Introducción al Derecho y Estado
Introducción al Derecho y Estado
Introduccion al derecho
Introducción al derecho
El estado
El ser humano necesita participar, para alcanzar su desarrollo, de un marco de interrelaciones estables con
otros individuos. El filósofo español Ortega y Gasset se refiere a ello des esta manera:
“Convivencia y sociedad son términos equivalentes. Sociedad es lo que se produce automáticamente por el
simple hecho de convivencia. Ello segrega costumbres, usos, lengua, derecho, poder público. Todo acuerdo de
voluntades presupone la existencia de una sociedad, de gentes que conviven, y el acuerdo no puede consistir
sino en precisar una u otra forma de esa convivencia, de esa sociedad preexistente. (Ortega y Gasset,
1998:101)”
Esa participación en la sociedad es la piedra angular en la que se fundamentan una serie de interrelación y
lazos que, cuando convergen, llevan a la conformación de la comunidad de hombres que denominamos
“nación”.
A pesar de que los conceptos de “nación” y “Estado” se utilizan coloquialmente como sinónimos, para el
derecho político presentan características suficientemente diferenciadoras entre sí.
“una comunidad, determinada objetivamente por el nacimiento o si asimilación y subjetivamente por nexos
sociológicos, como el lenguaje, la religión, los usos, costumbres y hábitos de vida, y psicológicos como la
voluntad de pertenencia y conciencia de poseer un origen, un destino común, que se resuelven en
determinadas formas de vida en común, cooperación y solidaridad. No predominan en ella los factores
naturales, sino los culturales. Adicionando el factor natural del nacimiento a los restantes factores
socioculturales, comprendemos la realidad de la comunidad nacional en cuanto formación social. (Fayt,
2003:47)”
El concepto de nación es de carácter sociológico y constituye un vínculo que une a las personas que la
conforman por razones diversas, tornándose impreciso su contenido. En cuanto a la palabra Estado, se ha
señalado:
“El Estado se nos presenta como una comunidad políticamente organizada en un ámbito territorial
determinado. En su significado moderno, es una unidad política, con instituciones objetivas diferenciadas que
declaran y sostienen el derecho y aseguran el orden mediante el monopolio de la obligatoriedad
incondicionada. Una entidad soberana y abstracta, a quien se confía la titularidad del Poder. Lo especifico de
la realidad estatal esta constituido por las relaciones políticas. De ellas provienen el mando y la obediencia, la
cooperación y disyunción, la distinción entre gobernantes y gobernados y las formas efectivas de dominación,
como cristalización y síntesis de la actividad humana orientada a la organización y ordenamiento de la vida
social. (Fayt, 2003:129)”
La nación es un conjunto de personas cohesionadas por razones socioculturales, en tanto que el Estado
constituye una comunidad organizada políticamente, que posee un territorio e instituciones que ejercen el
poder en orden al cumplimiento de sus fines. Si bien estos conceptos difieren entre sí, se advierten relaciones
entre ambos que pueden entenderse en forma espacial o temporal. Así lo explica Casanova Ferro (2004:15):
“Una nación podría estar repartida ente varios Estados (tal el caso de los alemanes en el siglo pasado); o que
varias naciones coexistan en un mismo Estado (caso del imperio austrohúngaro). En un sentido temporal, la
nación y el Estado podrían surgir al mismo tiempo (tal el caso de Inglaterra), o la nación puede preceder al
Estado (el caso de Israel), o bien el Estado preceder a la nación (sin duda, el caso de la Argentina).
Bidart Campos intenta deslindar ambas nociones, de manera tal de clarificar su contenido, lo cierto es que a
partir de los últimos siglos, se advierten procesos destinados a la conformación de diferentes Estados, a partir
del desmembramiento, de otros preexistentes, basados fundamentalmente en el concepto cohesivo de nación.
Desde la antigüedad en las civilizaciones mesopotámicas, egipcia, de Medio y Lejano Oriente, en la ciudad-
estado (polis griega) y en el propio Imperio romano, se observan distintos modelos que se consideran
preestatales.
La evolución de las monarquías y principado feudales de finales del feudalismo y la concepción política de
Maquiavelo, la que da lugar en Italia, a este estado, que se caracteriza, de la mano del absolutismo
monárquico, por la imposición de un poder supremo a todos los que lo conforman. La Reforma Protestante es
el antecedente que provoca la separación de la Iglesia y el Estado. Durante el absolutismo, el Rey posee un
poder ilimitado, excepción hecha de algunos privilegios a la nobleza, ciudades y clero, y asume la
representación de la nación, logrando de esta manera la unidad del Estado. Como consecuencia de ello, se
unifican los territorios antes separados, se crea un ejército, se coloca al sistema de justicia baso su amparo y se
crea una suerte de administración burocrática.
El Estado de las monarquías del despotismo ilustrado constituye una evolución del anterior periodo, aunque
pervive el absolutismo, el Estado asume un papel paternalista y se caracteriza por la racionalización del
derecho, la moral y las costumbres y la modernización de la economía, que favorece a la burguesía. En este
periodo se encuentra el germen de la Revolución liberal, que tiene en la Revolución francesa (1789) su
exponente más acabado, motivando la adopción de la forma de monarquías constitucionales o limitadas, en la
que el monarca ve relativizado su poder.
A través de un largo proceso iniciado hacia finales del siglo XVIII y que continua aun en la actualidad, se
produce la evolución del primitivo Estado liberal hacia el Estado liberal democrático, con principios,
estructuras constitucionales y prácticas políticas democratizadas.
Esta evolución ha sido objeto de una profunda reflexión, en particular durante el periodo entre las dos guerras
mundiales –en orden a propiciar la estabilidad de las instituciones y el adecuado funcionamiento democrático-
y, especialmente, tras las experiencias del totalitarismo abocándose entre sus objetivos a fines de carácter
social y cultural.
Cabe efectuar una reflexión en torno al advenimiento del Estado totalitario, que durante el siglo XX ha tenido
exponentes tanto en la extrema izquierda como en la extrema derecha. Este se caracterizó por la abolición de
las elecciones libres, la institucionalización de partidos únicos, la derogación de todas las garantías de los
derechos fundamentales, la eliminación o sojuzgamiento de minorías étnicas y concluyó en la guerra total.
La desaparición de los regímenes totalitarios en una parte del globo, a partir de la caída del régimen
comunista, aun reconociendo la pervivencia de estados totalitarios en otra, plantea al Estado liberal
democrático nuevos desafíos para una mejor adaptación a los tiempos actuales.
“[…] La comunidad de personas políticamente organizadas, que denominamos Estado, necesita para su
existencia de un conjunto de personas que conviven, que llamamos pueblo, de un territorio cierto y de una
organización especializada que ejerza el poder político. (Molas, 1998:24)”
población que no pertenezca a ningún Estado, como sucede con los apátridas. Este elemento del
Estado está constituido por los nacionales y extranjeros.
b) El territorio es la base física o el espacio geográfico donde se asienta la población.
Tierras y aguas interiores: constituyen la superficie terrestre que se encuentra dentro de los
límites del Estado.
Subsuelo: conforma la proyección por debajo de la superficie terrestre, dentro de esos
límites.
Espacio marítimo: habitualmente se lo divide en mar territorial (la franja costera,
normalmente reconocida hasta las doce millas marinas, donde el Estado ejerce soberanía,
pero debe admitir el derecho de navegación o paso inocente de buques); la zona contigua
(doce millas marinas posteriores al mar territorial, en la que se ejerce la fiscalización o
control de las leyes aduaneras, tributarias, de inmigración o sanitarias); la zona económica
exclusiva (conformada por 188 millas, a contar desde la finalización del mar territorial,
donde se ejerce la explotación exclusiva de los recursos); y la plataforma continental
(constituida por la prolongación submarina del territorio, que abarca el lecho del mar y el
subsuelo hasta los 200 metros de profundidad, en los que el Estado tiene derecho a la
explotación de los recursos económicos).
El espacio aéreo: es la prolongación por encima de la superficie terrestre.
c) La soberanía es el poder político unificado y ejercido de forma excluyente en una comunidad en el
marco de un territorio. Es la capacidad de poder supremo de que dispone el Estado para el
cumplimiento de sus fines. Tiene una doble dimensión:
Interior: el ejercicio de la soberanía se encuentra sometido en el Estado democrático a la
voluntad del pueblo, que se da para si una Constitución de la que deriva la legitimación de
los poderes constituidos.
Exterior: el poder del Estado no está subordinado al de otra comunidad política, constituye
el resultado de su independencia y reconocimiento en el ámbito internacional.
Cuando se hace referencia a la organización política es especialmente necesaria la diferenciación entre ambos,
por ello es preciso distinguir entre formas de Estado y formas y sistemas de gobierno.
“La forma de Estado afecta al Estado mismo como estructura u organización política. Es la forma del
régimen, que responde al modo de ejercicio del poder, y a la pregunta de ¿Cómo se manda? En cambio, la
forma de gobierno es la manera de organizar uno de los elementos del Estado: el gobierno. Responde por eso
a la pregunta de ¿Quién manda?”
Formas de Estado
Existen diferentes combinaciones entre los elementos que conforman el Estado, que derivan en diversas
formas de Estado. Molas (1999:29) las clasifica de la siguiente manera:
De acuerdo con lo citado la palabra procede del pensamiento judeocristiano. El pensamiento de la Iglesia
influencio el derecho romano, junto a las normas tomadas de la ley mosaica y de la tradición cristiana
conducían al recto camino (directum).
A partir del siglo IV de la era cristiana comenzó a utilizarse la palabra directum (participio pasado de dirigere:
guiar, conducir), para indicar el conjunto de normas religiosas que orientaban la vida humana por el camino
recto. De aquella palabra provienen todas las que en los idiomas de la Europa occidental designan lo que hoy
entendemos por derecho (diritto, direito, droit, right, etc.).
Podemos realizar un primer acercamiento y definir el derecho como “el sistema de normas coercibles que
rigen la convivencia social” (Torre, 2003:24).
a) Es un sistema de normas: se trata de un conjunto ordenado y jerarquizado de reglas de conducta que
pueden imponer la obligación de actuar en un sentido determinado (pagar impuestos, ejercer el
derecho de votar), facultar a realizar determinados actos, aunque sin obligarnos a ello (contraer
matrimonio, efectuar una donación), establecer actos prohibidos bajo pena de sanción (como la
prohibición de robar, etc.).
b) Tales normas tienen por fin regir la convivencia social, regulando las relaciones existentes entre los
seres humanos entre sí, ya que, de otro modo, la vida en sociedad sería imposible.
c) Estas normas tienen carácter coercible, son susceptibles de ser aplicadas mediante la fuerza en caso
de inobservancia. En este sentido, las normas jurídicas están respaldadas por la fuerza pública del
Estado.
Normas morales y jurídicas
En las sociedades primitivas estas normas morales, religiosas y jurídicas y hasta los usos sociales se
entremezclan. En cambio en las sociedades contemporáneas se comienzan a delinear la distinción entre ellas y
aparecen normas que son necesarias para la convivencia social y que el Estado impone con carácter
obligatorio: las normas jurídicas.
Esas normas provienen de aquellas normas morales, religiosas, sociales y técnicas que el derecho incorpora,
aunque no abarque en su totalidad los sistemas de los cuales emanan.
De ahí que las normas jurídicas traduzcan un concepto moral o religioso (indican el modo de obrar para
conseguir el bien propio o de nuestros semejantes), una ley social (ordenan en el sentido del bien común las
relaciones entre los hombres) o una regla técnica (nos indican de que medios se deben valer los hombres para
alcanzar los fines permitidos por el derecho).
“La norma jurídica es un enunciado lingüístico de alcance general (aunque no necesariamente universal),
producido por una instancia competente (no necesariamente política) para ello, que pretende fuerza
obligatoria y que puede tener como contenido cualquier descripción, mandato, prohibición o permisión
susceptible de determinar la conducta de los destinatarios de la norma. (Carrasco Perera y González Carrasco,
2013:33)”
La norma jurídica tiene una estructura conformada por dos elementos:
a) Supuesto de hecho: la descripción de circunstancias fácticas, acontecimientos o situación a los que se
condiciona la actividad de la norma. Es decir que, para que entre en juego la norma jurídica, deben
verificase en la vida social determinados hechos de naturaleza diversa, como una conducta humana
(la concreción de un contrato), un hecho de la naturaleza (un temporal), una situación vital (la
convivencia de una pareja), etc.
b) Consecuencia jurídica: que se impone cuando se producen los acontecimientos de la realidad social
descriptos en el supuesto de hecho.
Ruiz de Huidobro ha distinguido dos tipos de consecuencias jurídicas:
“Consecuencia jurídica o efecto jurídico normal. Tiene una doble manifestación: primeramente, origina un
deber general de obediencia y colaboración de todos los miembros de la comunidad jurídica, que son
destinatarios de la norma; en segundo lugar, supone el reconocimiento de las relaciones jurídicas protegidas
por la norma (los deberes y facultades en que dichas normas se traducen)… Consecuencia jurídica
La distinción entre las normas morales y jurídicas puede resultar en algunos casos dificultosa, ya que la moral
y el derecho son conceptos que no se encuentran absolutamente separados entre sí.
a) Tanto la moral como el derecho son normas de conducta humana, la moral valora la conducta en sí
misma, en la significación integral y la última que tiene para la vida del sujeto; el derecho valora la
conducta desde un punto de vista relativo, en cuanto al alcance que tenga para los demás.
Tanto la moral como el derecho se encaminan hacia la creación de un orden. Pero el de la moral es el
que debe producirse dentro de la conciencia; es el orden interior de nuestra vida autentica. En
cambio, el orden que procura crear el derecho es el social, el de las relaciones objetivas entre las
gentes.
b) La moral es autónoma, es decir, se la impone el individuo a sí mismo, surge de una convicción
propia, exige una íntima adhesión a la norma que cumple. La moral tiene que descansar en una
convicción del sujeto.
El derecho es heterónomo, le es impuesto al individuo por el Estado, con total independencia de lo
que íntimamente piense aquel. No importa que el sujeto estime buena o mala la norma jurídica; de
todas maneras, le es obligatorio cumplirla.
c) La moral supone y requiere libertad en su cumplimiento, pues para que una conducta pueda ser
objeto de un juicio moral es preciso que el sujeto la realice por sí mismo, que responda a una
posición de su propio querer. En cambio la norma jurídica es obligatoria; los individuos no pueden
negarse a cumplirla, si no lo hicieran, el Estado los obligaría a cumplirla coactivamente; y si el
cumplimiento fuera ya imposible, aplicara, también coactivamente, una sanción.
Las normas morales pueden ser sancionadas mediante en el repudio social, pero la eficacia de estas
sanciones es relativa y depende del sujeto que las sufre. Y la sanción ante un incumplimiento de la
norma jurídica suele llegar a la compulsión física si es menester.
d) En la moral, el deber se impone fundamentalmente por causa del sujeto llamado a cumplirlo en
cambio, los deberes, o para hablar con mayor propiedad, las obligaciones jurídicas, no se imponen en
consideración ni en beneficio del obligado, sino del acreedor, es decir, de la persona que este
colocada frente a él en la relación jurídica.
Esto explica por qué el deber moral es solo deber y no tiene correlativo derecho frente a él; la
obligación jurídica implica siempre la existencia, frente al obligado, de un sujeto pretensor, que,
jurídicamente autorizado, exige; ante el deudor hay siempre un acreedor.
Derecho en sentido objetivo y subjetivo
Al hacer mención al derecho en sentido objetivo, se hace referencia al conjunto de normas coercibles
(reprimir moral o físicamente) que rigen en una sociedad determinada. Cuando nos referimos al derecho en
sentido subjetivo, lo hacemos respecto a la facultad que tenemos de exigir de otro una determinada conducta.
Al hablar de derecho en sentido subjetivo se puede distinguir:
a) Derecho público y derecho privado,
b) Derecho interno y derecho internacional.
A su vez, cada uno ellos cuentan con diferentes campos o ramas; se trata de especialidades que se encuentran
diferenciadas entre sí.
Cuando hablamos de derecho subjetivo podemos referirnos a aspectos diferentes como:
a) El poder de exigir de otro el cumplimiento de aquello a lo que se ha obligado.
b) La potestad de gozar de una cosa (por ejemplo un pasaje de avión, tienes el derecho de ocupar dicho
asiento).
c) El atributo de la personalidad, son de carácter irrenunciable (la vida, integridad física, honor, etc.)
d) La facultad subjetiva de carácter público, la que posee el hombre en tanto ciudadano: derecho a votar
y a ser elegido para un cargo público.
“Frente a todo derecho siempre hay un deber jurídico, es decir, una obligación por parte de otra persona”.
Derecho público y privado. Ramas del derecho
“El derecho público es el derecho del Estado, tiene por objeto las relaciones de la vida pública, constitutivas
de la organización y de la actividad del Estado, organismo político que protege actualmente la vida civil en
los pueblos civilizados. (Hauriou, 2003:1)”
“El derecho privado tiene por objeto las relaciones de la vida civil y mercantil, que están bajo la protección
del Estado. (Hauriou, 2003:1)”
a) El derecho privado persigue el interés de los particulares, en tanto que el derecho público la utilidad
general de la comunidad en su conjunto.
b) El derecho privado seria el creado por los particulares en sus relaciones y el derecho público es
producto de los poderes del Estado.
c) El derecho privado regula las relaciones entre los ciudadanos; el derecho público regula el de estas
con el Estado.
d) El derecho privado presenta relaciones de igualdad entre las partes, pero en el derecho público el
poder actúa con imperium o superioridad.
e) El derecho se caracteriza por la autonomía de la voluntad de los particulares y sus normas solo se
aplican en defecto de los pactos privados o supliendo la voluntad individual; en cuanto al derecho
público, es un derecho necesario e imperativo.
Las ramas del derecho
Las ramas del derecho público:
a) Derecho constitucional: organiza el Estado, determina las relaciones y facultades entre los poderes,
establece las normas fundamentales de convivencia social, los derechos y garantías de los individuos
y grupos sociales.
b) Derecho administrativo: fija el funcionamiento de la Administración pública y sus relaciones con los
administrados.
c) Derecho penal: establece la legislación represiva de los delitos.
d) Derecho internacional público: rige las relaciones de paz y de guerra ente los estados.
e) Derecho procesal: relativo a la actuación ante la administración de justicia.
f) Derecho tributario: que establece los principios relativos al cobro de los tributos por parte del estado.
Por su parte, las ramas que conforman el derecho privado son:
a) Derecho civil: regla las relaciones entre los particulares.
b) Derecho comercial: es el propio de las empresas (sujetos) y de los negocios (acto, contrato,
actividad, etc.)
c) Derecho laboral: regla las relaciones nacidas del trabajo, convenios colectivos, etc.
d) Derecho internacional privado: establece los mecanismos que reglan las relaciones de carácter
privado sometidas a la jurisdicción de más de un Estado.
Derecho interno e internacional
Cuando se trata de normas que son de aplicación a relaciones jurídicas que nacen y se desarrollan en el
territorio de un solo Estado estamos en presencia del derecho interno; en cambio, si aquellas se refieren a más
de un Estado, nos encontramos ante el derecho internacional.
El derecho interno de un Estado encuentra su fundamento, en primer lugar, en su Constitución y las leyes y
reglamentos que en su consecuencia se dicten. Las relaciones de derecho internacional se rigen por los
convenios y tratados internacionales suscriptos por los Estados.
Para Cueto Rúa (1994:13), la palabra fuente puede aludir al origen del derecho, a su manifestación, a la
autoridad de la que emana, el significado de fundamento de validez de normas jurídicas.
Para Borda (1996:35), la expresión “fuente del derecho” tiene tres sentidos diversos:
El positivismo legislativo pretendió relegar a la costumbre como fuente, dándole un rol secundario. La
influencia de este se advierte en nuestra legislación, en especial en la labor de Vélez Sarsfield, redactor del
actualmente derogado Código Civil, quién otorga a la costumbre un rol supletorio respecto de la ley.
De acuerdo con la posición frente a la ley, la costumbre puede ser clasificada como:
a) Costumbre interpretativa (secundum legem) es la que se forma de acuerdo con la ley y ayuda a
interpretarla cuando existe confusión sobre su contenido existe confusión sobre su contenido.
b) Costumbre supletoria (praeter legem) es la que completa los vacíos del derecho cuando la ley no
regulo todavía la materia.
c) Costumbre contraria a la ley (contra legem) es la que aparece en oposición a lo dispuesto en las
normas legales que imponen una conducta determinada.
El Código Civil y Comercial haciendo alusión al ordenamiento jurídico rechaza la posibilidad de una
costumbre que invalide a la ley.
Jurisprudencia
“Por jurisprudencia se acostumbra entender tanto un conjunto de casos decididos por los tribunales en sentido
concordante y uniforme sobre un mismo problema de derecho, como la sentencia dictada por un Tribunal de
última instancia. (Cueto Rúa, 1994:28)”.
En la realización de su actividad, los jueces establecen el alcance de las normas, interpretan su contenido y lo
completan cuando existen lagunas. A las decisiones por medio de las cuales los jueces dirimen los conflictos,
luego de oír a las partes y de valorar las pruebas que estas presentaron, se las denomina sentencias.
Las sentencias de los jueces se convierten en fuente de derecho porque sirven de orientación a otros jueces,
funcionarios o legisladores para actuar en consecuencia, frente a hechos similares, para que adquiera tal
categoría es necesario que la sentencia sea seguida por el resto de los jueces semejantes.
La jurisprudencia puede originarse, además, en la Corte Suprema de Justicia por la preeminencia jerárquica de
esta y por el prestigio que gozan los integrantes. En contra parte puede suceder que a pesar de esta
jurisprudencia se den fallos contradictorios, que generan incertidumbre en la comunidad.
El primer medio de creación de la jurisprudencia lo encontramos en los fallos plenarios, que constituyen
resoluciones adoptadas en conjunto por todos los jueces que integran una Cámara de Apelaciones (segunda
instancia en el sistema judicial argentino); allí fijan por mayoría el criterio que se de adoptar. El criterio
adoptado es obligatorio para todos los tribunales de la misma jurisdicción y con competencia en la misma
materia.
El recurso de casación permite a un tribunal denominado Corte o Cámara de Casación revisar y anular las
sentencias de los tribunales inferiores en tanto no se adecuen a la doctrina y de considere aplicable al caso. Se
limita a anular la sentencia e indicar cuál es el derecho aplicable, devolviendo para que se dicte una nueva
sentencia.
Finalmente, encontramos el recurso extraordinario ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, mediante
el cual se asegura la supremacía de la CN y de la legislación federal frente a la provincial. Este tribunal
asegura que su interpretación y la de las leyes sean uniformes en todo el país.
Doctrina
Es considerada como una fuente de derecho, aunque ha sido cuestionada. Se trata de la opinión que emiten
juristas con prestigio en una materia y que es empleada como un elemento que ayuda cuando se han de
resolver que suscitan la aplicación del derecho. En la medida en que ésta sea unánime se dificulta a los jueces
apartarse de su criterio. Muchas veces se emplea como fuente no sólo la opinión de juristas nacionales sino
también de extranjeros.
Sistemas jurídicos
A partir de la preponderancia de la ley o de la jurisprudencia como fuentes del derecho se han conformado dos
sistemas jurídicos:
a) Aquellos predominantemente legislados, basado en su mayoría en el uso de diferentes Códigos y en
los que se encuentra como fuente principal del derecho a la legislación, en un sentido amplio.
b) Aquellos predominantemente jurisprudenciales, en los que la ley y las demás fuentes están
subordinadas a la jurisprudencia.
El primer sistema es denominado también sistema continental o sistema romanista, ya que su origen se
encuentra en el derecho romano; al segundo suele llamárselo sistema insular o common law.
Ambos han coexistido a lo largo de la historia a partir del siglo XIII, pero con distintos orígenes. El del
sistema continental se encuentra en el derecho romano y tiene su basamento en una recopilación de normas y
doctrinas que data del siglo VI (Corpus Juris Civile). El del sistema del common law, nace primeramente con
basamento en la costumbre y luego se va convirtiendo lentamente en jurisprudencial. Tales precedentes surgen
a partir de la interpretación de las costumbres que se consideraran obligatorias. Primero citando las
costumbres a través de las resoluciones y luego citando directamente los precedentes judiciales.
El sistema continental, romanista o predominante legislado
De acuerdo con Torre “Son aquellos en los que la principal fuente del derecho es la legislación (en sentido
amplio: constitución, ley, decreto, etc.), Esto implica decir que las demás fuentes del derecho están
subordinadas a la legislación que, en algunos casos, lo establece taxativamente” (Torre, 2003:395)
La denominación de sistema continental está dada por el hecho que luego de la desaparición del Imperio
romano, su derecho paso a formar parte de la base del derecho civil en parte de Europa. La jurisprudencia no
es obligatoria para el conjunto de los jueces, salvo con carácter de excepción, aunque el apartamiento por
parte del magistrado del criterio que venía sustentado debe ser justificado, aunque la tendencia apunta a la
importancia a la jurisprudencia como creadora de normas jurídicas. Tampoco se admite la costumbre contraria
a la ley y la doctrina cobra importancia solo cuando existe acuerdo entre los especialistas en una materia
determinada acerca de la interpretación de una norma.
