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TEMA 02.

EL ORDENAMIENTO JURÍDICO
INTERNACIONAL

El ordenamiento jurídico internacional y su validez interna en los


Estados. El fenómeno de la supranacionalidad. Especial referencia a la
Unión Europea.

1. EL ORDENAMIENTO JURÍDICO
INTERNACIONAL Y SU VALIDEZ INTERNA EN LOS
ESTADOS

CONCEPTO DE TRATADO INTERNACIONAL

El tratado internacional se define como el acuerdo de voluntades


entre Estados u otros sujetos de derecho internacional, destinado a
producir efectos jurídicos entre las partes y regido por el derecho
internacional general.

Cualquiera que sea su denominación particular, el término tratado


es genérico y comprende denominaciones tan variadas como la de
convenio, convención, acuerdo, pacto, estatuto, carta, declaración,
compromiso o concordato.

A la vista del Convenio De Viena Sobre El Derecho De Los Tratados,


de 23 de mayo de 1969, y del Convenio De Viena Sobre Los Tratados
Celebrados Entre Organizaciones Internacionales y Estados, y Entre
Organizaciones Internacionales Entre Sí, de 21 de marzo de 1986, se
puede definir el tratado internacional como el acuerdo internacional
celebrado por escrito entre Estados, entre organizaciones
internacionales y Estados, o entre organizaciones internacionales,
regido por el derecho internacional, ya conste en un instrumento
público o en varios, cualquiera que sea su denominación particular.

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Partiendo del concepto apuntado, se pueden extraer sus distintos
elementos:

 Acuerdo celebrado por escrito. El acuerdo consta en un cuerpo


dispositivo único o en varios instrumentos complementarios o
conexos, todos los cuales han de considerarse parte integrante del
cuerpo principal.

 Acuerdo celebrado entre sujetos de derecho internacional, ya sean


estos Estados u organizaciones internacionales.

 Se rige por las normas de derecho internacional.

APLICACIÓN

El tratado internacional forma parte de las fuentes formales del


derecho español, y, además, según el principio de jerarquía normativa,
ocupa el segundo lugar en el orden jerárquico, tras la Constitución y
antes que la ley.

Como integrante del ordenamiento, fuente formal del mismo, lo


expresa el artículo 96, apartado 1, primer inciso, de la Constitución:
«Los tratados internacionales válidamente celebrados, una vez
publicados oficialmente en España, formaran parte del ordenamiento
interno».

Dentro de la jerarquía normativa, el tratado debe respetar la


Constitución, pero como no depende de órganos internos del Estado,
sino que es un acuerdo con Estados extranjeros con su propia
Constitución, distinta de la española, la previsión normativa es que si el
tratado contradice nuestra Constitución, o bien no se celebra el tratado,
o se revisa la Constitución, tal como dispone el artículo 95, apartado 1,
de la Constitución española: «La celebración de un tratado internacional
que contenga estipulaciones contrarias a la Constitución exigirá la
previa revisión constitucional».

Y si hay dudas al respecto, se plantea la cuestión ante el Tribunal


Constitucional tal y como añade el apartado 2 del mismo precepto al

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decir que: «El Gobierno o cualquiera de las Cámaras puede requerir al
Tribunal Constitucional para que declare si existe o no esa
contradicción».

Por otra parte, el tratado internacional tiene un valor prevalente a la


ley tal y como resulta de lo dispuesto en el artículo 96, apartado 1,
segundo inciso, cuando dice que «las normas de los tratados no pueden
ser derogadas por ley, sino que solo podrán ser derogadas, modificadas
o suspendidas en la forma prevista en los propios tratados o de acuerdo
con las normas generales del derecho internacional».

SU VALOR SEGÚN LAS DISTINTAS DOCTRINAS

Según la doctrina dualista, el tratado, como norma internacional,


no es susceptible de aplicación directa por los órganos del Estado. Es
preciso una norma de derecho interno que lo establezca.

La doctrina monista entiende que el tratado forma parte del


derecho interno y puede crear derechos y obligaciones respecto a los
particulares.

