DESORDEN PROCESAL
Grave violación a los deberes de un juez al permitir la intromisión en un juicio de
elementos que generen alteración en el orden de un proceso en detrimento de los
derechos de las partes. Ejemplo: “Adelantar u omitir actos procesales es una prueba de la
existencia de un desorden procesal”.
Sentencia N° 2821 del 28-10-2003 de la Sala Constitucional: “En sentido estricto el
desorden procesal, consiste en la subversión de los actos procesales, lo que produce la
nulidad de las actuaciones, al desestabilizar el proceso, y que en sentido amplio es un tipo
de anarquía procesal, que se subsume en la teoría de las nulidades procesales”.
http://historico.tsj.gob.ve/decisiones/scon/octubre/2821-281003-03-1152%20.HTM
SENTENCIA 2821 - Sala Constitucional TRIBUNAL
SUPREMO DE JUSTICIA 28 DE OCTUBRE DEL AÑO
2003
PONENTE Jesús E. Cabrera Romero
Acción de Amparo
SALA CONSTITUCIONAL MAGISTRADO PONENTE: -J.E. CABRERA R0MERO
El 10 de julio de 2003, esta Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia admitió la
acción de amparo constitucional interpuesta por el ciudadano J.G.R.B., titular de la cédula
de identidad N° 10.390.256, en su condición de Síndico Procurador Municipal del
Municipio Carrizal del Estado Miranda, contra la sentencia dictada por la Corte Primera de
lo Contencioso Administrativo el 6 de marzo de 2003.
Practicadas las notificaciones, por auto del 17 de septiembre de 2003, se fijó la oportunidad
para celebrar la audiencia oral de las partes, la cual se realizó el 13 de octubre de 2003, y se
dejó constancia de la que comparecieron los abogados R.J.A., L.A. y T.N., representantes
judiciales del accionante; de la no comparecencia del Presidente de la Corte Primera de lo
Contencioso Administrativo, accionado; igualmente se dejó constancia de la presencia de
los abogados C.F.G., M.A.L.M. y E.L.F.V., apoderados judiciales de CENTRO
COMERCIAL LA ARCADA C.A. y AGUA MINERAL CANAIMA C.A., terceros
coadyuvantes. Asimismo, se dejó constancia de la presencia de la abogada A.M.,
representante del Ministerio Público. En la audiencia constitucional, el abogado R.A., en
representación del accionante, luego de expuestos sus alegatos, consignó escrito contentivo
de los mismos, y la representación del Ministerio Público, luego de ser oída, consignó de
manera escrita los alegatos y opiniones que fueron expresados en la audiencia
constitucional. Las partes presentes ejercieron el derecho de réplica y contra réplica.
Efectuada la lectura individual del expediente, para decidir se hacen las siguientes
consideraciones:
I DE LA ACCIÓN DE AMPARO
En el escrito contentivo de la acción de amparo, el actor señaló lo siguiente:
1. - Que, el 6 de marzo de 2003, la Corte Primera de lo Contencioso Administrativo
declaró con lugar la apelación ejercida por el abogado M.A.L.M., inscrito en el
Inpreabogado bajo el N° 33.120, actuando en su carácter de apoderado judicial de las
sociedades mercantiles CENTRO COMERCIAL LA ARCADA C.A. y AGUA
MINERAL CANAIMA, C.A., contra la sentencia dictada por el Juzgado Superior
Tercero en lo Civil y Contencioso Administrativo de la Circunscripción Judicial de la
Región Capital, el 20 de septiembre de 2002, mediante la cual se declaró desistido el
recurso contencioso-administrativo de anulación interpuesto por las empresas antes
mencionadas, contra el acto administrativo contenido en la Resolución N° 014/02 del
22 de abril de 2002, emanada de la Dirección de Ingeniería Municipal de la Alcaldía del
Municipio Carrizal del Estado Miranda.
