0% encontró este documento útil (0 votos)
68 vistas48 páginas

Nivel FONOLÓGICO

Este documento aborda el estudio del nivel fonológico del lenguaje, centrándose en la producción de sonidos y el aparato fonador. Se explican conceptos clave como fonemas, rasgos fónicos y sílabas, además de las particularidades del español hablado en el país. Finalmente, se discuten fenómenos suprasegmentales y se proponen actividades para aplicar los conocimientos adquiridos.

Cargado por

Johana Mariaca
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
68 vistas48 páginas

Nivel FONOLÓGICO

Este documento aborda el estudio del nivel fonológico del lenguaje, centrándose en la producción de sonidos y el aparato fonador. Se explican conceptos clave como fonemas, rasgos fónicos y sílabas, además de las particularidades del español hablado en el país. Finalmente, se discuten fenómenos suprasegmentales y se proponen actividades para aplicar los conocimientos adquiridos.

Cargado por

Johana Mariaca
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

EL NIVEL FONOLÓGICO

INTRODUCCIÓN

En esta Unidad nos abocaremos al estudio del


significante de los signos lingüísticos. Para ello,
abordaremos algunos conceptos básicos acerca de los
sonidos de la lengua. Primeramente, se presentan
nociones acerca de su producción y se describe
someramente el aparato fonador. Posteriormente se
desarrollan los conceptos de fonema, rasgos fónicos y
sílaba, unidades correspondientes al nivel fonológico
de la lengua, y se describen los rasgos de los fonemas
del español.
Luego se presentan las particularidades fonológicas y
fonéticas del español hablado de nuestro país. Se
desarrollan, a continuación, nociones
correspondientes a sílaba y concurrencia de vocales.
Después de revisar las relaciones entre lengua fónica
y lengua gráfica, el documento avanza con la
descripción de los principales fenómenos
suprasegmentales: acento, pausa y entonación; y sus
respectivos usos prototípicos. Por último, se aborda la
problemática referida al desarrollo de la conciencia
fonológica y a sus implicancias para el aprendizaje de
la lectura y la escritura. El documento finaliza con
una propuesta de actividades para aplicar los
conceptos desarrollados y ejercitarlos en la práctica.

1. EL APARATO FONADOR Y LA PRODUCCIÓN DE


LOS SONIDOS LINGÜÍSTICOS
Tal como vimos en la Unidad I, la expresión lingüística
se caracteriza por ser fonoacústica en la lengua oral
o signada en la lengua de señas. Si bien en el primer
caso, los signos son orales y en la lengua de señas los
signos son manuales, ambas lenguas comparten los
mismos principios organizacionales en el componente
fonológico.
En el caso de la lengua oral, los sonidos lingüísticos
son producidos por un aparato fonador y captados por
un aparato auditivo.
En principio, los mismos órganos que nos permiten
respirar y comer son la base de los sonidos del habla.
Mientras que al respirar simplemente dejamos
escapar el aire de la forma más libre posible, al
hablar sometemos el aire a cambios de presión […] o
lo usamos para iniciar la vibración de las cuerdas
vocales. En cualquiera de estos casos el resultado es
la producción de un sonido. (Morales-Front, 2014, pág.
26).

Esto es el resultado de una evolución histórica, ya que


el ser humano no posee ningún órgano especializado
exclusivamente en la producción de sonidos. En
efecto: una parte del aparato fonador (los pulmones y
la laringe) originalmente tenía solo la función de la
respiración; otra parte (la boca, con los labios, los
dientes, el paladar y la lengua) servía solo para ingerir
y masticar los alimentos, además de distinguir los
sabores; y otra (la nariz) estaba destinada a la
inspiración y espiración y a la percepción de los
olores.
La producción de los sonidos lingüísticos se ha
desarrollado como función secundaria de esos
órganos, por la eficiencia de la fonación como
modalidad de expresión del código lingüístico, es
decir, por las ventajas que presenta frente a otros
tipos de expresión. En efecto: puede producirse
simultáneamente a otros comportamientos; puede ser
realizada y captada en condiciones ambientales
difíciles (por ejemplo, en la oscuridad, a cierta
distancia, etc.); puede ser captada por varios
receptores simultáneamente; ofrece la posibilidad de
producir y percibir un gran número de sonidos
distintos; puede producirse de manera continua; no
requiere de nada ajeno al cuerpo; y, finalmente,
además, es rápida.

1.1. EL APARATO FONADOR


El aparato fonador, tal como se observa en la figura 1,
puede dividirse en tres partes:
los pulmones y la tráquea;
la laringe;
las vías respiratorias superiores.
Los pulmones constituyen una bomba y trabajan como
fuelles: en la respiración, al expandirse, introducen
aire en su interior, y al contraerse lo expulsan. La
tráquea es el conducto a través del cual el aire entra
y sale.
La laringe actúa como una válvula, situada entre los
pulmones y las vías superiores. Está formada por dos
pliegues de tejido muscular que pueden abrirse y
cerrarse: las cuerdas vocales. El espacio comprendido
entre las cuerdas vocales es la glotis.
El extremo de entrada y salida del aire está
constituido por una serie de diafragmas (velo del
paladar, lengua, labios, etc.) que pueden modificar el
flujo del aire, de la misma manera que el tapar o
destapar orificios en un instrumento musical de
viento
En la respiración, durante la expulsión del aire, las
cuerdas vocales pueden estar abiertas o cerradas. Si
están abiertas, el aire pasa sin producir sonido, pero
si están cerradas, las empuja para que se separen por
un tiempo brevísimo, para salir en forma de soplo,
después de lo cual se vuelven a cerrar, para volver a
abrirse, y así sucesivamente. La sucesión de soplos de
aire produce un sonido audible llamado tono laríngeo.
Este sonido se modifica a medida que avanza por el
tubo de salida, según qué diafragmas se abren o se
cierran, y se originan así los sonidos lingüísticos como
los percibimos.
Las vibraciones de la laringe constituyen, entonces, la
fuente de energía acústica, en tanto que las vías
respiratorias constituyen un filtro que determina la
calidad fonética del sonido. Ese filtro modifica la
forma y el volumen del sonido presentando barreras
más o menos completas al avance del aire. Esta
función de obstrucción es ejercida por varios órganos
del aparato fonador (labios, dientes, lengua, velo del
paladar) que actúan como diafragmas.
Los movimientos de los órganos móviles (cuerdas
vocales, velo del paladar, lengua y labios), sus
aproximaciones o contactos con otros órganos no
móviles (dientes, alvéolos, paladar), combinados con la
mayor o menor separación de los maxilares inferior y
superior, permiten la producción de numerosísimas
variedades de sonidos. Cada lengua selecciona de esa
variedad un número reducido, suficiente para los
fines comunicativos.
En las figuras que se presentan a continuación, están
representados los principales órganos que intervienen
en la fonación, el funcionamiento de las cuerdas
vocales y la ubicación de las zonas bucales en las que
se articulan los sonidos.
2. UNIDADES DE ANÁLISIS DEL COMPONENTE
FONOLÓGICO

Recordemos que, como vimos en la Unidad I, las


unidades del componente fonológico de las lenguas
naturales son los fonemas, los rasgos fónicos y las
sílabas. Desarrollaremos estos conceptos a
continuación.

