de Lempira
(Candelaria,
Mapulaca, La Virtud,
Valladolid,
Guarita, Tambla y Tomalá),.
Un proyecto
similar se en-
cuentra en estudio por DGIS-Holanda,
en el norte de l.empira, que
abarcaría losmunicipiosde
Belén, la Campa, Ia lguala, San Manuel,
76 En lo que respecta al proyecto
'?e
desarrollo integrado,' de COHASA, se notó
descontento enhe la población pues, en Erandique ysanta cruz, manifestaron no
saber "cuáles son los verdaderos
objetivoo del proyecto".
Manifestaron alegrla
pgrgye
se está reconstruyendo la carretera hacia santa cn¡2. Entre el personai de
COHASA
"o
Erandique también se notó descontento; manifestaron
,,no
saber qué
es lo que están hacimdo y on qui&r loestá¡r haciendo,,. Además, no saben quién es
el verdadero onhatante, "pues loo papeles los fi¡mamos con COFIA9A y ahbra noe
paga uno que otso ministerio".
Algunoe miembros del personal manifestaron no
haber recibido salario desde hada 5 meses, por parte áe h respectiva instancia
gubernamental.
7 A escasc dos mes€s de que el proyecto inidara, algunos pobladores onst¡ltados
manifestaron que "tenlan
n¡¡nores sobre el proyecto, pe¡o que no sablan sobre su
contenido".
724
LOS LENCAS
Lepaera, Talgua,
las Flores, La Unión y San Rafacl, comunidades de
tradición lenca en un90vo. En todos estos proyc'ctos, ra sarud ticne un
papel de importancia,
En muchos
centros de salud, aunque no en todos, cucntan con
enfermeras auxiliares;
el mayor problema
es que no hay mcdicina
alguna. En muchas
comunidades
de Intibucá
y Lempira, guardianes
de salud, representantes
de salud y parteras
dcpcndicntes
de los
respectivos
centros de salud, se encuentran
en cada aldca o caserío
importante
de la zona. En ocasioncs, las brigadas dc vacunación del
Mi ni steri o
de Sal ud l l egan a l as comuni dadcs.
Estruc tura organizativa
En un 907o de l as comuni dadcs,
por muy ai sl acl as
quc sc cncucn-
tren, existe una forma
de organización
centrada
en aspcctos
concer-
nientesa
la vida socio-cultural.
Entre lasorganizacionesexistcntcs,
en
la mayoría
de las
comunidadet
se encuentran: patronato
comunal,
soci edad
de padresde
fami l i a
(dondehayescuel as),
comi tédel a
sal ud
(donde
hay centros
de salud). En ros últimos años,
en muchas
comu-
ni dades
se han
consti tui dos
comi tés, por l o general ,
auxi l i ados por
una enfermera, para prevenir
el cólera,
grupos de los celebradores
dc
la palabra
etc. En otras comunidades,
existcn grupos dc
,,amas
de
casal' y agrupaciones
de mui:res,
centradas
en la adoración
clc algún
santo, grupos
de fútbol,
agrupaciones
de
ióvencs
que sc reúnen,
despuésdelas jomadas
de trabaio, en lasesquinas
dc las casas o debajo
de los
árboles, a cantar
bajo el ritmo
de una guitarra
o a
iugar
naipe. En
términos generales,
en un 60vo de ellas se encuentran estrucfuras
organizativas
que buscan
el desarrollo integral;
es el caso de la
comunidad de Yamaranguila,
en la que se han estabrccido ras siguicn-
tes organizaciones:
-
Patronato
pro-meirramiento
del centro
de
yamaranguila
-
Iunta
administrativa
de agua potable
125
RAMÓN
D. RIVAS
-
Comité de saneamiento
básico
-
Comité
de salud municipal
y CESAR
-
Clubes de Amas de casa
-
Grupo AA.
-
Conseio Lenca Municipal
-
Iglesia Evangélica
-
Patronato
de la Iglesia
Católica
-
Equipo
de Fútbol
-
Corporación
Municipal
-
Sociedad
de Padres
de Familia
-
Comité pro.fundación
del Instituto
Lenca
-
Comité de orientación
pedagógica
-
Comité de barrios
-
Empresas
Maternas (en
proceso
de formación)
Ahora
bien, la familia
extendida
o, mejor
dicho, la parentela,
es
localizable
con más claridad y prccisión
como una institución
de la
comunidad.
Lo que aún queda
de los lencas,
son comunidades
inte-
gradas por familias,
más que por individuos.
El grupo familiar
es el
que actúa y recibe la acción de los otros grupos.
No es posible hablar
de la organización
social de un grupo
hurnano,
sin analizar las formasde
posesión
de los medios
de produc-
ción y las relaciones
sociales
que éstas originan. En el mundo
contem-
porá nco, las formas
de propiedad
de los medios
de producción
son las
que dcterminan la organización
social y, de ahi sus transformaciones.
La fuerzas productivas,
es decir, medios
de trabap y hombres,
actúan en la organización
social det grupo; pero también,la
organiza_
ción social actúa
en las fuerzas productivas
y pueden
cambiar los
medios
de producción
y adquirir nuevas formas, permaneriendo
rezagada
o variando
muy poco la organización
social.
En el caso de los lencas, los cambios operados en la organización
social han sido más de forma
que de fondo, ya que muchas
de las
funciones
y el contenido de la organización
social paso a través de un
grupo reducido,
como es la familia.
126
LOS LENCAS
[a aparición dela propiedad sobre la tierra ha creadola contradic-
ción principal en la vieia organización social, que está ajustándose a las
nuevas formas. Esto es notorio en muchas comunidades.
En términos generales,la concentración de la propiedad agraria,
en algunos casos por el despojo y en otros, por el comercio de la tierra
(muchas
tienas han sido transformadas en plantaciones de café), ha
obligado a la población
del campo a sumarse al proletariado rural o al
urbano. La reforma agraria nunca tomó en cuenta las vieias formas de
la propiedad indígena de la tierraTE; esto ha provocado nuevas con-
tradicciones, que dan como resultado la movilidad de la población
rural,ligada al establecimiento de las industriasen loscentros urbanos
y a la oferta de salarios altos, que atrae a los sectores más pobres de la
población del campo.
La propiedad y la herencia, por ejemplo, son aspectos que van
muy unidos y empiezan a tener importancia en el proceso de evolu-
ción social. El suelo que s€ destina a los cultivos puede adoptar
distintas formas de propiedad: la ausencia absoluta de propiedad de
la tierra,la propiedad
comunal,la propiedad familiar o la forma de
propiedad privada o individual. La forma de propiedad de la tierra,
el volumen de la misma y la técnica que se emplea en el trabajo,
determinan, en conjunto, la producción agrícola.
En la cosmovisión lenca, el hombre y la tierra aparecen tan
estrechamente relacionados que llegan a identificarse:
la tierra sirve
de enlace para mantener unidas a las generaciones que han muerto
con las generaciones que viven, porque en ella están los antepasados
y en ella se siembran para mantener la vida. Esta es una idea que no
puede considerarse como una ladinización. Entonces, son estas for-
mas de producción las que determinan las relaciones
sociales y su
78 Dede.hace algunas décadas se ha venido diclendo que en los pafses poco
desarrollados, la industrialización y la reconstrucción agraria enfrentan el mismo
problerna: aumentar la productividad del trabajador. Véase, Manuel Girault:
,,El
ejido: Callejón sin salida". Probbmas agrarbs e inilustriales d¿ Mérico,(MéAco, Vol..
V, No.4, octubre-dicienrbrg
1953): 11.
127
RAMÓN D. RIVAS
actual
organización que, corno tal, se desprende de estas concepcio-
nes.
[as viejos tipos de organización
social est¿ín desapareciendo,
aun
Ias basadas en las relaciones
de parentexo,
al adoptar formas
de
propiedad
sobrelos medios ylasrelacionesde
producción,aienasa
su
estructura
comunitaria.
Alcoholismo y
organización social
El alcoholismo
entre los lencas
es, aunque no lo parczca, un factor
que, directa o indirectamente,
interviene
en la organización
social
como agente de integración
en todas las relaciones
sociales. Al mismo
tiempo, es factor de desorganización
social, por las consc.cuencias
de
miseria,
delincuencia y accidentes que ocasiona.
t¿s
condiciones en las que se manifiesta el alcoholismo hace que
éste sea considerado
como un fenómeno ligado
a la organización
social del pueblo. si buscáramos razones
para explicar
el alcoholismo
entre los lencas, encontraríamos que los alcohólicos patológicos
no
son casos originados por el desvío o mal ajuste social o psicológico,
como ocurre entre la población ladina,
sino que
tales individuos
se
iniciaron y habituaron a beber en el servicio de una función social,
como resultado de un perfecto aiuste al grupo y de acuerdo
con el
papel que desempeña el alcoholismo en las relaciones
sociales. [¡s
bajos o altos precios de las bebidas embriagantes
tienen, rerativamen-
te, poca incidencia en la explicación que
iustifique
la extensión de su
uso en todas las manifestaciones
de la vida social ya que, cuando la
bebida que se usa sube de precio, ellosse la ingenian
para elaborarla,
exponiéndose a múltiples
sanciones, por Ia prohibición
que existe de
producirla
en forma
clandestina; prohibición que mantiene el Estado
para proteger el monopolio productor
de aguardienteD.
79 L¡s bebidas alcohóücas que se utüizan son el eguardiente y
la clricha; esta es un
productoque seobtienede la fermentación del
iugodecañaomafz,
su precioes más
LOS LENCAS
El comportamiento generalizado,
en relación con el hecho de
ingerir bebidas embriagantes,
es socialmente permitido, pero se con-
dena y censura el alcoholismo
cuando se convierte
en un vicio desli-
gado de la función social. se hace una
clara distinción entre er indivi-
duo que toma al desempeñar un cargo, o en los casos establecidos por
las normas
sociales de conducta, y el ind,ividuo que torna por dipse.-
manía; es decir, sin relación alguna
con la función
de una conducta
socialmente aprobada.
El uso de bebidas alcohólicas, ligado a los ritos y festividades
religiosas,
se presenta
entre muchos pueblos mesoamericanos.
Entre los lencas, la venta de aguardiente
es prohibida.
Cuando
alguien vende aguardiente
o chicha
(en
forma
crandestina), la gente
habla mal de éllella y le riñen.
pero
los que venden,
por lo general, lo
hacen los días de mercado
en los pueblos,
en er cn¡ce de los
caminos,
generalmente
los domingos. Durante
los domingos,
después del
mediodía, los centros de los poblados
y las bocacalles
(Marcala,
[¿
Esperanza, Gracias, santa Bárbara y poblados
pequeños)
se atestan de
beodos que
disfrutan deborracheras
colectivas.
por
la tarde y por la
noche es común ver, por lo general,
hombres inconrientes
y, a veces
heridos, tirados en el suelo,
iunto
a los andenes de ras casas, en las
calles o en los portales; al lado de ellos las mujeres,
a veces también en
estado de embriaguez.
Al aproximarse las fiestas, los pobradores
buscan ra forma
de
obtener dinero para gastarlo
en bebidas embriagantes;
entonces es
cuando se conFaüan para ir a trabaiar a las fincas
donde se cultiva el
café. El deseo de tomar aguardiente
es explotado por los comerciantes
para hacer transacciones
ventatrsas.
Para la celebración
del matrimonio,
la cantidad
de aguardiente
que seconsume, denuncia
laprarquía
de la noüa,
en comparación
con
bap.que el del aguardiente,_que
u" producto
de un monopolio
ladino, obtennido
mediante la destilación de la.fermentación
del piloncillo.
n á.eroo
/-.r;;;
l¡ dridra
aumenta en la medida
m que baja oiube er precio
del aguárdiente.
129
RAij|ÓN D. RIVAS
Ia del novio. Cuando una hiia se da en matrimonio, sus padres reciben
aguardiente, entre otros artículos. Para tomarlo, se cita a todos los
parientes de la novia, quienes parücipan, en partes iguales, de los
regalos del novio como un testimonio de la boda.
[a muierque atiende un parto recibe aguardienteen recompensa.
la celebración del nacimiento de un niño se hace con aguardiente.
Asimismo, el uso del aguardiente va íntimamente ligado a todas
las ceremonias y ritos que siguen a la muerte: la velación, el traslado
al cementerio y el entierro de los muertos. En resumen: el alcoholismo
está ligado a todas las relaciones
sociales del grupo. Las comunidades
lencas son más retentivas que receptivas y el alcoholismo es un factor
que contribuye a retener las formas de su organización social tradicio-
nal en las comunidades donde aún perduran. El individuo toma
siempre que hay una relación social en la que se siente ligado al grupo
con quien bebe, afirmando así su seguridad personal.
El alcoholismo no es más que una reacción colectiva que tiene sus
raíces en la inseguridad individual más que en la búsqueda del
prestigio. El lenca bebe para sentirse seguro: cuando está en estado de
ebriedad puedeagrediry pelear;entoncesescapaz
de vencer todos los
obstáculos para realizar las cosas que le parecen más difíciles en
estado normal.
las relaciones lencas están saturadas de desconfianza hacia lo
ladino y en menor o en igual grado, eiste esta deronfianza y
hostilidad entre los propios lencas; como ineviüable consecuencia, el
favor que se solicita,la petición que se logra,la reconciliación que se
alcanza, el compromiso que se ormple, la ofensa que se desagravia,
deben ser sellados con aguardiente.
[a inseguridad económica es la que engendra todos los temores.
[¡s lencas son una comunidad con temor a la vida. Si el alcoholismo
eskí muy generalizado, el factor de degeneración individual se refleja
en la vida económica del pueblo, en su desarrollo demográfico y en
todas las otras manifestaciones de su vida social. En estos pueblos, Ios
730
LOS LENCAS
problemas de carácter social que no tienen una solución, encuentran
siempre una válvula de escape: el alcoholismo. Es así como, en la
medida en que se acentúan los problemas cuya solución está fuera de
su alcance, el alcoholismo deja de ser un paliativo y se convierte en la
única solución a los problemas sociales; por todas estas causas, el
grupo se acerca cada vez más a su desintegración.
El hecho de que el
alcoholismo se décon frecuencia entre los leneas,es una manifestación
de que las soluciones a los problemas vitales no responden ya a las
necesidades del momen to. Los lencas tienen una vida social en confl ic-
to, llcna de contradicciones
y el alcoholismo podría ser la respuesta a
esas contradicciones sociales. [a contradicción
más seria la crea el
crecimiento y la potencialidad demográfica del pueblo, que tiene gran
preparación y energía para el trabajo, pero con recursos materiales y
técnicos muy limitados o casi nulos. Otra de las contradicciones está
deteiminada por sus relaciones con los grupos ladinos. Internamente,
su tendencia esconservar los valores tradicionales, como mecanismo
de defensa ante lo "ladino". Se resisten a adquirir otros valores de la
vida social de los ladinos y sus relaciones con ellos son básicamente
económicas.
[a reacción de defensa hacia lo ladino hace que ta comunidad cree
las propias soluciones a sus problemas; soluciones que caen siempre
dentro de las normas oiganizativas de sus valores tradicionales, que
teneran
constantes contrad icciones.
I-a prohibición, por parte de la Iglesia y del Estado, de la produc-
ción doméstica de la chicha, la bebida de mafu fermentado, que es casi
indispensableenla buena presentación de los ritos,disuade a muchas
familias de llevarla a cabo, frente a Ia amenaza de fuertes mul üas y aun
de la cárcels. El verdadero contenido simbólico del alcohol ha des-
aparecido y las prácticas que aún se realiz¡n están desvinculadas de
su verdadero sentido.
80 Todo lo ontrario sucede con el sacerdote de lntibucá
(departamento
de Intibuú)
que m l,a casa cural produce y vende el ünode papa.
131
RAMÓN D. RIVAS
Organización
y proyectos
de desa¡rollo
En las comunidades
de san Manuer corohete, san sebastián y
Guanajualque, Lempira,
FEDECOH
está trabaiando en programas
de
instalación de agua potable. En dicho proyecto esta institución
pro-
porciona los materiales
y la población
aporta la mano de obra. visión
Mundial, por su parte, ha venido trabaiando en progranns
de apadri-
namiento
de niños, prcgramas
marcados fuertemente
por aspectos
religiosos. Ambos
organismos
trabaian en la zona desde mediados de
la decada de los ochenta. Pero los pobladores
manifestaron
deronten-
to hacia Visión Mundial,
RRNN y COHDEFOR, pues
,,sólo
llegan
a
decir lo que hay que hacer y no toman en cuenta nuestras
organiza-
ciones locales".
En todas estascomunidades
no hay gruposorganizados
en moü-
mientos campesinos; si existe alguna organización, ésta se centra en
formas tradicionales, enmarcadas
dentro de lo religioso,
preparando
actividades de la lglesia
o fiestas patronales.
A pesar
de la falta
constante del sacerdote,tt
aún se practican
actos religiosos.
En algunos
casos, las formas de organización
son espontáneas, como sucede con
la celebración de las pastorelas
durante la navidad y la respectiva
fiesta patronal. En Caiquín, al parecer,
existe un grupo organizado por
la Organización Nacional Indígena
l-enca de Honduras
(ONILH).
Hasta hace cinco años existió una auxiliaría, pero ésta ya no funciona.
Además,
Caiquín, desde hace algunos años, está en lucha con [a
campa por independizarse
y
convertirse
en munici pio. E ste hecho ha
contribuido para que la comunidad vea la importancia de la organiza-
ción- Ambas comunidades
han desarroltado sus propias característi-
cas y particularidades.
En la aldea de Guanaiualque y los contornos
bajos de caiquín se practica la ganadería.
En san Manuel de colohete
la gente ya ha hecho tradicional
el cultivo del ap y la cebolla y, en San
El El sacqdote que atiende estas comr¡nldades 9e éncrr€ntra establecido
en L¡ campa
y frecuenta las comunidades
una vez por año o cada tses mees.
732
LOS LENCAS
sebastián,
el cultivo de frijoles.
sugun informes, ras tierras son aptas
para cultivos tradicionales.
Por lo tanto, es necesario un programa que
promueva
el mejoramiento
de las formas de cultivo de subsistencia.
Esto, enel caso de san Manuel, donde el usode fertilizanteses rentable
porla demanda
de aps y cebollas. Además,en
todaslascomunidades,
la gente pos€€ una pequeña
parcela
de tierra, aparte de que la comu-
nidad trabaja los terrenos
ejidales.
por
lo tanto, debe capacitarse a la
población
para producir
en espacios reducidos.
Las formas
de organización varían de zona en zonai hay lugares
dondc las formas
de organización foráneas son mínimas
o inexisten-
tes. En el caso de la región del sur de Lempira, en municipios
como:
Santa Cruz, Erandique,
San Andrés,
Gualcince, Candclaria, Mapula-
ca, Vi rgi ni a, La Vi rtud, Val l adol i d, Guari ta, San
Juan,
Tomal á y
Tambla,
el grado de organización
es muy bajo. En algunos de los
municipios
existen losllamados "Comités
de Accióir Comunal,, pero,
en la práctica, no funcionan.
Desde principios
de 1990, el FHIS se hizo
presente y, en enero de 1992, tenía presencia
en un 90% de las
comunidades;
centra sus labores
en ta construcción y reparación de
puentes,
escuelas y la construcción
de pozos. un 707o
de sus proyectos,
después de un año, ya no sirven o s€ encuentran deteriorados
,,por
la
mala planificación
o simplemente por la mala calidad de los materia-
les" o la mala calidad de la
mano de obra.
Se detectó una espccie de liderazgo
en la región sur de Lempira,
desarrollado a partir de 797s,
cuando se constituyeron un buen
número
de los llamados
"grupos productivos,,
(12
en total) en la
región de Mapulaca y, de éstos, aún existen,5; lo curioso del hecho es
que todavía son dirigidos por las mismas personas. Debidoal confl icto
bélico imperante
en El salvador,
todo movimiento
o acción realizada
por los pobladores
se ha visto con sospecha. Muchas personas de la
zona han sido señalados como simpaüzantes
del movimiento
guerri-
llero
del otro lado de la frontera.
RRNN e INA se retiraron
de la zona
desde principios
de los años 80. Las únicas instituciones
que conti-
133
RAMÓN D. RIVAS
núan trabajando son los menonitas
(desde
1987), en programas de
producción y de organización; también CRS, en programas de insta-
lación de agua potable y capacitación en salud, en una cantidad
considerable
de pueblos y aldeas de la frontera.
En esta región la presencia de movimientos campesinos es míni-
ma; sólo se encontraron dos grupos afiliados a la ANACH. Otro
aspecto que es importante señalar, es que no se encontró ninguna
organización de mujeres. En Mapulaca y La Virtud existen "Comités
de Amas de Casa". Sus labores se orientan más que todo a actividades
de tipo "social".
RRNN, por su parte, organiza a los campesinos con una visión
indiüdualista,
en los llamados "Comités agrícolas", que trabajan
entre un cuarto y 10 manzanas. Para estos grupos, RRNN canaliza
créditos. También transfiere asistencia tecnica y abono. Estos comités
no son más que "un grupo
de amigos en donde el que no tiene no
recibe nada". Estos comités no trabajan en el fortalecimiento de la
organización.
Desde 1989, RRNN ha trabajado
en comunidades de San Manuel
y Gracias, en la organización de comités de mujeres, con las esposas
de los miembros
del comité agrícola. Estos comités nunca funciona-
ron, en parte porque RRNN no les ha dado continuidad. En algunas
comunidades se han formado
"gruposde mujeres lactareal,, promo-
vidos por el Ministerio de Salud Pública,la
|unta
Nacional de Bienes-
tar Social y CARE. las mupres son las encargadas de que el programa
funci one.
Existe descontento, pues hay informalidad por parte de las inte
grantes, ya que no asisten a las reuniones y a las actiüdades que se
promueven.
'Todo
el trabaio recae sobre una o dos personas". En casi
todas las comunidades donde funciona este programa los grupos se
denominan "Club de Amas de Casa". Desde 1988, CODIMCA trabaia
en comunidades
como Lepaera y Gracias, en donde se han constituido
734
LOS LENCAS
43 gnrpos de muieres,
los que trabajan
en organización,
salud y
alfabetización.
En el norte de Lempira
s€ encuentran,
además, insti-
tuciones
como: BANADESA,
IHCAFE,
COHDEFOR,
Ministerio
de
Salud Pública, Ministerio
de Educación
y SANAA.
En el departamento
de Intibucá
es donde se encuentran
concen-
tradas la mayor parte de organizaciones
campesinas y OpD,ss2; desde
los campesinos
organizados
bajo la Ley de Reforma
Agraria, UNC83,
ANACH y la ocH. Los de enfoque rerigioso/espirituar
combinado
con una proyección
social, como
el Comité de celebradores
de la
Palabra; los que tienen
cargos oficiales
o tradicionales
en la estructura
de la Auxiliaría
de la Vara
Alta y lasdiferentes
iglesias
evangélicas; los
que están ligados a la educación formal
de la niñez y la
luventud,
como
es la sociedad de Padres
de Familia;
o aquellos con enfoque político,
con interés
en solventar los intereses
comunalcs; Ios patronatos
de la
comunidad, las personas
con un cargo
en la administración
munici-
pal, como el alcalde auxiliar y los cabos
cantonales y los que maneian
un enfoque centrado
en la salud personal
y comunar,
como es el caso
62 En el departamento
de Intibucá operan
il organlzaciones
campesinas: ANACH,
uNc, FECoMFI,
ACAN,
cNTc, ocH, urc,too¡uce,
rsm\,fug
elcoñu y
cN19H:
En este deparramenro
también
existen muchoo grupos ini.penJi"nt*,
unos 19; el motivo de no afiliarse a una organización
naciJni ha sido en muchos
casos económica.
No han querido
afilrarse por no pagar la cuota. De estas organiza-
CiONCS, CODIMCA, UTC,
ACAN, ANACH;CNTC,
EI-CONH
Y
CENACH NJIiCNCN
una sede en L¿ Esperanza.
Los riltimos
tre, tienen sede en
Jesús
de otoro y los f tros
son dirigidos
desde sus filiales regionales
o naclonales.
para
un estudioie
mayor
profundidad
sobre la estrategia, ubicación y bases que componen
estos grupos,
véase el estudio de reconocimierlg¡9_1U3aó
por René Frenkén, Silvia Gonláüz y
Nelson
Mejía, Proyecto
ANDAR/SNV.
Estudb dc Orientación ett la Sub rrgi" d, to
l'tÍoÍteñs-& Yamaranguira.
Er lnforme sobre las organizacione
e instituciones con
_ -
sede en La Esperanza. Tegucigalpa,
1941_92.
Goñado¡)
&l [¿s otras organizaciones
estánmás ubicade
an partes del departamento
en donde
la tier¡a ha estimu-lado la formación degrupos
cámp"sinos
en el marco de la Ley de
la Reforma
Agraria.
Eso se dio ar¡ededoi
de los cenbos
más urbanizadoe ([¿
Esperanza,
lntibucá,
Jesris
de otoro y
yamarangu.ila)
y en er sur det departaiento,
donde.la
alta densidad
pobracionar y las condi"ióno ¿ffial""para
ras explotaciones
agrfcolas
han causado,
relativamente,
más problemas
a nivei agrario.
RAMÓN D. RIVAS
de los comités de salud y todas aquellas personas
con una función
en
el sistema tradicional de salud, parteras, sobadoras y curanderas,
etc.s.
las organizaciones de tipo cultural localizadas
en la zona son: [a
Sociedad Cultural Intibucana
"Maíz,Copal y C-andela,,, que nació
en
octubre de 1991 y que tiene como obietivo principal la defensa cultural
y la Auxiliaría de la Vara Alta.
Se cuenta, además, con OPD's como la CCD, Visión Mundial,
Save the Children, EDUCSA. En este estudio, consideramos ApROH-
PAPA y APROHCAFE
como OPDs, a pesar de que pretenden tener
una estructura gremial de base. Además, ApROHpApA
está muy
ligada a los grupos
de FECORAH.
Entre las instituciones
del Estado
se encuentran: La secretaría de
Recursos Naturales
(RRNN),
como la principal ejecutora del
proyecto
de Desarrollo Rural Ia Paz-lntibucá,
el Instituto Nacional Agrario
(lNA),
el Ministerio
de Salud Pública,
el Ministerio de Educación,la
Iunta
Nacional de Bienestarsocial,
el Instituto de Formación
profesio-
nal
(INFOP),
la Corporación Hondureña
de Desarrollo Forestal
(COHDEFOR).
Ademii+
otras como el Instituto Hondureño
de Café
(lHCAFE),
la secretaría
de comunicaciones
obras
públicas
y Trans.
porte
(SECOPT),
el Banco Nacional
de Desarrollo Agrícola
(BANA-
DESA). Estas últimas, también están involucradas
en el proyecto La
Paz-Intibucás.
84 En este etudio inclulmos a ADRO y a la ONILH como organizaciones
campesinas.
A pesardequesuenfoquees
un poco distintq ambas pretend<r ser organiüdones
de base_campeinas
¡
en el caso de la ONILH,
,de
campesinos lencaJ, agrupadc
en los Consejos Indfgmas Locales.
E5 El proyecto es amplio y pretensico. En este eshrdio, por conveniencia,
no profun-
diza¡emc m é1, pero sf se hace énfasis en que, por la mala coordinación de toe
respectivos organismos e instihrciones y la burocracia que la selló desde su¡ lnicios,
136
LOS LENCAS
Ninguna de las instancias conoció primero la dinámica interna y
organizativa de la comunidad, ni formuló una propuesta en ese
sentido.
Existe muy poca colaboración interinstitucional
con los progra-
mas que realizan y, cuando se logra alguna colaboración, se hace a
nivel pcrsonal, ya sea por amistad o por profesionalismo. Los organis-
mos estatales están dispuestos a apoyar inicia'tivas en las que no estén
involucrados oficialmente.
En casi todas las organizaciones e insütuciones, la coordinación
de activ idades y programas se dificulta por cuestiones internas: existe
cierto recelo mutuo debido, a veces, a prejuicios relacionados con la
filiación de ciertas organizaciones
(evangélicos,
del Estado, con fon-
dos externos, etc.) que automiiticamente conllevan un estigma de
asistgncialismo, paternalismo, proselitismo, etc.
Otro factor negativo estriba en que todos alaban sus grupos y
tienden a retenerlos para justificar
sus programas. Esto genera compe-
tencia entre diferentes organizaciones en las comunidades, lo que
provoca fricciones entre organizaciones, originando el retiro de aque-
llas que llevan muchos años de trabajo. Por otra parte, muchos de los
programas de estos entes no están suficientemente consolidados
como para establecer relaciones con organismos externos. Al interior
de algunas organizaciones, se eslá en una etapa de cuestionamiento
de su función, sobre todo en cuanto al asistencialismo y paternalismo,
ya bastante generalizado.
este proyecto ha sido un fracaso. Se hace mención de los componentes del proyecto:
Caminos, regulación agraria; créditos; un subproyecto de investigación y extensión;
un subcomponente de extensión y organización social. Capacitación; actividades
courplementarias respecto a la Unidad de Coordinación y Administración, la
construcrión del cmtro Sta. Catarina y la Unidad de Seguimiento y Evaluación.
Baúndoee en experiencias anteriores con PRODERE y PRODESBA hadan mucho
énfasis en las actividades de segu.imiento y evaluación
(en
coordinación con
SECPLAN).
737
RAMÓN D. RIVAS
Otra razón que dificulta la coordinación interinstitucional es Ia
dlnámica con la que se pretende lograr las metas planeadas,lo que no
deja tiempo suficiente para dirutir a profundidad los problemas y
potencialidades de una coordinación de actividades con otras organi-
zaciones.
736
LOS LENCAS
Ninguna de las instancias conoció primero la dinámica interna y
organizativa de la comunidad, ni formuló una propuesta en ese
sentido.
Existe muy poca colaboración interinstitucional
con los progra-
mas que realizan y, cuando se logra alguna colaboración, se hace a
nivel pcrsonal, ya sea por amistad o por profesionalismo. Los organis-
mos estatales están dispuestos a apoyar inicia'tivas en las que no estén
involucrados oficialmente.
En casi todas las organizaciones e insütuciones, la coordinación
de activ idades y programas se dificulta por cuestiones internas: existe
cierto recelo mutuo debido, a veces, a prejuicios relacionados con la
filiación de ciertas organizaciones
(evangélicos,
del Estado, con fon-
dos externos, etc.) que automiiticamente conllevan un estigma de
asistgncialismo, paternalismo, proselitismo, etc.
Otro factor negativo estriba en que todos alaban sus grupos y
tienden a retenerlos para justificar
sus programas. Esto genera compe-
tencia entre diferentes organizaciones en las comunidades, lo que
provoca fricciones entre organizaciones, originando el retiro de aque-
llas que llevan muchos años de trabajo. Por otra parte, muchos de los
programas de estos entes no están suficientemente consolidados
como para establecer relaciones con organismos externos. Al interior
de algunas organizaciones, se eslá en una etapa de cuestionamiento
de su función, sobre todo en cuanto al asistencialismo y paternalismo,
ya bastante generalizado.
este proyecto ha sido un fracaso. Se hace mención de los componentes del proyecto:
Caminos, regulación agraria; créditos; un subproyecto de investigación y extensión;
un subcomponente de extensión y organización social. Capacitación; actividades
courplementarias respecto a la Unidad de Coordinación y Administración, la
construcrión del cmtro Sta. Catarina y la Unidad de Seguimiento y Evaluación.
Baúndoee en experiencias anteriores con PRODERE y PRODESBA hadan mucho
énfasis en las actividades de segu.imiento y evaluación
(en
coordinación con
SECPLAN).
737
RAMÓN D. RIVAS
Otra razón que dificulta la coordinación interinstitucional es Ia
dlnámica con la que se pretende lograr las metas planeadas,lo que no
deja tiempo suficiente para dirutir a profundidad los problemas y
potencialidades de una coordinación de actividades con otras organi-
zaciones.
736
T
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Madrelenca, jun-
to a su hija, en un
día de mercado.
lntibuaó, lntibu-
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Mdscaraceremoniallencautilizadaenlacelebracióndel
Guancasco. lnttbuca,
lntibucá. Goto: E. Lobd.
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Procesi ón en
Santa Cruz,
I-empira.(Foto:
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Gracejo de la Danzn del Gsrrobo.
(Foto
Guillermo Coboil.
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Alfarera lenca de It Campa, alijando
utn olla.
(Foto:
Mario Ardón).
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Vivienda lenca en Santa Cruz, Lempira.
(Foto:
Guillermo Coboil.
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Cobod.
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Los TOLUPAI\ES
Contexto histórico etnográf ico
T
l-ros tolupanes o xicaquesr se localizan en los municipios de
Yorito, El Negrito, Morazán, Victoria y Olanchito, en el departamento
de Yoro y en los municipios de Orica y Marale en el departamento de
Francisco Morazán. Con los estudios modernos, la terminolotru q,re
identifica a este grupo ha cambiado; aún se usa, ampliamente, el
I Históricamente,la palabra "jicaque" consusdiferentes formasde escrih.rra
(xicaque,
xi caquez,hi ca, hucaque) hasi docl nombredadoal osi ndígenas "i nci vi l i zados"
-que
nohansi docr i st i ani zados- . Deacuer doal oscr oni st asdcf i ¡ al esdcl si gl oXVI I , Fr ay
Francisco Vasquez, "oyó
decir que los indfgenas de I londu¡as se llamaban
'vulgar-
mente Xcaques'. No obstante, en su Iista de 29 gru¡n aborígenes de la provincia,
Vásquez tambi én i ncl uyeel térmi no
"taupanes",
el cual parecesi mi l ara "torrupán",
que se acepta hoy dfa. Según Vásquez, Stone y
Jiménez
Moreno, "jicaque"
se deriva
de una palabra nahuatl que implica un significado peyorativo para la gente rústica
local. Los diccionarios nahuatl, Karttr¡nen y Molina, proporcionan varias posibles
raíces. Al rededor de pri nci pi os del si gl o XVIII, el térmi no "i caque" comenzó a
tomar un significado más específico; se refería a loe indígenas dispersos de las áreas
norte y central de Honduras, que no habl an si do conqui stados, pri nci pal mente l os
del partido de Yoro. Después de 1700, pocos escritores usaron el término "iicaque"
con el sentido antiguo.
.
Véase al repecto: Fray Francisco Yáquez, CnSnica de Ie Prooincía del Santísimo Nom-
bre de
lesús
de Ctutemala. 4 tomos.
(Guatemala:
Biblioteca "Coaüemala", 1937-1944)
IV: 80.
Doris Stone, "A Delimitation of the Area and Some of the Arqueology of the Sula-
Jicaqnelndiansof
Honduras". A merican AntiquityT
(1942):376eA;
RigobertoJiménez
Moreno, "Anne M. Chapman, Los
Jicaques
y sus Mitos", prefacio a la edición
francesa de lzs Enfants dc Ia Mort
(México:
Mission Archaeologique et Ethnologique
Francaise au Mexique, 1978): 11-24.
"Xctia":
tener alguien mala reputación: Frances Karttunen, An I nalyticat Dictionary
ol Nahuatl
(Austin:
University of Texas Press, 1983): 324. Véase también: Alonso
Molina, Vocabulerio m lzngua Castellana y lvlcxícena
(Madrid:
Edic. Cu.lttua Hispá-
nica, l9tl4): 159. Luis Dez de Navarro, "Descripción del litoral atlantico,, (1758),
hletlnd¿l ArúiwGen¿ral ilcl Gobi¿r¡o77
(1940):l-2:61;y
ms. de 1730reportado por
RómuloE. Du¡ónenBosquejoHístóriaile
Honduras
(Tegucigalpa:
Edit. Baktún, 1982):
87.
1.47
RAMON D. RIVAS
tórmino "jicaque o xicaque" pero la mayoría de los estudios actuales
dcnominan al grupocomo "tol", "tolupán" o "torrupán",adiferencia
dcl nombre que los mismos indígenas usan para identificar su grupo
o su idioma. Siguiendo a los lingüistas,
en este estudio utilizaremos el
término "tolupán"2.
Si retrocedemos en el tiempo, encontraremos que este grupo tenía
como frontcra el Valle de Sula. Evidencias lingüísticas del siglo XVI,
muestran que el Valle de Sula era un punto de reunión entre mayas y
tolupanes, cuya cultura era menos compleja que la de los mesoameri-
canos y típica de los pucblos centroamericanos3.
El río Ulúa era la línea divisoria entre mayas y tolupanes. Los
mayas vivían al lado ocste del río: los de lengua chol estaban situados
a lo largo de la costa y los chortís en las áreas interiores; mientras que
los tolupanes vivían al lado este del río. Además, se encontraban los
grupos n:huas o aztccas, ubicados en puertos comerciales a lo largo
del río. En cl sector sur del Valle de Sula se registra la presencia de
lencas. Alrcdedor del año 1500, el Valle de Sula estuvo habitado,
predominantemente, por grupos de ascendencia maya y por los
tolupanesa.
[a ubicación de los tolupanes en el inicio de la colonización
española está sujeta a discusión. Los cálculos rrrás conservadores los
Ronald. K. Dennis y Ilah Fleming, "La Lengua Tol
(jicaque);
sustantivoo". Yazkínl
(julio
de 1976):3:2 y 7.
Véase al respecto: Gloria l¿ra Pinto. [¿ afiliación de los indígenas de Comayagua
y Sulaco. Mesoomérica.
(Antigu.a
Guatemala: Centro de lnvestigaciones Regionales
de Mesoamérica y Plumsock Mesoamerican Studies
(CIRMA).
Año 6. Cuaderno 9.
lunio
de 1985): 47.
Gloria Lara Pinto, apoyándose en los ehrdios de Squier, Nolas oa Ctntral Ameñca;
Partículary the Statesof HonduresandEl fuloailor
(1855)
y Doris Stone, ALíoingPattera
ol non-Mrya
-
non-Mexican Ccntral Amcrkan Aborigínes
(1958),
delimita la población
tolupán apartándola de los pueblos mesoamericanos.
Vóase, Linda Newson, El Costo tlc la Conquista. Primera edición traducida
(Teguci-
galpa: Editorial Guaymu¡as, I 992):56,57.Tanbién, Anne Chapman, "An Historical
Analysis of the Tropical Forest Tribes on the Southern Border of Mcoamérica".
Tesis de grado
(Ph.
D), Department of Anthropology, Columbia University. 1958. p.
43.
2
3
748
LOS TOLUPANES
ubican desde la desembocadura
del río Ulúa
hasta las inmediaciones
de Trujillo, haciendo de frontera hacia el interior del país
(aproxima-
damente)
lo que hoy son los límites norteños de los departamentos
de
Comayagua, Francisco
Morazán y Olancho. Otros autores amplían el
territorio tolupán
hasta la sierra de Omoa por el oeste y la desembo-
cadura del Aguán por el este; ampliando asimismo la profundidad
de
la penetración hacia el centro del país. La presencia de algunas tribus
en el lado oeste del Ulúa, en la cercanía de San Pedro Sula e incluso en
las montañas del Merendón, parece abonar estas teoríass.
Por los rasgoshistóricosy etnográficos disponibles, se deduce que
los tolupanes, durante la época prehispánica, constituían un gruPo
cazador-recolector
que se dispersaba por una amplia región y que su
replegamiento hacia zonas más abruptas del intcrior de la plataforma
caribe de Honduras se debe a la captura y explotación de que fueron
obfeto
por parte de los conquistadorcs.
De acuerdo a Chapman,
"si
bien los tolupán practicaban algunos cultivos, principalmente de
tutÉrculos, susactividades
vitales fueron cazar, recolectary
Pescar...";
según
la misma antropóloga,
"losgn:pos delas tierrasba
jaseran
semi-
sedentarios, cultivadores parte del tiempo, y formaban pequeñas
comunidades
a lo largo de la Costa Atlántica y ríos adyacentes.
Mientras que, culturalmente, los tolupán se parecían a los sumos, los
payas y l os mi squi toq di ferían de el l os l i ngüísti camente..."6, Chap
man, citando al lingüista BrightT, asegura que
"representan uno de los
mavores enclaves sureños del tronco hokan"8.
fosé
Marfa Tojeira, I-os Xica4us ile Yom.
(Tegucigalpa:
Edit. Guaymuras, 1982): I l.
Anne Chapman.
"Les enfants de la mort", Etudcs Mesoamerícaines,
(México:
1978):
109.
W. Bright, Glottochronologic C-ounts of Hokaltecan Material l-anguag*,lwraal of
the Linguistic Srbty of Amerí,e, Vol. 3
(1):4248,1956.
Citado por Anne Chapman,
"Los Tolupán de la Montaña de La Flor:
¿Otra
Cultura que DesapareceT Amé¡ica
lndlgena, Año XLIV. No.3. Vol. XLN.
Julio-Septiembre
de 1984. p.' 168.
Anne Chapman,
"los
Tolupán de la Montaña de La Flor:
¿Otra
Cultura que
Desaparece? Op. cit. p.468.
Jean-Christian
Spahni, Ins Indios de AmérícaC¿ntral.
(Guatemala:
Edit. Pied¡a Santa. 1989): 70.
5
6
7
749
RAMÓN D. RIVAS
Los antropólogos y lingüistas que han estudiado la lengua torru-
pán, entre ellos la antropóloga Chapman,
le calculan 5,000 años de
antigüedade. Ellos relacionan la lengua tolupán
(torrupán)
con la
familia norteamericana Hokan-Sioux. Sin embargo, la discusión sobre
el origen de esta lengua no parece estar cerrada.
Por otra parte, se han entablado polémicas sobre el origen de los
tolupanes y, tomando en consideración sus rasgos lingüísticos, los
situan emparentados con la familia Chibcha-Penutia,
de origen sud-
americano; o simplemente afirman que se trata de una lengua inde-
pendiente y aisladato. De lo que no cabe duda, a partir del dato
lingüístico, es que nos encontramos con un
SruPo
indígena antiguo,
muy anterior a la civilización
Maya que suPo, en medio de las
transformaciones culturales del entorno,
mantener cierta identidad
hasta ópocas recientcs.
En ::":dio de todo este panorama histórico etnográfico,
lo que
podemos decir es que los tolupanes padecieron de un modo espccial
las primeras etapas de la conquista española, caracterizada en Hondu-
ras por un fuerte tráfico de esclavos hacia las islas mayorcs del Caribe
y por el trabaio forzadorr. Desde entonces las cosas no han cambiado,
pues continúa el proceso de explotación y extremado
marginamiento
político-social.
La persecución que se desató contra ellos durante la colonización
los obligó a refugiarse en las selvas y montañas de la región centro-
norte del país, manteniéndose dispersos y alejados del resto de la
sociedad,lo que hizo que los tolupanes se conürtieran en casi nómadas
y no lograran dcsarrollar una arquitc.cturapropia.
A través del tiem-
po, han tenido que adaptarse a lo qüe las circunstancias
les han
9 Anne Chapman,
'1-es
enfants de la mort", Etuiles Mesoam¿ticain¿s,
(México:
1978):
493.
10 Véase: Vfctor Wolfgang, "The
Jicaque
(Tomrpan) indians of Hondu¡as". Musseum
of th¿ Am¿rican Indi.¿¡,
(New
York: 1943): 1041.
11 Materialc's sobre loe Hicaques. Selección de Textoo de archivo. Colección hondu¡e-
ña. UNAFI. p. 183.
1fi
LOS TOLUPANES
presentado.
originalmente
üüeron a la orilla del mar, cercanos a la
orilla de los ríos, luego huyeron
tierra adentro
y, por último,
emigra_
ron a las montañas¡2.
Población
actual y localización
Los
tolupanes están constihridos
en 2g ttibus distribuidas
en seis
municipios
del departamento
de
yoro,
más dos tribus emigradas el
siglo pasado
a la Montaña de la Flor, municipio
de Orica, Francisco
Morazánl3.
Por
la ubicación de las tribus en territorios
de difícil acceso,
en
algunos
casos, es imposible precisar la información.
En un principio
se
conocÍan 21 tribus pero,
a partir de la segunda mitad de la década de
los ochenta, la FETRIXY
(Federación
de Tribus Xicaques de
yoro)
tZ
!ta11g
Carf asTÁpata, "firanfa de los conquistadores..
HktorbCríticaNo.
l, enero
de 198Q p. 22.
13 si haemos
un recr¡ento histórico, podemos afirmar que er grupo tolupán que se
dirigióa l, Montañadela. Flor,amediadosdelsiglo
paiado,étaba
conformaiopor
tres parejas de casados además de 'n soltero
joven.
pocrc
tiernpo después de llegar
a la montaña cambiaron sus nombres para despistar a suiperseguidores;
dos
familias seinstala¡on d este del rlo cuarabuquf,
que atraviesa la iegioñ, y aaopiaron
el apellido Martlnez; la otsa familia se estableció al oe"te del rlo
/tomá
el up"ttiao
soto. En la actualidad, se habla de la tribu de cipriano Martlneiy
la tribu
de
Julio
soto. El grupo quedó ompletamente aislado, hasta 1920 cuanio se inician ras
disputas y conflictos con los ladinoe por cuestiones de tierra. A solicitud de los
caciques
de entonces, Domingo Martrnez y Beltrán soto, el alcalde dc orrca,
Francisco Mejía, piüé dpresidente Barahoni una efectiva protección para eil,os y
propuso
que las zonas fueran reconocidas como parte de su propiedad.
se les
concedió asf un pequeño territorio a tfh¡lo de reserva perpetua.'para
ampliar
información
sobre este hechq véase:
José
Marla Tojeira,
Lu Fiica4,es d¿
yoro.
i.gg.
En la actualidad la comr¡nidad se encuentra
dividida en dos seciores, ubicaios
al
este y oetedelaquebrada
de Beltsán,afluentedel
rloGuarabuqul.
La población
del
este, denominada san
Juan,
está regida por el cacique cipriano Maitrnez, quien
mantiene una actitud de abierto contacto con el mundo exierior.
El sector oeste se ublca en la parte mifu alta de la montaña; allá los tolupanes viven
en condiciones
más primiüvag un buen número de elloe rrs* *-o ultimenta
el
baland¡án,
cazan aún @n instrumentos de antaño, aunque la eropeta que
ha sido
introducidaporlosladinostambénesutilizada;caminandecalzoj,
entiüden poco
el español y rechazan totalmeÍrte el ontacto con extrañoa.
757
RAMON D. RIVAS
comenzó a realizar un reconocimiento en la zona, ya que s€ constató
la existencia de un buen número de pequeños grupos tribales que se
separaron de las tribus reconocidas, por distintas razones, y formaron
grupos aislados en las montañas.
Por el contacto con los españoles y por el continuo contacto con los
ladinoq los tolupanes han perdido aceleradamente muchos valores y
costumbres ancestrales, proceso que ha afecüado, especialmente, su
lengua materna
(el
tol).
En el departamento de Yoro se localizan las tribus de Plan Grande,
Anisillos, Matadero, Santa Marta, Subirana, El Tablón, El Pate, El
Palmar, Lagunitas, La Pintada, Luquigüe, Mina Honda, San Esteban,
Candelaria, Las Vegas, Agua Caliente, Zapotal, San Francisco de
locomapa, El Siriano,
fimia,
La Bolsita, Guajiniquil, Santa Rosita y
Placencia; tres tribus en la Montaña de la Flor y una en el municipio
de
Marale, Francisco Morazán. La población tolupán la establecemos,
aproximadamente, en unos 19,300 individuos, de los que sólo los que
habitan en la Montaña de la Flor conservan la lengua.
En este cuadro presentamos la ubicación de las tribus por muni-
cipio y cascrío:
TRIBU MUNICIPIO CASERIO
Santa Marta
Matadero
Lagunitas
El Tablón
Subirana
Yoro
Yoro
Yoro
Yoro
Yoro
Santa Marta, Pauj i l es, El Porti l l o,
Mezcal es, San
José,
Cerro Boni to,
Ocotal, Santa Rosa.
Calichal,
Quiloma,
Agua Blanca, Ma-
tadero.
Corral Falso, Lagunitas, Salitre, Cu-
chillas.
El Tablón, La Soledad,
Jicarito.
[a Conquista, Cedritos, El Zapote, El
Salto, Vallecito, Subirana.
752
LOS TOLUPANES
TRIBU MUNICIPIO CASERIO
Plan Grande
Siriano
Pichingos
Anisillos
San Esteban
(Agua
Caliente de la
Ilcinada)
Ji mía
Guadarrama
Agal ta
Zapotal
Vegas de
Tepemechín
El Pate
Cuajiniquil
Mi na Honda
San Francisco
Locomapa
La Pintada
::l
II
Yoro
Olanchito
Olanchito
Olanchito
Victoria
Negrito
Negrito
Yorito
Yoro
Yoro
Plan Grande, Morillos y Rosario.
Siriano, Potreros.
Pichingos.
Laguna, H borintq Coyolar, Las Flo-
res, Chenguerey.
El Tacatal, Los Pozos, Casas Viejas, El
Jicarito.
Jimía,
Riojimía, El Guayabal, Carmeli-
tas.
Aguacate, Lanza, Alemane, Carbone-
ra, Solares, Tamarindo, Chorro, Porti-
llo.
Las Vegas.
Locomico, Z.acatüé, El Pate.
Cuaj i ni qui l .
El Pacayal, Higueros, ElPlan, El Ocote,
Capiro, El Panal, Higuero
Quemado.
San Franci sco, Cabeza de Vaca,
Mezcales,
Qo
de Agua, Chagüitales,
Guaymas, San Blas, La Fortuna, Maja-
da.
El Té, Ocote Chato, Las Piñas, La
Joya.
753
RAMÓN D. RIVAS
TRIBU MLTNICIPIO
CASERIO
El Palmar
[a Bolsita
Candelaria
Emigrados de
la Montaña de
la Flor
Montaña de la
Flor
Morazán
Morazán
Morazán
Yoro
Orica
El Palmar, Alvarenga.
Caridad, Placencia, Liriosde Guaymas,
Iaguna Crande [¿ Bolsita, Agua Blan-
ca, San
José
de la Flor, Porvenir, Santa
María del Carmen, Aguacatales.
I-a Cañada Candelaria, Ocote Paulino,
Mongo Seco.
Santa Marfa, Peña Blanca.
Las Flores, La Lima El Nacionall
S.gutr Manuel Chávez, estas tribus no son homogéneaq aunque
dentro de una línea general
sociocultural,
cada tribu tiene sus particu-
laridades
sociales y políticas que marcan ritrnos distintos en su
dinámica interiorrs.
I-as variaciones van desde distintos grados
de despoi<r de sus
tierras hasta el estado de supervivencia
de la lengua
en cada tribu.
Estas variaciones están en relación
a su acercamiento
o integración a
los pueblos ladinos, a la producción
y al comercio local.
Es necesario señalar que la cultura tolupán
es similar a la de los
pech, tawahkas y misquitos, por
ser una
,,
Cultura de la Selva
Tropical"ró
cuyas características,
según A. Chapman, son: Asen-
tamientos semi-permanentes.
casas multifamiliares.
Agricultura ru-
dirnentaria,
caza
(con
arco) y pesca.
Cestería, poca alfarería y cala-
14 Manuel chávez Borias,
"La culhrra jicaque
y el hoyecto de Desarrollo lndlgena de
Yoto". Améríca Indfgena. pp. 597-598.
15 ldcn.
16 se distingue de las cr¡lturas mesoamericanas
incluyendo, por ejemplo, la de los
lencas y delc mayas.
754
LOS TOLUPANES
bazas. Ropa
de corteza
(en
la actualidad, la vestimenta se ha ladiniza-
do). sociedad igualitaria gobernada
por
caciques
(ahora
regida por
asambleas
de ancianos y shamanes).
Utilización de bebidas
(chicha)
en bodas y funerales. Ritos
de pubertadtz.
En los grupos tolupanes
nuís tradicionales de la Montaña de la
Flor podemos
definir cuaro elementos característicos:
términos de
parentesco,
técnicas adivinatorias,
organización dual, mitos y leyen-
dasrt. Los indígenas de Yoro conservan escasos elementos tradiciona-
les: cierta supervivencia
del idioma; elaboración de algunos objetos
artesanalc's
(sobre
todo las canastas, en menor medida los matates,
en
algunos casos las pipas, escobas y sartenes que tienen, probablemente,
origen indígena);
algunos elementos
de construcción
de casas pueden
ser tradicionales del sector; explotación
de los recursos naturales
silvestres y cultivos más variados
(aunque
en poca cantidad) que los
ladinos; escasa supervivencia de la organización social
(algunos
as-
pettos de caciquismo, sociedad más igualitaria);
cierto flujo migrato-
rio.
En sentido comparativo, podemos
observar tres grupos
de tribus,
en función
de las variaciones que manifiestan
a primera vista:
a) Tribus
en las que, a simple vista, es difícil captar el carácter
indio
de la población
porque hay un alto grado de ladiniza-
ción, expresada sobre todo en su comportamiento.
b) Tribus en las que hay una situación donde lo ladino y lo indio
se expresan en coexistencia. Es una situación donde se podría
hablar de una transición
de lo indio a lo ladino,
en menor
grado que las tribus mencionadas
en el primer grupo.
c) Un pequeñísimo número
de tribus que, junto
con los grupos
tribales aislados, forman
el grupo de los más tradicionales
en
cuanto a su cultura: idioma,
actitud mágico-religiosa
y des_
confianza con el ladino.
l7 Arrne Chapman, "Dual organization
among the
Jicaques
of La Montaña de la Flor,
Honduras". Akten üs U. Int. Amerikanistenkongressei,(Viena:
l96O): 57&5g4.
18 ld¿m.
155
RAMóN D. RIVAS
A las comunidades se llega por caminos de tierra y, a las casas
que se encuentran fuera de las comunidades, se llega a través de
veredas. No todas las comunidades son accesibles por vehículo. A las
que se puede llegar, los caminos son casi intransitables por el mal
estado en que seencuentran, sobre todo durante la época de lluvia que
es de mayo a finales de octubre.
Dispersos en el interior de las montañasre, los caseríos son pe-
queños y casi todos sus habitantes
son familiares.
El clima es fresco durante casi todo el año y frío por las noches y
en épocas de invierno. Durante el día, la temperatura puede llegar
hasta los 28 grados durante el verano y 16 durante el invierno. Por las
nochcs, la tcmpera tura siemprebap hasta los 1 2 ó 1 3 grados centígrados.
Por lo general, siempre se encuentra un río muy cerca de la
comunidad, de donde suplen ciertas necesidades básicas20.
En algunos casos, confunden el nombre de un caserío con el de
una tribu o viccvcrsa, lo quehace másdifícil la exploración del terreno.
El aspecto cultural
[¿s manifestaciones culturales cosmogónicas han desaparecido,
salvo en la tribu de la Montaña de la Flor. Hay una ausencia casi
absoluta de manifestaciones artísticas. Sólo se conoció el caso de un
individuo que canta canciones antiguas en lengua tol . En las genera-
ciones pasadas sc utilizó la zambumbia paraacompañar bailes. Parece,
sin embargo, que dicho inshumento es de origen africano. La lengua
tol2r se cncuentra en estado de supervivencia; la hablan en forma
aislada sólo una porción de la población adulta. Sólo en cuatro de las
19 En la tribu de La Montaña de la Flor se me afirmó que vivían dispersos porque de
esa forma protcglan meior su tierra de los ladinos
(una
especie de contról).
-
20 Algo muy curioso entre ellos es que, teniendo un rfo cerca no se bañan frecuente.
mente; solamente lo hacen para ocasiones especiales o en tiempos soleados.
21 Según Chapman
(1956),
se trata del mismo idioma Tonupán que se habla en la
Montaña de l a Fl or.
1.56
LOS TOLUPANES
tribus üsitadas se encuentran todavía personas que lo hablan. En
muchas otras tribus se perdió desde la generación pasada o la antepa-
sada, encontrándose
algunos ancianos que rccuerdan ciertas pala-
bras que intercambiaban
con sus madres. Dando una cifra aproxima-
da, podríamos decir que el tol lo hablan unas 700 personas; el mayor
número de hablantes
está en la tribu de la Montaña de la Flor, con unas
410 personas; el resto, está disperso,
en las demás tribus, donde lo
hablan solamente las personas de edad avanzada.
[a mayoría
de la población india no habla su lengua. Las presio-
nes di scri mi natori as ej erci das por l os l adi nos medi ante
burl as,
imprecaciones
y recriminaciones
contra los torrupanes por la forma
en que hablan
el español, ha hecho que los indios se preocupen más
por meprar el español, que transmitir
su lengua a las nuevas genera-
ciones.
[,as prácticas culturalcs, ceremonias y ritos dc transición
(naci-
miento, adolescencia, muerte) han desaparecido. Los tolupancs
dc Ia
Montaña de La Flor tienen la costumbre de velar sus muertos
en la
cocina. Durante
el tiempo del velorio, 24 horas, los tolupanes comen
su comida diaria y bcbcn café. No utilizan
caias para cl entierro. El
cadáver es envuelto en las mantas que ocupaba para dormir y así es
enterrado. Sus pocas pertenencias
son depositadas en la fosa. A
diferencia de los ladinos, los tolupanes de la Montaña de la Flor no
lloran a sus muertos; durante Ia velación, nadie hace comcntario
alguno; simplemente, reflcxionan sobre lo que fue el difunto en vida.
Generalmente, se encuentra un cementerio por tribu, donde en-
tierran también a los ladinos que viven en la comunidad, con exceF
ción de la tribu de San Esteban, donde el cementerio El Descombre es
únicamente para indios; los ladinos usan el de Ocotal
(tribu
San
Francisco).
Existen aún algunas creencias relativas al Monte
piiol
(tribu
Subirana), en donde "una hierba invisible pierde a la gente,,, o acerca
de personas que pueden
convertirse en animales
(tribu
San Francis-
co). Tales crecncias no parecen ser exclusivamente indígenas.
t 5/
RAMÓN D. RTVAS
En tiempos pasados
se utilizaban los remedios caseros; ahora,
quienes los conocen le dan nr¡ís credibilidad a
,,la
medicina de farma-
cia". Los tolupanes aún tienen una noción amplia de la medicina
natural y todavía usanmáslas plantas medicinalesque los ladinos.
ya
no se encuenrran curanderos,
con excepción de los especialistas en
sobar a los fracturados, "los componedores"
o sobadores y los curan-
deros de picaduras de culebras, quienes generalmente
son ladinos.
Antiguamente, los curanderos indígenas
tenían otros métodos para
curar, orando en el monte. En 1956, A, Chapman todavía encontró a un
anciano en Luquigüe, quien declaró curar soplando. También oyó de
tres médicos indígenas
(La
Joya)
que curaban soplando pinol y agua
sobre el cuerpo del enfermo, además de darle de beber el brebajd2.
En un 997o delas tribus tolupán,los instrumentos
tradicionalesde
su cultura: el arco, la flecha y la cerbatana han desaparecido y se han
reemplazado
por eropetas. En algunas tribus se producen artesanías
de bambú, aunque últimamcnte
es difícil encontrar bambú.
La ropa que usan la obtienen a través del comercio con los ladinos
y solo en las tribus de la Montaña
de la Flor, espcríficamente
en el
grupo liderado porel
caciqueJulio Soto, se encontró gente queaún usa
su traje tradicional llamado "batandrán".
En el siglo pasado usaban vestidos confeccionados con la corteza
del árbol de hule y luego pasaron a usar ropa
sencilla de algodón
tel
balandrán que todavía s€ usa en la Montaña
de la Flor) y hasta el tipo
de ropa usada por el ladino. Según A. Chapman
(1956),
adoptaron
probablemente el estilo ladino en tiempos del padre
Subirana
(lgSC
1864), usando la corteza de hule todavía a me.diados
del siglo pasado.
En el siglo pasado, cultivaban y trabaiaban el algodón.
Los conceptos de la vida y de su situación los expt€san en su
acti tud mágico-religiosa. Algunos
de ellos explican la si tuación preca-
ria de su salud como efecto de maleficios eiecutados por otras perso-
22 Anne Chapman, Ethnographic an¡l Petsna! Diary. 1956.
158
LOS TOLUPANES
nas o espíritus
malignos. Esta creencia es tan profunda
en la gente que
les resulta peligrosa,
según su lógica, comentarla con cualquier perso
na.
En o¡anto a las manifestaciones
artesanateq, los habitánt$
de la
Monfaña
de la Flor mn productorcs
de c6¡aü de barnbri y los
intercambian
ampliamente
Eñ todoslospudiloe yeaqfosladi
nos que
esLín alrededor
de la rnontaña, para suplir sus noceeidadesde
alimentos
y productos
como sal y ropa. El intercambio
es m forn¡a de trueque.
otras tribusque
elaboran artesanías, relizan
el
interrarnbio
en menor
escala
/,
en tribus
como Plan Grande, han dejado de producir cestas
porque
el bamhi s€ ha agotado. [¿ ccsterí¿ parec€ ser u,na labor con
raíces muy profundas
en la historia
de los tolupanes. conesta actividad
suplen muchaS necesidades
a los cafetaleros
de
la zona.
A pesar de sufrir una sustancial modificación de muchos elernen-
tos cirlturales y sociales, los tolupanes tienen conciencia de su pasado
y, paulatinamente,
se integran
al proceso
de desarrollo nacional. Su
economía es de subsistencia,
combinada
con los estratos dominante¡
al interior
de las tribus: los indios ricos y pequeños productores
(economía
mercantil simple).
La economía tolupán vive un largo
proceso
de transición entre lo tradicional y lo moderno.
Aspecto
religioso
Los tolupanes no son extremadamente
religiosos,
táI vez porque
lo han olvidado por falta de práctica o, simplemente,
como una
reacción
a su situación de sometimiento
durante quinientos
años.
Además
de que los españoles no le dieron mucha importancia a la
"evangelización"
de estos "indios
salvaies,,. En la actualidad, prácti-
camente han
olvidado su religión
ancestrala.
23 Entre los indlgenas de L¡ Montaña
de la Flo¡ todavfa persisten las creencias
T::strles
yiTgan un pa¡ef importanteen
succmovisión, peropor
laintromisión
del Instihrto
Lingüstio de Verano,
ellos sienten temor de hablar sobre sus creen-
159
RAMÓN D. RIVAS
Todas las ermitas construidas en el tiempo del padre Subirana
(1864)
han desaparecido. En el presente, no se encuentra ninguna
iglesia católica en el sector indígena. Los padres de Yoro los visitan
irregularmente, o los atienden por medio de catequistas y Celebrado-
res de Ia Palabra. Las distancias son enormes y los sacerdotes son
pocos. Por regla general, los indios baian a los centros ladinos y lo
hacen, casi exclusivamente, para que los niños reciban el sacramento
del bautismo. Desde hace unos 25 años,la postura de la iglesia católica
con relación a la población indígena ha cambiado considerablemen-
tdr.
Algunos grupos
evangelistas han penetrado en la zona; no obs-
tante, en algunas tribus, ciertos grupos evangélicos, exclusivamente
ladinos, han realizado üsitas sin resultado. Los casos de conversión
son aislados.
La mayoría de las tribus tolupanes se denominan católicas, a
excepción de los de la Montaña de la Flor, donde ha habido presencia
del Instituto Lingüístico deVerano, institución religiosa que sc dedica
a traducir la Biblia en la lengua de las etnias que toleran su presencia.
cias. Un tolupán afirmó que, en un futu¡o no muy leiano, estas ceencias volverían
a tomar ügencia, aunque no como antes, p€ro ellm les darlan el sigrüicado
correspondiente. Se observa una epecie de prudencia cuando s€ expresan sobre su
religión anccshal. Parece que sólo esperan a que se marchen los del Instituto
Lingüstico de Verano para revalorizar lo que se les han tratado de borrar desde
1971, año en que se instaló "la misión" en la hibu.
24 En toda la zona han habido muy pocos sacerdotes. Según el padre Carlos Solano, los
jesuitas
llegaron en l9rl8 a la región. Los primeros sacerdotc's arribaron a
progreso
y Yoro desde Belice. En un principio, la polftica principat de los
jesuitas
Jra la
educación. Funda¡on escuelas y colegios m Yoro, Morazán, Olanchito, EI
progreso
y Minas de Oro. los
Fsuítas
"llegaron para educar y no estaban interesados en la
cuestión indfgena. El Uabap se centraba más gue todo en atender colegios, escuelas
y parroquias".
Haceunoo25añc,loe jesuitasempezaronaredescubrir
a losindfgenas, con el arribo
de los
feuitas
españoles. "Ellos llegaron on r¡na concepción diferente, e taban más
interesados en el contacto directo con los campesinos. Fue el padre Faustino
Camblar, quien commzó a investigar docr.¡mentos sobre la situación de la tierra y,
despuésdedescubrir,
comenzó a mover más lascosas. Tambión el padreJ<xé Marla
Toi:ira. Ellos fueron loe que, desde una perspecüva religiosa, comenzaron a orga-
nizar cursillos para la formacjón de llderes". En su inicio, el trabajo de la lgtesia en
la región tmfa un fin asistencialista.
760
LOS TOLUPANES
[a denominación
de católicos responde,
en parte, al recuerdo que
guardan
del sacerdote subirana, quien les ayudó en la obtención de
títulos de tierra. Sin embargo, en términos generales,
se sienten
abandonados
por parte
de la lglesia
Católica. Después de subirana,
solo hubo tres o cuatro sacerdotes para toda la zona y su labor se
centraba
en visitar las comunidades
durante las fiestas patronales,
una
o dos veces por año.
La educaci ón
En Yoro, la mayoría de las tribus cuentan con eruelas, pero es
notorio el ausentismo de los tolupanes por la discriminación de que
son objeto por parte de los ladinos.
Se constató que, por muy pocos que
sean los ladinos que frecuentan una escuela de la comunidad, los
niñds tolupanes, que son la mayoría, son objeto de menosprecio. Se
han preseniado
casos de maestros que muestran preferencia por los
niños ladinos. En la Montaña de [¡ Flor "la situación no es tan
desfavorable, en el sentido de que los pocos ladinos que frecuentan la
escuela han sabido integrarse".
Con la nueva escuela habrá más
posibilidades
para que el Ministerio
de Educación designe otro maes-
tro, ya que el número creciente de niños lo hace necesario.
En términos generales, la situación educativa de las comunidades
tolupanes es lamentable. Hay que tomar en consideración que:
Los maestros
(un
9gzo son ladinos) no eslán interesados en el
trabaio con comunidades indígenas.
Los maestros
que van a trabajar a comunidades indígenas, mu-
chas veces van castigados o están recién egresados.
[a supervisión no llega a las comunidades.
los padres
de familia, por ser analfabetas, no colaboran.
Hay pocas escuelas y, donde las hay, los maestros no dan clases
con frecuencia;
además, algunos maestrosdanpreferencia a los alum-
nos ladinos
!,
por tanto, los indígenas se aburren y se ausentan.
767
RAMÓN D. RIVAS
Es difícil precisar porcentaies sobre la población analfabeta en la
región tolupán, pero podemos afirmar que, en las zonas de menos
acceso, el porcentaie fácilmente llega al927o.
Algunas instih¡ciones
no-gubernamentales han emprendido ini-
ciativas en el trabair educativo pero, muchas veces, no se le ha dado
continuidad; tal es el caso de las Escuelas Radiofónicas que, apoyadas
porla lglesia, en l9T0emprendieron
un trabaiode educación. En estas
labores educativas, los celebradores de la palabra ocuparon un papel
de importancia.
Con respecto a la población
escolar las niñas son las más estables.
Este fenómeno se debe, en buena medida, a que son los niños los que
se van a trabajar con sus padres
en la época de siembra y cosecha. Las
niñas también participan en labores agrícolas como sembrar maí2,
arrancar frijoles y en el corte de café, aunque no con la intensidad de
los niños.
Todo esto implica que, en la mayoria
de las comunidades, las
niñas están mejorpreparadas
en cuanto a lectura y números se refiere.
No podemos afirmar que el problema
del analfabetismo se deba
a la barrera de la lengua ya que, en el departamento de
yoro
son muy
pocos los que hablan la lengua
tol.
En la Montaña de la Flor,
el tol se habla en un 10070. Los hombres
son bilingües
(español-tol)
y la mayoría de las mui:res solo hablan el
tol. Roque, el maestro que tiene a su cargo la escuela del lugar, es un
tolupán de otra tribu; no habla la lengua, por lo que imparte las clases
en español, pero dedica cierto tiempo para que los estudiantes de
mayor
edad practiquen lo aprendido
en su lengua na tal:
,,lo
importan-
te es que el indígena
se sienta estimulado por el rnaestro y no
merrcsprecie
su lengua".
La FETRXY
(Federación
de Tribus Xicaques de
yoro)
tiene,
dentro de sus tareas, fortalecer y recuperar los valoresculturalesde la
etnia; para tal efecto, habló con el Ministerio de Educación para que se
apoye la enseñanza de la lengua
tol. La Federación
será la encargada
de coordinar la enseñanza.
762
LOS TOLUPANES
La salud
En un ambiente relativamente
sano, con conocimiento de abun-
dantes remedios caseros en base a las plantas del entorno,las enferme-
dades llegan a las tribus, con frecuencia, de la mano de la desnutri-
ción5 y la falta de higiene. Las diarreas, problcmas de la piel, enfer-
medades gastrointestinales, la parasitosis, la tuberculosis y otras
enfermedades del aparato respiratorio: gripe, tosferina y bronquitis,
son lasmásextendidasentrelas tribus. Loscentros desalud no existen,
por lo que los enfermos son llevados, en último caso, a Morazán, El
Negrito, Olanchito o Yoro, que es el centro
geográfico de la mayoría
de las comunidades tolupanes. la relativa abundancia de cu randeros
o la presencia de enfermeras que hacen de la mcdicina un negocio, no
ayudan en nada a la solución delproblema. Engencral, pucdeafirmar-
se que la explotación, la marginación, la ignorancia y la extrema
pobreza son las causas directas de una salud dcficiente.
En algunas comunidades tolupanes la situación de la salud cs más
alarmante que en otras. El caso más crítico lo constituye la comunidad
de la Montaña de Flor. Esta tribu fue azotada
por una epidemia.
Durante dos semanas padecieron devómitos de sangre, fuertes calen-
turas con dolor de huesos: "toda la tribu cayó en cama". Fuera de la
aldea, en las chozas de la montaña, familias enteras murieron debido
a la epidemia. Hasta el día de hoy nadie sabe dc quó clase de epidemia
se trató; según parece, el Ministerio de Salud ni se enteró.
Basándonos en datos orales y escritos de funcionarios de salud en
las diferentes regiones, de cada 10 niños que nacen,6 mueren antes de
haber cumplido un año y medio. Hay que considerar que en las tribus
más aleiadas la situación es más crítica. El porcentaie de mujeres que
mueren después del parto es también alto. Las causas principales son
la falta de higiene y la constante anemia de la que son víctimas. En
términos generales, podemos decir que el promedio de vida entre los
25 La base aümenticia de loo tolupanes es el mafz, acompañado de frijoles y café.
763
RAMóN D. RIVAS
tolupanes es de 52 años para los hombres y de 57 años para las muieres.
Estos datos han sido calculados tomando en cuenta las defu nciones
de
los tres últimos años. Ultimamente
(sobre
todo en las comunidades
más aleiadas) muchos jóvenes
mueren a temprana edad y los tolupa-
nes atribuyen sus muertes a "dolores en el cuerpo,,.
La Iglesia Católica, con su proyecto indigenista,
ha canalizado
algunas actividades para algunas tribus, en los sectores de la salud
y
l a cducaci ón.
Hay un grupo de monjas
(las
lauritas) gue, desde hace diez años,
traba
jan
en la región y han constituido algunas academias
de costura,
alfabctización
de muieres,
cursos de higiene,
medicina natural y
cursos de alimentación. Este trabajo lo han desarrollado en seisaldeas.
En estos cursos han preparado muieres que se quedan a vivir en
las aldcas. El proyecto de la iglesia les paga 300lempiras
al mes. son
mujcres jóvenes,
cntre los 25 y 26 años de edad.
Tambión
tienen un proyerto de promoción
de la mujer
en las
aldeas de Mezcales, Lagunitas,
San Francisco,
Buenos Aires, Los
Pozos, Lagunitas
de lagunitas y otras aldeas en las que no se han
hecho los cursos comunitarios: Mataderos
y Agua Blanca.
En sitios donde no hay escuelas dan clases a los niños por la
mañana
y, por la tarde, a las muieres.
con estas actiüdades
educa tivas
se ha comprobado
que los niños aprenden mucho meior que con los
maestros pagados por el Estado.
En algunas aldeas,
se ha mejorado
el sistema de agua potable,
en
cooperación con Salud Pública y PROpAR-COSUDE.
En Mezcales y
en Ojo de Agua lo hizo la lglesia.
Los celebradores
de la palabra y los Conseps de Tribus
de las
comunidades indígenas lideradas
por la FETRIXy,
son la base para
todo este proceso de desarrollo. Naturalmente, habría que ver en qué
medida
se eütan ciertas friccionesexistentes
entre los celebradoresde
la palabra y los promotores
de FETRIXY, quienes apoyan las estructu-
ras de la tribu.
