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2025 Insumos Retiros Espirituales

El documento detalla los retiros espirituales organizados por las Hijas del Amor del Niño Jesús de Praga, centrados en la profundización de la oración y la relación con Dios como Padre. Se incluyen meditaciones bíblicas y textos guía que invitan a los participantes a acercarse a Dios con confianza y humildad, destacando la importancia del Padrenuestro en la vida espiritual. A lo largo de los meses, se abordan diferentes aspectos de la oración, fomentando una conexión más profunda con la fe y la esperanza en el Reino de Dios.

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2025 Insumos Retiros Espirituales

El documento detalla los retiros espirituales organizados por las Hijas del Amor del Niño Jesús de Praga, centrados en la profundización de la oración y la relación con Dios como Padre. Se incluyen meditaciones bíblicas y textos guía que invitan a los participantes a acercarse a Dios con confianza y humildad, destacando la importancia del Padrenuestro en la vida espiritual. A lo largo de los meses, se abordan diferentes aspectos de la oración, fomentando una conexión más profunda con la fe y la esperanza en el Reino de Dios.

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Hijas del Amor del Niño Jesús de Praga

Retiros Espirituales
"La oración abre la puerta a la esperanza"
Retiros Espirituales
Profundizar en la Oración
"La oración abre la puerta a la esperanza"

Febrero Marzo Abril

Acercarse a él con toda Padre Nuestro que


¡Padre!
confianza estás en el cielo
CIC: 2779- 2785
CIC: 2777 - 2778 CIC: 2786- 2796

Mayo Junio Julio

Venga a Nosotros tu Reino


Santificado sea tu nombre
CIC: 2816 - 20821
CIC: 2807- 2815
Peregrinación

Agosto Septiembre Octubre

Hágase tu voluntad en la Danos hoy nuestro pan de Perdona nuestras


tierra como en el cielo cada día ofensas
CIC: 2822- 2827 CIC: 2828 - 2837 CIC: 2838 - 2845

Noviembre
No nos dejes caer y
libranos del mal
CIC: 2846 - 2856

3
Insumos para los Retiros espirituales

Oración del Jubileo


Padre que estás en el cielo,
la fe que nos has donado en
tu Hijo Jesucristo, nuestro hermano,
y la llama de caridad
infundida en nuestros corazones por el Espíritu Santo,
despierten en nosotros la bienaventurada esperanza
en la venida de tu Reino.

Tu gracia nos transforme


en dedicados cultivadores de las semillas del Evangelio
que fermenten la humanidad y el cosmos,
en espera confiada
de los cielos nuevos y de la tierra nueva,
cuando vencidas las fuerzas del mal,
se manifestará para siempre tu gloria.

La gracia del Jubileo


reavive en nosotros, Peregrinos de Esperanza,
el anhelo de los bienes celestiales
y derrame en el mundo entero
la alegría y la paz
de nuestro Redentor.
A ti, Dios bendito eternamente,
sea la alabanza y la gloria por los siglos.
Amén.

4
Febrero
Acercarse a Él con toda confianza

• Oración Preparatoria: Oración del jubileo

• Meditación de la lectura bíblica:

Evangelio Según San Lucas 11, 1-4

Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Cuando terminó, dijo uno de sus discípulos:
—Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos. Él les dijo: —
Cuando oren, digan: «Padre, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Danos cada día
nuestro pan cotidiano. Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros
perdonamos a todos los que nos ofenden. Y no nos dejes caer en tentación».

• Introducción a la meditación:
“Los discípulos van a un lugar solitario con el Señor. Imagínate ahí a todos los
discípulos caminando con Jesús. Llegan hasta un lugar, Jesús le dice “bueno,
quédense aquí que yo voy un poco más lejos, voy a rezar”. El Señor se pone a rezar y
dice el texto que de sólo ver cómo rezaba Jesús les vinieron ganas de rezar. ¡Cómo
rezaría Jesús! Los discípulos pensarían “éste no reza como nosotros, éste reza de un
modo especial. Yo rezo, pero Él reza de otra manera”. Pensemos cómo sería el rostro
del Señor mientras rezaba, cómo sería su postura corporal, cómo serían los frutos de
esa oración. Es decir, se notaba que tenía intimidad con Dios. Los discípulos pensarían
“yo rezo todos los días, pero esto es otra cosa”. ¡Qué ganas que me dan de aprender a
rezar como Jesús rezaba!
P. Iván Micalone. Ejercicios Espirituales por Internet El Padrenuestro

• Textos guía

1. Profundizar más: CIC: 2777 – 2778


Textos elegidos

2777 En la liturgia romana, se invita a la asamblea eucarística a rezar el Padre


Nuestro con una audacia filial; las liturgias orientales usan y desarrollan
expresiones análogas: “Atrevernos con toda confianza”, “Haznos dignos de”.
Ante la zarza ardiendo, se le dijo a Moisés: “No te acerques aquí. Quita las
sandalias de tus pies” (Ex 3, 5). Este umbral de la santidad divina, sólo lo podía
franquear Jesús, el que “después de llevar a cabo la purificación de los
pecados” (Hb 1, 3), nos introduce en presencia del Padre: “Hénos aquí, a mí y a
los hijos que Dios me dio” (Hb 2, 13):

5
«La conciencia que tenemos de nuestra condición de esclavos nos haría
meternos bajo tierra, nuestra condición terrena se desharía en polvo, si
la autoridad de nuestro mismo Padre y el Espíritu de su Hijo, no nos
empujasen a proferir este grito: “Abbá, Padre” (Rm 8, 15) ... ¿Cuándo la
debilidad de un mortal se atrevería a llamar a Dios Padre suyo, sino
solamente cuando lo íntimo del hombre está animado por el Poder de lo
alto?» (San Pedro Crisólogo, Sermón 71, 3).

2778 Este poder del Espíritu que nos introduce en la Oración del Señor se
expresa en las liturgias de Oriente y de Occidente con la bella palabra,
típicamente cristiana: parrhesia, simplicidad sin desviación, conciencia filial,
seguridad alegre, audacia humilde, certeza de ser amado (cf Ef 3, 12; Hb 3, 6; 4,
16; 10, 19; 1 Jn 2,28; 3, 21; 5, 14).

