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Año 4.

nº 12

Cría salud y
PORCINO
b á s i c o s
Aspectos claves de la infección por
Haemophilus parasuis
PORCINO
básicos
editorial
La enfermedad respiratoria es, probablemente, la en-
tidad patológica que genera las mayores pérdidas eco-
nómicas en las explotaciones porcinas. Los animales
requieren de 2 a 3 semanas más para alcanzar un peso
adecuado, la eficiencia de conversión alimenticia decrece
0,1 puntos, disminuye la ganancia diaria de peso (5,7%) y
genera una mortalidad adicional de un 7 a un 11 %. Este
impacto es más severo cuando las patologías afectan a
cerdos de menor edad, cuando se agravan por infeccio-
nes secundarias o cuando existen ambientes adversos y
factores estresantes que debilitan la respuesta inmune
de los animales.

Pfizer ha sido, desde siempre, un laboratorio invo-


lucrado en el desarrollo de nuevos fármacos, entre ellos
numerosos antibióticos, que nos permitan controlar esta
enfermedad. Uno de los retos a la hora de sintetizar es-
tos nuevos productos es, indudablemente, la obtención de
antibióticos que permitan terapias de larga acción. Hoy
en día, ya podemos con una única aplicación de tulatro-
micina garantizar el tratamiento completo y la dosis te-
rapéutica, ya que este antibiótico se caracteriza por su
rápida eficacia, prolongada actividad y lenta eliminación.
Las ventajas son evidentes, ahorro de mano de obra y me-
nos estrés para los cerdos.

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PORCINO Aspectos claves de la infección por
Haemophilus parasuis

Aspectos claves
de la infección por
Haemophilus
parasuis
La importancia de determinados agentes bacterianos ha ido
en aumento a lo largo de los últimos años, principalmente en
explotaciones intensivas con un alto estatus sanitario. Uno de
ellos es el Haemophilus parasuis, una bacteria que afecta ex-
clusivamente al ganado porcino y que es parte de la flora nor-
mal de las fosas nasales y la tráquea. Esta bacteria es el agente
productor de una enfermedad conocida como Enfermedad de
Glässer, caracterizada principalmente por producir poliserositis
(inflamación de diversas serosas como la pleura, el peritoneo y
el pericardio); aunque también ocasiona septicemias (infección
generalizada), meningitis, artritis y neumonías. Frecuentemente

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O básicos
aparece como uno de los gérmenes involucrados en el Complejo
Respiratorio Porcino.

H. parasuis se transmite de modo


directo, entre animales enfermos y
sanos, a través de la vía aerógena

La Enfermedad de Glässer ha sido considerada, tradicional-


mente, una enfermedad esporádica asociada a situaciones de
estrés (destete, transporte, cambio de pienso…) y característica
de animales jóvenes de entre dos semanas y cuatro meses de
vida, con especial incidencia alrededor de los dos meses de vida.
Sin embargo, en la última década, los cambios realizados en la
producción porcina para erradicar o controlar otras enferme-
dades (producción en tres sitios, destete precoz) han producido
un aumento en la aparición de la Enfermedad de Glässer. Este
cambio probablemente se debe a la falta de exposición de los
lechones a la bacteria mientras están protegidos por la inmu-
nidad materna. La Enfermedad de Glässer es hoy en día una de
las principales causas de mortalidad en las transiciones de la
producción porcina moderna.

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PORCINO Aspectos claves de la infección por
Haemophilus parasuis

EPIDEMIOLOGÍA
Aunque el porcentaje de cerdos portadores de esta bacteria
en nuestras granjas puede ser extremadamente alto, la inciden-
cia de la enfermedad es generalmente inferior al 10% (máximo
un 20%). Los signos clínicos de enfermedad se observan en
animales entre las 5 y 10 semanas de vida y, aunque raramente
sobrepasan las 16 semanas de vida, se han observado brotes en
animales al finalizar el engorde.

H. parasuis se transmite de modo directo, entre animales


enfermos y sanos, a través de la vía aerógena; el tracto respi-
ratorio actúa como puerta de entrada del microorganismo pro-
duciendo en ocasiones una infección generalizada y, por tanto,
la enfermedad clínica. Es importante recalcar que es posible
aislar esta bacteria de las fosas nasales de los cerdos sin que
ello implique la existencia de la enfermedad.

Enfermedades más frecuentes


en cerdos lactantes en EE.UU.