La aplicación mediata o inmediata de los tratados depende de si en el


sistema constitucional se ha acogido la fórmula de la recepción
automática o de la recepción especial.

El CC, en su artículo 1.5, hace depender el hecho de que el tratado


pase a forma parte del ordenamiento interno de su íntegra publicación
en el Boletín Oficial del Estado, de lo que se colige que sigue la doctrina
monista al permitir la aplicación automática.

Por su parte, la Constitución española sigue el mismo criterio


cuando en el artículo 96.1, primer inciso, declara que los tratados
internacionales válidamente celebrados, una vez publicados
oficialmente en España, formarán parte del ordenamiento interno.

Lo dispuesto específicamente en el texto constitucional en materia de


tratados internacionales debe complementarse con el criterio
interpretativo que suministra el artículo 10.2, al establecer que «las

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normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la
Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la
Declaración Universal de los Derechos Humanos y los tratados y
acuerdos internacionales sobre las mismas materias, ratificados por
España».

2. EL FENÓMENO DE LA SUPRANACIONALIDAD

Las organizaciones internacionales suelen ser por lo general meros


foros de intercambio de puntos de vista entre los diversos Estados que
las formen.

Reacción ante esta situación es el fenómeno de la supranacionalidad


como fenómeno integrador. Desechados desde un principio los
planteamientos universalistas de la cuestión, el fenómeno
supranacional avanza en los tiempos actuales por la vía de los
proyectos regionales.

Así planteado, el supranacionalismo se manifiesta como un proceso


de integración selectiva en materias concretas de un grupo de Estados
que comparten una serie de intereses. Estos Estados acuerdan la
creación de una entidad supranacional común a la que dotan de
competencias suficientes en las materias acordadas, y se desprenden de
una parcela de su soberanía en aras de una gestión más eficaz de sus
intereses comunes.

Hito fundamental en esta materia son las Comunidades Europeas.


Se ha mantenido o bien que es una organización internacional o bien
que es una organización estatal federal.

La Comunidad Europea como forma nueva de organización tiene


personalidad jurídica y goza de capacidad de obrar y de representación
internacional.

3. ESPECIAL REFERENCIA A LA UNIÓN


EUROPEA

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INTRODUCCIÓN

El total desmoronamiento de Europa tras la II GM permitió dar un


impulso a la idea de una Europa unida al menos en Europa Occidental.

La primera piedra para la realización de la Unión Europea (UE) la


puso el ministro francés de Asuntos Exteriores, con ocasión de la
Declaración de 9 de mayo de 1950, en la que expuso el plan elaborado
junto Jean Monnet, destinado a la unificación de la industria europea
del carbón y del acero.

Este plan se transformó en realidad con la conclusión del tratado


que constituyó la Comunidad Económica del Carbón y del Acero (CECA)
de 18 de abril de 1951 (Tratado de París) y su entrada en vigor el 23 de
julio de 1952.

Como colofón, unos años más tarde se creaban mediante los


Tratados de Roma de 25 de marzo de 1957, la Comunidad Económica
Europea (CEE) y la Comunidad Europea de Energía Atómica (Euratom).

Los Estados fundadores de estas comunidades fueron los siguientes:


Bélgica, la República Federal de Alemania, Francia, Italia, Luxemburgo
y los Países Bajos.

El 1 de enero de 1973, Dinamarca, Irlanda y el Reino Unido se


adhirieron a la Unión. Un referéndum que se celebró en Noruega, en
octubre de 1973, impidió que su adhesión, igualmente prevista, se
llevara a cabo.

En 1976 y 1977, Grecia, España y Portugal solicitaron su adhesión a


la Unión. España y Portugal se convirtieron en miembros el 1 de enero
de 1986, mientras que Grecia lo era ya desde el 1 de enero de 1981.

Se ha seguido posteriormente la ampliación a fin de incluir en la


Unión a los antiguos Estados comunistas de Europa del Este tras la
caída de la Unión Soviética.

