FORJA EN FRÍO
EN QUE CONSISTE LA FORJA EN FRÍO
La forja en frío es un proceso productivo por conformado en el que no
existe ningún tipo de eliminación ni adición de material. Este proceso
consiste en la aplicación de presiones extremadamente elevadas en el
material, provocando su deformación (conformado) a una forma pre
impuesta. Se usa la designación “en frío” porque se trata de un proceso
durante el cual el material se encuentra a temperatura ambiente, sin
precalentamiento. Como consecuencia, el nivel de resistencia mecánica
del material es más elevada que el obtenido con un proceso “en caliente”.
Así, la capacidad de deformación plástica del metal (conformabilidad o
ductilidad) es más reducida, por lo que la obtención de geometrías
complejas es limitada. Este proceso se utiliza normalmente en el fabrico
de piezas con dimensiones y pesos relativamente reducidos, como
tornillos, ganchos, anillas, varillas, ejes, entre otros.
Ventajas del proceso de la forja en frío
Las principales ventajas de este proceso son la
elevada calidad dimensional, el excelente acabado
superficial, el ahorro de materia prima y una mayor
productividad, evitando los efectos colaterales del
trabajo en caliente, como la oxidación, la
descarburación y la contracción térmica. Por todos
estos motivos, este proceso es muy competitivo.
PROCESO PARA UNA BUENA EJECUCIÓN
Para una buena ejecución del proceso de forja, ETMA sigue un procedimiento
con las siguientes etapas:
Analizar el diseño final del cliente para comprobar las dimensiones y las
tolerancias dimensionales, entre otros;
Confirmar las reducciones de área que se pretenden obtener, teniendo en cuenta
los límites permitidos por el material que se va a usar;
Calcular el volumen y el peso de la pieza a partir del diseño del forjado