En la República Argentina, esta preponderancia de la ley se encuentra establecida en primer lugar en la propia
CN (artículo 31) y se ve ratificado en el Código Civil y Comercial de la Nación, que establece el orden de
prelación de las fuentes, que todo juez debe respetar al momento de resolver los casos que sean sometidos a
su juzgamiento.
El sistema al que hacemos referencia se caracteriza por:
a) Ser predominantemente legislado.
b) Permitir modificaciones o sustituciones de una ley, en tiempos como los actuales donde los avances
tecnológicos modifican a diario la realidad social y cultural.
c) Ofrecer más seguridad: la mayor certeza que surge de las leyes, sobre todo si tienen debida
publicidad y su redacción es clara.
El sistema insular, common law o predominante jurisprudencial
Este sistema también denominado insular, ya que su origen se encuentra en la isla de Gran Bretaña. La fuente
primordial reside en la jurisprudencia, la legislación, llamada statue law, ocupa un plano secundario frente a
aquella, a punto que los juristas angloestadounidenses consideran que su función es la de ser un correctivo
frente a la deficiencias que puede presentar el common law.
Las características que definen al common law son las siguientes:
a) Es predominantemente jurisprudencial, ya que la ley y las otras fuentes se encuentran subordinadas a
la jurisprudencia.
b) Es más estable que el sistema romanista, debido al respeto al principio de obligatoriedad de los
precedentes, por lo que los cambios son más lentos.
c) Ofrece menos seguridad jurídica que el sistema continental, ya que no siempre se puede establecer
de qué manera van a resolver los jueces en un caso determinado.
Jurisdicción y competencia
De acuerdo con Couture (2004:455), el término tiene diferentes sentidos:
a) Función jurisdiccional: es la actividad pública realizada por órganos competentes nacionales o
internacionales, con las formas requeridas por la ley, por acto de juicio, se aplica el orden jurídico
establecido, para dirimir conflictos y controversias mediante decisiones susceptibles de adquirir
autoridad de cosa juzgada, eventualmente factibles de ejecución.
La Constitución
La transición del Estado absoluto al Estado liberal y el surgimiento del Estado constitucional son producto de
una cambio profundo en el contexto técnico y económico (matemática, química, física, medicina, trae
aparejados los primeros inventos modernos y da lugar a un incipiente capitalismo industrial); en el contexto
social (la consolidación de la burguesía como clase social emergente y aumento demográfico); en el contexto
ideológico (aparición de doctrinas filosóficas liberales); y en el contexto histórico (revoluciones liberales,
dirigidas y auspiciadas por la burguesía) provocan una ruptura con la teoría del origen divino del poder,
reemplazándola por la del origen popular; basa su estructura en los siguientes principios:
a) El reconocimiento de un grupo de derechos subjetivos frente al poder del Estado. Son llamados
derechos de la libertad, civiles o individuales.
b) La distribución del poder político entre diversos órganos del Estado, propiciando un ejercicio
equilibrado de aquel. Es el principio de separación de poderes.
c) La atribución de la soberanía a la Nación, que se obliga mediante el dictado de leyes por intermedio
de sus representantes. Es la denominada soberanía nacional y representación política.
d) El sometimiento de la actividad del Estado a las leyes, que impide el ejercicio arbitrario del poder. Es
el principio de primacía de la ley de legalidad.
La Constitución es, asimismo, la norma básica en la que se encuentra su fundamento todo el ordenamiento
jurídico de un Estado y que puede ser entendida como la “norma entre normas”. Es la ley por encima de toda
ley, el basamento político institucional al que toda otra norma debe adecuarse, por ser la norma jurídica
superior.
Una primera definición de “Constitución”:
“Es un complejo normativo establecido de una sola vez y en el que de una manera total, exhaustiva y
sistemática se establecen las funciones fundamentales del Estado y se regulan los órganos, el ámbito de sus
competencias y las relaciones entre ellos. (Garcia Pelayo, 1987:34)”
Origen y evolución del constitucionalismo
Se pueden sentarse las nuevas premisas de gobierno y “constitución” de las sociedades políticas con las
revoluciones burguesas inglesas del siglo XVII, en las que se transfiere al Parlamento el poder político
concentrado en el rey, y con el pensamiento filosófico-político de los grandes filósofos franceses del siglo
XVIII. La independencia de las colonias británicas de América- con la adopción de la Constitución Federal de
1787- y la Revolución francesa de 1789 –con la aprobación por la Asamblea Nacional Constituyente de la
Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano y la promulgación de la primera Constitución de la
Nación Francesa en 1791- son las repercusiones más importantes de dicho proceso. Son ejemplos del
denominado “constitucionalismo liberal”, que establece un sistema de poderes y libertades regulado por la
Constitución.
Estas constituciones se estructuran con base en los principios de libertad, propiedad e igualdad, y son su
corolario los derechos de asociación, petición, sufragio y libertad de conciencia y expresión.
En una concepción posterior a la del constitucionalismo liberal se sitúa el denominado “constitucionalismo
social”. Entre sus textos más representativos se destacan la Constitución de México (1917), que incorporaba
aspectos relativos al régimen de la propiedad y normas de derecho del trabajo y la seguridad social, y la
conocida Constitución alemana de Weimar (1919), que prescribía que la organización de la vida económica
debe corresponder a los principios de justicia. Su influencia se denota al finalizar la Segunda Guerra Mundial,
periodo en el que se acentúa la presencia del constitucionalismo social y en el que es frecuente encontrar en
las constituciones segmentos o pautas destinados a la materia socioeconómica.
La caracterización del constitucionalismo social da prevalencia a los derechos sociales de los trabajadores
(receptando la jornada limitada de trabajo, salario justo, los beneficios de la seguridad social, las vacaciones
pagas, la asistencia en caso de enfermedad, maternidad, invalidez, vejez y muerte-, así como los derechos
colectivos –a la huelga, a la organización profesional, a la contratación colectiva, al acceso a la riqueza.
La segunda posguerra trae aparejada, la aparición del “constitucionalismo democrático”, que presenta
importantes modificaciones en los sistemas de gobierno, ya que en aquellos de corte parlamentario se busca
una parcial presidencializacion, en tanto que en los sistemas presidenciales se procura su adaptación,
incorporando instrumentos y procedimientos de control político propios del parlamentarismo. El
reconocimiento de los partidos políticos; la garantía de elecciones libres e imparciales; la descentralización
del poder; la adopción de formas de democracia semidirecta como el referéndum, el plebiscito o la iniciativa
popular, son algunos de los elementos característicos del constitucionalismo democrático.
La última década del siglo XX se caracteriza por la irrupción de derechos de incidencia colectiva en lo que se
ha dado en llamar “constitucionalismo cultural”. Se trata de derechos que tutelan intereses relevantes
compartidos por la colectividad en su conjunto. Entre estos, podemos identificar los derechos humanos, el
derecho a la protección del ambiente, a la información, a la protección de los consumidores y usuarios, al
desarrollo social y económico, a la diversidad lingüística, cultural y étnica, a la intimidad, a la no
discriminación, entre otros.
Clasificación
La Constitución Nacional en primer lugar es escrita codificada, ya que se encuentra contenida en un solo
cuerpo normativo. No obstante es cuestionado ya que luego de la reforma de 1994 incorpora a este tratados y
convenciones sobre derechos humanos que luego de ser aprobados por el Congreso con el voto de las dos
terceras partes de la totalidad de los miembros de cada Cámara, gozan de jerarquía constitucional pero no se
encuentran incluidos en el cuerpo de la Constitución.
Es rígida ya que establece para su reforma un procedimiento especial que exige el dictado de una ley con un
quórum especial, donde se declare la necesidad de su reforma y la elección de Convencionales Constituyentes
encargados de revisar el texto y de efectuar o no las modificaciones propuestas (artículo 30).
Para algunos constitucionalistas argentinos, nuestra Carta Magna tendría algunas cláusulas pétreas, que no
podrían modificarse sin con ello atacar su esencia misma.
Puede ser considerada revolucionaria, en el sentido que rompe con el modelo político precedente, que se
caracterizaba, en tiempos de su sanción, por ser el de una nación con un territorio conformado por provincias
gobernadas por caudillos, que no alcanzaban a conformar un Estado.
Se trata de una constitución normativa, en la que el orden jurídico que establece coincide con el descripto en
el texto constitucional. No obstante como es natural, pueden existir normas del ordenamiento jurídico que, en
parte o totalmente, no coinciden con el espíritu y la letra de la Constitución, o que se oponen a esta y, por
tanto, son inconstitucionales; o cláusulas de la Constitución que, por falta de cumplimiento, nunca llegan a
integrarse a la realidad jurídica argentina.
“Los artículos 24, 75 inc. 12 y 118 de la CN determinan la obligatoriedad de la institución del juicio por
jurados; no obstante, esta norma constitucional carece de operatividad por la ausencia de sanción de la ley del
Congreso de la Nación que lo establezca.”
Finalmente, podemos identificar como desarrollada, ya que describe las normas y principios esenciales del
ordenamiento jurídico del Estado, y programática, ya que cuenta con un sesgo ideológico. Bidart Campos y
Carnota señalan que para que una Constitución sea totalmente neutra debe solo reglamentar mínimamente los
contenidos del poder, omitiendo declaraciones, principios, programas, etc.
La Constitución constituye el fundamento de las demás normas que integran el ordenamiento jurídico
nacional, pero, especialmente, que todo el orden jurídico-político debe ajustarse a ella. A esta característica la
denominamos supremacía constitucional.
Que se trate de una norma jurídica implica que es de aplicación obligatoria y que su incumplimiento
trae aparejada una sanción, que normalmente es la no producción de efectos jurídicos de la
disposición o acto que la contravenga.
Que sea la norma jurídica superior significa que se ubica por encima de todos los actos o
disposiciones de los poderes constituidos del Estado, que, a la vez, se encuentran vinculados a esta
en el ámbito de sus competencias.
La supremacía constitucional impone, como consecuencia, una escala jerárquica, un sistema donde las normas
no tienen el mismo nivel, lo que el jurista Hans Kelsen identifica como una construcción escalonada del orden
jurídico.
En nuestro país, este principio de gradación jerárquica se encuentra plasmado fundamentalmente en el artículo
31 de la CN, que establece la primacía de esta, de las leyes que en su consecuencia dicte el Congreso
Nacional y los tratados con potencias extranjeras respecto del resto del ordenamiento jurídico nacional y
provincial.
El poder constituyente
“Poder constituyente es la competencia, capacidad o energía para constituir o dar constitución al Estado, es
decir, para organizarlos, para establecer sus estructura jurídico-politica.
El poder constituyente puede ser originario y derivado. Es originario cuando se ejerce en la etapa fundacional
o de primigeneidad del Estado, para darle nacimiento y estructura. Es derivado cuando se ejerce para reformar
la constitución” (Bidart Campos, 2001:373)
La titularidad del poder constituyente originario se encuentra en el pueblo, como lo reconoce el Preámbulo de
la Constitución Nacional, y tiene la particularidad de ser ilimitado, ya que no hay instancia a la que deba
subordinarse.
En cambio, el poder constituyente derivado se encuentra limitado, tanto por la materia (dado que existen
Contenidos pétreos que no pueden modificarse y que la Convención Constituyente debe ceñirse al temario de
puntos que el Congreso de la Nación determina cuando declara la necesidad de reforma, no estando obligada
a efectuar reformas en los temas propuestos, pero no pudiendo efectuar otras fuera de estos), como por el
procedimiento (ya que el Congreso debe alcanzar un quórum determinado para pronunciarse por la reforma).
El poder constituyente originario se ejerció en nuestro país con la sanción de la CN en 1853. No obstante lo
que antecede, para una parte de la doctrina ese poder constituyente originario no concluyó en el acto de la
sanción de la Constitución de 1853, sino que se mantuvo abierto hasta producida la reforma de 1860. Es por
ello que, al referirse a la Constitución histórica, se la identifica como Constitución de 1853-1860.
Por su parte, el poder constituyente derivado se ejercitó con las reformas introducidas a la CN en los años
1866, 1898, 1957, y concluye, a la fecha, con la modificación de 1994.
La Constitución de 1853
El origen del constitucionalismo en nuestro país puede encontrarse en los albores de la patria, en la
Revolución del 25 de mayo de 1810, y especialmente a partir de la Declaración de la Independencia, el 9 de
julio de 1816; se vio influenciado por los procesos revolucionarios de diferentes países europeos y del resto de
las naciones de nuestro continente.
La Constituciones de 1853 no es el primer intento de otorgar a la nación una norma constitucional, ya que,
durante los primeros años de su vida institucional, existieron al menos dos intentos: la Constitución unitaria
de 1819 y la Constitución de 1826. Sin embargo, por no contar con el apoyo de las provincias, ambos
fracasaron.
Recién en 1853 la República Argentina llega a contar con una Constitución escrita o codificada, cuyo
contenido encuentra en Juan Bautista Alberdi a uno de sus más destacados exponentes.
Según Casanova Ferro (2004), cuando se indaga en busca de los orígenes de la Constitución Argentina, se
suelen considerar tres vertientes: ideológica, normativa e instrumental.
a) La ideológica, constituida por el pensamiento romántico liberal de la época, heredero sin duda del
Ideario de Mayo, las Bases de Alberdi, el Dogma socialista de Echeverría o el Ideario oriental de
Artigas y las teorías del Padre Suarez.
b) La normativa, los textos constitucionales que sirvieron de antecedentes para la Constitución de 1853,
además de las referencias extranjeras, como la Constitución de Estados Unidos.
c) La instrumental, que da cuenta de los procesos que llevaron a la sanción de la Constitución.
Siguiendo la influencia de Alberdi, el texto histórico de la CN de 1853 se divide en dos partes: Declaraciones,
derechos y garantías y Autoridades de la Confederación (en el texto actual, Autoridades de la Nación). Ambas
se encuentran precedidas por el Preámbulo de la Constitución.
El texto sancionado por la Convención de 1853:
Adopta el modelo representativo, republicano y federal.
Garantiza la libertad religiosa, aunque sostiene el culto católico.
Determina la residencia de las autoridades federales en la ciudad de Buenos Aires, que se declara
capital por una ley especial.
Establece que los gastos de la nación se solventan con los fondos del Tesoro Nacional proveniente,
entre otros, del producto de derechos de importación y exportación de las aduanas.
Determina un federalismo moderado, que reconoce la autonomía de las provincias en la medida en
que aseguren su administración de justicia, su régimen municipal, y educación primaria gratuita. Las
provincias pueden dictar su propia Constitución, que va a ser revisada por el Congreso antes de su
promulgación.
Faculta al gobierno federal a la intervención de las provincias y a decretar el estado de sitio.
Fija la liberta de circulación de bienes dentro del territorio de la república, donde solo pueden existir
aduanas nacionales, y la libre navegación de los ríos interiores.
Garantiza a los habitantes de la nación el derecho a trabajar y ejercer toda industria licita; de navegar
y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio
argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa, de usar y disponer de su propiedad;
de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender. Asegura también
el ejercicio de las libertades individuales para los extranjeros.
Declara la abolición de la esclavitud y de las prerrogativas de sangre, así como la igualdad ante la
ley.
Garantiza el derecho de propiedad, la inviolabilidad del domicilio y la correspondencia.
Establece el principio de legalidad y las garantías del debido proceso.
Promueve la inmigración europea.
Impone el gobierno federal el deber de afianzar las relaciones de paz y comercio con las potencias
extranjeras.
Prohíbe la concesión de facultades extraordinarias o de la suma del poder público.
Admite la posibilidad de su reforma, a partir de los diez años de su jura por los pueblos.
Determina la prelación normativa de la Constitución y las normas que en su consecuencia se dicten.
Inviste al Congreso, compuesto de dos Cámaras (diputados y senadores) del Poder Legislativo de la
Confederación; fija su composición, los requisitos para la elección de sus integrantes, su
funcionamiento, sus atribuciones y el proceso para la sanción de las leyes.
Establece que el Poder Ejecutivo es unipersonal y desempeñado por el presidente de la Nación –con
la colaboración de cinco Ministros Secretarios-, fija los requisitos y el procedimiento para su
elección –que, al igual que la del vicepresidente, es indirecta, a través de un colegio electoral-, el
mandato de seis años sin posibilidad de reelección y sus facultades.
Determina que el Poder Judicial se encuentra a cargo de la CSJN, compuesta de nueve jueces y dos
fiscales, con residencia en la Capital, y por los demás tribunales inferiores que el Congreso
establezca; fija los requisitos para la elección de sus integrantes, su inamovilidad, atribuciones y
competencia.
Establece que los gobiernos provinciales hacen reserva de todo el poder no delegado al gobierno
federal, dictan sus Constituciones, se dan sus propias instituciones locales y se rigen por ellas,
poseen atribuciones y prohibiciones; y que sus gobernadores son agentes naturales del gobierno
federal para hacer cumplir la Constitución y las leyes de la Confederación.
La reforma de la Constitución
“Una constitución ideal sería aquel orden normativo conformador del proceso político, según el cual todos los
desarrollos futuros de la comunidad, tanto de orden político como social, económico y cultural, pudiesen ser
previstos de tal manera que no fuese necesario un cambio de normas conformadoras” (Loewenstein,
1986:164).
No obstante, tal pretensión de permanencia o perpetuidad se ve desvirtuada por la realidad, que muestra como
todas las constituciones presentan cambios relativamente frecuentes y que pueden producirse no solo a través
del procedimiento de la reforma constitucional, sino también a través de la aplicación y de la interpretación de
la Constitución.
En el caso de nuestra CN, puede reformarse en todo o en parte; para hacerlo debe seguirse un procedimiento
especial, que exige que la necesidad de reforma sea declarada por el Congreso con el voto de dos terceras
partes, al menos, de sus miembros y que sea realizada por un órgano creado a tal efecto, denominado
Convención Constituyente. Es decir, que el procedimiento y el órgano reformatorios difieren de los
legislativos comunes.
Reforma constitucional de 1860
La reforma constitucional argentina de 1860 fue una reforma de la Constitución de 1853 realizada luego de la
Batalla de Cepeda y antes de la Batalla de Pavón, en el contexto de la guerra entre la Confederación Argentina
y el Estado de Buenos Aires, que tuvo como consecuencia la adhesión de esta última al texto constitucional de
1853 y su integración de derecho a la República Argentina. La paz entre ambas partes se selló en el Pacto de
San José de Flores, en el cual Buenos Aires se declaró parte de la Confederación Argentina y en el que se
estableció que la provincia porteña podría proponer reformas a la Constitución Nacional de 1853, que
establecía la forma de gobierno federal, para que fueran evaluadas por una Convención Constituyente Ad
Hoc. La reforma se hizo sin respetar la prohibición de reformar la Constitución antes de cumplirse diez años
de su sanción, requisito establecido en el artículo 30 del texto constitucional de 1853.
La convención reformadora se ocupa de reformar veintiún artículos de la Constitución de 1853, incorporando
las siguientes modificaciones:
Al artículo 3°, se elimina la mención sobre las autoridades que ejercían el gobierno federal residieran
en la ciudad de Buenos Aires.
Al artículo 4°, limitando la facultad del Congreso de la Nación para establecer derechos de
exportación hasta 1866.
Al artículo 5°, suprimiendo la obligación de las provincias de asegurar la gratuidad de la educación
primaria y eliminando la imposición de que las Constituciones provinciales fueran revisadas por el
Congreso de la Nación antes de su promulgación.
Al artículo 6°, modificando las condiciones para la intervención federal en el territorio de las
provincias.
Incorporando al artículo 12° la imposibilidad de conceder preferencias a un puerto respecto de otro,
por medio de leyes o reglamentos de comercio.
Al artículo 15°; que ratificaba la abolición de la esclavitud, se agrega que los esclavos que de
cualquier modo se introdujeran, quedaban libres por el solo hecho de pisar el territorio de la
Republica.
Al artículo 18°, eliminando la mención a “las ejecuciones a lanza y cuchillo” abolidas en el texto de
1853.
Al artículo 30°, suprimiendo la necesidad de que transcurriera diez años desde la jura de la
Constitución para su reforma.
Al artículo 31°, -las provincias estaban obligadas a conformarse a la Constitución, las leyes que
dictara el Congreso en su consecuencia y los tratados con las potencias extranjeras, no obstante
cualquier disposición en contrario que contuvieran las leyes o constituciones provinciales-, incorpora
una excepción para la Provincia de Buenos Aires, referida a los tratados ratificados después del Pacto
del 11 de Noviembre de 1859.
A partir del artículo 31°, incorpora cuatro nuevos artículos: el que prohíbe al Congreso Federal el
dictado de leyes que restrinjan la libertad de imprenta o establezcan sobre ella la jurisdicción federal;
el que reconoce los derechos implícitos; el que prohíbe a los jueces federales serlo al mismo tiempo
de los tribunales de provincia; el que establece las denominación, tanto para la designación del
gobierno y territorio de las provincias como para la formación y sanción de las leyes.
Al artículo 34°, modificando la composición de la Cámara de Diputados.
Al artículo 36°, incorporando nuevos requisitos para ser elegido diputado.
Al artículo 41°, modificando los sujetos pasibles de ser sometidos a juicio político y sus causales.
Al artículo 43°, incorporando nuevos requisitos para ser elegido senador.
Al artículo 51°, que establecía que solo el Senado podía iniciar el proceso de reforma de la
Constitución, eliminándolo.
Al artículo 64°, relativo a las facultades de legislación por parte del Congreso de la Nación,
modificando:
-Su inciso 1°, que establecía las potestades en materia aduanera, facultando a establecer derechos de
exportación solo hasta el año 1866, en el que debían cesar como impuesto nacional, no pudiendo
serlo tampoco provincial.
-El inciso 9°, que fijaba la facultad de crear y suprimir aduanas, estableciendo que no podían
suprimirse las aduanas exteriores que existían en cada provincia al tiempo de su incorporación.
-El inciso 11°, que determinaba la potestad nacional para dictar los Códigos de Fondo, estableciendo
que tales códigos no debían alterar las jurisdicciones locales y que su aplicación correspondería a los
tribunales federales o provinciales, según las cosas o las personas cayeren bajo sus respectivas
jurisdicciones; se fija también el principio de ciudadanía natural, en materia de ciudadanía y
naturalización.
-Y el inciso 28°, que facultaba a la revisión de las Constituciones Provinciales y a su reprobación, si
no eran conformes con los principios y disposiciones de la Constitución, eliminando esa potestad.
Al artículo 83°, que fijaba las atribuciones del presidente de la Confederación:
-Eliminando el inciso 20°, que autorizaba al Poder Ejecutivo, aun estando en sesiones el Congreso,
en casos urgentes en que peligrara la tranquilidad publica, a usar sobre las personas de la facultad
limitada en el artículo 23°( arrestar o trasladar a personas, durante el estado de sitio, de un punto a
otro de la Confederación, si ellas no prefiriesen salir fuera del territorio argentino), dando cuenta al
Congreso en el término de diez días desde que comenzó a ejercerla.
-Y modificando el inciso 23°, para facultar al presidente a llenar las vacantes de los empleos que
requieran el acuerdo del Senado y ocurran durante su receso, por medio de nombramientos en
comisión, que expiraran al fin de la siguiente Legislatura.
Al artículo 86º, eliminando la facultad del presidente de otorgar mandato o brindar consentimiento a
los ministros para tomar resoluciones fuera de lo concerniente al régimen económico y
administrativo de sus respectivos departamentos.
Al artículo 91º, eliminando la mención del número de jueces y fiscales que debían integrar la Corte
Suprema de Justicia de la Nación, y suprimiendo también la referencia a su residencia en la Capital.
Al artículo 97º, suprimiendo la competencia de la Corte Suprema de Justicia para intervenir en los
conflictos entre los diferentes poderes públicos de una misma Provincia y en los que se susciten entre
un vecino de una provincia y esta, y agregando que respecto de las leyes de la Confederación la
competencia de la Corte Suprema y de los tribunales inferiores debe respetar las jurisdicciones
locales, conforme lo establecido en el inciso 11º del artículo 64º.
Al artículo 101º, por el que las provincias hacen reserva del poder no delegado por la Constitución en
el Gobierno federal, agregando la mención a aquellos poderes que expresamente se hayan reservado
por pactos especiales al tiempo de su incorporación;
Al artículo 103º, suprimiendo la obligación de las provincias de remitir al Congreso, para su examen,
la Constitución que dicten.
