ENOJADO
Escrito por Marina Cabrera – Basado en el cueto infantil Los Cinco Enfados
Escena 1
(Fondo blanco, se prende la luz y aparece la narradora)
NARRADORA: ¿Alguna vez se sintieron muy enojados? Pero muy, muy enojados,
como sintiendo que tenían un volcán adentro de sus pechos, un volcán tan furioso que
sus manos se ponían duras, su respiración era fuerte y parecía que el humo les salía por
las orejas. Imaginen eso, pero peor. Era un enojo taaaan grande que buscaba (tono
dramático) venganza... Sí, ¿saben lo que es venganza? (Saca un diccionario) Es la
satisfacción, o el gusto, que alguien siente al castigar a otro. Suena un poco feo, ¿no?
Pero antes de decir juzgar a nuestro personaje, lo vamos a conocer. Martín es un niño
como ustedes, como cualquier otro niño, va al colegio, le gusta jugar videojuegos y
fútbol. Además, le encanta comer pizza y hamburguesas. Cuando no tiene tareas le
gusta quedarse a ver películas o videos en internet. Tiene una mamá, un papá y una
hermana menor. En general todos se llevan bien, pero a veces hay días en los que
Martín pelea con su hermana, a veces pasa, ¿no? Un día normal, como cualquier otro
día, a Martín le pasó algo diferente.
MARTÍN: ¡Ma! ¡Ma! (Sacándose los tenis y la chompa, las va tirando al piso) ¿Dónde
está la mamá?
PAPÁ: No sé hijo, debe estar ocupada.
MARTÍN: ¡Mamá!
PAPÁ: Deja de gritar, hijo. Lleva tus cosas a tu cuarto y bajas, ¿sí?
MARTÍN: Pa, voy a llevar, pero quiero hablar con la mamá.
PAPÁ: Seguro ya viene y le hablas. Anda a dejar tus cosas y vienes a ayudarme a hacer
la cena.
MARTÍN: Ay, no tengo ganas de cocinar, quiero... quiero un helado pa. ¿Puedo comer
un helado ahora?
PAPÁ: No hijo, vamos a cenar primero. Después puedes comer helado como postre.
MARTÍN: ¡No quiero!
PAPÁ: Martín, ve a tu cuarto y alístate para la cena.
MARTÍN: ¡Pero papá! ¡Yo sólo quiero helado! Vas a tardar mucho en terminar de
cocinar y quiero el helado ahora. (Se tira al piso como para hacer berrinche)
PAPÁ: (Como para sí mismo) Ah, ya va a ser hora de dormir, sólo termino de cocinar,
ellos comen, se van a dormir y yo descanso. Sí, ya falta poco.
MARTÍN: ¡Papá, te estoy hablando!
PAPÁ: (Respirando profundo) El helado lo puedes tener después de cenar, si quieres
que cocine rápido, te cambias, te lavas las manos y me vienes a ayudar.
MARTÍN: ¡Pero no quiero, yo quiero helado ahora!
PAPÁ: Bueno Martín, traté de hablar contigo, ahora me voy a la cocina.
(Martín se queda sólo en la escena, el papá sale).
MARTÍN: No es justo (pateando las cosas que dejó en el piso), nada le cuesta darme un
helado, uno chiquito.
MAMÁ: (Ingresa Mamá con varios papeles en sus manos y hablando por celular) Sí, sí,
en unos minutos envío el archivo. No, no hay problema, sólo necesito unos minutos.
MARTÍN: Ma.
MAMÁ: Sí, claro, fuimos trabajando en esa idea...
MARTÍN: Ma, ma, ma, ma.
MAMÁ: Ahora no, Martín.
MARTÍN: ¡Ma!
MAMÁ: Claro, encontramos el problema que estaba pendiente. (Tapando el celular)
Ahora no, Martín, estoy hablando por celular.
MARTÍN: Pero ma.
