TEMA 2.
LA GENERACIÓN DEL 98
Llamamos generación del 98 a un grupo de escritores españoles nacidos entre
1860 y 1875 que publican sus primeras obras en el cambio de siglo. El nombre de la
generación hace referencia al año (1898) en que España pierde sus últimas colonias
(Filipinas, Cuba y Puerto Rico) y, por lo tanto, manifiesta su decadencia política. Los
autores que se suelen incluir como miembros de la generación del 98 son Ángel
Ganivet (considerado el precursor), Ramiro de Maeztu, Azorín, Pío Baroja (el
llamado “Grupo de los tres”, muy radicales en ideas políticas y literarias), Miguel de
Unamuno y, con matices, a Antonio Machado (que se ha estudiado en el
Modernismo, y que aquí repasaremos brevemente) y Valle-Inclán (que también
comparte muchos rasgos con el modernismo, especialmente en sus Sonatas).
Desde el punto de vista temático, la generación del 98 comparte, en mayor o en
menor medida, los siguientes temas:
. El tema de España. Este grupo de escritores marcado por el desastre del 98
hereda del regeneracionismo la preocupación por la recuperación del país. El tema
de España se convierte en eje central de sus obras, lo que explica su valoración del
paisaje y su interés por la Historia. Concretamente se busca la esencia de lo
español y sus valores eternos en las tierras de Castilla, en su historia y su literatura.
Una de las variantes recurrentes de la preocupación por España es la dualidad
España/Europa. Europa se toma como modelo de desarrollo científico, cultural,
industrial e intelectual frente a una España supersticiosa, analfabeta,
subdesarrollada. No obstante, algunos autores, como Unamuno, que en su juventud
sostenían esa europeización para España, terminan cambiando de opinión y
proponen lo contrario: mantener la esencia española.
. El tema filosófico. La angustia existencial y el tema de Dios están presentes en
muchas de sus obras. La lectura de ciertos filósofos, como Schopenhauer,
Kierkegaard o Nietzsche, aporta actitudes existencialistas y temas como el eterno
retorno o la voluntad.
Desde el punto de vista estilístico y formal, los autores del 98 coinciden en el
propósito de superar la estética realista y en la preferencia por la prosa (el ensayo y
novela, fundamentalmente). Hay un deseo de modernizar los géneros tradicionales,
sobre todo la novela (aunque también hacen un teatro innovador) y de renovar el
lenguaje literario. El gusto por recuperar lo español, llevará a algunos autores, como
Azorín, a la recuperación de un vocabulario popular, antiguo, arcaico, que se estaba
perdiendo.
Destacamos, a continuación, los principales autores de esta generación:
Miguel de Unamuno (1864-1936) cultivó todos los géneros, aunque destacó en el
ensayo y la novela. Sus ensayos abordan temas como el problema de España, que
aparece En torno al casticismo o Por tierras de Portugal y España, obras que
revelan su interés por el paisaje y el papel histórico de Castilla. Su pensamiento
filosófico, precursor del existencialismo, se desarrolla en ensayos como Del
sentimiento trágico de la vida, donde aparecen sus grandes obsesiones: el sentido
de la vida, la muerte o el conflicto entre fe y razón. En sus novelas Unamuno
subordina argumento y personajes al mensaje filosófico (su gran tema será el
conflicto entre el impulso religioso y la razón). Su rechazo del realismo le lleva a
desarrollar una fórmula novelística muy personal que denomina “nivola”. Las nivolas
se centran en el conflicto interior del personaje. En su producción novelística
destacan títulos como Niebla, La tía Tula o San Manuel Bueno, mártir.
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Pío Baroja (1872-1956) se dedicó casi en exclusiva a la novela. En su larga
producción destacan varias trilogías, como la de La lucha por la vida (La busca,
Mala hierba y Aurora roja), y novelas tan importantes como Zalacaín el Aventurero o
El árbol de la ciencia. En su obra Baroja revela su concepción pesimista del mundo.
Para él la vida es una lucha continua que carece de sentido y que está dominada
por un sufrimiento cruel e incomprensible para el que no existen alternativas como el
amor o la religión. Su visión crítica de España está teñida de individualismo y
escepticismo. Sus personajes representan actitudes polarizadas: hombres de acción
y abúlicos (desorientados y sin voluntad). Destaca la estructura abierta de sus
novelas y su claridad estética.
La obra de José Martínez Ruiz, Azorín (1873-1967) se centra en el tema del paso
del tiempo (influido por la idea del eterno retorno de Nietzsche), en la evocación del
pasado o el paisaje y la historia de Castilla, siempre con un estilo en el que destaca
la sencillez y la precisión. Utiliza la literatura clásica como fuente de inspiración. En
sus ensayos (como La ruta de don Quijote o Castilla) se combina reflexión y lirismo.
En cuanto a sus novelas, carecen prácticamente de argumento y son más bien un
pretexto para incorporar elaboradas descripciones o expresar sus preocupaciones
temáticas. Las más interesantes son las de su primera etapa, como La voluntad o
Antonio Azorín.
Valle-Inclán (1866-1936) es un autor inclasificable cuya obra teatral y novelística
evoluciona desde el modernismo inicial hacia una estética (la del esperpento)
cercana al expresionismo y a las vanguardias. De su producción novelística cabe
destacarlas Sonatas, sus cuatro novelas modernistas protagonizadas por el
marqués de Bradomín; Tirano Banderas, que inaugura la llamada novela de
dictadores; y la inconclusa El ruedo ibérico, donde Valle se proponía contar la
historia de España desde la caída de Isabel II con una óptica esperpéntica. De su
producción dramática destaca el ciclo mítico y el ciclo del esperpento. Las obras del
ciclo mítico (Comedias bárbaras y Divinas palabras) se ambientan en una Galicia
arcaica, violenta y patriarcal en la que el hombre se muestra cruel, lascivo,
desprovisto de toda civilización. La obra que mejor representa el ciclo del
esperpento es Luces de Bohemia, donde la deformación caricaturesca de la realidad
evidencia lo absurdo y miserable de la existencia. Los procedimientos de los que se
sirve Valle para lograr ese efecto deformante son la animalización y cosificación de
los personajes y la preferencia por ambientes sórdidos y degradantes.
A estos tres autores se suma Ramiro de Maeztu, que escribió exclusivamente
ensayos, como Defensa de la Hispanidad.
Por otra parte, Antonio Machado, incluido por algunos en la nómina del 98, debe
estudiarse en el contexto más amplio de la renovación poética modernista. Si bien
es cierto que en Campos de Castilla (1912), Antonio Machado incorpora una serie
de temas que lo alejan del Modernismo de Soledades, galerías y otros poemas y lo
acercan a la generación del 98. Sigue manteniendo en parte del libro ese tono
intimista y melancólico del libro anterior pero añade temas nuevos que miran de
frente a la realidad histórica y social del país. Hay un interés especial por los
campos de Castilla y sus gentes, y se subraya el contraste entre su pasado glorioso
y su decadencia actual. Critica el atraso y la ignorancia de sus habitantes al mismo
tiempo que elogia la belleza de los paisajes de Castilla.