2. Profundizar más: Capítulo 20-22- Camino De perfección. Santa Teresa de Jesús


Textos elegidos
“siempre es gran bien fundar vuestra oración sobre oraciones dichas de tal boca como
la del Señor. En esto tienen razón, que, si no estuviese ya nuestra flaqueza tan flaca, y
nuestra devoción tan tibia, no eran menester otros conciertos de oraciones, ni eran
menester otros libros.”

6
Marzo
¡Padre!
• Oración Preparatoria: Oración del jubileo

• Meditación de la lectura bíblica:

Evangelio Según San Mateo 11 25-30

En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo
y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has
revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al
Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
«Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso.
Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón;
y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.»

• Introducción a la meditación:
“Cuando oren digan Padre” indica que al empezar a orar debemos ponernos en
presencia de Dios. Estoy delante de Dios. Dios me ve, Dios me escucha. No puedo
hablar como si le hablara a la pared, o como si le hablara a un hijo de vecino, o como
si hablara solo. Tengo que creer que Dios está aquí, que Dios es omnipotente. Él todo
lo puede. Él creó el mundo. Élme creó a mí. Él sabe lo que me conviene. Entonces entro
en su presencia. Tomo conciencia de que Él me mira, que Él me escucha, que Él me
ama, que Él está esperando tener este tiempo conmigo. Y también tomo conciencia
que estoy delante de un Dios que es Padre. Es mi Papá. Un Dios que me ama
personalmente, que quiere mi bien, que me ama tanto que me dio a su hijo Jesús.
Entonces voy a orar como un hijo habla con su padre, así con esa confianza y con esa
intimidad

P. Iván Micalone. Ejercicios Espirituales por Internet. El Padrenuestro

• Textos guía
1. Profundizar más: CIC 2779- 2785
Textos elegidos

2779 Antes de hacer nuestra esta primera exclamación de la Oración del Señor,
conviene purificar humildemente nuestro corazón de ciertas imágenes falsas de “este
mundo”. La humildad nos hace reconocer que “nadie conoce al Padre, sino el Hijo y
aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar”, es decir “a los pequeños” (Mt 11, 25-27). La
purificación del corazón concierne a imágenes paternales o maternales,
correspondientes a nuestra historia personal y cultural, y que impregnan nuestra

7
relación con Dios. Dios nuestro Padre transciende las categorías del mundo creado.
Transferir a Él, o contra Él, nuestras ideas en este campo sería fabricar ídolos para
adorar o demoler. Orar al Padre es entrar en su misterio, tal como Él es, y tal como el
Hijo nos lo ha revelado:

«La expresión Dios Padre no había sido revelada jamás a nadie. Cuando Moisés
preguntó a Dios quién era Él, oyó otro nombre. A nosotros este nombre nos ha
sido revelado en el Hijo, porque este nombre implica el nuevo nombre del
Padre» (Tertuliano, De oratione, 3, 1).

2785 Un corazón humilde y confiado que nos hace volver a ser como niños (cf Mt 18,
3); porque es a “los pequeños” a los que el Padre se revela (cf Mt 11, 25):
«Es una mirada a Dios y sólo a Él, un gran fuego de amor. El alma se hunde y se
abisma allí en la santa dilección y habla con Dios como con su propio Padre,
muy familiarmente, en una ternura de piedad en verdad entrañable» (San Juan
Casiano, Conlatio 9, 18).

«Padre nuestro: este nombre suscita en nosotros todo a la vez, el amor, el gusto
en la oración [...] y también la esperanza de obtener lo que vamos a pedir [...]
¿Qué puede Él, en efecto, negar a la oración de sus hijos, cuando ya
previamente les ha permitido ser sus hijos?» (San Agustín, De sermone Domini
in monte, 2, 4, 16).

2. Profundizar más: Capítulo 27- Camino De perfección. Santa Teresa de Jesús


Textos elegidos

1. «Padre nuestro, que estás en los cielos». ¡Oh, Señor mío, cómo parecéis
Padre de tal Hijo, y cómo parece vuestro Hijo, Hijo de tal Padre! Bendito seáis
vos por siempre jamás. ¿No fuer a al fin de la oración esta merced, Señor, tan
grande? En comenzando nos henchís las manos, y hacéis tan gran merced, que
sería harto bien henchirse el entendimiento, para ocupar la voluntad, de manera
que no os pudiese hablar palabra. ¡Oh qué bien venía aquí, hijas, contemplación
perfecta! ¡Oh con cuánta razón se entraría el alma en sí, para poder mejor subir
sobre sí mesma a que le diese este santo Hijo a entender, qué cosa es el lugar a
donde dice que está su Padre, que es en los cielos! Salgamos de la tierra, hijas
mías, que tal merced como ésta no es razón se tenga en tan poco, que después
que entendamos cuán grande es, nos quedemos en la tierra. ¡Oh Hijo de Dios, y
Señor mío! ¿Cómo dais tanto junto a la primera palabra? Ya que os humilláis a
vos con extremo tan grande en juntaros con nosotros al pedir, y haceros
hermano de cosa tan baja, y miserable, cómo nos dais en nombre de vuestro
Padre todo lo que se puede dar, pues que queréis que nos tenga por hijos, que
vuestra palabra no puede faltar; oblígasle a que la cumpla, que no es pequeña
carga, pues en siendo Padre nos ha de sufrir, por graves que sean las ofensas,
si nos tornamos a él, como al hijo pródigo.

8
Abril
Padre Nuestro que estás en el cielo
• Oración Preparatoria: Oración del jubileo

• Meditación de la lectura bíblica:


Del Santo Evangelio Según San Juan 11 49- 54

Pero uno de ellos, Caifás, que era el Sumo Sacerdote de aquel año, les dijo: «Vosotros
no sabéis nada, ni caéis en la cuenta de que os conviene que muera uno solo por el
pueblo y no perezca toda la nación.» Esto no lo dijo por su propia cuenta, sino que,
como era Sumo Sacerdote aquel año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación - y
no sólo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban
dispersos. Desde este día, decidieron darle muerte. Por eso Jesús no andaba ya en
público entre los judíos, sino que se retiró de allí a la región cercana al desierto, a una
ciudad llamada Efraím, y allí residía con sus discípulos.

