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El Temor en El Estoicismo

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Seminario de Filosofía Antigua

Las pasiones en el
estoicismo: el temor

Lucas Martinez – 1º Filosofía

UCSF – 2018
Introducción

En la presente monografía, voy a trabajar el tema del temor en el


estoicismo. Para ello tomaré diversos textos, entre ellos: el trabajo de Gagin
sobre las pasiones1, el libro de Pierre Hadot sobre los ejercicios espirituales2, la
“Terapia del deseo” de Marta Nussbaum3, “Los estoicos antiguos”, de Boeri4, y
las “Meditaciones” de Marco Aurelio5.

En primer lugar trataré las afecciones buenas y las malas para la Stoa
ubicando dónde está el temor y dónde la cautela, luego voy a presentar la
escala de valores de los estoicos, lo que va a servir para explicar por qué una
persona tiene temor. En tercer lugar, me ocuparé de los principios
fundamentales de Marco Aurelio para poder dejar de lado aquellas cosas que
no dependen de mí y no tenerles temor.

Según mi perspectiva, es mucho mejor la tranquilidad del ánimo que las


pasiones. Puntualmente, puedo apreciar que el temor genera problemas a
muchos hombres, e incluso a veces a la sociedad en general. ¿Cuántas vidas
se han perdido por el terror de los totalitarismos? Pero también lo es en la vida
de cada uno. Por eso es que resulta tan interesante estudiar las diferentes
alternativas que nos presentan los filósofos, en este caso, los estoicos, ante
este problema.

1
GAGIN F.G.A. “Las pasiones en el estoicismo”. Univ. Del Valle. 2006.
2
HADOT PIERRE “Ejercicios espirituales y filosofía antigua”. Ed. Siruela. 2006.
3
NUSSBAUM M.C. “Terapia del deseo: teoría y práctica en la ética helenística”. Ed. Paidos. 1994.
4
BOERI M. D. “Los estoicos antiguos”. Ed. Universitaria. Santiago de Chile. 2003.
5
MARCO AURELIO. “Meditaciones”. Ed. Gredos. Madrid. 1977. Trad. R.B. Pellicer.

1
Afecciones buenas y malas

“La sicología estoica define la pasión como resultante de un error de


juicio”6. Yo mismo puedo ver en mi vida como las pasiones me mueven de aquí
para allá, como resultado de no tomarme las cosas del modo adecuado, es
decir, aceptando lo que no depende de mí y cambiando, de ser necesario solo
lo que depende de mí. Por tanto, es notable cómo los estoicos resuelven todas
las emociones que no se acomodan a la razón con “el poder terapéutico de la
palabra”7.

¿Qué lugar ocupa el temor en la ética estoica? Puede verse que en la


Stoa distinguen entre afecciones positivas o racionales y negativas o
irracionales, y que las “pasiones” (Pathos, adffectus) son sugeridas en muchos
casos como las afecciones negativas. Pero esta traducción de Boeri puede
aclarar la cuestión: “También afirman que las pasiones positivas (eupatheiai)
son tres (…)” (DL Vll 116 (cf. SVF III 431; LS 65F).8 Hay que tener en cuenta
que cuando hablan de pasiones irracionales los estoicos no se refieren a que
hay una parte irracional que debe ceder ante la racional, sino más bien a que el
alma es toda ella de naturaleza racional y si por un error de juicio se deja
arrastrar por las pasiones negativas, hace algo que es contrario a la naturaleza.
Tal como veremos más adelante.

En el libro de Boeri, Estobeo9 dice:

“Puesto que la pasión es algo de tal índole, hay que suponer que en tanto
unas pasiones son primarias y fundantes, otras, en cambio, se refieren a estas.
Primarias en género son estas cuatro: apetito (epithimía), temor (phóbos), dolor
(lype), placer (hedoné). Ahora bien, apetito y temor van adelante, aquel con
relación a lo que se aparece como bueno, este con relación a lo que se
aparece como malo (…)”.10

6
GAGIN F.G.A. “Las pasiones en el estoicismo”. Univ. Del Valle. 2006.
7
HADOT PIERRE. “Ejercicios espirituales y filosofía antigua”. Ed. Siruela. 2006. P. 29.
8
BOERI M. D. “Los estoicos antiguos”. Ed. Universitaria. Santiago de Chile. 2003. P. 182.
9
BOERI M. D. “Los estoicos antiguos”. Ed. Universitaria. Santiago de Chile. 2003. P. 165.
10
ESTOBEO. Ecl., II 88, 12-21 (cf. SVF III 378 y 389, y LS 65A).

