ALTERNATIVAS SOSTENIBLES
Cada año se arrojan 8 millones de toneladas de basura al mar. Estos materiales plásticos han
pasado a la cadena alimentaria, pues peces y otras criaturas marinas comen el plástico de
los océanos y nosotros a ellos. Por tanto, mientras esperamos un cambio en las políticas
medioambientales que frenen tal cantidad de residuos, podemos realizar cambios en los
hábitos cotidianos y utilizar envases sostenibles.
Además, “es recomendable crear un hábito de consumo sostenible y saludable desde edades
tempranas ya que somos grandes consumidores de productos desechables”, (Carreira y
Carreira) cuyo primer componente es el plástico, botellas de agua, bocadillos envueltos en
papel film, vasos, cubiertos y platos de plástico, envoltorios de productos procesados, son
sólo algunos de ellos. Conozcamos alternativas más saludables a la par que ecológicas que
evitarán tanto la contaminación del planeta como las consecuencias de la polución en la
salud.
El reciclaje del plástico no resulta ser tan sostenible como pensábamos, dado que ni el 50%
de los productos fabricados con este material se reciclan, y en muchos países ni siquiera
siguen los procesos de reciclaje pertinentes. Por esta razón, lo más importante es evitar su
utilización.
Evitar el BPA (Bisfenol A)
El BPA se encuentra en un sinfín de productos, también en envases de plástico. Según la
normativa actualmente vigente, el uso del BPA no está prohibido, pero en 2011, la Unión
Europea prohibió su uso en la fabricación de biberones, pues los estudios lo relacionan con
problemas de tiroides, ansiedad, alergias, hipertensión, ansiedad, ciertos tipos de cáncer,
deterioro de la función inmune.
El problema ocurre, no por la presencia del BPA en el plástico, sino porque cuando entra en
contacto con un alimento pueden pasar al mismo.
Sustituir las botellas de plástico
Las botellas de plástico solo deben utilizarse una vez pues contiene BPA y si se rellena
aumentan las posibilidades de migración y el paso al organismo, por lo que optar por una
botella reutilizable es una buena inversión.
Podemos optar por:
Vidrio
Acero inoxidable
Botellas de silicona
Vajilla y cubertería
En casas con niños suele ser habitual tener una vajilla y una cubertería de plástico especial
para los más pequeños ya que no se rompen y suelen tener dibujos. Sin embargo, es
preferible optar por otros materiales de mayor calidad libres de BPA: bambú, fibra de
bambú, acero inoxidable o silicona.
El bambú: es un material libre de BPA, PVC que le otorga flexibilidad al plástico.
Es duradero, biodegradable y se considera ecológico pues las plantas de bambú
crecen rápido, necesitan poca agua y son resistentes a plagas por lo que se utilizan
pocos pesticidas.
Acero inoxidable
El acero inoxidable es una de las mejores alternativas al plástico. Se trata de un material
resistente y duradero, pero también es respetuoso con el medioambiente. Sus múltiples
cualidades han hecho que esté presente en un sinfín de artículos que tradicionalmente
estaban hechos de plástico, como: las pinzas para la ropa, las pajitas o las botellas y termos.
El proceso de producción del acero inoxidable es inocuo para el ser humano, no contamina
líquidos, tiene un impacto medioambiental mínimo y es altamente reciclable. Por todo ello,
te recomendamos desechar ciertos productos de plástico que utilizamos en nuestra día a día
y sustituirlos por otros fabricados con acero inoxidable.
Silicona
La silicona es un material flexible que suele utilizarse en el ámbito médico y alimenticio.
De hecho, la silicona soporta alta temperaturas, es un material antibacteriano y totalmente
biodegradable.
¿Dónde podemos encontrar la silicona en accesorios y objetos de nuestra vida cotidiana?
Uno de los ejemplos más utilizados en los últimos años son las copas menstruales, que se
convierten en el material de silicona más utilizado en la actualidad por mujeres en edad
reproductiva. Aunque también se utiliza esta alternativa al plástico para fabricar muchos
otros utensilios de cocina.
Así con esto te daremos algunos consejos para evitar el plástico:
Utilizar tuppers: Utiliza siempre tuppers o carteras para guardar o transportar alimentos,
no es necesario envolver todo en papel de plata o de plástico.