164
LOS TOLUPANES
La vi vi enda
Los tolupanes üven en chozas, en su mayoría construidas de
bahareque, terho de manaca
(especie
de hoja obtenida de una palma)
y piso de tierra. Hay viviendas que solo están construidas con palos,
no cuentan con letrinas, agua potabld6 ni luz eléctrica. En algunas
comunidades,
debido a la amenaza del cólera, scconstmyeron algunas
letrinas
(caso
reciente de la Montaña de la Flor) pero son pocos los que
las utilizan.
Por lo general, en las comunidadcs tolupanes, las casas no están
cercanas unasdeotras; tampoco están delimitadas con cercas ni tienen
ningún ordenamiento pre-cstablecid o. Original men te orien taban sus
casas al norte. En la actualidad, las orientan hacia el camino. El viento
predominante
viene dcl norte, aunque por ser una zona montañosa, el
vi ento sopl a en di ferentcs di recci ones, vari ando durante l as horas dcl
día, según los cambios climáticos.
En cada casa vive una familia y, en las comunidades más aleiadas,
los tolupanes no utilizan
camas para dormir, sino que lo hacen sobre
tablas en el suelo o en un tapesco. Hace cierto ticmpo empezó a
utilizarse la cama.
En cuanto a los tipos de casa y mobiliario, sus características
responden nr¡ás a factores
económicos
(como
el fucgo en el suelo o el
tapesco de palos) que culturales,
con excepción de los techos de
mezcal y de tejamaní
(tejas
de madera).
Paralelamente
al status socio-económico
y al grado de tradiciona-
lismo, se encuentran desde familias en condiciones habitacionales
infrahumanas,
hasta la casa ladina con cocina y granero aparte, un
corredor, separaciones intemas, techo de teja o zinc, pared de adobe
y piso de cemento. En la tribu de la Montaña
de la Flor, sus habitantes
26 Enl at ri budeLaMont añadel aFl or(sanl uan), conl acol aboraci óndel aComuni dad
Europea, recientemente se instaló el agua potable. Las chozas de la aldea disponen
cada una de su respectiva llave.
165
RAMÓN D. RTVAS
viven en un estado de miseria absoluta. En algunos casos, la construc-
ción se limita a un techo de paia
(sin
paredes), el fuego está directamen-
te en el suelo y, en el lugar de la cama, hay un tapesco de palos mal
iuntados.
En otros casos, el techo de mezcal baia hasta el suelo; el fuego
se ubica en el suelo y los pocos utensilios de cocina
(ollas
de cocina)
están afuera.
Sin embargo, el tipo de viüenda que se puede caracterizar como
mástípica esla casita con techode teiamanío mezcal, paredesdepalos
y piso de tierra, con horno de barro de tipo ladino y tapesco
de tabla.
Sus viviendas están separadas, unas de otras, por varios kilóme-
tros, haciendo más difícil la ayuda mutua. Las dimensiones
de sus
casas son de cuatro por cuatro metros. En algunas tribus, un tapesco
hace las veces de cama, en la que duermen todos; en otras no los hay
y duermen sobre tablas en el suelo. En una esquina, en algunos casos
en el centro, un fogón sirve de cocina27.
Estruchrra organ izativ
En la actualidad, los tolupanes
son un sector marginado que se
distingue del sector ladino por los escasos elementos de su cultura
ancestral que conservan.
La familia no difiere, aparentemente,
de las familias ladinas del
sector. Se encuentran, sin embargo, en algunas tribus, ciertos rasgos
que pueden sugerir características familiares ancestrales: la presencia
del padre en el parto, remite a una figura paterna reforzada
con
aspcrtos ceremoniales. La tendencia a construir la casa cerca de la de
los parientes más próximos, recuerda
sistemas de familia ampliada
que, sin duda, fueron mucho más evidentes en las antiguas culh¡ras
cazadoras de la época prerolombina.
77 Pa¡a más detalles sobre la viüenda de los xicaque. véase: lris Mitady Salinas,
ArquiEctum de los grupos étnbos de Ílonduras.
(Tegrs.cigalpa:
Edit. Guaymurag 1991):
59,n.
766
LOS TOLUPANES
El grupo
está constituido sobre la base de la familia extensa y
dispersa. Cada miembro de una tribu es capaz de reconocer un alto
número de parientes.El grupo doméstico abarca todo el complejo
residencial de la familia, a los agrupados y al resto de la comunidad,
que son la capitalización de este tipo de familia. Al mismo tiempo
revelan que el patrón de familia
era el de la familia extensa, que pudo
constituir en el pasado la unidad
de producciónbair la dirección de un
líder o
iefe.
Actualmente,
el patrón familiar se conserva, aunque no
como unidad
de producción orgánicamenteconstituida.
t¿ facilidad
con que incorporan
al ladino pobre, puede s€r consecuencia de esta
concepción.
El desmoronamiento
de la familia extensa como unidad de trabaio
no ha dado lugar al fortalecimiento
de familias conyugales. Entre los
tolupanes la familia indígena no difiere aparentemente de las familias
ladiiras del sector. Algo fundamental
es que, entre los tolupanes,la
familia presenta una estabilidad ligeranrente mayor que entre los
ladinosde la misma zona. En algunas tribus y no crDn mucha frecuen-
cia, se presenta el caso de hombres que tienen varias compañeras en
la misma casa. Más que residuo del pasado, este fenómeno puede ser
reflejo de una serie de factores
de promiscuidad,
machismo y aisla-
miento que han venido a formar parte de la cultura tolupán, precisa-
mente a partir
de su proceso de ladinización. Históricamente, no hay
pruebas fidedignas
sobre si entre ellos se dio la poligamia y, es difícil
creer que, si existio, los misioneros que rruís los trataron no la hayan
mencionado.
El sentido de autoridad, en la familia, al igual que entre los
ladinos,
está determinada, en gran parte, por el aporte económico. El
machismo, sin embargo, no es tan fuerte como entre los ladinos, ni las
crisis familiares
suelen tener las formas explosivas de estos últimos.
la influencia
de tipo económico sobre el concepto de autoridad
puede observarse
también en la figura del cacique. Figura reciente
aunque, posiblemente,
con ciertas conexiones con el pasado ancestral,
767
RAMÓN D. RIVAS
los caciques han pasado de guardianes del título de propiedad de la
tierra, de ancianos que saben aconseiar y darse a respetar con sabidu-
ría, de custodios casi ceremoniales de una identidad ligada a la
posesión de la tierra, a gestores de un nuevo intento de desarrollo, a
representantes legales de una propiedad comunal e, incluso, del
mismo grupo social a coordinadores de proyectos comunales.
Podemos asegurar que, pese al fuerte proceso de ladinización, en
la actualidad, los tolupanes son el grupo mejor organizado dentro dcl
contextb nacional. Los tolupanes están organizados en tribus y éstas
a su vez pueden abarcar un número diverso de caseríos y aldeas.
También hay hibus de un solo caserío.
,
Er difícil deslindar lo indígena de lo ladino en la zona de Yoro.
Debido a esto, tomamos como parámetros los aspectos generales por
los que fueron definidas las tribus:
a) Posesión de los títulos de tierra obtenidos por la mediación
del sacerdote Manuel de
Jesús
Subirana el siglo pasado.
b) Discriminación social acentuada por la super explotación de
que son obieto, por el hecho de ser indios.
Existe el consenso deque los tolupanes se mantienen como tal, por
el hecho de que los títulos y garantías de tierra otorgados por el
gobierno son los que les dan su identidad como grupo y les permi te su
reproducción
social. Sin embargo, un criterio de esta naturaleza debe
ser sometido a la prueba de observación de las costumbres y modo de
vida de las comunidades que, por su grado de aculturación actual,
puede conducir fácilmente a que se niegue su existencia como grupo
étnico y,
wf
tanto, a creer que los tolupanes son un engendro de
Subirana o de personas interesadas.
Sobre esta base, se puede llegar
solamente a mal entender la verdadera situación y extrapolar la
tealidad, formándose la idea de que la posición del tolupán es una
situación de oportunista o privilegiado de manera fortuita. Esto
también provoca la desconfianza de ganaderos y terratenientes hacia
las tribus; en la medida que los proyectos de desarrollo indígena se
LOS TOLIJPANES
eiecutan, los tolupanes
son vistos
como priülegiados
sociales: "hoy
día, cualquiera
puede hacerse indio y cualquier grupo puede autode.
nominarse
indio,
para go?ar de privilegios,,.
l-a formación
de una
organización reivindicativa,
comenzó a
finales
de la década de los años setenta; hoy día se conoce como
FETRIXY
que, después del proceso
de consolidación, representa las 2g
tribus. Esta organización
se constituyó
con el objeto de integrar y
representar
a todas las tribus en una sola federación. Aunque
ésta, en
sus inicios, fue impulsada por instituciones
externas a las trjbus, en la
actualidad,
"la federación
es el pueblo
tolupán,, y es liderada por
tolupanes
en el sentido amplio de la palabrazs.
Tradicionalmente,
la estructura
de poder se basa en el cacique; es
él quien representa
a la tribu ante la sociedad regional2e. Es, además,
el depositario
del título de tierras de la tribus. En la mayoría de los
caso's, la composición
de la familia
y la sucesión de caciques o vice-
caciques
en las tribus revela un alto grado
de conciencia entre paren-
tesco y organización
política, que se sucede de una generación a otra
entre miembros
de una misma familia,
que
juega
un rol económico
28 La estructu¡a organizativa de la FETRIXy es la sigu.iente:
A' congreso: es la autoridad máxima. se integra por dos delegados: un propietario
y un suplente, electo porla asamblea
decada una delas2g iribur qu""ot forman
la Federación.
B. consejo Drectivo: organismo compuesto
por
g
miembros. Eüge denho de sus
miembros a los integrante del Comité Ejecutivo.
c. comité Ejecutivo: constituido por tres Áiembros nominados por el c-onsejo
Di¡ectivo: Presidente, Tesorero,
Secretario.
29 En la actualidad
cada tribu tiene la misma estructu¡a organizativa,
un consei¡
elegido yun caciqueasesor. sinembargo,
lainfluencia realdálaspersonas
depenáe
^^ 9" :"
.onTmiento
y experimcia. A veces, cargos como el de presidente son áaves.
5u En ra actua Ll dad" en la mayo¡la de las tribus, "el poder/, del cacique ha decaf do y, con
la nueva estructura
organizaüva intsoducididesde
finales áe h década áe rc
s€tenta, es el Presidente-del
consejo de Tribus quim
'tra
retomado el poder,,. Al
parecer,
que el poder der cacique
se ha conveitido
en algo simbóüco. Muchos
jóvenes,
quienes ahora son presidentes
del consejo de Tri"bus, han manifestado
descontento con los caciques por el abuso de poder.
En muchos casos, han sido ros
caciques quienes han vendido parte de ros terrenos
de la tribu a los iadinos y, loe
polÍticos, a través
de los caciques, han manipulado
las hibus.
169
RAMÓN D. RIVAS
influyent'e en la tribu, lo que le asegura el poder. Pocos caciques son
llderes, por lo que ha habido
crisis de autoridad y dirección, debido a
las transformaciones sufridas por la estructura de poder
(económico).
los caciques no quieren seguir siéndolo. No obstante, representan a
losindiosa pesar de que la masa bura nuevas formasdeorganización
que permita Ia autogestión.
Al parecer, según algunosentendidos,
la función del cacique es un
aporte exterior, introducido por los españoles para "recoger"
a los
indios en los poblados que fundaban; los caciques habrían formado
cabildos con el gobernador español.
En la actualidad, los tolupanesestán
divididosen dos grupos: uno
bastante ladinizado
(la
gran mayoría)
en el departamento de
yoro,
y
otro bastante puro, ubicado
en las faldas de la Montaña de L¿ Flor,
departamento de Francisco Moraán. En la Montaña de La Flor, el
cacicazgo es la forma de gobierno. Desde hace 30 años, Cipriano
Martínez Rivera fungecomocaciquedela
tribu oriental. En su gestión
política lo apoyan tres auxiliares. El cacicazgo tiene carácter heredita-
rio y vitalicio, aunque los miembros
de las tribus dan su üsto bueno
a la persona seleccionada, quien sustituirá al existente a su muerte sin
poderlo reemplazar
antes de que eso suceda. la persona que hereda
puede o no ser hijo, amigo o hermano del cacique gobernante. Entre
las funciones
del cacique están las de velar por el orden y bienestar de
la tribu, resolver problemas de orden legal que se susciten con la
comunidad, registrar
el nacimiento
y defunción de los miembros
de la
tribu.
Los partidos políticos han penetrado,
en alguna medida, en las
tribus, aunque en los últimos años sus propias formasde organización
yel alto grado de concientización ha hecho que los indígenas vean con
desconfianza y, hasta cierto punto como lo manifestaba un indígena,
con cólera: "los políticos llegan a la región sólo durante la época de
campaña política". Esto no quiere decir que algunas tribus no tengan
preferencia por algún partido político.
170
LOS TOLUPANES
Los
tolupanes forman
una socie,rCad
tribal sui géneris que reúne
las siguientes
características:
Existen
28 tribus con referencia
territorial
adrrita, ya que obtu-
vieron
títulos de propiedad
en 1g64. En este sentido, como ro afirma
el antropólogo
Manuel
Chávez:
,,las
tribus xicaques no se ajustan
a un
modelo
clásico o primitivo (universal)
de tribus
de la antropología
clásica"3r.
Adenuís:
"lo determinante
en el modero
clásico es Ia estruc-
tura de clanes o linaies patrilineales
en la cual los indiüduos
definen
su pertenencia
a través de normas muy estrictas o explícitas". Esto
significa que la tribu, como
tipo de organización primitiva, se desen_
vuelve
aislada y autárquicamente.
siguicndo
er análisis de chávez:
"la tribu, en el caso de los tolupanes,
está determinada
por ra forma
de
interrelación
en la forrnación
sociar semicoronial
hondureña con las
distintas fracciones
sociales
del campesinado
y las clases dominantes.
Hay un alto gradode
subordinación
a las formas
capitalistas atrasadas
de producción,
que son las dominantes
en ta formación
social hondu-
reña. Esta subordinación
se expresa tanto a nivel
económico, porítico
como
cultural"r.
EI comportamiento
de los individuos
tolupanes
en ra estratifica-
ción social caracterizada
no está marcada por una diferencia ideológi-
ca muy profunda
entrc losdistintosestratos.
Es decir, que las fronteras
aParentemente
no
están delimitadas
de manera dirriminativa
en la
vida cotidiana
de las tribus.
[a
diferenciación
económica
al interior
de las bibus tiene como
marco
el atraso económico
de la región; por
ello es que las desigual-
dades
económicaq
entre la pobración
india, no alcanza
todavía ex-
prcsiones
significativas
a nivel super-estructural;
es decir, que no se
traduce,
de manera
explícita
en ideología dedirriminación
social de
los ricos hacia los pobres.
sin embargo, generalmente,
ros indios ricos
31 Véase:
Manuel
Chávez,
'1:.{.gll
Jjggue
y el
proyecto
de Desarrollo lndfgena
en
-- Y9."".
Amériea Indtgcna. Vol.
XLN, No.S
¡uiio-s"ptiembre,
1984. p., 593.
32 ldem.
777
RAMÓN D. RIVAS
o los pequeños productores son los que ocupan el lugar principal en
la estructura del podcr.
Proceso organizativo de las tribus
Las tribus indígenas de Yoro, en su proceso de consolidación
organizacional, durante el transcurso de los años, han organizado
divcrsas instancias: CONATRIN
(Comité
Nacional de Tribus)3, que
se constituyó en7977 como resultado de la Primera Asamblea, en el
Centro dc Capacitación La Fragua de El Progrcso, Yoro. En ese
entonces, el CONATRINestaba constituido sólo por 14 de las 22 tribus
que s€ conocían. Los
objetivos principales que orientaban la acción del
comitó eran: gestionar, ante al Estado, mayor atención socio-cconómica
a los miembros de las tribus y, por otra parte, recuperar los derechos
dc los indígenas respccto al uso del bosque.
Postcriormcnte,
surge la FENATRILINH
(Fedcración
Nacional
de Tribus para la Liberación del Indio Hondureño). I-os obictivos de
este organismo son similares a los de la anterior y corre la misma
sucrte que CONATRIN; es decir, que tampoco se consolidas. Este
33 El 21 de ochrbre de l9v se organizó el comité Nacional de Tribus lndígenas
(CONATRIN),
esta organización e¡a asesorada por la Asociación Nacio¡ral de
Campesi nos de I l ondu¡as (ANACH),
a l a que estaba afi l i ada. El total de tri bus que
l a i ntegraron fuedecatorce(14),qui enessol i ci taron
al entonces Mi ni strodeCul tu¡a,
Turi smo e l nformaci ón,
l a creaci ón de un l nsti tuto Indi geni sta Hondureño y una
fi scal i zaci ón del uso de l os fondos de l as tri bus, proveni entes de l a expl otaci ón
madcrera que se efectuaba en las tienas de la tribu. Los objetivos trazados no fueron
tan pori i ti vos porque afectaron l m i nterese de l as comuni dades i ndígenas.
L¡ afiliación a una organización campesina que, si bien es cierto, son ágrupaciones
con problcmas simila¡es, tienen objetivos diferentes, ya que
estas organizaciones
son beneficia¡ias del proceso de Reforma Agan4 mientras que los indígenas no
cuentan con tal beneficio porque cuentan con títuloo de propiedad comu¡al en
domi ni o pl e no. La organi zaci ón campesi na promehó a l os i ndígenas apoyarl os para
l a rccuperaci ón de sus ti erras i l egal mente en manos de l os terrateni entes de l a zona.
34 Todo parece indicar que el fracaso de la organización se debió a las divergencias que
sedi eron entreal gunosdi ri gentes del aANACH(val e l a pena menci onarl onegati vo
que fue l a creaci ón de un l nsti hrto Indi geni sta Fl ondureño "queha estado i ntegrado
por burócratas y polfticos de oficio que, en vez de unificar a loo indígenas, ha creado
divisione y hasta conflictos con derramamiento de sangre, ejemplo: caso de la
172
LOS TOLUPANES
comité fue promovido y organizado por elementos de clara militancia
nacionalista,lo
queobstaculizó la organización y provocóel fracaso de
varios proyectos
productivos e imposibilitó la oposición de las tribus
ante la expropiación por parte de la COHDEFOR. Finalmente nace
FETRIXY,
en 1985, y obtiene su personería
iurídica
para luchar por la
reivindicación
social, económica,
política y cultural. En los 12 años de
existencia de la FETRIXY, han muerto 18 indígenas por problemas
de
tierra. Sólo en 1991 murieron 8 indígenas.
Tenenci a de l a ti erra
Entre los tolupanes, el tipo de tenencia de la tierra es muy
parti cul ar, dado que nadi e l a posee a tíful o i ndi üdual . Cada i ndígena
tiene derecho a cercar su parcela y trabajarla; aunque no puede
venderla, puede cercar la extensión que es capaz de traba jar,
variando
de 2 a 3 manzanas. Esta característica
de la tenencia de la tierra está
vigente, a pesar de que algunos caciques y cafetaleros sc han agencia-
do más, despoiando a muchas
tribus de sus tierras.
En la actualidad
(septiembre
1992) las 28 tribus enfrentan proble.
mas de tierras y las tribus de Candclaria, Subirana, Santa Marta y San
Francisco
tienen problemas aún más scrios. En la tribu de san Francis-
co, un gn¡po de40 militares cercaron partede las tierras de la tribu, que
ahora se encuentran en manos de un oficial del ejórcito. Además, 16
tolupanes fueron procesados por reclamar
sus tierras. El alcalde de
Montaña de la Flor, además de manejar fondos por explotación maderera a su
antojo, especfficamente en las tribus de Yoro, sin rendir informe sobre el estado de
oentas, la CONATRIN que, a p€sar de estar compuesta la
Jtrnta
ürectiva por
caciques de Tribus, fue manipulada por miembros rópresentantes de instituciones
de la localidad, asf como por políticos tradicionales,,).
35 De las 2E tribr¡s, 20 pceen tfhrlos tegales de tierra. El lg de mayo de 1g1, el
presidente
calleias y el sr. Ramón Martf nez, Di¡ector del INA, se hiciiron presentes
en Plan Crande para entregarle a seis tribus lo que se denominó,
,,garantías
de
poeesión ancestral". Es decir, a loo indfgenas que siempre han viüdo én la región.
Lascomunidades querecibieron garantfas son:
plan
crande
(yoro),
Luquigüe, úina
Honda
(Municipio
de Yorito). santa Rosita
(yo¡o),
La uma
(orica,
*Francisco
Moraán) y El Hoyo
(Yoro).
173
RAMÓN D. R]VAS
Yorito y la alcaldesa de Victoria han autorizado sacar madera de
tierras pertenecientes a la tribu de Las Vegas, lo que ha creado una
grave confrontación con los tolupanes. En la tribu de lagunitas tienen
problemas con el agua. Ante esta situación, lidcrados por la FETRIXY,
han planeado ubicar parte de la comunidad en otra zona con acceso al
agua; pero los alcaldes de Yoro y de Victoria se oponen a la idea.
Históricamente, las tribus tienen derechos sobre predios de una
extensión de 7,5 caballerías antiguas
(títulos
entregados en 18ó0 por
intervención
del padre Manuel de
Jcsús
Subirana)s. Esto equivale a
550 hectáreas por cada tribu. Actualmente poseen títulos veinte tribus.
No obstante, debido al uso de límites naturales para definir el predio
y a la imprecisión de tales límites, las
superficies sobre las cuales las
tribus tienen derechos son muy variables. En la realidad, la extensión
de tierra que les pcrtenece a los tolupanes es mucho mayor, pudiendo
llegar a 2,500 hectáreas.
36 En la actualidad, los títulos de propiedad comunal son producto de mediaciones
realizadas de conformidad a las leyes aprobadas el 23 de
julio
de 1 836, las primeras
leyes agrarias promulgadas por las repúblicas hispanoamericanas después de la
indcpendcncia. L¡ misma contienedos puntoe importantes que se relacionan con la
adjudicación de tierras. La primera menciona las caballcrías, la segunda regula el
tamaño del terreno y la ubicación de los poblados dentro del terreno. según artículo
No. 2 "una caballerla es un paralelograma de 22 cuerdas y de 36 I
/2
vaias de largo,
y la mitad de eso de ancho, cada cuerda tiene 50 varas castellanas de largo,,.
El artfculo No. 16 decfa que "al
medir debe tsatarse de ubicar el pueblo en el centro
de las ticrras medidas. 9i no se puede debido a que alguien sería deposeldo de sus
tierras, entonces el plano del pueblo deberla hacerse tan cerca de la gente cuno s€a
posible a fi¡ de facilitar su uso omún".
No es fácil estimar el irnpacto total de las adiudicacione de tierra en las actividades
modernas y es partiolarrnente diflcil distinguir las influencias directas. [¡ más
importante es que la distribución de tienas determinan la distribución
delcindios,
aunque los tftulos de tierras, e¡ el caso tolupán, aún están intactc y legales, los
indios ya no son la población mayoritarla m la tiena demarcada por estc ltr¡Ios.
Al momento del estudio, de acuerdo a FETRIXY, las tierras de lE tribw
va habían
si.do."remedidas" y solo faltaba que el INA "les pusiera el respectivo sello',. [¿s
tribus remedidas son: Mataderos, lagunitas,
Jimfn,
El Pate, Subirana, Santa Marta,
El Palmar, B Tablón, Candelaria, l¿ Bolsita, Cuajiniquil
(Municipio
de El Negrito),
Agua Caliente, Guada¡rama
(Municipio
de Yorito). Deestas tierras,la FETRIXYestá
de acuerdo sobre su remedición.
Fro
con las de las tribus como Anisillo, San
Francisco, las Vegas, El Zapotal y Agalteca no están de acuerdo pues "e!as
hibus
han sido remedidas en favor del ter¡ateniente".
774
LOS TOLUPANES
Actualmente
existen problemas
serios. En 1991, fueron muertos a
balazos el presidente de la FETRDCY,
Vicente Matute y uno de sus
acompañantes,
sin que hasta la fecha la policía haya informado sobre
el resultado
de la investigación.
Defender los derechos de los indíge-
nas, exigir que se respeten
sus derechos y pedir que los terratenientes,
que ilegalmente pos€€n
sus terrenos, los devuelvan a sus legítimos
dueños, es causa de amenazas a muerte y encarcelamiento.
El INA sólo reconoce
500 hectáreas
como tierras indígenas, pero
la FETRIXY lucha por el reconocimiento
de las 2,000 hectáreas. El INA
ha realizado levantamientos
topográficos y, de hecho, hay planos,
pero no rsconocen la medida señalada por los directivos indígenas.
En algunos casos, los ladinos incorporados
han introducido la
costumbre de cercar terrenos. La deronfianza
tolupán respecto al
ladino está ligada a la pérdida de sus tierras. Los indígenas saben de
las
qentas (por
cierto legales) de tierra que han tenido que realizar bajo
presión.
El problema es d e lími tes y no se d elimita pues hay,,gen te grand e,,
que acapara las tierras, especialmente, militares,
cafetaleros y otros
terratenientes. En la tribu
San Francisco, un militar acapara la mitad
de lo que corresponde a la tribu; en la tribu de Subirana, las familias
Ríos, Meléndez, Estrada
y Aráuz
controlan gran parte del territorio.
Estos terratenientes acaparan también tienas de la tribu El rablón y
Matade¡o.
Sólo en la tribu El Matadero,
el terrateniente
|orge
Melén-
dez, acapara aproximadamente 200 manzanas
y, en la tribu El Tablón,
los Aráuz acaparan también grandes
extensiones de tierra, las que
utilizan como potreros y cafetales.
En la tribu Agua Caliente de Guadarrama, más de la mitad de sus
tierras las acapara la familia Ramírez, quienes las han convertido en
potreros pueq de acuerdo a ellog "la tierra de la zona es apta para la
ganadería". La tribu de Plan Grande está acaparada, en su mayor
parte, por un licenciado de apellido Sorto y las tierras de la tribu
candelaria está en manos de la familia
García y de otro terrateniente,
cuyo nombre no nos proporcionaron.
RAMÓN D. RIVAS
Otro hecho que es
iusto
señalar es que muchas personas
han
adquirido documentos sobre tierras localizadas dentro de las comu-
nidades. Lo curioso es que, en muchos
casos, esta gente no es de la
región. Estos herhos se han presentado
en la tribu de Candelaria, San
Esteban y Mataderos.
A los problemas de superficie
se añade la desiguatdad en calidad
(particularmente
en porcentaje
de terrenos planos, aptos para la
agricultura) y los problemas específicos de cada tribu con terratenien-
tes ladinos
(cafetales,
ganado) y los problemas
con los madereros.
Además, se encuentran grupos que no tienen derechos legales
sobre el predio por la perdida
del título. ocho comunidades son las
que no disponen de título aunque, como hemos visto, todas las tribus
tienen problemas.
Es evidente que la tenencia de la tierra está en concordancia
con
la estratificación
social de la región.
Es dc'cir, existen indios ricos o
acaparadores
sin empresas,
pero con capital suficiente como para
realizar
cualquier tipo de inversión.
Hay también indios pequeños
productores
que intervienen
directamente
en la producción, aunque
contratan un porcentaje regular
de
jornaleros.
Este tipo de propieta-
rios son los que dirigen y administran
su propia emprcsa, mientras
que el indio pobre, jornalero,
artesano,
es el que realiza actividadcs
a
nivel de subsistencia y es obieto de discriminación
social, acentuada
por la super explotación social de que son objeto. Conservan
su
identidad
grupal por la fuerza que les dan los títulos de propiedad
de
Ia tierra, pero las tribus que no cuentan con títulos están en peor
situación. La rnarginalidad
de su economía dependiente
tiende a
destruir su cultura y a despojarlos
de sus tierras. con todo
esto, no se
integran
al desarrollo
nacional, sino que se aislan más.
A pesar
de que los derechos indígenas
sobre la tierra fueron
teconocidos por el Estado hondureño
entre 1862 y l864sz, en la ac-
tualidad, los terratenientes
deronocen adrede dichos títulos.
37 Entrelostolupanesexisten23tribus;deéstas,21
obtuvieronúh¡losdepropiedadde
tierras en 18ó4, por intermedio del sacerdote
misionero Manuel deJesús'subirana,
pero muchos de €stos ltulos han sido perdidos o robados.
776
LOS TOLUPANES
Concesiones de tierras logradas por Subirana
1.862
-
1864
Fecha de
medición con
Subirana
Presente
Grupoy Lugar Tamaño Depto.
No.
Doo:mento
ANH
TITULOS PAYAS
3 enero 1862
13 enero 1862
Aguanquirito
(Cul m0
El Carbón
20 cabs.
20 cabs.
Olancho
Olancho
1.6
64
TITULOS TOLUPANES
o XICAQUES
12
j ul i o
1864
14 julio
1864
19
j ul i o
1864
21
julio
1864
23
julio
1864
27
juliolf364
2 agosto 18ó4
4 agosto 1864
14 agosto 1864
Sta. Rita
Mataderos
Siriano
sta. Marta
El Pate
Quemado
(Subirana)
El Tablón
Camalote
Cataguana
El Pal mar
Venque
Lagunitas
(Negrito)
Guajiniquil
Candelaria
(El
üejo)
Tela
7,27 cabs.
7$9 cabs.
7,53 cabs.
7,72cabs.
7,58 cabs.
7,72cabs.
7,1 8 cabs.
7,43 cabs.
7,59 cabs.
7,l2cabs.
7,12cabs.
7,18 cabs.
Yoro
Yo¡o
Yoro
Yoro
Yoro
Yo¡o
Yoro
Yoro
Yoro
Yoro
Yoro
Atlántida
93
188
316
97
4l
157
281
269
't97
279
290
21
777
RAMóN
D. RIVAS
20 agosto 18ó4
22agosto lÍJ64
24 agosto 18ó4
27 agostoT%4
29 agosto 1864
3 sept.1864
7 sept. 1864
19 sept. 1864
La Bolsita
[a Pintada
San Francisco
(Locomapa)
Agua C-aliente
Reinada
Qo
de Agua
Lagunita
Anisillos
7-aptal
(Olanchito)
Agua Caliente
Guadarrama
las Vegas
(Tepemechín)
7,26 cabs.
7,39 cabs.
7,00 cabs.
7,72 cabs.
7,32cabs.
7,94 cabs.
7,72cabs.
7,12 cabs.
7,00 cabs.
Yoro
Yoro
Yoro
Yoro
Yoro
Yoro
Yoro
Yoro
Yoro
30.130
202
92
4
777
13
322
3
314
Si ti os pl anos
1
1. El Pate
2. Cuajiniquil
3. La Bolsita
4. Candelaria
5. El Palmar
6. l-aJoya
7. [a Pintada
1,960.0 hectáreas
2,565.0 hectáreas
1,887.0
hectáreas
5,204.0 hectáreas
390.0 hectá¡eas
1,670.0 hectáreas
1,425.0 hectáreas
Sitios planos 2
1.
2.
3.
San Franciro
Qo
de Agua
Agua Caliente
E005.0 hectáreas
2,247.5
hectáreas
5,610.0 hectáreas
Si t i os pl anos 3
1.
Quemado
2. El Tablón
4582.5
hectáreas
2,775.0 hectáreas
178
LOS TOLUPANES
Si ti os pl anos
3
3. Mataderos
4. Santa Marta
5. Las Vegas
5,477.5
hectáreas
3,890.0
hectáreas
2,050.0
hectáreas
Si ti os pl anos
4
1.
Ji mía
2. Agua Cal i ente
3. Ani si l l os
2,245.0
hectáreas
7,342.0
hectáreas
2,797.0 hectáreas
Si ti os pl anos
5
l . Si ri ano
1,940.0
hectáreas$
Hasta el momento,22
tribus poseen
títulos de tierra y 6 garantías
de posesión ancestral
en trámites
de titulación,
aunque
cl problema
de
la tenencia de la tierra no parcre
tener solución. según los directivos
de la FETRIXY, "ya
nos cansamos
de estar visitando
el INA. Lo que
ahora la FETRIXY
quiere
es hacer
su propia delimitación
y que los
señores del INA nos escuchen,
pues
de lo contrario los problemas
no
solamente van a continuar
sino que se empcorarán,,.
El aspecto
socio-económ
ico
Los tolupanes
producen,
especialmcnte,
granos
básicos
(maí2,
friioles y café) y explotan
secundariamcnte
recursos naturales
silves-
tres como raíces y madera. La organización
del trabajo
es fundamen-
38 Véase: Améríca lndígena.
No. 3, Vol. XIV, 19g4.
779
RAMÓN D. RIVAS
talmente individual; solo por motivaciones
exteriores realizan trabaio
comunal. Hay un alto grado de heterogeneidad
socio-económica,
expresada en la variada diferenciación
de estratos sociales. En ningu-
na de las tribus se encontró vestigio de una tradición de cultivos
comunales.
La organización del rabap hacia el interior de las tribus se
manifiesta
de muchas formas, predominando
miís Ia tradicional, la
tribu, que se caracteriza por poseer su propia milpa; es una entidad
que asegura la subsistencia social y cultural.
Si bicn la agricultura es de subsistencia, hay casos de indígenas
que comercializan alguna cantidad de café, negocio típicamente ladi-
no, cultivos de friioles, maiz y casos aislados de venta
de frutas,
de
verdura y yuca.
Lo más frecuente es que las cosechas de granosbásicos no alcanzan
para sostener la familia3e; esto, como conseruencia del acaparamiento
de la mayoría de los mcjores terrenos por terratenientcs ladinos, a la
39 t¿ lglesia Cátólica de la zona
(Yoro),
con ayuda financiera de CEBEMO y Manoo
unidas de España. apoya pequeño6 proyectos e iniciaüvas indígenas en lJdiferen-
tcrs tnbus: hortaüzas, friiolc's, alimentación,
capacitación, etc. comenzaron en aldeas
como San Franciro, Mczcal, Lagunitaq Buenos Ai¡es, Agua Fría,
eo
de Agua, El
Palmar, San Esteban, Los Pozos, Mina tlonda,
pacayal
y El Rosario. Lolue se
persigue c's una especie de desarrollo integral, comenzando con una inve'stigáción-
acción-participativa.
La idea es que los grupos s€ refresquen la memoria, que
recuerden l o que ha habi do; sal ud, trabaj o, cel ebradorc,s de l a pal abra,
creenoas,
relación con los ladinos. S"gú¡ t¡no de los sacerdotes,
,,trasta
el momento se ha
constatado que hay respuc'sta por parte de la gente, pero muy lenta,,.
La pasada cosecha de maíz fue muy mala. Este año, muy pocos tienen comida y se
han visto en la ncresidad de pedir crédito. En algunas comunidades se Lan
"comido" las pulperías. Sin embargo, cn otras, ya hay ahorros de 5O0 a 600lempiras.
[: iglcsia ha contribuido en el fomento de la producción agrícola; en ta siembra de
frijole y maí2. En las comunidades han adquirido al crédito los machetes y las
semillas. En ohas, se ha pagado con los ahorros. La iglesia dispone de dos prómo-
tores agrfcolas; ellos animan a los indfgenas para que siembren más. Este año, loe
friioles están mejor. En otros proycrtos se ha fomentado la producción de caña,
hortalizas, maíz y café.
El café se ha promovido en dos comunidades. En San Francisco se sembra¡on doo
manzanas de café caturra. El año pasado se perdió por la sequla. En la aldea de
Buenos Aires se hicieron semilleros comunes y participaron diez xicaques
(media
manzana cada u¡o). Algunrx de ellos la han descuidado.
t80
LOS TOLUPANES
topografía o clima inadecuado
y al agotamiento dc la tierra. Además,
los cultivos están muy lcjos de la comunidad. La escasez de granos
básicos resulta,
adcrn:ás, de la falta
dc sistemas de almacenamicnto
adecuado,
de l a al ta venta por ncrcesi dad i nmcdi ata de di nero, o por
la falta de recursos
para comprar lasscmillas
(particularmente
para la
postrera del frijol).
Los tolupanes también cultivan bananos y, en menor medida,
yuca, camote, malanga, ñame; a veces papa, ayote, pataste,
chile,
naran
ja,
I im a, zapote, papaya, aguaca te, un poco de ca ña, arroz, sorgo,
chinapopo y tabaco.
Es notorio que los tolupanes están formando parte
de un sistema
de explotación del cual participan de modo marginal; los precios de
sus productos viencn determinados por un mcrcado que no controlan;
sus ti erras s<)n escasasy muchas vecesdemal a cal i dad; no cuentan con
créditos y sc encuentran con la competencia de otros productores que
disfrutan de ventajas por contar con vías de comunicación, terrenos
aptos y fi nanci ami cnto.
En l a mayoría de l as tri bus se puede habl ar de
un ti po de economía mercanti l si mpl c; es dcci r, de un trabaj o fami l i ar
no asalariado,
que produce fundamentalmente
para el mercado.
Sin
embargo, existen sectores que ni siquiera participan de un modo
si gni fi cati vo en l os mecani smos
de mercado de l a zona. Estos grupos
forman parte de un proccso dc destrucción
cultural y de la imposición
de un sistcma de explotación por medio del mercado para el que no
están preparados.
En ocasiones, la extensión de tiena dedicada al cultivo de café es
mayor que la dedicada a granos básicos. Por tanto, es natural que la
cosecha de granos básicos se dedique en su totalidad al autoconsumo,
especialmente la de maí2. Hay una tendencia a diversificar, aunque
sea pobremente, la producción. La economía de subsistencia, la explo-
tación comercial, el despojo de las mejores tierras, la falta de asesora-
miento técnico, inciden en su raquítico ingreso.
781
RAMÓN
D. RIVAS
Existe mayor diversidad
de cultivos
en el sector indígena que en
el ladino. Los cultivos
de granos
básicos son generalmente
comple-
mentados
por los de tubérculos.
posiblemente
sea una superüvencia
de costumbres alimenticias,
basadas
en los tubérculos y no mbre el
maí2,
cuyo cultivo es de introducción
tardía
(quizís
del tiempo del
sacerdote
Subirana), hace un siglo.
La ganadería
es típica del sector ladino
como también la posesión
de bestias de carga. [a posesión
de ganado
entre los tolupanes
se
limita
a unas cuantas cabezas. Además,
crían gallinas y, en ciertos
casos, cerdos.
La organización
residencial
es muy dispersa y la familia nuclear
es la unidad
de producción.
se da una incorporación
del ladino a las
tribus, a través de lazos maritales
con indígenas.
La unidad de producción
está constituida
por el núcleo familiar
simple; padre, madre
e hijos.
Se producen
algunas alianzas
entre
parientes,
que se prestan ayuda recíproca
pero con apropiación indi-
vidual
del producto. Esto no es más que una colaboración
esponránea
para la siembra, lo que disminuye
la existencia de grupos con produc-
ción común. [a mujer
apoya más los proyectos
hortícotas,
quizás
porque
se asocia
con un pasatiempo.
La asociación para
trabajar
en común se da sólo cuando los indios
tienen desarrollado
cierto grado
de conciencia
socio-porítica
y, en
estos casos, su organización
es casi de defensa. En un buen número
de
comunidades, han logrado
muchas
conquistas,
han recuperado
tierras
y tienen proysctos de crrltivo
común.
[a organización productiva
está influida por las relaciones
capi-
talistas
de producción. La imposición
de normas
económico-política
desintegra
cada vez más los valores culturales
de las tribus, sin lograr
su integración
al desarrollo.
[a organización dcl traba jo
hacia afuera
se visualiza
a través de su
relación
con las comunidades
vecinas
o regionales.
[a prod ucción y el
comercio
es el vínculo más importante;
es decir, Ia venta de la fuerza
782
LOS TOLUPANES
de trabajo
y el consumo;
en esto se involucra
más del
g07o
de los
indígenas
que trabajan
como
iornareros
en las haciendas
ubicadas
dentro y fuera
de las áreas tribales.
Las prnadas
abarcan
de 13 a 14
horas. La organización
ha consolidado
entre los indígenas
tolupanes
un espíritu de rebeldía,
ahora que comprenden
el funcionamiento
del
sistema.
La estratificación
social
en las tribus no se caracteriza
solamente
por la presencia
de mayor o menor número
de ladinos,
sino por las
característicasdela
integración
del indio al comercioya la producción
regi onal .
Por el grado
de acaparamiento
y por las características
de la
producción
y la intervención
de los distintos
sectores de las tribus, se
puede hacer una clasificación
tentativa de la estratificación
social: el
indio rico acaparador,
que no tiene un carácter independiente;
está
sujeto al ladino
terrateniente
o al comerciante,
a quien le vende la
producción;
su nivel de üda no está por encima de un campesino rico.
fun acaparadores,
pero sin mucha ventaja
en la competencia.
Si
examinamos
aquí a todos aquellos
individuos que se han apropiado
de grandes
extensiones
de tierra, veremos
que ninguno tiene consti-
tuida una empresa de tipo capitalista.
El número poblacional
de las tribus,
comparada
con los ladinos,
"puros
y mezclados
que ahí viven,
conlleva a un número menor
de
indígenasen
las diferentes tribus". En otras palabras, losladinosen
las
tribus conforman la mayoría. Esto nos dice que la población actual
"pura"
es menor; el número de indígenas
mezclados
es ba
jo,
pero debe
considerarse que
el proceso de mezclas
es creciente. Esto nos indica
que, en unos pocos años, la población indígena
pura tolupán habrá
desaparecido.
Los ladinos
en tierras de las tribus representan
un buen
número y entre éstos debe diferenciarse
a los
"radinos incorporados,,.
Los ladinos incorporados
a la
tribu tienen iguales
derechos que ros
nativos,
con una única diferencia
de que, si el lazo marital
se rompe,
se acaban los derechos y su status de
,,incorporado,,.
Los ladinos
783
RAMÓN D. RIVAS
avecinados son los que üven dentro de las tribus sin ningún lazo
marital y no se les reconocen derechos como a los incorporados. Estos
tienen distintas razones para viür entre los indígenas; por haber
pedido permiso al cacique, por alquilar tierra de la tribu, por haber
entrado sin permiso, o por haber tomado las tierras de la tribu. Esto
significa que hay una gran concentración de población ladina. La
población india se encuentra mucho más dispersa.
Los miembros
de la tribu pueden cultivar donde quieran. En
cambio, los ladinos deben pedir permiso al cacique, lo que general-
mente hacen. Los indÍgenas tienen que cultivar lejos de su domicilio
y
irmalear
(a
veces para pagar una deuda, en algunos casos con granos
básicos); lo común es que devenguen un salario de6 aZ lempiras por
día, trabaiando principalmente en el corte del café o la chapia de los
cafetales o de los potreros de los ladinos
(raramente
en el de un
indígena rico). En ciertas tribus
(San
Francisco) algunos trabajan cn el
aserradero. En la comunidad deSan Francisco, hasta 1991,
se daba una
especie deesclavitud. En losmesesde junio,
cuando no había nada que
comer, llegaban los terratenientes a la tribu, les ofrecían productos
como frijrcles, maíz, etc. y, durante la época de cortcs de café, los
llevaban, pues tenían que ir a cortarcafé,
sin recibir sueldo dcvolvien-
do con mano de obra, los productos recibidos.
[.a lglesia
Católica de Yoro, en su "proyecto indígena,,,
descubrió
que para salir de ese círculo vicioso era neresario que la comunidad
tuüera alguna fuente de ingreso,
tomando en consideración que uno
de los problemas
era el del abastecimiento.
Comenzaron con la venta
de productos como aceite, arroz, maía, frijoles, en fin, productos de
consumo diario. [a idea primaria era descen tralizar las truchas&, que
ya en un pasado sólo favorecían a unos pocos. Con la nueva idea, los
productos fueronvendidos por diferentespersonas; esdecir, que unos
vendían manteca y otros vendían maí2, etc. hasta que, poco a poco, se
t[()
Pequeña tienda de abarrote"s,
LOS TOLUPANES
fue generando
un ingreso, que permitió
establecer una trucha. con la
trucha sc les ayudó
a salir del endeudamiento
con los cafetaleros. La
reacción dc los cafetaleros fue la de intimidar
al indio que no trabajaba,
mandándolo
a caprurar con la FUSEP.
Estos son casos que se daban
hasta hace poco.
Aunado a este proceso de
,,generación
de ingresos,,
se ha impul_
sado el proceso
de concientización: "los
indios ya no se han enjarana-
do tanto en los cafetales y han
empezado a exigir sus derechos".
Tambión es importante
el trabajo realizado
por la FETRIXy
en el área
de organización,
de concientización,
en la generación
de pequeños
proyectos productivos
y en la lucha por el rescate
de la tierra. En
lugares
como El Palmar, Mataderos,
Luquigüe,
Siriano y
plan
Grande,
la Federación ha impulsado
la organización
y la producción; se
realizan pequeños proyectos de cría de peces y de aves de corral. Las
mujercs son las que desarrollan este tipo de tareas y trabajan en la
agricultura. También
ejecutan proyectos
de aprovechamiento
del
bos<1ue. A largo
plazo,la FETRIXy
proyecta la instalación
de un
Cenrro de Capacitación para la formación
de grupos indígenas en
aspc'ctos productivos,
organizativos y educativos. El mismo centro
sería una cspccie de granja experimental
en la cría de aves, ganadería
y cítricos. El centro ya se ha iniciado
en la tribu de El
palmar.
Este
proyecto i nvol ucrará
a l as 28 tri bus tol upanes.
No todoes favorablepara
las tribus pues, a pesardeunaigualdad
teórica en cuanto a la posibilidad
de cultivo, se encuentran grandes
di sparidades económicas
entre ellos. Tal desequilibrio,
posiblemente
tenga sus raíces
en el hecho de que algunos miembros presentan más
y mejores iniciativas;
además, hay que reconocerlo,
son rn:ás trabaja-
dores que otros..A
pesar de que el usufructo
es i ndi vi dual , hay
tambión desigualdades
económicas hereditarias.
El comercio lo realizan con quien mejor pague. suelen vender el
café, que es el principal
producto y, en menor escala, maí2, friirles,
anoz, plátano,
)r'uca,
banano y caña. Esta producción
no genera
185
RAMÓN D. RIVAS
excdente, exceptuando
el café. Los "coyotes,, son los que
se benefi-
cian de la producción,
ya que compran las cosechas de maí2, friioles y
café, incluso
antes de que éste haya florecido.
la actividad
complementaria
a la producción
es la
elaboración de
canastas, que aporta algunos ingresos
solo en tiempo de corte de café.
No es un trabaio permanente.
El cultivo del maíz se efectúa dos veces al año: la primera
vez en
abril y mayo y la otra en octubre. Cultivan cinco variedades
de maí2.
También el frijol
se cultiva dos veces al año. El café, aunque
se destina
a la venta, tiene una baja producción,
de la cual la mayor parte se
destina al consumo.
El tabaco
se cultiva en pequeña
escala y, en la actualidad,
se
cultivan bananos,
caña de azúcar, ayote, pataste,
chiberro,
yuca,
camote, malanga,
papa,
chile, cebolla, ajo, repollo y pepino.
En comu-
nidades
como la Montaña de la Flor Ia introducción
de hortalizas
se
esüí dando en forma lenta y, hasta la ferha, sólo una persona rerién las
está cultivando.
Ya no
se cultiva maicillo
ni algodón. La alimentación,
por lo
general,
consiste
en tortillas con frijoles y sal, sobre todo en aquellas
comunidades
en donde
el suelo es malo y lo que producen
solo les
alcanza para
cierto tiempo.
cada familia
tiene una o varias parcelas
destinadas al cultivo,
según el número
de miembrosy
sus necesidades.
La asignación
de una
parcela
es vitalicia
e incluso, puede
ser heredada a los derendientes.
En raras
ocasiones,
algunos trabaian por dinero para otros miembros
de la tribu.
Trabajan
todos los dfas en la agricultura,
excepto el día domingo,
desde las 5 de la mañana hasta las 3 de la tarde. las muieres
participan
en la limpieza
de la üerra, siembra y cosecha al igual que los niños. La
mujer indígena
trabaia más en el campo que la ladina.
[a producción
de canastas repr€senta
la única artesanía
tradicio-
nal. En algunas
tribus, el producto
se comercializa sustancialmente;
186
LOS TOI-UPANES
es, adcmát
el único
producto que se,usa al exterior de la familia, ya
que es u n artícu lo u ti lizado en la recolcrción de ca fé. En al gunas tribus
ha bajado mucho
la producción
de canastas, debido a la escascz de
matcria prima
(el
carrizo) a causa de una
sobrccxplotación y, en otras,
porque son los ladinos quienes
las producen. La fabricación
de canas-
tas, en ciertas tribus, no se limita a los indígenas,
sino que incluyd
tambión a algunos ladinos "incorporados,,.
De los
objetos típicos de la cultura selvátjca, el arco y la flecha han
desaparecido y, la cerbatana, está en vías de desaparición. Esta toda-
vía sc usaba
en la generación
pasada y todavía se puede encontrar una
que otra picza en las difercntcs tribus,
Aunque no hay
escasez de material, la explotación
del maguey
silvcstre ya no es gencralizada. En la mayoría de las tribus, la confec-
ción de matates y aún de mecatcs,
sc limita a una pequeña producción
para el uso familiar
y muy raramcnte
para Ia venta. Aunque sc
mencionan
algunos
casos de productores ladinos, este trabajo parece
específico del sector indígena
(producción
y venta en la Montaña de
l a Fl or) y es típi camente mascul i no.
La alfarería puede ser un caso de transferencia de una industria
ladina al sector indígena.
Efectivamente,
no parece ser una artesanía
tradicional dc los tolupanes:
en los grupos de la Montaña
de la Flor la
compran los ladinos
y se usan mucho
también las calabazas y cumbos.,
Esta característica
más parece
de un status socio-económico que de
una cultura. sin embargo, ya está desaparecicndo;
se prefiere el metal
o el plástico que "dura más", El trabajo es típicamente femenino y
nunca alcanza un grado importante
de comercialización,
limitándose
al uso familiar
o a la venta dentro de los límites de Ia tribu. Los casos
de productorcs ladinos
son raros.
Además,
producen
pipas de madera
o fabricadas
con una fruta o
raiz, las cuales se comercializan
o se intcrcambian
entre ellos. El
trueque es un
elemento gue funciona
en la mayoría de las comunida-
des, sobre todo en aquellas más aleiadas.
787
RAMÓN D. HIVAS
Son pocas lasaldeas que tienen pulperías, pero la tglesia
Católica
de Yoro promueve "las truchas", más aún en las comunidades
que
cnf ren tan problemas
de abastecimiento.
Los movimientos
migratorios temporarios parecen de poca im-
portancia, pero es neresario investigar a profundid ad los contactos de
las tribus con el exterior.
Tampoco se han analizado las relaciones
con los ladinos pobres
que, en la práctica, no parecen crear problemas importantes,
como lo
atestigua la facilidad con que el ladino es incorporado
por unión con
cual qui er mi cmbro
de l a comuni dad.
Los ladinos los definen de manera caricaturesca. La larga tradi-
ción de opresiónd ha dcstruido
el dinamismo del grupo.
paralela-
mcnte, lo ha precipitado a la destrucción, lo que se reflcia
en la or-
gani zaci ón soci al desdc l a tri bu, hasta l a i nestabi l i dad
de l a uni dad de
baser cl núcleo familiar
(vínculos
flojos entrc cónyuges); la organiza-
ción espacial
esparcida; la organización política: el poco poder dcl
cacique. L¡ autonomía política que podría tener la tribu no tienc
nirrgún significado real a nivel de estructuración.
[-a cultura de dcprcciación
y el bajn nivel socio-económico
están
ciertamente ligados
estrechamente: varias caractcrísticas
del sector
indígena son más económicas que culturales o, al menos,
tienen un
componente eronómico importante.
un indicio de esto nos lo da la
preparación sencilla de los alimentos
(por
falta
de condimentos
y de
grasa); el tipo de casa; de la explotación de los recursos naturales
silvcstrcs
(incluyendo
la fabricación
de matates
y la alfarería) y, en
mayor grado que los ladinos, la autosuficiencia.
No obstante, hay hcterogeneidad
económica ligada a las interre
laciones entre la falta de dinamismo
(cultura
de desintegración),
el
4l Algunos efemplm actuales: confiración de armas, erspecfficamente entre tos indí-
ge'nas,-abusos en la explotación de la madera, dañoa a los cultivos por el ganado
libre, desbucción de la fauna, en ciertos lugares, por cazadores de las ciudades.
También se enoentran casos de oprcsión dcl scctor más tradicional por el s€ctor
más avanzado del grupo y, en algunos casos, abusos por parte det cacique.
188
LOS TOLUPANES
grado de aculturación
y el grado de mezcla ótnica. Muchas veces sc
hizo manifiesto que "un ladino pobre nunca es tan pobre como un
i ndi o porque
es más vi vo, más l i sto",
Acti vi dades
de subsi stenci a y expl otaci ón
del medi o ambi ent e
Los tolupancs pueden
considerarse como un grupo de tecnología
simple; es decir, gue son grupos que cuentan con
muy pocos
elemen-
tos para transformar
el
ecosistema cn que habitan; por lo tanto, han
rcquerido
de un gran sentido
de obscrvación y de unos pocos
elemcn-
tos para hacer frcnte a la naturaleza.
Los tolupanes recolectan
frutas
y pl antas
comesti bl es y desarrol l an una i nci pi ente agri cul tura que
incluye varias
espccics
de tubórculos, algunas cspecies dc calabazas
comcstiblq; y unas dos especies de calabazas no
comestibles que xrn
uti l i zadas
en l as l aborcs
domósti cas,
al macenami ento
de agua o
granos y para el transporte
de agua
cuando se sale al campo;
cultivan
tanto maíz
como fri j ol . El café, otro de l os granos
que uti l i zan para el
consumo,
tiene gran importancia
por ser un producto
que puede
convertirse en efectivo o intercambiarse por productos procedentcs
dcl cxterio/2.
lJn 90Vo dc las tierras tolupanes
son de vocación forestal
y muy
ricas en toda clase de plantas medicinales.
Los bosqucs ricos en
rccursos madereros
son cxplotados
por compañías nacionales
y ex-
tranieras' Los tolupancs no ticncn acceso y provecho
real de sus
bosques, debido a los problcmas
de usurpación
de tierras y a la
sobreexplotación
de la madcra.
l-a caza se practica, pero no de manera intensiva,
debido a la
disminución
de la fauna
(ocasionada
particularmente
por la explota-
42 Mario Ardón Mejía,
'1-os
indígenas
Jicaques
de Hondu¡as".
En: Tradícb¡es d¿
Guatcmala. (Guatemala:
Rcvista
del Ccntro de Estudios Folklóricos universidad de
San Carlos de Guatemala,
No.23, 1986: T7 .
189
RAMÓN D. RIVAS
ción de madera y, en ciertas zonas, por los cazadores urbanos) y la
dificultad de conseguir armas. Se cazan pequeños animales con la
ayuda de perros o con hondas: venado, chancho de monte, cusuco,
teperuinte,
pizote, quequeo, pavos, coneios, monos y aves. Los
instrumentoscomo la cerbatana, queconsisteen el tallo de un arbusto
que tiene en su parte central una pulpa suave y fácil de extraer, al que
se le deja un agujero uniforme, de aproximadamente media putgada
de diámet¡o, finalmente se obtiene un tubo de madera, al cual se le
elabora una embocadura en'uno de sus extremos y, en el otro, un
abultamiento formado con cera de abeias silvestres, que tiene la
misma función de la mi ril la u tilizad a en las armas de fuego convencio-
nales. Como proyectilcs seusan esferasdebarro secadas previamente
al sol, las que tienen un diámctro apioximado de un centímetro. Estas
se colocan cn la embocadura dc la cerbatana y se disparan por medio
de una expulsión violenta de aire de la boca. El proyectil impulsado de
esta manera. es capaz de derribar algunas aves y pequeños mamíferos.
El arco y la flcrha, rgún referencias,
se usaron hasta el primer cuarto
dcl presente siglo.
Algunos tolupancs son propietarios de rifles y escopetas de
cartucho, utilizadas para la caza y, freruentemente, su uso es compar-
tido, así como las piezas obtenidas en la cacería.
Los tolupanes han desarrollado algunas formas para capturar
varias clases de peces de agua dulce. Pero, esta actividad se practica
muy poco, aunque es frecuente que recojan
iutes
en las quebradas.
En l a actual i dad, en l a regi ón tol upán de Yoro y de l a Montaña de
la Flor, utilizan varias tócnicas para la pcrsca. Una de ellas consiste en
dcsviar las aguas dcl río, qucbrada o arroyo. Esto se consigue obstru-
yendo el paso del agua, lo que permite que, poco a poco, los peces
vayan quedando en la arena o en pequcñas pozas que se forman en
lugares que están bajo el nivel normal dcl lecho por donde corre el
agua.
Otra tócnica es el uso de una planta que, en la región de Yoro,
denominan barbasco; esta se machaca o tritura; luego se escoge un
790
LOS TOLUPANES
sitio de la fuente
en donde el agua cae de lo al to, para lograr una mayor
solución de la sustancia venenosa de la planta aprovechando
la caída
del agua.
otra forma
de pescar consiste en golpear una piedra contra otra.
se seleccionan
piedras
de consistencia
solida y de un üamaño apropia-
do, de manera que pueda ser levantada
sobre la cabeza y luego ser
lanzada
con fuerza
sobre ofra piedra previamente
seleccionada. La
piedra sobre la que caerá el golpe deberá tener una parte de su
superficie fuera del agua. Los peces que se encuentran
debajn, al
recibir un golpe indirecto,
salen a flote. Es recomendable,
para eütar
la perdida
de peces, realizarel recorrido
depesca de arriba hacia abajo,
para no dejar atrás los peces muertos que, por la velocidad del agua o
por habcr
quedado debaio de las piedras, no hayan podido ser
recogidos.
También
usan las nasas, que las preparan usando las hojas del
cogollo del maguey
(agave
americano).
Cortan el cogollo y luego van
sacando las hojas que salen en forma
de embudo. Estas son colocadas
con la parte
ancha en contra de pequeñas corrientes
de agua para
permitir la entrada de los peces que, una vez dentro, no pueden salir.
Además,
practican la recolección
de otras especies de agua dulce,
entre las que se encuentran caracoles
de agua dulce o
jutes.
También
capturan presas
cueveando debajo de las piedras o levantándolas; así
logran obtener algunos crustáceos. Afirman que, cuando hay amena-
za de lluvia y truenos,
es cuando se hace más fácil darles captura. En
la actualidad,
también realizan
actividades
de pesca usando anzuelos
y atarrayas.
Se encuentran
dos tipos de explotación
del medio ambiente
(explotación
de los recursos naturales
silvestres, la agricultura y la
ganadería);
sin embargo, es la agricultura la que tiene el papel más
importante.
Los tolupanes realizan actividades
de rerolección
de plantas y
frutas, tanto cultivadas como silvestres; desarrollan una incipiente
797
RAMóN o. RtVAs
agricultura que incluye
varias
especies de granos, principalmente,
maízy friioles.
Aunque los ladinos aprovechan
también
ciertos productos silves-
tres,la recolección
(por
largos períodos,
incluyendo
cazay pesca)
es
más una actividad indígena.
De su entorno obtienen,
además del poco material para artesanía
y para la construcción de viüendas,
los productos
siguientes:
Raíces:
yugüela
(especialmente
en tiempo de carestía), lnon-.
surui o mutrui,
ñame.
Bejucos: Laigren.
Frutas:
Guayaba, nance,
aguacate,
teosinte
(tortillas
con las
semillas molidas),
pacaya
(flor).
Hierbas:
Culantro, varias hierbas
comestibles, hierbas medicina-
les, flor de izote.
Otros: Miel de abeja.
Lós tolupanes pueden
contarse
entre ros indígenas
que han desa-
rrollado
un amplio conocimiento
en cuanto al manejo de las abejas
productoras
de miel. son especialistas
en deterctarlas
y en domesiicar-
las cuando están en la montaña.
Esta labor se inicia
con el traslado
de
las larvas
o huevos de la colmena silvestre
a un trozo ahuecado
y
sellado en sus extremos,
deiando únicamente
et agujero de entrada y
salida de las abeias. se deia por unos
días próxima
al lugar de donde
se extraio y luego se traslada
al patio
de las üüendas;
otras veces, las
colocan
en los aleros de las casasa3.
I.a explotación
de los recursos
y la recorección
se limitan
al
autoconsumo,
con algunas
excepciones,
como en el caso de los jutes,
que pueden
venderse a los ladinos y, sobre todo, los recursos foresta-
les. Además
de su uso para
el autoabastecimiento,
en algunas tribus,
la venüa de la leña representa
un ingreso
apreciable
en el presupuesto
familiar.
43l ba.,p.V.
792
LOS TOLUPANES
Para la mayoría de las tribus,la
explotación
de la madera a gran
escala ¡epresenta
una fuente
valiosa
de ingresos,
aunque
sean objeto
de abusos
por parte de los madererot
de ras instituciones
que hacen
el oficio de intermediarios,
o de algunos
beneficiarios
de la tribu.
El presente
cuadro sintetiza
su situación i
CARACTERISTICAS
SITUACION
REPRESENTATIVA
DEL SECTOR
Cultura Espiritual
tradicional:
Crcencias
Idioma
Manifestaciones
artísticas
Características
psíquicas
supervivencia
supervivencia
casi nulas
caracterización
negativa
En toda la región de
ubicación principal-
mente en sector de la
Montaña de la Flor
indígena
oprimido
Trabaio:
l ndi vi dual
Común
Heterogeneidad
socio-
económica
caso general
casos recientes
en la mayoría de las
tribus
ladino
instituciones
ladino
Organización
social y
política:
Organización
global
de los grupos Torru-
Panes
Caciquismo
y
organización
tribal:
Tradicional
Nueva definición
reciente
poco poder
supervivencias
importancia
cr€ciente
por medio de la
estructura de la
FETRIXY
Tolupán
instituciones
793
RAMÓN D. RIVAS
Madre de familia
nucl. como unidad
social de base
Organización espacial
regada
Reestructuración
Infraestructura
P¡esencia institucional
Flujos migratorios
Contactos con ladinos
pobres
Problemas con
terratenientes
frecuente
casi generalizada
reciente, cabos excep.
entre individuos
más aculturados
deficiente
recientg
creciente
Poco
numerosos
frecuentes
ladino?
elementos exógenos y
endógenos
origen exógeno, toca
el sector indígena
avanzado
económico
ladino
indígena?
+ caract. indígena
indígena
Cultura material
tradicional:
Ropa
Casa y mobiliario:
techo tejamanil o
mezcal,
pared de palos
fuego en el suelo,
tapesco
Artesanfa:
Canastas
arco y flecha
cerbatana
desaparecida
frecuente
casos
frecuente
desaparecido
estado ñnal de
desaparición
indígena
indígena?
indígena + económico
indígena
indígena
indígena
194
LOS TOLUPANES
mat at es
(mecat es)
|
producci ón f ami l i ar
I
i nd; gcna
(cxccp.
+ p(xa vent a
I
l adi no) + cconómi co
alfarería
I
producción familiar
I
económico
+ poca vcnta
pi pas, cscobas,
sartes
I
producci ón fami l i ar
I
i ndígcna
en sus tribus + poca
venta escobas
Organización
I
unos casos dc Tol upán
económi c¡:
I
pórdi das
Título de propiedad
del predio
Expl ot aci ón de
I
di smi nuci ón
i ndí ¡; cna + económi co
rccursos naturalcs
silvestres
Fabricación de chicha
I ambos i ndí gena y l adi na
Agricultura:
I
aumcnto
l adi no
granosbási cos
I
al i ment. sccundari a
I
i ndígena
ralccs
Organismos que trabaian en la región
A pesar de ser un área amplia
y de ser los tolupanes
un grupo
poblacional
extenso,
son muy pocos los organismos que trabajan en la
zona. A no ser los organismos
tradicionales
del Estado:
CoHDEFoR,
INA, RRNN, etc.
Entre los organismos no gubernamentales
vinculados
con ra
población xicaque
se encucntra la Fcdcración
de Tribus Xicaques de
Yoro
(FETRIXY);
el Proycrcto
de Cooperación al Desarrollo
Indígena
795
RAMÓN
D. RIVAS
de Yoro
OROCOINY)g, financiado
por la Comunidad Europea;
el
proyecto indígena
de la Iglesia
Católica de
yoro
(proyccto
Xicaque);
la
Acción Popular
Cultural Hondureña (ACPH).
Aunque, por ubicarse
en un amplio
sector, no todas las comunidades
son favorecidas
con los
Programas.
tl4
Esteproyectocomenzóen
1978y*- clausu¡óen
lggr.sedesarroilaronproyectos
en
las tribus de santa Marta
(ganaderla
y aves), en ragunitas, subi¡ana
y á t"uron
(granos
básicos),
en El Pate
(vivienda
y ganadería).
i,o. probl.-", q"J *"tl"a¡o'
el aer¡e.del proyecto
fueron la malá J¡ecucion
del programa y ei crientelismo
político.
Actualmc','te,
ainstanciasdelaComunidad
Europeá, sepreiendereactivarlo.
196
Indígena tolu-
pán cazando
con cerbatana.
Montaña de la
FIor, Francisco
Mor azán.
(Foto:E.Lobo).
q
# , s
' 5
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.'!ia¡:j'
i l ¡ - -
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F
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-
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{y.
Anci ano tol upán
descansndo en et
rastrojo delamilpa.
.
Montaña dela Flor,
FranciscoMorazin.
Goto: E. Lobo).
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Pure¡a tol upan u M ctrl rüLl u de su L,tuundü; ei hombre ubLc t)ui anLtrün, ¡Ll
I
k.
p
re"
M-
#
tu.
indumentaria tradiciorul de su etnia. Montaña de Ia FIor, Francisco Mora-
zín. Goto:
E. Lobú.
#
&
Mujera tolupanes
de Ia Montaña dela
Fl or, Franci sco
Morazin. Goto: E.
Lobd.
,si**¡iríi:d¡te;íi**.,. üiL .-*-- -ud*^ * rs;:i:,i-&
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Ia Montaña
'
(Foto:
Frans
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Barten).
E*

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#"
Los
CHORTÍS
Contexto histórico
etnográfico,
población
M",
6",ru:
ffi
:,t:ilb,o
chortí de Frondu-
ras' En general,
sc puedc conocer
sobre su curtura mcdiantc
impor-
tantes investigaciones
realizadas
en cuatemala.
siguiendo
los
estu-
di os del hi stori ador
Lardó y Larín, l os
chortís, "po*.,
fi ri aci ón
ctno-
lingüística
son descendicntcs
directos
de los -uyur,
,"rponruUl",
a"
l a
cul turl
de Copán,
Qui ri guá
y demás
ci udades
arl stral es
del vi cj o
impcrio"t.
Los
ci entífi cos
soci al cs,
entre el l os hi s
l i n gü i stas, .or,.r
"ro
u n en q u e r or
"r,o.,ir
tilulou,ll,'á
il:::t.t:ttJ
.
grupo más meridional
de la familia mayaquiché.
Algunas
veces
han '
si do ctasi fi cados
como un subgrupo
de ra fami ri a
oi "t.oi t.g;,r,,""
mayanuiché.
Probablemente,
antes dc la llegada
dc los
españolcs,
cl árca
de
ubicación
de los
chortís cra mucho
más extensa,
puo, los
nombres
chortís,
para designar
Iugarcs,
aún scemprcan
fuera
de ros irm¡tes
de
la
actual región. a considcrabre
distancia.
Así,
er antiguo
territorio
chortí
era la frontera
sudeste
dcl viejo Imperio.
ocupaban
cl ángulo
suroeste
del actual
territorio
de Honduras
y, probablemente;
se ex-
tendían
hacia el este de ra actual
ciudad
de copán.
Estaban
estableci-
dos en los flancos
orientales
del sistema
rnontañoso
der Merendón
y
'se
intemaban,
probablemente,
hasta
el valle de senscnti,
en
er actuar
departamento
de
ocotepeque.
Hacia
el occidente
en cuaternala
lle.
I
JorgelardéyLarfn. "I-asFronreraschortfs".MBN:TXXI[.No.
l.
jurio19,14.p.43.
205
RAMÓN
D. RIVAS
gaban hasta la cuenca del Motagua
¡
hacia el sur, en El salvador,
hasta
el pcqucñocododel
Lempa
superior;al nortecorindabancon
ros
choles, a los que
estaban estrechamente
vinculados
y, al oriente, con
los lencas.
los cicntíficos comparten
la idea de que los chortís
son de la
familia
mayense y de la rama lingüística
chol2. cultural y lingüísti-
camente, los chortís están emparentados
con los chontales
de Tabasco
y con los choles de chiapas
(México)3.
Los choles y los chortis ya se
habían
separado antes de la conquista españora; los primeros
se
dirigieron hacia
el noroeste y los segundos permanecieron
en la re-
gión original. Gates, afirma que el chol y el chortí son lenguas
casi
equi val entes,
y que ambas están mucho más estrechal 4ente
cmparcntadas
con el yucateco que con las lenguas pokomnuichér.
Hacia cl siglo XVI, la región poblada por los chortís llegaba,
al norte,
hasta lzabal, cn donde confinaba
con el grupo chor; éste abarcaba
el
actual Estado de Chiapas, las sclvas de Alta Verapaz, los márgenes
dcl lagolzabal
hasta alcanzar lascosüasde la bahía de Honduras. Hacia
el sur, abarcaban
parte de El salvador, específicamente
los pueblos de
Citalá y Tcjutlas,
en el actual departamento
de Chalatenango.
según fuentcs antropológicas
e históricas,
los chortís
son el re-
sultado de la fusión de diferentes pueblos. La sociedad maya habia
sufrido transformaciones
sociales debido a gue, según Antonio Mos-
qucra, citando a Walter Lechmann,
alrededor
del siglo X, los lencas
avanzaron
sobre la cuenca del río ulúa y llegaron hasta las márgenes
2 Torrcnce Kaufman. ldlbmas d.e Mesumhica. (Guatcmala:
Editoriat del M¡nlster¡o de
Educación
'J<xe
de Pineda Ibar¡a". seminario de intcgración social. No.33. 1g4I
E5,
3 Raúf de Moral. "El chont¡l de Tabasco y el chortl de Guatemal a,,.F:r Antrc)obgh
e
histori¿ d¿ los mixc-zoqus y maycs.
(México:
universidad
Nacio¡ral autonomá ¿e
Móxico. 198$:247-253.
4 charlcs wisdom. Lx clortís ile ctutanela:
(Guatemala:
Editorial Ministerib de
Educación.
'Jose
I'ineda lbarra". semina¡io de lntegración social. No. 10. l96l
): 22-
23.
5 Rafacl ci¡ard. Los Chortís ante el problema
moya.
México: Edit. cultu¡a. 1949. Tomo
l ): 6-7.
I
I
I
¡
I
I
I
. J
2M
LOS CHORTfS
del
chamelecón'.
Esta migración
provocó
que los mayas
adoptaran
un
estilo militar
y se organizaran
para
proteger la regiód.
pero
al_
gunos siglos antes,
siglo VII, la fisonomía
de los pueblos
de Meso.
américa se había
transformado
por el ingreso
de los pipiles.
Lospipiles
influyeron
decisivamente
en ra región pues, por la introducción
del
mercado,
minaron
toda la antigua
estructura
de circulación
debienes
reglamentada
por costumbres ligadas
al parentescos.
El contacto
de los chortís con ros pipiles fue
continuo. Los pipites
se asentaron
en la región sur de Guatemala,
sobre todo en la región de
la Bocacosta
-hoy
fincas El Baúl,
pantaleón,
Agra y Los Tarros_ y en
la cabecera municipal
de santa
Lucía cotzumalguapa (Escuintla);
suroriente
(parte
de
Jutiapa);
oriente
(San
Agustín Acasaguastlán,
El
Progreso)
y salamá
(Baja
Verapaz).
Abarcaron
también
sonsonate,
San Salvador
y San Miguel
(El
Salvador).
Llegaron a Centroamérica
a
través de dos grandes
migraciones
nahuas procedentes
de Méxicoe,
durante l os si gl os
vII y VIII d. cr,. En l a actual i dad,
el i di oma pi pi l se
ha extinguido
casi por completo.
Cuando
otto stoll üsitó
Guatemala
en 1888, observó
queen
el valle
superiordel
Motagua,en
Guastatoya,
en Chimalapa
(hoy
Cabañas, Zacapa),
Mita
(lutiapa)
y Santa Lucía
cotzumalguapa (Eruintla),
el pipil se había extinguido
y en su lugar
se hablaba pokomán
y cakchiquel por grupos de nuevos
pobradoresr.
6 Véase: Antonio
Mosquera, Los Chortrs
de cuatemara. (Guatemala:
universidad de
San Carlos de Guatemala.
Edit. Universita¡ia.
l9g4): 109.
