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Qué Es Una Parroquia

El documento ofrece una reflexión teológica y pastoral sobre la parroquia, destacando su evolución histórica y su papel como comunidad de fieles en la Diócesis. Se enfatiza la necesidad de una renovación misionera en las parroquias, promoviendo la participación activa de todos los miembros y la adaptación a las realidades contemporáneas. Además, se menciona la importancia de la Eucaristía y otros sacramentos en la vida comunitaria y la evangelización.

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Qué Es Una Parroquia

El documento ofrece una reflexión teológica y pastoral sobre la parroquia, destacando su evolución histórica y su papel como comunidad de fieles en la Diócesis. Se enfatiza la necesidad de una renovación misionera en las parroquias, promoviendo la participación activa de todos los miembros y la adaptación a las realidades contemporáneas. Además, se menciona la importancia de la Eucaristía y otros sacramentos en la vida comunitaria y la evangelización.

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TEMA 3: ¿QUÉ ES UNA PARROQUIA?

OBJETIVO: Ofrecer una reflexión teológico y pastoral sobre la parroquia, para que, en comunión
y participación, impulsemos su renovación y sean verdaderas comunidades misioneras en nuestra
Diócesis.
ORACIÓN: Leer Jn 15,1-17. Vinculados a Dios por el amor, los apóstoles darán fruto.
Los participantes pueden hacer un comentario: ¿De qué manera vivimos la unidad y la comunión
con Jesús y entre nosotros?
ILUMINACIÓN:
1. Origen histórico de la Parroquia.
La palabra “parroquia” proviene del griego παροικία (paroikía) que significa de ordinario “vivir
junto a” o “habitar en vecindad”. De hecho, paroikos quiere decir “vecino”. La Parroquia surgió
para adaptar la acción de la primitiva comunidad urbana a las zonas rurales recién evangelizadas.
La Parroquia en sentido bíblico, se aplica a la comunidad del pueblo de Dios, que vive en el
extranjero sin derecho de ciudadanía.
En la primitiva Iglesia la parroquia se identificaba con la comunidad, después hasta el siglo IV con
la Diócesis, en el siglo IV al XI con las Iglesias o lugares de culto, y a partir del siglo XII se le
empieza a conocer con el nombre de parroquia, hasta llegar a la configuración jurídica actual1.
2. La Parroquia en el Vaticano II.
La parroquia ha recibido del Concilio Vaticano II (1962-1965) un aporte teológico-pastoral y un
gran impulso de renovación.
La parroquia representa a la Iglesia universal, es una parte de la Diócesis, se concibe como una
comunidad de fieles y es regida por un pastor propio: «Como no le es posible al Obispo, siempre
y en todas partes, presidir personalmente en su Iglesia a toda su grey, debe por necesidad erigir
diversas comunidades de fieles. Entre ellas sobresalen las parroquias, distribuidas localmente bajo
un pastor que hace las veces del Obispo, ya que de alguna manera representan a la Iglesia visible
establecida por todo el orbe» (SC 42).
Como pastor propio, el párroco es colaborador del Obispo, ejerce la cura pastoral de la comunidad
parroquial, es partícipe con el obispo diocesano y bajo su autoridad del ministerio de Cristo, cumple
su deber de enseñar, santificar y regir, con la colaboración de otros presbíteros, diáconos y fieles
laicos (cf. ChD 30; c. 519).
3. La Parroquia en el Código de Derecho Canónico.
En el Código de Derecho Canónico se describe: «La parroquia es una determinada comunidad de
fieles constituida de modo estable en la Iglesia particular, cuya cura pastoral, bajo la autoridad del
Obispo diocesano, se encomienda a un párroco, como su pastor propio» (c. 515 § 1).
De esta definición sobresale de que no es principalmente una estructura, un territorio, un templo,
una organización, sino principalmente una comunidad de fieles, una comunidad de comunidades,
una familia de Dios. No está centrada en el sacerdote, sino en el pueblo de Dios. Se subraya el que
tiene que estar en comunión y sintonía con la Iglesia particular o diócesis.