• Introducción a la meditación:
Saben que para cuidar esto en los primeros siglos el Padrenuestro estaba bajo la
disciplina del arcano. El arcano quiere decir el misterio. Esto lo cuenta Cirilo de
Jerusalén en las catequesis mistagógicas. Es decir no se le daba a cualquiera el
Padrenuestro. Sólo a quien, después de una preparación larga y una conversión real,
un cambio de vida, iba a morir al mundo e iba a empezar a vivir como hijo de Dios: se
iba a bautizar. Entonces en la víspera de de su Bautismo, el día antes, le entregaban el
Padrenuestro, y le contaban el secreto de la Eucaristía. Y entonces esta persona, que
había aprendido el Padrenuestro, esperaba a ser bautizado al otro día para poder
rezarlo, para poder por primera vez dirigirse al Padre junto con la Madre Iglesia y los
hermanos.
P. Iván Micalone. Ejercicios Espirituales por Internet. El Padrenuestro

• Textos guía
1. Profundizar más: CIC 2786- 2796
Textos elegidos

2788 Como la Oración del Señor es la de su Pueblo en los “últimos tiempos”, ese
“nuestro” expresa también la certeza de nuestra esperanza en la última promesa de
Dios: en la nueva Jerusalén dirá al vencedor: “Yo seré su Dios y él será mi hijo” (Ap 21,
7).
2793 Los bautizados no pueden rezar al Padre “nuestro” sin llevar con ellos ante Él
todos aquellos por los que el Padre ha entregado a su Hijo amado. El amor de Dios no
tiene fronteras, nuestra oración tampoco debe tenerla (cf. NA 5). Orar a “nuestro”
Padre nos abre a dimensiones de su Amor manifestado en Cristo: orar con todos los

9
hombres y por todos los que no le conocen aún para que “estén reunidos en la unidad”
(Jn 11, 52). Esta solicitud divina por todos los hombres y por toda la creación ha
inspirado a todos los grandes orantes: tal solicitud debe ensanchar nuestra oración en
un amor sin límites cuando nos atrevemos a decir Padre “nuestro”.

2796 Cuando la Iglesia ora diciendo “Padre nuestro que estás en el cielo”, profesa que
somos el Pueblo de Dios “sentado en el cielo, en Cristo Jesús” (Ef 2, 6), “ocultos con
Cristo en Dios” (Col 3, 3), y, al mismo tiempo, “gemimos en este estado, deseando
ardientemente ser revestidos de nuestra habitación celestial” (2 Co 5, 2; cf Flp 3,
20; Hb 13, 14):
«Los cristianos están en la carne, pero no viven según la carne. Pasan su vida en la
tierra, pero son ciudadanos del cielo» (Epistula ad Diognetum, 5, 8-9).

2. Profundizar más: Capítulo 22/ 27- Camino De perfección. Santa Teresa de Jesús
Textos elegidos

¡Oh Emperador nuestro, sumo poder, suma bondad, la mesma sabiduría sin principio,
sin fin, sin haber término en vuestras perfecciones, son infinitas sin poderse
comprehender, un piélago sin suelo de maravillas, una hermosura, que tiene en sí
todas las hermosuras, la mesma fortaleza! ¡Oh válame Dios, quién tuviera aquí junta
toda la elocuencia de los mortales, y sabiduría para saber bien (como acá se puede
saber, que todo es no saber nada) para este caso dar a entender alguna de las muchas
cosas, que podemos considerar para conocer algo de quién es este Señor, y bien
nuestro! Sí, llegaos a pensar, y entender en llegando con quién vais a hablar o con quién
estáis hablando. En mil vidas de las nuestras no acabaremos de entender cómo
merece ser tratado este Señor, que los ángeles tiemblan delante dél, todo lo manda,
todo lo puede, su querer es obrar. Pues razón será, hijas mías, que procuremos
deleitarnos en estas grandezas que tiene nuestro Esposo, y que entendamos con quién
estamos casadas, qué vida hemos de tener. ¡Oh válame Dios! Pues acá cuando uno se
casa, primero sabe con quién, y quién es, y qué tiene: nosotras ya desposadas, antes
de las bodas, que nos ha de llevar a su casa, ¿no pensáramos en nuestro Esposo? Pues
acá no quitan estos pensamientos a las que están desposadas, ¿por qué nos han de
quitar que procuremos entender quién es este hombre, y quién es su padre, y qué tierra
es ésta a donde me ha de llevar, y qué bienes con los que promete darnos, qué
condición tiene, cómo podré contentarle mejor, en qué le haré placer, y estudiar cómo
haré mi condición que conforme con la suya? Pues si una mujer, ha de ser bien casada,
no le avisan otra cosa, sino que procure esto, aunque sea hombre muy bajo su marido.
Pues Esposo mío, ¿en todo han de hacer menos caso de vos, que de los hombres?

10
MAYO
Santificado sea tu nombre
• Oración Preparatoria: Oración del jubileo

• Meditación de la lectura bíblica:


Del Santo Evangelio Según San Lucas 1 46- 55

Dijo María: «Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador


porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las
generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el
Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación
a los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en
su propio corazón. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. A los
hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada. Acogió a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia - como había anunciado a nuestros padres - en favor
de Abraham y de su linaje por los siglos.»