Reciclar los envases: Si no encontramos ninguna utilidad más para darle a nuestros
envases, tenemos que reciclarlos de manera correcta, depositándolos en el contenedor
amarillo si es de plástico de una lata o un tetrabrick, o llevarlos al punto limpio si se trata de
plásticos no reciclables.
Comprar alimentos a granel: Hoy en día, cada vez encontramos más comercios que optan
por este tipo de alimentos. Al fin y al cabo, las personas tenemos el poder de decisión a la
hora de comprar si demandamos comercios que vendan sus productos a granel, ya que a
medida que pase el tiempo, habrá más comercios que ofrezcan este servicio.
No comprar agua embotellada: Varios territorios no cuentan con un buen sistema de
depuración de agua, donde sus habitantes se ven obligados a consumir agua embotellada.
Sin embargo, los habitantes de los territorios que sí cuentan con una buena calidad de agua
depurada, beben el agua procedente del grifo, la cual es una buena alternativa. Dichos
habitantes pueden hacerse con un filtro de agua casero o comprado y así poder tomar el
agua del grifo, dejando de gastar botellas plásticas.
Evitar los vasos y platos de plástico de un solo uso: En vez de recurrir a los vasos y
platos de un solo uso cuando organicemos algún evento, que además no se pueden reciclar,
intenta utilizar aquellos que sí se pueden reciclar, a pesar de que haya que limpiarlos.
Algunas campañas mediáticas y blogs, como [Link] o
[Link], o libros como Living Without Plastic de Brigette Allen y Christine
Wong (Artisan, 2020), ofrecen pistas y consejos para reducir al máximo el consumo de
estos materiales y llevar un seguimiento de la huella personal de plástico. Los intentos de
vivir sin plástico se basan mayoritariamente en elegir opciones de compra que se ciñen al
uso de materiales tradicionales, como el cristal, el papel, el metal, la cerámica o la piedra y
comprar alimentos a granel en lugar de envasados.
Más allá de las iniciativas personales o gubernamentales, las autoridades de numerosos
países han decidido tomar medidas legales para recortar el consumo de plásticos. En 1990,
la isla de Nantucket se convirtió en el primer lugar de [Link]. en prohibir las bolsas de un
solo uso. Otras ciudades y condados se adhirieron después al veto. Bangladés fue el primer
país en instaurar esta prohibición en 2002, y en agosto de 2014 California fue el primer
estado de EEUU en aprobar una legislación similar.
Algunos países en desarrollo han ilegalizado las bolsas de plástico, aunque la ejecución de
estas medidas a veces resulta problemática. Al menos 90 países ya han impuesto
prohibiciones a los plásticos de un solo uso, y un total de 170 países se han comprometido a
reducir significativamente el uso de plásticos para 2030.
“Que el plástico de un solo uso tiene efectos nocivos e irreversibles para el planeta no es
nada nuevo”. (Carreira y Carreira). Aun así, de 2000 a 2016, se fabricó la misma cantidad
de plástico que de 1950 a 2000, según un informe de WWF de 2019, el ritmo no para de
crecer. Cuanta más información tenemos sobre los problemas que provoca el plástico por el
planeta, más plástico producimos.
Ante el aumento sin medida del plástico de un solo uso, hay muchas organizaciones y
activistas que se están movilizando para remediarlo.
PLASTICOS BIODEGRADABLES Y BIOPLASTICOS
Se están logrando avances en la fabricación de bioplásticos a base de materiales como el
almidón o la celulosa. Un ejemplo es el ácido poliláctico, un bioplástico parecido al
poliestireno producido a partir del mismo compuesto. Pero es importante señalar que no
todos los bioplásticos son biodegradables. El polietileno, el plástico de las bolsas, tiene una
versión biológica obtenida a partir de cultivos fermentados, pero al igual que el derivado
del petróleo, no es biodegradable.
Entre los nuevos plásticos de base biológica y fácil degradación, los científicos trabajan en
la producción de plásticos a partir de residuos vegetales comestibles, como el perejil, los
tallos de espinacas y las cáscaras de arroz o cacao. La ventaja del método es que permite
obtener una amplia gama de bioplásticos de celulosa, desde los más rígidos hasta los
blandos y extensibles.
El término bioplásticos hace referencia a aquellos materiales procedentes de fuentes
renovables y biodegradables, como lo son los
carbohidratos complejos, proteínas, lípidos o
aquellos sintetizados por vía biotecnológica.
Existen bioplásticos que proceden de fuentes
renovables, pero no se consideran
biodegradables y bioplásticos de fuentes
fósiles o no renovables que también poseen carácter biodegradable.
