ANÁLISIS DE DATOS CUALITATIVOS
1.-Organización y preparación de los datos
A menudo, el análisis cualitativo es bastante tedioso pues se trabaja con grandes
volúmenes de información provenientes de fuentes como páginas de anotaciones,
grabaciones, entrevistas y otros documentos relevantes. No hay que olvidar que
previamente se debieron sistematizar y preparar los datos obtenidos en la recolección, la
correcta organización de estos datos no solo optimiza la eficiencia del análisis, sino que
también garantiza la calidad y validez de los resultados. Es fundamental determinar de
antemano qué herramientas se emplearán para el análisis, siendo común el uso de
software informático, como procesadores de texto, para manejar documentos escritos y
otros tipos de datos.
En el caso de contar con datos escritos, como anotaciones manuales y documentos,
estos deben ser digitalizados y transferidos al software correspondiente para su análisis.
Si se cuenta con imágenes y anotaciones escritas, las imágenes deben ser escaneadas o
transferidas digitalmente, mientras que las anotaciones se copian o escanean para su
integración en el entorno digital. Cuando se trabaja con grabaciones de audio o video,
provenientes de entrevistas y sesiones, es necesario transcribirlas meticulosamente para
permitir un análisis detallado del lenguaje, aunque algunos investigadores pueden optar
por analizar directamente los materiales. Se recomienda, en general, considerar tanto las
transcripciones como la revisión directa del material original.
Una vez que el material ha sido transferido y preparado en la computadora, es
imprescindible realizar una revisión exhaustiva para garantizar la integridad y calidad
de los datos. Esto incluye la depuración de grabaciones y la optimización de imágenes
cuando sea necesario.
Al momento de organizar los datos digital o manualmente es importante basarnos en los
siguientes criterios para facilitar su análisis posterior:
1. Cronológico: Orden en que fueron recolectados, por día y bloque (mañana,
tarde, noche).
2. Por sucesión de eventos: Antes, durante, e inmediatamente después de un
evento significativo.
3. Por tipo de datos: Entrevistas, observaciones, documentos, fotografías,
artefactos, etc.
4. Por grupo o participante: Clasificación por individuos o grupos, como género
o rol profesional.
5. Por ubicación del ambiente: Centro de un evento, cercanía, periferia, lejanía.
6. Por tema: Clasificación según los temas discutidos en diferentes sesiones.
7. Importancia del participante: Testimonios de actores principales versus
secundarios.
Ahora, posterior a la estructuración de los datos la forma de analizar una base
cualitativa depende del diseño de investigación utilizado, ya sea teoría fundamentada,
estudio de caso, etnografía, fenomenología, entre otros, ya que cada método ofrece
diferentes lineamientos para el análisis. Sin embargo, un aspecto común en todos los
estudios cualitativos es la generación de categorías a partir de los datos. Este proceso se
caracteriza por ser no lineal y altamente iterativo, lo que a veces requiere regresar
nuevamente al campo para obtener más datos enfocados.
2.- BITACORA DE ANÁLISIS
Esta bitácora tiene la función de plasmar sistemáticamente todo el procedimiento de
análisis y las perspectivas del investigador en cuanto al proceso. El registro se redacta
de manera diaria, anotando la fecha correspondiente, y cada investigador sigue un
sistema personal para completarlo. Entre su contenido podemos encontrar
fundamentalmente las siguientes anotaciones:
Notas detalladas sobre el enfoque metodológico empleado, describiendo
minuciosamente el proceso y todas las actividades realizadas, tales como ajustes
en la codificación, problemas surgidos y las soluciones implementadas.
Reflexiones y observaciones sobre ideas emergentes, conceptos, significados,
categorías y posibles hipótesis que se van formulando.
Comentarios respecto a la credibilidad y verificación del estudio,
proporcionando información que permita a otros investigadores evaluar el
trabajo, incluyendo datos contradictorios y justificaciones sobre las decisiones
tomadas.