2
Entonces el temor está relacionado con un mal futuro con “la
capacidad anticipatoria” del hombre11.

Por otro lado Diógenes Laercio señala:

“Las pasiones principales, según dicen Hecatón en el libro segundo de


Sobre las pasiones y Zenón en su Sobre las pasiones, forman cuatro
géneros: la pena, el temor, el deseo y el placer. Ellos opinan que las pasiones
son juicios (kríseis), según afirma Crisipo en su Sobre las pasiones. Por
ejemplo la avaricia es la suposición de que el dinero es bello, e igualmente la
embriaguez, la incontinencia y las demás (…).
El temor es la previsión de un mal. Y al temor se refieren el terror, la
indecisión, la vergüenza, el espanto, la turbación, la angustia. El terror, en
efecto, es el miedo que produce espanto; la vergüenza es el temor de la
deshonra; la indecisión es el temor de la acción futura; el espanto es temor
ante la imagen de una cosa insólita; la turbación es miedo acompañado de
agitación de la voz; y la angustia es miedo de una cosa invisible (…).
Afirman también que hay tres afecciones buenas del ánimo: la alegría
[(chará)], la cautela [(eulábeia)] y la decisión [(boúlesis)]. (…). La cautela es
contraria al temor, siendo una precaución razonable. Pues el sabio de ningún
modo se amedrentará, sino que se mostrará cauto (…). Así como algunas
pasiones quedan subordinadas a las primarias, de la misma manera algunas
lo están también a las afecciones buenas primarias. (…) bajo la cautela
[quedan] la reverencia y la modestia.
Afirman que el sabio es desapasionado, por estar libre de
inclinaciones.”12

La cautela es la afección correcta y la característica que tiene es que es


“racional” declinación ante el peligro. Entonces el sabio siempre sabe tomar
precauciones y nunca tiene temor porque está libre de caídas. No hace
diferencia entre la deshonra y la gloria, por eso no tiene vergüenza, vive el
presente siendo siempre cauto respecto del futuro, por eso no tiene indecisión,
no asiente ante cualquier representación, por eso no tiene espanto ni angustia,
no se turba, porque no se le agita la voz. Por otro lado, la reverencia es cierto
respeto que se tiene por otra persona o por la Naturaleza universal.

Respecto de la modestia del sabio, dice Marco Aurelio:

“Y si todos los hombres desconfían de él, de que vive con sencillez,


modestia y buen ánimo, no por ello se molesta con ninguno, ni se desvía del

11
F.G.A.GAGIN. “Las pasiones en el estoicismo”. Univ. Del Valle. 2006. P. 10.
12
DIOGENES LAERCIO. “Vida de los filósofos más ilustres”. Ed. Alianza. Madrid. 2007. Trad. Carlos García
Gual. Págs. 373-375

3
camino trazado que le lleva al fin de su vida, objetivo hacia el cual debe
encaminarse, puro, tranquilo, liberado, sin violencias y en armonía con su
propio destino.”13

Entonces la modestia viene a ser un tipo de cautela, probablemente la


reverencia se refiera a mi relación con los demás y la modestia a mi relación
conmigo mismo.

También cita Boeri en “Los estoicos antiguos”14:

“(…) Temor, por su parte, es una evitación (ékklisis) desobediente a la


razón, cuya causa es creer u opinar que algo malo se aproxima; tal creencia u
opinión contiene el carácter vivaz que promueve que ello mismo sea realmente
evitable (…) [Ahora bien las siguientes pasiones se clasifican] bajo el temor,
vacilaciones (óknoi), angustias (agoníai) consternación (ékplexis), vergüenzas
(aischúnai), pánicos (thóriboi), supersticiones (deisidaimoníai), pavor (déos) y
terrores (deímata) (…). Vacilación es un temor por una actividad futura;
angustia es el temor al fracaso o de otra manera, el temor a la frustración;
vergüenza es el temor por la falta de reputación; pánico es un temor
apremiante acompañado de un sonido de la voz, superstición es el temor a los
dioses o a las divinidades, pavor es el temor a lo terrible, terror es un temor
causado por la razón.”15

