Grace School of Theology
Resolución de conflictos y propuestas bíblico-prácticas
para creyentes con responsabilidades ministeriales
en Iglesias Cristianas Evangélicas de San Salvador de Jujuy
Trabajo presentado a
Prof. David Rossotto, MABS
en cumplimiento parcial de los requisitos de
RS-210S INVESTIGACIÓN, REDACCIÓN Y TECNOLOGÍA
Por
Cristina Gisela Ayala
29 de julio de 2025
Contenido
Trabajo presentado a..........................................................................................................2
1. Introducción............................................................................................................3
2. El conflicto.............................................................................................................4
2.1. Definición de conflicto....................................................................................4
2.2. Tipos de conflictos..........................................................................................4
2.3. El conflicto después de la caída......................................................................4
2.4. El conflicto como un instrumento para la edificación....................................4
3. Causas frecuentes de conflictos entre los creyentes...............................................4
3.1. Factores personales.........................................................................................4
3.2. Mala comunicación y falta de claridad en roles ministeriales........................4
3.3. Desgaste emocional y sobrecarga espiritual en el ministerio..........................4
4. Principios bíblicos fundamentales para resolver conflictos...................................4
4.1. Paz y reconciliación........................................................................................4
4.2. Confrontación con verdad y amor...................................................................4
4.3. Los pasos de la confrontación según Mateo 18..............................................4
4.4. EL poder del perdón........................................................................................4
5. Ejemplos bíblicos de la resolución de conflictos...................................................4
5.1. José y sus hermanos: perdón...........................................................................4
5.2. Moisés mediando entre Dios y el pueblo: mediación.....................................4
5.3. Pablo y Filemón sobre Onésimo: reconciliación............................................5
2
5.4. Bernabé y Pablo: separación...........................................................................5
6. Consecuencias de no resolver los conflictos en el contexto eclesial......................5
6.1. Consecuencias peersonales y espirituales.......................................................5
6.2. Consecuencias ministeriales............................................................................5
6.3. Consecuencias congregacionales y comunitarias............................................5
7. La mediación cristiana: el pacificador....................................................................5
7.1. Qué es la mediación........................................................................................5
7.2. El llamado a ser pacificadores.........................................................................5
7.4. Requisitos espirituales del mediador cristiano................................................5
8. Recursos concretos que orienten el proceso de mediación y resolución de
conflictos........................................................................................................................5
8.1. Recomendaciones prácticas para la formación interna de los miembros
activos: talleres, capacitaciones, reuniones de equipos..............................................5
8.2. Propuesta de material de apoyo para miembros con responsabilidades
ministeriales: guía resumida con principios bíblicos y estrategias claras..................5
8.3. Creación de espacios de escucha activa con un equipo profesional y
bíblicamente capacitado para líderes y miembros activos ministerialmente.............5
9. Conclusión..............................................................................................................5
10. Bibliografía.........................................................................................................7
3
Introducción
La motivación que me llevó a elegir el tema de este proyecto de
investigación es poder contribuir a la edificación de mi iglesia local, brindando
recursos bíblicos y prácticos que ayuden a aquellos creyentes que cumplen con
alguna responsabilidad ministerial a intervenir y resolver conflictos de una manera
saludable. Los conflictos interpersonales son una realidad inevitable aun en el
ámbito eclesial. Aunque la iglesia de Cristo está llamada a reflejar el amor, la unidad
y el perdón Dios, muchas veces se enfrenta a tensiones, desacuerdos y divisiones
que no son abordados con sabiduría ni conforme a los principios bíblicos. Estos
años, he observado que la ignorancia, la omisión o la mala aplicación de las
enseñanzas de las Escrituras en la resolución de conflictos genera desgaste
emocional y espiritual, afecta la comunión entre hermanos, interrumpe la armonía
en los equipos ministeriales y provoca el alejamiento de miembros activos. Y aun
cuando se enfoca en el amor fraternal y la paz entre hermanos, muchas veces no se
cuenta con herramientas claras para poder aplicarlos de una forma eficaz.