7 En las ruinas
de copán
hay vestigioe
de la presencia
lenca. Las paredes de piedra
sobre las ruinas, deacuerdo
a antropólogos
ionsultados,son,estJ.
a"t p,r"uroiun"".
(Nota
del autor).
8 Antonio Mosquera.
Op. cit. p 110.
9
Jorge
A' Vivo Escoto. Er pútambnto
nahua en Er satwiror y otros parxsde c-entro
América. san salvador: Ministerio de Educación.
Drección ¿e crirtua. len. p. t.
También: Franz Temer, Etnorogía y Etnografía
ile cuaámala. (Guatemala:
Edit. der
Ministerio de Educación. "Jose
pineda-lbira,,.
serninario de Integración social
Guatemalteca.
No. 5. I957).
l0 Miguel Armas Molina, I-a atltura pipil ile c-¿ntro Amériu. (san
salvador:
Ministerio
de Educación.
Dirección de curtu¡a.
ürección
de publicaciones.
1974): 13.
11
9!19
Stollj Etnografa
d¿ Cualemala. (Guatemala:
Sát. a"l Ministerio
de Educación
Pública "Jose Pineda lbarra", seminario
de Integración
social Guatemalteca, No.
g.
1958): 3.
RAMÓN D. RIVAS
Por el lado oriental, los chortíshabitaron Copán, Ocotepeque
(antiguo
asentamiento pipil)l2 hasta la ciudad de Gracias
(Lempira,
Hondu-
ras)t3. Los chortís tuvieron relaciones culturales y comerciales con el
g¡upo pokomam oriental
(San
Luis
Jilotepeque, Jalapa),
con el redu-
cido grupo Alaguilac
(San
AgustÍn Acasaguastlán, El Progreso) y con
el xinca
(Santa
Rosa y parte de
)utiapa
por el lado guatemaltcro).
El signo de esta convivencia continuó por muchos siglos, al cabo
de
los cualet estos pueblos fueron absorbidos por la cul tura maya. El
aparecimiento del dialecto chortí dentro del idioma chola, fue el re-
sultado del encuentro con otros pueblos. Así, de acuerdo a Rafael
Girard, "el Chortí transforma la
'I'
en
'/
como su característica
dialectal predominante...", de acuerdo a é1, "esta mutación es de
origen pipil, pues los chorotegas tienen la misma transformación, por
su vecindad pipil"rs. Los pipiles fueron un pueblo sociable y, según
Antonio Mosquera, entre ellos hubo disponibilidad para convivir con
otros
irueblos.
El mismo investigador afirma que, cerca de la invasión
española, existía una zona, en San Cristóbal Acasaguastlán, donde se
habían mezclado todos los idiomas de los pueblos aledaños a la
cuenca del Motagua: pokomán, chortí y pipil, creando un nuevo
idioma, el Alaguilac. De acuerdo a Mosquera, de este pueblo, que
debió ser tolerante y pacífico, no quedó ningún sobreviviente después
de la invasión española16.
No se sabe a ciencia cierta si fueron los chortís quienes edificaron
Copán; "el hecho históricamente cierto y, al mismo tiempo, incuestio-
nable es que, en la época de la Conquista castellana
(1530)
los chortís
habitan en Copán y comarcas circunvalantes y que su Ajav o Rey se
12 Rafael GiraÁ, Op. cit., p. 53.
13 Francisco Solano, Im mayas dcl siglo XVIil. Pemíocnch y translonnación de la scieitad
guatemalteca durante la administnciótt borbónica.
(Madrid:
Ediciones de Culh¡a
Hispánica. 197$:230.
74 I bü. p. 111
15 Rafael Gi¡ard. Op. cit., p.' 137.
16 Rafael Mosquera, Op. cil., p. 112.
LOS CHORTIS
opuso tenazmente
a las fuerzas
expedicionarias
que
comandaban
Hernando
de Chávez y Pedro Amalín,,rz.
Los estudios recientes reflejan
que Copán, como centro cultural,
fueel asientodela
civilización del antiguo imperio mayals. Loschortís
muy bien pueden
ser descendientes
directos de la población que
habitaba
Copán antes de la Conquista
y su lengua puede ser, en lo
fundamental,
la misma que se hablaba
en el antiguo Copánre.
La época col oni al y sus efectos
enhe l os chortís
L.a disminución progresiva
de la población chorrí comenzó, al
igual que otros pueblos indígenas
del país, en el siglo XVI, con el inicio
de la colonización, ya que el sistema español de repartimientos y
encomiendas
afectó seriamente
a las poblaciones indígenas. Los ma-
los tratos y los vejámenes cometidos contra los indios por parte de los
encomenderos
y corregidores, más las enfermedades adquiridas en
los trabajaderos
de añil y las
epidemias de viruela y sarampión,
provocaron
considerables estragos en las comunidades indígenas2o.
El üa
jero
Toma s Gage
(
1 600?-1 á55) describió, hac ia 7 64g detalles
importantes
sobre el exterminio
del indígena
en la región oriental del
país: "los españoles han perdido un tesoro más rico que el cobre y el
hierro por haber maltratado a los pobres indios que se encuentran en
el camino de Arabastlán
de un sitio llamado
Agua caliente, donde hay
un río del cual sacaban los indios
en ciertos lugares una cantidad de
oro tal, que los
españoles habían impuesto
un tributo por año pagade.
209
17 l bi d. , p. 290.
18
l"T
una descripción detallada de la historia prehispánica del área, véase: Michael
? -cr, Ir
eyrrc.
(México:
Dian4 r 986). Miguel Rivera, Los mayas de ta antígüedait.
(Madrid:
Alhambra, 1985). Eric
J.
Ttrompson.
E¡ De*nolto y ta áíaa dc la cioíízación
rna¡p.
(México:
Fondo de Culhra Económica,
1969). And¡és Ciudad,llos
Mavas. El
pwblo de los sacerilotes sbbs.'la. ed.
(México:
Biblioteca lberoamericana,
l9gé).
19 Eric
J.
Thompson, Sixteenth and seventeenth
cenhrry Reporu on the drol Mayas.
^ ^ lyu
bo!.
4nthroplog
is t, XL, No. 4. Octubre-diciemUie.
t
g3S.
pp. 534_605.
20 Véase: EI Costo ile la Cotquista.IJrimera
edición haducida.
fTigucigalpa, Editorial
Cuaymuras,
192).
RAMÓN D. RIVAS
ro en oro,peroalos españoleslessucedió lo mismoque a Valdiüa en
Chile, demasiado hambrientos de oro, hicieron morir a los indios por
no haberles querido enseñar el lugar de donde lo extraían, perdiendo
de esta manera los indios y tesoro a un mismo tiempo"2r.
Algunosde los pueblos actuales del departamento de Chiquimula
(Guatemal a)
se eri gi eron, durante l a ópoca col oni al , sobre
asenüamientos prehispánicos; tal es el caso de Camotán
(Guatemala),
que fue fundado por indígenas chortís emigrados de Tejutla
(Chala-
tenango, El Salvador)z.
Otros pueblos se originaron a partir del siglo XVI. Rafael Girard
explica que "a raíz de las guerras coloniales se operó un desplazamien-
to de la población chortí, extinguiéndose algunos pueblos y formán-
dose otros nuevos". De acuerdo a Girard, quien cita a
Juarros,
la
fu ndación de
Jocotiín
y de San
|uan
Ermi ta
(Gua
temala) no se remonta
másallá delos primerosañosdela Colonia¡. Con el correrdelosaños,
el área chortí se fue reduciendo paulatinamente. Francisco de Solano
indica que, hacia el siglo XVIII,Ia región ocupada por los chortís no
sobrepasaba la Sierra de las Minas, sino en su merid ión y por el sur el
río San Sebastián servía de frontera
con los grupos étnicos pokomam
y xinca. "En
el siglo XVIII el país chortí está miís globalmente
unido a
Honduras y al Norte de El Salvador. En Cuatemala aparece en bloque
en su parte sureste,en tornoa los curatosdeZacapa,Jocotán,
Chiqui-
mula y Esquipulal'2{.
No es sino hasta un siglo más tarde, cuando se empieza a manifes-
tar una recuperación de Ia población indígena en algunas regionesdel
2l Tomas Gage. Nwu rcbción quc a ntieac los oiejes th Tones Gagc ar le l,luca España.
(Guatemala:
Tipografla Nacional. l9M): 787.
22
Juan
Calindo. "Informe de la C-omisión Cimüfica formada para el reconocimiento
de la antigüedades de Copán el 19 de
junio
de 1&34". En:. Anoles dc te sa.bilad dc
Cagrafla c Historia.
(Cuaternala:
Tipograffa Nadonal, 1945).
23 Rafael Girard. La CJto¡tls enE el pmblema
Maya. p 54.
24 Francisco de Solano. Los nryas ilel síglo XVII. p.231.
LOS CHORTIS
Reino de GuatemalaÉ. El arzobispo
pedro
Cortez y Lanaz
(1772-
1786), quien visitó Guatemala entre losaños
1768y 1770, observó que
había 3,198 indiosen
el pueblo de
Jocotán;
1,346en el de Camo tán;617
en el de san
fuan
Ermita y 3lil en
Quezaltepeque.
probablemenre,
el número de indígenas
en esta región
era más elevado; los datos
aportados por Cortez yl-anaz son valiosos,
pero sólo son aproxima-
dos26.
En el siglo XIX, la población
chortí aumentó. El censo de 1g93
arrojó la cantidad de 5O000 indígenas
para el departamento
de
Chiquimula. Años más tarde, según el censo de 1940, había 123,777
indígenas en los departamentos
de Chiquimula y Zacapa, siendo
Jocotán
el municipio
con mayor concentración. No obstante, no todos
estos indígenas hablaban
el chortí, solamente dos quintas partes2z.
Actualmente,
en Guatemala, los
chortís se distribuycn
en el
oriente del país, departamento de Chiquimula, en los municipios
de
San
|acinto, Quezaltepeque,
Olopa, San
Juan
Ermita,
Camotán y
focotán.
En l os denuás muni ci pi os
de Chi qui mul a: Equi pul as,
San
Jose
la Arada, Concepción las Minas, Ipala, así como en La Unión y
Zacapa, predomina la población ladina.
Se registra población indíge,.
na, pero ésta ya no habla el idioma
chortí.
En Guatemala, todos los chortís son bilin$ies chortí-español,
excepto algunas mujeres ancianas. En el mercado, el español es el
medio de comunicación con los ladinos y con los pokomanes
de San
Luis
Jilotepeque
(|alapa),
con quienes tienen mucho contacto comer-
cial. El chortí, por lo tanto, se ha
convertido en una lengua
esencial-
mente doméstica,
sobre todo en las aldeas más distantes de las
cabeceras municipales. Esta situación deriva de un proceso
continuo
25
Julio
Pin to s . Estructure agnrb y a*ntamicnto rural m la capitanla general dc Guateña-
la.
(Guatemala:
universidaddesancarloe.
Cenrode Estudjosurü'anosyRegionales,
1980) : 7.
26 Ped¡o Cortez y Lanaz. Desctípión geogúfíca-mo¡al
ih la Düc¿sis il¿ Guthemala.
(Guatemala:
Tipograffa Nacional. 1958. Tomo I):2á?
v
26g.
27 Ratael Girard, Los Chortís enb eI yobbne nuya. p. 3g
277
RAMÓN D. RIVAS
de ladinización, acentuándose cada vez más a partir de hace más de
cincuenta años, época cn que Charles Wisdom visitó la rcgión, entre
1931-1933'?6. En este sentido, Girard obscrvó, hacia 1948, que el chortí
dejaba de hablarse paulatinamente, pero agregóque "sin embargo los
chortís, pueden identificarse por algunas expresiones antiguas que
pcrsisten en su nu¡nera de hablar y más específicamentc en las formas
religiosas tradicionalmente observadas por los sacerdotes chortís en
lengua esotérica"2e. En Guatemala, en los municipios de
focotán
y
Camotán, es donde se manifiesta el idioma chortí en su expresión más
pura, aunque ya han adoptado un amplio vocabulario en español.
En Honduras, los chortís se ubican principalmente en el departa-
mento de Copán; la lengua la han perdido y han adoptado cn un 100%
l a l engua español a.
Del i mi t aci ón pobl aci onal
Ccográficamcnte, los chortís se encucntran ubicados en la sección
central dcl oriente de Guatemala, principalmente en el departamento
dc Chiquimula y, en territorio hondureño, en el departamento de
Copáns.
Por los rasgos de aculturación encontrados en las comunidades
estudiadas, en vez de utilizar Ia palabra chortí para denominar a la
población ubicada
en territoriohondureño, utilizaremosla
terminolo-
gía "campesinos
con tradición chortí", por tratarse de campesinos que
conservan parte de la tradición chortí.
28 Charl cs Wisdom, Ia s Chor tís de Cua temal a. p. 22.
29 Rafael Ci rard, Los Chortk ante el gobl ema maya. p.40.
30 En este estudio sólo tomamos en consideración algunas comunidades pertenecientes
a los municipios de Copán y nos abstuvimos de estudia¡ comu¡idades en Ocotepe-
que, porque consideramos diJfcil establecer la etnicidad maya de su población por
el marcado proceso de ladinización existenie. Partimos de que las comunidades
chortís c¡ue existieron en la zona ya no existcn como tales, pues se han convertido en
pobl aci ón l adi na.
272
LOS CHORTIS
Existen
algunos
elementos
que hemos
tomado en consideración
para
definir la población
chortí,
en rugares
e¡r donde aún se conscrva
mucho
de su tradición.
para
definir lo
étnico entre la población
campesina
con tradición
chortí
en copán, se ha partido de ros siguien-
tes clementos:
a) Creencias
y prácticas
religiosas.
b) Rituales
del ciclo de vida y productivas
de la naturaleza.
c) Formas
ancestrales
de organización
socio_religiosa.
No obstante,
el área hondureña
constituye una especie de peque..
ña isla dado que,
entre ella y la región principal,
situada al oeste en
cuatemala,
se extiende una faja
de terreno,
oricntada de norte a sur,
en la cual solo viven blancos
o ladinos (en
su mayoría finqueros)3r.
Los campesinos
con ttadición
chortí, en Honduras,
se encuentran
localizados
en las aldeas de El Encantadito,
Cedral, El
Jardín,
potre.
rillos,
[¡ unión, El Porvenir,
Buenos Aires, Llanitillos,salitre,
Hacienda
Grande, El Carrizal, El Calvario,
El
euebracho,
El Carrizalito, El Tigre,
El Cordoncillo,
El Corralito, El Ostumán,
La laguna, El Chilar, Agua
Zarca,
san Antonio,
San Francisco
y Minas
de
piedra.
Todas
estas
aldeas
pertenecen
al departamento
de Copán.
según da tos extraoficiales
ra pobración
chortí de cuatemala,
don-
de se ubica
el centro culh¡ral de este grurro, se cstima actuarmente
en
unos
55,000
chortís32.
La región
chortí
está poblada,
en su mayoría,
por gente ladina
con rasgos
europeos y podemos
afirmar
que todavía es una zona rica
en tradiciones.
En el lado hondureño,
además de la lengua, han
perdido
cl traje
tradicional;
todo lo contrario
a la zona deGuatemalas.
?1 3^!":l:lala.y
Honduras el término
,1adirro,,
se aplica a ta persona
no indtgena.
Jz tstos datos poblacionales
han sido recabados
en base a información proporcioirada
por los sacerdotes
catóricos deJocotán
y han sido corroborado, porlt
"'r,tropoiogo
norteamericano
Brent Metzquien,
al momentodela
visita a lu,.[ió' ,,
*"r,.Jntraba
haciendo
un estudio antropológico
entre la población
chortí.
33 En cuatemala,
el traie de,los chórds es el siguiente:
el de ras mujeres consiste en una
blusa de popehna
ama¡illa u ouo coror briña¡te, confeccionadá
a máquina. El corte
213
RAMÓN D. RIVAS
En Honduras, su población se aproxima a los 4,200 habitantes, locali-
zados principalmente en el departamcnto dc Copán. Sc constató que
los municipios que rodean el área de ubicación
de los campesinos con
tradición chortí están poblados principalmente por ladinos y, a simple
vista, culturalmente pareccn ser más ladinos que indígenas.
A un 407o de las comunidades se puede llegar en auto de doble
tracción. Las pocas carreteras existcntes han sido construidas cn los
últimos diez años por los cafetaleros. Al resto de las comunidades se
llega a pie o en bestia.
El aspecto religioso
En cl aspecto rcligioso, el 907o dc los campesinos con tradición
chortí practi canl a rel i gi ón catól i ca. El l os mi smos se denomi nan cató-
l i cos. No obstante, en l os úl ti mos años se ha hecho presentc en l a
rcgión, un bucn número de sectas de procedencia nortcamericana.
Entre los campesinos de tradición chortí las ideas religiosas no son,
nccesariamcnte,
un reflejo fiel del pasado indígena. Al momcnto de
l a Conqui sta, l os cspañol cs extermi naron si stemáti camente
a l os re-
presentantes
de la clase sacerdotal, quiencs se llevaron a la tumba
innumcrables
secretos y un conocimiento profundo de la religión.
Los que sobrevi vi eron son l os que mezcl aron sus anti guas creenci as
religiosas
con elemcntos de la religión
católica.
Dcbcmos considerar que la religión
chortí precolombina
y la
rcligión católica tienen afinidades. Ambas conocen el bautismo. la
confesión, el peregri naje, el uso del incienso y la idea del sacri ficio. Los
campcsinos
con tradición chortí reúnen
en una misma devoción a la
o enagua es aztd cuadriculada. Además, usan un chal o rebozo adomado con encaie,
con un extremo ti rado sobre un hombro, mi entras que con el otro extremo tapan el
canasto. Los hombres usan cami sa y pantal ón de manta comerci al . La cami sa l l eva
una pechcra con puntadas en hilos azulc's y roios, hechos a máquina, ya sea en forma
de z\gzag, o cnn motivos florales. El pantalón o calzón es blanco, sin ninguna
decoraci ón,
y
se l l eva ama¡rado a l a ci ¡h¡ra.
¿ r *
LOS CHORTÍS
diosa dc la Tierra y a la virgcn María.
si bien se muestran reacios al
matri moni o,
tal como l o conci be el catol i ci smo,
(entre
el l os abuncl an
l as uni oncs l i bres,
tal vez por l os costos económi cos quc i mpl i ca el
matrimonio),
no se oponen en cambio al bautizo de sus hijos según el
ri to cri sti ano. Di cho sacramento
pcrmi tc que un ser,
,,que
no es nada
al nacer",
se transforme de pronto cn una persona. Este senti mi ento es
rcforzado
por el uso, durantc l a ceremoni a, dc agua, acci te y sal ,
el crnentos que el l os rel aci onan
con l as ofrendas que haccn en honor a
sus di vi ni dades.
La i dea de un Di os creador, hí' roc uni versal y espíri tu superi or,
Parece
scr comparti da por l os campcsi nos
con tradi ci ón chortí. Cada
comuni dad
ti cnc un santo patrono a qui cn ri ndcn cul to. su efi gi e es
guardada
ccl osamente en l a i gl csi a.
otros santos están baj o l a guardi a
de parti cul ares
o de cofradías
(como
en el caso de l os chortís de
cuatemal a). El ori gen de al gunos santos perrnanece un tanto oscuro,
l o quc aumenta
su poder. EI santo patrono de una comuni dad está
di rcctamcntc
asoci ado con l os ri tos agrari os.
Chaac, l a l l uvi a, y
Panahturo,
cl vi ento, son di ri gi dos por el arcángel San Mi guel , qui en
dctcrmi na
cl cl i ma y l a frecucnci a
dc l as preci pi taci ones. La ürgen
María, quicn cs tambión la guardiarra
del maí2, ayuda a los dioses
cuando vi ertcn cl agua de sus cal abazas que cae en forma de l l uvi a
sobre l a ti crra.
El dios de los st¡cños es masculino
para los hombres
y femenino
para l as mui c.rcs. i \compaña
con frecuenci a
al di os de l a mucrte. El
dcseo de dornri r e' pl eno día es funcsto,
pues si gni fi ca quc el di os de
l ossueños
trata dc hundi ra
su vícti ma
en un sueño quc pucdc ser fatal .
El mi smo dcsco no rcprescnta ni ngún
pel i gro cuando sc prcsenta por
la noche.
El di os de l a mucrte, que es a l a vez mascul i no y femeni no, ti ene
l a apari enci a
de un esqucl eto
envucl to en un l i enzo bl anco. Está
armado
con un b¿rstón l argo,
con un cuchi l l o de hueso en l a punta.
Invi si bl e
para todos l os demás, se prcsenta
bai o csta forma si ni estra
215
RAMÓN D. RIVAS
ante los oiosdel que va a morir. Si se coloca cerca de la cabeza de una
persona enferma, ésta tiene aún la posibilidad, si es bien cuidada, de
escapar; en cambio, si se coloca a los pies del enfermo, éste está
condenado sin remedio.
Los espíritus de los muertos a veces atacan a los vivos. Hay que
ofrecerles, simbólicamente,
de beber y'de comer
(ayote
en miel, que
en lengua chortí es "tzikin";
comida de los muertos), especialmente el
2 de novi embre. Los campcsi nos
con tradi ci ón chortí, cuando habl an
de sus muertos, utilizan siempre términos afcctuosos. Los espíritus
de l os dcsaparcci dos di sfrutan refugi ándose
en l a i gl esi a
dc l a l ocal i -
dad, que es su morada predi l ecta. Los que l os "ven", l cs ofrecen fl o-
res, velas y recipientes llenos de alcohol que dcpositan sobre los
ladrillos del piso, en el ccntro de la iglesia. La gran cruz que se yergue
en la plaza de los poblados protege a los habitantes contra los espí-
ri tus mal i gnos.
se atri buye el mi smo poder a l as cruces, de di mcnsi o-
nes más modestas
que se observan
sobrc los tcchos de las casas, en los
patios familiares,
sobre los altares
domi'sficos y sobre las sepulturas.
Son talladas en la madera de un árbol conocido como
,,palo
de
jiote,,,
muy abundante en l a regi ón.
La cruz dcl pueblo es una estación de oraciones, ante la cual sc
deti enen l os campesi nos de tradi ci ón chortí para cumpl i r ci crtos ri tos.
Ia cruz pucdc ayudar a un enfcrmo a recobrar
su salud; por cso es tan
i mportantc l a fi csta del 3 de mayo, durante l a cual l as cruccs de Ia
región son adornadas con flores, frutas y mazorcas de maí2.
las cruccs de una comunidad
están en rclación estrecha con el
santo patrono y los santos domósticos venerados por los habitantes,
quienes son intermediarios entre Dios y los hombres. Son abundantes
los lugares sagrados como fuentes, ríos, barrancos, colinas y grutas.
Estos sitios son frecuentados
por divinidadcs y espírihrs; además,
albergan seres sobrenah¡ralesmalignot
que atacan a las personas que
transgreden las leyes morales. El cementerio alberga no solo cadáve-
res y objetos rituales sino también
espíritus malignos. Es el refugio
natural del dios de la muerte.
216
LOS CHORTIS
Las ceremonias rcligiosas implican
el empleo de velas, incienso,
cOpal , i nstrumentos musi cal cs y máscaras que portan l os actores y l os
bai l ari nes. Los sacri fi ci os humanos
fueron supri mi dos,
pcro l os cam-
pcsi nos con tradi ci ón
chortí todavía presentan ofrendasa sus di oscss.
Se ofrecen plantas como maíz y calabaza, en pago a los espíritus
protectorcs de l a comuni dad. Sc qucma copal para destrui r l as i mpu-
rezas dcl al ma y del cuerpo. Se ri egan hoj as de pi no al rededor de l os
al tarcs. La cci ba ti cne una i nfl uenci a
bcnófi ca, si mi l ar a l a de l a cruz.
Durante l as fi estas
se consume carne de pol l o y
j ol ote (pavo);
se
vi erte l a sangrc de esos ani mal cs sobre el al tar o se l anza haci a l os
cuatro puntos cardi nal cs. La pobl aci ón parti ci pa en acti vi dadcs rcl i -
gi osas, organi zadas
por una hcrmandad
l i derada por el Cel ebradorde
l a Pal abra. Dc cual qui er forma, se agcnci an el di nero necesari o para
comprar al i mentos, vel as, l i cor, fl orcs y pól vora para cubri r l os gastos
que cxi gen l as festi vi dades
dc su comuni dad.
Crccn en que hay ani mal cs dotados de un poder sobrcnatural ,
como cl cadej o
(bl anco
y negro) que cs una especi e dc pcrro: el bl anco
se aparcce a las mujeres y el negro a los hombrcs y a los gatos. Ambos
ani mal cs son mal i gnos.
Los anci anos afi rman que sus abuel os contaban que l a serpi errte y
l a rana estaban asoci adas con l a l l uvi a
y, por consi gui ente, con l a
fecundi dad. Tambi én
afi rman que, en sus prácti cas, l os bru
j os
i nvoca-
ban a l a l echuza y al bui tre.
La l engua
Scgún las fuentes científicas, el pueblo chortí es uno de los más
antiguos
"dentro
de la familia maya-quiché, lo que confirma el
arcaísmo de su i di oma"s.
Durante l a i nvesti gaci ón csta prácti ca no se pudo confi rmar.
Rafael Gi rard, Los Chortís ante el probl ema maya. p.97.
34
35
217
RAMÓN D. RIVAS
Squier afirma que, a mediados del siglo pasado,la lengua chortí
se habl aba aún en Copán y sus al rededores, i ncl uso en el Val l e de
Sensenti.
El chortí, en Honduras,
se considcra una lcngua muerta; los
úni cos l ugares en donde se puede estudi ar cs cn l os pucbl os de
Jocotán,
Camotán, San
Juan
Ermi ta,
Quezal tepcque
y Ol opa, en cl
departamcnto de Chi qui mul a, Cuatemal a. En Honduras todavía sc.
pueden cncontrar al gunos vesti gi os
en El Paraíso, Ostumán y El
Carri zal , dcpartamento de Copán.
De acuerdo con La Farge, los indígcnas de habla chortí pcrtencccn
culhrral y lingüísticamente
a los grupos mayas mcridionalcs y, por
el l o, están más estrcchamente rel aci onados
con l os mayas de
yucati i n,
Bel i cc y Cua tcmal a septentri onal ,
quc con l os grupos de l a al ti pl ani ci e
sur de Cuatemal a, a l as cual es, general mentc, sc desi gnan con cl
nombre de qui chó-pokom. Los chol cs que habi tan Chi apas, cn el sur
de Méxi co rn, l i ngüísti ca
y cul tural mente, pari entes cercanos dc l os
chortís. Al separarse estos grupos, l os chol es se di ri gi eron haci a el
noroeste y los chortís permanecieron
en la que probablemente fuc su
regi ón de ori gcn36. Catcs afi rma que el chol y el chortí son l cnguas
casi
equi val cntcs3T y que ambas están mucho más estrechamentc rcl aci o-
nadas con el yucatcco que con l as l enguas
pokom-qui chó.
36 Ol i verLa Farge y Byers Dou gl as,TheYear Bearer' sPapl e.,Mi ddl e Ameri ca¡r Rcscarch
Scri es", Publ i c. 3.
(New
Orl eans: Tul ane Uni versi ty. 1931).
(l l i bl i otcca
Naci onal
Cuatcmal a).
37 "El chol tf y el chortí consti tuyen poco menos que un sol o l cnguaj e..., y ambcx;
combi nados consti tuyen por sí mi smos una rama entre l as l cnguas mayanccs, que
se extiende desde el vallede Sensenti,
en Honduras, incluyendo Copán y
euiriguá.
por l a ti erra cal i ente si tuada al nortc de l os al ti pl anos guatcmal tecos, de una anchura
de más o mcnos cuarenta leguas, casi hasta Ocoeingo y Palenque, que respectiva-
mente son Tul há y Nachán, de Ordóñcz. Sus l ími tes son; por el sur, l as tres ramas
mayances meri di onal es, pokom, qui ché y su afi l i aci ón más estrecha es con éste, el
cual debe ser consi dcrado como rama separada o como parte
de l a rama tzcntal o
chiapaneca". William Cates, Distríbutionof theSmoal Branchesof tlt Mayeact I inguísrrc
S¿ack.
(Washi ¡gton:
Carnegi e Insti tuti on of Washi ngton, 1920) 605-18.
(Ui bl i otcca
Naci onal Cuatemal a).
218
LOS CHORTÍS
La lengua nativa es "tcor tí"$
(en
español es chortí). El español es
actual mentc l a l cngua
comcrci al por cxccl enci a, pues todos l os i nd Íge-
nas
(cn
el caso de l os chortís de Guatemal a)
ti cnden a empl carl a cn l os
mcrcados, i ncl uso
cuando tratan entre el l os y, cspcci al mente,
cuando
comcrci an con l os l adi ncl s. Ni ngún l adi no
sabe más dc al guna doccna
dc pal abras chortí. Entrc l os chortís se constatrj quc sri l o un.r pcqucña
porci ón de mui cres anci anas no habl a cl csparl ol pero, i ncl uso, cl l as
pareccn comprcndcr
bastantc bi cn l o quc sc l cs di ce. Los varoncs
i ndígenas habl an un buen español , aunqueya sc han presentado
casos
en l os que hay qui enes rcqui crcn
de un i ntórprcte cua¡rdo
se l es
i nterroga en el
j uzgado.
casi todos l os ni ños mayorcs y !os
j ri venes
de
ambos scxos pareccn
habl arl o tan bi en como l os l acl i nos rncnos
cducados dc su mi sma
cdad . En l as pocas al deas si ttradas ccrca de l os
pucbl os de
focotán
y Ol opa, hay un número reduci cl c
Cc fami l i as
i ndígcnasquc habl a mi i s cspañol quc chortíen todas l as ocasi ones.
por
l o gencral , óstas se cnorgul l cccrr dcl gracl o de ctrl tura i .rdi na que
Posccni
sus mi cmbros
anci anos krdavía habl an chortícon fl ui <Jcz, pcro
l os adul tos j óvenes
apcnas pucdcn empl carl o en un¿l c,-rnvcrsaci ón y
l a mayoría dc l os ni ños
sri l o sabc al gunas pal abras. En c¿. rnbi o,
cn l as
al deas másdi stantcs,
tocl osl os i ncl ígcnas
habl an chortíy cnrpl can csta
l cngua en l a vi da fami l i ar
con excl usi ón cl e cual qui cr
otra; l os ni ños
empi ezan a aprcndcr
cspañol a l a cdad dc si cte u ochc años,
cuando
i ngresan a l a cscuel a dc l a al dca y pri nci pi an
a ret¡ni rsc
con l os l adi nos
en l os mcrcados.
En el caso concrcto de Honduras,
en todas l as
comuni dades vi si tadas
sól o r. cncontraron
tres dnci anos quc rnani fcs-
taron habl ar chortí, por l o quc pocl cmos
concl ui r quc l a l c' ngua
chortí,
en Honduras, ha mucrto y quc l o quc subsi stc cs el rccucrdo
dc una
l engua vi va hasta hace al gunas dócadas3e. Al gunos anci anos mani -
38 Tcor , mi l payt í , "boca", "l cnguaj e". Vóase: Edwar dScl er .
l nr i 4ui r i esof
Cuat emal a.
(l Jureau
of Ameri can
Ethnol ogy Il ul l . 28, l F,rú):
77.
(l l i bl i otcca
Naci on¡l
dc Cuate-
mal a) .
39 Al respccto vóase cl artícul o del l i ngüi sta
Atanasi o Il crranz,
,,Los
chortís de
Hon-d-uras, su hi stori a y su Iengua". !.t I l eral do,Teguci gal pa,
ücrnes, l 6 de octubre
de 1992.
219
RAMÓN D. RIVAS
fiestan interés por la revitalización socio-cultural, partiendo de que
"no
todo cstá pcrdido si al otro lado de la fronte'ra nucstros hermanos
aún vi vcn su cul t ura".
La flora y la fauna
La flora silvest¡e sc desarrolla más cxubcrante cn las ticrras altas
(donde
aún hay bosqucs) que en las partcs bajas; sin cmbargo, cn
ni ngún scctor hay extensi oncs consi dcrabl cs de bosque vi rgcn, dcbi -
do a l as grandes pl antaci ones de cafó, a l as parccl as cul ti vadas de maíz
y fri i ol y a l a densi dad de l a pobl aci ón. Exccpto en l os pi cachos dc l as
estri baci oncs más el evadas, donde hay bosques de pi no y cedro, en l as
vcrti cntcs demasi ado cscabrosas o rocosas para el cul ti vo, como l os
fl ancos dc l os acanti l ados, así como cn l as márgcnes dc l os arroyos, no
hay vegctaci ón ni ti crras vírgencs. Los pri nci ptrl cs árbol es si l vcstrcs
quecreccn en l as ti crrasbaj asson el robl e, l a pal mera,l a cci ba,l a madre
cacao, cl copal , ctc. Sobrcestos árbol cscreccn l as pl antas parási tasy de
sus ramas pcnden bcj ucos dc muy di vcrsas vari cdadcsao.
En l as ti crras dc cul ti vo que sc cncuentran cn dcscanso, l a vcgcta-
ci ón sól o l l cga a formar matorral cs dc cscasa al tura, dado que l os
pcríodos de barbccho no duran más de cuatro o ci nco años. Ccneral -
mente, l as pl antas cul ti vadas mcnos i mportantes están rcstri ngi das a
una de l as dos regi oncs cl i máti cas; en cambi o, l os cul ti vos más
i mportantcs como maí2, fri j ol , cal abaza y otras cucurbi táceas, se
dcsarrol l an ampl i amcnte.
La fauna de l a regi ón es mucho menos vari ada y abundante quc
cn l asrcgi oncs tropi cal csdcl acosta. En ambaszona: sccncucntranl os
mismos animalcs domósticos, pcro la fauna silvestre cs mucho más
abundante en las tierras altas; probablemente esto obedczca a que las
ti erras baj as, dcnsamente cul ti vadas, ti encn un árca de bosque más
40 I l ay que tomar en ocnta que, en l os úl ti mos 7 años, muchos pobl adores han
descombrado parte de l a zona para cul ti var café, l o que cn partc ha afcctado a l a
fauna y i l ora dc' l l ugar.
?20
LOS CHORTÍS
reducida. Los campcsinos con tradición chortí dicen que los animales
si l vestres, pri nci pal mente l os venados, han si do cmpuj ados haci a l as
colinas más elevadas, otros afirman que ya no hay. Los peces son
escasos, exccpto en los ríos más grandes. En otros tiempos, en ríos
como el Copán, quc atravi esa tambi én gran partc del terri tori o chortí
cn Cuatcmal a, l a pesca sc cfectuaba durante casi todo el año y era
abundante en peccs y en cangrejos. En muchos otros riachuelos
abundaban l os cangrej os y l os
j utes,
quc son ri cos en proteínas. Ahora
l a si tuaci ón ha cambi ado. En l a actual i dad, muchos ri achucl os se han
secado y, l os quc qucdan, ya no ti encn fauna.
La mayor parte del tiempo de trabajo de los campcsinos con
tradi ci ón chortí se i nvi crte en cl cul ti vo, l a recol ccci ón y el al macenaj e
de l os al i mentos para cl consumo domésti co. A l o l argo dcl año, su
vi da di ari a gi ra al rcdedor de tal es acti vi dades, cl ue son consi deradas
mucho más i mportantcs
que cual qui er otra. En su opi ni ón, l as tócni cas
rel aci onadas
con l as pl antas domósti cas son l as bási cas y más nccesa-
ri as dc todo cl si stcnti t tccnol ógi co que si rvc para sostcncr su vi da
social y económica. La educación familiar dc los muchachos casi
siempre se ccntra en cnscñarles dichas tócnicas; cllos empiczan a
domi narl as tcmpranamcnte, al trabaj ar
j unto
a l os varones adul tos.
El maíz y el fri j ol son l os úni cos al i mentos consi derados absol uta-
mcnte i ndi spcnsabl cs
y, probabl cmentc, tenga mayor i mportanci a
que l os restantes cul ti vos domósti cos
j untos.
Entrc l os chortís de
Cuatemal a y l os campcsi nos con tradi ci ón de Honduras, l as torti l l as
de maíz y el fri j ol
si nrbol i zan cl al i mento y sus nombrcs anccstral cs
(entre
l os chortís de Cuatcmal a) si gni fi can
"comi da".
La caña de
azúcar parece ser casi tan importante como el maí2, pucs muchas
familias locales dcstinan una tcrccra parte o la mitad de sus tierras a
su cultivo; no obstante, en di'cadas recientes, la caña y el tabaco era el
principal cultivo monctarioal, en tanto que el maíz y el frijol siguen
4l Entre Ios campc' si nos c.n tradi ci ón chortí de l l onduras, el pri nci pal cul ti vo de
generaci ón de i ngreso es cl café, tanto para l os que ti enen su parcel i ta, como para l os
que se dedi can a corl arl o.
227
RAMÓN D. RIVAS
eonsiderándose
-lo
misrno quééntre los indígcnas dc cuáIquier otro
sector- como el principal producto agrícola dc subsistcncia.
[á i mportanci a de l osani mal esdomésti cos
es mucho mcnor. Si se
excl uyen l as gal l i nas y l os j ol otes (pavos),
su uso y cui dado parcce ser
una acti vi dad ocasi onal , quc rcqui cre escasa atcnci ón y pl ani fi caci ón;
l os ani mal cs de carne comesti bl e están consi dcrados como una fucnte
sccundari a de al i mcntaci ón. Pocos campcsi nos con tradi ci ón chortí
(l o
mi smo
cntre l os chortís dc Guatemal a), comen carncs o subproductos
ani mal es, pucs l a mayoría sucl cn venderl osa2 a l os l adi nos y scrvi rse
dcl dincro obtenido para comprar los artículos más ncccsarios: maíz
y frijol. Las bcstias dc carga ticncn importancia para cl transporte dc
l a l cña que baj an a vendcr a l os pobl ados. La búsqucda dc ani mal es y
pl antas si l vcstrcs cs una acti vi dad ocasi onal , pucsto que l as tres
cuartas partes, o más, de l as pl antas al i menti ci as quc sL' consumcn
durantc cl año so¡r cul ti vadas en cl compl cj o dc l a mi l pa y l os hucrtos
y casi todos l os ani mal cs comesti bl cs son domósti cos. Las l egumbrcs
si l vestrcs son más i mportantes
que l as frutas;
(' st¿rs
no son consi dcra-
das al i mcntos ncccsari os y son co¡l sumi das cuando cstán al al cance,
mi entras
que l as l cgumbres
son, en ci crto modo, cl asi fi cadas j unto
al
maízy a otros cul ti vcts al i mcnti ci os. Estas son consumi das cn propor-
ci ón mucho mayor que l os ani mal cs si l vcstrcs, pcro l as tócni cas para
atrapar animalcs, especialmentc las de la caza y la pcsca, están más
pcrfecci onadas y cn cl l as se i nvi crte más ti cmpo. El mótodo de cazar
con trampas provec muy pocos al i mcntos y sc cmpl ca pri nci pal mcnte
para prcscrvar l as mi l pas y l os hucrtos dc l os.rni mrl es. Si sc cxcl uye
a l os pocos profcsi onal cs que hay cn estos campos de acti vi dad, l a
gcnte parcce dcdicarsc a la caza y la pcsca tanto por diversión como
por conscgui r al i mcntos.
42 Los pavos o
i rl otes
son "engordados" para vendcrl os en l os puebl os. Los l adi nos
l l cgan a compr ar l os a l as conr uni dade; cn l os dí as pr ( l xi mos a navi dad.
' r' >
)
los cHóai'ls
El aspecto educativo
La educación formal, dirigida por el Ministerio
de Educación en
la región es deficiente. El analfabetismo alcan za un 92To y, en las
comunidades
más alejadas, hasta un 1002o. En algunas comunidades
existen escuelas hasta el tercer grado; Ios niños, despues de haber
finalizado
el estudio, a la
edad de 10 años,
se integran a las tareas
productivas,lo
que influye
para queolviden
lo poco que aprendieron:
"ante
Ia situación de marginamiento
en que se encuentra esta gente y
la necesidad
de los niños de integrarse a trabajar juntamente
con sus
padres
a temprana
edad, es como que las escuelas sólo fueran una
caricatura
del Ministerio de Educación, para llenar un requisito pues
en la práctica no sirven de mucho". . .
,,yo
creo que la gente se instruye
meior
con lo que oye en la radio que con lo que aprende de nosotros,
pues muchas veces nosotros mismos, de maestros, pasamos hasta
cinco meses y no leemos un periódico,,.
Entre la población no existe una
conciencia indígena. Los maes-
tros no hacen distinción alguna en las formas
de enseñanza con los
a lumnos, pues no tienen conocimi en to sobre I a etnogra fía y cu I tura de
la zona. En El carrizalón, uno de los maestros manifestó no encontrar
distinción entre los ladinos
y los que
,,parecían
indios,, por el aspecto
fisonómico.
Algunos maestros, durante el año lectivo, aprovechan
para sembrar su parcelita
(maízy
fnioles),
pues el salario que devengan
no les alcanza para subsistir. Esto implica que, parte del tiempo que
tendrían que dedicar a la enseñanza, lo dedican a sus "propias labores
de subsistencia",
en detrimento de la enseñanza de los
jóvenes.
La sal ud
l-a alimentación
básica de la población
chortí son el maíz y los
frijoles, lo que provoca una deficiencia
vitamÍnica que favorece la
aparición de enfermedades.
Los males que más los afectan son:
223
RAMÓN D. RIVAS
desnutrición, diarteat malaria, paludismo y parasitosis intestinal,
artritis, algunos casos de tuberculosis y, posiblemente, lepra de mon-
üaña, aunque todavía no se ha confirmados.
Dada la escasez de centros de asistencia m&licas, los campesinos
con hadición chortí se ven en la necesidad de acudir a los curanderot
quienes desempeñan el papel de médicos en la comunidad. En sus
prácticas utilizan raíces, hojas, hierbas combinadas con la farmacopea.
Estos curanderos real izan un trabaio sa tisfactorio, pero hay dolencias
que ellos no pueden curar, pues son casos que deben ser tratados en
los hospitales. El problema mayor es que los pacientes llegan a los
centros de salud ya cuando es demasiado tardes.
la mortalidad es bastante elevada; de cada 10 niños que nacen,6
mueren antes de cumplir 2 añoi y muchas muieres mueren después
del pa.rto, aunque no disponemos de una ci f ra específ ica. El promexlio
de vida de los campesinos con tradición chortí oscila entre los 49 años
para lbs hombres y 55 años para las muieres.
No todas las chozas cuentan con letrinas y, en algunas comunida-
des, las que existen ya no prestan su función como coresponde.
Además, muchas comunidades carecen de servicio de agua potable,
por lo que la gente se ve obligada a consumir agua de pozo o del río
más cercano para bañarse y lavar la ropa.
En otros tiempos se creía que la mayoría de las enfermedades
,
tenían origen sobrenatural, pero en los últimos años, estas creencias
han desaparecido. En esa época las enfermedades eran tratadas con
brebaies elaborados con plantas y raíces, acompañados con oraciones
a los santos católicos. El IHNESCO
(Instituto
Hondureño Ecuménico
43 Al mome¡to dc la investigrciór¡ lc pobladores de las diferentes comunidades
manifestaron preoorpación por el cólera, prer tenfan conocimiento de que an
.
Guatemala, entse las omunidades dro¡tfs, la situación era crftica.
44 Un
'l{}[
de toda b oarunidader visitada cuenta con cenbo de salud, pero didtc
'
laales trec€ri de lodo lo elenrental uro para co¡¡siderarlo centrc áe salud. El
localdelaq¡¡¡nidad&E Porvenirctee demesaynocuerrta ni cur unaaspirina.
45 L¡c cenhoc se mo¡e¡rban desrasiado distantes & las comunidades.
LOS CHORTÍS
de Serücios a la Comunidad), con sede en Santa Rosa de Copán,
desarrolla labores de fomento de la medicina tradicional y en técnicas
de agricultura de hortalizas, en comunidades con tradición chortí.
Este organismo trabaja en base a capacitación, aplicando el método
"aprend iendo-haciendo".
Si tuaci ón de l a vi vi enda
Las viviendas chortís son de una sola pieza y están construidas de
bahareque y tccho de manaca, con puertas y ventanas hechas de
madera rustica y pisos de tierra. Hay viüendas que tienen una pieza
auxiliar que se utiliza como cocina. Cada casa alberga a aproxima-
damente 10 personas, entre padre, madre, hijos, yerno, etc., dando
lugar al hacinamiento y la promiscuidad. Algunas casas poseen
pequeños solares y están conectados por veredas. Por lo general, la
vivienda principal de la familias tiene dos o tres casa-dormitorios,
varios trojcs
(para
almacenar maí2, legumbres y aperos a grícolas), una
cocina, un excusado
(como
ellos denominan a las letrinas)a7, un tra-
piche con su correspondiente equipo, una casa altar. En los dormito-
rios se hallan las camas y los arcones de madera en los cuales se
guardan los enseres personales; los artículos manufacturados tam-
bién los guardan en la habitación, en espera de ser vendidos. Cerca de
las puertas están las hamacas.
Cuando no se trabaja en las milpas los
varones descansan en los dormitorios o en los patios.
En la cocina hay algunas mesas y bancas, cuyas extremidades
están empotradas en el piso de tierra. El fogón está en el extremo
opuesto a la puerta. Se dice que la cocina es la casa de las muilres, ya
,16
Se trata de las familias que tienm vivienda múltiple
(o
de familias extendidas).
_
alqunas familias no pos€en más que una viviendalimple.
47 En los ütimos meses, por la amenaza del cólera, se ha popularizado la cronstrucción
de letrinas en la mayoría de las comunidades. Se pudo constatar que, en muchas de
ellaq recientemente se instaló el agua potable, con la colaboración de organismos
internacionales como CARE
y
Plan de Hondu¡as.
225
RAMÓN
D. RIVAS
que
su trabair gira
exclusivamente
alrededordeella.
La troje principal
está cerca de las casas; con frecuencia
se construyen
troies pequeñas
más lejos, a la orilla de las milpas.
La letrina
esrá fuera del solar,
escondida. I.a casa-altar
contiene
el equipo ceremonial
de la familia.
Tradicionalmente,
las fuentes de agua
están cerca de las casas.
pero,
porlaamenazadel
cólera,la gente
ha solicitado la instalacióndel
agua
Potable.
En El Carrizalón y en las aldeas
de ostunrán, principarmente
ras
situadas en tierras bajas de clima
cálidr¡, las casas están cubiertas con
paja
(una
especie de zacate).
L¡s üviendas simples
son mucho
máspequeñasy
constan de una
casa-dormitorio, una troje, una cocina, una letrina
y una o dos enra-
madas. El dormitorio
y la cocina
están separados por una distancia
aproximada
de docepies;
esteespacio
constituyeel
patiecillo
en el cual
la familia deransa durante
el día. En él se encuentran
varias bancas
y, a véces, algunas hamacas.
comúnmerite,
las tierras
de esta unidad
domésfica rodean el solar. [a casa de la unidad familiar
principal
constihrye el centro social de toda la familia, de manera que todas las
unidades
s€ congregan en su patio durante ras ocasiones sociales.
Gran parte del trabajo familiar
se ejecuta
en el patio. t¿s unidades
domésticas,
constituidas por los hijos y yernos del
fefe
de la familia,
están localizados
alrededor
de la üvienda principal.
cada familia
suele construir sus pequeñas
casas y cnramadaq mediante
el trabajo
esporádico de los miembros
varones.
Esto demuestra
el espíritu de
cooperación
entre las comunidades;
la construcción de casas grandcs
es siempre una actiüdad
comunal, principalmente
el transporte de la
madera pesada y su instalación.
un hombre
de reconocida habilidad
para nivelar las estructuras
y hacer muescas
con el machete para unir
las piezas, es invitado
a participar,
ya que la mayoría
no posee estas
habilidades.
Por lo general,
el grupo trabaja durante una semana
o
más, hasta que termina la construcción;
no obstante, la familia pro-
pietaria puede cubrir el techo y las paredes sin ayuda.
LOS CHORTfS
[¿s casas son construidas
durante la estación seca. Durante esta
época, los varones tienen poco trabajo y pucden combinar sus visitas
con toda cl asede trabaj oscooperati vos.
Cada vezque seconstruyeuna
casa secelcbra una ceremonia, para que sca aceptada en la comunidad
y salgan de ella los malos
espíritus. se cspera que todos los habitantes
de l a comuni dad parti ci penen l a "bendi ci ón,,.
Al qucdar termi nada l a
construcción,
el propietario invita
a las esposas de varios padrinos a
que la preparen
para la bendición. Poco después, llega un padrino,
quien es el que bendice la casa con agua bendita. En otros tiempos,
había personas
que
"tenían
secretos de lugares
sagrados de donde el
agua es extraída". Con el agua bendita rocían los rincones del dormi-
torio y la cocina, por dentro y por fucra, invitando
a marcharse
a
cualquicr mal
espíritu que estuvicse prescnte. [-as esposas de los
padrinos compran cohetes
de vara y, mientras el padrino
bendice la
casa, ungrupo dehombresquema
la pólvora. Acto scguido, seenvían
invitaciones
formales
a los amigos y parientcs para que lrcguen a la
fiesta,
cn la que el propietario
proporciona
bebidas y alimcntos a toda
la concurrencia. En algunos casos, sc contratan músicos para amenizar
los actos y el baile. Por lo general, la celcbración dura todo el día. En
ciertas comunidades,
el párroco es invitado
por los campesinos para
que bendiga las casas y, "los m¿is católicos, me piden hasta que lcs
bendi ga l a mi l pa".
Si tuaci ón soci o-económi ca
y producti v
[a producción
agrícola es de carácter tradicional y a nivel
de
subsistencia. Disponen
de una cantidad mínima
de tierra que, por lo
general, se reduce a la huerüa
de la casa. La agricultura
de subsis-
tencia y la poca tierra que poseen no les permite generar un excedente
para mejorar sus condiciones
de vida. Hay muchos
de estos campe.
sinos con tradición
que arriendan
tierra para
cultivar, en lugares
alejados de sus comunidades.
Toda la familia se involucra
en el tra-
227
RAMÓN D. RIVAS
baio agrícola: limpia el terreno, siembra, mantiene los campos y re.
coge las cosechas. Entre los que disponen de alguna cantidad de tie-
rra, el parentcsco es el que determina los mecanismos de su distri-
bución y aprovechamiento.
.
En determinadas
épocas del año, en los meses de marzo, abril y
mayo, los campesinos con tradición chortí necesi tan importar ali men-
tos, ya que su área de cul ti vo es reduci da y su producci ón i nsufi ci ente.
Muchas
de l as parcel as desti nadas a cul ti vos de subsi stenci a se han
convcrtido en cafetalcs, lo que ha provocado que comprcn sus alimen-
tos. En Agua Cal i cnte, Las Dcl i ci as, El Chi spal , EI
porveni r
y El
Tri unfo, departamento
deCopán, l ospobl adores
sededi can al cul ti vo
dcl café{. Como resultado de la producción de dicho grano, los
comerciantes o coyotes llegan hasta los lugares accesibles a comprar-
lo, pero pagan lo que quieren, sólo por el hecho de
"haber
llcgado
hasta lar
^rmunidades
para comprarles el producto". De lo poco que
produccn, vendcn una partc y cl resto lo dejan para el consumo. El
cul ti vo dc cafó ha l l egado a cmpcorar l a si tuaci ón, pues l os terrcnos
dondc se cultivaba maízy fri
jole's,
ahora se destinan al cultivo de café.
Sin cmbargo, producen
y venden por encargo mesas, sillas, camas,
etc.; adcmás, instrumentos musicales
(guitarras,
violincs y contraba-
jos), jabón,
copal, lcña y alfarería. Por otra parte, en comunidadcs del
i ntcri or
(l as
más al ej adas de l a vías de comuni caci ón), el mercadeo y
el dinero no parecen tener mucha importancia
y, en algunas comu-
nidadcs,
se practica el trucque.
A pcsar de las diferencias topográficaq
de clima y prccipitación
pluvial existentes
entre las tierras bajas y las altas, y diferencias en
rccursos naturales
disponibles, el modo de vida económica no difiere
mucho de l a de l os campesi nos l adi nos. Las pl antas al i menti ci as e
industriales más importantes
se producen en ambas zonas y la mayo
48 Al momento de la visita de campo, los pobladores manifestaron que por la baia en
los pre"ci<x del café el año anterior,l99l, las comunidades habían sufrido escasez
porque "no
hubo dinero para nada", pues el café que se cortó no se vendió.
228
LOS CHORTIS
ría de ellas pertencce
a una variedad
susceptiblc a desarrollarse
bien
en cualquier altitud.
sin embargo, algunas variedades
de maíz y fri jol
sólo pueden ser cultivadas a cierta altitud y en determinada
época del
año. Los cultivos menos importantes
están divididos
en relación
con
la altitud y son distribuidos de las tierras altas a las
bajas y viceversa,
por medi o de l os mercados. Las acti vi dadcs manufactureras
i mpor-
tantes son practicadas,
en cierto grado. Los que trabajan algún tipo de
manufactura
están asentados en áreas donde se l ocal i za
l a matena
prima utilizada
en sus productos.
En las
comunidades
de ostumán y El Carrizalón,
situadas cerca
de la zona fronteriza
con cuatemala,
debido a la corta estación
lluviosa y a la baja temperatura,
sólo se realiza una
cosecha de maíz al
año, de manera
que ésta es complcmentada por una gran producción
de frijol. El maíz escasca con frecucncia,
pcro pueden
obtcncrse dos y
tres coserhas dc frijol al año. Los habitantes dc las tierras altas se
dedican, más que los de las tierras
bajas, a la horticulturaae
ya que,
aunque el maíz es su corcha principal,
pueden cultivar legumbres
durante todo el año. La alfarería no es practicada en forma
sistemati-
zada, si no que de acuerdo a l a habi l i dad
de l os quc l a producen. En l a
comunidad de El Porvenir, una señora que sc dcdicaba
a la alfarería,
ya no lo hace porque la gente preficre los cántaros de plástico, pues
pesan menos y duran más. Además,
en vez de los comales de barro, la
gente prefiere comprar un pedazo
de lata. Los lugares
en donde se
trabaia la alfarería son las zonas
altas, en donde
el barro es más
abundante y de mej or
cal i dad. En
Jocotán,
Guatcmal a, l os chortís
bajan los domingos
al poblado para vender cerámica,
pero sólo la
compran ellos mismos
o algunos turistas. La mayor
parte de las
familias cultivan frijol
y otras legumbres,
pero
su actividad más
importante
es el cultivo del maízs.
La pesca predomina
principal-
49 Estos cultivm
son fomentados por organismos
nacionales e internacionales,
como
CARE Plan de Honduras
v
el IIINESCO.
fl)
I
--s
plantas domesticas
quá pertenecen estrictamente a las tierras altas, pero que se
cr¡Itivan ocasionalmente
en las bajas cu riegq son: anoz, café,papa,'chüadyote,
229
RAMÓN D. RIVAS
mente en aquellos lugares en donde hay ríos y quebradassr pero, en los
últirnos
años, ya no se pesca nada y los ríos tienen menos agua.
En la comunidad de Suchiquer, Guatemala, viven los principales
productores de canastas y de petates trenzados. Estos productos son
vendidos enlos poblados de Camotán y
Jocohín
y muchos campesi-
nos chortís de Honduras llegan a comprar esos productos para reven-
dcrlos, los días de mercado, en Copán, Santa Rita, Santa Rosa de
Copán y Ocotcpcque. Esc producto se vende, incluso,
en El Salvador.
Los productorcs se quejan por los baps precios
y lo eraso de la
matcria prima. Los comerciantcs ladinos importan
sal, herramientas
(chuzos,
picos, azadones
etc.) y acero
(barras),
tclas de algodón y
sintóticas, chalcs, joyas
de fantasía, kerosina, fósforos
y medicinas. En
focotán,
Guatemala, las costureras ladinas confeccionan la mayor
partc de las prcndas que üsten las muieres chortís, aunque muchas
fal das fcmcni nas son compradas
en l as ti endas dc l as comuni dades
grandcs
I a buhoneros
que se acercan a los poblados.
Los campesinos chortís de Honduras
no hacen
viajes prolongados
a lugarcs distantes y raras veces salen de su área. Los domingos,
generalmente,
viajan a la cabecera de su municipio,
situada a una
distancia
de cntrc tres y vcinte kilómetros.
En otros tiempos, los viajes
dcntro del área se facilitaban
por la costumbre de proporcionar cama
y comida a los via jcros.
El anfitrión no esperaba retribución
monetaria,
si no reci proci dad
cn el momento
oportunoquel o
necesi tara
cual qui er
familiad2.
Por lo general, la familia
entera concurre los domingos a los
J I
52
rcpollo, guisquil, tabaco y ciertas especies medicinales.
por
lo general, son llevadas
a los mcrcados de los municipios para la venta. Las que pertenecnn estrictamente a
las tierras bajas y raras veces son cultivadas en las paitesiltas.
son: maicillo, tomate
grande,
mclón. sandía. cebolla, l.imón, anona silvdtre, cacao, coco, banano, plátano,
mamey, nance, piñuela, izote, matasano,
iocote,
tabaco, algodón, palma, jiquilite
y
cicrtas cspcrcies mcdicinales.
1+t
mo1e11o
!9la
investigación, la pesca habfa dejado de practicarse por miedo a la
bacteria del cólera.
En la actualidad, muchos campesinos de la región se ofenden cuando se les ofrece
pagar la hospitalidad brindada. A los comerciantes de ot¡os lugares se les cobra la
alimentación porque se mantienen en constante movimiento
rno
permanecen en
sus hogarcs el tiempo sufidente como p¡üa devolver los favoies retibidos.
230
LOS CHORTÍS
mercados; los varones llevan las cargas pesadas que se transportan
para la venta y las muieres los artículos livianos y a los niños. Los
principales mercados
son los de Copán y Santa Rosa de Copán. El
movimiento comercial de los mercados principia un poco después del
alba y termina alrededor de la una de la tarde" La diversidad de
productos que se ofrecen a la venta es basüante amplia.
En ninguna
de las comunidades se ha desarrollado la iniciativa
empresarial; lo único que se encuentra son pequeñas pulperías
(aten-
didas por sus propietarios). El trabajo con que cuentan estas comuni-
dades es de tipo temporal en los cortes de café y, como
jornaleros,
en
las propiedades de los terratenientes.
Organización social y política
La estructura familiar es la base de todas las relaciones
sociales. El
grupo familiar puede ser del tipo de unidad
doméstica simple o del de
unidades domésticas múltiples. El primero lo constihryen un varón,
su esposa y los hijos; poscen su propia casa y cultivan independiente-
mente sus tierras. El segundo consta de cierto número
de unidades
domésticas emparentadas y mutuamente
dependientes y sus miem-
bros viven juntos
o en la misma vecindad,
constituyendo un grupo de
cooperación para llevar adelante todas las actividades económicas,
sociales y religiosas importantes. Entre los campesinos chortís no
existe ningún tipo de organización, a no ser las de carácter tradicional;
es dercir, patronatot las religiosas principalmente
católicas y una que
otra organización
de carácter comunal. Pese a que este grupo
(en
Honduras) ha perdido muchas de sus tradiciones ancestrales y se
encuentra en Ia etapa de integrarse
a la vida totalmente campesina,
muchas de sus actividades socio-políticas
y culturales están regidas
por una fuerte tradición: a la muerte del
iefe
de familia,
su esposa se
convierte teóricamente
en
jefe.
Lo mismo sucede entre los campesinos
23-t
RAMÓN D. RIVAS
de tradición lencas. No obstante, en la práctica, los asuntos de la
familia quedanbajo el control deloshipsyyemos. A la muertedeella,
se rompe el último eslabón que mantenía unido
el grupo familiar y
éste deja de existir. La propiedad del grupo se distribuye en partes
iguales entre todas las unidades
constitutivas y cada uno de los jefes
de éstas se convierte en
jefe
de un nuevo grupo familiar. El tipo de
unidades domésticas múltiples parece ser el más común, pero está
cediendo terreno rápidamenteal de unidad doméstica simple, porque
muchos jtivenes
prefieren alejarse de su familia inme.rdiatamente
después de casarse, para instalarse
como unidad domóstica indepen-
dientes.
El campesino con tradición chortí está estrechamente unido a su
familia, a la tierra y a la vecindad
en que ha vivido siempre. Se
considera parte inseparable de su grupo familiar y habla
orgullosa-
mente del excelente maíz que producen, de la hospitalidad
que
brindán a sus amigos y extraños, del hecho de que ninguno
de sus
miembros s€a perezoso o que haya falta de voluntad para sembrar la
milpa, de su vecindad, del clima y del suelo. Su principal adhesión es
la que siente hacia su familia.
La población ladina
es la que gobierna, ocupando juzgados,
comandancias y alcaldías. El gobierno ladino de los municipios no ha
ejercido un gran efecto sobre la vida de los pobladoreschortís, porque
53 Por tratarse de un pueblo emparentado con la población lenca, muchas de las
coshrmbres encontradas son similares a las lencas. La sihración de la mujer no varía
considerablernente entre una y otra cu-ltura.
54 En otros tiempos, cuando trn
joven
de cualquier sexo deseaba casarse o llegaba a ta
edad de hacerlo, su padre o abuelo era el que iba a la casa de la familia hadicional-
mente elegida y pedfa que d matrimonio se efectuara. Esta práctica ya desapareció
y, en su lugar, se presenta con frecuencia "el robo de la novia" por parte del novio.
La práctica del matrimoniq en la actualidad, no se diferencia de la efectuada por los
ladinos. En muchos casoq sepractica la unión übre.Nosepudo estudiaresteaspecto
entre los chortls de Guatemala. Además, los padrinos jugaban
un papel importante
pues, cuando los padres ya no existían, el padrino del contrayente loe representaba,
ya sea para propone¡ el mabimonio o acceder a é1. Hoy dfa, si bien existen los
padrinos de bautismo y de confirma, no desempeñan el papel de sustitui¡ a los
padres.
LOS CHORTIS
casi toda la actividad política
está circunscrita a las ciudades y los
pueblos'
Además,
ellos mismos
todavÍa resuelven la mayoría de sus
disputas, acudiendo
ante las autoridades ladinas
sólo como último
recurso.
"si bien es cierto,la autoridad
(Fuerza
de seguridad
pública
-FUSEP-)
podría ser una garantía
en las aldeas para evitar los conti-
nuos pleitos de bolos, éstos son temidos, pues en otros años han
venido a hacer maldades
a las
comunidades,,. En algunas aldeas, los
alcaldes
tienen grandes dificultades
cuando tratan de persuadir a las
familias
empleitadas para que lleven sus disputas al
juzgado.
Los
ladinoq
por el contrario, recurren al
iuzgado
en todos los casos. La
mayoría
de los campesinos
con tradición parecen evitar el contacto
con los funcionarios
estatales, tanto como pueden, y se muestran
satisfechosde no participar en la üda política de su municipio.
sólo los
más solventes
económicamente
y los ladinos,
votan en las elecciones
y se enorgullecen
de hacerlo. [a mayoría no se preocupa en absoluto
por estas cosas y considera que la política
es una actividad ladina y,
como diio un anciano,
"mala, pues uno nunca gana nada,,.
Los campesinos chortís ca¡ecen de una organización que repre.
sente sus intereses
y luche por meiorar su situación. Las formas de
organización
existentes se centran en el aspecto religioso. En algunas
comunidades
existen patronatos
comunales que, surgidos en base a
iniciativas
de organismos nacionales
e internacionales,
impulsan al-
gún proyecto,
por lo que esto condiciona
su existencia.
En algunas áreas existen grupos campesinos que realizan activi-
dades de organización. Además,
existen grupos organizados en base
a asociaciones
religiosas
(católicas),
alrededor
de actividades
en bene-
ficio de las comunidades
y de actividades
cooperativas.
Formas de cooperación
comunal
En las comunidades
chortís, las relaciones
de cooperación están
ligadas
a las actividades económicas;
a la organización
de fiestaq en
233
RAMÓN D. RIVAS
las que, generalmente, los patronatos lideran la comunidad; a las
ceremonias religiosas en tiempos de siembra y cosecha y durante
el
enterramiento de los muertos.
Estas formas tradicionales de cooperación son parte integral de la
vida de las comunidades. Todas las familias ofician sus ceremonias
particulares, que tienen relación con el nacimiento, el matrimonio, la
muerte y la protección de las milpas familiares, así como la celcbración
de las fiestas patronales.
las labores cotidianasimportantes
se rcalizan, por lo generat,
con
cierto grado de cooperación, especialmente si son actividades de
subsistencia o trabajos que requieren de la participación comunitaria:
la agricultura, el destace
(en
otros tiempos la caza y Ia pesca), la
recolección de alimentos vegetales, la construcción de casas, la elabo-
ración del dulce, el trabajo doméstico,la fabricación de cal y carbón
vegetal y el transporte de bienes a los mercados para la venta, son
algunas de las actividades que los chortís realizan en comunidad. El
trabajo doméstico está a cargo de la esposa quien, en ciertasocasiones,
es ayudada por las hijas mayores. Todos los miembros de la familia,
incluso los niños y los ancianos,
deben integrarse al trabajo de
,,lo
que
sea" para poder sobreviür.
En las comunidades chortís de Guatemala las formas de coopera-
ción recíproca
se sustentan en base a familias y grupos de familias de
una misma aldea.
Entre los campesinos con tradición chortí de Honduras, la situa-
ción cambia. En muchas de las comunidades visitadas se constató
indiüdualismo en lo concerniente al aspecto productivo. Sólo se
advierte cooperación en las actividades domésticas.
I-a unidad doméstica simple ejecuta todo el trabajo en forma
coniunta: el esposo atiende las tareas masculinas, la esposa las feme-
ninas y ambos son ayudados por los hiios, desde los seis o siete años.
I-as unidades de la familia múltiple realizan las tareas no profesiona-
les y de subsistencia del grupo en forma conjunta. El
jefe
varón de la
LOS CHORTIS
familia
extendida
dirige el trabaio;
decide cuándo debe hacerse;
lo
distribuye entre todos los adultos
y divide el producto
entre todas las
unidades
domésticas
simples. El es, en todo sentido,
el
jefc
del grupo,
lo cual lo hace responsable
dcl trabajo conjunto del mismo. cada
unidad
domóstica
eiecuta su trabap profesional
sin ayuda de ras
restantes, porque
tal actividad no tiene más valor que el de aportar un
ingreso
adicional y no se considera necesaria
para el mantenimicnto
del nivel de vida y de la independencia
económica.
En l asacti vi dades
deej ecuci ón
conj unta no hay tarcas que rcqui e-
ran mayor habilidad
que otras; todos los campesinos
con tradición
chortí poseen destrezas
suficientes para ejecutarlas. En los trabajos de
agricultura todos los miembros
de un grupo cooperativo
realizan las
mismas tareas simultáneamente,o
se hrrnan para hacerlas.
Noobstan-
te, ciertas tareas de la elaboración
dcl dulce, la construcción
dc casas
y el destace de animales
rcquieren una destreza que la mayoría dc los
pobladorcs no posce. Por crso, en cada aldea hay un reducido grupo dc
hombres que se especializan
en estas tareas.
Los que colaboran
en las actividades
de determinado
grupo s'n
atendidos con comida
y, en algunas
ocasiones, fcstejados
por las
familias
en cuyo beneficio trabajan. Los que poseen alguna habilidad
especial reciben miís alimentos
que los dcmás, ya que su participación
es más valiosa: "El destazador,
por ejemplo, recibe
dos o tres trozos
escogidos de carne; en otros tiempos,
cuando los venados
abundaban,
el cazador tenía derecho
de tomar el pedazo de venado
que quería,,.
se ha llegado
a la conclusión
de que las actividades
dc coopera-
ción recíproca
son necesarias,
ya que procuran
la subsistencia
del
grupo, proporcionando
alimentos y abrigos.
por
tal razón,los
campe
sinos con tradición
chortí crern que la comunidad
debe asumir la
responsabilidad
de llevarlas
a cabo: "si
un hombre no puede cuidarse
por sí mismo,
sus parientes
y vecinos
dcben hacerlo
por é1,,. El
campesino con tradición
sabe que
,,es
parte de su deber preguntar
a
sus vecinos si se puede
ayudar en alguna forma.
Se debe ser buen
235
RAMÓN D. RIVAS
v€rino, y la única forma de serlo consiste en ayudar a los demás en su
trabaj o".
l,as actiüdades de cooperación representan un aspecto importan-
te en las relaciones sociales de la comunidad campesina chortí. La
construcción decasasrequieredeunelevado
número
de trabajadores.
Asimismo,
destazar animales y muchas otras tareas deben realizarse
con ayuda de más de una pcrsona. La siembra, la cosecha y el
almacenaje
son tareasquedeben
eiecutarse rápidamente y en momen-
tos precisos, porque están regidas por las estaciones y el estado del
tiempo. Si los gorgojos atacan las trojes, el maíz debe ser desgranado
inmediatamcnte,
curado y almacenado de nuevo
en los graneros.
Estas tareas son ejecutadas, gcneralmente,
con la participación de las
familias
de cuya ayuda pueda disponerse.
Da la impresión
de que el trabajo en conjunto se realiza simple,
mcntc porque proporcionadiversión
y alegría yda carácterde reunión
social a una actividad que, en otra forma, resultaría
tediosa.
pero
esto
no cs más que el resultado
de un proceso cultural que une a la
comuni dad
medi ante l azos de sol i dari dad. En muchas
de sus tareas
conjuntas, se divierten tanto como trabajan.
por
momentos,
abando-
nan sus ta rea s para fu mar, conversar, jugar,
murmu rar e i ntcrcambiar
i nformaci ón.
,
Tenencia
de la tierra y producción
Entrc los campesinos
con tradición
chortí la situación de la tenen-
ci ade l a ti crra esi nestabl e,envi sta
deque l a apl i caci ón
del marcol egal
no los ha favorecido. No existen cifras estadísticas que permitan
detcrminar cl tipo de tenencia de la tiera en la región. En base a la
invcstigación
de campo,
se determinó que la principal forma
de
tcnencia son las pequeñas
parcelas en poder de los campesinos
chortís
y el predominio del latifundio$.
Tambión existe una pequeña porción
55 La finca El cisng con lffi caballerías, es un buen ejemplo de ello.
(Información
proporcionada por la propietaria).
236
LOS CHORTÍS
de tierras
ejidales y nacionales,
aunque no se conoce la extensión de la
misma.
l¿s tierras
en poder de los
chortís son pocas y, Ia mayor parte,
áridas. En lugares
como El
Qucbracho, Llanitillos, scsesmil
primero
y
Segundo, Agua
Caliente, El Triunfo,
El Chispal, Las Delicias, EI
Porvenir Primero
y segundo, Santa Rosita, Los Arcos, Buena
Vista,
Virginia, El Cordoncillo y El Salitrón,
departamento
de Copán, los
campcsinos con tradición
chortí se dedican principalmcntc
a la pro-
ducción de café. En 1991, por la ba
ja
en los precios del café, en algunas
de lasregiones no secosechó y varias comunidade"s
tuvieron problemas
de abastecimiento,
sobre todo las rruís alejadas. En otras zonas del
mismo departamcnto,
como El Ostumán, El Carrizalón,
Hacienda
Grande, El Chilar, San Antonio
de Tapesco, Monte de Negros y
Estanzuelas, la gente se dedica al cultivo dc granos básicos: maí2,
frijoles y maicillo.
Para los campesinos
con tradición
chortí la tierra es lo más valioso
que poseen.
La utilizan
como medida
de la riqueza individual
y
familiar. El rancho
es la única
posesión
que el indígena
mejora y
embcllcce.
Juzgala
riqueza
y Ia posición
de sus vecinos
con base en la
extensión de tierra que poseen, cn la productividad,
el número y las
dimensiones
de casas construidas, los árboles frutales
y el grado de
belleza del lugar. En ocasiones se producen pequcños litigios
entre
familiasporcausa
dela
tierra: "una
típica disputa pormotivo
de tierra
es causada por el hccho de que una familia mueva
su cerca algunos
pies adentro
de la tierra de un vccino;
F,or
supuesto, éste regresa la
cerca a su lugaranterio/'.
lasdisputas
continúanmuchos
añosr. Estos
litigios se presentan
con frecuencia.
56 [.os campesinos
con tradición chortf más prog¡esistas ltevan tales disputas ante el
Juez.
Este funcionario cita a las familias en disluta y trala de zan¡ar sd dificultades
en forma amistosa y en base a lo estipulado
poi l" l"y,
"rrnque
no óiempre
tiene buen
éxito, en zu gestión.
c-on fre'cr¡encia ocurre que lai fam¡r'¡as siguen peleando. Las
familias conservadoras
suelen zaniar sus düicultades peleand"o;
"n'"t
* tlrnp*
empleaban hechiceroo,
237
RAMÓN D. RIVAS
El problema
de la tierra se agudiza por el hecho de que los
militares
y terratenientes, a costa de los campesinos,
,,compran,,
nuevas propiedades.