Respecto de la vacilación o indecisión (óknoi) no vemos cambios entre


los dos textos, es decir, el de Estobeo y el de Diógenes Laercio; la angustia
(agoníai) y la vergüenza (aischúnai) quedan, en el primer texto, simplemente en
la vergüenza; la turbación o pánico (thóriboi) no cambia entre los textos; la
superstición (deisidaimoníai) no aparece en el primer texto. Respecto del terror
(deímata), es causado por un error de juicio, como las demás pasiones, está
relacionado con las representaciones (tal como veremos más adelante), como
el espanto en el primer texto.
Según los estoicos todas las pasiones deben ser extirpadas: “Los
estoicos enseñan (…) que las pasiones no han de ser moderadas sino
extirpadas”16 Aquí es importante destacar como los estoicos, en la mayoría de
los casos, solo llaman pasiones (pathos) a las afecciones negativas, siendo las
afecciones positivas disposiciones racionales, es por eso que no hay lugar para

13
MARCO AURELIO. “Meditaciones”. Ed. Gredos. Madrid. 1977. Trad. R.B. Pellicer. III, 16
14
BOERI M. D. “Los estoicos antiguos”. Ed. Universitaria. Santiago de Chile. 2003. P. 165-166.
15
ESTOBEO. Ecl., II 90, 7-93, 13 (cf. SVF III 394 y LS 65E y 65S).
16
NUSSBAUM M.C. “Terapia del deseo: teoría y práctica en la ética helenística”. Ed. Paidos. 1994. P. 482.

4
la moderación como en Aristóteles: “La pasión misma es, según Zenón, un
movimiento irracional la del alma en contra de la naturaleza, o un impulso
excesivo.”17 Tampoco llaman pasión a cualquier movimiento del cuerpo, o del
corazón, sino que la pasión surge luego de ser interiorizada la representación
con un asentimiento débil:

“Séneca añade una útil distinción. A veces, dice, la presencia de


una representación puede suscitar una reacción incluso cuando la propia
apariencia no es aceptada ni interiorizada, sino que, por así decir, nos
golpea superficialmente. Una súbita palidez, un salto del corazón, una
excitación sexual: todos esos movimientos corporales pueden ser
provocados por la sola apariencia, sin asentimiento ni juicio. ‘Pero eso no
son pasiones: son meros movimientos corporales.’ Únicamente cuando la
apariencia es interiorizada se produce —en el acto mismo de
reconocimiento— el tumulto de la mente en qué consiste la pasión {Ir., 2,
3).”18

Existen algunos textos que sugieren que las pasiones negativas son
vicios y las pasiones positivas virtudes:

“Todos estos en común suponen que la virtud es una cierta disposición


(diátesis) de lo rector del alma (tò hegemonikón) y una fuerza (dýnamis)
generada por la razón, o más aún, que la virtud es una razón coherente (logos
homologoúmenon), segura (bebaión) e inmodificable (ametáptotos). […] Pues la
pasión es una razón perversa e intemperante que adquiere fuerza y vigor a partir
de un juicio malo y erróneo.” (Plutarco VM 441 C-D; cf. SVF I 202; LS 61B. La
cursiva es mía)19.

Sin embargo, este otro texto deja bien en claro cuáles son las virtudes;
recordemos las tres pasiones positivas como para distinguirlas de estas otras
(la alegría, la cautela y la decisión):

“Zenón, como Platón admite muchas virtudes diferentes, como prudencia


(phrónesis), valentía (andreia), templanza (sophrosyme), justicia (dikaiosyne)”
(Plutarco, SR, 1034 C-E; cf. SVF. I, 200 y 563; III, 258; LS 61 C)20

Este otro texto sugiere que las pasiones y los vicios son cosas distintas
que hay que extirpar para llegar a la virtud:

17
DIOGENES LAERCIO. “Vida de los filósofos más ilustres”. Ed. Alianza. Madrid. 2007. Trad. Carlos García
Gual. P. 374.
18
NUSSBAUM M.C. “Terapia del deseo: teoría y práctica en la ética helenística”. Ed. Paidos. p. 472.
19
BOERI M. D. “Los estoicos antiguos”. Ed. Universitaria. Santiago de Chile. 2003. P. 123
20
Op. cit. P. 129

5
“También lo que está cerca, sin embargo, está fuera <de la sabiduría>
¿Preguntas quienes son ellos? Todos los que ya abandonaron las pasiones
(affectus) y los vicios (vitia) y aprendieron las cosas a las que tenían que
abocarse pero tienen una confianza todavía inexperta” (Séneca, Ep. 75 8-15
(con omisiones))21