MAMÁ: Estoy ocupada, Martín, dame un momento. Sí, Clara. Como te decía, hubo un
problema, pero ya se solucionó todo, así que no te preocupes…
MARTÍN: ¡Mamá!
MAMÁ: Disculpa, Clara. Tengo que atender algo ahora, (aguantando el enojo). Te
llamo en cuanto envíe el archivo, ¿sí? Sí, no te preocupes, media hora máximo. Dale,
listo.
MARTÍN: ¡Mamá!
MAMÁ: ¡Qué quieres, Martín! ¿No ves que estoy trabajando?
MARTÍN: Mami, me siento mal.
MAMÁ: ¿Tienes fiebre? (Le toca la frente)
MARTÍN: No.
MAMÁ: ¿Te duele la pancita?
MARTÍN: No.
MAMÁ: ¿Entonces?
MARTÍN: Yo quería comer helado y el papá dijo que no puedo comer helado ahora y
mi amigo...
MAMÁ: Lo siento, hijo. Pero si tu papá dijo que no, vas a tener que esperar.
MARTÍN: Mami, ¿vamos a jugar?
MAMÁ: Sí, después de comer.
MARTÍN: ¡No, ahora!
MAMÁ: ¡¿Ahora?! Ahora no, podemos jugar después de comer, antes de dormir. Si
quieres te leo un cuento.
MARTÍN: Pero ma, dijiste que íbamos a jugar en la noche y ya es de noche.
MAMÁ: Sí, hijo, pero ahora estoy trabajando, hubo un problema que no vas a entender.
En media hora termino y después de cenar podemos jugar.
MARTÍN: ¡No, yo quiero jugar ahora! (Tira las hojas que sostiene su madre al piso)
MAMÁ: Pero ¿qué te pasa, Martín?
MARTÍN: Es que...yo quiero.
MAMÁ: Y yo quiero acabar mi trabajo rápido. Así que puedes esperar. (Sale del
escenario)
MARTÍN: ¡No es justo! (Imitando a su mamá). No puedo jugar ahora, Martín, tienes
que esperar, no puedes comer helado, Martín, primero es la cena. Todos son malos.
(Ingresa la hermana menor con un juguete de Martín)
MARTÍN: ¿Qué tienes ahí?
LUCIANA: Nada (Oculta algo detrás de su espalda)
MARTÍN: ¿Qué estás ocultando?
LUCIANA: Nada, no tengo nada.
MARTÍN: ¿Qué haces con mi juguete?
LUCIANA: ¿Nada?
MARTÍN: ¡Mentirosa! ¡Dame mi juguete!
LUCIANA: ¡Estoy jugando!
MARTÍN: ¡Pero es mío!
LUCIANA: ¡Te lo doy después!
(Comienzan a forcejear el juguete hasta que se rompe)
MARTÍN: ¡Lo rompiste!
LUCIANA: ¡Fuiste tú por quitarme!
MARTÍN: ¡Ya no se arregla! Le voy a decir a los papás.
LUCIANA: ¡No, no les digas! ¡Te lo voy a arreglar!
MARTÍN: ¡Mamá! ¡Papá! (Empuja a su hermana)
MAMÁ: Pero, ¿qué les está pasando?
MARTÍN: ¡Ella rompió mi juguete!
LUCIANA: Me empujó (llorando).
MARTÍN: ¡Porque ella rompió mi juguete!
LUCIANA: ¡Yo sólo estaba jugando!
MAMÁ: ¡Basta los dos, a sus cuartos!
(Ambos salen del escenario, Narradora queda en el escenario)
Escena 2
NARRADORA: Martín estaba tan, pero tan enojado, que sintió algo diferente, algo que
jamás había sentido. Sus manos se volvieron puños, su respiración era muy fuerte y
profunda, su ceño estaba fruncido, sentía un fuego que empezaba en su pecho y subía
por su garganta hasta que...