En muchos lugares
de la región no se puede
ingresar
porque
son "propiedades
privadas,,. Tierras que antaño
pertenecieron
a las comunidades indígenas
ahora se encuentran
cer-
cadas. sin tierra, los pobladores se ven forzados a comprar, práctica-
mente, todo lo que necesitan. Algunos hombres alquilan un pedazo de
tierra; sin embargo, los terrenos de alquiler que se les ofrecen son
inaccesibles
e improductivos
y no hay acceso a crédito para comprar
fertilizante.
Es tal la situación en algunas regiones que, aun los restos
dc las matas
de maí2, que se emplean
como forraje y la madera que se
corta al desbrozar la
tierra, que normalmente
se emplea como leña,
dcbcn
entregarse al dueño del terreno.
En otros tiempos, la forma
de administrar
la tierra
era en base a la
fami lia con formada
por múltiples
unidades
domósticas
(unidad
prin-
cipal crr;ra cabeza es el padre y unidades
dependicntes
constituidas
por hijos
c hijas
casados). La propiedad
era porída y controlada por
l as uni dades
dependi entes
y l as parcel as
eran di stri bui das por er
j efe
dcl grupo principal,
conforme a las necesidades
de cada unidad
domóstica.
si lo deseaba, podía reducir
la extensión de una unidad
para aumcntar la de otra; esto ocurría
cuando un hijo o yemo
bebía
excesivamente
y descuidaba su milpa.
Aunque el grupo familiar
trabajaba
conjuntamente
sus tierras durante la siembra y la corcha,
cada unidad
poseía
separadamente un producto de la parcela que
cultivaba y podía disponer de él en la forma que deseara.
El jcfede
familia,cuando
poseía varias vacas, cedía una a cada hijo
reción
casado o yerno, para que la esquilmara en beneficio
de los
miembros
de su unidad; no obstante, el ganado seguía siendo propie
dad de la familia. Cada unidad
poseía sus propios cerdos, pavos y
gallinas.
Actualmente,
por la perdida de los terrenos
(por
venta o por
usurpación),
son pocos los campesinos
con tradición que poseen lo
ncccsario
para vivir. la tradición perdura,
pero deformada
por la
si tuación socio-económica imperante.
238
LOS CHORTÍS
En I a familia de una sola unidad domóstica,
el que posee y controla
Ias pertenenci as
de l a mi sma es el
i efc
mascul i no. De acuerdo a
informantes,
toda la propicdad familiar le pertenece y sólo ól puede
di sponer de el l a o adqui ri r nuevos
bi cncs.
En El Ostumán, El Carrizalón y en El
porvenir,
pequeños grupos
de fami l i as poscen propi edades col ccti vas,
especi al mente cuando l a
manufactura
requi ere del trabaj o conj unto dc vari as fami l i as. En l as
aldeas manufacturcras
de cal cs corriente encontrar grandes hornos
construi dos por cuatro o ci nco fami l i as veci nas, a l a ori l l a de un arroyo
o ccrca de sus casas. Aún sc presentan casos en l os que al gunas
familias azucareras
pobres poseen en común trapichcs, bucyes y otros
biencs; esto sc debe, en partc, a que tal equipo es difícil de construir
y de mantcner. Cada fami l i a
di sponc de l os canal es que ri egan sus
parcel as. Si n embargo, l os ramal es
quc van desde l os canal es pri nci pa-
l cs a l as mi l pas y huertos, son constmi dos por grupos de fami l i as
vcctnas.
Entrc los campesinos chortís, la hercncia es un fcnómcno social
que sc prescnta en l a fami l i a de una sol a uni dad domésti ca. si cl esposo
muere, l a esposa hercda
todos sus bi cnes. Si todavía es
j oven
y sus
hi j os
son pcqucños,
otro hombre pucdc ocupar cl l ugar de su esposo
fal l cci do,
tan pronto como sca posi bl c, para conti nuar vi vi endo en su
propiedad, o puede retornar a la casa de su padre y convertirse en un
mi embro dependi ente
de esa uni dad domósti ca. En este caso, cl padre
se hace cargo de sus bi encs para usufructuarl os
ól mi smo o di vi di rl os
entre l os varoncs de su grupo fami l i ar. Aparentemente,
l a vi uda si gue
si endo propi etari a de l os
bi enes y puede rccl amarl os al vol ver a
casarse. Cuando una pcrsona envi uda y su padre ya no exi ste, puede
mudarse a la casa de un hermano
o una hcrmana
(siempre
gue se trate
de una persona casada). Cuando tiene un hijo próximo a convertirse
en adulto, generalmente
opta por vivir en su propiedad, asumiendo,
el hijo, las atribuciones
económicas
del fallecido,
hasta que la madre
vuel va a contracr matri moni o.
Al mori r l a vi uda, si sus hi i os sol teros
239
RAMÓN D. RIVAS
tienen suficiente edad para descnvolverse solos, continúan viviendo
y trabajando en la propiedad. Las hijas y los hijos casados que,
previamente se habían establecido en sus propias unidades domésti-
cas, en otras partes, también son herederos teóricos de la viuda. No
obstante, en la mayoría de los casos, ocurre que krs hijos soltcros dc
mayoredad, que vi víanconel l a a su mu' erte, si son capaccsde hacerl o,
usufructúan todas sus propi edades.
Si todos l os hi j os de l a vi uda
fal l eci da son pcqueños, pucdcn trasl adarse a l a casa de su abucl o
matcrno, o a l a de su padri no. Éstc dcbc actuar como padre dc su
ahi j ado huórfano hasta que se case o pase l a adol escenci a. Tanto en un
caso como en el otro, el abuelo o el padrino asume el control de los
bi cnes dc l os ni ños y contrae l a obl i gaci ón de entregársel os
cuando se
convi ertan cn adul tos. Si l os pard rcs dc l a esposa o l os padri nos de sus
hi j os están mucrtos, l os ni ños son adoptados por l as fami l i as vcci nas.
La adopci ón dc ni ños huérfanos
cs una prácti ca común.
La asi gnaci ón dc bi cnes cstá rcl aci onada
con el sexo. Cada i ndi vi -
duo reci be l os bi enes que mcj or puedc uti l i zar o que están asoci ados
con su condi ci ón scxual . Por l o general , l os varoncs hcredan l as
hcrrami entas, l a mayor
partc de l a ti crr¿r
(cuando
l a hay), l os i nstru-
mcntos que se empl can en l a agri cul tura, l a caza y l a pesca y l as
pcrtencnci as pcrsonal es del paci rc. Las muj eres heredan
casas
(aun-
que, real mcntc, cada hi j o hercda l as casas en l as cual es vi ve su uni dad
domósti ca), l os mucbl es
de l os padres, l a al farcría, l as pcrtencnci as
personal es dc l a madrc y todos l os productos manufacturados con l os
que traba
j an
usual mcrrte.
Si l as ti crras de l a fami l i a son sufi ci cntcmen-
te extensas, cada uno de l os hi j os e hi j as sol teras hcreda una parte. A
los primeros se les dan para que las trabajen cuando crezcan, y a las
hijas para que las transfieran a sus esposos cuando se casen.
El ci cl o del trabaj o de l a ti erra
Para estas comunidades, el año social, rcligioso y económico sc
i ni ci a con l a estaci ón de l as l l uvi as; por l o gcneral , a fi nal cs de abri l o
24{)
LOS CHORTÍS
a piincipios de mayo. Mayo es considerado como el comienzo de la
estación de las lluvias que, para los campesinos con tradición
chortí,
es lo más importante.
Antes de esa fecha, durantc varios meses, no se
siembra casi nada; la vida social se reduce considcrablemente y se
viaja a las fincas de café para colocarse como cortadoressT. A lo largo
de esos meses, muchas familias vivcn precariamente de los restos de
la última cosecha dc maí2. Conrrvada cn sus graneros
(los
que
ti enen), y de al gunos tal l os, hoj as y frutas. Con frecuenci a, l as fami l i as
más pobres tcrminan de dar cuenta de su maíz cn febrero; dc allí en
adelante subsistcn en basc a frutas: mangos, pacayas,
iocotes
(ciruelas)
y plátanos, hasta que las primeras lluvias hacen brotar legumbres y
frutas silvestres en abundancia. Alrededor de dos meses después, se
produce la primera y, por largo tiempo esperada, cosecha de maí2.
En l os meses de octubrey novi embrc l os campesi nos con tradi ci ón
chortí cosechan frijoles y, en muchas parcelas, tienen cultivos de
maicillo, que permanecen verdes. Los campos y huertos quedan
dcspcj ados de vcgctaci ón si l vestre a pri nci pi os de abri l . A di ferenci a
de los campos sembrados de café, que cubren el mayor porcentaje de
las tierras disponiblcs, en las demiís parcelas la vcgctación se seca. La
maleza segada sc amontona en pequeñas pilas para que se seque; a
mcdi ados del mcs l a queman y sus ceni zas son dej adas para que si rvan
deabono para la próxima siembra. Algunoscampesinos
son conscien-
tes de l a i mportanci a
del abono orgáni co.
El 3 de mayo cs cl día de l a Santa Cruz y marca el comi enzo de l as
fiestas de la sicmbra; las familias
ofician ceremonias en sus milpas,
durante l ascual cs
pi den a l os santos quc enri quezcan el suel o y hagan
germinar la simiente. Se consagran las semillas y tcrminan los pre-
parativos relacionados
con la siembra; algunos utilizan agua bcndita
57 La fi nca más i mportante en toda l a regi ón es l a fi nca El Ci sne, propi edad de l a fami l i a
Castej ón. Es tan grande l a demanda de cortadores de café en di cha fi nca que, l os
Caste.ión, como se los conoce en el lugar, envían a los caporales a busca¡ cortadores
a l os pobl ados de
J<xotán
y Camotán. en
(l uatemal a.
241
RAMÓN
D. RIVAS
para "cural de plagas la tierra. Si han caído las lluvias, la siembra
principia el 4 de mayo, su día oficial; en caso contrario, preficren
esperar hasta que caiga el primer aguacero. [a siembra dura de una a
dos semanas, según el tamaño de la parcela. Tambión sc siembran cn
las milpas
el frifol de enredadera
y otras plantas, para aprovcchar
espaci o y di sponer de al i mento al ti empo que se cosccha el maí2. Las
hortal i zas dc l a estaci ón l l uvi osa
son pl antadas tan pronto
como
termina la siembra de la milpa. Al mismo tiempo, se sicmbra arroz cn
l as pl ani ci es.
El 11 de mayo,
o en fccha
ccrcana, las familias ofician ceremonias
en sus campos, pi di cndo a l os santos que cnvíen vi cntos cargados de
Il uvi a y que evi ten l os vcndaval es
que puedan dcstrui r l as matas
ticrnas. En la misma fecha
se vuclve a sembrar en los sitios dondc las
scmillas no gcrminaron. En esc pcríodo, muchos chortís llcgan
a los
pucblos
con cargas de leña para la vcnta.
A pri nci pi os dc j uni o
sc hacc l a pri mera l i mpi a. Sc consi dcra que,
a parti r de entonccs, l as pl antas
están en di sposi ci ón de compcti r si n
ayuda con Ia vegctaci ón si l vcstre.
En otros ti empos, a pri nci pi os
de
j uni o
comenzaba l a tcmporada
de pesca, correspondicnte
a la estación de las lluvias, con rcdcs y
trampas' Dcspués
de casi un mes de l l uvi as constantes l os ríos había.
subi do dc ni vel y contenían más peces. En l a actual i dad, l os pcces no
se encucntran y hay muchos ri achuel os
secos.
Hace unos vei nteaños, l a pesca yl acaza proporci onaban l a úni ca
carne de la dieta; no obstante,
en los mcrcados, principalmcnte
de
Copán, se vende carne de res y de cerdo. Además de esta fuente, las
familias
campesinas, en ocasionet
consumen gallinas. Los pavos o
iolotes,
que por cierto abundan,
son engordados para la venta en la
época de navidad. Durante las fiestas
patronales, los campcsinos con
tradición chortí concurren a los poblados chortís de Guatcmala:
Jocotán,
Camotán, San
Juan
Ermita,
Quezaltepeque
y Olopa, para
242
LOS CHORTfS
comerciary prescnciar
los
iuegos,
cuya atracción es la carrera de pollos
a los que, durante el juego,
sc lcs arranca la cabezass.
A medi ados
de j ul i o
se cortan l as pri meras mazorcas,
sufi ci ente-
mente maduras
para comerl as asadas.
sus granos reprcsentan
el
pri mcr maíz frcsco
del año. En el caso dc l os chortís dc cuatcmal a, tan
pronto como sc rccolc'ctan
las primcras mazorcas,
sc celebra cl fcstival
de l os pri mcros frutos. Este se prol onga
por vari os días con comi l onas
y l i baci oncs
dc chi cha. El 24 de
j ul i o,
l os
chortís dc
Jocotán
cel ebran l a
fi csta dcl santo patrono,
Santi ago, que es, según el padrc
Juan
María,
"para
l os i ndígenas
chortís, el santo más santo de todos l os santos, el
más mi l agroso". La fi csta consti tuyc'
el acontcci mi cnto
soci aI y comcr-
ci al más i mportante
del año en todo cl muni ci pi o;
l a mi sma se cel ebra
durante trece días. Para
todas l as comuni dadcs, l a fi csta
cs l a úni ca
oportuni dad dc honrar
a su patrono cn grupo5e. Estosacontcci mi entos
rel i gi ovrs
sc aprovcchan
para rcal i zar
transacci ones
corncrci al cs,
tcncr i ntcracci <i n
soci al ,
tomar aguardi cntc y dcsborcl arsc.
rl c al cgría.
La pri mera cosecha
de maíz madura
a pri nci pi os
dc agosto, pcro
l as mazorcas no son cortadas
si ncl hasta dos scman¿rs
dcspr,rós. Mi cn-
tras tanto, l as mat¿l s son dobl adas para que l as mazorcas
no se pucl ran
al cntrarl es humcdad
y sc' sequcn más fáci l mcntc
en l a mata.
En
al gunas regi oncs
dc Honduras,
cs l a ópoca ci c cosccha.
Los chortís dcl l ado
guatcmartcco
comi enzan a crscchar maíz y
fri j ol cs
a pri rrci pi os
dc agosto. La al cgría dc l os
chortís dcl muni ci pi o
dc ol cl pa sc mani fi esta
con su parti ci paci ón
cn b¿i i l es, fcsti .es y
l i baci ones
que sc real i z¿rn
en tocl as l as al dcas. Tambi ón
dcvucl vcn
en
obrqui os dc maíz y fri i ol l as vi si tas
que l es han hecho
sus ami gos.
A fi nal es de agosto, l as parccl as
son despej adas
de vegetaci ón,
prcparándolas
para la scgunda
sicmbra dc maí2, que
se hace a
58
59
Esta prácti ca está dcsaparcci endo.
f)u¡antc l a vi si ta decamp<1, se observócl
momentoen
que l a i magen
de santi agoera
l l evada por l os i ndígt' nas
a l a i gl csi a dc
Jocotán.
La i magcn
d! santi ago rJcorre
du¡ante todo cl año l as di fcrcntcs mm-t¡ni dades
y
"s
u--páñuda
prcr l os i ndígenas,
qui enes tocan el tambor y cl pi to y adcmás queman pól vára.
243
RAMÓN D. RIVAS
mediados dc scptiembre. La dicta alimenticia preparada, casi exclusi-
vamente, cn basc amaíz frcsco y frijol continúa hasta finales del mcs.
En Cuatemal a, l a fi csta del santo patrono dc Chi qui mul a se
cel ebra el 15 de agosto. A el l a concurren l adi nos dc todo el departa-
mento y algunos chortís. Éste es cl evcnto social y comcrcial más
i mportante del año para l os l adi nos de todos l os muni ci pi os del
dcpartamcnto, quc consi dcran l a ci udad como su capi tal . En cambro,
para l os i ndígenas,
Chi qui mul a c' stá dcmasi ado al cj ada, dcsde el
punto de vi sta gcográfi co y cul tural , de mancra quc cl l os parti ci pan
poco en sus acti vi dadcs soci al es y cconómi cas.
Los días 29, 30 y 31 dc agosto, cn San
Juan
Ermi ta, l os chortís de
Cuatemal a cel cbran l a fi csta dc San Lui s; aurrcl ue al gunos i ndígcnas
de
Jocotán
y Olopa concurrcn por motivos comcrciales, csta ficsta es
cscnci al nrente l adi na.
En Honduras, muchos campcsi nos de tradi ci ri n chortí, que en
otros ti empos se dcdi caron al cul ti vo del tabaco, ahora sc dc.di can a
scmbrar cafó. A pri nci pi os dc
j ul i o
sc i ni ci a l a si cmbra dc cari a, l a que
sc prol onga hasta mcdi ados dcl mcs. Al mi smo ti cmpo, sc si embra
fri j ol por scgunda vez. El maí2, quc cstá sufi ci entcmcnte scco, es
coscchado y al maccnado en l os gr¿tncros. Un corto períocl o dc sequía
l l amado "canícul a",
faci l i ta Ia cosecha. Inmcdi atamcnte
dcspués se
si embra maíz por scgunda vez, pcro antcs, l as fami l i ¿ts, cada una por
su cucnta, ofi ci an l a scgunda ceremoni a dc i nvocaci ón dc l a l l uvi a en
sus parccl as, cn homenaj e a l os santos y tambi ón a dci dadcs anccstra-
l es; al mi smo ti cmpo, enci cnden candel as antc sus santos domósti .
cosm, pi di i .ndol cs que l as l l uvi as conti núcn hast.r quc madure l a
segunda cosecha. Hacia finales del mcs se corta la maleza de los
campos dc caña6l por primera vcz. Estas limpiezas sc realizan conti-
60 En l os i nteri ores de l as casas vi si tadas, el al tar está consti tui do por una cruz
adornada.
61 El cultivo de la caña ha decaído porque los campe..;inos prcfieren
el azúcar que
vendcn cn l os pobl ados. Son pocos l os que tr¡davía se dcdi c¡n a
,,mol cr,' .
Los pocos
1 t A
LOS CHORTIS
nuamente hasta quc l l cga mcdi ados
de octubre. Muchos i ndígcnas de
Camotán y
)ocotán
concurrcn a l a fi csta
de San Franci sco, patrono dc
l a Uni ón, que sc cel ebra el 4 de octubre y consti tuye el evcnto más
i mportante dcl año.
Los pocos quc aún cul ti van tabaco comi cnzan l a si cmbra a pri n-
ci pi os dc octubrc, que cs l a cstaci ó¡r scca, para cosccharl o cn abri l dcl
año si gui cnte. En l a úl ti ma qui ncena dc octubrc l as mi l pas,
quc están
produci cndo por rgunda vez cn cl año, se l i mpi an y protcgcn dc l os
ani mal cs y bi chos pcrj udi ci al es. Los pocos que coscchan caña de
azúcar, comi cnzan l a cosccha y l a el aboraci ón de pancl a. La caña
nccesi ta un año para madurar. En al gunas al deas, l a mol i cnda conti -
núa hasta abri l . En l as i gl csi as de l .rs al dcas sc cel cbra l a fi csta de l as
áni mas el 1 dc novi embre, quc cs el día dc l os santos
(pari r
l os chortís
l os ni ños) y el 2 dcl mi smo mes, para l os di funtos que son l os acl ul tos.
Err csta ocasi ón se ora por l os mucrtos
y sc l cs si rve
"tzi ki rl ' ,,
quc cn
Icngtra chortí qui cre dcci r comi d¡ dc l os mucrtos. Las fami l i as dan
banquctes en sus hogarcs62 y cn l os ccmentcri os; l as cmccs y l os sarrtos
scl n vcncradoss.
La cstaci ón de l l uvi as tcrmi ¡ra a medi ados de octubre, pi rra cl :rr
paso a un pcríodo casi sr.co quc sc prol onga hasta mayo. Las m¿rzorcas
que aún cul ti van l a caña, l o hacen para ' cnderl a
o cambi arl a por otros productos a
l as personas quc p{)sccn vacas. En ol ri rs pal abras, sc está convi rti c..l o cn pasto,
sobrc todo cn Ia ópoca scca.
62 l ncl uso cnt r c l os l adi nos dc
( l uat cmal ¿
csc dí a sc pr ( par a una comi cl a cspeci al
l l amada
"f i ambr c".
63 Durantc l a vi si ta dc campo, para el día cl c l os di funtos, mcencontraba cn
Jocotán
y,
por l a noche, dcspucs dc l as sci s de l ¡ tarde, l .s ni ños cn grupo comcnzaron a
rccorrcrr cl pucbl o gri tand<l : "Somos
ángcl c; dcl ci el o, vcni mos y
tzi ki n
pcdi mos,,.
La gente l cs rcpartía dul ces y, cn al gunos casos, comi da. El dos de novi embrc, por
l a mañana, toda l a fami l i a se di ri ge al ccmcntcri o. Las tumbas rcn adornadas con
fl ores.natu¡al es, de papcl o de pl ásti co, cnci endcn vel as y queman copal .
pi dcn
al
saccrdotc dcl pucbl o oraci ones cn mcmori a de l os di funt<x: cstas pl cgari as consti -
tuycn cl responso. En l os pucbl os hay un ámbi cnte de fi e¡;ta. Los' vencl cdorcs
ambul antes toman poscsi ón de l a cal )e y vcndcn de todo. Se escucha músi ca y
canci oncs. Los chortís crccn que l os di oscs no son ol vi dados pues se l cs sac¡i fi can
pol l os y j ol otcs
en l os l ugarcs sagrados, scgún una costumbre que exi stía ya en l a
época precolombina.
245
RAMÓN D. RIVAS
se secan cn las matas durante la primera parte de noviembre. L-a
cosecha dc maí2, arroz y ci ertas vcrduras dc l a estaci ón de l as l l uvi as,
exccptuando el frijol, comienza a mcdiados de noviembre y se prolon-
ga de dicz a quincc días. En el mismo pcríodo se celebran la ficsta y las
ceremoni as de l a cosecha. Las vcrduras, l o mi smo que l as scmi l l as de
maíz que se uti l i zarán en l a si cmbra si gui entc, son guardadas cn l as
coci ¡ras, sobre l os tabancos. La mayor parte del maíz maduro sc
al macena cn l os graneros, para scr consumi do durantc l a cstaci ón
scca. A finalcs dc noviembre se rccolecta la segunda cosecha dc maí2.
La estaci ón scca sc i ni ci a cn novi cmbre. A pri nci pi os dcl mcs sc
inauguran las actividadcs manufacturcras quc reprcscntan la princi-
pal fucnte dc i ngrcsos durantc csta estaci ón, que torna i mproducti vos
l os suel os. La acti vi dad manufacturcra sc b¿rsa en l a fabri caci ón de
canastos, petatcs y al gunos utcnsi l i os de ccrámi ca quc, por l o gcncral ,
son vcncl i dos cn l os pobl ados dc S¿rnta Ri ta, Copti n y Santa Rosa de
Copán.
En csta ópoca, l os campos dc tab¿rco son dcspoj ados dc mal cza y
pasto por pri mcra vcz. El pasto cs scgrrdo, l as hoi as dc agave son
cortad¿rs, cl
j unco
(tul c)
cs tomado c-l c l os hucrtos y l as ri bcras, l as hoi as
de pal ma son rccol ectadas y l a pi cdra de cal y l a arci l l a son cxtraídas
de l as col i nas, para l uego procesarl as y cl aborar l os productos. De
novi cmbre a mayo, l a gcnte se dcdi ca a fabri car artícul os de madera,
al farería, mal l a, tej i dos, panel a, cal ,
i abón,
carbón, catrdcl as de cera de
abcj as, mcdi ci nas y otros productos, todos de caráctcr comcrci al .
Entre l os chortís dc Cuatcmal a, de acucrdo a i nformantcs, el 8 dc
di ci embre sc ccl ebra en el puebl o de Camotán l a l i csta de l a Vi rgcn
María, acompañada de una dóbi l acti vi dad comcrci al .
El año agrícola tcrmina a principios de enero, dcspués de haber
sido recolectada y almacenada la scgunda cosccha'
Dcsde esa fecha,
hasta el primcro de mayo, casi no llucve. Pero esa ópoca, un bucn
númcro dc fami l i as han consumi do todo cl maíz quc al maccnaron;
ahora debcn comprarl o en l os mcrcados a preci os al tos'
216
LOS CHORTIS
En febrero y marzo no hay actividades importantes. En la mayor
parte de la rcgión, tanto de Cuatemala como de Honduras, la sequía
vuelve áridos los suelos. las montañas que ocupan los chortís de
Cuatemala, hace unos veinticinco años, todavía estaban cubiertas de
bosques. En el lado hondureño, los cafetales son los que compensan la
pcrdida dcl bosque nativo.
Las casas las construyen durante los meses no aptos para las
actividadcs económicas. La cal la elaboran en el mismo período, ya
que el tiempo permite trabajar al aire libre. Asimismo, los caminos son
rcparados cn esta temporadae. De la misma manera, en este período
los animalcs domésticos que se consumen son destazados; incluso, se
salan para su conservación.
Por el hecho de que los campesinos con tradición chortí son más
agricultorcs que recolectores, la disponibilidad de alimentos durante
la estación seca es mucho nuís limitada que durante la estación
lluviosa, tanto cn cantidad como en variedad.
Entre los chortís de Guatemala, el 15 de marzo se celebra la fiesta
de la VirgcnenOlopa. Esteesel únicoeventoimportanteen la estación
scca. A esta fiesta se hacen presentes campesinos con tradición,
provenientcs de territorio hondureño.
En Honduras, el 19 de marzo se celebra la fiesta de San
José,
en
Copán, pero no atrae muchos visitantes. A finales de marzo y en la
primera semana de abril se dedican a limpiar, quemar y aprontar las
parcelas para la siembra de la estación de Iluvias, que es la primera del
nuevo año eronómico. El tabaco es cosechado a principios de abril.
Cuando ya han sido recolectadas todas las cosechas de la estación seca,
los rastrojos son quemados, preparando
así el terreno para la siembra.
ó4 Los sacerdotes de
focotán
babaian
juntamente
con la población en la conskucción
de caminos, compra¡on un tractor y los chortís se enczrrgan de hacer el traba¡o
manual ydemanteni mi entode l ascarreteras. Sepuedel l egara unsetenta porci ento
de las aldeas en carro de doble tsacción. En Honduras, en la zona de ubicación de los
campesinoscon tradición chortf, no sepuedellegar a la mayoría de sus comunidades
por la falta de caminos.
247
RAMÓN D. RIVAS
Esta actiüdad coincide con la celebración del Domingo de Ramos o la
de la Pascua de
Resurrección. A finales de abril se celebran las fiestas
y las ceremonias de invocación de las lluvias, para introducir la nueva
estación. De esa manera, comienza el nuevo año social y económico.
El calendario religioso católico tiene mucha importancia durante
el transcurso del año productivo. Esto refleja la relación e importancia
que ellos le dan a la religiosidad
en la regulación del ciclo de la vida y
de la naturaleza.
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Chortís, haciendo petición de lluaia en Copán.
(Foto:
Mario Ardón).
(Foto:
Ramón D. Ri oas)
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Indígena chortí carganLlo leña
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Alfarería chortí.
(Foto:
Ramón D. Riaad.
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Casa chortí de bahareque.
(Foto:
Mario Ardód,
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Detalle de una casa chortí.
(Foto:
Mario Ardóil.
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Mario Ardód.
Los GARÍNUI{AS
Contexto histórico etnográfico, población
y ubicación geográfica
[a población garífuna habita en la
Costa
Atlántica, entre Belice y
Nicaragua,
distribuidos en 43t pueblosyaldeas. En Honduras existen
aproximadamen te unos 98,000 garífunas2.
Extensos núcleos poblacionales garífunas se encuentran en las
más importantes ciudades de Honduras: Tegucigalpa, San Ped ro Sula
y El'Progreso, así como en la vieja capital de Belice, Nueva
york,
Nueva
Orleáns, Los Angeles, Miami y otras urbes norteamericanas.
En Honduras, los garífunas se concentran a lo largo de la Costa
Norte del país, desde Masca, departamento de Cortés, hasta
plaplaya,
dcpartamento
de Gracias a Dos. También se encuentran
seis centros
urbanos
en Belice, una comunidad en Guatemala y dos en Nicaragua.
Por ubicarse
en la zona tropical, gozan de un clima cálido.
Las comunidades estudiadas
son: Masc4 Travesfa, Bajamar,
Saragüina, Tornabé,
San
Juan,
La Ensenada, Triunfo de la Cruz, Corozal, Sambo Creek, ñueva Armenia.
Río
Fsteban,
Cuadalupe, San Antonio, Santa Fe Cristales (Trujillo),
Río Negro,
Santa Roea de Aguán, Limór¡ Punta Piedra, Coslrna, Ciriboya, Irióna, San
José
d"e la
P'nta, Sangrelaya,
Cocalito, Tocamacho, Batalla y
plaplaya.
Estas comunidades
cuentan con una población que oacila entre los 1,500 y 4,500 habitantes. También se
considera¡on otras omunidades pero, por su reducido número
de habitantes,
fueron descartadas, entre ellas: Rlo Tintq Nuevo Go, cayo Venado, Rosita,
punta
Gorda, Monte Pobre, Salado, Lis-Li¿ Barranco
Blanco, Barra de Chapagua, Río
Zarco, Pueblo Nuevo y Buena Vista.
La cifra que se ha maneiado es de 3o,000 individuos. sECpLAN:
,Memoria
dei
Primer seminario Taller con los Grupos Etnicos Autóctonos de Hondu¡as,,, 19g9.
Esta cifra es dudosa, a menos que se incluyan
los garffrmas residentes en los EE.uu
y los de las comunidades
de Belice, Guatemala
y N-icaragu.a. Nosotros sólo tomamos
en cuenta los garlfrlnas de las comunidades
hondu¡e¡ias.
RAMÓN D. RIVAS
De acuerdo a fuentes históricas, en 1655 naufragaron frente a las
cosüas de San Vicente dos buques españoles que transportaban escla-
vos desde Africa. los africanos náufragos se refugiaron en el terreno
montañoso de la isla. los documentos británicos que registran el
evento, mencionan otro naufragio ocurrido en 1675; durante la misma
época comenzó la fuga de esclavos desde las islas vecinas hacia San
Vicente, especialmente desde las plantaciones coloniales de Barbados.
San Vicente y Dominica se convirtieron en territorios neutrales en
manos de los caribes3.
Los recién llegados africanos conviüeron con los caribes insulares
a cuya sociedad se integraron parcialrnente parücipando, inclusive
en las incursionesguerreras deaquéllos. En pocos años adoptaron sus
costumbres, estructuras familiares y su lenguaje, el igñeri, Los euro-
peos que se establecieron paulatinamente, trajeron más africanos
como esclavospara que realizaran la mayorpartedel trabair, especial-
mente agrícola. [¡s caribes isleños opusieron ¡esistencia en defensa de
sus islas pero solamente lograron conservar dos, Dominica y San
Vicente o Yolome
(Yurume)'como
la llamaban. Los europeos, en su
afán por consolidarse en la región, continuaron atacando poblados,
con frecuencia haciendo cautivos, en su mayoría africanos, que luqgo
eran puestos a trabajar. Muchos de los africanos, adoptaron la fornra
local de vida, tomaron
muieres caribes por esposas y establecieron sus
propias familias. Algunas de las costumbres africanas se preservaron
y se mezclaron con las costumbres caribes.
Como producto de esta unión se originó una población nueva, que
cpmenzó a competir
por la tierra y el p'oder con los caribed.
Véase:RuyAndradeC-oelho,Tl¡¿BtackC-eñbofl:Ionúttzs:aStudyinAcatltu¡atiotlPH,
D. Dissertation in Anthropolog¡r,
(lllinois:
Northwestern University, 1955):22,37,
Charles Shepard, A¡ Histmiul Acaunt ol thc lslarul of St. Vic¿n t.
(London:
W. Nicol.
1&] 1).
Véase, William Yovrtg An Account of tlu BbckClu¡aiüs ín th¿ Island of St. Vícent uith
th¿ Clla'eíh Truty of 7773 aú Otls Origittol Du.umcnts.
(l¡ndon:
Frank Cass and
Company, Lld-,1Y71).
Ibid, p.34. Douglas Macrae Taylor,
'The
Black Carib of British Hondura". VltJnS
Fy¡d Wlicetbns
in Anthroplogy,
(New
York, No. 17,1951):77.
258
LOS GAhIFUNAS
Actualmente, en Honduraq
Guatemala y Belice,
se les conoce
como garífunas y en la isla de Dominica como Karaphuna,la
cual se
acerca nuís a la palabra
original con la que se les denominaba. Más
correcüamente, se llaman garinagtf .
Hacia 1750los caribes negros
de San Vicente eran numerosos y
bastante prósperos. Tenían
cabecillas guereros,
algunos con varias
esposas. Los hombres
se dedicaban a la caza y a la pesca y üajaban a
Ias islas cercanas para cambiar tabaco y canastas por arrnas, municio-
nes y otros artículos manufacturados
en Europa. Las mujeres realiza-
ban las labores domésticas y la mayor parte del trabajo agrícola.
Algunas familias iniciaron
el cultivo de algodón para exportar, utili-
zando esclavos africanos
capturados para complementar la mano de
obra de las muieres. Para entonces,
se instalaron
en san Vicente los
colonos francesesy no había suficiente
tierra para todos, lo que pronto
generó problcmas. En realidad,
para los caribes resultaba
ventajoso
comerciar con los franceses, no sólo en san Vicente sino también en las
islas vecinas: Martinica,
Santa Lucía y Granadaz.
En 176?, los ingleses empezaron
a llegar a San Vicente
en mayores
cantidadesy, durante los años siguientes,
emplearon todas las artima-
ñas para lograr que los garífunas
cedieran sus ticrras fértiles para
sembrarlas con caña de azúcar. lntentaron la persuación,
el ardid, la
compra y, por último, los provocaron
hasüa llegar a la guerra
declara-
da. Los franceses
si mpa tizaron con los negros y les ayudaron
a librarse
de su enemigo común. La lucha continuó, con algunos períodos de
calma, durante 32 años.
En 1775, los ingleses
decidieron
terminar el confl icto y apropiarse
de toda la isla
(San
Vicente) mediante una mayor fuerza militaf. De
6
7
Edryard Conzemius,
"Etnographical Notes on the Black Carib
(Garl0,,,
American
Anthmpbgist,n s., vol. 30, No.2. 1928. p. lEt.
William V. Davidson, Black Caríb
Gdfunasl Habitets in C¿ntral America, Frontier
AfuptatimsinlnwerCmtral
Am¿ric¿.
(Phüadelphia:
Instih¡tefor theStudyoiHuman
lseues. M. Helms and F. l,oveland, eds., l9Z6i: 85, 94.
Vfctor Hugues, aprovechando
las tensiones explosivas de la situación en san
Vicente inñlhó agentes en la isla, batando de explotar la inconformldad
garffun;
259
RAMÓN D. RTVAS
acucrdo a fucntes históricas,
sus propios
esclavos les ayudaron a
combatir a los caribes ncgros
pues, aceptando
el punto de vista de sus
amos, tcnían un gran temor a lo que consideraban
gente
,,primitiva,,.
Hacia el verano de 1796 los francese's
se rindieron, pero los caribes
continuaron la lucha. Los ingleses
quemaron
sus casas, sus canoas y
sus siembras; entonces los caribes,
cnfcrmos y casi muertos de ham-
brc, tambi ón sc ri ndi eron.
Un total de 4,&4,entre hombres, mupres y
niños, fucron
capturados
y enviados
a la isla de Balliceau hasta que se
decidiera
su dcstino. M ientras
estuvieron allí, bair precarias condicio,
ncs de vida, rnás de la mitad murió, probabtemente
de fiebre amarilla.
Las tropas inglesas
y ncgras tambión fueron presas de la cnfcrmedad,
pcro no murieron
en una proporción
comparable,quizádebido
a que
l's inglesc's
cstaban mcjor alimentados
y que los negros habían
qucdado i nmuni zados
durante
su i nfanci a
afri cana.
En abril de 1797,Ios
garífunas fucron expulsados de san Vicente
y conduci dos en un convoy naval
bri táni co haci a l a i sl a
de Roatán y,
postcriormente,
al pucrto de Trujilloe,
donde arribaron
el día 12 de
con el rógimcn colonial inglós. Los revolucionarios francescs convencieron a los
garífunas de l anzars:e a l a i nsurrccci ón y l a guerra, prometi éndol es apoyo armado
con cl fin de p<ücr derrocar el poder brit¡ánicoen las Antillas y establecer el dominio
frances. Los l ídcre; garífunas aceptaron
l as propuestas de l os franccses y
se l anzaron
a l a guerra en I 295. Por l 9 mcsesseprol ongaron
l osencarni zadoscombates
por toda
l a i sl a. Fi nal mcntc, el 2ó de octubre de 1296, hl vi eron que capi tul ar frente a tropus
ól i tes, espcci al mente traídas de l ngl aterra, bai r el mando del beneral
Abercromby.
Wi l l i am V. Davi dson. Op. ci t . , p. V.
9 Aunque l os i ngl escs l os dej aron con provi si ones de boca, utensi l i os, anzuel os y
cordel, esqueirs y scmíllas, debió ser difícil para ellos limpiar el ter¡eno y sembrar
antes de que comenz:r¡a la estación de lluvias, estando débil
v desmoral izada la
gente, por la larga travesía. Por consiguiente, pidieron a los españoles que los
trasl ada¡an a ti crra fi rrne, sol i ci h¡d que fue atendi da el l 9 de mayo de l nZ . Lo,
cspañoles adquirieron u¡a fuerza de trabair adicional pu€s. una vez que los
garífunas se establecieron en Trujillo, los hombres trabajaron como soldádos y
pcscadores. También desbrozaron terrenos a fin de que las mujeres pudieran
scmbrar y cos,cchar alimentos para el autoconsuno y la venta. De este modo
proporcionaron suficientc's alimentos para toda la población europea de la costa, la
cual había estado a punto de mori r de i nani ci ón, debi do a queno sabfan cómo
producir alimentos cn el trópico y sus cu-ltivos tradicionalcs no se adaptaban a los
suel os áci dos de l a regi ón.
260
LOS GARIFUNAS
abril. Tradicionalmente
se calculó su número en 5,0g0 pcrsonas,
cntrc
hombres, mujeres
y ni ños. Recientemente,
investigacioncs
antropoló-
gicasestiman
como más
probable la cantidad de 2,500a
3,000 pcrsonas
deportadasto.
Poco
despuésde llegar a Trujillo,
algunos hombrcs
exploraron la
costa en dircrción a Belice
y hacia
Nicaragua. El palo de Campeche
(o
palo de tinte) y la caoba
eran los principales
artículos
de cxportación
y, a l os i ngl eses,
dedi cados
al corte de madcra, l es agradó darl e trabai o
a los garífunas que se avcnturaran
por Bclice. Los misquitos,
por csc
entonces llamados zambos,
que vivian al este de Trujillo
en el tcrrito-
ri o
conoci do como La Mosqui ti a,
eran ari ados
dc l os i ngrcses
y
enemi gos
derl arados
de Ios español es.
Ami stosos
con l os garífunas
al
principio,
les ofrecieron
consejos y ayuda. Hacia
1g07, los garífunas
tuvieron
desacuerdos
con el rógimen
español y muchos
de cllos
abandonaron
Trujillo,
establecicndo
aldcas en la "costa arriba,,
hasta
l a al tura
dcl río Patuca
y, qui zá, más
ai l á. otros de cl l os sc dcsptazaron
al noroeste,
hacia lo que conocían
como La Buga
o
,,1-a
Boca,,, cs dccir,
el poblado
de Livingston
en la boca del río Dulce,
así como tambión a
Dangriga (anteriormente,
Stann Creek)n.
En Centroamérica,
er corte de madera y el contrabando
cran las'
pri nci pal esocupaci onesde
l os i ngl cses
y, l os garífunas,
pronto fucron
conoci dos
por su habi l i dad
en ambas
acti vi dadcs.
sus canoas podían
verse en cual qui er
punto
de l a costa y sus l agunas.
Sus al dcas,
que
cubrían los puntos
de la costa donde
pudiera
encontrarse
trabajo,
se
agrupaban
alrededor
de Omoa y Trujillo
en Honduras,
cerca de San
Felipe
y el "Golfete"
del río Dulce,
Livingston
y Santo Tomás
en
Cuatemala,
así como el poblado
conocido por los ingleses
como
l 0 Wi l üam V. Davi dson. Op. ci t . ,
p. 7g. Dougl asMacrae
Tayl or. Op. ci t . , p. 97.
Azzo
lniain¡lti,
"los grupos
humanos que se o"riginaron dcspucs
de ia Conquista en la
costa Atliántica de Guatemala
y Honduras".
M¿ moria der semituriocosta
Atrántica de
C. América. (San
José:
CSUC¡,
tSA¡1.
l l Véase: Nancie solien conzárez,
Black Carfu Househortr structure: a stuity of Mígratbn
and Modenizttbn. (Seattle:
University of Washington
,1969):62.
261
RAMÓN D. RIVAS
"Cárib Town" en Belice; conocido una vez como Stann Creek, fue
bautizado en 1975 con el nombre de Dangriga, en honor a los garífu-
nas. También atrajo población garífuna el corte de madera cerca de
Limón, Black River, ahora Palacios, y las lagunas de Brus y Caraüasca
en Honduras. Se establecieron cerca de La Ceiba y Tela hasta el
comienzo de la industria bananera, a finales del siglo XIX. Erigieron
aldeas a orillas de la playa, en las que siempre permanecían las
muieres y los niños, mientras que los hombres viajaban para ganar el
sustento; aunque al principio, las mujeres los acompañaban a los
campamentosr2.
A finales de 1800, la caoba deió de ser rentable por varias razones:
[a madera en Belice, Guatemala y La Mosquitia abundaba, pero los
cortes excesivos redujeron la disponibilidad en los dos primeros
paírs y las termitas infectaron muchos árboles en Honduras, lo cual
rcdujo
s..r valor, pues los costos de cortar y transportar erandemasiado
elevados. Además, las maderas finas de Asia y Africa estaban dispo-.
nibles en Europa a precios más bajos. Las operaciones de corte y
aserrío sc terminaron gradualmenter3.
Las frutas, espccialmente el banano, se exportaron por cierto
tiempo desde Islas de la Bahía y, después, desde la zona de La Ceiba.
Hacia 1900, había más de cien empresas que exportaban bananos
desde la costa centroamericana; los garífunas se dedicaban a la siem-
bra y a actividades de embarque. Goletas pequeñas navegaban a lo
largodela
costa, realizando comercio "poquitero", como se le llamaba
entonces.
Posteriormente,
tres grandes empresas absorbieron o desplaza-
ron a las empresas pequeñas; sembraron sus propias plantaciones y
construyeron líneas férreas para poder transportar la fruta con mayor
12 Milton Cohen, Tl¿ Gatlfutu
$
Rb Tinn, Honhtms: e¡ Ethrcgraf,tic Accor¿nt. Texto
mecanograñad o.
(1978):
42.
13 "Aspectos
económicc de li¡ cultura de lc Caribes Negros del Municipio de
Livingston". Guatqnah l¡ulígctrr,(Cttater¡rala: Vol. Vll, No. 4.7972.):71,141.
262
LOS GARÍFUNAS
facilidad a la costa. Concentraron los embarques de fruta en Punta
Castilla, cerca de Trujillo, La Ceiba, Tela y Cortés en Honduras; en
Liüngston, y más tarde, Puerto Barrios, Guatemala y en la ciudad de
Belice. Los garífunas se agn¡paron alrededor de estos puertos con sus
familiasa medida que loshombrcsbuscaban
yencontraban trabajo en
las empresas bananeras o con las industrias asociadasr{.
Poco antes de la Segu nda Guerra Mund ial, la producción banane
ra de Cenhoamérica fue periudicada por las plagas y los sucesos en
Europa, que provocaron
la baia del precio de la fruta. Cuando Estados
Unidos entró en la conflagración, las compañías empezaron a reducir
sus operaciones a lo largo de toda la costa. Cerraron definiüvamente
Punta Castilla en 1942. Éste fue un golpe severo para la comunidad
garífuna, pues dependían de las oportunidades de trabajo det bien
provisto comisariato, con sus precios
ventapsos y det ferrocarril para
trarisportarse a sus aldeasrs.
Para ese entonces, muchos hombres hicieron un reajuste drástico
en el üpo trad icional
de trabaio, colocándose en la marina mercante de
Gran Bretaña yde Estados Unidosque, debidoa la guerra, recurrieron
a los pocos hombres disponibles. Esta oportunidad fue aprovechada
por cientos de garífunas, quienes
se enrolaron como marineros. Algu-
nos de ellos se establecieron perrnanentemente
en la tierras que
visitaron, especialmente
en ciudadescomo Nueva
york,
Londres, Los
Angeles y Nueva Orleáns.
Muchos garífunas
se emplearon
en una diversidad de ocupacio-
nes en esas ciudades.
Trabajaron en los muelles, en restaurantet en
labores de cocina, especialidad con la que se habían
dado a conocer en
la marina mercante. Al principio solo emigrabanloshombrespero,en
la decada de 1960, muchas muieres
se marcharcn al extraniero. Viaiar
no era cosa nueva, pues tanto hombres
como muieres solían recofrer
U
!7zo
Ghidi-ne]li "Aspectos económios de la cultu¡a de loe Caribes Negros del
_
Municipio de Livingston". Cuakmele hullgeru, pp. 71, 1 41..
15 Douglas Macae Taylor. Op. cit., p. 42.
RAMÓN D. RIVAS
Iargas distancias a lo largo de la costa centroamericana, a fin de visitar
parientes, asistir a velorios, concurrir a la escuela, comerciar o buscar
trabajoró.
El aspecto sociGcultural y religioso
Ias características socio-culfurales de los garífunas se manifiestan
en sus arcaicas estructuras sociales y familiares, las quc han sufrido
muy pr)cos cambios. Estas estructuras, por su estrecha interrelación,
eütan un rrnyor proceso de aculturación e integración, diferencián-
dolos sustancialmente de los demás grupos afro-antillanos del área.
Por más de 300 años los garífunas han estado desarrollando su
cultura, la cual ha cambiado constantemente en respuesta a nuevas
necesidades y conforme han entrado en contacto con otras poblacio-
nes.Todavía comparten mucho con los indígenas de la selva amazónica:
la lengua, bailes en círculo, algunas prácticas religiosas y creencias, la
importancia de lapesca yla yuca
(ereba)comobasedela
alimentación,
etc.; pero sus antepasados africanos también dejaron una huella
profunda: el baile de "la punüa", muchos cuentos, estilos de toque de
tambor, cultivo del plátano, sacrificios de gallos y de cerdostT. A los
rasgos mencionados, los europeos aportaron unos y modificaron
otros: muebles de casa, religión, hábitos alimenticios, estilos de vestir
y folklore. Otras sociedades, sencillamente, han renunciado a su
propio carácter a medida que se modemizan, mientras que los garífu-
nas conservan mucho de lo ancestral a medida que adoptan lo nuevo.
Los mecanismos garífunas de subsistencia reflejan una herencia
ancestral, legado de la cultura arawaka caribe de las Guayanas y de la
cuenca del Amazonas, además de su pasado africano y al aporte de la
cultura hispana. [¡ mayoría de los garífunas no sólo habla el castella-
Información oral.
Los sacrificios de cerdos y gallos no se observaron por el investigador en ninguna
de las comunidades, pero estos ritos aún se realizan en algunas cpmunidades de
Col ónyGraci asaDi os.
l 6
17
LOS GARIFUNAS
no, sino que practican, en su mayoría, el catolicismo. 5u religión, sin
embargo, nunca se ha limitado a las enseñanzas católicas. Ias costum-
bres
religiosas afro-indianas tradicionales se mantienen vivas en casi
todos los poblados garífunas. Su sistema filosofico-religioso es el
llamado dugu y se compara en algunos asPectos con el oudú de los
haitianos. I-a forma en que la muler garifuna cultiva la yuca, los
utensilios empleados en la elaboración de'l casabe, al lado de los
elementos lingüísticos y etnológicos, manifiestan el origen amerindio,
no solo de su sistema de subsistencia, sino de gran parte de su bagaie
culturallE. El elemento rrrás representativo de está interrelación culfu-
ral con el mundo caribe y amazónico, es el rallador de la yuca
('ég]").
La manufacturación del rallador entre los mikiritares lo derribe
Coelho:
"El
hombre corta una plancha de cedro
(caoba
entre los garífunas,
de aproximadamente 140 Cms. de largo, 50 Cms. de ancho y 2 de
espesor), la aplanan con hacha y machete, dándole una superficie
ligeramente convexa. Enseguida comienza la mujer e hija el laborioso
trabafr: de insertar hasta 3,000 piedrecitasde cuarzo o
jaspe, quebrados
en forma triangular y preparados de antemano, una labor que requie.
re muchísima paciencia. La inserción de las piedrecitas de cuarzo en
la superficie de la plancha de madera se efectúa comenzando por el
ángulo inferior izquierdo o desde el centro, se continúa de acuerdo a
un diseño de líneas diagonales cruzadas, brevemente diagramadas
sobre la plancha
(y
en forma absolutamente idéntica tanto entre
garífunas como mikiritares). Con la cabeza de un clavo abre la mujer
un pequeño holto en la madera para cada pedacito de piedra gol-
peándola con un martillo, una piedra o un machete"re.
18 Ruy And¡ade Coelho. Op.cít., g. 72.
19 Véase:
John
Gillin, "Tribes of the Cuianas and the Left Amazon Tributaries".
Handbak of %uth Ant¿riun lndíczs,
(New
York: Cooper Square Publishers. Vol. 3.
J.
Steward, ed. 1963): 312.
RAMÓN
D. RIVAS
Estas piedrecitas
se llaman
"simaral,, en garífuna y
,,Simari,,
en
caribe-pemón. Asimismo,
es sorprendente la similitud en el proceso
de manufacturacióny
el diseño del exprimidordeyuca, indispensabre
para la elaboración del casabe, llamado
en garífuna
,,rugúma,,
y en
caribe insular "rucuma". Todos los objetos usados en la cocina garífu-
na, tales como cemidores "hibisi",
cestos "yafi:urdi,',
,'guáguet',,
y
"gtdáttri"
,I,
por supuesto,la técnica de elaborar el casabe
(grandes
tortas delgadas, hechas con harina de yuca que s€ tuesta sobre un gran
comal redondo,
de hierro, de barro cocido entre loscaribes), tienen sus
homólogos en las culturas caribes de las Guayanas, los mikiritares y
pemón deVenezuelar.
El origengarífuna manifiesta una múltipleherencia
cuttural que,
actualmente, se manifiesta en todos sus aspectos.
Los principales
elementos característicos de los garífunas son: un
lenguale de origen amerindio con cierta influencia francesa, española
e inglesa; un elaborado culto ancestral cuyos ritos están a cargo de
curanderos. [a base de este culto lo constituyen arraigadas creencias
que giran alrcdedor de la convicción de que los ancestros difuntos
interfieren en la üda cotidiana de sus descendientes. La frecuente y
obligada participación
de estos cultos a nivel de familias ampliadas y
clanes está causando una solida coherencia racial, por encima de
divisiones y desuniones, por lo general, de índole socioeconómica2¡.
[a concepción garífuna del mundo representa un sincretismo
entre elementos amerindios y africanos, siendo, en el pasador poco
influenciado por factores
externos. A partir de los años treinta se
comenzó a registrar la presencia concientizante de la lglesia Católica,
seguida después de la II Guerra Mundial, por iglesias evangélicas y
otros gruPos.
20
lohn
Gillin. Op. cil.,pp. l0l, lf.
21 Véase: Cpthia Chamberlaln de Biacht, Orriin erulFoundatüm of tlu Gerifuna Anccstor
Cult: AStudy inCútunC-ontactutilCulture Chmtga.Thesis.
(Luisiana:
Departmeatof
Geography and Anthropolog¡ Luisiana State University. TTrV:42.
266
LOS GAN¡FUNAS
Entre los años 1861-64, el misionero catalán Manuel
de
Jesús
Subirana categuizl
v
bautizé alrededor de 2,000 garífunas
en la Costa
Norte de Honduras,
calificándolos
como "en gran número diabólica-
mr.nte su persticiosos"¿.
A pesar del trabajo misionero, los garífunas aún mantienen
su
propio sistema religioso, mezcla sincrética de tradiciones
africanas
y
amerindias a las que han incorporado
elementos del catolicismo.
El proceso sincrético en las
comunidades se refleja
en las celebra-
ciones modernas y los ritos tradicionales.
En su concepción religiosa
tienen importancia
capital las ideas de la enfermedad de gubida,la
concepción por medio
de sueños y el trance ritual de posesión,
,,un
estado alterado de conciencia que los participantes y ereyentes consi-
deran es causado por una entidad espiritual, al tomar posesión del
cuerpo de un i ndi vi duo".
La enfermedad de gubida se puede definir como cualquier perío-
do de anormalidad
en el comportamiento
o estado de salud, que es
reconocida por la familia, la comunidad
y un buyei;
es atribuida a Ia
acción sobrenatural
de gubida. El buyei es un sham¿in o curandero,
que puede ser hombre
o mujer; él es quien diagnostica oficialmente la
condición delenfcrmo,
pormedio de un trance en el queconsulta a los
espíritus, llamadoshiúruha,
que también son espíritusde los mucrtos,
pero que no necesariamente
pertenecen
a la familia
del buyei.
La creencia que losgubida pucden
comunicarse a través del sucño
con sus parientes üvos
es algo esencial para el funcionamiento
del
culto. Durante
el sueño, un pariente muerto puede pedir comida,
bebidas, un baño, ropa limpia o las ceremonias de mis;., chigú o dugú.
con frecuencia las personas con enfermedades
de gubida dicen que
han tenido tales sueños. Los individuos
que no
cumplen con los
deseos expresados en los sueños por los muertos, enfermarán
a causa
de gubidas enoiados.
22 véase:LeonardButett,AficanRetigioninthzAmericas.AfricanRztigbns:ASympsium.
(New
York N. Booth,
&. lg77):51,57.
267
RAMÓN D. RIVAS
Si la enfermedad se considera grave, el buyei recomienda que la
familia del enfcrmo cclcbre el chugú o el ritual más elaborado y
costoso: el dugú. Ambos incluyen grandes ofrendas de cornida y
bebida y el sacrificio de gallos, pero solo el dugú incluye el sacrificio
de cerdos y trance ri tual de posesión por gubida. Ag ób uriha y áueha son
términos garífunas que denotan estado de posesión. Sin la presencia
de áueha entre algunos participantes, un dugú se considera un fraca-
so. L¿ víctima de la enfermedad puede entrar en estado de trance, pero
esto no sucede siempre.
Tambión se celebra con frecuencia la misa para los muertos y la
novena, ceremonias que son muy concurridas. Las misas y novenas
garífunas incluycn una misa católica celebrada en la iglesia y rezos en
castel l ano frcnte a un al tar pri vado en l a casa de l a fami l i a que ha
patrocinado la ceremonia. Dcspués de la misa y el rezo, una parte
adiciona. dcl rito garífuna se celebra en la casa y en la calle, e incluye
cancioncs en la lengua garífuna, bailes y música tradicional con
tambores. La familia que patrocina la ceremonia da comida y bebidas
a l os parti ci pantes.
El sincretismo se evidcncia de diversas mancras en Ia celebración
dcl chugú y d"gu. Por cjcmplo, durantelosritos,se reserva un espacio
en un cuarto de la casa de la familia patrocinadora o en un cuarto
especial dclgayúnare osalón de bailes, construido para el dugú. En este
espacio se colocan retratos de
Jesús
y la Virgen María, un crucifijo y
unas velas blancas encendidas. Frente a estos artículos sagrados se
coloca parte de la comida y botellas de aguardiente que estarán
incluidas en la ofrenda para los muertos. Más tarde, las ofrendas
prcparadas sc ponen en una mesa grande y el buyei rocía aguardiente
con su boca sobre cllas, haciendo la señal de la cruz. Un líquido hecho
de hicrbas se tira, trazando una cruz con é1, por cada ventana y puerta
donde se celebra un chugú o dugú.
En medio del suclo del gayúnare, el buyei pone dos montículos
pequeños, de aproximadamente 25 Cms. de largo y 10 de ancho, que
LOS GARIFUNAS
representan las tumbas de los primeros padres del mundo. Encima de
cada montículo, en el lodo, se coloca una cruz pequeña hecha de
ramitas. El sincretismo
tambión es evidcnte en las explicacioncs de los
buyeis con resperto
a los motivos de la gente garífuna para celebrar el
chugú y dogú, al utilizar alguna cita bíblica,
Además del español, el garífuna habla su lengua y mantiene las
costumbresy tradicionesque manifiestan
su mezcla afro-indígcna.
La
lengua misma, cuyo origen, scgún algunos investigadores,
es una
mezcla de otras lenguas,
entre ellas: arawak, francés,
yoruba, swahili
y bantú. Así, la palabra garít'un¿ define no solamente el idioma, sino a
l a gente que l o habl a,
di fcrenci ándol os
de aquél l os que sól o habl an
inglésa.
La lengua garífuna,
desafortunadamente
sólo estudiada por dos
o tres antropólogos, proporciona claves que conducen a las raíces de
esta cultura, aunque no permite obtencr información
sobre el origen
y composición racial dcl grupo.
[as pequeñasaldeas,
ubicadasentreTrujillo
y
plaplaya,
no parecen
estar, por lo menos a simple vista, afc'ctadas por la vida modcrna. La
influencia
exterior puede apreciarse
en la construcción de viviendas
que, en algunos casos, se construyen con bloques de concreto, invir-
tiendo así el dinero enviado por los emigrantes. Casos concrctos:
Masca, Travesía, Baja Mar, San
Juan
y Tornabó. En Nueva Armenia
muchas casas han perdido su estructura
original.
Un sector importante
son los jubilados,
quienes regresan a pasar
el resto de su vida al lugar donde nacieron. Los hombres,
en especial,
prefiercn regresar; les gusta disfrutar de la camaradería
y pasan
mucho fiempo en los patios, en la playa,
iugando
cartas, dominó o,
sencillamente, charlando. Los cheques que reciben por la jubilación,
en dólares norteamcricanos,
les da comodidad y scguridad. Viven una
23 Véase: Douglas Maqae Taylor. Op. cit., p.79. Richard
price
(edt),
lVloroo n Societcs:
R¿bel Slae communítbs
in rhe Americas. (New
yo¡k:
Anchor
press.
r 9z3): 39.
ñAMÓN D. RTVAS
vida rnás'tranquila y pasan el tiempo realizando "toda clase de
trabaiitos", que consisten en reparar sus viviendas y sus canoas o
pescar con anzuelo.
[¿ estructura familiar es de carácter matrifocal, es decir, centrada
en la figura materna. [a residencia de los garífunas es fundamental-
mente neolocal, pero son comunes los casos de matrilocalidad. La
patrilocalidad está excluida porque la mujer debe tener su casa y no
vivir en la de su marido. Existe, además, una marcada dispersión
geográfica del grupo parental y la dispersión del mismo en núcleos
familiares. A pesar de esto, no es raro que algunas muieres se queden
iunto
a las madres de sus maridot constituyendo núcleos de grupos
matrifocales
extendidos.
Entre los garífunas, es notable la cooperación económica que
caracteriza los núcleos familiares; incluso los niños son criadoscomu-
nitariar.rnte,
sin tener, ncresariamente, vínculos estrechos de paren-
tesco.
Los hombres
constituyen una masa fluctuante que petmanece
una parte de su tiempo en los poblados, pero luego emigra, teniendo
de esta manera una doble residencia.
Son frecuentcs los casos de poligamia modificada. La poligamia
generalizada
en Africa Occidental, compartida con los caribe-arawakos
dc las islas, se ha mantenido en la costa centroamericana a causa de la
migración recurrente.
La migración recurrente yel proceso de aculturación han determi-
nado cierta desconfianza entre géneros. A veces, la única motivación
de la pareja para mantener el vínculo conyugal son los hijos.
Los desajustes familiares, debidos a la pobreza o al mayor poder
adquisitivo de bienes de consumo, pueden provocar la separación
conyugal. Cuando una pareja tiene casa propia y se produce la
separación, la muier y los hips se quedan en la casa. Los disgustos
entre cónyuges son solucionados por los padres o los amigos. Ade
más, las separaciones no son necesariamente definitivas.
270
tos ceRlruruns
La alta inestabilidad de las uniones es un hecho del cual
los
garífunas están
muy conscientes.
Por esta razón el matrimonio legal,
así como lo conciben las leyes de los ladinos, no es considerado
funcional por los garífunas. La inestabilidad de las uniones, en su
mayor parte, se debe a la ausencia del marido en el hogar' Esta puede
ser total, cuando se va del poblado
Por
un período de tiempo más o
menos largo aunque, en ciertos casos, el marido puede estar ausente
del hogar sin aleprse del pueblo, mudándose al hogar de otra mujer:
una amante, su madre o su hermana.
A las mujeres más viejas les gusta estar con sus nietos e hiios y,
aunque también lesguste chismorrear y trabajaren los clubes,muchas
de las que emigran se radican en ciudades norteamericanas con sus
parientes cercanos. Allí pueden cuidar a sus nietos como lo hacen en
las aldeas garífunas de Honduras. Las diferentes metas, asociadas a la
iubitación
de hombres y mujeres provocan a veces el desacuerdo y la
separación de matrimonios maduros, constituyendo una amenaza
constante desde hace varias generacioncs.
Años atrás, muchas muieres que quedaban solas en sus aldeas se
sentían abandonadas y buscaban nuevos compañeros al perder la
comunicación con sus esposos. Actualmente, los hombres ya mayo-
res, en ciertos casos, se
juntan
con mujeres de sus aldeas cuando sus
esposas deciden perrrunerer en los Estados Unidos. Los garífunas
tienen un sentido insolito de independencia e individualismo, no
ceden fácilmente a sus pasiones y deseos personales para mantener
una unión marital. Pero, probablemente, el divorcio y la separación no
sean más frecuentes que hace una generación.
La posición social de los garífunas en los países que habitan es
variable. En el caso de Honduras, se han converüdo en un grupo con
presencia a nivel nacional. Susmiembrosno sólo viven enlazona rural
de la costa y en las ciudades costeras, sino también en la ciudad capital,
en dondehan ocupadoaltos cargos, tantoenel gobiernocomo en otras
áreas. Han logrado la profesionalización en diversos campos. Aunque
277
RAMÓN D. RIVAS
todavía hay rivalidad y lucha
étnica, los garífunas pareaen
meprar
gradualmente
su situación.
Es una etnia que conserva su identidad culhrral, precisamente,
porque cambia sus patrones
culturales
conforme a las necesidades.
su
culh¡ra cambia rápida y voluntariamente, imprimiendo
su propio
sello a todo lo novedoso. En otras palabras,
convierten en propias las
costumbres que adoptan.
C-asarse con no garífunas no constituye
ningún problema pues, sencillamente, los nuevos miembros
son
incorporados al grupo, siempre y cuando estén dispuestos. No obs-
tante que niegan haberse
cmzado con otros gfupos, tanto la evidencia
histórica
como la biológica, muestran que sus antepasados
eran
indígenas de Centro y Sur América, africanos de diversas tribus y
europeos de distintos países.
[a influencia de ciertas iglesias se percibe en la población.
Varias
de ellas realizan trabaio pastoral entre los garífunas: Católica, Testigos
de
fehová,
Iglesia Bautista y, además, algunas sectas fundamentalis-
tas, que han tenido dificultades para insertarse en la población2{.
Un
95To dela población se considera católica y el otro porcentaie pertene-
ce a denominaciones. Los miembros de las iglesias no católicas son
garífunas que se han "entregado
de cuerpo y alma" a su nuevo credo.
[o importante para ellos es "profesar literalmente" lo que sus pastores
recomiendan, tomando como base la Biblia. Los católicos son conside
rados como "gente m¿ís abierta", en el sentido de que practican
su
religión pero siguen conservando marcados rasgos de su propia
cultura. Hay un buen número de personas, sobre todo entre los
ióvenes,
que dice "no complicarse la vida en lo que respecta
a lo
religioso", aunque respetan las creencias de los demás.
La expresión artística tradicional se manifiesta en la música y en
la danza. Aunque la mayor parte de sus fiestas estacionales acusan
una fuerte influencia de las costumbres europeas
(religión
católica), es
24 En Coeuna, la comunidad no ácepta otra religión más que la Católica.
272
LOS GARÍFUNAS
el único grupo étnico de Centroamérica que practica el baile intrinca-
do y fascinante. En lasdiversiones, danzas y música,loscaribesnegros
eüdencian su origen africano. Actualmente usan la guitarra, típica-
mente hispanoamericana, además de conchas, calabazas y, sobre
todo, tambores. Todos estos instrumentos musicales los comparten
ambos continentes, mientras que el canto parece ser predominante-
mente africano.
Algunas personas, por pertenecer a iglesias protestantes, no par-
ticipan de las manifestaciones culturales, como el caso de la "punta"
(baile
típico), ya que para ellos es contrario a su fe:
"yo
soy creyente y
eso es para gente pagana, antes lo hacía pero ahora que encontré a Dios
ya no l o hago".
Todos los hechos importantes de la üda cotidiana, desde la
elaboración del pan de coco hasta la construcción de casas, desde las
fiestas ceremoniales a las curaciones de las enfermedades y los ritos
fúnebres, son recordados en cantos y danzas. En este sentido, danzas,
cantos y música son importantes vehículos de transmisión cultural.
En los últimosaños, el fenómeno de lo sbuyeisharesurgido en varias
comunidadesÉ. Éstos se ocupan en actividades médicas y como
consejeros. Son muchas las personas que hacen uso de sus servicios.
Se puede afirmar que la mayoría de los que solicitan los servicios del
buyei son católicos. Generalmente, la gente mayor es quien, de vez en
cuando, los visita para realizar consultas sobre el futuro.
La mayoría de las comunidades están atravesando un fuerte
proceso de desculturación, principalmente entre su
juventud.
Sólo
algunas comunidades, desde Punta Piedra hasta Plaplaya,
conservan
25 La tarea de un "buyei" durante y después de Ia vida es la misma: dete¡mi¡ar los
deseosde Dioseinterpretarl06ante aquéllosquelonecesitan.
Despuésde sumuerte,
él puede hacer esto por medio de los sueñoe de las personas üvas, cuyos espíritus
son llamados
"ajans".
Otro nombre para nombrar a los esplritus es
,'gubida"
(Gubida
siempre está asociado con aspectos malévolos de los antecesoles). El
gubida y el buyei mantienen comunicación con los aiaris.
273
RAMÓN D. RIVAS
y valoran su cultura. Los clubes de cultura son los que han asumido la
tarea de revitalizar y difundir la cultura garífuna. Las actividades se
centran en el rerate y la promoción de los valores culturales, sobre
todo entre los
ióvenes.
No obstante que un 95Vo de los garífunas se considera católico,
esta iglesia no tiene presencia permanente en el lugar. En algunas
comunidades, el sacerdote se presenta cada domingo; en otras, cada
mes o en tiempos más espaciados. En Sangrelaya hay sacerdote
permanente y algunas religiosas. Las iglesias protestantes mantienen
su respectivo pastor en la comunidad en donde tienen presencia. Los
actos religiosos católicos se basan en ritos tradicionales, dirigidos por
el Celebrador de la Palabra. El sector que "practica la religión católi-
ca", es el grupo que conserva sus tradiciones ancestrales. El resto se
considera "creyente"
f
,
por consiguiente, detesta todo tipo de tradi-
ciones y las considera "actos diabólicos".
En comunidades como Cosuna defienden, promueven y prácti-
can su pasado religioso-cultural. Esta comunidad se considera, en un
98Vo, catílicat'y se sienten libres en practicar su cultura. Por ser una
comunidad aislada estii libre de mucha influencia foránea y prejuicios
contra su cultura. Es importante destacar que las reuniones son
convocadas utilizando el caracol2T.
En otras comunidades existe una fuerte tendencia a despreciar lo
autóctono y a valorar lo foráneo. Hay factores que señalan las causas
de este fenómeno: la influencia de ciudades como [a Ceiba, Tela y San
Pedro Sula y la constante corriente de turistas que üsitan las comuni-
dades.
26 En Coouna aún no ha sido posible la i¡serción de otras religiones. En añm pasados,
algunas sectas pretendieron iniciar habaios de adoctrinamiento, pero la comunidad
selcimpidió.
27 Esta descripción se lirnita a hace¡ un informe detallado sobre lo religioeo-cr.rltural.
Nuestra permanencia en la comunidad fue breve y no fue posible ent¡evistar a los
lídere de la comunidad.
274
LOS GARfFUNAS
No obstante que los clubes culturales pretcndcn rescatar los
elementos culturales que, cada vcz más van pcrdiendo vigencia, las
acti vi dades que real i zan no van acompañadas de l a conci enti zaci ón,
tendiente a quc la comunidad asuma la tarea de revitalizar sus
costumbres. Entre las pocas comunidades donde se realiza un trabajo
de concientización cultural, se encuentra Triunfo de la Cruz.
La vi vi enda
En la construcción de sus viviendas los garífunas saben combinar
una diversidad de materiales que les proporciona su entorno, con los
que ofrece el comercio: bahareque, yagua, caña brava y bloque. El
techo más común es el de paj a, aunque uti l i zan mucho el zi nc. Las
casas cuentan con una o dos habitaciones y una sala; normalmente se
construye la cocina-comedor, aparte, pieza que tambión es utilizada
como bodcga2E. Escomún,
en casi todas las comunidades, Ia tendencia
a reemplazar el estilo tradicional de las viviendas por las de tipo
moderno. Son precisamente los migrantes los que prcfieren
"moder-
niza/' su vivienda; "si bien esto de modcrnizar las viviendas ha hecho
que se pierda lo tradicional, ha contribuido, en partc, a que la salud
meiore. Hay menos humedad en el invierno ya que los suelos han sido
reemplazados por pisos con ladrillos
de cemcnto". La transformación
de las viviendas se observa más en aquellas comunidades cercanas a
las ciudades.
La salud
[-as malas condiciones sanitarias en que se desenvuelve la mayo-
ría de la población, sumada a la limitada proyección de los planes de
28 Para r¡n estudio mas detallado sobre la
esbuctura
de la vivienda entre los garíft¡nas,
véase: IrisMiladySalinas, Argu itectuta delos grttpsétnías deI londura5.
(Tegucigalpa:
Editorial Guaymuras, 191): 25, 40.
275
RAMÓN
D. RIVAS
gobierno
en el área de salud, ros hace presa fácil
de ras enfermedades,
que minan permancntemente
la salud y la vida de los garífunas.
El problema
de la salud en las comunidades
garÍfunas
se debe a la
falta de servicios básicos:
agua potabre, centros de salud, letrinas,
ausencia
de hábitos de higiene
y de programas
de capacitación
en
sal ud.
Estas poblaciones
no cuentan con centros de salud
(en
algunas lo
que hay
es una clínica). Los mayores problemas
ocurrcn en ciertas
ópocas dcl año, sobre todo durante l a época de l l uvi as,
cuando
afrontan
enfermedades
fatales
(en
espcrial los niños).
Las enfermedadcs
más
comunes se atribuyen a las plagas de
zancudos
y al descuido de la gente al ingerir agua de los ríos y pozos
de fucra de l a comuni dad.
son pocas l as comuni dades
que di sponen
dc scrvicio
de agua potable; la mayoría se abastecen
de ríos y
Wzos;
algunas la extracn por medio
de bombas.
s"gu^ datos recabados,
un
627o dc los niños garífunas
en edades comprendidas
entre 0 y 12 años,
prcscntan
síntomas
de desnutri ci ón.
El Mi ni steri o
de sal ud ha fomentado
l a construcci ón
de l etri nas,
pero la gentc no quiere haccrlo
porque el manto agua no está muy
profundo,
por lo que puede contaminarse.
[¿ realidad
es que muchos
dcl osproycctosdel
gobi erno nose real i zan porl a apatía mostrada
por
la población,
argumentando
que
,,el
gobierno
dice, pero no dice cómo
hacerlo
bien". Los reprcsentantes
de los patronatos
son conscientes
de
que sólo hacer lctrinas no cs suficiente, pues se necesita
capacitar a la
gcnte sobre la necesidad
de la letrina
y, sobre todo, cómo usarla,
ya que
la gcnte acostumbra hacer
sus neresidades
fisiológicas
en ra playa.
En Saragüina y Barra
Chamelecón no hay clínica de salud y los
enfcrmos son transportados,
en los casos graves, hasta
puerto
cortés
(una
hora y quince minutosen
auto).Tampoco
cuentancon
servicio de
agua potable;
el agua que consumen proüene de pozos. Las enferme
dadcs más comunes son la malaria
y la diarrea.
En algunas
comunidades hay un CESAMO, que es atendido por
un módico
o un estudiante de último año de Medicina, quien realiza
LOS GARÍFUNAS
su servicio social. El76vo
de las comunidades son atendidas por una
enfermera.