Todos ellos siguen siendo plásticos y no son necesariamente más sostenibles
medioambientalmente que aquellos procedentes de fuentes fósiles o aquellos que necesitan
del reciclado una vez completado su ciclo de vida. Es necesario saber que siempre
dependerá del producto en el que se empleen y de su utilización y, sobre todo, debes saber
que deben desecharse de manera responsable al final de su vida y no se pueden dejar
abandonados en la naturaleza.
Para entender mejor este apartado es necesario aclarar dudas, mencionaremos las
diferencias entre los distintos bioplásticos: La característica principal que diferencia a estos
materiales es su origen, lo que significa, la fuente de dónde provienen, o bien su gestión de
fin de vida siendo la forma en que se desechan y descomponen.
BIOPLASTICOS
Son bioplásticos aquellos plásticos que provienen de productos vegetales y fuentes
biológicas renovables, es decir, materias primas como, por ejemplo, el maíz, la fécula de la
papa, subproductos agrícolas, residuos agrarios e incluso los que provienen de
microorganismos como algas, bacterias u hongos. Esto quiere decir que los bioplásticos se
crean transformando estos productos biológicos en una materia prima que se utilizará para
hacer un tipo de plástico. Por ejemplo, la caña de azúcar se puede crear en etileno de
biológico que luego se puede transformar en polietileno, un plástico comúnmente utilizado.
Es importante saber que, a pesar de estar hechos con materias primas de origen biológico,
no son diferentes de los demás plásticos, ni son forzosamente biodegradables, por eso, es
importante saber dónde desecharlos. Si estos materiales se utilizan para hacer envases,
deberás deshacerte de ellos en el cubo de apartado de plásticos, como cualquier otro
plástico tradicional. Algunos ejemplos de bioplásticos de uso cotidiano son los envases de
alimentos frescos y muchas de las botellas de refresco.
PLASTICOS BIODEGRADABLES
Que un plástico sea biodegradable no
significa que sea un plástico de origen
natural, de hecho, puede estar formado
por materia de origen natural, como el
maíz, fécula de la papa o de origen
fósil.
Tienen este nombre porque son capaces
de degradarse en dióxido de carbono y agua gracias a la acción de microorganismos
existentes en el medio en que se encuentra. Un ejemplo de este tipo de plásticos son las
cápsulas de detergente que se meten directamente a la lavadora o el lavavajillas o
semilleros y maceteros.
Por tanto, un producto es biodegradable cuando es capaz de desintegrarse mediante la
acción del medio ambiente y los organismos biológicos que allí habitan.
Existen dos tipos de biodegradación. Por un lado, la biodegradación aeróbica, que se
produce al aire libre, donde hay oxígeno; y, por otro lado, biodegradación anaeróbica, que
tiene lugar con la ausencia de este compuesto. La segunda produce biogás,
fundamentalmente metano, un gas de efecto invernadero que acrecienta el calentamiento
global.
La biodegradabilidad se relaciona con la ecología y muy a menudo con el daño que
producen los plásticos a la naturaleza, los cuales tardan cientos de años en descomponerse.
La duración o el tiempo de descomposición es un aspecto muy importante a tener en cuenta
para determinar el grado de biodegradabilidad. Por ejemplo, una cáscara de plátano tarda
apenas de 2 a 10 días en degradarse y el papel alrededor de 2 a 5 meses, por lo que estos
ejemplos son mucho más fáciles de biodegradar que un envoltorio que incluye, por
ejemplo, plástico y papel, incluso aunque el plástico sea biodegradable.
Sin embargo, aunque parezca que esta es la solución a todos los problemas que hasta ahora
hemos tenido con el plástico y su contaminación, desgraciadamente esto no es así. Aunque
procedan de materias primas naturales reabsorbibles por la naturaleza, los plásticos
biodegradables siguen presentando muchos problemas.
Algunos de estos problemas son:
La producción de plástico se obtiene a partir de fuentes alimenticias, esto quiere
decir que, aunque fueran biodegradables en un periodo de tiempo reducido, harían
falta grandes extensiones de terreno para cultivar los productos de su
manufacturación.
El etiquetado de estos plásticos no especifica que su uso reduzca la contaminación
en ríos y mares.
Aunque tarden menos en degradarse en ambientes naturales, pueden llegar a
demorarse alrededor de los 3 años.
