Libro IV de la República de Platón
Presentado por:
Aida Anaya Seña
Universidad del Atlántico
Facultad de Ciencias Humanas
Programa de Filosofía
Asignatura: Filosofía Política
Docente: Luis Ribón
Barranquilla, Atlántico
2025
Introducción
"La República" de Platón es una obra fundamental de la filosofía política occidental,
donde se exploran conceptos clave como la justicia, la felicidad y la organización del Estado
ideal a través de un diálogo entre Sócrates y sus interlocutores, Platón explica su teoría sobre
la justicia como el equilibrio y la especialización dentro de una sociedad bien ordenada. En el
capítulo IV, Sócrates y sus compañeros reflexionan sobre la función de los guardianes y la
relación entre la felicidad individual y el bienestar colectivo, este debate plantea preguntas
esenciales sobre la naturaleza de la justicia, el rol del individuo en la sociedad y la manera en
que un Estado debe organizarse para alcanzar la estabilidad y la prosperidad.
El concepto de justicia platónico ha sido analizado y criticado a lo largo de la historia
porque su propuesta tiene una estructura social rígida que se basa en la asignación de roles
según la naturaleza de cada individuo y pensadores modernos han debatido sobre que tanto
esto se aplica en las sociedades modernas en donde la movilidad social, la igualdad de
oportunidades y los derechos individuales son principios fundamentales.
Este ensayo abordará la concepción de la justicia en el capítulo IV de "La República",
examinando sus implicaciones tanto en el contexto de la obra como en el pensamiento
político actual y con un análisis de las ideas de Platón y su contraste con teorías modernas
como las de John Rawls, Karl Popper y Michael Sandel, tratare de explicar hasta qué punto la
estructura de justicia de Platon sigue teniendo relevancia en el mundo contemporáneo.
Hipótesis: La justicia en el Estado ideal de Platón se concibe como un ordenamiento
social donde cada ciudadano desempeña el rol que le corresponde según su naturaleza, y la
felicidad del Estado se antepone a la satisfacción individual. Este equilibrio permite la
estabilidad y la prosperidad del Estado en su totalidad, este concepto de justicia tiene
implicaciones en la organización política moderna, donde el bienestar colectivo es un desafío
constante frente a las demandas individuales y la idea de que el orden y la estabilidad
dependen de una división de roles sigue siendo relevante en sociedades democráticas, pero
con un enfoque más flexibles y participativos.
Desarrollo del problema: En el capítulo IV, Adimanto cuestiona a Sócrates sobre la
aparente falta de felicidad de los guardianes del Estado, quienes, a pesar de tener la
responsabilidad de proteger a la polis, carecen de posesiones materiales y privilegios
personales: "¿Qué responderás, Sócrates, si se te objeta que no haces a esos hombres muy
dichosos...?" (Platón, 370 a.c, p. 124). Este planteamiento se basa en la percepción común de
que la felicidad se relaciona con la obtención de riquezas y placeres materiales.
Sócrates responde argumentando que el propósito de los guardianes no es alcanzar
una felicidad individual, sino asegurar la justicia y estabilidad del Estado: "No nos hemos
propuesto como fin la felicidad de un cierto orden de ciudadanos, sino la del Estado entero"
(Platón, 370 a.c, p. 124). Según Platón, la justicia se define como la adecuada
correspondencia entre la naturaleza de cada ciudadano y la función que desempeña en la
sociedad, cuando cada individuo se enfoca en cumplir su rol asignado sin intervenir en las
tareas de los otros, se logra el equilibrio y la unidad social: "Cuando cada uno hace lo que le
corresponde y no se entromete en los asuntos de los demás, se alcanza la justicia" (Platón,
370 a.c, p. 137).
El concepto de especialización funcional que propone Platón establece que la justicia
en el Estado ideal es posible solo cuando cada individuo desempeña el papel que le
corresponde según su naturaleza, pero esta idea ha sido objeto de debate por pensadores
modernos. Rawls (1971), en "Teoría de la Justicia", argumenta que la justicia debe basarse en
principios de equidad que garanticen igualdad de oportunidades que estén en contraposición
con la rigidez de la estructura platónica, pero ambos coinciden en la necesidad de un orden
social que evite el caos y la desigualdad extrema.
Además, Sócrates plantea que la opulencia y la pobreza son elementos que pueden
corromper el ejercicio de las funciones propias de cada clase social. La riqueza genera
negligencia y decadencia, mientras que la pobreza acarrea incapacidad y resentimiento: "La
opulencia y la pobreza dañan igualmente a las artes y a los que las ejercen" (Platón, 370 a.c,
p. 125). Ambos extremos ponen en riesgo la cohesión del Estado y la correcta ejecución de
las labores asignadas.
Y la educación también juega un papel crucial en la estabilidad del Estado platónico.
Sócrates insiste en que una formación adecuada garantizará que cada ciudadano comprenda
su rol y lo acepte de manera natural: "La educación y la crianza... si nuestros ciudadanos son
bien educados y se hacen hombres en regla, verán por sí mismos la importancia de todos
estos puntos" (Platón, 370 a.c, p. 127).
Desde una perspectiva crítica, Karl Popper, en "La sociedad abierta y sus enemigos"
(1945), explica que el ideal platónico de un Estado perfectamente estructurado puede derivar
en regímenes autoritarios al imponer una estructura rígida donde los ciudadanos no pueden
elegir libremente su rol en la sociedad, aunque hay otros autores como Alasdair MacIntyre,
en "After Virtue" (1981), rescatan la idea platónica de que la justicia es un principio recto que
debe guiar la vida política, siempre que se contemple en una estructura más abierta y
adaptable.
En términos de aplicación moderna, el concepto de justicia platónica resuena en los
debates sobre la división del trabajo y la meritocracia. Autores como Michael Sandel, en
"Justice: What's the Right Thing to Do?" (2009), discuten la tensión entre la asignación de
roles por capacidad y la necesidad de garantizar igualdad de oportunidades, aunque la
propuesta platónica prioriza la estabilidad del Estado sobre la movilidad social, en sociedades
democráticas contemporáneas se busca un equilibrio entre estas dos posturas.
Conclusiones
La hipótesis confirma que, si analizamos la forma en que Platón concibe la justicia
como la armonía que termina en el cumplimiento de roles específicos, la felicidad, desde esta
perspectiva, no es un fin individual, sino como el bienestar del Estado en su totalidad, la idea
de que la felicidad del todo debe primar sobre el beneficio individual resuena en debates
actuales sobre la responsabilidad colectiva y la equidad social.
Referencias
MacIntyre, A. (1981). After Virtue: A Study in Moral Theory. University of Notre Dame
Press.
Platón. (370 A.C). La República.
Popper, K. (1945). La sociedad abierta y sus enemigos. Routledge.
Rawls, J. (1971). A Theory of Justice. Harvard University Press.
Sandel, M. (2009). Justice: What's the Right Thing to Do? Farrar, Straus and Giroux.