• Introducción a la meditación:
Esto es lo que queremos contemplar en el segundo punto: ver a Cristo rezando el
Padrenuestro. Oírlo de labios del maestro, y rezarlo nosotros muy lentamente.
Aprender de los santos, poder rezar el Padrenuestro con ese mismo corazón, con ese
mismo espíritu con que lo hizo Jesús o María en el Magnificad.
P. Iván Micalone. Ejercicios Espirituales por Internet. El Padrenuestro

• Textos guía
1. Profundizar más: CIC 2807- 2815

2807 El término “santificar” debe entenderse aquí, en primer lugar, no en su


sentido causativo (solo Dios santifica, hace santo) sino sobre todo en un
sentido estimativo: reconocer como santo, tratar de una manera santa. Así es
como, en la adoración, esta invocación se entiende a veces como una alabanza
y una acción de gracias (cf Sal 111, 9; Lc 1, 49). Pero esta petición es enseñada
por Jesús como algo a desear profundamente y como proyecto en que Dios y el
hombre se comprometen. Desde la primera petición a nuestro Padre, estamos
sumergidos en el misterio íntimo de su Divinidad y en el drama de la salvación
de nuestra humanidad. Pedirle que su Nombre sea santificado nos implica en
“el benévolo designio que Él se propuso de antemano” (Ef 1, 9) para que
nosotros seamos “santos e inmaculados en su presencia, en el amor” (Ef 1, 4).
Textos elegidos
2814 Depende inseparablemente de nuestra vida y de nuestra oración que su
Nombre sea santificado entre las naciones:

11
«Pedimos a Dios santificar su Nombre porque Él salva y santifica a toda
la creación por medio de la santidad. [...] Se trata del Nombre que da la
salvación al mundo perdido, pero nosotros pedimos que este Nombre de
Dios sea santificado en nosotros por nuestra vida. Porque si nosotros
vivimos bien, el nombre divino es bendecido; pero si vivimos mal, es
blasfemado, según las palabras del apóstol: “el nombre de Dios, por
vuestra causa, es blasfemado entre las naciones”(Rm 2, 24; Ez 36, 20-
22). Por tanto, rogamos para merecer tener en nuestras almas tanta
santidad como santo es el nombre de nuestro Dios (San Pedro
Crisólogo, Sermo 71, 4).

«Cuando decimos “santificado sea tu Nombre”, pedimos que sea


santificado en nosotros que estamos en él, pero también en los otros a
los que la gracia de Dios espera todavía para conformarnos al precepto
que nos obliga a orar por todos, incluso por nuestros enemigos. He ahí
por qué no decimos expresamente: Santificado sea tu Nombre “en
nosotros”, porque pedimos que lo sea en todos los hombres»
(Tertuliano, De oratione, 3, 4).

2. Profundizar más: Capítulo 30- Camino De perfección. Santa Teresa de Jesús


Textos elegidos

. ¡Oh válame Dios!, qué hace tener tan dormida la fe, para lo uno, y lo otro, que ni
acabamos de entender cuán cierto ternemos el castigo, ni cuán cierto el premio. Por
eso es bien, hijas, que entendáis lo que pedís en el Pater noster, porque si el Padre
Eterno os lo diere, no se lo tornéis a los ojos, y que penséis muy bien siempre qué
pedís, si os está bien lo que pedís, y si no, no lo pidáis, sino pedí, que os dé su
Majestad luz, porque estamos ciegos, y con hastío, para no poder comer los manjares
que os han de dar vida, sino los que os han de llevar a la muerte; ¡y qué muerte tan
peligrosa, y tan para siempre! Pues dice el buen Jesús, que digamos estas palabras,
en que pedimos, que venga a nosotros un tal reino: «Santificado sea tu nombre, venga
en nosotros tu reino».

12
JUNIO
Venga a Nosotros tu Reino
• Oración Preparatoria: Oración del jubileo

• Meditación de la lectura bíblica:


Del Santo Evangelio Según San Juan 17 1- 21

Dicho esto, Jesús elevó los ojos al cielo y exclamó: «Padre, ha llegado la hora: ¡glorifica
a tu Hijo para que tu Hijo te dé gloria a ti! Y tú le diste poder sobre todos los mortales, y
quieres que comunique la vida eterna a todos aquellos que le encomendaste. Y ésta
es la vida eterna: conocerte a ti, único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesús,
el Cristo. Yo te he glorificado en la tierra y he terminado la obra que me habías
encomendado. Ahora, Padre, dame junto a ti la misma Gloria que tenía a tu lado antes
que comenzara el mundo. He manifestado tu Nombre a los hombres: hablo de los que
me diste, tomándolos del mundo. Eran tuyos, y tú me los diste y han guardado tu
Palabra. Ahora reconocen que todo aquello que me has dado viene de ti. El mensaje
que recibí se lo he entregado y ellos lo han recibido, y reconocen de verdad que yo he
salido de ti y creen que tú me has enviado.
Yo ruego por ellos. No ruego por el mundo, sino por los que son tuyos y que tú me diste
-pues todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo mío-; yo ya he sido glorificado a través de ellos.
Yo ya no estoy más en el mundo, pero ellos se quedan en el mundo, mientras yo vuelvo
a ti. Padre Santo, guárdalos en ese Nombre tuyo que a mí me diste, para que sean uno
como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo los cuidaba en tu Nombre, pues tú me los
habías encomendado, y ninguno de ellos se perdió, excepto el que llevaba en sí la
perdición, pues en esto había de cumplirse la Escritura.
Pero ahora que voy a ti, y estando todavía en el mundo, digo estas cosas para que
tengan en ellos la plenitud de mi alegría. Yo les he dado tu mensaje, y el mundo los ha
odiado, porque no son del mundo como tampoco yo soy del mundo.
No te pido que los saques del mundo, sino que los defiendas del Maligno.
Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Conságralos mediante la verdad: tu palabra es verdad. Así como tú me has enviado al
mundo, así yo también los envío al mundo, y por ellos ofrezco el sacrificio, para que
también ellos sean consagrados en la verdad. No ruego sólo por éstos, sino también
por todos aquellos que creerán en mí por su palabra. Que todos sean uno como tú,
Padre, estás en mí y yo en ti. Que ellos también sean uno en nosotros, para que el
mundo crea que tú me has enviado.

