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La Banda Sinaloense: en La Encrucijada Del Modernismo

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LA BANDA SINALOENSE

EN LA ENCRUCIJADA DEL MODERNISMO

Rúben Rubio Valdez

Cuadernos de Divulgación
3
Instituto Municipal de Cultura Culiacán
LA BANDA SINALOENSE EN
LA ENCRUCIJADA DEL MODERNISMO

Rubén Rubio Valdez

HONORABLE AYUNTAMIENTO DE CULIACÁN


INSTITUTO MUNICIPAL DE CULTURA CULIACÁN
Serie
Cuadernos de Divulgación
Instituto Municipal de Cultura Culiacán

Primera Edición, 2015

LA BANDA SINALOENSE EN LA BANDA SINALOENSE EN


LA ENCRUCIJADA DEL MODERNISMO LA ENCRUCIJADA DEL MODERNISMO

© Rubén Rubio Valdez


© Honorable Ayuntamiento de Culiacán
Instituto Municipal de Cultura Culiacán Rubén Rubio Valdez
La Banda Sinaloense en la
Encrucijada Del Modernismo

Presentación:
Una de las manifestaciones culturales por la que los Sinaloenses so-
mos conocidos a nivel nacional e internacional, lo es sin duda alguna
por la música y esta, lo es la banda sinaloense. Nunca como ahora los
músicos y cantantes sinaloenses han tenido tanta popularidad y éxito.
Quedaron atrás los tiempos en que los músicos llegaban a lomo de
mula para presentarse en los pueblos y ranchos de la comarca sina-
loense, ahora utilizan aviones y los más lujosos autobuses, y su equipo
técnico que pesa varias toneladas es transportado en grandes camio-
nes.

Este éxito de la música sinaloense, ha sido consecuencia de muchos


años de trabajo de las tradicionales bandas que ahora se enfrentan a
una transformación de la música que pone en una encrucijada a la
banda sinaloense ante el uso de la tecnología e instrumentos que anti-
guamente no se empleaban.

Quién mejor para hablarnos de este tema que el ingeniero Rubén Ru-
bio Valdés, reconocido crítico y conocedor de la historia de la música
sinaloense, integrante de la familia Rubio, de Mocorito, conocidos por
integrar una de las bandas más tradicionales de nuestro Estado, me
refiero a la banda de los hermanos Rubio.

Rubén con ese conocimiento profundo que tiene sobre el tema


nos adentra en esta encrucijada que tiene actualmente la música
sinaloense.

Juan Salvador Avilés Ochoa


Director del Instituto Municipal de Cultura Culiacán

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La Banda Sinaloense en la
Encrucijada Del Modernismo

La Banda Sinaloense en la
Encrucijada del Modernismo
Por Rubén Rubio Valdez*

El legado artístico más resonante que dejara a Sinaloa la Revolución


Mexicana de 1910, pudiera ser la Banda y su música. Atrás quedarían
polcas y marchas de las bandas militares del porfiriato y de jefes
revolucionarios que derrocaron cacicazgos políticos regionales. Los
músicos de atril de bandas y orquestas del juarismo, llevando en su

Banda militar antigua.

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La Banda Sinaloense en la
Cuadernos de Divulgación
Encrucijada Del Modernismo

memoria como legando partituras a tinta china melodías simples y


obras completas de autores europeos, hubieron quedado algunas,
regadas por el contorno sinaloense tomadas como herencia por
pequeñas charangas que fueron formándose al nivel de dotación
permitido por escasos instrumentos de latón y madera que dejó la
revuelta. Confeccionar bombo o tambora y caja o redoblante no
fue mayor problema para carpinteros, tampoco tornear los palillos,
técnicamente conocidas como baquetas.

Este fue el principio de nuestras bandas, que el flujo de braceros de


esta tierra con los estados fronterizos de Arizona y California de
Estados Unidos, facilitó a jóvenes con vocación musical, hacerse
de instrumentos, antes y después de formación de las Misiones
Culturales de la Secretaría de Educación Pública en el estado en Mesa de Conferencias: Primer Encuentro Estatal de Música de Tambora.
1938, promovidas desde una década anterior en el centro y sur del
país. para conocer lo que es la “Banda sinaloense”. Los textos de ese
trabajo se sustentan en el testimonial de fuentes orales, y las gráficas
El pasado mes de mayo fui invitado a participar en una mesa de que incluye, encontradas durante sus entrevistas por todo Sinaloa,
conferencias sobre la música y la banda sinaloenses por la Escuela son el mejor referente para informarnos de los músicos, de autores
de Música de nuestra Universidad Autónoma de Sinaloa. Previo a de los temas más representativos del acervo musical de Sinaloa y
la discusión del tema, leí un texto con el título de ACERCA DE LA de la dotación instrumental de bandas antiguas, que sucumbieron
MÚSICA SINALOENSE. Sus bandas y sus actores. Por considerar al avatar de los tiempos, y de contemporáneas de los años setenta,
oportuno, retomo algunos pasajes de aquel ejercicio como que pervivían por el férreo tesón de corporaciones familiares y sus
introducción al encuentro con tan distinguidos académicos de la líderes. Muchas de esas agrupaciones han desparecido y otras, por
danza popular y folclórica de México, Estados Unidos y Canadá. extensión generacional continúan vigentes y con gran renombre en
Espero que esta intención despierte interés en ustedes y sirva para este “momento de la banda”.
acercarlos a conocer el difuso devenir de este género que suena y
suena por todos lados, convertido en el boom de música popular Otras, de relativa antigüedad, vertiginosamente se encuentran en
en lo que va de este siglo. relevante sitio de popularidad, debatiéndose con bandas no sólo de
Sinaloa, sino de otros estados de la república que de pronto algún
Califiqué entonces lo significativo que ha sido el trabajo de tema desprendido de un álbum se vuelve One hit wonder y desde
investigación realizado por del Maestro Manuel “El Chino’” Flores luego directo al Top ten, colocando a esa afortunada “Banda” y a
Gastélum, HISTORIA DE LA MÚSICA POPULAR EN SINALOA, su “vocalista” en la mira de “managers”, apareciendo enseguida

