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Diseños Experimentales de Caso Único en Psicología

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Tema 5: diseños experimentales de caso único

ANTECEDENTE DE LA INVESTIGACIÓN EXPERIMENTAL DE CASO ÚNICO

El estudio de la conducta humana individual, comienza con la Psicología


Experimental. Cuando Fechner publica en 1860 Elementos de Psicofísica, se
establece el método psicofísico para medir la sensación: la medición repetida
de las respuestas dadas por un individuo a un estímulo.

La investigación de Hermann Ebbinghaus, fue pionera en la utilización de las


estrategias de caso único (finales del siglo XIX).
-Estableció algunos principios del aprendizaje humano, vigentes en la
actualidad.
-Realizó un estudio intensivo sobre la memoria, utilizándose a sí mismo y a
otros como sujetos experimentales.
-Empleó una larga lista de sílabas sin sentido para medir el aprendizaje y el
olvido. Entre sus contribuciones, destaca la curva del olvido que muestra la pérdida de retentiva con el paso del tiempo.

Otra gran influencia en la investigación con sujeto único es el estudio de casos, que consistía en una descripción detallada de
casos individuales. Estos estudios tenían un carácter exploratorio y no se aplicaban técnicas de control. Como señalan Barlow
y Hersen (principios del siglo XX), el estudio de casos era, con algunas excepciones, la única metodología de investigación clínica.
Entre los estudios de esta época destacan, por su importancia histórica, e influencia en posteriores investigaciones, el de
Watson y Rainer (1920), en la que describen la aplicación de un prototipo de diseño de caso único a un niño, Albert, con una
fobia clínica inducida. La mayoría de los estudios de casos provenían de la práctica psicoterapéutica: cuando los pacientes se
recuperaban, los terapeutas tomaban nota del procedimiento seguido, elaboraban hipótesis y lo comunicaban a la comunidad
científica. La aportación más importante fue la de generar nuevas hipótesis.

Por otra parte, permitían evaluar trastornos poco comunes sobre los que era difícil llevar a cabo investigaciones con grupos.
Por ejemplo, Thigpen y Cleckley (1954) estudiaron el caso atípico de una mujer con trastorno de personalidad múltiple,
(actualmente Trastorno Disociativo, DSM-5; American Psychiatric Association). Estos estudios se asemejan a las
investigaciones experimentales de caso único en que se introduce manipulación de la VI (intervención cuyo efecto se quiere
evaluar); pero al no establecerse control experimental, no se puede descartar las hipótesis alternativas, ni extraer conclusiones
válidas, pero constituyen el antecedente principal de los diseños de caso único.

En 1930, Skinner recupera el estudio experimental de la conducta tomando medidas repetidas de un individuo en
condiciones muy controladas: análisis experimental de la conducta. Los primeros trabajos fueron con animales. Se creó la
revista Journal of Experimental Analysis of Behaviour en 1958 (se agrupa investigación básica y aplicada), donde se publicaban
investigaciones con humanos y animales y en 1968, Journal of Applied Behaviour Analysis dedicada a la investigación aplicada
con humanos.

La utilización de diseños experimentales de caso único en Psicología Clínica, supuso una alternativa
de investigación que solucionaba algunos problemas de los diseños de grupos:
-La dificultad de encontrar muchos individuos que tuvieran las mismas características o problemas
clínicos.
-Los problemas éticos de la utilización de grupos de sujetos no tratados o con placebo.
-La utilización de datos promediados que podrían oscurecer la respuesta individual al
tratamiento.

Estos diseños permiten el estudio intensivo de la conducta del individuo en situaciones controladas, lo que posibilita:
-Investigar las causas que afectan a la variabilidad de la conducta, descartar las variables extrañas y estudiar el efecto del
tratamiento.
-Adaptar el diseño en función de la naturaleza de los datos. Así, mediante el estudio de los patrones de conducta (variabilidad,
tendencia, cambios de nivel, etc.), se puede incluir nuevas fases en el diseño para averiguar la causa de los cambios,
consiguiendo mayor validez interna.
-Estudiar casos con problemáticas de baja incidencia o dificultad de ser incluidos en grupos de investigación.