2. - Que mediante dicha resolución recurrida se revocó el acto administrativo emanado de
la misma Dirección signado con el N° 024/2001 del 21 de marzo de 2001, mediante el
cual se aprobó: a) el permiso de ampliación de una edificación existente con un área
acusada de trescientos diez metros (310 mts.); b) la conformidad de uso otorgada
mediante oficio N° 344/2001 del 5 de noviembre de 2001; y c) la habitabilidad
concedida por la Resolución N° 072/2000 del 23 de marzo de 2000.
3. - Que la Corte Primera de lo Contencioso Administrativo en la decisión accionada, al
anular la decisión del Juzgado Superior antes citado, ordenó la reposición de la causa al
estado de que se libre un nuevo cartel de emplazamiento, de conformidad con lo
establecido en el artículo 125 de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia.
4. - Que dicho fallo lesionó la garantía prevista en el artículo 26 de la Constitución, ya que
en el mismo “se analiza el sentido y alcance del artículo 125 de la LOCSJ de manera
coherente y correcta, e inclusive está a tono con fallos dictados por esta Sala; sin
embargo, deja de ser imparcial, idónea, transparente, responsable, expedita e incurrió en
una reposición inútil, al ordenar que se librara el cartel de emplazamiento prevenido en
el artículo 125 de la LOCSJ nuevamente, por cuanto observó en las actas del expediente
que el cartel expedido en fecha 10 de julio de 2002 no estaba agregado a los autos en
orden cronológico, lo que según su parecer violaba el derecho a la defensa del
recurrente, al inducirlo en error...”.
5. - Que la Corte Primera de lo Contencioso Administrativo “al expresar en su fallo que el
cartel de emplazamiento ‘no se expidió el mismo previamente, conservándose el orden
cronológico de preclusividad que deben llevar los actos procesales en el marco de un
debido proceso’, obvió totalmente que el cartel si había sido expedido en esa fecha
como constaba del auto de 10 de julio de 2002, donde constaba que había sido librado
el cartel. No logro comprender como llegó a esa conclusión el fallo lesivo, toda vez que
como consta del mismo expediente y así lo expresa de manera inequívoca el fallo
lesivo, el cartel de emplazamiento se libró el día 10 de julio de 2002, y el hecho de que
se encuentre agregado a los autos a los folios 123 y 124 del expediente, el cartel con esa
misma fecha de expedición, justo antes del fallo que declaró el desistimiento del
recurso, no demuestra que el cartel no fuera expedido previamente, ya que es imposible
expedir el cartel antes de la fecha del auto que lo acuerda...”.
6. - Que “...el fallo lesivo, deja de ser imparcial, y le suple una carga al recurrente que no
cumplió, como el mismo fallo lo afirma, ya que al reponer la causa a los únicos fines de
que ejecute el recurrente su obligación de retirar, publicar y consignar el cartel que
NUNCA RETIRO en su oportunidad legal, está premiando su negligencia y derogando
el desistimiento establecido en el artículo 125 de la LOCSJ, lo que atenta contra el
debido proceso”.
7. - Que “(e)l expediente tenía su orden cronológico de manera legal, es decir, conforme a
los artículos 25 y 108 del Código de Procedimiento Civil, como lo narra el fallo lesivo,
ya que el mismo afirma, la fecha en que quedaron notificadas las partes, y la fecha en
que se libró el cartel, pero el fallo lesivo ‘presume’ que el recurrente se confundió,
porque el sello del libramiento del cartel estaba en el reverso de un auto de fecha 9 de
julio de 2002, sin tomar en cuenta que el recurrente compareció a los autos el día 21 de
agosto de 2002, no para solicitar que se le entregare el cartel, lo cual era su carga, sino
para solicitar una copia simple del amparo cautelar acordado”.
8. - Que “...desde el día 10 de julio de 2002, fecha en que el Tribunal colocó el sello
húmedo manifestando que había librado el cartel, hasta el día 9 de agosto de 2002,
fecha en que se recibieron los antecedentes administrativos, el recurrente no revisó el
expediente ni cumplió con su carga de retirar el cartel, en virtud de que entre estos dos
lapsos, 10 de julio al 9 de agosto hay casi un mes de diferencia, donde no existiría
ninguna equivocación en relación a la expedición del cartel de emplazamiento, ya que
el sello húmedo fue la última actuación que constó en autos al día 8 de agosto de 2002,
sin que mediara ninguna confusión como pretende crearla el fallo lesivo...”.