Este registro se convierte en una herramienta crucial para asegurar la validez y
fiabilidad del análisis, aspecto que se abordará al final del capítulo. Las anotaciones
también conocidas como memos analíticos, se elaboran con el propósito de servir como
un recurso de triangulación o auditoría entre investigadores, permitiendo que otros
autores puedan revisar y comprender el proceso seguido. Se recomienda sí o sí la
presencia de los memos sobre comentarios relativos al método de análisis; memos sobre
problemas encontrados durante el proceso; memos sobre la codificación; memos sobre
ideas y comentarios de los investigadores (incluyendo diagramas, mapas conceptuales,
matrices, etc.); memos sobre material de apoyo encontrado, y memos relacionados con
descripciones y conclusiones preliminares.
Además, Strauss y Corbin (1998) proponen que, al realizar anotaciones o "memos
analíticos", se debe registrar la fecha y cualquier referencia o fuente relevante, como
consultas a colegas, especificando su institución y comentarios. Es importante que los
memos estén encabezados con títulos que resuman la idea, categoría o concepto tratado,
y se debe permitir el libre flujo de ideas sin restringir el contenido. Además, se
recomienda identificar el código asociado al memo y utilizar diagramas, esquemas o
matrices para ilustrar ideas, hipótesis y conceptos. Cuando se considere que una
categoría o concepto está suficientemente desarrollado, se debe crear un memo
adicional etiquetado como "saturación". También es crucial registrar reflexiones que
faciliten la transición de un nivel descriptivo a uno interpretativo y guardar una copia de
todos los memos.
Así como el diario de campo refleja el esfuerzo invertido en la recolección de datos y
contribuye a establecer la credibilidad de los participantes, la bitácora analítica
evidencia el trabajo realizado durante el análisis de los datos, fortaleciendo la
credibilidad del método utilizado.
3.- Codificación:
En los estudios cualitativos, la codificación de los datos es un proceso esencial para
obtener una descripción detallada y estructurada. Este proceso implica resumir, eliminar
información irrelevante y realizar análisis cuantitativos básicos, con el objetivo de
profundizar en la comprensión del material examinado. La codificación se descompone
en dos fases:
Codificación abierta (de primer plano):
La codificación abierta abarca la identificación de unidades de significado, la
categorización de dichas unidades y la asignación de códigos a las categorías
resultantes. A diferencia de la codificación cuantitativa, en la que se emplea una unidad
constante dentro de un sistema categórico, la codificación cualitativa abierta examina
segmentos de contenido variable, analizando cada uno en términos de su significado,
referencia y aportación conceptual. Este proceso implica una comparación constante, en
la cual cada nuevo segmento se le asigna un código, se evalúa y compara con los
anteriores para determinar si genera una nueva categoría o se agrupa con las existentes.
El objetivo es crear un esquema de categorías coherente y exhaustivo que capture la
esencia de los datos hasta alcanzar la saturación, donde ya no surgen nuevas categorías.
Los códigos en la codificación cualitativa emergen directamente de los datos, reflejando
significados potenciales, ideas, conceptos e hipótesis. Estos códigos funcionan como
etiquetas que permiten identificar y clasificar segmentos de texto, imágenes, artefactos u
otros materiales. A medida que el investigador revisa nuevos segmentos de datos y
compara continuamente con los anteriores, se van conectando conceptual y lógicamente,
generando nuevas categorías o consolidando las ya establecidas.
La selección de unidades o segmentos para el análisis puede seguir dos enfoques: la
elección de una "unidad constante" o el enfoque de "libre flujo". En el primero, se
identifica un tipo de segmento constante para todo el análisis, mientras que, en el
segundo, los segmentos varían en tamaño y se definen según el significado encontrado.
Es posible utilizar ambos enfoques en un mismo estudio, dependiendo del tipo de datos.
Las categorías generadas deben estar lógicamente relacionadas con los datos que
representan, y es crucial que el investigador documente en la bitácora de análisis las
razones detrás de cada categoría creada. El proceso de codificación busca identificar y
etiquetar categorías relevantes, asegurando que los segmentos que comparten
características similares se agrupen bajo una misma categoría y código. A medida que
se revisan más unidades, el número de categorías tiende a aumentar, aunque este
crecimiento disminuye conforme avanza el análisis y las categorías se estabilizan.
