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 La familia, según el designio de Dios,

está constituida como una íntima


comunidad de vida y de amor...en una
tensión que, al igual que toda realidad
creada y redimida, hallará su cabal
cumplimiento en el Reino de Dios.
(Gaudium et Spes 48).
 Y añade: “La esencia y el cometido de
la familia son definidos en última
instancia por el amor. Por esto la familia
tiene la misión de custodiar, revelar, y
comunicar el amor, como reflejo vivo y
participación real del Amor de Dios a la
humanidad y del amor de Cristo a su
esposa la Iglesia” (FC 17).
 La Familia es una comunidad de personas:
esposo, esposa, hijos, parientes. La Familia
está fundada por el amor de sus
integrantes, y ha de vivir en ese
amor. Viviendo en el amor, han de salvarse
la dignidad de cada persona que forma
esa comunidad, a la vez que la real
“comunión de personas” que haga la
felicidad de cada uno fundada en
el amar y en el ser amado, dos de las
necesidades de toda persona humana por
las que no se vive en la soledad sino en
relación, para en ella satisfacerlas.
 Esa comunidad así formada exige
ser indisoluble guardándose total fidelidad,
desde un amor como el de esposos que ya
“no son dos, sino una sola carne” (Mt 19,
6). Sobre todo entre los “cristianos”, que han
de amarse con el amor de Dios, que el Espíritu
Santo infunde en sus corazones y hace con
ellos “Familia de Dios”: con la unidad y
la indisolubilidad del Cuerpo de Cristo. Lo que
puede ser discutible entre los no cristianos,
entre los cristianos no lo es. También en esto
somos los cristianos “sal de la tierra” y “luz para
el mundo”. Y como Cristo, no somos del
mundo, sino de arriba (Jn 8, 23)
 En la familia cristiana, entendida con esa
exigencia de ser “sal y luz del mundo”, hay
que enfatizar que la mujer tiene la misma
dignidad e idéntica responsabilidad que el
hombre: en el ejercicio de compartir la
vida donándose el uno al otro, así como en
toda referencia a los hijos, que no son del
uno o del otro, sino de ambos a la par. Un
ejemplo preclaro de familia para la
humanidad entera es la santa Familia de
Nazaret. Y lo debe ser la Iglesia: “Todos sois
hijos de Dios por Cristo; ...varón o mujer,
todos sois uno en Cristo Jesús” (Ga 3, 26ss).
 La familia no solamente están el esposo
y la esposa con igual dignidad de
personas, con iguales derechos e
iguales deberes. También están los hijos,
desde muy niños hasta que, siendo
adultos, se emancipan como les
corresponde.
 Lo mismo que, sea en la casa, o en casa
distinta, están los abuelos, cuando todavía
se valen por sí mismos o cuando están
necesitados por ser ancianos. La Iglesia
defiende la igualdad de todos en su
dignidad de personas y en sus
correspondientes derechos.Especialmente
los niños y los ancianos son más débiles y
más necesitados de ayuda en el amor de
la familia, y se les ha de tener esa
consideración.
 Los niños son el futuro de los padres, de la
familia y de la sociedad; los ancianos, son
el pasado que, los ahora padres o hijos,
han heredado, pero que fueron ellos
quienes lo labraron. No son un peso, una
carga; sino que, desde la esperanza o la
gratitud, son un valioso motivo que estimula
el vivir conyugal, el trabajo que hagan
como pareja y el amor del que viven. Los
muy sagrados “derechos humanos”, son -si
cabe- más inviolables en ellos.
 “Hay que subrayar la urgencia de la
intervención pastoral de la Iglesia en apoyo
a la familia.Hay que llevar a cabo toda
clase de esfuerzos para que la pastoral con
la familia adquiera consistencia y se
desarrolle, dedicándose la Iglesia a este
sector verdaderamente prioritario; con la
certeza de que, en el futuro, la
evangelización depende en gran parte de
“la Iglesia Doméstica”.
 La solicitud pastoral de la Iglesia no se
limitará solamente a las familias cristianas
más cercanas, sino que, ampliando los
propios horizontes en la medida del
Corazón de Cristo, se mostrará aún más
viva hacia el conjunto de las familias en
general, y en particular hacia aquellas que
se hallan en situaciones difíciles e
irregulares. Para todas ellas la Iglesia tendrá
palabras de verdad, de bondad, de
comprensión, de esperanza, y de viva
participación en sus dificultades a veces
dramáticas” (FC 65).
 El cuidado que la Iglesia ha de tener de las
familias debe abarcar desde la
preparación para serlo, que comienza en
la infancia, y comprende la debida
educación de los adolescentes hacia su
futuro de hacer familias según el plan de
Dios. Es la necesaria y genuina “educación
en el amor y la sexualidad”, que suele
hacerse de manera tan inadecuada,
quedándose en sola información en lugar
de ser verdadera formación.
 Más todavía en la edad de los
enamoramientos, con una catequesis
que a los varones y a las mujeres los
haga maduramente cristianos para
amarse. Finalmente, con las charlas
prematrimoniales que les preparen para
unirse conscientemente con el
Sacramento.
 Pero también, de manera muy importante,
en la celebración misma del Sacramento,
cuidando que todos los pasos de esa
Liturgia, con que se celebra, sean muy
significativos del amor con que se unen
como Cristo con su Iglesia, y de la acción
de Dios, que ahí está poniendo su corazón
de Creador y de Salvador, en los novios, en
