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Procesos y Estructuras del Afrontamiento

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July Auqui Pongo
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Afrontamiento como proceso:

Lazarus y Folkman definen el afrontamiento como un proceso cognitivo y conductual


constantemente cambiante, que se desarrolla para manejar las demandas específicas
externas o internas, que son evaluadas como desbordantes de los recursos del
individuo. Es un subconjunto de actividades adaptativas que implican esfuerzo y que
no incluyen todo aquello que hacemos con relación al entorno.
Así, desde esta perspectiva, en la que el afrontamiento es definido como proceso,
plantea tres aspectos principales. En primer lugar, hace referencia a las observaciones
y valoraciones relacionadas con lo que el individuo realmente piensa o hace, en
contraposición con lo que éste generalmente hace, o haría en determinadas
condiciones. Segundo, lo que el individuo realmente piensa o hace, es analizado
dentro de un contexto específico. Los pensamientos y acciones de afrontamiento se
hallan siempre dirigidos hacia condiciones particulares. Tercero, hablar de un proceso
de afrontamiento significa hablar de un cambio en los pensamientos y actos a medida
que la interacción va desarrollándose. Por lo tanto, el afrontamiento es un proceso
cambiante en el que el individuo, en determinados momentos, debe contar
principalmente con estrategias defensivas, y en otros con aquellas que sirvan para
resolver el problema, todo ello a medida que va cambiando su relación con el entorno.
La dinámica que caracteriza al afrontamiento es consecuencia de las continuas
evaluaciones y reevaluaciones de la cambiante relación individuo-entorno. Cualquier
cambio en la relación entre el individuo y el entorno, dará lugar a una reevaluación de
qué está ocurriendo, de su importancia y de lo que puede hacerse al respecto.

Lazarus, R. y Folkman, S. (17 de mayo del 2013). Estrés y procesos cognitivos. Scielo.
www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1657

Afrontamiento como estructura:


El CSI de Tobin et al. (1989) es por tanto uno de los instrumentos de referencia para
medir el afrontamiento desde una estructura jerárquica. Sus autores plantearon una
organización del afrontamiento en distintos niveles, clasificando las estrategias de
afrontamiento específicas que habían sido encontradas en otros estudios en
dimensiones superiores y comprobaron empíricamente dicha clasificación. Dichas
dimensiones superiores hacen referencia a la división entre estrategias orientadas a la
emoción y al problema de Lazarus y Folkman y al carácter adaptativo o desadaptativo
de las mismas. De este modo, el instrumento original consta de 72 ítems, agrupados
en ocho subescalas que hacen referencia a distintas estrategias de afrontamiento:
solución de problemas, reestructuración cognitiva, apoyo social, expresión emocional,
evitación de problemas, pensamiento desiderativo, aislamiento social y autocritica.
Asimismo, estas ocho subescalas se agrupan en cuatro factores secundarios (manejo
adecuado centrado en el problema, manejo adecuado centrado en la emoción, manejo
inadecuado centrado en el problema y manejo inadecuado centrado en la emoción) y
dos factores terciarios (manejo adecuado y manejo inadecuado).

Tobin, D., Holroyd, A., Reynolds, V. y Wigal, J. (1989). The hierarchical factor structure
of the Coping Strategies Inventory. 13, 343-361.

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