Estos plásticos, al ser “biodegradables”, no pueden ser mezclados con los
convencionales, por lo que se precisaría de una estrategia de reciclaje diferente para
estos productos.
PLASTICO COMPOSTABLE
Los plásticos compostables son, a fin de cuentas, plásticos que una vez acabada su vida útil,
se descomponen y se convierten en compost orgánico a una velocidad similar a la del resto
de materiales orgánicos y sin dejar residuos tóxicos. Pero eso no quiere decir que pueda
abandonarse en la naturaleza. De hecho, es importante saber que son compostables en unas
condiciones de temperatura y humedad determinadas y controladas en plantas de
compostaje.
Estos plásticos pueden provenir tanto de materias primas renovables como de fuentes
fósiles. Sin embargo, su estructura química permite que sus restos se composten.
Para que un material plástico sea compostable debe cumplir con los requisitos de la norma
EN 13432. De esta norma cabe recalcar, por ejemplo, que el producto será compostable
siempre y cuando ocurra lo siguiente:
90% del material desintegrado en fragmentos inferiores a 2 mm en los primeros 3
meses.
90% biodegradado en CO2, agua y abono en los 6 primeros meses.
Si cumplen esta característica, es importante saber que este tipo de plástico debe tirarse al
cubo de residuos orgánicos sin necesidad de separarlo de los restos orgánicos que puedan
contener.
Ejemplos de este tipo de materiales pueden ser las bolsas de la fruta o bolsas para la
recolección de residuos, las cápsulas y filtros de café compostables o algunas vajillas de
catering.
Por otro lado, los bioplásticos compostables no dejarán fragmentos que duren más de 12
semanas y tampoco pueden contener metales pesados o toxinas que impidan el desarrollo
normal de las plantas.
Recientemente, un estudio español realizado en la Universidad de Alcalá y la Universidad
Autónoma de Madrid ha demostrado que los bioplásticos compostables se biodegradan de
forma total y completa.
Los bioplásticos que pasen estos estudios de compostabilidad, se denominarán
compostables y pueden ser tratados junto al resto de residuos orgánicos.
Es necesario anotar que muchos de los plásticos certificados como compostables provienen
de materias primas renovables. Sin embargo, existen polímeros derivados del petróleo que
también cumplen con lo anteriormente mencionado.
Hace unos años, el uso del plástico compostable estaba limitado a laboratorios y centros de
tecnología, sin embargo, gracias al aumento de la oferta de materiales compostables
empezamos a verlos en nuestros supermercados.
Algunos ejemplos de usos compostables pueden ser:
Bolsas compostables para la recogida de residuos orgánicos
De esta forma, irán en conjunto tanto los restos de los residuos orgánicos, como lo son la
fruta, verdura, carne… como las bolsas que se deben biodegradar en la planta de
compostaje.
Fundas compostables para recoger residuos orgánicos
Estas fundas son utilizadas por grandes generadores de residuos orgánicos que son llegados
en contenedores marrones. Evita las limpiezas diarias de los contenedores y contaminar los
residuos orgánicos, lo cual genera un gran impacto ambiental.
Envases para proteger alimentos en comedores
Tanto por seguridad alimentaria como por higiene, los alimentos que llegan envasados a
comedores comunitarios como hospitales o centros de apoyo podrían ser compostables. Así,
desecharíamos los restos de alimentos junto a los envases. Será más eficiente, y más
sostenible
MICROBIOS Y ORUGAS QUE COMEN PLASTICO
“El plástico es uno de los materiales que más contamina nuestro planeta y la lucha de
muchas organizaciones por hacerlo desaparecer no cesa”. (Portillo, 2020)
Parece que la naturaleza también quiere colaborar para desechar cuanto antes este material
de nuestro planeta, y se ha descubierto que unas pequeñas orugas pueden hacerlo
desaparecer.
Son muchos los expertos que buscan nuevos métodos para eliminar y alargar la vida útil de
este material sin que pierda calidad. Ahora estamos ante una nueva forma de eliminarlo:
estas larvas pueden digerirlo y llegar a ser su único alimento durante todo un año.
Los investigadores de este estudio, han descubierto que existen unas orugas que pueden
alimentarse única y exclusivamente de este material tan difícil de reciclar, gracias a unas
bacterias de su intestino, capaces de degradar el plástico. No se trata de cualquier oruga,
Ideonella sakaiensis
sino de larvas de polilla de cera. Las polillas de cera depositan sus huevos en grietas y
hendiduras de colmenas, de tal modo que sus larvas se alimentan de cera, propóleo y miel.
