UNIVERSIDAD RAFAEL LANDÍVAR
P.E.M. EN FILOSOFÍA
PADRE CARLOS BARRERA
ÉTICA
TRABAJO: ÉTICA ESTOICA
INTEGRANTES:
Josué Benigno Franco Rodriguez 1326624
José Adolfo Ramírez Gómez 2342823
Byron Guillermo Sanchez Mansilla 1328824
Eduardo Ernesto Ramos Chicoj 1328324
14 DE FEBRERO 2025
Introducción
El estoicismo es una filosofía fundada en la antigua Grecia, que surgió alrededor del año 300 a. C. y fue
fundada por Zenón de Citio. Sus enseñanzas han perdurado a lo largo de los siglos y brindan sabiduría
sobre cómo afrontar los desafíos de la vida con gracia y cierto nivel de control. En esencia, el estoicismo
enfatiza el desarrollo de la virtud personal (valores) y la sabiduría como camino hacia la verdadera
felicidad. Filósofos estoicos destacados como Séneca, Epicteto y Marco Aurelio han contribuido
ampliamente al corpus literario estoico. Sus obras, repletas de consejos prácticos y profundas reflexiones
sobre la moral, la naturaleza, la gratitud, la amistad, el pensamiento eficaz, la atención plena, la
superación personal, el bienestar y la conexión mente-cuerpo (y mucho más) siguen siendo muy
relevantes y ofrecen orientación sobre cómo llevar una vida plena en medio de los desafíos.
Visión general del Estoicismo
La palabra estoico, en su uso moderno se refiere a aquella persona que es indiferente al placer, la
alegría, así como la pena o el dolor. No en vano, el diccionario de la Real Academia de la
Lengua Española (RAE) define estoico en su primera acepción como “Fuerte, ecuánime ante la
desgracia” y lo mismo sucede con el diccionario de Oxford que lo viene a definir como una
persona que sufre dolor o problemas sin quejarse o sin mostrar lo que siente. Sin embargo, la
doctrina estoica se basa más bien en guiarse por la razón y, debido a que no se puede controlar lo
que sucede a nuestro alrededor, controlar lo que se piensa al respecto de lo que sucede.
Por ello, el estoicismo se fija especialmente en las emociones, a las que se refiere como pasiones,
y que divide en buenas, malas e indiferentes. Las buenas hay que potenciarlas, las indiferentes
obviarlas y hay que lidiar con las malas. La reflexión que hace el estoicismo al respecto es que a
las personas no las perturban las cosas que pasan sino las opiniones que tienen sobre esas cosas
que pasan. Por ello, se trata de enfrentar esas opiniones y antes de asumirlas, cuestionarlas como
si se trataran de hipótesis y no de hechos firmes. De esta forma, se pueden refutar buscando una
perspectiva más productiva y obteniendo una respuesta racional a esas pasiones para convertirlas
en emociones saludables.
¿Qué es el estoicismo?
La escuela estoica fue fundada por Zenón de Citio hacia el año 301 a. de C. en Atenas.
Acostumbraban reunirse en un pórtico de la ciudad, de lo cual derivó su nombre, que proviene
del griego Στωϊκός (Stoikós), derivado de στοά (stoá), que significa ‘pórtico’.
Estoicismo es una doctrina filosófica que practicaba el dominio de las pasiones que perturban la
vida, valiéndose de la virtud y la razón.
Su objetivo era alcanzar la felicidad y la sabiduría, prescindiendo de las comodidades, los bienes
materiales y la fortuna. De allí que también designe cierta actitud moral, relacionada con la
fortaleza y la ecuanimidad en el carácter.
Principales representantes del estoicismo
Zenón de Citio (336-264 a. C.). Fundador del estoicismo, nació en Citio, Chipre, y fue discípulo
de Polemón, Crates de Tebas y Estilpón de Megara. Inicialmente se interesó en la escuela
del cinismo. Sus doctrinas personales fundaron la base de la escuela filosófica. Sus obras se
perdieron en el tiempo, de modo que apenas existen fragmentos dispersos y menciones en obras
de terceros.
