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Corpus Ruptura y Experimentación

literatura 6to poesía
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CORPUS

RUPTURA Y
EXP3R1M3NT4C10N

6TO AÑO, EES.2 TTE.


MANUEL FÉLIX ORIGONE.
Pág. 2

FRAGMENTOS SUELTOS
Fragmento 1:

Si a tu corazón yo llego igual


todo siempre se podrá elegir
No me escribas la pared,
solo quiero estar entre tu piel
Y si acaso no brillara el sol
Y quedara yo atrapado aquí
No vería la razón
De seguir viviendo sin tu amor

Fragmento 2:

Si no hay amor,
que no haya nada entonces, alma mía.
No vas a regatear.
Le echás el guante
a tu pena, allí nomás
El sol cocina lento.
Vos siempre estás
Con una excusa a flor de labios
Con tus dolores, allí nomás, sin vida
Con tu sangre en el suelo
Pág. 3

FRAGMENTOS SUELTOS

Fragmento 3:

La espera me agotó,
no sé nada de vos.
Dejaste tanto en mí.
En llamas me acosté
Y en un lento degradé
Supe que te perdí
¿Qué otra cosa puedo hacer?
Si no olvido, moriré.
Y otro crimen quedará,
Otro crimen quedará,
Sin resolver.
Pág. 4

CON ENSUEÑO HACER UN PRADO


Al enterarme de la muerte
de John Ashbery
(4 de septiembre de 2017)

La idea de “la parte por el todo” como inicio


de la creación de todo el mundo.
¡Qué idea más pavota!

Y sin embargo... Que todo caiga


por la pendiente, y veremos.

Si la sinécdoque no basta,
habrá que buscar una sola abeja,
un solo trébol.

Cuánta suerte tendremos entonces.

La sinécdoque es el comienzo de la poesía.


Después, la mano y la mente y el grafito
y la borradura de toda huella.

La escritura es el crimen: date cuenta:


empezó todo con ternura, y así es como termina,
Qué desperdicio. ¿Nos salvamos?
Fabián Iriarte
Pág. 5

Yo, en tu lugar
Attented by a Single Hound
Its own Identity.
E. Dickinson

Yo, en tu lugar, haría esto


y yo, en tu lugar, haría esto otro,
y yo, en tu lugar, haría lo de más acá
y lo de más allá, y después me quedaría quieto
y callado y no me metería más en tus asuntos
y haría caso solamente a mis propios negocios.

Yo, en tu lugar, diría la verdad, yo, en tu lugar,


estaría en otro lugar, nunca mentiría,
yo siempre, yo nunca, estaría, diría,
María, haría, García.

Yo, en tu lugar, escribiría


de otra manera, puntuaría los puntos,
pondría tildes a palabras con acento, a las eñes,
sinalefa, hiato, ¡diéresis, sinéresis!, umlaut,
pondría crema a los pasteles
y tréma al mal agüero
Pág. 6

Yo terminaría mis ensayos pim pam pum,


todo chiche, todo joya, esmeraldas y rubíes.

Yo lo haría, sí lo haría,
nacería, viviría, moriría,
pero arpía no sería, cual tu tía.
Fabián Iriarte
Pág. 7

EN MECHONGUÉ ME CHONGUÉ
En Coronel Vidal, vidalitay,
me llené de vida y vitalité,
y vitalité hasta quedarme vacío.

En Pirán, todos piramos,


no fui yo, ¡si fuimos todos!,
mal piramos, bien viramos
adonde llevara el viento
pampa y la cosa viral.

En Necochea, negociás,
el otium, subís, bajás
por las dunas tan nocheras.

En Miramar, por supuesto,


hacés lo que te dice
el nombre de la ciudad.

En Mar del Plata, o en plata nadás


o nada de nada, marplás,
marplus, el platense mar.
Pág. 8

Pero aquí, ¿qué me pasó?


En Mechongué me chongué
y no hay caso: no se puede,
no se puede deschongar.
Te chongás o te chongás.

Fabián Iriarte
Pág. 9

9/
Debería hablar sobre el mar,
el que le da nombre a la ciudad
tanto como que la niega.

El mar -decir, por ejemplo- respira.


Suben y bajan, apoyados, tres patos marinos.
Y sobre el ronquido de su sueño

se sostiene el insomnio del pescador.


No está un marinero pensando en las playas
de un vago, lejano, brumoso país...

Me viene en cambio, la imagen del pescador.