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Cuadernos de Divulgación

valses, polcas y corridos de la Revolución o de caballos de antaño,


cuando corren tiempos de balada, bachata, merengue o salsa,
música alterada de narcocorridos que narran y llevan a escena en
“video clip” el glamour de personajes exitosos de trasiego ilegal
de estupefacientes. Es real y ha sido lucrativo siempre, explotar y
divulgar el morbo hacia lo prohibido. El recato moral y la ley, han
puesto freno a esa tendencia narrativa originada en

los grupos del “género norteño de acordeón y bajo sexto” que


desde siempre vocalizaron corridos, haciendo crónica de lo bueno
y de lo malo, diferente a la banda, que la ejecución de melodías,
de principio y hasta fines de los sesentas fue instrumental, con la
excepción de que cantantes sinaloenses como Eduardo del Campo
“El Bronco del Guayabo”, Alicia Lizárraga “La Mariposa” y el
Portada de Historia de la Música Popular de Sinaloa. laureado Luis Pérez Meza “El Trovador del Campo”, incursionaron
en carteles y espectaculares publicitarios de carnavales, ferias, hace muchos años como vocalistas acompañados por la banda, sin
palenques y estadios, donde se atiborran miles de seguidores de éxito comparado con el logrado por cantantes de estos tiempos
música popular. Este será el primer escaño que podrá llevarlas como “El Coyote”, “ Julio Preciado”, “Jorge Medina”, Luis Antonio
a pisar la alfombra roja en ceremonias de entrega de Billboard López “El Mimoso” y Valentín Elizalde “El Gallo de Oro” que es
Music Awards y Grammy Latino, en Los Ángeles, California. Son recordado por el arrollador éxito que logró en su corta vida.
numerosas las bandas fuera del “boom bandero”, no solo en Sinaloa
sino en el resto del país, que no están en esta ruta de distinción. Todos ellos crearon un estilo propio dentro del género bandero,
Y decir, que un tema y un arreglo musical y quince músicos pero quiénes por su voz varonil de tenor y estilo vernáculo se
afortunados los pone de pronto en los cuernos de la luna. recordarán como íconos de música ranchera a Luis Pérez Meza
y Lalo “El Gallo” Elizalde, padre de “El Gallo de Oro”, Valentín
La mayoría de las bandas las integran músicos jóvenes que no ven Elizalde. Tendré que decir, que quién creó un estilo autentico
la música hacia atrás, es decir, al repertorio de las bandas que es dentro de la música ranchera, aunque encapsulado dentro de la
saga de la música sinaloense. Esto es grave para un género tan música norteña de bajo sexto y acordeón, fue “Chalino Sánchez”
importante dentro de la música popular de Sinaloa y de México, acompañado por el Grupo Los Amables del Norte, liderado por el
porque en una generación más podría socavarse la música legada excelente acordeonista Ignacio “Nacho” Hernández, nativo de este
por los creadores del género. No es que las nuevas bandas se municipio de Culiacán, hermano de José Eulogio Hernández, “El
obligaran a integrar a su repertorio chotises, marchas, mazurcas, Potro de Sinaloa”, cantante cuya voz con su fraseo y temple, proyecta

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La Banda Sinaloense en la
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Encrucijada Del Modernismo

alegría y nostalgia al ritmo de banda. No debiera dejar de decir


que fue Antonio “Tony” Aguilar, inolvidable “Charro Mexicano”,
que acompañado de la Banda Ahome de Nacho Ibarra y la Banda
La Costeña de Ramón López Alvarado, dio gran impulso a la
“música de banda cantada”, dejando como testimonio grabaciones
de románticos boleros y rancheras que se escucharon por México y
Estados Unidos en los años ochenta.

La incursión de “Tony Aguilar” a este género, apuró la transición


musical instrumental de la banda a vocalizarla. Los cantantes de
banda son su imagen del género y los músicos de gran talento y
bravíos ejecutantes son sus acompañantes, que desde fines de los
ochenta y principio de los noventa prendieron la fiebre por cantar
con banda sinaloense. Los vocalistas de los grupos norteños de
bajo sexto y acordeón, atraídos por el “boom” entraron a la banda.