Cleantes de Aso (330-232 a. C.). Fue el principal discípulo de Zenón, y tras la muerte de su
maestro, dirigió la escuela estoica hasta que murió a los 99 años.
Crisipo de Solos (c. 281-c.208 a. C.). Considerado el “segundo fundador” del estoicismo griego,
fue su figura más emblemática e importante y el padre de la gramática griega en la
antigü0065dad. Fue discípulo de Cleantes y se dice que asistió también a la Academia platónica.
Séneca el Joven (4 a. C. – 65 d. C.). Filósofo, político y escritor, fue una importante figura de la
política romana durante los reinados de Claudio y Nerón. Fue uno de los máximos exponentes
del estoicismo romano: su obra es la principal fuente de saberes sobre la doctrina estoica que se
conserva. Su influencia en los pensadores posteriores, tanto cristianos como renacentistas, fue
enorme, junto con Epicteto y Marco Aurelio.
Epicteto (55-135 d. C.). Fue un filósofo griego de la escuela estoica, que vivió buena parte de su
vida en Roma, en calidad de esclavo. Fue fundador de una escuela propia en Nicópolis y su
doctrina imitaba a la de Sócrates, de modo que no dejó ninguna obra escrita. Su pensamiento se
conserva gracias a su discípulo, Flavio Arriano.
Marco Aurelio: Emperador romano y filósofo, autor de las "Meditaciones", un diario personal
que refleja sus reflexiones sobre el estoicismo y el gobierno.
Fases del estoicismo
Estoicismo antiguo. Entre los pertenecientes a la Stoa antigua hay que destacar a Zenón (n. en
Citium, en la isla de Chipre, ca. 336 a. C.; m. ca. 264), fundador de la escuela y que fijó las
líneas esenciales de su doctrina; discípulo de los megáricos Estilpón y Diodoro Cronos, de los
académicos Jenócrates y Polemón, y del cínico Crates -que influiría poderosamente en las tesis
éticas del estoicismo-, fue autor de numerosos escritos de los que se conservan algunos
fragmentos y, en ciertos casos, únicamente el título. Los otros dos grandes representantes de esta
Stoa son Cleantes y Crisipo. Cleantes (n. en Assos ca. 331 a. C.; m. ca. 232) sucedió a Zenón
como escolarca y fue un fiel seguidor de sus doctrinas; su actividad se consagró, más que a la
creación de nuevas teorías, a la propagación de las de su maestro, en gran parte mediante el
ejemplo que dio con su modo de vivir, basado en la austeridad; no fue un gran teórico, pero sí un
hombre que hizo del estoicismo una vivencia; su obra más conocida es el Himno a Zeus, que
influyó decisivamente en la religiosidad estoica. Crisipo (n. en Soli ca. 281 a. C.; m. ca. 208 en
Atenas) sucedió a Cleantes como escolarca y fue el gran teórico de la escuela; su producción
literaria fue enorme, ya que, según Diógenes Laercio, pasarían de setecientas sus obras (Vida,
opiniones y apotegmas de filósofos ilustres, VII,180); su profundo espíritu sistematizador y
dialéctico dio lugar a que estructurase el pensamiento estoico y lo defendiese brillantemente
frente a las otras escuelas, por lo que se decía en la Antigüedad que «si no hubiera existido
Crisipo, no hubiera existido la Stoa» (Diógenes Laercio, o. c. VII, 183).
Estoicismo medio. La Sioa media representa una profunda mutación en el seno de las doctrinas
estoicas; mientras que el estoicismo antiguo es reacio, en general, a admitir la influencia de otras
escuelas, quizá por tratarse de un momento inicial en el que está comprometido en la lucha con
ellas, especialmente con el escepticismo de los académicos, los e. medios se abren a numerosas
influencias, dando con ello la característica fundamental de este periodo de la Stoa, la tendencia
al sincretismo; además, frente al cultivo de la lógica y la física por los antiguos e., centrarán su
atención en los problemas éticopolíticos, dando a la Stoa un giro práctico que influyó
definitivamente en el peso que la escuela ejerció sobre el mundo romano a partir del s. i a. C. Los
dos grandes representantes del estoicismo medio son Panecio y Posidonio.