2.1. Los fonemas


Los fonemas constituyen la menor unidad de análisis
del componente fonológico de las lenguas naturales.
Los fonemas, unidades de la segunda articulación,
configuran el significante de los signos lingüísticos y,
como tal, son unidades sin significado, pero con
carácter distintivo, es decir, son unidades que
permiten distinguir significados. Por ejemplo, lo que
permite diferenciar las palabras tapa (“pieza que
cierra por la parte superior cajas o recipientes”) de
mapa (“representación geográfica de la Tierra o
parte de ella en una superficie plana”) son los
fonemas /t/ y /m/, respectivamente. Como puede
observarse, estos dos sonidos lingüísticos (fonemas)
no tienen significado, pertenecen al plano de la
expresión, pero tienen una función importante para
poder diferenciar los significados de las palabras.

2.2. Los rasgos fónicos


Antes de avanzar con la lectura de este tema tal vez
te interese ver este video en el que puede observarse
cómo se pronuncian algunos sonidos. Si bien no todos
son sonidos del español, de igual manera se advierte
cómo actúan los distintos órganos articulatorios
Para decirlo rápidamente, lo que hace diferentes a los
fonemas de una lengua son sus rasgos fónicos
(articulatorios y acústicos). ¿Qué queremos decir con
esta afirmación?
De la misma manera que, aunque todos son árboles,
podemos distinguir entre un álamo, un sauce y un
plátano por la forma, el tamaño y demás
características de cada uno de ellos, también los
sonidos de cada lengua natural poseen rasgos que nos
permiten distinguirlos. Los fonemas se van a
diferenciar entre sí porque poseen ciertas
características o rasgos fónicos que, precisamente,
van a permitir establecer la diferencia entre ellos.

Para distinguir los fonemas entre sí, en español se


utilizan los siguientes ocho rasgos:
• Vocálico / consonántico
• Sonoro / sordo
• Nasal / oral
• Interrupto / continuo
• Lugar de articulación
• Lateral / vibrante
• Apertura/cierre
• Anterioridad/posterioridad

Explicaremos, a continuación, en qué consisten cada


uno de estos rasgos.

Vocálico / consonántico. Este primer rasgo que


permite clasificar los fonemas considera si la columna
de aire, que proviene de los pulmones y pasa por la
glotis, encuentra o no obstáculos para su salida al
exterior. Por ejemplo, el aire al llegar a la cavidad
bucal puede encontrarse libre de obstáculos, es
decir, sin ningún diafragma (velo del paladar, lengua,
labios, etc.) cerrado; o bien puede tener que abrirse
camino a través de un diafragma parcial o
completamente cerrado. En el primer caso, o sea, sin
ningún obstáculo para que el aire salga al exterior, se
obtienen los sonidos vocálicos; en el segundo caso, con
obstáculos o cierres parciales o totales, se obtienen
los sonidos consonánticos. A los fonemas
caracterizados por la articulación vocálica los
llamamos vocales y a los articulados mediante la
superación de un obstáculo, consonantes.
Esta distinción entre vocales y consonantes es
tradicional en lingüística ya que los sonidos vocálicos,
en la mayoría de las lenguas, tienen la capacidad de
poder aparecer solos, es decir, “de constituir sílaba
por sí solos, hecho imposible para el resto de sonidos”
(Trujillo Sáez, González Vázquez, Cobo Martínez, &
Cubillas casa, 2002, pág. 86).
Algunos fonemas combinan ambos rasgos (la salida
libre del aire y el obstáculo): son
las consonantes líquidas (/l/, /ļ/, /r/, /ř/).
Veamos un ejemplo: /péla/ - /bála/.
En ambos casos /p/ y /b/ son consonantes puras, ya
que el aire encuentra un obstáculo, constituido por el
contacto de los labios; /l/ es consonante líquida,
porque combina un obstáculo (el ápice de la lengua
apoyado contra los alvéolos) y una abertura lateral
(los bordes caídos de la lengua dejan salir el aire);
/e/ y /a/ son vocales, pues la corriente de aire no
tiene que vencer ningún obstáculo en su salida al
exterior.
Tanto los fonemas consonánticos como los fonemas
vocálicos van a poder ser clasificados, a su vez, por la
presencia/ausencia de otros rasgos. Describiremos, a
continuación, cada uno de estos rasgos distintivos.
Fonemas consonánticos
Los fonemas consonánticos se caracterizan, a su vez,
por los siguientes rasgos distintivos:
1) Sonoro / sordo. La corriente de aire, al pasar por
la laringe, puede encontrar la glotis abierta o
cerrada. En este último caso, la presión que ejerce el
aire sobre las cuerdas vocales hace que éstas vibren,
originando un zumbido que llamamos sonoridad.
Este rasgo se encuentra siempre en las vocales; es
decir, todas las vocales son sonoras. Con las
consonantes, la glotis a veces está abierta, a veces
no. Si está abierta y el aire pasa sin ejercer presión
y, por lo tanto, las cuerdas vocales no vibran, la
consonante es sorda; por el contrario, si la glotis está
cerrada y las cuerdas vocales vibran por la presión
del aire, la consonante es sonora. Por ejemplo, en
“toco” los fonemas consonánticos /t/ y /k/ son
sordos; en “dogo” /d/ y /g/ son sonoros.
En síntesis, el rasgo distintivo sonoro/sordo se
determina “por la acción de las cuerdas vocales.
Cuando el aire pasa por la glotis puede ocurrir que
estas vibren, produciendo la voz, o bien que no lo
hagan. En el primer caso se producen sonidos sonoros
y en el segundo sonidos sordos” (Trujillo Sáez,
González Vázquez, Cobo Martínez, & Cubillas casa,
2002, pág.
90).