No queda claro hasta ahora cuáles son los vicios, y si estos son
distintos de las pasiones. De todas podemos decir por oposición que son
la imprudencia, la cobardía, la intemperancia y la injusticia, así quedaría
demarcada la diferencia entre los vicios y las pasiones, los dos males que
hay que extirpar para los estoicos. De hecho, Plutarco dice:

“De hecho en el libro VI de sus Investigaciones éticas, Crisipo dice que el


civilizado (asteîos) no siempre es valiente y que el vil (phaûlos) no siempre es
cobarde, pues cuando surgen ciertas cosas en sus representaciones (phantasíai)
aquel debe permanecer firme (emménein) en sus juicios y este apartarse de
ellos. Es plausible, sin embargo, dice, que el vil no siempre sea intemperante
(akolastaínen).”(Plutarco SR 1046E-1047ª (cf. SVF III 243 y 299: cf. LS 61F))22

¿Qué relación hay entonces entre los vicios y las pasiones? Una
persona perturbada por las pasiones negativas es alguien que, al dejarse
llevar por el error de juicio cae en estas mismas que lo arrastran, a la vez,
a los vicios. En el caso concreto del temor, el vicio que le corresponde es
la intemperancia, de manera que yo al ser intemperante no extirpo aquella
perturbación que es el temor, sino que me dejo arrastrar. Este es el lugar
que tiene el temor en la Ética de la Stoa. Por el contrario, cuando soy
templado, extirpo el temor y consigo tener la pasión racional que es la
cautela junto con el asentimiento de las impresiones verdaderas (cosa
que se trabajará más adelante) para vivir conforme a la naturaleza.

21
Op. cit. P. 141.
22
BOERI M. D. “Los estoicos antiguos”. Ed. Universitaria. Santiago de Chile. 2003. P. 130.

6
Escala de valores en Marco Aurelio

Es notable cómo Marco Aurelio pasa de un pesimismo a un optimismo,


con el fin de cambiar una escala de valores “demasiado humana”. ¿Qué tiene
que ver esto con el temor? Eso lo voy a explicar en lo que sigue. Hadot dice
que según Marco Aurelio: “Dos palabras bastan para resumir la comedia
humana: todo es trivial, todo es efímero. Todo es trivial porque no hay nada
nuevo bajo el sol”.23 De hecho, él mismo dice:

“Entonces, ¿no es mejor usar lo que está en tus manos con libertad que
disputar con esclavitud y torpeza con lo que no depende de ti? ¿Y quién te
ha dicho que los dioses no cooperan tampoco en las cosas que dependen
de nosotros? Empieza, pues, a suplicarles acerca de estas cosas, y verás.
Este les pide: ¿Cómo conseguiré acostarme con aquélla?, Tú: ¿Cómo dejar
de desear acostarme con aquélla?, Otro: ¿Cómo me puedo librar de ese
individuo?, Tú: ¿Cómo no desear librarme de él?, Otro: ¿Cómo no perder mi
hijito?, Tú: ¿Cómo no sentir miedo de perderlo?, En suma, cambia tus
súplicas en este sentido y observa los resultados.”24

Y en otro lado dice:

“Considera sin cesar como todos los acontecimientos que se producen en


el momento presente se han producido también en el pasado y seguirán
produciéndose también en el futuro. Qué monótonos resultan estos dramas
y escenas que conoces gracias a tu experiencia personal o por la historia
antigua (…) Imagínate que todo aquel que se aflige por cualquier cosa, o
que de mal talante la acoge, se asemeja a un cochinillo al sacrificarle, que
cocea y gruñe. Igual procede también el hombre que se lamenta, a solas y
en silencio, de nuestras ataduras sobre un pequeño lecho. Piensa también
que tan sólo al ser racional se le ha concedido la facultad de acomodarse de
buen grado a los acontecimientos, y acomodarse, a secas, es necesario a
todos.”25

Pierre Hadot explica también:

“Los hombres suelen aplicar habitualmente cuando quieren valorar las


cosas un sistema de valores puramente humano, a menudo herencia de la
tradición, equívoco a causa de sus componentes pasionales. Es lo que
Marco Aurelio denomina el tuphos, el énfasis de la opinión.”26

La indiferencia frente a los males, entonces, viene a superar el temor


para dar lugar a la precaución, porque el temor es consecuencia de la

23
HADOT PIERRE. “Ejercicios espirituales y filosofía antigua”. Ed. Siruela. 2006. P. 114.
24
MARCO AURELIO. “Meditaciones”. Ed. Gredos. Madrid. 1977. Trad. R.B. Pellicer. IX, 40.
25
MARCO AURELIO. “Meditaciones”. Ed. Gredos. Madrid. 1977. Trad. R.B. Pellicer. X, 27-28.
26
PIERRE HADOT. “Ejercicios espirituales y filosofía antigua”. Ed. Siruela. 2006. p. 121.