Resumen:
Las principales modificaciones fueron la eliminación del artículo que establecía que la Capital Federal sería la
ciudad de Buenos Aires, la obligación de que los derechos de importación sean uniformes en todo el país (con
el fin de impedir que se promuevan determinadas regiones o puertos), la eliminación por cinco años de los
derechos de exportación, la reducción de facultades del gobierno nacional para intervenir provincias, decretar
el estado de sitio, someter a juicio político a los gobernadores, diputados y senadores nacionales, o revisar las
constituciones provinciales. La reforma también introdujo la prohibición al Congreso nacional de dictar leyes
que "restrinjan la libertad de imprenta o establezcan sobre ella la jurisdicción federal", el reconocimiento de
los derechos y garantías implícitos derivados del principio republicano y de soberanía del pueblo, y el
reconocimiento del principio de "ciudadanía natural" (jus soli). Suprimió también las facultades de la Corte
Suprema de la Nación en conflictos entre poderes públicos de una misma provincia, o entre una provincia y
sus vecinos.
La reforma sancionada el 24 de octubre de 1957 se produce durante un gobierno de facto, instalado con
posterioridad al derrocamiento militar del presidente de la Nación Juan Domingo Perón y de la derogación de
la Constitución sancionada en 1949.
La Convención reformadora introduce modificaciones a dos artículos de la Constitución:
al artículo 14º, incorporando con la numeración 14º bis una serie de derechos sociales. Entre los del
trabajador: que gozará de condiciones dignas y equitativas de labor, jornada limitada, descanso y
vacaciones pagados, retribución justa, salario mínimo vital móvil, igual remuneración por igual tarea,
participación en las ganancias de las empresas con control de la producción y colaboración en la
dirección, protección contra el despido arbitrario, estabilidad del empleado público, organización sindical
libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial. En lo que respecta a los
derechos de los gremios: concertar convenios colectivos de trabajo, recurrir a la conciliación y al
arbitraje, el derecho de huelga, las garantías necesarias para el cumplimiento de la gestión sindical y las
relacionadas con la estabilidad del empleo por parte de los representantes gremiales. En cuanto a los
beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable, la ley establecerá: el
seguro obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y
económica, administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir
superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la protección integral de la familia; la
defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna.
Asimismo, introduce una modificación al artículo 67º inciso 11º, incorporando, entre los Códigos cuyo
dictado corresponde con carácter exclusivo a la nación, el del Trabajo y la Seguridad Social.
Rechaza, por su parte, la modificación al artículo 67º inciso 1º, propiciando la instalación de aduanas
libres en los territorios del sud de la República propuesta en la ley que declara la necesidad de reforma.
el artículo 77 establece una mayoría calificada para las leyes que modifican el régimen electoral y el
régimen de los partidos políticos.
el artículo 79 incorpora la posibilidad de aprobación en comisión de Proyectos de Ley.
el artículo 80, en el que establece que en el caso de proyectos de ley observados parcialmente, las partes
no observadas pueden ser promulgadas si tienen autonomía normativa y no se altera el espíritu ni la
unidad del proyecto sancionado por el Congreso; en este caso es de aplicación el procedimiento previsto
para los decretos de necesidad y urgencia.
el artículo 81, introduciendo modificaciones al procedimiento para la sanción de las leyes.
el artículo 82, excluye la sanción tácita de las leyes, exigiendo la manifestación expresa por parte de las
Cámaras.
el artículo 85 establece que el control externo del sector público nacional, en sus aspectos patrimoniales,
económicos, financieros y operativos, es una atribución propia del Poder Legislativo y que para ello
cuenta con la asistencia técnica de la Auditoría General de la Nación, que posee autonomía funcional y
tiene a su cargo el control de legalidad, gestión y auditoría de toda la actividad de la administración
pública centralizada y descentralizada; su presidente es designado a propuesta del partido político de
oposición con mayor número de legisladores en el Congreso.
el artículo 86 crea la figura constitucional del Defensor del Pueblo como órgano independiente en el
ámbito del Congreso de la Nación, que: cuenta con autonomía funcional; tiene por misión la defensa y
protección de los derechos humanos y demás derechos, garantías e intereses tutelados en la Constitución
y las leyes, ante hechos, actos u omisiones de la administración, y el control del ejercicio de las funciones
administrativas públicas; cuenta con legitimación procesal; es designado y removido por el Congreso y
dura en su cargo cinco años, pudiendo ser nuevamente designado por una sola vez.
el artículo 89 elimina la condición de profesar la fe católica, apostólica y romana por parte del presidente
de la Nación.
el artículo 90 reduce el mandato presidencial a cuatro años y admite la reelección por un solo período
consecutivo.
el artículo 93 modifica el juramento al asumir el cargo.
el artículo 94 introduce el sistema de elección directa del presidente y vicepresidente de la Nación, en
doble vuelta.
el artículo 95 establece el plazo para la elección.
el artículo 96 indica el procedimiento para la segunda vuelta electoral.
el artículo 97 determina la proclamación de la fórmula más votada cuando, en la primera vuelta, esta
hubiere obtenido más del cuarenta y cinco por ciento de los votos afirmativos válidamente emitidos,
el artículo 98 determina la proclamación de la fórmula más votada cuando, en la primera vuelta, esta
hubiere obtenido más del cuarenta por ciento de los votos afirmativos válidamente emitidos y además,
existiere una diferencia mayor de diez puntos porcentuales, respecto del total de los votos emitidos, sobre
la fórmula que le sigue en número de votos;
el artículo 99, relativo a las facultades del Poder Ejecutivo:
- inciso 1, modifica la expresión “tiene a su cargo la administración general del país” por “jefe del gobierno y
responsable político de la administración general del país”.
- inciso 3, que prohíbe al Poder Ejecutivo emitir disposiciones de carácter legislativo; no obstante, admite el
dictado de decretos por razones de necesidad y urgencia, cuando circunstancias excepcionales hicieran
imposible seguir los trámites ordinarios previstos por la Constitución para la sanción de las leyes y no se trate
de normas que regulen materia penal, tributaria, electoral o el régimen de los partidos políticos. Estos decretos
serán decididos en acuerdo general de ministros y revisados por una Comisión Bicameral Permanente del
Congreso de la Nación, para su posterior tratamiento por las Cámaras.
- inciso 4, por el cual nombra a los magistrados de la Corte Suprema, con acuerdo del Senado, por dos tercios
de sus miembros presentes, y a los demás jueces de los tribunales federales inferiores con base en una
propuesta vinculante en terna del Consejo de la Magistratura. Establece, asimismo, la necesidad de un nuevo
nombramiento cada cinco años, que puede ser repetido indefinidamente, una vez que cumplan la edad de
setenta y cinco años.
- inciso 6, modifica el término “montepíos” por “pensiones” respecto de las concesiones que otorga el Poder
Ejecutivo.
- inciso 7, incorpora entre las facultades el nombramiento de embajadores y del jefe de gabinete de ministros.
- inciso 8, al referirse a la apertura anual de las sesiones del Congreso elimina la obligación de ambas
Cámaras de reunirse en la “sala del Senado”.
- inciso 10, incorpora la supervisión a la labor del jefe de gabinete de ministros respecto de la recaudación e
inversión de las rentas de la Nación de acuerdo con el presupuesto.
- inciso 11 reemplaza “tratados de paz, de comercio, de navegación, de alianza, de límites y de neutralidad,
concordatos” por “tratados”.
- incisos 12, 13 y 14, reemplaza la mención “de todas las fuerzas de mar y tierra”, “ejército y armada” y “de
las fuerzas militares, marítimas y terrestres”, por “Fuerzas Armadas de la Nación”.
- inciso 15, elimina la facultad de otorgar “patente de corso”.
- inciso 17, faculta al Poder Ejecutivo para pedir informes al jefe de gabinete de ministros.
- inciso 20, faculta a decretar la intervención federal a una provincia o a la ciudad de Buenos Aires, en caso de
receso del Congreso, al que debe convocar simultáneamente para su tratamiento.
el artículo 100, que incorpora la figura del jefe de gabinete de ministros y sus funciones.
el artículo 101, que establece la obligación del jefe de gabinete de ministros de concurrir al Congreso al
menos una vez por mes, para informar de la marcha del gobierno; también la facultad del Congreso de
interpelarlo a los efectos del tratamiento de una moción de censura, por el voto de la mayoría absoluta de
la totalidad de los miembros de cualquiera de las Cámaras, y la de removerlo por el voto de la mayoría
absoluta de los miembros de cada una de las Cámaras.
incorpora el artículo 114, por el que crea el Consejo de la Magistratura, que tiene a su cargo la selección
de los magistrados, excepto los Ministros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y la
administración del Poder Judicial. Está integrado por la representación de los órganos políticos
resultantes de la elección popular, de los jueces de todas las instancias y de los abogados de la matrícula
federal y por otras personas del ámbito académico y científico, en el número y la forma que indique la
ley. Fija también sus funciones.
el artículo 115, que crea un jurado de enjuiciamiento integrado por los legisladores, magistrados y
abogados de la matrícula federal para la remoción de jueces de los tribunales inferiores de la Nación.
el artículo 117, que establece la competencia por vía de apelación y originaria de la Corte Suprema de
Justicia de la Nación.
el artículo 120, que otorga reconocimiento constitucional al Ministerio Público como órgano
independiente con autonomía funcional y autárquica financiera, cuya función es promover la actuación de
la Justicia en defensa de la legalidad, de los intereses generales de la sociedad, en coordinación con las
demás autoridades de la República. Está integrado por el procurador general de la Nación, un defensor
general de la Nación y los demás miembros que la ley establezca. Sus integrantes gozan de inmunidades
funcionales e intangibilidad de remuneraciones.
el artículo 123, que establece que cada provincia dicta su Constitución, la que asegura la autonomía
municipal y regla su alcance y contenido en el orden institucional, político, administrativo, económico y
financiero.
el artículo 124, que faculta a las provincias a crear regiones y establecer órganos con facultades para el
cumplimiento de sus fines, y a celebrar convenios internacionales con conocimiento del Congreso
Nacional, debiendo dictarse un régimen especial para la ciudad de Buenos Aires. Reconoce también el
dominio originario de las provincias respecto de los recursos naturales existentes en su territorio;
el artículo 125, que faculta a las provincias y a la ciudad de Buenos Aires a conservar organismos de
seguridad social para los empleados públicos y los profesionales; y promover el progreso económico, el
desarrollo humano, la generación de empleo, la educación, la ciencia, el conocimiento y la cultura.
el artículo 126, que elimina entre las potestades prohibidas a las provincias, por haber sido delegadas en
la Nación, la de “admitir órdenes religiosas”;
y el artículo 129, por el que se establece un régimen de gobierno autónomo para la ciudad de Buenos
Aires, con facultades propias de legislación y jurisdicción, elección directa de su jefe de gobierno —
garantizando una ley los intereses del Estado nacional, mientras sea capital de la Nación—, y la facultad
de dictar un estatuto organizativo de sus instituciones.
Asimismo, esta reforma elimina de la Constitución de 1853-60 los incisos 20 y 24 del artículo 64º, relativos a
la facultad del Congreso de la Nación de admisión en el territorio nacional de nuevas órdenes religiosas y
sobre la reunión de las milicias de todas las provincias; y los incisos 3, 8 y 9 del artículo 83º, que, entre las
atribuciones del presidente, lo constituía en jefe inmediato y local de la capital de la Confederación, lo
facultaba a ejercer los derechos del patronato nacional en la presentación de obispos para las iglesias
catedrales, a propuesta en terna del Senado, y a conceder el pase o retener los decretos de los concilios, las
bulas, breves y rescriptos del Sumo Pontífice de Roma, con acuerdo de la Suprema Corte.
La enunciada reforma, asimismo, introdujo algunos artículos que tienen una vigencia temporal limitada, que
en su conjunto se denominan Disposiciones Transitorias:
la primera, donde la Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas
Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y reafirma que su recuperación constituye un
objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.
la segunda, que establece que las acciones positivas para alcanzar la igualdad real de oportunidades
entre varones y mujeres para el acceso a cargos electivos y partidarios no podrán ser inferiores a las
vigentes al tiempo de sancionarse la Constitución.
la tercera, que establece un plazo de dieciocho meses para sancionar la ley que reglamente el
ejercicio de la iniciativa popular.
la cuarta, que fija que los integrantes del Senado de la Nación, al momento de la sanción de la
Constitución, deben completar su mandato y establece el procedimiento para la incorporación del
tercer senador por provincia y por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, incluida la necesidad de
elección de un senador suplente, todo esto hasta el año 2001.
la quinta, que fija que los integrantes del Senado deben ser elegidos dentro de los dos meses
anteriores al diez de diciembre de 2001, decidiéndose por la suerte, luego de que todos se reúnan,
quienes deban salir en el primer y en el segundo bienio.
la sexta, relativa al régimen de coparticipación, cuya reglamentación debe ser establecida antes de
1996.
la séptima, que fija que el Congreso ejercerá́ en la ciudad de Buenos Aires, mientras sea capital de la
Nación, las atribuciones legislativas que conserve con arreglo al artículo 129.
la octava, que fija que la legislación delegada preexistente que no contenga plazo establecido para su
ejercicio caducará a los cinco años, excepto que el Congreso de la Nación la ratifique expresamente
por una nueva ley.
la novena, que determina que el mandato del presidente en ejercicio al momento de sancionarse la
reforma debe ser considerado como primer periodo.
la décima, que establece que el mandato del presidente de la Nación que asuma su cargo el ocho de
julio de 1995 se extinguirá́ el diez de diciembre de 1999.
la undécima, referida a la caducidad de los nombramientos de los magistrados de la Corte Suprema y
demás tribunales federales inferiores, establecida en el artículo 99º inciso 4, indica que entrará en
vigencia a los cinco años de la sanción de la reforma constitucional.
la duodécima, que establece que las normas referidas al jefe de gabinete de ministros entran en
vigencia el ocho de julio de 1995, fecha en la que será designado por primera vez, y que hasta ese
momento las facultades serán ejercidas por el presidente de la República.
la decimotercera, que establece que a partir de los trescientos sesenta días de la vigencia de la
reforma, los magistrados inferiores solamente podrán ser designados por el Consejo de la
Magistratura.
la decimocuarta, que establece que las causas en trámite ante la Cámara de Diputados, al momento
de instalarse el Consejo de la Magistratura, deben ser remitidas a este, y las ingresadas en el Senado
continuar allí́ hasta su terminación.
la decimoquinta, que fija que el Congreso ejerce una legislación exclusiva sobre el territorio de la
ciudad de Buenos Aires, hasta tanto se constituyan las nuevas autoridades autónomas; fija el plazo
para la elección del jefe de gobierno y para el dictado de la ley que garantiza los intereses del Estado
nacional mientras aquella sea capital de la nación; establece que, hasta tanto se haya dictado el
Estatuto Organizativo, la designación y remoción de los jueces de la ciudad de Buenos Aires se debe
regir por lo establecido para los jueces de los demás tribunales federales inferiores.
la decimosexta, que fija la entrada en vigencia de la Constitución y su jura por los miembros de la
Convención Constituyente, el presidente de la Nación Argentina, los presidentes de las Cámaras
Legislativas y el presidente de la Corte Suprema de Justicia. Cada poder del Estado y las autoridades
provinciales y municipales deben disponer lo necesario para su jura.
y la decimoséptima, que indica que el texto ordenado de la Constitución reemplaza al vigente hasta
ese momento.
Resumen:
Esta reforma constitucional abarca 44 artículos y tiene 17 disposiciones transitorias, estableciendo entre otras
normas: el reconocimiento de los derechos de protección ambientales, del consumidor, a la información, la
acción constitucional de amparo simple y colectivo, los delitos contra la constitución y la democracia, la
preeminencia de los tratados internacionales, el voto directo y la reelección presidencial por una vez y
acortamiento del mandato de 6 a 4 años, la reglamentación de los decretos por razones de necesidad y
urgencia, el tercer senador por la minoría, el Consejo de la Magistratura, la posibilidad de traslado de la
Capital de la República, la autonomía a la Ciudad de Buenos Aires, etc. También estableció el sistema de
balotaje, una segunda vuelta electoral en la elección presidencial en caso de que ningún candidato obtuviese
más del 45 % de los votos válidos emitidos o sacando un mínimo de 40 % superase al segundo por más del 10
%. Entre las disposiciones transitorias se destaca la primera, que ratifica la legítima e imprescriptible
soberanía argentina sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e
insulares correspondientes.
gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, eran propiedad imprescriptible e
inalienable de la Nación), entre otras normas. También posibilitó que el presidente pudiera ser reelegido
indefinidamente, y dispuso su elección y la de los diputados y senadores por voto directo.
La vigencia de la reforma constitucional de 1949 concluyó con la interrupción del proceso constitucional por
parte de la autodenominada Revolución Libertadora de 1956, la que trajera aparejado, mediante la proclama
del 27 de abril de 1956, el restablecimiento de la Constitución de 1853 y sus reformas.
reducción del mandato del presidente, vicepresidente, diputados y senadores a cuatro años
reelección del presidente por una vez.
reelección indefinida de diputados y senadores.
elección directa de presidente, vicepresidente, diputados y senadores.
obligatoriedad de que el presidente resulte elegido por la "mayoría absoluta de los votos válidos
emitidos".
la creación del cargo de tercer senador por la minoría.
la simultaneidad de las elecciones para cargos nacionales.
la reducción del quórum para sesionar.
un mecanismo de aprobación automática de proyectos de ley presentados por el Poder Ejecutivo si
no es tratado en un plazo determinado.
un mecanismo de aprobación de leyes directamente por las comisiones internas de las Cámaras.
un organismo especial para realizar el juicio político a los jueces integrado por miembros del Poder
Judicial, del Poder Legislativo y de los abogados.
Las elecciones de 1973 y las autoridades democráticas surgidas de ellas se regularon por esta
reforma.
El Estatuto establecía que el mismo regiría hasta el 24 de mayo de 1981, fecha en que automáticamente quedó
sin vigencia. Notoriamente, casi la totalidad de los cambios vigentes entonces fueron incorporados a la
Constitución en la reforma de 1994.
Artículo 4.- Este Estatuto regirá hasta el 24 de mayo de 1977. Si una Convención Constituyente no decidiere
acerca de la incorporación definitiva al texto constitucional, o su derogación total o parcial, antes del 25 de
agosto de 1976, su vigencia quedará prorrogada hasta el 24 de mayo de 1981.
La junta militar dictó una serie de instrumentos normativos de tipo constitucional, a saber:
Los instrumentos constitucionales del Proceso de Reorganización Nacional quedaron de hecho sin efecto el
10 de diciembre de 1983, al asumir las autoridades democráticas con la presidencia de Raúl Alfonsín.
Control de la constitucionalidad
En nuestro sistema normativo, cuando una norma de nivel inferior contradice a otra que se encuentra por
encima en la escala jerárquica, se produce una ruptura y estamos en presencia de la denominada
inconstitucionalidad de la norma.
La Constitución Nacional define que el control de constitucionalidad de las normas se encuentra reservado al
Poder Judicial y lo ejercita respecto de: leyes dictadas por el Congreso de la Nación, incluidos los tratados
internacionales que no cuentan con jerarquía constitucional y se incorporan al ordenamiento jurídico nacional
mediante la aprobación de una ley; las constituciones provinciales; los decretos, reglamentos y actos
administrativos de contenido individual; las sentencias judiciales, etcétera.
El control de constitucionalidad adoptado por la Constitución Nacional es denominado difuso, ya que, de
acuerdo con lo establecido en su artículo 116, corresponde a la Corte Suprema de Justicia de la Nación y a los
tribunales inferiores el conocimiento y decisión de todas las causas que versen sobre puntos regidos por la
Constitución y por las leyes de la Nación.
Al estudiar los matices entre el modelo norteamericano y el europeo, se han identificado (Bilbao y otros,
2010:165-66) las siguientes diferencias:
a) Respecto de quién ejerce el control: en el sistema norteamericano (difuso) puede llevarlo a cabo cualquier
juez; en cambio, en el europeo (concentrado) se encomienda a un órgano jurisdiccional especial, el Tribunal
Constitucional, que es el único con facultades para extraer consecuencias del estudio de constitucionalidad de
las normas.
b) En lo referente a cómo se efectúa el control: en los Estados Unidos es concreto o incidental; se realiza a
partir de la aplicación a un caso concreto de la ley (el juez examina en el proceso la constitucionalidad de la
ley y extrae de esto determinadas consecuencias). En el sistema aplicado en Europa es abstracto, ya que se
realiza sobre la propia ley y no respecto de su aplicación (determinados sujetos se encuentran legitimados
para interponer el recurso de inconstitucionalidad a partir de la vigencia de la ley).
c) Atendiendo al resultado del control: el juez norteamericano se limita a no aplicar en el caso llevado a su
conocimiento la ley inconstitucional, pero la ley sigue vigente; es decir que tal declaración solo tiene efecto
entre las partes que intervinieron en la causa. En el modelo europeo, en cambio, si el Tribunal Constitucional
considera que la ley contraviene la Constitución, la declara nula y deja de ser aplicable dentro del sistema
normativo; es decir que tiene efectos para todos.
El texto actual de la CN, a partir de la norma histórica 1853/60, con sus reformas de 1866, 1898, 1957 y 1994,
mantiene la tradicional división entre Declaraciones, Derechos y Garantías (Parte dogmática) y Autoridades
de la Nación (Parte orgánica).
Ambas partes se encuentran precedidas por el Preámbulo de la Constitución; este no ha sido modificado.
Cuenta, asimismo, con Disposiciones Transitorias introducidos en la reforma de 1994, que en su mayoría
tienen una vigencia temporal limitada.
El Preámbulo de la Constitución
El preámbulo de la Constitución contiene y condensa las decisiones políticas fundamentales, las pautas del
régimen, los fines y objetivos, los valores y principios propugnados, el esquema del plan o programa
propuesto por el Constituyente.
Bidart Campos y Carnota consideran que además se puede encontrar la ideología sobre la que se sustenta el
sistema constitucional en nuestro país, que se resume en el federalismo, el teísmo, la democracia y el bien
común. Del mismo instrumento se desprenden los objetivos perseguidos de constitución de la unión nacional,
afianzamiento de la justicia, provisión de la defensa común, promoción del bienestar general y aseguramiento
de los beneficios de la libertad.
Con la finalidad de asegurar el efectivo ejercicio de los derechos declaradas, la CN establece también una
serie de garantías. “Existen frente al estado, en cuanto son medios o procedimientos que aseguran la vigencia
de los derechos” (Bidart Campos, 2001:286)
El poder judicial
La Corte Suprema de Justica está integrada por abogados, que cuentan con no menos de ocho años de su
ejercicio en su profesión, y son elegidos por el Poder Ejecutivo de la Nación, con acuerdo del Senado por dos
tercios de sus miembros presentes. Tienen inamovilidad en sus cargos y solo pueden ser removidos mediante
juicio político. Los jueces de los Tribunales Inferiores (Jueces de primera instancia y miembros de las cámaras
de apelación) son elegidos por el Consejo de la Magistratura, tienen inamovilidad en sus cargos y solo pueden
ser removidos mediante un jurado de enjuiciamiento integrado por legisladores, magistrados y abogados de la
matricula federal.
La Corte Suprema de Justicia y los Tribunales Inferiores tienen a su cargo el conocimiento y decisión de todas
las causas que versen sobre puntos relacionados con la Constitución y por las leyes de la nación, entre otros.
El Consejo de la Magistratura, creada por la reforma de 1994, tiene a su cargo la selección de los jueces y la
administración del Poder Judicial. Está integrado por miembros del Poder Legislativo, jueces y abogados de la
matricula federal.
Acompañando al Poder Judicial se encuentra el Ministerio Publico, órgano independiente de autonomía
funcional y autarquía financiera, que tiene por función promover la actuación de la justicia en defensa de la
legalidad y de los intereses generales de la sociedad, en coordinación con las demás autoridades de la
Republica. El Procurador General de la Nación y el Defensor General de la Nación integran el Ministerio
Publico.
Órganos extrapoder
La Auditoría General de la Nación es un órgano técnico que, con autonomía funcional, asiste al Poder
Legislativo de la Nación en el control externo del sector público nacional en sus aspectos patrimoniales,
económicos, financieros y operativos. El presidente de este órgano es designado a propuesta del partido
político de la oposición que cuente con mayor número de legisladores en el Congreso.
El Defensor del Pueblo de la Nación es un órgano independiente, instituido en el ámbito del Congreso de la
Nación, que actúa con plena autonomía funcional, sin recibir instrucciones de ninguna autoridad. Su misión es
la defensa y protección de los derechos humanos y demás derechos, garantías e intereses tutelados por la
Constitución, además del control del ejercicio de las funciones administrativas públicas. Es designado y
removido por el Congreso con el voto de las dos terceras partes de los miembros presentes de cada una de las
Cámaras. Goza de las inmunidades y privilegios de los legisladores. La duración en el cargo es de cinco años,
pudiendo ser designado nuevamente por una sola vez.