• Introducción a la meditación:
«venga a nosotros tu Reino» quiere decir “que yo permanezca en Jesús”, “que yo
rechace el pecado”, “que yo sea santo”, “que tenga el coraje de predicar”, y pedir
esta misma conversión para mi vecino, y para el mundo entero, pedir la conversión
inicial para algunos y la conversión permanente para otros, es pedir que Cristo nos

13
llene de su espíritu, es pedir que vivamos más según el espíritu de Cristo y menos
del espíritu del mundo, más los valores de Dios y menos los valores del mundo
P. Iván Micalone. Ejercicios Espirituales por Internet. El Padrenuestro

• Textos guía
3. Profundizar más: CIC 2816 - 20821
Textos elegidos

2819 “El Reino de Dios [...] [es] justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo” (Rm 14,
17). Los últimos tiempos en los que estamos son los de la efusión del Espíritu
Santo. Desde entonces está entablado un combate decisivo entre “la carne” y el
Espíritu (cf Ga 5, 16-25):
«Solo un corazón puro puede decir con seguridad: “¡Venga a nosotros tu Reino!”
Es necesario haber estado en la escuela de Pablo para decir: “Que el pecado no
reine ya en nuestro cuerpo mortal” (Rm 6, 12). El que se conserva puro en sus
acciones, sus pensamientos y sus palabras, puede decir a Dios: “¡Venga tu
Reino!”» (San Cirilo de Jerusalén, Catecheses mystagogicae 5, 13).

2820 Discerniendo según el Espíritu, los cristianos deben distinguir entre el


crecimiento del Reino de Dios y el progreso de la cultura y la promoción de la
sociedad en las que están implicados. Esta distinción no es una separación. La
vocación del hombre a la vida eterna no suprime, sino que refuerza su deber de
poner en práctica las energías y los medios recibidos del Creador para servir en este
mundo a la justicia y a la paz (cf GS 22; 32; 39; 45; EN 31).

4. Profundizar más: Capítulo 30- Camino De perfección. Santa Teresa de Jesús


Textos elegidos

Ahora pues, el gran bien que me parece a mí hay en el reino del cielo, con otros
muchos, es ya no tener cuenta con cosa de la tierra, sino un sosiego, y gloria en
sí mesmos, un alegrarse que se alegren todos, una paz perpetua, una
satisfacción grande en sí mesmos, que les viene de ver que todos santifican, y
alaban al Señor, y bendicen su nombre, y no le ofende nadie. Todos le aman, y
la mesma alma no entiende en otra cosa, sino en amarle, ni puede dejarle de
amar, porque le conoce; y ansí le amaríamos acá, aunque no en esta
perfección, ni en un ser, mas muy de otra manera le amaríamos de lo que le
amamos, si le conociésemos.

14
Agosto
Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo
• Oración Preparatoria: Oración del jubileo

• Meditación de la lectura bíblica:


Del Santo Evangelio Según San Juan 15 13-20

No hay amor más grande que dar la vida por sus amigos, y son ustedes mis amigos, si
cumplen lo que les mando.
Ya no les llamo servidores, porque un servidor no sabe lo que hace su patrón. Los llamo
amigos, porque les he dado a conocer todo lo que aprendí de mi Padre.
Ustedes no me eligieron a mí; he sido yo quien los eligió a ustedes y los preparé para
que vayan y den fruto, y ese fruto permanezca. Así es como el Padre les concederá todo
lo que le pidan en mi Nombre.
Ámense los unos a los otros: esto es lo que les mando. Si el mundo los odia, sepan que
antes me odió a mí. No sería lo mismo si ustedes fueran del mundo, pues el mundo
ama lo que es suyo. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los elegí de en medio
del mundo, y por eso el mundo los odia. Acuérdense de lo que les dije: el servidor no
es más que su patrón. Si a mí me han perseguido, también los perseguirán a ustedes.
¿Acaso acogieron mi enseñanza? ¿Cómo, pues, acogerían la de ustedes?

• Introducción a la meditación:
Quiere decir que, si estoy rezando el Padrenuestro, y me doy cuenta que el Señor me
suspende las potencias, que tengo atadas las potencias para pensar, para imaginar,
siento como un recogimiento, me invita a entrar dentro de mí y a descansar en su
Presencia, me tengo que quedar ahí, disfrutando de la presencia de Dios, “gozando sin
entender cómo goza” dice Santa Teresa. Ésta es una manera en que Dios puede
responder al Padrenuestro bien rezado. En otras palabras, si recito el Padrenuestro y
siento recogida mis potencias, como descansando en presencia de Dios, me quede
ahí disfrutando, sin forzar la oración.
P. Iván Micalone. Ejercicios Espirituales por Internet. El Padrenuestro

• Textos guía
5. Profundizar más: CIC 2822- 2827
Textos elegidos

2822 La voluntad de nuestro Padre es “que todos los hombres [...] se salven y
lleguen al conocimiento pleno de la verdad” (1 Tm 2, 3-4). El “usa de paciencia
[...] no queriendo que algunos perezcan” (2 P 3, 9; cf Mt 18, 14). Su
mandamiento que resume todos los demás y que nos dice toda su voluntad es
que “nos amemos los unos a los otros como él nos ha amado” (Jn 13, 34; cf 1
Jn 3; 4; Lc 10, 25-37).

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2827 “Si alguno [...] cumple la voluntad [...] de Dios, a ése le escucha” (Jn 9, 31;
cf 1 Jn 5, 14). Tal es el poder de la oración de la Iglesia en el Nombre de su Señor,
sobre todo en la Eucaristía; es comunión de intercesión con la Santísima Madre
de Dios (cf Lc 1, 38. 49) y con todos los santos que han sido “agradables” al
Señor por no haber querido más que su Voluntad:
«Incluso podemos, sin herir la verdad, cambiar estas palabras: “Hágase tu
voluntad en la tierra como en el cielo” por estas otras: en la Iglesia como en
nuestro Señor Jesucristo; en la Esposa que le ha sido desposada, como en el
Esposo que ha cumplido la voluntad del Padre» (San Agustín, De sermone
Domini in monte, 2, 6, 24).