7
importancia que le doy a ciertas cosas, que no quiero perder, a las que estoy,
en cierta forma apegado, por tener una escala de valores “demasiado humana”.
Pero no significa desinterés. Es aquí donde aparece el optimismo:

“Pero indiferencia no significa desinterés. Ser indiferente significa no


establecer diferencia alguna amar por igual todo lo que nos sucede y que no
depende de nosotros. ¿Por qué amarlo? Pues porque la naturaleza se ama
a sí misma, y los acontecimientos son resultado del encadenamiento
necesario de las causas que, en conjunto, constituyen el Destino,
deduciéndose por tanto de la voluntad de la Naturaleza universal.” 27

Y dice Marco Aurelio:

“La Naturaleza universal ha ordenado para éste una enfermedad o una


mutilación o una pérdida de un órgano o alguna otra cosa semejante. Pues
allí el término ordenó significa algo así como: te ha prescrito este tratamiento
como apropiado para recobrar la Salud. Y aquí: lo que sucede a cada uno le
ha sido, en cierto modo, asignado como correspondiente a su destino. Así
también nosotros decimos que lo que nos acontece nos conviene (…)” 28

Hadot también dice que para los estoicos: “La única desgracia posible
que puede acontecer al hombre es la falta moral que este quizá llegue a
realizar”29 Justamente al respecto dice Marco Aurelio: “Entonces, ¿Rehúsas
hacer tú lo que es propio del hombre? ¿No persigues con ahínco lo que está
de acuerdo con tu naturaleza?”30

Por tanto, se puede ver que según ellos el bien está solo en hacer lo que
está conforme con la naturaleza propia y la Naturaleza Universal, y el mal en lo
contrario. Es claro que si quisiera liberarme del temor, según los estoicos tengo
que desapegarme, desaferrarme de aquello a lo que le doy tanta importancia,
que es donde estaría la fase del pesimismo, desaferrarme de las personas, del
temor a la muerte, de los deseos que no puedo alcanzar entre otras cosas,
para ocuparme solo de lo que depende de mí. Es cierto que a veces no es tan
simple distinguir que depende de mí y que no. Hacer el trabajo de
discernimiento será crucial para poder tomar una decisión, porque no con todo
hay que simplemente aceptar, a algunas cosas tenemos el poder de
cambiarlas, aunque quizás en el momento no lo parezca. Y esas tienen que ver
con lo que señalaré en el siguiente apartado.

27
Op. cit. p. 139.
28
MARCO AURELIO. “Meditaciones”. Ed. Gredos. Madrid. 1977. Trad. R.B. Pellicer. V, 8.
29
PIERRE HADOT. “Ejercicios espirituales y filosofía antigua”. Ed. Siruela. 2006. p. 122.
30
MARCO AURELIO. “Meditaciones”. Ed. Gredos. Madrid. 1977. Trad. R.B. Pellicer V, 1.

8
Los principios fundamentales

Existen tres principios fundamentales que señala Marco Aurelio, que


muestran qué es lo que depende de mí, para que yo los tome en cuenta en
cada momento con un examen de conciencia riguroso:

“Por doquier y de continuo de ti depende estar piadosamente satisfecho con


la presente coyuntura, comportarte con justicia con los hombres presentes y
poner todo tu arte al servicio de la impresión presente, a fin de que nada se
infiltre en ti de manera imperceptible.”31

Aquí se puede ver lo que depende de mí según Marco Aurelio: primero


aceptar mi momento presente que me da la Naturaleza Universal, es decir, mi
relación con esta misma; en segundo lugar, mi relación con los demás hombres
que debe ser según la justicia y, por último, no dejar que se infiltre la mentira en
mi razón.

