LEYENDA BURGALESA
Hace unos cien años, en la aldea de un pequeño pueblo de la ciudad de Burgos,
vivía un joven campesino, tímido, trabajador y apuesto, cuyo nombre era Alonso, el
cual había dedicado toda su vida a cuidar sus campos y sus ovejas, porque se había
criado solo, ya que se quedo huérfano de padre y madre, debido a que murieron
quemados en un incendio que destruyó toda la casa y sus pertenencias.
Cuando tuvo lugar el incendio, el joven tenía sólo doce años y desde entonces se refugió
solo en el campo y se dedicó a hacer todas las labores que anteriormente vio hacer a sus
padres; así, poco a poco, fue construyendo todo aquello que las llamas del incendio
habían destruido.
Desde entonces, todos los habitantes del pequeño pueblo no paraban de preguntarse que
el joven campesino debía estar protegido por un ser sobrenatural, porque salió del
incendio totalmente ileso.
El joven pasaba todos los días en el campo, ya que se sentía protegido y feliz, pero al
menos una vez al mes el joven Alonso iba al pueblo para comprar y dar largos paseos
para cambiar un poco del ambiente campestre. Uno de los días que casualmente iba
paseando se topó con una vecina del pueblo. Ésta le hizo preguntas sobre su infancia.
Alonso, sin ganas de hablar con esta señora, ni contestarle a todas las preguntas que le
hacía, empieza a correr hacia el campo, para seguir con su trabajo diario. ¿POR QUÉ
DE PRONTO USAS EL PRESENTE?
La mujer que se había encontrado con Alonso, corre la voz por el pueblo de lo que le
había sucedido con el joven, entonces todos se preguntaban que porqué había huido de
esa manera de aquel lugar.
Pasan los días, el joven seguía con su labor en el campo junto con sus ovejas, sin pasarle
por la mente el simple hecho de volver al pueblo.
Los habitantes de allí, se preguntaban porqué no volvía a ir; entonces algunos hombres,
deciden ir a buscarlo al campo, cuando de repente, se lo encuentran allí, tirado en el
suelo…¡estaba inconsciente! Entonces deciden entre todos trasladarlo al médico más
cercano, uno de ellos, "Mario”, POR QUÉ USAS COMILLAS? ofrece su carro para
transportarlo.
Cuando iban a mitad del camino, el joven comienza a recuperar el sentido y pidió por
favor que le dieran agua, porque tenía mucha sed. Pero en ese momento no llevaban ni
gota de agua en el carromato que los transportaba. La casualidad quiso que de pronto,
Alonso divisó una fuente muy cerca del lugar, por lo que el joven pidió que parasen y
casi sin poder, poco a poco, se acercó andando hasta que llegó a la fuente.
Era una fuente peculiar, ya que tenía forma octogonal. En el centro, había una bella
dama con un ramo de flores en la mano y protegida y rodeada de ángeles.
Al llegar el joven a la fuente, se sentó en el borde y se quedó embelesado contemplando
la imagen de la bella dama, y se le saltaron las lágrimas porque la imagen le recordaba
a su madre, ya desaparecida. Después de largo tiempo en esa posición, cuando se
disponía a beber, de pronto, la imagen comenzó a moverse y recobró vida, y le dijo al
joven:
- Eres una buena persona, trabajador, inteligente, honesto y sincero. Toda tu vida
la has dedicado a tus animales y a tus huertos en honor a tus padres, y nunca has
pensado en ti, ya es hora que lo hagas, porque te mereces ser feliz.
Ante esto, el joven, después de beber agua, mira la imagen y observa aturdido que de
nuevo se había convertido en una estatua bella, pero fría.
Alonso sorprendido y sin dar crédito a lo que sus ojo acababan de ver, se fue de nuevo
al carromato, camino de la casa del doctor
Ya en casa del médico, y después de éste reconocerle, le indica que está sano como un
roble y que no padece enfermedad ni trastorno alguno, que no hay motivo por el que
alarmarse, porque está en perfecto estado de salud.
Las personas que le acompañaron fueron al pueblo diciendo que estaban asombrados y
no encontraban explicación lógica a lo ocurrido.
Después de esto, el joven volvió a su casa y allí siguió con su rutina diaria, lo único que
le hacía feliz era estar en el campo rodeado de todos y cada uno de sus animales pero
extrañaba el cariño de las personas, esto le hizo pensar en lo que la bella dama de la
fuente le había dicho y pensó en relacionarse un poco mas con la gente del pueblo.
Un día, Alonso fue al pueblo a dar uno de los tantos paseos a los que estaba
acostumbrado y aquellos que hacia tiempo que no daba. Por el camino se encontró a
Mario, uno de los que se ofrecieron para llevarlo al médico, y emprendieron una larga
conversación en la que Alonso se sintió tan a gusto que decidió pedirle un favor:
-Mario, estoy intentando salir un poco más y relacionarme con los habitantes de las
aldeas colindantes, y quisiera contar contigo para que me ayudes a conseguirlo, ya que
confío plenamente en ti.