2) Nasal / oral. Generalmente, al producirse la


articulación en el habla, el velo del paladar está
contra la faringe, lo cual impide la salida del aire por
la nariz y toda la columna de aire sale por la boca. Se
articulan así las consonantes orales. Pero, a veces, el
velo del paladar, en vez de estar contra la faringe,
desciende y deja una abertura de comunicación con
las fosas nasales. Entonces el aire sale por la nariz en
lugar de salir por la boca. Se articulan así las
consonantes nasales.
Ejemplo: en /mála/ y /bála/ los fonemas iniciales,
ambos articulados por los labios, se distinguen entre
sí porque el primero es nasal (el aire sale por la nariz)
y el segundo oral (el aire sale por la boca). La
nasalidad, en este caso, es un rasgo distintivo de /m/
que no aparece en el fonema /b/.

3) Interrupto / continuo. Al llegar la corriente de


aire a la cavidad bucal (la boca) a veces debe superar
un obstáculo que puede consistir en el cierre
(oclusión) momentáneo de la cavidad bucal; o en un
estrechamiento de los órganos articulatorios, una
aproximación, un contacto incompleto entre ellos que
forma una especie de canal por donde el aire pasa
produciendo una fricción o frotamiento. En el primer
caso, se articulan las consonantes oclusivas, ya que se
produce un cierre de la cavidad bucal, con un
“contacto completo de los órganos articulatorios
impidiendo totalmente la salida de aire que se
resuelve en una posterior «explosión» con sonido de
salida súbita” (Trujillo Sáez, González Vázquez, Cobo
Martínez, & Cubillas casa, 2002, pág. 89). En el
segundo caso, o sea cuando el aire sale rozando o
produciendo una fricción, se articulan las consonantes
fricativas.
En /póka/ (poca) el fonema inicial /p/ se articula
mediante un cierre de los labios, que al separarse
bruscamente dejan salir el aire: es oclusivo.
En /fóka/ (foca) el fonema inicial /f/ se realiza por
la fricción del aire entre el labio inferior y los
incisivos superiores: es fricativo.
Ahora, en español, también existen las consonantes
africadas, en las que se observa que “el cierre propio
de una oclusiva que no se resuelve explosivamente,
sino mediante una pequeña abertura o estrechez con
sonido fricativo” (Trujillo Sáez, González Vázquez,
Cobo Martínez, & Cubillas casa, 2002, pág. 89). Tal es
el caso de la primera consonante de “chapa” (/ĉ/).

4) Lugar de articulación. El obstáculo que debe


salvar el aire al llegar a la cavidad bucal puede estar
situado en diferentes zonas:
a. según intervengan los labios o la lengua; y
b. según la posición que asuma la lengua: si se apoya
o aproxima al velo del paladar, a la parte delantera o
media del paladar o a la zona dental o alveolar.
De acuerdo con ello las consonantes del español de
Argentina son labiales (se articulan en los labios,
como: /p/ , /b/ , /f/ , /m/), dentales (el ápice de la
lengua se apoya en los dientes, en la cara interior de
los incisivos superiores, como: /t/ , /d/), alveolares
(el ápice de la lengua se apoya o aproxima a los
alveolos de los dientes incisivos superiores, como: /s/,
/n/ , /r/, /ř/ , /l/ ) palatales (el predorso de la lengua
se apoya o aproxima a la parte delantera o media del
paladar duro, como: /ĉ/, /y/, /ñ/ y /ļ/ ) o velares (el
postdorso de la lengua se apoya o aproxima al velo del
paladar, como: /k/ , /g/ , // ).
5) Lateral / vibrante. En las consonantes líquidas, la
combinación de abertura y cierre puede ser
simultánea o alterna. En el primer caso, hay abertura
lateral junto a una obstrucción central
(como en /l/ de /lúna/ (luna) y en /ļ/ de / ļúbia/
(lluvia), que genera una “fricación que no se produce
por la línea eje de la cavidad bucal, sino a ambos lados
de ésta” (Trujillo Sáez, González Vázquez, Cobo
Martínez, & Cubillas casa, 2002, pág. 89), razón por la
cual se llaman laterales. En el segundo caso, se
suceden rápidamente el cierre y luego la abertura y la
vibración del ápice de la lengua contra los alvéolos: se
llaman vibrantes. La vibración puede repetirse, y
entonces la consonante es múltiple, como en perro.
Cuando la vibración es única, la consonante es simple,
como en pero.

Fonemas vocálicos
Los rasgos distintivos de las vocales provienen,
principalmente, de la variación de posición de la
lengua con respecto al paladar. Por eso las vocales se
clasifican según los siguientes rasgos fónicos:
1) Apertura/cierre: se refiere a la altura del ápice
de la lengua (la parte momentáneamente más alta)
respecto del paladar, que hace que el paso del aire
sea más o menos amplio. La amplitud de la abertura en
un eje vertical permite distinguir vocales cerradas
(/i/, /u/), medias (/e/, /o/) y abierta (/a/).

2) Anterioridad/posterioridad: se tiene en cuenta la


realización sobre un eje horizontal. Si la lengua se
curva hacia adelante (mientras los labios se retraen),
tenemos las vocales anteriores (/i/, /e/); si la lengua
se retrae por su parte posterior hacia atrás
(mientras los labios avanzan, redondeándose),
tenemos las vocales posteriores (/o/, /u/). La /a/,
que se realiza con la lengua casi plana, es central.