“Toda naturaleza está satisfecha consigo misma cuando sigue el buen


camino. Y sigue el buen camino la naturaleza racional cuando en sus
imaginaciones no da su asentimiento ni a lo falso ni a lo incierto y, en cambio,
encauza sus instintos sólo a acciones útiles a la comunidad, cuando se
dedica a desear y detestar aquellas cosas que dependen exclusivamente de
nosotros, y abraza todo lo que le asigna la naturaleza común.”32

En esta otra parte se le agrega un aspecto más al primer principio:


además de aceptar la voluntad de la Naturaleza universal puedo desear y
detestar aquellas cosas que dependen exclusivamente de mi. En cierta
forma al hacer lo primero (el primer aspecto de este principio) ya estoy
haciendo lo segundo (el segundo aspecto). Esto puede servir de reflexión
cuando cueste vislumbrar que es lo que depende de mí y que lo que no. Por
ejemplo, si me cuesta terminar una carrera, puedo preguntarme: ¿No
depende a caso de mí estudiar y dedicarme hasta lograrlo? ¿Entonces que
me detiene? O en todo caso aceptar si por circunstancias laborales u otras
no puedo terminarla aceptando la voluntad de la naturaleza universal. El
punto es siempre discernir en cada caso lo que depende de mí y lo que no,
según estos principios fundamentales.

31
MARCO AURELIO. “Meditaciones”. Ed. Gredos. Madrid. 1977. Trad. R.B. Pellicer. VII, 54.
32
MARCO AURELIO. “Meditaciones”. Ed. Gredos. Madrid. 1977. Trad. R.B. Pellicer. VIII, 7.

9
El segundo punto, “encauzar sus instintos solo a acciones útiles a la
comunidad”33, puede tener que ver con la reverencia. Este “respeto” racional
que debo tener por las demás personas, me lleva a querer ser útil para la
comunidad en mis acciones.

Respecto del tercer principio, “poner todo tu arte al servicio de la


impresión presente, a fin de que nada se infiltre en ti de manera
imperceptible”34, lo vamos a analizar un poco más detenidamente.

Ya hemos visto antes que en las subcategorías del temor “El espanto es
temor ante la imagen de una cosa insólita (…) y la angustia es miedo de una
cosa invisible (…)”.35 ¿Cuál es la solución a estos según los estoicos?
Podemos encontrar una respuesta al analizar la teoría de la acción y del
conocimiento, a la vez que vemos una segunda formulación del tercer principio
que viene a aclarar la primera: “Aplicar a las representaciones mentales
actuales las reglas de discernimiento a fin de que nada ajeno y sin objetividad
interfiera en ellas”36. ¿Cuáles son las razones que me pueden causar espanto o
angustia? Los estoicos pueden iluminarnos en algunas cuestiones.

A lo que hay que prestar atención en la teoría de la acción es al


asentimiento, pero, en primer lugar, se encuentra la impresión:

“Crisipo dice que estas cuatro son todas diferentes [impresión (phantasía),
impresor (phantastón), imaginación (phantastikón), imagen (phantasma)] son
todas diferentes. Una impresión es una afección (páthos) que sucede en el alma
revelándose a sí misma y a su causa […] La causa de una impresión es un
impresor: algo blanco o frío o todo lo que sea capaz de movilizar al alma. La
imaginación es una atracción vacía, una afección en el alma que no se origina de
un impresor.”37

Aquí nos podemos dar cuenta de cómo no todas las impresiones de la


mente son reales, sino que hay muchas que provienen de la imaginación y que
me corresponde a mí darle asentimiento o no, dependiendo de que provenga
de un impresor o de una afección vacía.

33
MARCO AURELIO. “Meditaciones”. Ed. Gredos. Madrid. 1977. Trad. R.B. Pellicer. VIII, 7.
34
MARCO AURELIO. “Meditaciones”. Ed. Gredos. Madrid. 1977. Trad. R.B. Pellicer. VII, 54.
35
DIOGENES LAERCIO. “Vida de los filósofos más ilustres”. Ed. Alianza. Madrid. 2007. Trad. Carlos García
Gual. P. 373.
36
MARCO AURELIO. “Meditaciones”. Ed. Gredos. Madrid. 1977. Trad. R.B. Pellicer.VII, 54.
37
NATACHA BUSTOS. “Estoicos Antología (ll)”. UCSF. Punto 48.