6. Profundizar más: Capítulo 32- Camino De perfección. Santa Teresa de Jesús


Textos elegidos

¡Oh Señor mío, qué gran regalo es éste para mí, que no dejásedes en querer tan
ruin como el mío, el cumplirse vuestra voluntad, o no! Buena estuviera yo,
Señor, si estuviera en mi mano el cumplirse vuestra voluntad en el cielo, y en la
tierra. Ahora la mía os doy libremente, aunque a tiempo que no va libre de
interese; porque ya tengo probado, y gran experiencia dello, la ganancia que es
dejar libremente mi voluntad en la vuestra. ¡Oh amigas, qué gran ganancia hay
aquí! ¡Oh qué gran pérdida de no cumplir lo que decimos al Señor en el Pater
noster en esto que le ofrecemos!

16
Septiembre
Danos hoy nuestro pan de cada día
• Oración Preparatoria: Oración del jubileo

• Meditación de la lectura bíblica:


Del Santo Evangelio Según San Juan 6 26 -39

Jesús les contestó: «En verdad les digo: Ustedes me buscan, no porque han visto a
través de los signos, sino porque han comido pan hasta saciarse.
Trabajen, no por el alimento de un día, sino por el alimento que permanece y da vida
eterna. Este se lo dará el Hijo del hombre; él ha sido marcado con el sello del Padre.»
Entonces le preguntaron: «¿Qué tenemos que hacer para trabajar en las obras de
Dios?»
Jesús respondió: «La obra de Dios es ésta: creer en aquel que Dios ha enviado.»
Le dijeron: «¿Qué puedes hacer? ¿Qué señal milagrosa haces tú, para que la veamos y
creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros antepasados comieron el maná en el
desierto, según dice la Escritura: Se les dio a comer pan del cielo.»
Jesús contestó: «En verdad les digo: No fue Moisés quien les dio el pan del cielo. Es mi
Padre el que les da el verdadero pan del cielo. El pan que Dios da es Aquel que baja del
cielo y que da vida al mundo.» Ellos dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan.»
Jesús les dijo: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí nunca tendrá hambre y el que
cree en mí nunca tendrá sed. Sin embargo, como ya les dije, ustedes se niegan a creer
aun después de haber visto. Todo lo que el Padre me ha dado vendrá a mí, y yo no
rechazaré al que venga a mí, porque yo he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad,
sino la voluntad del que me ha enviado. Y la voluntad del que me ha enviado es que yo
no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día.

• Introducción a la meditación:
San Ignacio propone buscar la unión con Dios en todas las cosas y dice que esto se
hace en primer lugar con la gratitud. Dice así: [233] «pedir conocimiento interno de
tanto bien recibido para que yo, enteramente reconociendo, pueda en todo amar y
servir a su divina majestad» esa expresión tan conocida de Ignacio «en todo amar y
servir».
P. Iván Micalone. Ejercicios Espirituales por Internet. El Padrenuestro

• Textos guía
7. Profundizar más: CIC 2828 - 2837
Textos elegidos

2830 “Nuestro pan”. El Padre que nos da la vida no puede dejar de darnos el
alimento necesario para ella, todos los bienes convenientes, materiales y

17
espirituales. En el Sermón de la Montaña, Jesús insiste en esta confianza filial
que coopera con la Providencia de nuestro Padre (cf Mt 6, 25-34). No nos
impone ninguna pasividad (cf 2 Ts 3, 6-13) sino que quiere librarnos de toda
inquietud agobiante y de toda preocupación. Así es el abandono filial de los
hijos de Dios:
«A los que buscan el Reino y la justicia de Dios, Él les promete darles todo
por añadidura. Todo en efecto pertenece a Dios: al que posee a Dios,
nada le falta, si él mismo no falta a Dios» (San Cipriano de Cartago, De
dominica Oratione, 21).
2837 “De cada día”. La palabra griega, epiousion, no tiene otro sentido en el
Nuevo Testamento. Tomada en un sentido temporal, es una repetición
pedagógica de “hoy” (cf Ex 16, 19-21) para confirmarnos en una confianza “sin
reserva”. Tomada en un sentido cualitativo, significa lo necesario a la vida, y más
ampliamente cualquier bien suficiente para la subsistencia (cf 1 Tm 6, 8).
Tomada al pie de la letra (epiousion: “lo más esencial”), designa directamente
el Pan de Vida, el Cuerpo de Cristo, “remedio de inmortalidad” (San Ignacio de
Antioquía, Epistula ad Ephesios, 20, 2) sin el cual no tenemos la Vida en
nosotros (cf Jn 6, 53-56) Finalmente, ligado a lo que precede, el sentido celestial
es claro: este “día” es el del Señor, el del Festín del Reino, anticipado en la
Eucaristía, en que pregustamos el Reino venidero. Por eso conviene que la
liturgia eucarística se celebre “cada día”.
«La Eucaristía es nuestro pan cotidiano [...] La virtud propia de este divino
alimento es una fuerza de unión: nos une al Cuerpo del Salvador y hace
de nosotros sus miembros para que vengamos a ser lo que recibimos [...]
Este pan cotidiano se encuentra, además, en las lecturas que oís cada
día en la Iglesia, en los himnos que se cantan y que vosotros cantáis.
Todo eso es necesario en nuestra peregrinación» (San Agustín, Sermo 57,
7, 7).

8. Profundizar más: Capítulo 33, 34- Camino De perfección. Santa Teresa de Jesús
Textos elegidos

Pues entendiendo, como he dicho, el buen Jesús cuán dificultosa cosa era ésta
que ofrece por nosotros, conociendo nuestra flaqueza, que muchas veces nos
hacemos entender que no entendemos cuál es la voluntad del Señor, como
somos flacos, y él tan piadoso, vio que era menester remedio, y ansí pídenos al
Padre Eterno este pan soberano. Porque dejar de dar lo dado, vio que en ninguna
manera nos convenía, porque está en ello toda nuestra ganancia; pues
cumplirlo sin este favor, vio ser dificultoso. Porque decir a un regalado, y rico,
que es la voluntad de Dios que tenga cuenta con moderar su plato, para que
coman otros siquiera pan, que mueren de hambre, sacará mil razones para no
entender esto, sino a su propósito. Pues decir a un murmurador, que es la
voluntad de Dios, querer tanto para su prójimo como para sí, no le puede poner
a paciencia, ni bastar razón para que lo entienda. Pues decir a un religioso, que