9. - Que “...el retiro del cartel, su publicación y consignación es una CARGA PROCESAL
del recurrente, él está obligado a instar a que el Tribunal le expida el cartel, y una vez
librado debe retirarlo, publicarlo y consignarlo en autos, ya que de no hacerlo se le
aplicarán los efectos del artículo 125 de la LOCSJ, en consecuencia, después de librado,
es evidente que el recurrente no compareció al Tribunal a retirarlo, ya que constó en
autos, sin lugar a dudas, su expedición desde el 10 de julio de 2002, y el recurrente no
solicitó que se le entregara el mismo en ninguna oportunidad, así como tampoco dejó
constancia el Tribunal de la causa de que el recurrente se había llevado el cartel”.
10. - Que “...en el presente caso no existía error o vicio que corregir realizado por parte del
Juzgado Superior, como hubiera sido no librar el cartel de emplazamiento y después
sentenciar que el recurrente no cumplió con su carga procesal, lo cual hubiera sido
imposible para él. Además, la nulidad de los actos procesales consagrada en el artículo
106 del Código de Procedimiento Civil sólo se declarará cuando así lo determine la ley
o cuando haya dejado de cumplirse en el acto alguna formalidad esencial a su
validez...”.
11. - Que “...la falta de transparencia del acto lesivo infringe los derechos constitucionales
que asisten a ...(su)... representada de tener derecho a un debido proceso, dentro del
cual se respete la igualdad de las partes y se obtenga una tutela judicial efectiva, lo cual
fue todo trastocado por el acto lesivo al expresar que el recurrente a pesar de no haber
cumplido con su carga procesal, y no existir ningún interesado que viniera a coadyuvar
u oponerse (por la falta de publicación del cartel de emplazamiento), aún así, le
repusiera la causa al estado de que el recurrente se le abriera de nuevo una oportunidad
que le había precluido, lo que atenta contra el orden público constitucional, ya que los
actos procesales están diseñados para garantizar el derecho de defensa de las partes
dentro del proceso, y su inobservancia conlleva a que no se esté dentro de un proceso
debido, ya que al subvertir el procedimiento se está violando la garantía al debido
proceso y al derecho a la defensa de ...(su)... representada”.
12. - Que “...la igualdad entre las partes quedó desintegrada, toda vez que a pesar que el
recurrente no cumplió con su carga procesal, se le premió esa falta de diligencia sólo a
los fines de mantenerle vigente la acción accesoria -acción de amparo cautelar- que
mantiene suspendida los efectos del acto administrativo que impugnó a través del
recurso contencioso de anulación...”.
13. - Que “... no se trata de la denuncia de una norma de rango legal, sino que la falta de
aplicación de dicho dispositivo, produjo de manera directa, la violación de los derechos
constitucionales que se describen, específicamente el debido proceso, el derecho a la
igualdad y el derecho a la defensa”.
Solicitó se declarase con lugar el amparo ejercido, y con ello que se declarara la nulidad
del fallo dictado el 6 de marzo de 2003 y “...en consecuencia el amparo cautelar
ejercido conjuntamente con el recurso contencioso de anulación, como pretensión
accesoria de la principal, debe correr la suerte de la acción principal y dejar de surtir sus
efectos”.
Finalmente, pidió medida cautelar a los fines de que suspendieran los efectos del fallo
accionado, mientras se decidía el presente amparo, y que se notificara de ello al
Juzgado Superior Tercero en lo Civil y Contencioso Administrativo de la
Circunscripción Judicial de la Región Capital, pues consideró, que de no suspenderse
los efectos de la decisión accionada, el mencionado Juzgado Superior continuaría el
curso de la causa al estado ordenado por la Corte Primera de lo Contencioso
Administrativo.