A raíz del surgimiento
del cólcra, los garífunas
han constituido
comités para prevenir
la enfermedad. Estos comités emprendicron
una ampl i a campaña de sancami ento
ambi cntal y de capaci taci ón en
sal ud.
En Nueva Armenia,
el agua que consume la comunidad
provicne
del río Papaloteca.
Entre las enfermedades
que más afectan a la
comuni dad
están: d i arrea,
i nfecci ones respi ra tori as, deshi dra taci ón y
muchos
casos de desnutrición,
principalmcnte
en la población infan-
til. Existe un centro de salud que es atendido por una
enfermera pcro/
en Ia mayoría
de los casos, no dispone
de la medicina necesaria.
La
comuni dad
ha procurado
l a i nstal aci ón
dcl servi ci o de agua potabl e,
a través de organismos
como CARE,
SANAA-BID
pero, lo único
que
han hecho
son estudi os. Lospobl adores
sc han vucl to apáti cosantc
l os
visitantes,
ya que solo llegan a promcter
pero no haccn nada.
La construcción
de pozos en la comunidad
se hace difícil porque
el agua es sal ada. un probl cma para Ia i nstal aci ón
del agua potabrc
cs
que hene que acarrearse
desde una di stanci a aproxi mada
de l g
ki l ómetros,
desde un l ugar l l amado
Cacao. En t' da l a comuni dad
sól o
hay 25 l etri nas. El Mi ni steri o
de sarud i l cgó hace dos años
(19g9)
con
un proyecto
para la
construcción
de letrinas
en todo el pueblo,
pero
sólo construyeron
20 que, en época de lluvia, sc llenan de agua. La
población
está disconforrne
porque,
además de no
satisfacer todas ras
necesidades,
no les dieron
capacitación
sobre el uso adecuado de las
mismas.
Por
otra parte, hace unos 25 años la comunidad no
sufría de
i nundaci ones
severas
en temporada
de l l uvi a. En l a actual i dad,
l a
población
se inunda
debido, según los vecinos, a las prantaciones
de
palma africana que se eno¡entran
a unos dos kilómetros
del poblado.
otro factor
al que le atribuyen
el probrema
es la tala de árboles,
permitida
por COHDEFOR,
277
RAMÓN D. RIVAS
En la comunidad de San
Juan,
los niños y los ancianos son
afectados por dolcncias como diarrea yanemia. Entre los niñosexisten
muchos casos de desnutrición. El centro de salud no cuenta con
medicinas. El número poblacional de San
juan,
hace necesario que un
módico atienda el centro de salud. El patronato ha realizado las
diligencias, pero sin resultados positivos. A pesar de que la comuni-
dad d ispone d e electricidad, el centro de salud no dispone del servicio.
La CC F ha colaborado en la construcción de letrinas, pero no tod os
los pobladores pueden aportar. La comunidad también ha solicitado
la ayuda dc la municipalidad para la construcción de letrinas, pero
aún no hay respuesta positiva.
Otros casos que refl eian la situación de las comunidades garífu nas
son los de Punta Piedra, Cosuna, Ciriboya, Cocalito, Tocamacho,
Batalla, Plaplaya, etc. La población de estas comunidades tiene que
rccorrer m"chos kilómetros, a pie por la playa o en canoas por el mar,
para tcner acceso a los centros de salud.
En Santa Fe existe un pequeño centro de salud, que es atendido
por una cnfermera, pero carece de medicinas; hasta allí llegan en bus-
ca de salud los habitantes de comunidades aledañas como Guadalu-
pc y San Antonio2e. Estas comunidades cuentan con un buen servicio
de agua, impulsada por medio de cañerías.
Entrc la población garífuna es común el uso de "remedios case
ros" o mcdicina natural. Utilizan una considerable variedad de plan-
tas para aliviar sus enfermedades.
Entre las enfcrmedades, la que nuis preocupa a la población es el
Síndromc de Inmunodeficiencia Adquirida
(SIDA);
lo más alarman-
tc cs que, a pcsar de las campañas de prevención, entre la población
garífuna son muy pocas las medidas de precaución que se toman, ya
que no conciben la idea de hacer el amor con preservativos. Existe el
29 Ambas comunidades son afectadas po¡ enfermedades como uularia, diarreas
(no
permanentes) y desnutrición.
278
LOS GARÍFUNAS
temor de que haya un porcentaieconsiderablede población infectada,
lo cual podría llevar a una catástrofe demográfica en la región.
[¿ situación de la salud es preocupante, principalmente en las
comunidades más aisladas de los departamentos de Colón y Gracias
a Dios, donde un 78Vo de los niños menores de 12 años padecen
desnutrición y de cada diez niños tres mueren antes de haber cumpli-
do los dos años. El promedio de vida entre la población garífuna, en
su totalidad, es de 65 años para los hombres y de 72 años para las
mujeres. Si se comparan estas cifras con las del resto de las poblaciones
indígenas,
a pesar de las pésimas condiciones de vida en que se
encuentran, podemos advertir que los garífunas tienen mejores pers-
pecti vas de vi da.
,
La educaci ón
En el aspecto educativo pod"-o, afirmar que un 727o de la
población
es analfabeta o semi-analfabeta, principalmente la gente
adulta. Aunque todas las comunidades cuentan con escuelas, sólo
cuentan con maestros para preparar hasta tercer grado, en algunos
casot o sexto grado, en otros; así mismo, muchos de los que terminan
su primaria, después de algún tiempo, se convierten en analfabetas.
En Saragüina hay una escuela hasta tercer grado y una sola
maestra atiende los tres grados. Se comprobó que en muchas otras
comunidades sucede lo mismo.
Los niños que cuentan con los recursos necesarios para seguir
estudiando, emigran de sus comunidades a lugares
como Trujillo,
Tocoa, La Ceiba, Tela, etc. También hay casos de
jóvenes
que, todavía
niños,
se embarcan.
En Santa Rosa de Aguán, ante la falta de posibilidades para los
jóvenes
que terminan la primaria, el Consejo de Maestros tiene la idea
de realizar actividades
económicas en la comunidad; talleres de
costura, ebanistería, floristería,
coronas para difuntos y, además, la
RAMÓN D. RIVAS
idea de solicitar al INFOP
que imparta cursos de capacitación
en
cooperativismo y crédito. Además,
como en la comunidad no hay
denüstas, se piensa en la capacitación de algunas personas en mecá-
nica denüal.
Muchos locales erolares se encuentran deteriorados. No obstan-
te que organismos como el FHIS
(Fondo
Hondureño de Inversión
Social) y el Ministerio
de Educación,
esporádicamente reconstruyen
alguno que otro local, esto no es suficiente. Los maestros han expuesto
la necesidad de establecer más escuelas en puntos estratégicos para
que los estudiantes no tengan problemas de transporte. Al mismo
tiempo, enfatizaron la necesidad de establecer centros de educación a
nivel medio
(Ciclo
Común) por el hecho de que la población en edad
esh¡diantil ha crecido considerablemente. Por otra parte, es necesario
el establecimiento de un sistema de educación bilingüe, en el que los
métodos de enseñanza sean acordes a la realidad sociocultural garífu-
na.
Actividad socio-económica:
orientación productiva
y di fi cul tades
Los garífunas han üvido, principalmente,
de la pera y la peque.
ña producción agrícolar. Como una forma de compensar sus pocos
bienes, desde los primeros años de la década de los sesenta muchos
garífunas, influenciados por "las plantaciones" de banano en la re'.
gión, se emplearon como asalariados
(peones)
de las transnacionales
bananeras: Tela Rail Road Company y Standard Fruit Company. En
los primeros años, muchos garífunas devengaron algún salario que les
hizo independizarse, por un tiempo, del mar y sus formas
de vida
tradicional. Ya desde finales de los años sesenta, los garífunas fueron
30 F.sto se aplica al cultivo del arroz y yuca
(casabe),
ya que las diferentc's variedades
de cocos, bananos y hrbérculos que forman su dieta alimenticia es cultivada en
pequeña escala. a lo largo de las costas y en los patios de las casas.
LOS GARIFUNAS
sustituidos por migrantes salvadoreños, quienes se conformaron
desde un principio con baios salarios. Después del conflicto bélico
entre los dos países, en 1969, los garífunas fueron prácticamente
sustituidos en su totalidad por la maquinización y, como muchos de
ellos no tenían la formación necesaria, fueron reemplazados por
ladinos, provenientes de la región central del país, que por lo menos
sabían leer. Muchos
de los garífunas, al encontrarse sin trabajo,
emigraron a los Estados Unidos, principalmente a Nueva York. En la
actualidad se estima que trabajan sólo unos 700 garífunas en las
plantaciones bananeras.
Los hombres se dedican a diferentes actividades: carpintería,
zapatería, albañilería, meseros en restaurantes, fabricación de botes,
aunque esta úl ti ma
acti vi dad está si endo susti tui da por l a i ndustri a
moderna, lo cual ha generado desempleo entre quienes se dedicaban
a este oficio. En las ciudades grandes como La Ceiba, Trujillo, Tela y
Puerto Cortés, algunos disponen de empleos públicos. Hay algunos
(hombres
y mujcrcs)
que trabajan como maestros de escuela, pero este
trabajo es difícil obtenerlo sin
"palancas
políticas,,.
En las casas, prácticamente
sólo se ven mujeres
y niños. Las
abuelas y tías son las que, por Io general, cuidan a los niños para que
las madres puedan
trabajar. En las comunidades garífunas la gente
convive con espíritu de solidaridad. En muchos casos, todos los
que
viven en una cuadra son familiares
en segundo y tercer grado.
Los jóvenes
sienten
el deseo de emigrar a los EE.UU. Además, no
sólo es deseo de emigrar,
sino que la falta de trabajo obliga a la gente
a hacerlo. otro problema
es que se estima que un 807o de la pobración
económicamente
activa no tiene una profesión específica.
,,Somos
todólogos" confiesan.
En Limón, las muieres trabaian dentro y fuera
de sus hogares,
lavando
ropa
(un
buen número de casas disponen
de agua, que es
bombeada de pozos artesanales)
o preparando
casabe y algunas
destazando garrobos. La dieta de los garífunas es casabe, friioles, gran
287
RAMÓN D. R]VAS
variedad de productos marinos,
cocos, arroz, v:uca, mangos, papaya
y piñas.
En la actualidad, un buen número
de comunidades,
sobre todo las
másalejadas,la gente subsisteespecialmente
de la pesca: se pesca para
la subsistencia y lo que sobra se vende. Esta es una actividad económi-
ca que aún subsiste pero, en los últimos años, se ha tornado difícil,
debido a que empresas nacionales y extranjeras han invadido las
zonas garífu nas depesca. Ahora tienen que recorrer enormesdistancias
para conseguir pera y, muchas veces, tienen problemas al adentrarse
en aguas territoriales de otros países.
Existe una subutilización de la tierra por falta de conocimientos y
tecnicas en materia agrícola. Por otra parte, en algunos casos, las
tierras cultivables se encuentran surrnmente distantes de los lugares
donde habitan, lo que implica pérdida de tiempo y esfuerzos, que
genera un bap rendimiento en las actividades agrícolas.
Los garífunas ven con inseguridad
y pesimismo el futuro de la
región, ya que no saben a quién creerle. No hay un partido político que
presente una alternativa, ni grupo social alguno que reúna a la
población y le presente ideas y alternativas claras para afrontar el
subdesarrollo. Para ellos, los dirigentes políticos sólo piensan en sí
mismos y en los puestos que posiblemente
ocuparán después de las
elecciones. Muchos ven la alternativa en la industria del turismo, pero
piensan que es necesaria una buena organización pues, de lo contra-
rio, si la gente no está organizada para defender sus derechos, "a los
negros solo les tocaría lavar los platos y limpiar los cuartos de los
gringos". Les preocupa que el desarrollo del turismo sea el fin de la
cultura garífuna ya que, mientras no exista una organización'que
fomente y concientice sobre el valor de su cultura, ésta tendería a
debilitarse ya asimilarse a culturas nr,¡is fuertes; posiblemente,la gente
hasta seavergüence de hablar su lengua y de practicar suscostumbrós.
También les preocupa que en Trujillo construyan una refinería de
petróleo a orillas de la bahía, debido a que la contaminación que este
282
LOS GARIFUNAS
tipo de industrias provoca al med io ambiente cs irreversible: con tami-
naría la bahía, volviendo imposible la pera, además de arruinar
el
encanto turístico del lugar.
tá migración
de los
ióvenes
la ven como un problcma dc recursos
y no como un problema
de alienación: "Si aquí se tuvieran recursos,
los jóvenes
no tendrían por qué salir".
En Triunfo de la
Cruz la pesca, el cultivo dc yuca, arroz, maí2,
frijolcs y cacao son los principales
cultivos tradicionales
que confor-
man la base de su actividad económica, que se caracteriza por ser una
producci ón de subsi stenci a. La mi tad del o que produccn
esdcsti nado
a la venta y lo demás es para el consumo. Durante
el último año
(las
campesinas) han comenzado a experimentar,
con ayuda del INFOp
(lnstituto
Nacional
de Formación Profesional) y tócnicos holandescs,
la producción de soya, nucvas
técnicas para la producción de yuca y,
además, han recibido
cursos sobre la producción y comcrcialización
del cacao. Además,el
INFoPy l os tócni coshol andescs,
han prometi do
capacitar a la gente
en la fabricación
dc
jalea
de mango y en la
tecnificación
del casabe. También han reforzado, con cursos de capa-
ci tación, las d i ferentes
cooperativas
agrícolas.
En l a comerci al i zaci ón
del osproductos, l ospobl adorcs
no enfren-
tan problemas mayoret ya que los diferentcs centros de venta
se
encuentran cerca y la comunidad cuenta con una
buena infracstructu-
ra.
Para el cultivo
de los productos,la
comunidad tiene un problema
permanente:
en el invierno, los campos de cultivo se empantanan y,
duranteel verano, la zona es afectada por la scquía.
por
falta de lluvia,
la yuca se les arruina y los cultivos
de arroz,de friioles y de maíz no
se desarrollan3l.
En Triunfo de la Cruz, la comunidad decidió construir drenajes
para evitar las inundaciones:
"tenemos
problcmas con las parcelas de
3l SegrÍm informes, desde marzo
(1991)
no llueve en la zona.
283
FAMÓN D. RIVAS
yuca, pues como los terrenos están ba
jos,
cuando llueve se llena todo.
En septicmbre hay llenas y cuando eso sucede se arruina la mayor
parte del trabajo"32.
[-as comuni dades ubi cadas
en l os departamentos de Col ón y
Cracias a Dios, frecuentemente
se vcn afcctadas por falta
de abasteci-
miento cn alimentos como harinas, manteca, azúcar, refreros, mcdi-
ci nas, ctc., debi do a l a fal ta de una i nfraestructura
adcruada. A l a
mayor parte de esas comunidades sólo se llega caminando, por la
pl aya, o por medi o de cayucos. Ni nguna de l as comuni dades di sporrc
de un descargadero o muel l e.
En l as comuni dadcs de l os dcpartamentos de Atl ánti da y Cortós
no sufrcn de probl cmas de abasteci mi ento, ya que están comuni cadas
por buenas vías y, adcmás, exi ste un buen número
de pul perías y
al gunos bares quc si rven como restaurantes. Estos establ eci mi entos
provccn dc al gunos i ngresosa sus propi ctari os. Es, sobre todo, duran-
te l os i i nes de scmana quc l as comuni dades son vi si tadas por turi stas,
por Io gcncral , gente que procede de Tel a, San Pedro Sul a, La Cei ba y
l os pobl ados al edaños. La época más concurri da por turi stas naci ona-
l cs y extranj cros es durante l a Scmana Santa. Los pobl adores s€
dcdi can a l a "i ndustri a
turísti ca", vcndi endo cocos y sus deri vados,
refrcxos, traba
jos
manuales herhos de los residuos del mar, trabaian-
do como mcscros en l os restaurantcs
provi si onal es que se construyen,
etc. Todas estas acti vi dades generan i ngresos a l a comuni dad. Otra
fucnte de ingrcsos, que es considerada de mucha importancia,
son los
fami l i arcs resi dentes en l os EE.UU. De cada di ez fami l i as, por l o
menos siete de ellas ticnen uno, dos o más miembros
en Nueva
york,
Los Angcl cs o San Franci sco. Otra fuente de i ngreso son l os que se
embarcan
(hombres),
en los puertos de Tela, La Ceiba y
puerto
Cortés.
Un problema generalizado y preocupante en todas las comunida-
dcs cs cl alto índice de desempleo. Son muchos los
jóvenes (un
80Zo)
que no tiene trabajo.
32 Esta es un problema que afec-ta a rm 65% de las comunidades gaífunas.
284
LOS GARÍFUNAS
[a región del Litoral Atlántico
está dcns.amente poblada, por lo
que requiere del establecimiento
de fuentes de trabajo. Así los garífu-
nas gozarían de empleo permancnte
y no tendrán motivos para
emigrar. [-a alternativa que por el momcnto parcce viable, por lo
menos en l as comuni dades que se ubi can
cerca de l as vías de comuni -
cación terrestre,
es el turismo, pero
temen que, por no estar organiza-
dos, sea el turismo
el que saque provecho
de ellos.
El di nero y l as i deas del exteri or i nfl uyen en l as comuni dades. Hay
mucha gente que tiene posesiones materiales: radios, tclevisores,
refrigeradoras,
estufas de gas, etc., quc ellos considcran quc mcjoran
l a cal i dad de vi da. La mayoría de aquél l os que han vi vi do fuera de sus
comunidadcs de origen, al regresar,
instalan agua corriente, frcgade-
ro, baños y servicios
sanitarios en sus hogares, lo cual reduce las
enfermedades y mejora la salud. Aunque
sigue habicndo un problcma
de desnutri ci ón i nfanti l
en muchas
de l as comuni dades, nadi e muere
de hambre.
Gran partedel
probl cma
puede ser l a fal ta de conoci mi en-
to acerca de nutrición,
adcmás de la carencia dc algunos alimcntos
durante ciertas estaciones.
Además de cambios en los patrones
de consumo, tambión han
habi do otros efcctos
en l a esfera de l o espi ri tual . El número
de ri tos
dedi cados a l os antepasados
ha aumentado
durante l os úl ti mos vci nte
años. Es oneroxr realizar
un "dugu', mayor: cuesta por lo mcnos 2,0CX)
dól ares norteameri canos
o más.
pucsto
que un gran númcro de
amigos y parientes
asisten al rito, puede
decirse que el dinero ganado
en el extranjero y gastado así, da un beneficio social a toda la comu-
nidad. Los ritos
sirven para recordarles
sus orígenes
comunes, sus
problemas mutuos
y su unidad
étnica y espirihral. Las familias re
fuerzan
sus lealtades
recíprocamente
y, muchos que eran incródulos
durante su
juventud,
llegan a apreciar los
significados más hondos
de sus celebraciones tradicionales
en su madurez
o en la vejez. No se
celebran para turistas
o forasteros,
ni por ganar dinero. son activi-
285
RAMÓN D. RIVAS
dades profundamente
religiosas.
[a migración parece haber aumen-
tado la
cantidad y la elegancia de las ceremonias tradicionales.
A diferencia de otros pueblos indígenas,
como los misquitos
y
tawahkas, donde el cultivo de la tierra se caracteriza por el
,,shifting
cultivation", los garífunas no cultivan sus parcelas año a año. El
calcndario anual de cultivo puede describirse de la siguiente manera:
MES
GRANOS BÁSICOS
(anoz,
yuca, f ri
jnles,
maíz)
crTROSCULTIVOS
PARA ALIMENTACIÓN
Enero
Fcbrero
Marzo
Abril
Mayo
Juni o/Agosto
Scptiembre
Limpia y sicmbra de camo-
te, yuca y friirl.
Desmalezar frijoles, cose-
char y quemar rastrojo de
aft]oz.
Limpiar y quemar rastrojo
de arroz.
Cosecha de frijol, que pue-
de scr dañada por l l uvi a;
normalmente la lluvia co-
micnza a finales de mayo,
pero en los últimos años hay
cambios atmosféricos que
han causado daños cn el ci -
clo productivo.
Siembra de arroz.
Desmalez¡r arroz.
Cosechar arroz, sembrar
fri¡rl.
Yuca y camote se cosecha
todo el año.
Cose<ha de maí2, limpiar
y quemar.
Li mpi ar y quemar para
cultivar aftozy yvca.
Siembra de maí2, yuca,
bananos y plátanos.
Cosechar maí2.
286
LOS GARfFUNAS
Octubre/
|
Cosechar arroz.
I Sembrar maí2.
Novi cmbre
I
Inundaci ones entre sep-
tiembre y octubre que pue
den dañar cosechas.
Diciembre
I
Cosechar friirles.
Nota: Entre los. garífunas éste es un trabajo realizado esencialmente por las muieres.
Los hombres, por lo general, sólo contnbuyen erl la preparac¡ón ¿el terrenb. La
tarea principal de loa hombres es la pesca.-
Hay mucha
concordancia
con el ciclo productivo
de los misquitos,
quiás por las mismas
condiciones climatológicas.
En todas las comunidades
se cultivan los mismos productos para
el consumo, teniendo
como cultivos principales la
¡ruca,
el maí2, el
arroz y los friirles. En la mayoría
de los casos, las tierras que rodean
las
qomunidades
son de muy buena calidad y, aunque existe infraes-
tructura para el transporte
de Ios productos
a los centros de mercadeo
(un
buen número
de comunidades
de Atlántida
y cortés), se produce
en poca
escala. El tipo de cultivo
es de subsistencia.
La pesca es otro
factor que caracteriza a las comunidades,
aunque
son pocos los que se
dedican a la pesca comercial.
En cuanto a las actividades
agrícolas,
cada productor
cultiva su
propia parcela y, en muchos
casos, se ayudan mutuamente,
haciendo
uso de una práctica que
ellos denominan
,,mano
vuelta,,, que consiste
en prestar su fuerza
de trabajo
en forma recíproca.
son pocas las comunidades
en las que existen restaurantes.
Los
pocos que hay están
en manos de no garífunas. En la mayoría
de las
comunidades
no existen
sitios donde hospedarse.
En comunidades
como Saragüina
y Barra Chamelecón
y las
ubicadas
en los departamentos
de corón y Gracias a Dios,
er probrema
de la producción
se ve obstaculizado
por la mala infraestructura
ya
que, aparte de que el único camino por la playa no brinda las condi-
ciones necesarias,
en muchas
comunidades
hace falta la construcción
de puentes.
Lospobladores,
ante la falta de infraestructura,
tienen que
287
RAMÓN D. RIVAS
transportar sus productos
en lancha y por el mar, lo cual en algunos
casos les ha ocasionado pérdidas porque las lanchas han naufragado.
En Santa Rosa de Aguán, aparte de los cultivos tradicionales que
caracterizan al resto de las crcmunidades, también se cultiva la san-
día3. En 1991, tuvieron problemas debido a la sequía. Otra actividad
que realizan algunos garífunas es la ganadería. Hasta el momento no
hay ningún tipo de organización entre los que se dedican a esa
actividad. Los procesadores de lácteos llegan de vez en cuando a
comprar leche, pero no pagan buenos precios. Sin embargo, los
productores de leche en cantidades considerables, prefieren venderla
a precios bajos a que se les arn¡ine.
[a pera se practica en la comunidad, pero no siempre pues, en la
barra del río Aguán, cuando hay llena,seausenüan los peces. Esto hace
que los pocos que se dedican a la pesca para el comercio tengan que
meterse a muchos kilómetros leps de la costa o a otras zonas leps de
sus comunidades.
Hasta hace dos años hubo una cooperativa de pera promovida
por los
iaponeses,
pero solo funcionó un año. [,a gente no quería
participar, porque: "Sólo se trabaiaba pero no se veían los fnrtos". Hay
que tomar en consideración que el "sistema de cooperativismo" es
algo nuevo en las comunidades garífunas.
la mayor parte de los trabaiaderos de la gente de la comunidad,
se encuentran ubicados en las vegas del río Aguán, en extensas
planicies. La mayoría de la gente de la comunidad asegura que, "por
lo bajo en que se encuentran localizadas estas tierras, año con año se
ven afectadas por inundaciones. Si bien durante la mayor parte del
año la caretera es transitable hasta el río's. Hay una parte que, du-
33 Santa RosadeAgu.án esuna delaspescornunidades garffunasm dondesecultiva
la sandla.
34 Para llegar a la comunidad hay que embarcarse m Aguán Viep, que es la primera
comunidad que uno se encuentra viniendo desde la ca¡retera. El viaie m el que h ay
que abavear el rfo Aguán, dura unc diez minutos m canoa, hasta llegar a Santa
Rosa de Aguán.
288
LOS GARÍFUNAS
rante épocas de lluvia, no se puede transitar por la falta de un puente.
Esto afecta a la comunidad para el transporte de sus productos.
Entre las necesidades
de la comunidad se encuentran: una radio
de comunicación pues la comunidad no dispone de teléfono, aunque
sí con luz electrica. Un meior servicio de transporte, ya que hasta el
momento
sólo hay dosbusesquecomunican a la comunidad: uno para
[a Ceiba, que sale muy temprano
(dos
de la mañana) y otro que sale
por la tarde para Trujillo. Las comunidades ubicadas en los departa-
mentos de Colón y Gracias a Dios también sienten la necesidad de
disponer de, por lo menos, una radio de comunicación.
Entre los garífunas
son pocos los pobladores que cultivan los
ptoductos tradicionales como
)ruca,
arÍoz, maíz y friioles. Son los
ladinos los que se dedican a cultivar dichos productos. En algunos
casot se practica el trueque: los ladinos cambian a los garífunas los
productos que cultivan por perado.
En algunas comunidades se ha introducido el cooperativismo,
como en Nueva Armenia. La cooperativa agrícola, inicialmente sólo
estaba integrada por muieres, pero hace algunos mes€s se volüó
mixta.
Uno de los motivos para volverla mixta fue el hecho de que ya
eran pocas las muieres
que participaban. Canadá desea cooperar con
la comunidad, pero los promotores, quienes en su mayoúa son
hondureños
"no toman las cosas en serio y si bien llegan a capacitar,
lo hacen cuando ellos quieren y no se fiian en las verdaderas inquie-
tudes de la comunidad y, específicamente, la de los integrantes de la
cooperativa".
Existen inquietudes
en el sentido de aplicar las medidas necesa-
rias para generar empleos en la comunidad. "Buscar y explotar lo que
tenemos, para que organismos nacionales e internacionales nos brin-
den apoyo para la generación de talleres artesanales y de pera,,.
En el caso de SanJuan yTornabé,doscomunidades garífunasque
presenta n prácticamente las mi smas características socio<onómi-
cas, en los úlümos cuatro años se ha producido un fuertedecaimiento
289
RAMÓN
D. RIVAS
en la prducción
de granos básicos, la base alimenticia
de la comuni-
dad e, incluso, en la producción
pesquera.
Son muy pocos los jóvenes
que se dedican al cultivo de granos
básicos; generalmente,
quienes lo
hacen son gente
de edad avanzada. Hay familias que tienen tierra
propia y otras la alquilan para poder
sembrar.
El número de desempleados
en la población económicamente
activa es considerable.
se habla
de aproximadamente
el 70vo en
jóvenes
con edadesde 17a 32 años. Muchas personas
(no
hay un dato
exacto), tanto de san
fuan
como de Tomabé, realizan trabajos tempo-
rales en Tela como vendedores
de almacenes,
en restaurantes,
do-
mésticas,
cargadores en el muelle, en embarcaciones, vendedorc,s
ambulantes, en mercados, limpiabotas,
etc. Muchas de estas personas
trabajan durante el día en Tela y vuelven a sus hogares por la noche.
Son muy pocos los pobladores
que tienen salarios estables y, los
que lo tienen, son los que ocupan puestos públicos que, por lo general
no pasan de ser algunos maestros.
En Limén,la mitad de lo que producen es destinado a la venta y,
lo denuís, para consumo propio. En los últimos ocho años, se ha
venido dando en la comunidad un fuerte
decaimiento en el aspecto
productivo. En parte, este hecho es atribuido a que los
jóvenes
ya no
se interesan en la producción. "Como que poco a poco van detestando
la vida campesina". Por otro lado, en los últimos 15 añog muchas de
las tierras que históricamente
pertenecen a los garífunas ahora han
sido ocupadas por los ganaderos.
Se constató que las zonas ganaderas
se han extendido. "Es necesario que el gobierno
delimite lo que es una
zona ganadera y lo que es una zona agrícola, pues así como vamos lo
que nos va a tocar es solo ver vacas y no vamos a tener qué comer,,.
Por lo general, las comunidades garífunas enfrentan una difícil
situación en lo que respecta a la infraestructura
vial. No cuentan con
medios de transporte adecuados para sacar sus productos a mejores
mercadot ni siquiera para moülizarse fuera de la comunidad. Es
necesaria la construcción de nuevas vías en un 85% de las comunida-
290
LOS GARfFUNAS
des. San
Juan
y Tornabé, que son centros poblacionales no muy
alejados de los centros urbanos, requieren de la construcción de un
puente; igualmente Saragüina, San Antonio y Cuadalupe .
las familias que no reriben dincro del exterior, se mantienen por
medio del trabajo manual: carpintcros, pcscadorcs y de lo poco que
producen en sus tierras. En Limón hay un buen número de pulperías,
además de siete cantinas y tres hoteles, que sólo reciben una buena
canridad de huéspedes
durante Semana Santa o para la feria; el resto
del año "Limón es un pueblo muerto". Un 857o de la gente de la
comunidad no tiene un sueldo estable y esto cs ilust¡ativo para el resto
de comuni dades garífu nas.
Por falta de organización en la comunidad, al momento de vender
la poca producción: pescado y granos, ticncn quc recurrir al alquiler
de vehículos para transportarlos a los centros de venta como Tocoa y
Trujillo. Mucho del dinero obtenido se gasta cn cso. Otro factor que les
afecta son los coyotes que llegan a comprar cl pescado. En muchos
casos, la comunidad misma se ve privada de ese producto.
Una de las principales razones por las que los jóvenes
no quieren
trabapr la agricultura cs el hecho de que, con la pcsca, ellos pueden
vender más rápido el excedente, mientras que con la agricultura
tienen quc esperar y, muchas veces, como ha suce.dido en los últimos
dos años, los cultivos se picrden. En el último año se presentó escasez
en algunos productos básicos.
En muchas otras comunidades, como C orozal,la actividad econó-
mica es muy marginal. "En los últimos años se ha vuelto dependiente
de lo que sucede en La Ceiba. Antes nosotros producíamos los
plátanos, pero ahora hasta nos peleamos por comprar los que vienen
de fuera, pues aquí en la comunidad ya nadie se preocupa por
cultivarlos". A diferencia de las otras comunidades garífunas en
donde predomina una economía de subsistencia en Corozal, actual-
mente, son pocos los que se dedican a esa actividad. Lo que sucede es
que "antes hacíamos
todo en colectivo, pero ahora cada quien hace lo
que mejnr le conviene. Los unos explotan a los otros".
297
RAMÓN D. RIVAS
Por otra parte,la gente misma de la comunidad
es consciente de
las grandes contradicciones
que se dan, por eiemplo:
,de
la ciudad
(La
ceiba) se trae gente para que venga a trabajar en la albañilería pues
aquí no hay gente que sepa trabaiar en esa rama,,. Se trata de formar
gente no para que, al estar formada,
emigre en busca de mepres
perspectivas,
sino que el
joven
reciba una formación
que vaya acom_
pañada de una constante concientización.
[a situación de las comunidades
puede detallarse
de la siguiente
manera:
a) En muchas de ellas existe
,,un
fuerte hábito de éxito,, y se
cree que éste solo se puede alcanzar saliendo de la comuni-
dad. Ante esta situación se necesita formar
a la
juventud,
incentivándola
a que trabaje por el desarrollo de la comuni-
dad.
b) las comunidades han ido
creciendo
]r,
ahora, hay un serio
problema con el agua potable, la salud, la educación y las
pocas o ninguna
fuente de trabair.
c) Hay una sub-utilización
de los propios recursos. También
se
observa la proliferación
del juego
de azar. La comunidad es
consciente de que existe la necesidad
de ordenar los vicios
del
juego,
pero que no hay que prohibirlos,
pues son parte de
su cul tura.
d) [¿s comunidades, pese a ser lugares turísticos, por las her-
mosas playas que poseen, no cuenüan con locales para albergar
,
a los visitantes; lógicamente,
esto hace que los turistas se
.
ausenten. Además, hace falta as€o y ornato a las comunida-
.
des.
A pesar de que los garífunas
son conscientes del trabaio que
realizan todos los organismos locales, no dejan de darse algunos
problemas. En los últimos 15 años, un buen número
de organismos
han trabajado en organizar y ejecutar algunos proyectos. Sin embar-
go, algunos miembros de la comunidad manifiestan
que los dirigen-
lós GrñfÉur.lÁs
tes de los organismos quieren sacar ventaja de su posición:
,,En
la
comunidad, el que tiene más galío, traga más".
El proyecto de la cooperativa ha sido apoyado porla Sociedad de
Desarrollo Internacional Desjardins
(SDI-D)
del Canadá e integrado
en PRODECOGAR
(Proyecto
de Desarrollo Cooperativo Garífuna)s.
Este es un proyecto que se desarrolla en varias comunidades garífu-
nas: Sambo Creek, Armenia, Río Esteban,
San
f
uan, Triunfo de la Cruz
y Tornabé. [a cooperativa trabaja en base a un sistema de préstamo.
En lriona, los garífunas son víctimas del "cooperativismo,,
el cual,
en vez de favorecerlos, los ha llevado
a la ruina. Aquí, los ladinos
migrantes
trabajan en cooperaüvas y han integrado
a la comunidad
garífuna,
de la que se aprovechan,
debido a que ignoran
el funciona-
miento
de la institución.
se cree que el cooperativismo no encaja en la
cultura garífuna.
En Sambo Creek, por ejemplo,
existe una pequeña fábrica
en
donde se procesa y se embolsa el casabe para la ventas.
Se comprobó
que en la actualidad
esa fábrica no funciona para beneficio de la
comunidad, sino que está en manos
de una familia.
Los diferentes organismos locales
eshín de acuerdo en la necesi-
dad de generar fuentes
de trabaio en la comunidad. La idea era ver de
qué forma se instalaba una "fábrica de aceite de coco,,. El problema
es
que en la comunidad no hay suficientes
cocoteros y el problema de la
tenencia de la tierra es complejo, la solución plantcada es la de
adquirirlos
de otras comunidades3T.
35 Este es rm proyecto que, en primera instancia, surgió a iniciativa de oFRANEH, en
la segunda mitad de la década de los ochenra (19gA.
ASEPADE y luego COSUDE
contribuyeron para que la iniciativa se desarrollara. I-a cooperativa
"ú-ñ
fuo.ionu y,
er la ach¡alida4 recibe asesorfa y financiamiento
de la cooperación canadiense.
36 Este proyecto comenzó hace algr.rnos años a iniciativa de AsEpnog. Los lfderes no
qüsieron
especificarlcmotivoe
sobre el porquéeste organismo se retiró dela zona.
según fuentes en Tegucigalpa, ha quedado
claro que hubo diferencias en oranto a
la efectividad y el tipo de trabair que realizaba
AbEPADE en la región,
junto
con
COSUDE, quien era el organismo financiero internacional.
37 uno de loe problemas que se detectó en la comunidad, es
que
todas las iniciativas
están centralizadas m doe familias y loe amigos de éstas. dtas dos familias son las
más adinetadas en el poblado y se adjudican el puesto que meior les conviene.
RAMÓN
D. RIVAS
En el caso de Santa Fe, la pesca es una actividad
de mucha
importancia,
porque gencra
algún ingreso
económico.
Sin embargo,
en los últimos años, son pocos los hombresque
se dedican a esta tarea,
cuyo producto venden
a los intermediarios,
quienes
se cncargan de
transportarlo
a Trujillo y Tocoa.
En la comunidad hay muchos negocios,
desde pulperías hasta
pequeños
comedores. Además,
la gente, al igual que en las otras
comunidades garífunas,
desarrolla tareas productivas
de caráctcr
doméstico: arreglo de casas, oficios de carpintería,
albañilería, venta
dc carncs.
Entre los garífunas aún se practica la cooperación recíproca. Se
constató que la gcnte colabora con las iniciativas
de los diferentes
clubcs, pero su cooperación es mínima. L,a solidaridad
se manifiesta
más cuando hay al gún di funto o en caso de fracasos de cual qui er
índole, así como en el arreglo de las calles. [a comunidad
cs solidaria
en cucstiones de ayuda dirccta, pcro no en proyertos
que benefician
a la comunidad en general.
Hay otras formas dc cooperación
solidaria, como es el caso de ios
pcscadores y la gente que regresa de los trabajaderos.
En el caso de los
hombres
que regresan de la pesca
(no
para el comercio) es costumbre
repartir
parte del producto entre los familiares
y vecinos cercanos.
Hay casos en que el perador
se queda si n nada. En el o tro caso, los que
rcgresan de los trabajaderos, hacen lo mismo con lo que traen. Es una
muestra
de contribución solidaria recíproca.
Si tuaci ón de l a ti ena
La tierra, que por poco nuís de dorientos
años los garífunas han
tenido a su disposición, en los últimos quince años ha creado proble-
mas. En toda la región, sobre todo entre Trujillo y Limón, una zona que
38 FIay algunos pobladores que se dedican al destazo de cerdos y vacas para la venta.
294
LOS GARIFUNAS
se caracteria
Wr
una extensa planicie atravesada por ríos, está
cultivada especialmente de palma africana y dedicada a la ganadería.
Las pocas parcelas cultivadas están en manos de ladinos, emigrantes
provenientes de Choluteca y del centro del país. Los que se han
apoderadode la tierra sonlos políticos, los militares y los terratenientes,
conocidos por ellos popularmente como "los nuevos caciques de la
región". Representantes de OFRANEH ven,este hecho con preocu-
pación, por la razón de que la situación cada día se empeora. Son
grandes grupos de migrantes los que cada mes se instalan en las
diferentes regiones. Además, existe en ciudades grandes como San
Pedro Sula y Choluteca una fuerte propaganda en la cual se esfimula
a la población para que emigre a la región costera.
A pesar del arrinconamiento al que poco a poco los garífunas son
sometidos, no se han producido mayores conflictos como en otras
partés del país. Esto, pese a que la historia muestra a los garífunas, al
momento de la llegada a la región, como un pueblo rebelde y aguerri-
do.
En los últimos tres años, la situación de la tenencia de la tierra ha
sido un tema bastante discutido en la comunidad. El patronato culpa
al INA de no respetar los títulos ejidales. De acuerdo al presidente del
patronato, el lema del INA es: "La
tierra que no esté dando su función
social hay que utilizarla" y en eso favorece a los migrantes. Se quejan
dequelos ladinos
(indios)
creen queel garífuna no utiliza la tiena. Son
muchos los predios garífunas que ahora están en posesión de los
migrantes. Ante esta situación, el patronato había dispuesto hacer una
visita a las oficinas centrales de INA en Tegucigalpa
pues, a nivel
regional, no son escuchados.
En Santa Fe, el abogado Tulio
Castillo, del Partido Liberal, se ha
apoderado de una buena extensión de tierra perteneciente a la comu-
nidad. Ante este hecho, hay muestras de que los garífunas de la zona
han resistido pacíficamente. Hay algunos dirigentes de OFRANEH
que temen que la posición pacífica de la gente se transforme en
295
RAMÓN D. R]VAS
protestas más enérgicas. Generalmente,los predios pertenecientes a
los garífunas no están cercados, ya que no es una tradición entre ellos.
En la aldea de Baia Mar y Travesía del municipio
de Cortés,
ladinos procedentes de Intibucá
y Lempira han usurpado también las
tierras de los garífunas.
En Travesía, los pobladores reunidos manifestaron
tener proble-
mas. Afirman que hace algún tiempo
(no
pudieron especificar cuan-
do), el gobierno le extendió a la comunidad un título sobre garantías
de ocupación de las tierras que circundan la comunidad pero que, a
partir de 1983, la comunidad
se vio "invadida
por campesinos,,, a
quienes el INA les adjudicó
otro título de ocupación de predios en
posesión de los garífunas3e. Los pobladores se quejan de que el conve-
nio que había con la comunidad no se ha tomado en cuenta.
En la región de Travesía, muchas extensiones de tierra están en
manos de un solo hombre: Alvarado Puerto, quien es propietario de
una buena parte de la zona. Segrin el INA, las tierras ad
jud
icadas
,,son
tierras que los garífunas no las hacen producir". Para los pobladores,
Ias tierras que ahora ocupan los campesinos tienen un valor histórico
cultural y hasta afectivo, pues éstas fueron habitadas por sus antepa-
sados garífunas cuando recién habían puesto pie en territorio hon-
dureño.
Son pocas las comunidades que no üenen problemas de ocupa-
ción: Saragüina, Barra Chamelecón, Cosuna y otras comunidades en
los departamentos de Colón y Gracias a Dios. Uno de los factores que
influyen para que no tengan problemas con las tierras, podría ser el
hecho de que las comunidades s€ encuentran relativamente retiradas
de las vías de comunicación y los emigrantes prefieren ubicarse cerca
de las vías transitables.
39 Los campesinoo que han ocupado los predios en Travesía están organizados en la
CNTI-
LOS GARIFUNAS
Otro problema es que ya son muchos los ladinos que se han
establecido en los contomos de los poblados, lo que hace que poco a
poco se vayan mezclando. Las comunidades temen por su futuro,
pues son conscientes de que hasta el momento no hay una delimita-
ción escrita que garantice sus terrenos.
Entre los miembros de los patronatos hay ricos que, por ser
"amigos"
de los políticos, aún no les han afectado sus tierras por lo
que, como dirigentes, no emprenden iniciativas en favor de la comu-
ni dad.
En algunas comunidades, la organización proejido es el organis-
mo local que ha agilizado la delimitación de las tierras que histórica-
mente les pertenecen.
El aspecto pol íti co
En cuanto a la situación política y militar, el ejército realiza una
intensa propaganda
para ganar jóvenes
para que seintegren a sus
fuerzas. A unos veinte kilómetros
de Trujillo se encuentra una base
militar de considerable tamaño. Allí, los militares regalan
camisetas
con emblemas militares a los niños y a los jóvenes.
Mientras, los
políticos de la región*
están más interesados
en los puestos de gobier-
no que pueden ocupar, que en la situación local.
Ante la falta de escuelas,
(se
considera que entre la población
garífuna un68Vo de la población es analfabeta)
salud, empleo
(un
gg7o
de la población
está desempleada)
y la pésima condición de las calles
de los pueblos y aldeas, ningún político hace referencia
a la necesidad
de mejorar
estas áreas.
Entre "la gente común", no se presta mucho interés
a las cuestiG.
nes de organización. En Limón, se
,,ríen
de los políticos y gente que
40 conversación con el alcalde de Trujillo
(partido
Liberal) que en es€ momento
ocupaba elcargo, con el alcaldeanterior(partidoNacional)
ycon trescorreügionarios
de ambos partidos políticos.
297
RAMÓN D. RIVAS
llegaba con proyectos
de desarrollo, pues los políticos en tiempo de
elecciones llegan a ofrecer cielo y tierra, pero que después ni se
acuerdan de lo que dijeron y que los extranjeros llegan diciendo lo que
es bueno y lo que no es bueno, como que nosotros fuéramos tontos,,.
Desde las elecciones para presidente, ningún político se había vuelto
a cruzar por el poblado.
Se puede observar una especie de apatía hacia la participación.
Seg". piensan, "los
políticos
y las organizaciones sólo llegan para
dividir a la gente y, después, hasta entre la familia de la localidad se
dan pleitos".
Una de lascaracterísticasen
un 957o de las comunidades garífu nas
es que en ninguna de ellas existen postas de policía: "Los garífunas
somos gente pacífica".
Hay varios aspectos que podrían ser considerados como de tipo
político y que, quiérase o no, afectan a la comunidad; es el caso de la
Municipalidad de Tela, que tiene planes para anexar Triunfo de la
Cruz como un barrio rruis de la ciudad. Los pobladores temen que, si
eso sucede, los obliguena pagar impuesto de bienes inmuebles, lo que
hash el momento nunca han hecho. También temen que muchos de
los elementos y patrones culturales de la comunidad desaparezcan a
causa del derontrol poblacional que tal anexión implicaría.
Otro aspecto de consideración es que, en cuanto a las decisiones
del gobierno, las comunidades se sienten defraudadas, pues los
patronatos, que son losórganosaglutinadores y representantesde las
comunidades, no son tomados en cuenta: "Las decisiones vienen de
arriba".
En comunidades de los departamentos de Cortés, Atlántida y
Colón, se sabe que hay planes para consFuir compleps turísticos en
lo que hoy es Triunfo de la Cruz y sus contornos y esto preocupa a la
comunidad, pues hasta el momento la gente de la comunidad no se
siente capaz, desde el punto de visüa organizativo, para afrontar una
nueva situación económica y cultural. Tienen miedo de perder su
298
LOS GARIFUNAS
cultura y, al mismo tiempo, de convertirse en los "futuros limpiado-
res" de los centros turísticos.
Las desuni ones son hcchos l atentes en l as comuni dades. Los
partidos políticos siembran la división para aprovechar mcjor la
si tuaci ón.
En Travesía, el patronato no funciona y la comunidad se encuen-
tra fuertemente dividida entre los seguidoresde los Partidos Nacional
y Liberal. Los mismos directivos dcl patronato y mucha gente califican
a la comunidad como problemática: "Estamos vendados de los ojos,
los mismos garífunas obstruimos la organización". Entre los pocos
jóvenes del poblado hay bastante libertinaje y se consume droga y hay
ya muchos casos de al cohol i smo. El mi smo patronato ti cne l a i dea de
sol i ci tar un puesto de pol i cía para "que protcj a a l os ci udadanos".
En Santa Rosa de Aguán, existe una fuerte dirrepancia cntre las
actividades que realiza la comunidad
(organizada
en OFRANEH y el
patronato) con l as di sposi ci ones de l a Muni ci pal i dad.
Por otra parte, si bi en l a comuni dad aún no di spone de un cucrpo
policial, la alcaldesa contactó con las autoridades rcspectivas para
solicitar un puesto permanente de la FUSEP en el lugar. Una de las
moti vaci ones fue que, aunque en l a comuni dad no hay probl emas
mayoresnr, existe temor de que la situación empcore porel incremento
de la delincuencia producto dcl desempleo. El hecho de que la
alcaldesa esté solicitando un puesto policial se debe, más quc todo, a
que ella es presionada por los
"ganaderos",
pues en los últimos meses
se están presentando muchos casos de gente de f uera que llega a robar
ganado. El patronato tambión estaba de acuerdo en que se establezca
una fuerza policial.
El problema de la tierra se está agudizando: "Cente que no es
garífuna ha solicitado tierra a la comunidad, pero sin que se les dé el
4l Hasta ahora la comunidad ha estado libre de criminalidad, pero se tu-u q"u
"t
arxnento del desempleo favorezca el surgimiento de la delincuencia.
299
RAMÓN
D. RIVAS
visto bueno la cercan. Nosotros los garífunas ganaderos tenemos
los
animales juntos,
pues
cada quien sabe lo que le pertenece y los
ganaderos
solo llcgan a cerca¡,'. [¿ zona de Majo Creek, que históri_
camente pertencce a los garífunas,
ahora es tierra ganadera
en manos
de no garífunas; lo mismo
sucede en la zona de Caucú. Todos
esos
lugares
disponcn de una buena infraestructura.
Hasta
el momento,
en
l a comuni dad no hay organi smo al guno que estó trabaj ando en l a
defensa
de la tierra, aunque la alcaldesa manifcstó
estar dispuesta
a
l uchar por l os i nterescs
de l a comuni dad.
En Nueva Armeni a,
si bi en l a comuni dad es mi xta
(garífunas
y
l adi nos),
se manti cnen uni dos. uno de l os factores que moti van
esta
uni dad podría ser que muchos de l os l adi nos han naci do en l a
comuni dad y muchos dc cl l os han contraído matri moni o con garífu-
nas. Tambi én l os une el probl ema de l a ti erra. Aunque l a comuni dad
aún no afronta l os probl cmas de despoi o y ocupaci ón, están preocu-
pados cn l a mancra dc l egal i zar rápi damente l as ti erras que ocupan.
Nadie en Ia comunidad
posee títulos legales
sobre la tierra que
ut i l i zan.
En Tornabó y San
Juan,
existe tambión el problema de la tierra.
Hay casos en que la comunidad ha recuperado
terrcnos, como es el
caso de "nucvo San
Juan".
La comunidad ve el problema de la tierra
como algo complicado ya que, cuando tratan de legalizar
sus predios,
éstos "tienen
un buen número
de dueños". El INA está al tanto de la
situación, pues en ópoca reciente
se han presentado funcionarios para
tratarel probl ema. Hay temordeque,
con l oscambi os reci entesa ni vel
de dirección
en las oficinas centrales del INA en Tegucigalpa, la
situación en la región empeore{.
Además,
existe la preocupación
sobre un proyecto llamado
"Tornasal",
que persigue concretar, a largo plazo, un proyecto turís-
42 El di¡e'ctor del INA,
fuan
Ramón Martfnez, renunció a su
qugo.
3N
LOS GARIFUNAS
tico
(gobierno)
que abarcará la región desde Río Plátano hasta Torna:
be.
Estructura organizativa
Si bien los garífunas "viven en armonía", son comunidades fuer-
temente divididas. Esta podría ser la razón por la cual las organizacio-
nes locales
existentes no funcionan.
En l as comuni dadcs que son cabecera muni ci pal , se producen
discrepancias entre las actividades coordinadas por la municipaliciad
y las actividades
organizadas por el patronato. Esto se dcbe a quc
,,el
alcalde, que si bicn es garífuna, no representa los interescs del pueblo
pcro sí los intcreses
de lo que se le solicita de fuera',.
por
otra parte,
hubo un alcalde que describió a las organizaciones como
,,grupos
sin
ni nguna i nstrucci ón
para efectuar l abores
en bi en de l a comuni dad,,.
Esta dual i dad es parte de un fenómcno
cul tural que val e l a pena
retomarl o
en l a consi dcraci ón fi nal
de este documento.
Otro probl ema
es que en muchas
comuni dadcs no exi ste un
consenso entre Io que pl ani fi ca cl patronato y l o quc qui ere l a pobl a-
ción. Se ha constatado,
entre los miembros
del patronato, una especie
de monopolio.
En Sambo Creek, por ejemplo, cuando se quiso convo-
car a Ia comunidad para "una reunión
de consulta,,, los miembros dcl
patronato y los demás clubes presentes manifestaron
quc hablar con
la comunidad
era imposible,
ya que "lo que acordaba el patronato era
siempre bien visto por la comunidad".
Después
de hablar
con los miembros
de la comunidad, se hizo
evidente que el patronato no funciona
desde hace varios años y,
además, es manipulado
por políticos. Manifestaron
que algunas
instituciones nacionales
e internacionales
de desarrolro sc retirarona3,
porque "desde un principio estos organismos no tomaron en cuenta
43 Se refieren a ASEPADE
307
RAMÓN D. RIVAS
los deseos de la comunidad, sino los deseos e inquietudes de los ricos
del pueblo." Se ha logrado que organismos nacionales y extranjeros
realicen proyectos en la comunidad:
El FHIS trabaja en la ampliación de eruelas.
El SANAA-BID realiza proyectos de ampliación y saneamiento
dcl servi ci o de agua.
SDI-D
(Canadá)
brinda apoyo en ascsoría y financiamicnto a
PRODECOGAR
(proyercto
de dcsarrollo coopera tivo garífu na
).
Por otra parte, l as comuni dades de l os departamentos de Col ón y
Graciasa Dios, aunque han recibido una que otra visita de organismos
intemacionalcs, no recibcn bcneficios de los mismos.
Ahora bien, en todas las comunidades garífunas, se coordinan las
actividades socio-políticas, culturales y hasta económicas por medio
del patronato local. Los demás grupos existentes, como el Club de
Amas de Casa, el Club de Cultura, OFRANEH y el Comité contra el
Cólera, aunque realizan actividades indcpendientes, mantienen una
estrecha rclación y coordinan sus actividades por medio dcl patrona-
to. Tanto el patronato como los respectivos grupos, efcctúan pcriódi-
camente reuni ones de coordi naci ón.
En principio, la comunidad colabora con las actividades que
promuevc dicho organismo. La finalidad es velar y promover actiü-
dades que beneficien a la comunidad. El patronato es el órgano
i ntermedi ari o.
En Triunfo de la Cruz, el patronato movilizó a la comunidad para
hacer posible la instalación de la luz electrica
(1982),la
instalación de
agua potable y la construcción de un centro comunal.
El Club de Amas de Casa surgió en7974, a raíz de los daños que
el huracán Fifí causara en la comunidad. En sus etapas inicialeq el
Club se dedicó a la reconstrucción de la comunidad y a tareas de
saneamicnto ambiental. Desde sus inicios, se caracterizó por estar
constituido, en su mayor parte, por mujeres campesinas. En la actua-
lidad, el Club trabaja en la agricultura y la atención de los niños.
LOS GARIFUNAS
En las labores agrícolas, las mujeres trabajan en forma organizada
e individual, cultivando yuca. Los hombres trabajan en grupo los
cultivos de arroz, rrraízy frijoles. El producto del trabaio organizado
es para beneficio de la comunidad y para la atención de los niños. De
lo producido se les prepara comida a los niñoss y el resto es destinado
para la venta.
Las integrantes
del Club se tuman en la preparación de los
alimentos que se brindan a los niños, que constituyen un grupo un
poco mayor de cien, en edades comprendidas entre 1 a 5 años.
El Club de Cultura persigue revitalizar
todos los elementos cul-
turales garífunas. Son ellos los que promueven y motivan a la co-
munidad, sobre todo a los
jóvenes,
para que participen en activida-
des socio-culturales.
La Organización Fraternal Negra Hondureña
(OFRANEH)
tiene
una filial
en las comunidades y todo el trabajo lo realizan mancomu-
nado
con el patronato.
Sus relaciones
con la comunidad son muy
buenas, pero sus actividades se centran más que todo en apoyo a las
iniciativas
del patronato.
Existen adernás, dos cooperativas de producción; una integrada
por hombres y otra por mujeres.
Además, en Triunfo de la Cruz trabajan tres iglesias:
la Católica,
Testigos
de
Jehová
y Bautista. La iglesia
católica no tiene sacerdote en
el poblado, mientras
que las iglesias
protestantes tienen pastor a
tiempo completo. El sacerdote de Tela llega a la comunidad sólo en
tiempos de fiesta y para bautizar,
casar y celebrar uno que otro
sacramento. En el poblado hay un celebrador de la palabra, quien
domingo a domingo reúne a los feligreses para la celebración.
Por otro lado, en Triunfo de la Cruz, trabaian varios organismos
nacionales
e intemacionales:
El CCF
(Cristian
Children Fund), al
'14
En la actualidad, son más de doscientos
los niñoe que pres€ntan síntomas de
desnutrición.
303
RAMÓN D. RIVAS
momento de la investigación,
tenÍa apadrinados un total de 369 niños.
las actividades
se centran en salud, educación y vivienda. También
trabajan
en tareas de letrinización
y drenaps. Los padres de familia
organizados
son los que desarrollan
estas labores.
Los parücipantes
en el proyecto han construido un local con seis
habitacionespara
alojara los visitantes. El dinero obtenido se reinvier.
te en las actividades del proyecto
Por otra parte, el SANAA-BID trabajan en el proyecto de instala-
ción del agua potable y letrinización. La idea es que la comunidad
aporte la mano de obra.
INFOP-RVB-HoIanda
están interesados
en la capacitación en las
áreas de cooperatiüsmo,
(en
la comunidad existen dos cooperativas
agrícolas; una formada por hombres y otra por mujeres), agricultura
y organización de las mujeres del Club de Amas de Casa, para lo cual,
ANDAR ha colaborado en el desarrollo de talleres. INFOp y los
holandeses han promovido también la comercialización del cacao
(hasta
el momento es sólo un proyecto) y la fabricación de
jalea
de
mango.
En algunas comunidades,
como Masca y Travesía, no existe
ningún
tipo de organización. Masca, a simple vista, parece una
comunidad próspera. Un 707o de sus casas son modernas, construidas
con materiales no tradicionales. De cada 9 miembros de una familia,
3 o 4 han emigrado a los EE.UU. La mayor parte de la población la
conforman üejos y niños. En la actualidad, Mara tiene unos 800
pobladores de los cuales, un ffiVo son garífunas y el otro 407o son
ladinos.
En Travesía no hay un organismo de desarrollo que trabaie en
proyectos para la comunidad. Los mismos pobladores son los que
obstaculizan las iniciativas
externas. Hay una fuerte desconfianza
entre los miembros de la comunidad y entre ellos no se permiten
líderes. Los pleitos internos han ocasionado que las fiestas locales
se
suspendan y que el turismo se ausente.
3M
LOS GARÍFUNAS
Hasta hace dos añoq en Travesía existía el Club de Amas de Casa;
la Legión de María,queesunaorganizaciónde
la iglesia Católicay que
realizaba, al igual que las señoras del Club de Amas de Casa, obras de
carácter social en pro de la comunidad; el Club de Padres de Familia
y el Club de Danza. Todos estos organismos realizaban actividades de
carácter social en colaboración con el patronato.
Entre los problemas que aquejan a la comunidad están: la falta de
un organismo que agrupe y represente
a la comunidad.
Existen problemas con el agua potable pues, no obstante que el
pueblo es abastccido por medio de una cañería, el agua proviene de
dos ríos
cercanos, en cuyoscontornos hay asentamientos humanos, lo
que hace que exista riesgo
de contaminación.
Una escuela cubre hasta sexto grado a un considerable número de
alumnos, pero sólo dispone de un maestro.
,En el caso de Masca,
el alcalde de Omoa vende las playas a
terratenientes
de San Pedro Sula y vecinos de Guatemala.
La picdra
del río es explotada por gente que no es de la comuni-
dad.
La comunidad solamente
cuenta con una clínica atendida por una
enfermera. Malaria, diarrea y gripes periódicas son los males que
afectan a l a comuni dad.
También
hay problema con los acaparadores
de productos, llama-
dos "coyotes",
quienes compran los productos agrícolas antes de que
se siembren.
La pobl aci ón está deacuerdoen
quesenecesi ta
de un buen trabaj o
de concientización para que vean lo importante
de la organización
para la solución de los problemas. Para ellos es necesario apoyar y
reforzar el patronato, para que de él surjan las iniciativas de desarro-
l l o.
En Nueva York instituyeron
un patronato
(organización
de los
jóvenes
de Masca) que está recaudando
fondos para buscarle una
solución al problema de la venta de las playas. Ellos quieren
trabajar
en base a resoluciones
jurídicas.
RAMÓN D. RIVAS
En Baja Mar existe un patronato y otros organismos operantes
como la CCF y los clubes de amas de casa, cultura, la filial de
OFRANEH e instituciones religiosas que coordinan sus actividades
con el patronato.
Entre las actividades del patronato
están:
Trabair de mejoramiento
del puente
(este
puente es indispensable
para el transporte de los productos agrícolas).
Instalación de un servicio efectivo de luz eléctrica.
Instalación de agua potable; la que hay no es suficiente y, además,
no es potable.
Programa de letrinización
(se
está trabaiando en este sentido).
Están trabajando en la ampliación de la clínica de salud, para
dotarla con más medicinas y personal, pues solo dispone de una
enfermera.
Los fondos necesarios los obtienen a través de fiestas, noches
culturaleg venta de comida típica y rifas.
Ante las iniciativas del patronato y demás organismos, la comu-
nidad responde bien. Uno de los principales problemas para el éxito
de estasactividadesesque no hay mucho dinero en la comunidad, por
lo que la gente colabora prestando su fuerza de trabajo.
tá CCF tiene en Baia Mar 327 niños apadrinados y las labores se
centran en: salud, educación y vivienda. Son los padres de los niños
apadrinados los que, bajo la coordinación de la directiva local del
organismo, realizan las labores antes mencionadas. No solo los niños
apadrinados reciben beneficios de la CCF, sino también todos los
niños de la comunidad. tá CCF trabaia mancomunadamente con el
patronato.
En la comunidad de Corozal, solamente el FHIS ha cooperado en
tareas de construcción, más que todo, de establecimientos educativos.
El SANAA-BID, recién comenzó con un proyecto con el que se
pretende mejorar la calidad del agua. Mientras que SDI-Canadá
financia el proyecto cooperativista PRODECOG AR.
LOS GARIFUNAS
El caso de Santa Rosa de Aguán
En esta comunidad hay diferentes organizacioncs, pero no son
capaces de coordinar el trabajo entre sí. Tanto el patronato, como los
diferentes clubes y la municipalidad "representan sus propios interc-
ses y no los de la comunidad". El Consep de Maestros es la única
organización "*ria"; sus actividades se centran en proycctos de
mejoramiento de la escuela y en apoyo a la coordinación de activida-
des de la fiesta patronal.
Existen tres clubesculturalcs: Chat, FlordePascua y Mala Estrella,
que solo realizan actividades cuando se aproxima una fiesta en la
comunidad. Sus actividades se centran, más que todo, en bailes y
música; parücipan en acontecimientos de la comunidad como los
velorios6 y velas de muertos en los que ellos participan haciendo
músi ca.
Hay una filial de OFRANEH, pero de acuerdo a su rcprcsentantc,
ésta no funciona.
Losorganismos que impulsan proycrctos de desarrollo son el FHIS
y el Ministerio de Educación, que trabajan en la construcción de un
desembarque en la barra y cn la ampliación de la escucla, respectiva-
mente. Hasta el momento no hay organismo internacional alguno
trabajando en la comunidad. Se informó que hay un club
(Club
Santa
Rosa de Aguán en Nueva York) que realiza actividades para la
recaudación de fondos en beneficio de la comunidad.
El caso de Nueva Armenia
En esta comunidad existen diversos organismos que realizan
actividades en pro del desarrollo y actividades de tipo social y
cul tural .
45 Los galfunas también llaman "velorio" a los aniversarios de difi¡ntos.
307
RAMÓN D. RIVAS
El patronato
pro-mejoramiento
de la comunidad,
trabaia
en la
búsqueda
de solución
a los problemas
de la misma.
El comité de emergencia
contra el cólera,
que fue fundado
a
iniciativa
de la enfermera
de la
comunidad.
I-a sociedad
de padres
de familia (escuela
y preparatoria),
centra
su labor,
más que todo, en el trabajo
de docencia y actiüdades
como
rifas, bailes,
que son utilizados
para recaudar
fondos
a beneficio
de ra
escuel a.
La cooperati va "La Lucha,,, que
está integrada
por l6 mu jeres
y es
parte del proyccto
de
pRODECOCAR.
[a comuni dad
cuenta, además,
condoscl ubesdecul tura
y unode
dcportes.
Los clubes de cultura centran sus esfuerzos
en la ejecución
de músi ca
típi ca y bai l es, acti vi dades
encami nadas
haci a l a rccauda-
ción de fondos para su propio beneficio.
Al igual que en otras comu-
ni dadcs garífunas,
el l os parti ci pan
con su músi ca
en vel ori os y veras
de di funtos.
El cl ub de deportes
es el encargado de apoyar al equi po
de fútbol .
Ninguno
de estos grupos, a excepción del patronato,
tiene
como
meta trabajar
en bcneficio
de la comunidad y, si bien lo hacen,
es en
forma
esporádica.
Algunos
organismos
de desarrollo
impulsan proyectos
en la
comunidad,
aunque el único presente
es SDI-D
(Canadá),
en los
sectores de apoyo financiero
y capacitación de la cooperativa
agrícola.
La AID ha visitado la comunidad
para conocer sus necesidades
más
sentidas, como el agua potable. Igualmente,
el SANAA_BID,
se han
intcresado
en la instalación
del agua potable.
El Ministerio
de Educación
trabaii en la construcción
de veinte
letrinas
en 1989 y el FHIS
en la ampliación
de Ia escuela.
El caso de San
Juan
I¡ comunidad de San
Juan
cuenta con diferentes
organismos,
tales como el patronato, cuyo objetivo principal es procurar resolver,
LOS GARIFUNAS
en forma mancomunada, los problemas locales; sobre todo los de
carácter infraestructural.
La comunidad enfrcnta problemas en lo que
respecta a la colaboración, ja que "a la gente no le gusta tomar cargos.
De nada le sirve a uno exigirles si ellos no tienen voluntad de
coopcrar".
El Club de Amas de Casa tiene estrechas rclacioncs
con la
Junta
de
Bienestar Social de la Municipalidad
de Tela y canaliza las ayudas en
programas lactarios
cntre los niños
de edad pre-escolar. A los niños se
les reparten alimentos,
especialmente leche; en total sc bencfician 60
fami l i as. La comuni dad di spone de un centro l actari o.
Existe la cooperativa "El
Cisne", que tiene carácter mixto y se
dedica a la producción de coco y yuca pero, en sus diez años de
exi stenci a, no ha bri ndado l os fmtos
deseados. Su número de mi em-
bros no pasa de 23. La cooperativa recibc
apoyo financiero y asesora-
miento de la cooperación canadiensc,
que emplea tócnicos locales.
Organismos nacionalcs y extranieros realizan proyectos en bene'.
fi ci o de l a comuni dad: El FHIS, El Mi ni steri o dc Educaci ón y el
SANAA son l os organi smos naci onal es que han asi sti do a l a comuni -
dad en labores de reconstrucción.
SDI-D
(Canadá)
ha asesorado y facilitado el financiamiento a una
cooperativa mixta de producción.
[a CCF, con su programa de apadrinamiento persigue, a la larga,
el desarrol l o de l a comuni dad por medi o de l a ayuda mutua.
El caso de Tornabé
El patronato
es l a máxi ma autori dad en l a comuni dad. Su l abor
consiste en realizar iniciativas y
actividades en beneficio de la comu-
nidad.
[a cooperativa, que antes fue de mujeres, está compuesta por 32
miembros
(ahora
es mixta). Tiene
como finalidad promover el desa_
rrollo de la mujcr garífuna, hacióndola
más productiva. Fs asesorada
por la cooperación canadicnse y tiene diez años de existencia.
RAMÓN D. RIVAS
Organismos nacionales y extranieros impulsan proyectos de de-
sarrollo; el SANAA-BID han realizado los estudios correspondientes
para la instalación del agua potable.
El FHIS trabafa en la construcción de letrinas. Hasta el momento
se han construido un total de 200 letrinas6.
La CCFha apadrinado hasta el momento un total de380niños. En
la práctica, se benefician del proyecto un total de 620 niños, que
rcprescntan un buen porcentaje de la población.
Loscanadienseshan asesorado y facilitado apoyo financiero auna
coopcrativa mixta de producción de yuca y coco.
El caso de Li món
En esta comunidad existen varias organizaciones de diversa
índol e,
entre el l as sc encuentran:
El patru.,ato, que seencarga de la organizacióndelas fi estas{7. Hay
grupos culturales como Cinco Estrellas, las Pipas, los 500, 501 y 502,
Las Mamaristas y El Perdón, que trabajan en actividades de tipo
festi voyl a
coopcrati va' Nucvo Amanece/' . En Li mónexi ste una gran
dcscoordinación entre estos organismos: "a todas las organizaciones
en la comunidad les hace falta instrucción
y espíritu de colaboración
en bien de la comunidad. Trabajan sólo para recaudar fondos para la
realización de fiestas que, a la larga, no benefician a la comunidad'.
La cooperativa "lseri Lindamawari"
(Nuevo
amanecer), es de
rcciente formación. Sus 40 miembros
son de Limón, pero la coopera-
tiva funciona cn la aldea de Vallecito, a unos 22 kilómetros de Limón.
Es iniciativa
de unos
ióvenes
de Limón, motivados por la carestía de
alimcntos, asícomo por la constante ocupación de tierras por parte de
¿16
[¿ comunidad no está de acuerdo con la instalación de letrinas porque en invierno
se llenan de agua.
47 la cooperación enEe la municipalidad y el pahonato sólo existe en teorla; en la
práctica no se produce ningrin tipo de colaboración.
310
LOS GARIFUNAS
los migrantes ladinos€.
Es una cooperativa productiva que, además,
pretende concientizar a los habitantes
de Limón sobre la nccesidad de
organizarse para defender los derechos sobre la tierra. Entre sus
miembros
existe motivación
para emigrary
establecerse en la zona de
Val l eci to.
Tambión
se consrituyó un comité pro mejoramiento
de las calles
del puebloae.
Algunos
organismos nacionales
y extranjeros trabajan
en esta
comunidad: El SANAA-BID
comenzará
con la instalación
del agua
potabl e.
Ei i NFoP manti ene pl áti cascon
l a Muni ci pal i dad
conel i nterésde
capacitar gente en las áreas
de agricultura
y construcción.
El Socorro
Jurídico
de la Parroquia de Tocoa, ha iniciado un
programa de cursos sobrecuestiones
iurídicascon
relación a la tenencia
de la tierra.
El FHIS, conjuntamente
con la Municipalidad,
üenen proyectado
la construcción
de otro local para la escuela.
El caso de Cosuna
La comunidad
coordina sus actividades
socio-políticas,
cultura-
Ies y económicas
por medio
del patronato
local. Los grupos que
realizan
actividades independientet
como en el caso de los clubes,
mantienen una estrecha relación
y coordinan
sus actividades con el
patronato, que efectua reuniones
periódicas
con el resto de organis-
mos.
48 Las tierras de la región son ejidales
e históricamente pertenec€n
a los garífunas. si
bientray
docrrmentos que legitiman
la tier¡a a los garífr.rnas
de Limón, a"rin no existe
una.ley
que los ampare. En VaIecito,
Ios integrarites
de la cooperativa se atienen a
u¡ documento que el alcalde de Limón reciénles
extendió; en él se haceconstar que
^ _
esa tiena está adjudicada
a la cooperativa
para labores productivas.
49 Como las calles del pueblo son muy u."^o*", para
ros vehícu]os se dificr¡rta el
recorrido por el pueblo. Hay casos
en que se quedan pegados; por esta raz6n, el
alcalde está interesado en balastrar,
po, lo -"rrbr, las caUá prinápales.
377
RAMÓN D. RIVAS
En lo que respecta a la estructura organizativa, han surgido
algunos problemas, sobre todo, de carácter funcional: falta de capaci-
tación, lo que provoca bajo rendimiento.
Así mismo, la falta de lluüa
en los últimos dos años ha afectado el rendimiento productivo. En los
últimos mcses, se ha constituido,
en la mayoría de las comunidades,
la organización pro-ejidos,
con el obietivo de defender
las
tierras que
históricamcnte pertenecen
a los garífunas.
OFRANEH, que es el órgano que representa los intereses
del
pueblo garífuna, en la fecha en que se realizó el estudio, no tenía
representatividad en las comunidades, lo que manifiesta la desorga-
nización hacia el interior de este organismor.
50 Al momento de escribir el reporte final de este estudio
(noviembre
1992), en una
asamblea exbmrdinaria realizada en Trujillo, se eligió una nueva directiva de
OFI{ANET{.
372
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Gartfuru en trance
durante la celebra-
ción de Ia ceremo-
nia del Dugú. De-
partamento de Co-
lón. Goto: E. Lobd.
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Disposición carac-
turtsüca ile un y
blado
garífuna.
Guadalupe, Colón.
(Foto:
E. Lobú.
:
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ffi"3ffi
de Guailalupe,
Colón.
(Foto:
E. Lobú.
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Mujeres garífutus
de Ia aldea
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315
W
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Pescadores
garífu-
nns aI momento de
hacerse a Ia mar.
Guadalupe, Colón.
Goto:
E. Lobd.
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Los niños gaif u nas s e d edican a a en der los p r o d uc t o s elab o r ad o s en sus c asas.
(Foto:
Mario Ardón),
377
w
:
,
{
i ¡
Construcción
de un cayuco
en una aldea
gar í f una.
(Foto:
Mario
Ardón)
Los PECH
Con texto h istórico
etnográf ico: ubicación geográf ica
y número
poblacional
r
Los pecht
se encuentran localizados
en los departamentos de
Olancho, Colón y Gracias a Dios.
Ocupaban la región
central de [a
Mosquitia hondureña
y el noreste
del departamento
de Olancho, o
sea, la región situada
entre los 83, 10 y 86 grados de longitud
oeste del
meridiano de Greenwich.
,La
temperatura
de la región pech
es muy irregular,
debido a las
dcsigualdades del terreno y a los repentinos
cambios atmosféricos; a
un extremo calor, sucede un frío sensible. sólo en las riberas de los ríos
se puede hablar
de un clima ardiente, mientras que las mesetas de
Ol ancho ti enen un cl i ma templ ado.
La temperatura
anual es de 26 grados, bajando por las noches
hasta 18 grados. A veces, en los meses
de diciembre, enero y febrero,
la temperatura
puede alcanzar los 15 grados y los 36 grados en rrnrzo
y abril. La estación lluüosa se inicia en junio
y se dilata hasta febrero.