1
J. HIGUERAS FERNANDEZ, Hacia la parroquia del tercer milenio, 23.
4. La reforma de la parroquia según Aparecida.
El documento de Aparecida, al hablar de los lugares eclesiales para la comunión, afirma que las
Parroquias deben ser: “casas y escuelas de comunión”. Se anhela una valiente acción renovadora
de las estructuras de las parroquias para que sean red de comunidades y grupos, verdaderos
«espacios de la iniciación cristiana, de la educación y celebración de la fe, abiertas a la diversidad
de carismas, servicios y ministerios, organizadas de modo comunitario y responsable,
integradoras de movimientos de apostolado ya existentes, atentas a la diversidad cultural de sus
habitantes, abiertas a los proyectos pastorales y supraparroquiales y a las realidades
circundantes» (DA 170).
La renovación misionera de las parroquias exige reformular sus estructuras donde todos los
miembros de la comunidad parroquial sean responsables de la evangelización, guiados por el
Espíritu Santo (cf. DA 171), que todos «se sientan y sean realmente discípulos y misioneros de
Jesucristo en comunión» (DA 172). Desde la parroquia hay que anunciar a Jesucristo. «Toda
parroquia está llamada a ser el espacio donde se recibe y acoge la Palabra, se celebra y se expresa
en la adoración del Cuerpo de Cristo, y, así, es la fuente dinámica del discipulado misionero. Su
propia renovación exige que se deje iluminar siempre de nuevo por la Palabra viva y eficaz» (Ibid).
La conversión pastoral de nuestras parroquias: «exige que se pase de una pastoral de mera
conservación a una pastoral decididamente misionera» (DA 370), que la acción evangelizadora,
hecha con imaginacion y creatividad, llegue a las grandes ciudades y al mundo rural, que “salga”
hacia los de fuera. Particularmente, en las ciudades con sus multiples unidades habitacionales y
movilidad humana, donde se requieren nuevas estructuras pastorales, una pastoral urbana (cf. DA
173).
Para ser parroquia misionera es necesario convocar y formar laicos misioneros, que salgan al
mundo para evangelizar el complejo mundo social, según su vocación específica laical (cf. DA 74).
Y en el cultivo de la vida interior, propio de la comunidad parroquial, Aparecida hace una explícita
referencia a todos los sacramentos, pero de una manera especial a la Eucaristía (cf. DA 175), de la
que procede la exigencia de una evangelizacion integral. Desde la Eucaristia, la parroquia se hace
“samaritana”, acercándose a los más empobrecidos con signos concretos de solidaridad,
consciente de que toda auténtica misión unifica la preocupación por la dimensión trascendente del
ser humano y por sus necesidades concretas (cf. DA 176). Y una especial referencia al sacramento
de la Reconciliación, al sacramento del perdón, para el que pide a los pastores a fomentar la
confesión frecuente, también nosotros hemos de recibirlo, y a dedicar tiempo suficiente para
ofrecer este sacramento, siempre con celo pastoral y entrañas de misericordia (cf. DA 177).
5. La reforma de la parroquia en Evangelii Gaudium (la alegría del Evangelio).
El Papa Francisco, al hablar de la conversión pastoral, pide “una impostergable renovación
eclesial”, que todas sus estructuras estén al servicio de la misión: «Sueño con una opción misionera
capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y
renovación toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del
mundo actual más que para la autopreservación. La reforma de estructuras que exige la conversión
pastoral sólo puede entenderse en este sentido: procurar que todas ellas se vuelvan más misioneras,
que la pastoral ordinaria en todas sus instancias sea más expansiva y abierta, que coloque a los
agentes pastorales en constante actitud de salida y favorezca así la respuesta positiva de todos
aquellos a quienes Jesús convoca a su amistad» (EG 27).
El objetivo de la reforma es claro: que todas las estructuras eclesiales se vuelvan más misioneras,
contextualizado en el mundo actual, y evitando la tentación de la autopreservación. Nos pide