Los gobiernos de provincia
Entre las facultades de las provincias se encuentra la de dictar su propia Constitución, de elegir a sus
gobernadores, legisladores y funcionarios, de crear regiones, y el dominio originario de los recursos naturales
existentes en su territorio. Las provincias, por su parte, se encuentran obligadas a respetar la autonomía de los
municipios.
El artículo 123 de la CN impone a las provincias la obligación de asegurar la autonomía municipal, reglando
su alcance y contenido en el orden institucional, político, administrativo, económico y financiero.
El artículo 129 de la Constitución Nacional otorga autonomía a la ciudad de Buenos Aires, que cuenta con
facultades propias de legislación y jurisdicción, y atribuciones para el dictado del Estatuto Organizativo de
sus instituciones (llamada Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) y la posibilidad de elección
de su Jefe de Gobierno directamente por el pueblo. Si bien no es considerada como una provincia más, las
potestades con las que cuenta son mayores que las de un municipio.
Constitución Nacional y derechos humanos
La Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada por la Asamblea General de las Naciones
Unidas, el 10 de diciembre de 1948, la expresión escrita en la que se cimenta el sistema universal de los
derechos humanos.
Los derechos humanos, también denominados derechos fundamentales, deben ocupar un lugar central en toda
constitución democrático, como lo recuerda Bidart Campos:
“La democracia es la forma de organización político jurídica que instala a la persona humana con
reconocimiento, tutela y promoción de su dignidad, su libertad y sus derechos. Después viene todo lo demás,
en orden a satisfacer ese modo de situación de las personas en la comunidad política: las garantías, la
separación de los poderes, el poder limitado y controlado, etc.” (Bidart Campos, 1995:22).
La reforma constitucional de 1994 reconoce la trascendencia de los derechos humanos en el propio texto. La
opción adoptada por el constituyente fue la de enumerar en el texto constitucional algunos Instrumentos
Internacionales de Derechos Humanos y otorgarles jerarquía constitucional.
Los Instrumentos Internacionales de Derechos Humanos con jerarquía constitucional, de acuerdo con el
artículo 75°. Inciso 22, segundo párrafo, de la CN.
Asimismo, la Constitución establece, en su artículo 75°, inciso 22, tercer párrafo, que los demás tratados y
convenciones sobre derechos humanos, luego de ser aprobados por el Congreso, requerirán del voto de las
dos terceras partes de la totalidad de los miembros de cada Cámara para gozar de la jerarquía constitucional.
El propio convencional constituyente ha establecido una limitación para la denuncia por parte del Poder
Ejecutivo Nacional de los tratados y convenciones de derechos humanos que han adquirido jerarquía
constitucional, para lo que requiere de la previa aprobación de las dos terceras partes de la totalidad de los
miembros de cada Cámara.
Respecto de los efectos que genera la denuncia de los tratados internacionales de Derechos humanos se ha
sostenido:
“Los derechos humanos constituyen un standard mínimo de derechos que por su calidad de resultar inherentes
a la persona humana, solo pueden progresar, extenderse, ampliarse. Pero no restringirse ni suprimirse. (…)
Hablamos aquí de tres principios rectores que interactúan en forma constante: el principio de irreversibilidad
de los derechos humanos, el de progresividad y el de razonabilidad. Cualquier norma que quiera reducir la
virtualidad y el ámbito de aplicación de estos derechos, inevitablemente conducirá a la irracionabilidad y, en
consecuencia, a su inconstitucionalidad. Podemos concluir que el sistema de derechos humanos, como
standard mínimo, solo puede proyectarse, constitucionalmente, en único sentido razonable: Su progresividad
cuantitativa y cualitativa” (Gordillo, 2013: VI-20-21).
Por otra parte, es necesario resaltar la inclusión de otros derechos humanos en la reforma de 1994, más allá de
los contenidos en los instrumentos internacionales antes mencionados. Al respecto, señala Massini:
“La reforma constitucional de 1994 introdujo un nuevo capítulo con el título de “Nuevos derechos y
garantías”, en el que se reconocen (i) el derecho de resistencia a los gobiernos de facto, (ii) el derecho de
iniciativa popular; (iii) el derecho a un ambiente sano y (iv) el derecho de consumidores y usuarios a su
protección. Además, en ese mismo capítulo se introduce la regulación de ciertas garantías, como el recurso de
amparo, el habeas corpus y el habeas data, así como otras disposiciones que poco tienen que ver con derechos
y garantías. Por otra parte, en el artículo 75, referido a las atribuciones del Congreso de la Nación, se
establecen ciertas precisiones sobre el derecho de aprender, ya reconocido en el artículo 14 del texto de 1853,
y en el inciso 23 se establece, hablando de DH, el derecho del niño y de la madre en situación de desamparo a
recibir protección a partir del momento del embarazo.
“Pondremos énfasis en dicho pacto (Convención americana sobre Derechos Humanos), por ser el único que
cuenta con un tribunal supranacional. Ello no cambia la obligatoriedad que todos tienen en el derecho interno,
pero fuerza es reconocer que desde un punto de vista práctico no es lo mismo que la interpretación del tratado
termine en el propio país, o pueda continuarse ante un tribunal internacional o supranacional. No es lo mismo
introducir el caso federal para ocurrir en su oportunidad por ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación,
sea por violación a la Constitución o a los tratados, que introducir también el caso supranacional para ocurrir
en su oportunidad por ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos” (Gordillo, 2013: VI-14-15).
“[…] la relación jurídica es el vínculo que une a dos o más personas respecto de determinados bienes o
intereses, estable y orgánicamente regulada por el derecho, como cauce para la realización de una función
social merecedora de tutela jurídica. (Rivera, 2004:301)”
Si efectuamos un análisis objetivo de toda relación jurídica, advertimos que esta cuenta con los siguientes
elementos:
a) El sujeto activo.
b) El sujeto pasivo.
c) El objeto.
d) La causa.
El sujeto activo es el titular de un derecho; puede ser una persona humana o jurídica.
El sujeto pasivo es quien se debe someter a la prerrogativa del titular del derecho; al igual que el sujeto activo,
puede tratarse de una persona humana o jurídica. Existen relaciones jurídicas en las que le sujeto pasivo no se
encuentra individualizado: este es el caso cuando una persona tiene el dominio sobre una cosa, ya que este
derecho lo ejerce contra cualquier persona que se oponga a su ejercicio. En las relaciones jurídicas que nacen
de los derechos de este tipo, llamados “derechos absolutos o derechos reales”, el sujeto pasivo es la sociedad
en su conjunto.
El objeto consiste en una prestación que debe satisfacer el deudor en favor del acreedor; puede ser la entrega
de una cosa o la realización de una conducta.
La causa es el hecho que da origen a la relación jurídica.
Si el estudio de las relaciones jurídicas se efectúa desde una perspectiva subjetiva –es decir, cuando se analiza
desde la mirada del titular de un derecho- se les da el nombre de derecho subjetivo.
Los derechos subjetivos se dividen en derechos políticos y civiles.
“Los derechos políticos son los que cuadran al titular en razón de su calidad de ciudadano o miembro de una
cierta comunidad política. Los derechos civiles son los que pertenecen al titular en razón de ser simplemente
habitante, v.g., el derecho de entrar, permanecer y transitar libremente en el país, de usar y disponer de la
propiedad, de asociarse con fines útiles, etc. (Art 14° a 20°)
Por su parte y de acuerdo con el mismo autor, los derechos civiles se pueden dividir en tres categorías
diferentes:
a) Los derechos de la personalidad son aquellos relativos a la persona en si misma, como el derecho al
nombre, las acciones de estado, etc.
b) Los derechos de familia son los que se otorgan al titular en razón de su carácter de miembro de la
familia, como los derechos conyugales, los referentes a la patria potestad (en los términos del Código
Civil y Comercial de la Nación, aquellos que emanan de la responsabilidad parental), los derechos
alimentarios entre parientes, etc.
c) Los derechos patrimoniales son los que tienen un valor pecuniario e integran el patrimonio de las
personas. Pueden subdividirse en tres subcategoría:
i. Los derechos reales.
ii. Los derechos personales, también denominados derecho de crédito u obligaciones.
iii. Los derechos intelectuales.
“Frente a determinados derechos subjetivos estarán, como la otra cara de la misma moneda, ciertos deberes
jurídicos. En algunos casos esos deberes corresponden a una o varias personas, como en el caso de las
obligaciones. Aquí existirá una relación jurídica en la que habrá un sujeto denominado deudor que tendrá el
deber jurídico de realizar a favor de otro sujeto denominado deudor que tendrá el deber jurídico de realizar a
favor de otro sujeto denominado acreedor determinada prestación. En otros casos, esos deberes jurídicos
corresponden no ya a una o varias personas, sino a todos. Se dice en este caso que los derechos que generan
estos deberes jurídicos son oponibles erga omnes. Es el caso de los derechos reales, en donde todos los sujetos
deberán respetar determinado derecho real que otro sujeto tiene. También es el caso del deber general de no
dañar, que tienen todos los hombres por el solo hecho de vivir en sociedad.”
La persona como sujeto de las relaciones jurídicas
El Código Civil y Comercial de la Nación adopta los términos de persona humana y persona jurídica para
hacer referencia a los sujetos de derecho.
Persona humana
La primera de las personas a las que el legislador ha reconocido como sujeto de relaciones jurídicas y titular
de derechos ha sido denominada persona humana y se identifica con todo ser humano.
Esta precisión es de gran importancia dado que, a lo largo de la historia de la humanidad, no siempre se
consideró como sujeto de derecho a todo ser humano (esclavitud).
Principio y fin de la existencia
El Código Civil y Comercial de la Nación determina que el principio de la existencia de la persona humana se
encuentra en el momento de la concepción.
El principio de la existencia de la persona humana es, por otra parte, un tema de vital importancia, ya que
otorga determinados derechos a la persona por nacer: a la vida, a la integridad física, la capacidad de adquirir
derechos por donación o por herencia, autoriza a ser reconocido como hijo, a reclamar alimentos, etc. Sin
embargo, dichos derechos se encuentran sujetos a la condición del nacimiento con vida de la persona ya que,
de otro modo, se considera como si no hubiera existido.
“Los derechos y obligaciones del concebido o implantado en la mujer quedan irrevocablemente adquiridos si
nace con visa. Si no nace con vida, se considera que la persona nunca existió. El nacimiento con vida se
presume. (Artículo 21 del Código Civil y Comercial de la Nación).
Para fijar el momento de la concepción, a partir de la cual la persona adquiere determinados derechos, el
codificador estableció la siguiente presunción: a) que el embarazo no puede durar más de trescientos días y b)
que no puede ser inferior a ciento ochenta días. Esta presunción admite prueba en contrario (artículo 20 del
Código Civil y Comercial de la Nación).
En cuanto a la precedencia en el nacimiento de las personas que otorgaba derechos diferentes al hijo mayor
respecto de sus hermanos y admitía la figura del mayorazgo, tal circunstancia , en la actualidad y al
desaparecer aquella figura, ha perdido importancia. Además, se debe considerar lo dispuesto en la Ley 23264
de filiación y patria potestad, que equipara en sus derechos a los hijos matrimoniales y extramatrimoniales al
señalar que “siempre que en el Código Civil, leyes complementarias u otras disposiciones legales se alude a
los hijos naturales, extramatrimoniales o ilegítimos en contraposición o para discriminar derechos o deberes
respecto a los hijos legítimos la situación de aquellos deberá ser equiparada a la de estos” (artículo 21 de la
Ley 23264).
“La adopción es una institución jurídica destinada a proteger el derecho de un menor y, excepcionalmente, de
un mayor de edad, a vivir y desarrollarse en una familia que le procure los cuidados tendientes a satisfacer sus
necesidades afectivas y materiales, cuando estos no le pueden ser proporcionados por su familia de origen. La
adopción se otorga solo por sentencia judicial y emplaza al adoptado en el estado de hijo.
La adopción plena confiere al adoptado la condición de hijo y extingue los vínculos jurídicos con la familia de
origen. El adoptado tiene en la familia adoptiva los mismos derechos y obligaciones de todo hijo.
La adopción simple confiere el estado de hijo al adoptado, pero no crea vínculos jurídicos con los parientes ni
con el cónyuge del adoptante.
La adopción de integración, por su parte, se configure cuando se adopta al hijo del cónyuge o del conviviente.
(Artículo 620 del Código Civil y Comercial de la nación).”
El fin de la existencia de la persona humana llega con la muerte. Básicamente, la muerte natural se caracteriza
por la ausencia de respuesta cerebral, de respiración espontanea, de reflejos cefálicos y de actividad
encefálica.
La muerte produce diferentes efectos jurídicos; entre los más importantes, podemos destacar la disolución del
vínculo matrimonial y la transmisión de los derechos patrimoniales.
Existen diversas maneras de probar la muerte, aunque regularmente se lo hace exigiendo la presencia del
cadáver, identificado por testigos, y a través de un documento denominado partida, donde consta la anotación
de la defunción en el Registro Civil.
Se han introducido algunas presunciones con la finalidad de otorgar certeza al fin de la existencia de las
personas. Uno de estos casos es la denominada conmoriencia, es decir, la muerte en un mismo evento de
varias personas, sin poder determinar temporalmente si la defunción se produjo en momentos diferentes. “Se
presume que mueren al mismo tiempo las personas que perecen en un desastre común o en cualquier otra
circunstancia, si no puede determinarse lo contrario” (artículo 95 del Código Civil y Comercial de la Nación).
En aquellos casos en los que el cadáver no es hallado, pero se produjo la desaparición en circunstancias en las
que la muerte puede ser tenida por cierta, el juez puede darla por comprobada e inscribirla en el Registro del
Estado Civil y Capacidad de las Personas. Existen circunstancias especiales en las que la muerte puede ser
presumida. A esta institución se la ha llamado ausencia con presunción de fallecimiento. Para que se pueda
arribar a tal solución, es necesaria la ausencia de la persona de su domicilio sin que se tenga noticia de ella.
Cumplida tal circunstancia se distingue entre tres supuestos: 1°: caso ordinario (tres años sin aparición), 2°:
extraordinario genérico (se requiere haber estado en un incendio, terremoto, acción de guerra y dos años sin
aparición) y 3°: extraordinario especifico (naufragio o caída de una aeronave y seis meses sin aparición).
Cumplido los requisitos el juez declara la ausencia con presunción de fallecimiento que tiene por efectos: la
disolución del vínculo matrimonial y, respecto de los bienes, se abre la sucesión y pasan a los herederos,
previo inventario, pero no pueden disponer de ellos sin autorización judicial por cinco años desde la fecha de
la ausencia o cuando se cumplen los ochenta años del desaparecido. La aparición con vida del ausente le
permite recuperar los bienes en el estado que están y los adquiridos haciendo uso de ellos, pero no el vínculo
matrimonial.
La modificación, mediante Ley 26742, a la Ley 26529, de derechos del paciente en su relación con los
profesionales e instituciones de la salud, introdujo la potestad “del paciente que presente una enfermedad
irreversible, incurable o se encuentre en estadio terminal, o haya sufrido lesiones que coloquen en igual
situación y se encuentre informado en forma fehaciente, de manifestar su voluntad en cuanto al rechazo de
cualquier procedimiento que prolongue en el tiempo ese estadio terminal irreversible o incurable”.
Atributo de la persona
Toda persona humana, por el solo hecho de su concepción, posee una serie de atributos jurídicos que son
inseparables de ella. Son cualidades intrínsecas y permanentes que constituyen la esencia de la personalidad.
Los atributos de la personalidad tienen las siguientes características:
a) Necesidad: son imprescindibles, en tanto que no puede haber persona que carezca de ellos.
b) Unidad: no se puede tener más de uno de estos atributos de un mismo orden.
c) Fuera del comercio: no pueden venderse.
d) Inmutabilidad: solo se pueden cambiar por causas graves.
Derecho de la personalidad
Son innatos al hombre y su privación podría importar el aniquilamiento o desmedro de su personalidad; son
ejemplos el derecho a la vida, a la integridad corporal, a la salud, a la libertad y al honor. Se caracteriza por
ser: innatos (se adquieren al nacer), vitalicios (se adquieren de por vida), inalienables (no se pueden vender en
el comercio), imprescriptibles (no se pueden ganar ni se pierden por el transcurso del tiempo).
Nombre
Es un derecho y un deber (Art. 62). Es el modo en que se identifica a una persona. Se caracteriza por ser
inalienable e imprescriptible, a la vez que es inmutable, salvo algunas excepciones a las que nos referiremos
más adelante. En nuestro país se conforma del nombre de pila y el apellido. El primero es de libre elección
por los padres, con algunas excepciones y se adquiere por la inscripción en el acta de nacimiento. No debe ser
extravagante, ridículo, contrario a nuestras costumbres, los extranjeros salvo aquellos pertenecientes a los
padres o los castellanizados. El segundo depende de las circunstancias del nacimiento: a) los hijos
matrimoniales llevan el primer apellido del padre, pero sus progenitores pueden inscribirlo con el de ambos.
Los menores pueden solicitar a partir de los 18 años incorporar al apellido paterno el de la madre; b) los hijos
adoptados con adopción plena adquieren el apellido del adoptante, si la adopción es simple también lo
adquieren pero mantienen el de sangre; c) los hijos extramatrimoniales adquieren el del padre o madre que los
reconoció, d) los hijos no reconocidos por ninguno de los padre deben ser anotados con un apellido común.
Hasta la sanción de la ley 23.515, el nombre de la mujer casada era el del marido con la adición del “de”.
Actualmente esto no es obligatorio y puede conservar su apellido. Después del divorcio, en principio se
pierde, aunque puede conservarlo bajo especiales circunstancias.
Hay acciones que están destinadas a la protección del nombre, estas son:
a) Acción de reclamación que permite exigir que el Registro Civil reconozca un nombre.
b) Acción de impugnación, para evitar que otro use un nombre que posee una persona.
Estado
Es un conjunto de cualidades que determinan la situación individual o familiar de una persona. El estado se
puede verificar desde diferentes puntos de vista. Por un lado, se vincula a los derechos que le corresponden al
hombre como miembro de una familia, denominado “estado civil” (hijo, padre, casado, soltero). En tanto
ciudadano, es el que da derecho al sufragio, se lo llama “estado político” y finalmente esta aquel que tiene que
ver con el “estado profesional”, por ejemplo, cuando se hace referencia a los comerciantes.
El estado se caracteriza por ser inalienable e imprescriptible. Se prueba por las partidas: son los asientos en
los libros del Registro Civil y las copias sacadas de ellos con las formalidades de la ley.
Capacidad
Se llama capacidad a la aptitud de la persona para adquirir derechos y contraer obligaciones. Cuando una
persona carece de capacidad se la denomina “incapaz”. La capacidad se puede relacionar con el goce de los
derechos o puede vincularse a la posibilidad de ejercicio. En el primer caso de la denomina “capacidad de
derecho” y en el segundo “capacidad de hecho”.
“La capacidad de derecho es la aptitud para ser titular de derechos y obligaciones” (Borda, 1991:236)
No existe ser humano que carezca en forma absoluta de capacidad de derecho, como ocurría en otros tiempos
cuando había esclavitud o muerte civil de las personas, sin embargo, existen algunas incapacidades de
derecho relativas. Por ejemplo, los padres no pueden comprar los bienes de sus hijos que están bajo su patria
potestad; los religiosos profesos no pueden contratar, salvo en nombre de los conventos; los jueces, abogados,
fiscales y procuradores no pueden adquirir los bienes que estuvieran en litigio ante el tribunal donde tramitan
las causas. Las incapacidades de derecho son excepcionales.
“La capacidad de hecho es la aptitud para ejercer derechos y contraer obligaciones”. (Borda, 1991:239)
Cuando la ley impide al titular de un derecho la facultad de ejercerlo por sí mismo estamos en presencia de
una incapacidad de hecho. A diferencia de las incapacidades de derecho, las de hecho pueden ser relativas y
absolutas. Son incapaces absolutos por ejemplo: las personas por nacer, los menores impúberes (de14 años),
los sordomudos que no saben darse a entender por escrito, los dementes declarados en juicio, los penados por
más de tres años con pena de reclusión o prisión. En cambio, son incapaces relativos los menores adultos
(mayores de 14 y menores de 18). La incapacidad culmina cuando se alcanza la mayoría de edad, a los 18
años o mediante la emancipación (por matrimonio o por habilitación de edad). Existe una categoría especial
de incapaces, denominados inhabilitados, que son aquellos que por la prodigalidad en la gestión de sus bienes
comprometan el patrimonio familiar.
Los incapaces deben actuar a través de sus representantes: las personas por nacer, por sus padres o curadores;
los menores no emancipados, por sus padres; y los sordos y dementes, por lo curadores que se les designen.
Para la protección a los incapaces se creó el Ministerio de Menores.
Domicilio
El domicilio es el asiento jurídico de la persona, el lugar en que la ley establece el asiento o sede de la persona
para la producción de ciertos efectos jurídicos.
Puede clasificarse en general o especial. El primero se aplica para la generalidad de los derechos y
obligaciones; el segundo, en cambio, es excepcional, es decir que se aplica únicamente a situaciones
particulares.
El domicilio general, por su parte, se divide en real y legal.
“La persona humana tiene domicilio real en el lugar de su residencia habitual. Si ejerce actividad profesional
o económica lo tiene en el lugar donde la desempeña para el cumplimiento de las obligaciones emergentes de
dicha actividad” (Art. 73 Código Civil y Comercial).
Este domicilio posee dos elementos: a) la residencia habitual y b) el ánimo de permanecer allí. Por ello el
domicilio real se caracteriza por ser:
a) Voluntario (se puede elegir libremente).
b) Mutable (se puede cambiar las veces que se desee).
c) Inviolable (protegido por el Art.1 8 de la C.N.).
“El domicilio legal es el lugar donde la ley presume, sin admitir prueba en contra, que la persona reside de
una manera permanente para el ejercicio de sus derechos y cumplimiento de sus obligaciones” (Art. 74 del
Código Civil y Comercial).
El domicilio legal, a diferencia del real, se caracteriza por ser:
a) Forzoso (lo impone la ley).
b) Es ficticio (puede no vivirse allí).
c) Es excepcional (solo se emplea en los casos que establece la ley).
Los casos de domicilio legal:
a) Funcionarios públicos: donde cumplen sus funciones.
b) Militares: donde prestan servicio.
c) Personas jurídicas: aquel establecido en sus estatutos o autorizaciones para funcionar, y a falta de
este en el lugar donde se sitúa la dirección de sus administraciones principales.
d) Los transeúntes o personas de ejercicio ambulante.
e) Los incapaces: en el de sus representantes.
El domicilio especial, a diferencia del domicilio general, produce efectos limitados a una o varias relaciones
jurídicas determinadas. Es de excepción. Podemos mencionar dentro de esta clasificación de domicilio:
a) Procesal o constituido (as litem): es el que se constituye para llevar adelante un juicio, a los efectos
de notificaciones, etc.
b) Contractual: es el establecido por estos a los fines del cumplimiento de las obligaciones
contractuales.
Finalmente si el domicilio es ignorado se tomara el del lugar donde se encuentre la persona y si este también
se ignora en el último domicilio conocido.
El patrimonio
“Las personas son titulares de los derechos individuales sobre los bienes que integran su patrimonio conforme
con lo que se establece en este Código. (Artículo 15 del Código Civil y Comercial de la Nación).
Borda (1996:352), entiende que “el patrimonio es el conjunto de bienes de una persona; las deudas no forman
parte de el: simplemente lo gravan”
El patrimonio garantiza el pago de las deudas, ya que los acreedores tienen derecho a ejecutar los bienes del
deudor y a cobrarse de ellos. Sin embargo, no todos los bienes que integran el patrimonio pueden ser objeto
de esta acción por parte de los acreedores y el motivo es que no debe privarse a una persona de lo que es
indispensable para cubrir sus necesidades básicas. (Art 242 y 743)
Persona jurídica
El Código Civil y Comercial de la Nación señala:
“Son personas jurídicas todos los entes a los cuales el ordenamiento jurídico les confiere aptitud para adquirir
derechos y contraer obligaciones para el cumplimiento de su objeto y los fines de su creación”. (Artículo 141
del Código Civil y Comercial de la Nación).
Clasificación
Se pueden distinguir dos tipos de personas de existencia ideal:
a) Persona de derecho público.
b) Persona de derecho privado.