[a estación seca comprende de marzo
a mayo.
El territorio
pech es muy desigual
y montañoso. Es cruzado por
varias de las importantes
serranías
que son ramales
de la sierra de
Agalta, con orientación
de suroeste a noreste, entre el departamento
de Olancho y Colón, e incluye las montañas
de El Boquerón,
separa-
das por el Valle del río Telica y las montañas
de El Carbón, las de los
I Los indígenas p€ch también han sido llamados como payas, poyers, pahayas. Véase
al respecto: E. conzemius,
Los Indios
payas
de llonduras. r,stiaa ceogra¡t* Híttóritn
E tnográt'ico.
(México:
7933): 245,'i,,979.
327
RAMÓN D. RIVAS
ríos SicoyPaulaya, separando losmunicipios deSan Esteban yCulmí,
que dan origen a los ríos Wampú y Paulaya, así como a los afluentes
del río Sico2.
Se han realizado pocos estudios sobre este pueblo indígena3. En la
época precolombina, vivían en la parte central de La Mosquitia hon-
dureña y en el noroeste del departamento de Olancho y, hasta la úl-
tima mitad del siglo XVII, ocupabantoda la comarca entre los rÍos
Aguán, Patuca y el mar; eran además, dueños del litoral de la región
de Caratasca hasta el cabo de Gracias a Dios, frontera con Nicara-
guao.
A mediados del siglo pasado, los pech se encontraban disemina-
dos en el departamento de Olancho, en los poblados de Dulce Nombre
de Culmí, El Carbón, El Pajal, Pukira, en el curso superior del río
Guampú, la parte alta del río Aguán y los bajos del río Patuca. Algunos
se habían desplegado hacia el departamento de Colón y Cracias a
Dios, es decir, toda la comarca entre los ríos Aguán y Patucas.
En la biósfera del río Plátano, sección correspondiente al depar-
tamento de Gracias a Dios, existen pequeñas comunidades pech y
asentami entosdi spersosa l o l argodel a mi tad del río, entre LasMarías
y Waiknatara6.
En la comunidad de Las Marías, donde son una
minoría, se han mezclado con los misquitos y garífunas, pero los más
2 Né Pineda Portillo, Ceografía de Honiluras.2da. ed.
(Tegucigalpa:
Edit. Tegucigal-
pa,l 984):68.
Este pueblo es conocido, entre la población hondureña, como
"paya o payitas". Los
pech rechazan esta denominación, ya que hace alusión a bárba¡o, animal. Ellos se
autodenominan "pech", término que significa gente, la cual es usada solamente
para referirse a ellos; para el resto de la población utilizan los términos pech-akuá
Qa
otra gente) o bulá, que quiere decir ladino.
Wendy Griffin,Las historías dela indígeaas ilcHoniluras Nororiental: Ohncho,Colóny
hs l sl as i l ¿ b Bahía. 1990. p.72.
I bi d. , p. 43.
De acuerdo al geógrafo Peter Herühy y a la antropóloga Laura Hobson, quienes han
realizado estudios en la zona, de los más o menos 25O pech en la rcgión, sólo unos
24 se consideran
"puros", cuya herencia se remonta a los asentamientos históricoe
en la cabecera del rfo Plátano. [a mayola de la población pech se ha mezdado en
cierto grado con loe misquitos y, como resultado, están enfrentando la pérdida de
su lengua y cambios sig¡üicativos en su organización social.
(lnformación
oral),
4
.)
6
322
LOS PECH
viejos aún conservan parte de sus costumbrcs y hablan su lcnguaT; los
contactos más recientes con la economía costera, dominada por los
misquitos, ha traído como consc{uencia que la mayoría de ellos
habl en mi squi to
y estén perdi endo l a l engua matcrna. Los ni ños, por
ejemplo,aprenden
español en la eruela de Las Marías, hablan misquito
con sus compañcros, pcro aunque
comprenden pcch, no l o habl an.
Los pech del río Pl átano todavÍa vi ven en l as más espesas monta-
ñas y conscrvan muchas dc sus costumbres anccstral es. Youngs, qui cn
escri bi ó
(si gl o
XIX) acerca de l os i ndígenas
de La Mosqui ti a, refi ri ón-
dose a l os pech, anota l o si gui cnte:
"hay
otros payas mcnos ci vi l i zados
que se l es l l ama sal vaj es, porque vagan por l os bosqucs haci cndo sus
si cmbras, que no vuel ven a ver, si no hasta que van a rccogcr sus
cosechas. Sol amcnte por i nterós vi si tan l os otros pucbl os dc payas,
vi ven en l as márgenes del río Si co, y por eso se l cs l l ama
' Si cos"' .
Young no comprendi ó
quc l os pcch practi caban cl ti po cl c cul ti vo
conoci do hoy día como "shi fti ng
cul ti vati o n"s y
"su
vaganci a" por l os
bosques se debía a l a real i zaci ón dc sus cul ti vos.
Durantc el si gl o XVI, l a rcgi ón habi tada por l os pcch formaba
parte de l a provi nci a dc Veraguas o de Cartago, que sc extcndi ó dcsdc
Panamá hasta el cabo de Craci as a Di os. Posteri ormcntc, L¿i Mosqui ti a
fue consti tui da como parte de l a provi nci a de Tcguci gal pa' 0.
Según Peter Herl i hy, se mantuvi erc¡n en absol uto ai sl ami ento raci al hai ta l os años
40, orando al gunos hombrcs mi squi tos recol cctores de caucho y l avadorcs de oro,
se mezdaron con l os pcch de l a rcgi (rn del río Pl átano.
(l nformaci (rn
<¡ral ).
Thomas Young Nanati ve of a resi denceon the Mosqui to Coas!. (London:
Smi th, El dcn
& Co. 184D.
Lei os de sus comuni dadcs, l os pech hacen sus cul ti vos rotati vos; cs rJcci r, a di fercn-
ci a de l os campesi nos l adi nos, cada año dej an descansar y l a parcel a o¡l ti vada no l a
vuel van a uti l i zar si no dcspuós de al gunos años. Los pech del río l rl átano dcpcndcn
de l a agri cul rura de tal a y roza y de l a caza y l a pesca para su subsi stcnci a. Cul ti van
l os mi smos productos que l os mi squi tos pero, a di ferenci a de óstos, haccn más
énfasi s en.l a yuca y cl maí2. Crían gal l i nas, patos y, al gunos dc el l os, ganado. Si n
embargo,l a ci anza de ani mal es domésti cosi uega un papel menor en l a i ubsi stcnci a
dc l os pcch; l a mayor parte dc l a carne fresca es obteni da a través de l a
pcsca y
de l a
caza.
10 "l l el aci ón
de l a provi nci a de l -l ondu¡as y Hi gueras por el Obi spo Cri stóbal de
Pedtaza,l SM" . Reoi sta de Archi oo y d¿ l a Bíbl i oteca Naci o¡ul . Tomo l V,
p.
230.
I
9
323
RAMON D. RIVAS
Scgún l os estudi os real i zadosrt, l os conqui stadores tardaron mu-
cho ticmpo cn penctrar al área pcch. La primera expedición se llevó a
cabo en 1564 pcro, debido a la fuerte
oposición de los indígenas,
se
llcgó a la conclusión de que sólo mediante la religrón se podría
conqui star l a zona.
Fue hasta pri nci pi os del si gl o XVII que al gunos frai l es i ntentaron
comenzar l a l abor de evangel i zaci ón, pcro
sus pri meros i ntentos
fueron infruch-rososr2. Los pobladores
seguían aferrados a sus creen-
ci as rel i gi osas
y mostraban rebcl día haci a l a nueva rel i gi ón.
Muchos cronistas se refiercn a la rcbcldía
de estc pueblo. Los
rcportes hi stóri cos señal an que, a medi ados de ese si gl o
(XVII),
l os
pcch atacaban a los pobladores
españoles cercanos a su territorio.
Como consecucnci a dc estas acci ones,
cl capi tán Bartol omé de Escoto
pi di ó pcrmi so para conqui star l a zona. El permi so l e fuc concedi do y
l ogró
traer vari as fami l i as pcch a l os ascntami entos español cs.
poste-
ri ormcnto.
dc Escoto vi aj ó a Guatcmal a para sol i ci tar rel i gi osos
que
catcqrri zaran l os i ndígenas que ól había reduci do; l ogra que trasradcn
sacerdotcs a la región y, en 1690, funda un pueblo con 6,(X)0 personas
cntre cspañol es e i ndi osr3.
Los cronistas rcfieren haber
encontrado grupos pech cn las cerca-
nías dc l a Costa Atl ánti ca
de Hondurasra,
sobre todo en l o que hoy se
conoce como los
departamentos de Colón y Gracias a Dios.
A mediados
del siglo XVIII, piratas ingleses, franceses y holandc..
ses, se establecieron en La Mosquitia hondureña y se aliaron con los
mi squi tos que vi vían en l a regi ónl s.
Los piratas establecieron buenas relacionescon los misquitosy
les
proporcionaron
armas de fuego; con éstas obligaron a otros grupos
indígenas,
entre ellos los pech, a replegarse al interior del territorio.
l 1
1 2
l 3
14
I J
Linda Newson
,
El Costo de la Conquista. Primera edición traducida.
(Tegucigalpa:
Editorial Guaymuras, 1992).
José
A. Sarmiento,Historia deOlaacho. (Tegucigalpa:
Edit. Guaymuras. 1990):50 yss.
Ibü., p. 104.
"Carta
de Diego Lópe_z deSalcedoa Su Magestad". Histoila rt¿Trujítto.Tomo.l.p.72.
John
Esquemcling,T&. LosBucaneros fu Amnice. (Managua:
Edición del Banio de
América, Colección Cultwal, 1978): 92.
324
LOS PECH
Fue así como los pech fueron
desalojados de la costa y se ubicaron
cerca de l os úos Patuca,
Si cre Twas, Pl átano,
paul ava
y Si co; en tanto
que los misquitos
extendieron sus dominios por toda la costa hasta
el
Cabo Camarón. Los datos hi stóri cos
señal an que, a l o l argo
de todo cl
si gl o XVIII, l os mi squi tos cometi cron muchas atroci dades
contra l os
pcch, con el fi n de capturar personas y venderl as como escl avos a l os
comerciantes ingleses. Esto provocó que la población pcch se redu jera
en poco tiempo. Muchos se intcrnaron más en el interior dcl país,
pri nci pal mente
en l os val l es de Ol ancho y de Agal ta,
burando l a
protección de los españoles; otros tenían que somctcrse al Rey mis-
qui t or6.
Actual población
pech
En l a actual i dad, l a mayoría dc l os pech están cstabl eci dos en el
departamento
de Ol ancho, di semi nados
en vari os pobl ados: Nuevo
Subirana, Pisi jirc,
Jocomico,
Agua Zarca, Santa María de El Carbón,
Val l eci to, Dul ce Nombre
de Cul mí y Cul uco. En Craci as a Di os: Las
Marías, Bal ti tuk y Wai knatara
y en el departamento de Col ón: l a
comuni dad de Si l í n.
El número de casas y su pobl aci ón
está di stri bui da
de Ia si gui cnte
manera:
16 Michael D. olien, The Mosguito Kings and the Line of succession.
lourtal
ol
Anthropological Research, (Albuquerque:
Vol.39. No. 2, l9g3).
Pueblo
No. de casas
Población
Nuevo Subirana
Pi si j i re
Jocomi co
Agua Zarca
40
4
6
22
380
60
70
793
325
RAMÓN D. RIVAS
El Carbón
Las Marías17
Wai knatarar8
Baltftuk
Val l eci to
Si l ín
Dul ce Nombre
de Cul mí1e
Culuco2o
136
a
^
t
t z
27
12
4
1,400
t o
30
72
270
63
1 A
T +
18
Total 274 2,586
La mayoría de estas comunidades, como
Jocomico,
Agua Zarca,
Las l v{arías, Wai knatara, Bal ti tuk, Pi si j i rc, Val l cci to, Cul uco y Nucva
Subi rana, son matcri al mcntc pobres; si n agua potabl e, l uz cl óctri ca y,
adcmás, carccen de scrvi ci os de sal ud. Si l ín y El Carbón son comuni -
dades que, en l os úl ti mos años, han al canzado progreso en l o que
rcspecta a aspcctos como l ctri ni zaci ón y agua potabl e. Tambi én l a
enseñanza ha mejorado considcrablemente. Son dos comunidades
pcch muy bien organizadas.
Las comuni dades de
Jocomi co
y Las Marías son l as úni cas que no
disponcn de vías de comunicación efectivas. A Las Marías se llega
l 7 El t er r i t or i odel ospechen[ aMosqui t i aseubi caenl oquehoycompr endel abi ósf er a
dc río Pl átano. Vi ven en cuatro pequeñas al deas en ascntami cntos di spersos a l o
l argo de l a mi tad dcl río Pl átano, entre Las Marías y Wai knata¡a.
18 Esta es la comunidad pech más pequeña orillas del rfo Plátano y es parte de un
pequeño grupo que emi gró hasta desde Ol ancho
(Val l eci to)
en 1990, debi do a
conflictos de tierras con camoesinos ladinos.
l 9 I I i st ór i cament e, Cul mí f ueunodel oscent r ospr i nci pal esdel apobl aci ónpech. Con
el proceso de colonización que siguió a la crnquista, poco a poco se fueron
discminando. Lo que hoy queda de los pech en Culmí, no es más que unas pocas
fami l i as "i ntegradas"
entre l a gran mayoría l adi na de l a pobl aci ón.
20 Cul uco es una comuni dad mi xta, formada por mi embros de ot¡as etni as: tawahkas,
mi squi tos y al gunos l adi nos.
326
LOS PECH
solamente pormedio de pipante o poraüoneta. Porlo general, la pista
de aterrizaje siempre se encuentra
en mal estado. A
focomico
se llega
en bestia o caminando; una hora a pie desde la comunidad ladina La
Colonia. En épocas de lluvia
es difícil llegar en vehículo a Subirana,
Culuco y Vallecito. El resto de las comunidades son de fácil acceso.
Es necesario indicar que todas estas comunidades están invadidas
o amenazadas por grandes finqueros, ganaderos, explotadores de
madera e intermediarios o coyotes, que amenazan con apropiarse de
la totalidad del hábitat pech.
Los actuales vecinos de los pech son los garífunas por el norte, los
misquitos por el oeste y los ladinos por los cuatro puntos cardinales.
El aspecto religioso
cultural
,Hasta
el siglo XVIII, los pcch vivían en el corazón de la selva de
Agalta, su actividad productiva fundamental era la cacería y la pesca,
con u na i ncipicnte agricultura basada, principalmente, en el cul tivo dc
tubérculos como la yuca dulce y, eventualmente, el cultivo del maí2.
Se caracterizaban por ser nómadas2l.
Muy poco se conoce sobre la religión practicada por los pech antes
de la llegada de los españoles. Lo poco que se sabe está basado en los
relatos de los cronistas. Según Vasco de Herrera, "Diego López
Salcedo, gobernador de Honduras, procuró conocer la religión, cos-
tumbres y capacidades de los indios del distrito de Trujillo
encontró
tres ídolos principales que en su templo eran adorados, el uno a cuatro
leguas de Trujillo, otro en un pueblo de 30 leguas y el tercero en una
isla de quince leguas
de la ciudad. Estos ídolos tenían forma de mujer
y eran de piedra verde marmoleña
(jade);
a ellos encomendaban los
indios sus negocios y haciendas, para que los guardasen
de los malos
tiempos y adversidades. TenÍan además otros ídolos y adoratorios
2l Sucelinda Zelaya.
"Resumen
de Contenido. Un expedimte de tierras
payas',.
Amé-
rica Indígena. Vol. XLIV, No.. 3,
juüo-septiembre,
1984.
327
RAMÓN D. RIVAS
donde hacían sus sacrificios. Al cargo de cada uno de estos templos
principales estaba un anciano a quien los indios llamaban
'papa-watá'
que era soltero y tenía el cabello tan largo que le llegaba a la cintura.
Estaba también encargado de la educación de los hi
jos
del cacique"
2.
Esto demuestra que, a la llegada de los españoles, los pech tenían una
religión politeísta, representada en esculhrras mayores, que eran
adoradas por la comunidad e ídolos menores que servían de amuletos
familiares.
Actualmente, los pech son poscedores de una cosmovisión muy
particular que los diferencia del resto de la sociedad hondureña y que
se expresa en los diversos aspectos de su vida cotidiana, entre los que
se destacan su narrativa, ceremonias, fiestas, bebidas y su relación con
la naturaleza. Guardan un profundo respeto por la flora y la fauna y
practican una serie de normas que regulan la explotación de los
bosques y animales, lo que les permite mantencr un equilibrio ct n el
ecosistema; pero, a pa rtir del momen to en que se i nserta n a I a sociedad
nacional, sufren un proc€rso de destrucción de su ecosistema y una
constante desvaloración de su propio sistema socio-cultural. NIo
obstante, en esta constante descomposición socio-cultural, aún pcr-
sisten formas ancestrales como los curanderos, quienes son los res-
ponsables de conservar y divulgar Ia medicina pech, que descansa en
un profundo conocimiento de la naturaleza. Conocen procedimientos
terapéuticospara tratar la mordedura de la serpiente
'barba
amarilla"
y para curar las enfermedades que azotan a la comunidad. Los
ancianos aún son muy respetados y consultados.
De la música tradicional pech se conserva poco. Sus antiguos
instrumentos han sido olvidados; solo los ancianos guardan celosa-
mente los secretos de esta música, casi como un tesoro. Entre ios
instrumentos típicos destacan el tambor, la flau ta y la maraca; también
22 Véase:RigobertodeJesúsLanza,LosPech.UnaCulturaOloidad¡.(Tegucigalpa:1986):
34, 35. Eduard Conzemius, Ethnographical Suroey ol the Miskíto an Sumo lndians of
Honduras anil Nk¿ragta.
(Washington.
D C. 1932).
328
LOS PECH
seconservan canciones en lengua pech. En la comunidad de El Carbón
hay un grupo cultural llamado Biriguti
(Ojo
del cielo), que se ha toma-
do la tarea de revitalizar la música
autóctona.
El origen del pcch se pierde entre el mito y la historia. Sobre el
origen del hombre se cuenta que:
Pata-Cher-Cama, nuestrobisabuelo,
tenía un hermano
que se llamaba Lau y a este le encomendó la tarea de crear
t hermanos.
Lau construyó una casa de varas con lodo y
todo cubierto con pacaya y capuca. Cher-Cama le ordenó
a su hermano [¿u que recogiera la corteza de un árbol
denominado jobo
yque preparara
ghamacaspara
9 herma-
nosy t hermanasque
se ibana formara estos; losalimentaría
con cacao, miel y muniá. Pasados 9 meses, Cher-Cama
revisó las hamacas y encontró que los niños ya estaban
,
formados, pero que Lau se comía lo que le enviaban a los
niños. Al darse cuenta de esto, los Wuataes que fueron a
revisar,
decidieron castigar a Lau, pero éste al enterarr se
avergonzó por su acción y huyó23.
Por otra parte, los ancianos, quienes
son los portadores de la
memoria histórica,
recuerdan
con alegría las fiestas ceremoniales
del
mes 4s correspondiente
en nuestro
calendario al mes de enero que es
la fecha para conmemorar la llegada de su rey a la rierra2r.
La historia mítica
del pech habla que este pueblo es hijo del Rayo
y que los rayos,
en épocas anteriores, fueron
pech que vivieron sobre
la tierra y que lucharon por exterminar a los gigantes
caníbales,
representados
por Takascró,
iefe
de esta raza, pero antes se batieron
contra sus guerreros,las
chaca-clacay,
que eran enormes lagartiias*.
23 Véase al respecto:
Láza¡o Flores y wendy
Griff n, Db*s,héroes y hombres en eI uni-
o-erso mítico de los pech. (El
salvador: unive¡sidad
centroamericana
Joeé
simeón
Ca¡ r as. I 991) : 31.
24 Lasf i est aspat ronal cscorrespondenal 2deene¡oencul mf yel 15deeneroensant a
María del Carbón; se venera al Dulce Nombre de
Jesús
y ,l sono. de Esquipulas,
fespectlvamen
te,
25 Wcndy Gri f f i n. Op. ci i .
329
RAMÓN D. RIVAS
En los relatos muestran indicios de una cosmovisión ancestral que
aún se conserva viva; un héroe cultural contribuye a desarrollar su
civilización, mediante el aporte de los bienes culturales: el maí2, la
agricultura y la medicina.
Los ancianos transmiten, en el seno familiar, a los
iivenes
la
historia de su pueblo. [¿ historia oral es un hecho que ha ocupado un
lugar primordial en la cultura del pueblo pech.
Se constató que el pech abandona, paulatinamente, la cacería y la
pcsca y, con ello, una importante fucnte de proteínas. Esto, en buena
medida, se debe a la destrucción del ecosistema que realizan los
grandes aserraderos, principalmente en el área de Culmí. Los pech
manifiestan con tristeza que, con la destrucción del bosque, se alejan
los animales y disminuye el caudal de los ríos por la ba
ja
precipitación
fluvial; esto trae como secuela los cambios climatológicos y el des-
aparecimiento de una diversidad de plantas medicinales. Según ma-
nifiestan:
"los
peces y los animales de caza han disminuido conside-
rablemente y son pocos los lugares en donde se puede cazar y pera r''.
De acuerdo a los relatos de los ancianos: "por cuatro siglos, los
pech vagaron errantes en la tierra de Agalta, buscando escondrijos
para no ser encontrados por los colonizadores, quienes los perseguían
para venderlos como esclavos en las Antillas". La ventaja de ser un
pueblo nómada y su estrategia de sobrevivencia étnica-cultural, les
permitió sobreviür y mantener viva su cosmogonía, su religiosidad,
su lenguaje, su organización social y su tradición alimenticia. Aunque
en su rrayoría se consideran católicos, aún se observan rasgos de su
antigua religión.
El contacto
"con los de fuera" les ha traído muchas desventaps. En
7957,los pech de Dulce Nombre de Culmí perdieron el control de la
municipalidad al ser impuesto un alcalde ladino. Este hecho posibilitó
Ia pérdida acelerada de tierras, usurpadas por los finqueros y los
ganaderos. Actualmente, Culmí solo cuenta con una reducida población
pech de 14 personas. En Santa María de El Carbón se empezó a dar el
mismo proceso, ya que la alcaldía municipal que existía en esta
LOS PECH
comunidad fue trasladada de manera arbitraria a San Estcban y, con
el l o, perdi eron su poder tradi ci onal . En Santa María de El Carbón, a
pesar dc encontrarse rodeada
dc emi grantcs l adi nos, l os pobl adores
han llegado al reconocimiento
de sus valores culturales y son cons-
ci entes de l o i mportante de l a prcscrvaci ón dcl mcdi o ambi cntc en
forma organizada.
La perdi da de l a cul tura pech se i ni ci a a parti rde l a época col oni al
y se i ncrementó a parti r de l os años 60 del presente si gl o, período en
el cual se da una mayor arti cul aci ón de l a soci edad naci onal haci a el
grupo i ndígena. La l engua, quc cs el pri nci pal agl uti nador de l a
cul tura, se va pcrdi endo paul ati namente, afcctando especi al mentc a
l os mcnores de 15 años. Un buen porcentaj e de
j óvenes
ti ene conci en-
ci a del val or y l a i mportanci a de l a l cngua como el emento de i denti dad
cul tural . En vari as comuni dadcs pcch l os maestros son mi embros de
l a etni a y mucstran un fucrtc se' nti do dc rcsponsabi l i dad cul tural para
con su puebl o.
Otro elemcnto importantc es la pórdida de las costumbres, donde
l os ri tual cs pcch han si do susti tui dos por l as prácti cas re¿rl i zadas
en el
resto de l a soci cdad hondurcña. En l as comuni dadcs se muestra
preocupaci ón, por parte de l os anci anos, en este scnti do. Al gunos
j óvencs
mani festaron
"ya
no gustar de su músi ca tradi ci onal por ser
aburri da", dando preferenci a a l a músi ca ranchcra mcxi cana. Las
prendas de vesti r ori gi nal cs han si do rccmpl azadas por l a ropa usada
por los ladinos y los
jóvenes,
en vez de sombrcros, prefiercn usar
gorras con textos en i ngl és. Los anci anos son consci cntes de que esto
no es malo, pero ven con tristeza que "hay
muchos jóvenes
que se
avergüenzan de scr pcch y han llegado hasta los extrcmos dc manifes-
tar verbalmente que prefieren casarse con una mujcr ladina que con
una pech". Hay algunos quc no usan zapatos, pero son muy pocos. En
décadas pasadas, para cubri rr l os pi es usaban cai tes o sandal i as26 de
cuero crudo de tapir o de res.
26 cai teeunapal abraderi vadadel térmi nomej i canoccctl i ,usadoenl amayoríadel os
países centroameri canos. El cai te se suj eta por medi o de correas, u¡a de l as cual es
337
RAMÓN D. RIVAS
Los via
jeros2T
que atravesaron la región dan cuenta de que los pech
usaban cn cl cabcllo aceites vegetalcs mezclados con perfumes y
preparaciones extranjeras. El más apreciado de estos aceites era el
conocido con el nombre misquito de "batana"28. El mismo viajero
encontró que las mu
jcres
se untaban
el rostro de achiote cuando saiían
a pasear o iban a las plantaciones agrícolas, esto lo hacían para
protL.gersc la piel de los rayos solares y dc picadas de insectos. Los
hombres,
por su partc, se untaban el cucrpo de tile
(hollín)
con
al qui trán o brea de pi no. El tatuai e fue una costumbre entre l os pech,
i ntroduci da
por l os mi squi tos; era un modo de embel l ecerse con l a
ayuda de aguj as o espi nas y de pól vora o humo de l eña de pi no
(ti l c).
Actualmente, todas estas costumbres han desaparecido, despla-
zadas por l a penetraci ón de l a cul tura l adi na.
para
embel l ecer
el
cabel l o uti l i zan bri l l anti nasy, para el rostro,cosméti cos adqui ri dos en
l os cstabl cci mi cntos comerci al es. Esto nos da una i dea de cómo l a
i nfl uenci " l adi na ha transformado l a cul tura pcch.
ya
es común ver,
cntrc las mujcres, el uso de prendedores,
aritos, peinetas y ganchos
para cl cabcl l o.
Sobre'el origen de la lengua pech, muy poco se sabc, debido a que
no se han rcalizado estudios
concretos sobrc ese tema. Lehmann
y
Creenbcrg2e apuntan que la lengua pech pertcnece a la familia lingüís-
tica chibcha; otros lingüistas,
en estudios recientes, han confirmado tal
afirmaciónr;
por ser de origen chibcha, la definen como una lengua
pasa cntre l os dedos del pi e y se ata al tobi l l o. En todas l as comuni dades, l os ni ños
andan dcscal zos.
27 Ed uard con zemius, E thnogr aphical suroey of the Miski to an sumo I nd ían s of flon ilu r as
and Ni car agua. p. 92.
28 La batana todavía es muy usada entre l os mi squi tos y l adi nos. Muchos l ad.i nos l e
atribuyen "un poder milagroso pa¡a cu¡ar la calvicie y protegerse de las canas,,. La
batanala fabrican los misquitos de semillas de una palmera que crece en los lugares
pantanosos,
cerca del ma¡. De acuerdo a los pech, este ungüento ya no es usado por
el l os.
29 Lchmann, W,Zentral Ameri ca.2vol s.
Berl i n: Detri ch Rei mer. 1920 y Greenbcrg,J.
"Jicaque
as a Hokan Lengua ge" . lnteraational
loumal
of American Linguistic 19 27é-
22. Ci tados por Unda Newson. Op. ci t.,p.59.
30 Lyle campbell y Manonne Mitha, Tha Languages of narioe America Llistorica! and
comparatioe assessement.
(Texas:
Austin Universitv of Texas
press.
I 978).
332
LOS PECH
originaria de Suramérica. Una característica dc esta lengua eis que
tiene muchos so¡ridos nasalizados3r.
Con la conquista
española fue implantada la religión
católica y,
hoy día, un 907o se considera católico32. Para sus celebraciones cuentan
con ermi tas en cada una
de l as comuni dades, que son vi si tadas por el
sacerdote dos o tres veces al año. I-as celebraciones dominicales
son
real i zadas por l os del egados de l a pal abra de Di os, pero son muy
pocos l os que parti ci pan
en estas ccl ebraci ones. Los cel cbraci ones
de
la palabra son tradicionales,
centrándose más que todo en lecturas
bíbl i cas
(si n
refl exi ón),
al abados y cantos.
A partir de 1985,
el pueblo pcch vuelve a scr objcto de
,,evangeli-
zación";este
proceso será dirigido por las sectas protestantes
como la
Igl esi a
de l a Profecía
y l a l gl esi a Evangól i ca Reformada
que, val i óndo-
se de una scri e de mecani smos
como el de ayudar a mej orar l a sal ud
y l a educaci ón, han penetrado en l as comuni dades, destruyendo
cl
i ndi vi dual i smo
cosmogóni co tradi ci onal
y fomentando
el desdón por
su cul tura.
El aspecto ecol ógi co de l a regi ón
La región habitada
por los pech está poblada de bosques
(la
partc
de Culmí, limita con la zona de la biósfera dcl río
plátano),
predomi-
3l sobre el desarrol l o hi stóri co de l a l engua de l os pcch hay una i ntereri ante seri e, en
cuako partes, reci entcmcnte
pubLi cada en EI l l e¡al do, ti h.¡l ada: "La
hi stori a
v l a
l engua de l os payas", cn el l a el autor ana[za su si tuaci ón en el momento actual .
Véase: Atanasi o Herranz, "[¡
hi stori a y l a l engua de l os payas,, . EI Heral do.
Teguci gal pa. Noücmbre-di ci embre,
1992.
32 [a figura del sacerdote católico Manuel de
Jesús
subirana ha alcanzado renombre
entre los indígenas. En I 862, estc misioncro
español logra la adjudicación de he¡¡a
por parte del gobierno de l londuras, para dos grandes reducciones:
Dr¡.lce Nombre
de Culmí y santa María del carbón. A la laboi misionera de subirana no se le dio
contln¡'idad, lo que ha permitido que muchos componentes étnicos persistan, pero
en estado de desintegración. Du¡ante su etadla en olancho, el padre subiiana
bautizóunos7ü) pech y logró reunirlos en lospobladosantes mencionados.
El padre
subi rana ti eneel méri to dehaber l ogradoquel osi ndígenas
obtuvi eran l os títui osde
propi edad de sus ti er¡as.
333
RAMÓN D. RIVAS
nando el bosque mixto subtropical, el cual se caracteriza por tener
árbol es de hoj as perennes como el pi no o de hoj as caducas o caduci -
folias como el roble, caoba y guayacán. En estos bosques abundan las
pl antasque producen maderas para construcci ón y ebani stería, ti ntes,
resinas, gomas, aceite, medicinas, fibras y frutas comestibles, como
caoba, cedro, hule o caucho, mora, vainilla, zarzaparrilla, guaco, etc.
La agricultura está poco desarrollada, pcro los pech hacen plantacio-
nes de yuca, maí2, caña deazúcar, gui neos o bananos, pl átanos, arÍoz,
fri j ol cs, cafó, etc.; productos que son uti l i zados tanto para el consumo
i ntcmo como para el i ntcrcambi o comcrci al y para scmi l l a.
Ccrca de sus chozas siembran árboles frutales como aguacate,
cinrelo, limón, naranjo, cacao, toronia, pejivallc, zaryte, guanábana;
adcmás cuentan con pl antas medi ci nal cs como hi erbabuena,
i cnj i bre,
hoj a dcl dol or, apasote, l as que son empl eadas para combati r l os
dol orcs; tambi ón si embran pl antas ornamen tal es: l i ri os, marpacífi co,
napol cón, noche buena, gi rasol , cl avcl l i na, etc. Exi sten pl antas i ndus-
tri al cs conro cl magucy que uti l i zan para cxtracr mczcal , damaj ao y
magal ctc,
de cuya cortcza extraen pcncas para amarrar l a madera en
l as construcci oncs de l as casas; capul ín y tuno, del cual uti l i zan l a
cortcza para cubri r l as camass.
Fauna
La fauna de esta región es variada. Los animales más comunes son
los de vida arbórea. Existen algunas espccies de reptiles, anfibios,
páj aros y murci él agos. Entre l os ani mal cs domósti cos se encuentran:
caballo, asno, perro, gato doméstico y cerdo. Además existen otros
animalcs como: iguanas, coyotes, ardillas, micos, guatuzas, tepescuin-
te, monos, tigres, tigrillos, pizotes, danto o tapir, venado,
jagüilla,
etc.
33 Un 68 por ciento de los pech utiüza camas para dormir, pero hasta hace unos 20 años
usaban el tapesco, que consiste en cuatro palos sembrados en el suelo
(en
el intenor
de la casa) sosteniendo unas tablas o varas de bambú.
334
LOS PECH
Entre las serpientes más comunes se encuentran: barba amarilla,
cascabel, tamagás negro, zumbadora, mica, etc. La avifauna es muy
variada, contando con zorzales, zanates, colibríes, pericos, pájaro
carpintero, alma de perro, gavilanes, lechuzas, cucuyo, guaras,
jilgue'
ros, loros y otros.
Es necesario resaltar el hecho de que en la comunidad de Santa
María de El Carbón y en Silín se desarrolla uh programa integrado de
reforestación y protección de los rccursos naturalesr.
.
La tenenci a de l a ti erra
La tenencia de la tierra es un problema general para el indígena de
Honduras. Su problemática se remonta a la época de la Colonia.
Durante el período colonial, el indígena estuvo relegado con relación
34 Exi ste un provecto de
"desarrol l o
del bosque l ati fol i ado", promovi do por
COt IDEFOII., la Secretaría de Ilecursos Natu¡ales, el tNA y la Cooperación Cana-
diense
(ACDI),
en el que persigucn reducir el deterioro del bosque mediante el uso
de técnicas agroforestales. Lo importante del programa es que parten de la filosofía
deque "es i mposi bl e conservarl os bosquesl ati fol i adossi no sesol uci onan l as causas
que ori gi nan l os probl emas que l o afectan, es deci r, si no se encucntran al ternati vas
para satisfacer las necesidades básicas de la población". En El Carbón y Silín, las
comunidades están participando activamente con los promotores.
En términos
¡¡enerales,
el reto mayor del proyecto es el de
qear
modelos de
desarrollo en 15 áreas, Ilamadas de Manejo Integrado
(AMl),
que pueden ser
apücadasen otras l egi ones con condi ci ones si mi l a¡es. Las AMI están caracteri zadas
por la ejecución de u¡ paquete de actiüdade
(manejo
forestal, promoción y
extensión, desarrollo agroforestal) y por la participación activa de la población.
[¿ intervención se realiza prioritariamente en la zona de amortiguamiento, locali-
zada en la parte media de una micro-cuenca, entre la zona agrícola y el boeque no
intervenido. Los beneficiarios del proyecto son aquellas familias ubicadas en la
periferia o dentrodel bosque, dedicándose a la agriculh-rra migratoria, a actividades
forestales y, en menor grado, a la ganadería extensiva.
La idea es que en cada AMI se construya una sede rural donde el técnico exten-
sionista realice las actividades con la comunidad
(en
El Carbón existe una sede). Se
realiza u¡ plan de manejo en la zona, donde se considera el maneir forestal en una
forma integrada e incorpora el otorgamiento de títulos de propiedad, el meiora-
mientodela tecnologíadeproducción, una ayuda a laproducción,lacomercialización
de los excedentes y nuevos productos, asl como el desarrollo de infraestructu¡a
ru¡al.
335
RAMÓN D. RIVAS
a la tenencia de la tierra,
ya que fueron
víctimas de expropiación y
concentración porparte
de la Corona. Sinembargo,,,llegó
elmomento
en que los pech, como los misquitos, xicaques
y otros pueblos indíge-
nas reaccionaran, debido a las constantes
persecuciones y trato inhu-
mano.
Con esta actitud, los más perjudicados
fueron algunos coloni-
zadores
españoles, por lo que se buscó sacar a los indios de la selva y
ubicarlos
en el valle de Agalta, pero los indios s€ negaron a salir, les
prometieron
darles tierra en donde quisieran
(Escoto)
y pedían el
lugar llamado [¡ Cruz cerca de Conquire,,s.
Con la ayuda dc los
misioneros
se fundaron varios pueblos,
entreellos san Buenaventura,
san Francisco,
con 166 personas,
san sebastián con 122 pcrsonas, san
Jose
y santa María. La audiencia
de cuatemala les proporcionó las
tierras que ellos habían
solicitado. El título se encuentra en cl Archivo
Nacional
deTegucigalpa,
sección deolancho,
con el nombrcde
santa
María de Paía, bajo el expediente
No. 201, el cual fue extcndido a
inicios del siglo xvlll, pero estas tierras fueron abandonadas
por la
explotación de que eran objeto por parte de los españoless.
El Padre Manuel de
Jesús
Subirana,
en 1g607, logra que el go_
bierno emita un Decrcto,
cl 26 de noviembre
de 1g61, manifcstar,Jo
cn
su artículo 2: "Designar
terrenos
a indios selváticos así para que
planten sus casas como para las demás labores de la agricurtura".
Entre l os años 1862 y' 1864,
el mi si onero
Manuel subi ra.a l ogra
que el gobierno otorgue títulos de propiedad
comunal a los indígenas
pech de santa María del carbón y a los xicaques
de
yoro.
La dotación
de los títulos de propiedad
constituyó un medio para que este pueblo
se estableciera en un lugar y se incorporara
al nuevo sistema de
producción
agdcola, o a la venta de su fuerza de trabajos.
La propiedad de la tierra tiene sus particularidades;
en el caso de
santa María del Carbón, los pech han conservado
su propicdad desde
35 wmdyGriffin,Histariad¿lepblacíóndcTntzilloaolotclto.Edición
Mimeografiada.
36 Wendy Cnthn, Le hisnrie de los indígenas
d¿ Honiluras. pp. 97, lM.
!f
Rigoberto de
Jesus
Lanza, Lo Pech
(Payas)
llna Cultura'ótoidada. p. 69.
3E ldem.
336
LOS PECH
la obtención del título en 1862 pero, a partir de
'1977,
año en que se
construyó la carretera que comunica a las poblaciones dc Olancho con
la costa norte, se da un fenómeno de articulación, permitiendo que
gran número de familias ladinas, campesinos pobres, se movilicen
hacia esa región con fines de ocupar tierras para la producción
agrícola, ganadera y comercial. Al no encontrar tierras nacionales y
ejidales se ven obligados a usurpar las tierra5 pech. En este caso, Ia ley
no favorece a estos campesinos, ya que el Decreto 770 de la Ley de
Reforma Agraria de 1974 establcce quc la propiedad comunal es
inalienable3e, sin embargo, las invasiones siguen presentándose en
forma progresiva.
A partir de 1980, se presentó otro fenómeno con la extracción de
la madera por parte de la Corporación Hondureña de Desarrollo
Forestal
(COHDEFOR)
que, ademásdeemplear un957o de la mano de
obri ladina, afectó no solamente los patrones culturales pech, sino que
casi termina con los pocos recursos de que dispone la región, sin dejar
ningún beneficio a los indígcnas.
La política de COHDEFOR varía de región en región. En la
actualidad, cn la comunidad dc Santa María de El Carbón, se eiecuta
un proyecto de bosque latifoliado impulsado por COHDEFOR{A-
NADA, en el que la población pcch se ha integrado con muy buenos
resul tados.
En un principio sc creyó que la caretera, que pasa a unos 200
metrosdel centro de la aldea de Santa María del Carbón, perjudicaría
a los pech, ya que aceleraría su desintegración socio-cultural en poco
tiempo, pero no ha sido así. Una de las ventajas de la vía es que ellos
ahora pueden comercializar fácilmente los productos y, en caso de
emergencias, pueden transportar los enfermos a Trujillo o a las
ciudades aledañas. Antes, esto no era posible. Las desventajas son que
Ley de Reforma Agraria, Reglamento y otras disposicione. Decreto Ley 170. Dario
Oficial L¡ Cac¿!¿. No. 22885, 22 de agosto de I 979.
337
RAMÓN D. RIVAS
la carretera aceleró más la llegada de los inmigrantes del interior en
busca de tierra. Ahora la comunidad de El Carbón se ve ante la
amenaza de los ladinos y compañías madereras nacionales.
Lo mismo sucede en Culmí con el establecimiento de alcaldes
ladinos. Se han originado constantes inmigraciones del interior, qule-
nes obtienen propiedades, ya sea cedidas por la alcaldía, por compra
o por usurpación. Los que logran que el municipio les otorgue tierras,
se constituyen en dueños de la propiedad, ya que el título fue extcn-
dido para ejidos del vecindario del municipio.
Con la invasión de ladinos en el municipio de Culmí, los pcch se
vieron obligados a trasladarse a lugares como Agua Zarca, Pueblo
Nuevo Subi rana, en l os que no cuentan con documentos que l es
garanticen la propiedad de la tierra ni pueden gestionarla, en vista dc
la situación económica precaria de los grupos. Aunque la mayor parte
de l as comuni dades pech cuentan con un títul o de garantías de ti erra,
no se sienten seguros, ya que el INA no les brinda garantías. La
condición socio-económica de comunidades como Valleci to,
Jocomico,
AguaZarca y Subirana, lesimpide realizar trámitesburocráticos para
hacer valer sus derechos
En la región de Culmí y sus contornos, las tierras son de vocación
forestal. [a comunidad de Agua Zarca cuenta con 735 manzanas de
tierra, de las cuales el 717a es de vocación agrícola, distribuido en
pequeñas parcelas, mientras que el 88,97o lo constituyen tierras altas,
no aptas para el desarrollo de la agriculturao.
De las tierras de Pueblo Nuevo Subira na, 3,716 manzanas en total,
el 26,9Vo son aptas para ganadería y un 73,1,Vo para las actividades
agroforestales. En la comunidad de Vallecito, las tierras pertenecen a
los ejidos del municipio de Dulce Nombre de Culmí. La cantidad de
tierras ocupadas por los pech de esta comunid ad suman 80 manza na s,
distribuidas entre 29 familias; de estas tierras, 20 manzanas son de
40 Información oral.
338
LOS PECH
vocaci ón agrícol a, un 25Vo del total y están ocupadas por cuatro
fami l i as;60 manzanas
son de vcrcaci ón agroforestal , rcprescntancro
el
75Vo del total dc l as ti erras, que están cn poder de 25 fami l i asat.
l -as ti erras ocupadas por l os pech de l as tri bus de Cul uco,
pi si j i rc
y
Jocomi co
son de caráctcr naci onal ;
por l o tanto, no ti cnen ni nguna
l egal i dad sobre sus domi ni os y no pucden sol i ci tar l a ampl i aci ón del
área, en vi sta de que está l i mi tada
por l as propi cdacl es dc l os l adi nos.
En l a act ual i dad, l a
cost umbr c ancest r al dc no ccr car ydc cr ccr que
no necesrtan rcgi strar
como suyas l as ti erras que habi tan, si guc
provocando seri os probl cmas a l os pech. sus l ími tcs se cstrcchan cada
día más y el ganado dc l os l adi nos dcambul a l i brcmente
por l os sc,m-
brados, por l o que se ven obl i gados a scmbrar en l ugarcs cacl ¿¡ vez más
al ei ados dc sus vi vi endas.
El interós
dc los pobladores de Pueblo Nuevo Subirana residc cn
convcrti r l a al dea en una comuni dad fucrte quc al bcrguc a tocJos l os
pech en una
sol a zona. Pero l a di vi si ón cxi stente cntrc l os mi cmbros
y l íderes de l a comuni dad no pcrmi tc quc tal dcseo se cumpl a.
No obstante,
cl probl ema de l a ti erra cs una de l as pri nci pal cs
preocupaci ones
dc l as d i fcrcntcs comuni dadcs y, aunque a l a mayoría
de l as comuni dades
sc l es ha otorgado títul os de ti crra, con l os nuevos
cambi os en el INA l a si tuaci ón sc ha vucl to i nseguraa2.
4l
+¿
l dem.
E 5 de mayo de 1992, l os representantes
i ndígcnas de l as di fcrcntes ctni as sc
reuni cron con el presi dente Cal l ei as y, en un Jrrumento que l e entrcgaron, l c
expresaban que el pri nci pal probl ema que enfrentan es el de l a ti erra, adcÁás de l a
i nfracstructwa vi al , ccntros dc sal ud y educaci ón. Los [dcrcs cxi gi cron al gobi crno
l a rati Ji caci ón del conveni o 169 de l a organi zaci ón Internaci onal
del rrabái o
(ol r)
sobre puebl os i ndígenas
y tri bal e' s, reformas
a l a col IDEFoR, en cl senti do de
que
el bosque que habi tan l as etni as sea aprovechado
por el l as. Además, reformar l a i cy
de M' ni ci pal i dades.
demanera quc no afecte l os dcrcchoshi stóri cos
queposeen l os
i ndígcnas sobre l a ti erra que <rupan para quc no sean cl cspoj ados sól o poi no posccr
un títul o. Pi di eron el otorgami ento de títul os de propi edad defi ni ti vo cn forma
gratui ta sobre l as ti erras queocuparon ancestral mentc,
el desal oi r de l os l adi nos que
ocupan sus ti enas y frena¡ a l os cazadores que se i nternan cn l a rcgrón.
Véase tambi én: Di ari oTbmpo.6 de mayo de 1992.
339
RAMON D. RIVAS
Ori entaci ón producti va
La orientación productiva de las tierras del pueblo pech y su
forma de explotación es individual,
en pequeños predios que van
desdc 1.4 hasta 6 manzanas
donde cul ti van granos bási cos
(maí2,
fri j ol es,
arroz, etc.). En parcel as de l /4 hasta 15 manzanas real i zan
cul ti vos de cafó. Las pl antaci ones de banano, caña de azúcar y yuca
ocupan extensi oncs dc 1
/4
hasta 3 manzanas.
Las acti vi dadcs agrícol as rcal i zadas
por l os pcch durantc el año
están di stri bui das de l a si gui entc manera:
MES
CRANOS BÁSICOS
(Maí2,
frijoles, yuca)
OTROSCULTIVOS
PARA
ALIMENTACIÓN
Fcbrcro
Marz,o
Marzo
Abri l
Mayo
Juni o
Li mpi a, descombro y cosecha de
f ri f ol cs dc post rera.
I)críodo utilizado para la limpie-
za de l os guami l es
(t i erras
dej a-
das cn barbecho), este último mes
es ut i l i zado
para somet er a l a
acc i ón del f uego, t ant o l os
descombros
como l os guami l es.
Se dcdican también
a la pesca
para el consumo y para comer-
ciar en Semana Santa.
Se dedican
a la construcción y
reparación de cercas en las co-
muni dades
donde deambul an
libremente
los semovientes,
aran
las tierras
(8
manzanas entre las
comunidades
de Vallerito
v Su-
birana), siembran los granós bá-
sicos utilizando la barreta como
i nst rument o.
Yuca y otros tubérculos,
secosechan t odoel año.
La act i v i dad dc
dcscombrar
l o hacen
con el objcto de dejar
en descanso l as t i erras
que expl ot arán en l os
años posteriores, lo que
hace que se conviertan
en propi et ari os i ndi vi -
duales de nuevos pre-
di os para act i vi dades
agrícolas.
LOS PECH
unl o
ul i o
Siembra de yuca y limpieza dc
l as si embras, l a yuca es uno de
l os al i ment os bási cos que com-
ponen su di et a al i ment i ci a, sc
consume durant e t odo el año.
Se dedican a la limpieza de los
scmbrados
(granos
básicos, caña,
banano y yuca).
Se dedican a la cosecha de los
granos bási cos.
Período destinado a la limpleza
y corte de café, en esta actividad
part i ci pan I a uni dad f ami l i ar y
otras familias pcch quc son rc-
muneradas.
ulio
Agosto
Exi sten
ti erras cul ti vadas, que son expl btadas por l a uni dad
fami l i ar. Las quc están en barbecho,
pucden scr nucvamcntc
expl ota-
das por una mi sma fami l i a o por cual qui er otro mi cmbro
dc l a
comuni dad. se dan casos de i nd ígcnas
que arri cnd an sus ti crras, como
en las
comunidades de Agu aZarcayy
allccito, ya que sus propietarios
desempeñan cargos públicos en la municipali<tad de Dulce Nombre
de Culmí, lo que ocasiona penetración
ladina.
Los pech tienen una economía
que se inscrta en el sector tradicio-
nal de la economía hondureña,
caracterizada
por condiciones
tecnicas
rudimcntarias. El excedente eronómico
en estoscasos nunca
es inver-
ti do si stemáti camente
para aumentar l a producti vi dad económi ca.
La
inversión
se orienta a mejorar las condiciones de la comunidad
Oas
llamadas economías
externas) como centro de salud, escuelas
y
todo
tipo de obras públicas.
347
RAMÓN
D. RIVAS
En la economía tradicional
las condiciones
tócnicas de la produc-
ci ón depcnden de l a tradi ci ón más que de un afán de mel orar l os
medi os
dc trabai o.
La actividad
cconómica principal
corresponde al tipo económico
si mpl c o tradi ci onal , que corresponde
a su vcz a l a producci ón
mercanti l
si mpl e, con una rcl aci ón
no tan estrecha con l a haci enda.
Esto produce l a pórdi da de l as mcj orcs
ti erras para l a agri cul tura; l a
susti tuci ón
de l os i nstrumcntos
tradi ci onal es
de trabaj o por l os que
ofrccc cl comcrci o
y pórdi da
de l os
bosques, debi do a l a demanda
de
materi a
pri ma para l as i ndustri as.
Los pcch sub-uti l i zan l a ti crra porfal ta deconoci mi entosy
tócni cas
en materi a agrícol a. Porotra
partc,l as ti errascul ti vabl es
se encuentran
a consi dcrabl cs
di stanci as de l as comuni dades,
l o que i mpl i ca pórdi da
dc ti empo y esfucrzos, que sc traducen
en cl bai o rendi mi ento
de l as
acti vi da dcs agrícol .rs.
Producci ón
y comerci al i zaci ón
El aspccto
productivo sc basa en er cr¡rtivo de maí2, friiores,
arroz,
yuca, bananos,
café, acei te de l i qui dámbar/,
y,
".
menor
canti dad,
caña de azúcar. La economía pcch es del tipo de economía productora
dc val ores de uso; es deci r, di ri gi da a l a autosubsi stenci a
l ocal y
rcgi onal .
El l o supone que l a sati sfacci ón
de l as necesi dades
más
aprcmi antcs
como l a al i mcntaci ón,
sal ud, vi vi enda y energía,
a través
de l os cual cs l a ctni a se reproduce
matcri al mente,
se l ogra a parti r
de
43 La extracci ón de l a resi na del l i qui dámba¡
se rea[za en el mes de mayo.
para
l a
obtención de la resina se abre r¡n hoyo en la parte baja del árbol y se deja que escurra
y.dcspuésdedos
meses, "secosecha".
La rcsi na esvendi da
a l osl adi nós
v
"covotes,,.
Al momento de l a i nvesti gaci ón,
l a l ata se pagaba a Lps. 4,50. LÁ i náígunu,
mani fextaron que "para
abri rel hoyoen el i i rbol e;peran
hai taquel a Iu¡a estél l "ena,' .
En otros tiempos, en comunidades como subi¡anl, n carxn y egua Zarca, existió
una cooperativa pero, lastimosamente,
no prosperó. El dercaimiento de la coopera-
hva fuvo que ver en g¡an pa¡te con la poca productividad.
,,Hay
años en que la
cosecha es poca".
342
LOS PECH
los productos obtenidos de la naturaleza
(y
no de los provenientes de
la "sociedad
nacional"). La constante penetración del sistema de
dominio los ha hecho víctimas y, poco a poco, más dependientes de la
sociedad nacional, la que no los toma en cuenta. En las transacciones
que realizan obtienen baps ingresos, por lo que el comercio les es
desfavorable. Este se limita a artículos que no producen4.
En la comunidad de El Carbón los pobladores han mostrado
iniciativa para mejorar la producción y la comercialización.
De entre las pocas manufacturas
que practican
están los lazos y
matates y la confccción de vestidos para hombres,
mujeres y niños,
oficio aprendido a través de los cursos ofrecidos por los clubs de amas
de casa o por interés personal; aunque, en la actualidad, les resulta más
barato comprarlos
en los almacenes
de los poblados aledaños. En
otros tiempos, fabricaban telas con la corteza de tuno. También ela-
boran difcrentes tipos de muebles:
sillas, mcsas,
camas, puertas,
ventanas. etc.
De la yuca elaboran sas aI o chaí que además de tener un consumo
i nterno,
es vendi do en el mercado l ocal , teni endo mucha demanda
durante l a feri a
patronal en l as di ferentes comuni dades.
Los pech aún conservan la costumbre de fabricar utensilios de
barro: ollas, tinaias, comalet etc; sin embargo, para el uso diario,
prefieren las tinajas de plásticos.
No obstante que muchos de ellos se acomodan
como
jornaleros
de los ladinos, el desempleo estacional es común a todas las comuni-
44 Para meiorar la producción m la comr¡nidad de subirana, a iniciativa de r¡na
antropóloga inglesa que llegó a vivir a la comunidad, se organizó una cooperativa
agro,peoraria a principios de los años 8Q la organización obtuvo su personerla
iurídica
en 1982; fu¡cionó hasta 1989, pe¡o no produjo los beneficios requeridos.
segiLn un ex miembro, "esta
no fue funcional debido a ia falta de asistencii técnica
y crediticia por parte del Estado". Otros afirman que el fracaso se debió a que la
cooperativa, desde un principio, fue liderada por la antropóloga y que los pech no
mostraban entusiasmo por el trabaic cooperativista.
En comunidades como El C-arbón y Silín, los pech disponm de agua potable en el
90% de las casas.
45
343
RAMÓN D. RIVAS
dades. Los niveles de ingreso son baps, a lo sumo
"unos
870 lempiras
por año".
Acti vi d ades producti vas
t¡adi ci onal es
En otros tiempos, frecuentemcnte
cazaban utilizando arrnas como
el pito
(cerbatana),
arco, arcabuz y trarn.pas; apresaban cusucos,
teperuintes, pavones, pau jiles,
gua tuzas, quequeos, etc.
Asimismo, la pesca era otra actividad fundamental en la econo-
mía tradicional pech, destacándose la pesca de cuyamel, tusku,wicha,
conguito, tepemechín, cangrejos y chacalines de río. [.a caza y la pesca
fueron actiüdades que contribuyeron a organizar la vida social y
comunal de la sociedad pech. Eran actiüdades que estaban ligadas a
la práctica religiosa, ya que para realizarlas "pedían
permiso a los
dueños de los animales" para disponer de alimcntos y también para
compartir, acto que equivalía a dar gracias por el alimento obtenido.
No obstante que la cazay la pesca aún se realizan, los pech ya no
le dan el verdadero sentido religioso y social que antaño tenían:
algunos piensan que esbueno "irde
cuando en cuando de cacería pero
solo por diversión pues en la realidad ya no s€ puede cazar mucho, los
animales han disminuido". Lo mismo sucede con la pesca. En toda la
región pech, RRNN ha acfuado estrictamente, ya que muchos ladinos
usaban dinamita y veneno para pescar. Los pech se sienten afectados
por las leyes de protección, pues ahora se les dificulta vender el
producto
(en
los meses próximos a la Semana Santa) porque la gente
desconfía de su procedencia. En muchos casos, los peces son deco.
misados. Prácticamente,la pesca está prohibida en toda la región.
El cultivo de la yuca y el maíz
I-a yuca y el maíz juegan
un papel importante en la dieta alimen-
ticia de los pech. Ambos se utilizan en la preparación de una gran
variedad de alimentos. la yuca
la consumen cocida, en tortilla
LOS PECH
homeada, fri ta, en clwá o s¿s¿L en chich a o muniá.Elmuniá
esunabebida
que utilizan
en las ceremonias y en la alimentación.
El cultivo del maíz tiene dos ciclos que duran, aproximadamente,
seis meses
cada uno. La primera cosecha
corresponde al invierno,
que
va de mayo
a noviembre y las
"postreras,,,
que se inician en el mes de
agosto o septiembre
y finalizan
en abril del año siguiente.
Cada ciclo del maíz tiene diferentes
fuses, que inician
con el
socolado, que es la tala de la vegetación
espesa. Luego se realiza la
quema, haciendo una ronda a Ia parcela, para evitarqueel fuego afecte
al bosque' Lospech
tiencn la creencia
de que si todosqueman
el mismo
día, las lluvias vendrán
más temprano
pues "el
humo
se convierte en
agua y entre más humo
exista las lluvias serán mejores,,.
Para iniciar la siembra,
el pech espera que caigan tres tormentas
seguidas, ya que piensan
que la tierra ya está helada
o fría. Inician la
siembra roturando la tierra con un chuzo y en cada agujero depositan
cuatro o ci nco semi l l as.
Antcri or a esto, han hecho l a sel ccci ón
del
grano; eligen los granos de la parte media de la mazorca, dejando los
granos de los extremos para preparar la bebida llamada pozol o muzu.
El olote y la tusa del maíz que se utilizará
para la siembra no lo
queman porque creen que peligra
la cosecha y también porque allí
descansa
el grano, que es la imagen
de la madredel
maí2.
cuando el verano es prolongado
y no llueve,
tienen la costumbre
de bañar los gatos, Io que constituye un rito de rogación
(lanzan
agua
al ci el o).
Durante
el proceso
de germinación
del maí2, lo protegen
con
trementina
para evitar que se lo coman las hormigas,
los pichetes, los
pájaros o el mapachín. Los pech disfrutan
del crecimiento
de su milpa
y están pendientes
de cada fase de su desarrollo.
Después
de la
siembra se preparan
para la limpieza y, posterior-
mente, para la recolección
o tapisca.
para
recolectar
el maíz es impor-
tante tomar en cuenta las fases
de la luna
pues, si es recolectado
en luna
tierna, se pica.
345
RAMON D. RIVAS
El jilote
o maíz tierno es el elemento de comunión del pech con la
tierra, quien se come el
jilote
crudo o cocido en sopa o con ünagre de
piña o de caña.
Cuando el
jilote
madura, en la tribu se dedican a elaborar tamali-
tos, pozol, atol, fresco de maíz nacido
(trunil,
tamal de maíz crudo
khagúd o cocido. Con el maíz seco preparan las tortillas, que es el
alimento primordial.
Con el
iugo
de caña elaboran una bebida embriagante denomina-
do ohfl¡í(chicha, también llamada agua de caña). Esta bebida sirve de
alimento y de apcritivo. En otros tiempos, la ohtiá tenía un carácter
ceremonial. La bebida de ohtiáes sagrada, ya que se considera "que es
la madre de todos los vinos".
El ohtü también estaba ligada a la medicina indígena: cuando se
realizaba el Katoka o
Quech
había que incluir la chicha. Cuando se hace
la curación de un paciente mordido por una barba amarilla(lniskd se
incorpora la bebida en el ceremonial. Actualmente, esta bebida no
tiene contenido simbólico. En las comunidades siempre hay alguien
que se dedica a la venta de esta bebida
(que
es ilegal) y son los ladinos
quienes la consumen. En Santa María de El Carbón el ohtiá es susti-
tuido porbebidas alcohólicas nacionales, como aguardiente y cerveza.
El maíz pech tiene demanda comercial en la región pero, debido
a la poca fertilidad de la tierra, a la erosión y la ausencia de lluvias está
desapareciendo. En comunidadescomo Agua Zarca, Silín, Vallecito y
Subirana, se han reportado problema s con la siembra por la escasez de
lluvias.
Formas y relaciones de producción
Los pech son enemigos de
prnalear
para los ladinos radicados en
sus territorios, quienes son considerados como usurpadores de sus
tierras. Pero un SVo de ellos se han üsto obligados a vender su fuerza
de trabaio para satisfacer las necesidades familiares, pues no poseen
un excedente de producción que supla el requerimiento de otros
36
LOS PECH
bienes materiales. Generalmcnte, se emplean en los cortes de café, en
la limpicza de diversos productos y en los cortes de madera. En
Subirana, Vallecito y Agu aZarca,en los últimos años, algunos pcch se
dedi can a l a ganadería, al go que no es común.
La economía pech se caracteriza porque su producción es a nivel
de subsi stenci a. La uni dad de producci ón bási ca cs l a fami l i a, o uni -
dad domósti ca de expl otaci ón, que es esti mul ada por l as necesi dades
de consumo fami l i ar. La fami l i a extensa pcch
j ucga
un papel muy
importante en la producción, aportando su fucrza de trabajo a partir
de una di vi si ón natural del trabaj o según scxo y eüad.
El papel dc l a muj er pcch sc ori enta haci a l a producci ón dc
servi ci os domésti cos, cumpl i endo l a funci ón de reproductora de l a
fuerza de trabaj o fami l i ar. Asi mi smo, ti cne parti ci paci ón di recta en Ia
producción agrícola; sin embargo, es rcemplazada progresivamente
en estas l abores a medi da que creccn l os hi j os.
Dentro de cada uni dad fami l i ar, l os mi cmbros aptos para el
trabap aportan su fucrza y energía a la producción. El exccdente,
cuando l o hay, l o i ntercambi an por productos que sati sfacen otras
necesi dadcs bási cas.
Los frutos del trabafo apenas garantizan la rcproducción de las
condi ci ones de producci ón
(consumo
producti vo), más cuando ti ene
que cubri r el consumo i ndi vi dual .
La población indígcna pcch se caracteriza por tener organización
interna de carácter comunitario, pero la producción social la realizan
en forma individual, lo que provoca que no sc realice la distribución
del producto social impidiendo, además, la concentración de los
instrumentos de trabajo y determinando el aislamiento de las unida-
des. Esto obstaculiza la posibilidad de rcalizar la producción de
manera organizada y con tócnicas modernas. Los métodos trad iciona-
l es uti l i zados son: l a quema, roza
,tal ay,
raras veces, el arado. Uti l i zan
instrumentos como el machete, el chuzo, el hacha, el azadón, la barreta
v otros.
347
RAMÓN
D. RIVAS
La FETRIPH fue constituida para representar y fomentar la uni-
dad dc los pech en todos los aspectos;
pero,
justamente
en las comu-
nidadcs
donde existe más penetración ladina, es donde el pech se
niega
a trabajar en forma organizada. En comunidades como Santa
María dc El Carbón la organización en fedcraciones ha dado los
resultados
deseados. Hay reconocimiento
para el Conscjo de Tribu
l ocal y l as acti vi dades en bcnefi ci o de l a comuni dad se coordi nan en
basc a esta i nstanci a.
La ganadería y cría de ani mal es
'
Entre l as comuni dades pech no
exi ste l a ganadería. No obstante,
exrstc un conj unto
de zoocul turas
dc caráctcr fami l i ar,
cn ínti ma
rel aci ón
con l a agri cul tura,
cl transporte y l a al i mentaci ón, formado
de
uno
o dos ani mal es mayores
(bucyes,
cabal l os, vacas
o burros) y de
"cspcci cs
mcnorcs"
como cerdos, gal l i nas, patos, etc. Lo más común
cs cncontrar
uno o dos bueyes, a l o sumo, en al gunas fami l i as. Estos
se uti l i zan
como ani mal es de ti ro, sobre todo en l a zona de Cul mí,
Subi rana,
Val l eci to
y Agua Zarca durante l os períodos de si embra
(csto
constituve un ahorro en términos
económicos y energéticos),
o
bicn un caballo o un burro que es utilizado para el acarreo de leña,
resina,
productos
agrícolas o liquidámbar.
Para alimentar
el ganado mayor, los pech recurren
a cuatro
fucntcs
dc forraje:
las yerbas y arbustos de los matorrales, tos dese-
chos de los cultivos m¡ís comuncs
(rastrojo
del maíz y cáscara de frijol)
y otros forrajcs
de fácil producción.
Una práctica común es la de
i ntroduci r
el ganado
en l os campos de cul ti vo después de l a cosc' cha.
Relaciones
de intercambio
Los intercambios
que se presentan
en la economía familiar
s<ln
simples;
sin embargo, no están fucra de la dinámica de las relaciones
348
LOS PECH
mercantilcs, conduciéndolos lentamente a una relación con la econo-
mí a capi t al i st a.
La cantidad de productos ofrecidos por los pech al mercado
nacional es bajo; frijol, arro z, café,maí2, ba nanos y acei te dc liquidám-
bar. Así mi smo, ani mal es domésti cos: gal l i nas, ganado vacuno y
porcino. Los mayores ingresos económicos los captan de la venta dc
acei te de l i qui dámbar, el cual sol amente cs cxtraído por l os pech de
Santa María del Carbón y Pueblo Nuevo Subirana. En 1991, este
producto se comerci al i zó a Lps.4,50l a l ata6. Con estc i ngreso,l os pech
sati sfaccn al gunas ncccsi dades que no pueden cubri r de otra forma.
En ocasiones, la venta de granos básicos también les proporciona
i ngresos. El café es uno de l os cul ti vos que más empl ea l a fuerza de
trabaio familiar y extrafamiliar, lo que implica mayores ingresos a la
economía del hogar. En1992, debi do a l a caída dc l os preci os dcl cafó,
en al gunas comuni dades sól o cosccharon para el consumo fami l i ar.
Los productos cultivados por los pech son objeto de especulación
por parte de algunos comcrciantes, ya que los indígenas
vendcn parte
de la producción por adelantado
(cxccptuando
Santa María dcl Car-
bn), a bajos precios. En tiempos de escascz compran los mismos
productos a precios elevados.
Con la apertura de carretcras en la zona, los pcch se integran más
fácilmente al mercado nacional, sufriendo con más fuerza los efectos
dcl capital comercial usurero y, rcrientcmente, el industrial lo que,
agregado a l as i nmi graci ones haci a l a zona, l os col ocan en dcsventaj a
por el dcscquilibrio entre la oferta y la demanda reducida.
Dulce Nombre de Culmí constituye el mercado para los grupos
indígenas de Vallecito, Agra Zarca, Culuco; mientras que Nucva
Subirana y Pisijire tienen como mercado la aldea de Pisijire y la
46 Este producto no tiene t¡n precio fijo en el mercado nacional. Son los comerciantes
(coyotes)
qüenes l o determi nan.
349
RAMÓN D. RIVAS
comunidad de
Jocomico
tiene como mercado local la aldea de I-a
Colonia. [¿ comunidad de Santa María del Carbón, por tener acceso
a la carrctera que comunica Olancho con el departamento de Colón,
tiene como mercado principal el pueblo de San Estcban, además de La
Esperanza, Boni to Ori ental , Tocoa y Truj i l l o.
El aspecto educativo
En tórmi nos educati vos, un787o de l a pobl aci ón en edad escol ar
no ti ene acceso al si stema escol ari zado; por otra parte, en l as comuni -
dadcs que cucntan con escuelas, el promedio dc niños por maestro
es
sumamente el cvado: más o menos 92 al umnos por macstro, qui en
ati cndc hasta cuatro grados, l o cual provoca al tos índi ces de deser-
ci ci n, auscnti smo y reprobaci óna7. Ante esta si tuaci ón, l os j óvcnes,
dcspuós de dos o tres años dc habcr dej ado l a cscuel a, se convi erten
nucvamente cn anal fabctas. Aproxi madamcntc, un 807o dc l a pobl a-
ción pech no sabc lcer y escribir.
Antc csta si tuaci ón, Ias escuel as radi ofóni cas dcsarrol l an acti vi -
dadcs de al fabcti zaci ón en l as comuni dades de Subi rana, Val l eci to y
AguaZarca. La comunidad muestra interés en este tipo de proyectos;
incluso, algunos miembros de la comunidad se han convertido en
alfabetizadores.
El estado dc la mayoría de los edificios escolares no ofrcce las
condiciones indispensables, con excepción de las escuelas de Santa
María de El Carbón, Vallecito y Agua Zarca, donde el Ministerio de
Educación, bajo la presión de las comunidades, construyó buenos
cdificios. En
Jocomico,
el rancho que sirve de escuela no dispone de
mesas para escribir, los niños escriben sobre sus picrnas.
47 Un 63% de la población pech se enorentra en edad escolar.
350
LOS PECH
En algunas escuelas los maestros son pech, como en Subirana,
donde hay dos maestros pech; en Vallecito un maestro pech, en Agua
Zarca(la Campa) un maestro pech y en Santa María del Carbón dos
maestros pech.
Los maestros están descontentos con los programas de enseñan-
za,ya que están alejados de la realidad pech. Algo digno de mencio-
narsc es que los maestros pech dedican, poi lo menos, un 207o de su
tiempo para impartir clascs en su propia lengua.
En tiempos pasados, la educación en las comunidades pech se
real i zaba de manera asi stemáti ca, dentro del seno fami l i ar y de l a
comunidad. Aunque esto no formaba parte del sistema de enseñanza
naci onal , bri ndaba l as bascs para que l os ni ños tomaran conci enci a de
su propia realidad socio-cultural. Los maestros pech piensan invertir
más tiempo con los padres de familia, para que éstos también "edu-
quen a sus hi j os en base a sus propi as normas y patrones cul tural es".
Anti guamente, l a educaci ón de l os hi j osde l os caci ques estaba a cargo
de anci anos de l a tri bu, a qui enes l l amaban wata.Era un ti po de edu-
cación selcctiva, que carecía de centros especializados.
Los pech son portadores de elemcntos culturales particulares y de
una estructura social propia. No obstante, las instancias gubernamen-
tales no consideran esta particularidad. En este sentido, es necesario
impulsar un proyecto de educación indígena que tenga como objetivo
fundamental el respeto y el fortalecimiento de su identidad étnica, su
cultura y sus derechos tradicionales; un proyecto que tenga como
finalidad impulsar el desarrollo del pueblo indígena de acuerdo a sus
propi as formas de organi zaci ón soci al .
No se cuenta con escuelas bilingües, la educación es impartida en
español, obligando al niño a relegar su lengua matema. Los pech
hablan su lengua únicamente en el seno familiar. Los niños que tienen
problemas para comprender el español tienden a la deserción exolar.
En tiempos del padre
Iesús
Subirana, en 1856, es cuando se
incorpora la educación sistemática formal. En 1891, el Estado funda la
357
RAMÓN D. RIVAS
primera
escuela en Culmí; esto provocó aculturación y discriminación
contra los indígenas.
Algunassectas religiosas imparten
la educación
(lectura
yescritu:
ra) a pequeños grupos pero,
al mismo
tiempo, les inculcan la religión
cristiana, cortando todo vínculo
con su propia cultura.
La sal ud
La población pech padece de enfermedades
endémicas y epidi
micas. Estas enfermedades son consecuencia
de la mala alimentación,
los ba
jos
ingresos y la fal ta de asistencia médica. Entre las enfcrmcda-
des más comunes están las enfermedades gastrointestinales
(diarrca
y vómitos), anemia, desnutrición, Iombrices,
tos, fiebres, malana,
enfermedades de la piel, cefaleas, varicela y sarampión. De las doce
comunidades, solamente Santa María del Carbón cuenta con un
centro de salud dcpendiente
del Ministerio
correspondiente,
el que es
i nsufi ci ente para supl i r l as demandas de sal ud de l os habi tantes.
En l ascomuni dades pech de l a regi óndel Río
pl átano,l a
si tuaci ón
de l a sal ud es aún más depri mente. De cada 7 ni ños que nacen,
solamente 3 tienen posibilidad
de alcanzar los diez años de edad. El
promedio de üda en la región
es de 39 años para los hombres y 4}para
las mujeres. Son muchas las mujeres
que mueren
después del parto;
por lo general, despues de los primeros
cinco días. I.as causas de estos
decesos tiencn que ver con la mala nutrición
y la falta de higiene
durante el parto. La si tuaci ón de l a sal ud en l a comuni dad
de Bal ti tuk
es tan precaria que, en una familia
de nueve personas,
(al
momento de
la investigación)
siete de ellas padecían
tuberculosis
en grado avanza-
do. En otro rancho vecino,
de una familia de cinco personas, tres de
ellas se encontraban con malaria. En esta región no existen centrosde
sal ud.
En Vallecito, Agua Zarca, Pisijire,
Culuco, Subirana y
locomico,
aunque la si tuación no es tan alarmante,
el grado de desnutrición entre
LOS PECH
los niños menores de 12 años es alto. El porcentaie de desnutrición
entre los niños pech es el doble del de los niños ladinos de la región.
En l a comuni dad de Subi rana, a pri nci pi os de l os años 80, durante
dos años, se capacitó un enfermero en el Hospital Escuela, el que
actualmente asiste a la población a través de donaciones o compra de
medicinas. El resto de la población pech carece de toda asistencia
módi ca.