El tema de buena factura melódica e imagen de quién la canta,


ha vuelto famosa a “x” banda a la vuelta de dos y tres semanas
de escucharse en la radio o abrir un concierto a agrupaciones
consolidadas y acaparadoras de premiaciones de popularidad.
Asombra lo vertiginoso de su crecimiento dentro del “género
grupero” de algunos vocalistas.

Al retomar el tema y referencia al trabajo de investigación del


Maestro Manuel Flores Gastélum, trompetista y fundador de la
Banda Juvenil de la Dirección de Investigación y Fomento de la
Cultura Regional (Difocur) a fines de los años setenta, se intuye el
origen rural de nuestras bandas primigenias. Algunas agrupaciones
habrían emigrado a las ciudades, otras en sus pueblos quedaron
rumiando el viejo archivo de musical de siempre, retenido por la
Luis Pérez Meza.
pertenencia reclamada de sus viejos integrantes.

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La Banda Sinaloense en la
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Encrucijada Del Modernismo

compartir mis opiniones sobre el tema y contribuir a precisar la


relevancia artística y cultural que reviste “La banda”, que sin duda
es ícono que nos da identidad a los sinaloenses, como a Jalisco El
Mariachi, La Marimba a Chiapas, La Redova al Noreste de México,
La trova a Yucatán, El Son Huapanguero a La Huasteca y El Son
Jarocho a Veracruz.

Es el presente, “el tiempo de la banda” y hoy por hoy, ser líder de


una agrupación musical se ha vuelto un oficio de alta rentabilidad
económica. Los músicos representantes de bandas de hace 40 años,
no imaginaron que dirigir una banda familiar, se tornadas empresa
algunas, fuera hoy tan lucrativo como ser ganadero, agricultor o
comerciante, aquellos que fueron clientesde pueblos y rancherías
Maestro Manuel Flores Gastélum.
quecomplacían y cuidaban tal si fueran oro molido, a los que
La banda emigrada a la ciudad fue otra cosa, terminando por alegraban con su variados ritmos.
urbanizarse, perdiendo su estilo y pureza estética original.
Antaño, ser músico fue oficio menor. Ahora y por fortuna son
Confieso que esto me motivó a ir más lejos en la investigación de artistas que ganan las páginas de las revistas especializadas en
nuestra banda y su música, llevándome a la pertinaz búsqueda espectáculos. El auge de la “Banda” de hoy, ha sido para bien de
por conocer más y más sobre su origen y vicisitudes hasta su compositores, arreglistas, técnicos de grabación y operarios de
consolidación y navegar en la actualidad, como lo dije, en los presentaciones, publicistas y administradores. Algunas bandas,
cuernos de la luna. En esa búsqueda me topé con sorpresas que son empresa de la que depende el sustento de familias, no sólo de
agudizaron mi observación, enriqueciendo en consecuencia mi integrantes y vocalistas, sino de empleados que mueven la banda y
apreciación musical. Al considerar de utilidad divulgar el resultado realizan montajes de escenarios.
de mis indagaciones, me di a la tarea de escribirlo y fue así que en
1982 el Periódico Noroeste de Mazatlán, me publica el ensayo LA A partir de los años 20 del siglo pasado, las bandas del sur tocaron
BANDA SINALOENSE COMO GUSTA Y QUE POCO SE SABE muy diferente a las del centro y del norte de Sinaloa, cualquiera
DE ELLA. que fuera la pieza o el ritmo. Sus repertorios regionales fueron
conociéndose en encuentros de fiestas tradicionales de pueblos de
Desde entonces se volvió obsesivo mi interés por la música y la la sierra de Sinaloa y de la costa a lo largo del litoral del Pacífico,
banda sinaloenses. Siempre que he sido requerido a eventos como así también en ciudades de las de las fronteras de Sonora y Baja
éste, he aceptado gustoso por considerar que son un medio de California con Estados Unidos. Esas grandes y tumultuosas fiestas

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La Banda Sinaloense en la
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Encrucijada Del Modernismo

Carnaval de Mazatlán Sinaloa.


Plaza Hidalgo, Mocorito Sinaloa. En estos sitios se vieron la cara músicos de distintas procedencias,
mucho antes de que las portadas de los discos Long Play de sus
regionales y fronterizas son historia; me refiero a la gran Fiesta de
bandas los hicieran conocidos y famosos. En esos encuentros
Aguaruto en Culiacán, la de El Burrión en Guasave, La Purísima
mostraron sus dotes clarinetistas, trompetistas, trombonistas,
en Mocorito, La de Agua Caliente de Gárate en Concordia y la de
tubistas y percusionistas de bandas, exhibiendo con garbo su
Escuinapa.
repertorio, luciendo sus mejores obras y piezas típicas de cada
región de procedencia, sobre todo aquéllas con de solos obligados
Los carnavales de Mazatlán y el los de Guaymas, y más reciente
de cualquiera de los instrumentos. Muchos músicos se ganaron
el de Guamúchil, fueron y siguen siendo encuentro de bandas
admiración y respeto, constituyéndose en mitos y leyendas.
llegadas de uno y lado de regiones cercanas y lejanas de Sinaloa.
La banda de música seguía las zafras cañeras, el levantamiento de
Sobre los encuentros a que hago referencia, de personajes musicales
vedas de camarón de campos pesqueros y la ruta de trilla de trigo y
se escuchan con nostalgia remembranzas de aquellas giras de
pizca de algodón desde los valles agrícolas de Guasave en Sinaloa,
“güipa y de compromiso” (sic). Coincidían músicos de las bandas
hasta los de Cajeme y San Luis Río Colorado en Sonora y el de
en las estaciones de ferrocarril y a bordo del tren en segunda clase,
El Valle de Mexicali. La frontera de Nogales, Mexicali y Tijuana
en viajes de ida y vuelta, cargando con petacas repletas de géneros
fueron por muchos años destino no solamente de “bandas de
de primera y de segunda, además de cachivaches industriales y
viento de Sinaloa”, sino también del norte de Nayarit, lo mismo
domésticos. Aquéllas fatigas por el apuro estresante por abordar
que de mariachis y conjuntos norteños del Occidente Mexicano.

