Secundum probatum
En vista de la oportunidad de actualizar la legislación y, al mismo tiempo, de hacerla aún más
explícita en la exclusión de ciertas prácticas que, abusivamente, se han producido en varios
lugares, este Dicasterio ha dispuesto a promulgar, y ahora emite, las siguientes normas,
como complemento de la disciplina actualmente vigente en la materia:
Art. 1 § 1 Permaneciendo firme el can. 945 CIC, si el concilio provincial o la reunión de los
obispos de la provincia, teniendo en cuenta condiciones como, por ejemplo, el número de
sacerdotes con respecto a las solicitudes de intención o el contexto social y eclesial, dentro
de los límites de su propia jurisdicción lo dispone por decreto, los sacerdotes pueden aceptar
más ofrendas de diversos oferentes, acumulándolas con otras y satisfaciéndolas con una
sola Misa, celebrada según una única intención “colectiva”, si - y solo si - todos los oferentes
han sido informados y libremente han consentido.
§ 2 Tal voluntad de los oferentes nunca puede presumirse; de hecho, en ausencia de un
consentimiento explícito, siempre se presume que no se ha dado.
§ 3 En el caso mencionado en el § 1, el celebrante tiene derecho a mantener para sí la oferta
de una sola intención (Cfr cann. 950-952 CIC).
§ 4 Toda comunidad cristiana debe tener cuidado de ofrecer la posibilidad de celebrar misas
diarias de una sola intención, para las cuales el consejo provincial o la reunión de los obispos
de la provincia fijan el estipendio establecido (Cfr can. 952 CIC).
Art. 2 Sin perjuicio del can. 905 CIC, si el sacerdote celebra legítimamente la Eucaristía
varias veces en el mismo día, si es necesario y requerido por el verdadero bien de los fieles,
puede celebrar diferentes misas también según intenciones “colectivas”, quedando firme
que le es lícito retener, diariamente, una sola ofrenda para una sola intención entre las
aceptadas (Cfr cann. 950-952 CIC).
Art. 3 § 1 Es necesario tener en cuenta sobre todo las disposiciones del can. 848 CIC que
establece que el ministro, además de las ofrendas determinadas por la autoridad
competente, para la administración de los sacramentos no solicite nada, evitando siempre
que los más necesitados sean privados de la ayuda de los sacramentos por motivos de la
pobreza. Observe también lo altamente recomendado por el can. 945 § 2 CIC, es decir, «de
celebrar la Misa por las intenciones de los fieles, especialmente de los más pobres, incluso
sin recibir ninguna ofrenda».
§ 2 Para el destino de las ofrendas se aplica, congrua congruis referéndum, la norma del can.
951 CIC.
§ 3 En vista de las circunstancias específicas de la Iglesia particular, y de su clero, el Obispo
diocesano puede, por ley particular, disponer el destino de tales ofrendas a las parroquias en
estado de necesidad de su propia u otras diócesis, especialmente en los países de misión.
Art. 4 § 1 Corresponde a los Ordinarios instruir al respectivo clero y pueblo sobre el
contenido y significado de estas normas, y vigilar su correcta aplicación, asegurándose de
que se anoten cuidadosamente en el registro apropiado el número de misas a celebrar, las
intenciones, las ofrendas y la celebración ocurrida, así como observando cada año dichos
registros, personalmente o a través de otros (Cfr can. 958 CIC).
§ 2 En particular, tanto los Ordinarios como los demás Pastores de la Iglesia deben asegurar
que sea eminentemente clara para todos la distinción entre la aplicación para una intención
determinada de la Misa, (aunque sea “colectiva”) y el simple recuerdo durante una
celebración de la Palabra o en algunos momentos de la celebración eucarística.
§ 3 Se hace saber especialmente a todos que la solicitud o incluso solo la aceptación de
ofrendas en relación con los dos últimos casos es gravemente ilícita; cuando dicho uso se
difunda indebidamente, los ordinarios competentes no excluyan el recurso a medidas
disciplinarias y/o penales para erradicar este fenómeno despreciable.
Art. 5 En vista de los valores también sobrenaturales relacionados con la venerable práctica
de recibir la ofrenda concedida para aplicar una misa según una determinada intención (Cfr
can. 948 CIC), para favorecer también la apreciable costumbre de transferir a los países de
misión las intenciones de Misas sobreabundantes con las correspondientes ofrendas, que los
Pastores de almas animen apropiadamente a los fieles a mantenerla, y cuando se debilite, a
revitalizarla y promoverla, también a través de la oportuna catequesis sobre los novissimi y
en el communio sanctorum.
Art. 6 Cuando el consejo provincial o la reunión de los obispos de la provincia no disponga
nada en la materia, sigue vigente lo dispuesto en el Decreto Mos iugiter de 22 de febrero de
1991.
El Dicasterio para el Clero, transcurridos diez años desde la entrada en vigor de las
presentes normas, promoverá un estudio de la práctica, así como de la legislación vigente en
la materia, con vistas a una verificación de su aplicación y a una posible actualización.
El Sumo Pontífice, el 13 de abril de 2025, Domingo de Ramos, aprobó en forma específica el
presente decreto y ordenó su promulgación, disponiendo su entrada en vigor el 20 de abril
de 2025, Domingo de Pascua, derogatis derogandis, contrariis quibuslibet minime
obstantibus.