Meningitis por S. suis 31,8

Epidermitis Exudativa 25,3

Diarrea por E. Coli 24

Neumonía por Mycoplasma spp. 19,6

Nematodosis 18

PRRS 17,5

Enfermedad de Glässer 7,3

Influenza Porcina (VI H1) 7,2

Salmonelosis 6,6
Neumonía por Actinobacillus spp.
6,4
0 5 10 15 20 25 30 35

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O básicos
SÍNTOMAS Y LESIONES
En granjas o animales sin contacto previo con el agente
los síntomas clínicos sobrevienen súbitamente unos días des-
pués de la exposición. La presentación clínica depende de la
localización de las lesiones inflamatorias. A menudo el primer
signo clínico es la muerte súbita de alguno de los lechones de
la camada. Los síntomas iniciales incluyen fiebre alta (40-41 ºC)
y apatía, seguida de inapetencia y anorexia. Más tarde puede
aparecer dificultad respiratoria, dolor (evidenciado por chilli-
dos), articulaciones hinchadas y calientes, cojera, temblor, in-
coordinación, coloración azulada de las orejas y partes distales
de las extremidades (cianosis), posición acostada y muerte a
los 2-5 días del inicio de la enfermedad.

Los casos de neumonía son relativamente frecuentes; ha-


bitualmente H. parasuis aparece implicado como un invasor
secundario, oportunista, que produce enfermedad asociado con

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PORCINO Aspectos claves de la infección por
Haemophilus parasuis

otros agentes bacterianos o víricos o coincidiendo con una falta


de inmunidad protectora específica.

En las infecciones crónicas, más usuales en cerdos en tran-


sición, es frecuente observar mayor incidencia de tos, disnea,
artritis crónica y cojeras, además de escaso crecimiento, pérdida
de peso y cubierta de pelo áspero.

DIAGNÓSTICO
Generalmente, el diagnóstico se basa en la historia clíni-
ca, los síntomas, las lesiones detectadas en animales que han
muerto o han sido sacrificados, y otros datos epidemiológicos.
El aislamiento de H. parasuis en el laboratorio resulta necesario
para la confirmación, pero esto no siempre es fácil debido a su
fragilidad y los complejos requerimientos nutritivos necesarios
para su crecimiento. Además, es frecuente la implicación de
otros microorganismos de más fácil supervivencia y recupe-

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O básicos
ración en las muestras clínicas, lo que colabora a enmascarar
la enfermedad. Sin embargo, en la actualidad se han validado
nuevas técnicas laboratoriales que facilitarán su diagnóstico.

Seguramente, las enfermedades


respiratorias son, a fecha de hoy, el
principal inconveniente sanitario
de la explotación porcina y las
perspectivas no son, precisamente,
alentadoras pues a medida que se
van mejorando los estándares de
salud están surgiendo procesos
nuevos o recrudeciendo su
incidencia y presentación otros
que, tiempo atrás, no llamaban
particularmente la atención de los
especialistas

TRATAMIENTO Y CONTROL
Ante un brote de esta enfermedad hay que actuar para
intentar reducir la mortalidad y los síntomas clínicos. Los ani-
males con síntomas, o de los que sospechemos puedan estar
enfermos, deben separarse del resto y tratarse con un antiin-
flamatorio, un antibiótico inyectable y, si es posible, rehidratar-
los. Tradicionalmente los antibióticos con mejores resultados
han sido los beta-lactámicos pero, hoy día, contamos con un
nuevo producto inyectable en el mercado para el tratamiento y
prevención de H. parasuis: la tulatromicina. Entre sus caracte-
rísticas más notables cabe destacar su excepcional vida media
y su excelente actividad antimicrobiana.

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PORCINO Aspectos claves de la infección por
Haemophilus parasuis

Las medidas de control para esta enfermedad incluyen la


intervención sobre ciertos factores predisponentes, la adminis-
tración de antibióticos, el uso de vacunas comerciales y autó-
genas (autovacunas) y la exposición controlada.

Como en cualquier enfermedad multifactorial, es conve-


niente el establecimiento de medidas de vigilancia sobre distin-
tos factores que pueden intervenir en la presentación y difusión
de la enfermedad:

1) mantener una higiene rigurosa (limpieza y desinfec-


ción de las salas de parto, recría y cebo antes de la siguiente
repoblación);

2) realizar un adecuado programa de adaptación sanitario


en cerdas primerizas;

3) controlar que cada lechón reciba la máxima cantidad


de calostro al nacer;

4) evitar ambientes con bajas temperaturas y humedad;

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O 5) procurar una baja densidad de animales;
básicos
6) impedir la mezcla de animales;

7) establecer periodos de aislamiento y aclimatación sufi-


cientemente largos para que se desarrolle inmunidad protecto-
ra, por vacunación o por exposición natural al agente, cuando
se introduzcan nuevos lotes de animales, etc.

