Enseñansas De Rigoberta Menchu, La Nieta De Los
Mayas, Premio Nobel De La Paz
Activista de los derechos humanos deGuatemala (Chimel, Uspatán, 1959 -).
RigobertaMenchú nació en una numerosa familiacampesina de la etnia indígena maya-
quiché. Suinfancia y su juventud estuvieron marcadas por el sufrimiento de la pobreza, la
discriminaciónracial y la violenta represión con la que lasclases dominantes guatemaltecas
trataban decontener las aspiraciones de justicia social del campesinado.
Varios miembros de su familia, incluida sumadre, fueron torturados y asesinados por
losmilitares o por la policía paralela de los«escuadrones de la muerte»; su padre murió
conun grupo de campesinos que se encerraron en laembajada de España en un acto de
protesta,cuando la policía incendió el local quemando vivos a los que estaban dentro
(1980).
Para escapar a la represión se exilió en México, donde publicó su autobiografía en
1983;recorrió el mundo con su mensaje y consiguió ser escuchada en las Naciones Unidas.
En1988 regresó a Guatemala, protegida por su prestigio internacional, para
continuar denunciando las injusticias.
En 1992 la labor de Rigoberta Menchú fue reconocida con el Premio Nobel de la
Paz,coincidiendo con la celebración oficial del quinto centenario del descubrimiento
deAmérica, a la que Rigoberta se había opuesto por ignorar las dimensiones trágicas
queaquel hecho tuvo para los indios americanos. Su posición le permitió actuar
comomediadora en el proceso de paz entre el Gobierno y la guerrilla iniciado en los años
siguientes
Después de analizar posibles opciones políticas, Rigoberta anunció su candidatura
a la presidencia de Guatemala con el partido izquierdista Encuentro por
Guatemala, en las elecciones de septiembre de 2007. Para ese proyecto se hizo
necesario el pacto entre el partido indígena creado por Menchú y el EG, dirigido
por la diputada y activista humanitaria Nineth Montenegro.
Menchú intentaba cumplir su ilusión de ser la primera mujer en presidir su país, la
quinta indígena en América Latina después de los mexicanos Benito Juárez y
Victoriano Huerta, el peruano Alejandro Toledo Manrique y el boliviano
Evo Morales, y la decimoséptima premio Nobel en ocupar la presidencia de una
nación, después del francés Léon Bourgeois, el sueco Hjalmar Branting, José
Ramos-Horta, de Timor Oriental, el alemán Willy Brandt, el egipcio Anwar el-
Sadat, los israelíes Menachem Begin y Shimon Peres, el costarricense Óscar
Arias, el soviético Mijaíl Gorbachov, el polaco Lech Walesa, los
sudafricanos Frederik de Klerk y Nelson Mandela, y los estadounidenses Woodrow
Wilson, Theodore Roosevelt, James Carter y Barack Obama.
Sin embargo, la III Cumbre Indígena Mundial (en marzo de 2007) decidió no
apoyar las aspiraciones políticas de Menchú ya que algunos indígenas no se
sentían representados por el proyecto.9
El 9 de septiembre de 2007, en los resultados de la primera vuelta electoral para
candidatos a presidente y vice, Encuentro por Guatemala quedó séptimo, con el
3,09 % de los votos. Después, el pacto entre WINAQ y Encuentro por Guatemala
se disolvió, siguiendo cada proyecto agendas individuales.10
El 7 de mayo de 2011, la alianza partidaria Frente Amplio Guatemala, integrada
por el partido indígena WINAQ, la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca
(URNG), Alternativa Nueva Nación (ANN), y el comité preformación
del Movimiento Nueva República (MNR) proclamaron a Menchú como candidata
presidencial para las elecciones del 11 de septiembre de 2011 en
Con estas palabras me recibía Rigoberta Menchú Tum a casi nueve mil
kilómetros de distancia. Desde un rincón tranquilo elegido para
“conversar”, durante más de media hora, la premio Nobel de La Paz me
transmitió con absoluta humildad lo importante de la palabra, la escucha,
la gratitud, la ética y los valores. Rigoberta Menchú Tum, habla siempre
de Paz, de unión, de compromiso, también de armonía, de tantas y
tantas acciones que voluntariamente podemos realizar en nuestro día a
día sin necesidad de gastos adicionales. Solo necesitamos invertir en el
corazón, en esa máquina que todos llevamos dentro, que junto con la
razón, nos hace únicos, diferentes, y a su vez, iguales.
A ella, le gusta que la nombren también con el apellido de su madre
“Tum”, y es que esta lideresa social, activista, escritora, dirigente política
y guía espiritual, ha trabajado incansablemente en la defensa y
reivindicación de los derechos de las mujeres. Más de veintisiete años
lleva desarrollando iniciativas a través de su fundación, en los ámbitos de
la educación, seguridad alimentaria, los derechos humanos y la justicia, a
favor de las poblaciones más desfavorecidas.
Rigoberta Menchú Tum, nació en la aldea Laj Chimel, San Miguel
Uspantán, El Quiché, Guatemala, y con tan solo treinta y tres años fue
premiada con el premio Nobel de la Paz, convirtiéndose en la mujer más
joven en recibir este premio. Tras recibir el Nobel en 1992, fue nombrada
en 1996 Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO hasta el año
2020. Innumerables condecoraciones y premios le han sido otorgados
por su contribución incansable en la búsqueda y preservación de la Paz
de los pueblos.
creemos en lo importante de la educación en valores, los jóvenes de
ahora serán nuestros líderes del mañana. Según usted, ¿cuál es la
enseñanza mayor que podemos dejar a nuestros jóvenes
–– Creo que la enseñanza mayor debe de estar en dos dimensiones: lo
que significan los profundos valores individuales de cada persona, cada
niño trae una enorme cantidad de valores y principios individuales, y la
coexistencia con la memoria colectiva. Ninguno de nosotros puede
triunfar solo o sola, siempre triunfará junto a los demás. La memoria
individual junto a la colectiva, nos puede hacer grandes personas
empezando por lo más sencillo; yo siempre digo “si no te gusta que te
ofendan, tú no ofendas a nadie, o si te gusta que te den los buenos días
o las buenas tardes, tú debes dar el paso”, no esperar a que los demás lo
hagan. Yo confío en que nuestra juventud sea respetuosa, que practique
las cuatro cosas que practicamos los mayas: dar las gracias por la vida,
pedir perdón por las cosas que no sabemos hacer o entender, pedimos
abundancia para que tengamos un buen día y pedimos que esta
abundancia les llegue también a los que no tienen nada. Debo decirles a
los jóvenes que el futuro será ese que ellos construyan por su cuenta, las
cosas no pueden cambiar, si nosotros no cambiamos, si nosotros no
proponemos un cambio.