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Constitucional-6.

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PabloTorrado

Estado Constitucional

1º Grado en Criminología

Facultad de Derecho

Reservados todos los derechos.


No se permite la explotación económica ni la transformación de esta obra. Queda permitida la impresión en su totalidad.
Constitucional

CAPITULO 6
LAS FUENTES DEL DERECHO CONSTITUCIONAL II. LOS TRATADOS INTERNACIONALES
Y LAS NORMAS DE LA UNIÓN EUROPEA.

I. LOS TRATADOS INTERNACIONALES: CONCEPTO


Los Tratados Internacionales están sujetos a un doble régimen:
➔ Desde el punto de vista del Derecho Internacional, les será de aplicación la Convención de Viena
sobre el Derecho de los Tratados de 1969, que codifica con vocación universal en las cuestiones
esenciales del proceso de celebración y entrada en vigor de los tratados internacionales
celebrados entre Estados, así como su observancia, aplicación e interpretación.

No se permite la explotación económica ni la transformación de esta obra. Queda permitida la impresión en su totalidad.
➔ Desde el punto de vista del derecho interno, también han de ajustarse a la Constitución española,
pues una vez concluido el tratado, éste pasa a formar parte del Ordenamiento Jurídico interno.

Desde la perspectiva internacional, España es Estado parte de la Convención de Viena de 1969 sobre el
Derecho a los Tratados; mientras que en nuestro OJ interno la norma específica reguladora de los tratados es
la Ley 25/2014, de 27 de noviembre, de Tratados y otros Acuerdos Internacionales (LTAI) que regula de
forma sistemática la actividad del Estado en esta materia

Conforme a la Convención de Viena y la LTAI se entiende por Tratado internacional el acuerdo escrito
regido por el Derecho internacional y celebrado entre Estados, Estados y organizaciones internacionales,
o entre organizaciones internacionales entre sí, y que genera derechos y obligaciones para los firmantes
del Tratado.
Son cuatro las notas fundamentales de un Tratado internacional:

Reservados todos los derechos.


• Que se trate de un acuerdo escrito.
• Que los firmantes sean sujetos de Derecho internacional capaces de generar derechos y
obligaciones.
• Que se trate de auténticos derechos y obligaciones y no de meros compromisos formales o
declaraciones de buena voluntad carentes de carácter normativo.
• Y que tales derechos y obligaciones se sometan a las reglas propias del Derecho internacional.

Si se dan estos cuatro elementos nos encontramos ante un Tratado internacional independientemente de que
se haya podido utilizar otra denominación como convenios, acuerdos, protocolos, etc

II. LOS TRATADOS INTERNACIONALES Y SU POSICIÓN EN EL SISTEMA DE FUENTES DEL


DERECHO
El artículo 96 CE establece que «los Tratados Internacionales válidamente celebrados, una vez publicados
oficialmente en España, formarán parte del ordenamiento interno. Sus disposiciones solo podrán ser
derogadas, modificadas o suspendidas en la forma prevista en los propios tratados o de acuerdo con las
normas generales del Derecho Internacional».

El rango normativo de los tratados se deberá plantear de distinta manera dependiendo del plano desde el
cual sea abordado
• ámbito internacional los tratados prevalecen sobre las normas internas de los Estados firmantes
• en el plano interno, la posición del tratado es distinta si su rango normativa se toma respecto de la
Constitución o respecto del resto del ordenamiento jurídico.
La doctrina es prácticamente unánime en considerar que los tratados están subordinados
jerárquicamente a la Constitución, primero por la configuración de la Constitución como norma suprema, y
específicamente en relación con los tratados, se tiene en cuenta lo previsto en el artículo 95 CE que reconoce
de forma directa que «la celebración de un Tratado Internacional que contenga estipulaciones contrarias a
la Constitución exigirá la previa revisión constitucional»; así como el hecho de que es la Constitución la
que regula los procedimiento de celebración de un Tratado Internacional para que pueda ser incorporado
de forma válida al ordenamiento español.

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Constitucional

En cuanto a la relación entre los tratados y el resto de normas con rango de ley, no es algo que deba
resolverse atendiendo a los principios de jerarquía y competencia sino que, como ya señaló de Otto, debe
observarse desde el prisma de las reglas referentes a la aplicación y la eficacia . De forma que las normas
anteriores que se opongan a los tratados son derogadas por éstos porque absorben la materia; mientras que
las normas posteriores, además de tener que interpretar de la forma más favorable los derechos y
libertades de acuerdo con las obligaciones internacionales contraídas por el Estado español, no pueden
modificar, suspender o derogar los tratados o su contenido. Los Tratados Internacionales se sitúan, en
principio, por encima de la normativa unilateral interna, la cual no podrá afectar el contenido dispositivo de
los tratados.