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Encrucijada Del Modernismo

los trenes en las estaciones ferroviarias, quedó atrás, como también por cañadas que flanquean las montañas y por bajorrelieves de la
quedó atrás el ir y venir a las tocadas de un rancho a otro de la planicie de los valles.
sierra y de la costa a lomo de mula, adonde llegaban para alegrar
la gente de los campos pesqueros y a campesinos agricultores y No debiera salir de este episodio sin referir el entorno festivo
jornaleros de los ejidos agrícolas. El viajar en autobuses pulman popular que retienen tres fiestas regionales de rango en Sinaloa,
y en avión de las bandas de ahora, son comodidades que no donde “La banda” que fue, sigue siendo protagonista principal. Me
imaginaron los músicos de los años cuarenta y cincuenta. Tocadas refiero a La Fiesta de la Candelaria de Quilá en Culiacán y La Fiesta
de madrugada friolenta o lluviosa, fueron inclemencias inevitables de San Benito y Las Coleadas de Higueras de Los Vega en Mocorito.
por la necesidad de llevar un peso a sus hogares. Sin ser fatalista, creo que son éstas las últimas que quedan como
muestra de un pasado lejano, que transitaron de lo religioso a lo
Pudieran juzgar de digresión innecesaria lo referido en el párrafo profano, que el jolgorio popular al fin se impuso a las procesiones
anterior, pues digo a ustedes que no, porque “La Banda sinaloense” de peregrinos en cumplimiento de mandas y favores recibidos por
siguió ese proceso evolutivo en aguas y secas, para lograr sin la Virgen o el Santo, devoción mostrada al entrar a los templos
proponérselo la presencia que hoy ha logrado. La llegada de los vestidos con atuendos prehispánicos y de rodillas musitando rezos.
músicos a caballo, en tranvía tropical o en camiones de plataforma
de redilas sobre cajas de cerveza junto a meseros, cantineros y El decir que esas fiestas fueran las últimas, lo expreso desde
policías de huarache, fue lo usual, despertando en lugareños, el punto de la fuerza de su convocatoria. Fiestas menores de la
trémulas emociones, oyéndose el grito de júbilo de <Allá vienen ranchería de Sinaloa por la gente que acude las hay y muchas,
los músicos>, como un pregón. La banda siempre fue recibida con porque las carreras de caballos parejeras y la suerte de las coleadas,
alegría en los pueblos, donde amanecían tocando en el puesto del
baile, en portales o patios de las casas de parranderos pudientes,
yendo las melodías a oscuras para adentrarse a los aposentos de
viviendas próximas y lejanas, rompiendo el silencio de la vigilia
por el cuchicheo, sobre todo de muchachas casaderas que sentían
las como serenata.

Me place permanecer en este episodio del discurso, porque la


música de Banda en pueblos o ranchos de casas típicas y de
arboladas calles se sublima, sea de tardeada o de madrugada. La
estridencia de metales y percusiones en salones de baile y en la calle
de ciudades, se vuelve arrullo en el llano de ranchos de la sierra o
de la costa, donde las melodías se filtran por el follaje, diluyéndose
Festejos del dia de la Candelaria, Quilá Culiacán Sinaloa.