1
PROCEDIMIENTO BÁSICO Y REQUISITOS PARA COMPROBAR LA EFECTIVIDAD DEL TRATAMIENTO

Procedimiento básico de los diseños de caso único:


1. Se toman varias medidas de la VD para establecer su línea base, hasta conseguir su estabilidad. Línea base: período en el
que se toman una serie de observaciones de la conducta objeto de estudio, en ausencia del tratamiento. Se denomina fase A.
2. Se introduce el tratamiento (VI).
3. Se toman medidas repetidas de la VD durante la introducción del tratamiento (fase B), para conocer las variaciones en
relación a las medidas de la fase A. Si existen distintos tratamientos se utilizan las letras B, C, D, etc.

Kazdin (2001) Aspectos a tener en cuenta para comprobar la efectividad del tratamiento:
a) Evaluación continuada: es fundamental que se realicen observaciones repetidas durante toda la investigación.
b) Establecimiento de la línea base. Roussos (2007) señala que esta fase puede aportar dos tipos de información:
descriptiva (informa sobre el nivel existente de la conducta objeto de estudio) y predictiva (predecir cómo evolucionará la
conducta en el caso en el que se aplicase o no el tratamiento).
c) Estabilidad de la conducta: es recomendable alcanzar la estabilidad de la conducta durante la fase A para poder estudiar
después el efecto del tratamiento. Una conducta estable se caracteriza por la ausencia de tendencia en los datos y por una
variabilidad relativamente pequeña.
El número de observaciones debe ser lo
suficientemente amplio para conseguir la
estabilidad: cuantas más se realicen, más
fácil será apreciar los efectos del tratamiento.
d) Estudio de los cambios de tendencia o
nivel de los datos: La VD puede incrementar
o disminuir a lo largo del tiempo de forma
sistemática (mostrando tendencia) o de
forma brusca (cambiando de nivel).
e) Estudio de la variabilidad de los datos:
pueden existir variabilidad en la conducta
del sujeto a lo largo del tiempo. Cuanto
más pequeña sea, más fácil será detectar el
efecto del tratamiento, que debería provocar
cambios mayores en los datos.
f) Estudio de la validez interna y externa:
estudiar en qué medida los resultados
pueden atribuirse a la VI y en qué grado son
generalizables. En la Figura 5.1. Se ve qué
formas puede tener la línea base (fase A),
imprescindible para poder hacer una
correcta interpretación del efecto del
tratamiento (fase B).

Cuando el conjunto de datos no sigue orientación o tendencia y muestra pautas de variación mínimas (posiblemente
atribuibles al azar), la línea se considera estable o estacionaria (Fig. 5.1, a): muy apropiada para la aplicación inmediata del
tratamiento. Pero, también puede mostrar variaciones a lo largo del registro, que pueden aumentar o disminuir
sistemáticamente, dando lugar a una tendencia ascendente o descendente (Figura 5.1, b y c).
Si la dirección de la tendencia de la línea base coincide con la prevista por el efecto del tratamiento, se sigue registrando la
línea base hasta obtener una cierta estabilidad. Sin embargo, se puede introducir el tratamiento si se espera que el efecto de
este haga cambiar el sentido de la línea base produciendo un cambio en la dirección de su tendencia. Cuando la línea base es
cíclica (Fig. 5.1, d), con grandes altibajos, se debe aumentar el número de observaciones hasta alcanzar la estabilidad o hasta
poder identificar el patrón de las variaciones cíclicas.

ESTUDIO DE LOS PATRONES DE CAMBIO PARA EVALUAR EL EFECTO DEL TRATAMIENTO

Para evaluar el efecto del tratamiento se puede recurrir al análisis estadístico de los datos o al análisis visual. Aunque para

2
el análisis estadístico se han utilizado las pruebas t y F convencionales, que no tienen en cuenta la dependencia serial: los
datos, al obtenerse del mismo individuo, están relacionados entre sí. Esto hace aconsejable los análisis estadísticos basados en
los modelos ARIMA (Autorregresive Integrated Moving Average), que puede aplicarse incluso cuando la línea base no es
estable y permite comprobar las diferencias en el nivel y tendencia de los datos.