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está mostrado a libertad, y regalo, que ha de tener cuenta con que ha de dar
ejemplo, y que mire que ya no son solas palabras, con las que ha de cumplir
cuando dice esta palabra, sino que lo ha jurado, y prometido, y que es voluntad
de Dios que cumpla sus votos, y mire que si da escándalo, que va muy contra
ellos, aunque no del todo los quebrante; y que ha prometido pobreza, y que la
guarde sin rodeos, que esto es lo que el Señor quiere, no hay remedio aun ahora
de quererlo algunos, ¿qué hiciera si el Señor no hiciera lo más con el remedio
que usó? No hubiera sino muy poquitos, que cumplieran esta palabra, que por
nosotros dijo al Padre: Fiat voluntas tua

19
Octubre
Perdona nuestras ofensas
• Oración Preparatoria: Oración del jubileo

• Meditación de la lectura bíblica:


Del Santo Evangelio Según San Lucas 18; 10-14

«Dos hombres subieron al Templo a orar. Uno era fariseo y el otro publicano. El fariseo,
puesto de pie, oraba en su interior de esta manera:
«Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones,
injustos, adúlteros, o como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y doy la
décima parte de todas mis entradas.»
Mientras tanto el publicano se quedaba atrás y no se atrevía a levantar los ojos al cielo,
sino que se golpeaba el pecho diciendo: «Dios mío, ten piedad de mí, que soy un
pecador.»
Yo les digo que este último estaba en gracia de Dios cuando volvió a su casa, pero el
fariseo no. Porque el que se hace grande será humillado, y el que se humilla será
enaltecido.»

• Introducción a la meditación:
La siguiente actitud del corazón orante es el perdón, pedido a Dios por todas nuestras
faltas, y ofrecido a los hermanos. Es interesante que si mirás el Padrenuestro en el
Evangelio según San Mateo no se usa la palabra “pecado” sino se usa la palabra
“deuda”, que era una traducción que se usaba antes en el Padrenuestro: «Padre
perdona nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores». Esto es
significativo porque indica que el pecado es relacional, que cuando peco estoy
rompiendo una relación con Dios, no simplemente rompiendo una ley, y confesamos
que somos incapaces de pagar esa deuda. Tomamos una deuda con Dios que me hizo
tanto bien, que me bendijo tanto, y le pagué mal, y no puedo pagarla, y le pido a Dios
misericordia, el perdón.
P. Iván Micalone. Ejercicios Espirituales por Internet. El Padrenuestro

• Textos guía
9. Profundizar más: CIC 2846 - 2856
Textos elegidos

2840 Ahora bien, lo temible es que este desbordamiento de misericordia no


puede penetrar en nuestro corazón mientras no hayamos perdonado a los que
nos han ofendido. El Amor, como el Cuerpo de Cristo, es indivisible; no
podemos amar a Dios a quien no vemos, si no amamos al hermano, a la
hermana a quien vemos (cf 1 Jn 4, 20). Al negarse a perdonar a nuestros
hermanos y hermanas, el corazón se cierra, su dureza lo hace impermeable al

20
amor misericordioso del Padre; en la confesión del propio pecado, el corazón
se abre a su gracia.

2845 No hay límite ni medida en este perdón, esencialmente divino (cf Mt 18,
21-22; Lc 17, 3-4). Si se trata de ofensas (de “pecados” según Lc 11, 4, o de
“deudas” según Mt 6, 12), de hecho nosotros somos siempre deudores: “Con
nadie tengáis otra deuda que la del mutuo amor” (Rm 13, 8). La comunión de la
Santísima Trinidad es la fuente y el criterio de verdad en toda relación (cf 1 Jn 3,
19-24). Se vive en la oración y sobre todo en la Eucaristía (cf Mt 5, 23-24):
«Dios no acepta el sacrificio de los que provocan la desunión, los
despide del altar para que antes se reconcilien con sus hermanos: Dios
quiere ser pacificado con oraciones de paz. La obligación más bella para
Dios es nuestra paz, nuestra concordia, la unidad en el Padre, el Hijo y el
Espíritu Santo de todo el pueblo fiel» (San Cipriano de Cartago, De
dominica Oratione, 23).

10. Profundizar más: Capítulo 36- Camino De perfección. Santa Teresa de Jesús
Textos elegidos

Pues viendo nuestro buen Maestro, que con este manjar celestial todo nos es fácil, si
no es por nuestra culpa, y que podemos cumplir muy bien lo que hemos dicho al Padre,
de que se cumpla en nosotros su voluntad, dícele ahora, que nos perdone nuestras
deudas, pues perdonamos nosotros; y ansí prosiguiendo en la oración, dice estas
palabras: Y perdonadnos Señor nuestras deudas, ansí como nosotros perdonamos a
nuestros deudores. Miremos hermanas, que no dice como perdonaremos, porque
entendamos, que quien pide un don tan grande como el pasado, y quien ya ha puesto
su voluntad en la de Dios, que ya esto ha de estar hecho.

Y ansí dice: Como nosotros las perdonamos. Ansí, que quien de veras hubiere dicho
esta palabra al Señor, Fiat voluntas tua, todo lo ha de tener hecho, con la
determinación al menos. Veis aquí cómo los santos se holgaban con las injurias, y
persecuciones, porque tenían algo que presentar al Señor cuando le pedían. ¿Qué hará
una tan pobre como yo, que tan poco ha tenido que perdonar, y tanto hay que se me
perdone? Señor mío, ¿habrá algunas personas que me tengan compañía, y no hayan
entendido este punto? Si las hay, en vuestro nombre les pido yo, que se les acuerde
desto, y que no hagan caso de unas cositas que llaman agravios, que parece que
hacemos casas de pajitas, como niños, con estos puntos de honra.