Ambos tipos de personas se diferencian en su origen: las primeras son creadas, en general, por una ley
especial, las segundas nacen de la voluntad de sus miembros o de su fundador. Se exceptúa de este principio a
la Iglesia Católica Apostólica y Romana, a la que se le reconoce la calidad de persona jurídica de derecho
público, aunque como sabemos no ha sido creada por una norma.
Constituyen la ley fundamental de este tipo de personas jurídicas, cuyas actividades deben ajustarse a sus
disposiciones.
Representación
Los representantes o administradores de las personas jurídicas privadas tienen la capacidad para contratar en
su nombre, dentro de los límites de su mandato. Estas personas jurídicas son responsables por los daños que
causen quienes las dirijan o administren en ejercicio u ocasión de sus funciones.
Fin de su existencia
Existen causales que determinan el fin de existencia que, según Llambías (1995:104), son comunes a toda
clase de persona jurídica privada:
a) Imposibilidad de cumplimiento de sus estatutos.
b) Por la conclusión de los bienes destinados a sostenerla.
c) Agotamiento de la finalidad perseguida.
d) Expiración del plazo de duración previsto en los estatutos.
Asimismo, al analizar cada tipo de persona jurídica privada en particular, puede advertirse la existencia de
causales propias de extinción de las mismas.
Sociedades
“Habrá sociedad si una o más personas en forma organizada conforme a uno de los tipos previstos en esta ley,
se obligan a realizar aportes para aplicarlos a la producción o intercambio de bienes o servicios, participando
de los beneficios y soportando las perdidas”. (Artículo 1 de la Ley 19550)
La sociedad comienza su existencia como persona jurídica desde el momento en que se manifiesta la voluntad
de creación, bajo la forma del contrato de constitución. En razón de ello, y debido a la naturaleza contractual
del acto constitutivo, los derechos y obligaciones de los socios comienzan desde la fecha del contrato social.
El contrato constitutivo es un contrato de colaboración, con fin común, con organización que da origen a una
persona jurídica. Como todo contrato cuenta con elementos generales y elementos específicos.
Son elementos generales:
a) Sujeto: la sociedad se conforma con una o más personas, quienes deben tener capacidad de ejercicio
(en el caso de las personas físicas) para ejercer los derechos y contraer las obligaciones que deriven
del contrato; y capacidad de derecho para ser titulares de las relaciones jurídicas que nacen de dicho
contrato. Los sujetos de la sociedad se denominan socios y pueden ser personas humanas y en
algunos tipos societarios también personas jurídicas. Cuando el socio o los socios son personas
jurídicas la ley establece límites a su capacidad, a saber; la sociedad anónima y en comandita por
acciones, no puede ser conformadas en carácter de socio por una sociedad colectiva, en comandita
simple, de capital e industria ni de responsabilidad limitada (artículo 30 LGS); prohibición de
participaciones reciprocas (artículo 32 LGS). La sociedad unipersonal solo puede constituirse como
anónima y solo puede conformarse por personas humanas (artículo 1 LGS).
b) Consentimiento: al momento de constituirse la sociedad. Por tratarse de un acto jurídico voluntario,
debe ser realizado con discernimiento, intención y libertad. La constitución consiste en un acto
jurídico plurilateral en las sociedades integradas por más de un socio y unilateral en el caso de la
sociedad anónima unipersonal.
c) Objeto del contrato: es el elemento que determina el contenido del contrato social, que se resume en
la obligación de constituir la persona jurídica.
d) Forma: es el medio a través del cual se exterioriza el consentimiento contractual. En la constitución
de una sociedad se exigen diferentes tipos de formalidades: la forma escrita, por instrumento público
o privado, excepto para las sociedades anónimas que se requiere la forma solemne de escritura
pública. Para todos los tipos sociales, el instrumento constitutivo debe contener los requisitos
formales del artículo 11 de la Ley General de Sociedades. Para las sociedades de responsabilidad
limitada y sociedades anónimas se exige publicación de la constitución en el Boletín Oficial. El acto
constitutivo de la sociedad, su modificación y el reglamento, si lo hubiese, se deben inscribir en el
Registro Público del domicilio social y en el registro que corresponda al asiento de cada sucursal.
e) Causa: es la finalidad por la cual se suscribe el contrato, que consiste en la realización de una
actividad económica, la producción y/o intercambio de bienes y/o servicios.
Los elementos específicos son:
a) Organización: externa, que combina capital y trabajo para aplicarlos a la producción e intercambio
de bienes y servicios (empresa), e interna, ya que la sociedad es un sujeto ideal que necesita de un
mecanismo que permita el cumplimiento de su objeto para la cual establece cuatro funciones:
administración, representación, deliberación y fiscalización.
b) Fondo común: es el conjunto de los aportes que los socios deben realizar al constituir la sociedad, en
dinero efectivo o en bienes. Los aportes consisten en obligaciones de dar o de hacer y son definidos
por la ley para cada tipo societario.
c) Tipicidad: es la estructura legal a la cual debe ajustarse la sociedad a fin de que los socios y terceros
puedan conocer el tipo de participación, régimen de responsabilidad y organización interna
aplicables. Los tipos establecidos por la Ley General de Sociedades son: colectiva, de capital e
industria, en comandita simple, de responsabilidad limitada, en comandita por acciones o anónima.
d) Participación en las utilidades y en las pérdidas: es la esencia de la sociedad. El contrato social debe
establecer como se distribuyen las utilidades (ganancias) y de qué manera se soportan las perdidas.
En caso de silencio, se entiende que será en la proporción de los aportes.
e) Affectio societatis: es la intención de asociarse y participar activamente en la sociedad, y que debe
permanecer en toda relación, manteniendo los socios los mismos derechos y obligaciones en forma
igualitaria dentro de la clase de participación social que posean. Esta participación es interesada
porque los socios tienen como fin individual acceder a un dividendo.
f) Instrumento de constitución: debe contener, sin perjuicio de lo establecido para ciertos tipos de
sociedad, requisitos generales.
Las sociedades ejercen sus derechos y contraen sus obligaciones a través de sus órganos. Es competencia de
cada órgano un conjunto de actos que se encuentran comprendidos en cuatro funciones, a saber:
a) El órgano de gobierno: tiene a cargo la función deliberativa que comprende los actos referidos a la
modificación del contrato social, designación de los miembros del órgano de administración y
aquellos específicamente establecidos por la ley como de su competencia. Los socios se reúnen en
asambleas ordinarias, de manera periódica, y extraordinarias, que son convocadas cuando asuntos de
cierta urgencia o gravedad lo reclaman.
b) El órgano de administración: tiene a cargo la función de administración que comprende los actos
tendientes a la consecución del objeto social. Los integrantes son elegidos por el órgano de gobierno.
Puede ser unipersonal o plural. En el último caso, las decisiones se toman en forma colegial. Por
ejemplo, el caso de la sociedad de responsabilidad limitada es la gerencia; en la sociedad anónima es
el Directorio.
c) El órgano de representación: tiene a cargo la función de representación que comprende los actos que
relacionan a la sociedad con terceros, y define el régimen de imputación de actos a la sociedad. Para
que un acto sea imputable a la sociedad debe ser efectivizado por el órgano de representación
conforme cada tipo social y no ser notoriamente extraño al objeto social. El representante legal tiene
uso de la firma social, este uso puede ser individual o plural. En el caso de las sociedades más
habituales: uno o más gerentes, sean socios o no (sociedad de responsabilidad limitada), el
Presidente del Directorio (sociedad anónima), cualquiera de los socios (sociedad colectiva).
d) El órgano de fiscalización: tiene a cargo la función de control del órgano de administración. Puede
ser unipersonal o plural; obligatorio u optativo. En el caso de prescindirse de este órgano, el control
lo ejercen los socios en forma directa. Si es unipersonal se denomina ‘síndico’, si es plural ‘comisión
fiscalizadora’. También, en cualquier tipo social, se puede optar por un consejo de vigilancia, órgano
plural integrado solo por socios.
Las sociedades pueden sufrir, a lo largo de su existencia, procesos de reorganización que provocan
modificaciones en ellas. Entre ellos: transformación (cuando una sociedad de un determinado tipo decide
cambiarlo, adoptando otro tipo societario regulado por la ley), fusión (la unión de dos o más sociedades o la
absorción de una por otra) y escisión (se destina una parte del patrimonio o la totalidad para la conformación
de una sociedad diferente).
La forma de extinción de la persona jurídica se produce a través de un acto jurídico denominado disolución.
La sociedad se disuelve de conformidad con el artículo 94 de la Ley General de Sociedades:
a) por decisión de los socios;
b) por expiración del término por el cual se constituyó;
c) por cumplimiento de la condición a la que se subordinó su existencia;
d) por consecución del objeto por el cual se formó, o por la imposibilidad sobreviniente de lograrlo;
e) por la pérdida del capital social;
f) por declaración en quiebra; la disolución quedará sin efecto si se celebrare avenimiento o se dispone
la conversión;
g) por su fusión;
h) por sanción firme de cancelación de oferta pública o de la cotización de sus acciones;
i) por resolución firme de retiro de la autorización para funcionar si leyes especiales la impusieran en
razón del objeto.
Decidida la disolución, el proceso continúa con la liquidación que consiste en un conjunto de actos tendientes
a la realización del activo, cancelación del pasivo y distribución del remanente entre los socios.
La ley General de Sociedades, por otra parte, dedica la Sección IV del Capítulo I a la regulación específica de
las sociedades que no se constituyan con sujeción a los tipos del Capítulo II (“Sociedades típicas”) o que
omitan requisitos esenciales o que incumplan con las formalidades exigidas por esta ley.
Asociaciones
Existen diferentes clases de asociaciones como cooperadoras, mutuales o asociaciones sindicales, que a la vez
cuentan con objetivos de naturaleza diferente (religiosa, deportiva, etc.).
“La asociación civil debe tener un objeto que no sea contrario al interés general o bien común. El interés
general se interpreta dentro del respecto a las diversas identidades, creencias y tradiciones, sean culturales,
religiosas, artísticas, literarias, sociales, políticas o étnicas que no vulneren los valores constitucionales. No
puede perseguir el lucro como fin principal, ni puede tener por fin el lucro para sus miembros o terceros.
(Artículo 168 del Código Civil y Comercial de la Nación).
El acto por el que se constituye la asociación civil debe ser otorgado por instrumento público y ser inscripto
en el registro correspondiente una vez otorgada la autorización estatal para funcionar. (Artículo 170 del
CCyCO).
La distribución de las funciones se realiza a través de los órganos específicos:
a) El órgano deliberativo: es la asamblea de socios, encargada de nombrar y remover a los integrantes
del órgano ejecutivo y de determinar el rumbo que quiere imprimirse a la asociación; aprueba la
actuación del órgano ejecutivo. Sus decisiones se toman, de acuerdo con lo establecido en el
Estatuto, en asambleas ordinarias y extraordinarias.
b) El órgano de administración: lo constituye la dirección. Debe actuar de acuerdo con las directivas
emanadas de la asamblea, a la que rinde cuentas. Puede ser plural, en cuyo caso se denomina
Comisión Directiva (como en los clubes de fútbol), o individual (como en las asociaciones
gremiales, donde se encuentra a cargo de un Secretario General). Los integrantes de la Comisión
Directiva deben ser asociados. El estatuto debe prever los cargos de presidente, secretario y tesorero
y definir las funciones de cada uno de ellos. El resto de los integrantes tienen carácter de vocales.
c) El órgano fiscalizador: está a cargo de uno o más revisores de cuentas, y su integración puede recaer
en personas no asociadas. Su función es controlar el cumplimiento de la ley y los estatutos, debiendo
revisar de forma periódica los libros contables de la institución.
Los derechos de los miembros se establecen en los estatutos, al igual que las obligaciones, que también se
recogen en reglamentos. La calidad de miembro de una asociación se adquiere por haber participado del acto
constitutivo o por haberse incorporado posteriormente y puede perderse por razones diversas
como la renuncia, exclusión por causas graves previstas en el estatuto o muerte.
Las asociaciones civiles se disuelven por las causales generales de disolución de las personas jurídicas
privadas y también por la reducción de su cantidad de asociados a un número inferior al total de miembros
titulares y suplentes de su comisión directiva y órgano de fiscalización, si dentro de los
seis meses no se restablece ese mínimo.
En caso de disolución, el patrimonio resultante de la liquidación no se distribuye entre los asociados. En todos
los casos debe darse el destino previsto en el estatuto y, a falta de previsión, el remanente debe destinarse a
otra asociación civil domiciliada en la República Argentina, de objeto igual o similar a la liquidada (artículo
185 del Código Civil y Comercial de la Nación).
Simples asociaciones
El Código Civil y Comercial de la Nación regula las simples asociaciones en sus artículos 187 a 192. No fija
una definición para ellas; no obstante, establece las pautas que van a regular a este tipo de personas jurídicas,
entre las que se destacan:
a) el acto constitutivo debe ser otorgado por instrumento público o por instrumento privado con firma
certificada por escribano público;
b) al nombre debe agregársele, antepuesto o pospuesto, el aditamento “simple asociación” o
“asociación simple”;
c) su existencia comienza a partir de la fecha del acto constitutivo,
d) si poseen menos de veinte asociados pueden prescindir del órgano de fiscalización, no obstante están
obligados a certificar sus estados contables;
e) el administrador y todo miembro que administra de hecho los asuntos de la asociación es
solidariamente responsable de las obligaciones que resultan de decisiones que han suscripto durante
su administración;
f) El fundador o asociado que no intervino en la administración de la simple asociación no está
obligado por las deudas de ella, sino hasta la concurrencia de la contribución prometida o de las
cuotas impagas.
Sin perjuicio de las pautas antes mencionadas, las simples asociaciones se rigen en cuanto a su acto
constitutivo, gobierno, administración, socios, órgano de fiscalización y funcionamiento por lo dispuesto para
las asociaciones civiles.
Fundaciones
El Código Civil y Comercial de la Nación, en sus artículos 193 a 224, establece el régimen específico para el
desenvolvimiento y control de este tipo de personas jurídicas privadas; las define así:
“Las fundaciones son personas jurídicas que se constituyen con una finalidad de bien común, sin propósito de
lucro, mediante el aporte patrimonial de una o más personas, destinado a hacer posibles sus fines.
Para existir como tales requieren necesariamente constituirse mediante instrumento público y solicitar y
obtener autorización del Estado para funcionar. Si el fundador es una persona humana, puede disponer su
constitución por acto de última voluntad. (Artículo 193 del Código Civil y Comercial de la Nación).
Las principales pautas que rigen a las fundaciones son las siguientes:
a) Deben contar con un patrimonio que posibilite razonablemente el cumplimiento de los fines
propuestos estatutariamente. A estos efectos, además de los bienes donados efectivamente en el acto
constitutivo, se tienen en cuenta los que provengan de compromisos de aportes de integración futura,
contraídos por los fundadores o terceros.
b) El acto constitutivo de la fundación debe ser otorgado por instrumento público por el o los
fundadores o apoderado con poder especial. Si se lo hace por acto entre vivos, o por el autorizado
por el juez del sucesorio, si lo es por disposición de última voluntad. El instrumento debe ser
presentado ante la autoridad de contralor para su aprobación, y contener con ciertos requisitos.
c) Con la solicitud de otorgamiento de personería jurídica deben acompañarse los planes que proyecta
ejecutar la entidad en el primer trienio y las bases presupuestarias para su realización, y proponerlos
nuevamente cada trienio.
d) El órgano de administración y gobierno es el Consejo de Administración, que es plural y debe estar
integrado por no menos de tres miembros, que deben ser personas humanas e integrar aquel de forma
permanente o temporaria. El ejercicio de su cargo no puede ser retribuido, excepto con el reembolso
de gastos. El estatuto debe establecer el régimen de reuniones ordinarias y extraordinarias del
Consejo de Administración y puede prever la delegación de facultades de administración y gobierno
a favor de un comité ejecutivo integrado por miembros del consejo de administración o por terceros,
o delegar facultades ejecutivas en una o más personas humanas, sean o no miembros del consejo de
administración.
e) El control de las fundaciones se encuentra a cargo de la autoridad administrativa de contralor de su
jurisdicción, a la que debe brindar la información que le sea solicitada. Esta aprueba los estatutos y
su reforma, fiscaliza su funcionamiento y el cumplimiento de las disposiciones legales y estatutarias
a que se halla sujeta, incluso la disolución y liquidación. Asimismo, cuenta con facultades para:
solicitar de las autoridades judiciales la designación de administradores interinos; suspender, en caso
de urgencia, el cumplimiento de las deliberaciones o resoluciones contrarias a las leyes o los
estatutos, y solicitar a las autoridades judiciales la nulidad de esos actos; solicitar a las autoridades la
suspensión o remoción de los administradores; convocar al consejo de administración a petición de
alguno de sus miembros, o cuando se compruebe la existencia de irregularidades graves; fijar el
nuevo objeto de la fundación cuando el establecido por el o los fundadores es de cumplimiento
imposible o ha desaparecido; disponer la fusión o coordinación de actividades de dos o más
fundaciones.
f) Las fundaciones deben destinar la mayor parte de sus ingresos al cumplimiento de sus fines. La
acumulación de fondos debe llevarse a cabo únicamente con objetos precisos, lo que debe informarse
a la autoridad de contralor, en forma clara y concreta, al igual que cuando la realización de
gastos importe una disminución apreciable de su patrimonio.
g) En el caso en que la creación de la fundación surja de disposición testamentaria incumbe al
Ministerio Público asegurar la efectividad de su propósito, en forma coadyuvante con los herederos y
el albacea testamentario, si lo hubiera.
Si se produce la disolución de la fundación, el patrimonio con que esta cuenta debe ser destinado a una
entidad de carácter público o persona jurídica de carácter privado cuyo objeto sea de utilidad pública o de
bien común y sin fines de lucro, domiciliada en la República Argentina, excepto si se tratara de una fundación
extranjera (artículo 217 del Código Civil y Comercial de la Nación).
Otras personas jurídicas privadas
El Código Civil y Comercial de la Nación reconoce personalidad jurídica a otros entes, entre ellos:
a) las iglesias, confesiones, comunidades o entidades religiosas que ejerzan sus actividades dentro de la
jurisdicción del Estado nacional, que para obtener reconocimiento deben inscribirse en el Registro
Nacional de Cultos establecido por la así llamada Ley 21745, cumpliendo con los recaudos
establecidos en su Decreto Reglamentario 2037/79;
b) las mutuales, constituidas libremente sin fines de lucro por personas inspiradas en la solidaridad, con
el objeto de brindarse ayuda recíproca frente a riesgos eventuales o de concurrir a su bienestar
material y espiritual, mediante una contribución periódica, son regidas por la Ley 20321, Ley
Orgánica para las asociaciones Mutuales y su modificatoria Ley 25374, y deben inscribirse ante el
Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES);
c) las cooperativas, entidades fundadas en el esfuerzo propio y la ayuda mutua para organizar y prestar
servicios; deben también inscribirse ante el INAES y su actividad se encuentra regulada por la Ley
20337, de Sociedad Cooperativa, con las reformas de la Ley 23566;
d) el consorcio de propiedad horizontal, integrado por el conjunto de los propietarios de las unidades
funcionales de una propiedad horizontal, y regulado en el propio Código Civil y Comercial de la
Nación en su artículo 2044.
Los bienes como objeto de las relaciones jurídicas
El artículo 15 del Código Civil y Comercial establece que las personas son titulares de los derechos
individuales sobre los bienes que integran su patrimonio. Asimismo, en su artículo 16 expresa que- tales
bienes pueden tener valor económico.
Por otra parte, define dentro de los bienes a las cosas:
“Los bienes materiales se llaman cosas. Las disposiciones referentes a las cosas son aplicables a la energía y a
las fuerzas naturales susceptibles de ser puestas al servicio del hombre. (Artículo 16 del Código Civil y
Comercial de la Nación)”.
El legislador mantuvo la distinción entre bienes materiales (cosas) e inmateriales (prestaciones, derechos, etc.)
susceptibles de apreciación económica, sobre los que pueden ser ejercidos derechos individuales, pero a la
vez incorporo el ejercicio de nuevos derechos de raigambre constitucional.
Clasificación de las cosas
El Código Civil y Comercial de la Nación establece, en sus artículos 225 a 232, la siguiente clasificación para
las cosas:
a) Inmuebles: son aquellas cosas fijas en un espacio determinado, que no pueden ser trasladadas de un lugar
a otro.
Las cosas inmuebles pueden serlo:
Por naturaleza: el suelo, las cosas incorporadas a el de una manera orgánica y las que se encuentren bajo
el suelo sin el hecho del hombre.
Por accesión: las cosas muebles que se encuentran inmovilizadas por su adhesión física al suelo, con
carácter perdurable. En este caso, los muebles forman un todo con el inmueble y no pueden ser objeto de
un derecho separado sin la voluntad del propietario. No se consideran inmuebles por accesión las cosas
afectadas a la explotación del inmueble o a la actividad del propietario. Por ejemplo, los ladrillos que
conforman la estructura de un edificio.
b) Muebles: son cosas que pueden desplazarse por sí mismas o por una fuerza externa.
c) Divisibles: son aquellas que pueden ser divididas en porciones reales sin ser destruidas, cada una de las
cuales forma un todo homogéneo y análogo tanto a las otras partes como a la cosa misma. Las cosas no
pueden ser divididas si su fraccionamiento convierte en antieconómico su uso y aprovechamiento.
d) Principales: son las cosas que pueden existir por sí mismas. Por ejemplo, el diamante de un anillo.
e) Accesorias: son aquellas cosas cuya existencia y naturaleza son determinadas por otra cosa de la cual
dependen o a la cual están adheridas. Su régimen jurídico es el de la cosa principal, excepto disposición
legal en contrario. Si las cosas muebles se adhieren entre sí para formar un todo sin que sea posible
distinguir la accesoria de la principal, es principal la de mayor valor. Si son del mismo valor no hay cosa
principal ni accesoria.
f) Consumibles: su existencia termina con el primer uso.
g) No consumibles: las cosas que no dejan de existir por el primer uso que se hace de ellas, aunque sean
susceptibles de consumirse o deteriorarse después de algún tiempo.
h) Fungibles: se trata de cosas en que todo individuo de la especie equivale a otro individuo de la misma
especie, y pueden sustituirse por otras de la misma calidad y en igual cantidad. Por ejemplo, una tonelada
de trigo.
El Código Civil y Comercial en su artículo 233 define, asimismo, a los frutos como los objetos que un bien
produce, de modo renovable, sin que se altere o disminuya su sustancia. Por ejemplo, las frutas de un árbol o
los huevos de una gallina, y a los productos como los objetos no renovables que separados o sacados de la
cosa alteran o disminuyen su sustancia. Por ejemplo, la carne de un pollo.
Clasificación de los bienes con relación a personas
Bienes pertenecientes al dominio público: son aquellos que se caracterizan por la posibilidad de
aprovechamiento y goce directo por el pueblo, pueden pertenecer al Estado nacional, provincial, municipal o
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y se encuentran enumerados en el artículo 235 del Código Civil y
Comercial de la Nación.
Bienes de dominio privado del Estado: son aquellos sobre los que el Estado ejerce un derecho de propiedad y
están determinados por el artículo 236 del Código Civil y Comercial de la Nación.
Bienes de los particulares: son los que, de acuerdo con lo preceptuado en el artículo 238 del Código Civil y
Comercial de la Nación, no pertenecen al Estado nacional o provincial, a los municipios o a la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires.
Los bienes que pertenecen al dominio público tienen las siguientes características: son inajenables (no pueden
ser vendidos), inembargables (no pueden ser embargados) e imprescriptibles (no se puede adquirir el dominio
sobre ellos por la posesión y el transcurso del tiempo). Las personas tienen su uso y goce, sujeto a las
disposiciones generales y locales.
Hechos y actos jurídicos
Tal como puede apreciarse en una primera aproximación al derecho, aquello que denominamos jurídico se
encuentra presente en nuestras vidas a diario, aun cuando, en ciertas oportunidades, no podamos apreciarlo.
Hecho jurídico
Un sistema jurídico no puede abarcar todo lo que sucede en la realidad. De ahí que hay hechos de
los que no deriva consecuencia jurídica alguna, que se denominan simples hechos (La brisa, la lluvia, una
puesta de sol son simples hechos, no producen por sí mismos efecto jurídico alguno). En cambio, existen
hechos que tienen la virtualidad de producir efectos jurídicos; se los denomina hechos jurídicos.
El Código Civil y Comercial define: “El hecho jurídico es el acontecimiento que, conforme al ordenamiento
jurídico, produce el nacimiento, modificación o extinción de relaciones o situaciones jurídicas”. (Artículo 257
del Código Civil y Comercial de la Nación).
Un hecho jurídico se configura cuando una norma describe determinada situación de hecho y esta se verifica
en la realidad. Todo hecho jurídico tiene aparejado un efecto jurídico, la modificación, extinción y
transferencia de relaciones jurídicas o situaciones.