La medicación preventiva con antibióticos en el pienso, o


preferiblemente en el agua, se ha usado frecuentemente para
evitar los brotes agudos de la enfermedad con resultados más
o menos satisfactorios en función del tipo de antibiótico y los
días de tratamiento. También la aplicación de antibióticos de
acción retardada, a las cerdas una semana antes de parir, y a
los lechones durante las dos primeras semanas de vida, han
resultado útiles en explotaciones con muertes neonatales o
meningitis al destete. En la actualidad disponemos de un nuevo
antibiótico inyectable para la prevención y el tratamiento del H.
parasuis, la tulatromicina (Draxxin, Pfizer Salud Animal).

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PORCINO Aspectos claves de la infección por
Haemophilus parasuis

La vacunación es posible utilizando vacunas comerciales o


autovacunas, sin embargo, no podemos obviar que las vacunas
comerciales protegen sólo frente a determinados serotipos. Si
los serotipos involucrados son otros a los contenidos en la va-
cuna, su efectividad se verá comprometida.

A menudo el primer signo clínico


es la muerte súbita de alguno de los
lechones de la camada
Los serotipos permiten diferenciar organismos a nivel de
subespecie, y se establecen por distintas características, por
ejemplo una mayor o menor virulencia. Así, un serotipo deter-
minado es una subpoblación de un microorganismo infeccioso
que se diferencia de otras subpoblaciones de la misma especie.
Por ello, las respuestas inmunitarias del organismo frente a un
serotipo de un microorganismo pueden no proteger frente a
otro serotipo de la misma especie.

A la hora de plantearse un posible programa vacunal frente


a la Enfermedad de Glässer, conviene también tener en cuen-
ta que la inmunidad maternal es bastante efectiva frente a
H. parasuis y que ésta viene a durar entre 4 y 5 semanas. Por
otra parte, dado que la mayoría de las bacterinas disponibles
son inactivadas, hay que administrar dos dosis separadas por
un intervalo de 2 a 4 semanas. Esto hace que sea muy difícil
ajustar el momento óptimo de la vacunación con el fin de cubrir
la ventana existente entre la caída de la protección maternal
y el desarrollo óptimo de la inmunidad activa proporcionada
por la vacunación. El uso en este momento de un antibiótico de
amplia duración y efectividad frente al agente puede resultar,
por ello, muy interesante y conveniente.

Aunque algunos autores han sugerido que los mejores re-


sultados se obtienen cuando la vacunación se emplea tanto
en madres como en lechones, hay que tener en cuenta que la
protección vía materna, aunque si rebaja el número de bajas,
no protege completamente.

12
O consejos
Consejos Pfizer
para Haemophilus parasuis

El control de H. parasuis es muy complicado


debido a su alta prevalencia como portador en los
animales lactantes. Además otras estrategias de
manejo como el todo dentro-todo fuera, que han
sido efectivas en el control de otros patógenos en-
téricos, y respiratorios, no lo han sido frente a la
Enfermedad de Glässer. Un problema adicional que
se produce en las granjas es la dificultad en reali-
zar un diagnóstico diferencial con otros gérmenes
como S. suis.

Los signos clínicos asociados a la enfermedad,


que suele ser más frecuente cuando los anticuer-
pos maternales han desaparecido, hacen que el
animal a menudo no pueda comer o beber lo sufi-
ciente, por lo que se hace necesario el instaurar un
tratamiento efectivo por vía inyectable.

13
Consejos Pfizer

consejos para Haemophilus


parasuis

Recientemente Draxxin® (tulatromicina) ha sido


aprobado por las autoridades sanitarias para el tra-
tamiento y prevención de H. parasuis. Draxxin® es,
por ello, el único antibiótico inyectable aprobado
para la prevención de este agente.

Con este nuevo registro, Draxxin® se constituye, por su WY


extraordinaria duración de actividad y espectro de acción, en
el tratamiento de elección frente al denominado Complejo
Respiratorio Porcino, proporcionando hasta 15 días de duración
de actividad frente a Micoplasma hyopneumoniae, todo ello
con una sola dosis. Además del mencionado patógeno, Draxxin®
también está indicado para el tratamiento de las infecciones
respiratorias asociadas a Actinobacillus pleuropneumoniae,
Haemophilus parasuis y Pasteurella multocida. La dosificación
del producto es de 1ml/40 kg de P.V. pudiendo aplicarse des-
de el nacimiento hasta mitad del cebo, debido a su periodo de
retirada de 33 días. Pr
In
La
In
In