El fin de este proyecto es ofrecer una propuesta de principios y estrategias
bíblico-prácticas para la resolución de conflictos a creyentes que se encuentran
activos en diferentes ministerios y servicios de las Iglesias Cristianas Evangélicas de
la ciudad de San Salvador de Jujuy. Desde una perspectiva bíblica y contextual, y
considerando situaciones observadas en distintas congregaciones, se buscará
identificar las principales causas de conflictos, las consecuencias de la falta de
resolución, y ofrecer orientación práctica que motive a los creyentes a enfrentar los
conflictos y buscar la reconciliación con amor, obediencia y valentía. Al recuperar y
aplicar el modelo bíblico se fortalecerá la unidad de la iglesia, se fomentará el
crecimiento espiritual y se preservará el testimonio (Juan 17:21).
4
El conflicto
Definición de conflicto
El conflicto, en una definición general, es una situación de desacuerdo, tensión o
enfrentamiento entre dos o más partes debido a diferencia de intereses, valores,
objetivos o percepciones. En el contexto cristiano, estas diferencias no se limitan a lo
doctrinal, sino que también abarcan lo interpersonal y ministerial. Ken Sande explica
que los conflictos no deben verse solo como problemas a evitar, sino como
oportunidades para glorificar a Dios, servir a otros y crecer en el carácter de Cristo 1.
Lou Priolo, por su parte señala que, muchos conflictos entre creyentes surgen no
por el desacuerdo en sí, sino por cómo se manejan las emociones, las expectativas y el
pecado no tratado en el corazón2.
Desde una perspectiva bíblica los conflictos son una consecuencia del pecado y
de la naturaleza caída del ser humano (Gálatas 5:19-21). La Palabra de Dios muestra
que incluso entre los primeros cristianos surgieron disputas (Hechos 6:1; Gálatas 2:11-
14), y por ello se proveen instrucciones claras sobre cómo enfrentarlos de manera
piadosa, con amor, humildad y verdad (Mateo 18:15-17; Romanos 12:18).
Tipos de conflictos
Dentro de la vida cristiana y, particularmente, en el contexto eclesial, los
conflictos pueden clasificarse según su naturaleza y el número de personas
involucradas. Identificar correctamente el tipo de conflicto es esencial para aplicar el
principio bíblico y la estrategia adecuada en cada caso. Los principales tipos de
conflictos son:
Conflictos intrapersonales
1
Ken Sande, Pacificadores: Una guía bíblica para resolver conflictos personales (Miami: Editorial
Unilit, 2010), 29.
2
Lou Priolo, Resolución de conflictos (Greenville, SC: P&R Publishing, 2003), 17-18.
5
Son los que ocurren dentro de la persona. Incluyen luchas internas, cuestiones
morales, emociones mal manejadas, enojos no expresados o heridas no sanadas. Muchos
de estos conflictos tienen raíz en el orgullo, la inseguridad o el temor. Paul Tripp, en La
guerra de palabras, destaca que “Se dicen palabras que nunca debieron decirse. Se
dicen en el momento equivocado, en el lugar equivocado, o con las emociones que se
salen de control. Se dicen palabras cuando el silencio hubiera sido la opción más
piadosa y amorosa. Son dichas más por el deseo y las demandas personales que por el
propósito de Dios o las necesidades de los demás”3. Si no se resuelven en oración y
obediencia a la Palabra, estos conflictos afectan el carácter y la interacción del creyente
con los demás, usando las palabras como una expresión de lo que hay en el corazón.
Conflictos interpersonales
Son los más comunes en el ámbito eclesial. Surgen entre dos personas por
diferencias de pensamiento, malentendidos, palabras hirientes o pecados no confesados.
La Biblia ofrece un modelo claro para resolverlos: la confrontación privada, la
mediación si es necesario, y la reconciliación basada en el perdón (Mateo 18:15-17).
Deborah Smith Pegues enseña que, el cristiano debe “confrontar con gracia, no con
culpa ni agresión”4. Ignorar estos conflictos solo agrava el daño emocional y espiritual
entre los hermanos.