II DEL FALLO IMPUGNADO
La decisión impugnada declaró con lugar la apelación interpuesta por el abogado
M.A.L.M., inscrito en el Inpreabogado bajo el N° 33.120, en su carácter de apoderado
judicial de CENTRO COMERCIAL LA ARCADA C.A. y AGUA MINERAL
CANAIMA C.A., contra la sentencia dictada por el Juzgado Superior Tercero en lo
Civil y Contencioso Administrativo de la Región Capital, el 20 de septiembre de 2002,
mediante la cual se declaró desistido el recurso contencioso administrativo de anulación
interpuesto por las referidas sociedades mercantiles, contra el acto administrativo
contenido en la Resolución N° 014/02 del 22 de abril de 2002, emanada de la Dirección
de Ingeniería Municipal de la Alcaldía del Municipio Carrizal del Estado Miranda, el
cual revocó el acto administrativo emanado de la misma Dirección signado con el N°
024/2001 del 24 de marzo de 2001, mediante el cual se aprobó el permiso de
ampliación de una edificación existente con un área acusada de trescientos diez metros
(310 mts), y de igual manera, se decidió no aprobar la Conformidad de Uso otorgada
mediante Oficio N° 344/2001 del 5 de noviembre de 2001, y revocar la habitabilidad
concedida por Resolución N° 072/2000, del 23 de marzo de 2000. En segundo lugar, la
referida decisión dictada por la Corte Primera de lo Contencioso Administrativo, anuló
el fallo dictado por el Juzgado Superior en lo Civil y Contencioso Administrativo de la
Región Capital, anuló todo lo actuado y ordenó la reposición de la causa al estado de
que se librara nuevamente el cartel de emplazamiento, de conformidad con lo
establecido en el artículo 125 de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia.
Fundamentó su decisión la Corte Primera de lo Contencioso Administrativo, en lo
siguiente:
1.- Que, el a quo declaró desistido el recurso de nulidad, en virtud de que las
recurrentes incumplieron la formalidad contemplada en el artículo 125 de la Ley
Orgánica de la Corte Suprema de Justicia, debido a que no fue retirado el cartel de
emplazamiento a los terceros interesados dentro de los quince (15) días continuos a su
expedición.
2. - Que, del artículo 125 de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia se
desprenden tres cargas procesales para los recurrentes constituidas en un mismo acto:
Retiro del cartel de emplazamiento, publicación de éste en un periódico de los de mayor
circulación y; consignación de la publicación en el expediente, todo ello dentro de un
lapso preclusivo.
3.- Que, de la lectura del artículo referido, con fundamento en el principio de
preclusividad de los actos procesales, se desprende claramente la fecha en que debe
comenzarse a contar el lapso de quince (15) días para declarar el desistimiento del
recurso contencioso administrativo de anulación; y que en tal sentido, resulta claro que
el cómputo de los quince días previstos para consignar la publicación del cartel, debe
contarse desde el día siguiente a la fecha en que aquél hubiere sido expedido, es decir,
emitido por el Tribunal, momento en el cual éste ya puede ser retirado del tribunal por
la parte interesada, a los fines de su publicación y posterior consignación en el
expediente de un ejemplar del periódico donde hubiere sido publicado.
4.- Que, el retiro, publicación y consignación al expediente del cartel de emplazamiento
a los terceros, constituye una carga procesal para el recurrente, por lo cual su
incumplimiento opera en su perjuicio, y acarrea la consecuencia jurídica prevista por el
legislador, la cual es el desistimiento tácito de la acción y el posterior archivo del
expediente, debido a la falta de interés demostrada en la acción interpuesta.
5.- Que, la consignación de la publicación del cartel de emplazamiento de los terceros
puede ser en fecha posterior al lapso establecido en el artículo 125 de la Ley Orgánica
de la Corte Suprema de Justicia, pero su retiro y publicación deben ser realizados
preclusivamente dentro del referido lapso, y que en el presente caso, la parte actora no
retiró, publicó, ni consignó el aludido cartel.