El análisis visual de los datos es muy utilizado en Psicología Clínica y en Modificación de la Conducta, en los que el investigador
está interesado en los datos directos, sin transformaciones estadísticas, y perceptibles visualmente. Solo permite detectar
los efectos del tratamiento cuando son claramente notorios.
Para realizarlo, se deben representar mediante
gráficos (más utilizados, los de líneas). Se realiza
utilizando el sistema de coordenadas cartesianas:en el
eje de abscisas se representan las observaciones
(sesiones o momentos de registro) y en el eje de
ordenadas las respuestas o conductas.

Algunos ejemplos están en la Figura 5.2. Se aprecia los


cambios producidos por el efecto del tratamiento,
que puede afectar en la serie de observaciones
tomadas de dos formas fundamentalmente:
1. Cambiando el nivel: se produce una brusca
desviación en la serie de observaciones entre las fases o
durante la fase de intervención.
2. Cambiando la tendencia: se produce un cambio en
la tasa de incremento o decremento de la serie de
observaciones: se observa un cambio en la pendiente
de la serie entre, o a lo largo de, las fases. En la Figura
5.2 se ven algunos de los patrones de cambio de nivel y
tendencia como consecuencia del efecto de la
intervención o tratamiento.
En el caso a) se muestra un cambio de nivel brusco y permanente, inmediatamente después de la intervención. El efecto del
tratamiento se detecta mediante el análisis visual, pero los cambios de nivel mostrados en b) y c) son más difíciles de evaluar, ya
que es retardado b), o se produce un cambio temporal que hace difícil concluir la efectividad del tratamiento ya que con el
tiempo la línea conductual vuelve a los niveles anteriores al tratamiento c).

El cambio en la tendencia o pendiente de la serie de datos, también indica el efecto del tratamiento. Algunos de los patrones
de cambio de tendencia son representados en los gráficos d), e) y f), en los que se produce un cambio en la tasa de
incremento o decremento de la serie de observaciones. Además, la efectividad del tratamiento es más fácil de interpretar
cuando se produce un cambio brusco de pendiente d), mientras que, el cambio de pendiente retardado e) es más difícil y, el
cambio temporal f) plantea dificultades para concluir la efectividad del tratamiento. En la fig g), se representa otro posible
patrón de cambio en el que inmediatamente después de la intervención se produce un cambio de nivel y un cambio en la
pendiente o tendencia de la línea de conducta.

El análisis visual puede presentar problemas para evaluar el efecto cuando el cambio es débil, la serie temporal presenta
mucha variabilidad o se parte de una línea base no estable. Con una línea base inestable es difícil interpretar el efecto del
tratamiento, fundamentalmente si se produce solo un cambio en la tendencia de la serie. En todos estos casos el análisis
estadístico de los datos ayudará a evaluar la fiabilidad de los cambios producidos.

En el ámbito clínico hay que tener en cuenta dos criterios:


-El criterio experimental en el que se pretende determinar si la intervención ha tenido un efecto relevante.
-El criterio terapéutico que se refiere a si los efectos son importantes o no. Se tendría que evaluar si el cambio ocurrido en la
conducta es el necesario para que el problema tratado deje de afectar negativamente a la calidad de vida de la persona.

ANÁLISIS DE LA VALIDEZ INTERNA Y EXTERNA EN LOS DISEÑOS DE CASO ÚNICO

Los diseños de caso único son considerados experimentales porque cumplen los requisitos del paradigma experimental: la
manipulación de la VI y el control de las variables extrañas que podrían afectar a la VD.

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Bono y Arnau (2014): tienen como finalidad establecer relaciones de causalidad entre la variable tratamiento o intervención
(VI) y la variable respuesta o resultado (VD), a la que se llega mediante la comparación de las medidas registradas durante la
ausencia y la presencia del tratamiento (o de varios tratamientos). Requieren control experimental que garantice la validez
interna de sus resultados y la generalización de sus conclusiones (validez externa).