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Encrucijada Del Modernismo

guiados todos por el retumbe de la tambora y los platillos. En San


Benito e Higueras de Los Vega en Mocorito, sus fiestas son de
antología. Recordarlas invade la nostalgia y la espera, estremece
el ánimo. Como no alegrarse mirando caras felices de chicos y
grandes, como no alegrarse
de sentirse abrazado por la
tierra húmeda del taste, como
no animarse por el roce del
viento de primavera y escuchar
las melodías más campiranas
como la de “Los vergelitos”,
Jinetes en la fiesta de San Benito, Mocorito, Sinaloa. “Como me gusta este rancho”,
son diversión arraigada en la gente del campo que vive en las “La Feria de las Flores”, “Un
comunidades rurales y que a gente asentada en ciudades les llama y día con otro”, “Hace un año”, Ilustración Serenata a Caballo.
atrae. En estas fiestas de carreras y coleadas, obvio, lo ecuestre es el “El Toro Viejo”, “El gavilancillo”,
atractivo. El personaje principal que atrae en el caso de las carreras “Cuando dos almas”, “Dos palomas al volar”, “Linda güerita”, “Las
y las coleadas de reses es el caballo, y en éstas, para su desgracia la güilotas”, “Caminos de Michoacán”, “El cuerepo”, “Juan Colorado”,
res es la víctima, sea torete o vaquilla. El jinete vaquero será víctima “Los caballos que corrieron”, entre muchas que tocan por uno y
también, cuando tomado de la cola de la res, cae al suelo rodando, otro lado, tres, cinco, seis y hasta diez bandas que año a tras años se
percudido de muñiga y meados de equinos y vacunos, sufriendo dan cita de “güipa” en esos pueblos de la sierra de Sinaloa.
a veces lastimaduras por la caída y por el bochorno de recibir
altisonantes expresiones y bullas de gente de a pie y montada. Ante maestros y alumnos de la Escuela de Música de la Universidad
Autónoma de Sinaloa, establecí que, a lo largo del estado, desde La
El bullicio y paisaje de estas fiestas, lo crean los caballos bailadores Concha a El Carrizo, desde mis observaciones en los años sesenta
que pasean por el taste, luciendo ajuar de sus monturas, gallardos había percibido cuatro estilos musicales marcadamente distintos. El
caballeros de sombrero y bellas y jóvenes mujeres. Como en del sur, comprendido por los municipios de San Ignacio, Mazatlán,
pasarela, se ven caballos árabes, appaloosa, andaluz, gitano, moros Concordia, Rosario y Escuinapa. La forma del fraseo de las melodías
y pinto, que sobresalen entre la caballada cruzada y chinampos con en el matiz de piano y forte de los músicos de las bandas, como que
ajuar típico de caballo vaquero. El paisaje lo ambienta la música de siguieran a la tambora golpeando exageradamente el tempo forte
las bandas que no paran de tocar el repertorio más florido, donde con respecto al débil del compás de 3 y 4 cuartos, tal si trataran de
resalta el rugido de la tuba, el tracateo de la tarola, la estridencia reventar trompetas y trombones, además de un vibrato abierto y
de clarinetes y trompetas y el contra canto de los trombones, llorón; Clarinetes como que chuparan la caña, pretendiendo glissar

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el sonido. Era así como tocaban y siguen haciéndolo algunos fiestas domésticas y de especulación amenizadas con banda o
músicos que no pasan del estadio bandero. Lo curioso es que ahora, “disco”, parejas bailando “quebradita” que ante la expectación que
la mayoría de los músicos del resto del estado, sean de la sierra o despiertan, se les hace rueda gritándole al caballero… “quiébrala,
de la costa del país, tocan igual. Como que el chiste es a ver quién quiébrala, esooo”, y es cuando se ve casi en el suelo a la dama
toca más alto y chillón. La repetición discográfica por la radio y en prendida del brazo del caballero y la música toque y toque el
el portal YouTube a donde se sitúa videos y audios, ha dinamizado rumboso ritmo.
la tendencia a tocar igual bandas de México y Estados Unidos.

Debo precisar que hasta los años sesenta, las bandas de Culiacán y
las de Guamúchil, Mocorito y Guasave hacia el norte del estado
matizaban y fraseaban moderadamente, tal que buscaran escucharse
como orquesta “Big band”. En verdad eran gratamente audibles,
no porque ahora no lo sean. Es que hoy la música instrumental se
escucha tan fuerte sin amplificadores, que, sin micro, el vocalista
simplemente no se escucharía.

A manera de conclusión, las bandas de ahora, las de este siglo, ya


no son lo mismo. Tampoco las expectativas de sus integrantes o
las de músicos que aspiran a integrarse a una banda sinaloense
tampoco son las mismas a las de los años cuarenta y cincuenta.
Los compositores de música sinaloense de la actualidad, no Chirrines.
crean música para la banda, lo hacen para un público dentro de
un formato que mueve una tendencia temática de momento. El Antes de tratar el panorama de las “Bandas Sinaloenses de
compositor realiza su proyecto de trama y el arreglista, siguiendo Sinaloa” y las de otros estados de la república de “mayor rating”
la melodía cierra el marco musical. Está claro que existe una en radio principalmente y más en presentaciones en estadios,
tendencia sin medida de formar bandas, con la idea fija en grabar palenques y salones de ciudades de mayor audiencia, haré algunas
temas a tempo de vals rápido, mazurca apurada, huapango rápido consideraciones en torno a la banda; claro, me refiero al ensamble
y sobre todo balada, bolero y bachata. Por el tempo prestissimo de trompetas, clarinetes, trombones, tuba y percusiones, que
con que se interpretaran estos ritmos, parejas en bailes populares y con sólo verlos juntos, sabemos es “Banda Sinaloense”, tal si al
festejos domésticos llevadas por el ritmo, crearon sin proponérselo, mirar una marimba, acordeón y bajo sexto, violines, guitarrón y
coreografías espontáneas estilizadas a lo que se llamaría después guitarras, ni que preguntar sin comentar ya se sabe de qué se trata.
“la quebradita” y “el baile de caballito”. Sorpresivamente se ve en

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Formar una banda a principios del siglo XX, era problema juntar
músicos, porque no había pitos. Las bandas se miraban “mochas”,
es decir incompletas. Cuando no les faltaba un trombón, les
sobraban los bombardinos de distintos tamaños. Se veían bandas
con un clarinete y un soprano, con una trompeta o un cornetín.
Eso sí, no faltaba el “bajo de pecho”, generalmente en Mi bemol;
después llegarían las tubas con tremendo “corico” y “pabellón” que
pesaba, vaya que pesaba. A la banda podría faltarle un clarinete o
una trompeta, jamás la tambora ni la tarola.