En la actualidad, la UE se compone de 27 Estados miembros.

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LA CONSTITUCIÓN DE LA UNIÓN EUROPEA

A diferencia de lo que ocurre en la mayoría de las constituciones de


los Estados miembros, la Constitución de la UE no se encuentra
recogida en un documento único. Resulta de un conjunto de normas y
valores fundamentales que los responsables deben acatar
imperativamente y que figuran en los tratados y en los actos jurídicos
adoptados por las instituciones.

Todo lo que hace la Unión, si quiere conformarse a estos principios,


debe fundamentarse jurídica y democráticamente: creación,
organización, competencia, funcionamiento, posición de los Estados
miembros y sus instituciones, posición del ciudadano (así lo establece el
art. 6 del TUE).

La consolidación de la UE se vertebra en torno a un complejo


normativo cual es el derecho comunitario, y orgánico, a través de una
serie de instituciones tales como la Comisión Europea, el Consejo, el
Consejo Europeo, el Parlamento, el Tribunal de Cuentas Europeo, el
Tribunal de Justicia de la UE y el Banco Central Europeo.

LA UNIÓN COMO FENÓMENO DEL DERECHO:


SUS PRINCIPIOS INFORMADORES

LA UNIÓN COMO CREACIÓN DEL DERECHO

La decisiva novedad de la UE respecto a tentativas anteriores es unir


Europa sin utilizar la fuerza o la sumisión, sino por medio del derecho.

Sólo una unión que repose en el libre arbitrio tiene posibilidades de


perdurar.

LA UNIÓN COMO ORDENAMIENTO JURÍDICO

La UE es, además, una Comunidad de derecho: las relaciones entre


las poblaciones de los Estados miembros no se rigen por la fuerza sino
por el derecho comunitario.

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El derecho comunitario regula las relaciones entre las instituciones
de la UE y establece los procedimientos de la toma de decisiones.

Le otorga el poder de actuación mediante reglamentos, directivas,


recomendaciones, decisiones individuales que pueden tener efectos
obligatorios frente a los Estados miembros y sus nacionales.

El derecho comunitario determina también las relaciones entre la UE


y sus Estados miembros; estos últimos deben tomar todas las medidas
apropiadas para cumplir las obligaciones que les incumben en virtud de
los tratados o de los actos de las instituciones comunitarias; les
corresponde ayudar a la Unión a llevar a buen término su misión y
abstenerse de todas las medidas que puedan poner en peligro la
realización de los objetivos de los tratados.

INTERROGANTES QUE PUEDE PLANTEAR SU


NATURALEZA JURÍDICA

¿PUEDE ASIMILARSE LA UNIÓN EUROPEA A UNA


FEDERACIÓN O CONFEDERACIÓN DE ESTADOS?

La Unión no alcanza, y a la vez supera, la fase de confederación.

No la alcanza porque no posee plenamente las competencias


habituales de la confederación (política exterior y defensa), aunque el
sistema comunitario (Unión + cooperación política + Consejo Europeo)
se le acerca bastante.

Por el contrario, la Comunidad ha superado la fase de confederación


por su sistema institucional, principalmente por su posibilidad de
decisión por mayoría, presencia de una Asamblea elegida y, sobre todo,
por las relaciones directas que mantiene con los ciudadanos de los
Estados miembros.

Respecto del Estado federal, si bien la Comunidad presenta ciertas


características comunes (reparto de competencias inmediato, normativo
y jurisdiccional, asamblea elegida, etc.), difiere de él en otros puntos.

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Así, la Comunidad encuentra su origen y su estatuto en un tratado,
acto de derecho internacional, y no en una Constitución, acto de
derecho interno.

El Estado federal monopoliza, en principio, la calidad de sujeto de


derecho de gentes que los Estados miembros le abandonan. Por el
contrario, los Estados miembros de la Unión no han renunciado a su
capacidad de actuar como sujetos de derecho internacional y
conservan, en dicho orden, su plena capacidad, bajo reserva de los
compromisos suscritos por ellos en los tratados.