Control de las amenazas a la validez interna


Principales amenazas:
-La historia: acontecimiento externo que se produce simultáneamente con el tratamiento, confundiendo el efecto de este.
-La maduración: proceso natural de cambios internos que pueden ocurrir por el paso del tiempo, pudiendo confundirlo con el
efecto del tratamiento.

Las técnicas de control se basan en:


-Reversión: dejar de aplicar temporalmente el tratamiento y volver a la fase de línea base. Al retirar el tratamiento (fase de
reversión), si la maduración y/o la historia estuvieran afectando, se mantendría el cambio ocasionado. Si la conducta regresa a
los niveles de la línea base indica que el cambio durante la fase de tratamiento se debe al efecto de este. Esta técnica está
relacionada con el procedimiento.
-Replicación del procedimiento con otros participantes: al aplicar el mismo diseño de investigación, se detectará si los
cambios en la VD se deben a procesos internos del sujeto (maduración), a su historia o al efecto del tratamiento.
-Otras amenazas a la validez interna, son la repetición de pruebas y la regresión a la media. Estas se detectan y controlan
mediante el registro adecuado y suficiente en la fase de línea base.
También puede afectar la amenaza debida a la instrumentación (instrumentos de medida, incluyendo el observador), que se
controla entrenando a los observadores y utilizando instrumentos de medida válidos, sensibles y fiables.

Control de las amenazas a la validez externa


Estos diseños, al investigar con un solo sujeto, tienen problemas en cuanto a la validez externa de sus conclusiones.
Principales amenazas Bono y Arnau (2014):
-Efecto reactivo de los dispositivos experimentales o situación de evaluación: interacción del tratamiento con la situación.
-Efecto de interacción entre la selección y el tratamiento: interacción del tratamiento con la composición de la muestra.
-Efecto de tratamientos múltiples: cuando se aplican varios tratamientos y sus efectos
son irreversibles (no se eliminan), dando lugar a interacción entre ellos.
Una forma de controlar estas amenazas es mediante la replicación de la investigación, de
forma que, si la aplicación de los mismos tratamientos a distintos participantes aporta la
misma información sobre su efectividad, se puede suponer que las conclusiones del
estudio tienen validez externa. La replicación también puede realizarse en otros
contextos, con otras conductas o en otros momentos temporales.

CLASIFICACIÓN DE LOS DISEÑOS DE CASO ÚNICO

Dependiendo de la combinación de fases (línea


base–tratamiento) se pueden formar diferentes
diseños, introduciendo fases con tratamiento, sin
tratamiento o introduciendo tratamientos diferentes.

Criterio de la reversibilidad de la conducta: se


pueden distinguir dos tipos de diseños:
—Diseños de reversión: después de una fase de
tratamiento, se retira y se vuelve a una fase en la que
se registra la VD en ausencia de este.
— Diseños de no reversión: una vez introducido el
tratamiento no es factible retirarlo debido a que el
efecto es irreversible, a criterios éticos o a problemas
prácticos.

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MODELO BÁSICO A-B

Está compuesto por dos fases:


-A (línea base): se toman medidas repetidas de la VD en ausencia del tratamiento.
-B (tratamiento): se toman medidas en presencia del tratamiento (VI). Si durante esta fase se produce un cambio de nivel o
de tendencia, se puede inferir que ha tenido efecto el tratamiento. El tratamiento se debe aplicar una vez estabilizada la
línea base, aunque a veces se aplicará si existe tendencia, pero se espera que el efecto del tratamiento provoque un cambio en
la dirección de esta.

Ej (Cuadro 5.1): investigación de Nieves-Fiel (2015) sobre un tratamiento cognitivo-conductual en un caso de TDAH). El
TDAH es uno de los trastornos de inicio en la infancia más frecuente, cuyos síntomas principales (falta de atención,
hiperactividad e impulsividad) dificultan la adaptación del niño y pueden ocasionar, además, problemas secundarios (problemas
de comportamiento, dificultades de aprendizaje, etc.).

