solidaridad
Señor queremos promover la cultura de la vida.
Señor queremos sembrar tu reinado de justicia.
Señor queremos lograr la paz en nuestras casas, en nuestras ciudades y en todo el mundo.
Señor queremos ser más solidarios con los pobres y los débiles.
Señor, en nuestro mundo indiferente, proclamamos que tú eres nuestro salvador, el ca-
mino, la verdad y la vida.
Hemos venido, Señor, para demostrarte que en este mundo brotó tu semilla en la juventud.
Te queremos, Señor, y queremos cambiar este mundo de miedos y de fatalidad.
Hoy seremos reflejo del cielo, mañana también.
Quisiera no caer en el pecado, serte siempre fiel, para eso necesito de tus brazos, para fuerte ser.
Quisiera sentir siempre, como ahora, que tu seas mi luz a todas horas, sentir que estás tan cerca de mis manos que pueda tocarte.
Y aunque sabemos que el mundo está lleno de mal y pecado, intentaremos luchar con la fuerza del vino y el pan.
Porque sólo tu Cuerpo y tu Sangre, Señor, son la fuente de la que mana la paz y el amor.
Hoy queremos que sepas, Dios nuestro, que estamos contigo. Padre nuestro…
vida
fe
paz
Marcos 10, 28-31. Vivimos en una sociedad en la que de distintas maneras se ataca la vida de los seres humanos: la guerra, la
violencia, los suicidios, los homicidios, el aborto, la eutanasia, el terrorismo, las guerrillas, el narcotráfico, el tráfico de personas,
las persecuciones, y muchas más cosas. Después de cada frase se responde: ¡Perdón Señor perdón!
1. Me arrastra la “cultura de la muerte” cuando me esclavizo al alcohol, al cigarro, a las drogas, a la adicción al placer sexual.
2. La “cultura de la muerte” echa raíces en mi corazón cuando alimento el odio, el deseo de venganza, la violencia.
3. Me esclaviza la “cultura de la muerte” cuando soy adicto al internet, a las redes sociales, a la pornografía.
4. Soy aplastado por la “cultura de la muerte” cuando mis acciones solo obedecen al consumismo, a la moda, al buscar el
placer egoístamente.
5. Se pega a mí la “cultura de la muerte” cuando elijo el camino donde no está Dios, cuando prefiero la indiferencia religiosa
o el ateísmo.
Pidamos a Dios que nos ayude a esforzarnos y no rendirnos jamás, trabajando cada día para cambiar la “cultura de muerte” por
una “cultura de vida”. Leamos cada frase y después diremos: Me comprometo (frases de tras de las palabras)
Hemos venido, Señor, para demostrarte que en este mundo brotó tu semilla en la juventud. Te queremos, Señor, y queremos
cambiar este mundo de miedos y de fatalidad. Hoy seremos reflejo del cielo, mañana también.
Quisiera no caer en el pecado, serte siempre fiel, para eso necesito de tus brazos, para fuerte ser. Quisiera sentir siempre, como
ahora, que tu seas mi luz a todas horas, sentir que estás tan cerca de mis manos que pueda tocarte.
Y aunque sabemos que el mundo está lleno de mal y pecado, intentaremos luchar con la fuerza del vino y el pan. Porque sólo tu
Cuerpo y tu Sangre, Señor, son la fuente de la que mana la paz y el amor. Hoy queremos que sepas, Dios nuestro, que estamos
contigo. Amén.
justicia