cambiar las costumbres, el estilo, el lenguaje, y hasta los horarios.
El Papa Francisco aborda el tema de la parroquia, como la primera concreción de esta renovación.
Eso ya indica que él piensa también en la parroquia como la manifestación de Iglesia más cercana
a la gente. Además de la parroquia (n. 28), pide la reforma de los movimientos y comunidades
eclesiales (n. 29), la diócesis (n. 30), el obispo (n. 31) y el papado y el papa (n. 32).
En relación a la parroquia dice: «La parroquia no es una estructura caduca; precisamente porque
tiene una gran plasticidad, puede tomar formas muy diversas que requieren la docilidad y la
creatividad misionera del Pastor y de la comunidad. Aunque ciertamente no es la única institución
evangelizadora, si es capaz de reformarse y adaptarse continuamente, seguirá siendo «la misma
Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas». Esto supone que realmente esté en
contacto con los hogares y con la vida del pueblo, y no se convierta en una prolija estructura
separada de la gente o en un grupo de selectos que se miran a sí mismos. La parroquia es presencia
eclesial en el territorio, ámbito de la escucha de la Palabra, del crecimiento de la vida cristiana, del
diálogo, del anuncio, de la caridad generosa, de la adoración y la celebración. A través de todas sus
actividades, la parroquia alienta y forma a sus miembros para que sean agentes de evangelización.
Es comunidad de comunidades, santuario donde los sedientos van a beber para seguir caminando,
y centro de constante envío misionero. Pero tenemos que reconocer que el llamado a la revisión y
renovación de las parroquias todavía no ha dado suficientes frutos en orden a que estén todavía
más cerca de la gente, que sean ámbitos de viva comunión y participación, y se orienten
completamente a la misión» (EG 28).
El Papa describe cómo lograr esta reforma de las estructuras: «La pastoral en clave de misión
pretende abandonar el cómodo criterio pastoral del «siempre se ha hecho así». Invito a todos a ser
audaces y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos
evangelizadores de las propias comunidades. Una postulación de los fines sin una adecuada
búsqueda comunitaria de los medios para alcanzarlos está condenada a convertirse en mera
fantasía. Exhorto a todos a aplicar con generosidad y valentía las orientaciones de este documento,
sin prohibiciones ni miedos. Lo importante es no caminar solos, contar siempre con los hermanos
y especialmente con la guía de los obispos, en un sabio y realista discernimiento pastoral» (EG 33).
El Papa pide superar la “rutina pastoral”, es la enemiga de la pastoral en conversión. La rutina es
fruto de la pereza y del miedo2, ser audaces y creativos para la evangelización, siempre juntos, y
especialmente con la guía de los obispos.
TRABAJO EN GRUPOS: Compartir en pequeños grupos:
1) De lo que leímos y reflexionamos, ¿qué es lo que más te ha llamado la atención acerca la
renovación de la parroquia?
2) En nuestra parroquia, ¿Hemos trabajado de acuerdo a los criterios del Plan Diocesano de
Pastoral? ¿De qué manera participo en la elaboración del VI Plan? ¿Vivimos la pastoral de
conjunto en nuestra parroquia, o cada pastoral es independiente y contrapuesta al proyecto
pastoral común?
3) ¿De qué manera podemos participar con mayor eficacia en nuestra parroquia?
PLENARIO: Cada grupo comparte sus respuestas.

2
PEDRO JARAMILLO RIVAS, Evangelii gaudium en clave de parroquia misionera, 54.
ORACIÓN: Hacer la oración del proceso de elaboración del VI PDP (anexo en el tema 1).
CANTO FINAL: Todos unidos (u otro).
Todos unidos, formando un solo cuerpo,
un pueblo que en la Pascua nació,
miembros de Cristo, en sangre redimidos,
Iglesia peregrina de Dios.
Vive en nosotros la fuerza del Espíritu
que el Hijo desde el Padre envió,
Él nos empuja, nos guía y alimenta,
Iglesia peregrina de Dios.
SOMOS EN LA TIERRA SEMILLA DE OTRO REINO,
SOMOS TESTIMONIO DE AMOR:
PAZ PARA LAS GUERRAS Y LUZ ENTRE LAS SOMBRAS,
IGLESIA PEREGRINA DE DIOS.

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