Conflictos grupales
Se dan entre grupos dentro de la iglesia: ministerios, comisiones, equipos de
trabajo, etc. A menudo tiene que ver con competencia, falta de comunicación o con un
punto de vista divergente sobre el liderazgo. En la iglesia se observa un ejemplo en la
murmuración de los helenistas contra los hebreos por el descuido de sus viudas (Hechos
6:1), lo cual fue resuelto mediante diálogo, organización y la designación de servidores.
3
Paul David Tripp, La guerra de palabras: Llegando al corazón de tus luchas en la comunicación
(Miami: Editorial Unilit, 2005), 299.
4
Deborah Smith Pegues, Confrontar sin ofender (Grand Rapids: Editorial Portavoz, 2011), 101.
6
Estos conflictos requieren una mediación más estructurada y mucha sensibilidad en su
manejo.
Conflictos estructurales
Este tipo de conflictos no se refieren específicamente a personas, sino más bien a
las normas, procedimientos, cultura interna de la iglesia, o estilo de liderazgo, que
generan la percepción de malestar o injusticia. Aunque son menos visibles o
identificables, estos conflictos afectan profundamente la vida congregacional. Por
ejemplo, la ausencia de protocolos claros para el servicio en la iglesia o para el
desarrollo de ministerios puede producir desorden y competencia entre los mismos
miembros. Ken Sande resalta que “la claridad en los procesos y roles reduce
significativamente los roces entre hermanos”5.
Identificar correctamente el tipo de conflicto es esencial para aplicar el enfoque
adecuado de resolución y evitar generalizaciones que compliquen aún más la situación.
El conflicto después de la caída
Los conflictos surgen por múltiples razones. En el plano espiritual, muchas
veces tienen origen en deseos egoístas, falta de humildad, orgullo, ira, y otros pecados
que distorsionan las relaciones humanas (Santiago 4:1-2). Ken Sande enseña que “los
conflictos prolongados e intensos normalmente son causados o agravados por deseos
pecaminosos que batallan en el corazón de las persona”6. Por eso, cuando un creyente
pone su propia voluntad por encima del bienestar del prójimo y de la voluntad de Dios,
inevitablemente surgen tensiones.
Desde un enfoque práctico los conflictos también surgen por malentendidos,
diferencias de personalidad, que no se expresan o mal manejo de liderazgo. Deborah
5
Sande, Pacificadores, 194.
6
7
Smith Pegues agrega que “una comunicación deficiente y la falta de empatía son el
combustible para los malentendidos que terminan en conflictos”7.
El conflicto como un instrumento para la edificación
Aunque muchas veces el conflicto se percibe de forma negativa, la perspectiva
bíblica ofrece una visión más esperanzadora, en la cual podemos descansar. Ken Sande
afirma: “el conflicto puede ser una oportunidad para glorificar a Dios, servir a otros, y
crecer a la imagen de Cristo”8. Los conflictos bien manejados pueden convertirse en
instrumentos para la reconciliación y el testimonio cristiano.
El apóstol Pablo exhorta a los creyentes a que, en medio de desacuerdos, actúen
con mansedumbre, buscando la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (Efesios 4:1-
3). Por tanto, el conflicto, aunque puede ser doloroso o angustiante, también puede
transformarse en un medio de gracia cuando se enfrenta a una actitud humilde, amorosa
y centrada en el evangelio,
Causas frecuentes de conflictos entre los creyentes
Factores personales
En el ámbito cristiano, muchas de las causas de los conflictos están ligados al
carácter no transformado del creyente. El orgullo, la falta de dominio propio, la ira
descontrolada, los celos, la envidia y la autosuficiencia son factores recurrentes que
desencadenan enfrentamientos personales dentro del cuerpo de Cristo. Estos conflictos
internos, no resueltos delante de Dios, muchas veces se traducen en actitudes dañinas
hacia los demás.
Los cristianos que participan activamente en distintos ministerios pueden
experimentar conflictos debido a diferencias de opiniones mal tratadas, inseguridades
personales no resueltas o actitudes posesivas respecto a sus funciones. Estas tensiones,
7
Pegues, Confrontar sin ofender, 118-123.