El diseño A-B plantea problemas


para asegurar la validez interna
de sus resultados. El efecto del
tratamiento puede confundirse con
la historia, la maduración, la
reactividad a la situación de
investigación, etc.
En el ejemplo, podría haber ocurrido
que la disminución en el número de
conductas problemáticas se debiera
a un proceso natural de maduración
o a algún acontecimiento externo
(como un cambio de profesor). La
estructura simple del diseño
utilizado en el estudio no permite
descartar estas variables
extrañas. Estas amenazas pueden
controlarse mediante la reversión:
añadiendo una fase en la que se retira el tratamiento.

DISEÑOS DE REVERSIÓN DEL TRATAMIENTO

Se caracterizan porque después de la fase de tratamiento se vuelve a una fase de línea base.
Existen diversos diseños en función del orden de presentación de las fases de línea base y tratamiento.

Diseño A-B-A
Se considera de reversión porque el tratamiento se introduce y posteriormente se retira, por lo que también se llama
diseño de retirada (Barlow y Hersen).
En este diseño se añade una tercera fase en la que se retira el tratamiento (antes de que tenga efectos consolidados) y
permite el control de las amenazas a la validez interna de los resultados.
En este tipo de diseño, se puede llegar a la conclusión de que el tratamiento es el causante de los cambios producidos en la VD
cuando después de medir la línea base (fase A), se introduce el tratamiento (fase B) y se produce un cambio en la
medida de la VD, y al retirar posteriormente el tratamiento (fase A), se produce otro cambio en la VD.

Ejemplo:investigación ficticia basada en un caso descrito por Rodríguez-Menchón y Salva-Manera (2017) (Cuadro 5.2).
Mediante la inspección del gráfico, se detectan los cambios producidos en la serie. Durante la primera fase (A) no hay
tendencia, en la fase B se produce una tendencia de tipo descendente, por tanto, existe un cambio de tendencia entre la
primera y la segunda fase. En la tercera fase o fase de línea base post-tratamiento se vuelve a producir un cambio de
tendencia, pero ascendente, lo que indica que al retirar el tratamiento (situación de juego) la niña vuelve a incrementar el
número de conductas de evitación o escape, aportando así evidencia a favor de que la mejoría de la fase de tratamiento se debe
a la efectividad de este y no a la influencia de otros factores o variables extrañas. También, los análisis estadísticos pueden

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confirmar la eficacia del
tratamiento.
Por ello, se puede considerar que el
diseño A-B-A ha sido adecuado
para valorar la efectividad del
tratamiento en este estudio.

En este caso, es muy difícil atribuir a


la historia los cambios producidos
en la VD: tendría que haber algún
suceso que ocurriese
simultáneamente con el
tratamiento y su retirada, y cuyos
efectos sobre la conducta produjese
los mismos cambios. Es decir, la
variable extraña tendría que
correlacionar perfectamente con la
VI y es muy improbable.

Este diseño también permite


controlar los efectos debidos a la
reactividad y a la maduración. Si el
paso del tiempo puede producir
cambios en la conducta, esto podría
explicar los cambios en la fase B,
pero no si de nuevo se vuelven a
registrar cambios de nivel o
tendencia en la tercera fase.
También, hay ocasiones en las que
el hecho de ser observado crea
expectativas en el sujeto que pueden producir cambios en la conducta (reactividad a la situación de investigación), que
podría explicar los cambios en la fase B pero no en la A.

Este diseño puede ser de gran utilidad en la investigación básica y en la aplicada. En el ejemplo resulta evidente la efectividad
del tratamiento, ya que la aplicación hace que se produzca un cambio de tendencia (pasando desde una nula en la primera
fase de línea base a una descendente cuando se aplica), y esta tendencia cambia cuando se retira el tratamiento.
En la mayoría de las investigaciones, fundamentalmente en el ámbito de la Psicología Clínica, este tipo de diseños puede
plantear algunos inconvenientes debido a que para poder establecer una relación de causalidad se requiere que el tratamiento
aplicado en la fase B se retire antes de conseguir su total efectividad para que la conducta regrese a su estado inicial. Esto puede
plantear problemas éticos en algunos casos clínicos (Barlow y Hersen, 1988). Por ejemplo, si se está aplicando un tratamiento a
una persona con depresión y, antes de conseguir la total eficacia, se retira con el fin de que la conducta del sujeto regrese al nivel
original y establecer la relación de causalidad entre la aplicación del tratamiento y la mejora producida, dejar al participante en la
fase de línea base con el nivel inicial de depresión no resulta ético.

