Practico 2.
Tejido epitelial I
Riñón de conejo. Tinción: hematoxilina/eosina
4X 10X Observe la corteza renal (la zona más externa) y observe la estructura característica de este órgano,
que consiste en una serie de túbulos cortados en todas direcciones.
40x Ubique un túbulo que este bien preservado. Note el epitelio cúbico simple que lo recubre. Observe
la forma de las células y las características y ubicación de los núcleos. Note que la misma estructura
tubular hueca puede apreciarse bastante diferente según al plano de corte.
4X 10X Ubique un corpúsculo renal (estructuras redondeadas).
40X Observe el epitelio plano simple que recubre la cápsula de un corpúsculo renal. Estas células son
muy aplanadas con el citoplasma apenas visible y los núcleos alargados que sobresalen un poco
en la superficie.
tráquea y esófago de conejo. Tinción: Hematoxilina/eosina
4X 10X Tome una foto del preparado sobre el mesón e identifique el esófago (conducto de lumen irregular)
y la tráquea (conducto de luz regular con anillos de cartílago que se aprecian basófilos).
40X Observe la superficie interna del esófago y observe el epitelio estratificado plano no queratinizado
que lo recubre. Note la diferencia en la morfología entre las células más basales
(poligonales/cúbicas) y las más superficiales (aplanadas). La forma de los núcleos también es
variable y refleja la forma de las células: redondeado en la base, luego ovalado y finalmente alargado
en las células más superficiales.
40X Observe la superficie interna de la tráquea y observe el epitelio pseudoestratificado cilíndrico
ciliado. Observe la morfología de las células, sus cilios y las características y ubicación de los
núcleos.
Piel gruesa humano. Tinción: hematoxilina/eosina
4X y 10X Ubicar el epitelio estratificado plano queratinizado que reviste la piel (epidermis).
40X Observar a mayor detalle las células más superficiales desprovistas de núcleo. Compare con
epitelio del esófago. Note como la morfología de los núcleos cambia desde las células basales a las
más superficiales.
Consideración clínica: tumores de células epiteliales
Las células epiteliales tienen un índice mitótico alto. Los mecanismos que controlan su crecimiento normal se pueden alterar lo que da lugar a
la formación de un tumor (neoplasma). Algunos tumores permanecen localizados y crecen lentamente y son llamados tumores benignos. Algunos de ellos
se originan de epitelios de revestimiento, tales como los papilomas, mientras que otros emergen de epitelios glandulares, los cuales reciben el nombre
de adenomas. Si las células tumorales adquieren una conducta invasiva y dan lugar al establecimiento de tumores en otras partes del organismo, estamos
frente a un tumor maligno y el desarrollo de cáncer. Los tumores malignos que se originan de un epitelio de superficie se llaman carcinomas y los que
derivan de epitelios glandulares reciben el nombre de adenocarcinomas. La mayoría de los casos de cáncer en el adulto tienen origen epitelial.
La diseminación de las células malignas desde el tumor primario a sitios distantes recibe el nombre de metástasis. Durante la metástasis se
sigue una secuencia de eventos llamada cascada metastásica. En el caso de tumores derivados de células epiteliales el fenómeno comienza con la pérdida
de las uniones intercelulares por una alteración de la expresión de moléculas de adhesión (cadherinas). Luego las células tumorales se abren paso por la
lámina basal y la matriz extracelular del tejido conectivo subyacente mediante movimientos ameboideos y la liberación de proteasas que degradan
componentes de la MEC. Finalmente tienen acceso al compartimento vascular y luego de diseminarse por el organismo se establecen tumores secundarios
en otros órganos.
Consideración clínica: metaplasia epitelial
La metaplasia epitelial es una conversión reversible de una célula epitelial madura en otra célula epitelial madura. En general es una
respuesta celular a un agente medio ambiental nocivo (noxa) tales como inflamación crónica, patógenos u otros estímulos. El estrés celular gatilla la
metaplasia en donde la célula original es sustituida por células que están mejor adaptadas al nuevo entorno las cuales tienen un fenotipo más resistente
al estímulo anormal.
La metaplasia escamosa, la forma más común de metaplasia, consiste en la sustitución de un epitelio cilíndrico (columnar) por un epitelio
estratificado plano no queratinizado. Este tipo de metaplasia ocurre de manera frecuente en el epitelio respiratorio de la tráquea y los bronquios en
respuesta a la exposición prolongada al humo del cigarrillo. También ocurre en el canal cervical de mujeres que padecen infecciones crónicas.
En la metaplasia columnar, un epitelio estratificado plano se sustituye por uno cilíndrico. El ejemplo clásico es el que ocurre como
consecuencia del reflujo gastroesofágico (esófago de Barret) en donde el epitelio estratificado plano no queratinizado del esófago sufre una
transformación metaplásica a un epitelio cilíndrico con células caliciformes semejante al que recubre el intestino.
Si el estímulo que provocó la metaplasia desaparece el tejido recupera su patrón normal de diferenciación. Si el estímulo nocivo persiste las
células que experimentaron metaplasia pueden experimentar una transformación maligna. Por este motivo, una vez diagnosticada la metaplasia, es
muy importante remover el agente patogénico (dejar de fumar, erradicar la infección) y monitorear periódicamente el tejido metaplásico hasta el
restablecimiento de la estructura histológica normal. Esto es clave para tener mejores probabilidades de éxito en una intervención terapéutica
temprana en caso se detecten cambios morfológicos asociados al desarrollo de cáncer.