8
Sande, Pacificadores,29.
8
en muchos casos, derivan de una postura defensiva que obstaculiza la cooperación y la
unidad en el cuerpo de Cristo. Tal como menciona el apóstol Santiago: “¿de dónde
vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿no es de nuestras pasiones, las cuales
combaten en vuestros miembros?” (Santiago 4:1).
Paul Tripp afirma que “Existe una conexión orgánica entre las raíces de un árbol
y el fruto que produce. Lo mismo ocurre con nuestras palabras. Son el fruto de los
asuntos de raíz que se encuentran en nuestros corazones. Los problemas con las
palabras siempre están relacionados con los problemas del corazón.”9. Sande también
afirma que muchas veces el conflicto no se origina en las circunstancias externas, sino
en los ídolos del corazón: el deseo de controlar, de tener razón o de proteger una imagen
personal10. Por su parte, Priolo destaca que muchas actitudes defensivas surgen de una
falta de autoevaluación bíblica y del miedo a ser confrontado y corregido11.
Mala comunicación
La falta de comunicación clara, la falta de disposición para escuchar, los
prejuicios, y los malos entendidos son una fuente constante de conflictos entre
hermanos. Pegues enfatiza que la comunicación ineficaz, especialmente en momentos
tensos, tiende a engrandecer los problemas en lugar de resolverlos12. Esto no significa
que no siempre se trata de malas intenciones sino de malas interpretaciones, frases
dichas con un tono incorrecto, o la evasión de aclaraciones que son necesarias.
Cuando los creyentes no se expresan con verdad y amor (Efesios 4:15), es fácil
que se generen divisiones. Además, aun en ambientes donde se fomenta el diálogo y el
respeto, las personas suelen murmurar y suponer, lo cual destruye la confianza y da
lugar a más contiendas.
9
Tripp, La guerra de las palabras, 69.
10
Sande, Pacificadores, 89.
11
Priolo, Resolución de conflictos, 49.
12
Pegues, Confrontar sin ofender, 145-153.
9
Desgaste emocional y sobrecarga espiritual en el ministerio
Otra causa significativa de conflictos dentro de la iglesia es la inmadurez
espiritual. Cuando un creyente no ha crecido en gracia y conocimiento (2 Pedro 3:18),
es más probable que, frente a las situaciones adversas que se puedan presentar, actúe
conforme a sus deseos. Ken Sande menciona que el conflicto es una oportunidad para
que Dios trabaje en nuestro carácter, pero muchas veces preferimos evitarlo, ignorarlo o
ganarlo a cualquier precio13.
A esto se suman heridas emocionales no tratadas: resentimientos acumulados,
falta de perdón, experiencias pasadas que dificultan la percepción actual del conflicto,
entre otros. Alexander Strauch destaca que muchas divisiones en las iglesias no son por
temas doctrinales sino por relaciones personales dañadas que no se sanaron a tiempo14.
Principios bíblicos para la resolución de conflictos
Paz y reconciliación
Romanos 12:18 resume uno de los mayores desafíos del cristiano en cuanto a los
conflictos: “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los
hombres”. Este llamado a la paz no es pasivo, sino un llamado activo a construir
puentes, buenas relaciones, buscar el diálogo y evitar toda forma de venganza.
Alexander Strauch considera que muchas iglesias fracasan al momento de promover la
paz por falta de enseñanza bíblica y madurez espiritual por parte de sus líderes y
maestros15. En cambio, cuando la reconciliación se vuelve una práctica esencial, se
convierte en un testimonio poderoso ante el mundo. El mismo Señor Jesús oró: “para
que todos sean uno… para que el mundo crea que tú me enviaste (Juan 17:21).
Confrontación con verdad y amor
13
Sande, Pacificadores, 46.
14
Alexander Strauch, Si os coméis y os mordéis unos a otros: Una guía para resolver conflictos en la
iglesia (Barcelona: Editorial Clie, 2020), 21-23.
15
Strauch, Si os coméis y os mordéis unos a otros, 35-36.