3. SISTEMA FONOLÓGICO DEL ESPAÑOL DE


ARGENTINA
3.1. EL SISTEMA VOCÁLICO
El español posee cinco sonidos vocálicos cuyo análisis
acústico muestra áreas bien diferenciadas, sin
superposiciones entre ellas. Además, las vocales
constituyen por sí solas palabras del español, y debido
a razones de uso, por ejemplo, cuando se las emplea
como interjecciones, tienen especial relevancia
perceptiva, como en: ¡Ahh!, ¡Ehh!, ¿Y…?, ¡Ohh!, ¡Uhh!.
En contexto, las vocales españolas no pierden su
cualidad fonética.
Los cinco fonemas vocálicos, según sus rasgos
distintivos, constituyen un sistema triangular:
3.2. El SISTEMA CONSONÁNTICO
Descripción de fonemas y sistema
fonológico consonántico del español de Argentina

En relación con el sistema fonológico consonántico del


español de Argentina, presentado en la tabla anterior,
observemos que está conformado por dieciocho
fonemas, ya que, a diferencia de lo que sucede en
extensas zonas de dominio de habla española, para
nosotros no existe diferencia fonológica entre los
grafemas z, c y s (como en zapato, cinta y suelo), los
cuales se corresponden con el fonema /s/. Este
fenómeno se denomina seseo.
Ahora bien, en algunas partes de nuestro país (no en
todas) también ha desaparecido la oposición entre / ļ
/ y /y/, que se realizan como /y/, fenómeno
denominado yeísmo. Así, el sistema consonántico de
dieciocho fonemas presentado anteriormente para el
español de Argentina queda reducido en algunas zonas
de nuestro país a uno de diecisiete (sin / ļ /).
En ambos casos, es decir, en el seseo y en el yeísmo,
se trata de una diferencia fonológica porque afecta al
sistema del español que hablamos en nuestro país. No
se trata de un error ni de una mala forma de hablar el
español.

4. Rasgos distintivos
Los rasgos fónicos son rasgos distintivos que están
relacionados con lo articulatorio, es decir, con “la
distinta disposición de los órganos del habla en el
momento en que un sujeto emite un mensaje”; y con lo
acústico, o sea, con “la forma en que los sonidos
emitidos por el emisor llegan a los oídos del receptor”
(Trujillo Sáez, González Vázquez, Cobo Martínez, &
Cubillas casa, 2002, pág. 85).
Volvamos a decirlo de otra manera: cada uno de los
sonidos propios de una lengua está constituido por un
determinado conjunto de rasgos o características
físicas (acústicas) y articulatorias que permiten
distinguirlo de los otros sonidos o fonemas. A estas
características las denominamos rasgos fónicos
distintivos y constituyen las unidades del componente
fonológico menores al fonema.
De esta manera, cada fonema es definido a través de
una matriz de rasgos, los cuales permiten agrupar y
diferenciar los fonemas según sus rasgos comunes y
no comunes.
El fonema /b/ se describe como: consonante oclusiva,
bilabial, sorda.
El fonema /p/ se describe como: consonante oclusiva,
bilabial, sonora.
Como puede observarse en este ejemplo, el último
rasgo (sordo/sonoro) permite la distinción entre
ambos fonemas.
El carácter diferencial de estos fonemas
consonánticos, al igual que el de los cinco vocálicos ya
vistos, se comprueba porque el cambio de uno de ellos
en una secuencia de fonemas repercute en el
significado que esa secuencia evoca. Ejemplos:
- roca - toca - boca
mala - mula - musa
- casa - cama - coma
Un rasgo de un fonema es distintivo (o pertinente)
cuando permite establecer distinciones u oposiciones
entre dos fonemas, según posean o no ese rasgo.
Veamos los siguientes ejemplos:
1. /m/ - /b/: son dos fonemas bilabiales sonoros,
pero se distinguen entre sí porque el primero es nasal
y el segundo no. Nasalidad - no nasalidad es entonces
el rasgo distintivo entre ambos.
2. /t/ - /d/: ambos son oclusivos dentales. Se
oponen porque /t/ es sordo y /d/ sonoro. Aquí el
rasgo distintivo es sonoridad - no sonoridad, al igual
que entre
/k/ y /g/.

5. LA COMBINACIÓN DE LOS SONIDOS EN LA


SÍLABA, EN LA PALABRA Y ENTRE PALABRAS
5.1. LA SÍLABA
Fonológicamente los segmentos o fonemas se pueden
reunir en la sílaba, que constituye la unidad máxima
del componente fonológico. “La sílaba se puede
definir, pues, como un conjunto de segmentos
agrupados en torno a un núcleo (la vocal)” (Hualde,
2014, pág. 196). Desarrollaremos la noción de sílaba
más adelante, en este documento.
Al igual que el fonema, la sílaba es una manifestación
fónica que de por sí no se asocia a ninguna unidad de
significado o contenido, pues pertenece
exclusivamente al plano de la expresión, al plano del
significante del signo lingüístico.
Como bien define Hualde (2014, pág. 196), la sílaba es
el “conjunto de segmentos agrupados en torno a un
núcleo (la vocal)”. Es decir, dentro de la secuencia o
cadena fónica, en nuestra lengua la sílaba es la
combinación mínima y autónoma de fonemas que se
agrupan alrededor de una vocal. Se dice que la sílaba
es autónoma porque puede pronunciarse en forma
aislada.
Si bien en la mayoría de los casos las sílabas están
compuestas por dos o más fonemas, también sucede
que un fonema solo desempeñe el papel de una sílaba.
Un ejemplo de esto lo encontramos en la palabra “ahí”
/aí/, que tiene 2 sílabas y cada sílaba está formada
por un solo fonema. La condición en estos casos es
que el fonema sea una vocal.
La sílaba es el marco en que pueden determinarse las
combinaciones posibles de los fonemas en cada
lengua. Así, en español, mientras es posible combinar
cualquier consonante con una vocal (/ba/, /ca/, /da/,
/fa/, /ta/, etc), no es posible combinar cualquier
consonante con otra. Pensemos que, por ejemplo, la
/b/ puede formar una sílaba con la /l/ y con la /r/
pero no con la /m/. Así en el caso de /compléto/, las
sílabas son: /[Link]/ y no: */[Link]/.
Como habíamos visto en párrafos anteriores, no todos
los fonemas pueden constituir aislados una sílaba. Por
esta propiedad se distinguen en español dos clases de
fonemas: los que aislados no pueden constituir sílaba
y los que sí pueden hacerlo.