Cuando ser músico de medio tiempo o completo se volvió oficio,


sí, porque los músicos de los pueblos alternaban con el trabajo
de peluquero, labrador, talabartero, albañil, chofer y agricultor
temporalero, las bandas se miraban completas de diez y doce
elementos, no como las de estos tiempos que las hay hasta de
diecisiete con todo y cantantes. Si antes faltaban músicos banderos,
ahora los hay de tiempo completo y en stand by. La explicación Banda recorriendo el pueblo.
es que, si no sobra el trabajo, tampoco escasea. La enseñanza El desdoblamiento de la “Banda” en diversos subgéneros ha sido
musical en las escuelas es una disciplina obligada, hay escuelas
moda pasajera. Una banda completa, como una orquesta big band
especializadas y entre los jóvenes existe la aspiración de aparecer
y un mariachi impone respeto artístico. Si antes, hace muchos años,
en los escenarios de los espectáculos, vestir los atuendos y viajar,
estos géneros musicales se vieron achicados, fue porque no había
aparecer en los sitios de internet y ser noticia en las revistas
especialidades en espectáculos. instrumentos, ni músicos que los tocaran; ahora que sobran, se ven
grupos pequeños, dotados de instrumentos de banda, fusionados
Mientras que antes, los músicos se movían para ir de un rancho a con los de grupos norteños y de orquesta; y no es que sean más
otro, como lo dije a lomo de caballo y sobre cartones de cerveza barato contratarlos que a una organización completa. Lo que los
en camiones de redilas en compañía de meseros y policías, ahora hace competitivos, son los vocalistas y la densidad y variedad de
lo hacen en autobuses panorámicos, seguidos por camiones que su repertorio.
llevan equipo de sonido y alumbrado, plataformas para templetes
de sus escenarios de presentación.

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Encrucijada Del Modernismo

Los prototipos de subgéneros bandero son variados, con una o dos Javier Gaxiola. Ese perfil ofrecía la fusión de cliente y músicos.
voces.
“El conjunto norteño” de acordeón, guitarra bajo sexto, bajo eléctrico
Tuba, acordeón, guitarra bajo sexto y batería. y batería, en esta región de México se ha posicionado desde fines
Tuba, dos saxhores, acordeón y batería. de los años sesenta, compitiendo clientela desde entonces con “La
Tuba, acordeón, dos trombones y batería. Banda Sinaloense”. El modelo de “Conjunto norteño” que describo,
Tuba, acordeón y guitarra bajo sexto. se sobrepuso al modelo tradicional acústico de acordeón, guitarra
Tuba, acordeón y dos saxhores. bajo sexto, tololoche (contrabajo mediano) y tarola, quedando
Tuba, dos trombones y dos saxhores. este modelo a lo que peyorativamente se conoce como “chrrines”.
Tuba, guitarra de doce y guitarra requinto. El canto de los vocalistas de este género ha sido muy típico y
Y ensamble de grupo norteño con banda. caracterizado por el engolado gritón y agudo de la primera voz. No
hay grupo musical más fácil y rápido de formar que “El chirrín”. Los
En este último modelo o prototipo Banda-Norteño o Tuba- hay de dos, tres y cuatro elementos, que dependiendo de su peso
norteño en la estructura y reparto del arreglo musical del tema, el y tamaño corporal, caben sobradamente en una Van o en un auto
tutti forte introductorio lo da la banda, con interludio de acordeón de cuatro puertas y se acomodan a tocar dentro de la sala o en la
y después de un tutti forte la tuba, se va a guitarras y acordeón que habitación de una vivienda. Este modelo se da cita por “La Caseta
acompañan las voces. Luego a da Capo y continuar. 4” y los mercados Buena e Izabal de esta ciudad de Culiacán, dónde
se la pasan de medio día a media noche, en espera de clientes. Su
Me atrevo a decir que este desdoblamiento de la banda a banda- vestimenta es de camisa abotonada de remache colores vistosos,
norteño, por lo persistente de la tuba en todos los prototipos, chaqueta y pantalón vaquero, botas texanas de pieles exóticas
nace en Culiacán. Su antecedente es la fusión que se logró entre y sombrero cowboy de paja o fieltro, bigote arreglado y patilla
la “Banda Los Coyonquis” y El Conjunto Norteño “Los Intocables abultada con corte a medio cachete. La Banda Sinaloense no ha
del Norte”, en 1986. Pero yendo más atrás, allá en mi pueblo natal logrado fijar su imagen en el vestir, tal como el Conjunto Norteño,
Mocorito, circunstancialmente se dio una fusión sui géneris El Mariachi, El Grupo Jarocho o La Trova Yucateca. En el sentido
Vecinos de mi pueblo escuchamos algunas veces el ruido de una del atuendo, en el caso de la banda, le ha ganado la extravagancia.
tuba y una guitarra acústica requinto por las noches de principios Por su música, La Banda Sinaloense desde hace años pasa por
de los sesenta; se paseaban con parsimonia por las calles del su mejor momento, y ha sido por algo, no por su vestir ni por la
pequeño poblado, entonando melodías de corte romántico como coreografía de sus músicos y jóvenes vocalistas en escena con la
el bolero “Limosnero de amor” de Alberto Valdez Barbosa y hecho versatilidad de su look.
famoso por Luis Arcaraz y otros boleros de esa época. Al requinto,
Pastor López Castro “Michel” y a la tuba, Edmundo “Mundo” Cantar con banda hizo inmortal a Jenni Rivera, considerada la
Rubio, montados en un Jeep conducido por el joven bohemio intérprete de música regional mexicana más escuchada en Estados
Unidos, referida como “La Diva de la Banda”. Ha sido tal la fuerza