No se permite la explotación económica ni la transformación de esta obra. Queda permitida la impresión en su totalidad.
Por ello, ningún Tratado Internacional recibe del art. 96.1 de la Constitución más que la consideración de
norma que, dotada de la fuerza pasiva que el precepto le otorga, forma parte del ordenamiento interno; de
manera que la supuesta contradicción de los tratados con las leyes o con otras disposiciones normativas
posteriores no es cuestión que afecte a la constitucionalidad de éstas. Serán los tribunales ordinarios los que
ante el caso concreto que deban resolver inaplicarán la ley que contradiga lo previsto en un tratado en
vigor, es decir, estaremos ante un puro problema de selección del Derecho aplicable al caso concreto

III. LOS TIPOS DE TRATADO INTERNACIONAL


3.1. Tratados extraordinarios
1. El art. 93 CE autoriza al Gobierno la celebración de tratados por los que se atribuya a una
organización o institución internacional la regulación y el ejercicio de competencias derivadas de
la Constitución, pudiendo tratarse de competencias legislativas, ejecutivas o judiciales.
Al tratarse de tratados o convenios que implican la transferencia de competencias a una organización

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internacional, la celebración de los mismos exigirá autorización de las Cortes Generales mediante
Ley Orgánica.
Corresponde a las Cortes Generales o al Gobierno, según los casos, la garantía del cumplimiento de
estos tratados y las resoluciones emanadas de los organismos internacionales o supranacionales
titulares de la cesión.
Dentro de este grupo podríamos situar la firma del tratado por el que España ingresó en la UE, y el
resto del Derecho originario de la UE, así como la ratificación por España del Estatuto de la Corte
Penal Internacional.

2. Por otra parte, el artículo 95 CE prevé la posibilidad de que el Estado celebre un Tratado
Internacional que contenga estipulaciones contrarias a la Constitución, en cuyo caso se exigirá la
previa revisión constitucional. En este supuesto, el Gobierno o cualquiera de las Cámaras puede
requerir al Tribunal Constitucional para que declare si existe o no esa contradicción; mientras el
Tribunal Constitucional resuelve «la tramitación del tratado o convenio se interrumpirá y solo
podrá reanudarse si el criterio del Tribunal es favorable a la constitucionalidad de las
estipulaciones contenidas en aquel».

3.2. Tratados ordinarios


1. El artículo 94.1 CE se refiere a los tratados de carácter político, de carácter militar, a los
que afecten a la integridad territorial del Estado o a los derechos y deberes fundamentales
establecidos en el Título I, los que impliquen obligaciones financieras para la Hacienda
Pública y los tratados o convenios que supongan modificaciones o derogación de alguna
ley o exijan medidas legislativas para su ejecución.
La prestaciones del consentimiento del Estado para obligarse por medio de estos tratados o
convenios requerirá la previa autorización de las Cortes generales. La autorización es sobre
conjunto del convenio, de manera que las Cortes no pueden modificar el texto del tratado,
únicamente podrían hacer reservas permitidas por el tratado o declaraciones
interpretativas previstas también en el mismo.
Dicha autorización no tiene que revestir la forma de ley sino que bastará un simple acuerdo
adoptado por mayoría de cada Cámara; en el caso de existir discrepancias entre el Congreso
y el Senado se constituirá una comisión mixta.

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Constitucional

En este grupo se encontrarían los tratados de condonación de deuda exterior, el tratado


OTAN, etc.

2. Mientras, el artículo 94.2 CE establece que la conclusión del resto de tratados o convenios
será comunicada al Congreso y al Senado. Esto es, para la celebración de estos tratados se
atribuye la competencia con carácter exclusivo al Gobierno que únicamente dará cuenta
de su conclusión a las dos Cámaras a través de sus comisiones parlamentarias de Asuntos
Exteriores.