10
“El animal racional (logikón zôion) en cambio, además de su naturaleza
representativa, también cuenta con una razón que discierne las impresiones, y
rechaza unas, y admite otras, de modo tal que el animal sea conducido por
estas últimas.”38

Esta es una de las razones por las cuales puede surgir el temor: por falta
de discernimiento entre las distintas afecciones que se me aparecen. No es
conveniente que yo acepte sin más todo lo que se aparece a mi mente, sin
discernir entre lo que es real y lo que no. Es en esta capacidad donde reside la
“salud psíquica”. Y para preservarla nada vale tanto como “la medicina del
alma”, es decir, la filosofía39, diferente de la medicina del cuerpo, porque las
pasiones, son del alma y no del cuerpo40.
Por otro lado también me puede surgir temor por algo que me toma
desprevenido, frente a lo cual, el sabio, no pierde la cordura porque no se
precipita, sino que espera:

“Cuando se produce un cierto sonido aterrador […] incluso el alma


(animus) del sabio por un breve período de tiempo debe experimentar
conmoción, depresión y un palidecimiento, […] Pero el sabio no aprueba
en seguida ‘tales impresiones’ […] sino que las rechaza y las deja de lado
y no le parece que haya en ellas algo digno de ser temido”41

En cierto modo, el sabio no saca conclusiones apresuradas surgidas de


la imaginación: “[…] El precipitarse y el asentir antes de una comprensión se
dan en la persona vil que se precipita”42.

Praemeditatio malorum

“El temor requiere la idea de que pueden ocasionarse importantes daños


para nosotros sin culpa alguna por nuestra parte” 43. Es claro que para los
estoicos el temor tiene que ver con el futuro, tal y como dice Gagin:

“El dolor es la representación de un mal presente, y el temor la de un


mal futuro. Presenciamos que la actitud estoica será la de vivir el presente de

38
NATACHA BUSTOS. “Estoicos Antología (lll)”. UCSF. Punto 75.
39
GAGIN F.G.A. “Las pasiones en el estoicismo”. Univ. Del Valle. 2006. P. 6.
40
Op. cit. p. 7.
41
BUSTOS NATACHA. “Estoicos Antología (ll)”.UCSF. Punto 59.
42
BUSTOS NATACHA. “Estoicos Antología (ll)”. UCSF. Punto 58.
43
NUSSBAUM M.C. “Terapia del deseo: teoría y práctica en la ética helenística”. Ed. Paidos. 1994. P. 460.

11
un modo presente, que es otro modo de decir el ‘vivir de acuerdo con la
naturaleza’. No es el bien (supuesto) o el mal (supuesto) los que son presentes,
ni siquiera el acontecimiento, sino la opinión (o el juicio). Con los estoicos el
logos está vinculado al tiempo. La acción del recuerdo y de la espera
observada en el campo de lo pasional conduce a los estoicos a tener una
nueva mirada sobre la función anticipadora y sobre la memoria.”44

Es por eso que proponen un ejercicio en el cual yo puedo anticipar todas


las situaciones de dolor que me pueden ocurrir, buscando tener una respuesta
para cada una de ellas:

“Después tenemos el ejercicio de la praemeditatio malorum destinado a


evitar que el sabio se vea superado de forma inesperada por los
acontecimientos. Uno debe, pues, representarse con la mayor viveza aquellos
acontecimientos luctuosos que podrían llegar a suceder, demostrándose a sí
mismo al mismo tiempo que no tiene nada de temible” 45

Así sucede con la propia muerte, la muerte de un ser querido, la pérdida


de alguna cosa material, la fortuna, entre otras. Siempre hay que tener para
todo una respuesta con el fin de no perder la tranquilidad del ánimo porque
como ya dijimos lo único bueno es la virtud, y lo único malo, el vicio, los demás
son “indiferentes”, cosas que no tienen por qué perturbarme.

Aquí tenemos un ejemplo de Marco Aurelio:

“Epicuro, dice: «En el curso de mi enfermedad no tenía conversaciones


acerca de mis sufrimientos corporales, ni con mis visitantes, añade, tenía
charlas de este tipo, sino que seguía ocupándome de los principios relativos a
asuntos naturales, y, además de eso, de ver cómo la inteligencia, si bien
participa de las conmociones que afectan a la carne, sigue imperturbable
atendiendo a su propio bien; tampoco daba a los médicos, afirma, oportunidad
de pavonearse de su aportación, sino que mi vida discurría feliz y noblemente.
En consecuencia, procede igual que aquél, en la enfermedad si
enfermas, y en cualquier otra circunstancia.”46

En cierta forma es imposible que me anticipe a todo lo que me pudiese


ocurrir, y de hecho un primer sentimiento, una primera agitación es normal,
incluso en el sabio, pero si no le doy mi asentimiento, no tiene por que
permanecer y la tranquilidad de ánimo volverá a mí de inmediato.