Los hechos jurídicos pueden ser de dos tipos: naturales y humanos. La doctrina tradicional identifica a los
primeros con aquellos hechos donde no hay intervención humana. Por ejemplo, un temporal que puede dar
lugar a una indemnización, en caso de hundimiento de un barco. En cambio, los segundos
serían aquellos en los que participa el hombre. Por ejemplo, la celebración de un contrato. Esta posición, si
bien facilita la clasificación, en algunas oportunidades no da respuesta adecuada a circunstancias en las que el
hombre participa, pero sobre las que no se tiene control alguno, como el nacimiento o la muerte, o actuaciones
realizadas en estado de inconsciencia. De ahí que la doctrina más reciente sostiene que deben calificarse como
naturales incluso aquellos hechos donde el ser humano participa como ente sometido a las leyes físicas o
biológicas.
Acto voluntario e involuntario
Los hechos humanos también son denominados actos. Para que un acto sea considerado voluntario debe
reunir ciertas características o condiciones.
“El acto voluntario es el ejecutado con descernimiento, intención y libertad, que se manifiesta por un hecho
exterior.” (Artículo 260 del Código Civil y Comercial de la Nación).
En cuanto a las condiciones internas, el acto debe realizarse con:
a) Discernimiento, que consiste en la aptitud que permite comprender el significado del acto que se está
realizando. La falta de edad suficiente o estar privado de la razón, son causales que hacen que el acto se
considere realizado sin discernimiento.
b) Intención, se refiere al propósito de realizar el acto. Un acto es realizado sin intención cuando media un
error excusable o se actúa bajo el influjo del dolo y puede ser declarado inválido.
c) Libertad, consiste en la posibilidad de realizar (o no) una acto según el deseo de quien lo ejecuta. Se
entiende que no ha existido libertad es un acto cuando la persona que lo lleva a cabo se encuentra
sometida a violencia física o intimidación.
En cuanto a las condiciones externas, es necesario, para dar valor jurídico a un acto, que exista una
manifestación externa por la cual se exteriorice esa voluntad. La exteriorización de voluntad es denominada
manifestación o declaración de la voluntad.
“Los actos pueden exteriorizarse oralmente, por escrito, por signos inequívocos o por la ejecución de un
hecho material” (artículo 262 del Código Civil y Comercial de la Nación).
La declaración de voluntad puede ser de diferentes tipos:
a) Expresa: cuando la voluntad se manifiesta verbalmente, por escrito o por signos inequívocos.
b) Tacita: es aquella que permite conocer con certidumbre la voluntad. Por ejemplo, cuando un comerciante
que recibe mercadería periódicamente paga por ella un precio superior al que venía pagando; no puede
luego exigir el precio anterior, ya que se entiende que manifestó su voluntad de pagar con el aumento.
c) Presumida por la ley: es aquella que la ley infiere frente a determinada conducta. Por ejemplo, si una
persona no se manifiesta frente a la obligación de reconocer una firma, se presume que le pertenece.
Los actos voluntarios, a su vez, pueden ser lícitos o ilícitos; estos últimos son aquellos contrarios al
ordenamiento jurídico. Para que exista un ilícito en materia civil (no hay que confundirlo con el ilícito penal),
la conducta debe ser contraria a la ley y producir un daño a terceros.
Los actos ilícitos se clasifican en:
a) Delitos: son actos contrarios a la ley y que producen un daño, en los que su autor tuvo la intención o dolo
de producir el resultado.
b) Cuasidelitos: son los actos que contrarían la ley y provocan un daño, en los cuales no media intención de
parte del autor, sino culpa.
El principio general es que el acto ilícito debe haber sido realizado con discernimiento, intención y libertad;
no obstante, existen casos en los que para que una conducta sea contraria a lo prescripto en el derecho no es
necesaria la comprensión que tenga el sujeto sobre lo que ha hecho, a fin de atribuirle el deber de indemnizar.
Vicios de la voluntad
Al referirnos a la voluntad como condición esencial para la existencia de un acto jurídico, se ha señalado que
el consentimiento prestado presume la existencia de discernimiento, intención y libertad. Puede acontecer, no
obstante, que esa circunstancia no se cumpla, por encontrarse el acto sometido a algún vicio. Cuando esto
ocurre, la parte afectada puede solicitar la declaración de nulidad del acto.
Los vicios de la voluntad se encuentran regulados en los artículos 265 a 278 del Código Civil y Comercial de
la Nación y son el error, el dolo y la violencia.
El error
El error consiste en un saber equivocado; sin embargo, de acuerdo con nuestra legislación, no todo error
implica la nulidad de un acto jurídico. Para que el error de hecho imponga como remedio la nulidad del acto,
es necesario que sea esencial, y reconocible si se trata de un acto bilateral o unilateral recepticio.
Para que el error sea esencial, de acuerdo con el artículo 267 del Código Civil y Comercial de la Nación, debe
recaer sobre:
a) La naturaleza del acto: por ejemplo, cuando una de las partes entiende que está vendiendo una excursión
y la otra, que se la ofrecen gratuitamente.
b) Un bien o un hecho diverso o de distinta especie que el que se pretendió designar, o una calidad,
extensión o suma diversa a la querida: por ejemplo, cuando el agente de viajes vende un viaje a Córdoba
en la República Argentina y el adquiriente entiende que se lo vendió a la citada ciudad pero en España.
c) La cualidad sustancial del bien que haya sido determinante de la voluntad jurídica según la apreciación
común o las circunstancias del caso: por ejemplo, en el caso de quien compra un anillo entendiendo que
es de oro blanco y en realidad es de plata.
d) Los motivos personales relevantes que hayan sido incorporados expresa o tácitamente: por ejemplo,
cuando se compra una guitarra eléctrica en el entendimiento de que perteneció a un artista famoso.
e) La persona con la cual se celebró o a la cual se refiere el acto si ella fue determinante para su celebración:
por ejemplo, cuando se le encarga una joya a quien se cree un orfebre famoso y en realidad se trata de un
homónimo.
El error es reconocible cuando el destinatario de la declaración lo pudo conocer según la naturaleza del acto,
las circunstancias de persona, tiempo y lugar. El error de cálculo no da lugar a la nulidad del acto, sino
solamente a su rectificación, excepto que sea determinante del consentimiento.
La parte que incurre en error no puede solicitar la nulidad del acto si la otra ofrece ejecutarlo con las
modalidades y el contenido que aquella entendió celebrar.
El dolo
Se considera dolo, como vicio de la voluntad, a cualquier artificio o astucia utilizada para inducir al error a
una parte y hacerla celebrar un acto jurídico. (Artículo 271 del Código Civil y Comercial de la Nación).
Para que el dolo sea considerado como un vicio del acto jurídico y este pueda ser anulado, es necesario
probar, de acuerdo con lo establecido en el artículo 272 del Código Civil y Comercial de la Nación, la
concurrencia de las siguientes circunstancias:
a) Que haya sido grave.
b) Que haya sido la causa determinante de la voluntad.
c) Que haya ocasionado un daño importante.
d) Que no haya habido dolo por ambas partes.
El autor del dolo y la parte que al tiempo de la celebración del acto tuvo conocimiento del dolo del tercero
deben responder por los daños causados.
La violencia
Para estar en presencia de la violencia, como vicio de la voluntad, es necesario que el consentimiento para un
acto sea obtenido bajo presión física (fuerza irresistible) o moral (amenazas). (Artículo 276 del Código Civil y
Comercial de la Nación).
La fuerza irresistible es la ejercida directamente sobre la persona al momento de realizar el acto.
La amenaza debe ser siempre injusta y referirse a un mal inminente y grave sobre la libertad, honra o bienes
de la persona o de un tercero.
El autor de la fuerza irresistible o de la amenaza y la parte que al tiempo de la celebración del acto tuvo
conocimiento de ella deben reparar los daños provocados.
Simple acto licito
“El simple acto licito es la acción voluntaria no prohibida por la ley, de la que resulta alguna adquisición,
modificación o extinción de relaciones o situaciones jurídicas” (Artículo 258 del Código Civil y Comercial de
la Nación).
Tiene efectos jurídicos que se dan prescindiendo del querer del agente, por la simple circunstancia de haberse
colocado en la situación prevista por la norma como supuesto de hecho.
Actos jurídicos
“El acto jurídico es el acto voluntario licito que tiene por fin inmediato la adquisición, modificación o
extinción de relaciones o situaciones jurídicas”. (Artículo 259 del Código Civil y Comercial de la Nación).
Elementos esenciales del acto jurídico
a) Sujeto: es la persona humana o jurídica, con capacidad para realizar el acto por sí misma o a través de su
representante legal. Si la persona carece de capacidad sea de ejercicio o de derecho, esta circunstancia
puede generar la nulidad del acto.
b) Objeto: no debe ser un hecho imposible o prohibido por la ley, contrario a la moral, a las buenas
costumbres, al orden público o lesivo de los derechos ajenos o de la dignidad humana. Tampoco puede
ser un bien que por un motivo especial se haya prohibido que lo sea (artículo 279 CCCN). La sanción de
los actos jurídicos que no sean conformes a esta disposición es la nulidad.
c) Causa: es el fin inmediato autorizado por el ordenamiento jurídico que ha sido determinante de la
voluntad. También integran la causa los motivos exteriorizados cuando sean lícitos y hayan sido
incorporados al acto en forma expresa, o tácitamente si son esenciales para ambas partes (artículo 281
CCCN).
d) Forma: es el conjunto de solemnidades que prescribe la ley y que deben cumplirse al tiempo de la
formación del acto. Si el acto exige una forma solemne especial y no se cumple con ella se considerará
nulo. La forma usualmente empleada en los actos jurídicos es la escrita o instrumental, a través de dos
clases de instrumentos denominados públicos o privados.
Los instrumentos públicos son aquellos otorgados con las formalidades que la ley establece en presencia
de un oficial público (escribano o juez), que cuenta con facultades para autorizarlo. Se presume su
autenticidad y poseen fecha cierta, tal es el caso de las escrituras públicas o actas judiciales.
Los instrumentos privados son los que se realizan sin intervención de oficial público. Sólo tienen dos
limitaciones: la firma de las partes y que sean confeccionados en doble ejemplar. No poseen la
presunción de autenticidad y para su exigibilidad en juicio se debe reconocer la firma o exigir una pericia
caligráfica. Tampoco tienen fecha cierta, ya que las partes pudieron haber establecido una fecha diferente
de aquella en la que firmaron el acto.
Elementos accidentales de los actos jurídicos
Del mismo modo que todo acto jurídico debe contar con sus elementos esenciales, existen otros denominados
elementos accidentales, que pueden o no encontrarse en el acto según la voluntad de las partes. La existencia
de estos elementos, llamados modalidades, estipuladas en los actos jurídicos hace que los efectos de los
mismos no puedan ser exigidos hasta el momento de su efectivo cumplimiento.
Las modalidades de los actos jurídicos son llamadas condición, plazo y cargo:
Condición: se subordina a un acontecimiento futuro e incierto la adquisición o pérdida de un derecho. Por
ejemplo si me comprometo diciendo: “Te voy a pagar un viaje a Europa el día que te recibas” (el
acontecimiento futuro e incierto es adquirir el título) Este tipo de condición se llama suspensiva
(subordina el nacimiento de un derecho al cumplimiento de un acontecimiento). En cambio se llama
condición resolutoria cuando el acontecimiento provoca la pérdida del derecho.
Ej: “Te voy a pagar $ 10000 todos los años hasta que te recibas” (El día que me recibo dejo de percibir la
suma).
Las condiciones deben ser posibles, lícitas y no contrarias a la moral y las buenas costumbres.
Plazo o término: Es una cláusula en virtud de la cual se difiere o limita en el tiempo los efectos de un
acto jurídico. En este caso ha de ocurrir fatalmente a diferencia de la condición.
El plazo puede ser suspensivo (Se difieren los efectos del acto jurídico hasta que se cumpla el término
fijado) Ej: “Te pagaré $ 100 el 1° de Enero del 2005” o resolutorio (Ej. “Te pagaré $ 100 hasta el 1° de
Enero del 2005”.
Puede ser cierto (se determina la fecha con precisión = “Te daré $100 el 3 de Enero de 2005”) o incierto
(“Te devolveré tu dinero el próximo día de sol”).
Reiteramos que el acontecimiento sujeto a una condición puede no darse nunca, en cambio en el plazo es
seguro que habrá de producirse.
Cargo o modo: es una obligación accesoria para el que recibe una liberalidad. Le dejo un legado (por
ejemplo dinero) a una persona con el cargo de que cuide a un animal.
Efectos de los actos jurídicos
Los actos jurídicos producen efectos respecto de las partes, es decir, aquellos sujetos que por sí mismos o a
través de sus representantes, otorgaron el acto. No debe confundirse las partes con los signatarios o firmantes
del acto, ya que estos últimos pueden actuar en nombre de otros. Ello implica que, por regla general, los actos
jurídicos no tienen efecto respecto de terceros, es decir, de toda persona que no es parte en el acto.
Clasificación de los actos jurídicos
a) Positivos: son aquellos en los que el nacimiento, modificación o extinción de un derecho dependen de la
realización de un acto, como la firma de un contrato.
b) Negativos: donde la conducta consiste en una abstención, tal el caso del deber del propietario de una casa
alquilada en la temporada de verano, de no perturbar en el goce de ella a su inquilino.
c) Unilaterales: en los que alcanza para su formación la intervención de una sola persona, como el
otorgamiento de un testamento.
d) Bilaterales: que necesitan para su formación del consentimiento de dos o más partes, tal el caso de los
contratos.
e) De última voluntad: aquellos que, para tener efecto, dependen del fallecimiento de la persona de quien
emana la voluntad, como el testamento.
f) Entre vivos: aquellos no vinculados a la defunción de una persona, como la compraventa de un bien.
g) Gratuitos: donde la obligación corresponde a una sola de las partes, como en la donación.
h) Onerosos: en los que las obligaciones son contraídas por ambas partes, como la permuta, donde ambas
partes se entregan cosas.
i) Formales: que para tener eficacia exigen el cumplimiento de determinadas formas ordenadas por la ley,
como la compraventa de un inmueble que debe realizarse por escritura pública.
j) No formales: aquellos que no exigen solemnidad alguna, como la compra de bienes de escaso valor.
Vicios de los actos jurídicos
Los vicios de los actos jurídicos se encuentran regulado en el Código Civil y Comercial de la Nación en los
artículos 332 a 342 y son:
La lesión
La lesión se produce cuando las prestaciones recíprocas en un acto presentan una notoria desigualdad. Se da
cuando una de las partes explota la necesidad o ligereza de la otra obteniendo una ventaja evidentemente
desproporcionada y sin justificación. La parte perjudicada puede solicitar la nulidad del acto o su reajuste. El
Código Civil en su artículo 332 se refiere a ella.
La simulación
Estamos en presencia de la simulación cuando se encubre el carácter jurídico de un acto bajo la apariencia de
otro. Por ejemplo, si se regala un bien a una persona pero se hace pasar como si fuera una venta.
En este caso, hay que tener en cuenta que la simulación puede ser lícita cuando no perjudica a terceros.
La forma de probar la simulación es a través de un contra-documento, es decir, la declaración de voluntad de
las partes por escrito en la que se prueba que el acto ha sido simulado. La acción de simulación permite
declarar inexistente el acto simulado. Su definición se encuentra en el artículo 335 del Código Civil y
Comercial.
El fraude
Por último, encontramos como vicio de los actos jurídicos el fraude, cuando un bien sale del patrimonio de la
persona en perjuicio de sus acreedores. Para encontrarnos en presencia de este vicio es necesario que se den
las siguientes condiciones:
Insolvencia del deudor.
Perjuicio a los acreedores.
Probada esta circunstancia, se aplica la acción revocatoria y se deja sin efecto el acto en la medida del
perjuicio al acreedor.
Luego, el bien no reingresa al patrimonio sino que se puede cobrar sobre él la parte de la deuda exigible. Está
definido en el artículo 338 del Código Civil y Comercial.
Nulidad de los actos jurídicos
Se considera a la nulidad como la sanción legal que priva a los actos jurídicos de efecto. Esta debe ser dictada
por el juez y, en principio, vuelve las cosas al mismo o igual estado en que se hallaban antes de la realización
del acto declarado nulo y obliga a las partes a restituirse mutuamente lo que han recibo en que se hallaban
antes del acto.
El Código Civil y Comercial de la Nación distingue entre actos de nulidad absoluta y relativa. Los actos de
nulidad absoluta son los que contravienen el orden público, la moral o las buenas costumbres. Los actos de
nulidad relativa, en tanto, son los actos a los cuales la ley impone esta sanción solo en protección del interés
de ciertas personas.
La nulidad absoluta puede ser declarada por el juez, aun sin mediar petición de parte, si es manifiesta, en el
momento de dictar sentencia. La nulidad relativa, en tanto, solo puede ser declarada a instancia de aquellos en
cuyo beneficio se establece y, excepcionalmente, puede invocarla la otra parte, si es de buena fe y ha
experimentado un perjuicio importante (art 387 y 388 del CCCN).
Asimismo, la nulidad puede ser total, cuando se extiende a todo el acto, o parcial, cuando afecta a una o varias
de sus disposiciones. La nulidad de una disposición no afecta a las otras disposiciones validas, si son
separables. Si no son separables porque el acto no puede subsistir sin cumplir su finalidad, se declara la
nulidad total (art 389 CCCN).
b) El Objeto debe ser posible material y jurídicamente (Nadie puede obligarse a organizar un tour a Marte,
o vender la Torre Eiffel). También debe ser lícito es decir conforme a la legislación vigente; así (nadie
podría obligarse a secuestrar a los pasajeros de un crucero). Debe ser determinado, sea al momento de
contraer la obligación o ser susceptible de determinarse posteriormente. (No puede exigirse a una persona
a hacer, dar o no realizar una conducta que no se encuentra claramente definida al momento de obligarse.
Y cuando se trate de cosas fungibles (dinero, frutas, cereales, etc.) se debe establecer el género, cantidad
y calidad. Y finalmente debe ser susceptible de apreciación económica y debe corresponder a un interés
patrimonial o extrapatrimonial del acreedor.
c) La Causa: Es la razón por la cual una persona se obliga hacia otra, es decir, lo da origen a la obligación.
Se han identificado dos tipos de causa que dan origen a las obligaciones: la causa fin es la finalidad o
propósito que tienen los sujetos al momento de crearse la obligación. La causa fuente es, en cambio, el
hecho jurídico que da origen a la obligación.
b) Los contratos también constituyen una fuente importante que da origen a diversas obligaciones. Si
analizamos el contrato de locación de inmueble, encontramos en este el origen de múltiples obligaciones:
vemos que el locador se compromete a entregar el inmueble en condiciones de habitabilidad y a no
molestar al inquilino, en tanto que este último debe pagar el precio convenido en el plazo establecido,
conservar el inmueble en condiciones adecuadas, informar al locador de cualquier daño que se produzca,
etcétera.
c) El cuasicontrato, en tanto fuente de las obligaciones, se aprecia cuando la ley otorga a un hecho
voluntario lícito las consecuencias jurídicas propias de un contrato. La doctrina mayoritaria considera que
los cuasicontratos son obligaciones nacidas de la ley o bien de la voluntad unilateral, como la
gestión de negocios, el empleo útil, el pago de lo indebido.
d) El delito, en tanto hecho ilícito cometido con intención de producir un daño, es fuente de obligaciones,
como cuando deliberadamente se destruye un bien que es propiedad de un tercero y surge el deber
(obligación) de reparar el daño causado
e) El cuasidelito acontece cuando se produce un daño sin intención, pero mediando culpa o negligencia. Es
otra fuente de obligaciones; tal es la situación de la mayoría de los accidentes de tránsito o los casos de
mala praxis, donde surge la obligación de reparar
Las anteriores son las fuentes tradicionales de las obligaciones, pero existen también otras fuentes que han
sido incorporadas a la legislación más recientemente y que han cobrado gran trascendencia:
f) El abuso de derecho constituye un ejercicio no regular de un derecho que ocasiona un perjuicio a otro.
Por ejemplo aquel que en su propiedad instala una antena que pusiera en peligro la aeronavegabilidad.
(artículo 10 CCCN).
g) La gestión de negocios es aquella por la que una persona asume oficiosamente la gestión de un negocio
ajeno por un motivo razonable, sin intención de hacer una liberalidad y sin estar autorizada ni obligada,
convencional o legalmente. Acontece por ejemplo cuando se realiza un acto a nombre de un tercero, del
que no se tiene mandato, que se encuentra sujeto a la ratificación de este último (artículo 1781 CCCN).
h) El empleo útil se presenta cuando una persona, sin ser gestor de negocios ni mandatario, realiza un gasto,
en interés total o parcialmente ajeno y tiene derecho a que le sea reembolsado su valor, en cuanto haya
resultado de utilidad, aunque después esta llegue a cesar. Se da, por ejemplo, si un vecino, frente a la
inminencia de una inundación, coloca elementos mecánicos para evitarla y proteger así la propiedad de
un tercero (artículo 1791 CCCN).
i) El enriquecimiento sin causa se da cuando se presenta el aumento del patrimonio de un sujeto en
desmedro de otro, sin que exista una causa jurídica que lo justifique. Puede presentarse, por ejemplo,
cuando se deposita el dinero correspondiente al salario de una persona en la cuenta de un tercero (artículo
1794 CCCN).
j) La declaración unilateral de voluntad se trata de un acto por medio del cual una persona se compromete,
sin determinar al beneficiario de su obligación. Esta se configura, por ejemplo, cuando se ofrece una
recompensa por la devolución de un bien extraviado o al vencedor en un concurso (artículo 1800 CCCN).
Clasificación de las obligaciones
Las obligaciones están reguladas principalmente por el Código Civil sin perjuicio de las normas que surgen
del Código de Comercio y leyes especiales. Existen distintos criterios para su clasificación.
a) Por su interdependencia:
Civiles: confieren al acreedor una “acción”, es decir la facultad de reclamar en sede judicial su
cumplimiento.
Naturales: solo pueden reclamarse por razones de tipo ético o moral ej: el caso de pago de deudas
prescriptas por ejemplo.
c) Por su modalidad:
También podrían clasificarse en puras y simples o modales cuando están sujetas a alguna modalidad. Las
modalidades pueden dividirse en:
Condición: son cláusulas por las cuales se subordina la adquisición o pérdida de un derecho a la
producción de un hecho incierto y futuro; las hay de dos tipos:
-Suspensivas: cuando el nacimiento o adquisición del derecho depende que la condición se produzca: Ej:
Cuando una excursión de “rafting” se encuentra sometida a que haya suficiente agua en el río en el que se la
práctica.
-Resolutorias cuando la extinción o pérdida de un derecho depende de la producción de la condición. Ej:
Cuando una visita se suspende por lluvia.
En ambos casos si se hubiera abonado el precio del lugar a la solicitud de reintegro o bien a aceptar un
servicio a cambio de éste, elegir entradas para la fecha siguiente.
Plazo: son aquellas obligaciones cuya exigibilidad depende de un acontecimiento futuro y cierto, Ej. si
hoy fuera 1 de enero y me comprometo a brindar alojamiento en unas cabañas dentro de 30 días o el día
el 31 de Enero. El plazo es el período durante el cual no se me puede exigir dicha suma; el término es el
día que finaliza el plazo, 31 de enero.
Cargo: es una obligación accesoria que asume el adquirente de un derecho. Por ejemplo se pueden donar
tierras al Estado con el cargo de que sean destinadas a ser Reservas Naturales.
d) Por la naturaleza del objeto:
La naturaleza del objeto nos permitiría a su vez, dividir las obligaciones en:
El dinero es una cosa mueble, fungible, consumible, divisible, de curso legal y forzoso ya que su
valor y la obligación de recibirlo como medio de pago provienen de la imposición por parte del
Estado.
Una prestación accesoria a favor del acreedor de una suma de dinero suelen ser los intereses (Arts.
767 al 770 Cod. Civil y Comercial) que a su vez podríamos clasificar en:
1) compensatorios, que se deben al acreedor por el uso del capital o privación de liquidez;
Obligaciones de hacer: el obligado debe prestar un servicio o ejecutar un hecho en tiempo y modo.
Ej. el hotelero que se obliga a brindar el servicio de hospedaje a un pasajero. No cumplir en tiempo y
modo significa que se tendrá por no hecho, Art. 773 Codigo Civil y Comercial. El hecho podría ser
ejecutado por un tercero que no fuera el obligado salvo cuando se trate de obligaciones intuitu
personae, es decir teniendo en cuenta las cualidades individuales del sujeto. Ej. Si le encargo un
cuadro a un pintor famoso no es lo mismo que lo haga un discípulo.