En casos donde las unidades no generan categorías claras, se suele utilizar una categoría
"miscelánea" para agrupar segmentos difíciles de clasificar. Esta categoría debe ser
revisada periódicamente para evaluar si algunas unidades pueden reclasificarse en
nuevas categorías. Es fundamental que la categoría "miscelánea" no exceda un 10% del
total de datos analizados, ya que un porcentaje mayor podría indicar problemas en el
esquema de codificación.
El proceso de codificación debe ser flexible, permitiendo ajustes en las reglas de
categorización según sea necesario. La saturación de categorías, donde los nuevos datos
no aportan información adicional o simplemente confirma lo ya establecido, marca el
punto en que el investigador puede considerar detener la recolección de datos.
Durante la codificación inicial, es útil seleccionar segmentos representativos de cada
categoría para facilitar su recuperación posterior. Las anotaciones del investigador,
contenidas en la bitácora de recolección, también deben ser codificadas para integrarse
con los datos analizados. Al final del proceso, los datos se reducen y organizan en
categorías que conservan su significado original, cumpliendo con los principios
fundamentales de la investigación cualitativa.
Durante la codificación abierta, es común encontrarse con dificultades para definir
categorías de manera precisa. En estos casos, es útil emplear técnicas de escrutinio y
procesamiento que apoyen el proceso de codificación:
Técnicas de escrutinio:
1. Repeticiones: La identificación de categorías se facilita mediante la observación
de unidades o ideas recurrentes en los datos. Cuando un concepto se repite con
frecuencia, sugiere la existencia de una categoría importante dentro del contexto
analizado.
2. Conceptos Locales: Se debe prestar atención a términos o expresiones
específicos del grupo estudiado que no son comunes en otros contextos. Estas
expresiones pueden revelar categorías significativas debido a su resonancia
particular para los participantes, actuando como "códigos en vivo".
3. Metáforas y Analogías: Las personas a menudo utilizan metáforas y analogías
para expresar sus pensamientos y experiencias, lo que permite a los
investigadores identificar categorías que encapsulan esos significados profundos.
4. Transiciones: Los cambios naturales en las conversaciones, como nuevas
secciones de texto o modificaciones en el tono de voz, pueden indicar la
aparición de nuevas categorías o temas de interés.
5. Similitudes y Diferencias: Comparar pasajes similares o diferentes en el
discurso permite a los investigadores establecer categorías basadas en las
relaciones y patrones observados.
6. Conectores Lingüísticos: Los conectores, como adverbios y pronombres,
facilitan la identificación de relaciones entre categorías. Palabras como
"porque", "entonces", "más que", entre otras, suelen indicar relaciones causales,
condicionales o taxonómicas.
7. Datos Perdidos: Analizar lo que no se menciona explícitamente, es decir, los
datos ausentes o ignorados, puede revelar categorías importantes. Esta técnica
requiere una comprensión profunda del contexto y los participantes.
8. Material Vinculado a la Teoría: Es crucial relacionar los datos cualitativos con
teorías existentes para iluminar el fenómeno estudiado. No obstante, el
investigador debe estar abierto a descubrir categorías que puedan extender o
desafiar las teorías actuales, asegurando una conexión significativa con las
preguntas de investigación.
Técnicas de procesamiento: Aquí se requiere el uso de programas o
software pues la información en estos casos suele ser muy extensa y
tediosa al momento de trabajar.
1. Segmentación y Organización: Tras revisar y marcar el texto, se identifican partes
relevantes y se agrupan según conceptos clave, similar a organizar objetos en
distintas categorías. El método más común es la comparación constante, que se
realiza con software o procesadores de texto, aunque antiguamente se hacía con
tarjetas de colores. Los temas se agrupan desde lo más general hasta lo más
específico, buscando finalmente enfocarse en los más importantes para el análisis.