Estoicismo nuevo. La Stoa nueva acentúa la preponderancia que la ética había ya adquirido en el
estoicismo medio, dándole un fuerte matiz religioso del que había carecido con anterioridad; en
este periodo se encuentran los representantes más conocidos -aunque quizá no los más fieles- del
estoicismo, encabezados por la gran tríada de Séneca (v.), Epicteto y Marco Aurelio (v.), con los
que el estoicismo centrará su temática en los problemas ético-religiosos. Epicteto (n. en
Hierápolis ca. el 50 d. C.; m. ca. 138), esclavo emancipado, enseñó en Nicópolis, en el Epiro
(Grecia), teniendo como discípulo a Arriano de Nicomedia, que recogió sus doctrinas en las
Disertaciones y en el Enquiridón o Manual de Epicteto; con Epicteto sigue el proceso de
similitud entre el estoicismo y el cristianismo, hasta el punto de que, del mismo modo que con
Séneca, ha surgido modernamente la tesis de la influencia cristiana en el pensador estoico, como
lo ha hecho en 1894 -aunque sin éxito- Th. Zahn en su Der stoiker Epiktet und sein Verhültnis
zuna Christentum. El emperador Marco Aurelio (n. en Roma el 26 abr. 121; m. en Vindobona -la
actual Viena- el 17 mar. 180) ha dejado en sus Soliloquios -cuyo título original era Tá eís
heautón (A sí mismo) y constituía una especie de diario personal- una bella muestra de la
espiritualidad estoica; se acentúa en él la temática religiosa y el cosmopolitismo estoicos, que
desembocan en la noción de una solidaridad entre todos los humanos regida por el principio del
amor mutuo (Para Séneca, v. su artículo).
Características del estoicismo
Eudaimonia
“La filosofía es el amor de la sabiduría, es el arte de vivir una buena vida” – Epicteto
Para los estoicos, el objetivo final de la vida era alcanzar la eudaimonia, traducida generalmente
como felicidad. Sin embargo, esta traducción no representa fielmente el sentido filosófico que le
atribuían los estoicos, y algunos prefieren darle un significado más ligado a
la autorrealización o al florecimiento personal. Con esta perspectiva, la eudaimonia consistiría
en desarrollar tu potencial, cerrando la brecha entre lo que eres y lo que podrías llegar a ser. A
su vez, la eudaimonia se apoya en dos grandes ideas: la virtud y la tranquilidad.
Virtud (o Areté)
La virtud es con diferencia la principal preocupación de los estoicos. Consideraban que actuar
con virtud era condición necesaria y suficiente para lograr la ansiada eudaimonia o felicidad.
Para referirse a la virtud usaban en realidad el término Areté, traducible también
como excelencia, o como conjunto de acciones que te permitirán alcanzar tu potencial.
Destacaban cuatro virtudes principales: sabiduría, justicia, coraje y templanza. Por templanza
entendían una combinación de moderación y autocontrol, y algunos autores se refieren a esta
cuarta virtud como disciplina. Los estoicos reconocían que obrar con virtud no es fácil, y
comparaban su desarrollo con el entrenamiento deportivo o militar, convirtiéndose en una
práctica diaria que debemos perfeccionar. Puede sonar arcaico hablar de virtud en el siglo XXI,
pero es tan relevante como antes. Si te esfuerzas por adquirir conocimiento (sabiduría), tratas
bien a los demás (con justicia), actúas a pesar del miedo (coraje) y superas los obstáculos y
tentaciones (disciplina), seguramente te irá bien en la vida.
Tranquilidad (o significado de Ataraxia)
“Cuanto más cerca esté un hombre de una mente calmada, más cerca estará de su fuerza” –
Marco Aurelio
Aunque los estoicos daban mucha más relevancia a la virtud que a la tranquilidad, hacían mucho
énfasis en mantener la serenidad mental, o Ataraxia, y de hecho veían entre ambos elementos
una relación clara. Por un lado, actuar con virtud nos da serenidad. Como decía Séneca: “No
hay tranquilidad sin buena conciencia”. Por otro lado, una mente ansiosa o dominada por
emociones negativas tendrá dificultad para actuar de manera razonada, y por tanto la
tranquilidad evita que obremos mal.