IV. OTROS ACUERDOS INTERNACIONALES

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Con el fin de regular una práctica de dos importantes modalidades de acuerdos internacionales de relevancia
creciente en el ámbito internacional por parte de las distintas Administraciones españolas, la Ley de Tratados
y otros Acuerdos Internacionales regula dos tipos de acuerdos internacionales carentes, sin embargo, del
carácter de Tratado Internacional.
1. Acuerdo internacional administrativo
Los órganos, organismos y entes de las Administraciones Públicas podrán celebrar acuerdos
internacionales administrativos en ejecución y concreción de un tratado internacional cuando el propio
tratado así lo prevea. Estos acuerdos solo podrán ser firmados por las autoridades designadas en el propio
tratado internacional o, en su defecto, por los titulares de los órganos, organismos y entes de las
Administraciones Públicas competentes por razón de la materia. En todo caso deberán respetar el contenido
del tratado internacional que les de cobertura, así como los límites que dicho tratado haya podido establecer
para su celebración.
• Los acuerdos internacionales administrativos no exigirán la tramitación prevista para los

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Tratados Internacionales.
• El Consejo de Ministros tomará conocimiento de la celebración de los acuerdos
internacionales administrativos cuando su importancia o alcance así lo aconseje.
• De conformidad con la legislación en vigor, los acuerdos internacionales administrativos se
publicarán en el Boletín Oficial correspondiente a la Administración Pública que los
firme.
• Los acuerdos internacionales administrativos válidamente celebrados una vez publicados
en el BOE formarán parte del ordenamiento interno.

2. Acuerdo internacional no normativo


Acuerdo de carácter internacional no constitutivo de tratado ni de acuerdo internacional administrativo
que se celebra por el Estado, el Gobierno, los órganos, organismos y entes de la Administración General del
Estado, las CCAA y Ciudades de Ceuta y Melilla, las entidades locales, las universidades públicas y
cualesquiera otros sujetos de Derecho público con competencia para ello, que contiene declaraciones de
intenciones o establece compromisos de actuación de contenido político, técnico o logístico, y no
constituye fuente de obligaciones internacionales ni se rige por el Derecho Internacional.
• Los acuerdos internacionales no normativos no exigirán la tramitación prevista para los
Tratados Internacionales.
• El Consejo de Ministros tomará conocimiento de la celebración de los acuerdos
internacionales no normativos cuando su importancia así lo aconseje.
• Una vez firmado el acuerdo internacional no normativo, se remitirá una copia del mismo
al Ministerio competente para su inscripción en el registro administrativo de dichos acuerdos.

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Constitucional

V. LA LEGITIMACIÓN DEL ESTADO EN EL PROCEDIMIENTO DE CELEBRACIÓN DEL


TRATADO INTERNACIONAL
El procedimiento de producción de un Tratado Internacional está constituido por distintas fases definidas en
el art. 2 de la Ley de Tratados y otros Acuerdos Internacionales:
1. Negociación entre los distintos partícipes del futuro tratado.
2. Adopción del texto.
3. Autenticación del mismo.
4. Firma del tratado o manifestación de consentimiento de obligarse.

Como consecuencia de lo previsto en el apartado tercero del artículo 149.1 de la Constitución, el Estado

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posee una competencia de carácter exclusivo en materia de relaciones internacionales que incluye en su
núcleo la capacidad de celebrar Tratados Internacionales, el llamado ius ad tractatum.

Por ello, en España corresponde al Gobierno la iniciativa para la negociación, la adopción, autenticación y
firma de un tratado puesto que es el Gobierno quien dirige la política exterior. Para mayor concreción, la
Ley de Tratados en su art. 5 establece que corresponde a los departamentos ministeriales en las áreas que
sean de su competencia: la iniciativa en la negociación del tratado: el planteamiento, desarrollo y conclusión
de la negociación; la propuesta al Consejo de Ministros, conjuntamente con el Ministerio de Asuntos
Exteriores y de Cooperación, de la firma del Tratado; así como la aplicación y seguimiento de los tratados.
No obstante, con carácter previo a la prestación del consentimiento en obligarse por un tratado, el
Gobierno está obligado a solicitar dictamen a la Comisión Permanente del Consejo de Estado para
calificar el tipo de tratado a celebrar, es decir, determinar si estamos ante un tratado ordinario o
extraordinario y en base a ello seguir el procedimiento correspondiente; dicho dictamen aunque es

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preceptivo no tiene carácter vinculante a pesar de que en nuestro caso la calificación del tratado a los efectos
de su tramitación es clave.