Cuando los datos son extensos, un equipo puede dividir el trabajo y luego reunirse
para decidir sobre las categorías principales. En otros casos, investigadores
independientes comparan sus hallazgos.
2. Listas de Palabras y Contexto: Se identifican palabras clave utilizadas
frecuentemente por los participantes, creando una lista para analizar su frecuencia.
Esta técnica ayuda a identificar conceptos recurrentes y temas clave, como se
observó en un estudio de 1996 donde los investigadores Ryan y Weisner analizaron
cómo los padres describían a sus hijos, revelando diferencias en las preocupaciones
entre madres y padres.
3. Coocurrencia de Palabras: Esta técnica se basa en la idea de que el significado de
una palabra está relacionado con las palabras que aparecen junto a ella. Mediante
programas de análisis, se crean matrices que muestran cómo las palabras se agrupan.
Jang y Barnett (1994) utilizaron este método para analizar diferencias culturales en
cartas corporativas de empresas estadounidenses y japonesas, revelando temas clave
según el origen cultural de las compañías.
4. Meta codificación: Se exploran las relaciones entre categorías propuestas por
estudios previos, buscando descubrir nuevos temas. Este método implica organizar
los datos en una matriz para analizar cómo las categorías se distribuyen a lo largo de
diversas dimensiones. El resultado suele ser un conjunto reducido de temas
generales que engloban las categorías relacionadas, simplificando la codificación
posterior.
En general, estas técnicas permiten a los investigadores descomponer y reorganizar los
datos cualitativos para identificar patrones, temas y conceptos clave, guiando así el
análisis y la interpretación de los datos.
Codificación axial (segundo plano):
El segundo plano se caracteriza por un enfoque más abstracto y conceptual en
comparación con el primero. La codificación axial busca interpretar y describir el
significado profundo de las categorías, por lo que se le atribuye un proceso llamado
"codificación selectiva". A diferencia del primer plano, donde se interpreta el
significado de las unidades individuales, en este nivel se recomienda recuperar al
menos tres ejemplos de unidades que justifiquen cada categoría. Este proceso nos
lleva a examinar las unidades dentro de las categorías, desvinculándolas de los
participantes que las expresaron o del material del cual surgieron. Cada categoría se
define en términos de su significado esencial y se ilustra con segmentos relevantes.
Luego de identificar categorías, se procede a compararlas entre sí, identificando
similitudes, diferencias y posibles vínculos entre ellas. La recuperación de unidades
ayuda a comprender el significado de cada categoría y facilita la comparación entre
estas. En esta parte del proceso, el análisis se centra en el contexto de la categoría
más que en el contexto del dato original. Es importante aclarar que al "recuperar
unidades", se trata de recobrar el texto o imagen original, reubicándolos en la
categoría correspondiente, lo cual puede implicar el riesgo de malinterpretar la
unidad al separarla de su contexto original. Sin embargo, esto permite analizar la
información en un nivel más amplio, considerando las experiencias de varios
individuos o de un mismo participante en distintos momentos.
En la comparación de categorías, se analizan tanto los significados como los
segmentos que las componen. El objetivo final es integrar estas categorías en temas
más generales y centrales, que agrupen las categorías identificadas en el primer
plano de codificación. Estos temas representan patrones recurrentes y reciben un
código similar al de las categorías.
Por ejemplo, en un estudio sobre moda y mujeres mexicanas, se agruparon
categorías como "variedad de modelos" y "diversidad de ropa" bajo el tema
"diversidad", mientras que "precio", "promociones" y "ofertas" se unieron en el
tema "economía". Tutty (1993) identificó categorías distintas relacionadas con las
estrategias de presión de los esposos hacia sus esposas para que regresaran, que
luego se fusionaron en un nuevo tema: "estrategias del esposo para presionar el
regreso". Algunas categorías pueden tener suficiente información para ser
consideradas temas por sí mismas y los códigos para los temas pueden tomar la
forma de números, siglas, íconos o frases cortas.