Mario aceptó sin temor alguno la petición de Alonso y también le dijo que si necesitaba
ayuda para cultivar y cuidar sus campos y su ganado estaba dispuesto a ayudarle. Los
dos pasaron toda la tarde juntos y se despidieron como buenos amigos.
Al llegar Alonso a casa estuvo toda la noche pensando en lo ocurrido días anteriores en
la fuente, y si pensarlo se dispuso a volver al lugar, pero cual fue su sorpresa al
comprobar que no quedaba nada de lo que vio; ni fuente, ni imagen, ni ángeles, ni nada
de nada y se quedó dormido mientras pensaba.
Soñó que en el cielo un grupo de ángeles rodeaban a su madre y a su padre que velaban
por él a cada momento y que por eso él siempre se sentía protegido y que sus días los
quería compartir ayudando a todos los vecinos.
De pronto en la mañana llamaron a la puerta, era la señora preguntona del pueblo, ésta
le dijo que se había enterado de que había muchas familias necesitadas en aldeas
colindantes y que él le podía ayudar. .
Alonso la invitó a pasar y mientras desayunaban, esta le contó…
-.¿Sabes? En el pueblo hay muchas personas que confían en ti porque saben que
eres muy buena persona.
Alonso se quedó pasmado, no esperaba que aquella mujer, tan cotilla, chismosa,
indiscreta…tuviese aquel concepto de él, ya que no encajaba nada en la manera de ser
con la suya. El era bastante discreto y ella todo lo contrario. Desde luego que nunca se
le hubiese pasado por la cabeza aquella amistad.
Pero ciertamente, Alonso comenzó a confiar en ella y le propuso ir en busca de Mario
para que les prestase su carromato e ir por todas las casas necesitadas ofreciéndole maíz,
trigo, leche y todo lo que podía y se sentía muy bien ayudando a todos sus vecinos.
Casualmente un día de los que iba repartiendo víveres se cruzó con una joven rubia, con
pelo largo, ojos azules y se quedó sorprendido al verla, tanto fue así que se le cayó la
cesta que llevaba con los alimentos. Y sin pensarlo, fue a su amiga cotilla y le preguntó:
- ¿Sabes algo de ella? ¿Sabes donde vive?.
A lo que la cotilla le contestó:
- Claro que tengo información de ella. Ella vivía aquí antes, pero tras el accidente que
sufrió su madre, decidió mudarse, ya que su madre y ellas estaban muy unidas y no
soportaba estar aquí y que cada rincón fuese un recuerdo para ella, porque se deprimía y
por ello decidió irse a vivir a Madrid. Del resto de su familia no sé mucho, se SÉ que
viven por diversos pueblos de la ciudad (Burgos) y por ese motivo ahora se encuentra
de vacaciones aquí en casa de su tía.
Desde aquel día, Alonso no dejaba de pensar en ella, no se la podía quitar de la mente y
soñaba con ella noche y día.
Un día que estaba en el monte pastando con sus ovejas, se le presentó la bella dama de
la fuente encantada, se le acercó y le dijo:
- Por todas tus buenas acciones, te mereces una buena joven que te quiera hasta el fin
de tus días. Por ello, Diana, (que es como se llamaba la joven), te estará esperando
esta noche junto a la fuente que te dio de beber agua cuando la necesitaste.
Ante esto, el joven Alonso le contestó:
- No tengo palabras para agradeceros todo lo que hacéis por mí.
Y de pronto, la bella dama desapareció.
Por la noche, Alonso, tal y como la dama de la fuente le indicó, fue a la fuente a
encontrarse con su amada Diana, con la cual, jamás había cruzado palabra.
Pero cuando el joven llegó al sitio de la cita, la fuente no estaba como anteriormente,
cuando él fue, pero el tenía fe y pensaba que tanto su amada Diana, como la fuente,
aparecerían en cualquier momento, pero pasaban los segundos, los minutos, las horas…
y él se encontraba completamente solo, en medio del campo, pero no se resistía a pensar
que la dama de la fuente le había engañado y esperaba, esperaba, esperaba….. Hasta que
de pronto, ya al amanecer, comenzó a observar como una nube de humo de la cual salía
la fuente mágica y de pronto contempló como en el centro de ella, su amada Diana,
había sustituido a la bella dama de mármol, quedó cegado al contemplar tanta belleza,
Diana le tendió sus brazos y segundos después los ángeles se convirtieron en sus padres
que arrastraban a Alonso y a Diana hacia el cielo con alas de cristal y desde entonces
estuvieron unidos juntos y por siempre.
Buena historia, trabajada. Muy mejorable la expresión escrita, puntuación (en
general, también en el diálogo).
Nota: 0,1