Las cuatro grandes virtudes de los estoicos
Los estoicos consideraban como grandes virtudes los siguientes puntos:
El conocimiento práctico, que permite manejar situaciones retadoras con una cabeza
tranquila.
La templanza, para moderar y controlar la seducción de los placeres cotidianos.
La justicia, que debe ejercerse incluso en el caso de recibir injusticia de los demás.
El coraje, tanto en situaciones extremas como en la vida cotidiana, para conservar la claridad
y la integridad.
Ética Estoica
La ética estoica cifrará la felicidad en el vivir conforme a la naturaleza, lo que equivale a vivir de
acuerdo con la razón; el deber (tó kathékon) radica en dominar las pasiones, perturbadoras de la
racionalidad, con lo que se alcanzará la apatía (apátheia); el único mal es el. vicio, la conducta
pasional e irracional; el único bien, la virtud; todas las demás cosas -bienes materiales, salud o
enfermedad, dolor o placer- son indiferentes; de ahí se deriva la fortaleza estoica, enunciada en el
famoso «soporta y abstente» (ésta es la postura de la Stoa antigua; poco a poco los e. otorgaron
algún valor, al menos relativo, a los bienes materiales); el que alcanza la apátheia con su vivir
racional es el «sabio», término que en el estoicismo tiene un alcance más ético que especulativo.
La ética estoica es un pensamiento extraordinariamente elaborado, preciso, técnico y complejo
derivado de su concepción de la física y de la formalización de sus principios en virtud de las
leyes de la lógica. No obstante, la tesis fundamental de la ética estoica es sencilla: el supremo
bien práctico es la bondad moral (to kalón-honestum) que no es sino la bondad de una persona
buena u honrada. Para los estoicos, por tanto, la realización de la bondad moral esto es lo único
que podría hacer de la vida una vida lograda y feliz.
La ética fue uno de los grandes problemas filosóficos tratados por los estoicos. La relevancia de
los temas y problemas éticos estaba en diálogo con los trabajos de Sócrates, Platón e incluso
Aristóteles.
La ética estoica es la faceta más conocida de esta escuela. Propone que la felicidad implica vivir
conforme a nuestra naturaleza racional; que el único bien es la virtud y el único mal es el vicio y
la conducta pasional e irracional.
Las pasiones que perturban la razón son contrarias al ideal estoico. Los bienes materiales o
aspectos de la vida humana, como la salud o la enfermedad, el dolor o el placer, son indiferentes
para el estoico y de allí proviene su fortaleza.
Algunos de estos problemas éticos son
La explicación de por qué se toman decisiones irracionales.
Los problemas que acompañan a una falta de educación en las disposiciones del carácter, es
decir, las consecuencias que tiene una personalidad desmedida.
La virtud, el progreso moral y la responsabilidad individual.
Los actos debidos y los verdaderamente correctos según una estricta moral.
La felicidad como objetivo de la vida.
Los estados emocionales y las consecuencias de llevar a cabo un curso determinado de acción
estando en cierto estado emocional.
Fin del Estoicismo
El estoicismo nació en Atenas hacia el año 300 a.C y fue fundada por Zenon de Citio
* Tras la muerte de Marco Aurelio el estoicismo entro en decadencia
*Cuando aparece el Neoplatonismo, a partir del año 205 d.C, el estoicismo se desplazará como
principal doctrina de las elites
*Formalmente el estoicismo concluye en el 529 d.C cuando Justiciano cierra las escuelas
filosóficas de Atenas
Fue uno de los movimientos filosóficos que dentro del periodo helenístico adquirió mayor
importancia y difusión. El estoicismo defendía el autodominio, la serenidad y la felicidad de la
virtud.