Diseño A-B-A-B
Consta de cuatro fases, las dos últimas constituyen una réplica de las primeras, suponiendo una ventaja al permitir
comprobar el efecto del tratamiento dos veces, consiguiendo mayor control sobre su efecto.

Procedimiento:
-Después de lograr una línea base estable (fase A), se introduce la intervención (fase B).
-Para demostrar que la intervención es lo que ha causado el cambio en la conducta, se retira el tratamiento antes de
conseguir su consolidación (fase A). Si la conducta vuelve al nivel de respuesta de la línea base original, el tratamiento es el
causante de los cambios producidos en la conducta, y si no hay cambios, es probable que sean debido a factores extraños.
La reintroducción del tratamiento (2.a fase B) permite comprobar la fiabilidad del cambio producido por la VI.
Al finalizar en una fase de tratamiento, se solventa el problema ético del diseño A-B-A, y proporciona aún más seguridad
metodológica para extraer conclusiones de causalidad y, por tanto, sobre la efectividad del tratamiento.

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Es un diseño muy utilizado en investigación sobre modificación de conducta. Arnau (1984), la inferencia de la relación causal se
establece en la tercera fase, en la cual se retira el tratamiento y, como consecuencia, el nivel de la conducta debería regresar al
nivel previo.

Diseño B-A-B
Razones éticas o prácticas pueden plantear la necesidad del estudio cuando el tratamiento ya está en marcha. Para comprobar la
efectividad, se interrumpe temporalmente y se comprueba si se produce algún cambio en la conducta y, posteriormente, se
vuelve a introducir el tratamiento.
Utiliza la misma técnica que el A-B-A-B, pero no se parte de una fase inicial de línea base (fase A).

La lógica para establecer la efectividad del tratamiento es que su retirada debería provocar una alteración en el nivel y/o
tendencia de la conducta, que si coinciden con las fases de retirada y reintroducción del tratamiento, habrá una base
empírica para confirmar que los cambios se deben al tratamiento.
Su ventaja sobre el diseño A-B-A, es que termina en una fase de tratamiento que es importante sobre todo en la Psicología
Clínica. Sin embargo, para poder establecer inferencias causales es más aconsejable un diseño A-B-A-B, puesto que al tener dos
fases con ausencia de tratamiento se puede demostrar en más ocasiones la eficacia del tratamiento, siendo la validez mayor.

Diseños de intervenciones múltiples o componentes múltiples


Su objetivo es evaluar el efecto de varios tratamientos, o componentes de un tratamiento introducidos de forma secuencial.
Puede tener la siguiente estructura: A-B-A-C-A.
A la hora de evaluar el efecto del tratamiento hay que tener en cuenta que cuando se aplica una secuencia de tratamientos
distintos, el efecto de un tratamiento (pe B) puede enmascarar el verdadero efecto del siguiente ( C). Barlow y Hersen
(1988) aconsejan que cuando se comparan dos o más tratamientos, el investigador debería intercalarlos con líneas bases
(antes y después de cada tratamiento), de forma que los patrones de conducta deberían regresar a los niveles de línea base
previos a la aplicación, para poder evaluar el efecto de otro tratamiento.
También proponen, como técnica de control, hacer replicaciones en individuos distintos con el orden intercambiado (por ej.,
en un sujeto A-B-A-C-A y en otro A-C-A-B-A), (semejante a la técnica de contrabalanceo de diseños intragrupo).