MARTÍN: Ahhhhhh (Mientras grita, detrás de Martín aparece la figura de un monstruo
que grita con él).
(Cambio de luz, el monstruo sale a escena)
MONSTRUO: (Lanza un objeto hacia la escena) ¡Sí! Esto es divertido.
MARTÍN: ¿Quién eres?
MONSTRUO: Ah, mis modales. Hola, soy Monstruo y tú eres Martín, encantado.
MARTÍN: ¿Monstruo?
MONSTRUO: ¿Qué vamos a romper ahora? Tienes muchas cosas acá: juguetes, libros,
almohada. ¡Es hermoso! Mucho para lanzar.
MARTÍN: ¿Pero por qué vamos a tirar todo?
MONSTRUO: ¡Porque estamos enojados!
MARTÍN: ¡Sí, estamos muy enojados!
MONSTRUO: ¡Sí, son muy injustos! Todos nos tratan mal.
MARTÍN: ¡Sí! Mi mamá no quiere jugar conmigo.
MONSTRUO: Y tu papá no te deja comer helado.
MARTÍN: Y mi hermana rompe mis cosas y de paso, mi amigo no me presta nada.
MONSTRUO: Cierto, tienes un amigo egoísta.
MARTÍN: Sí, le pedí que me prestara su auto nuevo y no quiso.
MONSTRUO: ¡Es malo! (Sale a recoger varios objetos para lanzar).
MARTÍN: Sí, todos son malos conmigo.
MONSTRUO: ¡Exacto! Por eso traje muchas cosas para lanzar, toma tus zapatos, los
puedes lanzar hacia la pared, es más divertido.
(Comienzan a lanzar diferentes objetos con cara de enojo y al mismo tiempo se van
divirtiendo).
MONSTRUO: Ahí va.
MARTÍN: (lanza)
MONSTRUO: Otro zapato.
MARTÍN: (lanza)
MONSTRUO: Un oso.
MARTÍN: (lanza)
MONSTRUO: Ropa.
MARTÍN: (lanza)
MONSTRUO: Un conejo
MARTÍN: ¡No, mi conejo, no!
MONSTRUO: ¿Y por qué no? Cuando lanzamos cosas, lanzamos todo lo que está
cerca.
MARTÍN: ¡Pero mi conejo, no!
MONSTRUO: No veo la diferencia, objeto es objeto y ya. (Lo lanza)
MARTÍN: ¡Conejo!
CONEJO: Ay, vaya. (Mientras se levanta) Objeto es objeto y ya, pero nadie piensa qué
los objetos pueden ser importantes o especiales.
MARTÍN: (Mira sorprendido a Conejo) ¿Conejo?
CONEJO: Sí.
MARTÍN: ¿Puedes hablar?
CONEJO: Claro que sí.
MARTÍN: ¿Pero cómo?
CONEJO: ¿Enserio te parece raro que yo hable, pero no es raro tener un Monstruo en tu
cuarto? (Ambos miran al Monstruo, éste los saluda)
MARTÍN: Ahora que lo dices... las dos cosas son raras.
CONEJO: ¿Se puede saber qué pasó acá? Éste cuarto es un desastre y tu mamá se va a
enojar.
MONSTRUO: No nos importa. Ella es injusta con nosotros.
MARTÍN: ¡Sí!
MONSTRUO: Nos dice que va a jugar con nosotros y no lo hace.
MARTÍN: ¡Sí!
MONSTRUO: Además su amigo…
MARTÍN: ¡Además mi amigo no me presta sus juguetes, mi papá no me da helado y mi
hermana me rompe mis juguetes!
MONSTRUO: ¡Sí!
CONEJO: Es importante que te calmes, enojarse así no es bueno.
MONSTRUO: ¡Claro que es bueno! Todos hablan tan mal del enojo, pero lo que no
saben, es que el enojo te cuida.
MARTÍN: ¿Cómo te cuida?
