El capitalismo es un sistema económico surgido en Europa en el siglo XVI y concebido
principalmente al menos de tres formas diferentes dependiendo del énfasis en la consideración de
ciertas características como determinantes o intrínsecas desde enfoques respectivamente políticos,
culturales y sociales, sin que esto implique necesariamente una exclusión mutua de las diferentes
definiciones.
El régimen económico en el cual la titularidad de los medios de producción es privada,
entendiéndose por esto su construcción sobre un régimen de bienes de capital industrial basado en
la propiedad privada.
La estructura económica en la cual los medios de producción operan principalmente en función del
beneficio y en la que los intereses directivos se racionalizan empresarialmente en función de la
inversión de capital y hacia la consecuente competencia por los mercados de consumo y trabajo
asalariado.
El orden económico en el cual predomina el capital sobre el trabajo como elemento de producción y
creación de riqueza, sea que dicho fenómeno se considere como causa o como consecuencia del
control sobre los medios de producción por parte de quienes poseen el primer factor.
Orígenes del capitalismo: Con el fin del imperio romano Europa se convirtió en un conjunto de
reinos feudales. “A pesar de la rigidez introducida a causa de la servidumbre en el sistema feudal, la
organización política posromana de Europa continuó contrastando con la de los imperios
hidráulicos… No existía un sistema nacional de recaudar impuestos, de librar batallas, de construir
caminos y canales, o de administrar justicia. Las unidades básicas de producción eran las casas
señoriales independientes, de autoabastecimiento y de agricultura dependiente de las lluvias. No
existía una vía económica mediante la cual los príncipes y reyes más poderosos pudieran
interrumpir o facilitar las actividades productivas que tenían lugar en cada pequeño señorío
separado. A diferencia de los déspotas hidráulicos, los reyes medievales de Europa no podían
proveer ni retener el agua de los campos. Se intensificó la producción y pronto surgieron nuevos
inventos, como el arado de surco profundo, y gracias a la repartición del poder, “todas las familias
campesinas tenían acceso a la herrería del señor”. Además, el feudalismo nunca estuvo en contra
del comercio; “los señores feudales siempre habían estimulado el crecimiento de ciudades y el
desarrollo de artesanos y comerciantes radicados en municipios.
Las ciudades y los mercados tardaron más de quinientos años en subvertir el orden feudal para dar
origen al capitalismo y el productivismo. Para que esto ocurriera Europa tuvo que esperar, por una
parte, un crecimiento poblacional que presionara el traslado de la población desde el campo hacia
las ciudades, y por otra, la peste negra (1348), que puso en jaque a todo el sistema feudal de la
época, esto porque la mortalidad tremenda de la peste (mató entre una cuarta y la mitad de la
población europea) estaba directamente relacionada con los pésimos niveles de nutrición: los
niveles de producción habían alcanzado con creces un límite ecológico y se hacía inminente un
cambio de sistema. La caída del sistema feudal no explica solamente por una crisis ecológica sino
que intervienen factores igualmente importante, como la existencia de una burguesía, de
comerciantes, banqueros, que se sumaban a las fuerzas antifeudales: integrantes de la sociedad
que en los imperios hidráulicos no existían o estaban totalmente controlados. A pesar de la peste
negra, el sistema feudal no se reestableció porque intentó seguir maximizando sus beneficios sin
reparar socialmente ni económicamente nada (al contrario de lo que ocurría en los imperios cuando
al reparar el sistema hidráulico todo volvía a ser como antes); así, “se lo reemplazó por un sistema
basado en la tecnología científica, la producción de máquinas, el capitalismo y la democracia
parlamentaria.
Características Fundamentales:
A lo largo de sus historia, pero sobre todo durante su auge en la segunda mitad del siglo XIX, el
Capitalismo tuvo una serie de características básicas:
a. Los medios de producción – tierra y capital- son de propiedad privada. En este contexto el
capital se refiere a los edificios, la maquinaria y otras herramientas utilizadas para producir
bienes y servicios destinados al consumo.
b. La actividad económica aparece organizada y coordinada por la interacción entre compradores
y vendedores (o productores) que se lleva a cabo en los mercados.
c. Tanto los propietarios de la tierra y el capital como los trabajadores, son libres y buscan
maximizar su bienestar, por lo que intentan sacar el mayor provecho posible de sus recursos y
del trabajo que utilizan para producir; los consumidores pueden gastar como y cuando quieran
sus ingresos para obtener la mayor satisfacción posible. Este principio que se denomina
soberanía del consumidor, refleja que, en un sistema capitalista, los productores se verán
obligados, debido a la competencia, a utilizar sus recursos de forma que puedan satisfacer la
demanda de los consumidores; el interés personal y la búsqueda de beneficios les lleva a seguir
esta estrategia.
d. Bajo el sistema capitalista el control del sector privado por parte del público debe ser mínimo; se
considera que existe competencia, la actividad económica se controlará a sí misma; la actividad
del gobierno sólo es necesaria para gestionar la defensa nacional, hacer respetar la propiedad
privada y garantizar el cumplimiento de los contratos. Esta visión decimonónica del papel del
Estado en el sistema capitalista ha cambiado mucho durante el siglo XX.