De su espera larga, en la escollera.
Horas bajo el farol, horas de termo y de radio.

Y el brillo de unos ojos muertos


que traducen la incógnita de otro mundo.
No es el mar, sino una caña en el tiempo.

Debería hablar sobre el mar: El que da nombre


a la ciudad tanto como que la niega.
Decir algo así como Fogwill dice:
Pág. 10

Pero no hay mar: el mar es solo ausencia


en la sílaba mar: pasa el sonido
y queda el hombre frente a un mar que inventa.

Es cierto, no hay sino un invento.


Y sólo, fuera del lenguaje,
es posible que lo miren y que lo vean.

Osvaldo Picardo
Pág. 11

EL PURO NO

El no
el no inóvulo
el no nonato
el noo
el no poslodocosmos de impuros ceros noes que noan noan
noan
y nooan
y plurimono noan al morbo amorfo noo
no démono
no deo
sin son sin sexo ni órbita
el yerto inóseo noo en unisolo amódulo
sin poros ya sin nódulo
ni yo ni fosa ni hoyo
el macro no ni polvo
el no más nada todo
el puro no
sin no

Oliverio Girondo
Pág. 12

A MÍ

Los más oscuros estremecimientos a mí


entre las extremidades de la noche
los abandonos que crepitan
cuanto vino a mí acompañado
por los espejismos del deseo
lo enteramente terso en la penumbra
las crecidas menores ya con luna
aunque el ensueño ulule entre mandíbulas transitorias
las teclas que nos tocan hasta el hueso del grito
los caminos perdidos que se encuentran
bajo el follaje del llanto de la tierra
la esperanza que espera los trámites del trance
por mucho que se apoye en las coyunturas de lo fortuito
a mí a mí la plena íntegra bella a mí hórrida vida

Oliverio Girondo
Pág. 13
YOLLEO
En la masmédula

Eh vos
tatacombo
soy yo

no me oyes
tataconco
soy yo sin vos
sin voz
aquí yollando
con mi yo sólo solo que yolla y yolla y yolla
entre mis subyollitos tan nimios micropsíquicos
lo sé
lo sé y tanto
desde el yo mero mínimo al verme yo harto en todo
junto a mis ya muertos y revivos yoes siempre siempre
yollando y yoyollando siempre
por qué
si sos
por qué dí
eh vos
no me oyes
tatatodo
por qué tanto yollar
responde
y hasta cuándo Oliverio Girondo
Pág. 14

BREVE EXPLICACIÓN
En Mascarilla y Trébol (1938)

Por el juicio general -no de minoría- recogido a raíz de la publicación de


algún poema de este libro en diarios y revistas, preveo que va a ser tildado de
oscuro.
Yo pediría al dialogante amigo una lectura detenida de él: todo aquí tiene un
sentido, una lógica, aunque por momentos se apoye en conocimientos, ideas,
símbolos, que, se supone, están en la alacena mental del lector.
*
Distracción sería señalar el temperamento de estos antisonetos de postura
literaria: me han brotado vitalmente en contenido y forma, casi en estado de
trance (el empuje inicial de la idea creó de por sí la manera resuelta), ya que
escribí la mayoría en pocos minutos, a lápiz, en un lugar público, un vehículo
en movimiento, o en mi lecho despertando a deshora; aunque cepillarlos me
haya demandado meses.
*
¿Será necesario insinuar que poesía como “Una lágrima”, “Una oreja”, “Un
diente”, que contemplan el detalle como si fuera un organismo independiente
que toma personaría por su cuenta, podían equivaler a esas novelas, pongo
por caso, que se desarrollan en unas cuantas horas en la imaginación del
protagonista? Pero la exaltación de aquel micromundo tampoco ha sido
deliberadamente pretendido.

Alfonsina Storni
Pág. 15

UN LÁPIZ
En Mascarilla y Trébol (1938)

Por diez centavos lo compré en la esquina


y vendiómelo un ángel desgarbado
cuando a sacarle punto lo ponía
lo vi como un cañón pequeño y fuerte.

Saltó la mina que estallaba ideas


y otra vez despuntólo el ángel triste.
Salí con él y un rostro de alto bronce
lo arrió de mi memoria. Distraída

lo eché en el bolso entre pañuelos, cartas,


resecas flores, tubos colorantes,
billetes, papeletas y turrones.

Iba hacia no sé dónde y con violencia


me alzó cualquier vehículo, y golpeando
iba mi bolso con su bomba adentro.