21
Noviembre
No nos dejes caer y libranos del mal
• Oración Preparatoria: Oración del jubileo

• Meditación de la lectura bíblica: Discernimiento


Del Santo Evangelio Según San Juan 8; 10-15
Jesús les contestó: «A ustedes se les concede conocer los misterios del Reino de Dios,
mientras que a los demás les llega en parábolas. Así, pues, mirando no ven y oyendo
no comprenden. Aprendan lo que significa esta comparación: La semilla es la palabra
de Dios. Los que están a lo largo del camino son los que han escuchado la palabra,
pero después viene el diablo y la arranca de su corazón, pues no quiere que crean y se
salven. Lo que cayó sobre la roca son los que, al escuchar la palabra, la acogen con
alegría, pero no tienen raíz; no creen más que por un tiempo y fallan en la hora de la
prueba. Lo que cayó entre espinos son los que han escuchado la palabra, pero las
preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida los ahogan con el paso del
tiempo y no llegan a madurar. Y lo que cae en tierra buena son los que reciben la
palabra con un corazón noble y generoso, la guardan y, perseverando, dan fruto.

• Introducción a la meditación:
Como si le dijéramos al Señor “Ahora que termino de rezar vuelvo a mi vida ordinaria.
Ponéme la armadura, porque vuelvo a la lucha, porque soy débil, porque internamente
soy muy débil, porque en el entorno tengo muchas cosas que no me favorecen, porque
el diablo me persigue”. El orante debe tener la convicción de que estamos en -como
dice Santa Teresa Jesús una “guerra invisible”, y por eso, tiene que salir bien armado.
P. Iván Micalone. Ejercicios Espirituales por Internet. El Padrenuestro

• Textos guía
11. Profundizar más: CIC 2786- 2796
Textos elegidos
2847 El Espíritu Santo nos hace discernir entre la prueba, necesaria para el
crecimiento del hombre interior (cf Lc 8, 13-15; Hch 14, 22; 2 Tm 3, 12) en orden
a una “virtud probada” (Rm 5, 3-5), y la tentación que conduce al pecado y a la
muerte (cf St 1, 14-15). También debemos distinguir entre “ser tentado” y
“consentir” en la tentación. Por último, el discernimiento desenmascara la
mentira de la tentación: aparentemente su objeto es “bueno, seductor a la vista,
deseable” (Gn 3, 6), mientras que, en realidad, su fruto es la muerte.
«Dios no quiere imponer el bien, quiere seres libres [...] En algo la tentación es
buena. Todos, menos Dios, ignoran lo que nuestra alma ha recibido de Dios,
incluso nosotros. Pero la tentación lo manifiesta para enseñarnos a
conocernos, y así, descubrirnos nuestra miseria, y obligarnos a dar gracias por
los bienes que la tentación nos ha manifestado» (Orígenes, De oratione, 29, 15
y 17).

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2853 La victoria sobre el “príncipe de este mundo” (Jn 14, 30) se adquirió de una
vez por todas en la Hora en que Jesús se entregó libremente a la muerte para
darnos su Vida. Es el juicio de este mundo, y el príncipe de este mundo está
“echado abajo” (Jn 12, 31; Ap 12, 11). “Él se lanza en persecución de la Mujer”
(cf Ap 12, 13-16), pero no consigue alcanzarla: la nueva Eva, “llena de gracia”
del Espíritu Santo es preservada del pecado y de la corrupción de la muerte
(Concepción inmaculada y Asunción de la santísima Madre de Dios, María,
siempre virgen). “Entonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra
al resto de sus hijos” (Ap 12, 17). Por eso, el Espíritu y la Iglesia oran: “Ven, Señor
Jesús” (Ap 22, 17. 20) ya que su Venida nos librará del Maligno.

12. Profundizar más: Capítulo 38- Camino De perfección. Santa Teresa de Jesús
Textos elegidos

Destos pidamos, hijas, y supliquemos muchas veces en el Pater noster, que nos libre
el Señor, y que no consienta andemos en tentación; que nos traiga engañadas, que se
descubra la ponzoña, que no nos escondan la luz. Y a la verdad, ¡oh con cuánta razón
nos enseña nuestro buen Maestro a pedir esto, y lo pide por nosotros! Mirad, hijas, que
de muchas maneras dañan, no penséis que es sólo en hacernos entender, que los
gustos que pueden fingir en nosotros, y regalos son de Dios. Éste me parece el menos
daño en parte que ellos pueden hacer, antes podrá ser que con esto hagan caminar
más apriesa, porque cebados de aquel gusto, están más horas en la oración; y como
ellos están ignorantes que es el demonio, y como se ven indignos de aquellos regalos,
no acabarán de dar gracias a Dios, quedarán más obligados a servirle: esforzarse han
a disponerse, para que les haga más mercedes el Señor, pensando que son de su
mano.
Procurad, hermanas, siempre humildad, y ver que no sois dignas destas mercedes, y
no las procuréis. Haciendo esto, tengo para mí, que muchas almas pierde el demonio
por aquí, pensando hacer que se pierdan, y que saca el Señor del mal que pretende
hacer nuestro bien. Porque mira su Majestad nuestra intención, que es contentarle, y
servirle, estándonos con él en la oración, y fiel es el Señor. Bien es andar con aviso, no
haga quiebra en la humildad, con alguna vanagloria, suplicando al Señor os libre en
esto. No hayáis miedo, hijas, que os deje su Majestad regalar mucho de nadie, sino de
sí. A donde el demonio puede hacer gran daño sin entenderle, es haciéndonos creer
que tenemos virtudes, no las teniendo, que esto es pestilencia. Porque en los gustos,
y regalos, parece sólo que recibimos, y que quedamos más obligados a servir, acá
parece que damos, y servimos, y que está el Señor obligado a pagar, y ansí poco a poco
hace mucho daño. Que por una parte enflaquece la humildad, por otra descuidámonos
de adquirir aquella virtud, que nos parece la tenemos ya ganada. Y sin sentir
pareciéndonos vamos seguros, damos con nosotros en un hoyo, que no podemos salir
dél, que aunque no sea de conocido pecado mortal, para llevarnos al infierno todas
veces, es que nos desjarreta las piernas para no andar este camino, de que comencé
a tratar, que no se me ha olvidado.

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