Divisibles: cuando tienen por objeto prestaciones de cumplimiento parcial. Ej. si debo una misma suma
de dinero a dos acreedores.
Indivisibles: cuando la prestación no es susceptible de cumplirse parcialmente, por ejemplo entregar un
cuadro.
Efectos de las obligaciones
Hablar de efectos implica hablar de las consecuencias jurídicas de la obligación. Las obligaciones tienen efectos
tanto respecto del deudor como del acreedor.
Respecto del deudor los efectos son:
a) el derecho a exigir la colaboración del acreedor,
b) el derecho a quedar liberado de la deuda una vez pagada y
c) el derecho de repeler las acciones del acreedor si ya se ha extinguido la obligación.
Respecto del acreedor este tiene:
a) emplear los medios legales para que el deudor le procure aquello a que se ha obligado
b) hacérselo procurar por otro a costa del deudor
c) obtener del deudor las indemnizaciones correspondientes
Cuando las vías de ejecución directa resultan ineficaces el acreedor puede recurrir entonces a los medios legales
que le proporcionarán una ejecución forzada, medios que van desde la demanda hasta los embargos, desalojos,
secuestros, multas y demás medios que puedan servir para satisfacer el legítimo reclamo.
El alcance del resarcimiento abarca los daños y perjuicios que a su vez incluyen:
a) el daño emergente, es decir la pérdida sufrida por el acreedor por el incumplimiento del deudor
(comprendiendo sus consecuencias tanto las consecuencias directas como las mediatas – cuando el
incumplimiento ha sido malicioso). Por ejemplo en el caso de una cancelación de un vuelo es el equivalente al
valor del ticket abonado.
b) el daño moral y/o psicológico, amén de los intereses cuando se trate de sumas de dinero. Es el que podría
exigirse por la pérdida del derecho a vacacionar.
c) el lucro cesante es decir la utilidad que el acreedor se ha visto privado de percibir con motivo del
incumplimiento. Por ejemplo si con motivo de la cancelación del vuelo se perdió una entrevista laboral.
Para que haya incumplimiento de la obligación, y que ésta dé lugar a un resarcimiento es necesario que el
deudor se encuentre en “mora”. Para ello es necesario que se den tres elementos:
El régimen de la mora está específicamente regulado en el Art. 886 del Código Civil y Comercial: “La mora
del deudor se produce por el solo transcurso del tiempo fijado para el cumplimiento de la obligación”.
Si el plazo no estuviere expresamente convenido, pero resultare tácitamente de la naturaleza y circunstancias
de la obligación, el acreedor deberá interpelar al deudor para constituirlo en mora.
Si no hubiere plazo, el juez a pedido de parte, lo fijará en procedimiento sumario, a menos que el acreedor
opte por acumular las acciones de fijación de plazo y de cumplimiento, en cuyo caso el deudor quedará
constituido en mora en la fecha indicada por la sentencia para el cumplimiento de la obligación.
Para eximirse de las responsabilidades derivadas de la mora, el deudor debe probar que no le es “imputable”
agrega el Art. 888 del Código Civil y Comercial.
Medios de transmisión de las obligaciones
En aquellos casos en que se hace referencia a la transmisión de las obligaciones, se señala:
“En la esfera obligacional, consiguientemente, la transmisión supone una sucesión (o transmisión) en la
calidad de acreedor o de deudor, permaneciendo intacta la relación en sí misma. (Alterini y Otros, 1997:549)
Existen diversos modos de transmisión de las obligaciones; entre ellos
encontramos:
a) el pago por subrogación, en el que un tercero satisface al acreedor dando cumplimiento a la obligación
debida por el deudor y lo reemplaza en la relación obligacional, convirtiéndose en acreedor. El pago por
subrogación transmite al tercero que paga todos los derechos y acciones del acreedor (artículo 914 CCCN).
b) la cesión de derechos, que consiste en la transmisión de los derechos del acreedor a otra persona. Hay
contrato de cesión cuando una de las partes transfiere a la otra un derecho (artículo 1614 CCCN).
c) la cesión de deuda, en la que la relación obligacional se mantiene, pero cambia el deudor. Hay cesión de
deuda si el acreedor, el deudor y un tercero, acuerdan que este debe pagar la deuda, sin que haya novación
(artículo 1632 CCCN).
d) la cesión de la posición contractual, que implica la sustitución de uno de los sujetos contratantes por un
tercero, que se coloca en la misma situación jurídica del que lo transmite. En los contratos con prestaciones
pendientes cualquiera de las partes puede transmitir a un tercero su posición contractual, si las demás partes lo
consienten antes, simultáneamente o después de la cesión (artículo 1636 CCCN).
e) la transmisión de patrimonios especiales como el fondo de comercio de la Ley 11867, que implica toda
transmisión por venta o cualquier otro título oneroso o gratuito de un establecimiento comercial o industrial,
se trate de enajenación directa y privada o en público remate (artículo 2); también las enajenaciones que se
realicen bajo la forma de ventas en block o fraccionadas de las existencias, en remate público (artículo 10).
Extinción de las obligaciones
La extinción de una obligación implica que finaliza la relación existente entre el deudor y el acreedor. El Código
Civil y Comercial de la Nación señala diversas razones:
a) Pago: es el cumplimiento de la prestación que constituye el objeto de la obligación (artículo 865 CCCN).
“Cuando el vendedor de una escultura la entrega a su comprador y este paga su precio”.
b) Novación: es la extinción de una obligación por la creación de otra nueva, destinada a reemplazarla
(artículo 933 CCCN).
“Cuando el pintor al que se ha abonado un precio para pintar una casa en el barrio de Palermo acuerda
con el propietario realizar la misma obra, pero en otra casa.”
c) Compensación: sucede cuando dos personas son a la vez deudores y acreedores entre sí. La
compensación de las obligaciones tiene lugar cuando dos personas, por derecho propio, reúnen la calidad
de acreedor y deudor recíprocamente, cualesquiera que sean las causas de una y otra deuda.
Extingue con fuerza de pago las dos deudas, hasta el monto de la menor, desde el tiempo en que ambas
obligaciones comenzaron a coexistir en condiciones de ser compensables (artículo 921 CCCN).
“Cuando un sujeto A debe a otro B la suma de $1000 y el acreedor B, a su vez, le debe a A $500. En este
caso, la deuda de B queda extinguida y la de A reducida a $500.”
d) Transacción: es un contrato por el cual las partes, para evitar un litigio, o ponerle fin, haciéndose
concesiones recíprocas, extinguen obligaciones dudosas o litigiosas (artículo 1641 CCCN).
“Cuando dos sujetos, cuyos vehículos colisionaron y se reclaman los respectivos daños, acuerdan que
cada uno de ellos se hará cargo de los arreglos correspondientes a los automotores propios”.
e) Confusión: acontece cuando las calidades de acreedor y de deudor se reúnen en una misma persona y en
un mismo patrimonio (artículo 931 CCCN).
“Cuando un sujeto A debe a otro B una suma de dinero y por la muerte de B, el primero se convierte en
sucesor universal de este”.
f) Renuncia: se presenta cuando el acreedor decide no cobrar su crédito. Toda persona puede renunciar a los
derechos conferidos por la ley cuando la renuncia no está prohibida y solo afecta intereses privados. No
se admite la renuncia anticipada de las defensas que puedan hacerse valer en juicio (artículo 944 CCCN).
“Cuando una persona A posee un crédito respecto de B y decide no cobrar la deuda”
g) Dación en pago: se da cuando el acreedor acepta como pago una prestación distinta de aquella a la que el
deudor se comprometiera. La obligación se extingue cuando el acreedor voluntariamente acepta en pago
una prestación diversa de la adeudada (artículo 942 CCCN).
“Cuando el deudor B debe al acreedor A una suma de dinero y B acepta como pago de la prestación la
entrega de un automóvil”.
h) Imposibilidad de cumplimiento: se produce cuando el deudor no puede cumplir con la prestación, no
mediando culpa de su parte. La imposibilidad sobrevenida, objetiva, absoluta y definitiva de la
prestación, producida por caso fortuito o fuerza mayor, extingue la obligación, sin responsabilidad. Si
la imposibilidad sobreviene debido a causas imputables al deudor, la obligación modifica su objeto y se
convierte en la de pagar una indemnización de los daños causados (artículo 955 CCCN).
“Cuando una persona A se obliga a vender una propiedad a B y antes de la transmisión de la propiedad el
Estado expropia el inmueble”.
La responsabilidad civil
La responsabilidad civil puede ser definida como el deber de reparar las consecuencias lesivas que para otro
se ocasionen como consecuencia de hechos que son imputables al responsable (García Gil, 1999:376).
El Código Civil y Comercial de la Nación avanza en la materia y, siguiendo a la actual doctrina y la
jurisprudencia, establece dos funciones de la responsabilidad civil claramente distinguidas: la prevención del
daño y su reparación (artículo 1708).
La acción preventiva procede cuando una acción u omisión antijurídica hace previsible la producción de un
daño, su continuación o agravamiento. Se encuentran legitimados para solicitarla quienes posean un interés
razonable en la prevención del daño.
Por otro lado, el Código Civil y Comercial de la Nación atribuye la tradicional función resarcitoria a la
responsabilidad civil:
“La violación del deber de no dañar a otro, o el incumplimiento de una obligación, da lugar a la reparación del
daño causado. (Artículo 1711 del Código Civil y Comercial de la nación)”
Ambas funciones se estructuran sobre la premisa de la protección de la persona humana, conforme los
principios que surgen de la Constitución Nacional y de los tratados de derechos humanos con jerarquía
constitucional (Papillú, 2015:1).
Responsabilidad contractual y extracontractual
quienes están a su cargo, y el establecimiento que tiene a su cargo a personas internadas responde
por la negligencia en el cuidado de quienes, transitoria o permanentemente, han sido puestas bajo su
vigilancia y control;
i) por hecho de las cosas y actividades riesgosas: el dueño y el guardián son responsables concurrentes
por el daño causado por el riesgo o vicio de las cosas, incluidos los animales; y quien realiza una
actividad riesgosa o peligrosa por su naturaleza, por los medios empleados o por las circunstancias
de su realización responde si se sirve u obtiene provecho de ella, por sí o por terceros. La
responsabilidad derivada de la intervención de cosas se aplica a los daños causados por la circulación
de vehículos;
j) colectiva y anónima: si de una parte de un edificio cae una cosa, o si esta es arrojada, los dueños y
ocupantes de dicha parte responden solidariamente por el daño que cause; si el daño proviene de un
miembro no identificado de un grupo determinado responden solidariamente todos sus integrantes,
excepto aquel que demuestre que no ha contribuido a su producción; si un grupo realiza una
actividad peligrosa para terceros, todos sus integrantes responden solidariamente por el daño causado
por uno o más de sus miembros. Solo se libera quien demuestra que no integraba el grupo;
k) de la persona jurídica: la persona jurídica responde por los daños que causen quienes las dirigen o
administran en ejercicio o con ocasión de sus funciones;
l) del Estado y de los funcionarios públicos por hechos u omisiones en el ejercicio de sus funciones por
no cumplir sino de una manera irregular las obligaciones legales que les están impuestas: se rigen
por las normas y principios del derecho administrativo nacional o local según corresponda;
m) de los establecimientos educativos: el titular de un establecimiento educativo responde por el daño
causado o sufrido por sus alumnos menores de edad cuando se hallen o deban hallarse bajo el control
de la autoridad escolar;
n) de las profesiones liberales: está sujeta a las reglas de las obligaciones de hacer y es subjetiva,
excepto que se haya comprometido un resultado concreto;
o) por intromisión en la vida privada: el que arbitrariamente se entromete en la vida ajena y publica
retratos, difunde correspondencia, mortifica a otros en sus costumbres o sentimientos, o perturba de
cualquier modo su intimidad, debe ser obligado a cesar en tales actividades, si antes no cesaron, y a
pagar una indemnización que debe fijar el juez, de acuerdo con las circunstancias;
p) por acusación calumniosa: en los daños causados por una acusación calumniosa solo se responde por
dolo o culpa grave. El denunciante o querellante responde por los daños derivados de la falsedad de
la denuncia o de la querella si se prueba que no tenía razones justificables para creer que el
damnificado estaba implicado.
Eximentes de la responsabilidad civil
Probada la existencia de los presupuestos de la responsabilidad civil y determinado el sujeto responsable, el
acreedor puede exigir del deudor la indemnización, que consiste en la reparación del daño ocasionado.
Para liberarse de la reparación, el deudor puede probar que el incumplimiento no le es imputable, por:
a) la existencia del caso fortuito o fuerza mayor, que son eventos que deben reunir la condición de ser
imprevisibles (no puede preverse su producción) e irresistibles (resulta imposible evitarlos). Se considera caso
fortuito o fuerza mayor al hecho que no ha podido ser previsto o que, habiendo sido previsto, no ha podido ser
evitado (artículo 1730 CCCN);
b) que el hecho que lo origina fue producido por quien pretende la indemnización o por un tercero por el que
no deba responder. Para eximir de responsabilidad, total o parcialmente, el hecho de un tercero por quien no
se debe responder debe reunir los caracteres del caso fortuito (artículo 1731 CCCN);
c) la imposibilidad de cumplimiento, que acontece cuando el deudor no puede cumplir por causas ajenas a su
persona. El deudor de una obligación queda eximido del cumplimiento, y no es responsable, si la obligación
se ha extinguido por imposibilidad de cumplimiento objetiva y absoluta no imputable al obligado. (Artículo
1732 CCCN);
d) la imprevisión, que hace que un hecho ajeno convierta en excesivamente oneroso el cumplimiento de la
Contratos
Los contratos son un tipo de acto jurídico y, en la vida diaria, son una de las fuentes más usuales que dan
origen a innumerables obligaciones. Se caracterizan por ser actos plurilaterales (al menos debe haber dos
partes para su formación) y patrimoniales (tienen un contenido económico) y crean obligaciones entre las
partes. La manifestación determina las obligaciones que se le asignan a cada persona que interviene en el acto.
En el derecho argentino, la definición de contrato se encuentra receptada en el Código Civil y Comercial de la
Nación:
“Contrato es el acto jurídico mediante el cual dos o más partes manifiestan su consentimiento para crear,
regular, modificar, transferir o extinguir relaciones jurídicas patrimoniales.” (Artículo 957 del Código Civil y
Comercial de la nación).
De acuerdo con la definición se trata de una declaración de voluntad plural, la que no siempre se va a dar de
forma escrita, sino que puede serlo, de acuerdo con el tipo, de manera verbal o tácita.
Todo contrato debe contar con los siguientes elementos:
a) Sujeto: exige la participación de al menos dos partes con intereses contrapuestos que pueden ser personas
humanas o personas jurídicas. Deben contar con capacidad para la realización del acto. Los efectos del
contrato se extienden, activa y pasivamente, a los sucesores universales, a no ser que las obligaciones
que de él nacen sean inherentes a la persona, o que la transmisión sea incompatible con la naturaleza de la
obligación, o esté prohibida por una cláusula del contrato o la ley (artículos 1021 a 1024 CCCN).
b) Objeto: cosas que estén en el comercio o hechos que no sean imposibles o ilícitos o contrarios a las
buenas costumbres o prohibidos por las leyes, determinados o determinables y susceptibles de valoración
económica. (artículos 1003 y 1004 CCCN).
c) Causa: es la razón del acto, es decir, aquello que lo ha determinado. No debe ser contraria a la moral, al
orden público o a las buenas costumbres (artículos 1012 a 1014 CCCN).
d) Consentimiento: para que el contrato quede concluido es necesaria la recepción de la aceptación de la
oferta o la conducta de las partes que sea suficiente para demostrar la existencia de un acuerdo Para que
el contrato se concluya, la aceptación debe expresar la plena conformidad con la oferta (artículos 971 a
983 CCCN).
e) Forma: es el modo en que las partes emiten su declaración de voluntad y es un requisito esencial del
contrato en la medida en que la ley o el acuerdo de los sujetos intervinientes imponga una determinada
manera de expresarla (artículos 284 y 1015 CCCN).
Clasificación
De manera similar a los actos jurídicos, existen diferentes modos de clasificar los contratos:
a) Unilaterales: son aquellos en que sólo una de las partes se obliga hacia la otra sin que ésta quede
obligada. Ejemplo: el contrato de donación.
b) Bilaterales: aquellos en que todas las partes se obligan recíprocamente. Ejemplo: compraventa.
c) Onerosos: en los que existe un sacrificio para obtener una ventaja concedida por la otra parte. Ejemplo: la
locación.
d) Gratuitos: donde sólo una de las partes realiza la prestación. Ejemplo: el préstamo gratuito.
e) Reales: son los que se perfeccionan por la entrega de una cosa. Ejemplo: el contrato de depósito.
f) Consensuales: se perfeccionan con el consentimiento de las partes. Ejemplo: la locación.
g) Nominados o típicos: son aquellos cuyas cláusulas esenciales se adecuan a un tipo determinado.
Habitualmente los encontramos establecidos en los diferentes Códigos o en leyes especiales. Ejemplo: la
compraventa, la cesión, la sociedad, la donación, el mandato, la fianza, la renta vitalicia, el depósito.
h) Innominados o atípicos: sus cláusulas esenciales no se adecuan a un tipo especial. Ejemplo: el contrato de
franquicia.
i) Formales: son aquellos que para resultar válidos exigen el cumplimiento de determinadas formas
establecidas por la ley. Ejemplo: la compraventa cuando se trata de inmuebles.
j) No formales: su validez no depende del cumplimiento de formalidad alguna. Ejemplo: la compraventa de
determinadas cosas muebles como golosinas.
k) Aleatorios: las obligaciones dependen de que se produzca un acontecimiento incierto al momento de
realizar el contrato. Ejemplo: el contrato de juego.
l) Conmutativos: las obligaciones son ciertas, determinadas y conocidas por las partes al momento de
realización del contrato. Ejemplo: el contrato de compraventa.
m) De tracto sucesivo: aquellos en los que el cumplimiento de la prestación se va a producir a través del
tiempo. Ejemplo: contrato de locación.
Las etapas de formación del contrato
En la formación de los contratos existen dos circunstancias básicas que no pueden faltar. Por un lado, es
necesaria la existencia de la oferta y por el otro debemos contar con la aceptación.
La oferta es la proposición que hace una de las partes dirigida a otra para celebrar un contrato. Por tanto,
deben reunir dos características:
a) que se encuentre dirigida a una persona o personas determinadas y
b) que contenga todos los antecedentes para la formación del contrato.
Por el otro lado encontramos la aceptación de la oferta que cierra el acuerdo entre las partes, y da por
concluido el contrato. Para que esto suceda la aceptación debe ser:
a) en los términos en que la oferta fue producida y
b) en el tiempo en que ésta se encontraba abierta.
La Ley de Defensa del Consumidor otorga gran importancia a la oferta, ya que establece que cuando ésta se
dirige a consumidores potenciales indeterminados (por ejemplo, cuando se publica en un diario o cuando se
trata de un anuncio por televisión) obliga a quien la emite durante el tiempo en que se realice, debiendo
contener la fecha precisa de comienzo y de finalización, así como también sus modalidades, condiciones o
limitaciones.
Prueba de los contratos
De acuerdo con los artículos 1019/1020 del Código Civil y Comercial los contratos se prueban por todos los
medios aptos para llegar a una razonable convicción según las reglas de la sana crítica y con arreglo a lo
que disponen las leyes procesales, excepto disposición legal que establezca un medio especial.
Los contratos que sea de uso instrumentar no pueden ser probados exclusivamente por testigos.
Modo de extinción de los contratos
Los contratos se extinguen de modo normal dando cumplimiento a las obligaciones a que se comprometieran
las partes al momento de celebrarlo. Existen sin embargo, tres modos anormales de extinción de los contratos,
conforme señala Ghersi (1994:266), estos son:
a) Rescisión: acontece cuando el vínculo contractual se deshace por el acuerdo de ambas partes. Puede
también acontecer por la voluntad de una parte cuando está facultada en el propio contrato o cuando la
ley en casos particulares lo prevé.
b) Revocación: se está en presencia de este modo extintivo cuando una de las partes de acuerdo con las
circunstancias previstas en la ley se encuentra facultado para dar por concluida la relación contractual.
c) Resolución: se produce la extinción del contrato cuando sucede un acontecimiento posterior a su
celebración, que fue previsto por las partes o por la ley como causal para extinguir el contrato.
El régimen relativo a los contratos se encuentra determinado en el Código Civil y Comercial de la Nación en
el Libro Tercero, Derechos Personales, Título II Contratos en general. En el mismo se establecen como
principios esenciales: la libertad de las partes para celebrar un contrato y determinar su contenido, dentro de
los límites impuestos por la ley, el orden público, la moral y las buenas costumbres (artículo 958); el efecto
vinculante, que establece que todo contrato válidamente celebrado es obligatorio para las partes (artículo
959); la buena fe en la celebración, interpretación y ejecución (artículo 961); el efecto relativo, que impone
que el contrato solo tiene efecto entre las partes contratantes; no lo tiene con respecto a terceros, excepto en
los casos previstos por la ley (artículo 1021) y la conservación del contrato, que establece que en caso de duda
sobre la eficacia del contrato o alguna de sus cláusulas debe interpretarse en el sentido de darles efecto
(artículo 1066). Presenta, asimismo, tres modalidades de contratación diferenciadas: contrato discrecional o
paritarios o de negociación individual, que sigue los lineamientos del derogado Código Civil, al que se
incorporaron los desarrollos consolidados en doctrina y jurisprudencia (artículos 957 y ss. CCCN); contrato
celebrado por adhesión a cláusulas generales predispuestas: aquellos en los que uno de los contratantes
adhiere a cláusulas generales predispuestas unilateralmente, por la otra parte o por un tercero, sin haber
participado en su redacción (artículos 984 a 989 CCCN), y contrato de consumo que es celebrado entre un
consumidor o usuario final con una persona humana o jurídica que actúe profesional u ocasionalmente o con
una empresa productora de bienes o prestadora de servicios, pública o privada, que tenga por objeto la
adquisición, uso o goce de los bienes o servicios por parte de los consumidores o usuarios, para su uso
privado, familiar o social (artículos 1092 a 1122 CCCN).
Establece, por otra parte, pautas relativas a las tratativas dirigidas a la formación del contrato, aunque no se
haya formulado la oferta, como el deber de buena fe durante las mismas o el de no revelar información
confidencial o usarla inapropiadamente en su propio interés, quedando la parte que lo incumpla obligada a
reparar el daño sufrido por la otra (artículos 990 a 993). Determina algunas disposiciones generales para los
contratos preliminares, que deben contener el acuerdo sobre los elementos esenciales particulares que
identifiquen el contrato futuro definitivo (artículos 994 a 996).
El Código Civil y Comercial de la Nación establece, asimismo, las definiciones y disposiciones referentes a
los siguientes contratos en particular: compraventa (artículos 1123 al 1171), permuta (1172 al 1175),
suministro (1176 al 1186), locación (1187 al 1226), leasing (1227 al 1250), obra y servicios (1251 al 1279),
transporte (1280 al 1318), mandato (1319 al 1334), contrato de consignación (1335 al 1344), corretaje (1345
al 1355), depósito (1356 al 1377), contratos bancarios (1378 al 1420), contrato de factoraje (1421 al 1428),
contratos celebrados en bolsa o mercado de comercio (1429), cuenta corriente (1430 al 1441), contratos
asociativos (1442 al 1478), agencia (1479 al 1501), concesión (1502 al 1511), franquicia (1512 al 1524),
mutuo (1525 al 1532), comodato (1533 al 1541), donación (1542 al 1573), fianza (1574 al 1598), contrato
oneroso de renta vitalicia (1599 al 1608), contratos de juego y de apuesta (1609 al 1613), cesión de derechos
(1614 al 1635), cesión de la posición contractual (1636 al 1640), transacción (1641 al 1648), contrato de
arbitraje (1649 al 1665), contrato de fideicomiso (1666 al 1700), dominio fiduciario (1701 al 1707)
Derechos reales
El Código Civil y Comercial de la Nación establece la regulación jurídica de los derechos reales en el Libro
IV de los Derechos Reales.
“El derecho real es el poder jurídico, de estructura legal, que se ejerce directa mente sobre su objeto, en forma
autónoma y que atribuye a su titular las facultades de persecución y preferencia, y las demás previstas en este
Código. (Artículo 1882 del Código Civil y Comercial de la nación)”
Esto nos permite hacer una primera aproximación al tema, a partir de la que diremos:
“Los derechos reales establecen una relación directa entre su titular y las cosas, a diferencia de los derechos
personales, que vinculan a dos sujetos, aquel que tiene un derecho y el que está obligado hacia éste”.
Los derechos personales, por oposición a los derechos reales, son aquellos que establecen relaciones entre
personas determinadas, en razón de las cuales, el respectivo titular puede exigir de alguien la prestación
debida. Son también llamados derechos crediticios u obligaciones.