Stellamun
con el ad
activa de
Mycoplas
semanas.
toses y pé
La inmuni
y la lactan
espera: c
una única
periodo d
mantener
14 Avda. de
receta ve
Protección de la Neumonía Enzoótica

WYV[LJJP{UKLWVY]PKH

Proteja temprano - gane de por vida


Inmunidad con una sola dosis
La vacunación más temprana: desde la primera semana de vida
Instauración rápida de la inmunidad en dos semanas
Inmunidad de por vida

Control precoz de Micoplasma

Stellamune® UNO. Composición: Mycoplasma hyopneumoniae inactivado, cepa NL 1042, entre 4,5 y 5,2 log10 URE
con el adyuvante microleoso Amphigen®. Especie de destino: cerdos. Indicaciones de uso: para la inmunización
activa de lechones desde la primera semana a fin de reducir lesiones pulmonares causadas por la infección de
Mycoplasma hyopneumoniae en cerdos de cebo. Se ha demostrado una duración de inmunidad de, al menos, 25
semanas. Para la inmunización activa de lechones desde tres semanas de edad, a fin de reducir lesiones pulmonares,
toses y pérdidas de ganancia de peso causadas por la infección de Mycoplasma hyopneumoniae en cerdos de cebo.
La inmunidad se establece 2 semanas después de la vacunación. Contraindicaciones: no usar durante la gestación
y la lactancia. Incompatibilidades: no debe mezclarse con ninguna otra vacuna o producto inmunológico. Tiempo de
espera: cero días. Precauciones: en caso de autoinyección accidental acuda inmediatamente al médico. Posología:
una única dosis de 2 ml. via intramuscular, desde la 1ª semana de vida. La vacunación debe hacerse antes del
periodo de riesgo; la infección se produce normalmente en el primer mes de vida. Precauciones de conservación:
mantener entre +2ºC y +8ºC. Proteger de la luz. No congelar. Comercializado por: Pfizer Salud Animal. Pfizer S.A.
Avda. de Europa 20 B, Parque Empresarial La Moraleja, 28108 Alcobendas (Madrid). REGISTRO nº 1.455. Con
receta veterinaria. Stellamune® UNO, Stellamune® Mycoplasma y Amphigen® son marcas registradas de Pfizer Inc.
Control total
una sola dosis

El antibiótico frente a Strep. suis

No permita que Strep. suis


le acorte su vida

Una sola dosis – acción rápida


7 días de duración de eficacia
Completa recuperación – menos recaídas

Naxcel® 100 mg/ml suspensión inyectable para cerdos (N0 de registro: EU/2/05/053/001).
Laboratorio titular: Pfizer Ltd, Ramsgate Road, Sándwich, Kent CT13 9NJ, Reino Unido. Laboratorio
responsable de la comercialización: Pfizer, S.A, Avda. de Europa 20-B, Parque Empresarial la
Moraleja, 28108 Alcobendas (Madrid). Composición en principios activos por ml: Ceftiofur ácido
libre cristalino correspondiente a ceftiofur 100 mg. Indicaciones terapéuticas: Para el tratamiento de
enfermedades bacterianas respiratorias, asociadas con: Actinobacillus pleuropneumoniae, Pastereulla
multocida, Haemophilus parasuis, y Streptococcus suis. Tratamiento de septicemia, poliartritis o
poliserositis asociadas con infecciones por Streptococcus suis. Contraindicaciones: No administrar
en caso de hipersensibilidad a ceftiofur o a otros antibióticos beta-lactámicos. Posología y modo
de administración: Vía intramuscular, 5 mg de ceftiofur/kg de peso (equivalente a 1 ml de Naxcel®
por cada 20 kg de peso) administrado en una sola dosis por vía intramuscular en el cuello. Agitar
vigorosamente el frasco durante 30 segundos o hasta que visualmente todas las partículas se hayan
resuspendido. Debe determinarse con precisión el peso, para asegurar una correcta dosificación
y evitar sub-dosificación. Se recomienda limitar el volumen de inyección a un máximo de 4 ml.
Efectos secundarios: Ocasionalmente puede observarse inflamación local transitoria tras su inyección
intramuscular. Se han observado reacciones titulares suaves en el punto de inyección, tales como
áreas pequeñas (menos de 6 cm2) o decoloraciones y pequeños quistes hasta 42 días después de la
inyección. La resolución se ha observado a los 56 días post-inyección. Tiempo de espera: Carne y
vísceras: 71 días. Modo de conservación: No conservar a temperatura superior a 25 ºC. Con receta
veterinaria. Presentación: Vial de 100 ml.