La estructura de la cadena de la cera que comen es similar a la del polietileno, uno de los
plásticos más comunes y difíciles de descomponer, que genera una producción de 80
millones de toneladas
anuales.
En los últimos años se han
descubierto nuevos
microbios degradadores de
plástico: en una planta de
reciclaje de botellas,
científicos japoneses
hallaron una bacteria a la
que llamaron Ideonella
sakaiensis y que consume PET, el material más común en estos recipientes. En el
Mediterráneo, investigadores griegos han hallado microbios naturales que consumen
polietileno y poliestireno en las aguas marinas con eficacia similar a otros modificados
genéticamente. En otros lugares se han encontrado también distintos microorganismos
devoradores de plásticos, y la ingeniería genética avanza para potenciar estas capacidades
naturales de los microbios.
En 2014 investigadores chinos observaron que la oruga de un tipo particular de polilla suele
alimentarse de envases de comida. Al examinar su tubo digestivo, hallaron allí dos clases de
bacterias que degradan el polietileno sin necesidad de otros tratamientos. Otros científicos
han descrito capacidades semejantes en otras orugas. Sin embargo, algunos expertos
cuestionan que el uso de organismos ofrezca una solución práctica y en un plazo razonable
a la contaminación plástica.
De acuerdo con los autores de la investigación, no es el único plástico que pueden comer.
La presencia de unas bacterias de su intestino es la que las hace capaz de degradarlo: 60
larvas pueden eliminar 30 centímetros cuadrados de polietileno en menos de una semana.
CONCLUSION DE CAPITULO
La preocupación por la contaminación plástica ha llevado a la búsqueda de alternativas más
sostenibles. En relación con las alternativas sostenibles para sustituir el plástico, es
alentador ver un creciente interés en abordar la contaminación ambiental y encontrar
soluciones más amigables con el medio ambiente. Sin embargo, es importante reconocer
que cada alternativa tiene sus propias ventajas y desafíos, y no hay una solución única que
se adapte a todos los casos.
Es fundamental considerar la sostenibilidad y la eficiencia ambiental al evaluar estas
alternativas. Cada opción tiene sus pros y contras, y la solución a largo plazo puede requerir
una combinación de enfoques.
En general, la solución para abordar el problema del plástico puede requerir un enfoque que
combine diversas alternativas y promueva la conciencia sobre la sostenibilidad en la
producción y el consumo. Además, la educación y la participación pública son clave para el
éxito de cualquier iniciativa destinada a reducir la dependencia del plástico y promover
prácticas más sostenibles.
Es esencial conocer y saber diferenciar este tipo de materiales plásticos. De hecho, es
importantísimo que como consumidor sepas en qué contenedor debes tirar cada tipo de
material, porque tirar los productos plásticos al cubo de residuos que no les corresponda tira
por tierra el esfuerzo que todos hacemos por optimizar la gestión de estos residuos.
El plástico es un material no biodegradable que tarda un largo periodo de tiempo en
descomponerse. Dependiendo del tipo de plástico, trata entre 100 y 1000 años en
degradarse. En nuestras manos está seguir todos estos consejos si no queremos contribuir a
la destrucción del medio ambiente.
Manjón, N. (2019, 29 julio). Plásticos biodegradables: qué son y tipos. [Link].
[Link]
MENJA, ACTUA, IMPACTA. (2023, 4 enero). 10 alternativas innovadoras al plástico -
MENJA, ACTUA, IMPACTA. [Link]
alternativas-innovadoras-al-plastico-de-un-solo-uso/
Ambiental, C. (s. f.). Sobre lo compostable. . .
[Link]
compostable#:~:text=%C2%BFQu%C3%A9%20es%20un%20pl%C3%A1stico
%20compostable,residuos%20t%C3%B3xicos%20visibles%20o%20distinguibles.
Carreira, M., & Carreira, M. (2022, 26 agosto). Alternativas al plástico para cuidar tu salud
y el planeta. Blog Salud MAPFRE. [Link]
saludables/envases-plastico-en-comida-alternativas-y-otros-materiales/
Portillo, Y. (2020, 9 marzo). Estas orugas que se alimentan de plástico podrían ser un gran
aliado para ayudar a salvar el planeta. Computer
Hoy. [Link]
596365