10
Uno de los pilares fundamentales para resolver conflictos en la vida cristiana es
confrontar con verdad, pero también con amor. Efesios 4:15 dice: “sino que siguiendo la
verdad en amor; crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo”. Esta
combinación evita caer en dos extremos comunes: la agresividad destructiva o el
silencio cómplice. Según Pegues, muchos creyentes prefieren evitar el conflicto por
temor a herir o ser heridos. Sin embargo, ella afirma que “el silencio prolongado puede
ser tan perjudicial como un estallido de ira, porque alimenta el resentimiento y la
distancia”16. Confrontar no significa atacar, sino buscar la restauración de la relación en
obediencia a Dios.
Los pasos de la confrontación según Mateo 18
El Señor Jesús enseñó un método claro para enfrentar conflictos dentro del
pueblo de Dios: “Si tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo estando tú y él solos; si
te oyere, has ganado a tu hermano” (Mateo 18:15-17). Este pasaje establece un proceso
de resolución de etapas:
1. Confrontación privada.
2. Confrontación con testigos.
3. Involucrar a la iglesia si no hay arrepentimiento.
Este método no tiene como fin el castigo, sino la restauración y la reconciliación
entre creyentes. “Es un proceso que honra a Dios, protege a las personas involucradas y
preserva la unidad del cuerpo de Cristo”. Saltarse estos pasos, o ignorarlos,
generalmente lleva a que el conflicto se agrave.
El poder del perdón
El perdón es un principio central en la resolución de conflictos entre cristianos.
Colosenses 3:13 nos dice: “soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si
16
Pegues, Confrontar sin ofender, 142.
11
alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también
hacedlo vosotros”.
Lou Priolo, destaca que el perdón no es una opción para el creyente, como la
mayoría considera, sino una decisión que implica soltar la ofensa y renunciar al deseo
de venganza17. Perdonar no justifica el pecado del otro, pero libera a la persona ofendida
de la emoción que el rencor produce.
Ken Sande también enseña que el perdón bíblico es una promesa que hacemos
de no usar la ofensa en contra del otro, ni mencionarla a otros, ni guardarla en el
corazón18. En este sentido, perdonar es una manifestación concreta del carácter de
Cristo.
Ejemplos bíblicos de la resolución de conflictos
El análisis de conflictos en las Escrituras nos permite observar cómo Dios trata
los desacuerdos humanos a través de principios como el perdón, la mediación, la
reconciliación y, en algunos casos, la separación con propósito. A continuación, se
darán algunos ejemplos:
José y sus hermanos: el poder del perdón
En Génesis 45, José se reconcilió con sus hermanos, quienes lo habían vendido
como esclavo. A pesar de esa traición, José los perdona con sinceridad, reconociendo
que fue Dios quien usó esa situación para preservar la vida de muchos. Dice: “Vosotros
pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien” (Génesis 50:20). Este relato es
un poderoso ejemplo de cómo el perdón libera y restaura.
Moisés mediando entre Dios y el pueblo: mediación
En Éxodo 32, después del pecado del becerro de oro, Moisés intercede ante Dios
por el pueblo de Israel. Su mediación evita su destrucción. Moisés actúa como puente
17
Priolo, Resolución de conflictos, 41.
18
Sande, Pacificadores, 146-148.
12
entre las partes en conflicto, lo cual anticipa el rol de Cristo como mediador perfecto (1
Timoteo 2:5). La mediación aquí no solo es algo emocional, sino también espiritual.
Pablo y Filemón sobre Onésimo: reconciliación.
La carta de Filemón presenta un caso de reconciliación entre un amo cristiano y
su esclavo fugitivo, Onésimo. Pablo interviene con gracia y autoridad, pidiendo que
Filemón lo reciba “no ya como esclavo, sino como hermano amado” (Filemón 16). Este
ejemplo resalta cómo la fe transforma las relaciones rotas y promueve la restauración
por el evangelio.
Bernabé y Pablo: separación.