Clasificación de las sílabas según su terminación

La sílaba en la lengua española puede ser:


• abierta, si termina en vocal. Ejemplos: [Link]
• cerrada, si termina en consonante. Ejemplos:
[Link]

Estructura de la sílaba en español

También la sílaba en español puede tener distintas


combinaciones de las consonantes y las vocales que la
conforman. En efecto, si analizamos las palabras de
nuestra lengua, es posible observar que, según la
forma en que se combinan las consonantes y las
vocales, existen diferentes estructuras silábicas. Así,
por ejemplo, las dos sílabas de la palabra “campo”
([Link]) presentan la siguiente estructura: CVC – CV.
Por otra parte, también podemos observar que
existen estructuras silábicas que son más frecuentes
que otras. Así, si pensamos en las palabras más
comunes e, incluso, en las primeras palabras que se
adquieren, podemos identificar que sus sílabas
responden mayoritariamente a la estructura CV: papá,
mamá, perro, gato, comida, sábana, techo, cama, y un
largo etc..
Presentamos, a continuación, las distintas estructuras
de las sílabas del español ordenadas de mayor a
menor frecuencia de aparición en las palabras:

CV -de- [[Link]]
CVC -mas- [[Link]]
V -o- [[Link]]
CCV -pre- [[Link]]
VC -in- [[Link]]
CCVC -blan- [[Link]]
VCC -obs- [obs.tá.[Link]]
CVCC -cons- [[Link]ón]
CCVCC -trans- [[Link]]

En español predomina el tipo silábico CV con un


porcentaje de 55,94%. Le sigue la secuencia CVC
(20%). Ambos tipos de sílaba suman el 75% de las
sílabas del español.
Es importante destacar que en la secuencia
consonante – vocal (CV) el contraste entre el rasgo
consonántico y el vocálico es máximo; razón por la
cual esta estructura constituye el prototipo de sílaba
en nuestra lengua. Esto explica su mayor facilidad de
procesamiento en tareas de producción y
comprensión.

Dificultad de procesamiento de las


diferentes estructuras silábicas

La mayor frecuencia de uso de un tipo de estructura


silábica implica una menor dificultad para su
procesamiento en tareas de producción o recepción
oral (del sonido) y escrita. Inversamente, las
estructuras silábicas que son menos frecuente en las
palabras conllevan una mayor dificultad para su
procesamiento.
Así, por ejemplo, la palabra “pata” es más fácil de
procesar que la palabra “planta”, ya que sus dos
sílabas presentan la estructura CV, que es la
estructura prototípica, la más frecuente. La palabra
“planta” es más difícil de procesar (de pronunciar, de
leer) ya que su primera sílaba presenta una de las
estructuras menos frecuentes y, por lo tanto, más
difíciles de procesar: CCVC.
Reiteramos que las estructuras silábicas que
presentamos anteriormente están ordenadas de
mayor a menor frecuencia de uso y, por lo tanto, de
menor a mayor dificultad de procesamiento.

Clasificación de las sílabas según su terminación

La sílaba en la lengua española puede ser:


• abierta, si termina en vocal. Ejemplos: [Link]
• cerrada, si termina en consonante. Ejemplos:
[Link]

5.2. COMBINACIÓN DE LOS SONIDOS EN LA


PALABRA Y ENTRE PALABRAS
Diptongo, triptongo y hiato
Cuando dos fonemas vocálicos consecutivos se
pronuncian juntos en una sola sílaba, como en paria
(pa- ria) nos encontramos ante un caso de diptongo.
Cuando dos fonemas vocálicos consecutivos se
pronuncian en sílabas separadas, como en paría
(pa-rí-a) estamos ante un caso de hiato.

DIPTONGOS DEL ESPAÑOL

Semiconsonante + vocal Vocal + semivocal


[ia] Santiago [ai] aire
[ie] pierna [ei] peine
[io] idioma [oi] boina
[iu] viuda [ui] muy

[ua] cuando [au] jaula


[ue] puedo [eu] deuda
[uo] cuota [ou] -------
[ui] cuida [iu] ciudad

SECUENCIAS EN HIATO (1) Hiatos sin vocal alta

[e.a] fea, teatro [o.a] toalla, almohada


[e.e] leer, creemos [o.e] poema
[e.o] feo, león [o.o] coordinado, mohoso
[a.a] azahar, albahaca [a.o] caos
[a.e] cae, maestro
(2) Hiatos con vocal alta (semiconsonante)
[i.a] María [u.a] púa
[i.e] ríe [u.e] gradúe
[i.o] navío [u.o] dúo
(3) Hiatos con vocal alta (semivocal)
[a.i] país, caída [a.u] aúlla
[e.i] yeísmo, leíste [e.u] reúne
[o.i] oído [o.u] austro-húngaro
1) En buey, [Link] guáis, [Link]éis. se suceden
tres fonemas vocálicos contiguos que forman parte de
la misma sílaba. Son triptongos. En cambio, en o.í.an,
le.í.a, ve.í.as, cada vocal es núcleo de sílaba distinta:
están en hiato.

6. FENÓMENOS SUPRASEGMENTALES

El análisis de los elementos lingüísticos en fonemas


permite identificar los segmentos mínimos de la
cadena hablada situados linealmente y por eso
llamados segmentales.
Pero si tomamos, por ejemplo, las palabras hábito y
habitó y las descomponemos en fonemas,
obtendremos idéntica serie de segmentos. Esta serie
no permite distinguir los diferentes significados de
ambas palabras, distinción que proviene de tener el
acento en sílabas diferentes. Es decir que un análisis
solo segmental (de los fonemas) no es suficiente para
identificar todos los aspectos relevantes de la cadena
hablada. En los ejemplos dados hay que tener en
cuenta que la vocal /a/ en la primera palabra y la
vocal /o/ en la segunda se pronuncian con un acento,
es decir, con mayor intensidad, y que ese acento no
está situado linealmente respecto a los demás
fonemas, sino que se produce al mismo tiempo que la
vocal correspondiente.
En fonología existen fenómenos fónicos que no son
lineales (o segmentales) sino que son simultáneos a
otros. Estos fenómenos se llaman suprasegmentales,
porque podemos considerarlos como “superpuestos” a
los segmentos propiamente dichos. Los fenómenos
suprasegmentales más importantes son:
el acento
la pausa
la entonación
Todos estos fenómenos suprasegmentales
constituyen en su conjunto la prosodia del habla. El
Diccionario de lingüística online de la Universidad de
Barcelona define prosodia como:
… el conjunto de fenómenos fónicos suprasegmentales
de una lengua. Estos elementos juegan un papel
fundamental en la organización e interpretación de la
cadena fónica y aportan, además de información
referencial, información dialectal, sociolingüística y,
también, emotiva.