la Iglesia asistente, y principalmente en su
Ministro que lo preside.
 Es muy lamentable que, generalmente,
ya en las Bodas no se vive el
sacramento; y no sólo por parte de los
que se casan, sino del sacerdote que ni
los evangelizó ni ahora vive lo que está
haciendo. No acusamos, sino que
reclamamos de la Iglesia de Cristo ese
servicio tan importante a los matrimonios
cristianos.
 Es principalmente importante la Pastoral
postmatrimonial. Para que la pareja y la familia
sean cada día más una comunidad de amor
en Cristo, Iglesia doméstica, es necesaria la
ayuda de ella para formarlos en el estar
siempre dispuestos para el servicio recíproco
“dando la vida por aquellos a los que se ama”;
así como formarlos para la participación de
todos en la vida de esa familia que es la suya,
y en la responsabilidad frente a los problemas
que siempre aparecen en ella, para cuya
solución se necesita el diálogo y la
colaboración generosa de todos,
principalmente de otros esposos cristianos.
 Jesucristo, el Buen Pastor y modelo de
todos los “pastores” buenos, quiere
atender con especial empeño a
quienes tienen que afrontar situaciones
especialmente difíciles, aunque ellas lo
sean por culpa propia. Pongamos por
caso a las familias de emigrantes, o las
familias obligadas a largas separaciones
(v.g. los navegantes), las familias de los
presos y de los exiliados.
 También, las familias de barrios marginales,
las que no tienen casa, las que tienen hijos
inválidos o drogadictos, las familias con
algún miembro gravemente enfermo, las
familias ideológicamente divididas, las
formadas por menores de edad, y los
matrimonios mixtos religiosamente. No
pueden ser abandonadas por la Iglesia;
que ellas no se sientan abandonadas en un
mundo donde hay cristianos (FC 77 y 78).
 Los “matrimonios a prueba” o en
convivencia por tiempo indefinido.
 Uniones libres de hecho, sin matrimonio ni
civil ni religioso.
 Católicos unidos con el matrimonio
 Los separados o divorciados, aun no
casados de nuevo
 La Iglesia debe estar a su lado
acompañándolos con el amor de Cristo
que se interesa por ellos.
 La Iglesia, instituida para conducir a la
salvación a todos los hombres, sobre todo a los
bautizados, tampoco puede abandonar a
merced de sí mismos a los divorciados casados
de nuevo Teniendo que diferenciar entre los
que se han esforzado por salvar el matrimonio
primero, aquellos en los que uno de los
cónyuges se siente abandonado injustamente
por el otro, y los que por culpa de ambos han
llegado a la ruptura matrimonial. Más todavía
a los que están seguros en su conciencia de
que el anterior matrimonio fue de hecho
inválido por engaño o porque no hubo el
debido amor.
 La Iglesia ha de trabajar con ellos para
que siquiera participen en la Misa, en la
escucha de la Palabra y en la oración
con los demás fieles, en las obras de
caridad, y en educar a los hijos en la fe
cristiana para que estos sí puedan recibir
los Sacramentos.
 Que nadie se sienta sin “familia” en este
mundo: que la Iglesia sea la casa y
familia para todos, especialmente para
los que están fatigados y cargados” (FC
85).
 La familia cristiana es “la Iglesia
doméstica” (LG 11). Es una “comunidad
salvada” en Cristo por el Bautismo de sus
integrantes y el Matrimonio de los padres
que son cabeza de la familia; reunidos
por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, en
esa comunidad de fe que es la familia
cristiana.
 La familia es una “comunidad
salvadora”, transmitiendo al mundo
entero el testimonio de ese amor de Dios
que nos salva, desde la convivencia en
unidad de “un solo corazón y una sola
alma”, que es el Mensaje salvador de
Jesucristo.
 La familia cristiana, en la Iglesia, es una
comunidad creyente y
evangelizadora. Alimentando su fe con
la Palabra de Dios y los Sacramentos, en
ella se vive el Matrimonio como lugar de
la Alianza de amor entre Dios y los
hombres, como se da en Jesucristo con
su Esposa la Iglesia.
 A la vez es “signo” que anuncia a los
demás la Buena Nueva del Reino de
Dios establecido en el mundo por el
amor de Cristo a su Iglesia, en medio de
los hechos, los problemas y dificultades
de cada día, manteniendo viva la
esperanza firme en el destino al que se
camina, que es el Cielo con Cristo
resucitado (FC 49-50).
 La familia cristiana, célula viva del
Cuerpo que es la Iglesia, es una
comunidad de fe al servicio del
hombre. La ley que la rige se basa no en
las legislaciones humanas, sino en “el
amor de Dios que ha sido infundido en
nuestros corazones por el Espíritu Santo
que se nos ha dado” (Rm 8, 2).
 La familia cristiana es una comunidad
en diálogo con Dios, inserta en la Iglesia
de Cristo, el Pueblo Sacerdotal,
mediante el Sacramento del
Matrimonio. El amor con el que en ella
se vive y se sirve, y las realidades felices
o penosas de cada día, son medios de
santificación propia y del mundo, a la
vez que una ofrenda de sacrificio grato
a Dios, igual que en la Casa de Nazaret.
• Responsabilidad hacia el • Las familias necesitan
servicio. El sacerdote como identificar sus fortalezas y
el primer agente de pastoral realidades para trabajar a
famiiar con el obispo a la favor de la comunidad y la
cabeza. identidad en la iglesia.
• Organizar y ofrecer • Planificar
dirección