6.- Que, en el caso bajo estudio, el cartel de emplazamiento fue expedido el 10 de julio
de 2002, pero consignado en el expediente con posterioridad a una diligencia del
apelante, y a la sentencia que declaró el desistimiento de la causa del 20 de septiembre
de 2002, y señaló, que el orden cronológico no se conservó, conllevando a que se
generara un estado de indefensión insalvable e inseguridad jurídica para los
apelantes. Igualmente, se expresa en la referida decisión, que si bien es cierto que en la
sentencia de admisión del 28 de mayo de 2002, se acordó librar el cartel a que se refiere
el artículo 125 de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia, una vez que
constara en autos la última de las notificaciones ordenadas, y que ello se efectuó el 10
de julio de 2002, pero no se expidió el mismo previamente, por lo que no se conservó el
orden cronológico de las actuaciones.
7.- Que, el a quo incurrió en el vicio de falso supuesto de derecho, ya que del análisis
del fallo apelado se desprende que el referido tribunal hubiese aplicado acertadamente
al caso bajo estudio, el artículo 125 de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia,
si el cartel a que se refiere dicha norma, hubiese sido expedido en los autos de una
forma correcta en cuanto al orden cronológico de las actuaciones, por lo que consideró
que mal pudo haber sido retirado, publicado y mucho menos consignado el mismo por
la parte actora.
Leído el expediente pasa la Sala a pronunciarse previas las siguientes consideraciones:
III
CONSIDERACIONES PARA DECIDIR
Del análisis de las actas que conforman el presente expediente, y de la apreciación de
las exposiciones realizadas por las partes en la audiencia oral del presente
procedimiento, la Sala observa que:
El presente caso se trata de la impugnación en amparo de la sentencia dictada por la
Corte Primera de lo Contencioso Administrativo, el 6 de marzo de 2003, que declaró
con lugar la apelación ejercida y anuló, a su vez, el fallo emanado del Juzgado Superior
Tercero en lo Civil y Contencioso Administrativo de la Región Capital del 20 de
septiembre de 2002, que declaró desistido el recurso, por incumplimiento del
accionante del artículo 125 de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia, y que
en consecuencia, anuló todo lo actuado y ordenó la reposición de la causa al estado de
que se librara nuevamente el cartel de emplazamiento, de conformidad con lo
establecido en el artículo 125 de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia, por
cuanto consideró, que en el presente caso no se configuró el supuesto de una reposición
inútil.
En escrito recibido por esta Sala el 18 de agosto de 2003, remitido anexo al oficio N°
03/5251 del 15 de agosto de 2002, presentado por J.C.A.B., A.M.R.C., E.M.O.,
L.E.M.L. y Perkins Rocha Contreras, en su condición de Presidente, Vicepresidenta y
demás Magistrados de la Corte Primera de lo Contencioso Administrativo, parte
presuntamente agraviante, señalaron que en el presente caso no se verificó ninguno de
los requisitos necesarios para la procedencia de amparo contra decisiones judiciales,
dado que consideraron que la sentencia impugnada fue dictada dentro del ámbito y
alcance de las atribuciones a ellos conferidas, y que de la misma no se evidencia
violación a derechos constitucionales, y que lo que pretende el accionante es replantear
el asunto ante una tercera instancia. En consecuencia, solicitaron que el amparo sea
declarado improcedente. Tal escrito no lo toma en cuenta la Sala, ya que tratándose de
un proceso oral, es en la audiencia constitucional donde los integrantes de la Corte
Primera de lo Contencioso Administrativo, tenían la carga de alegar oralmente.