La ausencia de instancias médicas hace que se incremente el uso
de medicinas tradicionales, lo que trae como consecuencia un alto
índicc dc mortalidads. A excepción de Silínae y Santa María de El
Carbón, el resto de comuni dades no cuentan con servi ci o de agua
potable, lctrinas, desinfectantes. Debido a eso, existe un alto grado de
parasitosis intestinal, diarreas, vómitos, desnutrición, paludismo,
tuberculosis, enfermedades dermatológicas y un al to grado de morta-
l i dad i nfanti l . En Subi rana, exi ste l a posi bi l i dad de i nstal ar el agua
potable a corto plazo, a través de CRS.
48 Esto no significa que la medicina tradicional pech no tenga su valor. Lo que sucede
es que ha sido menospreciada y sus cu¡anderos ya no son tomados muy en seno. La
medicina perh descrnsa en un profundo conocimiento dela naturaleza. o sea que es
arbolaria. Se hace uso de una variedad de plantas medicinales que incluye raíces,
tallos, hojas, flores, frutos y semillas. Históricamente, los pech han desarrollado,
además, una serie de prácticas chamánicas ligadas, sobre todo, a la mordedu¡a de
l a barba amari l l a, a l as cal entu¡as y a l os dol ores de cabeza.
Las enfermedades que padecen los pech son muchas, como muchos son los proce-
di mi entos terapóuti cos que uti l i zan para tratarl os.
Qui zá
estas prácti cas sean
producto de la sabiduría indígena, sumado a una kadición campesina, sector con el
que los pech
(comparten)
tienen relaciones muy eshechas; lo que difictrJta determi-
nar l o que es auténti camente pech.
49 Los enfermos de Silín son transportados al hospital de Trujillo. Du¡ante r¡na de
nuesbas visitas a la comunidad, encont¡amos que el presidente del Consejo de
Tribus había sufrido la frachrra de un brazo. Lo transportamos al hospital, donde
tuvimos que esperar tres horas hasta que fuera atendido, ya que el "encargado" no
se encontraba en su puesto. Cuando solicitamos que nos proporcionaran, por lo
menoa, un calmante para el dolor, se nos diir que "el
hospital no disponla de
medicinas y que si tanto le dolla el brazo que fuera a comprar una panadol a la
farmacia".
353
RAMÓN D. RIVAS
La vi vi enda
las casas pech están construidas
con paredes de ba ha reque,
tierra
o tablas, con techos de manaca
y otras de zinc y piso de tierras. No
cuentan con letrinas,
agua potable ni luz eléctricast. La vivienda de los
pech no difiere mucho
de la vivienda camnesina.
Generalmcnte,
consta de una pi eza que si rve de dormi tori o, l o que da l ugar a l a
promiscuidad y al hacinamiento.
La cocina se encuentra adjunta a la
casa; tiene forma rectangular
y su tamaño varía. Constituye un Iugar
muy importante para el pech, pues es donde come, plática, escucha
música y sc refugia
en tiempos de frío. La cocina dispone de una mesa
de trabajo rusticamente
elaborada, que en ocasiones sirvede comedor,
de l avatrastos
y para amasar. Los utensi l i os
cuel gan del techo y de Ia
pared,unbl anco fogón u horni l l a
(níti damentepul i dacon
ceni za), son
el ementos que consti tuyen l a coci na pech. Ori gi nal mente, l a horni l l a
era un hoyo excavado en el suelo, a muy poca profund idad, alrededor
del cual colocaban piedras y las cubrían con lodo. Todavía
sc suele
observar este tipo de hornilla dentro de las habitaciones
C.: uso
múl ti pl e y fuera de l a casa
(en
el pati o). Tambi én uti l i zan l a horni l l a
hecha de lodo y arena con chimenea de latón, llamada "lorena,,.
Además del tipo de casa de una sola pieza, en la que se realizan
todas las actividades familiares, hay otro tipo que consta de dos
pi ezas: coci naydormi tori o,
el cual si rvea l a vezde sal a de reci bo. Estas
viüendas no son suficientes para albergar a sus ocupantes en forma
adecuada. Las viviendas pueden scr de uso unifamiliar y multifami-
l i ar.
50 Estamosdeacrrerdoconsal i nasenel senti dodequenoscpuededeci rqueel di seño
de las casas de los pech es el mismo desde la época precolombina, ya que es muy
poca la información enconhada. Al respx-'cto, véase: lris Milad ySalinas, Arquitectura
de l os grupos étni cos de Honduras.
(Teguci gal pa:
Edi t. Guaymuras,l ggl ): M.
51 Sólo las comunidades de El Carbón y Silfn cuentan con servicio de agua potable. En
El Carbón, al momento de la üsita de campo, la comt¡¡idad recientemente habia
comprado un motor diesel para iluminar, por lo menos una hora por la noche, un
buen nú¡nero de hogares.
t
354
LOS PECH
Estructura
social organizativa
La fami l i a j uega
un papcl fundamental
en l as rel aci ones
soci al cs.
El núcl co fami l i ar,
general mcnte,
l o forma el padrc, l a madrc y l os
hi j os. El círcul o se va ampl i ando
en l a medi da
en que l os padrcs ccden
sus hi j os a otras fami l i as,
aún si n consenti mi ento
de el l os. Las formas
de matri moni o son l os conoci dos por el resto de l a soci edad hondurc-
ña: el ccl esi ásti co, uni ón l i bre,
ci vi l -ecl esi ásti co.
Para los padres, los hijos son la cspcranza de abastecerse
de fuerza
de trabaj o; esto demuestra
el domi ni o
cj crci do por éstos haci a sus
hi j os, aunque l os hi j os varones sc mucstran un poco reaci os.
La organi zaci ón fami l i ar
es, general mcnte,
de ti po nucl ear y, a
veccs, de ti po extcnso, dependi cndo
de l as comuni dades.
Normal _
mente, l a au tori dad fami l i ar l a ej erce el pacl re; al fal tar
éste, l a macl re
ocupa su l ugar o uno dc l os hi j os, por ordcn de cdad. El ti po cl e
matri moni o más general i zado
es l a uni ón l i brey es tambi ón
cl ti po más
anti guo practi cado
por l os
pech; el mi smo no requi ere
de gastos
económi cos y pcrmi tc l a separaci ón
de ambos cónyuges
si n ni nguna
di f i cul t ad l cgal .
Los pcch son monógamos;
salvo raras excepciones,
cl honlbre
vi ve con dos mu j eres
en l a mi sma
casa. Las muj eres l l egan al matri mo-
ni o a edad temprana (aproxi madamcnte
de 14 a 16 años). En l a
socicdad pech, el parentesco es de dos tipos: cl sanguínco
y et ritual
(compadrazgo),
el compadrazgo
sc realiza más cn sentido ritual
que
económico.
La organización
básica es la tribal. son representados
ante el
gobi erno central por un al cal de auxi l i ar,
un al cal de
de pol i cía y un
secretari o, que está baj o l a
j uri sdi cci ón
de l as muni ci pal i dades
en l as
que se encuentran ubi cadas l as comuni dades
pech, l as que gozan de
ci erto grado de autonomía.
Los alcaldes y secretarios propuestos
por el cacique
son electos
por los miembros
de la comunidad, mayores de 1g años. se eligen en
355
RAMÓN D. RIVAS
votación dirccta y nominal. El período de gobicrno es de un año,
prorrogablc por dccisión de la comunidad; sin cmbargo, pucde scr
excluido en caso de no cumplir con su función.
El cacique mantiene todavía cierta autoridad, Conserva los títulos
de propi edad de l a ti erra y otros documentos ofi ci al es de l a comuni -
dad y rcprescnta al grupo indígena ante los organismos gubernamen-
tal cs. No obstantc, muchos j óvencs
ya no creen en l a cstructura de l os
caci qucs52.
A parti r dc
.1985,
l os pech sc organi zaron en una fcdcraci ón dc
tri bus, que ti enc a l os Conscj os Tri bal cs
como organi smos de basc y al
Corrsc.j o Di rccti vo como organi smo de di recci ón.
La FETRIPHs3 está integrada por las tribus ascntadas cn Olancho,
Craci as a Di os y Col ón. Estcorgani smo
está consti tui do de l a si gui ente
mancr a:
a) El Congrcso de Tribus.
b) L.i Conercso Di rccti vo
dc l a Fedcraci ón.
c) Las Asambl eas dc Tri bus y
d) Los Consej os Tri bal cs.
El Congrcso de Tribus es la autoridad suprema de la Fcderación
y l a consti tuycn l os caci cl ucs de cada una de l as tri bus y dos del cgados
propietarios
por cada una de las tribus miembros.
52 Al gunos l íderes
i óvcnesmani festaron
que muchos caci ques fueron engañados (en
muchos.casos, por no saber l eer ni escri bi r) y vendi eron a l os ganaderós y terratc-
ni cntes buena
parte
de l as ti erras de l a comuni dad.
53 [ Iasta 192(¡, los caciqucs de las diferentes poblaciones pech eran nombrados en
asambl eas tri bal cs. Los ú l ti mos caci qucs que expresan l a ti adi ci ón organi zati va
son:
don Il dcfonso catal án en Santa María de El c¿rbón y
don Leandro Drl arteen cul mí.
A parti r de 19{t5, en un esfuerzo por reval ori zar ú tradi ci ón pech, se pl ani fi có l a
c¡eación de un organismo de dirección que p€rmitan la participación dela comuni-
dad cn l as deci si t¡ncs fundamental es.
En el marco de esta i¡iciativa se crearon los Consejos de Tribus, integrados por los
c.aci qucs e i ncorporando a mi embros de l a comuni dad que, por su i ni ci áti va y
dcdicación al trabaio, podían contribuir a dirigir adecuadamente esta instanoa
organi zati va. Ac{ual mente, exi steun Conscj odeTri bus,
funci onando normal mente
en al gunascomuni dades; en otras ti eneuna presenci a i rrel evante. Véaseal respecto:
Láza¡o Flores y otros, "Proyecto
de desarrollo integral de la etnia
pech:
r¡na
'
experi enci a educati va"(Memori a de Investi gaci ón). (Teguci gal pa:
Esorel a Supenor
dcl Profesorado "Francisco M orazín"
, I 989): 35.
356
LOS PECH
El Consejo Directivo
es el órgano eiecutivo de la Fcdcración y está
intcgrado
por nueve miembros propietarios electos por el Congreso
anual de la Federación.
El Consejo Directivo lo intcgran: presidente, vicc-presidcntc,
sccretario,
tesorero, fiscal y tres vocalcs por su ordcn. Los miembros
del Consej o Di recti vo
ej ercen sus funci ones durante dos años y
puedcn ser reel ectos
por un período i gual , previ a deci si ón del Congre-
so.
La Asambl ea
de Tri bus cs l a i nstanci a de consul ta y deci si ón dc
cada tri bu y cstá compucsta por l as dos tcrccras partcs dc l os mi em-
bros dc l a tri bu mayores
dc di cci ocho años.
La Asambl ea
deTri bu
es presi di da
porel Caci quey,
en su dcfecto,
por el Presidente
del Conscjo Tribal. Las As.rmbleas
de Tribus so¡r
ordi nari as
y extraordi nari as. En l a prácti ca sesi onan ordi nari amentc
l a úl ti ma
scmana de cada mcs y, cxtraordi nari amcnte,
a pcti ci ón de l a
mi tad más uno de sus mi embros.
Las Asambl eas
el i gen i nternamentc
un Conscj o de Tri bu para l a
ej ccuci ón de l as acti vi dadcs
quc se pl ani fi qucn
o acuerden en su
i ntcri or
o cn rcl aci ón
a aquól l as quc cmancn del Congrcso dc Tri bus
y del Conscjo Directivo.
El Conscj o de Tri bu
esel ri rgano ej ecuti vo de l os pl anes, obj eti vos
y proyectos dc cada tri bu y está i ntcgrado
por cl caci que, el al cal de, l os
prcsi dcntcs
de patronatos,
l as
j untas
comunal cs, l os l ídcrcs natural cs
y otras organi zaci ones
exi stcrrtcs e' n l a comuni dad, además de un
representante
propi etari o
y un supl cnte por cada cascrío que exi stc en
l a comuni dad rri bal . El conscj o deTri bus
se organi za con l os si gui en-
tes ca rgos: presidente,
vice-presid en te, secreta rio, pro-s€{re ta rio, te-
sorero, fiscal, dos vocales. Los cargos de presidente y vice-presidente
son desempeñados por el caci que y el al cal dc de tri bus, en su ordens.
Esta estructura organi zati va no funci ona
en todas l as comuni da-
des, pero en comunidades
como El Carbón
y
Silín está dando muv
54 Para r.rna información más detallada, véase: La caceta,26 deiunio de 19gg.
357
RAMÓN D. RIVAS
buenos resultados
en beneficio
de la comunidad.
su eficaz funciona-
miento tiene, en gran parte, que vercon
el espírit'de responsabilidad
de cada uno de. sus dirigentcs.
También
existen otros tipos de organizaciones como patronatos
pro-mej orami ento
dc l a comuni dad, comi tés de padrcs dc fami l i a,
comi tés pro-i nstal aci ón
dcl agua, comi té de maestros, patronatos dc
sal ud, patronatos
dc dcportcs, etc. En l a mayoría de l as comuni dadcs
todos estos organi smos dc l a comuni dad coordi nan sus acti vi dades
con cl respcrcti vo
Conscj o de Tri bus.
Organi smos ñaci onal es
e i nternaci onal es que trabaj an
en l as comuni dades
Sól o el Mi ni stcri o dc Educaci ón, el de Sal ud y el INA
(que
en l os
úl ti mos años ha veni do trabaj ando para dar garantías de ti erras a l as
comuni dades) ti encn programas concretos con l a pobl aci ón.
Organi smos
estatal es como COHDEFOR y RRNN tambi én opc-
ran cn l a regi ón
pcro, cn vari as comuni dades, i gnoran cl trabaj o dc
cstas i nsti tuci oncs.
No obstante, en Santa María de El Carbón y Si l ín
ti ene accptaci ón
el trabaj o real i zado por COHDEFOR. En otrascomu-
ni dades pi ensan que COHDEFOR, "en vez de proteger l os bosques,
beneficia a las grandes compañías para que éstas los exploten".
Por otra parte, CAHDEA trabaja en el fortalccimiento de la
organización y en actividades de asesoramiento legal, talleres y even-
tos soci o-cul tural cs.
Asimismo, CARITAS, desde la óptica de la Pastoral Social de la
Iglcsia, haba ja
en proycctos de salud y prevención en la comunidad de
Subi rana. Ti ene ofi ci nas regi onal es en Catacamas y Cul mí.
En
Jocomico,
Vecinos Mundialcs trabaja en proyectos producti-
vos
(fomento
de l os cul ti vos de hortati zas). Ti enen una ofi ci na regi o-
nal cn Catacamas.
World Rclief Serüce
(WRS)
trabaja en las comunidades de Valle.
cito y Agua Zarca, en programas de supervivencia infantil.
358
LOS PECH
La ACPH,conocida como EscuelasRadiofónicat realiza activida-
des en Subirana, Agua Zarca, Vallc'cito y Culmi en programas de
alfabetización
(post-erolar).
La oficina regional está en Catacamas.
Por su parte, la FETRIPH, a pesar de los esfuerzos de CAHDEAS
por fomentar la organización, al momento de estudio, afrontaba
problemas de carácter organizativos. Según los ancianos pech,
"todo
tiene que ver con los actuales líderes que, rñuchas vecet están con
planteamientos fuera de la realidad del pueblo pech y no muy moti-
vados".
55 Desde 1988, CAHDEA promueve la organización
¡
por el momento, dispone de un
promotor que atiende a toda la población indfgena pech.
56 Al momento del estudio, las comunidades pech esperaban con expectativa el
próximo Congreso. B mismo se realizó el 19 de
irmio
de 1992 y uno de los puntos
era el nombramiento de nuevoe repres€ntantes,
@
Lntre los lndtgenas, la muJer realúü lür
Ieña. Vallecito, Olancho.
(Foto:
E. Lobo)
Wi
$#
lndígenapech
junto
a su uballo. Subi-
rana, Ol ancho.
Goto: E. Lobd.
. ,";T
..uf*
Mujer pech de Subirana, Olancno.
(Foto:
E. Lobo),
"i&l
Indígena pech.
(
F oto: Mario Ardón).
363
Wu
d' ,
,'ffi
4***
;;
,&,
&
,.$
.l
w
t
ffi4F's
Casa pech tl t buhartqae cott t¿ci tc' de pal nu.
(Foto:
Mari o Arúon)
'*
..aJ
&
rf'
$
Mujer pech junto
a sus hijos.
(Foto:
Mario Ardón)
364
Los TANüAHKAS
Contexto histórico etnográfico, población
y ubicación geográfica
T
Los tawahkas o sumos,como también se les denominar, son
uno de los gn¡pos indígenas que habitan en las riberas del río Patuca,
en el departamento de Gracias a Dios y parte del departamento de
Olancho en Honduras y en la Costa Atlántica de Nicaragua. La región
que comprende el departamento de Gracias a Dios se conoce como La
Mosquitia. Aquí sólo nos referiremos
a los tawahkas ubicados en
Honduras.
Tierra adentro de la costa de La Mosquitia viven los tawahkas. La
mayoría deellosreside en la aldea de Krausirpe, ubicada en la margen
derecha del Patuca
(viniendo
río arriba desde Wampusirpe) y en la
desembocadura del río Wampú. La única vía decomunicacióndeesta
comunidad es el río Patuca.
Los tawahkas de Honduras constituyen un grupo pequeño. FIis-
tórica y culturalmente son una etnia que ha soportado la influencia
I I-a gmte se identificó meirr con el término "tawahka".
La palabra
"sumo"
les
pareció despectiva. No dieron ninguna
justificación,
pero se supone que tiene que
ver con hechos históricc. Otros afumaron que la palabra "sumo", en misquito,
alude a una situación de "inferioridad". Los tawahkas pueden haber sido r¡na tribu
que se enfrentó a los entonces aguerridos misquitos.
Los historiado¡es españoles del siglo XVI incluyen a los tawahkas bajo el término
genérico "chontal", una palabra mexicana que significa "extranjero". Más tarde se
lesllamó "caribes",
'thatos"
o "albahrinas". Algunooescritorescitan al grupocomo
twanka v ulwa,
367
RAMÓN D. RIVAS
misquita y, si bien ha adoptado muchos de sus patrones culturales,
aún conserva elementos de su propia cultura que la hace distinguirse
como pueblo indígena, Entre estos elementos se encuentra su lengua,
sus relaciones sociales y sus características de producción y de mutua
solidaridad.
Los tawahkas habitan esta región desdc el siglo XVII2, aproxi-
madamente. De acuerdo a Linda Newson, "los sumus eran uno de los
grupos indígenas más extensos de Centroamérica durante el período
colonial. Se extendían hacia el sur desde el úo Patuca en Honduras, a
través de la sierra central de Nicaragua, hasta el ío Rama. Hacia el
oeste se extendían dentro del sur de Honduras, y en Nicaragua
colindaban con los matagalpas y con el Lago Nicaragua"3. Durante la
época colonial, se üeron obligados a replegarse hacia el interior
del
país, ante la belicosidad e intransigencia
de los misquitos o zambos; así
fue como se establecieron en la región actual{.
[,os tawahkas de Honduras han ocrlpado una porción significativa del su¡oriente
del país. El primercontactoque tuvie¡on con los españolesfue en el año de 16O4. Los
especialistas en geografla histórica y otros estudiosos, han reconocido la presencia
de los tawahkas dentro de una región delimitada por los ríos Coco, Guáyambre,
Cuayape-Tinto y Wampú, centrada en el o¡rso medio del rfo Patuca. Este territorio,
de aproximadammte 930 Kms.r, representa el área de influencia histórica de los
tawahkas. L¡o documentos coloniales indican que fueron el grupo dominante en
esta zona por lo menoe du¡ante cuatro siglos. Además, existe documentación que
demuestra que, a inicioo del siglo XX, algunos poblados tawahkas se extendían
dede la zona de la boca del río Wampú hasta Walpatanta
(1
Km. río arriba de
Wampusirpe), sobre el río Patuca inferior. La evidencia indica que el núcleo de las
tierras üawahkas-+umu de Honduras siempre se ha sihrado en los al¡ededores de la
conlluencia de loo rfos Wampú y Patuca, en donde continúan viüendo hasta la
fectra. Véase al respecto: William V. Davidson, "Delimitación
de la región habitada
por losTawahkas-Sumus de 16O0 a 1990'.lnforme. (Tegucigalpa:
Instituto Hondu-
reño de Antropologfa e Historia. l99l).
Peter H. Herlihy, "Estudio de uso de tierras y delimitación propuesta para la
Reserva Forestal Indfgena Tawahka Sumu en t¿ Mooquitia Honduras", Informe.
(Tegucigalpa:
Instituto Hondu¡eño de Antropologfa e Historia. 1991).
Véase: Linda New*n, El Cosn ¡b la Conquista. Primera edición traducida.
(Teguci-
galpa: Editorial Guaymu¡as, l9V2): 61.
Eduard Conzemivs, Ethnagtaphícal Sutoey of tlu Miskito an Sumu lndíans of Hontluras
and Niuragte. (Washington
D. C, 1932): 42-67.
3
4
368
LOS TAWAHKAS
Al parecer, los tawahkas tienen parentesco ccrcano
con los mis-
quitos; hay muchos rasgos
socio<ulturales
que los asemejan y la
lengua es uno de esos elementos. según estudios
consurtados, la
lengua tawahka
y la misquita
son bastante semejantes
en su estruc-
tura morfológica
y sintáctica, aunque no tienen mucho léxico en
común. Ambas lenguas
pertenecen
al grupo macro-chibcha,
grupo
lingüístico
de origen sudamericanos.
se supone que en fechas muy
lejanas los antepasados
de los tawahkas, los misquitos
y los ramas
(otro
grupo emparentado)
inmigraron
desde lo que hoy es Colombra,
pasando por el istmo
de Pananuí.
Los talvahkas
ilaman a su lengua
,,twanka,,,
que muestra una
si mi l i tud con l a denomi naci ón
que, a pri nci pi os del si gl o XVII, l os
españoles dieron a los indios de la zona del cuayapc-Guayambre:
Tahuajcas6.
En Ia actual i dad,
gran partede l os tawahkas rcsi dcntes
en Ia zona
son producto de una mezcl a de mi squi tos,
pech y l adi nos,
teni endo
más rel aci ón
con l os mi squi tos
que con l os pech.
El mi squi to
es l a l engua predomi nante
en todos Ios aspectos de l a
relación
diaria; no obstante, los tawahkas habla¡r españoi y su propia
l engua, l a que transmi ten a sus hi ps
y uti l i zan en l as reraci ones
i ntemasT.
Puede decirse que los tawahkas no recibieron la atención
de los
mi si oneros de l a Igl esi a Morava.
Los pastores moravos
sc l i mi taron a
estudi ar el mi squi to
y a traduci r l a Bi bl i a
y otros textos rel i gi osos
a
dicha lcngua.
Así,la
evangelización
de los tawahkas se llevó a cabo en
misquito. Hasta la fecha, muy poco se ha publicado sobre este pueblo
indígena. Existen
algunos documentos
de W. Lehmann
y E. Conze_
mius que fueron
publicados
en Alemania
y los Estados
unidos en la
J
6
7
clDcA, Demograt'ía costeña. Notas úre lahistoría ilemogrófica y
voblación
actual ile los
grups étnias ile la Costn Atlántica niuragilcn*. (Managua,
CíOCe, Dg2): 42.
Ibid., p. 67.
Fdua¡d Conzernius,
OV. cít,,p.72.
RAMÓN
D. RIVAS
primera mitad de este siglo, que nos ofrecen una visión sobre la cul-
tura de esta ctni a.
En la región no se hablan
dialectos derivados del la lengua
tawahka,
pero sí en los grupos
ubicados
en Nicaragua.
Un dato
importante
de destacar es que todos los hombres tawahkas hablan
misquito
o español, o ambos. Sin embargo, a través del misquito,
muchas
pal abras
del i ngl és han l l egado a l a l engua tawahka, mi entras
que los préstamos del español son poco comunes.
En la parte de Honduras,
existen de 800 a 1,000 tawahkas,
aunque
cs imposible
precisar un número
exacto, pues desde 1974 no se han
efectuado
censos poblacionales
sobre las comunidades indígenas
del
país. Los datos que presentamos
son aproximados. En total, estima-
mos quc su númcro
(los
de Nicaragua
y Honduras juntos)
es de
14,000t,
aproximadamente.
Sin embargo, las siete comunidades
que
constituyn
este grupo en Honduras:
Krausirpe, Krautara, Dimikian,
Yapuwas,
Kamakasna,
Wasparasni
y Santa Marta, albergan 704 per-
sonas, di stri bui das de l a si gui cnte manera:
Pueblo
No. de C-asas
Población
Krausirpe
Krautara
Di mi ki an
Yapuwas
Kamakasna
Wasparasni
Santa Marta
56
10
q
6
5
2
8
390
110
40
J1
57
10
65
Total
93
7Me
Thec!' .PAD Repor!. Managua.May-Iune1992.
Deacuerdoa esteórganoürformativo,
la población sumo
(tawahka)
en Nicaragua
sería de 12,600 habitaites, de los o¡ales
un 90% üve en Bosawás.
Los datos precisos son utilizados con el consentimiento
de
pete¡
H. Herlihv.
Peter H. Flerlihy, "Land
Use St'dy and the Delimitation of the proposed É"u..,r"
370
LOS TAWAHKAS
Son comunidades
pequeñas
centradas en la familia,
que puede
caracterizarse
como familia
extendida. La mayor parte de los siete
poblados
tawahkas
se caracterizan por albergar dc un 90 a un 957o de
los miembros
de una misma familia.
Las relaciones familiares
y de
amistad
son el patrón
cultural que determina las dcmás formas
interrelacionales
y productivas.
Los tawahkas muestran
marcadas
tendencias comunitarias.
su grado de parentesco, ubicación
geográfi-
ca, reducido número
poblacional
y las míseras condiciones socio-
económicas en que viven, pueden
ser los factores que los detcrminan
como sociedad comunitaria.
Los poblados
tawahkas son materialmente
pobres;
desprovistos
de los servicios de agua potable, luz eléctrica y scrvicios sanitarios y
rodeadas por extensas zonas selváticas.
La única forma
de comuni-
cación es por medio
de pipantes
(una
especie de canoa).
por
falta
de
combustible, los viajes
cn pipantcs pueden
durar de tres a cuatro días,
para poder comunicarse
con Ahuas
y Barra
patuca,
laspoblaciones
de
mayor importancia
en la región.
Debido a las uniones
continuas dentro del grupo y a la carencia de
servicios de salud, así como a la falta de capacitación en cuestiones de
higiene, hay un descenso
considerable
de la población.
por
otra parte,
son comuni dades
pequcñas, total mcnte
ai sl adas.
Krausi rper0
y Krautara
son l as
dos al deas tawahkas más grandes
localizadas
sobre los márgenes
del río
patuca
arriba. Krausirpe, la
aldea más grande, tiene 390 habitantes.
Del total, solamente 203 son
Forestal Indigena Tawahka
sumu in the Honduran Mosquitia,,. (Tegucigarpa:
Instituto Hondu¡eño de Antropología
e Historia) y cmgriphy
ana eñhrofriogy
(louisiana:
Southeastern
Louisiana üniversity
lSgti
(So.i"¿brj.
10 Krausirpe fue fundada
en 1938 por el últimoiacique
tawahka, Claudio cardona.
Hasta. 1948, el_principal
as€ntamiento
de los nativos fue
yapuwas,
caserío que
abandonaron
debido a una peste que azotó y diezmó la población,
sumado a las
presiones ejercidas por las autoridades de Culmf. Olancho.
Se oee que el éxodo de Ic tawahkas radicados actualmente
en Krausirpe lo
iniciaron, en forma paulatina,
tres familias.
La peste que azotó
yupuwas,
,"¿i_ t"
tradición tawahka, era un extraño mal que maüba dé tres a cuatro nativos áa¡ia-
mente, salvándose aquellas personas que abandonaron
el lugar.
377
RAMÓN D. RIVAS
tawahkas "puros", elresto sonmisquitosymezclados. Esto nosda una
idea de la asimilación que caracteriza a estas comunidades, aunque en
otras la mezcla es menor.
Aspecto soci o-cul tural y di vi si ón del trabai o
Los tawahkas han estado sometidos a influencias, sobre todo en
los últimos años, desde dos focos
culturales, debido a que en sus
comuni dades conüven mi squi tos y l adi nosrt. Esto determi na, en
parte, su desconfianza con la gente de fuera.
L¿ constante influencia permite que sea casi imposible
definir a
los tawahkas como una población indígena culturalmente aislada y, si
bien culturalmente son diferenciados del resto de la población mi-
grante, están expuestos a ser asimilados por los grupos establecidos
cn la rcgión.
Sin embargo, consryan algunos rasgos propios de su
cul rura.
Entre las costumbres que practican los tawahkas está la llamada
"mano
vuelta" que, al igual que entre los misquitos, consiste en ayu-
darse mutuamente en la siembra y recolección de los productos
cosechados.
También la manovuelta seefectúa en la construcción de viviendas
y pipantcs. Es una forma de coopcración recíproca que, quiérase o no,
obliga a los miembros de la comunidad a ser solidarios. El trabajo
colcctivo toma los aspectos más variados. Se puede pedir la ayuda de
un amigo o de un pariente para terminar una cosecha o para cumplir
ll Principalmente migrantes campesinos que, ya sea por cuesüones económicas
0a
obtención de una parcela de tierra para trabajar o por la búsqueda de oro) o por
uniones con los tawahkas, se han establecido en las ocmunidades indígenas. En
cuanto a las uniones con
Bente
ladina, se constató que no son del todo óptimas. Los
ladinos han dejado a las muieres tawahkas despues de su primer hijo y las familias
ladinas establecidas en las comunidades no mantienen relacioncs con los indígenas.
Ambos,
en lo que respecta a los aspectos socio-económicos y salud, pueden consi-
dera¡se como compañeros de desgracia, pues sobreviven en las mismas condicio-
nes.
372
LOS TAWAHKAS
una tarea difícil. Normalmente, la práctica de la mano vuelta implica
que el interesado provee la alimentación de quien le ayuda, durante
dure el trabaio pero, en la práctica, las labores se realizan sin recibir
nada, debido a la escasez de alimentos.
En la división del trabap entre los tawahkas,a la mujercorrespon-
den todas las tareas domésticas y la educación de los niños pequeños.
Además de las actividades domésticas, se eñcarga también de ciertas
labores agrícolas; limpia losarrozales, corta plátanos,leña y, además,
se encargan de vigilar los animales domésticos y de elaborar diversas
formas de artesanado. Los hombres por su parte, tienen las tareas más
pesadas físicamente como el desmonte y preparar los campos; la
construcción de las casas, la caza de animales de monte con
la ayuda
del arco, las lanzas, o bien utilizando trampas, rejones o rifles y
escopetas; de la pesca o de la confección de pipantes. Algunas mupres
se dedican al lavado de oro. El segundo semestre de cada año, los
tawahkas se ocupan en la extracción de látex del árbol sapotiácm
llamado "chicle",
que abunda en las selvas cercanasa las márgenes del
Patuca y en las montañas de Olancho. Esta actividad ha decaído, pues
ya no la consideran rentable. [a mujer tawahka ayuda a su marido en
la época de la siembra o de la cosecha. La mujer es capaz, como
cualquier hombre, de llevar cargas muy pesadas. las muieres llevan
la carga sobre la espalda, sujeta a la frente con una correa.
La división del trabaio se rige por leyes muy estrictas y por
verdaderos tabúes. Un hombre que realice una tarea normalmente
reservada a las mujeres puede ser rechazado por los miembros de su
familia.
La vivienda
La vivienda tawahka está construida de manera rustica. Utili-
zan madera o bambú hendido en las paredes y en el piso; el techo es
de hoja suelta. Ias casas se levantan sobre polines de 2 a 3 pies. Ge-
neralmente, las viviendas no tienen división interna. En algunos
373
RAMÓN D. RIVAS
casot sobre todo durante la época seca, se construyen pequeñas
cocinas o se improvisan
fogones
en el patio. En muchos casos, ias
construcciones son de madera rolliza amarrada con bejucos.
l¿ distribución de las casas se hace sin seguir los requerimientos
aconsejables, por lo que los poblados
se presentan
desordenados.
Cada quien construye
su casa en el lugar que le parece. La iglesia y la
escuela sobresalen por ubicarse
en lugares
estratégicos de las aldeasr2.
La salud
La situación de la salud es crítica. Esto puede ser otra de las causas
por las cuales este grupo cada vez es más reducido.
Las difíciles
condiciones de üda que caracterizan Ia región hacen casi imposible
que médicosy personal especializado
se establezcanen la zonar3. Entre
las enfermedades que más afectan a las comunidades se encuentran:
diarreas, malaria, gripe, rasquiña,
angina, estreptococcia, fiebres reu-
máticas, anemia y desnutrición.
En tiempos de la guerra
contra-sandinista
(la
mayor parte de la
década de los años 80) en Wampusirpe
sc instaló un campamento de
asistencia médica de la cruz Roja para los refugiados, ubicados en
asentamientos a lo largo del río Patuca. Además, recibían atención
médica de brigadas de la lglesia Morava, que tenía la sede en
pimien
ta.
Con la finalización
de la guerra y el retorno de los refugiados a
Nicaragua, estas atenciones terminaron
al retira¡se los organismos
internacionales.
Los tratamientos málicos los hacen la misma gente en base a
medicina tradicional. los casos graves
son atendidos por curanderos,
12 Paraunestudiosobrelaviviendadelostawahkasvéase:coetzvonHouwaldyJorge
len\ils,
"Distribución y viüenda Sumu,, . Encaentro,
(Managua:
UCA. 2a, época, No
7, 1985): 6984.
13 La realidad ha demostrado que, en la práctica, los médicos que llegan sólo lo hacen
por un tiempo corto y estono sucede f¡e.cuentemente (una
vézcadidos o tres años).'
De vez en cuando, las enfermeras son las que visitan et lugar, sobre todo du¡ante las
campañas de vacunación.
374
LOS TAWAHKAS
quienes
conocen bien la medicina natural. Adenuís, muchos poblado-
res recu¡ren a los llamados zukias
(brujos
y brujas)r{, quienes recetan
brebajes extraídos de hie¡bas o raíces; sólo cuando los casos se compli-
can, es que la gente transporta los enfermos a Wampusirpe en bus-
ca de los scrvicios médicos de la enfermera local, quien se qucja de que
la gente acude cuando las dolencias se encuentran en estado avan-
zado.
.
En las comunidades
tawahkas, ningún organismo trabaja en el
sector salud. Tampoco
existen centros médicos que atiendan las
necesidades de las comunidades. En wampusirpe solo existe el local
que dejó la Cruz Roja, sin médico y sin los implementos
y medicamen-
tos ncccsarios.
Los datos que recabamos en este estudio nos dan indicios alar-
mantes,
ya que el promedio de vida está entre 3g años para los
hombres y 43 para las muieres. De cada 5 niños que nacen, tres muercn
antes de cumplir los siete años y la mayoría muere de enfermedades
fáciles de prevenir,
si se observan las normas mínimas de higiene. La
desnutri ci ón
es al ta, l l egando al al armante porccntaj e
del 92To. se
atribuye, principalmente,
a la mala alimentación y a las duras condi-
ciones de vida en la región. Además
de lo anterior, son muchas las
mujcres que mueren de parto.
La educaci ón
El 9670 de los pobladores
son analfabetos y unos
3g7 niños se
encuentran
en edad escolar. El analfabetismo
entre las mujeres es
mayor
y alcanza un 1002o. Aunque
existen dos eruelas, una en
Krausirpe
y la otra en Krautara,
sólo la escuela de Krausirpe funciona
con regularidad.
El promedio de días lectivos
en el año es de aproxi-
madamente 103. [á eruela se encuentra
cerrada la mayor parte
del
año. Muchosde losniñosen
edad escolar no asistena la
escuela por las
14 Para un estudio socio-cr-¡ltural
sobreeste aspecto véase: Francirsco Martínez Landero,
Ins Tawahkas o Sumus. El zuquia y las
t'bsrai.
(Tegucigalpa,
l91g).
RAMÓN D. RIVAS
largas distancias que separan las comunidades, las cuales sólo pueden
recoÍrerse por medio de pipantes.
En Krautara, la comunidad dispone de un maestro nombrado
quien, después de cinco meses de haber comenzado el año lectivo
(1991),
aún no se había presentado a la comunidad. Otro aspecto
importante es que la escuela de Krausirpe, aunque cuenta con un
edificio en regulares condiciones, un solo maestro atiende tres grados
y solo un 37o de los niños puede continuar sus estudios hasta sexto
grado o educación básica en Wampusirpe
(comunidad
misquita). La
mayoría de los niños, después de haber terminado su tercer año de
primaria, aún no saben leer ni escribir y, los que logran aprender,
después de algunos años son nuevamente analfabetos por falta de
práctica.
o
El aspecto socio-económico
los tawahkas están estrechamente vinculados a la tierra. [,a
principal actividad económica que realizan es la agricultura de subsis-
tencia. Esta actividad estií orientada al autoconsumo y para realizarla
utilizan tecnología tradicional. La dieta es complementada con la caza,
la pesca y la recolección de frutos estacionales. Toda la población se
dedica al renglón económico de la agricultura, incluyendo las mui:res
y los niños. Los tawahkas cultivan plátanos, malanga, guineo
(bana-
no), camote, yuca amarga y dulce, caña de azúcar, ayote, friples, café.
Todos estos productos son cultivados en pequeña escala
para el
consumo familiar.
las aldeas tawahkas eskín rodeadas por cientos de hectáreasrs de
tierra libre en condición de tierra nacional6; sin embargo, ellos consi-
15 Una cabdlerfa es igud a, más o me¡os, 45 hectáreas y t hectárea es igual a 1.,137
manzanas.
16 La mayor parte de esta tierra constihrye lo que aho¡a se conoce o¡¡to Reserva de li¡
Bióefera.
LOS TAWAHKAS
deran que su propiedad
comunal se extiende a unas 27 hectáreas hacia
el noroeste. Esta área está localizada
sobre la intersección
de los
departamentos
de Gracias a Dios,
Olancho y Colón.
De la totalidad del área explotada para cualquier tipo de actiüdad
de subsistencia, solamente unos 32 Kms.2, o sea el 4,gvo
delárea total,
están bajo alguna forma
de uso agrícola, incluyendo las parcelas
en
donde se cultivan granos
básicos, tubórculos y frutas,
o que están en
descanso
(guamil).
[a mayor parte de las tierras utilizadas
por los tawahkas, un 957o
del área, sirve para actiüdades
de caza, pesca o extracción de mate-
riales
de construcción. Esta zona de subsistencia incluye aproximada-
mente 77,000 hectáreas,
en las dos categorías: agrícola
y uso extensivo.
Nunca ha existido un sistema de producción y mercadeo a gran
escala' Por ello es que esbas comunidades
no pueden
competir en el
mercado
productivo. Ecológicamente
desempeñan una excelente
función dentrode su medio. El "shiftingcultivation"
esun sistema que
han
sabido utilizar, lo que los convierte
en un pueblo
cuidadoso de su
medio.
Sus técnicas de cultivo, aunque parecen muy primitivas,
son
capaces de producir la alimentación
necesaria para la población,
además
de un exiguo excedente.
Además, tienen la capacidad de
aprovechar
el ecosistema
sin dañarlo.
Recientemente,
el demógrafo norteamericano
peter
H. Herlihy,
colaborador
de MoPAWI
y del Instituto
Hondureño
de Antropología
e Historia
(IHAH),
realizó la delimitación
de la zona que histórica-
mente pertenece a los tawahkas. [a fi nalidad del estudio es garan tizar
que las tierras les sean devueltas legalmente.
En parte de estas tierras,
principalmente
cerca de la riberas del río
patuca,
los tawahkas tienen
sus parcelas agrícolas.
I-a producción global de granos
básicos en el último
año
(1990),
que no se destina al consumo de personas
y animales,
se calcula en 20
cargas
(40
quintales)
de frijol y 100
quintales de arroz. Los mismos
tawahkas hablan de un fuerte decaimiento
de la producción. En la
377
RAMÓN D. RIVAS
mayoría de las comunidades üsitadas, los habitantes plantearon el
problema
de la erascz de semilla, en el scntido de que por la falta de
lluvia,
en 1990, muchas
de las siembras se arruinaron. Este año, son
pocos los que van a sembrar, lo que provocará la carestía de productos
el próximo año.
El trabajo agrícola lo realizan
en los
,,trabajaderos,,r7,
por lo ge-
neral, a la orilla dcl río. Algunas
veces frente a las aldeas y otras río
arriba. En algunas ocasiones, los trabajaderos se encuentran a varios
ki l ómetros
dc di stanci a dc l os pobl ados.
Entre otras cosas, las muferes,
al igual que los hombres, trabaian
en la siembra, la limpieza y la cosccha de los diversos productos.
parte
de l a cosecha es vendi da, a baj o preci o, a l os comerci antes mi squi tos
y a l os i ntcrmcdi ari os l adi nos
(coyotcs)
que l l cgan hasta l as comuni -
dadcs.
La rcgión tawahka no cucnta con víasdecomunicación
efectivas.
EI úni co .nedi o de comuni caci ón
es el pi pante. No hay pi stas de
atcrriza je,
ni tanlpoco una radior8.
Son comunidades aisladas, que sólo
disponen
de tres pipantes con motor, los que no siempre son usados
pucs, l a mayor parte dcl año, no di sponen de combusti bl e.
Los tawahkas ti cncn quc vi aj ar hasta Cul mí
(si etc
días por río y a
pie) para comercializar sus productos,
donde los truecan por sal,
zapatos, ropa o los vcnden para comprar dichos artículos. No existe
una forma de comercio
iusto;
los tawahkas no conocen el verdadero
precio de los productos.
Las causas que aislan a los tawahkas del resto del país son: la falta
decarreterasu
otro medio económico
quecomunique
suspoblaciones
con el resto del departamento y del país. La única vía de comunicación
es el río. En toda la región tawahka no hay vías de comunicación
terrestre que cnlace una comunidad con otra.
17 Los tawahkas utilizan sus "trabaiaderos"
al igual gue to hacen loe misquitos. se
.-
recomienda ver la parte dc este estudio que corresponde a tos misquitos.
l8 Ocho meses despues de habcr rcalizado el prescnte e;tudio, MOpAWI instaló una
radi o en el pobl ado de Krausi rpc.
378
LOS TAWAHKAS
En épocas de verano, la comunicación
fluvial
se intermmpe
porque hay partes del río que no son profundas y obstaculizan la
navegación.
En lo que respecta
a la tenencia
de la tierra, cada persona o familia
puede escoger la parcela
que desee trabajar sin ser molcstado
por el
vecino pues, scgún su visión del mundo,
sc considera
quc
"la
tierra cs
para el que la trabaja".
En todas las formas de trabajo, ya sca produc-
ti vo o de construcci ón (vi vi endas),
se da el fenómeno
conoci do como
"mano
vuel ta",
que consi ste en ayudarse mutuamente
en l a si cmbra
y cosecha
de l os productos.
Asi mi smo,
al nuevo
pobl ador de l a al dea
que es aceptado
por los habitantes,
recibe ayuda de óstos. En otros
tiempos, cuando la escascz
era menorre,
a los nucvos
pobladores
res
regalaban
semillas,
cepa de plátano,
guincos, madcra
de yuca, etc.,
para realizar
su siembra2o.
Las parcelas
scmbrad
as lcs permite
con tar con una
(en
los úr timos
años reduci da)cosecha
para su al i mcntaci óny
er excccrcnte,
que' ahora
es poco,
es destinado
a la venta o al trueque2r.
En los años 30, muchos
tawahkas
realizaban
actividadcs
asalana-
das en pl antaci ones
de banano, no muy l cj os
dc sus comuni dadcs.
Fueron los alemanes
quiencs
tuvieron
prantaciones
bananeras
en las
vegas del río Patuca.
La sede de la
Compañía,
cuyo nombre no sc pudo
obtener, estaba en Brus-Laguna
y el encargado radicaba
en Brabilia
(Boca
de carri zal ). Esto
duró hasta
poco antes de ra scgunda
cuerra
Mundi al . De
estas pl antaci ones
de banano sól o han
qucci ado argunas
matas en el montc, a ori l l as del río
patuca.
19 Al momentodel ai nvesti gaci ón,vari ascomr¡ni dadestawahkasseencontrabancon
probl emas
para l a si embra,
ya que en 1990 er i nvi erno no fue favorabl e.
En 199r,
pocos de ellos sembraron
debido a la escasez
de semilla.
20 cabe mencionar que en las comunidades
visitadas
se enconbó
un número
signifi-
cati-vo de nuevos pobladores,por
lo general
misquitos, casado. con mujeres tawañkas,
y algunos ladinoo. Las reraciones
con los ladinos no son del t<xlo ar'moni.sas.
21 Es diffcil estima¡ las cifras del excedente
de productos
utilizado para la venia y el
trueque, pues este varía por cosecha y por familia.
379
RAMÓN D. RIVAS
Lacaza la realizan
a nivel
de subsistencia.
Numerosas especies de
animales salvajes se encuentran
en las cercanías de las aldeas, los que
son cazados con arco y flecha, arpón, trampas, repnes, rifles y escope
tas. También se capturan pavos y loros, los cuales se destinan a la
venta, cuando algún visitante los requiere.
La pera la practican
en ríos, canales y manantiales
aledaños al
Patuca.
Capturan peces, tortugas, camarones y cangrejos, utilizando
anzuelos, arpones y atarrayas herchas
de beiucos y hierbas adormece
doras
(pate).
Esta última práctica
ya no serealiza abiertamente porque
es prohibida por la ley.
En los meses de verano, diariamente, las mujeres y los niños
pescan
con anzuelo. Recorren los canales y los ríos en pipante, colocan
una vasija conteniendo hierbas o resina encendida en medio de la
embarcación o en sus extremos
-proa
y popa- para ahuyentar a los
mosq,ritos. En cada pipante
(generalmente,
cada familia posee uno)
van dos o tres muieres, quienes regresan a sus casas a realizar otras
labores
domésticas, después de perar lo suficiente para el consumo
di ari o.
En otros tiempos, "cuando
todo era abundante", la pesca de
tortugas,
cangrejog lagartos, etc., corría a cargo de los hombres, ya que
para ello se necesita introducirse en las pozas y meter las manos o pies
en las
cuevas y balseras. Es difícil integrar a la gente a un proceso
productivo de pesca, pues en los últimos años el úo
patuca,
que es la
única fuente, ha disminuido su potencial
de especies.
Por otra parte,los tawahkas crían cerdos, gallinas,
iolotes,
patos y
ganado vacuno en pequeña eralaz.
22 La crla de cerdos fue p¡ohibida porque arruinaban los sembrados domésticos, por
lo que cada poblador tenfa que responsabilizarse por sus cerdos. En Krausirpe, a
finales de la década de loo años ochenta, el ejército masacró todos los cerdos de la
comunidad,aduciendoqueéstctransmiHanenfermedades.
Despuésdelamatanza,
cobraron a loe indfgmas el valor de las balas utilizadas. A partir de sntonces, no
existen cerdos en la población.
LOS TAWAHKAS
La región misquita
cuenta con un vasto recurso
silvícola. En los
bosques
inmediatos
a las comunidades
existe una gran
cantidad de
maderas preciosas
-especialmente
caoba-, que son utilizadas para
hacer pipantes,
instrumentos
de cocina y para la construcción de
viviendas:
pisos, paredes,
etc.a. otras maderas
son utilizadas en la
construcción
de balsas y, de ciertos
arbustos, extraen
colorantes y
esencias medicinales2r.
La madera
se extrae solamente para cubrir las
necesidades
del caso.
Algunos tawahkas (hombres)
se dedican ar lavado
de oro en ras
quebradas
y riachuelos
aledaños
a la desembocadura
de los ríos
Wasparasni,
Pao, Lagarto y otros6.
En la región del Pah¡ca, en el departamento
de Olancho, funcio.
nan empresas de capital norteamericano,
por lo general no identifica-
das. Estas empresas
se dedican a ra exprotación
aurífera; labor en la
que ocupan unos 15 trabajadores
permanentes,
incluyendo
motoris-
tas, operarios
de bombas succionadoras
de arena, con las que se
explora
el fondo
del río.
Los misqui tosy
tawahkasque
trabaian
con estasempresas
reciben
un salario diario de I lempiras.
El horario
es de las 7 a.m. a las 12
meridiano
y de las 2 a las 5 de la tarde.
El trabap
consiste
en destapar er succionador
cuando
se obstruye
para Io
cual los buceadores,
desprovistos
de tanques
de oxígeno, se
sumergen hasüa una profundidad
de doce metros.
23 COHDEFOR
r.esdngió
el corte de madera y, recimtemente,
comenzó con un
proyecto
de reforestación
dc La zona. E¡ proyecto
b'sca que por cada árbol cortado
s€plante
otro. Muchos pobladores
se rnosru¡on
in""nroi.,ré p"rq"
óóHóiron.
exigequecadaárbolquesecortedebereportars€
previamentea
ra iistitrción y,para
.. :,]:1="lent{":
tiempo
perdido, y"qúe
g"t *ilmente, loepemi.*;";"á;L"".
¿{ En..e ros tawahkas está muy extendido
el uso de la medicina natural, ya q-ue los
bosques
son ricos en este tipo de recr¡¡soo.
También dan r¡so medicinal a ía mlteca
de diversoe animales.
25 Eloroqueseobtieneenlaregiónesabundante.Nosehaencontradoundatoescrito
*lr:
l"
cantidad explotada,
ni sobre el número
de gente que se dedica a esta
actividad.
Aproxi-madamente,
un
g0%
deeeproductoes
transportadoalextranjero.
381
RAN,TÓN D. RIVAS
En algunos lugares, el oro se enct¡entra fácilmente y en canüda-
des considerables. Seg,rn un
ioven
tawahka, durante quince días de
lavado sacó más de dos onzas, en uno de los caños ubicados río arri-
ba2ó.
Por su parte, la Empresa Nacional de Energía Electrica ha realiza-
do mediciones del potencial hidroelectrico del río Patuca, mediante
aparatos especiales instalados en las cercanías de la aldea de Kurpa.
La extracción del látex se efectua durante seis meses
(de junio
a
diciembre), los tawahkas y algunos misquitos se dedican a picarchicle
(extraer
el látex) en las selvas cercanas a las márgenes del Patuca y
montañas de Olancho. En la actualidad, esta actiüdad no es rentable,
pues no hay compradores.
Organ ización soci o-cultural e in f luencia m isqu ita
Lós tawahkas muestran un alto grado de penetración cultural
misquita. Durante el siglo XX,los tawahkas estuvieron a punto de
extinguirse, debido a que los varones no deseaban unirse con las
mujeres misquitas ante la escas€z de muieres tawahkas,
Por
razones
no determinadas; ocurre lo contrario con los misquitos quienes, sin
problema alguno, deciden
juntarse
con las tawahkas.
Una muestra de la influencia misquita es la bebida denominada
Uabul o guabul, una especie depuré de plátano: hierven el plátano verde
o maduro, lo machacan y le agregan agua o leche. Algunos tawahkas
de avanzada edad, especialmente muieres, prefieren este alimento en
su dieta alimenticia, despreciando el pescado, los friioles y el arroz.
Generalmente, a los niños se les da esta bebida como complemento de
la leche matema.
Elaboran vino de varias palmas y de la caña; del aftozy el maíz
hacen varias bebidas embriagantes, como la chicha, cuyo consumo ha
26 Al momento del eshrdio, los tawahkas vmdlan el polvo de oro a 50 lempiras el
Sramo
382
LOS TAWAHKAS
disminuido a tal grado, que solo se consume en las grandes fiestas: 15
de septiembre y 24 de diciembre.
De la palma llamada "supauzz
(igual
entre los misquitos) consu-
men el fruto cocido y el tronco les sirve para hacer arcos. Consumen
(contrario
a los misquitos) en menor medida: aio, cebolla, café y tés de
varias hierbas: zacate, sasafrág etc.
El ganado mayor se vende localmente, se destaza o se lleva a
vender a Wampusirpe
(comunidad
mayoritariamente misquita); du-
rante el verano, cuando baja el nivel del río, las reses son conducidas
por las riberas del Patuca. El üaie a pie puede durar de tres a cuatro
días. La posesión de ganado es un indicador de riqueza; otra forma de
riqueza es la posesión de cerdos, pero poca gente se dedica a criarlos.
la indumenüaria
es típica campesina, tanto en los hombres como
en las mupres. En épocas recientes, las mujeres tawahkas usaban
refaio, un lienzo listado y de vivos colores, lo suficientemente ancho
como para dar varias vueltas a la cintura y, tan largo, que llegaba a la
cintura; también usaban un forro
de manta. El busto lo llevaban al
descubierto pero, a veces, usaban una camisa manga corta yescotada.
En la actualidad,losniñosandandesnudos.
El taparrabo estaba hecho
de tuno2E y lo usaban indistintamente los varones y las niñas, además
de algunos ancianos.
Entre los tawahkas existía una especie de rito en el que, para
determinados acontecimientos, se pintaban la cara de acuerdo con las
circunstancias: viajar, sembrar, etc. Además, se pintaban las piernas y
brazos con una susüancia resinosa que los protegia de los insectos2e.
27 En Brus-l¿guna. según el médico del lugar, el fruto de esta palma es muy rica en
protelnas y, sin duda alguna, ayuda a equilibrar la dieta alimenticia de la gente.
28 Para ampliar sobre el tema, véase: Francisco Martlnez Landero, LosTawahtss o Su-
mus dc La Mosquitia.p.69.
29 Para profundizar sobre loo ritoe y elementc narrativos en omamentos de loe
tawahkas de Honduras y Nicaragua véase: Gotz von Houwald,
'€l
elemento
narrativo en ornamentosdelos sumos de Honduras y Nicaragua" . Amérícalndígena,
Vol. XLIV, No. 3, julio-septiembre,
1984.
383
RAMÓN
D. RTVAS
Esta práctica se usó hasta principios
de los años setenta. Después
prefirieron usar de los productos
que se obtienen
en las farmacias.
[-a ancianidad entre los tawahkas
de ninguna manera implica
soledad y desocupación. las personas
de edad avanzada siguen
dedicándose a sus labores
cotidianas, en la medida en que sus fuerzas
físicasy suscapacidades intelectuales
lo permiten. [a anciana tawahka
tiene a su cargo la educación
de los niños pequeños y ciertas labores
artesanales que exigen
de ella tiempo y paciencia. Los hombres
ancianos ocupan, en la jerarquía
civil y religiosa del grupo, un puesto
que debena su experienciay
a su sabiduría. son respetadosy
escucha-
dos. Se disfruüa de su compañía y se les pide consejos.
Cuando un tawahka
siente que las fuerzas lo abandonan y que
resulta unacarga para su familia,sedeia
morir. segúnsu cosmovisión,
la muerte es atribuida a causas naturales y, en otros tiempos, a la
acción
de un brujo o de los
espíritus malignos.
puede
atribuirse
a un
castigb de Dios, sobre todo si se trata de una persona que, durante su
vida, se ha comportado muy mal. El velorio o velación se organiza
con
la participación
de todos los parientes
y amigos, por lo general,
toda
la comunidad. El rezador
dirige sus oraciones al difunto. En tiempos
pasados,
el zukia era quien, solicitado para los parientes, invocaba
a
los dioses. Entre los asistentes
se reparten
alimentos
y bebidas alcohó-
licas. La ceremonia está impregnada
de cierta tristeza; sin embargo,
conservan un carácteramable,debido
a la resignación
con la cual unos
y otros aceptan lo inevitable.
El entierro tiene lugar veinticuatro horas
después del deceso. El cuerpo
es llevado al cementerio, con los pies
hacia adelante, en un féretro
o en una mortaia que cargan cuatro
hombres.
A veces, la tumba ha sido preparada
cerca de la casa de
habitación,
en un campo o a la sombra
de los árboles. Antiguamente,
los zukias debían capturar el alma del difunto y conducirla hasta su
última morada; de lo contrario,
el alma erraba sin destino y causaría
mucho perjuicio a los pobladores.
Para lograrlo, se ponía a bailar
alrededor de un insecto y lo acercaba al muerto, invitando al alma a
LOS TAWAHKAS
penetrar
en el cuerpo del animal.
El zukia colocaba
el insecto
en un
recipiente
y lo liberaba luego
en la proximidad
de la tumba, para que
el alma pudiera
entonces pasar
del animal al cadáver.
El catolicismo
modificó un tanto el concepto que los tawahkas
tenían sobre el más allá, introduciendo
los conceptos del infierno y del
paraíso en la antigua
religión. Los tawahkas de hoy ticnen al respecto
una idea
sumamente
confusa. Para algunos, Ias almas de los difuntos
van al cielo; para otros van debap
de la tierra.
para
otros, el alma vaga
durante varios
días antes de llegar
al paraíso,
al purgatorio
o al
infierno. Los tawahkascolocan
también
dentro de las sepulturas unos
bastones solidos para que el alma pueda
defenderse
y escapar de los
peligros que la amenazan.
Muchos
de estos clementos
culturales sc
han advertido
también entre los misquitos.
I aspecto
religioso
No nos ha sido posible profundizar
en ros ritos religiosos
propios
de esta etnia. En la actualidad,
no existcn
estudios que brinden un
panorama amplio
sobre este aspecto
cultural. l)n
ggTo
profesan la
religión
católica; a pesar de ros grandes
esfuerzos rcarizados
por la
Iglesia Morava,
no ha logrado
convertirlos.
Er saccrdote
católico de
wampusirpe,
Padre
José
Aguirar,
atiende ras comunidades
con visitas
periódicas
cada dos meses. Durante
su ausencia, un cclebrador
dc la
palabra es quien atiende a la feligresía.
Practican
la religión
de manera
tradicional, centrada
en la oración
y los alabados.
Los domingos, ra comunidad
se reúne
para escuchar la
prftica y las lecturas
bíblicas. Festejan
a ra patrona de las comunida-
des: la Virgen
de la
concepción. Los
oficios religiosos
se realizan en
tres lenguas:
tawahka,
misquito
y español; el sacerdote
domina las
lenguas indígenas.
Es admirable
er arraigo
católico entre
ellos, pues
allí no han podido
penetrar otras
sectas de procedencia
norteamcrica-
na que lo han intentado.
No existen
organizacioncs
religiosas
centra-
385
RAMÓN D. RIVAS
das en la iglesia
católica. El celebrador de la palabra es quien motiva
y dinamiza a la comunidad.
[a Iglesia tiene un fuerte poder de convocatoria. Durante las
celebraciones de la palabra, un 957o de la comunidad, entre muieres,
hombres y niños, participa. Además,
aunque en las comunidades
hacen falta letrinas, agua potable,
escuelas, centros de salud, etc.,
siempre existe una iglesia.
En Krausirpe, la comunidad tawahka rnás grande, al momento de
la primera visita de campo, hacía dos semanas que al edificio de la
Iglesia le habían instalado la luz eléctrica, por medio de baterías y
paneles solares. Esto es un indicador de la importancia que tiene el
aspcrto religioso en este pueblo indígena.
Alimentación
La dieta alimenticia de los tawahkas
está constituida por arroz,
guineos, plátanos y yuca; en algunos casos, carne de perado, tortu-
gas, huevos de gallina, cangrejos, animales de monte
(venado,
iagüi-
lla, quequeos y danto o tapir) y, en menor proporción, carne de cerdo
y carne de res.
[a influencia misquita en la alimentación se manifiesta con el
guabul,bebida preparadacon plátano,chato
oguineo maduro o verde
cocido, que luego machacan en calderos de hierro; luego, a la masa le
agregan leche de coco, de vaca o agua y azúcar, según las posibilidades
familiares. Esta bebida la consumen durante los tres tiempos de
comida. También hacen guabul de una fruta llamada mazapán y de
pejivalle. También consumen pejivalle o supa cocida y preparan
bunya, que es un plato hecho con yuca cocida, machacada, que dejan
fermentar por espacio de varios días, luego se envuelve en hojas de
plátano o bijao para su conservación. El sasal lo preparan con yuca
rayada, que envuelven en hoias de bijao o plátano para conservarla;
de esta masa preparan tortillas, según se presente la necesidad. La
386
LOS TAWAHKAS
chicha es otra bebida típica muy consumida por los tawahkas; para su
elaboración u tilizan diversos productos.
El aspecto organizativo
los tawahkas no tienen una organización polÍtica centralizada
como grupo. En 1987 se constituyó la Federación Indígena Tawahka
de Honduras
(FITH),
con apoyo de CAHDEA y de MOpAWL
En la
actualidad, la FITH es el único organismo existente en la comunidad
que persigue
agrupar, representar
y defender los intereses de este
pueblo indígena. A pesarque,
desde lgSZrecibieron ayuda organiza-
tiva y financiera por parte de CAHDEA, MOPAWI3oy, recientemente,
de organismos como la CCD, aún no logran
superar sus limitaciones:
aislamiento, la incapacidad
de los dirigentes de salir adelante con sus
proyectos, la falta de personal capacitado dentro de sus miembros,
etc.3r . Estas circunstancias imposibilitan
formular, planificar y presen-
tar proyectos
e informesa los organismos nacionales e internacionares
de desarrollo. Los propios indígenas conocen las deficiencias de su
organización: "lJna de las prioridades principales que muchos de
nosotros vemos de mucha importancia,
es la capacitación de nuestros
representantes"32.
Muchos rasgos
originales de la cultura tawahka ya no existen y su
legado material y espiritual del pasado, que expresa el dcsarrollo
social alcanzado, ya no existe íntegro
(si
se toma en consideración a los
tawahkas en su totalidad: los de Honduras
y de Nicaragua). En el caso
de Honduras,
el inventario de rasgos
culturales originales resulta
exiguo y,
Wr
üanto, poco definidor en su identidad.
30 Este organismo
ha dedicado su atención, en los últimos años, a resolver el probtema
de la tierra.
3l Los tawahkas son el único pueblo indigena del pafs que no oenta con ningún
profesional entre sus miemb¡os.
32 El nivel educativo de los ¡epresentantes de la FITH es de terc€r grado.
RAMÓN D. RIVAS
Estratificación
social y tenencia de la tierra
Puede afirmarse que,
en términos generaleg
entre los tawahkas
no existe una estratificación y diferenciación
social. Ellos conservan
inalterables
los sentimientos solidarios
e igualitarios.
euiá
la in-
fluencia
externa a la que han
sido sometidos revele alguna diferencia-
ción social, pero en la práctica
son bastante solidarios. Entre los
tawahkas los lazos familiares
son muy extensos. En Kraurara, por
ejemplo, un90Vo
de la comunidad
eshí emparentada.
Conservan inalterables las formas
tradicionares
del matrimonio,
Los padres
determinan el futuro
de sus hijos, mediante el acuerdo
verbal entre los padres cuando los hiios
están aún en la niñez o en la
adolescencia.
E n tal sen tido, entre las famil ias
ocurre un acercamiento
natural
y una serie de condiciones que posibilitan
la prematura
aspiración familiar. Llegado
el momento
de la unión
conyugal,
se
efectúan ros preparativos,
desarrollándose
una simple ceremonia
de
entrega, acompañada
de consumo
de chicha y de una comida tradicio-
nal, conocida entre ellos como
',comilona,,.
Sin embargo,
en casos excepcionales,
se practica el matrimonio
ciüI, el que acostumbran
muy poco, quiá por las dificultades
que el
mismo
implica:
oneroso traslado
a la cabecera municipal
de Brus
Laguna,
de 8 a 10 días en pipante
por el río, más las inclemencias
de
la naturaleza.
En fin, ellos prefieren
sus hábitos
tradicionales
de
desposamiento.
El rc.curso
más importante para la superüvencia de los tawahkas
es la tierra donde üven y el bosque que la puebla.
El territorio
tawahka fue declarado
como reserva
ecológica
(Biós-
fera de Río Plátano) y los indígenas
han sabido conviür con su medio.
El problema que se presenta
es el de la migración campesina hacia
esa zona, ya que
estos grupos mantienen
costumbres incompatibles
con la naturaleza
de la zona, las que acarrearán consecuencias
de.
sastrozas para
el medio ambiente.
LOS TAWAHKAS
Cientos
de hectáreas
de tierras,
a uno y otro lado
del río, se
encuentran libres
en
calidad de tierra nacional,
pero los
tawahkas
consideran
que su propiedad
comunar
sc extiende unas 14 caballerías
hacia el norte
y, tradicionarmente,
han
tenido la ribertad
de escoger la
parcela de tierra que desean cultivar,
sin ningún obstáculo33.
Por otra parte,
quiérase
o no, por la influencia foránca,
a la que no
han podido
oponer resistencia,
poco
a poco, las comunidades
experi_
mentan una
transformación
hacia
una economía
campesina.
En otras
palabras,
están pasando
de una
economía
autárquica
y comunar
a una
economía
de carácterindividual,
cuya unidad productiva
la constituye
la familia nuclear.
Este es un proceso
largo, no se ha dado de golpe.
En términos jurídicos,
er tipo de tenencia no está del todo dcfinido;
pero en términos
geográficos
ya se ha logrado una dcmarcación.
La
región
se caracteriza
por carecer de cercos limítrofes.
Algunos
campe-
sinos ladinos
han
cercado tierras
que, según ellos,
,,les
pertcnecen,,,
lo
que ha valido
para
que el INA asuma
el problema
con preocupación.
Ori entaci ón
producti va
El cacao, la madera
y la extracción
de oro son sus fuentes
princi_
pales de ingresos.
Para
algunos,
el ingreso
anual es de 600 lempiras,
si
sededican a vender madera
ycacao.
porotra
parte,cuando
scnecesita
del azúcar y la manteca,
se recu¡Te
al trueque por productos
como
madera,
cacao
e, incluso,
pájaros (loras
y pcricos).
Algunos
indígenas
se quejaban
del eraso rendimiento (en
los
tiltimos
años)
de la producción
de cacao y maíz por la falta de
fertilizantesl,las
plagas
y los fenómenos
naturales.
33 Recientemente,ainiciativadeMopAM,seefectuóunadelimitacióndeestastierras
por el geógrafo
americano
peter
l{erühy.
En base a esta delimitaci¿n,
tr¿oFÁw¡
presentó ante el congreso
Nacional
un Ánte-proyecto
de Ley par" lo .ráuáán
J" u
Reserva lndfgena
Ta-wahka.
'- - - -/ --
34 Lostawahkasaú¡nouülizanfertilizantesensuscultivospero,infruenciadosoorros
ladinos mi gran t"', Ios que ahora son sus vecinos,
ven d ñ;;;ü;-;;5;*
oe msulnos.
389
RAMON D. RIVAS
El uso de la tierra varía scgún las necesidades. Acostumbran
sembrar granos básicos: arroz, frijoles, leguminosas,
tubérculos, etc.
El área de cultivo es variable y depende de sus necesidades y de su
voluntad de trabajar. Adernás, depende del número de miembros de
una familia.
El volumen de producción cs baio; generalmente,
solo producen
para el consumo y, si hay un excedente, se vende a comerciantes
intcrmediarios.
Scgún conoccdorcs, las tierras en que se localiza este
grupo sonde vocación agricola y forestal; debido a la alta pluviosidad,
su rendimiento es óptimo y sc podrían lograr tres cosechas por año.
El pequeño productor tawahka, esaquel que producc un excedcn-
te de producción comercializablc de café, maí2, frijoles o arroz, pero
nunca mancj a grandes canti dadcs y su vi ncul aci ón
con l as emprcsas
agroexportadoras no es directa, ya que no tiene capacidad para
transportar sus productos.
El ta,yahka sól o trabaj a o cul ti va para su subsi stcnci a y, por su
poca capacidad productiva, sc ve- obligado a
jomalcar
para el ladino,
para el terrateni ente l adi no y para el i ndi o
(por
l o general , mi squi tos)
pcqueño productor; gana salarios irrisorios y su trabajo es evcntual.
390
F.ruF
E
%
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lwen
tawahka de
la alilea de Krao-
sirpe, Grucias a
Di os. Goto: E.
Lobd.
F.
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El lauado de oro es una de las actioidades nnrginales de los tawahkns.
Kraosirpe, Cracins n Dios.
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Hombre tawahka
pescandoconarpón.
Kraosi we,Graci as a
Di os.
(Fot o:
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I-obd.
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Pry*""*."W'ff*-
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'*ryy'W****M
Casa tawahka a la
orilla del río Patuca.
Río Patuca, Gracias
a Di os.
(Foto:
E.
lnbd.
Kraoxtpe, aldea tawahka
q
ortllas del Patuca.
(Foto:
Gezienaan der Rieil.
La ni uj er tawahl uconi ¡,ut ¡e conel hombreel trat' "1o del a t
oan der Riet).
396
Los MISQIIITOS
Contexto
histórico
etnográfico:
población
y ubicación geográf
icar
n/T
r vruy poca investigación
histórica
antropológica
se ha realiza-
do sobre los misquitos.
Los escasos estudios
encontrados nos brindan
un panorarn
histórico-cultural
no muy detallado,
pcro nos propor_
cionan algunas pistas
que nos ayudan
a comprender
ra situación
en
que viven
actualmente.
La regiónde
Hondurasconocida
como La Mosquitia
está ubicada
en el departamento
de Gracias a Dios
y su extensión
territorial es de
'16,630
kilómetros
cuadrados.
Geográficamente,
ras comunidades
misquitas
se extienden
desde Cabo
Camarón hasta
cabo Gracias a
Dios, a lo largo
de los ríos
Coco, Mocorón,
patuca
y
plátano.
La
población
toüal de todo
el departamento
es de
y,75g
habitantes
y la
densidad
poblacional
es muy baia,
arcanzando
alrededor
de dos o
tres personas
por kilómetro
cuadrado2.
La población
en La Mosquitia
se dedica en gran parte a la agricul_
tura y vive
concentrada
en pequeñas
comunidadeq
dispersas
a lo
largo
de los
principales
ríos o cerca de las lagunas.
El
clima de [a Mosquitia
está determinado
por la circulación
general
de los
vientos atmosféricos
de la zona del Caribe. En general,
es una zona
bastante lluviosa,
por ro que el período
de sequía no tiene
Aq,f sólo caracterizamos
a los_misquitos
ubicados en Honduras.
El tiempo limita-
l^o-
9on
que contamos
pa¡a realiza¡'el
.rt"aio""
n".
fermrte
prorundizar
sobre la
etnia en su totalidad que, en la actualidad,
se localiza Én la cosü norte de Hon¿u¡as
y Nicaragua.
Véase,
Drección Ceneral
de Estadística y Censoa. SECPLAN.
19gg.
399
RAMÓN D. RIVAS
características tan ac€ntuadas, como en algunas otras regiones del
país.
La población misquita
es descendiente de las tribus chibchas,
quienes vivieron en los bosques baps del norte de América del Sur
antes de la llegada de los europeos. El nombre "miskito"
supuesta-
mente está relacionado al mosquete, el fusil introducido por los
ingleses, que se negociaba en aquella costa. Como costeños, aprove
charon el comercio realizado con españoles y británicos, luchando
contra estos últimos más tarde, despuésdehaber sido aliados durante
la expansión española en Centroamérica.
El origen de los misquitos, como grupo
étnico, no está claro. Los
misquitos mismosy muchos estudiososconsideran que ellos siempre
han sido m\squitos3. Algunos autores coinciden en que el pueblo
misquito suigió en el siglo XVII, de una mezcla social y biológica de
bawinkas, tawahkas
(sumos),
africanos y europeos. Linda Newson
afirmá que no existen referencias a
'Los
Mosquitos'y que, al parecer,
éstos emergieron durante el siglo XVII. Iá referencia más temprana a
los mosquitos, según Newson, la hace Esquemelin quien, en 1672,
observó que formaban una pequeña nación de 1,600 a'1,,700 habitan-
tes{. En otra parte, la misma autora, citando a Dampier, afirma que,
haciendo unestimadomásconservador,en 1681 "no son más que una
pequeña Nación o Familia y no hay 100 hombres de ellos en número,
habitando la Tierra Firmeal norte,cerca del CaboGraciasa Dios;entre
el Cabo Honduras y Nicaragua"s. También afirma estar de acuerdo en
Véase: Mary W. Helms,
'Miskito
Slaving in the ITth and 18th C-entr¡rie: Cultue
Contact & Ethnidty in an Expanding Popul,ation". Presentado e¡r el 4{ Congreso
lnternacionaldeAnrericanistas. Manchester, England. 1982.John A. Holm, Tlc Crala
Englísh$Nicengue'sMiskitoC-ust.Tesisdedoctorado.
(l¡ndon:
UniversityCollege
London. 1978).
Esquemeüng
I.,
Thc Buccaneer of Anaict W.S. Stallybrass, Trad. London: Roulege
and Sons. 1924. Citado por Linda Newson
,
El C-osta d¿ bconquiste. Primera edición
haducida.
(Tegucigalpa:
Editorial Guaymuras, 7992): 63.
Dampier,W.A, Na o Voyagc Paund thc World.
(London:
A & C Black. 1937). Gtadopor
Linda Newson, Op. cit., p 63.