El estoicismo de hoy
En la actualidad, ser estoico es sinónimo de ser “calmo” y “tener la cabeza fría”, es decir, ejercer
una actitud de autocontrol y resistencia a las pasiones humanas. Cuando decimos que alguien se
tomó una mala noticia “con estoicismo”, queremos decir que reaccionó con entereza, sin
entregarse al dolor. Lo mismo puede aplicarse a situaciones de alegría, de tensión o cualquier
otra emoción humana.
Para vivir el estoicismo en el siglo XXI, el autor ofrece ciertos «ejercicios espirituales» que
podemos aplicar en nuestro día a día, como ser los siguientes:
* templanza: se trata de la reflexión acerca de la naturaleza fugaz de las cosas. Esto se debe
practicar con un especial enfoque en las cosas más preciadas para uno, en esas que más nos
benefician o que más valoramos, para entender que todo y todos dejan de existir tarde o
temprano;
* anticipación: es bueno contemplar las potenciales consecuencias de nuestros planes, para
impedir que nos sorprendan. De esta manera, tendremos más control sobre las situaciones
difíciles;
* autocontrol: no debemos ser cómplices de quienes intentan herirnos, ya que su provocación
sólo puede funcionar si nosotros lo permitimos. Los impulsos pueden conducirnos a nuestra
perdición, y por eso debemos controlarlos intentando pensar en frío justo antes de tomar las
decisiones más importantes;
* solidaridad: el estoicismo busca una vida armoniosa con nuestro entorno, y por eso propone
empatizar con el dolor ajeno, como si se tratara del propio;
* observación: el ser humano tiende a opinar con mucha más frecuencia que a observar
en silencio, y esto le impide enriquecerse. Es muy importante encontrar el contenido antes de
compartirlo, decir solamente cosas que puedan servir algún propósito, en lugar de gastar saliva y
energía tapando el silencio, uno de nuestros recursos más valiosos.
Ejemplos de estoicismo
Aunque se trate de una filosofía con miles de años de historia, el estoicismo sigue presente en la
actualidad. Estos son algunos ejemplos de la vida cotidiana:
Una ruptura amorosa tomada con estoicismo no significa que no duele, sino que se vive tratando
de pensar lo más racionalmente posible y no en términos impulsivos, típicos de la emoción y el
dolor.
Ganar un premio muy deseado siendo estoico no significa que se siente alegría, sino que se la
experimenta sabiendo que es un sentimiento pasajero y que no puede ser la base de ciertas
decisiones. El estoicismo plantea que, incluso en la alegría, hay que conservar la mente
despejada.
Participar de una fiesta, para los estoicos, supone un ejercicio de moderación plena. Los
placeres y el deseo son útiles y bienvenidos cuando conducen a la virtud trascendente, el resto
sirve solo de distracción. Un estoico disfrutará únicamente de lo justo, sin excederse ni perder el
control.
Conclusión
Del Estoicismo se puede aprender algo: subliminar las cosas negativas que suceden en ella,
además, el Estoicismo es una corriente que no está de acuerdo con el intentar comprender más de
lo que se puede al mundo, creemos que el saber hasta dónde puede llegar nuestro conocimiento
es algo importantísimo, también hay que destacar algunos errores encontrados en el Estoicismo,
pero esto se puede deber en gran medida a que para los estoicistas este era “algo nuevo” con el
cual se hicieron muchas ilusiones y del cual incluso pudieron llegar a abusar, también tenemos
que tener presente que el Estoicismo a pesar de intentar ser una corriente filosófica
completamente nueva, tenía algunas bases en la doctrina de Aristóteles sobre la comprensión del
mundo.
Referencias
Guthrie, W. (1953). Los filósofos griegos. De Tales a Aristóteles. FCE.
Cordero, N. (2008). La invención de la filosofía. Una introducción a la filosofía antigua.
Editorial Biblos.
Berraondo, J. (1992). El estoicismo. Editorial Montesinos.
Cappelletti, A.. (1996). Los estoicos antiguos. Gredos
“Stoicism” en Stanford Encyclopedia of Philosophy. https://plato.stanford.edu/