Una variante de estos diseños son los diseños interactivos en los que se puede estudiar, dentro de una misma fase, la
combinación de dos o más tratamientos (por ej., A-B-A-C-A-BC-B) evaluando su efecto conjunto.
Para evaluar la interacción de dos o más variables se deben analizar sus efectos por separado antes de su acción conjunta y
tener en cuenta una regla básica en los diseños de caso único: sólo se debe hacer un cambio de una fase a la siguiente
(Barlow y Hersen, 1988). Es decir, de la fase BC se puede pasar a una fase B o a una fase C, pero no a una fase A.

Ventajas de los diseños


interactivos:
1. Permite evaluar los efectos
simples de cada tratamiento.
2. Permiten comparar los
efectos de varios tratamientos.
3. Posibilitan evaluar la
combinación de dos o más
tratamientos (efectos
interactivos).
En el Cuadro 5.3 se plantea un
ejemplo de diseño interactivo:
procedimiento llevado a cabo en
una investigación en la que se
estudian tratamientos múltiples y su interacción. Existen tres tratamientos (B, C y D) y una fase interactiva en las que se
realiza el estudio conjunto del efecto de dos tratamientos (BD), dando como resultado en esta investigación que no existe
efecto de interacción de los tratamientos.

Este diseño tiene la ventaja, respecto a los anteriores, de permitir comprobar la efectividad de múltiples tratamientos y el
efecto conjunto de los mismos, siendo de gran utilidad para probar la eficacia de grupos de tratamientos, como ocurre en
Psicología Clínica. Son semejantes a los diseños factoriales en cuanto a que permiten evaluar la eficacia de dos o más
tratamientos aisladamente además de los efectos de interacción entre ellos.

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DISEÑOS DE NO REVERSIÓN

La retirada del tratamiento, tiene limitaciones y podría plantear problemas éticos, como los señalados por Poling y Grossett
(1986):
1. Imposibilidad de utilizarlos en contextos cuando el efecto del tratamiento a evaluar es irreversible.
Imaginemos un tratamiento consistente en el aprendizaje de estrategias para controlar la ansiedad producida por una fobia, se
supone que una vez aprendidas no se va a volver a la situación de ansiedad de la línea base al no poder «olvidar» lo aprendido.
2. En algunos contextos aplicados puede resultar poco ético la retirada de un tratamiento que está siendo efectivo.
3. Se pueden requerir muchas sesiones y períodos de tiempo muy largos, por lo que en algunos contextos o en
poblaciones no es posible llevarlos a cabo.

Diseño de cambio de criterio


Es de gran utilidad en programas que pretenden aumentar o disminuir conductas (disminuir tics nerviosos, aumentar las
conductas interactivas en niños con autismo, etc.) mediante la aplicación de un refuerzo (positivo o negativo) para conseguir
alcanzar un determinado nivel de conducta.

Procedimiento:
1. Después de una fase de línea base, se introduce un tratamiento (refuerzo) hasta alcanzar un criterio preestablecido y
lograr su estabilidad.
2. Se establece un nuevo criterio, aplicando el tratamiento hasta alcanzar un nuevo nivel preestablecido, de forma que si la
línea base es A1 y el primer criterio es B1, cuando se establece el nuevo nivel o criterio, la fase anterior se convierte en la nueva
línea base (A2), con B2 como segundo criterio
(Barlow y Hersen, 1988). El procedimiento
continúa hasta alcanzar el objetivo final del
programa.
En el Cuadro 5.4 se ve un ejemplo de una
investigación en la que se utilizó este diseño:
El efecto del tratamiento se comprueba en la
medida en que el cambio de criterio va seguido
por su correspondiente cambio en la conducta.
En definitiva, se registra la misma conducta de
forma que las fases B de los tratamientos
anteriores sirven de línea base (o fase A) para el
tratamiento siguiente. Por tanto, lo que se
realiza es una aplicación progresiva del tratamiento, pudiéndose considerar como una serie de diseños A-B,
que esquemáticamente tendría la siguiente estructura:

Como señala Arnau (1994), podemos considerar tres ventajas fundamentales en este diseño:
1) No requiere la retirada del tratamiento.
2) Se recibe el tratamiento sólo a partir de una línea base breve.
3) Permite inferir, sin ambigüedad, la eficacia del tratamiento.