Subcapitalismo fue creado por el antropólogo y sociólogo Roger Bartra en 1973 como alternativa al
concepto de subdesarrollo y lo definió como, la existencia, en los llamados países del tercer mundo
de una estructura socioeconómica y predominante capitalista pero subordinada a las potencias
imperialistas; además indica que esta estructura no esta formada por todas las leyes de desarrollo
del capitalismo clásico europeo, ni se trata tampoco de una situación históricamente anterior al
modelo clásico. Se trata de una estructura en la que los procesos de transición al capitalismo han
quedado, fijados cristalizados por obra de la penetración y dominio del capital extranjero.
En la década de los setenta, autores como Bartra (1974) utilizaron conceptos diferentes, como el de
subcapitalismo, compartiendo al mismo tiempo la teoría de la articulación de los modos de
producción, que es una versión althusseriana, Louis Althusser fue uno de los principales
intelectuales del Partido Comunista francés, y balibariana, Étienne Balibar profesor de la
Universidad de París X, discípulo de Louis Althusser, junto a quien coescribió en los ‘60 el
clásico Para leer el Capital, del dualismo estructural en el contexto del materialismo histórico.
Aquí es oportuno señalar la diferencia que existe entre dualismo estructural y articulación de modos
de producción.
Mientras que en el primero las estructuras o polos capitalista y precapitalista están desconectados
entre sí, pero articulados a través de la metrópoli, en la segunda se articulan estrechamente (dos
modos de producción, v. gr., el feudal y el capitalista) en el seno de una misma formación
económico-social, originando así el fenómeno de coexistencia de distintos modos de producción
MERCANCÍA: producto del trabajo destinado a satisfacer alguna necesidad del hombre y que se
elabora para la venta, no para el propio consumo. Los productos del trabajo se convierten en
mercancías tan sólo cuando aparece la división social del trabajo y cuando existen determinadas
formas de propiedad sobre los medios de producción y los frutos del trabajo.
Relaciones de trabajo Es el conjunto de normas, procedimientos y prácticas que tienen como
objeto regular interacciones entre empleadores, trabajadores y el Estado, dentro de un contexto
socioeconómico determinado. Este contexto es el sistema de producción, y dentro del mismo es,
más precisamente, aquel sector de la actividad en donde el trabajo se organiza bajo la forma de la
prestación laboral subordinada o por cuenta.
PRODUCCIÓN MERCANTIL: producción de artículos no para el propio consumo, sino para el
cambio en el mercado por medio de la compra-venta de mercancías. Es condición de la producción
mercantil la división social del trabajo y la existencia de productores dueños de los medios de
producción. La producción y el cambio de las mercancías se regulan en consonancia con la ley
económica llamada ley del valor (ver). La producción mercantil no constituye un modo de
producción especial. Por su forma y contenido, alcanza un desarrollo diferente en el régimen
esclavista, en el feudalismo, en el capitalismo y en el socialismo en dependencia del nivel y del
carácter de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción, del modo de producción
dominante. En las condiciones de la esclavitud y del feudalismo, existía la producción mercantil
simple (ver) de extensión limitada a una pequeña esfera dado que en la sociedad dominaba la
economía natural y casi todo lo que se producía se destinaba a satisfacer las necesidades de los
propios productores y de las clases explotadoras sin que asumiera la forma de mercancía. Bajo el
capitalismo, la producción mercantil se basa en la propiedad capitalista privada sobre los medios de
producción y en el trabajo asalariado de los obreros.
DIVISIÓN SOCIAL DEL TRABAJO: separación de distintos tipos de trabajo en la sociedad de
modo que los productores se concentran en determinadas ramas y clases de producción. La
división social del trabajo se refleja en la división de la economía nacional en sectores (industria,
construcción, agricultura, transporte etc.) y en ramas de la producción (industria ligera, construcción
de maquinaria, metalurgia, ganadería, horticultura, etc.). La división social del trabajo, así como la
división del mismo en una empresa, implica una especialización profesional de los trabajadores de
la producción. El grado de desarrollo de la división social del trabajo caracteriza el nivel de
desarrollo de las fuerzas productivas. La primera gran división social del trabajo —separación de las
tribus dedicadas a la ganadería— contribuyó a elevar sensiblemente la productividad del trabajo y
creó las premisas materiales para el nacimiento de la propiedad privada, de la sociedad de clases.