Los Tratados Internacionales válidamente celebrados se publicarán íntegramente en el BOE y pasarán a


formar parte del ordenamiento jurídico interno.
Por otra parte, atribuye a las CCAA competencia para desplegar ciertas actividades de acción exterior
entre las que cabe, por ejemplo, la celebración de acuerdos internacionales no normativos. También
disponen de competencia para celebrar acuerdos internacionales administrativos, en concreción o
ejecución de un tratado. Gozan, además, de competencias en otros aspectos de la acción exterior que
también tienen consecuencias en la propia política exterior del Estado en materia de celebración de Tratados
Internacionales y que deben ser objeto de regulación para garantizar su adecuada inserción dentro de la
competencia exclusiva del Estado derivada de los artículos 97 y 149.1.3 de la Constitución. Tal es el caso,
por ejemplo, del derecho de las CCAA a proponer la apertura de negociaciones para la celebración de
tratados sobre materias respecto de las que tengan un interés específico, el derecho a ser informadas de la
negociación de los Tratados Internacionales que afecten a sus competencias o el derecho a solicitar al
Gobierno formar parte de la delegación española que negocie un Tratado Internacional que afecte a
competencias de las CCAA.

VI. EL CONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD DE LOS TRATADOS INTERNACIONALES


El artículo 95.1 de la Constitución exige que el tratado se ajuste en todo caso al marco constitucional
español, en base a ello, el mismo artículo en su apartado segundo prevé la posibilidad de requerir al
Tribunal Constitucional para que se pronuncie sobre la posible inconstitucionalidad de un tratado que se
debe ratificar; pero además la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional atribuye a dicho tribunal la
competencia para conocer de la constitucionalidad de los Tratados.

6.1. El control previo de constitucionalidad de los tratados


Si durante la tramitación del tratado existieran dudas sobre su posible contradicción con la Constitución,
tanto el Gobierno como cualquiera de las Cámaras podrán requerir al Tribunal Constitucional para que
declare si existe o no esa contradicción.
El requerimiento al TC se realizará durante la tramitación del texto del tratado, cuando esté
definitivamente fijado, pero aún no se haya prestado el consentimiento; mientras el Tribunal Constitucional
resuelve, la tramitación del tratado se interrumpirá.

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Constitucional

Si el Tribunal Constitucional considera que el tratado que se pretende concluir es contrario a la


Constitución, «cabrían tres opciones: la primera sería reformar la Constitución, lo que puede dar lugar a un
proceso largo y complicado dado el carácter rígido de aquella; la segunda, seria tratar de modificar el propio
tratado, lo cual plantearía también problemas porque en este momento del proceso de celebración, el tratado
habrá sido ya autenticado, es decir, contará con la aprobación inicial del Gobierno; la tercera, y la más
factible, sería autorizar la celebración del tratado con las oportunas reservas, es decir, introduciendo una
declaración en virtud de la cual se excluyan o se modifiquen los efectos jurídicos de aquellas
disposiciones del tratado que estimen anticonstitucionales».

6.2. El control a posteriori de constitucionalidad de los tratados

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La Ley Orgánica del Tribunal Constitucional prevé la posibilidad de impugnar un Tratado Internacional
vigente, tanto por la vía del recurso de inconstitucionalidad como por la vía de la cuestión de
inconstitucionalidad.
Si el Alto Tribunal declarase la inconstitucionalidad del tratado, este sería declarado inaplicable pero no
nulo puesto que el Tribunal Constitucional no tiene ni puede tener jurisdicción internacional y la nulidad
de un tratado solo puede fundamentarse en causas previstas en el Derecho Internacional; así lo corrobora
el artículo 96.1 de nuestra Constitución al establecer que las disposiciones de los Tratados Internacionales
válidamente celebrados «solo podrán serán derogadas, modificadas o suspendidas en la forma prevista en los
propios tratados o de acuerdo con las normas generales del Derecho Internacional». En este caso el tratado
seguirá siendo válido en el ámbito del Derecho Internacional y el Estado español tendría que hacer frente
a las responsabilidades internacionales en que incurriera como consecuencia de su incumplimiento.

Cuestión distinta sería que el Tribunal Constitucional declarara la inconstitucionalidad del tratado por no

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haberse seguido os trámites formales de celebración del mismo conforme al Derecho interno español,
siempre que dicho trámite tuviera carácter sustancial; en estos casos, consideramos que el tratado no sería
inaplicable sino nulo y el Estado no quedaría en ningún caso vinculado por lo previsto en el tratado.