En Hechos 15:36-41, Pablo y Bernabé tienen un desacuerdo sobre llevar a Juan
Marcos, lo cual los lleva a separarse ministerialmente. Aunque el conflicto no se
resuelve en ese momento, no hay registro de enemistad entre ellos, y más adelante Pablo
reconoce el valor de Marcos (2 Timoteo 4:1). Esta situación enseña que algunas
diferencias pueden llevar a tomar caminos distintos, sin que eso implique una ruptura en
la comunión entre ambos.
Consecuencias de no resolver los conflictos en el contexto eclesial
Consecuencias personales y espirituales
La falta de resolución bíblica de los conflictos entre creyentes tiene
consecuencias profundas y duraderas en la vida personal, espiritual y congregacional.
No solo daña las relaciones entre hermanos, sino que afecta directamente el testimonio
de la iglesia ante el mundo.
Cuando un creyente evade la resolución de conflictos, puede experimentar
consecuencias internas como el resentimiento, la amargura, la ansiedad, el rencor, como
también el estancamiento espiritual. La Escritura nos enseña que la falta de perdón y
reconciliación interrumpe la comunión con Dios, como se menciona en Marcos [Link]
13
“Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno…”. También dice
Hebreos [Link] “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que
brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”.
Paul Tripp advierte que las palabras sin sabiduría bíblica pueden convertirse en
armas destructivas que erosionan el alma del ofensor y del ofendido. “La lengua puede
encender un gran fuego, o puede ser usada para dar gracia a los oyentes. Puede destruir
salvajemente o edificar amorosamente. Puede condenar o dar vida. Puede tratar al
pecador con amor y perdón, o con odio y venganza.”19. Por lo tanto, ignorar los
conflictos o manejarlos según la carne, incrementa el sufrimiento emocional y la
confusión espiritual.
Consecuencias ministeriales
En el contexto del liderazgo o de la participación en ministerios, los conflictos
no resueltos generan división, pérdida de confianza, desmotivación y abandono del
servicio. Ken Sande subraya que “la desunión en la iglesia muchas veces es
consecuencia de no aplicar los principios de resolución bíblica de conflictos”20.
Estas divisiones también pueden influir en nuevos creyente o visitas al momento
de decidir integrarse, ya que se muestra un ambiente tóxico, sin comunión, respeto, ni
amor. Cuando los líderes no abordan con madurez los conflictos entre los equipos de
trabajo, la iglesia empieza a practicar la evasión o el enfrentamiento improductivo o
destructivo, el cual impide el desarrollo ministerial.
Consecuencias congregacionales y comunitarias
Una iglesia que no sabe tratar los conflictos desde la gracia, la verdad y el amor
termina afectando su unidad interna, su misión y su testimonio externo. Jesús oró por la
19
Tripp, La guerra de palabras, 318-319.
20
14
unidad de sus discípulos “para que el mundo crea” (Juan 17:21), lo que implica que la
falta de reconciliación impide el avance del evangelio.
Alexander Strauch lamenta que muchos cristianos “toleran o normalizan
actitudes divisivas”, agregando que esto “destruye lentamente la credibilidad y la
vitalidad de la iglesia”21. Cuando los problemas se esconden o se tratan de manera
superficial, la iglesia se convierte en un campo de batalla, más que en una iglesia que
ama y restaura. A todo esto, el libro Controlar el enojo advierte sobre el daño que causa
el acumular y no expresar de manera correcta las emociones: ira mal contenida,
venganzas ocultas, exclusión de ciertas personas, chismes, entre otros comportamientos
destructivos que contaminan el ambiente congregacional22.
La mediación cristiana: el pacificador
¿Qué es la mediación?
La mediación cristiana es una herramienta clave en la resolución de conflictos
dentro de la iglesia, especialmente cuando las partes involucradas no logran resolver sus
diferencias de forma privada. En el contexto eclesial, esta función es asumida
generalmente por los líderes espirituales -pastores, ancianos, diáconos o líderes
ministeriales- que intervienen para lograr facilitar el diálogo, guiar según las Escrituras
y restaurar la comunión entre los creyentes.
El llamado a ser pacificadores
El Señor Jesús enseñó en el Sermón del Monte; “Bienaventurados los
pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5:9). Esta
bienaventuranza no solo destaca una actitud deseada, sino que también define una
identidad espiritual: el pacificador refleja a su Padre celestial.