Apoyarse en el respeto a las


Entender qué es la pastoral
particularidades
famiiar desde una visión de
socioculturales y
respeto y apoyo.
parroquiales.

Validar las experiencias de la


Todos somos familia. La
pastoral valorando las
iglesia es familia de familias.
historias.

• Situaciones quedescubrimos • •Descubrir a las


y se convierten en retos parroquias y fortalecer el
• Evaluación sentido de identidad
• Apoderamiento
¿Cuáles han sido los modelos de
¿En qué areas necesitan ayuda desarrollo familiar? ¿Cómo han sido
como familia? ¿Qué cosas interpretado y asumido los roles de
disfrutan hacer juntos? cada uno de los miembros? ¿Cómo
trabajan hacia el desarrollo del
trabajo colaborativo en familia?

Reflexión
¿Qué los define como familia? ¿Qué es hacia el ¿Qué han aprendido juntos?
importante para la familia? ¿Qué desarrollo de ¿Qué han planificado a través
los procesos de lo aprendido? ¿Qué áreas han
proyectos han forjado en conjunto? ¿En sobrepasado y de cuales han
en familia
ellos está Cristo como centro? aprendido?

¿Cuáles han sido


¿Cuánta disposición han tenido hacia la solución
los desafios para
planificar en de problemas en familia? ¿Cómo se organizan
conjunto? ¿Cómo para tomar decisiones?
definen sus
estrategias?