4U
LOS MISQUITOS
que, probablemente,
los mosquitos
sean un grupo puramente histó-
rico
que se originó
de la mezcla de indígenas sumus con negros
que
naufragaron
en los cayos Mosquitos
en 16416. Cualquiera quc sea su
origen, es claro que la cultura indígena que dio las raíces a los
misquitos
de hoy, ha cambiado durante el tranrurso de los siglos de
contacto
con el mundo exterior.
No es posible
establecer contundentemente si los antepasados
de
los misquitos
tuvieron contacto o no con los conquistadores
españo-
les, ya que numerosas
expediciones
colonizadoras penetraron en y
alrededor
de la zona que más tarde se conocería como La MosquitiaT.
En tórminos
concretos, en lo refcrente a la población de la Mosqui-
tia, si tomamos
en consideración
su origen, ubicación, lengua, reli-
gión, número
de aldeas, podemos
especificarla del modo siguiente:
Origen
ubicación
i di oma religión al deas pobl aci ón
chibcha
costa
europco
laguna
negro
cuencas
bajas
misquito
morava
español
bautista
inglés
84 29,OOO
Fuentes
históricas
e información
oral indican que, a inicios
del
presente
siglo, los misquitos vivían alejados de la gente del interior
del
país; sin embargo,
despuós de la guerra con Nicaragua en 1954, gran
cantidad
de ladinos
se estable'cieron
en
puerto
Lempira y Brus Lagu-
6 Li nda Newson, Op. ci t . , p. 63.
En la segunda
miiad def siglo XVI y comienzos der XVII, ros españoles intentaron
somete¡ a los pueblos rndlgenas qui habitaban al este de las montañag a los que
generalmente_
conocfan bajo el nombre genérico de
jicaques.
Las expedicionJ se
organizaban
deNueva segovia alsur y decaboGraciása Doshaciael' oeste;siendo
cabo Gracias a Dos y las partcrs Norte y oeste de olancho, el territorio conside¡ado
corno misquito. Véase: Troy_!. F1oyd, The Angto-Spanish Struggte
for
Mosquitia.
(Nuevo
México: University of New Mexico
presi.
tS6D.
407
RAMÓN D. RIVAS
na, causando
animadversión
en gtan parte de la población
misquita,
debido
al comportamiento
individual
y ar caráctcr de los radinos,
inclinados
al lucro,
mediante
ra posesión
de ra tierra y ros bienes
comunes,
lo que provocaba
que dirriminaran
a los misquitos.
En la actualidad,
los misquitos
forman
el grupo
poblacional
indígena
más numeroso
de [¿ Mosquitia (departamento
de Gracias a
Dios);
se estima
entre 25 y 2ó,000
habitantes
distribuidos
en
g4
pobra-
dos6. En cstc cstudio
estimamos
la cifra en unos zg,(n0
habitantes
di stri bui dos
cn: a) pucbl os
costaneros
y, b) pucbros
dc ríos y ragunas.
La mayor
conccntraci ón
de pobraci ón
está rocari zada
en ra l l ama-
da "Barra
dcl Río
plátano,,,
llamada
así por los ladinos
y
,,Ras,,
por los
misquitos.
Lc siguen
en importancia
Cocobila, Brus_Laguna,
Barra
Patuca
y Mocorón,
la comuniclad
dc Las Marías,
que es un conglome,.
rado
dc grupos i ndígcnas
pech, mi squi tos
y tres fami l i as
garífunas
y
Bati l tuk,
Wai knatara
y
puerto
Lempi ra,
un centro mul ti cul tural que es
l a
capi tal
dcl departamcnto.
Al momento
de l a i nvesti gaci ón,
puerto
Lcmpira
albcrgaba
ra mayor
parte
de instituciones
gubernamentales.
Aparcntcmcnte,
los misquitos
surgieron
del contacto
estrecho
con los piratas inglcse's
y los comerciantes
del Caribe
en el transcurso
del si gl o XVII,
como resurtado
de ra uni ón
de l os i ndígenas
con l os
negros
y algunos
blancos.
Los misquitos
son, hasta
el presente,
un
8 Númcro
dc mi squi krs
esti mados,
con base en datos de Davi dson
y Ewens de
Corral ts.
El pri mero
da_una ci fra aproxi mada,
pai a 1980, de l E_20,000; l a sequnda
rnvcsti gadora
da una ci fra aproxi mad4
para
19b3, de 2&m0,."n
du;;;J"t"
a"l
censo
Naci onal dergT4yrn4?odei ncremento
anuar; si n embargo, di cha tasa refl ei a
el crc'clmicnto
global
der departamento
de Gracias a rtios
/no
el creci¡nrento
vegetati vo
dcl grupo
étni co.
En la actualidad
ninguna
oficina
del gobierno
ccntrar de Flonduras
mantiene
un
registro
actualizado
deindfgenas.
EI üIimo
censo Nacionar, que arrojó información
sobre población
indígena
fue el de 1945. Los resultados fueron puuuJaaos
en rorma
resumida,
reportándoee
tas cifras más desgrooadas
a niver de municipio y sin hacer
distinción
entre los diversos
grupos indlginas.
sin tener acceso a las instrucciones
dadasal os
empadronadoresl e-eecenJ,noesposi breconoccrl oe
cri teri osquese
utilizaron
para conocerlacondicióndeindlgena;perolasotrasca,d;;;;;;;;tr",
t¡sadas
para exponc¡ los datos, sugieren
{ue
se trata de u¡ criterio racial
(,,indio,,,
"bl anco",
"ncgro,,).
402
LOS MISOUITOS
eiemplo
de etnia en la que, a pesar
de las mezclas raciales,
se ha
mantenido
la hercncia
cultural indígena.
originalmente, su territorio
estaba ubicado en las inmediaciones
del Cabo Gracias a Dios, a
expensas de otras comunidades
indígenas,
cuyos descendientes
son
conocidos
hoy en día como tawahkas (sumos).
Vivían
dispersos cn
pequeñas
al deas, dedi cándose
a l a caza y a l a pesca.
Los mi squi tos
expandieron
sus dominios
por el norte hasta Ia laguna dc Caratasca y,
por
el sur, hasta la Laguna de
perlas,
aproximadamente.
En las
campañas
de l os si gl os XVII y XVIII
pel earon contra l os españores
como aliados militares
de los inglesese.
Entre sus mcdios de subsls-
tencia se encontraban
el contrabando
y el comcrcio
de mercancías
i ngl esas,
al i gual que l a venta de l os erl avos tomados
pri si oncros
en
sus correrías
por los territorios
vecinos.
Durante
el dominio
del imperio
español, óste combatió y destruyó
las tradiciones indígenas
cn el
pacífico,
micntras
quc el sistema
británico
de dominación
en la costa Atrántica fue más permeabrc.
Los
mi squi tos
eran
(a
di fere¡rci a
de otras
etni as en l a costa) capaces,
inclusive,
de bcneficiarse
de determinadas
estructuras
del indirect rule.
Esta fue la basc objctiva
por la cual los miv¡uitos
prefiricron
abierta-
mente la influencia
ingresa,
en oposición
a las fro¡.rtalcs
formas
dc
subyugación
de losespañoles.
La relación
con ra Gran Brctaña
mostra-
ba aspectosdistintos
porque
sedaba bajo la forma
de
,,ariados
contrac-
tuales" y "potencia
protectora,,r0.
Sin embargo,
esto no cambió
cl
hecho
de que se trataba
de una reración
coronial
que restringía
las
posi bi l i dades
de desarrol o
de l os mi squi tos
a travós
de l os si gros.
La
penetración
de mercancías
británicas,
por ejemplo,
excluyó desde un
comienzo
el surgimiento
de una tradición
artesanal
elaborada.
l¿ institución
de un reinado
con carácter hereditario
también
formaba
parte
de las tradiciones
de los misquitos.
El rey
simbolizaba
9 Véase: RAAY F-l Desafto de Ia Auto¡nmra.
Managua:
cApRI
-centro
de Apovo a
_
¡' rogfamas
y ¡,royectos-Centro
Humboldl,|9y2:
I4,7S.
r0 H &scfío de ra Autonomía.
Managua: CApRr
-{enho
de Apoyo a
programas
y
Proyectos-Centro
Flumboldt,
tSgZ- tZ JrA.
403
RAMÓN
D. RIVAS
la cima del orden político, representaba
los intereses
de su pueblo
frente a los extranjeros,
era el
juez
y la mayor
autoridad militar.
A la
llegada
de los ingleses,la posición
de este rey fue legitimada
por ellos
y la "coronación",
por mandato
de los mismos ingleses,
se llevaba
a
cabo en
Jamaica
o Belice. En la práctica,
bap el dominio inglés,el
rey
nunca
tuvo supremacía alguna en lo que respecta a la política interna
y no era siquiera una figura central del poder local. La comunidad
y
la familia
ejercían los fundamentosdela
vida porítica
delos misquitos,
cuya autonomía
era apenas tocada por el poder
estatal. Los viailros
extranjeros
dcl siglo XIX presenciaron
en varias ocasiones las condi-
ciones miscrables del rey misquito, incluso en estado de embriaguez,
y difundicron la opinión, todavía en boga, de que se trataba
de una
marioneta
de los ingleses. si bien es cierto que la influencia
de los
inglescs
era uno de los elementosconstitutivosdedicha
,,monar
quía,'
,
tambión lo es que respondía
a las normas de organización indígena.
Prccisamente
la debilidad de esta figura central puede ser entendida
como garantía de una mayor autonomía de las comunidades indíge_
nasl l ,
Los misquitos surgen como pueblo
bajo condiciones
coloniales
("colonial
tribe"); por ello entremezclan a menudo,
de una manera
casi indistinta,
elementos "propios" y "foráneos',.
A mediados
del siglo XIX se presentaron
cambios definitivos. Los
ingleses
trasladaron la residencia del rey desandy Bay
(cerca
de Cabo
Cracias a Dios) a Bluefields, la capital del protectorado
,,Mosquito-
terri tory", cuya organización política adqu iría cada vez más los rasgos
de un Estado. Con ello, el rey cayó bajo la influencia
directa del Cónsul
inglés
y luego de la población de la capital, o sea, de los creoles
(afroamericanos
de origen antillano) y de los inmigrantes
extranieros.
En esta época finaliza la expansión bélica de los misquitos y se inicia
1 1 Uno de los autores de la idea de que el rey era una "marioneta,, es Squier en 1855.
E. C. Squier.
(Seudónimo:
S. A. Bard) Wailon,or A¡loentures on thc Mosquin Slorc,
I 895.
(reimprcsión
Cainesville, 1965).
LOS MISOUITOS
su vinculación creciente a una economía de exportación, como reco-
lectores de hule, pcradores y madereros.
Los misioneros moravos, que llegaron
a la región en 1849,
iugaron
un papel importante
en la pacificación de los misquitos y lograron, a
comienzos del siglo XX, modificar considcrablemente la
,,cultura
pagana" dc los mismos. El óxito de los moravos se debió a que no se
l i mi taron a cri gi r estructuras cent¡al i zadas, si no que, a través de un
tozudo trabajo pcdagógico, lograron
motivar a la población rural a
parti ci par acti vamente
cn l a vi da de l a comuni dad. Esta l gl esi a protes-
tante ya había calado profundamente
en la vida dc los misquitos
cuando la parroquia y la comunidad tendieron a ligar entre sí los
papcles del lidcrazgo
parroquial y comunal.
Los misioneros hicicron del misquito una lengua
escri ta med iante
l a traducci ón
dc l a Bi bl i a y contri buyeron
deci di damente
a l a su-
pervi venci a de di cho i di oma hasta nuestros díasr2.
Scgún Harrower,
es muy probable que los misquitos fueran
ori gi nal mcnte
una subtri bu tawahka
(sumo)
y quc, medi ante l os
matrimonios
mixtoscon negros,europeosy
otrosindígenas,
sufrieron
notabl es cambi os a l o l argo
de l os si gl osr3. Esto nos l l eva a l a suposi ci ón
de que l os mi squi tos no han si do un puebl o autóctono, si no el
resultado
de un proceso histórico: una mezcla de diferentes pueblos
que han llegado
a identificarse
culturalmente,
poseen lengua propia
y algunos patrones
culturales comunes.
la región
que actualmente
comprende
[a Mosquitia ha sido,
desdel a l l cgada
de l oseuropeos,un
l ugardedi sputa.
Desdel a l l egada
de Colón, en 1502, comenzaron los intentos,
sin éxito, por conquistar
la región. Posteriormente,
los ingleseq
establecidos en
Jamaica,
entra-
ron en amigables relaciones
comerciales
con los misquitos y gradual-
12 H. G. sch neider, Mos kito. zur F rinnerung an ilic Febr des
funfzigjnrigen
Bestehms iler
-
Missbn der Brudergemeine in Mittel-Am¿rík¿.
Herrnhut, 1g99,2 vois.
13 David E' Harrower, "Rama,
Mosquito and sumu of Nicaragua,'. lndians Notes anir
Monogaphs
(New
York: Museum of American
Indian, 1925):44_4g.
405
RAMÓN D. RIVAS
mente establecieron un protectorado, hasta llegar a introducir guarni-
ciones.
De acuerdo a Müller
(1684),
los misquitos del bail río Coco y el
Cabo de Gracias a Dios estaban fuertemente mezclados con negros,
mientras que los de Sandy Bay eran todavía purosra.
En 1699, los misquitos
ocupaban la costa desde el Cabo Camaron
hasta el sur del río Brangmans,
en donde comenzaba el territorio
sumo. Además, tenían dos asentamientos en el bajo río Cocors.
En 7671-72,Ia población misquita se estimó entre 1,500 y 7,7ffi
personas. En esa época, estaba dividida en dos subtribus con poca
comunicación entre sí; una establecida en el Cabo de Gracias a Dios v
la otra en Moustique
(Sandy
Bay)16.
En 1786 se celebró un tratado entre España y Cran Bretaña,
mediante el cual los ingleses aceptaban evacuar el territorio y recono-
cer la soberanía de España. Sin embargo, debido a las hostilidades de
los indígenas, apoyados por cierto número de ingleses que se negaban
a abandonar la costa, los españoles no pudieron controlar el territorio.
Para 7799,Ios misquitos alcanzaban un número de unos 2,000
hombres y estaban gobernados por tres
jefes.
Deacuerdo a Bell
(1862),
la población indígena de este territorio estaba constituida por aproxi-
madamente entre 10,000 y 15,000 pcrsonas, de las cuales casi la mitad
era misquita.
Conzemius calculó el número total en 15,000, de los cuales una
tercera parte, por lo menos, vivía en ambas miírgcncs del río Coco y se
extendían hasta el río Tinto. Conzemius encontró de 3,000 a 4,000
misquitos habitando en la costa y a orillas de las lagunas aledañas, así
como en el bajo Patuca. El resto del grupo üvía en Nicaragua, del río
Coco a la laguna de las Perlas.
Karl A. Miiller, Among Cral cs, Miskito, an il Slmos.
(Bethlehem,
1 932): 37-38.
ldem.
lilem.
t 4
l 5
I ó
406
LOS MISQUITOS
No obstante, el vasto territorio que ocuparon es relativamente
insignificante.
Conzemius pudo detectar cinco dialectos. Muchos
vocablos del inglés han pasado a esta lengua; en cambio, tiene pocos
prestamos del español. En algunas áreas del alto río Coco y el
patuca
sehan incorporado un buen númerodepalabrasdela
lengua tawahka.
Cuando Conzemius estudió la región,
encontró un pequeño gru-
po de misquitos denominado "táwira", que se mantenía sin mezcla de
negrorT. Este grupo desapareció por la fuerte mezcla intercultural y
racial.
En 1932, la población misquita
se estimaba en 15,000 personas y,
desde la época colonial, estaban fuertemente mezclados
con negros,
razón por la cual los españoles los llamaron
,'zambos".
,
El aspecto religioso-culh¡ral
y sus influencias
Antesde la penetración religiosa
europea, especialmente la morava,
la cultura misquita
poseía una vasta cosmogonía religiosa. Recono-
cían una serie de deidades que se encarnaban en el sol, la luna y las
estrellas. Así, "Prahaku", el espíritu de los vientos, era el causante de
los huracanes y tormentas; "Kumadora",
el arco iris, era considerado
como de malos augurios, ya que anunciaba la llegada del espíritu de
los vientos. A su vez, existían otros espírirus, los demonios, que
habitaban la tierra y se les tenía como los culpables de las enfermeda-
desgraves. Sin embargo, el quehacerreligioso
cotidiano de los indíge-
nas estaba en manos del zukia que, aparte de ser guía espiritual,
también fungía
como curandero del grupo.
Al parecer,
entre los zukias se había desarrollado una especializa-
ción y división del trabair: algunos eran simples curanderos; otros, los
"¡rumuka uplika",
se especializaban
en la
,,liberación
de espíritus de
17 Eduartconzernius, Ethnogruphicalsutoeyof thcMiskítoa¡dsumulndiansof
Honilurrc
and N iuragua. (Washington
D. C., 1932.): 77
',82.
407
RAMÓN D. RIVAS
los animales"; existían también los "plun yapti"
(protectora
del creci-
miento de las cosechas) y los "upla aikra", expertos en magia negra y
muy solicitados cuando había que matar a alguien.
Los zukias participaban de las "cosas terrenales" dentro dc las
estructuras del poder local. Siempre se les consultaba para la toma de
decisiones importantes, incluyendo aquéllas de carácter militar. En
muchas ocasiones asumían el cargo de "wihta"
o "headman" del
Brupo,
unificando las funciones religiosas con las políticas. A su vez,
eran los responsables de mantener el equilibrio de las relaciones
del
grupo con la naturaleza. Como la caza y la pesca eran las actividades
de subsistencia fundamentales de estos grupos, casi siempre, sus
prácticas depcndían de ritos mágico-religiosos cfcctuados por el
zukia ya que, según los misquitos,
existía un
"señor
dc los animales"
al que había que adorar para que estas actividades fueran
exitosasrE.
Aparentemente, los misquitos incorporaron determinadas in-
fluencias religiosas extranjeras sin modificar las propias. De forma
partidrrlar, se sabe de la incorporación de prácticas afroamericanas
provenientes de
Jamaica,
Belice,
etc., que servían para hechizar o
defendersedealguien. Tal parece que la concepción rcligiosa indígena
era compatible en muchos asp€rtos con la afroamcricana.
En la actualidad los misquitos han transformado muchas de sus
creencias y, además, ya no usan atuendos típicos, pero sí tiencn gran
variedad de canciones y algunas danzas. Entre alguna gente de edad
avanzada, aún se mantiene la idea de la veneración de los espírirus,
para lo cual disponen de los scrvicios de brujoste, conocidos como
"zukias"
(brups
y brujas)2o, que hacen las veces de intermcdiarios
entre los hombres y los espíritus.
lE Véase: Cregorio Smutko, La lvbsquítia: Histnia y Cultura tl¿ la Costa Atlóntica.
(Managua:
Ocarina, 7989): 67, 72.
19 Hayquetomarenconsideraciónqueexister¡nanotablediferenciaentreloqueesun
curandero y lo que es un zukia. Según sus propias palabras, el curandero realiiza sus
prácticas "iir, li inte*ención de esplritus;.
-
20 Los.zukias, aunque en loo últimos años muchos misquitos niegan creer en estoa
personaje's, desempcñan un gran papel cn la vida de loe misquitos y sus vcrcinos
408
LOS MISQUITOS
tá mayoría dc la población misquita pcrtcncce a la Iglesia Mora-
va; pesc a quc al gunos aún vi si tan a l os zuki as, ahora l o haccn
con una
vi si ón di fercnte a l a dcl pasado, cuando óstos eran vi stos como
i ntcrmedi ari os
cntrc hombres y espíri tus. Hoy día se vi si tan, más que
todo, para casos dc cnfermcdades o para haccr consul tas fu turi stas. En
l a regi <i n dcl Auka aún sc' dan cstas prácti cas, pcro en n.rcnor grado quc
hace unos vci nte años. Los
j óvcnes
ya no creen. Scgún l a i nformaci (rr¡
recogi da cn Puerto Lempi ra, Ahuás, Mocorón, Brus-Laguna,
Wampu-
si rpc, Ibans, Barra dcl Pl átano y Barra Patuca, aunque cxi stc l .r l gl csi a
Catól i ca y una o dos scctas más, como cn cl caso de Pucrto Lempi ra,
l a l gl esi a Morava agrupa l a mayoría de l os fcl i grescs mi squi tos. Entre
l a l gl csi a Morava y l a Catól i ca exi stcn muy bucnos vírrcul os ci c
ccnperaci ón. En Wampusi rpc, un puebl o si tuado a ori l l ¿rs dcl río
Patuca,' l os catól i cos forman un 307o de l a pobl aci ón y el otro 70% es
moravo y, de acuerdo al sacerdote, muchas de l as acti vi cl adcs sc
rcal i zan cn común. Lo mi smo sc constató cn otras comuni dadcs
vi si tadas. Sc comprobó, además, quc l as s¿' ctas han tcni do muchas
di fi cul tades para ganar adeptos.
tawahkas, pucs actúan como módi cos, ci rui anos, vahci nadore;, exorci stas, mag()s,
brui os, adi vi nadorcs, haccdore¡; de l l uvi as, encantadorcs, saccrdotc-s, r¡rantes, nl i q;
tros, gui as, consci cros,
abogados, dcp<x;i tari os
dc hadi ci oncs,
ctc. En ti cmpos
pasados sus opi ni ones eran l as dc mayor peso. Aún así no hry n,rda quc l os
caractcri ce en el morl o dc vcsti r o adornarse. scgún l as tradi ci ones
mi squi tai . cstas
a¡tus fucron i ntroduci das
por un hombrc bl anco quc vi no dcl cstc, conr' rcrdo como
Al muk-awra (l i tcral mentc: "cl
vi ci o náufrago"), qui en apareni cmcnte
ft¡c un hí,r<rc
cl Ll tul at l )or l o general el zuki a cs un hombre o mui cr de i ntel i gcnci a superi or a l a
del mi squi to promcd i o. S.n mu y pcrcos l os pobl ados cn donde ñay zuki as. EI zuki a
se comuni ca con l os px>dcre; i nüsi bl es y puede usar su artc para cl bi cnestar o l a
dqi trucci ón de l os si mpl cs mortal cs. craci as a estos supuestoÁ
¡rdcrcs
cs tcmi do y
respetado en todas partes. Además de cu¡a¡ al enfermo, el consei o dcl zuki a Á
requeri do en muchas ocasi onc"s. se l e consul ta para adi vi nar el paradero de l os
obletos perdidos o robados, para buscar remedios que curen la mala suerte, para
conqui star el corazón de una persona dcl sexo opuesto, para aumentar el val oi y el
coraj c de un hombre, etc. La cscogi da del ofi ci o por parte del z-uki a no es vol untai i a,
5gú1
se c¡cre. Una perrcna que c' l desti no ha el ógi do para tal al to cargo, se di cc, cae
baio la influencia de algr.rn<x espfritus, de los quc no puede librari. En la noche
actúa como una persona enl oqucri da, se l cvanta de l a cama y
habl a con scres
i nvi si bl es en una mi steri osa l engua "espi ri ti sta".
En tal cstado hace profeoas y, si
éstas se ormpl en, sus ami g<x; l o i nduci rán a que sc i ni ci e como zuki a.
409
RAMÓN D. RIVAS
El aspecto religioso es tan importante
en la cultura misquita que,
aun en los poblados donde no hay letrinas, agua
(m
la mayoría de las
comunidades
se consume agua de los ríos y de pozos al aire libre),
escuelas, centros de salud o, si los hay, están deteriorados,
el edificio
de la iglesia, ya s€a moravo o católico, es el lugar más cuidado por la
comunidad. El factor religioso, aunque
es una práctica muy tradicio-
nalista,
constituye uno de los pocos medios para reunir a la gente de
la comunidad. I-as prácticas religiosas
ancestrales son pocas o inexis-
tentes.
La actiüdad que realiza la Iglesia Morava es más que todo de
carácter asistencialista, aunque eso no quiere decir que, en algunos
momentos
difíciles de la región, algunos de sus líderes no hayan
tomado posiciones
críticas. Hay regionesen
donde la Iglesia Morava
se dedica a la distribución de ropa usada, medicinas, tal es el caso de
Cocobil:, Belén, Barra del Plátano
(Ras),
Barra
patuca
y Brus-Laguna.
M u chas de sus ac ti vid ades están centradas en el trabajo pastoral. FIay
pequeños
centros de salud y algunas eruelas bajo su direccióry pero
la mayor parte del tiempo se encuentran
cerrados o el servicio que
prestan
es mínimo;
los unos por falta de medicinas y personal y los
otros por falta de presupuesto para el pago de los maestros.
Si hay
pocos alumnos hay poco ingreso
económico.
La Iglesia
Católica desarrolla un trabaio pastoral de tipo tradicio-
nal, centrado en la oración, cantos y novenas a los
santos. Son los
delegados
de la palabra, en la rnayor parte de las comunidades
quienes,
domingo a domingo, reúnen a la comunidad para
,1a
Cele
bración db la Palabra". Estos celebradores relevan a los sacerdotes
pues, por lo alejado de las comunidade+ por lo general,
el sacerdote
llega una vez cada tres meses. Los domingos se rcúne la comunidad
en la iglesia; el celebrador de la palabra lee un párrafo bíblico y es él
mismo quien da una corta reflexión. En estos actos religiosot no se
habla sobre los problemas locales.
470
LOS MISOUITOS
[a labor de los dos sacerdotes de la zona, en Barra Patuca y en
Wampusirpe, tiene una fuerte tendencia al trabajo organizativo; pero,
como conocedores de la región y la cultura de la gente de las comuni-
dades, son conrientes de que este tipo de trabajo debe desarrollarse
"despacio y sin perspcrtivas a corto plazo". Las iglcsias Morava y
Católica son las únicas
organizaciones donde la gente se sicnte en
confianza. Sus líderes
son vistos con credibilidad. Esto pucde ser
resultado de considerarlas como reflcjo del pasado cultural.
Es importante señalarque, en toda la rcgión, la importancia social
de las Iglesias estriba en que
juegan
un papel decisivo respecto a la
solidaridad y a la creación de una identidad regional.
Organi zaci ón soci al : l a ganadería
y el probl ema
de l a ti erra
Los mi squi tos
actual es no ti cncn una forma de organi zaci ón
política centralizada como grupo. No están subdivid idos cn tribus. La
estructura tradicional es
jerárquica
ydcscentral izada. La familia juega
un papel fundamental .
Un buen número de comuni dadcs
cstá cnca-
bezada por un cacique
(jefe
o líder) y, en otros tiempos, también un
zuki a. Debi do a l a i mporüanci a crcci ente de l as autori dadcs cxternas
(inmigradas),
el poder de los líderes
tradicionales es compartido con
el alcalde auxiliar del gobierno hondureño y los oficiales del ejórcito.
A travésdeestas personas se efectúa la intcgración estatal-aclministra-
tiva. Las 84 comunidades referidas anteriormcnte pueden ser catalo-
gadas como rurales en un 977o.
Existe una organización no tradicional llamada MASTA
(Mosqui-
tia-Asla Takanka-Unidad
de la Mosquitia) que desde los primeros
años de la década
de los setenta ha procurado cierta unidad. Es
reconocida formalmente
por el gobierno de Honduras.
En cuanto a la forma de organización de los misquitos/ se ha
podido constatar que las relaciones sociales están bien fundadas en la
estructura familiar. l¿ familia es el punto de referencia
y esto podría
471
RAMÓN
D. RIVAS
scr uno
de los indicadores
por los que ras sociedades
misquitas
son
caracteri za<i as
como i ndi vi dual i stas
y dcsconfi adas. Hay comuni da-
dcs cn donde l a mayor
parte dc l a gcnte está emparcntada
consanguí_
neamcnte.
Estas formas
de parcntcsco, aunque pueden
presentar
vcntaj as,
tambi ón
pucden ser un factor
de cl csventa j a
cn una
comuni -
dad. Aqucl l os mi cmbros
que no pertcncrcn
a l a fami l i a
puedcn
oponcr rcsi stcnci a
a l a coopcraci ón.
En Wampusi rpc,
un mi squi to
exprcsó
quc no cstaba de acucrdo
con quc l a mi sma
fami l i a se
succcl i cr¿r
cn l os puestos
pri nci pal cs. "De
esta forma
no sal i mos dcl
caci qui smo".
Son l as fami l i as
más numerosas, por l o gcncral ,
l as que
manti encn
l as rel aci ones
de poder.
Los mi squi tos
sc han
caractcri zado
por mantcncr
una forma
de
propi edad
sobre l a ti erra dc ti po comunal y sól o exi ste propi edad
pri vad.r
sobrc l ¿r vi vi cnda fami ri ar
y l os obj ctos uti l i zados
en l a
acti vi dacl
ci i ari a. un caso muy concrcto l o prcscntan
l os cocoteros
(p.l mcras).
La poscsi ón
de un cocotcro
es adj udi cada
a ra pri mera
pcrs()na (y
su fami l i a)
que vea el brote dc l a pl anta y puede transpor-
tarl¿r a un iirca dondc
ya posca otros cocos sembrados.
Esto nos da una
i dca
sobre l .rs formas
mi squi tas
de l a tcncnci a dc l a ti erra.
Las di vi si .nes
y l as l uchas i ntcrnas
entre l as fami l i as
y entre l as
di fcrcntes
mi cmbros
de l as comuni dades,
es otro fenómeno
que l os
caractcri za.
Muchas
de estas di vi si ones
son fomcntadas
por entes
extcrnos. Por muy remota
que se encucntre una comuni dad,
uno se
encucntra
con marcadas
di ferenci as
de ti po parti di stas
entre
,,l i bera-
l es y naci onal i stas"
y esto, en el mayor de l os casos, ha veni do
a
profundi zar
l a di vi si ón
entre sus mi cmbros.
En los últimos
años se han venido
produciendo argunas transfor-
maciones
que han
tcnido repercusiones
dircrtas en ra región y en la
cultura misquita.
sc han establecido
un buen número
de ganaderos
quicnes,
sin tomaren
cuenta el aspcctoculturaly
las formasancestrales
misquitas
sobre la tenencia
de la tierra, han venido a determinar er
dcstino cconómico
de la región. Los misquitos de csas zonas se ven
412
los usóunos
confronüados con legiones de rnigrantes
(por
lo general campesinos
pobres catalogados, en algunos casos por los mismos misquitos, como
compañeros de desgracia) "del interio/', que llegan en busca de
terrenos. [.a sihración se ha vuelto compleja porque, por una parte, se
trata de una zona protegida, por el hecho de ser considerada parte de
la biósfera y, por otra, los terratenientes que no acatan las leyes y que
cada día cercan lo que dicen pertenecerles. Ante esta situación, los
pobladores se ven arrinconados. Hasta el momento, no hay un orga-
nismo que vele por sus intereses, aunque de parte del director del
INA2r, de ese entonces, han recibido muestras de interés por conside-
rar el problema. Acusan a RENARE de "que mejor prefiere salvar un
conep" que solidarizarse con ellos. la región de Palacios y sus
alrededores, asícomo Brus-L,aguna y suscontornos, sehan convertido
en zonas gobernadas por algunas familias y por militares, quienes
disponen de grandes extensiones de terrenos y de un buen número de
cabezas de ganado.
Después del segundo Censo Agrícola de 1964, se disciernen 5
clases de tenencia de la tierra: nacional, propiedad, eiido, arrenda-
miento, ocupación precaria. Aunque el total de las tierras no cultiva-
das sean propiedad del Estado, personas naturales pueden adquirir el
derecho a su uso si intentan su explotacién agrícola. Después de un
cultivo de varios años
-generalmente
durante 10 años- las tierras
cultivadas pueden ser adquiridas entonces por remuneración
(la
tierra cultivada "no eficientemente" puede ser adjudicada a otras
personas
-Plan
de la Reforma Agraria Nacional).
En las comunidades con tendencias tradicionales de los tawahkas,
pech y misquitos, nunca hubo necesidad de aclarar los derechos de
2l Almomentodeeditaresteestudio,enelDarioOficiall¿Gac¿fadel14deseptiembre
de 1993 leímos el Acuerdo No 52Q mediante el cual se crea la Oficina Regional del
INA en Puerto Lempira. La aperh.ua de dicha Oficina se realizó a propuesta del
director del INA,
José
T. Guillén; esto viene a reforzar el trabap de organismos de
desarrollo omo MOPAWI, CCD y SNV, que Eabajan en l,a región.
473
RAMÓN D. RIVAS
tenencia de la tierra. su valor consistía
en la necesidad de cultivarla
para poder subsistir, a veces hasta
su agotamiento natural.
por
lo
tanto, no hubo interés
vital de poseerla permanentemente
ya que, en
el pasado, la accesibilidad
a la tierra no fue el factor limitante
del
desarrollo agrícola; los caciques lograron
equilibrar exitosamente los
intereses de las familias y otorgar tierras a saüsfacción
de todos.
El siguiente cuadro demuestra la comparación suprarregional:
Tipo de propiedad Número de
fincas en %
Area de fincas en %
Honduras
Mosquitia
Honduras Mosquitia.
Nacional
Privada
Ejidal
Arrendamiento
Otrós
(mezcla)
11. 3
22.2
24.7
22.7
18.9
81. 2
3.6
7.2
0.2
7.8
i 0.0
45.8
15.3
5. 1
23.E
8't.2
3. 1
6.9
0.04
8.76
Fuente: ODA 1981/GnrpoCentroamericanodeTenenciadetaTierra
y
Desarrollo Ru¡al
(GCTTDR),
1970.
Estas cifras demuestran la predominancia
de la parte estatal en el
área total de La Mosquitia.
Mientras
que en el altiplano y en los
departamentos agronómicamente
más desarrollados
del sur,las tie-
rras privadas y cooperativas
cubren una cuarta parte respectivamen-
te, en La Mosquitia ambas no representan
más que un 107o.
Esto implica que la situación de la tenencia de la tíerra en La
Mosquitia no puede ser definida por la ausencia de una base
jurídica
para la adquisición de títulos de tierra,
sino resulta del hecho que en
esa región el cambio de la propiedad
estatal
(sin
manejo)
a la privada
(maneiada)
se efectúa con retraso.
Sin duda, la escasa densidad de la población, sus suelos de ren-
dimientos
bajos, su libre acceso y las perspectivas
de producción
limitadas,
causaron la reducida
demanda por títulos particulares.
414
LOS MISQUITOS
Por otra parte,
se ha demostrado
la poca pres€ncia
del INA en la
región; así, no ha sido posible
otorgar
títulos ni cuando había de-
manda. Especialmente
en la parte vecina
con la región
de olancho, a
orillasdel río Patuca
medio, o sea en la zona decolonización
tradicional
de los tawahkas (sumos),
la adjudicación
de títulos de tierra a las
comunidades
y familias
autóctonas
debió cumplirse desde hace mu-
cho tiempo, especialmente
en vista de ta invasión de colonos que, poco
a poco, se están acercando. Al momento
de realizar
el estudio, un
catastro por parte de INA no había sido instalado.
su instalación se
efertúa ahora, con ayuda extema y debido a la motivación
de orga-
nismoscomo
MOPAWI.
Al instalarse
gn¡pos emigrantes
en las tierras comunales comen-
zaron los conflictos.
En Paulaya,
en 19g0, se reportaron
tensiones
como resultado
de la inmigración
de
,,extranjeros,,
(generalmente
ladinos) a la región.
sus métodos de cultivo son diferentes, la explota-
ción agrícola
es moderada
y requieren
de superficies más extensas
(especialmente
para ganadería).
Porlo general, los primeros
confl ictos
nacen cuando las cercas de alambre
de púa hacen intransitables los
antiguos caminos
de tránsito. Más conflictos surgen
cuando a los
campesinos dependientes
de la agricultura
nómada les hace falta la
tierra no agotada,
como sucedió en el río
paulaya,
fronterizo
con la
región decolón. Los "extranieros"
entonces
tenían títulosde tierra del
INA.
[a ausencia
de una
base
jurídica
sobre la tenencia
de la tierra,la
ausencia del INA, de una oficina de catastro y de agrimensores y del
respeto al derecho indígena
de poseer las tierras que ancestralmente
les pertenecen, provoca
el aumento de tensiones socialesypolíticas
en
la región.
Son muchos los pobladores
que confirman que han perdido las
tierras comunales.
los predios que desde tiempos inmemoriales las
comunidades misquitas
u tilizaban pa ra la siembra y la caza,ahora se
han convertido en pastizales para
el ganado.
475
RAMÓN D. RIVAS
Los animales domésticos más comunes son: el cerdo, el ganado
vacuno, las gallinas y el perro; gatot caballos, cabras y ovejas se ven
muy rara vez. Entre los misquitos y los sumos, las vacas se crían en las
sabanas y en las riberas de los ríos. Se alimentan de zacate áspero ya
que no hay gramales. C-asi nunca son ordeñadas, pues sus dueños no
quieren quitar la leche destinada al ternero, pero la carne es muy
apreciada.
En la comunidad deWampusirpe,bajo el liderazgo del sacerdote
católico, se fundó una cooperativa de consumo¿. Por el momento, él
lleva el liderazgo, pero la idea persigue, a largo plazo, capacitar
miembros que puedan después multiplicar la iniciativa. La gente
reconoce que es bueno que alguien de fuera lleve el liderazgo, "pues
siempre hemos tenido gente corrupta en la comunidad". El mismo
fenómeno se está desarrollando
en Brus-Laguna, en donde la comu-
nidad, liderada porel médico local, se organizó en comités de protec-
ción del medio ambiente y de prevención del cólera. La finalidad es
pasar de estas necesidades a la organización para superar problemas
de tipo local y, posteriormente, regional.
División del trabajo
Entre los misquitos aún existen marcadas divisiones del trabaio
por sexos. L¿s actividades domésticas tales como hilar, tejer, fabricar
ollaq son ocupaciones típicamente femeninas. La sastrería, sin embar-
go, es ocupación de los hombres, algunos de los cuales aún confeccio-
nan los vestidos para las esposas. [a preparación de alimentos está
estrictamente reservada a las mujeres, puesto que los hombres nunca
22 Depuésdefinalizadoesteestudiosehizounavisitadereconocimientomlaregión
y s€ constató que la cooperativa de consumo ha tenido éxito. Son muchos los
pobladores, hasta de comunidades del lejano Pah¡ca arriba, lc que üegan para
abastecerse de productoe. La cooperativa de consumo de Wampusirpe.es ahora el
único centro de abastecimiento en la región, ya que MOPAWI ha cerrado los Papa-
bis
(cent¡os
de abastecimimto) existentes en la zona del Patuca.
476
LOS MISOUITOS
se prestan para ayudar, salvo que se encuentren lejos del hogar. En el
trabap agrícola, el marido prepara un lote en el bosque para hacer la
plantación.
Corta los árboles, desmonta y quema; pero los cuidados de
la huertas, o sea la siembra, desyerbey cosecha, son realizadas por las
muieres. Loshombresestána
cargo de la fabricación de los implemen-
tos de caza y pesca, así como la fabricación de canoas y de otros
accesorios. las mujeres pescan con anzuelo; los otros métodos de
pesca se reservan a los varones, quienes además cortan los árboles
para la leña, en trozas adecuadas para su arrastre, pero el trabaio es
concluido por las mujeres, quienes las partcn y astillan. La mujer ba
ja
al río para recoger los animales cazados por su marido, pero nunca lo
acompaña, pues desconoce el manejo de las armas de caza.El acarreo
de pesados fardos se deja usualmente
a las mu
jeres;
con este fin llevan
una especie de mecapal
que consiste en una banda agosta de tela, en
cuyas extremidades se sujeta la carga. Esta se'coloca en la espalda de
la cargadora. Los varones no cargan nada dc esta manera, sino que
aseguran la carga a las espaldas con la ayuda de tirantes sobre los
hombros, como lo hacen los ladinos.
Ori entaci ón producti va y probl emas
No existen estudios específicos sobre los recursos potenciales
exportables de La Mosquitia. Organismos y personas especializadas
estiman que un 807o de los suelos son de vocación forestal y el 20To
restante son de vocaciónagrícola. Tampoco existen datos precisosque
nos brinden indicadores
sobre la condición de la tenencia de la tierra;
lo que se sabe es que tiene carácter ejidal, con delimitaciones poco
claras que datan del siglo pasado. En los últimos años, esta situación
de tenencia de la tierra se ha convertido en un problema para la
población misquita, por las constantes migraciones de
"gente
del
interior" quienes, por lo general, son campesinos pobres del centro y
sur del país, que llegan con la esperanza de mejorar su situación. Otro
477
RAMÓN
D. RIVAS
aspecto problemático
es la invasión
de terratenientes y militares,
quienes
han acaparado las tierras miis fértiles y las han convertido
en
pastizales.
L.a Mosquitia es una región prácticamente
virgen y dispone de
una gran riqueza
en recursos naturales,
de los que no se ha evaluado
su potencial
económico. s"gun la coHDEFoR"
se han identificado
24o000 hectáreas
potenciales para el desarrollo agrícola,las
cuales se
encuentran localizadas
en la zor,¡s húmedas
y pantanosas,
a lo largo
de los ríos Tinto,
Negro, Plátano y
patuca.
Una franja
terri torial pantanosa,
de unos 50 kilómetros
de ancho,
se extiende a lo largo del Litoral Atlántico, desde cabo de Gracias a
Dios hasta lriona,
en donde sobresalen
en orden de importancia
los
siguientes lugares:
Caratasca, Brus-laguna,
Warunta, Tansín, Tilba-
lakan,
Ibans o Ebano y La Criba.
De acuerdo a un ganadero
del lugar,
,,el
pastoreo de ganado
es
una actividad no del todo rentable,
debido al bai: contenido de
nutrientes,
especialmente fósforo, tanto en el suelo como en la vege.
tación". Durante
el transcurso de la investigación
se pudo
observar
grandes
cantidades de terreno dedicadas
al pastoreo
de ganado,
principalmente
en la zona de Palacios y sus alrededores.
un ganadero
en Palacios
es dueño de 1,600 cabezas de ganado.
En general, los suelos de la región pueden agruparse en tres cate-
gorías:
a) Tierras muy húmedas
en los altos de los ríos y a lo largo de las
lagunas;
tienen potencial para el uso agrícola y son importan-
tes en el desarrollo de la pera y la vida silvestre, cubriendo
aproximadamente
el'1,57o de la región.
Se cuenta con una gran extensión territorial, de la cual no se
tiene información completa acerca de la composición
del
suelo, por tratarse de una selva ürgen.
b)
|unglas
latifoliadas al este del río Patuca y la montaña de
Mocorón que, en su totalidad, comprende el 40To de toda la
LOS MISOUITOS
requiere
de una inversión muy
costosa, porque las tierras no
son aptas.
c) sabana de pino, que representa
un 4svo
der área total de La
Mosquitia.
Dentro
de las tres categorías mencionadas,
este tipo reprcsenta los
suelos más pobres; es la especie pinus caribeacl quc parece adaptarse
a tales condiciones.
Recursos hídri cos
El recurso hídrico
de mayor importancia
es el río
patuca,
cuya
cuenca total es de 24500
kilómeros
cuadrados,
de los
cuales 10,900
se
encuentran
en [a Mosquitia.
Los rccursos
hidroelóctricos
de la zona
de La Mosquitia
son muy importantes
y ras cstimaciones
sobre la
potencialidad
de los proyectos de esta naturalcza
se encuentran
en
estudio porparte
de la Empresa Nacional
de Energía Eléctrica
(ENEE).
De la superficie
apta para la agricultura, 120,000
hectáreas
de
terreno son irrigables
con el caudal dc los ríos Coco, Tigre y
plátano,
con una posi bi l i dad
anual de B0To para l a agri cul tura,
aunque
es
posible que las obras de regadío no sean rentablcs.
[a Mosquitia
es atravesada
por grandes ríos
y numerosos
ria_
chuelos, siendo los ríos la única vía de transporte. Todos ellos des-
embocan en El Caribe o en las lagunas.
Inrraes
trucTi*
;ililn
aeroPuertos
El departamento
de Gracias a Dios
se encuentra aislado del resto
del país, debido a que no existe una carretera, ni
otro medio
económi-
co, que comunique
el Departamento
con el rcsto
del país; tampoco
existen vías de comunicación
efectivas que enlacen a lascomunidades
419
RAMÓN D. RIVAS
entre sí. Así mismo, la comunicación fluvial se ve interrumpida
porque de un canal o laguna a otra hay tramos de tierra que impiden
que la comunicación se haga sin efectuar trasbordos. La comunicación
por goletas a Trujillo y ta Ceiba no es constante, por causas naturales,
tales como barras secas en el verano y vendavales que impiden la
navegación en épocas de inüerno. Aderrrás, los precios de los fletes y
pasajes son muy elevados. Las aerolíneas efectúan viajes semanales, a
excepción del caso reciente c: Palacios, donde una avioneta llega
todos l os días.
La principal vía de comunicación entre La Mosquitia y el resto del
país es la vía aérea. En la actualidad, hay 17 pistas de aterrizafe para
avionetas en toda la zona, de las cuales tres pueden ser usadas por
bimotores
(DC-3):
Puerto Lempira, AhuasyBrus Laguna.Otraspistas
ubicadas en Palacios, antiguamente, fueron usadas por bimotores.
Otra forma de acceso a la zona es por medio de botes, los cuales
navegan cerca de la costa y desembarcan en playas o entran a través
del canal de Brus laguna y la laguna de Caratara. Dicho canal posee
un calado muy bajo y sirve sólo para embarcaciones menores. La
laguna de Caratasca ofrece mejores condiciones para la navegación,
ya que tiene un promedio de profundidad anual de 3 a 3,6 metros. El
canal y la laguna permiten el acceso a Puerto Lempira.
Además, existen cinco ríos navegables que permiten transportar
carga. El río Coco y el Patuca permiten cierta navegación y no
presentan problemas para las canoas. El río Cruta y el Plátano permi-
ten a pequerlas embarcaciones penetrar hasta 40 ó 50 Kms. al interior
de la zona. El río Sico es navegable para canoas y, al desembocar en el
río Paulaya, se puede navegar otros 20 Kms. m¿ís. Además, en la frania
costera se encuentran varias lagunas que son navegables.
las conexiones terrestres con el resto del país se limitan a un
camino de alrededor de 30 Kms. de extensión, que va desde Dulce
Nombre de Culmí hasüa Wangkibila, en el río Patuca. Este camino
sigue en construcción y se piensa, en un futuro, conectarlo con
420
LOS MISQUITOS
Auasbila y luego unirlo con el camino a
puerto
Lempira. La extensión
total de la vía sería de unos 120 Kms. y el río
patuca
se cruzaría por
balsa. Otro camino en construcción es el de Iriona a Limón, el cual
bordeará posteriormente
la costa de [a Mosquitia.
En La Mosquitia,
el único camino transitable durante todo el año
es el de Puerto Lempira
a Auasbila. Este camino tiene dos ramales, uno
a Mocorón y el otro a Leymus,
en el río Coco, el cual, mediante una
balsa, conecta con la red caminera de Nicaragua. Además, hay brechas
para madereros,
pero son prácticamente intransitables.
La mayor
parte del departamento
de Gracias a Dios se puede recorrer a pie o en
bestia.
Recu¡sos productivos y la economía
de subsi stenci a
I-a situación
socioeconómica
de las comunidades misquitas se
manifiesta a través de diferentes patrones. En todas las comunidades
se advierte una fuerte diüsión del trabajo por sexos, más que todo en
las labores domésticas.
En la casa, son las mujeres las que cuidan a los
niñosy se encargande
lasactividades
domésticasy,en
el campo, tanto
hombrescomo muieres, juntoso
individualmente,
sededican a prepa-
rar pequeñas parcelas de tierra para la siembra.
El sistema
de cultivo más generalizado,
a orillas de los ríos
patuca
y Plátano, es el que dentro de la antropología
se conoce como
,,shif
ting
cultivation", que consiste en cultivar una parcela de tierra por espacio
de uno o dos años y después
se deja libre para que restablezca su
fertilidad' Para hacer
sus plantaciones,
los misquitos limpian un
pedazo de la selva, generalmente
ubicado
en las riberas
de un río
navegable;
el trabajo, realizado por los hombres,
consiste en tumbar
los árboles y despejar el terreno. Algunos
grandes árboles selváticos
se dejan en pie, pero otros gigantes
se botan. Este trabap tiene lugar
a principios
de la estación seca, alrededor de febrero o marzo. A
427
RAMÓN D. RIVAS
pri ncipios de mayo se aplica fuego a los desechos vegetales secos. Una
vez preparado el terreno, las muieres se ocupan de plantar y desyer-
bar. Algunas veces, marido y muier siembran
iuntos,
pero la cosecha
queda a cargo de la mujer.
El hacha, el machete y el chuzo, son los únicos implementos
agrícolas empleados. [a elevada temperatura y humedad, durante
todo el año, permiten un constante crecimiento de la vegetación y los
árboles dan frutos en todas las estaciones. Por lo general, el suelo es
muy fértil, aunque grandes
extensiones son sabanas de suelos areno-
sos y de grava, muy inadecuadas para el cultivo, ya que sólo producen
escaso pasto, pinos, encinos y varias especies de plantas matorralosas.
Por lo tanto, los vecinos de esas regiones se ven obligados a hacer sus
plantaciones en las riberas de los ríos, a considerable distancia de sus
viviendas.
Las comunidades costeñas con fácil acceso a los centros comercia-
les, via ríos, canales y la costa, que disponen, sin embargo, de una
limitada cantidad de tierra apta para cultivos, perciben ingresos
monetarios de la venta de pescado salado, carne y arroz; del trabajo
asalariado como buzo langostero
y, en menor escala, de la extracción
de camarones. Esta es una actividad que proporciona considerables
ingresos, pero no aporta mayores
beneficios a las comunidades sino
que, por lo contrario, promueve en muchos casos la descomposición
social. Como la pesca de langosta
se efectúa principalmente en forma
ilegal, existe el riesgo de que, en cualquier momento, pugdan surgir
dramáticos accidentes que impiden realizar dicha actiüdad. Los
recursos langosteros están virtualmente
exhaustos para la explota-
ción comercial.
l¿s comunidades más aisladas, localizadas a lo largo de los ríos,
dependen en menor grado de factores
externos, dedicándose a las
actividades tradicionales de subsistencia, tales como pescar, cazar,
cultivar los huertos familiares y criaranimales domésticos en pequeña
escala. Sus reducidos y casuales ingreros monetarios provienen de la
venta de excedentes de cosechas, a precios muy bajos; la venüa de
LOS MISOUITOS
ciertos productos minerales
(oro)
y forestales
(látex,
pimienta gorda,
resina de liquidámbar, madera, artículos manufacturados de tuno,
batana, etc.)23.
Los misqui tos se dedican, generalménte eñ familia, a las faenas de
campo; los hombres sólo van a recoger hule y chicle, como hace unos
decenios, cuando la demanda era halagadora o considerable. Al
aceptar los hombres emplm como
iornaleros
(en
compañías extranie-
ras establecidas en La Mosqui tia), o comprometiéndose como cazado-
res o pescadores, las mupres y niños atendían los trabaios para
producir la alimentación de subsistencia. Prácticamente la única
actividad comercial que se realiza actualmente, fuera de la comuni-
dad, es la pesca langostera en embarcaciones con procedencia de Islas
de la Bahía.
las formas de producción que caracterizan a la región son las de
subsistencia. Lo que les sobra de los cultivos lo venden. También
existe una forma de trueque entre los miembros de la comunidad y las
poblaciones circundantes. En el marco tradicional de trabap, los hilos
y nietos varones adolerentes acompañan en las faenas a los hombres
adultos. I.asmuieres se ocupan del cultivodeyuca, camote, ñame, etc.,
en parcelas cerca de sus viviendas y se dedican a la pesca menor a las
orillas de los ríos y lagunas y en loscaños, utilizando para ello sábanas
de tela e, incluso, las velas de las embarcaciones. Su sistema de pesca
consiste en arrastrar esas telas en aguas poco profundat auxiliadas
por sus hijos menores.
También se d esarrollan cul ti vos de horticul tura. Estos cultivos se
efectúan cerca de las casas individuales o en los alrededores inmedia-
tos a las aldeas. Sin embargo, se siembra arroz, guineos, plátanos, etc.,
en "trabajaderos" alejados, a lo largo de los ríos.
En esta región, principalmente en los lugares más húmedos, existe
una gran variedad de productos alimenticios que complementan la
dieta de la población: guineo y plátano,
yuca,
arroz, piña, naranja,
23 Informe ODA, vol. 2, 19f11., p. 3ú.
RAMÓN
D. RIVAS
coco, maíz, caña de azl3car, quesquizque,
batatas, ñame, ayotes,
frijoles, chiles. Es costumbre
cultivar
estos productos
en los llamados
trabaiaderos. Las casas en los poblados
no disponen
de huertos
familiares.
Por lo general,
existen considerables
distancias
entre las ardeas y
los "trabajaderos",
porque
los suelos
de muchas partes
son arenosos
o compuestos
de grava, inadecuados
para la horticultura,
que necesita
suelos aluviales ribereños.
Muchas familias
pasan semanas
trabaian-
do en estos lugares.
Los "trabaiaderos"
son pequeñas
parcelas de tierra en las que
siembran bananos, arroz, maí', friirles
y cacao. las distancias
que
median entre los poblados y los
cultivos alcanzan,
por lo generat,
de
15 a 30 kilómetros,
a lo largo
de las lagunas y los ríos. Muchos
de estos
trabajaderos han
sido utilizados,
a través de generacionel
por las
mísmas familias.
En períodos
de siembra, muchas
veces la gente
se
esüablece en estos lugares por períodos
prolongados
de dos hasta
tres
meses.
[a mitad
de lo producido
(en
el caso del arroz, elmaí2, los frijoles
y el cacao) es vendido
en los establecimientos
comerciales de comuni-
dades grandes
como cocobila, Barra
del
plátano,
Brus-Laguna,
Barra
Patuca y Puerto Lempira,
donde les pagan precios
batrs, ya que los
comerciantesargumentan
que tienenque
pagar transporte
para llevar
los productos
a [-a Ceiba y San
pedro
Sula.
En Brus-l¿guna,
los agricultores
se queian por ta escasez
de
semillas y por el abandono
en que
se encuentra la región:
,,Aquí
nos
han venido a impartir
cursillos
sobre agricultura,
producción
de
cacao; los cursos nos han gustado
mucho, pero
sólo ha sido al momen-
to pues después la gente no vuelve más..
las técnicas y herramientas
utilizadas para producir
la tierra son
simplesy tradicionales:
el hacha,el
macheteyla
barreta ochuzo. Estos
son los únicos implementos
agrícolas
con que cnenüan.
Además de la producción
de sus arimentos, los misquitos
aprove
chan los vegetales
silvestres, que rrecogen
en las
esbaciones
corres-
424
LOS MISOUITOS
pondientes. También recolectan cangreps y almejas, de acuerdo con
el ciclo anual. A esta lista de productos se agregan: el fruto del ojum
(palma
yolilla: Olias melanococca); la supa
(fruto
de la palma pejivalle,
variedad
del corop: Guilielma utilis);el cogollo de la palmera llamada
yagua
(lat.
Scheelea macrocatpa) y el fruto del kru
(palma
coyol: Acro-
comia selerocarpal).
Desde tiempos remotos, los misquitos sc han caracterizado por
ser buenos cazadores; los animales dc caza abarcan una gran varic-
dad: venados, tepezcuintes, jagüillas,
dantos, iguanas, armadillos,
pavos de monte, etc.
Tambi én practi can l oque podríamos denomi narcomo caza acuá-
tica, queconsisteen cazar animalescomo el manatí,
(vaca
marina cuya
depredación está prohibida actualmente), tortugas, nutrias y lagartos,
que constituyen las presas de agua dulce más codiciadas; las dos
primeras para alimentación y las otras por su piel. Se agrega a esto la
caza del cocodrilo, cuya picl es muy apreciada y una actividad
prohibida
en la actualidad.
Por otra parte, muchos misquitos reconocen que entre la gcnte de
las comunidades existe indif erencia a trabaiar para su propi o desa rro-
llo; la gente ha adquirido la costumbre negativa de esperar que los
problemas
sean resueltos por gente extraña a su etnia. La "cultura
de
la dependencia" ha llegando hasta el punto que, en gran parte de los
casos, la gente y los propios líderes no ticnen confianza en sus
capacidades y no reconocen sus habilidades y las de los dcmás
miembros de la comunidad, por lo que ven a los extraños como los
"solucionadores
de la situación".
La pesca y l a si tuaci ón de l os buzos
[a pera es una actividad importante para estascomunidades2a, tal
vez,
Wr
estar ubicadas
a lo largo de la costa y de los ríos. Una gran
24 El potencial de pesca en La Mooquitia y en la costa del Caribe, dede el punto de vista
del número de especies, es grande. Dentso y fuera de la región, la producción de
425
RAMÓN D. RIVAS
proporción
de los alimentos proteínicos
consumidos por los misqui-
tos se obtiene del mar, las lagunas
y los ríos. La pera por tanto, es una
ocupación en la cual los misquitos y también los
sumos
(tawahkas)
han alcanzado un alto grado de destreza,. Los principales imple-
mentos utilizados son arpones, anzuelos, redes y, antiguamente,
arcos
y flechas' Hasba hace algunos años, se acostumbraba
envenenar el
agua de pequeños
arroyos con plantas
como paté o se usaba dinamita
para pescar.
En la actualidad,
estos métodos
ya no se usan y, cuando son
usados,
es de forma ilegal y clandestina.
Hay una ley que prohíbc estos
métodos
y funcionarios
de RENARE
velan porque
se cumplan.
Otro campo casi exclusivo dcl misquito
es la pesca artesanal, la
que efectúa en lagunas, ríos y barras. Dicho pescado lo sala y seca para
la venta durante la Semana Santa.
En regiones como lbans, Cocobila, Belén,
Jerusalén,
Nueva
Jeru_
salén,
Curi, Utlalmo, Tierra
Colorada, Barra del
plátano,
Barra
patuca
y todas las otras comunidades
costeras ubicadas
con dirección sur, la
pesca dela langosta
es una actividad
determinante.
Losbuzos, que son
jóvenes
en edadescomprendidas
entre los 14 y 25 años, son quienes se
dedican
a esta labor. Durante diez y hasta doce días, estos
lóvenes
prestan
sus serviciosa compañías langosteras,
principalmente
de Istas
de la Bahía,
Jamaica
y los EE.UU. Retornan
a sus comunidades para
reposar
durante una semana y luego se embarcan
de nuevo. Algunos
reciben
ofertas de i nmedia to y sólo se cambian de ba rco para i rse otras
dos semanas.
Los buzosson contratados porlos llamados,,saca
buzos,,, que son
una
especie de comerciantes pues, por lo general,
se dedican a la
ca[rafones y langostas alcanza actualmente alrededor de 3,0ü) toneladas por año.
[-a casi totalidad de esta pesca y, m especial, la de la langosta la efectuan eni¡e 1,500
y 1,700 misquitos.
25 Eduartconzemius, Ethnograph,icelsurocyof thcMiskitoansumulndiansof
flonduras
and Nicaragua. p. 67.
426
LOS MISQUITOS
compra y venta de granos básicos y de oro. Un "saca buzo" devenga
1J00 lempiras solo porel hecho decontratarbuzos; su trabajo consiste
en apuntar el número
de buzos que se embarcarán. Según los propios
buzos, en un período de doce días, pueden regresar con una suma de
dos mil lempiras. El trabajo es duro y son varios los buzos que,
mientras desarrollan
el trabajo, han encontrado la muerte. Es común
encontrar
jóvenescon
algún síntoma de parálisis. Para estos inváliclos
no existe ningún
tipo de scguro. Los familiarcs de los mucrtos reciben
una indemnización,
por parte de su patrono, equivalentc a 5,000
l empi ras, pero para reci bi rl os hay que hacer una i nfi ni dad
de trámi tes
y l os gastos en que se i ncurre l os cubrcn l os mi smos
5,000 l cmpi ras. Se
han dado casos en que los familiares
solo rcriben 2,000 lempiras.
Los poblados
sc caracterizan por albcrgar una buena cantidad de
canti nas y burdel es. Borrachos y prosti tutas l l enan l as pl ayas y canti -
nas de estas comunidades, cuya población oscila entre 300 y 2,6A)
habitantes26; por lo que, en cuestión de dos días, los dos mil lempiras
o más que los buzos ganan, son despilfarrados en dichos lugares
Según el alcalde
de Brus-Laguna27,
el alcohol es un problcma gra-
ve en toda la zona pero, al mismo tiempo, él ve el negocio de las
canti nas como al go bueno para l a Muni ci pal i dad, pues éstas pagan
i mpuestos.
Según losdatosmanejados
porel alcalde, Brus-Laguna
cuentacon
1l canti nas y un número i gual de burdel es; Barra Patuca 28; Ibans 25;
Cocobila 6; Plaplaya
5; Barra Plátano 26; Batalla 1 y Belén 6. Cada
comuni dad di spone,
además, de desti l aderos cl andesti nos,
de l os que
no se conoce Ia verdadera producción. De acuerdo al alcalde, el sector
de la población que más alcohol ingiere
en las comunidades
(aparte
de
26 Aún
19
hay_un censo poblacional
reciente en toda la región. Hay rumores en la
Alcaldía de Brus-l:guna
que en
iunio
(1991)
se tenlan planes paru c.monzar con ,,n
censo poblacional en toda la región, pero de acuerdo al alcaláe no hay dinero para
real i zarl o.
27 Al momento de redactar este documento se supo que et alcalde habfa sido reempla-
zado.
427
RAMÓN D. RIVAS
los buzos y tomando en cuenta que las comunidades la constituyen
católicos y moravos) es el católico.
En los últimosquinceaños,la pescadela langosta ha determinado
el aspecto productivo de la región. Este rubro se ha convertido en la
nueva fuente de dinero de la zona. En Barra del Plátano, tres prostitu-
tas que a menudo se embarcan en los langosteros, cobraban una libra
de langosta por cada acto sexual. Una libra delangostasen el barco
(al
momento del estudio) costaba l0lempiras. En los comercios de las
playas, ellas vendían la libra por 30lempiras.
La pesca dc la langosta ha hecho que la producción de granos
básicos haya decaído. La gente ya no se ve motivada para producir. En
la actualidad, hay un buen número de especies, determinantes en la
economía misquita, que se encuentran en peligro de extinción. En el
caso dc la langosta, en los últimos tres años esta especie s€ encuentra
cada vcz menos y los barcos se ven en la necesidad de ir a buscarla
hasta l'licaragua y las Islas de San Andres
(Colombia).
Ya han sido
varios los casos de detenciones de barcos langosteros en aguas terri-
torialcs extranjeras.
El demógrafo norteamericanoPeterHerlihy, hacía referencia a los
resultados de un estudio que él mismo realizó recientemente en la
zona, con respecto a los ingresos de los buzos: según é1, de sólo 14
barcoslangosteros, en un año, losbuzosdela zona entre Ibansy Barra
del Plátano ganabancercadedosmillonesde dólares. [a pregunta que
nos formulamos es:
¿Qué
sucede con ese dinero? Es evidente que éste
no se queda en la zona, pues no se invierte.
Existe un buen número de pequeños pexadores que viven de los
productos del mar. El problema a quemuchos peradores se enfrenüan
es a "los compradores de pescado", quienes determinan el precio del
producto como meirr les conviene; no existe estabilidad en el precio,
algunas veces pagan más y otras menos.
Un buen número de hombres
(en
edad de más de treinüa años) son
pescadores artesanales, quienes realizan sus labores en condiciones
primitivas, utilizando redes, chinchorros y trasmallos. En Brus-l.agu-
LOS MISOUITOS
na, cuatro peradores
consultados sobre sus actividades,
se refirieron
con desconfianza a "los técnicos" que llegan, supuestamente, a
,,ense-
ñarles nuevas técnicas". Para el caso, los técnicos
iaponeses
que
llegaron a enseñar a la comu nidad sobre el manep de,,secado y salado
de pescado", fue todo un fracaso. En octubre y noüembre se comen-
zaba a salary prepararel pescado, según lo estipulado porlos técnicos
japoneses.
El problerna
era que en diciembre ya el pescado tenía
hongos y gusanos y había que tirarlo. Además, la nueva técnica era
difícil de practicar porque los costos eran muy altos. Los pescadores
son conscientes de que
sería meior
cuando sus propias formas tradi-
cionales de pera fueran reevaluadas
y adaptadas a nuevas técnicas,
sin deiar de lado sus conocimientos
adquiridos durantre siglos.
El trabaio asala¡iado
La forma de trabair empresarial no existe. La situación secaracte-
riza por
el marcado
subempleo o el desempleo. El trabajo asalariado
existente es el que contratan los pesqueros procedentes
de las Islas de
la Bahía. Recientemente,
un número
reducido de misquitos fueron
contratados
en las instalaciones
de una empresa petrolera
en la región
de Ahuas. Fuera de esta fuente de trabajo más o menos pennanente,
las otras son erasas y se limitan
a actividades que realizan las
Personas
con solvencia
económica, generalmente
los comerciantes.
losotros
empleos son losgubernamentales,
que s€ centran principal-
mente
en Puerto Lempira
y Brus Laguna.
En otros tiempos, los misquitos
se ocupaban en labores como el
corte maderero
(Belize)
y los campos
bananeros de la Truxillo Rail-
road Company, en la región del río Sico, a comienzos del siglo XX.
El producto de cosechas y el trabaio del jornalero
se empleó,
durante un período prolongado,
pa.ra obtener mercancías
importadas
pormediodel
truequey nofue sinohasüa
el comienzo delasexporta-
429
RAMÓN D. R]VAS
cionesbananerasen la decada de los20, a lo largo del río Sico y durante
los años 30 por el río Coco, que la economía monetaria fue introduci-
da26.
La expl otaci ón del hul e
Una compañía norteamericana que explotaba el hule operó du-
rante los años de la Segunda Guerra Mundial en el río Coco, adquirien-
do hule de recolectoresindividuales. Al cesar las hostilidades cn 1945,
se experimentó un breve resurgimiento de las exportaciones banane-
ras y también se explotó el chicle, sobre todo en las selvas cercanas a
las márgenes del Patuca y las montañas de Olancho. Los misquitos y
algunos tawahkas se dedicaban a esta actividad desde junio
a diciem-
bre. Se extraía el látex del árbol sapotáceo, transportándose por medio
de pequeños helicópteros a la base de la empresa en Pucrto Lempira;
la misma dejó de existir en 1980.
Del árbol de tuno extraen una substancia resinosa que cs procesa-
da artesanalmente
/,
€n la decada de los 70, era "vendida
en Ahuas,
Mocorón y Bilaskarma, lugares a los cuales llegaban en avionetas de
empresas norteamericanas para comprar ese producto necesario para
la industria del chicle".
.
Acti vi dades col ateral es
la explotación artesanal del oro en algunas comunidades, ya sea
por cuenta propia o por empresas de norteamericanos, jucga un papel
secundario al lado de los ingresos obtenidos por los buzos langostc-
ros.
Por otro lado, los misquitos, cuando logran reunir un pequeño
capital, se dedican a la actividad comercial por medio de "truchas y
pulperías", en casi todas las aldeas; explotan a sus paisanos, vendier
28 Inpnne ODA,p. 1@.
430
LOS MISQUITOS
do los productos de primera necesidad a precios sumamente eleva-
dos; las mismas personas también
se dedican a la ganadería en
mediana
erala.
Hay un número reducido de pobladores que también ded ica parte
de su tiempo, durante algunos meses del año, a la búsqueda del oro en
las riberas de los ríos Plátano y Patuca. Un "penique,,
costaba 50
lempiras en Barra
del Plátano pero,en otros lugares,como
en L^a Ceiba,
lo vendían hasta por
g0lempiras.
No existen datos sobre el número de
personas
dedicadas a buscar oro. L,o mismo sucede con la cantidad de
oro encontrado. Durante la época seca del año es que la gente se dedica
a esüa actividad.
Los recursos naturales
I-a zona de La Mosquitia alberga la rcserr¡a de recursos naturales
y económicos más importante
del país. El potencial para el desarrollo
de rendimiento
sostenido, basado en los recursos nahrrales, parece ser
la estrategia más prometedora.
[a riqueza natural abarca desde
arrecifes de coral
(base
de la fauna marina) a exuberantes
bosques de
pino y bosques estacionales.
Una compañía venezolano-americana
comenzó la perforación
de pozos
en busca de petróleo
en la zona de
Ahuas y las perspectivas
son prometedoras.
En la mayoría de los casos, estos recursos no son manejados en
forma apropiada. En algunos lugares se observa que comienzan los
efectos de la erosión. Sin embargo, La Mosquitia puede lograr el
balance de utilización
de los recursos
agropecuarios,
silvícoras y de
pesca mediante su protección y regulación.
Por otra parte, existen problemas
generales que afectan la zona:
escasez de tierras aptas para la agricultura,
el aislamiento,
etc. otros
problemas son causados porel hombre
y, porlo tanto, son teóricamen-
te remediables
(alto
crecimiento poblacional,
deficiencia de infraes-
tructuras, ausencia de instituciones fiscales,
escasa asistencia médica
y educacional, etc.).
4i7
RAMÓN D. RIVAS
La destrucción
de los recu¡sos naturales
No poseemos datos fidedignos
sobre el proceso
de destrucción de
los recursos naturales, pero éste es un problema que preocupa a los
habitantes de la región y a los ambientalistas.
I-a caoba y otras maderas preciosas han sido prácticamente exter-
minadas, sobre todo a lo largo de los ríos Patuca y Aguán, en el
transcurso de los últimos 200 añog acelerándose en la actualidad. El
incremento de la etno-artesanía pone en peligro de extinción al árbol
de tuno, una especie de zapote. La corteza de este árbol se utilizaba
como cobija hace unos 30 años; servía también para confeccionar
algunas piezas de la indumentaria,
especialmente prendas interiores
y camisas. En la actualidad, este rnaterial es sustituido por telas
manufacturadas.
P.or otra parte, es preocupante
el avance del frente colonizador,
constituido por campesinos pobres provenientes, principalmente,
del
sur del país, que buscan tierras agrícolas, además del interés de
compañías nacionales
y extranjeras por explotar los recursos natura-
les, principalmente el bosque. Si no se toman las mcdidas correspon-
dientes, la fauna y la flora de toda la región se verá afectada.
ya
son
muchas especies animales y vegetales, que han desaparecido o están
por desaparecer.
Potencial
agropecuario
El área cultivable de la región es bastante reducida, lo que lleva a
concluir que únicamente
se produce para el autoconsumo,
especial-
mente aquellos productos que, conforme a las condiciones ecológicas
y climáticas de la zona, pueden ser cultivables.
Sin embargo, de acuerdo a estimaciones de COSUPLANE referen-
tes a La Mosquitia, contenidas en su "Plan de Desarrollo 1979-83"
,
del
432
LOS MISQUITOS
total del territorio
de [a Mosquitia, que es de 21,089 Km'
(6.352o
del
área total de Honduras),
aproximadamente
3,323 Km, son potencial-
mente aptos para ser cultivados; actualmente se encuenrran cultiva-
dos menos de 109 Km2.
Actualmente no hay datos disponibles
sobre rendimientos
y
variedades vegetales
usadas, pero RRNN posee en el área de Mocorón
campos experimentales que recién comenzaron a introducir nuevas
variedades y efectúan ensayos de rendimiento.
El uso de la tierra en La Mosquitia
pucde apreciarse en el siguiente
cuadro:
USO DE LA TIERRA
EN LA REGION DE LA MOSQUITIA
USO DE LA TIERRA
Área
(Km,)
To
Area total
Apta para cultivo
Bajo
cultivo
21,089
3,320
109
100,0
15,75
0,52
No apta para cultivo
12,76
94,25
Pastos naturales
131
0,62
[-a producción
agrícola de los 109 Km, por unas 20,000 personas
según la DGEC
(7978)
se presenta
en el cuadro que sigue:
433
RAMÓN
D. RIVAS
PRoDUcctó¡¡
os Los
pRrNcrpALES
culTrvos EN LA MOSQUTTTA
PRODUCTO
Toneladas
Yuca
Camote
Arroz
Plátanos
Bananos
Coco
Café
2,640
99
1,537
2,309
779
7,095
27
31,1
1,,2
18,1
27,2
9,2
72,9
0,3
TOTAL
8,4Í%
100,0
Las cifras prescntadas
en el cuadro anterior no son exactas, pero
muestran
con cierta aproximación la producción actual. Esto significa
que alcanzan para un nivel de autosubsistencia
y un pequeño exce.
dente para la venta. Para cultivar los granos básicos realizan grandes
esfuerzos y solo cuentan con el machete
y el palo plantador
(espeque)
como herramientas. En años adversos sólo alcanzan a producir para
el autoabastecimiento.
No existen datos concretos sobre la producción
de arroz y de
frijoles
(MOPAWI
comercializó
durante 1984/1985, 500Ton. dearroz).