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de “La Banda Sinaloense” que cantantes del Pop como Thalía y con las “terribles”, creo que se acercan a las 30. Y todas chambean.
Paty Navidad han grabado con el estridente género de Sinaloa. Chivean, chivean los compañeros. Aquí es una buena plaza para
Muertos también lo hicieron Pedro Infante y Javier Solís. En vida irla pasando.” –me respondió.
lo hicieron, como apunté, Tony Aguilar, además José Alfredo
Jiménez y Alberto Vázquez, Paquita La del Barrio, Juan Gabriel y Sinaloa está lleno de bandas y músicos, y las hay muy buenas
Joan Sebastián, entre otros. en Culiacán, Mazatlán, Guamúchil, Mocorito y Guasave por
mencionar algunas ciudades. Esas no viven la jauja de bandas como
Para finalizar este ejercicio, me centraré en “La Banda Sinaloense” El Recodo de Cruz Lizárraga, La Arrolladora Banda El Limón de
de estos tiempos, no sólo en las de Sinaloa, sino algunas que son René Camacho, La Auténtica de El Limón, La MS, Los Recoditos,
tan exitosas como las nuestras dentro y fuera de la fronteriza línea La Adictiva de San José de Mesillas, Estrellas de Sinaloa de Germán
norte de El Carrizo, Ahome y la sur de La Concha, Escuinapa. Lizárraga, La Costeña de Ramón López Alvarado, sin contar las
Primero habría que que lideran cantantes como El Coyote, Julio Preciado, Chuy
apuntar que es Culiacán, Lizárraga, El Bebeto y desde luego, la que es empresa como todas
Sinaloa, el sitio en el éstas, la de “El Rey de la Taquilla”, el joven chapaneco avecindado
mundo, donde reside en Mazatlán, Julión Álvarez. Estas agrupaciones son conocidas
el mayor número de en el todo México y Estados Unidos. Viven en gira permanente.
“Bandas”. A consulta Son referentes no por la música vernácula que pueden tocar y
reciente a Yaco García, tocan en forma instrumental, sino por la voz y presencia escénica
Director de la Banda de sus vocalistas, que difunden la producción de compositores
Brisas de Sinaloa, no consagrados y del momento como Horacio Palencia, Espinoza Paz,
precisó el número de Luciano Luna, Fernando Camacho, Martín Castro, José Favela,
bandas, pero me dio Benny Camacho, Ariel Barrera, Omar Tarazón, entre muchos,
un dato estimado, después del José Ángel “Ferrusquilla” y Faustino López Osuna,
diciendo… “Mira Rubén. compositor del nuestro Himno Sinaloense.
El número es variable,
El Coyote
porque a Culiacán llegan Retomando el dato de 70 bandas en Culiacán, al consultar a Juan
y se van músicos de todos lados. Vienen de Michoacán, de Colima, Carlos “El cuate” Soto Macedo, clarinetista de la Banda Tierra
de Oaxaca, de Mazatlán, de Guamúchil. Aquí no falta a que banda Blanca, reiteró lo dicho por Yaco García, agregó que “Bandas
se arrimen y como hay “terribleros” necesitados de músicos, pues Sinaloenses” las hay por todo México. Por otro lado, Óscar Rubio,
ahí se hace una y otra banda.” –Pero ¿cuántas bandas crees que Director de la Banda Hnos. Rubio de Mocorito, ex integrante de la
haya? –insistí y me responde- -Bandas con cuarto de estudio Banda Los Recoditos y Tierra Santa de El Coyote, opina algo que
y oficina, creo que llegan a 40 y otras que no la tienen, y junto es revelador. “Estados Unidos –afirma- …concretamente en El