Por escrito presentado por ante esta Sala el 9 de octubre de 2003, los abogados
E.L.F.V., C.F.G. y M.A.L.M., inscritos en el Inpreabogado bajo los Nros 12.792,
29.711 y 33.120, respectivamente, con el carácter de apoderados judiciales de AGUA
MINERAL CANAIMA C.A. y CENTRO COMERCIAL LA ARCADA C.A., terceros
interesados en la presente acción de amparo, procedieron a formular sus argumentos,
entre los que señalaron que el accionante pretende replantear por tercera vez, el thema
decidendum objeto de los dos primeros pronunciamientos judiciales, es decir, si operó o
no el desistimiento en el juicio de nulidad incoado por sus representadas, motivo por el
cual solicitan que la presente acción de amparo constitucional sea declarada
improcedente. Estos argumentos fueron ratificados de viva voz en la audiencia
constitucional. Asimismo, los referidos apoderados judiciales, rechazaron la solicitud
de medida cautelar formulada en el escrito de amparo, por considerar que con la misma
se pretende paralizar un procedimiento que está en curso, en detrimento del principio de
economía procesal.
En la audiencia constitucional, la representación del Ministerio Público expuso, que en
el presente caso no se constata la violación de los derechos constitucionales invocados
como conculcados por el Síndico Procurador del Municipio Carrizal del Estado
Miranda, en virtud de que el accionante tuvo participación activa en el procedimiento
seguido por el a quo, y tuvo oportunidad de participar y formular alegatos y ejercer la
defensa de sus intereses. Además consideró, que no corresponde al Juez constitucional
revisar criterios de estricto orden jurisdiccional que sólo incumben a los jueces de
mérito, respecto a la interpretación y aplicación de normas de rango legal. En
consecuencia solicitó que se declarara improcedente la presente acción de amparo
constitucional.
Ahora bien, en el presente caso, la Sala observa que el proceso por nulidad de actos
administrativos, impone una carga al accionante de retirar y publicar los carteles dentro
del plazo establecido en el artículo 125 de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de
Justicia. El incumplimiento de tal carga acarrea el desistimiento del procedimiento; y
ello obliga al accionante a una conducta diligente al máximo en lo que a confección y
retiro del cartel se refiere. Esa conducta debe ser vigilante en relación con todos los
pasos del proceso, y en el caso de autos, el fallo impugnado relevó de dicha carga al
accionante en nulidad, ya que debido a un “desorden procesal”, dicho accionante no
tuvo certeza de cuando se libró el cartel, falta de certeza que no podía perjudicarlo, por
lo que debía emitirse de nuevo el cartel previsto en el artículo 125 de la Ley Orgánica
de la Corte Suprema de Justicia.
Motiva el fallo impugnado la existencia de un “desorden procesal”, figura no prevista
en las leyes, pero que puede existir y resultar nociva para las partes y hasta para la
administración de justicia.
En sentido estricto el desorden procesal, consiste en la subversión de los actos
procesales, lo que produce la nulidad de las actuaciones, al desestabilizar el proceso, y
que en sentido amplio es un tipo de anarquía procesal, que se subsume en la teoría de
las nulidades procesales.
Stricto sensu, uno de los tipos de desorden procesal no se refiere a una subversión de
actos procesales, sino a la forma como ellos se documenten. Los actos no son nulos,
cumplen todas las exigencias de ley, pero su documentación en el expediente o su
interconexión con la infraestructura del proceso, es contradictoria, ambigua, inexacta
cronológicamente, lo que atenta contra la transparencia que debe regir la administración
de justicia, y perjudica el derecho de defensa de las partes, al permitir que al menos a
uno de ellos se le sorprenda (artículos 26 y 49 constitucionales).
En otras palabras, la confianza legítima que genere la documentación del proceso y la
publicidad que ofrece la organización tribunalicia, queda menoscabada en detrimento
del Estado Social de derecho y de justicia.
Ejemplos del “desorden”, sin agotar con ello los casos, pueden ser: la mala
compaginación en el expediente de la celebración de los actos, trastocando el orden
cronológico de los mismos; la falta o errónea identificación de las piezas del expediente
o del expediente mismo; la contradicción entre los asientos en el libro diario del
Tribunal y lo intercalado en el expediente; la contradicción entre los días laborales del
almanaque tribunalicio y los actos efectuados en días que no aparecen como de
despacho en dicho almanaque; la dispersión de varias piezas de un proceso, en
diferentes tribunales; la ausencia en el archivo del Tribunal de piezas del expediente, en
determinados juicios; el cambio de las horas o días de despacho, sin los avisos previos
previstos en el Código de Procedimiento Civil (artículo 192); la consignación en el
cuaderno separado de actuaciones del cuaderno principal, y viceversa; la actividad en la
audiencia que impide su correcto desarrollo (manifestaciones, anarquía, huega, etc.)