44
GAGIN F.G.A.. “Las pasiones en el estoicismo”. Univ. Del Valle. 2006. P. 10.
45
HADOT PIERRE. “Ejercicios espirituales y filosofía antigua”. Ed. Siruela. 2006. P. 117.
46
MARCO AURELIO. “Meditaciones”. Ed. Gredos. Madrid. 1977. Trad. R.B. Pellicer. IX, 41.

12
Conclusión

Luego de haber trabajado ampliamente el tema del temor en el


estoicismo, puedo decir que la palabra es una gran herramienta con la cual uno
puede librarse del temor, además de ciertos ejercicios espirituales que se
pueden realizar como la praemeditatio malorum que señala Pierre Hadot 47. En
todo caso lo importante es aprender a desapegarse, a no desear lo imposible, a
tener un buen orden de prioridades. Cuando la medicina del alma no alcance
para eso hay que acudir a la medicina del cuerpo, porque quizás el problema
no nazca en el alma sino en el cuerpo como cita Nussbaum a Crisipo48:

“No es verdad que exista un arte llamada medicina que se ocupe del
cuerpo enfermo y no haya ningún arte equivalente que se ocupe del alma
enferma. Ni es verdad tampoco que esta última sea inferior a la primera, ni en su
alcance teórico ni en su tratamiento terapéutico de los casos individuales.”49

No obstante hay que aclarar que para los estoicos, al no haber


superioridad del alma sobre el cuerpo una enfermedad del alma como son las
pasiones repercute en el cuerpo, y una enfermedad del cuerpo repercute en el
alma. Es importante conocer la raíz del problema para saber que terapia
aplicar, si la medicina o la filosofía. El problema del miedo suele ser un
problema de dónde poner la seguridad, dónde apoyarse. Parece ser que los
estoicos optan ante todo por el buen juicio de la razón ordenado a la
providencia de la Naturaleza universal, esto siempre visto de un modo
racionalista. La visión cristiana trae la novedad de la fe como opuesta al miedo,
no como una creencia ingenua de que no me va a pasar nada malo, sino como
una confianza en que, si pongo mi seguridad en Dios, todo va a salir según su
Providencia, según su plan divino. De modo que en cierta forma, el cristianismo
también pide la tranquilidad del alma, lo que llamamos paz, pero esta paz solo
Dios la puede dar. No obstante muchas de las propuestas estoicas pueden ser
útiles para un cristiano que quiere librarse de sus perturbaciones. Para terminar
presento un poema de Santa Teresa de Ávila, que presenta de que manera el
cristianismo afronta el problema de las pasiones, por lo menos a grandes
rasgos:

47
HADOT PIERRE. “Ejercicios espirituales y filosofía antigua”. Ed. Siruela. 2006. P. 117.
48
NUSSBAUM M.C. “Terapia del deseo: teoría y práctica en la ética helenística”. Ed. Paidos. 1994. P. 34
49
GALENO, PHP, 5, 2, 22, 298D = SVF, III, 471.

13
Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda;
la paciencia
todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
nada le falta:
Sólo Dios basta.

14
Bibliografía

BOERI. M. D. “Los estoicos antiguos”. Ed. Universitaria. Santiago de Chile.


2003.

BUSTOS. NATACHA “Estoicos Antología (ll)”. UCSF.

BUSTOS. NATACHA “Estoicos Antología (lll)”. UCSF.

DIOGENES LAERCIO. “Vida de los filósofos más ilustres”. Ed. Alianza. Madrid.
2007. Trad. Carlos García Gual.

GAGIN. F.G.A. “Las pasiones en el estoicismo”. Univ. Del Valle. 2006.

HADOT. PIERRE “Ejercicios espirituales y filosofía antigua”. Ed. Siruela. 2006.

MARCO AURELIO. “Meditaciones”. Ed. Gredos. Madrid. 1977. Trad. R.B.


Pellicer.

NUSSBAUM. M. C. “Terapia del deseo: teoría y práctica en la ética helenística”.


Ed. Paidos. 1994.

15
Índice
Introducción,…………………………………………………………………………....1

Afecciones buenas y malas…………………………………………………………..2

Escala de valores en Marco Aurelio………………………………………………....7

Los principios fundamentales………………………………………………………...9

Praemeditatio malorum………………………………………………………….......11

Conclusión………………………………………………………………………….…13

Bibliografía……………………………………………..……………………………..15

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