6.3. El control indirecto de constitucionalidad de los tratados


Si los Tratados Internacionales son susceptibles de ser declarados inconstitucionales, nada se opone a
que dicha declaración se produzca por el mecanismo previsto en el art. 55.2 de la Ley Orgánica del
Tribunal Constitucional, esto es, cuando en la resolución de un recurso de amparo a juicio de la sala o, en su
caso, la sección, la ley aplicada lesión derechos fundamentales o libertades públicas; debiendo elevar la
cuestión al pleno con suspensión del plazo para dictar sentencia

6.4. La interpretación de los Tratados Internacionales


Respecto a las reglas de interpretación, el art. 35 de la Ley de Tratados y otros Acuerdos Internacionales
establece:
• Las disposiciones de los Tratados Internacionales se interpretarán de acuerdo con los criterios
establecidos por las normas generales de Derecho Internacional, en particular las de los artículos
31 a 33 de las Convenciones de Viena.
• En la interpretación de los Tratados Internacionales constitutivos de organizaciones
internacionales y de tratados adoptados en el ámbito de una organización internacional, se tendrá
en cuenta toda norma pertinente de la organización.
• Las disposiciones de Tratados Internacionales afectadas por declaraciones formuladas por
España se interpretarán conforme al sentido conferido en ellas.
• Las disposiciones dictadas en ejecución de Tratados Internacionales en los que España sea parte
se interpretarán de conformidad con el tratado que desarrollan.
• Las dudas y discrepancias sobre la interpretación y el cumplimiento de un Tratado Internacional
del que España sea parte se someterán al dictamen del Consejo de Estado.

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Constitucional

VII. TIPOS DE NORMAS DE LA UNIÓN EUROPEA


7.1. Derecho originario
El Derecho originario hace referencia a los tratados constitutivos de la UE en los cuales se fundamenta;
esto es, el Tratado de la UE y el Tratado de Funcionamiento de la UE. Ambos tratados tienen el mismo
valor jurídico.
También se consideran Derecho originario los protocolos y anexos de dichos tratados, así con la Carta de
Derechos Fundamentales de la UE.
Estos tratados establecen los fines y las directrices que deben regir la Unión, así como las distintas normas
de organización, procedimiento y de carácter económico, social y político. Todas ellas tienen eficacia

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inmediata y directa.
No obstante, los tratados podrán modificarse a iniciativa del Gobierno de cualquier Estado miembro, del
Parlamento Europeo o de la Comisión. Para ello se prevén dos procedimientos de revisión, uno ordinario y
otro simplificado.
7.2. Derecho derivado
Se denomina Derecho derivado al conjunto de actos jurídicos adoptados por las instituciones de la Unión con
el fin de regular y desarrollar las competencias de la misma. En este sentido, los principales actos jurídicos
son:
• El Reglamento: norma de alcance general dirigida a todos los Estados miembros; es
obligatoria en todos sus elementos y directamente aplicable, lo que conlleva la recepción
automática en el ordenamiento jurídico nacional.
• La Directiva: norma que puede ir dirigida a todos los Estados miembros, a varios de ellos
o a uno solo. No es directamente aplicable ya que obliga al Estado destinatario en cuanto

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al resultado que deba conseguirse, dejando al mismo la elección de la forma y de los
medios; y fijando un plazo para ello.
Esto último es lo que se conoce como “transposición”, es decir, las medidas normativas
internas adoptadas por el Estado destinatario de la Directiva para conseguir el objetivo
previsto en la misma. No obstante, está siendo práctica habitual aprobar Directivas
detalladas que especifican «en todos sus extremos el contenido de la acción de los Estados:
solo les quedan decidir el momento y la forma». Si el Estado no transpone la Directiva en
el plazo establecido o lo hiciera de manera incorrecta, los ciudadanos de dicho Estado
pueden exigirle el cumplimiento de la Directiva; es lo que se denomina “efecto directo” de
la Directiva.
• La Decisión: acto jurídico dirigido a Estados miembro o a particulares, siendo obligatorio
en todos sus elementos.
• La Recomendación: acto jurídico a través del cual las instituciones europeas sugieren a
los destinatarios una actuación determinada.
• El Dictamen: acto jurídico a través del cual las instituciones europeas evalúan una
situación o un proceso concreto; carecen de fuerza vinculante para sus destinatarios.

Todos estos tipos de normas o actos jurídicos deben estar motivados. Cuando los tratados de la Unión no
establezcan el tipo de acto que deba adoptarse, las instituciones decidirán en cada caso conforme a los
procedimientos aplicables y al principio de proporcionalidad.

Los Reglamentos y las Directivas que tengan como destinatarios todos los Estados miembros, así como las
Decisiones que no indiquen destinatario, se publicarán en el Diario Oficial de la UE y entrarán en vigor en
la fecha que ellos mismos fijen o, a falta de ella, a los veinte días de su publicación.
Las demás Directivas, así como las Decisiones que indiquen un destinatario, se notificarán a sus destinatarios
y surtirán efecto en virtud de dicha notificación.

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