La llamichada
En la zona sur del Valle del Mantaro y en el distrito de Chongos Bajo, se celebra “La
llamichada”, una danza que fusiona elementos de las costumbres prehispánicas con
las festividades católicas.
En cada movimiento y melodía de la llamichada, se plasman historias de pastoreo,
agricultura y la vida comunitaria, que preserva la identidad y la cultura de Chongos
Bajo, un reflejo de la riqueza cultural y la devoción de nuestros habitantes. Nuestros
ancestros practicaban esta danza para agradecer a la Pachamama (Madre Tierra)
por las cosechas y la prosperidad. Con la llegada de los españoles, la danza se
fusionó con las festividades católicas, especialmente con la celebración de San
Pedro y San
Pablo.
Cada 29 y 30 de junio, el distrito de Chongos Bajo se viste de gala para celebrar la
festividad de San Pedro y San Pablo. Durante estos días, las calles se llenan de
color y alegría, con procesiones, misas y, por supuesto, la danza de la llamichada.
Los habitantes, jóvenes, mayores y en su mayoría mujeres, participan con
entusiasmo, vistiendo trajes tradicionales que evocan la vestimenta de los pastores
andinos.
Los santos San Pedro y San Pablo son vistos como protectores de la comunidad y
guías espirituales. La elección de estos días para la llamichada no es casual; refleja
la profunda devoción de la comunidad hacia estos santos, quienes simbolizan la fe y
la unidad. Estas figuras religiosas son muy veneradas en varias comunidades
andinas, donde las festividades en su honor suelen estar marcadas por
celebraciones religiosas, procesiones y danzas tradicionales.
Además, la época alrededor de finales de junio marca un periodo significativo en el
calendario agrícola andino, coincidiendo con la temporada de cosechas y
preparación para el nuevo ciclo agrícola. La llamichada, se adapta bien a estas
festividades que agradecen por las cosechas y piden por el bienestar de la
comunidad y sus animales.
Sobre la danza, los atuendos, caso de varones (llamichos) lucen ponchos, honda o
huaraca, sombreros, ojotas cubiertas con lana de carnero y accesorios decorados
con motivos andinos y las damas, lucen faldas plisadas, la tradicional manta, honda
y el sombrero de paja, los sombreros son decorados con flores de la zona como
cantutas y otros. La vestimenta está hecha a mano por artesanos locales; una
muestra del talento y la creatividad de la comunidad.
La música, actualmente entonada por una orquesta típica, toca melodías alegres y
contagiosas, marcando el ritmo de los pasos y movimientos zigzagueantes de los
danzantes, cuya coreografía simboliza el pastoreo de llamas y las labores agrícolas,
con movimientos circulares que realizan con la honda. Los danzantes forman filas y
círculos, recreando escenas de trabajo comunitario y la relación armónica con la
naturaleza. Cada paso y giro tiene un significado profundo, reflejando la conexión
entre los seres humanos y su entorno.
La Llamichada es más que una danza; es una celebración de la identidad cultural y
la cohesión social en Chongos Bajo y distritos vecinos. Participar en esta danza
permite a la comunidad mantener vivas sus tradiciones ancestrales, transmitiendo
valores y conocimientos a las nuevas generaciones. Además, fortalece los lazos
comunitarios, uniendo a las familias y amigos en una celebración de fe y cultura.
Datos
Cada año, la danza atrae a visitantes de diferentes partes del Perú y del mundo,
interesados en conocer de cerca esta rica tradición andina. Chongos Bajo, con su
impresionante paisaje y su vibrante cultura, se convierte en un destino atractivo para
los amantes del turismo cultural y la aventura.