Sobre todo, la UE, al contrario que el Estado federal, no detenta una


competencia general o el poder de determinar el reparto de las
competencias entre ella misma y sus Estados miembros.

LA UE, ¿ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL U


ORGANIZACIÓN SUPRANACIONAL?

La Unión no puede asimilarse a las organizaciones internacionales


ordinarias.

La independencia de sus instituciones en relación con los Estados, la


institucionalización de la creación y de la aplicación del derecho y sobre
todo las relaciones directas con los particulares a través de la inmediata
normativa jurisdiccional, la distingue de ellas.

Las organizaciones supranacionales tienen como objeto la


unificación (al menos parcial o sectorial) de los territorios y las
poblaciones de los Estados que las componen. Para ello disponen de
poderes de tipo estatal (legislación, jurisdicción) que ejercen en el lugar
y en el puesto de las organizaciones estatales, sobre el territorio de los
Estados y sobre las personas que se encuentran en ellos.

La Unión cuadra perfectamente en la especie de las organizaciones


supranacionales. Más aún desde que el Tribunal de Justicia abandonó
la mención de derecho internacional y se conforma con ver en ella un
orden jurídico propio.

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LA UNIÓN: PODER PÚBLICO COMÚN

La única fórmula institucional definitoria que no cae en un posible


confusionismo con otras realidades es la de poder público común.

Poder público: Poder público significa que la Unión se distingue


evidentemente de un simple servicio público y se sitúa al nivel superior,
o sea, en el orden de lo político; y también de un Estado, que es el poder
público inicial y completo, porque al igual que él posee ciertos poderes
que le permiten regular directamente la vida de los hombres en
sociedad.

Poder público común: como tal ese poder es independiente del de los
Estados. Sin embargo, por su origen y características, no se convierte
en un poder extranjero o apátrida, y sigue siendo un poder legitimo.

4. EL DERECHO COMUNITARIO

CONSIDERACIONES GENERALES

PRINCIPIO DE PRIMACÍA

A partir de la construcción de lo que hoy se denomina «Unión


Europea» (UE), los Estados han transferido a la misma determinadas
competencias.

De esta cesión de soberanía deriva que el derecho comunitario prima


sobre el derecho nacional, primacía que no está en función de la
jerarquía de las disposiciones, sino en función del principio de
competencia.

CONSECUENCIAS

Esta primacía puede observarse desde dos perspectivas:

 Por un lado, las disposiciones comunitarias no tienen que ser


refrendadas por el legislador nacional.

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 Por otro lado, desde la perspectiva de su aplicación y, en especial,
respecto del control judicial del derecho comunitario, el mismo
corresponde a los órganos judiciales comunitarios, aunque también
pueden tener participación los órganos judiciales de los propios
Estados.

DERECHO ORIGINARIO.

Las normas de derecho originario son las contenidas en los tratados.


Las normas de derecho originario ocupan la máxima jerarquía entre las
reglas jurídicas europeas y prevalecen sobre cualquier otra fuente del
derecho de la Unión.

TRATADOS CONSTITUTIVOS.

Inicialmente, el derecho originario estaba constituido por tres


tratados:

 El Tratado constitutivo de la Comunidad Europea del Carbón y del


Acero de 1951, que ya ha expirado.

 El de la Comunidad Económica Europea de ‍1957.

 Y el de la Comunidad Europea de la Energía Atómica, también de ‍


1957.

Estos tres tratados dieron origen a las Comunidades Europeas.

TRATADOS MODIFICATIVOS.

Los más importantes son:

 El Tratado de la Unión Europea, de 7 de febrero de 1992, por el que,


sobre la base de las Comunidades Europeas, que se mantuvieron, se
creó la Unión Europea.

 El Tratado de Ámsterdam de 1997, dirigido a crear un espacio de


libertad, seguridad y justicia.

 Y el Tratado de Niza de 2001, básicamente para adaptar la


estructura institucional a la ampliación de la Unión.