Profundizaremos, a continuación, en cada uno de los


fenómenos fónicos suprasegmentales enunciados con
anterioridad.

6.1. EL ACENTO
El acento en español consiste en el aumento de la
intensidad espiratoria en una sola sílaba determinada
de la palabra; y tiene tres funciones:
a) Función contrastiva
b) Función distintiva
c) Función culminativa
Funciones del acento
Con respecto a la función contrastiva, la sílaba
acentuada o tónica contrasta con las sílabas contiguas
(anteriores o posteriores), que serán inacentuadas o
átonas. La intensidad aparece en grado fuerte en la
sílaba tónica y débil en las átonas. El acento
desempeña, así, una función contrastiva, que se
ejerce en el eje sintagmático, es decir, entre las
secuencias de unidades, al poner de relieve la sílaba
acentuada (tónica) frente a las no acentuadas
(átonas).
El español posee acento libre. A diferencia de otras
lenguas de acento fijo, en las que la posición de la
sílaba tónica es fija, en nuestra lengua el acento
puede estar situado en diferentes sílabas. Esta
libertad se reduce, no obstante, a las tres últimas
sílabas de la palabra. Esta posibilidad da lugar a la
existencia de tres esquemas acentuales. Los
esquemas acentuales son:
a) acento en la sílaba final: agudo u oxítono;
b) acento en la penúltima sílaba: grave o paroxítono;
c) acento en la antepenúltima sílaba: esdrújulo o
proparoxítono.
Y en las formas compuestas, también:
d) acento en las sílaba anterior a la antepenúltima:
sobresdrújulo o superproparoxítono
De acuerdo con el esquema acentual al que se ajustan,
las palabras del español se clasifican en: oxítonas o
agudas; paroxítonas o graves; proparoxítonas o
esdrújulas, y superproparoxítonas o sobresdrújulas.
Los esquemas acentuales pueden servir para
distinguir significados. Por eso decimos que el acento
tiene, también, una función distintiva, que se ejerce
en el eje paradigmático en las lenguas de acento libre.
El cambio de ubicación del acento sirve para
distinguir dos unidades de significado diferente. El
valor distintivo de los esquemas acentuales se
comprueba comparando secuencias como las
siguientes:
Paso –pasó
Habrá – abra
Término – terminó – término
Sabía – sabia

Hay palabras inacentuadas, formadas por una o varias


sílabas átonas. Estas no tienen autonomía y se unen a
otra palabra contigua que tenga sílaba tónica con la
que forman una sola unidad fónica (el llamado grupo
fónico). En esto consiste la función culminativa del
acento. Por ejemplo, los artículos, pronombres,
preposiciones de las siguientes secuencias no pueden
aparecer aislados:
la mesa , el aire , sus tierras , lo traerá , se te
olvida , dámelo , sin culpa , de
papel , con miedo , para que lo sepas , cuando
tenga .
Sin embargo, en ciertos contextos esos elementos
pueden adquirir un acento que los destaca por una
intención determinada. Por ejemplo:
- Y te acercaste sin miedo...
- No, cón miedo.

Funciones del acento


El acento es un rasgo prosódico que tiene tres
funciones: una función contrastiva (permite distinguir
sílabas tónicas y átonas), una función distintiva (según
la sílaba a la que afecte, permite distinguir
significados) y una función culminativa (permite la
reunión de varias sílabas átonas alrededor de una
tónica).
Clases de acentos
En primer lugar, vamos a distinguir entre acento
prosódico y acento ortográfico. Todas las palabras
tienen acento prosódico (en tanto fenómeno
suprasegmental que consiste en el aumento de la
intensidad espiratoria en una sola sílaba determinada
de la palabra), mientras que solo algunas tendrán
acento ortográfico. Se denomina acento ortográfico o
tilde a la marca gráfica que, según ciertas reglas, se
coloca sobre algunas sílabas que tienen acento
prosódico. Entonces, “el acento es un fenómeno de la
oralidad y el uso de la tilde lo es de la escritura”
(Bivort, 2015, pág. 245).
En segundo lugar, es necesario distinguir, por un lado,
el acento paradigmático o léxico que se ubica en la
sílaba tónica de una palabra, cuyo valor es
exclusivamente lingüístico porque pertenece al
sistema y que puede ser marcado con tilde (según
reglas de acentuación ortográfica); y, por otro, el
acento sintagmático o acento enunciativo que
involucra a todo el grupo fónico (grupo de palabras
fónicas) y que no puede ser marcado
ortográficamente. Este último acento tiene que ver
con la persona que enuncia y con su intención. Para
explicar esto, vamos a trabajar con un ejemplo
propuesto por Bivort (2015, pág. 245 y sgtes.).
Dada la siguiente oración:
Muchísimos pájaros tenían sus nidos en aquella
arboleda.
Podemos observar que, desde la perspectiva de la
lengua gráfica, en esta oración se distinguen 8
palabras gráficas; mientras que en la oralización se
distinguen solo 6 palabras fónicas: muchísimos,
pájaros, tenían, susnidos, enaquella, arboleda. Entre
estas palabras fónicas, hay algunas que son tónicas,
que tienen acento léxico (marcado con negrita) y
otras que son átonas (como la preposición en).
Pero, además de estos acentos léxicos, en la oración
también pueden distinguirse acentos sintagmáticos,
que recaen en aquellas sílabas que resultan ser las
más prominentes entre todas las que portan acentos
léxicos o paradigmáticos. Así tenemos:
Muchísimos pájaros // tenían sus nidos // en aquella
arboleda.
Desde la perspectiva oral, las 6 palabras fónicas
pueden agruparse en tres grupos fónicos (que hemos
separado por barras dobles), con sus respectivos
acentos sintagmáticos, que como son más destacados
que los acentos léxicos son señalados en el ejemplo
con negrita y subrayado.
Como bien señala Bivort:
… desde la perspectiva fónica, acento y entonación
tienen relaciones muy estrechas ya que el acento
sintagmático, reiteramos, es un acento paradigmático
más destacado. Cantero (2002:102) considera que son
fenómenos que se ‘funden’ en uno solo ya que la
estructura acentual constituye la estructura
entonativa. Coincidimos con esta idea ya que la
entonación no es otra cosa que una sucesión de grupos
fónicos donde la alternancia de acentos
paradigmáticos y acentos sintagmáticos va
determinando una melodía particular (Bivort, 2015,
pág. 247)
Desarrollamos en apartados siguientes la temática
referida a la entonación.