Alfonsina Storni
Pág. 16

NOCTURNO
En Veinte poemas para ser leídos en el tranvía

Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana.


Luces trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos.
Telaraña que los alambres tejen sobre las azoteas.
Trote hueco de los jamelgos que pasan y nos emocionan sin razón.
¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en celo,
y cuál será la intención de los papeles
que se arrastran en los patios vacíos?
Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras,
y en que las cañerías tienen gritos estrangulados,
como si se asfixiaran dentro de las paredes.
A veces se piensa,
al dar vuelta la llave de la electricidad,
en el espanto que sentirán las sombras,
y quisiéramos avisarles
para que tuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones.
Y a veces las cruces de los postes telefónicos,
sobre las azoteas,
tienen algo de siniestro
y uno quisiera rozarse a las paredes,
como un gato o como un ladrón.
Pág. 17

Noches en las que desearíamos


que nos pasaran la mano por el lomo,
y en las que súbitamente se comprende
que no hay ternura comparable
a la de acariciar algo que duerme.

Oliverio Girondo
Pág. 18

APUNTE CALLEJERO
En Veinte poemas para ser leídos en el tranvía

En la terraza de un café hay una familia gris.


Pasan unos senos bizcos buscando una sonrisa sobre las
mesas. El ruido de los automóviles destiñe las hojas de los
árboles. En un quinto piso, alguien se crucifica al abrir de
par en par una ventana.
Pienso en dónde guardaré los quioscos, los faroles, los
transeúntes, que se me entran por las pupilas. Me siento tan
lleno que tengo miedo de estallar…
Necesitaría dejar algún lastre sobre la vereda.
Al llegar a una esquina, mi sombra se separa de mí y de
pronto se arroja entre ruedas de un tranvía.

Oliverio Girondo
Pág. 19

OTRO NOCTURNO
En Veinte poemas para ser leídos en el tranvía

La luna, como la esfera luminosa del reloj de un edificio público.

¡Faroles enfermos de ictericia! ¡Faroles con gorras de “apache”, que fuman un


cigarrillo en las esquinas!

¡Canto humilde y humillado de los mingitorios cansados de cantar!;Y silencio


de las estrellas, sobre el asfalto humedecido!

¿Por qué, a veces, sentiremos una tristeza parecida a la de un par de medias


tirado en un rincón?, y ¿por qué, a veces, nos interesará tanto el partido de
pelota que el eco de nuestros pasos juega en la pared?

Noches en las que nos disimulamos bajo la sombra de los árboles, de miedo de
que las casas se despierten de pronto y nos vean pasar, y en las que el único
consuelo es la seguridad de que nuestra cama nos espera, con las velas tendidas
hacia un país mejor.

Oliverio Girondo
Pág. 20

ARENA
En Espantapájaros (al alcance de todos)

Arena,
y más arena,
y nada más que arena.

De arena el horizonte.
El destino de arena.
De arena los caminos.
El cansancio de arena.
De arena las palabras.
El silencio de arena.

Arena de los ojos con pupilas de arena.


Arena de las bocas con los labios de arena.
Arena de la sangre de las venas de arena.

Arena de la muerte...
De la muerte de arena.

¡Nada más que de arena!

Oliverio Girondo
Pág. 21
En Veinte poemas para ser leídos en el tranvía
Pág. 22

Oliverio Girondo
Pág. 23
EN DOSMILDIECINUEVE ETCÉTERA

tengo un mundo interior que se prende


y se apaga
se prende y se apaga
se prende
y así
tengo un corazón que se enciende y se enfría
se enciende y se enfría
se enciende
y así
tengo una lengua que late
se expande y desaparece
se expande y desaparece
se expande, y así
mi mundo interior es un set
de filmación
se enciende la luz de mi set
y todo brilla, las casitas
como de una ciudad pequeña
una costa idéntica a la costa
de mi ciudad, pero no es
un grupo de chicos anónimos
Pág. 24
jugando en la calle
o en el baldío a la pelota
en mi mundo interior hay árboles
muchos pero sin bosque, y alguna
que otra señora
las señoras de mi set
escuchan la radio
y hacen otras cosas de señoras
en mi mundo interior yo no existo
ni la poesía
mi conciencia es la de un narrador
que conoce
como la palma de su mano el set
pero al que nadie conoce, recorre
sin ser visto el set
y entiende
como nadie más en la pequeña ciudad con costa
la belleza de ese lugar que se prende
y se apaga, se prende
se apaga y así

Camila Pastorini Vaisman

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