Los símbolos de Lorca
La Fundación José Antonio de Castro (Madrid) acaba de publicar el primer tomo
de las obras completas del poeta del 27, el granadino García Lorca, autor
también de un altísimo nivel en teatro. Cabe recordar su Yerma y el símbolo del
garañón en una casa de mujeres sin amor ni sexo.
García Lorca nació en Fuente Vaqueros en 1898 y murió represaliado por la
dictadura franquista en el año 1936.
Adscrito a la Generación del 27 fue el poeta con mayor influencia y popularidad
en el siglo XX de su grupo poético y de la literatura española. Su muerte,
asesinado, hizo estimar más su obra, que ahora la erudita Fundación Antonio de
Castro de Madrid edita lujosamente en su primer tomo toda la poesía y prosa del
poeta granadino.
Lorca es un poeta conceptista, como Quevedo, en el sentido que su poesía se
caracteriza por una gran condensación expresiva y de contenidos, además de
frecuentes elipsis o saltos en el tiempo.
Las metáforas lorquianas relacionan elementos opuestos en la realidad y
transmiten efectos sensoriales entremezclados.
Es la de Lorca una poesía plagada de símbolos: la luna, su significación más
frecuente es la muerte, pero también el erotismo, la fecundidad, la esterilidad o
la belleza.
El agua cuando corre es imagen de vitalidad. Si está estancada, es la muerte. La
sed lorquiana es sed de pasión. La sangre es la vida y, por ello, la sangre
derramada es la muerte. Simboliza también lo fecundo, lo sexual. El caballo y su
jinete representan la vida, pero también el erotismo masculino. El valor
dominante de las hierbas es el de la muerte, al igual que el de los metales, que
aparecen en forma de armas blancas, conllevan siempre tragedia.
De 1931 es el Poema del Cante Jondo, donde aparecen ya los gitanos, futuros
protagonistas de su romancero. Describe la lírica neopopularista de la
Generación del 27.
En sus Primeras Canciones (1927) y Canciones (1936) emplea la estrofa del
romance, con metáforas arriesgadas, y los temas del tiempo y la muerte se
enmarcan en el alba, la noche, la ciudad andaluza y los paisajes lunares. En la
época de juventud se incluyen sus primeros poemas, muy influenciado por Juan
Ramón Jiménez, Rubén Darío y Antonio Machado, donde proyecta un amor sin
esperanza, abocado a la tristeza.
1
La obra poética de García Lorca, que repito edita magistralmente la Fundación
José Antonio Castro, constituye una de las cimas de la literatura del 27 y de toda
la literatura española.
La poesía lorquiana es el reflejo de un sentimiento trágico de la vida y está
vinculada a distintos autores y corrientes literarias de vanguardia.
Es difícil establecer épocas en la poética de Lorca. Sin embargo, algunos críticos
diferencian entre poesía de juventud y de plenitud.
La Fundación José Antonio de Castro ha puesto en valor en magníficas
ediciones las obras completas de Valle-Inclán, Cunqueiro, Góngora, Cervantes
Josep Plá y Benito Pérez Galdos, ahora que se cumplen 100 años de su
nacimiento, autor de la inolvidable Fortunata y Jacinta.