Por último, vamos a distinguir entre el acento


afectivo y el acento intelectual. El/la hablante puede
destacar, dar énfasis con el acento a una palabra, ya
sea porque esa palabra se relaciona con algo afectivo;
o porque esa palabra es importante para guiar la
interpretación del mensaje. Al primero de estos
acentos se lo denomina afectivo, al segundo,
intelectual. El acento afectivo se puede combinar con
una mayor duración vocálica o consonántica. La mayor
duración consonántica se puede acompañar de fuerza
en la pronunciación de dicha consonante. Este
fenómeno se refuerza generalmente con una pausa
para otorgar mayor relieve.
Ejemplo: Lo que me estás contando es // ìmposible de
creer.
// : pausa ; ì : vocal inacentuada que se acentúa
para ser destacada ; m: consonante reforzada.

6.2. LA PAUSA
La pausa es un intervalo de silencio, de duración
variable, entre dos grupos fónicos.
Existen distintas clases de pausa:
1. Pausas individuales: momentos de silencio debidos a
la intención comunicativa del hablante, a vacilaciones,
a la necesidad de reestructurar el enunciado o a
accidentes externos.
Ejemplos:
(a) Y entonces / ¡desapareció! (intención de crear
suspenso)
(b) Y / no sé / mañana te contesto. (vacilación)
(c) Los chicos / les dije a los chicos que se acostaran
temprano. (reestructuración)
(d) Cuando llegué / [ruidos] me estaban esperando.
(accidente externo)

2. Pausas funcionales: permiten distinguir


significados. En los ejemplos siguientes las
diferencias de significados están determinadas por la
posición de las pausas:
(a) Los chicos / que terminaron la tarea / toman
helados. (cláusula atributiva: se refiere a todos).
(b) Los chicos que terminaron la tarea / toman
helados. (cláusula restrictiva: se refiere sólo a los que
terminaron).
(c) No te llevo. (un enunciado)
(d) No / Te llevo. (dos enunciados)
(e) María / José / Luis / Pablo y yo. (cinco personas)
(f) María / José Luis / Pablo y yo. (cuatro personas)
(g) María José / Luis Pablo y yo. (tres personas)

Estas pausas se vinculan con la estructura sintáctica


del enunciado y su significado, por una parte, y por
otra, con la necesidad fisiológica de almacenar aire en
los pulmones.
También existen otros casos en los que la pausa se
vincula con la sintaxis. Al respecto García Jurado et
al. Señalan que:
Renato (2009) aportó evidencia experimental sobre
muestras de habla natural de un corpus radiofónico
del español latinoamericano relacionando sintaxis y
prosodia. Encontró una tendencia a ubicar un corte o
pausa antes del verbo y, antes de estructuras que
conforman un dominio prosódico propio, como las
oraciones con cláusulas temporales con mientras y
cuando, con cláusulas condicionales y concesivas; como
las construcciones nominales con aposiciones y las
parentéticas con quien y cuyo. (García Jurado, Borzi,
& Renato, 2012, pág. 3)

Ejemplos:
(a) María, Pablo y yo / fuimos al cine ayer. (Pausa
antes de verbo)
(b) Me tomo un té / mientras veo televisión. (Pausa
antes de cláusula )
(c) Te voy a perdonar / cuando me pidás disculpas.
(Pausa antes de cláusula)
(d) El taller se dictará / si se inscribe el cupo mínimo
de estudiantes. (Pausa antes de cláusula)
(e) No vas a salir / aunque llorés. (Pausa antes de
cláusula)
(f) José / el verdulero (Pausa antes de la aposición
en una construcción nominal)
(g) José / quien trabaja en la verdulería (Pausa antes
de construcción con quien)
(h) José / cuyo sobrenombre es Pepe (Pausa antes de
construcción con cuyo)

6.3. LA ENTONACIÓN
Hualde (2014, pág. 267) define la entonación como “la
modulación del tono, duración e intensidad de las
sílabas que empleamos para indicar el valor
pragmático de los enunciados”, es decir, su función en
el discurso. La entonación también puede ser definida
como la melodía tonal de los enunciados. Tono es la
altura musical que el/la hablante imprime a la sílaba y
depende de la frecuencia de las vibraciones que
producen el sonido. Cuando una persona habla, sus
cuerdas vocales producen sonidos, próximos, en
general, a una misma nota. Esta nota caracteriza la
altura normal de su voz, y se denomina “altura normal”
o “tono medio” (más agudo en las mujeres y en los
niños que en los varones).
El tono acompaña la cadena de vocales y consonantes
que constituyen la sílaba. Pero como las sílabas no
ocurren aisladas, sino formando cadenas, los tonos
que se emiten configuran curvas melódicas o
secuencias de tonos. En la lengua no interesa la altura
absoluta de los tonos, sino la relación entre los tonos
sucesivos. La entonación es esa melodía con que
emitimos las sílabas, y sirve para unificar como un
todo cada enunciado.
En general, en español la entonación presenta una
primera parte ascendente que va desde el primer
sonido hasta el primer acento tónico. Y desde allí,
sube y baja hasta la última parte del enunciado, que
comienza en el último acento y se extiende hasta el
final. La entonación de esta última parte puede ser
ascendente o descendente, posibilitando la
identificación de distintos tipos de enunciados:
asertivos, interrogativos, exclamativos, etc.
La entonación es simultánea con los signos sucesivos
del enunciado, e incorpora un nuevo significado,
independiente de la secuencia de fonemas. Ejemplos:
- Trajiste el libro. (Aserción)
- ¿Trajiste el libro? (Pregunta)
Las dos expresiones están configuradas por idéntica
secuencia de fonemas. Sin embargo, no significan lo
mismo. La diferencia de significado proviene de la
distinta entonación (señalada en la escritura por los
signos de interrogación, en el segundo enunciado).
La entonación, entonces, posibilita diferenciar
significados a partir de la utilización de patrones
entonativos distintos. “A otro nivel, la entonación
también nos permite identificar la procedencia
regional de los/las hablantes, quizá más claramente
que cualquier otro rasgo lingüístico, y también su
estado de ánimo” (Hualde, Olarrea, Escobar, & Travis,
2009, pág. 111)
En relación con esto último, en el habla, los tonos
agudos se asocian con estados anímicos de mayor
carga emocional, y los graves, con mayor
desapasionamiento. Esta relación natural entre el
tono y las emociones se aprovecha en el uso de la
lengua utilizando el ascenso del tono para despertar
el interés del interlocutor. Por eso el ascenso tonal se
asocia con lo no concluido o lo ignorado (preguntas) y
con las manifestaciones afectivas de exaltación. En
cambio, el descenso del tono acompaña al final del
enunciado asertivo, ya que, cuando se ha dicho todo,
se relaja el interés y es innecesaria la atención del
oyente.
La entonación, asimismo, posibilita diferenciar la
información nueva de la información conocida. Al
respecto, Hualde et al (2009, pág. 115) señalan:
…el orden de palabras en la oración en español se rige
por un principio general de colocar la información
conocida antes de la información nueva. Así, por
ejemplo, respondiendo a la pregunta ¿quién llega
mañana? podemos contestar mañana llega María,
donde María constituye la información nueva del
enunciado y aparece en posición final. Por el
contrario, una respuesta adecuada a la pregunta
¿cuándo llega
María? sería María llega mañana. En oraciones con una
estructura informativa “información conocida –
información nueva”, el final de la parte de la oración
que corresponde a información conocida se suele
indicar por medio de un tono alto en su última sílaba.