Se trata de situaciones casuísticas donde el juez, conforme a lo probado en autos,
pondera su peso sobre la transparencia que debe imperar siempre en la administración
de justicia y sobre la disminución del derecho de defensa de los litigantes y hasta de los
terceros interesados, y corrige la situación en base a esos valores, saneando en lo
posible las situaciones, anulando lo perjudicial, si ello fuere lo correcto.
Otro tipo de desorden procesal, ocurre cuando sobre un mismo tema decidendum,
existen varios procesos inacumulables, sustanciándose por separado varias causas
conexas que en cierta forma incide la una sobre la otra, instruidas por procedimientos
distintos, que puedan provenir de acciones diversas (ordinarias, especiales, amparos,
etc.).
Esta profusión de causas, con sentencias contradictorias, y por ello inejecutables
provenientes de los diversos juicios, conlleva a la justicia ineficaz; y ante tal situación –
igualmente casuística- un Tribunal Superior capaz de resolver un conflicto de
competencia entre los jueces involucrados que conocen los distintos procesos, debe
ordenar y establecer los procesos, señalando un orden de prelación de las causas en
cuanto a su decisión y efectos, pudiendo decretar la suspensión de alguna de ellas, así
como la liberación de bienes objeto de varias medidas preventivas surgidas dentro de
las diversas causas. Se trata de una orden judicial saneadora, que atiende al
mantenimiento del orden público constitucional, ya que la situación narrada atenta
contra la finalidad del proceso y la eficacia de la justicia.
Dentro de esta categoría de desorden procesal, puede incluirse el caso en que las
apelaciones sobre varias decisiones que se dictan en un proceso y que tienen entre sí
relación, al ser oídas se envíen a diferentes jueces de alzada, surgiendo la posibilidad de
fallos contradictorios, o de lapsos que pueden correr ante tribunales distintos, haciendo
que coincidan en el mismo día y hora, actos a realizarse en la alzada.
Los dos tipos reseñados requieren que el proceso sea ordenado, sea saneado en sus
vicios constitucionales que conducen a la justicia ineficaz, opaca y perjudicial al
derecho de defensa.
Ahora bien, los correctivos del desorden procesal, solo pueden utilizarse –tanto de
oficio como a petición de parte, ya que el desorden también perjudica al sentenciador-
cuando objetivamente conste en autos o en la audiencia tal situación, hasta el punto que
ella puede fijarse válidamente como fundamento de la nulidad o de la orden saneadora.
Expuesto lo anterior, pasa la Sala a examinar si realmente existió un desorden procesal
que produjo los efectos que señaló el fallo impugnado.
Constata la Sala que para el 6 de junio de 2002 constaban en autos todas las
notificaciones a las partes y quedaba por cumplirse la referente al cartel del artículo 125
citado.
Lo anterior significa que el accionante en nulidad tenía la carga de impulsar el
libramiento del cartel y retirarlo a los fines de su publicación en la prensa. Dentro de los
quince (15) días consecutivos siguientes a la fecha en que se libró el cartel el accionante
en nulidad debería retirar el mismo y publicarlo; caso de no hacerlo en dicho término el
recurso se entenderá desistido.
El día 10 de julio de 2002 la Secretaría del Juzgado Superior Tercero en lo Civil y
Contencioso Administrativo de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de
Caracas, dejó constancia de que se libró el cartel, en nota que corre al folio ciento
diecisiete (117) del expediente de nulidad. Posteriormente a dicho libramiento, el cual
no ha sido impugnado, se agregó a los autos el Expediente Administrativo, y para el 25
de julio de 2002, el cartel debía haber sido publicado. No consta en autos que ello se
hizo, y consta que el accionante de la nulidad, diligenció el 21 de agosto de 2002 sin
mencionar, que había retirado, o que lo hacía en ese acto, el cartel librado.