Son necesarios dos requisitos para la aplicación de este diseño:


a) La VD debe variar simultáneamente con los cambios de criterio.
b) El cambio de criterio debe producir un cambio suficientemente amplio para que el investigador pueda distinguir entre la
variabilidad de la conducta y el efecto producido por el tratamiento.

Diseños de línea base múltiple


Se utilizan cuando no es posible o conveniente establecer una reversión (retirada) del tratamiento.
Se pueden entender como una extensión de los diseños A-B, ya que siguen el siguiente procedimiento:
1. Se registran líneas bases de varias conductas susceptibles de ser modificadas con el mismo tratamiento.
2. Se aplica el tratamiento a una de ellas y se observan los cambios provocados, mientras las otras conductas se mantienen
aún en registro de línea base.
3. Se aplica el tratamiento a una segunda conducta y se observan los cambios; y este procedimiento se continúa
secuencialmente hasta que el tratamiento se haya aplicado a todas las conductas objeto de estudio, aplicandose en todos los
casos cuando se ha conseguido la estabilidad de la conducta.

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Si se considera cada conducta por separado, el procedimiento es el de un diseño A-B, en el que la fase A se
prolonga en cada conducta hasta que se aplica el tratamiento. Esquemáticamente sería:

Se considera que el tratamiento ha tenido efecto cuando tras su aplicación provoca un cambio en la
conducta tratada mientras que las otras permanecen relativamente estables. En el Cuadro 5.5 vemos el ejemplo propuesto por
Barlow y Hersen (1988) tomado de la investigación realizada por Bornstein et al. (1977).

Los dos requisitos necesarios en los diseños de línea base múltiple son:
1. La independencia de las conductas: si se está aplicando el tratamiento a una conducta las otras no deben verse afectadas.
Si existiese covariación de las conductas, no se podría determinar cuál es el verdadero efecto del tratamiento. El requisito de
independencia de las conductas se cumple si las líneas bases de las conductas en las que no se ha aplicado el tratamiento
permanecen estables después de su aplicación a una de ellas.
Cada línea base debe servir de criterio para determinar cuál sería la tendencia de esa VD en el caso de no aplicarse la
intervención.
2. Las conductas seleccionadas deben ser sensibles a las mismas variables. Así, si el cambio que se produce en la primera
conducta no es debido al efecto de la
intervención sino a otros factores
extraños, las demás conductas reflejarán
también estos cambios si son sensibles a
las mismas.
Se considera que se cumple este
requisito si el nivel de cada una de las
conductas varía significativamente
cuando se les aplica el tratamiento.

Si se cumplen los principios de


independencia y sensibilidad de las
conductas, este diseño puede ser
utilizado como una buena estrategia para
evaluar la efectividad de un tratamiento.
No obstante, existe la dificultad de
encontrar conductas que cumplan al
mismo tiempo los dos requisitos.

La ventaja fundamental del diseño de


línea base múltiple es la de permitir el
estudio de diversas conductas
concurrentes, acercándose más a las
condiciones naturales, donde es habitual
que se produzca una variedad de
respuestas al mismo tiempo.
Pueden darse tres variantes del diseño
de línea base múltiple:
a) Diseño de línea base múltiple entre
conductas. El tratamiento se aplica
secuencialmente a conductas
independientes de un mismo sujeto
(Cuadro 5.4).
b) Diseño de línea base múltiple entre
situaciones. Se aplica el tratamiento sucesivamente a una conducta de un mismo sujeto, en situaciones distintas e
independientes (casa, trabajo, ocio, etc.).
c) Diseño de línea base múltiple entre sujetos. Se aplica el tratamiento sucesivamente a la misma conducta de varios sujetos
que poseen características similares y que comparten las mismas condiciones ambientales. Por ejemplo, si se quiere cambiar la
conducta de varios pacientes de características similares, la intervención se realiza sujeto a sujeto de forma secuencial,
comprobando que cada paciente mejora en comparación con la línea base del resto.

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