7. EL SISTEMA GRAFÉMICO Y SU RELACIÓN CON


LA LENGUA FÓNICA
Antes de introducirnos en este tema resulta
importante clarificar la noción de grafema. Esta
noción es análoga a la de fonema y se refiere a las
unidades mínimas distintivas de los sistemas de
escritura en aquellas lenguas que poseen estos
sistemas. Al respecto, resulta conveniente recordar
lo planteado en la Unidad I sobre la relación entre
lengua oral y lengua escrita. Los componentes léxicos
del término grafema son: γράφω (grápho, escribir),
más el sufijo -ema (usado en lingüística para indicar
una unidad mínima).
La lengua gráfica es complementaria de la lengua
fónica. Toda lengua gráfica debe cumplir con una
condición general: su relación de equivalencia
estructural con la lengua fónica correspondiente.
Recordemos que en las lenguas gráficas alfabéticas,
como el español, el significante gráfico está
constituido por unidades mínimas llamadas grafemas.
El grafema es una clase de letra, determinada por el
conjunto de características o rasgos pertinentes de
orden formal que debe presentar cada letra para
pertenecer a la clase en cuestión. El conjunto de los
grafemas se llama alfabeto, abecedario o sistema
grafémico.
Según las tesis clásicas, estos sistemas han sido
organizados en su origen a partir de una
correspondencia término a término entre los
grafemas y los fonemas, correspondencia que se llama
fónico – gráfica.
El sistema de correspondencia se denomina
paralelismo, y a los códigos complementarios, como la
lengua gráfica y la lengua fónica, en los que las
unidades mínimas de cada uno (fonemas y grafemas)
se corresponden, se los llama códigos paralelos.
La lengua fónica y la lengua gráfica son códigos
complementarios, con elementos significantes
diferentes, que permiten a un grupo social transmitir
mensajes en circunstancias diversas (por ejemplo,
presencia / ausencia del receptor). El paralelismo
entre los códigos no es indispensable para satisfacer
esas necesidades de comunicación en un grupo social
cualquiera. En consecuencia, los códigos
complementarios no son necesariamente códigos
paralelos.
El paralelismo absoluto en el conjunto de
correspondencias es prácticamente inexistente en las
lenguas gráficas históricas. En estas, el paralelismo
se desvía, en mayor o menor grado, lo que da lugar a
que éste desaparezca en ciertas correspondencias.
Tal es el caso, por ejemplo, en <ch> /ĉ/, donde debe
leerse: el grafema <ch> corresponde al fonema /ĉ/.
En español de Argentina se pueden identificar varios
casos de falta de paralelismo o de correspondencia
entre la lengua fónica (oralidad) y la lengua gráfica
(escritura), también llamados defectos de
papalelismo. Esta falta de paralelismo tiene una alta
incidencia en la alfabetización, en cuyo marco la
conversión fonema-grafema representa uno de los
procesos cognitivos más determinantes.
7.1. Casos de falta de paralelismo o de
correspondencia

Los principales casos de falta o defectos de


paralelismo son cinco:
1. Polifonía u homografía
2. Poligrafía u heterografía
3. La <x>: un grafema corresponde a 2 fonemas
distintos y sucesivos
4. Dígrafos: dos grafemas sucesivos corresponden a
un solo fonema 5. La <h> y la <u>: un grafema sin
fonema
Explicaremos, a continuación, cada uno de estos
casos.
1) Polivalencia fónica, homografía o polifonía: es la
correspondencia entre un grafema y varios fonemas
distintos, o sea, a un grafema le corresponden varios
fonemas distintos. Ejemplos:

/g/ gato /gáto/


/r/ caro /káro/
<g> <r>
// general /enerál/
/ř/ rosa /řósa/

2) Polivalencia gráfica, heterografía o poligrafía: es


la correspondencia entre un fonema y varios
grafemas distintos, o dicho de otro modo: distintos
grafemas corresponden al mismo fonema. Ejemplos:
<k> kiosco /kiósko/ <b> boca
/bóka/
<q> /k/ queso /késo/ /b/
<c>
casa /kása/ <v> vaca
/báka/
<c> cielo /siélo/
<z> /s/ zapato /sapáto/
<s> sal /sál/
La mayoría de los defectos de paralelismo del español
de Argentina son poligrafías, por lo tanto, el código
lengua gráfica del español es el código
superdiferenciado respecto del fónico.

3) Un grafema corresponde a dos fonemas distintos


y consecutivos: <x> en posición intervocálica
corresponde a /k/ + /s/. Ejemplo: examen
/eksámen/.

4) Dígrafos: dos grafemas consecutivos


corresponden a un solo fonema:
<rr> /ř/ ferrocarril /feřokaříl/
<ll> /ļ/ calle /káļe/
<ch> /ĉ/ chancho /ĉánĉo/

5) Hay grafemas que no corresponden a ningún


fonema:
<h> <u> /Ø/ /Ø/ ahora
guerra, queso /aóra/
/géřa/, /késo/
Las reglas para representar con letras los fonemas de
una lengua constituyen su ortografía.

También podría gustarte