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Condado de Los Ángeles, y Orange y San Bernardino, California,


con los que colinda, pudiera haber un número muy superior a las Sobre el Autor
70 que refieren a Culiacán.” Y no es endeble y tampoco cuestionable
la opinión de Óscar Rubio, toda vez que al considerar que mientras Rubén Rubio es reconocido investigador y crítico de la música sinaloense.
que la población de Culiacán apenas sí llega al millón de habitantes, Originario de Mocorito, Sinaloa, nació el 9 de enero de 1947. Es egresado
la de El Gran Los Ángeles o Southland podría superar los veinte de la Facultad de Agronomía de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
millones, distribuidos en espacios conurbados de los condados de Se especializó en Administración Agrícola y tomó diversos cursos en torno
Orange, San Bernardino, Riverside y Ventura con el de Los Ángeles, a la planeación y desarrollo agropecuario. Fue catedrático de esa facultad.
donde el 48% de la población es latina. Sólo por esto es creíble, Por razones de trabajo vivió en la ciudad de México de 1976 a 1981.
hacer un recuento difícil encomienda: la mayoría de los músicos En misiones oficiales ha visitado España y Portugal, así como univer-
son indocumentados. sidades públicas del este de Estados Unidos. En
misión cultural visitó en 2010 Cartagena de
El rumboso batido de la tambora de la banda, enciende pasiones Indias y Aracata- ca, Colombia. A su
y llama el paisanaje. Las bandas militares europeas y americanas regreso a Sinaloa, desde 1985 radica
en la posguerra, exaltaron patriotismo en desfiles y plazas. Las en Culiacán, vinculado activa-
“Bandas de Sinaloa”, lejos de aquí, provocan suspiros y como dice la mente al movi- miento cultural y
“Canción mixteca”, “…inmensa nostalgia invade mi pensamiento, artístico. Como miembro de la fa-
que al verme tan sólo y triste cual hoja al viento, quisiera llorar, milia Rubio, de Mocorito, famo-
quisiera morir de sentimiento.” sos por la banda de los hermanos
Rubio. Rubén es un apasionado de
la música de banda sinaloense, durante
muchos años ha rea- lizado investigaciones
sobre su historia. Reali- zó estudios en la Escuela
de Música de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
Es arreglista y compositor, durante los festejos del 483 aniversario de la
fundación de Culiacán, realizó los arreglos musicales de la revista musical
“Es Mi Orgullo ser de Culiacán” puesta en escena el 25 de septiembre
de 2014, por la escuela de teatro del Instituto Municipal de Cultura del

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H. Ayuntamiento de Culiacán, obra dirigida por el actor Claudio Trejo,


con la participación musical de la Banda hermanos Rubio de Mocori-
to, Presentada en la Plaza Álvaro Obregón. Al año siguiente el 25 de
septiembre de 2015, para el H. Ayuntamiento de Culiacán a través del
IMCC, fue productor del espectáculo musical “Para que no se Olvide”
presentado en el teatro Pablo de Villavicencio, interpretado por la Banda
Sinfónica del Estado dirigida por Gordon Campbell y las actuaciones
de las cantantes Ana Aideé Calderón, Thalía Cota y Jerry Bazúa, con
arreglos musicales de Samuel Murillo.

Como escritor tiene varios libros inéditos: Esther, Cuentos Increíbles de Índice
mi tierra, Cuentos bucólicos de Sinaloa, María Engracia, El ladrón que
fue. En la actualidad trabaja en las novelas Guarumo, Desplazados y Presentación 9
Victoria. Los periódicos Noroeste y la Voz del Norte le han publicado
crónicas costumbristas y ensayos. La Banda Sinaloense en la 11
Encrucijada del Modernismo
Sobre el Autor 35

Indice 37

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DIRECTORIO

SERGIO TORRES FÉLIX


Presidente Municipal de Culiacán

JOSÉ GUADALUPE ROBLES HERNÁNDEZ


Secretario del H. Ayuntamiento de Culiacán

ÉDGAR KELLY GARCÍA


Tesorero del H. Ayuntamiento de Culiacán

JUAN SALVADOR AVILÉS OCHOA


Director del Instituto Municipal de
Cultura Culiacán
LA BANDA SINALOENSE EN LA ENCRUCIJADA DEL MODERNISMO

de Rubén Rubio Valdez


Cuidado de la edición, diseño e impresión:
Unidad de Comunicación del
Instituto Municipal de Cultura Culiacán.
En su composición se utilizaron tipos de la familia
Minion Pro y Pristina, el papel de interiores es bond de 75 g/m.2
Y el de los forros, opalina de 120 g/m.2
El tiro consta de 300 ejemplares,
se terminó de imprimir en Febrero de 2016.
Av. Álvaro Obregón 617 sur, Col. Jorge Almada,
Ciudad Heroica Culiacán Rosales, Sinaloa.
La Historia de Sinaloa es rica en
testimonios de hombres y mujeres con
vida novelesca y ejemplar. Igualmente
está llena de anécdotas interesantes y,
sobre todo, motivadoras para que los
sinaloenses nos enorgullezcamos de
serlo.

Rescatar esas historias y ponerlas a


disposición de los culiacanenses, es el
propósito que anima la creación de la
Serie Cuadernos de Divulgación que
emprende el Instituto Municipal de
Cultura, con la idea de brindar a los
habitantes del municipio lecturas que
puedan compartir con sus familiares y
con sus amigos.

Sergio Torres Félix


Presidente Municipal de Culiacán

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