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SITUACIÓN ACTUAL. EL TRATADO DE LISBOA.

El 13 de diciembre de 2007 se firmó el Tratado de Lisboa.

 Este tratado reformó el TUE de 1992 y el antiguo Tratado


Constitutivo de la Comunidad Europea, y, a partir de él, el derecho
originario lo constituyen el Tratado de la Unión Europea y el Tratado
de Funcionamiento de la Unión Europea:

 El Tratado de la Unión Europea es el tratado básico, que establece


las líneas generales del reparto de competencias entre la Unión y los
Estados miembros, así como las del sistema institucional.

 El Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea desarrolla el


Tratado de la Unión Europea y precisa aspectos competenciales e
institucionales.

DERECHO DERIVADO

INTRODUCCIÓN

Según el artículo ‍288 del TFUE: «Para ejercer las competencias de la


Unión, las instituciones adoptarán reglamentos, directivas, decisiones,
recomendaciones y dictámenes» (párrafo ‍1.º).

Se regulan en los artículos ‍288 ‍a ‍299 del ‍TFUE.

REGLAMENTOS

El reglamento suele aplicarse en aquellos ámbitos competenciales de


la Unión Europea.

Su elaboración y propuesta corresponde a la Comisión Europea y la


aprobación se sitúa en la competencia del Consejo de Ministros.

La mayoría requerida para la aprobación de los reglamentos puede


ser simple, cualificada, o unanimidad (como en materia de SS).

El reglamento, una vez aprobado y publicado en el DOUE, es


directamente aplicable en los Estados miembros y no puede oponerse a

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ellos ninguna disposición nacional, cualquiera que sea el rango de la
misma.

DIRECTIVAS

Esta disposición comunitaria no es directamente aplicables en los


Estados, sino que los mismos vienen obligados a modificar su
ordenamiento para incorporar («transponer») al mismo el contenido de la
directiva, dentro del plazo que se haya fijado en aquella, pero dejando a
cada uno de los Estados la elección de la forma y los medios adecuados
para la consecución de resultados u objetivos concretos establecidos en
aquella.

El modo de adopción de la directiva es similar a la de los


reglamentos, por lo que, en el caso de Seguridad Social, precisa de
unanimidad.

DECISIONES

La decisión es una norma comunitaria que vincula a sus


destinatarios, que no tienen por qué ser genéricos, en todos sus
elementos y de manera directa e inmediata.

La decisión surte efecto desde su publicación en el DOUE y cuando


designa destinatarios (como es lo más frecuente) resulta obligatoria
desde la notificación a los mismos.

RECOMENDACIONES Y DICTÁMENES

Las recomendaciones y los dictámenes expresan opiniones de la


institución que las emite sin valor jurídico obligacional.

EL CONTROL JUDICIAL EN LA APLICACIÓN DEL


DERECHO COMUNITARIO.

CONTROL JUDICIAL NACIONAL

Los tratados fundacionales establecen la obligación de los jueces y


tribunales nacionales de velar porque se aplique y respete el derecho

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comunitario, dejando de aplicar el ordenamiento nacional cuando
consideren que vulnera el comunitario.

De igual modo, cuando el juez nacional no puede dejar de aplicar el


ordenamiento nacional, pero considere que este se opone al
ordenamiento comunitario, y de ello dependa la decisión del asunto
sometido a su jurisdicción, el mismo puede (y debe) instar la actuación
de Tribunal de Justicia de la Unión Europea, a través del planteamiento
de una «cuestión prejudicial».

CONTROL JUDICIAL COMUNITARIO

El control judicial comunitario corresponde al Tribunal de Justicia


de la Unión Europea (TJUE).

Ante el TJUE se plantean los siguientes tipos de recursos:

 Los recursos de incumplimiento.

 Cuestiones prejudiciales, que se plantean por el juez nacional, y


pueden ser de dos tipos:

 De interpretación, para determinar el contenido y alcance de las


normas de derecho comunitario

 De validez: para determinar si un acto o norma comunitario es o


no válido.

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