Aquí podemos apreciar la gran diferencia entre los derechos reales y los derechos personales. En ambos
derechos de un lado de la relación se encuentra una persona (sujeto activo que puede ser una persona de
existencia visible o una persona de existencia ideal). Del otro lado de la relación en el caso de los derechos
personales hay otra persona (sujeto pasivo), en cambio cuando nos referimos a los derechos reales se
encuentra la cosa y la obligación de la sociedad en su conjunto (sujeto pasivo).
Derecho Real es un derecho absoluto, de contenido patrimonial, cuyas normas sustancialmente de orden
público, establecen entre una persona (sujeto activo) y una cosa determinada (objeto) una relación inmediata
que, previa publicidad, obliga a la sociedad (sujeto pasivo) a abstenerse de realizar cualquier acto contrario al
mismo (obligación negativa) naciendo para el caso de violación una acción real y que otorga a sus titulares el
Ius persequendi (derecho de persecución) y al Ius preferendi (Derecho de preferencia).
Esto significa que aquella persona que tiene un derecho real sobre una cosa, puede ejercitarlo contra
cualquiera que le impida su ejercicio.
c) Sociedad: es el sujeto pasivo y quien sólo puede realizar una acción negativa, o sea abstenerse de realizar
una acción.
La definición de persona la desarrollamos ya en la clase 7, donde mencionamos que se trata de todo ente
susceptible de adquirir derechos o contraer obligaciones. Luego distinguimos entre las personas de
existencia ideal o de existencia visible. Cuando hablamos de personas de existencia ideal, podemos
referirnos a una persona de derecho público o a una persona de derecho privado. Es decir que toda persona
puede ser titular de derechos reales.
En cuanto a las cosas hablamos de ellas en la Clase 9 donde dijimos que son los objetos materiales
susceptibles de tener un valor. Es decir que las cosas son siempre el objeto de los derechos reales.
La sociedad es el conjunto de los individuos a los que se aplican las normas jurídicas. O sea que es ésta,
generalmente, el sujeto pasivo de los derechos reales.
i) el uso.
j) la habitación.
k) la servidumbre.
l) la hipoteca.
m) la anticresis.
n) la prenda”. (art. 1887 del C.C. y C.)
Los derechos reales están principalmente contenidos en el Código Civil, si bien existen numerosas leyes que
los crean y regulan.
Los derechos reales a los que nos referiremos en esta Clase son los que se encuentran enumerados en el
Código
El dominio es el derecho real por el que una cosa está sometida a la voluntad y a la acción de una persona
(artículo 1941 del Código Civil y Comercial). Muchas veces se denomina este derecho real como derecho de
propiedad, y es el que permite a su titular el uso de goce de la cosa que es objeto de su derecho. Cuando la
propiedad de la cosa pertenece a varias personas de modo que no se encuentra dividida entre ellas, estamos en
presencia del condominio. (Artículo 1983 del Código Civil y Comercial).
El usufructo es el derecho real a usar de una cosa cuya propiedad le pertenece a otro, pero sin alterarla.
(Artículo 2807 del Código Civil).
La propiedad horizontal es el derecho real que se ejerce sobre un inmueble propio que otorga a su titular
facultades de uso, goce y disposición material y jurídica que se ejercen sobre partes privativas y sobre partes
comunes de un edificio, de conformidad con lo que establece el Código Civil y Comercial
El uso y habitación es un derecho real similar al usufructo en tanto que permite el uso y goce de la cosa, que
pertenece a otro, pero sin poder modificarla y sólo se puede aprovechar de los frutos que ésta para cubrir las
necesidades del usuario y de su familia. Cuando se refiere a una casa, y a la utilidad de vivir en ella el derecho
real se llama “habitación”. (Artículos 2154/2158 del Código Civil y Comercial).
La servidumbre es una limitación al derecho de propiedad sobre un inmueble ajeno, en virtud del cual se
puede usar de él, o ejercer ciertos derechos de disposición, o bien impedir que el propietario ejerza algunos de
sus derechos de propiedad. Por ejemplo, cuando una persona es propietaria de un inmueble con acceso a la
costa de un lago, se ve obligado a permitir el paso de personas ajenas a la propiedad para acceder a éste.
(Artículo 2162 del Código Civil y Comercial).
La hipoteca es un derecho real constituido en seguridad de un crédito en dinero, sobre los bienes inmuebles,
que continúan en poder del deudor. (Artículo 2205 del Código Civil y Comercial).
La prenda es aquel derecho real por el cual el deudor entrega al acreedor una cosa mueble o un crédito en
garantía de pago de una deuda. (Artículo 2219 del Código Civil y Comercial).
La anticresis es el derecho real concedido por el deudor al acreedor, poniéndole en posesión de un inmueble,
y autorizándolo a percibir los frutos para imputarlos anualmente a la deuda que tiene. (Artículo 2212 del
Código Civil y Comercial).
Clasificación
Si la titularidad del derecho real y la propiedad de la cosa pertenecen a la misma persona, decimos que hay un
derecho real sobre cosa propia, y encontramos:
El dominio (titularidad de una sola persona sobre una cosa). Por ejemplo cuando una persona es dueña de un
inmueble o de un automóvil.
El condominio (titularidad de varias personas de una cosa). Por ejemplo cuando más de una persona es dueña
de un departamento o de un barco.
Si la titularidad del derecho real la tiene una persona diferente del propietario de la cosa decimos que existe un
derecho real sobre cosa ajena, y encontramos:
El usufructo. Por ejemplo cuando un padre dona a su hijo una propiedad pero a cambio mantiene para sí el
usufructo de esa propiedad por un tiempo determinado, que por lo general es hasta el fallecimiento. Hasta que
esto ocurra el padre puede vivir en la misma o alquilarla en beneficio propio.
El uso o habitación. Por ejemplo cuando da una casa, y se permite hacer uso de éste, pero no puede alquilarla
a un tercero.
La hipoteca. Por ejemplo cuando se da un préstamo por lo general en dinero y la otra parte lo garantiza con un
inmueble determinado.
La prenda. Por ejemplo cuando se da un préstamo por lo general en dinero y la otra parte lo garantiza con una
cosa mueble como un automóvil.
La servidumbre Por ejemplo si alguien tuviera un terreno grande, podría otorgarle a otra persona el derecho de
servidumbre de paso, por el cual esta persona podría atravesar el terreno del propietario a los efectos de acortar
distancia.
b) De disfrute o de garantía:
Si el contenido del derecho real se refiere al uso y goce de la cosas, decimos que hay un derecho real de
disfrute, y encontramos: el dominio y el condominio, el usufructo, el uso o habitación y las servidumbres
activas.
Si el contenido del derecho real garantiza una deuda, decimos que estamos en presencia de un derecho real de
garantía, y encontramos: la hipoteca, la prenda y la anticresis.
c) Accesorios y principales:
Si el derecho real reviste el carácter de garantía de un crédito estamos en presencia de un derecho real
accesorio, en este grupo se ubican: la hipoteca, la prenda y la anticresis.
El resto de los derechos reales enunciados en el artículo 2503 del Código Civil son derechos reales
principales.
Debemos definir cada uno de estos tres conceptos para poder relacionarlos con los Derechos reales. La
sustancia es el conjunto de cualidades esenciales constitutivas de los cuerpos. El valor de la cosa es lo que una
persona estaría dispuesto a pagar por algo determinado sin tener en cuenta otros aditamentos. En una
propiedad el metro cuadrado, en un auto: la marca, año de fabricación y modelo.
Dada esta diferenciación podemos considerar un derecho real sobre la sustancia al dominio.
Son derechos reales sobre la utilidad el condominio, usufructo, uso o habitación y las servidumbres.
Son derechos reales sobre el valor la hipoteca, la prenda y la anticresis.
Derecho administrativo
Recordamos que, en los términos de nuestro Derecho Civil, persona es todo ente susceptible de adquirir
derechos y contraer obligaciones y que podemos ubicar al Estado en esta categoría, sabiendo que por sus
características particulares es una persona de derecho público.
Partiendo de nuestra Constitución Nacional advertimos que existe un reparto del poder del Estado, en el que se
encarga predominantemente el ejercicio de diferentes funciones esenciales. Así, el Poder Ejecutivo (ejercido
por el Presidente de la Nación, tiene a su cargo la función administrativa), el Poder Legislativo (a cargo del
Congreso de la Nación, la función de elaboración de las leyes o legislativa) y el Poder Judicial (que se
encuentra en la Corte Suprema de Justicia de la Nación y los Tribunales Inferiores la función jurisdiccional).
Esta distinción entre diferentes poderes la debemos a Montesquieu, quien la esbozara en su obra el Espíritu de
las Leyes, del año 1748, a la que nos referimos en pasadas clases. La doctrina que plantea tiende a otorgar cada
una de las funciones del Estado a órganos distintos y separados dotándolos de independencia orgánica.
Al Poder Ejecutivo corresponde la función administrativa, para el cumplimiento de la labor que le es
encomendada, el Presidente de la Nación cuenta además de la colaboración de los Ministros y de distintas
entidades descentralizadas que actúan en su órbita.
A partir de la reforma constitucional de 1994, se crea, además, la figura del Jefe de Gabinete de Ministros,
cuya principal función es ejercer la administración general del país.
Cada vez que se hace ejercicio de la función administrativa ésta es regida por el Derecho Público, y se le aplica
una de sus ramas denominada Derecho Administrativo que se encarga de regular la actividad del Estado, en
tanto poder administrador.
Primer acercamiento al Derecho Administrativo definiéndolo como:
“aquella parte del Derecho Público interno, que regula la organización y las funciones de sustancia
administrativa, legislativa y jurisdiccional del Órgano Ejecutor y de las entidades jurídicamente
descentralizadas, las funciones administrativas de los restantes órganos que ejercen el poder del Estado
(Legislativo y Judicial) y, en general, todas aquellas actividades realizadas por personas públicas o privadas a
quienes el ordenamiento les atribuye potestades de poder público derogatorias o exorbitantes del Derecho
Privado. Aun cuando no sean personas administrativas.”
También es de aplicación el Derecho Administrativo cuando un órgano del Poder Ejecutivo cumple funciones
no administrativas: dicta una Reglamentación (función legislativa), por ejemplo cuando el Ente Regulador de
las Comunicaciones establece las pautas a las que se deben regir los contratos de telefonía entre los prestadores
y los usuarios; o tramita un procedimiento sancionador (función jurisdiccional), por ejemplo cuando la
Comisión Nacional de Valores impone una multa a una sociedad.
Además queda bajo la órbita del Derecho Administrativo cuando los otros Poderes diferentes del Poder
Ejecutivo realizan una función administrativa, por ejemplo cuando el Poder Judicial o el Poder Legislativo
contratan a una empresa para la provisión de los servicios informáticos en los juzgados o en los despachos de
diputados o senadores.
Finalmente es de aplicación a personas de derecho público o privado en las que el Estado ha delegado parte de
sus potestades o funciones, por ejemplo en entes descentralizados como la Administración Nacional de la
Seguridad Social, organismo con facultad para administrar los fondos correspondientes a los regímenes
nacionales de jubilaciones y pensiones. Para actuar ante este Organismo debemos regirnos por las pautas que
establece el Derecho Administrativo.
De acuerdo con Gordillo el objeto de estudio del Derecho Administrativo es “el ejercicio de la función
administrativa”, y esta perspectiva comprende:
“El estudio del sujeto que ejerce dicha función o sea la administración pública centralizada y descentralizada, a
través de sus órganos jurídicos (con los consiguientes principios de competencia, jerarquía, delegación, etc.),
de los agentes que se desempeñan en esos órganos y estructurada en forma de administración central
(centralizada o desconcentrada), o descentralizada (entes autárquicos, empresas del Estado, sociedades
anónimas con participación parcial o total del Estado, etc.), con más la figura del ente independiente regulador
de servicios públicos que dimana del art. 42 de la Constitución.”
b) objetivo o material: reconoce que existe una actividad materialmente administrativa también en los
Poderes Judicial y Legislativo. Por su parte para los que sostienen esta postura la función administrativa
es aquella actividad que en forma inmediata, permanente, concreta, práctica y normalmente espontánea,
desarrollan los órganos estatales para alcanzar el logro o satisfacción de los intereses públicos o las
necesidades colectivas.
c) residual: para esta postura la función administrativa es aquello que queda luego de excluir a la función
legislativa (de la que emana la producción de las leyes) y a la función jurisdiccional (que consiste en la
resolución de controversias con fuerza legal).
d) mixto: procura unificar los diferentes criterios anteriores sosteniendo que como la función administrativa
no se realiza por ningún órgano en forma excluyente y dado que no se le reconoce un contenido propio
que la tipifique, ella debe definirse como toda la actividad que desarrollan los órganos administrativos y
la actividad que realizan los órganos legislativos y jurisdiccionales, excluidos respectivamente los hechos
y los actos materialmente legislativos y jurisdiccionales.
Contratos administrativos
Dentro de los diferentes actos que se realizan en ejercicio de la función administrativa y que producen efectos
jurídicos, existen algunos que se efectúan de común acuerdo entre la administración y otro sujeto de derecho
(persona de existencia visible o persona jurídica) y que tienen por efecto reglar derechos y deberes. Son
generalmente denominados “contratos administrativos” y poseen un régimen propio diferenciado y autónomo
que los diferencia de los contratos del derecho privado.
Acerca del origen y la razón de ser del Contrato Administrativo señala Cassagne:
“El contrato administrativo, como categoría jurídica peculiar del derecho público, es una creación del
Consejo de Estado francés y responde a la idea de que los particulares colaboren con la misión que persigue la
administración mediante la institución contractual que, correlativamente, le garantiza al contratista privado la
intangibilidad de sus derechos económicos.”
La diferencia entre el contrato administrativo y los contratos sometidos al derecho privado, radica en la
finalidad de los primeros que persigue la satisfacción de un interés público y que éste forma parte del objeto
del acuerdo.
Así, en términos generales, lo que caracteriza a los contratos administrativos es en primer lugar que al menos
uno de los sujetos que interviene en él es el Estado como persona jurídica de derecho público, por otra parte
el objeto del mismo es la satisfacción directa de una necesidad pública. Por ello puede decirse que son
elementos que tipifican al contrato administrativo: que las partes a diferencia de los contratos de derecho
privado no se encuentran en un plano de igualdad, en su causa se encuentra subyacente el interés general, el
objeto es la prestación de un servicio público o una obra pública, se trata de un contrato que exige
formalidades como requisito esencial, se encuentra sometido a una legislación especial, al igual que a una
jurisdicción diferente, cual es la administrativa.
La doctrina ha identificado diferentes principios generales que caracterizan al contrato administrativo y que
permiten distinguirlo del contrato de derecho privado. Éstos son:
Continuidad: A diferencia de los contratos de derecho privado, en los que el incumplimiento de una de las
partes faculta a la otra a no cumplir con la suya, en el caso de los contratos administrativos el incumplimiento
de la administración no faculta al contratista a la suspensión del servicio, porque se encuentra en juego la
satisfacción del interés público.
Ius Variandi: este principio permite a la administración modificar unilateralmente los términos del contrato
variando las prestaciones debidas por parte del contratista.
Dirección y Control: se trata de facultades de la administración para el adecuado cumplimiento del contrato,
se encuentra implícita aun cuando no haya sido prevista expresamente.
Buena Fé: todo contrato administrativo debe celebrarse, interpretarse y ejecutarse de buena fe y las
obligaciones pactadas exigen de conductas leales y honestas.
Otro de los aspectos que caracteriza a los contratos administrativos es el formalismo, que es impuesto por las
normas que le dan origen y que exigen, en general, la forma escrita y en algunos casos que se instrumenten
mediante escritura pública.
En cuanto a los derechos de la parte contratante no pública éstos son: la percepción del precio, suspensión de
la ejecución y rescisión del contrato por culpa de la administración, mantenimiento de la ecuación económica
– financiera.
En el contrato administrativo, la administración cuenta con diferentes prerrogativas, que hacen que se rompa
el principio de igualdad entre las partes. Entre ellas que el contratista está limitado por la norma que fija el
procedimiento para su elección, está sujeto a la autorización y aprobación legislativa o administrativa, no
tiene libertad de disentir sobre las condiciones del contrato y prevalece siempre el interés público sobre el
privado. Además, pueden contar con cláusulas exorbitantes, se trata de estipulaciones siempre favorables
para el estado, que en el derecho privado darían lugar a la ilicitud o nulidad. Son ejemplos de cláusulas
exorbitantes: la rescisión unilateral, las cláusulas penales y la obligación de ejecución forzosa del contrato.
Uno de los pilares del contrato administrativo es el mantenimiento del equilibrio financiero, ya que si la
ecuación económica del contrato se ve modificada por la actuación unilateral de la administración, ésta se
debe obligar a mantener la remuneración pactada, efectuando una reparación (indemnización) que restablezca
el equilibrio inicial
Diversos son los modos de extinción de un contrato administrativo, entre ellos destacan: el incumplimiento
del objeto, expiración del plazo, caducidad por ejecución parcial o defectuosa, la transferencia a terceros, la
decisión unilateral de la administración por interés público o la resolución del mismo por incumplimiento de
la administración a sus obligaciones esenciales que hacen imposible al contratista ejecutar su contrato o
cuando exista la imposibilidad sobreviviente de cumplirlo por excesiva onerosidad.
Clasificación de los contratos administrativos
La propia naturaleza de los contratos administrativos dificulta de por sí su clasificación; no obstante, esta
puede ensayarse, aunque siempre como una metodología provisoria.
Entre estas diferentes modalidades, podemos ubicar, por su importancia, los siguientes contratos:
a) de concesión de servicio público
b) de obras públicas
c) de suministros
d) de concesión de obra pública
e) de locación o concesión de uso del dominio público o privado del Estado
f) de concesión y licencia de servicio público
g) de consultoría
h) de empréstito público interno
i) de crédito externo
Servicio Público
Si bien es difícil establecer una definición para el servicio público, dado que ésta no existe desde el punto de
vista legal Casagne señala que se trata de:
“una institución, con un régimen jurídico peculiar de Derecho Público, destinada a regir las actividades de
prestación tendientes a satisfacer necesidades de interés general que asumió́ el Estado y que éste paso a
prestar, en forma directa o indirecta.”
La doctrina española ha definido al servicio público como:
“toda actividad cuyo cumplimiento debe ser regulado, asegurado y fiscalizado por los gobernantes, por ser
indispensable a la realización y al desenvolvimiento de la interdependencia social y de tal naturaleza que no
puede ser asegurado completamente más que por la intervención de la fuerza gobernante”
En suma, de ambas definiciones podemos extraer que se trata de actividades cuya realización comporta un
interés para toda la sociedad y es indispensable, lo que trae como consecuencia la necesidad de intervención
del Estado, regulándola, asegurándola y fiscalizándola.
Estas actividades pueden ser prestadas de forma directa por el propio Estado, o a través de la participación del
sector empresarial privado, empleando la metodología administrativa de la concesión del servicio público, tal
como podrá apreciarse a continuación en la reseña histórica sobre su evolución.
Caracteres del Servicio Público
Hutchinson (2010:20-26) ha identificado diferentes caracteres que particularizan al servicio público. Estos
son:
a) Continuidad, que establece la necesidad de prestación del servicio público de manera permanente,
aunque la doctrina ha entendido que esta no es absoluta, sino relativa. Se entiende como
consecuencia de este carácter: la exclusión del derecho de huelga y del cierre patronal (lock out) en
los servicios públicos; la imposibilidad de ejecución forzada de los bienes que se encuentran
afectados a estos servicios y su inembargabilidad; la posibilidad de que la Administración, ante el
incumplimiento del concesionario del servicio público, lo preste por sí misma o a través de un
tercero; la posibilidad de continuar con la prestación del servicio público aun ante la quiebra de las
empresas que lo prestan.
b) Regularidad, que implica que el servicio público debe prestarse de conformidad con las normas
preestablecidas. Ello trae aparejada la obligación de interpretación de buena fe de las normas que
imponen la reglamentación del funcionamiento del servicio, que, en oportunidades, se encuentra
desvirtuada cuando se está en presencia de un “trabajo a reglamento”.
c) Obligatoriedad, que impone que el prestador, sea este el Estado o un particular, se encuentra
constreñido a ejecutarlo y el usuario pueda exigir el cumplimiento.
d) Generalidad, que determina que los servicios públicos deben ser prestados a todos los habitantes que
posean el derecho a hacer uso de ellos.
e) Igualdad o uniformidad, que consiste en la obligación de brindar el mismo trato a todos los
habitantes en la utilización del servicio público.
Reseña histórica del Servicio Público en la República Argentina
De acuerdo con Cassagne, cuatro períodos caracterizan la evolución de los servicios públicos en la República
Argentina:
El primer período comprende los años 1880 y 1930, en el mismo prácticamente todos los servicios
públicos, a excepción del correo y el ferrocarril, se encontraban prestados por empresas privadas, bajo el
régimen de concesión (electricidad, gas, teléfono, etc.).
El segundo período se encuentra entre 1930 a 1943, se caracteriza por el estancamiento económico y
social y por la aparición de ideas intervencionistas y el comienzo de la quiebra del sistema de la
concesión de los principales servicios públicos.
El tercer período se inicia a partir de 1946 y hasta finales de la década de 1980, en el que se realizó la
nacionalización generalizada de los principales servicios públicos, y éstos pasaron a ser prestados por
empresas públicas. Este período se caracteriza por servicios ineficientes y abultados déficit de
exploración, con tarifas políticas y elevada ocupación de personal.
El cuarto período da comienzos en 1989, fecha en que se inicia la reforma del estado, la privatización
de empresas públicas, la desregulación y desmonopolización de actividades, y aparecen los marcos
regulatorios de los servicios públicos y se crean los entes reguladores.
Es importante señalar que, a partir de la primera década del presente siglo, se advierte un proceso de
nacionalización parcial o total de las empresas que prestan servicios públicos, oportunamente privatizadas, y en
otros casos de retiro de las concesiones otorgadas.
comienza la consagración de la responsabilidad del Estado por faltas objetivas en la prestación de servicios
públicos y luego culmina con la aceptación de responsabilidad por sus actos judiciales y legislativos.
En el siglo XX con el llamado Estado Social de Derecho se busca congeniar los derechos de los miembros de
la comunidad con el bien común o interés general, de modo que si un particular tiene que sacrificar su derecho
individual por el bien común, tenga una reparación.
A partir del caso “Blanco” se responsabiliza al Estado por la ejecución irregular o defectuosa de la función
administrativa, cuando ello ocasione perjuicio a los administrados.
Cuando los daños provengan de la actuación del Estado en el campo del Derecho Civil (bienes del dominio
privado del Estado, actos de comercio de banco oficiales), la responsabilidad se rige según las normas del Derecho
Privado, que se encuentran en el Código Civil y Comercial.
No obstante esa línea, a partir de la Sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en la causa “S.A.
Tomas Devoto v. gobierno nacional s/ daños y perjuicios” del 22/9/1933, se reconoció la responsabilidad
extracontractual por los actos y hechos ilegítimos del Estado que causan daño sobre el patrimonio o persona de los
administrados. Los hechos llevados a juicio eran los siguientes: en el campo que locaba la “S.A. Tomas Devoto”,
en la provincia de Entre Ríos, ocurrió un gran incendio provocado por las chispas de un brasero que utilizaban
unos empleados del Telégrafo Nacional que tenían que unir los hilos de la línea de comunicaciones que pasaban
por el campo. El incendio provocó daños considerables lo que llevó a la sociedad perjudicada a entablar una
demanda por daños y perjuicios contra el Gobierno Nacional. La Corte para reconocer la responsabilidad
extracontractual del Estado aplicó el Código Civil vigente en ese entonces.
Posteriormente en el caso “Ferrocarril Oeste”, del año 1938, la Corte Suprema de Justicia de la Nación
reconoció la responsabilidad de la provincia de Buenos Aires por los perjuicios causados por la prestación
defectuosa del servicio de expedición de los certificados registrales, indispensables para la escritura de inmuebles.
Este fallo establece la responsabilidad de la provincia por falta de servicio. Cuando una provincia impone el deber
de obtener un certificado registral como requisito para la escrituración de inmuebles, ello supone la obligación de
prestar un servicio regular, en tales casos la entidad no actúa en el campo del Derecho Privado sino dentro del
Derecho Público.
Tanto la doctrina como la jurisprudencia de la Corte Suprema ha aceptado la responsabilidad del Estado por
los daños causado a los particulares por leyes o reglamentos declarados ilegítimos por sentencia firme. Si el
Estado resultara responsable, el particular puede pretender la reposición de la cosa al estado anterior y de no ser
posible esto, la reparación pecuniaria, solo debe resarcirse los daños ciertos y no eventuales.