La segunda gran división social del trabajo —los oficios se separaron de la agricultura— contribuyó
a la ulterior elevación de la productividad del trabajo y, junto a la primera gran división social del
trabajo, hizo que se ampliara la producción de artículos destinados especialmente al cambio y que
creciera la producción mercantil. El desarrollo de la economía mercantil y la ampliación del mercado
condicionaron el surgimiento de la tercera gran división social del trabajo: la formación de la clase
de los mercaderes. El progreso de la división social del trabajo en las sociedades basadas en la
explotación presenta un carácter clasista antagónico y en parte encuentra su expresión en el
nacimiento y desarrollo de la oposición entre la ciudad y el campo, entre el trabajo intelectual y el
trabajo físico. Bajo el capitalismo, la división social del trabajo se desarrolla espontáneamente. El
desigual avance de las distintas esferas y ramas de la producción, la anarquía de la producción
social y la enconada lucha competitiva provocan una constante desproporción y un despilfarro
incesante del trabajo social. En la economía capitalista la producción se especializa con miras a
obtener ganancias. El proceso de desarrollo de la división social del trabajo acentúa el carácter
social de la producción capitalista, creando las premisas materiales del socialismo. La división social
del trabajo llega a rebasar los límites de la economía nacional, el comercio internacional se
desarrolla sobre la base de la gran producción maquinizada y estas circunstancias hacen que surja
la división capitalista internacional del trabajo , especialización de determinados países, en el marco
del sistema capitalista de economía mundial (ver), en la producción, fundamentalmente, de uno o
varios productos para su venta en el mercado mundial. Bajo el socialismo, la división social del
trabajo se diferencia por principio de la división del trabajo en el régimen capitalista. Se desarrolla
según un plan con miras al crecimiento de la producción social y a la elevación de la productividad
del trabajo y ello con el fin de satisfacer las necesidades de la sociedad y de cada uno de sus
miembros. El emplazamiento socialista de la producción, la especialización y la cooperación de las
empresas abren amplias posibilidades para que se utilicen de manera más completa y eficiente el
potencial de producción, los recursos laborales y materiales. Con el nacimiento del sistema
socialista de economía mundial, la división social del trabajo rebasa el marco de los diversos pulses
socialistas, aparece la división socialista internacional del trabajo, nuevo tipo de división interestatal
del trabajo; se forma en el proceso de la colaboración económica y científico-técnica de los países
socialistas. Su esencia estriba en crear el sistema más racional y eficiente de distribución territorial
de la producción en escala de toda la economía socialista mundial.
Para Durkheim la división del trabajo es un producto inevitable de la complejización social, que se
da no sólo en la esfera del trabajo, sino también en otros órdenes sociales como la ciencia, el arte o
el gobierno. Esta complejización no genera necesariamente conflictos que se trate de una división
del trabajo forzada, porque, en última instancia, la división del trabajo es en sí misma una fuente de
solidaridad basada en la interdependencia y en la aceptación de normas morales consensuadas.
Cuando se trastoca el equilibrio, se producen situaciones patológicas como el enfrentamiento de
clases, pero éste tiene un carácter necesariamente coyuntural. Por ello la anomia, carencia de
normas sociales o de su degradación. Trastorno del lenguaje que impide llamar a las cosas por su
nombre, es un estado patológico transitorio que no pone en cuestión el orden social.
Valor y Trabajo
Una mercancía tiene un valor por ser cristalización de un trabajo social. La magnitud de su valor o
su valor relativo depende de la mayor o menor cantidad de sustancia social que encierra; es decir,
de la cantidad relativa de trabajo necesaria para su producción. Por tanto, los valores relativos de
las mercancías se determinan por las correspondientes cantidades o sumas de trabajo invertidas,
realizadas, plasmadas en ellas. Las cantidades correspondientes de mercancías que pueden ser
producidas en el mismo tiempo de trabajo, son iguales. O, dicho de otro modo: el valor de una
mercancía guarda con el valor de otra mercancía la misma proporción que la cantidad de trabajo
plasmada en la una guarda con la cantidad de trabajo plasmada en la otra.
FUERZA DE TRABAJO: capacidad del hombre para trabajar, conjunto de fuerzas físicas y
espirituales de que el hombre dispone y que utiliza en el proceso de producción de los bienes
materiales. La fuerza de trabajo es la condición fundamental de la producción en toda sociedad. En
el proceso de producción, el hombre no sólo actúa sobre la naturaleza que le rodeo, sino que
desarrolla, además, su experiencia productiva, sus hábitos de trabajo. En las sociedades
antagónicas de clase, los obreros carecen de medios de producción y son explotados. Las formas
en que la fuerza de trabajo se explota dependen del tipo de propiedad imperante. Bajo el
capitalismo, la fuerza de trabajo se conviene en una mercancía. Las condiciones necesarias para
que la fuerza de trabajo se convierta en mercancía son: 1) la libertad personal del individuo, la
posibilidad de disponer de su fuerza de trabajo; 2) la carencia de medios de producción en lo que
respecta al trabajador, la necesidad de vender la capacidad de trabajo para obtener medios de
subsistencia. Bajo el capitalismo, la fuerza de trabajo, como cualquier otra mercancía, posee valor y
valor de uso. El valor de la fuerza de trabajo se determina por el valor de los medios de vida
indispensables para mantener la normal capacidad de trabajo de su poseedor y sostener a los
miembros de su familia, y también por los gastos que implica el aprendizaje del obrero
Plusvalía
En el Capitalismo se pueden definir dos tipos de clases sociales, según lo definido por Carlos Marx.