MONSTRUO: Te avisa cuando alguien es injusto contigo o cuando alguien te está
haciendo daño. ¡El enojo es tan bueno pero todos lo tratan mal! (Se abraza de Martín y
hace que llora)
MARTÍN: Conejo, hiciste llorar a Monstruo. No es malo.
CONEJO: No me refería a que el enojo era malo, estar así de enojado y lanzar cosas por
todo lado, es malo.
MONSTRUO: ¡Pero es lo mejor de estar enojado! Lanzas cosas, gritas, te tiras al piso.
¡Además tenemos todas las razones para estar enojados!
MARTÍN: ¡Es verdad! Tengo muchas razones para estar enojado y voy a estar enojado
porque sí.
CONEJO: Pero Martín, no puedes está enojado todo el tiempo.
MONSTRUO: Claro que sí, yo estoy enojado todo el tiempo, es muy normal.
CONEJO: ¿Normal?
MONSTRUO: Claro que sí, todas las emociones son normales. O ¿estás diciendo que
no debemos sentir emociones?
CONEJO: No, no, yo no dije eso.
MONSTRUO: Menos mal, porque eso sí sería malo.
CONEJO: Lo que intentaba decir es que todas las emociones son buenas, pero que no es
bueno estar taaaaaaaaan enojado.
MONSTRUO: Los demás nos trataron mal y tenemos todo el derecho de estar enojados.
MARTÍN: ¡Sí! El Monstruo tiene toda la razón.
CONEJO: ¿Y qué piensan hacer? ¿Seguir enojados toda la vida y vengarse de todos los
demás?
MONSTRUO: ¡Qué gran idea!
CONEJO: ¿Cuál? (Asustado)
MONSTRUO: Martín, el Conejo tiene toda la razón, debemos vengarnos de los que nos
hicieron sentir mal.
CONEJO: No, no, yo no...
MONSTRUO: Eres un buen conejo (Mientras lo agarra y no le deja hablar)
MARTÍN: ¿Vengarnos?
MONSTRUO: Claro. Es muy simple. Tenemos que hacer que los que nos hicieron
sentir mal, se sientan igual de mal... o más.
MARTÍN: Emmmm
MONSTRUO: Sí... que se sientan muy mal, porque nosotros nos sentimos muy, muy
mal, ¿no?
MARTÍN: ¡Sí!
MONSTRUO: ¡Vamos entonces! Debemos buscar ayuda (suelta al Conejo)
CONEJO: ¿Ayuda?
MARTÍN: ¿Qué tipo de ayuda?
MONSTRUO: Pues ayuda profesional. No creerán que nosotros solos vamos a poder
vengarnos, ¿no? Se requiere un plan.
MARTÍN: ¿Un plan?
MONSTRUO: ¡Por supuesto! ¿Acaso es la primera vez que vas a vengarte de alguien?
MARTÍN: (lo piensa un momento) De hecho, sí. Es la primera.
MONSTRUO: Uh, entonces lo haremos más especial.
CONEJO: Martín, no creo que eso sea buena idea. La venganza nunca es buena...
MONSTRUO: ¡Tonterías! Es lo mejor (Apartando a Conejo).
MARTÍN: ¡Vamos entonces!
MONSTRUO: ¡En marcha! Tra tralalí, la venganza es para mí. Gritar, golpear y tener
poder
MARTÍN: Hacer que todos pidan perdón.
MONSTRUO: Tra lalaloy un artista es lo que soy.
MARTÍN: Ya nadie más me molestará porque nos vamos a vengar.
CONEJO: Esto no suena nada bien, en todos los sentidos. ¡Esperen! (Salen de escena).
NARRADORA: El Conejo tenía toda la razón, nada sonaba bien. Y es que vengarse
significa, hacer que el otro se sienta mal y eso no es muy agradable. Para poderse
vengar necesitaban ayuda y no una ayuda cualquiera, si no, una ayuda mágica.