Al proceder así, incumplió el accionante en nulidad, lo dispuesto en el artículo 125 de
la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia, y la Primera Instancia declaró -a
juicio de esta Sala- correctamente el desistimiento.
El fallo impugnado en base a un supuesto desorden procesal, revocó la sentencia de la
Primera Instancia.
No consta a la Sala objetivamente tal desorden, pero de existir, él no desmerita el
incumplimiento por parte del accionante en nulidad, de la carga del artículo 125 citado,
y que comenzó cuando a partir del 10 de julio de 2002, según nota que no ha sido
impugnada como falsa, la Secretaría del Tribunal de la Primera Instancia, dejó
constancia del libramiento del cartel, lo que exigía del accionante la diligencia
necesaria para retirarlos de la Secretaría. No se trataba de una actuación oculta ni
disimulada, a pesar que constaba al reverso de un folio, ya que la constancia del
libramiento del cartel podía ser conocida por los demandantes de la nulidad.
Considera la Sala, que tal desconocimiento por el fallo impugnado, del texto del
artículo 125 de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia y sus consecuencias,
constituye una injuria constitucional no juzgada con anterioridad en el proceso de
nulidad y una extralimitación en su competencia, entendida en el sentido amplio como
lo ha sostenido esta Sala. Una cosa es el juicio e interpretación de la ley, que practica el
juez y que corresponde a su juzgamiento, y otra es la inaplicación de una norma por
motivos objetivamente inexistentes, como ocurre en este caso. Tal desaplicación excede
del juzgamiento y puede convertirse, como en efecto resultó, en una injuria
constitucional a una de las partes, como lo es la violación del debido proceso en
detrimento del accionante en este amparo.
En consecuencia, se anula el fallo impugnado, y todo lo actuado con posterioridad y se
ordena a la Corte Primera de lo Contencioso Administrativo conocer de la apelación
conforme a la doctrina establecida en este fallo. Así se decide.
IV DECISIÓN
Por los razonamientos expuestos, esta Sala Constitucional del Tribunal Supremo de
Justicia, administrando justicia, en nombre de la República y por autoridad de la Ley,
declara CON LUGAR la acción de amparo constitucional interpuesta por el ciudadano
J.G.R.B., en su condición de Síndico Procurador Municipal del Municipio Carrizal del
Estado Miranda. En consecuencia, ANULA la sentencia dictada por la Corte Primera de
lo Contencioso Administrativo, el 6 de marzo de 2003 y todo lo actuado con
posterioridad a ella y se le ordena conocer de la apelación conforme a la doctrina
establecida en este fallo. Se deja sin efecto la medida cautelar dictada por esta Sala en
sentencia del 10 de julio de 2003.
Publíquese y regístrese. Remítase copia de este fallo a la Corte Primera de lo
Contencioso Administrativo. Cúmplase lo ordenado.
Dada, firmada y sellada, en el Salón de Audiencias del Tribunal Supremo de Justicia,
en Sala Constitucional, en Caracas, a los 28 días del mes de octubre de dos mil tres
(2003). Años: 193º de la Independencia y 144º de la Federación.
El Presidente de la Sala,
I.R.U.
El Vicepresidente-Ponente,
J.E.C.R.
Los Magistrados,
J.M.D.O.
A.J.G.G.
P.R.R.H.
El Secretario,
J.L.R.C.
EXP. Nº: 03-1152
JECR/
1 practice notes
Case nº 568 of Supreme Court - Sala Constitucional of Wednesday June 09, 2010
o Venezuela
o 9 June 2010
...audiencia tal situación, hasta el punto que ella puede fijarse válidamente como
fundamento de la nulidad o de la orden saneadora. (s SC n° 2821 del 28.10.03, caso: Con
apoyo en ese criterio y ante el evidente riesgo de sentencias contradictorias, quien disiente
considera que la Sala ha debi......
1 cases
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...audiencia tal situación, hasta el punto que ella puede fijarse válidamente como
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