21
Strauch, Si os coméis y os mordéis unos a otros, 107-109.
22
Controlar el enojo (folleto cristiano R.I.G.J. 1250), 13-15.
15
El llamado a ser pacificadores no está basado en conveniencia personal ni en la
evasión del conflicto, sino en una profunda obediencia según el ejemplo que nos dio
Cristo, quien reconcilió al hombre con Dios por medio de su sacrificio. Lou Priolo
enseña que “el verdadero motivo detrás de la intención de reconciliar no debe ser quedar
bien, ni evitar tensiones, sino obedecer a Dios y reflejar su carácter santo”.23
Por lo tanto, ser pacificador es un mandato, no una opción. La recompensa
prometida -ser llamados hijos de Dios- no es solo una condición futura, sino una
validación actual del testimonio cristiano. La iglesia necesita líderes que busquen la paz
intencionalmente con sabiduría, humildad y dependencia del Espíritu Santo.
Requisitos espirituales del mediador cristiano
El líder que media debe cultivar características espirituales como la sabiduría, la
imparcialidad, la paciencia, la humildad y la madurez espiritual. No se trata
simplemente de ser un árbitro, sino de guiar el proceso de reconciliación con
sensibilidad y fundamento doctrinal. Deborah Pegues menciona que “el confrontador
maduro busca el momento adecuado, las palabras adecuadas y el motivo correcto”24.
Un mediador cristiano no debe tomar partido, sino ayudar a las partes a
reconocer su responsabilidad y a restaurar la relación conforme a los principios bíblicos
(Romanos 12:18). Además, debe animar al perdón, el arrepentimiento y la verdad,
perfeccionando en sí mismo el carácter de Cristo durante el proceso.
Propuestas bíblico prácticas para la iglesia local
Los conflictos en las iglesias no desaparecerán, pero como se mencionó
anteriormente, pueden transformarse en oportunidades para el crecimiento espiritual y para
el testimonio cristiano. Para que esto suceda, es necesario que los creyentes con
responsabilidades ministeriales reciban formación práctica, apoyo pastoral y herramientas
23
Priolo, Resolución de conflictos, 56.
24
Pegues, Confrontar sin ofender, 64.
16
claras. A continuación, se proponen recursos concretos que pueden implementarse en la
iglesia local para favorecer la mediación y la resolución de conflictos desde una perspectiva
bíblica.
Recomendaciones prácticas para la formación interna de los miembros activos
Los conflictos no deben abordarse de manera improvisada ni superficial. Una iglesia
que desea vivir en unidad debe preparar a sus miembros para enfrentar los desacuerdos con
madurez, según las Escrituras. Por ello se recomienda brindar talleres prácticos,
capacitaciones periódicas y reuniones de equipo ministerial que aborden temas como: el
perdón bíblico, el manejo del enojo, la comunicación saludable, la confrontación con amor,
y los pasos bíblicos para mediar entre hermanos.
En el libro de Pacificadores, Ken ofrece una estructura útil para este tipo de
enseñanza: glorificar a Dios, sacar la viga del ojo propio, restaurar al hermano y buscar la
reconciliación25. Estos principios pueden adaptarse para brindarse en encuentros, dinámicas
participativas, estudios grupales, entre otros.
Como explica Paul Tripp: “Los problemas con las palabras siempre están
relacionados con los problemas del corazón. Es por eso que no resolveremos nuestros
problemas de comunicación solamente tratando con nuestras palabras, de igual manera como
no resolveremos un problema de producción de una planta tratando sólo con el fruto.26. La
capacitación no debe limitarse al conocimiento técnico, sino formar nuestro carácter
conforme al carácter de Cristo.
Propuesta de material de apoyo para miembros con responsabilidades ministeriales
Muchos conflictos en las iglesias podrían resolverse tempranamente si los líderes
tuvieran a mano recursos breves, claros y contextualizados. Se propone diseñar una guía de
resolución de conflictos basada en principios bíblicos, que incluya:
25
Sande, Pacificadores, 45-66.