La Burguesía, la cual es la propietaria de los medios de Producción y el Proletariado, aquel que
alquila o vende su fuerza de trabajo.
A partir de allí Marx desarrolló los conceptos referentes a la Teoría del Valor de las Cosas,
resumiéndola como el trabajo que se realiza para la producción de un bien generado por la fuerza
de trabajo, la que a su vez se representa como el costo de subsistencia o de reproducción.
Pero uno de los aportes de mayor impacto del Marxismo es la definición de la PLUSVALIA, la cual
no es más que la diferencia entre el valor añadido por el trabajo y el salario cobrado por el
trabajador. Hay otras definiciones que grafican mucho mejor el concepto de Plusvalía: La Moneda,
el dinero o cualquier arquetipo de Divisas como parte de la producción obtenida por el trabajador de
la cual se apropia, sin ningún tipo de compensación, el propietario de los medios de producción.
Allí es donde está la verdadera explotación del hombre por el hombre, es decir el sustento del
Capitalismo. Porque el sudor de los trabajadores, la perdida de la salud gradualmente por el
esfuerzo del trabajo, todo lo que genera el trabajador por su esfuerzo, el beneficio obtenido por el
deterioro del ser humano, por el desgaste físico e intelectual, va a parar a las manos del
empresariado capitalista. Aquí tenemos que incluir a los empleados o trabajadores porque su
esfuerzo intelectual también forma parte de la apropiación indebida que hacen los explotadores.
Es decir que esa Plusvalía en vez de ser compartida entre el patrón y el trabajador, le es
esquilmada a éste, ya sea obrero o empleado; y pasa a formar parte de la fortuna de los
empresarios capitalistas. A través de la creación del Sistema Socialista y de la Economía Socialista
venezolana, en fase de desarrollo, se trata de salvar varios escollos para que de una vez por todas
se puedan generar los bienes y servicios para la satisfacción de las necesidades del pueblo
venezolano, y la producción de aquellos bienes y servicios suntuarios para los momentos que
realmente lo ameriten sin que se atosigue a los consumidores con campañas tendenciosas hacia el
consumismo compulsivo.
La jornada de trabajo o jornada laboral es el tiempo que cada trabajador dedica a la ejecución del
trabajo por el cual ha sido contratado. Se contabiliza por el número de horas que el empleado ha de
desempeñar para desarrollar su actividad laboral dentro del período de tiempo de que se trate: días,
semanas o años.
SALARIO, EN EL CAPITALISMO: expresión monetaria del valor (del precio) de la fuerza de trabajo
vendida por el obrero asalariado al capitalista. Es un exponente de las relaciones de explotación a
que los capitalistas someten a los obreros. Después de trabajar cierto tiempo en una empresa, el
obrero recibe del capitalista una determinada suma de dinero en calidad de salario.
TEORÍA DE MARX: En relación con los salarios Marx encontró cosas interesantes, que plasmó en
El Capital; por ejemplo, lo que el patrono le paga al obrero por su actividad o servicio, no es
realmente el valor del trabajo, sino el valor de su fuerza de trabajo. Además halló que la jornada
laboral se divide en dos partes; la primera la llamó tiempo necesario de trabajo, donde únicamente
se cubren los costos de producción y el obrero obtiene apenas los bienes y servicios necesarios
para subsistir. A la segunda la llamó valor adicional, en ésta el capitalista hace sus utilidades,
porque esta parte del trabajo no le es retribuida al obrero. El valor de ese trabajo no remunerado es
lo que constituye la plusvalía.
Keynes postula que los precios y los salarios no son flexibles, como afirma la teoría clásica. Los
salarios tienden a tener un límite inferior, es decir, a no bajar de un cierto mínimo porque los
trabajadores no aceptan salarios que no les permitan vivir adecuadamente; esto se refuerza por las
acciones de los sindicatos. Si los salarios son demasiado bajos, existirá desempleo. En el caso de
los precios, las empresas que producen artículos muy caros prefieren reducir la producción y
despedir a trabajadores que bajar los precios. Su poder monopolístico normalmente les permite
actuar así.