Finalmente, a medida que avanza la codificación en los diferentes planos, los datos
se reducen a los elementos centrales del análisis. Cada paso en el proceso disminuye
el número de códigos, y aunque no se puede predecir cuántos temas surgirán al final,
se trata de un avance hacia una interpretación más abstracta y profunda. Creswell
(2009) compara este proceso con "pelar las capas de una cebolla". Con la
codificación en primer y segundo plano completada, el análisis cualitativo avanza
hacia la interpretación.
En el análisis cualitativo, es fundamental entender los siguientes aspectos: las
descripciones completas de cada categoría, los significados profundos para los
participantes, la frecuencia de aparición de cada categoría, y las relaciones entre
categorías. Por ejemplo, se analiza cómo las mujeres perciben la "violencia física"
de sus esposos y cómo la frecuencia de ciertos términos o problemas puede revelar
patrones importantes en los datos.
En resumen, el proceso de análisis cualitativo avanza desde la codificación inicial de
categorías hasta la identificación de temas más amplios, asegurando una
interpretación profunda y significativa de los datos.
3.-Criterios de rigor:
El análisis cualitativo, como cualquier otro proceso investigativo, debe ser evaluado
según criterios específicos de rigor para asegurar su validez y fiabilidad. Lincoln y Guba
(1985) proponen un conjunto de criterios adaptados al contexto cualitativo, que incluyen
la credibilidad, la transferibilidad, la dependencia y la confirmación.
Credibilidad: La credibilidad es el equivalente cualitativo de la validez interna en la
investigación cuantitativa. Se refiere a la confianza que se puede tener en la
veracidad de las interpretaciones del investigador. Para aumentar la credibilidad, es
común utilizar técnicas como la triangulación de datos, la revisión de pares, y el
chequeo con participantes, donde los hallazgos preliminares se verifican con los
sujetos de estudio.
Transferibilidad: La transferibilidad se refiere a la aplicabilidad de los hallazgos en
otros contextos. Dado que los estudios cualitativos suelen centrarse en contextos
específicos, es responsabilidad del investigador proporcionar descripciones
detalladas que permitan a otros evaluar si los hallazgos pueden ser aplicados en
diferentes situaciones. La "thick description", propuesta por Geertz (1973), es una
técnica que permite alcanzar este criterio al proporcionar relatos ricos y
contextualizados de los fenómenos estudiados.
Dependencia: La dependencia se refiere a la consistencia y replicabilidad del
proceso de investigación. Si bien la replicabilidad exacta no es un objetivo en la
investigación cualitativa, la transparencia en la documentación del proceso es
crucial para que otros investigadores puedan seguir la lógica del estudio y llegar a
conclusiones similares. La auditoría externa es una técnica que puede ser utilizada
para evaluar la dependencia de un estudio cualitativo.
Confirmación: La confirmación es el criterio cualitativo equivalente a la
objetividad. Busca asegurar que los hallazgos del estudio sean el resultado de los
datos y no de sesgos del investigador. Para alcanzar la confirmación, es crucial que
el investigador mantenga un registro detallado de todas las decisiones
metodológicas, analíticas y teóricas que se tomaron durante el estudio, permitiendo
así que otros revisen y confirmen el razonamiento detrás de los hallazgos.
4.- Conclusiones
La bitácora de análisis es crucial para reflejar la reflexividad del investigador,
documentando decisiones y procesos, por lo que asegura la coherencia y
minimiza sesgos interpretativos, además de facilitar la evaluación y auditoría
externa del estudio.
La codificación de datos combina la creatividad en el primer plano y el rigor
metodológico en el segundo plano, transformando categorías emergentes en
teorías coherentes y estructuradas, lo que permite una comprensión profunda y
aplicable de los fenómenos estudiados.
El rigor cualitativo se garantiza mediante la credibilidad, transferibilidad,
dependencia y conformabilidad, asegurando que las interpretaciones estén bien
fundamentadas y que el proceso de análisis este claro y comprobado.