26
Tripp, La guerra de las palabras, 69.
17
Pasos para aplicar Mateo 18:15-7.
Preguntas de autoevaluación espiritual.
Estrategias para identificar el conflicto y confrontarlo.
Modelo de intervención y mediación para líderes.
Fundamento bíblico sobre el perdón.
Pasos para la restauración.
Esta guía podría imprimirse, compartirse en formato digital o integrarse
en el proceso de discipulado de nuevos servidores. Pegues destaca que “cuando
no sabemos cómo actuar, nuestra reacción será emocional y no espiritual”27.
Contar con material de referencia permite actuar con sabiduría y coherencia.
Creación de espacios de escucha activa
Además de formar y equipar, es fundamental crear espacios seguros de escucha y
acompañamiento. Estos espacios pueden estar conformados por un equipo interdisciplinario
capacitado para atender situaciones de conflicto en etapas tempranas, antes de que escalen o
produzcan divisiones.
Lou señala que “la clave del consejero bíblico no es ser experto en psicología, sino
estar saturado de la Escritura y lleno del Espíritu Santo para guiar con compasión y
verdad”28. Por lo tanto, este equipo debe estar comprometido para escuchar con solicitud,
aconsejar con la Palabra y acompañar con empatía.
El objetivo es crear espacios donde el creyente se sienta acompañado, escuchado y
orientado. La existencia de este ministerio contribuiría a fortalecer la salud emocional y
espiritual de los líderes, y a prevenir la acumulación de tensiones no resueltas.
Conclusión
27
Pegues, Confrontar sin ofender, 91.
28
Priolo, Resolución de conflictos, 103.
18
La resolución de conflictos no solo es un tema urgente, sino también una
necesidad real dentro de las iglesias cristianas evangélicas de San Salvador de Jujuy.
Como se ha mencionado a lo largo del trabajo, los conflictos entre creyentes, incluso
entre aquellos con responsabilidades ministeriales o líderes, son inevitables y necesarios
para el crecimiento del cristiano. Por ello, la manera en cómo se abordan, marcará sin
duda una diferencia crucial para la edificación o no de las personas, la unidad entre
creyentes, y el testimonio de la iglesia ante la sociedad.
Los principios bíblicos analizados, los antecedentes observados y los ejemplos
prácticos, reafirman que la Palabra de Dios es una fuente sólida y suficiente para
afrontar los conflictos con humildad, amor y compromiso de la verdad. Se puede
observar que, tanto en las enseñanzas de Jesús, como también en otras cartas del Nuevo
Testamento, se llama al creyente a la reconciliación, al perdón y a la restauración como
manifestaciones de una vida transformada por el Evangelio.
Asimismo, varios de los autores consultados, los cuales se han capacitado sobre
la resolución de conflictos en distintas áreas de la vida del creyente, me han permitido
profundizar en las principales causas, en la condición humana como raíz de los
conflictos, y en herramientas prácticas que pueden aplicarse desde un enfoque
cristocéntrico. Estas fuentes han sido fundamentales para construir una propuesta
formativa y mediática aplicable a contextos reales en el ámbito eclesial.
La realización de esta investigación me ha llevado a concluir en que todo líder o
creyente que cumpla con algún ministerio en la iglesia o fuera de ella, necesita mucho
más que buena voluntad para servir, necesita formación bíblica específica, a su vez
acompañamiento de otros hermanos sabios y maduros en la fe, y la preparación de
estrategias de acción; para servir a Dios con mayor excelencia, adoptando principios
bíblicos para su vida y para la edificación de la iglesia.
19
Finalmente, deseo que este estudio sea un aporte útil para líderes cristianos y
hermanos que estén al frente de uno o más ministerios y/o personas; sirviendo de guía o
como un punto de partida para comenzar a restaurar relaciones, disfrutar de ministerios
saludables, que lleve a la iglesia a reflejar el carácter de Cristo ante un mundo que se
pierde.
“para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti,
que también ellos sean uno en nosotros;
para que el mundo crea que tú me enviaste.”
Juan 17:21
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